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Reducirlo a escombros

Desde el inicio de esta legislatura, y más concretamente, desde la fundación el 13 de Enero de 2021 del Ministerio de Igualdad, encabezado por Irene Montero, una parte importante de nuestros impuestos se está empleando en estudios, iniciativas y asociaciones de muy dudosa utilidad; en victimizar a la mujer por el hecho de serlo, en criminalizar al hombre por el hecho de serlo,en adoctrinar a los jóvenes en unas ideas anti-científicas sobre la afectividad y la sexualidad.

Desde nuestro punto de vista, no sólo la gestión de este Ministerio está siendo nefasta, sino que la mera existencia del mismo es innecesaria e incluso ilegítima.

La existencia en el Gobierno de España de un Ministerio de Igualdad, de entrada, da a entender tanto a nivel nacional como internacional, que en España no hay igualdad de derechos entre hombre y mujer. Es decir, que España no es una democracia occidental como las demás.

No sólo no nos favorece, sino que además no es cierto.

El artículo 14 de nuestra Constitución (1978) establece la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos del país independientemente de su sexo, credo u otras características.

El incumplimiento de este artículo constituye un delito.

Por lo tanto, la Ministra Irene Montero del Gobierno de España está afirmando que las instituciones españolas y la ciudadanía de España, con sus familias, sus trabajos, y sus empresas, o en sus puestos de funcionario… delinque constantemente; o miente.

La Ministra Irene Montero nos presenta como progresista una ideología que surge de hecho de la mano de Simone de Beauvoir (1908 – 1986), reconocido referente de la Ministra, que conocemos como Ideología de Género.

Aquí podrán encontrar un resumen de los principios que defendía, así como referencias a sus libros.

Entre lo que defendía esta feminista histórica se encuentra el odio al hombre, la pederastia, y la idea de que un feto es un parásito.

Puesto que sin una sociedad patriarcal, o “infierno machista” (como desde Podemos han llegado a calificar España), doña Irene Montero y su Ministerio no tendrían razón de ser, al ser confrontada con la evidente igualdad de derechos entre hombre y mujer (la única a la que es legítimo y posible aspirar) la Ministra responde que no hay una “igualdad REAL” entre hombres y mujeres en España.

Que los hombres y las mujeres no son biológicamente iguales (de hecho, son complementarios) es evidente y natural, y no justifica tomar ninguna medida al respecto; por lo que desde el Ministerio se esfuerzan en convencer a la ciudadanía de que vive bajo un “patriarcado” de facto, y que si no nos lo parece es porque, como mujeres, se nos educa adrede para normalizar nuestra propia sumisión, a la vez que se educa a los varones para ser machistas y violentos.

Para “demostrar” y combatir esto se han gastado exageradas cantidades de dinero de nuestros impuestos para hacer estudios, a cuál más ridículo, sobre la opresión de los colores, de los juguetes para niños y niñas y de las prácticas sexuales; todo ello siendo parte de la esfera privada de los individuos donde la política no tiene lugar.

Y se han tomado iniciativas, también con nuestros impuestos, para tomar medidas de ningún calado como añadir faldas a los símbolos de los semáforos, y el famoso punto violeta.

Pero este nuevo y progresista feminismo de los años 30 del siglo pasado necesita algo importante en lo que sustentarse, y ha elegido dos importantes banderas: la brecha salarial y su techo de cristal asociado y la violencia de género.

Desde el Ministerio de Igualdad (irónico nombre), se afirma que las mujeres, por el hecho de serlo, reciben menos salario por realizar el mismo trabajo que un hombre, y que a la mujer por el hecho de serlo (siempre por el hecho de serlo), se le niega sistemáticamente el acceso a puestos elevados.

Los empresarios deben ser estúpidos por no tener contratadas sólo a mujeres, que son más baratas, porque parece ser también que es necesario un cupo en las empresas para que los empresarios se dignen a contratar a mujeres en la misma medida que a  hombres.

