
La corrupción del poder ha hecho que mucha gente confunda a la real, natural autoridad, con bandas de criminales que someten con sus arbitrios, leyes, vejaciones al Derecho Individual, a lo amplio de todo el globo.
Una comunidad sana pasada, presente o futura, fue, es o será la que reconozca primero al individuo en su Libertad, sin pisar la ajena, como un ser Libre y sin necesidad alguna de recibir órdenes, imposiciones, restricciones de nadie.
La autoridad en las comunidades que en lo profundo de la Historia fueron prósperas, sea cual sea el continente en que se desarrollaron, pulsaron en esa frecuencia Natural. «Usos y costumbres», «Derecho consuetudinario», enraizan en Nuestra Naturaleza, son previos a toda legislación y las leyes auténticas escritas, sólo son eco e inspiración de aquello.
En los últimos siglos, eso que se ha dado en llamar «estado», «gobierno», han pervertido, distorsionado y cercenado ese pulso natural. Han servido finalmente para crear castas de forajidos de toda clase, dueños de vidas y bienes, gracias a la otra ficción que es en realidad El Caballo de Troya moderno: la democracia.
De administraciones y organizaciones vigilantes del Derecho, como pensaron aquellos iluminados libertadores pos guerras, que no se inmiscuyesen en El Individuo que simplemente respetaba el derecho ajeno, se llegó a estas castas pseudo dictatoriales a las que generaciones ya, masas de programados cual grey religiosa, no se atreven a cuestionar. Habiendo sido vaciados mentalmente primero, de aquella simpleza de antaño, comunidades que vivían los citados usos y costumbres.
Por lo tanto, no se trata de dinamitar toda autoridad, sino que los individuos revean, investiguen los orígenes de organización natural, que mantuvieron tiempos de equilibrio. O esa ignorancia seguirá sosteniendo falsas autoridades, ciegos a ese saber y quejosos eternos de las consecuencias obvias que producen sistemas que protegen seres que en realidad deberían estar entre rejas pero son «amos» de millones. (Individuo Libre)