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Historia del nacionalismo catalán en 10 mentiras / History of Catalan nationalism in 10 lies

¡LAS MENTIRAS Y HECHOS DEL NACIONALISMO CATALÁN!

El vídeo corre en las redes como la pólvora. En Youtube lo han visto ya cerca de un millón de personas y no hay día que no se arroje a la cara acompañado de un: “Toma, aprende un poco de historia”. Se trata de Historia de Cataluña en 10 minutos, faro del relato independentista realizado por la productora Carki, que ya publicó hace tiempo un vídeo similar, con más éxito si cabe, sobre el País Vasco.

*(THE VIDEO CAN BE CONFIGURED FOR SUBTITLES IN ENGLISH AND OTHER LANGUAGES)

El vídeo original está lleno de sesgos, medias verdades, reinterpretaciones históricas o directamente mentiras. “Y aun así, no es de lo peor que he visto”, dice a El Independiente Jordi Canal i Morell, autor del éxito Historia mínima de Cataluña (Turner, 2015) natural de Olot (Gerona), historiador doctorado y profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.

Junto al profesor nos paramos a analizar el vídeo, punto por punto. Canal lo detiene a cada imprecisión y, al cabo de una hora, el concepto de la obra ha cambiado por completo. Esta no es la historia de Cataluña en 10 minutos, sino la historia de Cataluña en 10 mentiras:

1 – La trampa del presentismo. El vídeo, desde el primer momento y durante toda su extensión, mantiene en el mapa la frontera de la actual Cataluña. Incluso desde la época griega, donde da inicio al relato de una historia presuntamente diferenciada de la del resto de la península. “Es un abuso absoluto”, dice Canal. “No existe en esta época Cataluña, ni nada que se le parezca, ni nada que esté predestinado a serlo”. El vídeo, sin embargo, insiste en presentar la colonia de Ampurias como “el inicio de lo que será Cataluña”.

Con la llegada de los romanos, el truco continúa siendo el mismo. “Sigue apareciendo una línea que está condicionando a la persona que ve el vídeo a que imagine que esas cosas que están ahí son distintas de las que hay en otra parte, lo que en esa época no tiene ningún sentido”, dice el historiador. “Es curioso que el vídeo, cuando destaca poblaciones romanas importantes, opta por las que ahora son capitales de provincia, que no son necesariamente las más importantes en aquel momento”, continúa.  “Podría hablar de la actual Badalona, por ejemplo, o la actual Mataró, que en este momento eran muy importantes. Hay un intento de vincular esas ciudades con lo que son ahora: es más importante colocar Gerunda que colocar Ampurias porque te remite más al presente”.

La conclusión, en este sentido, es clara: “Uno de los problemas del vídeo, y del relato del nacionalismo, es la trampa permanente del presentismo”. Un ejemplo evidente de esto se da cuando el relato asegura que los visigodos “pasan por Cataluña” en su camino hacia la conquista de la península. “Como si Cataluña existiera en aquel momento”, rebate el profesor.

2 – Las ‘dos Cataluñas’. El relato hace especial hincapié en el surgimiento de la Marca Hispánica propiciada por los francos para arrebatar territorio a los musulmanes que dominaban la península. Es ahí donde surgen los primeros condados, y es ahí donde el vídeo asegura que existen “dos Cataluñas”. “Cataluña la vieja, la de los condados; y Cataluña la nueva, que todavía es territorio musulmán”, simplifica la voz en off que guía al vídeo.

Esta afirmación es de las más obscenas de todo el conjunto. “No hay dos Cataluñas, simplemente eso es Al-Andalus”, dice Canal para referirse a lo que Carki denomina como Cataluña la nueva, en un tiempo en el que según el vídeo surge ya la sociedad catalana como un conjunto. “Se habla de esto como algo evidente y como si existiera. No existe una sociedad catalana, ni siquiera existe el nombre de Cataluña. Existen unos condados que empiezan a unirse en el norte de lo que ahora es Cataluña, y siempre tenemos en el mapa ese recordatorio de lo que va a ser”, insiste Canal. “En ese momento del que habla, la separación del Norte y del Sur, el Sur no tiene ninguna frontera”.

3 – La innombrable Corona de Aragón. La producción hace referencia al enlace de Ramón Berenguer y Petronila como el momento en que los condados catalanes se unen a la Corona de Aragón, con “total autonomía de gobierno”. “Otra vez los términos”, subraya Canal, “autonomía y autogobierno son términos que volvemos a aplicar desde el presente sobre el pasado”.

El vídeo pasa a continuación a la expansión del Mediterráneo y, por arte de magia, las referencias a la Corona de Aragón desaparecen inmediatamente. “Cataluña es ahora una gran potencia”, asegura el relato. El historiador lo contradice: “Cuando habla de la expansión por la península y el Mediterráneo dice que es la expansión catalana, no la expansión de la Corona de Aragón. La terminología catalana inventó en el s.XIX términos nuevos para la Corona de Aragón que nunca habían existido hasta el momento. La gente entonces se reconocía como aragonesa. En la expansión mediterránea los almogávares, que ahora se han convertido en agentes nacionalizadores, lo que gritaban era: ‘¡Aragón, Aragón!”.

“Si se hubiera matizado y dicho que en Mallorca fueron básicamente catalanes, pues sí. Pero no se puede sostener es que Valencia fuese conquistada específicamente por catalanes, cuando ahí fueron los aragoneses quienes llevaron la batuta de la conquista de lo que va a ser el Reino de Valencia”, continúa Canal, que atribuye ese diseño a “una idea de futuro, que es la idea de un cierto nacionalismo catalán de los Países Catalanes”.

4 – La falsa continuidad de las instituciones. El vídeo se detiene, lógicamente, en la creación de las principales instituciones catalanas. “La autogestión catalana se hace cada vez más sólida”, dice el narrador, mientras el actor del vídeo muestra un puño cerrado en señal de fuerza.

“Es cierto que en el s.XIV aparece una institución que se llama Diputación del General, que no tiene nada que ver con la Generalitat actual”, dice Canal, que afea que el vídeo ilustre a las instituciones del siglo XIV con sus símbolos actuales. “Se trata de darle una continuidad que también adoptan los presidentes de la Generalitat, sin tener en cuenta que la Generalitat, hasta el siglo XVIII, no tiene nada que ver con la Generalitat actual”.

El autor de Historia mínima de Cataluña rebate el mito de la “restauración” de la Generalitat en 1931. “No hay una restauración sino una creación de una institución que va a llevar el nombre antiguo de la Generalitat. No hay 130 presidentes de la Generalitat, la cuenta empieza con Francesc Macià, pero el relato nacionalista siempre intentará eso”, continúa.

En este sentido, insiste en señalar que “si la Generalitat del 31 se llama Generalitat fue a propuesta del ministro de justicia Fernando de los Ríos (PSOE), que se lo propuso a Macià y Companys”.

5 – El sesgo social. El vídeo insiste en varias ocasiones en el presunto carácter social de la construcción de la nación catalana. Y hace referencia, en primera instancia, a las primeras revueltas campesinas en las que, según su versión, el monarca se pone en contra de las élites para “liberar a los campesinos de las ataduras de los nobles y de sus abusos”.

“El rey no se pone totalmente al lado de los campesinos, saltándose a los nobles. Llegan a un entendimiento que favorece a unos campesinos, los más ricos, y deja colgados a los otros. Esa lectura en clave sociomarxista, que estuvo de moda en cierto momento, ya está muy cuestionada”, explica el profesor. El vídeo insiste posteriormente en varias ocasiones en hacer coincidir las revueltas sociales con revueltas nacionales.

6 – El aislamiento en América. El relato de la productora destaca la autonomía “de Aragón y Cataluña” bajo el reinado de los Reyes Católicos. Y asegura que, mientras Castilla se lanza al descubrimiento de América, “Aragón y Cataluña no participan de esa colonización, siguen su propio camino y se centran más en la conquista del Mediterráneo, expandiéndose hasta Cerdeña, Sicilia y Nápoles”. Otra vez el lenguaje: mientras Castilla coloniza, Cataluña se expande.

“Primero, seguimos hablando de Corona de Aragón. Y luego, los últimos estudios muestran que los catalanes sí tuvieron un papel en la conquista de América. Que América fue sólo para los castellanos es un mito”, dice el profesor. “Los catalanes, sobre todo desde un punto de vista comercial, hicieron un gran negocio y tuvieron una gran intervención en América. Aunque los puertos catalanes no se abren hasta el siglo XVIII, hasta entonces los productos catalanes iban hacia el sur por cabotaje y desde allí iban a América”, añade.

Un vistazo, sin ir más lejos, a los políticos de la época, desmiente el aislamiento aragonés en América. Melchor Navarra y Rocafull, Manuel Amat y Juniet, Manuel de Oms y de Santa Pau o Gabriel de Avilés y del Fierro, todos ellos aragoneses y alguno de ellos catalán, fueron virreyes de Perú.

7 – La Guerra de Sucesión. El vídeo, en poco menos de un minuto, despacha la Guerra de Sucesión bajo la argumentación clásica del nacionalismo catalán: una guerra civil española en la que Cataluña lucha a favor de los Austrias por sus garantías hacia el autogobierno y el resto de España apoya al centralista borbónico. Culminada por la derrota del 11 de septiembre de 1714, hoy conmemorado en la Diada, y el paso al ostracismo de las instituciones catalanas.