Está claro que para un empresario lo importante es estar rodeado de amiguetes machos, y eso le justifica el gasto extra… nótese el sarcasmo.

Para justificar el dislate, como siempre que se pretende manipular la opinión pública, se utilizan datos reales pero incompletos y descontextualizados para dar a propósito una impresión concreta, que no es en absoluto la verdad.

Se presentan contrapuestas la suma de lo que ha ganado en toda su vida laboral la suma de los hombres de la muestra estadística, y la suma de lo que ha ganado en toda su vida laboral la suma de las mujeres de la muestra estadística.

La mujer tiene los mismos derechos que el hombre, pero es biológicamente distinta y es la que se queda embarazada y da a luz, por lo que requiere bajas por maternidad y en muchos casos elige quedarse en casa o trabajar en jornada reducida mientras sus hijos son dependientes. No siempre es así, pero muchas mujeres eligen libremente esto, entre otras cosas porque también son las que pueden proveer la lactancia y porque el primer vínculo de un bebé es con su madre.

Evidentemente si una trabajadora está de baja o trabaja en jornada reducida, el total de su vida laboral será menor y por tanto también su salario total. Pero eso de ninguna forma significa que mientras está trabajando recibe menos salario por hora que los compañeros de trabajo que tienen el mismo puesto.

Algo similar sucede con los puestos más competitivos y elevados en una empresa. Requieren tiempo. Hay mujeres que eligen sus carreras profesionales y mujeres que eligen su familia o su tiempo libre (igual que muchos hombres). Que estadísticamente esto ocurra más veces en el caso de las mujeres que en el de los hombres en ciertas carreras profesionales (por supuesto, no en todas ni mucho menos) parece molestar mucho a la Ministra, quizá porque le destroza el relato; y por ello ha tomado como objetivo también el destruir la idea de amor romántico y de familia,  atacar con dureza el embarazo y “de-construir” la “masculinidad tóxica” de los hombres.

Según la Ministra de Igualdad, una parte principal de la citada masculinidad tóxica prevalente en los hombres, es la tendencia natural a la violencia y el maltrato hacia la mujer por el hecho de serlo.

La delincuencia en España es de por sí muy baja en comparación con la del resto de países del mundo, y en concreto la violencia que la Ministra denomina “de género” es especialmente baja (debe ser que los hombres que no la ejercen, que son la gran mayoría, están haciendo esfuerzos sobrehumanos para reprimirse).

Dentro de la baja delincuencia que hay en España, hay por supuesto distintos perfiles de criminal.

Hay individuos psicopáticos que cometen crímenes en serie, muchas veces de índole sexual asociadas o no al posterior asesinato, que pueden ser homo o heterosexuales, en función de lo cuál la víctima será varón (normalmente joven, o incluso un niño, probablemente por la facilidad de acceso al ser más débil que un hombre adulto) o fémina.

Las estadísticas que usa el Ministerio se quedan con los crímenes de este tipo que se cometen contra mujeres, y se meten al saco de que ha sido “por el hecho de ser mujer”.

Dentro de las parejas y las familias también existe violencia. El perfil violento de los hombres y las mujeres es diferente, puesto que son biológicamente diferentes. Pero ambos pueden ejercer distintos tipos de violencia, y no toda ella es evidente ni fácil de probar.

La violencia psicológica, verbal y física en una familia se puede dar por parte de cualquiera de sus integrantes, y en especial si tienen problemas severos de inseguridad o celotipia que hacen que el individuo se vuelva controlador entre otras cosas.

Esa violencia se ejercerá contra sus convivientes, su pareja o sus hijos, precisamente porque son los suyos, independientemente del sexo del agresor y de los agredidos.

Por lo tanto esta violencia se da en parejas heterosexuales (las más habituales), en parejas de hombres homosexuales, de lesbianas, se da contra niños, y se da contra ancianos dependientes.

