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🐺🐑 | Trampa a la inocencia

#StopLobbyLGTBIQ+

El agresivo avance de la ideología de género no escatimará recursos ni herramienta para pasar a espaldas de todo padre y madre hasta llegar a cada niño. YouTube Kids es su nueva estrategia.

La información se dio a conocer en Twitter por medio del investigador, Aldo Buttazzoni, quien es graduado de James Madison College. Logró crearse una cuenta en YouTube Kids como si fuese un niño y lo que encontró fue alarmante o en sus palabras «asqueroso». Sobre todo siembra la inquietud respecto a si los menores están psicológicamente preparados para estos contenidos. Aquí el relato de Aldo:

Me hice una cuenta y lo que encontré fue repugnante. Hice una cuenta para 9-12 y uno de los primeros videos que recomiendan «los niños conocen a una persona de género no conforme».

Esta es sólo una captura de pantalla de la miríada de vídeos que tienen para inyectar a los niños con la programación LGBTQ. ¿Por qué los niños necesitan estar expuestos a esto?

Parece que hay un suministro interminable de estos vídeos. ¿Realmente tienen los niños la capacidad de entender estos conceptos? Esto no es educación. Esto es adoctrinamiento.

Uno de los canales más destacados de YouTUbe kids es «Queer Kid Stuff», donde desglosan las infinitas sexualidades del colectivo LGBTQ+ y detallan qué significa cada letra.

La presentadora es Lindsay Amer, una activista LGBTQ+ y YouTuber estadounidense. Ha sido reconocida por GLAAD, la Conferencia TED y los Webby Awards por su trabajo relacionado con la educación y la defensa del colectivo LGBT.

«El consentimiento consiste en dar permiso a alguien o a algo». Este es uno de los vídeos más extraños en los que se enseña a los niños a «dar su consentimiento»

Tenemos la obligación moral de proteger a los más inocentes de nuestra sociedad y tenemos que levantarnos contra inmundicias como YouTube Kids (Tuitear esta frase)

¿Qué es exactamente lo que enseñan a los niños sobre “consentir”?

Dicen que se trata de juguetes infantiles y de jugar, pero hay un trasfondo más siniestro dado el auge cultural de los MAP (Personas atraídas a menores, también conocidos como pedófilos). Echa un vistazo al reciente vídeo de Billboard Chris en el que un hombre dice que los niños pueden “consentir” el sexo.

https://x.com/BillboardChris/status/1618434479881883648?s=20

El entrevistado afirma en el clip que «Un adulto maduro entiende el concepto de consentimiento, ¿por qué deberíamos limitar a alguien por su edad?». «¿Por qué debemos asociar la edad con el consentimiento?». Repugnante.

Este hombre (y otros) defienden que niños de tan solo 12 años puedan acceder a mantener relaciones sexuales consensuales. No olvidemos que los videos que YouTube Kids está promocionando sobre relaciones sexuales consuales son para niños de 12 años o menos.

Con este contenido están tratando de impulsar dos ideas:

1. Los niños son autónomos

2. Los niños pueden acceder a tener relaciones

La única conclusión lógica de estas dos ideas es la pedofilia. Están haciendo esto de la misma manera que están impulsando la sexualización de los niños con Drag Shows – bajo el pretexto de los «derechos de los homosexuales».

Los niños tienen derecho a su inocencia y a estar a salvo de la exposición a contenidos sexualizados en línea. Estos vídeos no son aptos para menores y YouTube los está promoviendo para adoctrinarlos.

Esta es la definición de “grooming” y es repugnante.

¿Por qué hacen estos videos “infantiles”? ¿Somos conscientes de la forma en que los MAP están tratando de cambiar la idea de consentimiento para legalizar la pedofilia?

Tenemos la obligación moral de proteger a los más inocentes de nuestra sociedad y tenemos que levantarnos contra inmundicias como ésta.

Menores de 8 años pasan 65 % del tiempo en YouTube

De acuerdo al portal Familyzone.com, los menores de 8 años pasan el 65 % de su tiempo en Internet en YouTube. De hecho, YouTube Kids ostenta tener 35 millones de usuarios semanales.

“YouTube es todo lo que los rodea”, dijo Michael Robb, director senior de investigación de Common Sense Media, la organización sin fines de lucro que emitió el informe.

Asegura que YouTube fue la abrumadora primera opción para ver videos en línea. Incluso entre los preadolescentes encuestados, tres cuartas partes de los cuales dicen que usan el sitio a pesar de las restricciones de edad. Solo el 23% en ese grupo de edad dijo que ve YouTube Kids, un servicio separado dirigido a ellos e incluso a niños más pequeños. Y de ellos, la mayoría aún dijo que prefería YouTube normal.

“Resulta retador para los padres descubrir cómo filtrar lo que ven sus hijos”, dijo Robb.

Un poco de contramemoria

«La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio»

Cicerón.

JOSÉ MARÍA AIGUABELLA AÍSA

Cuando la política pierde su vinculación con la verdad y el bien común para ensuciar el terreno de la Historia, reduciéndola a propaganda, procede completar la memoria, para que no se reduzca a revancha.  

He aquí las ideas de los ancestros del partido político, que dice querer volver a repetir lo mismo, que no concuerdan con la arrogante defensa de la  democracia que presumen.  

  • Entre el 10 y el 13 de mayo de 1931 fueron asaltados e incendiados varios cientos de conventos e iglesias en toda España. El periódico El Socialista publicaba el siguiente comentario: «La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: esa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista» (12 de mayo de 1931).
  • «¿En qué se diferencia el Partido Socialista del Partido Comunista? Doctrinalmente en nada […]. El Partido Comunista es marxista, nosotros también. […]. Profesamos el marxismo en toda su pureza». (Francisco Largo Caballero en Renovación. 29 de marzo de 1933). 
  • «¿Quiere decir que por ir a las elecciones con fe y entusiasmo renunciemos a la acción revolucionaria? Ya sabemos nosotros que el poder no se conquista pacíficamente […]. En unas elecciones no obtendremos nunca la mayoría absoluta para socializar constitucionalmente. El poder solo puede conquistarse con la violencia organizada de la clase obrera […]. (Artículo de Francisco Largo Caballero en Renovación. 4 de noviembre de 1933).
  • «Si nos sujetamos justamente a la legalidad que nosotros contribuimos a crear, pero que no tenemos por qué respetar siempre, ya que al hablar de revolución social ésta ha de saltar por encima de la legalidad, yo os digo que nos veremos empujados a salirnos de la legalidad». (Declaración de Francisco Largo Caballero a El Socialista, periódico oficial del Partido, el 2 de diciembre de 1933. En noviembre el PSOE había perdido las elecciones). ..
  • «En un plazo de cinco años sería derribada la presente democracia y quedaría ya perfectamente establecida la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de la Península Ibérica, abarcando toda España y posiblemente Portugal también». (Francisco Largo Caballero, Secretario General del PSOE y Presidente del Gobierno, en declaraciones a La Prensa el 21 de febrero de 1936).
  • «Tiene razón la nueva Constitución Soviética al prohibir los partidos políticos»El Socialista 1936.
  • «¡Por la bolchevización del Partido Socialista![…]¡Por la penetración en los cuerpos armados del Estado! ¡Por el triunfo de la Revolución bajo la forma de dictadura del proletariado! ¡Por la reconstrucción del movimiento obrero sobre la base de la Revolución rusa! (Editado por la Federación Nacional de las Juventudes Socialistas. Julio de 1936.

Fuente de las citas: J.R. PORTELLA, El PSOE y la II República: ¿democracia o comunismo?  Reproduce las publicaciones que contienen las citas.

En noviembre de 1933, la derecha ganó las elecciones. Esta fue la aceptación  democrática del resultado por parte  del líder socialista Largo Caballero‹‹La lucha ha quedado planteada entre marxistas y antimarxistas […]) y eso nos llevará inexorablemente a una situación violenta […]). Esto, dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil. Pongámonos en la realidad […]) estamos en plena guerra civil […] que no ha tomado los caracteres cruentos que, por fortuna o por desgracia, habrá de tomar››.

En 2017, los profesores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa probaron documentalmente el fraude electoral que, en febrero de 1936, dio el triunfo al Frente Popular. Con anticipación a dichas elecciones, Francisco Largo Caballero, el Lenin español, amenazó: ‹‹Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas, nuestra labor habrá de ser doble, porque con nuestros aliados podremos laborar dentro de la legalidad, ganando las derechas tendremos que ir a la guerra civil declarada. Y esto no es una amenaza, es una advertencia. Y que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas: que nosotros las realizamos››. (Largo Caballero en Alicante el día 25 de enero de 1936).

«Antes de la República nuestro deber era traer la República; pero establecido este régimen, nuestro deber es traer el socialismo. Y cuando hablamos de socialismo, no nos hemos de limitar a hablar de socialismo a secas. Hay que hablar de socialismo marxista, de socialismo revolucionario». El líder socialista, Francisco Largo Caballero,  pronunció estas palabras en el cine Europa, el día 12 de enero de 1936.

De la amenaza a la acción :

« […] Yo no sé cómo va a morir Gil-Robles (líder de la derecha) […] pero sí puedo afirmar que si se cumple la justicia del pueblo morirá con los zapatos puestos». José Díaz, dirigente del Partido Comunista, en sesión de Cortes del 15 de abril de 1936. 

«La violencia puede ser legítima en algún momento. Pensando en su señoría (José Calvo Sotelo, líder de Renovación Española) encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida».  Ángel Galarza, diputado socialista, en sesión de Cortes del día 1 de julio de 1936. 

 A las tres de la madrugada del día 13 de julio, un grupo de Guardias de Asalto y miembros de las Juventudes Socialistas dirigidos por el Capitán de la Guardia Civil, Fernando Condés, instructor de las milicias paramilitares socialistas, en un furgón policial, llegaron a la casa de Calvo Sotelo llevándolo consigo. En el viaje se consumó el asesinato, mediante un tiro en la nuca. El autor material de la muerte fue el pistolero socialista, Luis Cuenca, miembro de la escolta del dirigente del PSOE, Indalecio Prieto. Gil Robles tuvo más suerte, ya que en ese momento se hallaba fuera de Madrid y no pudieron consumar el crimen. 