“Evidentemente, la Guerra de Sucesión es una guerra dinástica, pero no se dice que es eminentemente una guerra internacional en la que están todas las potencias europeas, y en la que el apoyo a uno u otro candidato tiene que ver con los intereses de esas potencias, no con las ideas de más centralismo o menos. La clave en esta guerra es el juego entre Gran Bretaña, Francia y Austria”, explica Canal.

También es discutible la idea del apoyo monolítico en Cataluña hacia el candidato austracista. “Eso hay que matizarlo, las cosas no son tan simples. Hay catalanes en el bando felipista. Personas, pero también poblaciones como Cervera y muchas otras. Y tampoco es cierto que en el resto de España todo el mundo fuera felipista, también había austracistas en Castilla”.

8 – El nacionalismo proletario. El vídeo avanza y relata el proceso de industrialización que Cataluña y el resto de Europa viven en el S.XIX como causa del renacimiento del proletariado y, de su mano, del catalanismo político, al que vuelve a insistir en conferir un origen social, rebelde y obrero.

“Vincular tan claramente proletarización y catalanismo político es una lectura que ha generado debates historiográficos”, adelanta el profesor, que refleja a los dos bandos enfrentados en esta interpretación. “La tesis de que el catalanismo tiene origenes populares era la de Josep Termes y algunos historiadores que contradecían la tesis que hace mucho tiempo puso en circulación Solé Tura, y retomaron luego muchos otros, de que el catalanismo político nace de la burguesía”.

“Me da la impresión de que detrás del vídeo hay un discurso nacionalista catalán, pero un nacionalismo de izquierdas”, analiza el autor de Historia mínima de Cataluña.

9 – La reinterpretación del carlismo. Canal, como experto en la historia carlista, entra a fondo en la interpretación nacional que el vídeo hace de estos conflictos, según la cual Cataluña como unidad se posiciona junto al aspirante Carlos María de Borbón como garante de su autogobierno.

“Esto es una falsedad absoluta”, dice el profesor. “En Cataluña, los carlistas fueron muy importantes, pero no son mayoritarios salvo en algunas zonas: parte de la Cataluña interior, alguna parte de la Cataluña meridional, pero en el fondo son los liberales quienes predominan en Cataluña en ese momento”.

“En muy pocas ocasiones se alude al autogobierno o a las instituciones catalanas durante las guerras carlistas”, continúa Canal, que asegura que el nacionalismo catalán y el vídeo en particular hacen una lectura “a la vasca” del conflicto.

El relato, además, únicamente hace referencia a los conflictos en los que Cataluña, de alguna forma, participa y pierde. Nunca a aquellos en los que participa y gana. “Obvia por ejemplo la Guerra de Independencia, donde la movilización catalana no habla de instituciones y es totalmente por España. No entra bien en el relato”, analiza.

10 – El catalán en el franquismo. Mientras que el franquismo supone una evidente reacción contra todas las instituciones republicanas, incluida la Generalitat, que se extiende de manera uniforme durante los 40 años de dictadura, la represión hacia el catalán sufre diferentes estadios. Se prohíbe la prensa diaria en catalán y buena parte de su uso en las instituciones. Como explica Canal, la utilización del idioma evoluciona durante esas cuatro décadas y, de hecho, en el “último franquismo” se convierte en un arma poderosa y eficaz de contestación.

Es el ‘boom’ de la nova cançó catalana, sin duda una de las expresiones culturales de mayor valor político y contestatario. Voces como las de Joan Manuel Serrat o Lluís Llach, hoy diputado de Junts pel Sí, emergen entonces como referentes no sólo en Cataluña, sino en toda España, que encuentra en sus mensajes un refugio antifranquista. Aun así, es durante estos años, en 1968, cuando Serrat se niega a acudir a Eurovisión al prohibirsele cantar en catalán.

También la literatura catalana florece desde finales de los años 50: comienzan a entregarse premios a la literatura en catalán y a editarse revistas especializadas. En 1970, se firma el decreto que permite la enseñanza en idiomas distintos del castellano en la enseñanza primaria.

inglaterra

Video runs on networks like gunpowder. Youtube has already seen about one million people and there is no day that is thrown to the face accompanied by a: «Take, learn a little history.» It is about History of Catalonia in 10 minutes, a beacon of the independentist story made by the producer Carki, who has already published a similar video, with more success if possible, about the Basque Country.

The original video is full of biases, half truths, historical reinterpretations or directly lies. «And even then, it’s not the worst I’ve seen,» *says El Independiente Jordi Canal i Morell, author of the hit Minimum History of Catalonia (Turner, 2015), a native of Olot (Gerona), a doctoral historian and professor at the School of High Studies in Social Sciences of Paris.

Together with the teacher we stopped to analyze the video, point by point. Canal stops him at each inaccuracy and, after an hour, the concept of the work has completely changed. This is not the history of Catalonia in 10 minutes, but the history of Catalonia in 10 lies:

1 – The trap of presenteeism. The video, from the first moment and throughout its extension, keeps on the map the border of the current Catalonia. Even from the Greek period, where the story of a story presumably differentiated from that of the rest of the peninsula begins. «It’s an absolute abuse,» says Canal. «There is no such thing as Catalonia, or anything that resembles it, or anything that is predestined to be.» The video, however, insists on presenting the colony of Ampurias as «the beginning of what Catalonia will be like».

With the arrival of the Romans, the trick remains the same. «A line continues to appear that is conditioning the person who sees the video to imagine that those things that are there are different from those that exist elsewhere, which at that time does not make any sense,» says the historian. «It is curious that the video, when it highlights important Roman towns, opts for what are now provincial capitals, which are not necessarily the most important at that time,» he continues. «I could talk about the current Badalona, for example, or the current Mataró, which at the moment were very important. There is an attempt to link these cities with what they are now: it is more important to place Gerunda than to place Ampurias because it refers you more to the present «.

The conclusion, in this sense, is clear: «One of the problems of the video, and the story of nationalism, is the permanent trap of presenteeism.» An obvious example of this occurs when the story says that the Visigoths «pass through Catalonia» on their way to the conquest of the peninsula. «As if Catalonia existed at that time,» rejects the professor.

2 – The ‘two Catalonias’. The story makes special emphasis on the emergence of the Hispanic Mark favored by the Franks to snatch territory from the Muslims who dominated the peninsula. That’s where the first counties emerge, and that’s where the video says that there are «two Catalonians.» «Catalonia the old, the one of the counties; and Catalonia, the new one, which is still Muslim territory «, simplifies the voice-over that guides the video.

This statement is one of the most obscene of the whole. «There are not two Catalonians, that’s just Al-Andalus,» says Canal, referring to what Carki calls the new Catalonia, at a time when, according to the video, Catalan society already appears as a whole. «This is spoken of as something evident and as if it existed. There is no Catalan society, there is not even the name of Catalonia. There are some counties that are beginning to join in the north of what is now Catalonia, and we always have on the map that reminder of what it is going to be, «insists Canal. «In that moment of the speaker, the separation of the North and the South, the South has no borders.»

3 – The unnamed Crown of Aragon. The production makes reference to the link of Ramón Berenguer and Petronila as the moment in which the Catalan counties join the Crown of Aragon, with «total autonomy of government». «Once again the terms», underlines Canal, «autonomy and self-government are terms that we apply from the present to the past».

The video then moves on to the expansion of the Mediterranean and, by magic, references to the Crown of Aragon disappear immediately. «Catalonia is now a great power,» says the story. The historian contradicts it: «When he talks about the expansion of the peninsula and the Mediterranean, he says that it is the Catalan expansion, not the expansion of the Crown of Aragon. The Catalan terminology invented in the nineteenth century new terms for the Crown of Aragon that had never existed until now. People then recognized themselves as Aragonese. In the Mediterranean expansion the almogávares, who have now become nationalizing agents, what they shouted was: ‘Aragón, Aragón!’.

«If it had been nuanced and said that in Mallorca they were basically Catalans, then yes. But it can not be sustained is that Valencia was conquered specifically by Catalans, when there were the Aragonese who led the baton of the conquest of what is going to be the Kingdom of Valencia, «continues Canal, who attributes this design to» an idea of future, which is the idea of a certain Catalan nationalism of the Catalan Countries «.

4 – The false continuity of the institutions. The video stops, logically, in the creation of the main Catalan institutions. «Catalan self-management is becoming increasingly solid,» says the narrator, while the video actor shows a closed fist in sign of strength.

«It is true that in the 14th century there is an institution called Diputación del General, which has nothing to do with the current Government,» says Canal, who fears the video will illustrate the institutions of the 14th century with their current symbols . «It is about giving continuity that also the presidents of the Generalitat adopt, without taking into account that the Generalitat, until the eighteenth century, has nothing to do with the current Generalitat».

The author of Minimal History of Catalonia refutes the myth of the «restoration» of the Generalitat in 1931. «There is no restoration but a creation of an institution that will bear the old name of the Generalitat. There are not 130 presidents of the Generalitat, the account begins with Francesc Macià, but the nationalist story will always try that, «he continues.

In this sense, he insists on pointing out that «if the Generalitat of the 31 is called Generalitat, it was proposed by the justice minister Fernando de los Ríos (PSOE), who proposed it to Macià and Companys».

5 – The social bias. The video insists on several occasions on the presumed social nature of the construction of the Catalan nation. And it refers, in the first instance, to the first peasant revolts in which, according to his version, the monarch turns against the elites to «liberate the peasants from the ties of the nobles and their abuses.»