Un individuo perturbado agredirá con más facilidad a alguien que sea más débil físicamente que él, y esto justifica que en estos casos el hombre agreda a su pareja, que con más frecuencia es mujer, y la mujer agreda a los hijos o a los ancianos a su cuidado.

Pues bien, aquí de nuevo el Ministerio utiliza sólo la estadística que representa los casos en las parejas heterosexuales en los que un hombre agrede a SU mujer, y lo mete al saco de las agresiones a la mujer “por el hecho de serlo”.

Pareciera que el crimen de un violador/asesino en serie heterosexual y el de un marido heterosexual maltratador son el mismo tipo de crimen…

Y esto justifica que, el Ministerio de IGUALDAD, en lugar de modificar la VIOGEN, que es la única ley en nuestro país que revierte la carga de la prueba y prevé penas distintas por el mismo delito en función del sexo del criminal, se la apoye sin reservas en detrimento del hombre.

Por desgracia, el Ministerio de Igualdad no ha aportado ninguna solución a los casos reales de maltrato, aunque sólo fueran los casos del hombre hacia la mujer, mientras que ha generado un clima de enfrentamiento entre sexos y ha favorecido la desigualdad entre hombre y mujer de cara a la Justicia y la desprotección total del hombre inocente.

El incentivo para denunciar es tanto, y la solución aportada es tan deficiente, que el resultado es un incremento de denuncias exageradas e injustificadas por parte de mujeres que podrían solucionar su situación simplemente rompiendo su relación, o que buscan una venganza o una ventaja a través de un proceso judicial; mientras que las mujeres que sí tienen un problema de maltrato siguen sin sentir que pueden denunciar quedando durante el proceso bajo una protección efectiva contra su agresor.

Por supuesto los casos de hombres homo y heterosexuales, lesbianas, niños, y ancianos dependientes agredidos quedan silenciados o parecen no ser asunto de este Ministerio.

Al ser confrontada con esta desigualdad la Ministra Montero responde que los casos de maltrato intrafamiliar del hombre a la mujer son estadísticamente más elevados, y que la desigualdad jurídica está justificada por la desigualdad “real” entre hombres y mujeres y por la necesidad de disuasión de este tipo de delito.

(Que la justicia no funcione ni deba funcionar así le es indiferente a esta Ministra del Gobierno de España).

Sin embargo, PODEMOS aboga por la abolición de la pena permanente revisable para los criminales reincidentes (entre los que se encuentran los depredadores sexuales), bajo el pretexto de que el objetivo de la privación de libertad debe ser la reinserción.

Desde aquí les recordamos que las funciones de las penas restrictivas de libertad son: evitar la reincidencia en el delito (es decir, proteger al resto de ciudadanos de los ciudadanos peligrosos), castigar el delito, disuadir al condenado y a otros de cometer el delito en cuestión, y finalmente la reinserción si ésta fuera posible, que no siempre lo es, por ejemplo precisamente en el caso de los depredadores sexuales y asesinos en serie.

No es el único ámbito en el que el partido de la Ministra de Igualdad muestra más preocupación por los criminales que por las víctimas (véanse sus posturas sobre la Okupación y sobre los piquetes entre otras cosas).

No podemos dejar de lado por otra parte la incoherencia entre esta victimización sistemática de la mujer, el famoso “sólo sí es sí”, y el “yo te creo hermana” que han acompañado a la Ministra en su gran misión para darle la vuelta al machismo imperante en España, y la diferencia en la trascendencia de casos reales de abuso y agresión en función los intereses del Ministerio de Igualdad.

Esto se pone de manifiesto en las declaraciones públicas de la Ministra que convierten en mediáticos ciertos casos mientras que otros quedan totalmente silenciados.

