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CONGRESO DE FEMINISTAS EN SEVILLA.

Esta es la gran diferencia… Entre Españolas, y quienes reclaman derechos en España… Cuando no los conocen, en su Pais.

CONGRESO DE FEMINISTAS EN SEVILLA.

Asisten 60.000 mujeres.
La Presidenta Nacional les dice:
Compañeras, es un triunfo para el feminismo que haya tanta concurrencia de
mujeres a este Congreso Nacional. Y para dar testimonio van a exponer sus
casos 3 compañeras

– A ver, Loli de Sevilla ¿cual es tu triunfo?
– Pues mire, yo llevaba una semana casada y mi marido me dijo:
– Ponme las zapatillas, que estoy muy cansado del trabajo
– Y yo le contesté:
– ¡Te las vas a poner tú con los cojones!.
– El primer día no veo ninguna reacción.
– El segundo día tampoco veo nada..
– Pero el tercer día, mi marido se estaba poniendo las zapatillas él solito
sin rechistar.

A ver, ahora Pepi de Gijón ¿cúal es tu triunfo?
– Pues veréis, yo llevaba cinco días de casada y mi marido me dijo:
– Pepi, plánchame los pantalones que parecen un acordeón
– Y yo le dije: ¡Te lo vas a planchar tú con la punta del capullo!.
– El primer día no veo ninguna respuesta.
– El segundo día tampoco veo nada…
– Pero el tercer día, mi marido hizo la raya de los pantalones mejor que yo.

Bien, ahora le toca el turno a Fatima de Melilla ¿cúal es tu triunfo?.
– Mera siniorita, yo ha llivao ona simana di casamiento y er Hamedo ma disho:
– Fatema, arrapido ponme el cos-cos qui tingo mocha hambre.
– Yo la dicho ar Hamedo: Cos-Cos va poner to pota madre.
– Premer dea yo no ha vesto nada.
– Segondo dea yo tampoco ha vesto nada.
– Terser dea yo ha podedo abrir on poqueto ojo direcho…

EL «PENSAMIENTO» FEMINAZI.

 

He aquí lo que piensa Lidia Falcón, prominente feminazi española: “Deberían prohibir que las mujeres se casaran antes de los 40 años”.
 
En una entrevista alucinante publicada este fin de semana en un magazine nacional aparece con declaraciones demenciales y posiblemente antidemocráticas. Fundadora del partido feminista lidera un grupo sin actividad ni presencia alguna en la vida pública española.

 

“Tengo una gran desconfianza hacia los hombres” dice al comienzo de la misma. Pero desconfía de los hombres porque los detesta. Arremete contra ellos porque los considera enemigos de la mujer, una generalización tendenciosa imperdonable. También carga contra las otras feministas que no piensan como ella a las que, traicioneramente, llama traidoras.
 
“No tengo confianza en el género humano”, “deberían prohibir que la mujer se casara antes de los 40 años y ¡aún es pronto!”, o “la única mujer inocente para un juzgado es la mujer muerta” son algunas de las ‘perlas’ que escupe a la periodista que la entrevista.
 
Lamentable representante de un movimiento con el que ningún ciudadano puede identificarse, por ser equivalente al peor estilo ideológico sexista que ella misma dice combatir. Una ironía más de su discurso acartonado y recalcitrante.
 
“Los juzgados son una de las instituciones más represivas contra la mujer” afirma impunemente poniéndose en contra de un sistema judicial que, curiosamente, actúa anticonstitucionalmente a favor de las mujeres, discriminando por razón de sexo, a través de la injusta ley de violencia de género que se carga la presunción de inocencia de muchos hombres en este país.
 
¿Qué más quiere Lidia Falcón? Os lo diré: El supremo poder, el dominio absoluto, exactamente lo mismo que tanto critica en los hombres. Si ellos lo tienen yo también lo quiero. No busca la igualdad real sino la hegemonía hembrista en competición abierta al hombre en todas sus formas.
 
Dice también que “el mal libro no hay que guardarlo ni regalarlo, simplemente hay que tirarlo”, otra afirmación fascista más cercana al Tercer Reich que al comunismo del cual proviene y al que parece traicionar ampliamente. Que ella piense que son malos libros no quiere decir que los demás opinen lo mismo ni le da derecho a destruirlos evitando que otros puedan leerlos y opinar diferente.
 
Vuelve a generalizar al acusar a su padre de ser un gran ausente de su vida y de todas las mujeres de la humanidad, motivo por el cual se cree en su justo derecho a seguir combatiendo la participación del padre en la crianza y educación de su prole, oponiéndose por ejemplo a la ley de custodia compartida, incapaz de comprender que los hombres han cambiado y están cada vez más comprometidos con sus hijos.
 
Eso si, sobre el ISLAM y su discriminación de las mujeres no suele pronunciarse NUNCA.
 
Lidia Falcón ha perdido el tren y la razón. Anarquista fascista sin causa, no la siguen ni las propias mujeres que se dan cuenta de que su discurso radical y trasnochado las lleva a una lucha que no quieren de ninguna manera, y su lucha es estéril porque la ideología de género es inconsistente e incoherente. Haría bien en retirarse de una vez por todas.