La alusión al fascismo como argucia tan vieja como vigente‹‹No debemos hablar ni de una acción para implantar el socialismo, lo que habría de restarnos bastantes apoyos ni de la defensa de la democracia, por si con ello se enfriaba el entusiasmo de nuestros camaradas.  Debe hablarse solo de antifascismo, en lo que puede resumirse todo››. Wenceslao Carrillo. (1888-1963. Miembro de la dirección del PSOE y la UGT).

Dos versiones coincidentes de los mismos hechos:

«Creo que van más de doscientos muertos y heridos desde que se formó el Gobierno y, he perdido la cuenta de las poblaciones en que han quemado iglesias y conventos». Manuel Azaña, presidente del Gobierno. 17 de marzo de 1936 (solo había transcurrido un mes desde el pucherazo electoral, que dio el triunfo al Frente Popular.

Intervención de José María Gil Robles, líder de la derecha, en la Sesión de Cortes del 16 de junio de 1936: «Habéis ejercido el Poder con arbitrariedad, pero, además, con absoluta, con total ineficacia. Aunque os sea molesto, Sres. Diputados, no tengo más remedio que leer unos datos estadísticos. Desde el 13 de mayo al 15 de junio, inclusive:

  • Iglesias totalmente destruidas, 36.
  • Asaltos de iglesias, incendios sofocados, destrozos e intentos de asalto, 34.
  • Muertos, 65.
  • Heridos de diferente gravedad, 230.
  • Atracos consumados, 24.
  • Centros políticos, públicos y particulares destruidos, 9.
  • Asaltos, invasiones e incautaciones —las que se han podido recoger—, 46.
  • Huelgas generales, 79.
  • Huelgas parciales,92 
  • Clausuras ilegales, 7.
  • Bombas halladas y explotadas, 47»

¿El Partido Socialista pretendía la democracia o la dictadura del proletariado? Aquella izquierda era tan antidemocrática como los sublevados, a los que pretende derrotar, a posteriori, con la revancha democrática. Que el lector saque sus propias conclusiones sobre el mensaje: «Largo Caballero actuó como queremos actuar hoy nosotros». 

«La voluntad de mentir se concentra especialmente en la presentación del pasado cercano […] No se abrirá de verdad el horizonte de España mientras no haya una decisión de establecer el imperio de la veracidad»

Julián Marías, 1997

Catorce signos de totalitarismo

A medida que el Estado se aleja cada vez más de su propósito moral, se hace cada vez más importante comprender los derechos del hombre y los límites del gobierno

Hay muchas definiciones de totalitarismo, y no creo que se pueda argumentar seriamente que EEUU ha llegado a él. Pero el autoritarismo está ciertamente en el aire, y emana con más fuerza de la capital de nuestra nación. (Archivo)

Todos conocemos los contras de Twitter, pero uno de sus pros es descubrir gente nueva e interesante.

Uno de mis nuevos seguidores favoritos es Benjamin Carlson, gurú de las relaciones públicas y antiguo redactor de *The Atlantic*. Los tuits de Carlson están entre los mejores que se pueden encontrar en Twitter, y es evidente que tiene un profundo conocimiento de las intersecciones entre los medios de comunicación y el gobierno, el poder y la propaganda (tanto actual como histórica).

Uno de sus tuits recientes me llamó la atención, y comparto una adaptación del mismo a continuación.

  1. La disidencia se equipara a la violencia
  2. Los medios de comunicación están controlados
  3. El sistema jurídico está cooptado por el Estado
  4. Se ejerce el poder para sofocar la disidencia
  5. La policía estatal protege al régimen, no al pueblo
  6. Los derechos -financieros, legales y civiles- están supeditados a la conformidad
  7. Se exige la conformidad masiva de creencias y comportamientos
  8. El poder se concentra en un anillo interior de instituciones y personas de élite
  9. Se permite la violencia semiorganizada (en algunos casos)
  10. La propaganda se dirige a los enemigos del régimen estatal
  11. Clases enteras señaladas para la persecución
  12. Se consienten acciones extralegales contra los opositores internos al régimen
  13. Aplicación severa de la ley contra las clases desfavorecidas
  14. Se utilizan palancas de poder privadas y públicas para imponer la adhesión a los dogmas del Estado.

La lista es un poco preocupante. Como mínimo, algunas de estas técnicas se están aplicando ante nuestros ojos. Sin embargo, esto no quiere decir que Estados Unidos sea un Estado totalitario.

Hay muchas definiciones de totalitarismo, y no creo que se pueda argumentar seriamente que Estados Unidos ha llegado a él. Pero el autoritarismo está ciertamente en el aire, y emana con más fuerza de la capital de nuestra nación.

Mientras que tanto la derecha como la izquierda política se acusan mutuamente de albergar ambiciones tiránicas, el filósofo Karl Popper ofreció una pista sobre cuándo un gobierno legítimo cruza la línea y se convierte en tiránico.

«Puedes elegir el nombre que quieras para los dos tipos de gobierno», escribió Popper. «Yo personalmente llamo ‘democracia’ al tipo de gobierno que puede ser destituido sin violencia, y ‘tiranía’ al otro».

La cita de Popper es un recordatorio importante: en última instancia, el pueblo tiene derecho a elegir su gobierno. En su obra seminal Dos tratados de gobierno, John Locke esculpió lo que se convertiría en la base de la filosofía fundacional de Estados Unidos, como explicó recientemente Dan Sánchez, de FEE.

Igualdad, en el sentido original, no de igualdad de capacidades o de riqueza, sino de no sometimiento;

Derechos inalienables, no a los derechos del gobierno, sino a la vida, la libertad y la propiedad;

Democracia, en el sentido original, no de mera votación mayoritaria, sino de soberanía popular: la idea de que los gobiernos no deben ser amos, sino servidores del pueblo;

Consentimiento de los gobernados: la idea de que los gobiernos sólo pueden gobernar legítimamente con el consentimiento de los gobernados, es decir, del pueblo soberano;

Gobierno limitado: la idea de que el único propósito y el ámbito adecuado del gobierno legítimo es únicamente garantizar los derechos del pueblo;

Derecho de Revolución: la idea de que cualquier gobierno que sobrepase sus límites y pisotee los mismos derechos que se le encomendó garantizar es una tiranía, y que el pueblo tiene derecho a resistir, alterar e incluso abolir los gobiernos tiránicos.

A medida que el Estado se aleja cada vez más de su propósito moral, se hace cada vez más importante comprender los derechos del hombre y los límites del gobierno.

Este artículo fue publicado inicialmente en FEE.org

Santurrones progres… y liberales

Imágenes de los dos colegios mayores la noche de la «agresión machista y heteropatriarcal»

Ante la blasfemia mayor de los tiempos LGTBIQ+, las vestiduras se han rasgado

Por: Javier R. Portella

“¡Salid, putas, de la madriguera! ¡Ninfómanas! ¡Os vamos a follar!”, gritaban desde sus ventanas los estudiantes del Colegio Mayor Elías Alhuja de Madrid dirigiéndose la otra noche a sus vecinas del Colegio Mayor Santa Mónica. Las cuales, regocijadas, contestaban a sus amigos y compañeros: “¡Queremos más, queremos más!”. Luego, a preguntas de los periodistas que se precipitaron a asediarlas, las estudiantes precisaron que todo era una tradicional broma de inicio de curso por la que no se sentían en absoluto ofendidas y pedían la readmisión de sus compañeros masculinos que han sido expulsados del colegio mayor.

Ante la blasfemia mayor de los tiempos LGTBIQ+, las vestiduras se han rasgado y se ha montado el mayor de los escándalos. “¡Machismo insultante, expresión denigrante del heteropatriarcado”, etc. han gritado todos a coro. Todos. No sólo el rojerío PSOE-izquierdista, encabezado por sus televisiones (la Sexta y TVE) que han abierto con tal noticia sus telediarios. También el PP (cosa lógica y de esperar) ha repudiado el “machismo” varonil. Y lo más tremendo: también Vox, en boca de Rocío Monasterio y de su recientemente dimitido secretario general Javier Ortega Smith, ha inclinado la cerviz y se ha sumado al coro de los santurrones de la virtud feministoide. Sola, en toda la casta política, la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha tenido la inteligencia política de negarse a condenar los hechos.

Cuando todo se rompe…

Cuando todo se rompe —valores, principios, belleza, tradiciones…— hasta se quiebra el sentido mismo del humor y de la fiesta. Todo se vuelve triste, enjuto, seco. Como les gusta a ellos, como son ellos mismos: mirad, si no, la cara de los líderes del mundo progre-liberal que nos sojuzga (suavemente, dulcemente, la mayoría de las veces; pero si nuestra servidumbre voluntaria no les basta, entonces…).

Todo se había limitado a una fiesta, ¡por Dios!, a una de esas tradicionales bufonadas estudiantiles con las que se suele celebrar el comienzo del año académico. Jamás, fuera de tal contexto, a ninguno de los “machistas” estudiantes se le ocurriría dirigirse con tales términos a sus amigas, compañeras o novias.

Fue una bufonada, es cierto, de tintes groseros, vulgares, incluso. ¿Y?… ¿Desde cuándo los forjadores del mundo más vulgar, feo y grosero de la historia osan criticar una vulgaridad puntual, breve y festiva? Es más, ¿desde cuándo las bufonadas festivas carecen, en el grado que sea, de tales rasgos? ¿No los había acaso en todas las tradiciones y ritos, hoy perdidos, en que, durante ciertos días del año, se transgredían los principios  y el orden social imperantes? ¿Acaso no era descomedido, desaforado y burdo todo lo que se celebraba desde las Saturnalia romanas (con sus orgías y su inversión de roles entre amos y siervos) hasta los carnavales medievales y renacentistas?

¿Hasta tal punto hemos perdido hoy el sentido del humor y de la transgresión, de la fiesta y de la tradición? Por supuesto que los hemos perdido. Pero todavía no todo el mundo. Todavía no lo han perdido, por ejemplo, los estudiantes de ambos sexos (sí, “sexos”, no “géneros”, maldita sea) de estos colegios mayores de Madrid que, con su fiesta, se han mostrado inmunes (¡y cómo les duele a los progres y liberales!) a la ideología de género y demás desatinos woke que, desde su más tierna infancia, los forjadores de ideas (desde los medios de cretinización hasta muchos docentes, pasando incluso por sus propias familias) les han tratado y tratan de imbuir.

