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Quiénes se lucran con la Ley de Violencia de Género

En España, la “Ley contra la Violencia de Género” vulneró principios fundamentales como la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia

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«Cuantas más denuncias, más ayudas, más financiación; y cuantas más ayudas, más se incentivan las denuncias»

Detrás de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, promulgada en España, se esconden tres verdades políticamente incorrectas.

La primera, el sobredimensionamiento de la denominada violencia de género por parte del pensamiento hegemónico. La segunda, a diferencia de lo que muestran los medios de comunicación, España está a la cola en muertes violentas de mujeres, siendo estable los casos desde 1999 (60-70 casos anuales), tal como señalé en otro artículo. La tercera: con esta ley se lucran asociaciones feministas, los partidos políticos y cualquier medio o entidad que se circunscriba a sus dogmas. Todos ellos manipulan la realidad para mostrarla de tal forma que les siga siendo rentable esta dichosa ley.

Para comprender cómo se lucran todas estas entidades, es necesario entender que se trata de un circuito de retroalimentación, donde se encuentran las denuncias por violencia de género, los presupuestos y subvenciones y la financiación con los Fondos Europeos. Cuantas más denuncias, más ayudas, más financiación; y cuantas más ayudas, más se incentivan las denuncias.

Las denuncias falsas existen

Hasta la década de los 90 se producían en España en torno a 15.000-20.000 denuncias al año por violencia de hombres a mujeres en el ámbito de la pareja. Posteriormente, hasta principios de este milenio, se registraron unas 70.000 denuncias anuales. Y a partir del 2005, con la implantación de la ley, las denuncias ascienden a 126.000 al año, cifra que continúa aumentando (en 2017 ya 166.000). El primer salto se explica porque, en 1999, comienza a contemplarse el maltrato psicológico como delito y, además, el delito de violencia contra la mujer se extiende a los casos entre ex parejas. Eso explica que se incremente sustancialmente el número de denuncias.

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Pero el segundo salto no se debe a una recalificación de los actos delictivos, sino a la “Ley contra la Violencia de Género”, que introduce el concepto de discriminación positiva, vulnerando así, de forma evidente, la igualdad ante la ley. Se empiezan a aplicar penas diferentes en función de si el hecho lo comete un hombre o una mujer. Incluso, determinados actos constituyen delito si son cometidos por un hombre… pero no si los comete una mujer. También se suprime la presunción de inocencia, invirtiendo la carga de la prueba: el hombre denunciado es culpable hasta que no demuestre su inocencia. Y, además, esta ley concede sustanciosas ayudas económicas y ventajas jurídicas a las mujeres que denuncian, incluso antes de que se dicte sentencia.

No sólo eso, se crea una jurisdicción específica para la violencia de género, unos Tribunales de Excepcióninconstitucionales pues están expresamente prohibidos por la Constitución Española de 1978, en los que solamente se juzga a hombres. A este proceso discriminatorio se le añade otro más perverso: se crean fuertes incentivos para que la mujer acuse a su esposo de malos tratos en los procesos de separación conyugal. Hasta el punto que surgen abogados especializados en ello, que introducen estas acusaciones como elemento de presión en la negociación del divorcio.

Pero, ¿qué impulsa a una mujer a recurrir a estas más que dudosas prácticas de denuncia indebida? Muy sencillo: con una denuncia por malos tratos se agiliza el proceso de separación. Para empezar, el expediente de separación pasa de ser un trámite civil (Juzgado de Familia) a uno penal (Juzgado de Violencia de Género). Además, sin que el esposo haya sido juzgado, se aplican medidas cautelares desproporcionadas, como una orden de alejamiento.

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Pero aquí no termina el despliegue de incentivos. La mujer que ha denunciado obtiene, en pocos días, la custodia total de los hijos, una pensión alimenticia y el derecho exclusivo al uso de la vivienda. Y, aunque la mujer disponga de medios económicos sobrados, puede beneficiarse de los servicios gratuitos de un abogado a cargo de la Administración. Infinidad de beneficios para la mujer; al hombre, por el contrario, se le despoja de todo sin haber sido ni siquiera juzgado.