«The king does not put himself totally on the side of the peasants, jumping on the nobles. They reach an understanding that favors some peasants, the richest, and leaves others hanging. That reading in a sociomarxist key, which was fashionable at a certain moment, is already very questioned, «explains the professor. The video insists on several occasions in making coincide the social revolts with national revolts.

6 – The isolation in America. The story of the producer highlights the autonomy «of Aragon and Catalonia» under the reign of the Catholic Monarchs. And he assures that, while Castile is launched to the discovery of America, «Aragon and Catalonia do not participate in that colonization, they follow their own path and focus more on the conquest of the Mediterranean, expanding to Sardinia, Sicily and Naples.» Again the language: while Castilla colonizes, Catalonia expands.

«First, we continue talking about Corona de Aragón. And then, the latest studies show that the Catalans did have a role in the conquest of America. That America was only for the Castilians is a myth, «says the professor. «The Catalans, especially from a commercial point of view, did a great business and had a great intervention in America. Although the Catalan ports do not open until the eighteenth century, until then the Catalan products went south by cabotage and from there they went to America, «he adds.

A glance, without going any further, to the politicians of the time, belies the isolation of Aragon in America. Melchor Navarra and Rocafull, Manuel Amat and Juniet, Manuel de Oms and Santa Pau or Gabriel de Avilés and del Fierro, all of them Aragonese and some of them Catalan, were viceroys of Peru.

7 – The War of Succession. The video, in just under a minute, dispatches the War of Succession under the classic argument of Catalan nationalism: a Spanish civil war in which Catalonia fights in favor of the Austrias for their guarantees towards self-government and the rest of Spain supports the Bourbon centralist. Culminated by the defeat of September 11, 1714, today commemorated in the Diada, and the step to ostracism of Catalan institutions.

«Evidently, the War of Succession is a dynastic war, but it is not said to be eminently an international war in which all the European powers are, and in which the support to one or the other candidate has to do with the interests of those powers, not with the ideas of more centralism or less. The key in this war is the game between Great Britain, France and Austria, «explains Canal.

The idea of monolithic support in Catalonia towards the Austrian candidate is also debatable. «That has to be nuanced, things are not so simple. There are Catalans in the Felipista camp. People, but also populations such as Cervera and many others. And it is not true that in the rest of Spain everyone was a felipist, there were also Austrians in Castile «.

8 – Proletarian nationalism. The video progresses and recounts the process of industrialization that Catalonia and the rest of Europe live in the nineteenth century as a cause of the rebirth of the proletariat and, at his hand, political Catalan, which again insist on conferring a social, rebellious origin and worker

«Linking so clearly proletarianization and political Catalanism is a reading that has generated historiographical debates,» says the professor, which reflects the two sides confronted in this interpretation. «The thesis that Catalanism has popular origins was that of Josep Termes and some historians who contradicted the thesis that Solé Tura put into circulation long ago, and then many others retorted, that political Catalanism is born of the bourgeoisie».

«I get the impression that behind the video there is a Catalan nationalist discourse, but a left-wing nationalism», analyzes the author of Historia mínima de Cataluña.

9 – The reinterpretation of Carlism. Canal, as an expert in Carlist history, goes deep into the national interpretation that video makes of these conflicts, according to which Catalonia as a unit is positioned next to the aspirant Carlos María de Borbón as guarantor of its self-government.

«This is an absolute falsehood,» says the professor. «In Catalonia, the Carlists were very important, but they are not majorities except in some areas: part of the interior Catalonia, some part of southern Catalonia, but basically the liberals are the ones who predominate in Catalonia at that time.»

«Very seldom does it allude to self-government or to Catalan institutions during the Carlist wars,» continues Canal, who says that Catalan nationalism and video in particular make a «Basque» reading of the conflict.

The story, moreover, only refers to the conflicts in which Catalonia, in some way, participates and loses. Never to those in which it participates and wins. «Obvia for example the War of Independence, where the Catalan mobilization does not speak of institutions and is entirely for Spain. It does not fit well into the story, «he analyzes.

10 – Catalan in the Franco regime. While the Franco regime is an obvious reaction against all the republican institutions, including the Generalitat, which extends evenly during the 40 years of dictatorship, the repression towards Catalan suffers different stages. The daily press in Catalan and much of its use in institutions is prohibited. As Canal explains, the use of the language evolves during these four decades and, in fact, in the «last Francoism» it becomes a powerful and effective weapon of contestation.

It is the ‘boom’ of the nova cançó catalana, undoubtedly one of the cultural expressions of greatest political and contestatory value. Voices such as those of Joan Manuel Serrat or Lluís Llach, today deputy of Junts pel Yes, emerge then as references not only in Catalonia, but throughout Spain, which finds in its messages an anti-Franco refuge. Even so, it is during these years, in 1968, when Serrat refuses to go to Eurovision when he is banned from singing in Catalan.

Catalan literature has also flourished since the late 1950s: prizes for literature in Catalan and specialized magazines have been published. In 1970, the decree allowing teaching in languages other than Spanish in primary education was signed.

FUENTE / SOURCE: EL INDEPENDIENTE

 

La reforma constitucional del PP y PSOE no es fiable y constituye un grave riesgo para España

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Por Francisco Rubiales

El drama catalán ha terminado uniendo en alianza al PP y al PSOE, pero los socialistas han impuesto al PP el compromiso de abordar en seis meses una reforma constitucional, lo que constituye para España un riesgo y una amenaza que podría ser peor que el independentismo catalán. 

PP y PSOE han acordado cambiar la Constitución, lo que representa un gravísimo riesgo para España. Son los dos partidos más corrompidos de Europa y los culpables de la actual situación de España. Uno y otro alimentaron el independentismo catalán durante décadas, pactando con los nacionalistas, concediendoles más poder y cerrando los ojos ante sus violaciones a la Constitución y a los derechos humanos, a cambio de votos para mantenerse en el poder. Permitir que esos dos partidos cambien la Constitución sin las aportaciones de los ciudadanos es un suicidio para España. 

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No tenemos constancia de que la noticia sea cierta, pero tampoco ha sido desmentida formalmente. El periodista Carlos Cuesta, sin duda uno de los mejor conectados con las altas esferas de Moncloa, publicaba el lunes que Mariano Rajoy ofreció a Carles Puigdemont, a través de intermediarios, una reforma constitucional extremadamente favorable para Cataluña si renunciaba a la declaración de independencia, o bien su procesamiento. 

Este es el contenido de la propuesta de reforma constitucional ofrecida a Puigdemont, que cuenta con el visto bueno del PSOE, en el caso de que se retracte de la declaración de independencia: 

– Cataluña es una nación constituida como estado libre asociado al reino de España para seguir en la Unión Europea y no perder sus privilegios. 
– Nuevo modelo de financiación similar al cupo vasco-navarro. Agencia Tributaria, Seguridad Social y Sistema de Pensiones propios. Las ventajas fiscales supondrían al resto de España un déficit de 60.000 millones de euros anuales. 
– Representación exterior propia con embajadas catalanas independientes de las de España en todos los países y organismos internacionales. Cataluña sería una nación diferente de España a estos efectos. 

Si Rajoy ha sido capaz de ofrecer esas concesiones a un delincuente como Puigdemont y a una Cataluña dominada por sediciosos y traidores, entonces no es de fiar y permitirle que cambie la Constitución, junto con el PSOE, es todo un suicidio para España. 

Otorgar a dos partidos como el PP y el PSOE, inmersos en la corrupción y culpables de haber construido una España nada ejemplar, injusta, desigual y con gravísimos deficits democráticos es un privilegio que no merecen. 

La Constitución de 1978 fue el resultado de compromisos y acuerdos difíciles y complejos y fue redactada por políticos que amaban a España mucho más que los actuales e impulsada por partidos que todavía no estaban podridos por la corrupción y el abuso de poder. De aquel debate, en el que no se permitió la participación de los ciudadanos y de la sociedad civil, surgió un documento que al menos es garantista y que, aunque no se cumpla, es democrático, equilibrado y homologable con las constituciones de nuestro entorno. 

Pero una Constitución redactada por los actuales grandes partidos, dos organizaciones habituales en los banquillos de los tribunales, con tantos delitos acumulados y políticos imputados y condenados que se han convertido en las organizaciones más delictivas del país, junto con la extinta ETA, no sólo no representa una esperanza y una ilusión sino un verdadero peligro de muerte para España. 

No es la Constitución de 1978 la que ha llenado España de corruptos, la que nos ha impuesto un Estado tan lleno de políticos y de privilegios que es imposible de financiar, ni la que ha permitido que los impuestos sean agobiantes, que la desigualdad sea hiriente y que los partidos lo dominen todo, incluyendo una Justicia politizada y una ciudadanía marginada, sino que fueron los gobiernos de los dos partidos que ahora quieren reformar la Constitución, toda una amenaza que debería causarnos estremecimiento y pánico. 

La única manera de reformar la Constitución sería abrir un periodo de libertad constituyente en el que intervinieran cabezas decentes e independientes, al margen de los actuales partidos políticos, y en la que la voz de los ciudadanos tuviera cauces reales para influir. 

