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La ruina económica que deja Fidel Castro. / The economic ruin left by Fidel Castro. (SPANISH-ENGLISH)

El dictador amasó un gran patrimonio, pero hasta su propio hermano Raúl reconoce que el legado castrista es desastroso.

Por  via LIBREMERCADO

Fidel Castro deja a Cuba sumida en la miseria | Efe
Fidel Castro deja a Cuba sumida en la miseria | Efe

Los actuales salarios no satisfacen las necesidades del trabajador cubano y de su familia

El modelo actual influye negativamente en la disciplina e incentiva el éxodo de personal cualificado que opta por salir de Cuba

El sistema desestima la promoción de los más capaces, ya que se traduce, generalmente, en que a mayor responsabilidad, menores ingresos personales

La anterior valoración sobre la ruina socioeconómica de Cuba no la firma ningún furibundo activista anticomunista. En realidad, son declaraciones de Raúl Castro en 2014. El hermano de Fidel reconocía así la necesidad de abandonar progresivamente el comunismo y adoptar un modelo económico más abierto.

Desde entonces, la dictadura ha impulsado tímidas medidas aperturistas, a menudo cosméticas, y también ha aprobado diversas leyes de inversión extranjera que buscan facilitar la entrada de capital en la isla. La viceministra de Comercio Exterior, Ileana Núñez, visitaba Madrid hace dos años y se reunía con el diario El País para reconocer que Cuba necesita «captar recursos financieros y lograr inversiones en sectores estratégicos». La cabecera de referencia de la izquierda escribía entonces que el objetivo de Fidel y Raúl Castro era «sacar al país del estancamiento económico y el subdesarrollo».

La realidad es cruda. Tras medio siglo de dictadura, el sueldo medio de los cubanos no llega a los 600 pesos, lo que se traduce en menos de 20 euros mensuales. ¿Y qué pueden adquirir los cubanos con esos 600 pesos? Un litro de yogur cuesta 30 pesos, un paquete de detergente o un kilo de pollo salen a 120 pesos… Y si ya resulta difícil comprar alimentos, acceder a cualquier comodidad se convierte en una misión imposible. Por ejemplo, una televisión cuesta 16 meses de sueldo íntegro mientras que una hora de internet supone 40 pesos.

La fortuna de Fidel

El impactante documental Cuba y los elefantes pone de manifiesto la miseria que sufren a diario los cubanos:

Pero recién fallecido Fidel Castro no sufría las penurias que sí atraviesa el cubano medio. Según revela su ex guardaespaldas, Juan Reinaldo Sánchez, el dictador nunca se privó de las comodidades y el lujo. «Al contrario de lo que pregonaba, Fidel nunca renunció a los lujos del capitalismo, una cosa era su discurso sobre la «vida austera» que debían vivir los revolucionarios, otra cosa era su modo de vida, que era el de todo un capitalista», escribe.

Ya en su día, Fidel Castro fue incluido en la lista de políticos millonarios que elaboró la revista Forbes. Por aquel entonces, se estimaba que el dictador amasaba un patrimonio cercano a los 800 millones de dólares.

«No es el bloqueo, estúpido»

A menudo se culpa al bloqueo de EEUU del empobrecimiento cubano. En realidad, el progresivo desplome del castrismo se explica por el declive de la Unión Soviética, que cada año inyectaba fondos equivalentes al 30% del PIB isleño. Hoy, Cuba es libre de comerciar con cientos de países y, de hecho, el comercio supone el 40% de su PIB. Sin embargo, la producción de la isla es tan primaria que Cuba es un actor marginal en la globalización.

La clave no está, por tanto, en el bloqueo de EEUU, sino en el atraso económico que ha generado el socialismo. Lo vemos, por ejemplo, con el azúcar y los cigarros. Aunque en 1958 había una producción de azúcar equivalente a 859 toneladas por cada 1.000 personas, hoy esta cifra es de apenas 106, ¡ocho veces menos! Algo parecido ha ocurrido con los cigarros: desde 1958 hasta hoy, su producción cayó de 92.000 a 26.000 por cada 1.000 personas, ¡3,5 veces menos!

inglaterra

TEXT IN ENGLISH

The dictator amassed a great heritage, but even his own brother Raul recognizes that the Castro legacy is disastrous.

Current wages do not meet the needs of the Cuban worker and his family.

The current model negatively influences the discipline and encourages the exodus of qualified personnel who choose to leave Cuba.

The system dismisses the promotion of the most capable, Generally, with greater responsibility, lower personal income

The previous assessment of Cuba’s socioeconomic ruin is not signed by any furious anti-communist activist. In fact, they are declarations of Raúl Castro in 2014. Fidel’s brother thus recognized the need to gradually abandon communism and adopt a more open economic model.

Since then, the dictatorship has encouraged timid, often cosmetic, opening-up measures, and has also passed a number of foreign investment laws aimed at facilitating the entry of capital into the island. Deputy Foreign Trade Minister Ileana Núñez visited Madrid two years ago and met with the newspaper El País to recognize that Cuba needs to «raise financial resources and secure investment in strategic sectors.» The reference header on the left then wrote that the objective of Fidel and Raúl Castro was «to get the country out of economic stagnation and underdevelopment».

The reality is crude. After half a century of dictatorship, the average salary of Cubans does not reach 600 pesos, which translates into less than 20 euros per month. And what can Cubans acquire with those 600 pesos? A liter of yogurt costs 30 pesos, a pack of detergent or a kilo of chicken comes out at 120 pesos … And if it is already difficult to buy food, access to any comfort becomes an impossible mission. For example, a television costs 16 months of full pay while an hour of internet costs 40 pesos.

The Fortune of Fidel.

The shocking documentary Cuba and the elephants shows the misery that Cubans suffer daily:

But recently deceased Fidel Castro did not suffer the hardships that the middle Cuban does. As revealed by his former bodyguard, Juan Reinaldo Sánchez, the dictator never deprived himself of comforts and luxury. «Contrary to what he preached, Fidel never gave up the luxuries of capitalism, one thing was his discourse on the» austere life «that revolutionaries had to live in, another way was his way of life, that of an entire capitalist» , writes.

Already in his day, Fidel Castro was included in the list of millionaire politicians who made Forbes magazine. At that time, it was estimated that the dictator amassed a patrimony near the 800 million dollars.

«It’s not the block, stupid»

The US blockade of Cuban impoverishment is often blamed. In fact, the progressive collapse of Castroism is explained by the decline of the Soviet Union, which each year injected funds equivalent to 30% of the island’s GDP. Today, Cuba is free to trade with hundreds of countries and, in fact, trade accounts for 40% of its GDP. However, the island’s production is so primary that Cuba is a marginal player in globalization.

The key, therefore, is not the US blockade, but the economic backwardness that has generated socialism. We see it, for example, with sugar and cigarettes. Although in 1958 there was a production of sugar equivalent to 859 tons per 1,000 people, today this figure is only 106, eight times less! Something similar has happened with cigars: from 1958 to today, their production fell from 92,000 to 26,000 per 1,000 people, 3.5 times less!

Marxismo cultural: Ideología de Género y manipulación del habla

Por Nicolas Marquez.

Si hay alguna herramienta utilizada por el marxismo cultural y su consiguiente ideología de género a la hora de ganar terreno en su batalla psico-política, es justamente la del lenguaje. Para tal fin, estos lobbystas no han escatimado en manosear el idioma y el sentido de las palabras, para luego acudir no sólo a su embestida propagandística sino también a la amable quimera del “diálogo” como herramienta de “persuasión civilizada”:“No hay dicotomía entre diálogo y acción revolucionaria.1 No hay una etapa para el diálogo y otra para la revolución. Al contrario, el diálogo es la esencia misma de la acción revolucionaria”[1] sostenía el agente marxista Paulo Freire, pedagogo brasileño oriundo de Pernambuco (suerte de Antonio Gramsci tercermundista), quien tanto influyó con su famosa obra Pedagogía del oprimido publicada en 1968.

Paulo Freire: agente comunista y corruptor del lenguaje. El más influyente ideólogo de la subversión cultural de Sudamérica.
Paulo Freire: agente comunista y corruptor del lenguaje. El más influyente ideólogo de la subversión cultural de Sudamérica.

Pero tres años antes y con notable vocación visionaria, otro brasileño nacido en San Pablo y pensando desde las antípodas ideológicas de Freire, ya venía denunciando la incipiente trampa “dialoguista” del neocomunismo desde su libro Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo (1965): nos referimos a Plinio Correa de Oliveira. Es en esta imprescriptible obra donde este avezado intelectual de derecha advertía que desde la técnica del diálogo las palabras “ecumenismo”, “diversidad”, “pacifismo” y afines, serían las que de ahora en más acuñaría la estrategia comunicacional revolucionaria para engañar a la población y de esta forma “trasbordar ideológicamente” al interlocutor no izquierdista. Estos vocablos especialmente seleccionados eran denominados por Plinio como “Palabra-talismán” y según el autor “Se trata de palabras cuyo sentido legítimo es simpático y a veces hasta noble”[2], motivo por el cual “los conferencistas, oradores o escritores que emplean tales palabras, por ese sólo hecho ven aumentadas sus posibilidades de buena acogida en la prensa, en la radio y en la televisión. Es este el motivo por el cual el radioescucha, el telespectador, el lector de diarios o revistas encontrará utilizadas esas palabras a todo propósito, que repercutirán cada vez más a fondo en su alma” y ante ello, los comunicadores tendrán “la tentación de usarla con creciente frecuencia y así lograrán hacerse aplaudir más fácilmente. Y, para multiplicar las oportunidades de usar tal palabra, la van utilizando en sentidos analógicos sucesivamente más audaces, a los cuales su elasticidad natural se presta casi hasta el absurdo”[3]. Con este mecanismo de acción psicológica, sostenía Plinio que “un anticomunista fogoso puede ser ‘trasbordado’ a un anticomunismo adepto exclusivamente a las contemporizaciones, a las concesiones y a los retrocesos”[4], agregando que el objetivo es “el de debilitar en los no comunistas la resistencia al comunismo, inspirándoles un ánimo propenso a la condescendencia, a la simpatía, a la no resistencia, y hasta al entreguismo. En casos extremos, la distorsión llegaba hasta el punto de transformar a los no comunistas en comunistas”. Por ende los comunistas “esperan mayores resultados de la propaganda que de la fuerza”[5], dado que “ya no es más de los partidos comunistas existentes en los países libres, sino de la técnica de la persuasión implícita, que el comunismo espera la conquista de la opinión pública”[6]. Más aún, decía Plinio que cuanto menos emparentado esté el eventual comunicador con el comunismo, mayor penetración tendrá su mensaje en las masas. No es casualidad entonces que la “ideología del género” esté hoy siendo apoyada por tantos voceros desideologizados o semicultos, frecuentemente pertenecientes al mundo de la farándula, del deporte o del periodismo panelístico: “El partido comunista no puede mostrarse. Debe escoger agentes de apariencia no comunista, o hasta anticomunistas, que actúen en los más diversos sectores del cuerpo social. Cuanto más insospechables de comunismo parecieren, tanto más eficaces será”[7], concluía con impecable certeza Correa de Oliveira.

Plinio Correa de Oliveira: su magistral labor intelectual contrarrevolucionaria tiene más vigencia que nunca.
Plinio Correa de Oliveira: su magistral labor intelectual contrarrevolucionaria tiene más vigencia que nunca.

Luego, con este consenso comunicacional hegemonizado y con las bases de este “diálogo” sedimentadas, los sofistas de la subversión cultural comienzan a jugar con las palabras cuyo significado ha sido previamente manipulado, enfatizando aquellas que serían funcionales a su causa y quitando las que podrían resultarles inconvenientes. Es por ello que hace tiempo vienen erradicando por “reaccionaria y arcaica” la denominación binaria “hombre-mujer” y en sentido contrario, multiplicaron sus consignas con la sigla “GLBT” (visualmente acompañadas por pabellones multicolores) correspondiente a “Gays” (homosexuales varones), Lesbianas (homosexuales mujeres), “Bisexuales” (personas que practican actividad venérea con personas de ambos sexos alternadamente) y según el caso, la letra “T” se corresponde con “Travestis”, “Transgenéricos”, “Transexuales” y elementos afines, cuyos significados terminológicos se encuentran en “plena evolución” según informan sus glamorosos catequistas. Tanto es así que los grupos LGTB en sus comunicados han llegado a catalogar un total de 23 “identidades sexuales” (“agenéricos”, “pansexuales”, “intersexuales” y muchas otras ocurrencias) y con esta flexibilidad, se pretende licuar todo paradigma sexual instaurando un verdadero desconcierto discursivo en el cual se diluye cualquier criterio rector y se procura ir arrastrando sutilmente al desprevenido interlocutor hacia su causa o al menos, a ser indiferente ante ella.

En esta inteligencia, uno de los principales triunfos filológicos conseguidos por la maquinaria propagandística del “género” sin dudas ha consistido en imponer en el léxico popular la palabra “gay” (vocablo anglosajón que suena “cool” y vanguardista), la cual no significa absolutamente nada en términos sexuales —“alegre” es la traducción de “gay” del inglés al español— y con ello, se le brinda a una conducta reñida con la naturaleza una connotación sonriente y festiva:“La misma palabra ‘gay’ es un catalizador que tiene la facultad de anular lo que expresaba la palabra ‘homosexualidad’”le comenta en 1981 el periodista Gilles Barbedette al pornógrafo comunista Michel Foucault, cuyo entrevistado celebra este triunfo idiomático respondiendo lo siguiente:Es importante porque, al escapar a la categorización ‘homosexualidad-heterosexualidad’, los gays, me parece, han dado un paso significativo e interesante. Definen de otro modo sus problemas al tratar de crear una cultura que sólo tiene sentido a partir de una experiencia sexual y un tipo de relaciones que les sean propios. Hacer que el placer de la relación sexual evada el campo normativo”[8]. O sea que con este revestimiento simpático y auspicioso, la cofradía del género toma más impulso para vanagloriase públicamente de sus hábitos procurando así, no que la homosexualidad sea tolerada —nadie se opone a la existencia de dicha tolerancia—, sino que esta praxis sea catalogada de una manera tan valiosa y fecunda como la heterosexual o incluso superior a ella: “Los hombres y las mujeres gays, al conocer mejor sus propios cuerpos, podían estimular y satisfacer a sus compañeros más efectivamente que los hombres a las mujeres”[9], sostiene el ideólogo del género costarricense Jacobo Schifter Sikora, cuyo macizo libro Ojos que no ven…psiquiatría y homofobia se desvive por “demostrar” la superioridad moral homosexual por sobre la heterosexual.

Michel Foucault: comunista, drogadicto, homosexual y apologista de la pedofilia, murió de SIDA en 1984. Es el intelectual más aplaudido por la corrección política y el marxismo cultural hoy en boga.
Michel Foucault: comunista, drogadicto, homosexual y apologista de la pedofilia, murió de SIDA en 1984. Es el intelectual más aplaudido por la corrección política y el marxismo cultural hoy en boga.

Y así como se ha pretendido con éxito la adulación a toda manifestación cultural emparentada con la homosexualidad, de manera inversamente proporcional se buscó (también con éxito) satanizar a todo aquel que cuestione dicha agenda, imponiéndole al circunstancial contradictor la etiqueta pseudocientífica de “homofóbico”, apodo fabricado por George Weinberg —psicólogo izquierdista aliado a la causa homosexual—, quien inventó dicho estigma para regocijo y gratitud de Arthur Evans, co-fundador del “Gay Activists Alliance” (Alianza de Activistas Homosexuales)[10]: “La invención de la palabra ‘homofobia’ es un ejemplo de cómo una teoría puede echar raíces en la práctica”[11]sostuvo con júbilo. De más está decir que dicha denominación no sólo no tiene el menor rasgo científico (no figura en ningún DSM de psiquiatría) sino que la naturaleza del vocablo incurre en una evidente contradicción: si el prefijo griego “homo” significa tanto “hombre” como “igual”, y del mismo griego surge que “fobia” es un “miedo” o “aversión”, tendríamos que “homo-fobia” es un “miedo o aversión a los hombres o a los iguales”. Es decir, en comprensión literal, la palabra “homofobia” es un sinsentido consistente en que uno siente miedo de los iguales a uno, cuando de existir alguna “fobia” habría de ser del diferente y nunca del afín: salvo que los homosexuales confiesen que no se sienten iguales sino diferentes, pero esta confesión iría en contradicción con el igualitarismo ideológico tan caro al discurso de su respectiva agenda.