Seguramente recordarán el caso de la “Manada de Pamplona”, en la que se presionó desde el Gobierno y desde Podemos y sus medios afines a los jueces para que declararan culpables a los acusados a pesar de que las pruebas no indicaban que la víctima, en el momento de los hechos, no quisiera participar de ellos. Había pruebas claras de un delito de agresión sexual anterior, pero no era por el que estaban siendo juzgados. El juicio a esta manada fue totalmente público y mediático y se llegó a señalar personalmente a los jueces.

No habrán oído apenas declaraciones por parte de la Ministra de Igualdad sobre casos de otras (múltiples) violaciones en manada más allá de “no hay que estigmatizar a los migrantes”.

Debe ser que los “migrantes” tienen una categoría de humano distinta de la de los hombres blancos en España, a los que sin duda sí se puede y debe estigmatizar…

También recordarán las declaraciones públicas de Podemos y de la Ministra sobre Juana Rivas (condenada por la sustracción de sus hijos y quedando claro que uno de ellos sufrió abusos sexuales bajo su tutela), María Sevilla (expresidenta de Infancia Libre y exasesora de infancia de Podemos, hoy condenada por la sustracción de sus hijos y las condiciones en las que los mantuvo), y hasta sobre el testimonio en TV de Rociíto.

Cabe recordar que la ministra se ha pronunciado públicamente a favor de estas madres, no habiendo sentencia y a pesar de que las imputaciones en sí mismas ya se basaban en indicios (luego confirmados) delictivos; y lejos de pedir disculpas tras las condenas, ha criticado a la Justicia llegando a calificarla de “Justicia Patriarcal”.

Destacamos que no se trata de una tertuliana dando su opinión, sino de una Ministra del Gobierno de España haciendo declaraciones públicas.

 Quizá tampoco tengan mucha información sobre los casos de abusos de menores bajo la tutela del Estado en la Comunidad Valenciana y en Baleares.

En el caso concreto de la Comunidad Valenciana la propia Mónica Oltra (y más de la mitad de la institución que encabeza) está imputada por claros indicios de ocultación de pruebas contra su entonces marido, que ya ha sido condenado a prisión por los abusos.

En el auto del juez incluso consta cómo Mónica Oltra acosó a la víctima y la intentó deslegitimar de distintas formas, y cómo la forma de lidiar con la denuncia de la niña abusada en su momento fue cambiar a su abusador de planta dentro del mismo edificio permitiéndole seguir ejerciendo su labor de tutela sobre los niños.

A la Ministra y a las feministas del Gobierno esto no parece molestarles ni por el lado de los derechos de la mujer, ni de la libertad sexual, ni de la protección de la infancia; puesto que recientemente celebraron un acto feminista junto a Mónica Oltra, han votado en contra de una comisión de investigación del caso, y el silencio de sus medios afines al respecto es estruendoso.

Por otra parte, tras el precedente de sus pronunciamientos y señalamientos públicos en casos no dirimidos, cuando se le ha preguntado directamente por los casos que le son incómodos, y en concreto, por el caso de la Sra. Oltra la Ministra se ha mostrado muy respetuosa con el hecho de que el proceso judicial estaba en curso y no había sentencia.

Todo esto es realmente sorprendente, teniendo en cuenta la importancia que la Ministra Montero otorga las ya citadas consignas. Entre ellas, la de “Sólo sí es sí”, es la consigna estrella de la Ministra de Igualdad y el origen de la primera gran conquista que planteaba el Ministerio tras su fundación:

La Ley de Libertad sexual, concebida para que la mujer no se vea obligada a tener relaciones sexuales no deseadas.

De esta ley lo más benévolo que puede decirse es que es un gran castillo de arena sin capacidad de plasmación en nada regulable; y lo peor, que deja tanto espacio para la interpretación arbitraria de las situaciones denunciadas (incluyendo además figuras “expertas” ajenas a la carrera judicial que tendrían una gran influencia sobre el proceso) que lo que genera realmente es inseguridad jurídica, enemigo mortal de la libertad y de la garantía de los derechos.