Saludemos, pues, con simpatía y admiración a los estudiantes de los colegios mayores Elías Alhuja y Santa Mónica de Madrid. Y esperemos que los años próximos tengan las agallas de proseguir su tradición. Pero les resultará difícil: la policía del pensamiento y los nuevos Savonarola  velarán por el mantenimiento del orden y la moral.

El aparato mediático progresista

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Los medios de comunicación, en su abrumadora mayoría, son hoy un mero aparato de propaganda de la ideología progresista. La idea de que su tarea principal es informar, y que cada cabecera, cada canal, posee su propia línea editorial, que se limita a ver con el color de su cristal los hechos de los cuales nos informa diligentemente, peca de una ingenuidad totalmente injustificada. Prácticamente todos los medios no hacen apenas otra cosa que dictarnos, de manera más o menos explícita, lo que tenemos que pensar, lo que tenemos que opinar, lo que nos debe interesar o inquietar. Y prácticamente todos lo hacen en una misma dirección. Los periódicos de tendencia supuestamente conservadora se limitan en España a apoyar al Partido Popular, en la sección de política nacional; en todo lo demás, y en consonancia con la borrosa ideología de esa formación, son indistinguiblemente progresistas, sin apenas excepciones.

Estos son algunos de los principales métodos por los cuales se nos inocula la propaganda.

1) El más descarado es la mentira directa, lo que ahora está de moda llamar fake news, como si se tratara de un fenómeno nuevo que nos hubieran traído los “populismos”. No es tanto que los periodistas u otros agentes se inventen directamente hechos, o los fabriquen (que también), como que nos los sugieren sutilmente, sobre todo mediante el uso manipulador de imágenes. La imagen tiene la fuerza de un hecho incontestable, pero se puede usar, incluso sin necesidad de ningún montaje, para apoyar interpretaciones en absoluto evidentes. Así se hace con las fotografías o vídeos del deshielo estacional en regiones polares, utilizadas rutinariamente para crear alarmismo sobre el cambio climático en los espectadores profanos, que somos la inmensa mayoría. Toda imagen fuera de una adecuada contextualización objetiva (no la totalmente insuficiente y ya tendenciosa que suele aportar el pie de foto) debe siempre inspirarnos la máxima desconfianza.

2) Mucho más corriente es la confusión de opinión e información. El ejemplo paradigmático es el titular de portada de El País del 12 de setiembre de 2001, al día siguiente de los atentados islamistas contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono: “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”. A partir de un hecho como que unos terroristas suicidas habían estrellado varios aviones de pasajeros contra objetivos civiles y militares, provocando miles de muertos y heridos, el periódico dirigido entonces por Juan Luis Cebrián se sacó de la manga un sentimiento imaginario (estar en vilo) aplicado a un sujeto sin voz propia (el mundo) respecto a algo que no había ocurrido, y que se anticipaba a juzgar, implícitamente, con un término (represalias) más cercano semánticamente a la venganza que a la Justicia o la Defensa.

Esa utilización de falsos sujetos es un procedimiento constante y generalizado de la prensa. A veces son puramente ficticios, otras se basan en confundir a las organizaciones que se arrogan la representación de los trabajadores, los estudiantes, las mujeres o los homosexuales con estos conjuntos de personas. Se da por sentado que todos los trabajadores o todas las mujeres piensan igual, salvo que sean idiotas. Un ejemplo de ayer mismo, 7 de agosto, entre miles, leído en el Diari de Tarragona: “La comunidad hispana pide a Trump que cese su discurso antiinmigrantes.” Habitualmente, el carácter manipulador del titular se puede descubrir o al menos sospechar simplemente con leer el cuerpo de la noticia. En este caso descubrimos que la “comunidad hispana” son en realidad cuatro personas entrevistadas: tres dirigentes de asociaciones de inmigrantes y un “estratega demócrata”.

También es frecuente sugerir una interpretación con la mera elección de una palabra aparentemente inocente. Por no salirnos del sesgo sistemático que se aplica a toda noticia relacionada con el actual inquilino de la Casa Blanca, el mismo periódico local titulaba el 6 de agosto: “Trump condena ahora el racismo”. Observen las connotaciones que se introducen con un simple adverbio como “ahora”, que no aporta ninguna información objetiva: que Trump antes no rechazaba el racismo, que su postura es hipócritamente electoralista… Por supuesto, uno puede pensar que esto es así, pero para decirlo están las columnas de opinión, no los titulares de las noticias.

3) Un tercer método es la burla o caricaturización, tanto gráfica como verbal. La fuerza de este procedimiento no es en absoluto desdeñable, porque incide directamente sobre nuestras emociones, no sobre la razón. El humor, bajo su carácter innegable de saludable ejercicio crítico o de mera diversión, en ocasiones se prostituye con el fin de ridiculizar, denigrar o incluso fomentar el odio contra determinadas personas, ideas o actitudes, sin apenas necesidad de argumentos o datos. A ello contribuye eficazmente el carácter gregariamente contagioso de la risa, que refuerza eficazmente los sentimientos que se pretenden inculcar.

4) Ahora bien, el recurso más poderoso y más difícil de detectar de los medios de comunicación no se basa en lo que dicen, sino en lo que no dicen: es decir, en su selección de los hechos que “son noticia” y su constante ocultamiento de información que es imprescindible para comprender adecuadamente la realidad, en especial para situar en su justo lugar la que nos proporcionan selectivamente. Por supuesto, es imposible contarlo todo; siempre resultará inevitable seleccionar, recortar, priorizar, dadas las limitaciones humanas. Pero lo cierto es que los periodistas encuentran aquí la excusa perfecta para imponernos su visión del mundo progresista.

Pensemos en algo tan premeditado como ocultarnos la nacionalidad de los delincuentes extranjeros, o en no contabilizar delitos cometidos por mujeres, o aquellos en los que las víctimas son hombres, para alimentar la ideología de género que criminaliza al varón. O, por terminar de decirlo todo sobre Trump, reflexionemos sobre la gran cantidad de informaciones favorables al presidente americano, que se nos hurtan sistemáticamente con el fin de crear una sensación, por acumulación de noticias exclusivamente negativas y desagradables, de que se trata de un personaje impresentable, que no hace una buena, ni de obra ni de palabra.

Los ejemplos en muchos otros temas son innumerables. Para no alargarnos, recordemos sólo la cobertura del conflicto palestino-israelí, que de manera sistemática oculta la mayor parte de la violencia ejercida por los palestinos, tanto contra la población civil israelí como contra los propios palestinos, en unos casos reprimidos brutalmente por sospechas de disidencia, y en su gran mayoría utilizados por los terroristas como escudos humanos.

Hemos aportado sólo unos pocos ejemplos muy obvios de información política. Pero para comprender el alcance de la propaganda mediática progresista deberíamos analizar no sólo la información de todas las demás secciones periodísticas, en especial la cultural y la social, sino la entera industria del entretenimiento, tanto televisivo como cinematográfico. En todos estos ámbitos se transmite, como quien no quiere la cosa, y con métodos muy similares a los aquí descritos, una misma cosmovisión poscristiana, que a la postre resulta siempre anticristiana, con la que se cuestionan de manera constante y reiterativa las bases de nuestra civilización occidental.

No se trata de imaginar conspiraciones. No hay probablemente ninguna conspiración mundial y eterna, no al menos de carácter humano. Sin negar la importancia de sociedades secretas como la masonería, o el poder de ciertas organizaciones y corporaciones internacionales, o de “filántropos” como George Soros, ellos por sí solos no son la explicación de los pecados de cada uno de nosotros, de las idolatrías en las que una y otra vez cae el hombre. Son solo agentes del error, que es lo que debemos identificar y combatir realmente, más que buscar chivos expiatorios. Los intelectuales son en general progresistas, incluso de izquierdas, porque el progresismo es un error intelectual. Los intelectuales son de izquierdas de manera análoga a como los médicos, y no los profanos, son los que cometen errores médicos. No debería hacer falta decir que señalar esto no es ir contra la inteligencia o contra la medicina. Ni tampoco contra el periodismo.

¿Cómo funciona la economía fascista? / How does the fascist economy work?

ESTE MAGNÍFICO Y DIDÁCTICO ARTÍCULO está ESPECIALMENTE DEDICADO a toda esa «progresia», como los afiliados, votantes y simpatizantes de esa ESCORIA llamada «PODEMOS» o, de forma global, a esos que hoy en día se hacen llamar, curiosamente, «ANTIFAS» que se dedican a llamar «FASCISTA» a todo aquel que no conculca con sus ideas, SIN TENER NI LA MENOR IDEA DE LO QUE ES EL FASCISMO Y, POR TANTO, MUCHO MENOS DE QUE COMO ES SU SISTEMA ECONÓMICO, MUY PARECIDO POR CIERTO, AL SUYO PROPIO.

LOS EXTREMOS SE TOCAN.

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INTRODUCCIÓN

mussolini2-300x244El fascismo como doctrina política es ampliamente conocido, sin embargo es muy poco conocido como sistema económico. El padre indiscutible del fascismo fue Benito Mussolini, como jefe de Estado desde la perspectiva política  su discurso estaba encaminado a la creación de un Estado Corporativo, entendido como la unión monolítica entre población y gobierno mediante el caudillismo o populismo nacionalista, la violencia institucional y la propaganda.

Desde su creación, distintos gobiernos (marxistas inclusive) han adoptado en todo o parcialmente la doctrina política fascista en la praxis pero siempre bajo una constante negación frente a las masas por su asociación con regímenes como la Alemania Nazi.

Pero desde el punto de vista económico, el fascismo se distancia de su concepto político ya que busca la consolidación del Estado Corporativo a expensas de una población obligada a sostenerlo con cargas fiscales, lo cual ha sido y sigue siendo de gran utilidad por los políticos. El gobierno y la población ya no son idealizados románticamente como unidad corporativa sino que desde el prisma económico el fascismo se revela en toda su pureza y esplendor como el parasitismo que es: el gobierno como parásito y la población como huésped.