O sea que la “ideología de género” impuso la paradoja de brindarle una connotación patológica no a quienes atentan contra el orden natural sino a quienes lo reivindican. No es para menos; la exoneración de todo aquel que se resista al engaño cultural fue una técnica que también supo ser definida por el precitado delincuente idiomático Paulo Freire: “Cuando la creación de una nueva cultura es apropiada pero se la ve frenada por un ‘residuo’ cultural interiorizado es preciso expulsar este residuo por medios culturales. La acción cultural y la revolución cultural constituyen, en diferentes momentos, los modos apropiados para esta expulsión”[12]. Luego, nada más efectivo que inventarle a todo detractor de la ideología de género el infamante apodo de “homofóbico” y así, expulsarlo de la contienda dialéctica: denuesto artificial que ya fue indulgentemente recogido como propio por el grueso de los acobardados exponentes del centrismo bienpensante y el libertarianismo funcional.

Pero estrategias sucias al margen preguntamos: si a los defensores del orden natural se los considera “homofóbicos” y por ende enfermos (dado que la fobia es una patología): ¿Cómo puede ser entonces que se acuse de manera insultante al “homofóbico” por ser tal si al ser un enfermo no sólo no habría que reprocharle su “fobia” sino contenerlo y auxiliarlo? Indudablemente, la incorporación acrítica de dicha fabricación lingüística con pretensión despreciativa es otro gran triunfo publicitario de la nueva izquierda.

Y si no es “homofobia” el insulto, la palabra talismánica utilizada en su reemplazo por los voceros del género y sus bienpensantes colaterales es justamente “discriminación”, muletilla por antonomasia aplicada a todo aquel que no acepte dócilmente concederle a la Internacional Rosa los caprichos de su agenda. Incluso, la palabra discriminación ha sido también bastardeada como si todo acto discriminatorio fuese malo en sí, cuando en su cabal acepción discriminar significa “distinguir o discernir”. Vale decir: discriminar es lo contrario a confundir. Y lo que no se suele decir en la materia que nos concierne, es que hay discriminaciones que no surgen del prejuicio, ni de la ley, ni tampoco de ninguna “construcción cultural” sino de la naturaleza misma: “Al condenar toda discriminación, deberíamos por lo mismo reprochar a la membrana plasmática las tareas que realiza para el bien de nuestro organismo, dado que esta membrana selecciona, discrimina las moléculas que deben entrar a la célula respecto de otra, las que deben salir. Asimismo, deberíamos castigarnos a nosotros mismos por distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, lo natural de lo contranatural”[13] sentencia el joven ensayista Juan Carlos Monedero (h) en su libro Lenguaje, ideología y poder, texto precisamente dedicado a estudiar las trampas lingüísticas utilizada por los agentes de la subversión cultural.

Otra apelación recurrente de la propaganda del género es al término “diversidad” —que según la Real Academia Española significa “desemejanza”[14]—, vocablo extraño puesto que justamente lo que caracteriza al vínculo sexual de una persona con otra del mismo sexo es que el otro no es un “diverso” sino un “semejante” —es decir lo opuesto a la diversidad—. O sea que el vínculo homosexual, lejos de hacer honor al cacareado mantra de la “diversidad” hace lo contrario, dado que representa lo redundante, lo equivalente, lo imitativo: “En el acto homosexual no se realiza ese asombroso trascender hacia la unión de los opuestos; al ser encerrado en sí sólo une lo mismo con lo mismo, incapacitado de saltar a la diverso”[15] señala el neurólogo y psiquiatra chileno Armando Roa.

De igual forma, uno de los recurrentes trucos lingüísticos propagados es el referido a la pretensión manifestada por algunos travestis, consistente en operarse y así “cambiarse de sexo”. Pero el sexo no se cambia jamás en la vida y en todo caso, a lo que un travesti puede aspirar es a someterse quirúrgicamente a la autoagresión corporal consistente en amputarse los genitales, pero esta insana decisión de arrancarse la entrepierna en modo alguno implica que el mutilado varón deje de ser varón: nació varón y morirá varón con o sin tijeretazo.

Un varón tiene todo el derecho a disfrazarse y autoagredirse con operaciones múltiples: pero nació varón y morirá varón.
Un varón tiene todo el derecho a disfrazarse y autoagredirse con operaciones múltiples: pero nació varón y morirá varón.

Este tipo de farsas dialécticas como las ejemplificadas son muy parecidas a las promovidas por las filicidas, es decir por las mujeres abortistas, aquellas que bregan por asesinar a su hijo antes de nacer, al sostener que persiguen el “derecho a disponer de su cuerpo”: nadie les niega ese derecho, pero una cosa es disponer de “su cuerpo” —verbigracia hacerse un tatuaje, teñirse el pelo u operarse los senos— y otra absolutamente distinta, es disponer del cuerpo de un tercero y que encima ese tercero sea nada más y nada menos que su propio hijo, y cuya “disposición” consistiría en asesinarlo. Aunque ellas insisten en su engañoso eufemismo llamando a dicho crimen como “Interrupción del embarazo”, encubrimiento del homicidio con lenguaje cortés, dado que los embarazos no se “interrumpen” porque la interrupción es el cese transitorio de una actividad para su posterior reanudación, pero el aborto es un acto de naturaleza definitiva e irreversible: precisamente porque la muerte es un hecho de naturaleza definitiva e irreversible.

Mujeres abortistas claman por el “derecho a decidir” matar a su hijo.
Mujeres abortistas claman por el “derecho a decidir” matar a su hijo.

¿Y cuál fue el secreto de tan exitosa estrategia comunicacional? Además de los muchos aportes de Paulo Freyre y de varios de los ideólogos ya mencionados, en los años ´70, se publicó un extenso documento de marketing sodomítico titulado “Vendiendo la homosexualidad a América”[16] (Selling homosexuality to America). En tal documento se detallaban los pormenores de la campaña que iniciaron los grupos de presión en aquellos tiempos —quienes para tal fin contrataron expertos en comunicación egresados de la Universidad de Harvard— en la cual se puso en funcionamiento el concepto de la aplicación de “las cuatro P” del marketing para transferir masivamente la idea normalizadora de la homosexualidad[17].

Este texto primigenio sirvió de antesala para que en 1989, un par de publicistas homosexuales (Marshall Kirk y Hunter Madsen) se asociaran, entre otras cosas, para publicar en los Estados Unidos un libro titulado After the Ball: How America Will Conquer Its Fear and Hatred of Gays in the 90’s (Tras la fiesta: Cómo conquistará Estados Unidos su miedo y odio hacia los gays en los años 90´s), el cual detalló una serie de pasos a seguir en la estrategia tendiente a imponer los objetivos de su agenda. Este libro se convirtió luego en el manual por excelencia en el que abrevaron todos los movimientos pansexualistas modernos[18]. En este trabajo, los autores sostienen que el público prioritario a conquistar es el de los indecisos de centro —“los escépticos ambivalentes” según sus palabras— y la principal táctica comunicacional debe apuntar al costado emocional del interlocutor a convencer: “La insensibilización tiene como objetivo reducir la intensidad de las reacciones emotivas anti-homosexuales a un nivel próximo a la total indiferencia; el bloqueo intenta obstruir o contrariar el gratificante ‘orgullo de ser prejuicioso’ (…) vinculando el odio contra los homosexuales a un sentimiento previo y autocastigador de vergüenza por ser intolerante (…) Tanto la insensibilidad como el bloqueo (…) son simples preludios para nuestro objetivo máximo, aunque indefectiblemente mucho más lento de obtener, que es la conversión”[19].

Una vez agotada esta instancia, la estrategia apela al sentimentalismo e intenta centrar el debate acudiendo a la “compasión”. De este modo, se supone que quien apoya la agenda homosexual demuestra compasión y quien no lo hace, insensibilidad. Pero en verdad, esta dicotomía es otra deliberada distorsión. Por empezar hay que aclarar que la compasión es un noble sentimiento humano relacionado con la conciencia del sufrimiento ajeno y el consiguiente deseo de aliviarlo. Pero ocurre que este sentimiento es manipulado por la ideología del género, porque aquí no se percibe como compasivo a todo aquel que se acerque al homosexual con el fin de ayudarlo o contenerlo sino a quien se acerca para ponderar sus hábitos. Es decir, el concepto de la compasión ha sido hábilmente maniobrado en los debates y reducen este sentimiento sólo a su aspecto emocional despojándolo de toda intervención de la razón, dado que si alguien efectúa sobre el tema que nos ocupa un juicio refractario (sea moral, biológico, ideológico, antropológico o científico), ese alguien “carecería” de toda compasión. O sea que con ese criterio, ante un amigo alcohólico la compasión no consistiría en intentar rescatarlo de su desarreglo sino en proveerle mayores dosis de bebida para que no se enoje ni sufra abstinencia etílica.

Luego, una compasión que no sea guiada por la razón quedaría reducida a una simple pulsión desprovista de prudencia y discernimiento. En definitiva, la “compasión” tal como se exhibe y concibe en los manipulados debates televisivos, acaba siendo una piedad mal orientada, la cual nos conduce a proporcionarle al paciente los medios para que este siga apegado a sus vicios y no al rescate de los mismos: tal acción favorecería no a la persona sino a la permanencia de sus malos hábitos.

Los ejemplos abundan y las tergiversaciones idiomáticas son trabajadas de manera permanente, dado que esta constancia distorsiva del lenguaje forma parte del catecismo sentenciado por el “pedagogo” Freire: “Para ser auténtica, una revolución debe ser un acontecimiento continuo o de lo contrario cesará de ser una revolución y se convertirá en burocracia esclerótica (…) el proceso revolucionario se convierte en revolucionario cultural”[20]. León Trotski supo publicar La revolución permanente en 1930, Freire varias décadas después propuso también la revolución permanente pero no a través de la agitación callejera como su predecesor sino de la deformación idiomática y cultural: nuevos vientos para viejas banderas. Mismos objetivos pero distinta estrategia. Aquella revolución era ruidosa, hostil, armada y dolorosa. Esta es silenciosa, simpática, desarmada y con anestesia.

No en vano en los años ‘30 Charles Maurras con sentida preocupación advertía: “La revolución verdadera no es la Revolución en la calle, es la manera de pensar revolucionaria”[21].

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[1] Bandera, A. Paulo Freyre. Un Pedagogo. Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 1981, p. 92.

[2] Oliveira, P. Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo. Santiago de Chile, Corporación Cultural Santa Fe, 1985. p. 48.

[3] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 49.

[4] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 18.

[5] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 14:20.

[6] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 31.

[7] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 35.

[8] Foucault, M. El triunfo social del placer sexual. Una conversación con M. Foucault. [Entrevista con Gilles Barbedette, 1981]. En Michel Foucault: La inquietud por la verdad. Escritos sobre la sexualidad y el sujeto, Cit. Ver nota completa en el siguiente enlace: http://perrerac.org/francia/michel-foucault-el-triunfo-social-del-placer-sexual-una-conversacin-con-m-foucault/876/

[9] Ojos que no ven…psiquiatría y homofobia. San José, Editorial ILPES, 1997. p. 4.

[10] La Alianza de Activistas Gays (“Gay Activists Alliance”) fue fundada en Nueva York el 21 de diciembre de 1969 por miembros disidentes del Gay Liberation Front (GLF; “Frente de liberación gay”, en español), entre los que se encontraban además del citado Arthur Evans, Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson, Jim Coles, Brenda Howard, Christopher Charles y Altan Zimbabwe.

[11] Evans, A. The Logic of Homophobia. [Nota periodística]. Ver informe completo en el siguiente enlace:

http://gaytoday.badpuppy.com/garchive/viewpoint/101600vi.htm.

[12] Prólogo a Freyre, Paulo. Concientización. Buenos Aires, Búsqueda, 1974, p. 31.  Citado en: Díaz Araujo, E. Ob. Cit., p. 187.

[13] Citado en Monedero (h), J.C. Lenguaje, ideología y poder. La palabra como arma de persuasión ideológica: cultura y legislación. Buenos Aires, Ediciones Castilla, 2015, p. 81.

[14] Definición provista por la Real Academia Española, que puede verse digitalmente en el siguiente enlace:http://dle.rae.es/?id=E0b0PXH

[15] Roa, A.  Ob. Cit., p. 217.

[16] Rondeau, P.E. Selling Homosexuality to America. EE.UU., Regent University Law Review, 2002.

[17] Las “cuatro P” consisten en: Product (conceptualizar el producto que se desea vender), Price (centrándose en el precio de exacción), Promotion (mecanismos que se utilizarán para promocionar la idea al público) y finalmente Place  (lugar o clientes que serán objeto de la campaña).

[18] El nombre es un neologismo que proviene del prefijo griego pan-, que significa “todo”. Pansexual se refiere a las personas que se sienten atraídas por todos los géneros y sexos de manera indistinta.

[19] Kirk, Marshall; Madsen, Hunter. After the Ball: How America Will Conquer Its Fear and Hatred of Gays in the 90’s. New York, Penguin Books, 1990, p. 153.

[20] Citado en Díaz Araujo,  La Rebelión de la Nada, o los ideólogos de la subversión cultural. Buenos Aires, Cruz y Fierro Editores, 1983. 185.

[21] Maurras, Ch.  Mis ideas políticas. Buenos Aires, Huemul, 1962, p. 183.

Los discursos más ridículos de la «gente» de Podemos

Pablo Iglesias, durante la pasada campaña electoral | EFE
Pablo Iglesias, durante la pasada campaña electoral | EFE

No todos los podemitas que hablan en público dominan el noble arte de la palabra. Algunos, de hecho, lo ignoran por completo. Aquí algunos ejemplos.

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Tal vez el debate interno más repetido en Podemos es el que tiene que ver con la participación de la «gente» (palabra favorita del partido). La formación morada nació como organización participativa desde abajo en la que todo el mundo podía opinar. Se crearon foros, asambleas, círculos, triángulos (círculos pequeños con tres miembros) y todo tipo de organizaciones para discutir o señalar al otro como traidor.

Todos los podemitas tuvieron la sensación de que podrían participar y decidir como pueblo por fin sobre las cosas que le afectan. Basta de votar cada cuatro años, pudiendo hacerlo todos los días. Seamos dueños de nuestras propias vidas. «Quiero poder participar», decía Pablo, tratando de expresar el cabreo del personal.

Un nuevo país se abría ante nuestros ojos. Por fin se veían expresadas las reclamaciones del histórico 15-M que reunió en la puerta del Sol a treinta mil personas. Pueden parecer pocas, pero son más que usted y yo, que somos solamente dos. Allí, en Sol, se celebrabanasambleas en las que el que quería podía arreglar el mundo. Todas las asambleas fueron registradas en cuadernos (que acabaron en un cajón cogiendo polvo, claro).

Este discurso asambleario de Podemos duró una breve temporada. Mientras la ilusión crecía en los recién llegados podemitas, los creadores del partido tomaban las posiciones que les permitieran controlarlo todo. Iglesias en el pasado ya había expresado que la política asamblearia le parecía una ficción. Concretamente, en la conocida entrevista en la que se ciscaba en los medios de comunicación privados, reconocía que algo «participativo, todo el mundo levantando la mano, dando su opinión, construyendo procesos desde la base, que luego ya se reunirán en una cafetería los jefes para tomar las decisiones importantes, no me interesa eso».

Además, destacaba que el papel del Estado era imprescindible para «empoderar a la gente, que es la base de la democratización de la política». Comparto que la política asamblearia es un caos inútil y un cebo para incautos. Y la democracia directa y participativa es algo que utilizas cuando sabes el resultado del proceso de votación, salvo que seas David Cameron. Nunca nos pedirán votar si queremos pagar menos impuestos, se lo garantizo.

