La Guardia Civil ha detenido a un individuo de nacionalidad rumana, de 31 años, por su presunta implicación en, al menos, cinco agresiones sexuales en la localidad madrileña de Tres Cantos, a jóvenes que se encontraban cerca de la estación de tren de Cercanías.
Las investigaciones han determinado que el detenido conocía perfectamente la zona donde cometía los abusos y que aprovechaba sus desplazamientos en el transporte público para situar portales y lugares alejados, donde posteriormente llevaría a sus víctimas.
El detenido cuenta con antecedentes por hechos similares y no se descarta su implicación en otros hechos en los que las víctimas no hayan denunciado.
El ‘jebelu’ (en uolof, lengua de Senegal y Gambia, significa sumisión, pero no esclavitud, sino adhesión o entrega a un colectivo o un proyecto) es la condición que une a los miembros del Mouride o Muridiya, la mayor congregación del islam al sur del Sáhara, a la que pertenece la inmensa mayoría de los senegaleses que venden bolsos, gafas, camisetas…falsas, en el “top manta” de las calles españolas.
Fuentes de la Sección de Propiedad Intelectual e Industrial de la Policía Nacional llevan detectando presencia creciente de senegaleses en el ‘top manta’ desde el 2001, pero es desde hace cinco años -explican- que los muridís (miembros de la cofradía Mouride) tienen una presencia monopolística en esta modalidad de venta ambulante ilegal.
La confesión es una rama del islam. Uno de cada cuatro senegaleses es muridí, y todos, bajo el liderazgo de ‘marabús’ (líderes religiosos), tienen como califa a Moutakha Mbake, descendiente del fundador, Amadú Bamba (1853-1927).
Los senegaleses muridís emigrados a España, Italia, Francia o Estados Unidos forman ‘dahiras’ en cada ciudad, y mantienen una vinculación espiritual, pero también económica, con la gran ‘dahira’ (asociaciones, parroquias administradas por un jeque y reguladas en lo religioso por un ‘marabú’) de Touba, en el centro de Senegal, su ciudad santa, la Jerusalén o Meca del muridismo.
Tres federaciones de ‘dahiras’ (Catalunya, Madrid y Andalucía) lideran en España. A través de ellas, una vez al año se canalizan donaciones desde cuentas bancarias españolas hasta una cuenta en Touba. No todo el dinero procede de la manta: en la costa cantábrica hay también ‘dahiras’ de senegaleses enrolados en barcos de pesca.
Las fuentes policiales no llaman mafia a las redes de manteros,pero sí ven características de organización criminal. Organización porque hay jerarquía, ‘omertá’ (ley del silencio para con la Policía) y recaudación organizada del dinero ganado y blanqueo, con frecuencia en forma de donaciones a mezquitas de dentro y fuera de España. Pero la principal sombra de una organización detrás del ‘top manta’ es la ausencia de riñas por el espacio. Alguien pone orden.
Los integrantes del ‘top manta’ no tienen un código escrito, pero sí normas y costumbres. Estas son las 10 principales:
1- No competirás en precio ni en producto con tu grupo ni te pelearás con tu hermano. 2- Compartirás el espacio respetando los turnos de ocupación y sin reclamar para ti lugar de prevalencia. 3- Ayudarás en el aviso y la huida cuando aparezca la Guardia Urbana. 4- Acogerás en tu casa al recién llegado hasta que tenga sitio propio para residir. 5- Respetarás a tu ‘gulú’ (veterano). 6- Ayudarás a tu ‘dachar’ (novato). 7- Aportarás tu nombre y tu pasaporte si te son requeridos para la recogida de paquetes de mensajero o en oficinas de Correos. 8- No hablarás a la Policía. 9- Cotizarás para las necesidades de tu ‘dahira’, y para las de la ciudad santa de Touba. 10- Santificarás las fiestas en comunidad con tus hermanos muridís.
Esa organización es criminal porque genera lucro por la comisión de un delito, el de venta ambulante de productos que violan la propiedad industrial.
Sobre advertencia no hay engaño. Así que ya sabe, si lo dejo entrar en mi casa lo único que espero es que cumpla las reglas y simplemente se quite los zapatos y los deje junto a la puerta.
Musulmanes en Holanda a favor de la sharia y de que el islam domine el mundo.