LA ECONOMÍA FASCISTA

La economía fascista se caracteriza por ser esencialmente antiliberal,  por ende antimercado y anticapitalista, en palabras de Benito Mussolini ‘‘El fascismo rechaza frontalmente las doctrinas del liberalismo, tanto en el campo político como económico’’, y del propio Adolf Hitler ‘‘Somos enemigos del sistema económico capitalista’’ es decir, se trata de una economía planificada, controlada o dirigida por un órgano centralizado de poder: el monopolio estatal.

A decir de Murray Rothbard: ‘‘El fascismo y el nazismo fueron la culminación lógica en los asuntos internos de la corriente moderna hacia el colectivismo de extrema derecha. Se ha hecho habitual entre los defensores de las libertades, considerar el fascismo y el comunismo como fundamentalmente idénticos. Pero si bien ambos sistemas fueron indudablemente colectivistas, diferían mucho en su contenido socio-económico’’, en efecto, a diferencia de una economía marxista donde todos los medios de producción están en manos del Estado o en propiedad colectiva, el fascismo económico permite la propiedad privada de medios de producción y la competencia de mercado aunque bajo el control o la influencia directiva del Estado; la empresarialidad se encuentra subordinada a los intereses del proyecto colectivista  de unidad nacionalista de la administración pública, donde pueden existir algunas nacionalizaciones o confiscaciones dentro sectores de la economía considerados presuntamente ‘‘estratégicos para el interés nacional’’ así como el proteccionismo de empresas igualmente consideradas ‘‘estratégicas’’ en el mismo sentido.

La regulación fascista de la economía se realiza obviamente como toda intervención en la economía, a través de un marco de derecho positivo, pero destinado especialmente a estructurar un esquema jurídico capaz de proporcionar las condiciones institucionales necesarias para el desarrollo del Bienestar Corporativo (en inglés Corporate Welfare).

 BIENESTAR CORPORATIVO

20140315_ird001_0-300x168Este mecanismo por lo general se mantiene oculto de las masas, porque dentro de la propaganda y el populismo fascista suele hablarse del llamado Bienestar Social (o Estado de Bienestar Paternalista) que se trata de un conjunto de programas o políticas de subsidios, que se obtienen con dinero arrancado por la fuerza a través de impuestos bajo el pretexto de sostener un supuesto interés colectivo o ‘‘ayudar’’ a la población o a un sector determinado de la misma manteniéndolos en estado de expectativa y mendicidad, mientras que el Estado Corporativo se desarrolla detrás del velo populista. La alegoría que resulta es la del borrego (la población) persiguiendo constantemente una zanahoria (subsidios) atada a una caña que sostiene el político montado en su lomo, así básicamente funciona el llamado Bienestar Social.

El principal objetivo del fascismo económico es el de ejecutar una política fiscal para beneficiar un entramado compuesto por burocracia y empresariado privado, a través del proceso llamado cabildeo (en inglés lobbying) que es una simbiosis que se manifiesta de las siguentes formas:

● Políticos miembros de la burocracia propietarios o accionistas de empresas privadas que utilizan su influencia para apartar a la competencia de su camino o ser rescatados de una inminente quiebra (también pueden operar a través de testaferros)

● Empresarios privados que se valen de favoritismo o conexiones políticas  usando los mismos medios para perseguir los mismos fines del punto anterior.

Como les había comentado, un mecanismo jurídico de  regulaciones, subsidios y concesiones selectivas sobre sectores de la economía es esencial para desplegar el fascismo económico por ello los elementos de la intervención del Estado fascista sobre la economía los he logrado diseñar en un Esquema del Bienestar Corporativo. A continuación haré una explicación detallada de los elementos en los que todo libertario debe enfocarse para abolir de raíz el sistema fascista.

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1.- Regulación de la competencia

También llamadas leyes anti-trust o antimonopolio, son aquellas que según la versiónantitrust-act-276x300 demagógica dicen estar elaboradas con el propósito de proteger al consumidor de los monopolios,  pero que no por casualidad, terminan siempre en detrimento tanto de los consumidores como de las pequeñas empresas, porque transforman el ambiente natural de cooperación contractual y civilizada de mercado en un entorno troglodita, donde la supervivencia del más apto, es decir el que tenga mejores conexiones políticas,  es el que siempre se posiciona por encima de los demás competidores por medio de la violencia legal del monopolio estatal, formando en consecuencia monopolios u oligopolios coercitivos y distorsiones dentro de la economía.

Las leyes anti-trust se basan en una lógica totalmente absurda y ajena al funcionamiento del mercado: cobrar más que la competencia sería abuso de posición dominante, cobrar menos sería competencia desleal y cobrar lo mismo que la competencia sería colusión, así que la única forma de evadir esta situación es colocándose por encima de la misma Ley, en pocas palabras, las leyes antimonopolio proporcionan sus propios incentivos para corromperse.

Las leyes anti-trust no son originales del fascismo económico pero si son un elemento complementario para  la realización del bienestar corporativo,  por lo tanto derogar las leyes anti-trust sería un paso fundamental para desmontar el corporativismo estatal fascista. No se debe entorpecer el surgimiento y desarrollo de PYMES, que las empresas se posicionen en el mercado por los méritos en satisfacer mejor a sus consumidores, no por pertenencia o contactos con las mafias políticas.

2.- Propiedad intelectual

protect_your-_intellectual_property-300x300Las patentes de propiedad intelectual son una concesión muy particular ya que con ellas se está otorgando un monopolio sobre las ideas. Con el pretexto de proteger o incentivar la creatividad o la investigación, las patentes siempre logran exactamente lo opuesto, sólo incentivan costosos litigios judiciales por un lado y aumentan el coste para investigar por el otro, cuando la realidad demuestra que sin las patentes de todas formas habría incentivos para la investigación.

Las ideas son bienes incorpóreos que cuando se hacen públicas son automáticamente de dominio universal, no se debe controlar o impedir por la fuerza el proceso humano de percepción, aprehensión y difusión de ideas, persiguiendo físicamente a todos aquellos que deseen emprender soluciones usando ideas precedentes no solamente se impide el mercado, sino que en muchos casos también la libertad de expresión.

Las patentes si bien tampoco son propias del fascismo económico si constituyen un instrumento de relevancia, no son más que otra forma de intervención del Estado sobre la economía que termina gestando monopolios protegidos bajo el mismo principio explicado en el punto anterior, ninguna empresa puede por sí misma impedir violentamente que otra le haga competencia. Si se quiere abolir el corporativismo fascista es necesario que el Estado deje de conceder patentes.

3.- Subsidios corporativos

Es un elemento sine qua non de la política económica fascista. Es el mecanismo por20140315_ldp001_0-300x1681 medio del cual se sostiene todo el andamio de bienestar corporativo donde por medio de la exacción fiscal y subsidios selectivos al sector privado se internalizan las ganancias y se socializan los costes y las pérdidas.

De esta política económica surge el aforismo ‘‘socialismo para ricos’’: los empresarios adláteres del gobierno, testaferros y políticos que en muchos casos son accionistas o propietarios de grandes empresas privadas recurren a las arcas del Estado para salvar su patrimonio de una eventual insolvencia.

De todos los subsidios, los corporativos se caracterizan por ser uno de los más excesivos y despilfarradores, son colosales cantidades de dinero robadas a través de los impuestos al ciudadano trabajador destinadas a financiar grandes empresas de manera  extremadamente anti competitiva, con la excusa de amparar un supuesto bienestar general o nacional, una de las mentiras populistas más grandes jamás inventadas.

Usualmente los políticos dicen que son subsidios destinados a financiar a productores independientes y PYMES cuando en realidad rescatan a las corporaciones más influyentes, por ejemplo, el gobierno fascista de Estados Unidos destina de 40 a 50 billones de dólares anuales de su presupuesto para supuestamente ‘‘incentivar’’ la pequeña y mediana empresa cuando en realidad se tratan de beneficios para los peces gordos de la industria.

Este proteccionismo cuyo origen es mercantilista, de ganancias concentradas y pérdidas difusas es especialmente nocivo porque perpetúa un círculo vicioso de ineficiencia y distorsiones de mercado profundas de gran impacto social, son empresas que en un mercado libre están destinadas a ser absorbidas  o quebrar para dar paso a una competencia que ofrezca bienes de mejor calidad o servicios más eficientes logrando un ritmo de desarrollo sostenido y saludable en la economía.

4.- Banca central

european-central-bank-300x225Es una herramienta fundamental de la economía fascista, por medio del banco central se obtiene un poder ilimitado para efectuar la planificación central,  desde donde se orquestan los ciclos de expansión y contracción de la economía y se fijan por decreto las tasas de interés. Cuando el banco central compra bonos suministra dinero nuevo y no ganado para el vendedor del bono, los banqueros centrales hacen absolutamente nada para ganarse el dinero, simplemente lo crean de la nada, es lo que se conoce como impresión de dinero FIAT, es decir dinero sin ningún respaldo real de valor en metales preciosos o en su valor intrínseco sino simplemente por la confianza en un decreto estatal y una promesa de pago, es una estafa a gran escala, este mecanismo se conoce como inflación.

Los primeros receptores del dinero fresco de la imprenta, el gobierno y las grandes corporaciones bancarias son los que se benefician directamente del poder adquisitivo adquirido recientemente mientras que los ahorradores comunes sufren  la evaporación de su poder adquisitivo con el antiguo dinero.

Los bancos centrales fijan artificialmente las tasas de interés muy por debajo de lo que vendría siendo el precio normal del mercado para proveer financiamiento barato y casi regalado a la administración pública, incentivando el derroche y crecimiento del Estado en actividades que no hubiesen tenido lugar bajo precios o tasas de interés normales o de mercado, por lo tanto se hace necesario abolir la banca central para acabar con éste mecanismo perverso de fascismo monetario.

 CONSIDERACIONES FINALES

romper-cadenas-21-300x205La solución elemental para abolir el Estado Corporativista fascista es la vía liberal: reducir progresivamente cargas fiscales hasta eliminarlas, con ello se disuelve la burocracia, todo subsidio, privilegio, controles y lógicamente toda posibilidad de financiamiento o rescate de corporaciones ineficientes. Lo contrario sería contraproducente, mantener el statu quo del fascismo económico o la vía marxista: amplificar la burocracia y la coacción en todos los aspectos, que es el sendero que desgraciadamente están tomando muchas naciones desorientadas por la ignorancia supina en ciencia económica.