Parte de los dirigentes de Podemos consideran que dejar hablar a todo el mundo no suma, sino que resta. ¿Por qué? Porque cuanta más gente hable, más meteduras de pata se producen y más contradicciones empiezan a salir a la luz. Y eso no es bueno en tiempos en los que de los partidos políticos se espera un discurso único, que fácilmente se confunde con ser un partido cohesionado.

Además, no todo el mundo tiene la capacidad de expresarse en público sin hacer el ridículoo sin decir alguna barbaridad. Así que poco a poco las asambleas se convierten en un lastre en el que pueden aparecer incluso denuncias de agresiones sexuales. Ante el temor de levantar un partido caótico e ineficaz, que se quemara rápido ante una cascada de meteduras de pata, Podemos se organizó como un partido tradicional con su líder y sus amigos del líder (órganos ejecutivos). Y fin.

Esto provocó desencanto en las soñadoras bases y en Monedero. Esperanzas enterradas, pero partido bien atado. En mi opinión, elección correcta (y ahora lo vamos a demostrar). Pero las elecciones no fueron todo lo bien que en Podemos hubieran deseado, ni yendo en coalición con cuarenta partidos. Así que llegó el cambio de estrategia: después de ignorar a los círculos en la mayoría de las decisiones del partido, tocaba dar voz a la gente. Este mismo mes, acto de encuentro y reconciliación de Iglesias con los círculos en el teatro Palafox de Madrid.

El líder entra y tras él se despliega una pancarta con un dibujo de la cara que Pablo tendrá dentro de veinte años. «Empujando están lxs muchachxs de la coleta», dice el lema de la pancarta (lema que el círculo de sobones sabría rimar fácilmente). Esta inspiradora frase vuelve a recordarnos que la izquierda domina la cultura y tiene a los artistas a su favor creando hermosas consignas y versos atemporales.

A este evento participativo acuden mil personas. Dura algo más de una hora. El tiempo se distribuye con equidad: Pablo habla cincuenta minutos y las otras novecientas noventa y nueve personas hablan diez minutos entre todas (no hablan al mismo tiempo, por aclarar). Cuando Pablo termina su largo discurso, se hacen preguntas y el líder contesta. Entrega y bondad. Entre las preguntas, hay un chico de un círculo de Podemos que toma la palabra. Su aportación es breve, pero valiosa. Por suerte, el vídeo de La Contra TV está subtitulado:

Impresiona desde el principio. Agradece un acto para la militancia en el que solamente habla el líder. Seguidamente, anuncia que quiere «hacer varias cosas en hincapié». Todos los elementos de la frase «hacer hincapié en varias cosas» están ahí, aunque el orden no es el tradicional. Por desgracia, no hay traductor simultáneo en la sala, pues el partido confiaba en que todos los asistentes hablaran castellano usando las palabras en el orden estandarizado. Desastrosa organización, Podemos. Fatal.

Seguidamente, la persona que ha tomado la palabra hace una aclaración importante: «Yo soy hombre». No fastidies. Estupefacción entre los asistentes. Fíjense en la cara de Rita Maestre al fondo, totalmente boquiabierta. Bien. Pero sigue: «Yo soy hombre, pero». Vamos mal. Esto acaba en accidente seguro. «Yo soy hombre, pero como hombre quiero que participen mucho las mujeres, feminizar (realmente dice otra palabra, «fenizmizar», seguramente de raíz húngara, pero traducimos y eliminamos balbuceos) la política. Feminizar la política no sólo es que estas instituciones (¿?), sino que se hagan y se predican con el ejemplo». Miren, yo qué sé.

Me gusta mucho el momento en el que, dándose cuenta de que ha sido capaz de hilar dos frases sin trabarse (es un decir), se va viniendo arriba. «Que se les dé voz, que se les dé voto, que se les dé más autoridad en todo, que se les dé más oportunidades». Madre mía, Clara Campoamor reencarnada, con la única pega de que estamos en 2016. Si Iglesias en la última campaña electoral vasca pedía que los niños pudieran ir al colegio, ahora este señor pide que las mujeres tengan voz y puedan votar. Cada generación necesita sus pioneros, aquellos individuos que van por delante de la sociedad y de los tiempos. Las mujeres «no sólo son cuatro o cinco, son el 55% de la población en España», añade nuestro hombre.

Seguimos con las cosas de las que nadie se había dado cuenta. A pesar de ello, hay aplausos, incluso de Pablo. España tiene cuarenta provincias, ovación cerrada. El Ebro nace en Cantabria, público en pie. «Son una gran votación para España, no sólo para Podemos. Es de sentido común. Son ese tipo…». Esta frase queda inacabada, para desgracia de todos. Me sorprende que lo primero que haya sabido valorar de la mujer es que «son una gran votación». Es decir, importan porque son muchas y también pueden votar (aunque hace un minuto ha pedido el voto para ellas). Es todo caótico: cuando empezó a hablar no existía el sufragio universal, pero ahora sí.

Lo peor está por llegar. Las mujeres «son las que nos llevan la comida a casa, son las que gracias a ellas nos hacemos grandes». Rita Maestre, que sigue al fondo (bajo el micrófono, si no la han encontrado), mueve su cuello en señal de «te estás luciendo, campeón». Es raro que (siguiendo la lógica de este hombre) si lo más destacado de ellas es que son muchas y nos traen la comida a casa (salvo si alguien compra por internet, que entonces el mérito es del transportista) nos hagan grandes.

Creo que la hoja de servicios podría haberse mejorado. El hombre, que debe de haber escuchado murmullos, además del crujir de pescuezo de Maestre, intenta remontar y vuelve a lo seguro: «Nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras abuelas. Muchas gracias». Última frase sin verbo, pero en la que todo es cierto. Termina aquí. Pablo aplaude, magnánimo.

Yo pido un abrazo para este chico que no ha tenido la culpa de meterse en este berenjenal. Bueno, sí ha tenido la culpa, pero esto le puede pasar a cualquiera. De repente vas hablando y, con la mejor intención del mundo, te has metido en el pozo del machismo y salir de ahí es prácticamente imposible. Cuanto más intentas alabar, más machista eres. De repente, te despiertas una mañana y eres Donald Trump, pero en pobre.

Aquella tarde hubo más preguntas y reflexiones. Hasta ocho. La mitad eran «qué hay de lo mío» y la otra mitad eran «somos los mejores». No sabría decir cuál fue la peor. Pablo, que había ido anotando los comentarios, tuvo que contestarlas todas en dos minutos y se disculpó por haber empleado tanto tiempo en su discurso.

Ya que hemos entrado en el lóbrego tema del machismo, veamos otra gran intervención. Esta vez no se trata solamente de un militante, sino de la consejera y diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno. En su perfil de Twitter dice ser anticapitalista. No especifica si es anticapitalismo nórdico. Es uno de los primeros actos importantes de Podemos, en febrero de 2014. No han llegado a participar en unas elecciones.

Dice muchas genialidades, pero mi parte favorita es una reflexión que debería servir de advertencia a todos: «El capitalismo, cuando aprieta el acelerador, destroza las vidas y se lleva por delante las vidas del noventa, del noventa y nueve por ciento de la población. El patriarcado solamente se lleva por delante las vidas de la mitad de la población». Mierda de patriarcado que no sirve para nada con su absoluta ineficacia a la hora del genocidio. No entiendo que el capitalismo se lleve por delante la vida de casi todos. Además, ese baile de cifras (primero noventa y luego noventa y nueve) no inspira mucha confianza en el cálculo.

Tal vez Gimeno solamente quiere decirnos que todo el mundo se muere al menos una vez en la vida. Y eso es cierto. Aunque, en ese caso, no entiendo qué pasa con el uno por ciento restante. ¿Hay un uno por ciento de la población que no muere? Bien. Cuando Gimeno lanza su apocalíptico anuncio, enfocan a un hombre que está en el público con cara de «qué demonios hago yo aquí». No haber ido. A las asambleas de Podemos se va extrañado de casa.

El Tratado de Tordesillas, el de Versalles, el pacto Molotov-Ribbentrop o la Conferencia de Yalta quedan en nada ante el pacto entre el capitalismo y el patriarcado del que nos habla Gimeno. Su objetivo: tocar las narices a todos. No acabo de entender que si uno de los dos sistemas por sí solo «se lleva por delante» al noventa y nueve por ciento de la población (todos menos el Club Bildelberg y Florentino Pérez) ¿qué utilidad tiene el otro? Sí, los hombres nos salvamos del patriarcado, pero el capitalismo acaba con nosotros igualmente. Es como quitarte el azúcar del café pero seguir echando cianuro. No adelantamos nada.

«El neoliberalismo tiene su propia política sexual. Y está apretando el acelerador de su política sexual, porque el neoliberalismo necesita una política sexual», comenta la diputada. Ahora es el neoliberalismo el que acelera. ¿Hacia dónde va? ¿Cuál es la política sexual del neoliberalismo?

«Cuando todo se tambalea, cuando todo es frágil, cuando la gente empieza a pensar que no tiene nada y que no le queda nada, los hombres siempre pueden pensar que al menos tienen su masculinidad inexpugnable», sentencia. Así que uno puede estar muriéndose de hambre en este mundo neoliberal, pero si es hombre, siempre le queda su masculinidad, echarse la mano a la entrepierna y aquí no ha pasado nada.

He iniciado una investigación sobre los liberales y su política sexual. He buscado con Google cuántas noticias de esta página web contienen la palabra «pene». Y hay cientos. La última es de hace unos días: «Un hombre se hace una cirugía en su propio pene». Un hombre neoliberal, huelga decir.

Lo típico que no te queda nada, todo se vuelve frágil (menos la masculinidad) y te operas el miembro. Otros titulares que aparecen son «Un hombre corta el pene a su amigo al perder una apuesta» o «Un escocés golpea con su pene a una oficial de policía». Qué cosas pasan. Uno de los artículos que aparecen en la búsqueda lo escribí yo y en él mencioné al miembro masculino en siete ocasiones sin ser censurado por ello. Es evidente que los neoliberales intentan algo con esta inaceptable campaña liberal-falócrata. Campaña sin sentido, pues nos van a matar a todos.

Maduremos. Presentación de la candidatura «A por ellos». Por desgracia, no tenemos imágenes de la reunión en la que se decidió este nombre. Pero sí la tenemos de la presentación. Al micrófono, Alba López Mendiola, inicialmente «gente», pero actual vocal de Ahora Madrid por Vallecas. Un periodista hizo este montaje con necesario marcador electrónico (el escudo de España modificado es obra suya):

«Vengo aquí, primero reivindicándome como mujer, como bollera, como comunista y como feminista». Vaya, cuántas cosas. Tú vales mucho, tía. ¿Eh? No se sabe si presenta una candidatura o es un acto de autobombo bollero. Reivindicarse como mujer es como reivindicarse por ser rubio. Sacamos méritos muy raros. «Eso para empezar», amenaza. Y hay aplausos. ¿Qué aplauden? ¿Que sea mujer? Mi enhorabuena. Por supuesto, es muy importante iniciar un discurso político dejando claro con quién te sueles acostar. Eso indica claramente que quieres que no haya distinción alguna por tu condición sexual. Sí.

Entre sorbida de mocos y sorbida de mocos nos cuenta que apuesta «por esta candidatura porque como mujer, como lesbiana, no me sirven unas simples reformas». Está bien recordar cada treinta segundos que eres mujer, por si alguien se había olvidado. Es la misma estrategia que siguió el joven del principio, que opinaba de todo «como hombre», algo, desde luego, inevitable en el corto plazo.

Alba prosigue: «Lo que queremos es que, de una puñetera vez, así, con las palabras que tenga que emplear (no está claro qué dice), de una puñetera vez tengamos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, con la edad que tengamos, nos da igual, y sobre todo lo que queramos hacer con nuestro cuerpo».

Uuuuuuh, ha usado «puñetera». Qué agresiva y provocadora. Me sorprende (y me entristece) que no lidere ningún partido. «Desde esta candidatura hemos decidido que vamos a dejar de ser sujetos pasivos, porque es como nos quiere este sistema machista. Vamos a tomar de una vez lo que es la política», añade. Suficiente.

Recuerdo que cuando aparecieron los tuits de Zapata contra los judíos o contra Irene Villa, corrió el rumor (no sé si confirmado) de que si el concejal dimitía, su sustituta sería esta mujer-bollera-comunista-feminista. Al enterarse, hubo gente que empezó a quitar importancia a los tuits de Zapata. No es para tanto, lo dijo hace mucho, total, qué más da.

Nos hemos alejado mucho del tema inicial, fuera cual fuera. Pero es igual. El camino es tortuoso, lo admito. Miren, el capitalismo no solamente va a por todos nosotros. Tampoco deja en paz a los animales. PACMA se manifiesta por las calles de Madrid y una señora explica su opinión sobre la muerte del torero Víctor Barrio (sí, parece que se puede tener más de una opinión).

El toro no tiene la culpa, nos aclaran. Vale. Pero esta buena señora va más allá: aquel día (precisamente) hubo más desgracias, se murió un perro súper importante, «un icono de nuestra protectora y a mí nadie me dio el pésame». Su tono se ha vuelto duro, de reproche total, contra todo y contra todos.

Pero no se derrumba. Los españoles se han portado de vergüenza. Nadie se acordó, nueva muestra de la sociedad inhumana que estamos construyendo entre todos, gato. ¿Por qué nadie dio el pésame a esta señora? «En cambio a esa viuda, le dieron el pésame muchos españoles», subraya. Algunos le dieron el pésame y otros mostraron su miserable profunda alegría, también hay que decirlo. No merece más comentario.

Como ven, no solamente Podemos tiene problemas cuando la gente se pone a hablar. Este mal también afecta a otras formaciones. Los nervios y el afán de mejorar el mundo en el que vivimos a base de lemas y reuniones pueden llevar a errores. Y es que todos debemos pensar más y escuchar mucho más. Miren, la presión es tan grande que a veces el pueblo podemita no se aclara ni de cuándo debe aplaudir:

Creo que en ese momento Pablo estuvo a punto de dejar caer el micrófono, de decir «mira, os lo hacéis vosotros», y desaparecer de la política para siempre. Pero, en su infinita y santa paciencia, él opta por una mirada larga al horizonte con desfruncido de ceño para disimular el bochorno. Ligero gesto de «claro, aplaudidme, majos». En fin, en estos mítines y actos políticos es complicado mantener la atención. De hecho, para eso están los aplausos, para que nadie se duerma, algo especialmente importante en los actos en las calles en los que todo el mundo está de pie.

Lo que al ciudadano mejor le funciona en política, en mi humilde opinión, es quedarse en casa. Pero si uno quiere ser animal político, lo recomendable es simplificar los ritos: frase facilona, corro de la patata y todos bien agarrados de la mano para que nadie se salga de su puesto o se caiga y acabe haciendo la croqueta:

No se ve bien (esta gente usa cámaras de pobreza extrema), pero en un lado del corro hay un perro que lo está flipando, dando por hecho que ha llegado su hora y que va a ser sacrificado.

Tres palabras, oigan: sí, se puede. ¿»Sí se puede» qué? Ahí cabe todo. Sí, se puede soñar con un mañana mejor. Sí, se puede tener menos personalidad que el musgo. Sí, se puede, por fin me han admitido en el psiquiátrico. Es un contenedor universal que se adapta a los treinta y cinco proyectos económicos que lleva Podemos, a la socialdemocracia nórdica, al bolivarianismo y al sueño abstracto que queramos defender en cada momento.

Y evita el problema de género que traía el lema original norteamericano del «yes, we can», que obligaría a decir «sí, podemos y podemas». El que inventó la oración (en el sentido religioso) es un genio al que la humanidad está debiendo mayor reconocimiento que al perro de la señora de PACMA.