Si los únicos que van a imponer los cambios son el PSOE y el PP, tendremos una nueva Constitución más partitocrática, con menos defensas civiles, con menos protagonismo de la ciudadanía, con los poderes básicos del Estado y todos los recursos en manos de los partidos y en la que la unidad de España quede debilitada por un «sistema federal» que constituye la más absurda obsesión del PSOE que controla Pedro Sánchez.

No, Mariano: «tranquilos», no. Te juegas España a la Lotería

cataluñaesespaña

Por Federico Jimenez Losantos

El Grupo Libertad Digital ha brindado al presidente del Gobierno todo nuestro apoyo para que con la Ley en la mano, con todas las fuerzas armadas del Estado y con la fuerza de la Nación, que nos sostiene a todos, combatiera la rebelión separatista en Cataluña y la aplastara. A lo que no tiene derecho Mariano Rajoy es a decirnos que «estemos tranquilos», porque todas las veces que lo ha dicho desde que es presidente, hace más de seis años, no ha hecho nada, absolutamente nada, empecinadamente nada, tranquilamente nada, para evitar que pasara lo que dijo que no iba a pasar y ha pasado, para que no sucediera lo que no iba a suceder y que, sin embargo, con total tranquilidad para los golpistas, finalmente ha sucedido.

Un Golpe de Estado financiado por el Gobierno

Sinceramente, me hubiera gustado creer al presidente del Gobierno cuando, en el Senado, dijo «que todos los españoles y todos los catalanes estén tranquilos, porque las cosas van a hacerse bien». Pero no puedo creer a Mariano Rajoy mientras no reconozca que todo lo que él, personalmente él, obstinadamente él, ha hecho hasta ahora con respecto al separatismo catalán ha estado rematadamente mal, absurdamente mal, estúpidamente mal. Si hubiera estado bien, no tendría ahora que pedirnos tranquilidad.

Pero ningún ciudadano mínimamente pensante y medianamente decente, especies ambas desconocidas en un Gobierno cuyo ministro de Educación ha dicho a los pies de la ERC que «no hay ningún problema educativo en Cataluña», puede estar tranquilo tras ver al Gobierno de Rajoy decirnos desde hace seis años, cuando se le alertaba por todos los pasos que desde hace cinco años ha dado el separatismo catalán, que «la economía es lo único importante», que el «problema territorial» (así llaman los lerdos a la crisis nacional) se arreglaba con «diálogo y más diálogo», y que él, sólo él, astutamente él, jabatamente él, impediría «la independencia de Cataluña o de ninguna otra parte de España».

 

No podemos estar tranquilos, como ha pedido el presidente del Gobierno, porque Mariano Rajoy ha sido el que ha financiado desde hace cinco años el separatismo catalán a través del FLA, el que ha evitado que la Fiscalía persiguiera a los golpistas y el que, con su apresurada convocatoria de elecciones autonómicas sin ninguna garantía democrática, ha decidido, por sí y ante sí, aunque arrejuntado con Cs y el plurinacional PSOE, que las urnas son la respuesta a un golpe de Estado, que unas elecciones en una región en la que, según sus propias palabras, no hay democracia, pueden decidir el futuro de Cataluña y, en muy poco tiempo, el de España.

La soberanía no se juega en las urnas

No, no podemos estar tranquilos, como ha pedido el Presidente del Gobierno, al que queremos apoyar, porque desconocemos si Mariano Rajoy es consciente de la gravedad de esa delegación de responsabilidad que es suya, personal e intransferible, desde que juró guardar y hacer guardar la Constitución, en unos pobres ciudadanos, los de Cataluña que, según dice el propio PP, carecen de libertad, viven aterrorizados por grupos violentos que campan a sus anchas, cuando no protegidos por una policía regional abiertamente golpista y sobrecogidos ante unos medios de comunicación que, también con dinero de todos los españoles, son simples máquinas de producir odio a España, a todo lo español y a todo lo catalán que se siga sintiendo español, pese a esta sucesión de Gobiernos que sólo de forma calumniosa podemos llamar de España.

No podemos estar tranquilos, ojalá pudiéramos, salvo que renunciemos a todos los recursos, muchos o pocos, que la inteligencia nos concede, cuando vemos que el presidente del Gobierno, tras haberse escondido sucesivamente en la economía, en el diálogo con CiU, ERC y el PNV, en los jueces y los fiscales y en el consenso invertebrado con una Oposición desnortada, al llegar el momento de imponer la fuerza de la legalidad y la legitimidad frente a la fuerza golpista de la ilegalidad y la ilegitimidad, se esconde en las urnas, sometiendo de hecho a plebiscito, por sus fechas a mera lotería, nada menos que la soberanía nacional española.

No, no podemos estar tranquilos, ni apoyar -como quisiéramos- al presidente del Gobierno, cuando vemos a Mariano Rajoy jugar a la ruleta rusa de unas elecciones regionales lo que, política y legalmente, sólo puede ser interpretado como la admisión a trámite de la disolución de España si sus «nacionalidades y regiones» así lo deciden. Todo, para que el tranquilo Rajoy siga tranquilo como hasta ahora, como siempre, a costa de España.

Tal vez podríamos estar tranquilos si el presidente del Gobierno que nos pide tranquilidad no fuera Mariano Rajoy, que ha vendido, por no decir regalado, la soberanía nacional, sobre la que descansa la continuidad de la Nación, la fortaleza del Estado y la paz civil de todos los españoles, a cambio de su tranquilidad personal por un par de meses, el tiempo de llegar al sorteo de la Lotería nacional. Se quedaría más tranquilo, definitivamente tranquilo, dimitiendo, aunque de hecho, ya haya dimitido, sin que sepamos cuándo aunque empecemos a sospechar por qué. El Gordo ya le ha tocado al separatismo catalán. Los españoles, abandonados por nuestros representantes políticos, apenas podemos aspirar a la pedrea.

Entender la cuestión catalana / Understand the Catalan question

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Imagen de «Els segadors»

El 30 de noviembre de 1934 un joven diputado madrileño declaraba en el Parlamento español: “(…) para muchos, el problema catalán es un simple artificio y, para otros, no es más que un asunto de codicia; sin embargo, estas dos actitudes son perfectamente injustas y desacertadas. Cataluña es muchas cosas a la vez, y mucho más profundas que un simple pueblo de mercaderes. Cataluña es un pueblo profundamente sentimental; el problema de Cataluña no es sobre importaciones y exportaciones; es un problema- muy difícil-, un problema de sentimientos”.  Jordi Pujol, presidente de la Generalidad durante cerca de un cuarto de siglo, dijo un día del autor de esas frases que era uno “de los que mejor había entendido a Cataluña, y en circunstancias muy difíciles” (Tiempo, 22 de diciembre de 1997, nº 816).  Para escándalo de los guardianes de lo históricamente correcto, se refería al abogado y fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera.

La cuestión catalana es, hoy como ayer, sobre todo histórico-afectiva, después política y, luego, económica. Desde 1980 y sobre todo desde 2010, el 11 de septiembre de cada año se movilizan enormes masas de ciudadanos en Cataluña para manifestarse a favor de la independencia. La Diada es la fiesta nacional que conmemora la caída de Barcelona ante las tropas de Felipe V, nieto de Luis XIV, el 11 de septiembre de 1714.  En cuarenta años desde la Transición a la democracia, el problema catalán no ha hecho sino agravarse. Cerca del 40% del electorado catalán ya no se contenta con el Estatuto de Autonomía, que fue aprobado en dos tiempos: Primero, en 1979 y, de nuevo, con otras competencias añadidas, después del referéndum de 2006 (73,9% de voto favorable). La mayoría de la clase política catalana actual (unión circunstancial de independentistas de derecha y de extrema izquierda) considera la autonomía de la que ha beneficiado hasta ahora como muy insuficiente. No solamente el regionalismo, sino también el federalismo sobre el modelo suizo, alemán o de EE.UU. son vías muertas y enterradas. Ya no se quiere más que una cosa: dar el paso hacia la independencia.

El referéndum del 1 de octubre de 2017, organizado por las autoridades catalanas violando la Constitución (ley fundamental de la democracia española) ha demostrado esta voluntad secesionista. Una parodia de referéndum, abiertamente anticonstitucional, que fue ampliamente improvisada. No había listas electorales, las urnas estaban en la calle y donde los electores podían votar varias veces sin ser controlados. Según la Generalidad, el 90% de los votos fueron favorables a la independencia. La participación habría sido, según la misma fuente, del 42%  (2.200.000 personas sobre 5.300.000 llamadas a votar). Si quitamos el 10% del “no”, resulta entre un 38 y 40% del electorado que se habría manifestado a favor de la independencia.  De cualquier forma, después de décadas marcadas a la vez por la pusilanimidad del Gobierno central de Madrid y la combatividad creciente de los independentistas catalanes, la secesión no parece ya una hipótesis increíble.

Como todos los nacionalismos, el nacionalismo catalán encuentra su fuerza tanto en la conciencia y la voluntad de ser una comunidad con un destino,  como en la existencia de una lengua, un territorio y un particularismo histórico-cultural.  Pero, dicho esto, la historia milenaria de Cataluña y de su lengua son las claves para la comprensión de su identidad.