Para promocionar esta ley, que ni siquiera había sido publicada (puesto que para siquiera ser publicable requirió numerosas enmiendas), era necesario el gran 8 de Marzo de 2020 de la Ministra. Y el miedo justificado de la ciudadanía ante una pandemia descontrolada, de un patógeno nuevo y para el que no había ni vacuna ni tratamiento no podía interponerse en tan importante evento, en el que, según Carmen Calvo, nos iba la vida; porque por supuesto en España el machismo mata más que el Coronavirus.

Recordemos que la OMS declaró la alerta internacional por el virus el 30 de Enero de 2020.

El 8M España estaba “oficialmente” libre de Coronavirus (aunque en realidad no lo estaba y el Gobierno lo sabía, al igual que una parte de la población, a pesar de la desinformación al respecto. Destacamos estas declaraciones de la Ministra Montero entonces), el 9M el Presidente Pedro Sánchez anunciaba un plan de choque contra la COVID19 tras “hacerse público” el número de casos conocidos los días previos al 8M, y el 13 de Marzo de 2020 anunciaba el estado de alarma, que finalmente se declaró 24h después, el 14  de Marzo. Los resultados de este periplo son de sobra conocidos (aunque no reconocidos, a estas alturas, por el Gobierno de España).

La promoción de esta ley debía valerle a la Ministra los miles de vidas que costó, a pesar de que no merece mención en los casos en que te viola el agresor equivocado.

Por último, cómo no mencionar el bastión más importante en cualquier proyecto de ingeniería social: La educación. La formación ideológica de futuros votantes.

Aparte de intervenir el temario de los opositandos a funcionario, y de forzar a los funcionarios a recibir cursos de Ideología de Género, se han incluido las propuestas y la ideología del Ministerio en la nueva reforma educativa.

Entre otros dislates, se plantean iniciativas a introducir en el temario y charlas externas para introducir a los niños a la sexualidad adulta y hacerles dudar de su sexo (como si no fuera una cuestión objetiva), invitándoles a decidir a qué “género” pertenecen, sin ninguna consideración hacia las fases de desarrollo neurológico de los niños.

A la vez les introducen a las diferencias que, según esta nueva ola pseudo-feminista, siguen existiendo entre hombres y mujeres, y a cómo los hombres por el hecho de serlo, y su presunta “masculinidad tóxica” es la responsable.

Esto produce culpabilidad a los niños, miedo, rabia e indefensión aprendida a las niñas y, en definitiva, una guerra de sexos ya desde la infancia.

A pesar de esto, la Ministra Montero se queja de que sigue sin haber suficiente contenido de género en los temarios y que dicho contenido debe darse a los estudiantes independientemente de la voluntad y opinión de sus padres.

En sus desvaríos misándricos, no parece interferir el hecho de que la “Ideología de Género” niega el sexo biológico, y por tanto la existencia de hombres y mujeres como tal; por lo que la propia base de su muy desviado feminismo se convierte en humo.

Tal es la incoherencia de este feminismo que no cree en el sexo biológico que se han producido escisiones importantes en el seno de la izquierda, que se ha apropiado injustamente el feminismo.

En base a estas incoherencias y a teorías sin ningún aval científico se están haciendo declaraciones, campañas, propuestas legislativas y reformas educativas.

El Ministerio de Igualdad está en guerra con la realidad, con la naturaleza y con la biología, y está haciendo experimentos sociales con nuestros hijos y con nuestro dinero, a la vez que criminaliza a nuestros padres, abuelos, hijos, maridos… por el hecho de haber nacido hombres.

Además intenta destruir el concepto de “familia” y de “amor romántico”, que son bases de las relaciones humanas en general y en especial entre hombres y mujeres.