Me dicen que termine ya. La política es algo muy complicado, de ahí que la representatividad sea importante. No todos sabemos hablar en público sin parecer machistas, sin decir que el capitalismo nos va a llevar a todos por delante o sin comparar la vida de un perro importante con la de un hombre. Por eso debemos tener personas que lo hagan por nosotros.

Esta semana decía Carmena que «el mundo de la democracia representativa se está acabando». Quiero creer que se equivoca. Entre otras cosas, porque algunos no queremos nada, no aspiramos a hacer política o a decidir el color de las aceras de nuestro barrio. Realmente, algunos aspiramos a que nos molesten lo menos posible. En definitiva, mi consejo es que no se metan en política, es algo desagradable. Y cuando vean un micrófono, salgan corriendo.

 

No seáis ingénuos, por Rodolfo Arévalo: El comunismo exhibe el cartel de los Derechos Humanos con cien millones de muertos en sus espaldas

No seáis ingénuos, por Rodolfo Arévalo: El comunismo exhibe el cartel de los Derechos Humanos con cien millones de muertos en sus espaldas

Avatar de Manuel Artero RuedaLa paseata

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PODEMOS aguantar que mientan, podemos dejar que hagan escraches, podemos tolerar que griten exaltados, podemos también oír que griten, henchidos de mierda tiránica, sus corazones, podemos admitir sus mentiras como pulpo o sea como animal de compañía y hasta sus actuaciones circenses en el Parlamento.

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Pero lo que en absoluto podemos admitir es que nos tomen por gilipollas, por tontos de baba y por ingenuos de baba. Que los gobernantes y parlamentarios Constitucionalistas lo toleren y aún jaleen, no es óbice para que los demás nos dejemos manipular por mentiras Comunistas, trasnochadas y fuera de tiempo y lugar. Que dejen de boicotear conferencias en la universidad y que vayan a reírse de su padre y de su madre, pero eso si, FUERA DE LA LEGALIDAD. El único arma que tienen las democracias para defenderse de estos nuevos comunistas, es la INFORMACIÓN Y LA CULTURA DE SUS GENTES.

NO TE DEJES…

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¿DE VERDAD PIENSAN QUE NO VAMOS A PAGAR TANTA ESTUPIDEZ? / WHAT REALLY YOU THINK WE WILL NOT PAY MUCH STUPIDITY?

Escrito por Arturo Taibo

Políticos que no saben el sistema métrico decimal.

Periodistas que no saben hacer una regla de tres.

Tertulianos que hablan sobre cosas sobre las que no tienen ni puta idea.

Y por supuesto (casi) todo el mundo inventándose datos.
Los hechos son irrelevantes.

¿De verdad creen que no vamos a pagar tanta estupidez?

Imprimir dinero crea riqueza, total, si lo dice un Licenciado.

Un economista que dice que las pensiones no son gasto público.
(Esta vez) El comunismo va a funcionar.

El Islam es una religion de paz y tolerancia.

La violencia es legítima si yo la uso.

El odio a la Civilización Occidental como única ideología.

¿De verdad creen que no vamos a pagar tanta estupidez?

España se ha dividido políticamente entre socialdemócratas (PP), socialistas (Ciudadanos y PSOE) y una mezcla de comunistas y ultranacionalistas (Podemos, IU, ERC,DyL, PNV.… Lo normal sería un gobierno de gran coalición, pero el rancio discurso de “estamos en contra de las derechas” (¡¡Como si el PP fuera de derechas!!) va a paralizar España indefinidamente.

Imposible negociar nada cuando esto es lo que manda:

Y mientras, seguimos con la austeridad que nos cuesta 50.000 M€ de déficit al año, (50.000.000.000 € al año y cada año). Sólo nos salvó que el BCE se puso a comprar deuda para bajar los tipos de interés a un 0 % virtual. Y la bajada del petróleo gracias al maldito fracking. Si no, y es la puñetera realidad, ya habríamos quebrado.

¿De verdad creen que no vamos a pagar tanta estupidez?

La gente olvida las condiciones de su hipoteca y no quiere pagar intereses.

La gente olvida las condiciones de las preferentes, claro que mientras ganaban ¡Qué importaban!

Tampoco Messi sabe lo que firma. Ni la infanta.

Los ex- dirigentes de las Cajas dicen que ellos no saben contabilidad.

Todo el mundo quiere que los impuestos los paguen los demás. Especialmente el “mundo de la cultura”.

¿De verdad creen que no vamos a pagar tanta estupidez?

¿Qué se puede esperar de un país que premia con millones de votos al matón que impidió hablar en la Complutense a una política que defiende la Constitución? O a matones que quieren impedir a un grupo de teatro judío actuar en Gijón. Ellos que siempre están a favor del “mundo de la cultura” y de la libertad de expresión.

Millones de votos para alfon y Bódalo.

El regreso triunfal del comunismo sólo se puede explicar porque durante décadas, y aún hoy,  SE HA BANALIZADO CUANDO NO ENSALZADO. Porque durante décadas se ha promovido un estúpido y fanático odio hacia la Civilización Occidental, el capitalismo y la libertad. Ahora además se le premia con varias cadenas de televisión que le dan todas las facilidades y con decenas de periodistas que se arrastran como babosas ante el matón de Universidad.

Gente que no tiene ni puta idea de las condiciones de miseria y brutalidad en que se vivía en el mundo hasta la aparición del capitalismo y de la Revolución Industrial.

¿De verdad creen que no vamos a pagar tanta estupidez?

¿Se puede dialogar con un economista keynesiano?

Veamos: durante esta crisis hemos asistido a la falsa austeridad de unos estados que supuestamente están haciendo continuamente salvajes recortes pero que curiosamente apenas reducen el gasto e incluso últimamente lo aumentan.

Los argumentos del keynesiano son, y no lo digo en un momento de cabreo sino con toda la reflexión posible, tan tramposos y de tan mala fe que impiden cualquier diálogo razonable.

Primero sitúa el gasto público no el principio de la crisis sino en el año 2010, cuanto todo el mundo sabe que la reacción de Zapatero y de todo el socialismo al inicio de la crisis fue AUMENTAR EL GASTO PÚBLICO Y EL NÚMERO DE FUNCIONARIOS Y SUS SUELDOS. ¿Quieren gráfico? Pues ahí lo tienen… (pero es igual, los datos son irrelevantes)

De ese año 2010 con el máximo gasto público, cuando ya llevábamos 3 años de crisis y se habían destruido 2 millones de puestos de trabajo y la recaudación fiscal se había desplomado deduce que se han producido “fuertes recortes”.

Que se elija el año 2010 no es casual: según la teoría keynesiana el aumento del gasto público en los primeros años de la crisis nos habría hecho salir de la misma (y bien que se encargaron de anunciar la salida de la crisis a bombo y platillo), pero la realidad fue que ese aumento del gasto nos hundió más en la crisis. Hay que evitar esa incomoda realidad y por eso se parte de 2010 como si el 2008 y el 2009 NO HUBIERAN EXISTIDO.

¡¡¡Qué digo 2008 y 2009!! ¿Y los años anteriores? ¿Por qué se produjo la crisis si los gastos públicos eran cada vez mayores durante la burbuja? ¿Por qué se produjo la crisis si cada vez había más funcionarios y subvenciones?

Pero luego tenemos que se nos dice que LAS PENSIONES NO SON GASTO PÚBLICO, aduciendo un requetetramposo malabarismo contable.

No se puede mantener una discusión razonable cuando el oponente te trata como un idiota al que se puede engañar con un par de manipulaciones contables.

Lo mismo sucede con el tema de la desigualdad. Yo ya me he cansado de pedir a los que claman por el “AUMENTO DE LA DESIGUALDAD SIN PARANGÓN EN LA HISTORIA” por el “los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres”, algo tan sencillo como que  SAQUEN DE LA ESTADÍSTICA A LOS INMIGRANTES SUPERPOBRES DE PAÍSES POBRES QUE HAN ENGORDADO LA POBLACIÓN DE LOS PAÍSES RICOS DURANTE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS.

Ni puto caso, ¿saben porqué no lo hacen? porque si se hace se descubre que el desmedido aumento de la desigualdad se queda en nada.

(Y no me digan que antes de 1980 también había inmigración masiva de países pobres porque es falso)

Pero el mantra de la desigualdad es comprado por los imbéciles como verdad de primera categoría.

Como el tema de las pensiones que tanto preocupa ahora.

El sistema de las pensiones era una estafa total DESDE EL PRINCIPIO. Porque para que fuera sostenible era necesario que cada mujer (por término medio) tuviera tres hijos, ¡¡3 hijos de media!!!… que cuando fuesen adultos trabajasen y cotizasen. Y esos tres hijos no existen desde hace más de 30 años. Pero esa INCONTESTABLE REALIDAD era ninguneada por los imbéciles de turno. Los mismos que ahora hablan de poner “tasas e impuestos a la riqueza” para salvar de la quiebra al sistema de pensiones público. O los que protestan porque se haga uso de la “hucha de las pensiones” para pagar las extras de los jubilados, porque los jubilados cobran dos extras al año ¿lo saben?

Y de verdad, de verdad… ¿Creen que no vamos a pagar tanta imbecilidad?

Porque toda la Ciencia Económica se resume en imprimir dinero. Sea lo que sea y para lo que sea, imprimir dinero.

Porque lo dicen los genios.

No puedes discutir con ellos porque la respuesta irrefutable es que ,si algo falla. es porque NO SE HA IMPRESO suficiente dinero.

¿De verdad creen que no vamos a pagar tanta estupidez?

Porque la cosa no tiene remedio. Podemos ha aglutinado a toda la masa entre friki e infantiloide adoctrinada en décadas de educación y cultura basura. Y resulta que esa masa es, entre los menores de 35 años, casi mayoría absoluta. Además son gente fanática en su mayoría, gente que en cuanto una de sus propuestas es refutada por los datos y los hechos acude al insulto o a teorías conspirativas… irrefutables por su propia naturaleza.

Podemos además de ser el viejo, casposo, totalitario y liberticida partido comunista de toda la vida es, también, por eso mismo, el partido de la realidad mágica, de lo chupiguay, del mundo de Juego de Tronos o Tolkien, de malvadas multinacionales que conspiran contra la humanidad y de héroes salvadores. De aumentos del gasto público de decenas de miles de millones de euros “porque yo lo valgo”.

Pero el problema no es sólo Podemos, el problema es, más aún si cabe, una sociedad que soporta al Comunismo, disfrazado de lo que sea, y al Islamismo cosas que JAMÁS SE PLANTEARÍA SIQUIERA TOLERAR a ideas liberales, conservadoras y no digamos nazis.

Porque al fin y al cabo todos los que no comulgamos con EL PENSAMIENTO ÚNICO somos extremistas, intolerantes, ultraderechistas, machistas, racistas, xenófobos, carcas, neoliberales, retrógrados, y en definitiva culpables. Culpables sin juicio, ni jurado ni abogado defensor. Malvados sin remedio.

¿De verdad creen que no vamos a pagar tanta estupidez?

Ante los atentados islamistas se busca cualquier culpable: la pobreza, la falta de oportunidades, la desigualdad, las armas, el machismo, la locura individual… todo menos el elefante en la habitación: el Islam.

Y mientras la estupidez avanza por todo Occidente, la demografía sigue su curso implacable.

Pero hay gente que piensa que si no nacen niños da igual… e incluso mejor: ¡Muerte a Occidente! ¡Eutanasia a Occidente!… que ya vendrán otras “culturas” a sustituirlo.

Porca miseria.

Economista. Liberal. Cansado de ver como se engaña a la gente y como se desperdician las posibilidades de desarrollo económico. Intentando que la gente aprenda un poco de Economía.

EMPEZANDO POR UN FAMOSO «PERIODISTA» PODEMITA, EL FRACASADO INUTIL AMARGADO, RESENTIDO Y COBARDE DE…:

ignacio-escolar

MONUMENTAL

FALTA DE ORTOGRAFIA NADA MAS EMPEZAR Y, SE SUPONE, SIENDO DE «LETRAS»

(Fijo que mas de un podemita no la ve, mejor dicho, preguntará ¿cual falta de «ostorgrafia»?, no la «beo»)

Por qué el nazismo era socialismo y por qué el socialismo es totalitario. / Why Nazism was a socialist and why socialism is totalitarian.

Por: 

The original article in English is HERE

Mi propósito hoy son dos cosas principales: (1) Demostrar por qué la Alemania nazi era un estado socialista y no capitalista. Y (2) demostrar por qué el socialismo, entendido como un sistema económico basado en la propiedad pública de los medios de producción, requiere inevitablemente una dictadura totalitaria.

La identificación de la Alemania nazi como estado socialista fue una de las muchas grandes contribuciones de Ludwig von Mises.

Cuando uno recuerda que la palabra “nazi” era una abreviatura para “der Nationalsozialistische Deutsche Arbeiters Partei” (en traducción española Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes), la identificación de Mises no podría parecer tan notable. Pues ¿qué debería uno esperar como sistema económico de un país gobernado por un partido con “socialista” en su nombre salvo socialismo?

Sin embargo, aparte de Mises y sus lectores, prácticamente nadie piensa en la Alemania nazi como un estado socialista. Es mucho más común creer que representaba una forma de capitalismo, que es lo que han afirmado los comunistas y otros marxistas.

La base de la afirmación de que la Alemania nazi era capitalista era el hecho de que la mayoría de las industrias en la Alemania nazi aparentemente quedaban en manos privadas.

Lo que identificó Mises fue que la propiedad privada de los medios de producción existía solo nominalmente bajo los nazis y que la sustancia real de la propiedad de los medios de producción residía en el gobierno alemán. Pues era el gobierno alemán, y no los propietarios privados nominales, el que ejercía todos los poderes sustantivos de propiedad: él, no los propietarios privados, decidía que se iba a producir, en qué cantidad, por qué métodos y a quién se iba a distribuir, así como los precios que se cobrarían y los salarios que se pagarían y qué dividendos u otras rentas se permitiría percibir a los propietarios privados nominales. La posición de los supuestos propietarios privados, como demostró Mises. se reducía esencialmente a la de pensionistas del gobierno.

La propiedad de hecho del gobierno de los medios de producción, como la llamaba Mises, estaba implícita lógicamente en principios colectivistas fundamentales adoptados por los nazis como que el bien común  está por encima del bien privado y que el individuo existe como medio para los fines del Estado. Si el individuo existe como medio para los fines del Estado, por supuesto, lo mismo pasa con la propiedad. Igual que lo posee el Estado, su propiedad también la posee el Estado.

Pero los que estableció concretamente el socialismo  de hecho en la Alemania nazi fue la introducción de los controles de precios y salarios en 1936. Se impusieron como respuesta a la inflación de la oferta monetaria llevada a cabo por el régimen desde el momento de su llegada al poder a principios de 1933. El régimen nazi infló la oferta monetaria como medio de financiar el enorme aumento en el gasto público que requerían sus programas de obras públicas, subvenciones y rearme. Los controles de precios y salarios se impusieron en respuesta al aumento de los precios que empezó a producir la inflación.

El efecto combinado de la inflación y los controles de precios y salarios es la escasez, es decir, una situación, en la que las cantidades de los bines que intenta comprar la gente exceden de las cantidades disponibles para comprar.

A su vez, las escaseces se convierten en caos económico. No es solo que los consumidores que aparecen en las tiendas antes están en disposición de comprar todas las existencias y dejar sin nada a los clientes que lleguen más tarde (una situación a la que los gobiernos normalmente responden con racionamiento). Las escaseces generan caos en todo el sistema económico. Introducen arbitrariedad en la distribución de suministros entre áreas geográficas, en la asignación de un factor de producción entre sus diferentes productos, en la asignación de trabajo y capital entre las distintas ramas del sistema económico.

A la vista de la combinación de controles de precios y escasez, el efecto de una disminución en la oferta de una cosa no es, como pasaría en un mercado libre, aumentar su precio e incrementar su rentabilidad, operando así para detener la disminución de la oferta o invertirla si ha ido demasiado lejos. Los controles de precios impiden el aumento en la oferta al reducir el precio y la rentabilidad. Cuando hay una escasez, el efecto de un aumento en la oferta es simplemente una reducción en la severidad de la escasez. Solo cuando se elimina totalmente la escasez, un aumento en la oferta necesita una disminución en el precio y genera una disminución en la rentabilidad.