La provincia romana de Hispania citerior (mitad norte de la Península Ibérica) fue fundada en 195 a.C.  Era administrada desde Tarraco (la Tarragona actual), ciudad donde los visigodos se instalaron en 410 d.C. Al final del siglo VIII, después de la invasión musulmana, el imperio carolingio fijó su frontera político-militar en la parte oriental del Pirineo.  Era la famosa Marca Hispánica, organizada en condados, como los de Pallars, Ribagorza, Urgell, Cerdaña, Barcelona, Gerona, Osona, Ampurias y Rosellón.  A lo largo de los siglos siguientes, los condes de Barcelona desarrollaron su territorio mediante una serie de alianzas matrimoniales, herencias y conquistas.  En 1150, el conde Ramón Berenguer IV contrae matrimonio con Petronila de Aragón. Su hijo Alfonso II se convierte en rey de Aragón y conde de Barcelona. Otra unión dinástica con consecuencias capitales para España: el matrimonio de Fernando de Aragón e Isabel la Católica, reina de Castilla, en 1469, que permite unificar el país, aunque cada reino conserva sus instituciones y leyes propias.  En el siglo XVI, Cataluña tuvo un virrey, el arzobispo de Tarragona, nombrado por el emperador Carlos V. Por primera vez, el territorio aparece gobernado como una región unificada.

A lo largo de la guerra de los Treinta Años (1618-1648) los franceses conquistan el Rosellón. Para hacer frente a los gastos de guerra, el conde-duque de Olivares, Primer Ministro de Felipe IV, decide aumentar los impuestos y reclutar soldados catalanes. Estas medidas provocan inmediatamente la hostilidad de los campesinos y de una parte de las autoridades catalanas. Los obispos de Vic y Barcelona se presentan en su capital a la cabeza de 3.000 campesinos rebeldes.  El 16 de enero de 1641, el Presidente de la Generalidad, Pau Claris, proclama la República independiente de Cataluña bajo la protección del rey de Francia. Pero duda, lo reconsidera y, el 23 del mismo mes, somete completamente Cataluña a Luis XIII de Francia.  Felipe V la recuperará, sin el Rosellón, diez años más tarde en la firma del Tratado de los Pirineos (1659).

A la muerte de Carlos II, “el Hechizado”, último monarca de los Habsburgo, una guerra de sucesión estalla entre dos pretendientes: Felipe V, de la Casa de Borbón, nieto de Luis XIV, y el Archiduque Carlos de Austria (futuro Carlos VI, soberano del Sacro Imperio).  Castilla y Navarra se unen sin dudarlo al bando de Felipe V, pero la Corona de Aragón, que posee el territorio de Cataluña, se pronuncia por Carlos III.  Después de varios años de conflicto (1701-1715), los Borbones ganan la guerra. Tras su victoria, Felipe V firma los Decretos de Nueva Planta (1707-1716) que siguen el modelo francés de centralización del Estado y que modifican profundamente las instituciones tradicionales de “las Españas” (fueros, costumbres y libertades civiles de los reinos de Castilla, Aragón, Valencia, Mallorca y Principado de Cataluña se ven limitados y reducidos).

Las primeras disposiciones legales contra la lengua catalana se adoptan en los siglos XVIII y XIX por reformistas francófilos, masones y liberales de izquierda. Para ellos, el castellano debe ser la lengua modernizadora de España a imagen del francés en Francia. La lista de personalidades de esta élite ilustrada es muy clara: encontramos al conde de Aranda, al conde de Floridablanca, Manuel Godoy, Manuel José Quintana, Juan Álvarez Mendizábal, Claudio Moyano, Leopoldo O´Donnell, Práxedes Mateo Sagasta o el conde de Romanones.  

En 1812, después de la invasión de Napoleón, Cataluña es dividida en cuatro departamentos e incorporada al Imperio francés. La ciudadanía no tarda en rebelarse como en el resto de España y se fuerza al ocupante a retirarse en 1814.  España sale exhausta de la aventura napoleónica. De nuevo en 1823 un contingente de la armada francesa interviene (los Cien Mil Hijos de San Luis) pero, esta vez, con el acuerdo de la Santa Alianza. Las guerras de independencia hispanoamericanas (1810-1823) dan la puntilla al Imperio español.  Construido sobre el modelo liberal-jacobino francés, el Estado-Nación que le reemplaza nunca llegará a consolidarse del todo.  A lo largo del siglo XIX, los golpes de estado militar/liberales se suceden a buen ritmo (treinta y tres golpes sobre treinta y cinco son “progresistas” de 1814 a 1884). En varias ocasiones, la guerra civil estalla. La Primera Guerra Carlista (1833-1840) opone la España tradicional del infante Carlos de Borbón a la España liberal de los partidarios de Isabel II.  Cataluña se moviliza ampliamente a favor de los carlistas.  Realiza la misma elección durante la Segunda Guerra Carlista (1846-1849) y su territorio es incluso el teatro principal de operaciones militares.

A partir del segundo tercio del siglo XIX, el movimiento cultural “Renaixença” comienza a desarrollarse.  Contribuye a la supervivencia de las tradiciones y de la lengua catalana. Tiene el apoyo de la Iglesia, a través  del obispo y escritor Torras y Bages,  y del sacerdote y poeta Jacinto Verdaguer.  Las normas del catalán moderno serían fijadas más tarde, a comienzos del siglo XX, por el lingüista Pompeu Fabra.

El catalanismo político nace, por otra parte, en 1880.  Sus primeras personalidades más notorias son los federalistas republicanos Francisco Pi y Margall (Presidente de la Primera República española, en 1873) y Valentí Almirall.  Se fundan tres partidos en pocos años: La Lliga de Catalunya, en 1887, Unió catalanista en 1891 y al Lliga Regionalista de Enric Prat y Francesc Cambó, en 1901. La ideología de estos partidos es regionalista, conservadora e interclasista. Su principal éxito es la obtención de la Mancomunidad de Cataluña en 1914.  Esta institución funciona hasta  1925. Agrupa las cuatro provincias catalanas (Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona) y permite una cierta gestión político-administrativa común.

Los años 1922 y 1931 ven el nacimiento de otros dos partidos independentistas de centro-izquierda: Estat Catalá, del militar y masón Francesc Macià, y Esquerra Republicana, de F. Macià, Lluís Companys y Josep Tarradellas.  En esa época, los inmigrantes que se ven atraídos por la Cataluña industrial vienen de las clases populares del sur de España y son profundamente antinacionalistas. Simpatizan y militan sobre todo en la CNT anarquista, pero también en la federación catalana del PSOE, y consideran el nacionalismo catalán como un movimiento burgués. Sus descendientes, de origen principalmente andaluz, constituyen hoy una buena parte de la población catalana.

Tras la llegada de la Segunda República (14 de abril de 1931), el presidente de Esquerra Republicana, Francesc Macià, proclama desde el Palacio de la Generalidad: “La República catalana como estado integrante de la Federación ibérica”. Un año y medio más tarde, el 9 de septiembre de 1932, las Cortes españolas adoptan el primer Estatuto de Autonomía de Cataluña. A partir de entonces, existen un gobierno y un parlamento en Barcelona. Pero en octubre de 1934, en medio de la revolución socialista, el presidente de la Generalidad, Lluís Companys, ofrece su apoyo a los revolucionarios contra el gobierno de la República dirigida por el líder del Partido Radical, Alejandro Lerroux. Por su parte, Companys afirma desde el balcón de la Generalidad: “El Gobierno que yo presido asume todas las facultades del poder en Cataluña y proclama el Estado catalán en la República Federal Española”.  Pero después del fracaso de la revolución socialista, el Estatuto de Autonomía es suspendido por el Gobierno central. No será restablecido hasta después de las elecciones de febrero de 1936, tras la victoria del Frente Popular.

Después de la Guerra Civil (1936-1939), bajo la dictadura de Franco (1939-1975), el nacionalismo y el separatismo catalanes son severamente reprimidos. La oposición nacionalista y separatista catalanas están prácticamente ausentes durante el franquismo. La única resistencia seria y amenazadora para el régimen viene entonces de los anarquistas, los comunistas y los nacionalistas vascos. No hay que olvidar tampoco que, durante la Guerra Civil, una parte del catalanismo político (sobre todo los miembros de la Lliga Regionalista y de la Lliga Catalana de Francesc Cambó) combatió con convicción en las filas del bando nacional.  Buen número de catalanes acogió con entusiasmo a las tropas de Franco en Barcelona, en enero de 1939.  Entre los vencedores, hay intelectuales y artistas catalanes prestigiosos como Josep Pla, Eugenio d´Ors, Salvador Dalí, José María Sert, Fernando Valls Taberner o Martín de Riquer.  Durante los primeros años del régimen franquista, la lengua catalana es reprimida y combatida como “vehículo del separatismo”. Pero a partir de 1944-1950 una cierta liberalización cultural permite la enseñanza de la filología catalana, la publicación de libros y las representaciones teatrales en catalán. Cataluña será una de las regiones que se beneficiará más del “milagro económico español” de los años 1959-1973.

En 1978, la Constitución de la España democrática generaliza el principio autonómico. Se crean diecisiete comunidades autónomas (más dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla). Cataluña es definida como “nacionalidad” y el catalán es declarado oficial al mismo nivel que el español. Durante veintiocho años (de 1980 a 2003 y de 2010 a 2015) Cataluña tiene gobiernos de los nacionalistas de CiU, una federación de partidos cuya ideología es liberal y demócrata-cristiana.  Una coalición de izquierdas (PSC, Iniciativa per Catalunya Verds y nacionalistas de Esquerra Republicana) conseguirá el poder durante siete años solamente.  
Durante las últimas elecciones al Parlamento de Cataluña, en septiembre de 2015, las dos coaliciones independentistas que apoyan el proceso de secesión de España y que reivindican también la Cataluña francesa, Junts pel sí y la CUP, obtienen la mayoría de escaños (respectivamente 62 y 10 sobre un total de 135). El nacionalismo radical es hoy, sin ninguna duda, la fuerza política hegemónica de Cataluña. Pero en el futuro tendrán que gestionar el aumento constante del número de inmigrantes extranjeros (15% de la población, en particular de origen africano) y la presencia mayoritaria de castellano-parlantes (57% de la población).