En el capitalismo las empresas privadas que tengan que desaparecer tienen que quebrar, asumir ganancias pero también las pérdidas, así de sencillo, la realidad es que no existe interés colectivo o nacionalista alguno que justifique la semejante arbitrariedad de un rescate corporativo.

Una vez más está de parte de nosotros los libertarios ilustrar a la población en general, especialmente a los marxistas declarados y de closet y anarquistas confundidos sobre la naturaleza esencialmente antiliberal, anticapitalista, antimercado del fascismo.

El liberalismo como medio y el anarcocapitalismo como fin es la solución verdaderamente revolucionaria, la única vía sensata y posible para lograr la tan anhelada sociedad libre.

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HIS MAGNIFICENT AND DIDACTIC ARTICLE IS ESPECIALLY DEDICATED to all that «progression», as the affiliates, voters and supporters of that ESCORIA called «PODEMOS» or, in a global way, to those who today call themselves, curiously, «ANTIFAS» who are dedicated to calling «FASCIST» anyone who does not infringe with their ideas, WITHOUT HAVING THE SMALLER IDEA OF WHAT IS THE FASCISM AND, THEREFORE, MUCH LESS THAN AS IT IS ITS ECONOMIC SYSTEM, VERY LIKE A CERTAIN, YOURSELF.

THE EXTREMES ARE TOUCHED.

INTRODUCCIÓN

Fascism as a political doctrine is widely known, however it is little known as an economic system. The undisputed father of fascism was Benito Mussolini, as head of state from the political perspective his speech was aimed at the creation of a Corporate State, understood as the monolithic union between population and government through caudillismo or nationalist populism, institutional violence and propaganda.

Since its creation, various governments (including Marxist) have adopted all or part of the fascist political doctrine in practice but always under constant denial in the face of the masses for their association with regimes such as Nazi Germany.

But from the economic point of view, fascism distances itself from its political concept as it seeks the consolidation of the Corporate State at the expense of a population forced to support it with fiscal burdens, which has been and continues to be very useful for politicians. The government and the population are no longer idealized romantically as a corporate unit but from the economic prism fascism is revealed in all its purity and splendor as the parasitism that is: the government as a parasite and the population as a guest.

 THE FASCIST ECONOMY

The fascist economy is characterized by being essentially antiliberal, therefore anti-market and anti-capitalist, in the words of Benito Mussolini «Fascism frontally rejects the doctrines of liberalism, both in the political and economic fields,» and Adolf Hitler himself. enemies of the capitalist economic system «that is, it is a planned economy, controlled or directed by a centralized organ of power: the state monopoly.

To say of Murray Rothbard: » Fascism and Nazism were the logical culmination in the internal affairs of the modern current towards extreme right-wing collectivism. It has become common among the defenders of freedoms to consider fascism and communism as fundamentally identical. But while both systems were undoubtedly collectivist, they differed greatly in their socio-economic content «, in effect, unlike a Marxist economy where all means of production are in the hands of the State or collective property, economic fascism allows the private ownership of means of production and market competition, although under the control or directive influence of the State; Entrepreneurship is subordinated to the interests of the collectivist project of nationalist unity of the public administration, where there may be some nationalizations or confiscations within sectors of the economy considered to be «strategic for the national interest» as well as the protectionism of companies equally considered » strategic » in the same sense.

The fascist regulation of the economy is obviously carried out as any intervention in the economy, through a framework of positive law, but especially aimed at structuring a legal framework capable of providing the necessary institutional conditions for the development of Corporate Wellbeing (in English Corporate Welfare).

CORPORATE WELFARE

This mechanism usually remains hidden from the masses, because within the propaganda and fascist populism is often spoken of the so-called Social Welfare (or State of Paternalistic Welfare) which is a set of subsidy programs or policies, which are obtained with money taken away by force through taxes under the pretext of sustaining a supposed collective interest or » helping » the population or a specific sector of it by keeping them in a state of expectation and begging, while the Corporate State develops behind the populist veil. The allegory that results is that of the sheep (the population) constantly chasing a carrot (subsidies) tied to a cane that holds the politician mounted on his back, so basically the so-called Social Welfare works.

The main objective of economic fascism is to implement a fiscal policy to benefit a network composed of bureaucracy and private business, through the process called lobbying (in English lobbying) which is a symbiosis that manifests itself in the following ways:

● Political members of the bureaucracy, owners or shareholders of private companies that use their influence to separate the competition from their path or be rescued from an imminent bankruptcy (they can also operate through nominees)

● Private entrepreneurs who use favoritism or political connections using the same means to pursue the same purposes of the previous point.

As I had told you, a legal mechanism of regulations, subsidies and selective concessions on sectors of the economy is essential to deploy economic fascism, which is why the elements of the intervention of the fascist State on the economy have been designed in a Corporate Welfare Scheme. . Below I will make a detailed explanation of the elements on which every libertarian should focus to abolish the fascist system at its roots.

1.- Regulation of competition

Also called anti-trust or antitrust laws, are those that according to the demagogic version claim to be developed for the purpose of protecting the consumer from monopolies, but that not by chance, end always to the detriment of both consumers and small businesses, because they transform the natural environment of contractual and civilized market cooperation into a troglodyte environment, where the survival of the fittest, that is to say, the one with the best political connections, is the one that always positions itself above other competitors through violence legal monopoly, thus forming coercive monopolies or oligopolies and distortions within the economy.

The anti-trust laws are based on a totally absurd logic and outside the functioning of the market: charging more than the competition would be abuse of a dominant position, charging less would be unfair competition and charging the same as competition would be collusion, so the only way to evade this situation is placing itself above the Law itself, in a few words, antitrust laws provide their own incentives to corrupt themselves.

 The anti-trust laws are not original of the economic fascism but if they are a complementary element for the realization of the corporate welfare, therefore repealing the anti-trust laws would be a fundamental step to dismantle the fascist state corporatism. The emergence and development of SMEs should not be hindered, for companies to position themselves in the market because of the merits in better satisfying their consumers, not because of belonging or contacts with political mafias.

  2.- Intellectual property

Intellectual property patents are a very special concession because with them a monopoly on ideas is being granted. Under the pretext of protecting or encouraging creativity or research, patents always achieve exactly the opposite, only encourage costly legal litigation on the one hand and increase the cost to investigate on the other, when reality shows that without patents anyway There would be incentives for research.

Ideas are disembodied goods that when they are made public are automatically universal domain, the human process of perception, apprehension and diffusion of ideas must not be controlled or impeded by force, physically persecuting all those who wish to undertake solutions using previous ideas. only the market is prevented, but in many cases also the freedom of expression.

Although patents are not specific to economic fascism if they are an instrument of relevance, they are no more than another form of State intervention on the economy that ends up creating protected monopolies under the same principle explained in the previous point, no company can by itself to violently prevent another from competing with him. If one wants to abolish fascist corporatism, it is necessary for the State to stop granting patents.

3.- Corporate subsidies

It is a sine qua non of fascist economic policy. It is the mechanism by means of which the entire scaffolding of corporate well-being is maintained where, through tax levying and selective subsidies to the private sector, profits are internalized and costs and losses are socialized.

From this economic policy arises the aphorism » socialism for the rich »: business executives government, figureheads and politicians who in many cases are shareholders or owners of large private companies resort to state coffers to save their assets from an eventual insolvency .

Of all the subsidies, the corporative ones are characterized as being one of the most excessive and wasteful, they are colossal amounts of money stolen through taxes to the working citizen destined to finance large companies in an extremely anti competitive way, with the excuse of protecting a supposed general or national well-being, one of the biggest populist lies ever invented.

Usually politicians say that they are subsidies destined to finance independent producers and SMEs when in reality they rescue the most influential corporations, for example, the fascist government of the United States allocates from 40 to 50 billion dollars a year of its budget for supposedly » incentivize » the small and medium enterprises when in fact they are about benefits for the big shots of the industry.

This protectionism whose origin is mercantilist, of concentrated profits and diffuse losses is especially harmful because it perpetuates a vicious circle of inefficiency and deep market distortions of great social impact, are companies that in a free market are destined to be absorbed or broken to make way to a competition that offers better quality goods or more efficient services achieving a sustained and healthy development rhythm in the economy.

4.- Central banking

It is a fundamental tool of the fascist economy, through the central bank you get an unlimited power to carry out central planning, from where the cycles of expansion and contraction of the economy are orchestrated and interest rates are set by decree. When the central bank buys bonds supplies new money and not earned for the bond seller, the central bankers do absolutely nothing to earn the money, they simply create it from nothing, this is what is known as FIAT money printing, ie money without any real value backing in precious metals or their intrinsic value but simply by trust in a state decree and a promise of payment, is a scam on a large scale, this mechanism is known as inflation.

The first recipients of fresh money from the printing press, the government and large banking corporations are those who benefit directly from the purchasing power recently acquired while ordinary savers suffer the evaporation of their purchasing power with the old money.

Central banks artificially set interest rates well below what would be the normal market price to provide cheap and almost gifted financing to the public administration, encouraging the waste and growth of the State in activities that had not taken place at low prices. Or normal or market interest rates, therefore it is necessary to abolish the central bank to end this perverse mechanism of monetary fascism.

FINAL CONSIDERATIONS

The elemental solution to abolish the fascist corporatist state is the liberal way: progressively reduce tax burdens until they are eliminated, thereby dissolving the bureaucracy, all subsidies, privileges, controls and logically any possibility of financing or rescue of inefficient corporations. The opposite would be counterproductive, maintain the status quo of economic fascism or the Marxist way: amplify bureaucracy and coercion in all aspects, which is the path that unfortunately are taking many nations disoriented by supine ignorance in economic science.

In capitalism private companies that have to disappear have to break, take profits but also losses, that simple, the reality is that there is no collective or nationalist interest that justifies the similar arbitrariness of a corporate bailout.

Once again, libertarians are there to illustrate the population in general, especially the declared Marxists and closet and anarchists confused about the essentially antiliberal, anti-capitalist, anti-market nature of fascism.