Como consecuencia, la combinación de controles de precios y escasez hace posible movimientos aleatorios de la oferta sin ningún efecto en los precios y la rentabilidad. En esta situación, la producción de los bienes más triviales y poco importantes, incluso las mascotas de piedra, puede expandirse a costa de la producción de los bines más urgentemente necesitados e importantes, como medicinas que salven vidas, sin efecto en el precio o la rentabilidad e cada bien. Los controles de precios impedirían que la producción de medicinas se hiciera más rentable al disminuir su oferta, mientras que una escasez incluso de mascotas de piedra impediría que su producción se hiciera menos rentable al aumentar su oferta.

Como demostró Mises, para ocuparse de los efectos no pretendidos de sus controles de precios, el gobierno debe o bien abolir los controles de precios o añadir más medidas, como precisamente el control sobre lo que se está produciendo, en qué cantidad, por qué métodos y a quién se distribuye, a lo que me referí antes. la combinación de controles de precios con su mayor serie de controles constituye la socialización de hecho del sistema económico. Pues significa que el gobierno ejercita entonces todos los poderes sustantivos de propiedad.

Éste fue el socialismo instituido por los nazis. Y Mises lo llama el socialismo de patrón alemán o nazi, frente al socialismo más evidente de los soviético, al que llama socialismo de patrón ruso o bolchevique.

Por supuesto, el socialismo no acaba con el caos causado por la destrucción del sistema de precios. Y si se introduce sin la existencia previa de controles de precios, su efecto es iniciar el propio caos. Porque el socialismo no es realmente un sistema económico positivo. Es meramente la negación del capitalismo y su sistema de precios. Como tal, la naturaleza esencial del socialismo es una y la misma que el caos económico que resulta de la destrucción del sistema de precios por controles de salarios y precios. (Quiero apuntar que la imposición del socialismo del estilo bolchevique de un sistema de cuotas de producción, que incentiva siempre exceder la cuotas, es una fórmula segura para una escasez universal, igualo que la que existe bajo todos los controles de precios y salarios).

Como mucho, el socialismo simplemente cambia la dirección del caos. El control público sobre la producción puede hacer posible una mayor producción de algunos bienes de especial importancia para él, pero lo hace solo a costa de crear el caos en el resto del sistema económico. Esto pasa porque el gobierno no tiene forma de conocer los efectos en el resto del sistema económico de su aseguramiento de la producción de bienes a los que atribuye una importancia especial.

Los requisitos de aplicar un sistema de control de precios y salarios dan mucha luz sobre la naturaleza totalitaria del socialismo (por supuesto, más evidentemente en la variante alemana o nazi, pero también en la del socialismo al estilo soviético).

Podemos empezar por el hecho de que el interés propio de los vendedores que operan bajo controles de precios es evadir los controles de precios  y aumentar sus precios. Los compradores, incapaces de otra forma de obtener bienes, están dispuestos a pagar estos precios más altos como medio de de conseguir los bienes que quieren. En estas circunstancias, ¿qué va a impedir que aumenten los precios y se desarrolle un mercado negro masivo?

La respuesta es una combinación  de sanciones severas combinadas con una gran probabilidad de ser atrapado y luego sufrir realmente esas sanciones. Unas simples multas no es probable que supongan una gran disuasión. Se considerarían solo como un gasto de negocio adicional. Si el gobierno es serio respecto de los controles de precios, es necesario que imponga sanciones comparables a las de un delito grave.

Pero la mera existencia de dichas sanciones no basta. El gobierno tiene hacer realmente peligroso realizar transacciones en el mercado negro. Tiene que hacer que la gente tema realizar tales transacciones que pudieran ser descubiertas de algún modo por la policía y acaben realmente en prisión. Para crear ese miedo, el gobierno debe desarrollar un ejército de espías e informadores secretos. Por ejemplo, el gobierno debe hacer temer al vendedor y a los clientes que si realizan una transacción de mercado negro, algún otro cliente en la tienda pueda denunciarles.

A causa de la privacidad y secreto con que deben realizarse muchas transacciones del mercado negro, el gobierno debe asimismo hacer que todo el que vea una operación del mercado negro temeroso de que la otra parte resulte ser un agente policial tratando de encarcelarle. En gobierno debe hacer que la gente tema incluso a sus socios más veteranos, incluso a sus amigos y parientes, no sea que resulten ser informadores.

Y finalmente, para obtener condenas, el gobierno debe poner la decisión acerca de la inocencia o culpabilidad en el caso de las transacciones de mercado negro en manos de un tribunal administrativo o sus agentes de policía en el momento. No puede confiar en juicios con tribunales, porque es improbable que puedan encontrarse muchos jurados dispuestos a dar veredictos de culpabilidad en casos en el un hombre tenga que ir a la cárcel por muchos años por el delito de vender unas pocas libras de carne o un par de zapatos por el encima del precio máximo.

Por tanto, en resumen, los requisitos simplemente para aplicar las regulaciones de control de precios son la adopción de las características esenciales de un estado totalitario, es decir, el establecimiento de la categoría de “delitos económicos”, en la que la búsqueda pacífica del interés propio se considera un delito criminal, y el establecimiento de un aparato policial totalitario lleno de espías e informadores y el poder de un arresto y prisión arbitrarios.

Está claro que la aplicación de controles de precios requiere un gobierno similar al de la Alemania de Hitler o la Rusia de Stalin, en los que prácticamente cualquiera podía resultar ser un espía policial y en los que existe una policía secreta que tiene el poder de arrestar y encarcelar a la gente. Si el gobierno no está dispuesto a llegar tan lejos, entonces, hasta ese punto, sus controles de precios resultarán inaplicables y sencillamente no funcionarán. Entonces el mercado negro asume proporciones enormes. (Por cierto, que nada de esto sugiere que los controles de precios fueran la causa del reino de terror institutito por los nazis. Los nazis empezaron su reino de terror mucho antes de la aprobación de los controles de precios. Por consiguiente, aprobaron controles de precios en un entorno listo para su aplicación por la fuerza).

La actividad del mercado negro conlleva la comisión de más delitos. Bajo el socialismo de hecho, la producción y venta de bienes en el mercado negro conlleva el desafío de las regulaciones públicas respecto de la producción y distribución, así como el desafío a sus controles de precios. Por ejemplo, los propios bienes que se venden en el mercado negro pretendía el gobierno que se distribuyeran de acuerdo con su plan y no en el mercado negro. Los factores de producción utilizados para producir esos bienes igualmente pretendía el gobierno que se utilizaran de acuerdo con su plan y no para el fin de aprovisionar el mercado negro.

Bajo un sistema de socialismo de derecho, como el que existía en la Rusia soviética, en el que el código legal del país hace abierta y explícitamente al gobierno del país el propietario de todos los medios de producción, toda actividad de mercado negro conlleva necesariamente el uso indebido o el robo de la propiedad del estado. Por ejemplo, se consideraba que los trabajadores o directores de fábricas de la Rusia soviética que se llevaban productos que vendían en el mercado negro estaban robando las materias primas proporcionadas por el estado.

Además, en cualquier tipo de estado socialista, nazi o comunista, el plan económico del gobierno es parte de la ley suprema del territorio. Todos tenemos una buena idea de lo caótico que es el llamado proceso planificador del socialismo. Su mayor distorsión por trabajadores y directores drenando materiales y suministros para producir para le mercado negro, es algo a lo que un estado socialista está lógicamente autorizado a considerar como un acto de sabotaje de su plan económico nacional. Y como sabotaje es como lo considera cualquier código legal de un estado socialista. Coherentemente con este hecho, la actividad del mercado negro en un país socialista a menudo conlleva la pena capital.

Creo que un hecho fundamental que explica el reino absoluto de terror que se encuentra en el socialismo es el increíble dilema en el que se sitúa un estado socialista en relación con las masas de sus ciudadanos. Por un lado, asume una responsabilidad completa del bienestar económico individual. El socialismo al estilo ruso o bolchevique reconoce abiertamente esta responsabilidad: es la fuente principal de su atractivo popular. Por otro lado, de todas las formas que puedan imaginarse, un estado socialista resulta una chapuza increíble en esta tarea. Hace de la vida del individuo una pesadilla.

Todos los días de su vida, el ciudadano de un estado socialista debe gastar tiempo en colas de espera inacabables. Para él, los problemas que experimentaron los estadounidenses en relación con las escaseces de gasolina en la década de 1970 son normales, solo que no los experimenta en relación con la gasolina (pues no posee un coche y no tiene esperanza de tener nunca ninguno), sino en relación con las cosas sencillas de la vestimenta, de las verduras e incluso del pan. Aún peor es que se le obliga frecuentemente a trabajar en un empleo que no ha elegido y que por tanto debe indudablemente odiar. (Pues bajo la escasez, el gobierno decide la asignación del trabajo igual que hace con la asignación de los factores de producción). Y vive en una condición de increíble hacinamiento, que apenas deja posibilidades de privacidad. (A la vista de la escasez de vivienda, se asignan huéspedes a las casas; se obliga a las familias compartir pisos. Y se adopta un sistema de pasaportes y visados internos para limitar la severidad de la escasez de vivienda en las zonas más deseables del país). Por decirlo suavemente, una persona obligada a vivir en esas condiciones debe bullir de resentimiento y hostilidad.

Entonces, ¿contra quién sería más lógico que los ciudadanos de un estado socialista dirijan su resentimiento y hostilidad que contra el mismo estado socialista? El mismo estado socialista que ha proclamado su responsabilidad por su vida, le ha prometido una vida de felicidad y es de hecho responsable de una vida infernal. De hecho, los líderes de un estado socialista viven un dilema mayor, ya que cada día animan al pueblo a creer que el socialismo es un sistema perfecto, cuyos malos resultados solo pueden ser obra de gente malvada. Si eso fuera verdad, ¿quiénes podrían ser razonablemente esos hombres malvados, salvo los propios gobernantes, que no solo han hecho infernales sus vidas, sino que han pervertido un sistema supuestamente perfecto para hacerlo?

De esto se deduce que los gobernantes de un estado socialista deben vivir aterrorizando a la gente. Por la lógica de sus acciones y sus enseñanzas, el bullente resentimiento del pueblo puede hacerle levantarse y tragárselo en una orgía de sangrienta venganza. Los gobernantes sienten esto, incluso aunque no lo admitan abiertamente, y por tanto su mayor preocupación es siempre mantener a raya a la ciudadanía.

Consecuentemente, es verdad por muy inadecuado decir simplemente cosas como que al socialismo le falta la libertad de prensa y de expresión. Por supuesto, le faltan estas libertades. Si el gobierno posee todos los periódicos y editoriales, si decide para qué fines va a estar disponibles el papel, entonces evidentemente nada puede imprimirse que el gobierno no quiera que se imprima. Si posee todas las salas de reuniones, no puede realizarse ninguna conferencia o discurso público que el gobierno no quiera que se realice. Pero el socialismo va mucho más allá de la mera falta de libertad de prensa y expresión.

Un gobierno socialista aniquila totalmente estas libertades. Convierte a la prensa y a cualquier foro público en un vehículo de propaganda histérica en su favor y se dedica a la incansable persecución de todo el que se atreve a desviarse un centímetro de su línea oficial del partido.

La razón de estos hechos es el terror del pueblo de los gobernantes socialistas. Para protegerse, deben ordenar que el ministro de propaganda y la policía secreta trabajen constantemente. Uno, para desviar continuamente la atención del pueblo de la responsabilidad del socialismo, y de los gobernantes del socialismo, por la miseria del pueblo. La otra, para secuestrar y silenciar a cualquiera que pueda sugerir siquiera sea remotamente la responsabilidad del socialismo o de sus gobernantes (secuestrar a cualquiera que empiece a mostrar señales de pensar por sí mismo). Es a causa del terror de los gobernantes y su desesperada necesidad de encontrar cabezas de turco para los fracasos del socialismo, por lo que la prensa de un país socialista está siempre llena de historias acerca de conspiraciones y sabotajes extranjeros y acerca de la corrupción y mala dirección por parte de los oficiales subordinados y por lo que es necesario destapar periódicamente conspiraciones nacionales a gran escala y sacrificar a altos funcionarios y facciones completas en purgas gigantescas.

A causa de su terror y su desesperada necesidad de aplastar cualquier respiro incluso de una potencial oposición, los gobernantes del socialismo no se atreven a permitir ni siquiera actividades puramente culturales que no estén bajo el control del estado. Pues si la gente va a reunirse para un espectáculo artístico o un recital de poesía que no esté controlado por el estado, los gobernantes deben temer la diseminación de ideas peligrosas. Cualquier idea no autorizada es una idea peligrosa, porque puede llevar al pueblo a empezar a pensar por sí mismo y por tanto empezar a pensar acerca de la naturaleza del socialismo y sus gobernantes. Los gobernante debe temer la reunión espontánea de un puñado de personas en una sala y utilizar la policía secreta y su aparato de espías, informadores y terror o para detener esas reuniones o para asegurarse de que su contenido es completamente inocuo desde el punto de vista del estado.

El socialismo no puede prevalecer mucho tiempo excepto bajo el terror. Tan pronto como se relaja el terror, el resentimiento y la hostilidad empiezan lógicamente a brotar contra los gobernantes. Así que la situación esta lista para la revolución o la guerra civil. De hecho, en ausencia de terror o, más correctamente, de un suficiente grado de terror, el socialismo se caracterizaría por una serie inacabable de revoluciones y guerras civiles, ya que cada nuevo grupo de gobernantes resultarían tan incapaces de hacer que el socialismo funcionara con éxito como sus antecesores. La consecuencia inevitable a realizar es que el terror realmente experimentado en los países socialistas no era simplemente obra de hombres malvados, como Stalin, sino que deriva de la naturaleza del sistema socialista. Stalin podría pasar a primer plano porque su inusual voluntad y astucia en uso del terror eran las características concretas más necesarias para un gobernante socialista para mantenerse en el poder. Subió al poder por un proceso de selección natural socialista: la selección de los peores.

Tengo que advertir acerca de una posible mala comprensión respecto de mi tesis de que el socialismo es totalitario por su naturaleza. Esto afecta a los países supuestamente socialistas gobernados por socialdemócratas, como Suecia y los demás países escandinavos, que está claro que no son dictaduras totalitarias.

En esos casos, es necesario apreciar que al tiempo que estos países no son totalitarios, tampoco son socialistas. Sus partidos gobernantes pueden propugnar el socialismo como su filosofía o su objetivo último, pero no es el socialismo lo que han implantado en su sistema económico. Su sistema económico real es el de una economía intervenida de mercado, como la llamaba Mises. Aunque más intervenida que la nuestra en aspectos importantes, su sistema económico es esencialmente similar al nuestro, en que la fuerza motriz característica de la producción y la actividad económica no es el decreto del gobierno, sino la iniciativa de los propietarios privados motivada por la perspectiva de un beneficio privado.

La razón por la que los socialdemócratas no establecen el socialismo cuando llegan al poder es que no están dispuestos a hacer lo que hace falta. El establecimiento del socialismo como sistema económico requiere un acto masivo de robo (deben apropiarse los medios de producción de sus propietarios y entregarse al estado). Dicha apropiación es prácticamente seguro que provocaría una resistencia importante por parte de los propietarios, resistencia que solo puede superarse por el uso de fuerza masiva.

Los comunistas estaban y están dispuestos a aplicar dicha fuerza, como evidenciaba la Rusia soviética. Su carácter es el de los ladrones armados dispuestos a matar si es necesario para realizar el robo. Por el contrario, el carácter de los socialistas se parece más al de los rateros, que pueden hablar de dar un gran golpe algún día, pero en realidad no están dispuestos al homicidio necesario, así que renuncian ante la más mínima señal de resistencia seria.