¿Cataluña con o sin España? La respuesta pertenece teóricamente al conjunto del pueblo español, y no solo al pueblo catalán.  La Constitución española reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y de las regiones, pero apuntilla que “tiene como fundamento la unidad indisoluble de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.  Fuera de la revolución, la única vía posible para la autodeterminación es: Primero, que el Parlamento catalán proponga a las Cortes Generales una reforma de la Constitución y, segundo, que el pueblo español se pronuncie democráticamente en última instancia.

Dicho esto, en la práctica y por voluntad de la clase política española, la respuesta depende también en buena medida de lo que digan las autoridades de la Unión Europea. “Los kosovares nos han enseñado el camino a seguir”, repiten incansablemente los independentistas catalanes.  Les gusta también compararse a los irlandeses reprimidos por los británicos. Pero, ironías de la Historia, la cuestión es que los catalanes no han sido nunca víctimas de un Estado jacobino centralista y represivo, como suelen decir, ni tampoco “robados y condenados a pagar por el resto de España”. Antes al contrario, Cataluña siempre ha sido una de las regiones más privilegiadas de España.  En cuanto a la comparación que les gusta hacer a los independentistas catalanes entre, por un lado, los neoliberales españoles (conservadores liberales del PP y socio-liberales del PSOE), todos mundialistas, atlantistas, multiculturalistas y eurófilos y, por otro lado, los “liberales jacobinos” y los “franquistas/fascistas” de antaño, eso es una gran patraña.

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On November 30, 1934, a young Madrilenian deputy declared in the Spanish Parliament: «(…) for many, the Catalan problem is a simple artifice and, for others, it is nothing more than a matter of greed; however, these two attitudes are perfectly unjust and unwise. Catalonia is many things at once, and much deeper than a simple village of merchants. Catalonia is a deeply sentimental town; the problem of Catalonia is not about imports and exports; is a problem – very difficult – a problem of feelings «. Jordi Pujol, president of the Generalitat for nearly a quarter of a century, said one day of the author of those phrases that he was one «of those who had understood Catalonia better, and in very difficult circumstances» (Time, December 22, 1997 , no. 816). To scandal of the guardians of the historically correct, he was referring to the lawyer and founder of the Spanish Falange, Jose Antonio Primo de Rivera.

The Catalan question is, today as yesterday, above all historical-affective, then political and then economic. Since 1980 and especially since 2010, on September 11 of each year, huge masses of citizens are mobilizing in Catalonia to demonstrate in favor of independence. La Diada is the national holiday that commemorates the fall of Barcelona to the troops of Felipe V, grandson of Louis XIV, on September 11, 1714. In forty years from the Transition to democracy, the Catalan problem has only aggravated. About 40% of the Catalan electorate is no longer content with the Statute of Autonomy, which was approved in two stages: First, in 1979 and, again, with other powers added, after the 2006 referendum (73.9% favorable). The majority of the current Catalan political class (a circumstantial union of right wing and extreme left independentistas) considers the autonomy of the one that has benefited until now as very insufficient. Not only regionalism, but also federalism on the Swiss, German, or US model. are dead and buried. We want nothing more than to take the step towards independence.

The referendum of October 1, 2017, organized by the Catalan authorities violating the Constitution (fundamental law of Spanish democracy) has demonstrated this secessionist will. A parody of a referendum, openly unconstitutional, that was largely improvised. There were no electoral lists, polls were on the street and voters could vote several times without being checked. According to the Generalitat, 90% of the votes were in favor of independence. The participation would have been, according to the same source, of 42% (2,200,000 people over 5,300,000 calls to vote). If we remove 10% of the «no», it is between 38 and 40% of the electorate that would have been in favor of independence. In any case, after decades marked both by the pusillanimity of the central Government of Madrid and the growing combativity of the Catalan independence, secession does not seem an incredible hypothesis.

Like all nationalisms, Catalan nationalism finds its strength both in the consciousness and the will to be a community with a destination, as in the existence of a language, a territory and a historical-cultural particularism. But, with that said, the millennial history of Catalonia and its language are the keys to the understanding of its identity.

The Roman province of Hispania citerior (northern half of the Iberian Peninsula) was founded in 195 BC. It was administered from Tarraco (the present Tarragona), city where the visigodos settled down in 410 d.C. At the end of the eighth century, after the Muslim invasion, the Carolingian empire established its political-military border in the eastern part of the Pyrenees. It was the famous Marca Hispánica, organized in counties, such as Pallars, Ribagorza, Urgell, Cerdanya, Barcelona, ​​Gerona, Osona, Ampurias and Roussillon. Over the following centuries, the counts of Barcelona developed their territory through a series of matrimonial alliances, inheritances and conquests. In 1150, Count Ramon Berenguer IV married Petronila de Aragón. His son Alfonso II becomes king of Aragon and count of Barcelona. Another dynastic union with capital consequences for Spain: the marriage of Fernando de Aragón and Isabel la Católica, queen of Castile, in 1469, that allows to unify the country, although each kingdom retains its own institutions and laws. In the sixteenth century, Catalonia had a viceroy, the archbishop of Tarragona, appointed by the Emperor Charles V. For the first time, the territory appears governed as a unified region.

Throughout the War of the Thirty Years (1618-1648) the French conquer the Roussillon. To cope with the war costs, the Count-Duke of Olivares, Prime Minister of Philip IV, decides to raise taxes and recruit Catalan soldiers. These measures immediately provoke the hostility of the peasants and a part of the Catalan authorities. The bishops of Vic and Barcelona appear in their capital at the head of 3,000 rebellious peasants. On 16 January 1641, the President of the Generalitat, Pau Claris, proclaimed the independent Republic of Catalonia under the protection of the King of France. But he doubts, he reconsiders, and on the 23rd of the same month, he completely subjects Catalonia to Louis XIII of France. Felipe V will recover it, without the Rosellón, ten years later in the signing of Treaty of the Pyrenees (1659).

At the death of Charles II, the last monarch of the Habsburgs, a war of succession broke out between two suitors: Philip V of the House of Bourbon, grandson of Louis XIV, and Archduke Charles of Austria VI, ruler of the Holy Empire). Castile and Navarre unite without doubt to the side of Felipe V, but the Crown of Aragon, that owns the territory of Catalonia, is pronounced by Carlos III. After several years of conflict (1701-1715), the Bourbons won the war. After his victory, Philip V signed the New Plant Decrees (1707-1716) which follow the French model of centralization of the State and which profoundly modify the traditional institutions of «the Spains» (fueros, customs and civil liberties of the kingdoms of Castile , Aragon, Valencia, Mallorca and Principality of Catalonia are limited and reduced).

The first legal provisions against the Catalan language were adopted in the eighteenth and nineteenth centuries by Francophile reformers, Freemasons and left-wing liberals. For them, Spanish must be the modernizing language of Spain in the image of French in France. The Count of Aranda, the Count of Floridablanca, Manuel Godoy, Manuel José Quintana, Juan Álvarez Mendizábal, Claudio Moyano, Leopoldo O’Donnell, Práxedes Mateo Sagasta, and the Count of Romanones .

In 1812, after the invasion of Napoleon, Catalonia is divided into four departments and incorporated into the French Empire. The citizenship is not slow in rebelling as in the rest of Spain and the occupant is forced to retire in 1814. Spain leaves exhausted of the Napoleonic adventure. Again in 1823 a contingent of the French army intervened (the Hundred Thousand Sons of St. Louis) but, this time, with the agreement of the Holy Alliance. The Spanish-American wars of independence (1810-1823) give the Spanish empire lace. Built on the French liberal-Jacobin model, the Nation-State that replaces it will never become fully consolidated. Throughout the nineteenth century, military / liberal coups d’etat succeeded at a good pace (thirty-three strokes out of thirty-five were «progressives» from 1814 to 1884). On several occasions, the civil war breaks out. The First Carlista War (1833-1840) opposes the traditional Spain of the infant Carlos de Borbón to the liberal Spain of the supporters of Isabel II. Catalonia is widely mobilized in favor of the Carlist. It made the same election during the Second Carlist War (1846-1849) and its territory is even the main theater of military operations.

From the second third of the nineteenth century, the cultural movement «Renaixença» begins to develop. It contributes to the survival of traditions and the Catalan language. It has the support of the Church, through the bishop and writer Torras and Bages, and the priest and poet Jacinto Verdaguer. The norms of modern Catalan would be fixed later, at the beginning of century XX, by the linguist Pompeu Fabra.

Political Catalanism was born, moreover, in 1880. His earliest personalities were Republican federalists Francisco Pi y Margall (President of the First Spanish Republic in 1873) and Valentí Almirall. Three parties are founded in a few years: The Lliga de Catalunya, in 1887, Unió Catalanista in 1891 and the Regionalist Lliga of Enric Prat and Francesc Cambó, in 1901. The ideology of these parties is regionalist, conservative and interclassist. Its main success is the obtaining of the Commonwealth of Catalonia in 1914. This institution works until 1925. It groups the four Catalan provinces (Barcelona, Tarragona, Lérida and Gerona) and allows a certain common political-administrative management.