Liberalism as a means and anarcho-capitalism as an end is the truly revolutionary solution, the only sensible and possible way to achieve the long-awaited free society.

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Ideología de género: ¿dictadura internacional? / Gender ideology: international dictatorship? Por/By Agustín Laje

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«Si las dictaduras modernas se caracterizan por constituir regímenes políticos que operan con autoritarismo al margen de la voluntad de la ciudadanía, es evidente que estamos en presencia de la formación de una dictadura internacional.»

Por/by Agustín Laje Arrigoni

El pasado 9 de enero conocimos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una Opinión Consultiva apoyando con determinación la ideología de género. La opinión fue peticionada por Costa Rica, con claros objetivos políticos: el oficialismo es consciente de que le costará imponer la ideología de género en su estructura legal sin apoyo externo. Hace algunas semanas, valga recordar, miles de ciudadanos costarricenses —pueblo de escasa efervescencia política— salieron a las calles a marchar contra la ideología de género.

En resumidas cuentas, la Corte manifestó que la llamada “identidad de género” es ‘‘la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento’’, para luego insistir en que existe un “derecho a la identidad de género”. Sabemos bien que, en este contexto, “derecho” no significa libertad de vivir su sexualidad e identidad como le plazca a cada quien, sino obligación para los demás de ser partícipes de lo que es, en rigor, una fantasía personalísima.1

Así por ejemplo, la Corte nos dice que es un “derecho humano” que el Estado modifique los registros y documentos de identidad de las personas, sin considerar nada más que su “auto-percepción”: ya no se le puede exigir a nadie siquiera acreditaciones médicas, quirúrgicas o psicológicas. Si la auto-percepción de un individuo pasa a condicionar la percepción estatal entera, esto significa que, por añadidura, condiciona la percepción de la sociedad toda. ¿Por qué un equipo de hockey femenino, por ejemplo, debería a excluir de su plantel a un hombre que, en virtud de su auto-percepción, el Estado lo ha consagrado como mujer?

Por otra parte, la Corte establece del mismo modo que cualquier unión constituye familia y, por lo tanto, que de cualquier unión entre personas, independientemente del género y la orientación sexual de sus partes, derivan los mismos derechos inherentes al matrimonio. ¿Qué es esto si no la imposición externa del “matrimonio” homosexual y la consiguiente adopción de menores por parte de éste?

En efecto, aquello de “Opinión Consultiva” es eufemístico. La “opinión” de la Corte tiene efectos jurídicos, políticos y administrativos en todos los Estados que son parte de la Convención Americana: 22 en total. La Corte lo deja muy en claro cuando, a colación de su apoyo a la ideología de género, sentencia que “se estima necesario que los diversos órganos del Estado realicen el correspondiente control de convencionalidad aplicando los estándares establecidos en esta Opinión Consultiva”. Por ello, el Tribunal insta “a esos Estados a que impulsen realmente y de buena fe las reformas legislativas, administrativas y judiciales necesarias para adecuar sus ordenamientos, interpretaciones y prácticas internos”.

El poder en la sociedad posmoderna, al decir de Toni Negri, está descentrado. La soberanía de los Estados-nación es cosa del pasado. Las realidades nacionales son hoy un producto de la doble determinación de un poder interno y otro internacional. En este caso, el poder no se divide: se multiplica. En virtud de su dimensión internacional, se vuelve ineludible.

No se trata, desde luego, de un poder democrático. Si el ideal democrático puede definirse a partir de un régimen político que hace emanar el poder desde el pueblo para gobernar al pueblo, y que en la práctica se traduce en la determinación de la voluntad ciudadana con arreglo al uso de instrumentos electorales, el actual orden internacional carece de todos estos componentes. Todavía más: destruye los regímenes democráticos de los Estados que han optado por ellos, en la medida en que las decisiones de las Organizaciones Internacionales se imponen sobre nuestras sociedades en un movimiento que va de arriba abajo, no de abajo arriba.

¿Qué rol puede tener un Congreso Nacional en la cuestión del “matrimonio” homosexual, después de esta “Opinión Consultiva” de carácter imperativo? ¿Qué facultades tendrá en otros asuntos como la adopción homoparental? Ninguno. Estas cuestiones fueron ya resueltas y decididas no por aquellos connacionales que la ciudadanía eligió como representantes del pueblo, sino por 9 personas extranjeras que tienen poder sobre 22 Estados americanos y sus respectivas sociedades.

Si las dictaduras modernas se caracterizan por constituir regímenes políticos que operan con autoritarismo al margen de la voluntad de la ciudadanía, es evidente que estamos en presencia de la formación de una dictadura internacional. El margen de maniobra de los Estados-nación es cada vez más reducido. A partir de ahora por ejemplo, un Estado que no reconozca la adopción homosexual podrá ser denunciado por el lobby LGTB en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y de ahí tener luego un problema en la propia Corte. ¿Qué gobierno querrá ganarse un problema de este calibre para el Estado bajo su gestión?

En las dictaduras modernas, la última evasión que un individuo tenía al alcance frente a los tentáculos del poder era el exilio. Escapar al poder suponía escapar del lugar donde ese poder tenía centro. La actual desterritorialización del poder supone, no obstante, la imposibilidad del exilio. La internacionalización borra todo límite territorial; el espacio se modifica quedando todo determinado por él, lo cual significa que paulatinamente se va borrando toda posibilidad de auto-determinación. ¿Cómo eludir un poder que, a partir de la opinión de 9 personas, condiciona el marco regulatorio, jurídico y administrativo de 22 Estados?

Todavía queda, empero, una esperanza. Dijimos anteriormente que las realidades nacionales son en este momento el producto de dos fuerzas que a veces colisionan y a veces se retroalimentan: el poder interno y el internacional. En un sistema democrático, el poder interno se estructura a partir del voto popular. Los políticos que se lanzan a la carrera democrática, si quieren ganar, necesitan adecuarse a lo que piensan que la ciudadanía piensa. Si se lograra generar movilizaciones de tal magnitud que los políticos percibieran que el precio a pagar por someterse a la Corte Interamericana es mayor al precio de tener eventualmente problemas de derecho internacional con ella, el poder interno podría barrer con el internacional.

Las movilizaciones ciudadanas son de vital importancia como mecanismo de información: en la masa de gente movilizada el político recibe el mensaje de qué tiene que hacer y decir si quiere seguir siendo votado. Allí donde la ciudadanía no se moviliza, los medios de comunicación, los grupos de género y las organizaciones internacionales son los que informan al político.

Hay razones para guardar todavía esperanzas. Lo que no hay son razones para pensar que, de no actuar con urgencia, esa esperanza pueda mantenerse por mucho tiempo más.

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«If modern dictatorships are characterized by constituting political regimes that operate with authoritarianism outside the will of the citizenry, it is evident that we are in the presence of the formation of an international dictatorship.»

On January 9, we learned that the Inter-American Court of Human Rights issued an Advisory Opinion supporting with determination the gender ideology. The opinion was requested by Costa Rica, with clear political objectives: the ruling party is aware that it will cost to impose the gender ideology in its legal structure without external support. A few weeks ago, it is worth remembering, thousands of Costa Rican citizens – people of little political effervescence – took to the streets to march against the gender ideology.

 In summary, the Court stated that the so-called «gender identity» is «the internal and individual experience of the gender as each person feels it, which may or may not correspond to the sex assigned at the time of birth», for then insist that there is a «right to gender identity». We know well that, in this context, «right» does not mean freedom to live their sexuality and identity as it pleases each one, but obligation for others to be part of what is, strictly speaking, a very personal fantasy.

For example, the Court tells us that it is a «human right» for the State to modify the records and identity documents of people, without considering anything other than their «self-perception»: no one can be required to even medical, surgical or psychological accreditations. If the self-perception of an individual happens to condition the entire state perception, this means that, in addition, it conditions the perception of the whole society. Why would a women’s hockey team, for example, have to exclude from their roster a man who, by virtue of his self-perception, has been consecrated by the state as a woman?

On the other hand, the Court establishes in the same way that any union constitutes family and, therefore, that of any union between persons, regardless of the gender and sexual orientation of its parts, derive the same rights inherent to marriage. What is this if not the external imposition of homosexual «marriage» and the consequent adoption of minors by it?

In effect, that of «Advisory Opinion» is euphemistic. The «opinion» of the Court has legal, political and administrative effects in all the States that are part of the American Convention: 22 in total. The Court makes it very clear when, in reference to its support for the gender ideology, it states that «it is considered necessary that the various organs of the State carry out the corresponding control of conventionality by applying the standards established in this Advisory Opinion». For this reason, the Court urges «those States to really and in good faith promote the legislative, administrative and judicial reforms necessary to adapt their internal systems, interpretations and practices».

Power in postmodern society, according to Toni Negri, is off center. The sovereignty of nation-states is a thing of the past. The national realities are today a product of the double determination of an internal and an international power. In this case, power is not divided: it multiplies. By virtue of its international dimension, it becomes inescapable.

It is not, of course, a democratic power. If the democratic ideal can be defined by a political regime that emanates power from the people to govern the people, and that in practice translates into the determination of the citizen’s will according to the use of electoral instruments, the current order International lacks all these components. Even more: it destroys the democratic regimes of the States that have opted for them, insofar as the decisions of the International Organizations are imposed on our societies in a movement that goes from top to bottom, not from bottom to top.

What role can a National Congress have in the issue of homosexual «marriage», after this «Advisory Opinion» of an imperative nature? What faculties will you have in other matters such as homoparental adoption? Any. These questions were already resolved and decided not by those nationals that the citizens elected as representatives of the people, but by 9 foreign persons who have power over 22 American States and their respective societies.

If modern dictatorships are characterized by constituting political regimes that operate with authoritarianism outside the will of the citizenry, it is evident that we are witnessing the formation of an international dictatorship. The margin of maneuver of nation-states is increasingly reduced. From now on, for example, a State that does not recognize homosexual adoption may be denounced by the LGBT lobby in the Inter-American Commission on Human Rights, and then have a problem in the Court itself. What government will want to win a problem of this caliber for the State under its management?