Respecto de los nazis, generalmente no tenían que matar para incautarse de la propiedad de otros alemanes que no fueran judíos. Esto pasó porque, como hemos visto, establecieron el socialismo furtivamente, a través de controles de precios, que servían para mantener el disfraz externo y apariencia de propiedad privada. Los propietarios privados se veían así desprovistos de su propiedad sin saberlo y por tanto no sentían la necesidad de defenderla por la fuerza.

Creo haber demostrado que el socialismo (el socialismo real) es totalitario por su propia naturaleza.


En el momento actual en Estados Unidos no tenemos socialismo en ninguna forma. Y no tenemos una dictadura, no digamos una dictadura totalitaria.

Tampoco tenemos aún fascismo, aunque nos vayamos acercando a él. Entre los elementos esenciales que aún faltan están el gobierno del partido único y la censura. Seguimos teniendo libertad de expresión y prensa y elecciones libres, aunque ambas hayan sido socavadas y no puede garantizarse su pervivencia continua.

Lo que tenemos es una economía intervenida de mercado que está creciendo en su intervención  y que se caracteriza por una creciente pérdida de la libertad individual. El crecimiento de la intervención económica del gobierno es sinónimo de una pérdida de libertad individual porque significa iniciar cada vez más el uso de fuerza física para que la gente haga lo que no elige hacer voluntariamente o impedirle que haga lo que voluntariamente elige hacer.

Como el individuo es el mejor juez de sus propios intereses y al menos por lo general busca hacer lo que le interesa hacer y evitar lo que dañe sus intereses, de esto se deduce que cuando mayor sea el grado de intervención pública, mayor seré le grado en que se impide a los individuos hacer los que les beneficia y en su lugar se les obliga a hacer lo que les causa pérdidas.

Hoy en Estados Unidos, el gasto público federal, estatal y local suma casi la mitad de los ingresos monetarios de la porción de la ciudadanía que no trabaja para la administración. Quinces departamentos del gabinete federal y un número mucho mayor de agencias regulatorias federales, juntos, en la mayor parte con equivalente a nivel estatal y local, se entrometen regularmente en prácticamente todas las áreas de la vida del ciudadano individual. Se le grava, obliga y prohíbe de incontables maneras.

Los efectos de tal interferencia pública masiva son el desempleo, los precios al alza, la caída de los salarios reales, la necesidad de trabajar más y más duro y el crecimiento de la inseguridad económica. Otro efecto es el crecimiento de la ira y el resentimiento.

Aunque la política de intervencionismo del gobierno sea su objetivo lógico, la ira y el resentimiento que siente la gente normalmente se dirigen por el contrario contra los empresarios y los ricos. Es un error alimentado en su mayor parte por un establishment intelectual y medios de comunicación ignorantes y envidiosos.

Y de acuerdo con esta actitud, desde el colapso de la burbuja del mercado bursátil, que fue en realidad creado por la política de expansión del crédito de la Reserva Federal y luego pinchada por su abandono temporal de esa política, los fiscales públicos han adoptado lo que parece una política particularmente vengativa hacia ejecutivos culpables de falta de honradez financiera, como si sus acciones fueran responsables de las pérdidas extendidas que resultaron del colapso de la burbuja. Así, al antiguo jefe de una gran compañía de telecomunicaciones se le ha sentenciado recientemente a veinticinco años de prisión. Otros altos ejecutivos han sufrido sentencias similares.

Más inquietante es que el poder del gobierno para obtener simples acusaciones criminales se ha convertido en equivalente al poder de destruir una empresa, como ocurrió en el caso de Arthur Andersen, la principal empresa auditora. El uso amenazador de su poder fue entonces suficiente para obligar a las grandes empresas de correduría de seguros en Estados Unidos cambiaran sus directivas para satisfacer al Fiscal General del Estado de Nueva York. No hay forma de describir esas evoluciones que no sea que la condena y castigo sin juicio y la extorsión del gobierno. Son grandes pasos a lo largo de un camino muy peligroso.

Por suerte, sigue habiendo suficiente libertad en Estados Unidos como para reparar todo el daño que se ha hecho. En primer lugar está la libertad nombrarlo y denunciarlo.

Mas esencialmente, está la libertad de analizar y refutar la ideas que subyacen a las políticas destructivas que han sido adoptadas o pueden serlo. Y eso es lo que es crítico. Pues el factor fundamental que subyace en el intervencionismo y, por supuesto, también en el socialismo, ya sea nazi o comunista, no es sino las ideas erróneas, sobre todo, las ideas erróneas respecto de la economía y la filosofía.

Hay ahora un cuerpo extenso y creciente de literatura que presenta ideas sensatas en estos dos campos vitales. A mi juicio, los dos autores más importantes de esta literatura son Ludwig von Mises y Ayn Rand. Un conocimiento extenso de sus escritos es un requisito previo indispensable para tener éxito en la defensa de la libertad individual y el libre mercado.

Este instituto, el Instituto Ludwig von Mies, es el principal centro mundial para la divulgación de las ideas de Mises. Presente un flujo constante de análisis basados en sus ideas, análisis que aparecen en sus revistas académicas, sus libros y publicaciones y en sus artículos diarios de la web que se ocupan de los asuntos del momento. Enseña sus ideas y las ideas relacionadas de otros miembros de la Escuela Austriaca de economía a alumnos universitarios y a jóvenes profesores. Lo hace a través de Universidad de Verano de Mises, las Conferencias de Investigadores Austriacos y los distintos seminarios.

Dos formas muy importantes de luchar por la libertad son educarse hasta el punto de ser capaz de hablar tan elocuentemente en su defensa como lo hacen los investigadores asociados a este instituto o, si uno tiene el tiempo o la inclinación para hacerlo, apoyar financieramente al Instituto en su tarea vital en la medida en que se pueda.

Es posible invertir la corriente. No puede hacerlo una sola persona. Pero un número grande y creciente de gente, formada en la causa de la libertad económica y defendiendo y argumentando en su defensa siempre que sea posible, es capaz de formar gradualmente las actitudes de la cultura y por tanto de la naturaleza de su sistema político y económico.

Los que formáis esta audiencia ya estáis implicados en este gran trabajo. Espero que continuéis e intensifiquéis vuestro compromiso.

Publicado el 11 de noviembre de 2005. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe.

El primer perroflauta / The first «perroflauta»

Por Samuel Vázquez Álvarez

Se llamaba Karl Marx, nacido en el antiguo Reino de Prusia, y con él empezó todo.

Los que le frecuentaron en su etapa de Londres hablan de él como alguien a quién le gustaba poco el jabón, menos el cepillo y mucho la botella. Marcó así toda una tendencia para sus admiradores del futuro.

Durante su etapa universitaria dilapidaba el dinero que le envía su padre para sus estudios en cosas ajenas a estos. Su progenitor llegó a escribirle para recriminarle que se gastara más táleros de los que se gastaban los hijos de los ricos. En el primer año en la Universidad de Berlín gastó el equivalente al sueldo anual de un concejal de la ciudad. También en esto marcó estilo, y hoy en día es habitual ver al hijo de Fidel Castro en limusina por Nueva York, o en un yate en el cuerno de oro de Estambul. La hija de Hugo Chávez tuvo que cerrar el Facebook después de que se filtraran sus fotos comprando en todas las millas de oro de los países capitalistas: Serrano, la Quinta Avenida, etc. Mientras su padre tenía a su pueblo haciendo horas de cola para obtener leche y pan.

Ya de adulto su constante fue no pegar un palo al agua jamás, y vivir siempre de los demás. Engels, hijo de un próspero empresario, fue casi siempre su mecenas; es decir, el capitalismo salvando del hambre al comunismo, ya siempre sería así para la historia.

Se casó con la hija de un aristócrata, hermana de un ministro, que es algo muy comunista; y gracias al matrimonio pasó a tener criada de por vida, a la cual jamás pagó un salario y a la que llegó a dejar embarazada sin querer reconocer al niño, fue Engels una vez más quién tuvo que hacerlo y salvar así a su amigo, el niño acabaría dado en adopción confirmando así que Marx también era una “máquina de amor”, como los perroflautas actuales, capaz de maltratar a sus hijas y llegar a decir ante el nacimiento de una: “Mi esposa dio a luz un bebé, desgraciadamente es niña y no niño”.

Y ahí tenemos al hombre que jamás pisó una fábrica, que nunca bajó a una mina, escribiendo toda una teoría del mundo obrero; todo en orden. Pero aún fue más allá, y viviendo en el S.XIX con sirvienta a la que ni siquiera pagaba un sueldo, también escribió toda una teoría de la lucha de clases, repito: todo en orden.

Más allá del sarcasmo, Marx dirigió sus tesis a unos obreros que trabajaban jornadas agotadoras en condiciones laborales de miseria, inhumanas; sin acceso a la sanidad ni a la educación, la mayoría eran analfabetos sin derechos que vivían hacinados en barracones y que se morían a los cincuenta años fruto de sus condiciones de vida. Pretender seguir con esas tesis en el S.XXI es de una indigencia intelectual que clama al cielo. Los obreros de hoy nada tienen que ver con aquello, un trabajador del Mercadona o de cualquier fábrica de Barcelona tiene coche, móvil, TV, sanidad gratuita y acceso a la educación.

Siempre hay que intentar luchar por mejorar las condiciones de vida de la gente, pero equiparar a los obreros de hoy con los de entonces, o a los empresarios actuales con el padre de Engels, y pretender seguir la teoría que se materializó en aquél contexto no nos hace más buenos ni más progres…sólo más idiotas.

Si Marx levantara la cabeza y observara la vida de un trabajador de hoy en día en Madrid o Londres, diría que él soñó con obreros así, y tendría que reconocer que fue el capitalismo el que los trajo, y no el comunismo. Esto ya lo saben  hasta en Moscú y Pekín, allí ya hay McDonald´s. Lamentablemente aún no se han enterado en la cafetería de la Complutense.

DE PERSONAS COMO TÚ ES EL REINO DE HITLER Y DE STALIN: TÚ QUE ESTÁS LEYENDO ESTO REPRESENTAS EL MAYOR PELIGRO PARA LA LIBERTAD

La tragedia de hoy es que tú – que eres responsable de la inminente dictadura totalitaria en América – no conoces tu propia responsabilidad. Tú serías el primero en negar la parte activa que estás jugando, y en proclamar tu fidelidad a la libertad, a la civilización, al estilo de vida americano. Tú eres el tipo más peligroso de quintacolumnista: un quintacolumnista subconscientemente inocente. De personas como tú es el reino de Hitler y de Stalin.

A todos los quintacolumnistas inocentes  

por Ayn Rand

 
Carta abierta que Ayn Rand escribió a finales de 1940instando a los intelectuales conservadores a formar una organización nacional que defendiese el individualismo. Publicada en el libro Journals of Ayn Rand. Supuestamente esa carta iba ser usada por dicha organización.

[Durante la Guerra Civil Española, un general rebelde habló de sus cuatro columnas militares avanzando sobre Madrid, y dijo que además tenía una “quinta columna” formada por colaboradores clandestinos dentro de la ciudad. Desde entonces, a los espías y simpatizantes enemigos dentro de un país se les conoce como “quintacolumnistas” – N. del T.]

Donde dice “América” debe entenderse “Estados Unidos de América”. Hoy, 75 años más tarde, en su esencia esta carta es tan actual como cuando fue escrita.
Tú que estás leyendo esto representas 
el mayor peligro 
para América (la libertad).
No importa cuál sea el resultado de la guerra en Europa, el totalitarismo ya ha ganado una victoria completa en la mente de muchos americanos, y ha conquistado toda nuestra vida intelectual. Tú le has ayudado a ganar.
Tal vez estés en tu derecho de destruir la civilización y traer la dictadura a América, pero no a menos que entiendas exactamente lo que estás haciendo.
Si eso es lo que quieres hacer, dilo abiertamente, díselo por lo menos a tu propia conciencia; y nosotros, los que creemos en la libertad, lucharemos abiertamente contra ti.
Pero la tragedia de hoy es que tú – que eres responsable de la inminente dictadura totalitaria en América – no conoces tu propia responsabilidad. Tú serías el primero en negar la parte activa que estás jugando, y en proclamar tu fidelidad a la libertad, a la civilización, al estilo de vida americano. Tú eres el tipo más peligroso de quintacolumnista: un quintacolumnista subconscientemente inocente. De personas como tú es el reino de Hitler y de Stalin.

¿No te lo crees? 

Compruébalo tú mismo. 

Haz el test que te proponemos aquí.

  • 1) ¿Eres el tipo que se considera que diez minutos de su tiempo son demasiado valiosos para leer esto y pensar un poco en ello?
  • 2) ¿Eres el tipo que se queda sentado en casa quejándose del estado del mundo, pero no hace nada al respecto?
  • 3) ¿Eres el tipo que dice que el futuro está predestinado por alguna cosa, por algo que él no puede nombrar del todo ni explicar, y no lo tiene muy claro, pero el mundo está condenado a convertirse en una dictadura, y no hay nada que nadie pueda hacer al respecto?
  • 4) ¿Eres el tipo que dice que le gustaría poder hacer algo, que le encantaría hacer algo, pero… “qué puede un solo hombre hacer”?
  • 5) ¿Eres el tipo que está tan dedicado a su propia carrera, a su familia, a su hogar o a sus hijos, que vas a permitir que los horrores más monstruosos consigan destruir tu carrera, tu familia, tu casa y tus hijos, porque estás demasiado ocupado ahora para prevenirlos?

¿Cuál de ellos eres tú? 

¿Un poco de cada?

Pero, 

¿realmente estás demasiado ocupado 

para pensar?

¿Quien “determina” el futuro? Estás bastante confuso en eso, ¿verdad? ¿Qué es exactamente “la humanidad”? ¿Es una entidad mística con voluntad propia? ¿O eres tú, y soy yo, y es la suma de todos nosotros juntos? ¿Qué fuerza existe para hacer historia, excepto los hombres, otros hombres igual que tú? Si hay suficientes hombres que creen en un futuro mejor y están dispuestos a trabajar por él, el futuro será lo que ellos quieren que sea. ¿Lo dudas? ¿Por qué entonces, si el mundo está condenado a la dictadura, invierten los dictadores tanto dinero y esfuerzo en propaganda? Si la historia está predestinada a su favor, ¿por qué no dejan Hitler y Stalin simplemente que la marea les lleve al futuro sin ningún problema? ¿No parece más probable que la historia será lo que las mentes de los hombres quieren que sea, y los dictadores son lo suficientemente inteligentes para preparar esas mentes de la forma que ellos quieren, mientras nosotros hablamos del destino y no hacemos nada?
Tú dices, ¿qué puede un hombre hacer? Cuando los comunistas llegaron al poder en Rusia, eran un pequeño grupo de dieciocho hombres. Sólo dieciocho, en un país con una población de 170 millones. Se rieron de ellos y nadie los tomó en serio. Según su propio profeta, Karl Marx, Rusia sería el último país donde el comunismo podría ser históricamente posible, debido al atraso de Rusia en desarrollo industrial. Sin embargo, lo consiguieron. Porque sabían lo que querían y fueron en pos de ello, destino histórico o no. Adolf Hitler fundó el partido nazi en Alemania con siete hombres. Se rieron de él y lo consideraron un locuelo inofensivo. La gente decía que, después del Tratado de Versalles, Alemania no tenía cómo convertirse en una potencia mundial de nuevo, no en varios siglos. Sin embargo, Hitler tuvo éxito. Porque sabía lo que quería, y fue tras ello, historia o no historia. ¿Nos ponemos a creer en destinos místicos, o hacemos algo por el futuro?
Si eres uno de los que ha tenido una vida plena, rica y exitosa, y todavía estás trabajando duro para ganar dinero, para y piensa un momento. ¿Para qué estás trabajando? Ya tienes suficiente para mantenerte cómodamente el resto de tus días. Pero estás trabajando para asegurar el futuro de tus hijos. Muy bien, ¿y qué vas a dejarles a tus hijos? El dinero, el hogar o la educación que piensas dejarles no tendrán ningún valor, o se los quitarán. En vez de eso, tu legado será una América totalitaria, un mundo de esclavitud, de hambre, de campos de concentración y pelotones de fusilamiento. La mejor parte de tu vida la has dejado atrás, y la viviste en libertad. Pero tus hijos no tendrán nada más que su existencia como esclavos. ¿Es eso lo que quieres para ellos? Si no lo es, aún puedes hacer algo. Aún hay tiempo de abortarlo, pero no mucho tiempo. Tú compras seguros para proteger a tus hijos, ¿no? ¿Cuánto dinero y esfuerzo de trabajo te cuesta un seguro? Si inviertes una décima parte del dinero y del tiempo para asegurarte contra el futuro de la esclavitud de tus hijos, los salvarías y salvarías para ellos todo lo demás que tienes intención de dejarles, y que de otra forma nunca conseguirían.
No te engañes a ti mismo minimizando el peligro. Ya ves lo que está pasando en Europa y cómo le está afectando a tu país y a tu propia vida privada. ¿Qué otras pruebas necesitas? No digas con aire de suficiencia que “eso no puede suceder aquí”. Para un momento y mira hacia atrás.
La primera dictadura totalitaria ocurrió en Rusia. La gente dijo: bueno, Rusia era una nación oscura, atrasada y primitiva donde cualquier cosa podía ocurrir, pero eso no podría ocurrir en ningún país civilizado.
La siguiente dictadura totalitaria ocurrió en Italia, uno de los países civilizados más antiguos de Europa, y madre de la cultura europea. La gente dijo: bueno, los italianos no habían tenido mucha experiencia con un autogobierno democrático, pero eso no podría ocurrir en ningún otro lugar.
La siguiente dictadura totalitaria ocurrió en Alemania, país de filósofos y científicos, con un largo historial de los mayores logros culturales. La gente dijo: bueno, Alemania estaba acostumbrada a la autocracia; y, además, ahí está el carácter prusiano, y la última guerra, etc., pero eso no podría ocurrir en ningún país con una fuerte tradición democrática.
¿Podría ocurrir en Francia? La gente se habría reído de ti si hubieras hecho esa pregunta hace un año. Pues ha ocurrido en Francia. En Francia, madre de la libertad y de la democracia; en Francia, la nación de mente más independiente en la Tierra.
¿Y bien?
¿Qué precio le pones a esa petulante confianza en ti mismo? A la vista de los millones de divisas y de agentes extranjeros que están entrando en nuestro país, a la vista de un paso tras otro por los cuales nuestro país se va acercando cada vez más al totalitarismo, lo único que haces es decir: “No puede suceder aquí”. ¿Estás oyendo a los totalitaristas responderte: “¿Ah, sí…?”
 