Las denuncias falsas apenas se investigan

Mientras esta práctica inmoral está a la orden del día, los medios de comunicación insisten en afirmar que sólo el 0.0075% de las denuncias son falsas. Su fuente proviene de la Fiscalía General del Estado pero lo que dice esta fiscalía realmente no es que sólo exista este porcentaje de denuncias falsas sino que solo ha investigado y comprobado como falsas ese número. Existen muchas más que quedan impunes. Pero ¿por qué no se investigan?

Los procesos legales son complejos; si el juez no aprecia delito de violencia de género se debe a que o no existió o bien no se encuentran indicios o pruebas. La mayoría de las veces no se sabe si se debe a una razón u otra y por ello se procede a archivar y a absolver al hombre denunciado. Del más de millón de denuncias interpuestas desde la ley, la tasa de delitos inexistentes, archivados o sobreseídos es del 80% respecto a los hombres enjuiciados, según los datos del CGPJ. Exactamente ahí, en esas sentencias es donde se ocultan las denuncias falsas.

Ahora bien, si el juez tiene claro que no hay pruebas porque no hay delito de malos tratos y sospecha que la denunciante lo sabía, entonces se puede abrir un nuevo proceso por denuncia falsa. Pero este nuevo procedimiento discurre de igual modo: si no hay pruebas de denuncia falsa, el caso se archiva. Al contrario, si hay pruebas de ello y se condena, la pena máxima para esa mujer es de 2 años de prisión pero, sin antecedentes, la pena queda en suspenso. Por tanto, para una mujer, el riesgo de denunciar falsamente a su esposo es mínimo, casi inexistente.

Resumiendo, ese famoso 0,0075% hace referencia solamente a los casos en los que se abrió un proceso penal contra la mujer, se acusó, juzgó y condenó, confirmando la Audiencia Provincial la sentencia. Cabe preguntarse por qué la Fiscalía no actúa de oficio ante un falso testimonio. Lo cierto es que sólo actúa en casos muy flagrantes y, además, resulta que denunciar sin pruebas no es un delito. Pero, sobre todo, lo fundamental aquí es que la Fiscalía no es independiente: trabaja para el Gobierno, para el Poder Político.

Existen incentivos cuantiosos para incitar la denuncia falsa

Todo el edificio económico de subvenciones pivota en un hecho jurídico, las denuncias. A través de la ley se establecen unos criterios para el reparto de los Fondos Europeos. Una tercera parte de los fondos atiende a criterios vinculados con valores demográficos. Las otras dos terceras partes atiende al número de mujeres asesinadas, al número de mujeres que se declaran maltratadas y al número de denuncias interpuestas. Así, a mayor número de denuncias más dinero procedente del Fondo Social Europeo se reparte al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Qué mejor forma de obtener fondos que por medio de las denuncias. Pero, para ello, tuvieron que modificar el Código Penal y violentar los principios de igualdad ante la ley, causalidad y presunción de inocencia. Así se amparan situaciones esperpénticas como un hombre que fue condenado por soltar una ventosidad durante una discusión con su pareja. Incorporándose este hecho en el largo catálogo de acciones punibles por las que los hombres pueden ser denunciados. En palabras de Soledad Murillo de la Vegacuando hicimos la ley se nos planteaba el dilema entre la presunción de inocencia y el derecho a la vida, y optamos por salvar vidas”. Suena a naufragio: “primero las mujeres y los niños”.

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A las motivaciones para denunciar se suma la llamada Renta Activa de Inserción (RAI),una ayuda que, como otras, se concede a la mujer por la mera denuncia, sin que exista base legal base legal constitutiva de la existencia de maltrato. Así se explica que, a pesar del descenso de número de hombres condenados, haya aumentado el número de mujeres perceptoras de los pagos de la RAI: 10.913 hombres condenados frente a 31.555 mujeres perceptoras de la RAI en 2015.