In modern dictatorships, the last escape that an individual had within reach of the tentacles of power was exile. Escaping to power meant escaping from the place where that power was centered. The current deterritorialization of power, however, implies the impossibility of exile. Internationalization erases all territorial limits; the space is modified, everything being determined by it, which means that every possibility of self-determination is gradually erased. How to avoid a power that, based on the opinion of 9 people, conditions the regulatory, legal and administrative framework of 22 States?

There is still, however, a hope. We said earlier that national realities are at this moment the product of two forces that sometimes collide and sometimes feed back: internal and international power. In a democratic system, the internal power is structured from the popular vote. Politicians who embark on a democratic career, if they want to win, need to adapt to what they think the public thinks. If mobilizations of such magnitude were achieved that the politicians perceived that the price to pay for submitting to the Inter-American Court is greater than the price of eventually having problems of international law with it, the internal power could wipe out the international power.

Citizen mobilizations are of vital importance as an information mechanism: in the mass of people mobilized the politician receives the message of what he has to do and say if he wants to continue being voted. Where citizens do not mobilize, the media, gender groups and international organizations inform the politician.

There are reasons to still hope. What there are not are reasons to think that, if not acting with urgency, that hope can be maintained for much longer.

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Navidad en Europa: no hables, no preguntes

La primera ministra británica, Theresa May, dijo la semana pasada que los cristianos no deben tener miedo de hablar de su fe en el trabajo y en lugares públicos. Añadió que los cristianos deben “guardar celosamente” su derecho a hablar de su fe “libremente, con respeto y responsabilidad”. [The Telegraph, en inglés, de pago]

En un discurso inusual en un gobernante europeo, la señora May señaló que “estamos en el tiempo de Adviento, tenemos en nuestro país una tradición muy fuerte de tolerancia religiosa y libertad de expresión, y nuestra herencia cristiana es algo de lo que podemos sentirnos orgullosos”. 

Las palabras de la primera ministra respaldaban las conclusiones de dos informes que alertan de una creciente presión de los códigos de corrección política en las empresas británicas. Se está obligando a los trabajadores cristianos a no mostrar signos externos de su fe para no ofender a los no creyentes y a los musulmanes. 

David Isaac, presidente de la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos, dijo haber detectado “demasiada ansiedad” por la corrección política en muchas empresas. Cada vez es más frecuente que las compañías dejen de celebrar la Navidad con árboles, postales y actos específicos, para no ofender a una parte de sus empleados. [Equality and Human Rights Commission, en inglés]

El Cristianismo “debe ser celebrado, no denigrado”, concluye otro informe, elaborado conjuntamente por la Evangelical Alliance y el Lawyers Christian Fellowship, que apunta los mismos síntomas. “Me alegra dar la bienvenida a este informe y a sus conclusiones”, dijo la primera ministra, refiriéndose a este último documento. 

La dictadura de la corrección política está haciendo estragos con las libertades fundamentales en las democracias. La libertad religiosa no es una libertad más, sino una que goza de una especial protección en el contrato social. No son libertades de la misma naturaleza expresar una opinión sobre fútbol o política, y expresar tu fe. Vivir y manifestar libremente tus creencias es un derecho reforzado en las constituciones democráticas avanzadas. 

Hasta el progresista The Guardian reconoció este domingo, en un artículo editorial, que la corrección política está llegando demasiado lejos. [The Guardian, en inglés]

Y no solo en el Reino Unido. 

En Virginia (Estados Unidos), acaban de prohibir que en los colegios se lean las novelas Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, y Las aventuras de Huckelberry Finn, de Mark Twain, porque su contenido puede ofender a los negros. [Kiro7 y The Daily Wire, en inglés]

En España, este libro de HazteOir.org que describe la aplicación en los colegios de las nuevas leyes LGBT aprobadas por Gobiernos locales como el de Madrid y el de Cataluña, ha suscitado una campaña de censura de autoridadespartidos políticos y grupos de presión. Todos exigen la retirada de la publicación, de la que se están distribuyendo 100.000 ejemplares. [Actuall]

Además, se han pedido acciones legales contra la plataforma ciudadana, cuyos responsables creen que lo que vendrá, a continuación, es una intensa campaña en televisión y otros medios para intentar desacreditar su labor. [Actuall]

Son prácticamente inexistentes las voces en la sociedad española que han denunciado estas prácticas censoras. Una de las excepciones es la red liberal Club de los Viernes, cuya delegación de Extremadura emitió un comunicado el pasado sábado, defendiendo la libertad de expresión y el derecho a difundir el libro que describe los contenidos LGBT que se enseñarán en los colegios al amparo de las nuevas leyes de discriminación positiva. 

El presidente de HO, Ignacio Arsuaga Rato, responde a la polémica en este artículo en Actuall, en el que inscribe la censura contra el libro en el marco de las tensiones entre la sociedad civil y las élites instaladas. [Actuall]

El discurso de la primera ministra May merece ser tenido en cuenta, para que Europa y, en general, las sociedades democráticas occidentales no acaben adoptando una política selectiva de “no hables, no preguntes” para ciertas creencias y ciertas opiniones.

Actuall 

Y PARA LOS MAS CORTITOS, A VER, CEPORRETES, LA CORRECCIÓN POLÍTICA ES CENSURA, ES UN ATAQUE A LA LIBERTAD INDIVIDUAL Y LA LIBERTAD, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD ¿OS ENTERAIS DE UNA VEZ, PANDA DE SACAMANTECAS?

LA TOLERANCIA NO ES PROHIBIR NI AUTOCENSURARSE, BERZOTAS.

Y EN EL CASO PARTICULAR DEL TEMA DE LAS NAVIDADES, LOS ÚNICOS QUE PROTESTAN SON LOS PUTOS MUSULMANES, YO SOY AGNÓSTICO Y NUNCA ME HA MOLESTADO PERO ES MAS, ES QUE CONOZCO A MUCHAS OTRAS PERSONAS, NO RELIGIOSAS, QUE SIEMPRE HAN CONVIVIDO PERFECTAMENTE Y SIN PROBLEMAS, ESTO LO HAN EMPEZADO, UNA VEZ MAS, LOS SEGUIDORES DE ESA INMUNDA IDEOLOGIA, DISFRAZADA DE RELIGIÓN, QUE PIDE TOLERANCIA CUANDO LOS QUE NO TOLERAN NADA A NADIE SON ELLOS.

Fidel: socialismo o muerte, valga la redundancia

Para no tener que decir que era un tirano, la mayoría de medios y líderes mundiales lleva desde el sábado despidiéndose de Fidel Castro con circunloquios como “icono del siglo XX”, “figura histórica” o “líder revolucionario”.

El celo de asepsia ha sido infatigable. Mariano Rajoy lo definió como “una figura de calado histórico”. Tal vez estuviera pensando en la botadura de un súper petrolero. También podrían haber recurrido a la prosa forense: “Varón blanco barbudo en chándal Adidas”. 

En 1951, durante el juicio por el asalto al cuartel de Moncada, Fidel le dijo desafiante al tribunal: “La Historia me absolverá”. El periodismo se ha tomado tan al pie de la letra la profecía de aquel redentor con ojos de loco, que durante 55 años de tiranía en Cuba la Prensa internacional ha evitado contar sus atrocidades, y ahora le cargan el muerto a la Historia. 

Cada vez que oigo en televisión que ha muerto “un icono del siglo XX”, pienso, no en Picasso o Marie Curie, sino en una tabla rusa con la efigie de la Virgen María. También Pol Pot y Stalin eran “iconos del siglo XX”. ¿Te imaginas? “Muere Adolf Hitler, figura histórica, líder revolucionario e icono del siglo XX”. 

Otra forma de evitar mirar de frente al tirano muerto es relativizar sus crímenes. Decir: vale, de acuerdo, Fidel cometió “errores”, pero, ¿qué me dices del embargo yanqui? Esa forma de escaqueo moral es quizá la que más abunda entre los observadores occidentales fascinados con la épica revolucionaria de los jóvenes guerrilleros de Sierra Maestra. 

Pero, si Fidel Castro fusiló a disidentes, mandó a homosexuales a campos de trabajo y mató a miles de cubanos de hambre, o ahogados tratando de huir, no fue a causa del bloqueo estadounidense. Perpetuarse en el poder y encarcelar a la población en la isla fue desde siempre la esencia de su aclamada revolución, como ha mostrado la historiadora Lilian Guerra en su esclarecedor Vision of power in Cuba: Revolution, redemption and resistance, 1959-1971

Fidel ha muerto, pero el castrismo sigue siendo tan feroz como siempre. El régimen no tiene otra oferta para los cubanos que un chivato de los Comités de Defensa de la Revolución apostado en cada edificio. En 2014, hubo 8.899 detenciones por motivos políticos, cuatro veces más que en 2010. Continúan las golpizas en plena calle a las Damas de Blanco. El encarcelamiento de opositores es algo cotidiano. El asesinato de Oswaldo Payá muestra que sigue siendo un régimen atroz, y no tiene remedio. 

No hace falta esperar por el juicio de la Historia para constatar que Fidel instauró una tiranía que sigue oprimiendo a los cubanos; que inspira o tutela nuevas dictaduras en América, como la chavista en Venezuela, la sandinista en Nicaragua o la que las FARC quieren instalar en Colombia. 

Televisión Española, el canal del Gobierno, llamó “caravana de la libertad” al periplo que llevó a Fidel de Santiago a La Habana, entre 1956 y 1959. “Caravana de la libertad”: ni siquiera se molestan en cambiar los términos de la propaganda castrista. 

¿De dónde viene este hechizo del mal? ¿Cuál es el origen de esta fascinación por la violencia revolucionaria americana? Para Carlos Rangel, el mito del buen salvaje proyectado en América por los europeos del siglo XVI “ha sido el hecho central y sigue siendo el cáncer de Latinoamérica”. El buen salvaje se transmuta en buen revolucionario, “aventurero romántico, Robin Hood rojo, Don Quijote del comunismo, nuevo Garibaldi, Saint-Just marxista, Cid Campeador de los condenados de la tierra, Sir Galahad de los miserables, Cristo laico, San Ernesto de la Higuera, Ché”. 

Añade a la lista, desde ahora, a San Fidel, timonel, libertador e icono de Adidas.