No te dejes engañar por consignas y generalizaciones históricas sin sentido. Puede ocurrir aquí. Puede ocurrir en cualquier lugar. Y la historia de un país no tiene nada que ver. El totalitarismo no es un nuevo producto de evolución histórica. Es más antiguo que la historia. Es la tentativa de incompetentes y criminales de asumir control de la sociedad. Ese elemento siempre está ahí, en cualquier país. Pero una sociedad sana no le da ninguna oportunidad. Es cuando la mayoría en un país se vuelve débil, indiferente y confusa que una minoría criminal, maravillosamente organizada como lo están todas las bandas, toma el poder. Y una vez que han tomado el poder, ese poder no puede ser recuperado en varias generaciones. Por fantástico que pueda parecer pensar en una dictadura en los Estados Unidos, es mucho más fácil establecer una dictadura que derrocarla. Con la técnica moderna y las armas modernas a su disposición, una minoría despiadada puede mantener a millones de personas en la esclavitud indefinidamente. ¿Qué pueden hacer mil hombres desarmados y desorganizados contra un solo hombre con una ametralladora?
Y la tragedia de hoy es que al permanecer desorganizados y mentalmente desarmados estamos contribuyendo a imponer esa esclavitud en nosotros mismos. Al quedarnos indiferentes y confusos, estamos actuando como quintacolumnistas inocentes para nuestra propia destrucción.
 

No hay neutralidad personal en el mundo hoy

Repítelo y grítate eso a ti mismo. En todas las grandes cuestiones hay sólo dos lados, sin término medio. O estás vivo o estás muerto, pero no puedes estar “ni uno ni otro” o “entre los dos”. O eres honesto o no lo eres, no hay un neutro “medio-honesto”. Así que, o estás en contra del totalitarismo o estás a su favor. No hay neutralidad intelectual.
Los totalitaristas no quieren tu apoyo activo. No lo necesitan. Ellos tienen su pequeña minoría, compacta, bien organizada, y eso es suficiente para llevar a cabo sus objetivos. Lo único que quieren de ti es tu indiferencia. Los comunistas y los nazis han declarado en repetidas ocasiones que la indiferencia de la mayoría es su mejor aliado. Simplemente quédate en casa, ocúpate de tus asuntos privados, encógete de hombros sobre los problemas del mundo… y eres el quintacolumnista más efectivo que puede ser concebido. Estarás haciendo tu parte exactamente igual que si estuvieras conscientemente obedeciendo órdenes de Hitler o de Stalin. Así que, estás en el ajo, lo quieras o no, estás ayudando a llevar al mundo a la destrucción, mientras gimes y te preguntas qué hace que el mundo sea como es hoy. Lo estás haciendo.
Los totalitarios han dicho: “Quien no está contra nosotros, está con nosotros”. No hay neutralidad personal.
Y puesto que ya estás involucrado, y tienen que estarlo, ¿qué prefieres? ¿Hacer lo que estás haciendo y ayudar a los totalitarios? ¿O luchar contra ellos?
Pero para poder luchar, primero debes entender. Debes saber exactamente qué crees, y debes agarrarte a esa fe de forma honesta, consistente y constante. Una fe que asumes de vez en cuando, como el traje de ir a misa los domingos, no tiene ningún valor. El comunismo y el nazismo son una fe. La tuya deberá ser tan fuerte y tan clara como la de ellos. Ellos saben lo que quieren. Nosotros no. Pero veamos, antes de que sea demasiado tarde, si tenemos una fe, qué es y cómo podemos luchar por ella.
En primer lugar y ante todo: ¿qué es el totalitarismo? 
Todos oímos hablar mucho de él, pero no llegamos a entenderlo. ¿Cuál es el punto más importante, la base, la esencia central tanto del comunismo como del nazismo? 
No es la “dictadura del proletariado”, ni la nacionalización de la propiedad privada, ni la supremacía de la raza “aria”, ni el antisemitismo. Esos son síntomas secundarios, detalles superficiales, son los efectos y no la causa. 
¿Cuál es la causa principal, común a ambas la Rusia Soviética y la Alemania nazi, y a todos los otros dictadores, pasados, presentes y futuros? 
Una idea, y sólo una: Que el Estado es superior al individuo. Que el colectivo tiene todos los derechos y el individuo no tiene ninguno.
 
Párate aquí. Este es el punto crucial. Lo que pienses sobre esto determinará si eres un quintacolumnista mental o no. Este es el punto que no permite ningún compromiso. Tienes que elegir uno u otro. No hay término medio. 
 
O crees que cada hombre individual tiene valor, dignidad y ciertos derechos inalienables que no puede ser sacrificados por ninguna causa, por ningún objetivo, por ningún colectivo, por ningún número de otros hombres, sean quienes sean. 
O crees que un grupo de hombres –da igual cómo lo llames: un colectivo, una clase, una raza, o el Estado– tiene todos los derechos, y cualquier individuo específico puede ser sacrificado si algún bien colectivo – da igual cómo lo llames: una mejor distribución de la riqueza, la pureza racial, o el Milenio – lo exige. No te engañes a ti mismo. Sé honesto sobre esto. Los nombres no importan. Sólo el principio básico importa, y no hay opción intermedia. O cada hombre tiene derechos individuales inalienables, o no los tiene.
Tus intenciones no cuentan. Si estás dispuesto a creer que los hombres deberían ser privados de todos sus derechos por una buena causa, entonces eres un totalitario. No te olvides, Stalin y Hitler sinceramente creen que sus causas son buenas. 
Stalin piensa que él está ayudando a los oprimidos, y Hitler piensa que él está sirviendo a su país como buen patriota. Son buenas causas, esas dos, ¿verdad? 
Entonces, ¿qué es lo que está creando los horrores de Rusia y de Alemania? ¿Qué está destruyendo toda la civilización? Esta única idea: que a una buena causa todo puede ser sacrificado; que los hombres individuales no tienen derechos a ser respetados; que lo que una persona cree que es bueno puede imponérsele a otros por la fuerza.
Y si tú –en la intimidad de tu propia mente– crees tan firmemente en algún bien específico que tú tengas, por el cual estarías dispuesto a privar a los hombres de todos sus derechos, entonces eres tan culpable de todos los horrores de hoy como lo son Hitler y Stalin. Estos horrores sólo los hacen posibles los hombres que han perdido todo el respeto por seres humanos individuales; que aceptan la idea de que clases, razas y naciones importan, pero personas individuales no; que la mayoría es sagrada, pero la minoría es bazofia; que los rebaños cuentan, pero el Hombre no es nada. ¿Cuál es tu posición sobre esto? 
No hay término medio.

Si aceptas la idea totalitaria, si las palabras “Estado” o “colectivo” son sagradas para ti, pero la palabra “individuo” no lo es. . . puedes parar aquí mismo. No hace falta que leas más. Lo que tenemos que decir que no es para ti, y tú no eres para nosotros. Separémonos, pero sé honesto, admite que eres es un totalitarista y únete al Partido Comunista o a la Liga Germano-americana, porque ese es el final lógico del camino que has elegido, y vas a acabar en uno de ellos, lo sepas ahora o no.

Pero si eres un humanitario y un liberal –en el verdadero sentido, no en el sentido prostituido de esas palabras – entonces dirás, con nosotros, que el Hombre– cada Hombre individual, único y singular – tiene un valor sagrado que tú respetas, y derechos inalienables sagrados que nada puede quitarle.
¿Crees eso? 
¿Estás de acuerdo con nosotros que esa es la esencia del verdadero americanismo (libertario), el principio básico sobre el que América fue fundada y lo que la hizo grande: los Derechos del Hombre y la Libertad del Hombre? 
Pero ¿oyes muchas voces que estén diciendo eso hoy?
¿Lees muchos libros que digan eso? ¿Ves a muchos hombres prominentes predicando eso? ¿Conoces una única publicación dedicada a esa creencia, o una sola organización que la represente? 
No. En vez de eso, te encuentras con un torrente de palabras, de libros, de predicadores, publicaciones y organizaciones que, bajo “Frentes” muy ingeniosas, trabajan incansablemente para venderte el totalitarismo.Todas ellas están camufladas bajo consignas muy atractivas: te gritan que son defensoras de la “democracia”, del “americanismo” de las “libertades civiles”, etc. 
Todos y cualquier uno usa esas palabras, que han perdido su significado. Son generalidades vacías, son engañabobos. Hay una única prueba verdadera que puedes aplicar a todas estas organizaciones; pregúntate a ti mismo: ¿Cuál es el resultado final de su trabajo, debajo de esos bromuros tan brillantes? ¿Qué te están vendiendo realmente, adónde quieren llegar? Si preguntas esto, verás que te están vendiendo colectivismo en una forma u otra.
Ellos predican “democracia”, y luego añaden algo más: “democracia cconómica”, o una “democracia más amplia”, o una “verdadera democracia”, y exigen que le entreguemos toda la propiedad al Gobierno; “toda la propiedad” significa también “todos los derechos”; que todo el mundo tenga todos los derechos en conjunto, y que nadie tenga ningún derecho de ningún tipo individualmente. ¿Es eso democracia, o es totalitarismo? 
Has oído hablar de una comentarista popular que quiere que todos estemos dispuestos a morir por la democracia, y que luego define la “verdadera” democracia como socialismo de Estado. 
Has oído al Secretario Ickes definir la “verdadera” libertad de prensa como la libertad de expresar la opinión de la mayoría. Has leído en una revista nacional muy respetable la afirmación de que la Declaración de Derechos, de la forma como se enseña hoy en nuestras escuelas, es “egoísta”; que una “verdadera” Declaración de Derechos consiste no en exigir ningún derecho para uno mismo, sino en darles esos derechos a “otros”. Que Dios nos ayude, compatriotas americanos. 
¿Estamos ciegos? ¿Ves lo que esto significa? ¿Ves las implicaciones?
Y esto es lo que hay, mires donde mires. Ellos “se oponen” al totalitarismo y “defienden” la democracia – predicando su propia versión de totalitarismo, algún tipo de “bien colectivo”, “derechos colectivos”, “voluntad colectiva”, etc. Y lo único que nunca se dice, que nunca se predica, que nunca se materializa en nuestra vida pública – la única cosa que todos esos “defensores de la democracia” odian, que denuncian y derriban sutilmente, gradualmente, sistemáticamente – es el principio de los Derechos Individuales, de la Libertad Individual, del Valor Individual. Ese es el principio contra el que va dirigida la actual gran conspiración mundial. Esa es la esencia de todo el problema mundial. Eso es lo único opuesto al totalitarismo, y nuestra única defensa contra él. Si abandonas eso, ¿qué mas da el nombre que le pongas a la sociedad que resulte? Será totalitarismo, y todos los totalitarismos son idénticos, todos tienen los mismos métodos, la misma esclavitud, el mismo derramamiento de sangre, los mismos horrores, no importa cuál sea el noble lema con el que comiencen, como lo atestiguan la Rusia Soviética y la Alemania nazi.
Los principios son mucho más consistentes que los hombres. Un principio básico, una vez aceptado, tiene una forma de llegar por sí mismo a su conclusión lógica, incluso contra la voluntad y la gran sorpresa de quienes lo aceptaron. Basta con aceptar la idea de que no existen los derechos individuales inalienables. . . y pelotones de fusilamiento, ejecuciones sin juicios, y una Gestapo o una GPU seguirán automáticamente, sin importar quién tenga el poder, sin importar lo noble y lo benevolente que sean sus intenciones. Esa es una ley de la historia. Puedes encontrar bastantes ejemplos. 
 
¿Puedes nombrar un solo contraejemplo? 
¿Puedes nombrar un único caso en el que un poder absoluto – en manos de quien sea – no haya terminado en un horror absoluto? 
Y, por el amor de Dios, compañeros americanos, no seamos totalmente imbéciles, démosle a nuestra inteligencia una pequeña posibilidad de funcionar, y reconozcamos lo obvio:¿qué es un poder absoluto? Es un poder que posee todos los derechos y no tiene que respetar ninguno. ¿Importa si tal poder está en manos de un dictador autoproclamado, o en manos de un órgano representativo elegido? El poder es el mismo, y sus resultados serán los mismos. Mira a lo largo de toda la historia. Mira a Europa. Y no te olvides, siguen teniendo “elecciones” en Europa. No te olvides, Hitler fue elegido.
Ahora bien, si te das cuenta de qué forma tan completa el totalitarismo intelectual ya tiene control sobre nuestro país, si ves que no hay ni acción ni organización que defienda el único principio anti-totalitario verdadero, el principio de los derechos individuales, te darás cuenta de que hay sólo una cosa que podemos hacer: actuar al respecto y formar dicha organización. Si realmente te opones al totalitarismo, a todo él, en cualquier aspecto, forma o color, entonces te unirás a nosotros. 

Proponemos unir a todos los hombres de buena voluntad que crean que la Libertad es nuestro bien más preciado, que es más grande que cualquier otra consideración, sea cual sea, que ningún bien se ha logrado jamás por la fuerza, que la Libertad no debe ser sacrificada a ningún otro ideal, y que la Libertad es una entidad individual, no una entidad colectiva.