Supongamos que un día usted llega inesperadamente a mi casa y me pide alojamiento por tiempo indefinido porque está pasando por una situación personal pésima. Podría decirle que sí o que no. Imaginemos que le digo que sí, asumiendo riesgos y gastos. Entonces le explico las reglas de mi casa: quitarse los zapatos, dejarlos en la entrada, lavar sus trastos después de utilizarlos, mantener limpia la cocina y abrir las ventanas por la mañana.
Después de 10 días de tenerlo en casa, descubro que se atrincheró en su habitación con un par de amigos más, que han entrado en casa con los zapatos sucios y que la cocina está hecha un asco. Usted se molesta, se queja de mis reglas (porque le parecen absurdas), me impide entrar en la habitación (en mi propia casa) y de manera agresiva me amenaza diciendo que no puedo echarle.
¿Qué debería hacer? ¿qué haría usted si estuviera en mi lugar?
Pues déjeme contarle que esto está sucediendo en nuestra casa llamada Europa, donde el incremento de la población musulmana está generando áreas segregadas en los diferentes países donde se impone la Sharia como ley con sus respectivos tribunales, desplazando a las legislaciones vigentes.
La Sharia es la ley islámica. Samir Khalil Samir, sacerdote jesuita experto en islamología, explica que “proviene del Corán y la sunna, es considerada como la expresión perfecta de la voluntad divina destinada a garantizar a los hombres un ordenamiento justo de la sociedad humana”. Rige todo los ámbitos (civil, religioso, jurídico, etc.), no está abierta a interpretación y es incuestionable. Además, detalla que ésta “se fundamenta en la desigualdad: entre hombre y mujer, musulmán y no musulmán”.
Esta ley aprueba la poligamia, establece la superioridad del marido sobre la mujer, recomienda la amputación por robo, la pena de muerte para cualquier apóstata que abandone el Islam, 30 latigazos por adulterio (para la mujer), otorga exclusivamente al padre la responsabilidad de la educación física, moral y religiosa de los hijos, ofrece el derecho a casarse ‘sin restricción’ en lo que corresponde a “raza, color o ciudadanía”.
¿Le parece que esta legislación protege los derechos humanos? Haciendo a un lado esta cuestión, que da para mucho más, me pregunto: ¿Por qué en un país que tiene sus propias leyes tiene que regir en los guetos una ley extranjera y constitucionalmente incompatible?
Lo grave es que en los últimos años estos guetos han ido creciendo en extensión, población y agresividad. Los expertos los catalogan como zonas de alta peligrosidad, los cuales son inaccesibles incluso para la Policía.
¿No se lo termina de creer? Le cuento lo que está pasando en Reino Unido, Francia, Suecia y Alemania.
En el Reino Unido se calcula que aproximadamente 85 tribunales o consejos de la Sharia están operando, según las declaraciones a la CBN de Tim Dieppe, Jefe de Políticas Públicas del Christian Concern.
Musulmanes rezando en las calles de Clichy, Francia.
Estos tribunales o consejos son dirigidos por expertos en la interpretación de la Sharia (que como dije, abarca el ámbito civil y religioso), digamos que son una especie de jueces. Entre los asuntos que regulan están los divorcios, las herencias o la educación de los hijos.
En un informe presentado por el Ministerio del Interior Británico a finales de 2017 se concluyó que los consejos de la Sharia “apoyaban los valores de los extremistas, justificaban golpear a las mujeres, ignoraban la violación marital y permitían los matrimonios forzados“.
Vamos ahora a Francia, donde en mayo de 2016 el Ministro de Zonas Urbanas, Patrick Kanner, reconoció que en el país había “al menos cien barrios que presentan posibles similitudes con el de Molenbeek”, con su propia legislación e inaccesibles para las fuerzas de seguridad.
Además de esto, un informe realizado por la asociación France Médiation, afirmó que “existen áreas públicas que están ‘ocupadas’ exclusivamente por hombres (musulmanes) que ‘aparcan’ allí, y las mujeres sólo están autorizadas a pasar por ellas …”.
Y si esto le parece poco, déjeme contarle lo que pasó en la ciudad de Wuppertal, Alemania donde un grupo civil autodenominado “Shariah Police” (que ni siquiera Polizei, en alemán) patrullaba los barrios de mayoría musulmana para desalentar a los hombres que entraran en bares, burdeles o bebiera alcohol y ‘decoraron’ las zonas con carteles donde recuerda lo que está prohibido y permitido hacer (como musulmanes). Como dato cultural, uno de los miembros de la “Shariah Police” era el predicador islamista Sven Lau, quien fue sentenciado a prisión por apoyar a una organización terrorista.