The years 1922 and 1931 saw the birth of two other center-left independence parties: Estat Catalá, military and mason Francesc Macià, and Esquerra Republicana, by F. Macià, Lluís Companys and Josep Tarradellas. At that time, immigrants who are attracted to industrial Catalonia come from the popular classes of southern Spain and are deeply anti-nationalist. They sympathize and militate above all in the anarchist CNT, but also in the Catalan federation of the PSOE, and consider Catalan nationalism as a bourgeois movement. Their descendants, of mainly Andalusian origin, constitute today a good part of the Catalan population.

After the arrival of the Second Republic (April 14, 1931), the president of Esquerra Republicana, Francesc Macià, proclaims from the Palace of the Generalitat: «The Catalan Republic as a member state of the Iberian Federation.» A year and a half later, on September 9, 1932, the Spanish Cortes adopted the first Statute of Autonomy of Catalonia. Since then, there is a government and a parliament in Barcelona. But in October of 1934, in the middle of the socialist revolution, the President of the Generalitat, Lluís Companys, offered his support to the revolutionaries against the government of the Republic led by the leader of the Radical Party, Alejandro Lerroux. For its part, Companys states from the balcony of the Generalitat: «The Government that I preside assumes all the powers of power in Catalonia and proclaims the Catalan State in the Federal Republic of Spain.» But after the failure of the socialist revolution, the Statute of Autonomy is suspended by the central government. It will not be restored until after the elections of February 1936, after the victory of the Popular Front.

After the Civil War (1936-1939), under Franco’s dictatorship (1939-1975), Catalan nationalism and separatism were severely repressed. The Catalan nationalist and separatist opposition are practically absent during the Franco regime. The only serious and threatening resistance to the regime comes then from the anarchists, communists and Basque nationalists. It should not be forgotten that during the Civil War a part of the political Catalanism (especially the members of the Regionalist Lliga and the Catalan Lliga of Francesc Cambó) fought with conviction in the ranks of the national side. Among the winners, there are prestigious Catalan intellectuals and artists such as Josep Pla, Eugenio d’Ors, Salvador Dalí, José María Sert, Fernando Valls Taberner, and others. Martin de Riquer. During the first years of the Franco regime, the Catalan language is repressed and fought as a «vehicle of separatism». But from 1944-1950 a certain cultural liberalization allowed the teaching of Catalan philology, the publication of books and theatrical performances in Catalan. Catalonia will be one of the regions that will benefit most from the «Spanish economic miracle» of 1959-1973.

In 1978, the Constitution of democratic Spain generalized the autonomic principle. Seventeen autonomous communities are created (plus two autonomous cities, Ceuta and Melilla). Catalonia is defined as «nationality» and Catalan is declared official at the same level as Spanish. For twenty-eight years (from 1980 to 2003 and from 2010 to 2015) Catalonia has governments of the nationalists of CiU, a federation of parties whose ideology is liberal and Christian-Democrat. A leftist coalition (PSC, Iniciativa per Catalunya Verds and nationalists of Esquerra Republicana) will gain power for only seven years.

During the last elections to the Parliament of Catalonia, in September 2015, the two pro-independence coalitions that support the process of secession of Spain and which are also claimed by French Catalonia, Junts pel Yes and CUP, obtain the majority of seats (respectively 62 and 10 out of a total of 135). Radical nationalism is today, without a doubt, the hegemonic political force of Catalonia. But in the future they will have to manage the constant increase in the number of foreign immigrants (15% of the population, in particular of African origin) and the majority presence of Spanish-speakers (57% of the population).

Catalonia with or without Spain? The answer belongs theoretically to the whole of the Spanish people, and not only to the Catalan people. The Spanish Constitution recognizes and guarantees the right to autonomy of nationalities and regions, but points out that «it is based on the indissoluble unity of the Spanish nation, common and indivisible homeland of all Spaniards.» Outside of the revolution, the only possible way for self-determination is: First, that the Catalan Parliament propose to the Cortes Generales a reform of the Constitution and, secondly, that the Spanish people pronounce democratically in the last instance.

That said, in practice and by the will of the Spanish political class, the answer also depends to a large extent on what the authorities of the European Union say. «The Kosovars have taught us the way to go,» the Catalan independenceists repeat tirelessly. They also like to compare themselves to the Irish repressed by the British. But ironies of history, the question is that the Catalans have never been victims of a centralist and repressive Jacobin state, as they say, nor «stolen and doomed to pay for the rest of Spain.» On the contrary, Catalonia has always been one of the most privileged regions of Spain. As for the comparison that Catalan independentistas like to make between, on the one hand, the Spanish neoliberals (liberal conservatives of the PP and socio-liberals of the PSOE), all of them world-wide, Atlantian, multiculturalist and eurófilos, and, on the other hand, the «Jacobin liberals» and the «Francoist / fascist» of yesteryear, that’s a big hoax.


Texto original en idioma francés / Original text in French: http://cerclearistote.com/comprendre-la-question-catalane/

El llamado problema de Cataluña / The so-called catalonian problem

NAZIONALISTASBANDERA

ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS / ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: https://vaktar111.wordpress.com/2017/10/18/the-so-called-catalonian-problem/

Me he dado cuenta de que algunos de mis amigos internacionales están confundidos por lo que está sucediendo en España con Cataluña. Espero que esto ayude a ampliar la vista:

– España es una democracia occidental y sus ciudadanos catalanes votan frecuentemente. De hecho, entre webs europeas, nacionales, regionales y municipales, hemos votado 6 veces en los últimos cinco años.

– En las últimas elecciones regionales, los partidos a favor de la secesión decidieron unirse en torno a un único asunto -independencia- y no solo no lograron obtener la mayoría de los votos, sino que también perdieron votos en relación con las elecciones anteriores. Las encuestas, incluso las pagadas por los separatistas, muestran apoyo a la independencia, es una minoría y está en decadencia.

– Cataluña no está «oprimida». Es una de las regiones más prósperas de España y sus ciudadanos disfrutan de un alto nivel de vida y uno de los más altos grados de autogobierno de cualquier región de Europa. Tienen más independencia en todos los sentidos que la mayoría de los estados federales en los EE. UU. O Alemania, es increíble cómo MSM manipula todo esto. Y, por supuesto, cómo los radicales, muchos de ellos pura antifa escoria, quieren manipularte, personas. Han estado importando cantidades masivas de musulmanes como mano de obra barata con la única intención de no permitir la inmigración sudamericana solo porque esto luego habla español. Esta es la línea final.

– El partido que tradicionalmente dirigió el gobierno regional de Cataluña, durante los últimos 30 años, utilizó dinero público para promover una agenda separatista a través de la educación y los medios locales y se financió ilegalmente con un esquema corrupto en el que los contratistas tenían que pagar sobornos de al menos 3% de cualquier trabajo público. Adoctrinan a niños en escuelas como los musulmanes hacen en madrassas, algo feo. Por supuesto, contra España. Creo, según ellos, que se consideran una raza superior proveniente de la raza germana y arriana. Esto es lo estúpido que son. La conclusión es que la mayoría de los secesionistas tienen un complejo de inferioridad muy profundo y arraigado frente a la gran España que desprecian con odio. Y tienen las agallas para llamar a los españoles «racistas», LMAO. Se victimizan como los musulmanes en el Reino Unido o Francia.

– La región de Cataluña nunca ha existido como una entidad política independiente y fue parte o el Reino de Aragón, que se fusionó dinámicamente con el Reino de Castilla en 1492 para crear la España que conocemos hoy. No hay «unión», como en el Reino Unido, por ejemplo, Cataluña es para España lo que Rousillon es para Francia o Cornwall para Inglaterra.

– España es una democracia parlamentaria, con una constitución que puede ser enmendada. Una votación sobre la secesión territorial requeriría tal enmienda y el apoyo de una mayoría calificada de españoles.

– Ningún país o organización internacional, con la excepción de Nicolás Maduro en Venezuela, ha apoyado este movimiento.

Entonces, ¿por qué el alboroto? A medida que la economía mejora y el apoyo a la independencia disminuye, los separatistas temen «perder el tren» y, al romper las leyes españolas y regionales, se han embarcado en una campaña para presentar al gobierno central como «malvado» por no permitir un referéndum regional que sí lo hizo. No cumplir con la Constitución (aprobada de manera abrumadora en toda España, incluida Cataluña) o la ley catalana, el Estatuto. Este ruido también oculta convenientemente los escándalos de corrupción regional y establece separatistas como víctimas para las próximas elecciones regionales.

-El problema real aquí es que muchas personas buenas, españoles en el fondo, están sufriendo, siendo realmente oprimidos y procesados ​​como judíos en la Alemania nazi durante los 30 ‘. Y se mantienen en silencio … hasta ahora, cuando se inicia un levantamiento que podría terminar bastante mal, sabiendo la mentalidad española. Sólo hay que recordar el 2 de mayo nd 1808 contra Francia invasión. Sangre corriendo como ríos por las calles. En el fondo, estos estúpidos separatistas radicales no saben qué y quiénes realmente se enfrentan aquí.