En resumen, no sólo un ministerio dedicado a conseguir la igualdad entre hombres y mujeres en España es absurdo e innecesario, especialmente habiendo ya igualdad ante la ley, sino que, de cara a problemas que sí tenemos, no han propuesto ni llevado a cabo ninguna medida eficaz, incluso teniendo un presupuesto anual desorbitado, y un extra de más de 20 000 millones de euros (equivalentes al menos a un año entero sin impuestos a la energía) para no se sabe qué actividades, que se le concede mientras el hundimiento económico y el paro ahogan a particulares y empresas, provocando el cierre hasta de empresas estratégicas por los altos impuestos y la falta de ayudas.

Como colofón, este ministerio señala a quien no comulga con sus ideas, relacionadas o no con el feminismo, (para muestra, el último manifiesto del 8M publicado por la Comisión 8M, que depende directamente del Ministerio de Igualdad), y predica (y hasta pretende regular) cómo las familias educan a sus hijos y cómo es ético o no pensar y conducir la propia vida y relaciones sentimentales y sexuales.

Para concluir, destacar dos hitos importantes:

– El voto femenino se aprueba el 1 de Octubre de 1931, por 161 votos a favor, 121 en contra y la abstención de 188 diputados. Sólo 2 mujeres ocupaban un escaño: Clara Campoamor y Victoria Kent, y una de ellas (Victoria Kent, PSOE) votó en contra.

– La actual Constitución, que incluye en artículo 14 estableciendo así la igualdad ante la ley independientemente de sexo, credo o cualquier otra condición, se redacta por 7 hombres (Gabriel Cisneros Laborda, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca Rodrigo, Gregorio Peces-Barba Martínez, Jordi Solé Tura, Miquel Roca i Junyent, Manual Fraga Iribarne).

El hombre no sólo no es un enemigo de la mujer, sino que fue la clave última de su igualdad de derechos.

 El Ministerio de Igualdad es una montaña gigantesca y carísima de mercancía averiada y totalitarismo “woke”. Es un Ministerio de PROPAGANDA.

Exigimos su cierre inmediato.

#MinisteriodeIgualdadDéjanosenPaz

Firma la petición para cerrar el Ministerio de Igualdad

FUENTE: El Club de los Viernes

Que Soraya presida el Tribunal Constitucional

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Sería un ahorro para España que Soraya presidiera a los jueces que realmente gobiernan, ya que lo hacen al dictado o al pairo de su infinito poder.

Por Federico Jiménez Losantos

Esta semana, hemos enterrado el rajoyismo y alumbrado el sorayato, un régimen político por delegación, porque se delega el poder Ejecutivo en el Poder Legislativo y, preferentemente, en el Judicial. Si Rajoy elude su responsabilidad como Presidente endosándosela a la Vicepresidenta y constituyéndose en su preso político, celado por AyllónSoraya se la endosa formalmente al Parlamento y realmente a los jueces, que en el Supremo y el Constitucional son a su vez emanación del propio Parlamento, aunque a través de los dos partidos dominantes, PP y PSOE.

O sea, que el Presidente sólo preside lo que la Vicepresidenta deja presidir a los magistrados del Constitucional y a los jueces del Supremo, que junto a la Audiencia Nacional han sido los encargados de las labores del Ejecutivo para afrontar el Golpe de Estado de la Generalidad y medio Parlamento catalán. Así las cosas, sería un gran ahorro para España que Soraya presidiera a los jueces que realmente gobiernan, ya que lo hacen al dictado o al pairo de su infinito poder, que a la hora de la verdad es un poder a escondidas, un Despoder. El sorayato es una pomposa abdicación.

Unanimidad en la oficiosidad

Tras la bofetada del Consejo de Estado y el feo de los letrados del propio tribunal, el Constitucional le ha dado al Gobierno el beso de Judas. Por un lado, dice que es elegible el delincuente Cocomocho. Por otro, dice que tiene que estar presente en su elección, y como es un delincuente, deja en manos del Juez del Supremo, el imprescindible Llarena, si le deja o no asistir a su elección, es decir, si lo mete en la cárcel investido o sin investir.