Pero vayamos a Estocolmo, que se pone aún más interesante. Un hombre iraquí, juzgado con la Sharia por el Tribunal del Distrito de Solna, fue absuelto, tras haber sido acusado de maltratar a su esposa empujándola contra los muebles, jalándole el cabello y golpeándole la cara con un zapato.
Los ‘jueces’ del consejo de la Sharia argumentaron que “el hecho de que la mujer recurriera a la policía en lugar de a la familia del esposo minó su credibilidad”. Según el tribunal, ‘lo normal’ en estos casos es tratar de resolver el conflicto dentro de la familia” y añadieron que “él venía de buena familia”, no como ella.
¿Sigo?
Como ciudadanos debemos exigir a los Estados que se tomen las medidas pertinentes, si no queremos ser tratados como un pueblo conquistado en nuestra propia tierra. La legislación que rige en cada nación no puede subordinarse a la Sharia en áreas dentro del territorio.
Y sobre lo que está pasando en España, lo dejaré para otro artículo.
Bueno, sobre advertencia no hay engaño. Así que ya sabe, si lo dejo entrar en mi casa lo único que espero es que cumpla las reglas y simplemente se quite los zapatos y los deje junto a la puerta.
Los inmigrantes llegan a Europa – Créditos de las fotos: Giovanni Cancemi / Shutterstock.com
La dorada y soleada costa sur de España es una gran atracción turística, pero también es uno de los principales puertos de entrada para la inmigración ilegal en el país y Europa.
Hay tantos casos de violencia de inmigrantes en estas regiones que pasan casi desapercibidos, como es comprensible, ya que el turismo es una de las industrias más grandes de España.
El 16 de abril en Alicante, un argelino conoció a una mujer en una discoteca y luego insistió en que ella volviera a casa con él. Una vez en su apartamento, otros tres hombres aparecieron desde una habitación contigua y los 4 laviolaron. Uno de ellos la llevó a su casa, por lo que se escapó a la tienda abierta más cercana e hizo una llamada a la policía. Horas después, los cuatro sospechosos fueron detenidos.
Anciana atacada – Fuente: Mediterraneo Digital
Un día después, en Algeciras, en Andalucía, administrada por el PSOE, Partido Socialista, y principal puerto de entrada desde Tánger, Marruecos, una anciana fuegolpeada violentamentey robada cuando llegaba a casa por la noche. En una ciudad que es casi un cuarto musulmana, esta es una ocurrencia común allí.
Casos como estos pasan desapercibidos o en gran parte no denunciados, como unahorrible violación el año pasadoen Gandía, cerca de Valencia, que apenas recibió atención de los medios nacionales, donde uno de los dos paquistaníes, dos cubanos y dos argelinos violaron a una mujer joven mientras otros miraban e hicieron nada. Y hace apenas un mes,10 argelinosfueron arrestados por violar a 3 niñas, una tenía solo 14 años, durante 24 horas.
Importar una cantidad masiva de inmigrantes varones, en su mayoría jóvenes, a Europa, alterando el equilibrio de género de la población de los países anfitriones, es una receta para ciertos desastres.
Alemania, Suecia, Francia y el Reino Unido ya lo han descubierto. Los problemas de España recién están comenzando.
Ban immigrants. Stop refugee. Red Forbidding character. Syrian Man in national costume crossed out red stripe. Vector sign
«Por comunidades autónomas, la que contabilizó un mayor aumento en criminalidad fue Cataluña, con 109.288 infracciones penales, un 12,6% más que en los tres primeros meses de 2017.»
El incremento de las agresiones sexuales en España, viene a ser directamente proporcional a la llegada de inmigrantes africanos al país.Cataluña, la región con mayor población magrebí, encabeza el ranking criminal.
Las agresiones sexuales con penetración aumentaron en España un 28,4% durante el primer trimestre de 2018, un período en el que subieron un 13,8% los delitos contra la libertad sexual.
Así se refleja en el balance de criminalidad hecho público hoy por el Ministerio del Interior, que recoge que el total de infracciones penales (503.671) subió un 1,6% en este trimestre con respecto al mismo período de 2017.
La tasa de criminalidad, que es el número de infracciones penales por mil habitantes, se sitúa en el 44,1, lo que según Interior demuestra una estabilización a pesar del leve incremento que ha experimentado durante el año 2017 (43,9) y en el primer trimestre de 2018.