A este sistema de percepción de fondos se le suman las múltiples subvenciones que conceden las Administraciones Públicas. Hace poco Absolutexe, el Grifo de Twitter, documentó más de 93 millones de euros concedidos, en más de 9.000 subvenciones aprobadas desde el año 2014. Partiendo de los términos “mujer” y “convocatoria” hizo toda una aproximación. Así aparecen entidades como la Fundación Mujeres, la Asociación Mujeres para la Salud o la Asociación de Mujeres Juristas Themis, quienes reciben cuantiosas ayudas en esta materia además de otras distintas instancias. En cualquier caso, la lista de entidades que reciben subvenciones es muy larga. Es todo un enredo de aportaciones que confirma el lucro de estas asociaciones y otras tantas. Pero también confirma el papel del Estado y su intención a la hora de incentivarlas y mantenerlas.

La verdadera lacra de la Ley de Violencia de Género

Como se puede apreciar, esto es un círculo vicioso: la pescadilla que se muerde la cola. Con una simple denuncia se activan los mecanismos económicos: y las ayudas y subvencionas animan a denunciar. La dotación para la denominada “violencia de género” y su difusión y relevancia en los medios de comunicación nada tiene que ver con el bienestar de las personas sino con el beneficio privado que las ayudas proporcionan a algunas asociaciones, que han hecho de la Ley de Violencia de Género su medio de vida.

Como consecuencia de esta perniciosa ley se violan sistemáticamente los derechos humanos, no sólo de los hombres afectados, sino también de niños, abuelos, familias, etc. Y otro daño colateral de esta ley es el infligido a aquellas mujeres que realmente necesitan ayuda, que piden auxilio y no tienen las asistencias necesarias para salvaguardar sus vidas.

La ley falla porque no quiere ver que la violencia íntima en la pareja es un problema humano en el que están implicados factores psicobiológicos y culturales. La Ley no funciona porque no protege ni siquiera a las mujeres, por más que diferentes estamentos elogien su aprobación y puesta en marcha. Pero los datos en contra son muy tozudos. Sólo la sociedad puede impedir que la política y sus brazos largos se adueñen definitivamente de nuestras vidas. Depende absolutamente de todos nosotros no seguir ignorando tan enorme daño. La vida de cada persona no debería tener un precio distinto y menos aún en función de su “género”.

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Denunciando crímenes de odio falsos: la Universidad de Dalhousie pone a disposición ‘Kits de Hijab de Emergencia’ en el campus

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La mayoría de los crímenes de odio contra los musulmanes resultan falsos, sobre todo para que los musulmanes puedan decir que están siendo perseguidos y que los esfuerzos antiterroristas deben terminar. Y las autoridades caen en esto virtualmente todo el tiempo. En este caso, los funcionarios de la Universidad de Dalhousie están permitiendo la colocación de estos «Kits de Hijab de Emergencia» a pesar de que no ha habido incidentes de musulmanas a las que que les arrancaron el hiyab . Esto solo está pidiendo una proliferación de crímenes de odio falsos en el campus de Dalhousie, ya que las musulmanas se apresuran a mostrar que se necesitaban «Equipos de Hijab de emergencia», y que son víctimas perseguidas. En Trudeau’s Canada.

En realidad, la propia ubicación de estos «Kits de Hijab de Emergencia» a pesar de no haber habido incidentes muestra que los musulmanes en Dalhousie ya son una clase protegida, a los que ya se les otorgó un estatus especial que otros no disfrutan. ¿Y cómo obtuvieron este estado? Al presentar la mentira, una y otra vez, los musulmanes son las víctimas al por mayor de los crímenes de odio.

Después de que Trump fue elegido, hubo una proliferación de falsos crímenes de odio antimusulmán en los EE. UU. Estos son solo algunos de ellos (ARTÍCULOS EN INGLÉS):

Policía: estudiante musulmana de Univ of Michigan MINTIÓ al reclamar que el hombre la amenazó con prenderle fuego a menos que se quite el hijab

Una estudiante universitaria musulmana hizo una historia de ataque en el metro para apoyar a Trump para evitar el castigo por el toque de queda

Islamofobia HOAX: NY Musulmana Yasmin Seweid arrestada por presentar un informe falso

Texas: Musulmán se declara culpable de haber incendiado una mezquita y de que CAIR, atacado por el terror, fue promovido como «incidente de odio»

El odio falso en Houston: musulmana reclama discriminación en la tienda de magdalenas

CNN lanza una falsa narrativa de crimewave anti-musulmana inspirada por Trump

Luisiana: musulmana HIZO historia de ataque de los partidarios de Trump

Más odio fingido: los investigadores no encuentran evidencia de que un niño musulmán haya sido atacado en el autobús escolar

Todo eso es el telón de fondo de la decisión de Dalhousie: están trabajando desde la suposición de que los musulmanes son victimizados rutinariamente, pero esa suposición se basa en la falsedad y las mentiras.