No sabemos cuántos de nosotros quedamos en el mundo. Pero creemos que somos muchos más de los que los totalitarios sospechan. Somos la mayoría, pero estamos dispersos, desorganizados, silenciados y desamparados. Los totalitarios son una minoría eficiente, organizada, y muy escandalosa. Han aprovechado posiciones clave en nuestra vida intelectual y hacen que parezca que ellos son la voz de América. Ellos pueden, si no se les controla, secuestrar a América y convertirla en una dictadura. ¿Vamos a dejar que se salgan con la suya? Ellos no son la voz de América. Nosotros lo somos. Pero se nos tiene que oír.
Sin embargo, para ser escuchados debemos estar organizados. Esto no es una paradoja. Los individualistas siempre han sido muy reacios a formar cualquier tipo de organización. Los mejores, los más independientes, los miembros que más trabajan y los más productivos de la sociedad siempre han vivido y trabajado solos. Pero los incompetentes y los inescrupulosos se han organizado. El mundo de hoy muestra lo bien que se han organizado. Así que vamos a intentar lo que nunca se ha intentado antes: organización contra organización. O sea, una organización para defendernos de la inminente organización obligatoria que se tragará a toda la sociedad; una organización para defender nuestros derechos, incluyendo el derecho a no pertenecer a ninguna organización forzada; una organización, no para imponerle nuestra ideología a nadie, sino para evitar que alguien nos imponga su ideología usando violencia física o social.

¿Estás con nosotros?

  • Si eres consciente de que el mundo está yendo hacia el desastre, pero no ves ninguna fuerza efectiva capaz de evitarlo.
  • Si estás deseando unirte a una gran causa y aceptar una gran fe, pero no encuentras en ningún sitio ninguna causa o fe que te sea ofrecida hoy.
  • Si no eres una de esas condenadas medusas para quienes la palabra “Libertad” no significa nada.
  • Si no puedes imaginarte viviendo en una sociedad sin libertad personal, en una sociedad en la que te dicen qué hacer, qué pensar, qué sentir, en la que tu vida misma será sólo un regalo del colectivo, a ser revocado cuando le plazca y en cualquier momento.
  • Si no puedes imaginarte entregando tu libertad por cualquier bien colectivo, sea el que sea, y no crees que tal bien pueda jamás ser logrado por ese tipo de entregas.
  • Si crees en tu propia dignidad y en tu propio valor, y mantienes que tal creencia no es “egoísta”, sino que es tu mayor virtud, sin la cual no vales nada ni para tus semejantes ni para ti mismo.
  • Si crees que es malvado exigir que tú debes existir única y exclusivamente por el bien de sus semejantes, otorgándoles a todos y a cada uno de ellos un derecho sobre ti.
  • Si crees que es malvado exigir que cada uno se sacrifique por el bien de los demás, y que tal exigencia no hace más que crear víctimas mutuas, sin beneficiar a nadie, ni a la sociedad ni al individuo.
  • Si crees que los hombres pueden decirte lo que no debes hacerles a ellos, pero nunca pueden asumir la arrogancia de decirte a ti lo que tú debes hacer, no importa cuántos sean ellos.
  • Si crees en el principio de que la mayoría rige pero sólo si hay protección para los derechos de las minorías, ambos estando limitados por derechos individuales inalienables.
  • Si crees que la mera mención de “el bien de la mayoría” no es motivo suficiente para justificar cualquier posible tipo de horror, y que quienes vociferan más fuerte “el bien de la mayoría” no son necesariamente amigos de la humanidad.
  • Si estás harto de “izquierdistas”, “humanitarios”, “místicos” e “idealistas” profesionales que te harían el bien como ellos lo ven, aunque te mate, cuya idea de benevolencia en el mundo es un mundo de esclavitud .
  • Si estás harto, disgustado, descorazonado, sin fe, sin dirección, y lo has perdido todo menos tu valor.

Ven y únete a nosotros.

Hay tanto en juego, y queda tan poco tiempo. . .
Construyamos una organización tan fuerte, tan segura y tan entusiasta como cualquiera de los totalitarios podría aspirar a lograr. Sigamos nuestra fe con la misma consistencia con la que ellos siguen la suya. Ofrezcamos al mundo nuestra filosofía de vida. Expongamos toda la propaganda totalitaria en cualquier medio y en cualquier forma. Respondamos a cada argumento, a cada promesa, y a cada “línea del partido” de los totalitarios. Rechacemos cualquier concesión, cooperación o colaboración con quienes predican cualquier marca de totalitarismo en letra o en espíritu, en nombre o en realidad. No tengamos nada que ver con las organizaciones “Frente”, sus agentes o sus ideas. No tenemos que proscribirlas por ley. Podemos acabar con su existencia con un boicot social. Pero eso significa: nada de concesiones. No hay concesiones entre la vida y la muerte. Tú no haces concesiones con la peste negra. No toquemos nada contaminado por el totalitarismo. Arranquemos las máscaras, saquémoslos a la luz y. . . dejémoslos solos. Perfectamente solos. No hay “pro-soviéticos” o miembros de la junta directiva “pro-nazis” en nuestra organización. No hay “benévolos” caballos de Troya. Permanezcamos juntos, como ellos hacen. Ellos nos silencian, nos obligan a salir de la vida pública, cubren los puestos clave con sus propios hombres. Permanezcamos juntos, y ellos serán incapaces de continuar. Tienen millones de dinero extranjero de su parte. Nosotros tenemos la verdad.
Como un primer paso y una primera declaración de lo que abogamos, te ofrecemos los siguientes principios:
Creemos en el valor, la dignidad y la libertad del Hombre.
Creemos:
  • Que cada hombre tiene derechos inalienables que no le pueden ser quitados por ninguna razón en absoluto. Esos derechos son a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.
  • Que el derecho a la vida significa que el hombre no puede ser privado de su vida para la conveniencia de ningún otro grupo de hombres.
  • Que el derecho a la libertad significa libertad de decisión individual, elección individual, juicio individual, e iniciativa individual; significa también el derecho a estar en desacuerdo con otros.
  • Que el derecho a la búsqueda de la felicidad significa que el hombre tiene libertad para elegir lo que constituye su propia felicidad personal, y luchar para conseguirla; que esa búsqueda no es ni malvada ni condenable, sino honorable y buena; y que la felicidad de un hombre no le puede ser prescrita a él por ningún otro hombre, ni por ningún otro grupo de hombres.
  • Que estos derechos no tienen sentido a menos que sean una posesión incondicional, personal y privada de cada hombre, que le son otorgados por el hecho de nacer, mantenidos por él independientemente de todos los demás hombres, y limitado solamente por el ejercicio de esos mismos derechos por otros hombres.
  • Que la única forma justa, moral y benéfica de sociedad es una sociedad basada en el reconocimiento de esos derechos individuales inalienables.
  • Que el Estado existe para el Hombre, y no el Hombre para el Estado.
  • Que el mayor bien para todos los hombres puede ser logrado sólo a través de la cooperación voluntaria de individuos libres para beneficio mutuo, y no a través de un sacrificio obligatorio de todos por todos.
  • Que “voluntario” presupone una alternativa y una opción de elegir entre varias oportunidades; y por lo tanto que incluso un acuerdo universal de todos los hombres para tener un único curso de acción no es ni libre ni voluntario si no hay algún otro curso de acción posible para ellos.
  • Que la independencia de espíritu de cada hombre y el respeto de los demás hombres por esa independencia es lo que ha creado toda la civilización, toda la cultura, todo el progreso humano, y ha beneficiado a toda la humanidad.
  • Que la mayor amenaza a la civilización es la propagación del colectivismo, el cual exige el sacrificio de todos los derechos individuales a los derechos colectivos, y la supremacía del Estado sobre el individuo.
  • Que el bien común que tal colectivismo profesa tener como objetivo nunca puede ser logrado sacrificando la libertad del hombre, y que ese sacrificio sólo puede conducir a sufrimiento, estancamiento y degeneración general.
  • Que tal concepción del colectivismo es la mayor maldad posible, bajo cualquier nombre, en cualquier forma, o para cualquier propósito, sea cual sea.
Esa es nuestra definición de Americanismo y del estilo de vida americano. El estilo de vida americano siempre ha estado basado en los Derechos del Hombre, en la libertad individual, y en el respeto a cada personalidad humana individual. A través de toda su historia, esa ha sido la fuente de grandeza de América. Ese es el espíritu de América que estamos dedicados a defender y a preservar.
En la política práctica nos guiaremos por una fórmula básica: de cada ley y cada concepción exigiremos la máxima libertad para el individuo y el mínimo poder para el gobierno que sean necesarios para alcanzar cualquier objetivo social determinado.
Si crees en esto, únete a nosotros. Si no, enfréntate a nosotros. Ambas son tus prerrogativa; pero el único acto verdaderamente inmoral que puedes cometer es estar de acuerdo con nosotros, reconocer que tenemos razón, y luego olvidarte y no hacer nada.
Hay una cierta excusa, por pequeña que sea, para un quintacolumnista abierto y honesto. No la hay para uno que sea inocente, pasivo, subconsciente. 
 
De todas las cosas que 
te hemos dicho aquí, 
deseamos estar 

equivocado en una sola: 
en nuestra primera frase. 
Demuéstranos que estamos 
equivocados en eso. 
 
Únete a nosotros.
El mundo es un lugar hermoso, y vale la pena luchar por él. Pero no sin Libertad.
Fuente:
“Journals of Ayn Rand” — capítulo 10: Communism and HUAC (House Un-American Activities Committee).
Traducido por Objetivismo.org, con permiso del Ayn Rand Institute. Derechos reservados.

El cinismo rojo: tras la Alemania ‘democrática’ ahora llegan los comunistas ‘socialdemócratas’

NOVOTESPODEMOS

PABLO IGLESIAS ENCABEZA EL ENÉSIMO ENGAÑO MASIVO DE LA IDEOLOGÍA COMUNISTA

Cuando yo era un niño había algo que no me cuadraba en el mapa de Europa. Resulta que había dos Alemanias: una se llamaba “federal” y otra se autoproclamaba “democrática”.

La ‘Alemania democrática’: disfrazando a una brutal dictadura comunista

¿Qué era lo que no cuadraba? Pues que de esas dos Alemanias, la realmente democrática era la federal. En ese país había elecciones libres, pluralismo político, libertad de expresión, libertad de prensa, propiedad privada y libertad de circulación. Lo normal, en fin, en un país libre. Sin embargo, la otra Alemania, la que se autotitulaba “democrática”, era una dictadura comunista. En ese país, más pequeño que el primero, no había pluralismo político, ni libertad de expresión, ni elecciones libres, y sus fronteras con la otra Alemania estaban plagadas de alambradas. Cada cierto tiempo teníamos noticias de alguien que había muerto intentando huir de aquella enorme cárcel. Que se hiciese llamar “democrática” era algo que parecía una burla a la democracia.

Por supuesto, no era un caso único. Otro régimen comunista, el de Corea del Norte, se hace llamar“República Popular Democrática de Corea”, una forma cínica de calificar a la dictadura más brutal del mundo, un país donde la disidencia se castiga con ejecuciones y con campos de concentración, en los que no sólo se encierra al disidente, sino también a sus descendientes.

Pablo Iglesias disfraza de ‘socialdemócratas’ a los fundadores del comunismo

Traigo a colación estos ejemplos a propósito de dos declaraciones hechas por el mandamás de Podemos estos días. Anteayer, en un desayuno en el Nueva Economía Fórum, Pablo Iglesias dijo que “Marx y Engels eran socialdemócratas” y ha reivindicado ese adjetivo para su coalición con los comunistas de Izquierda Unida. Ayer en Televisión Española, el líder de Podemos intentó ponerse una piel de cordero y barrer para casa a los votantes del centro-izquierda, definiendo a Podemos como “progresista de corte socialdemócrata”:

Por si alguien aún desconoce este dato, hay que recordar que Marx y Engels no fueron los autores de un “Manifiesto socialdemócrata”, sino que escribieron el “Manifiesto Partido Comunista”.

La ideología fanática que inspiró los crímenes masivos del comunismo

El capítulo IV del citado panfleto no deja lugar a dudas:

Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar.”

El propio Marx habló de una “dictadura del proletariado” como el régimen que conduciría a la utopía comunista. Esa misma formulación fue el germen ideológico de algunos de los regímenes más criminales y despóticos que ha conocido la historia. La promesa de una sociedad igualitaria y sin clases era la excusa perfecta para liquidar a quien discrepase. Y la pretensión de acabar con el orden social existente mediante la violencia implica, por lógica, la eliminación de aquellos que se resistiesen a los planes comunistas de suprimir todas las libertades en aras de la igualdad. No es casualidad que todos los regímenes inspirados en el marxismo hayan sido brutales dictaduras responsables de numerosos asesinatos: esos crímenes estaban implícitos en una ideología fanática que quería imponer violentamente un modelo de sociedad abiertamente liberticida.

Cuando Pablo Iglesias no tenía reparos en exhibir su ideología comunista

Es comprensible que Pablo Iglesias quiera esconder su afinidad con una ideología criminal como ésa, pues necesita los votos del centro-izquierda para llegar al poder. Por eso hace unos días, en Antena 3 y con toda la cara dura del mundo, Pablo Iglesias negaba ser comunista:

https://twitter.com/Pudimos_/status/737937636736786432/video/1

Hace no mucho, cuando aún no había lanzado Podemos, en el programa “El gato al agua” de Intereconomía Pablo Iglesias afirmó sin rodeos: “Yo soy comunista”.

En la gala de su programa “La Tuerka” en 2012, tanto Iglesias como Errejón se dejaron ver cantando el himno comunista puño en alto, y el hoy líder de Podemos incluso se fotografió con una bandera comunista:

Pablo Iglesias: ¿un cambio de opinión o un engaño masivo?

Ahora, este mismo señor que dice no ser comunista y que presume de socialdemócrata, asegura que los ideólogos del comunismo también eran socialdemócratas. Así pues, ¿ha cambiado Pablo Iglesias de opinión, o está intentando hacerse con el poder mediante un engaño masivo? La explicación la dio él mismo en unas jornadas organizadas en marzo de 2013 por la Unión de Juventudes Comunistas de Aragón, cuando se refirió al uso de la palabra “democracia” como algo que servía para vender lo mismo que los comunistas llaman “dictadura del proletariado”, pero cambiándolo de nombre para que no provocase rechazo:

A la vista de estos documentos, y de muchos otros que se pueden encontrar con una sencilla búsqueda por la red, no cuesta mucho darse cuenta de a qué se refiere Pablo Iglesias cada vez que habla de “democratizar” España, un país que ya es democrático, aunque no sea -como ninguna lo es- una democracia perfecta. Con la crisis económica estos charlatanes totalitarios se han topado con una oportunidad histórica para sacar tajada de la desesperación de mucha gente, vendiendo promesas irrealizables y lanzando mensajes de una demagogia escandalosa para captar el apoyo de los más incautos, en especial de los más jóvenes, criados en una sociedad en la que parece que papá Estado -con el dinero de los contribuyentes- tiene la obligación de otorgarnos toda clase de seguridades en aras de la igualdad, liberándonos de nuestras responsabilidades y, con ellas, erosionando nuestra libertad. Un mensaje muy viejo que ya explotaron los totalitarios del siglo XX -tanto los comunistas como los nazis y los fascistas- y cuya popularidad actual sólo cabe atribuir a un hecho dramático: nuestra sociedad ha olvidado la historia y se arriesga a repetirla.

ELENTIR.

podemos43

Genuino militante, votante y/o simpatizante de PODEMOS

Camarada Militante… Si tuvieras dos casas ¿donarías una a la revolución?»
«SÍ» – responde el compañero militante.

«Y si tuvieras dos autos de lujo, ¿donarías uno a la
revolución?»
«SÍ» – nuevamente responde el aguerrido militante.

«Y si tuvieras un millón en tu cuenta bancaria, ¿donarías la mitad para la revolución?»
«Lógicamente, lo donaría» – respondió el orgulloso compañero.

«Y si tuvieras dos gallinas, ¿donarías una para la revolución?»
!!»No»!!! – respondió el compañero.

«Pero… ¿por qué donarías un apartamento si tuvieras
dos, un auto de lujo si tuvieras dos, y 500.000, si tuvieras un millón en tu cuenta… y no donarías una gallina si tuvieras dos?

«Porque las gallinas, si las tengo!!!!.»

MORALEJA: Siempre es fácil ser comunista con la propiedad y el trabajo ajeno!!!