El balance detalla que en total, en el primer trimestre del año, los delitos contra la libertad sexual ascendieron a 3.025, de los que 371 fueron agresiones con penetración. El resto de este grupo de delitos subió un 12 % (2.654 en total).
Continúa así una tendencia que ya reflejó el balance de criminalidad de todo 2017, en el que el conjunto de delitos contra la libertad sexual subió un 7,8% con respecto al año 2016, y entre ellos las agresiones sexuales con penetración aumentaron un 10,6%.
Además del incremento de las violaciones registrado en el primer trimestre de 2018, destaca el de los secuestros (un 46,7 %), así como el de robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones, un 1,6 %. Dentro de este último apartado suben especialmente los robos en viviendas, un 4,9%.
Por comunidades autónomas, la que contabilizó un mayor aumento en criminalidad fue Cataluña, con 109.288 infracciones penales, un 12,6% más que en los tres primeros meses de 2017.
Baleares, con un incremento del 5,5% y Navarra, con una subida del 4,9, son las siguientes autonomías con peor evolución.
En cambio Extremadura es la autonomía que registra la mayor disminución de infracciones, con un descenso del 5,8%, seguida muy de cerca por Andalucía (-5,7%) y Aragón (-5,5%).
Un inmigrante de raza negra, natural de Costa de Marfil, y de 27 años, fue detenido el pasado martes acusado de un delito de agresión sexual tras abordar a una mujer en la estación de autobuses de Valencia, donde trató de estrangularla con un pañuelo y realizarle tocamientos en los pechos.
Dos testigos que presenciaron la agresión, socorrieron a la víctima y lograron retener a su agresor hasta la llegada de un vigilante de seguridad, quien lo mantuvo inmovilizado hasta que la Policía Nacional lo arrestó.
El agresor tuvo que ser atendido de una brecha en el labio ocasionado durante el forcejeo. El detenido fue puesto a disposición judicial y el Juzgado de Instrucción número trece de València acordó su ingreso en prisión provisional por un delito de agresión sexual.
Según informa el diario sueco ‘Fria Tider’, una mujer sueca de mediana edad fue violada y abusada por dos refugiados afganos en el centro de acogida en el que residían.
La mujer, que formaba parte de un grupo de Facebook que critica las deportaciones de inmigrantes ilegales, quería demostrar que los refugiados afganos no son peligrosos y de paso, criticar a los que ella llamaba xenófobos por querer que fuesen deportados.
Los hechos ocurrieron cuando ya de noche, estando de fiesta por las calles de Ljungby, no dudó en irse con los dos refugiados afganos para tratar de demostrar que también se puede hacer vida con ellos.
Tras conocerlos fuera de un pub, decidió acompañar a los dos refugiados a un centro de refugiados en la localidad de Ljungby.
Pero cuando llegaron a la habitación de los dos refugiados, la situación empeoró rápidamente. Uno de ellos comenzó a abusar de ella y pese a que ella aseguró que no quería nada, el otro de los refugiados presentes, llamado Anwar, la violó mientras el otro se masturbaba mirando la violación.
En declaraciones a la policía sueca, tras presentar la denuncia, la mujer aseguró: “Nunca había tenido miedo de hablar y conocer a gente de otros países y con otras culturas”.
Tras llamar a la policía y presentar la denuncia, ambos fueron arrestados. El Juzgado de Växjö ha condenado esta semana a Anwar a un año y tres meses de cárcel por la violación, mientras que el otro refugiado, solamente tendrá que pagarle una multa de 2.300 euros.
La mujer, por su parte, ha quedado traumatizada y desde entonces, acude todas las semanas a un psicólogo y sufre insomnio.
Finalmente, fueron 32 los individuos detenidos, la pasada noche del sábado, por participar en una riña tumultuaria en en el parque Cerro Almodóvar de Aluche. A los arrestados, 22 de ellos menores, se les incautó una gran cantidad de armas blancas.
Las bandas latinas Dominican Don’t Play y Ñetas se habían concertado para celebrar una batalla campal en el espacio público madrileño. La intervención de la Policía Nacional evitó que la pelea pudiese provocar daños a los residentes de la zona.
Aparejado al incremento de la inmigración procedente de Centroamérica y Sudamérica, el fenómeno de las bandas latinas llevando la inseguridad a barrios enteros de la capital de España.