Para legalizar a la ETA a la orden de Zapatero, al TC no le importó revocar una sentencia en firme del Supremo, pero si se trata de dirimir un asunto de garantías legales, exclusivamente suyo, no le importa dejárselo al Supremo. Siempre he defendido, como muchos otros, que el Constitucional debería convertirse en una Sala del más alto tribunal, no en un tribunal de casación o Supremo del Supremo. Por lo visto, sus Altísimas Puñetísimas prefieren seguir a las maduras y a las podridas, pero a las duras, jamás.

Lo fundamental del Constitucional, como de costumbre, no ha sido hacer justicia, porque nunca lo es, sino alcanzar un acuerdo con sus grandes padrinos políticos, PP y PSOE, manteniendo lo que entienden que les da mayor apariencia de autonomía, que es la unanimidad. Yo me creería más la independencia de unos magistrados si hubiera votos discrepantes. Al no haberlos, entiendo que la patata caliente se la devuelven al Gobierno a través del Supremo, con lo que el Tribunal Constitucional muestra una total adecuación al Sorayato: se ha instalado en el Reino de la Irresponsabilidad.

La cobardía patológica del Gobierno, respaldada por la mayoría del Parlamento, al limitar la aplicación del Artículo 155 de la Constitución a una mera convocatoria electoral, ha acabado enlodando al Poder Judicial, al que se ha endosado en la práctica una responsabilidad que es del Ejecutivo. Así que el Ejecutivo delega en los jueces lo que no debería delegar y el Judicial, más honradamente en el caso de la Audiencia y el Supremo, y menos en la artería del Constitucional, ha acabado por hacer bastante mal lo que debería haber sido la coronación legal impecable de una actuación del Gobierno implacable y con el respaldo deseable, aunque no necesario, de un Parlamento responsable. El Ejecutivo ha desertado, el Legislativo se ha desvanecido y el Judicial se ha acabado enredando al asumir una serie de responsabilidades que no sólo no son suyas, sino que impiden el ejercicio correcto de las que sí lo son.

Los Tres Poderes son indelegables

La naturaleza de la separación de poderes reside en que cada uno de ellos sea independiente y sus funciones rigurosamente indelegables. Ni los jueces deben legislar, ni los legisladores gobernar, ni los gobernantes juzgar. Por desgracia, el Sorayato, enfermedad senil del Marianato, se basa justamente en lo contrario: en la confusión interesada de poderes, pero no porque uno mande despóticamente sobre los otros, sino porque delega en uno de ellos o en los otros dos la parte más difícil de sus obligaciones. Mal puede resolverse en los tribunales lo que debería resolver el Gobierno. Mal puede gobernar quien aspira a disfrutar del Poder dejando que sean los jueces los que afronten los actos de fuerza contra las instituciones, y el acto de fuerza más implacable, irrevocable e inesquivable es el Golpe de Estado. Eso es lo que viene pasando en Cataluña y se sigue sin actuar en serio para destruirlo de arriba abajo y de abajo arriba. No hay otro modo.

En un momento de crisis, y España vive la más grave de su historia, es normal que una institución tome sobre sí la responsabilidad que otras no pueden afrontar. Es lo que ha hecho la Corona. Pero lo que no puede el Rey es sustituir la acción de Gobierno. Y lo que no puede hacer el Gobierno es endilgarles a los órganos consultivos responsabilidades que son ejecutivas. La nación se sostiene hoy por el liderazgo de Felipe VI y la movilización de millones de españoles en defensa de su nación, que es su libertad y son sus derechos fundamentales. Lástima que los que tienen como profesión la defensa del Derecho aplicándolo, que son los jueces, se vean enredados en unas tareas que, si de forma excepcional es difícil que desempeñen bien, de forma habitual es seguro que desempeñarán muy mal.

En fin, que el sorayato no ha podido empezar peor.

LA PEOR CONDUCTORA DEL MUNDO.

 

Y los que lo grababan se corrieron la mayor juerga del año.