«La Universidad de Dalhousie pone a disposición ‘Kits de Hijab de Emergencia’ en el campus» , Noticias de Postmedia , 28 de noviembre de 2017 (gracias a NE):

La Universidad de Dalhousie ha puesto a disposición de alumnas musulmanas ‘Kits de Hijab de Emergencia’ en varios lugares del campus de Halifax.

El temor es que las mujeres estudiantes musulmanas de Dalhousie estén siendo atacadas por individuos dentro y fuera del campus y que les retiren sus hiyab a la fuerza. Sin embargo, dichos incidentes no han sido reportados a las autoridades.

El proyecto fue una empresa conjunta entre Dalhousie Student Union (DSU) y Nova Scotia Public Interest Research Group (NSPIRG) y se lanzó a principios de este mes.

Según una publicación en Facebook*, los kits se hicieron necesarios debido al aumento de la violencia en los campus canadienses hacia las minorías femeninas visibles.

«Al reconocer el aumento de incidentes de violencia hacia Mujeres de Color en los campus de todo el país, hemos creado estos kits para que cualquiera que tenga el tocado como objetivo pueda acceder rápidamente a un reemplazo», dice el anuncio de NSPIRG.

Hablando con CBC News, la presidenta del Sindicato de Estudiantes de Dalhousie, Amina Abawajy, dijo: «Esta es una medida proactiva, pero no es infundada», afirmando que se han hecho personalmente conscientes de múltiples incidentes por el hecho de ser miembros de la comunidad musulmana.

Los kits contienen la bufanda en sí, alfileres para asegurar el hijab, consejos para los transeúntes e información sobre cómo informar incidentes a las autoridades.

Los organizadores han ofrecido ponerlos a disposición de los departamentos y oficinas de Dalhousie, además del DSU Info Desk, la oficina de NSPIRG y Dal Security para tener acceso las 24 horas, los 7 días de la semana.

La portavoz de Dalhousie, Janet Bryson, dijo a The Canadian Press que aunque la universidad ha aceptado permitir los kits, los funcionarios no esperan que los kits sean utilizados.

«La universidad no ha tenido un caso en el que a alguien se le haya tocado el tocado», dijo en un correo electrónico. «Nuestra expectativa es que no tendrán que ser utilizados».

Sin embargo, Masuma Khan, una miembro ejecutiva de Dalhousie Student que recientemente estuvo envuelta en una controversia por su cuenta, no está de acuerdo y cree que tales incidentes son comunes.

Masuma Khan, una líder estudiantil musulmana posa en Halifax el sábado 28 de octubre de 2017. THE CANADIAN PRESS / Darren Calabrese

Los comentarios hechos por Khan fueron puestos bajo investigación por la universidad después de que publicara con el hashtag «# whitefragilitycankissmya-» en respuesta a la reacción de una moción de abstención de 150 celebraciones en Canadá por «más de 400 años de genocidio». La universidad retiró la denuncia .

«He escuchado a muchas mujeres musulmanas hablar sobre el tirón del hiyab, escupirlo o incluso arrancarlo», dijo. «A veces ni siquiera te das cuenta, como si estuvieras en clase y alguien te escupe desde atrás y no te das cuenta hasta que estés arreglando tu hijab». Es el comportamiento más degradante «.

Una vocera de la Policía Regional de Halifax dijo que no estaba al tanto de ningún incidente relacionado con el recubrimiento de la cabeza en la ciudad.

FUENTE (EN INGLÉS): Pamela Geller

*FACEBOOK, como siempre, FAVORECIENDO AL ISLAM y, por supuesto, BLOQUEANDO Y CERRANDO CUENTAS de quienes criticamos esta mal llamada religión que no es otra cosa que UNA IDEOLOGÍA POLÍTICA TEOCRÁTICO-TOTALITARIA CONTRARIA A LA LIBERTAD DEL INDIVIDUO.