++++Con voz propia: “[…] en 1965, Fidel creó las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado donde fueron a parar muchos de aquellos jóvenes “dementes”, “gusanos”, “antisociales”. Abundaban entre estos los testigos de Jehová, adventistas del séptimo día, grupos protestantes, bautistas, practicantes de las religiones afrocubanas. Pero el régimen dirigió su mayor inquina contra los homosexuales. En su obra Antes que anochezca, el gran escritor cubano Reinaldo Arenas ha dejado un testimonio desgarrador de su experiencia en esas “unidades”, pero Lillian Guerra la complementa con testimonios invaluables, de primera mano. Aparte del trabajo forzado, la ‘higiene revolucionaria’ en las UMAP sometió a los homosexuales a tratamientos pavlovianos para ‘curar su enfermedad’. Se calcula que entre 1965 y 1968 pasaron por las UMAP 35.000 personas. La homofobia oficial llegó hasta los años ochenta.” [Enrique Krauze, “¿La nueva Cuba?”, en Letras Libres, 7 de abril de 2015]

El brief de Actuall

La corrección política: una bomba a punto de explotar.

El fenómeno Donald Trump, o el ascenso de la extrema derecha en algunos países europeos, surgen tras décadas de imposición de la corrección política.

Por JAVIER BENEGAS Y JUAN M. BLANCO

Muchos intelectuales e informadores han descrito el irresistible ascenso de Donald Trump. Pero muy pocos se han tomado la molestia de analizarlo con rigor, de determinar cuál es la corriente de fondo que impulsa con fuerza al magnate neoyorkino. Diríase que la dimensión del “fenómeno Trump” es directamente proporcional a la estupidez de no pocos analistas, mucho más dispuestos a escandalizarse, a rasgarse las vestiduras, que a investigar sus verdaderas causas.

Que un personaje histriónico, con peinado ridículo y bronceado naranja fosforito, capaz de pronunciar las sentencias más altisonantes, obtenga el apoyo de millones de ciudadanos, obliga a un análisis mucho más profundo y objetivo, libre de aspavientos y lamentos de cara a la galería. Trump no sólo gana apoyos en la “América profunda”, sino también en el nordeste, incluso en regiones tan industriales y prósperas como Virginia y Massachusetts. Sus seguidores crecen en el Norte y en Sur, en el Oeste y en el Este: en todas partes. Así pues, la clave está en el origen de esa potente mar de fondo que no sólo está generando turbulencias en EEUU sino también al otro lado del Atlántico.

«Nada puede entenderse sin tener en cuenta la perversa acción de los políticos durante las pasadas décadas»

¿Qué está sucediendo?

Nada puede entenderse sin tener en cuenta la perversa acción de los políticos durante las pasadas décadas: su intromisión en la vida privada de los ciudadanos, su insistencia en legislar basándose en lo que llamaron derechos colectivos y, especialmente, su pretensión de imponer a la población una nueva ideología: la corrección política. Todo ello ha acabado comprometiendo la libertad individual, la igualdad ante la ley, los principios, la honradez, el juego limpio, el pensamiento crítico y, por supuesto, el bienestar económico. Y de aquellos polvos, estos lodos.

Durante décadas, los políticos han aprovechado el viento de popa de la prosperidad económica para desviarse de sus obligaciones y dedicarse a «defender al ser humano de sí mismo», de su avaricia y capacidad de destrucción. Han utilizado la seguridad, la salud y el medioambiente como coartadas para perseguir sus propios intereses. Para ello, han promulgado infinidad de leyes y normas que se inmiscuyen cada vez más en el ámbito privado de las personas e interfieren de forma inexorable en sus legítimas aspiraciones. Las consecuencias más evidentes de esta deriva son, por ejemplo, los enormes obstáculos administrativos para abrir una empresa, por modesta que sea, o simplemente encontrar un trabajo decente.

El imperio de los «derechos» colectivos

Los políticos descubrieron que dividir a la sociedad en rebaños, en constante pugna entre ellos, es la mejor forma de tenerla controlada. Por ello, la política ha primado los derechos colectivos en detrimento de los derechos individuales, unos derechos grupales que implican, por definición, la prevalencia de unos grupos en perjuicio del resto. La consecuencia más grave, sin duda, ha sido la quiebra de la igualdad ante la ley. Pero también, dado que lo que cuenta no es el mérito individual sino la pertenencia a un colectivo, el decaimiento del esfuerzo y la eficiencia. O la desaparición de la responsabilidad individual: al fin y al cabo, si los sujetos se ven obligados a compartir el fruto de sus aciertos, ¿por qué habrían de cargar con los costes de sus errores? El sistema de favores, prebendas y privilegios acaba deformando la mentalidad de muchas personas, genera ciudadanos infantiles, acostumbrados al paternalismo, a reivindicar más que a esforzarse.

«El sistema de derechos por colectivos no sólo discrimina; también favorece la picaresca»

Así, la adhesión a grupos interesados constituye la vía más directa hacia la ventaja y el privilegio. El sistema de derechos por colectivos no sólo discrimina; también favorece la picaresca cuando los beneficios se asignan con criterios meramente burocráticos. Al final, muchas personas no encuentran trabajo, simplemente por no conocer a nadie que les consiga un certificado de discapacidad, por no haber denunciado a su pareja, o por no pertenecer a alguno de los múltiples colectivos con ventajas para ser empleados o subvencionados.

La tiranía de la corrección política

Lo más grave, con diferencia, es la pretensión de políticos y burócratas de moldear la forma de pensar de las personas para evitar que se resistan a la arbitrariedad, al atropello. Generaron, para ello, una ideología favorable a los intereses grupales, una religión laica: la corrección política, que arroja  a la hoguera a todo aquel que cuestiona su ortodoxia. Esta doctrina determina qué palabras pueden pronunciarse y cuales son tabú, aplicando el principio orwelliano de que todo aquello que no puede decirse… tampoco puede pensarse. Propugna que la identidad de un individuo está determinada por su adscripción a un determinado grupo y dicta que la discriminación puede ser buena: para ello la llama “positiva”. Pero toda persona consciente sabe en su fuero interno que ninguna discriminación es positiva. 

En los países con convenciones democráticas consolidadas, con una sociedad civil desarrollada y consciente de sus derechos y obligaciones, celosa de sus principios y convicciones, el avance de esta mentalidad ha sido lento, aunque inexorable. En España, sin embargo, carente de tradición democrática, con una mayoría que cree que la democracia consiste solo en votar, la ortodoxia de lo políticamente correcto progresó a una velocidad vertiginosa, convirtiéndose en dogma de general aceptación a izquierda y derecha en tiempo récord.

«Asistimos a una reacción exacerbada, puramente irracional y desmesurada, contra la imposición de los códigos políticamente correctos»

Pero, tarde o temprano, estos sistemas, como cualquier otro basado en la mentira, acaban saltando por los aires. En ocasiones, porque la crisis lleva a una reducción del botín a repartir, con el consiguiente choque entre grupos interesados. Otras, por el hartazgo de muchas personas productivas cansadas de tanta trampa y marrullería que les impide ganarse la vida dignamente, o cansadas de que otros vivan a su costa. Pero también por una reacción exacerbada, puramente irracional y desmesurada, contra la imposición de los códigos políticamente correctos. Es lo que se conoce en psicología como reactancia, una reacción emocional que se opone a ciertas reglas censoras, vistas como absurdas y arbitrarias por reprimir conductas e ideas que el sujeto considera justas y lícitas.

Así, el péndulo oscila al extremo contrario, la tortilla se voltea, y muchos ciudadanos acaban apoyando posiciones indeseables, igualmente alejadas de la razón o la moderación. El fenómeno Donald Trump, o el ascenso de la extrema derecha en algunos países europeos, surgen tras décadas de imposición de la corrección política, por el hartazgo de muchos ciudadanos que, tan cabreados como desesperados, se pasan al extremo opuesto. Cierto es que, cuando una campaña es puramente emocional, la racionalidad es lo de menos. Pero millones de personas no caen a plomo en el error por obra y gracia de una campaña de marketing sino por la verdad que en ese error se encierra. Y mucho menos en contra del statu quo, si no existe un caldo de cultivo adecuado, una potente causa de fondo: mentiras que han estado golpeando sus oídos, y su conciencia, durante años. 

Próximas elecciones: ¿la misma cantinela?

Más vale prevenir que lamentar. Para lograr en España un sistema justo, eficiente y racional, debemos cambiar las leyes, simplificarlas, retirar muchas trabas administrativas, eliminar las normas que conceden prebendas, restaurar la igualdad ante la ley. Pero ello no basta: hay que desterrar la nefasta corrección política, esa ideología justificadora de privilegios grupales y sustituirla por convenciones sanas: honradez, inclinación al juego limpio, ética, libertad y responsabilidad individual, igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

«Cada vez son más las personas hastiadas de tanta majadería, que desean ser ellas mismas, no clones sin identidad dentro del grupo asignado»

Es una pésima noticia que los principales partidos concurran a las próximas elecciones con un enfoque que se mantiene dentro de lo políticamente correcto, haciendo promesas muy similares que, en todo caso, difieren en la dosis prescrita. Cierto, España no es Estados Unidos, ni siquiera Austria. Aquí, el control que ejerce el establishment alcanza cotas inaceptables en aquellas latitudes. Y muy pocos medios osan desafiar sus directrices. Pero lo que pudiera parecer un seguro en el corto plazo generará, a la larga,tensiones extraordinarias. Cada vez son más las personas hastiadas de tanta discriminación y tanta majadería, que desean ser ellas mismas, no clones sin identidad dentro del grupo asignado. Y podría llegar el día en el que el fenómeno Trump, en comparación, nos parezca una minucia.

Así pues, es deseable que ciertas mentes pensantes de algún partido comiencen a plantar cara de forma decidida a lo políticamente correcto. Pronto se percatarán de que no es tan difícil. Que es rigurosamente falso que la verdad no venda. Los monstruosos guardianes de la ortodoxia no son más que degastados y achacosos tigres de papel. Se puede romper el tabú si se hace con convicción, explicándolo con argumentos razonables, y ganar a la larga el apoyo de un enorme sector de la población, hasta ahora silente. Recuerden: en una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario. Pero deben darse prisa, no sea que algún Donald Trump versión española, con tupé o sin él, asalte el poder y se haga con los mandos.