USTED DEBE CONOCER TODOS ESTOS HECHOS ANTES DE REALIZAR CUALQUIER GUESS NO EDUCADO.

GRACIAS.

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He aquí la falsedad mugrienta de la separatista Colau

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Documento interno de la Guardia Urbana de Barcelona filtrado a OKDiario. En esta relación de manifestantes, donde se detalla calle a calle y plaza a plaza el número de asistentes, sale una cifra final de 1.043.800 participantes. Dicha cifra fue  minimizada hasta los 350.000 y cualquiera que aplique la lógica llegará a la conclusión de que la Colau, tan falsaria como mugrienta, poseía una razón bien simple: no podía reconocer que en Barcelona se hubiera reunido más de un millón de personas exigiendo el cumplimiento de la Ley. Claro que, según la TV3, todos eran falangistas.

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VÍDEO: «Adoctrinados»/ «indoctrinated» (Music: «The Wall» by Pink Floyd)

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Así son adoctrinados y manipulados los niños y adolescentes en Cataluña por la «CHUSMA» Nacionalista catalana.

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CATALUÑA FORGES

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SEÑOR PRESIDENTE / MR. PRESIDENT

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POR/BY Alfonso Ussia en La Razón

Señor Presidente del Gobierno: Entendemos y valoramos su viaje a los Estados Unidos para reunirse con Trump, que apoyó la unidad de España y calificó de tontos a los separatistas. Y entendemos y valoramos también la suspensión de otro viaje previsto que podrá realizarse cuando pase el meneo. Lo que no entendemos, y por ello, no podemos valorar, es su desaparición. No sabemos si está en La Moncloa, en Pontevedra, en el Camino de Santiago o en el de Santo Toribio de Liébana. De lo que no hay duda es que usted no está. Y si está, que estará en alguna parte, su obligación es dar la cara y reprimir públicamente las tonterías que están emitiendo algunos de sus ministros.

Dice el señor Guindos, el del acento pijo, que está abierto a negociar suculentas mejoras económicas para Cataluña. Es decir, que el chantaje sirve. Mañana serán los vascos, y más tarde los gallegos y los canarios, con toda la razón. El Gobierno de España está dispuesto a beneficiar a unos delincuentes que no se ha atrevido a meter en la cárcel. Y el señor Méndez de Vigo, el que se olvida de Carlos I y se acuerda de Pablo Motos, ha reconocido su plena confianza en los Mozos de Escuadra. No digo que los Mozos de Escuadra no merezcan un margen de serena confianza, pero hasta la fecha, muchos de ellos, empezando por su Mayor, el charnego vallisoletano Trapero, no han hablado y actuado con arreglo a sus deberes y obligaciones. El ministro de Cultura no puede ni debe entrar en valoraciones que corresponden al ministro de Interior, que sin hacer demasiado ruido, al menos ha cumplido con su responsabilidad mandando a Cataluña a los guardias civiles y policías nacionales. Y de esos sí nos fiamos plenamente.

 

Pero las palabras de Guindos, o de Méndez de Vigo o de vaya usted a saber quién, señor Presidente, siempre cobardes y melindrosas, acomplejadas y fatuas simultáneamente, no van acompañadas de la voz que esperamos. Esa voz es la suya, y no se oye. Es conveniente e imprescindible escudarse en las leyes, los fiscales y los jueces. Lo contrario sería golpear a la auténtica democracia. Pero al mismo tiempo es conveniente e imprescindible que usted, señor Presidente, hable, opine, informe, advierta, y se enfrente a una realidad que es consecuencia de los pactos a espaldas de la ciudadanía de usted, de Zapatero, de Aznar, de González y de Adolfo Suárez con los independentistas, antaño llamados nacionalistas. Excluyo a Leopoldo Calvo-Sotelo, un hombre serio sin tiempo en la presidencia del Gobierno para conceder privilegios a los traidores.

Y me permito el atrevimiento de recomendarle un gesto. Usted, señor Presidente del Gobierno, culpable de no haber ordenado el cumplimiento de las leyes durante seis años, culpable de haber reaccionado bien y tarde, cuando es mucho más asumible que el Gobierno de España reaccione bien y pronto, usted, señor Presidente, nos daría una agradable sorpresa a los españoles que creemos en nuestra unidad, nuestra libertad, nuestra Constitución y nuestras leyes, si el domingo viaja a Barcelona y sigue desde allí los acontecimientos del golpe de Estado. Y desde allí, desde Barcelona, se dirige a todos los españoles para anunciarles que el refrendo de los separatistas ha constituido un fracaso. Su integridad física estaría a salvo, por ello no se preocupe. Puede instalar su despacho de un día en cualquier edificio propiedad del Estado, incluido el Palacio de Pedralbes, reservado a los Reyes, si éstos no lo ocupan, que nada me extrañaría ver al Rey el domingo en Barcelona. El domingo se juega España muchas cosas, y los españoles necesitamos gestos para mantener la confianza. Gestos de la Corona y gestos del Presidente del Gobierno. El Rey tiene un campo de acción limitado por la Constitución, pero el de usted carece de márgenes y fronteras. El gabinete de crisis, mejor en la Delegación del Gobierno en Cataluña que en La Moncloa. De cuando en cuando, en situaciones tan graves como las que se suceden en Cataluña, el Presidente del Gobierno tiene que dar ejemplo. No sólo a través de sus palabras, sino con su presencia en el lugar de los hechos.

Y el 2 de octubre, nada de lisonjas y prebendas a los golpistas. El peso de la Ley. Y si tienen que entrar en la cárcel mil delincuentes, que lo hagan sin sentir el complejo y el temor de quienes lo ordenan. Todos somos iguales, pero usted posee la singularidad de su cargo. El uno de octubre en Barcelona. El dos, en La Moncloa y el tres, los delincuentes y violentos en chirona. El Estado no puede traicionar a España.

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Mr. President of the Government: We understand and value your trip to the United States to meet with Trump, who supported the unity of Spain and called the separatists foolish. And we also understand and appreciate the suspension of another planned trip that can be made when the wiggles pass. What we do not understand, and therefore, we can not value, is its disappearance. We do not know if it is in La Moncloa, in Pontevedra, in the Way of Santiago or in the one of Santo Toribio de Liébana. There is no doubt that you are not. And if it is, that it will be somewhere, its obligation is to give face and publicly repress the nonsense that some of its ministers are issuing.

Mr. Guindos says, the accent pijo, who is open to negotiate succulent economic improvements for Catalonia. That is, blackmail serves. Tomorrow will be the Basques, and later the Galicians and the Canaries, quite rightly. The Government of Spain is willing to benefit some criminals who have not dared to put in jail. And Mr. Méndez de Vigo, who forgets Carlos I and remembers Pablo Motos, has recognized his full confidence in the Squadrons. I do not say that the Squadrons do not deserve a margin of quiet confidence, but to this day, many of them, beginning with their Major, the Charlemagne Trappist of Valladolid, have not spoken and acted in accordance with their duties and obligations. The Minister of Culture can not and should not enter into assessments that correspond to the Minister of Interior, who without making too much noise, at least has fulfilled his responsibility by sending Catalonia to the civil guards and national police. And of these yes we fully believe.

But the words of Guindos, or of Mendez de Vigo, or of who you are, Mr. President, always cowardly and delicate, complex and fatuous at the same time, are not accompanied by the voice we hope for. That voice is yours, and you do not hear it. It is advisable and indispensable to shield oneself in the laws, the prosecutors and the judges. The opposite would be to strike at authentic democracy. But at the same time it is convenient and essential that you, Mr. President, speak, opine, report, warn, and face a reality that is a consequence of the covenants behind your citizenship, Zapatero, Aznar, Gonzalez and of Adolfo Suárez with the independentistas, formerly called nationalists. I exclude Leopoldo Calvo-Sotelo, a serious man without time in the presidency of the Government to grant privileges to the traitors.

And I dare to recommend a gesture. You, Mr. President of the Government, have been guilty of not having enforced the laws for six years, guilty of having reacted well and late, when it is much more acceptable for the Government of Spain to react well and soon, you, Mr President, would give a pleasant surprise to the Spaniards who believe in our unity, our freedom, our Constitution and our laws, if on Sunday he travels to Barcelona and follows from there the events of the coup. And from there, from Barcelona, he goes to all the Spaniards to announce that the endorsement of the separatists has been a failure. Your physical integrity would be safe, so do not worry. You can install your one-day office in any state-owned building, including the Palace of Pedralbes, reserved for the Kings, if they do not occupy it, that nothing would surprise me to see the King on Sunday in Barcelona.

On Sunday many things are played in Spain, and Spaniards need gestures to maintain confidence. Gestures of the Crown and gestures of the President of the Government. The King has a field of action limited by the Constitution, but yours has no margins and borders. The crisis cabinet, better in the Delegation of the Government in Catalonia than in La Moncloa. From time to time, in situations as serious as those that are happening in Catalonia, the President of the Government has to set an example. Not only through his words, but through his presence in the place of the facts.

And on October 2, no flattery and prebends to the coup. The weight of the Law. And if a thousand criminals have to enter the jail, they do it without feeling the complex and the fear of those who order it. We are all the same, but you have the singularity of your position. The one of October in Barcelona. The two, in La Moncloa and three, the criminals and violent in chirona. The State can not betray Spain.

 

Cataluña nunca fue independiente: la falacia histórica de 1714

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Lo primero que se debe tener en cuenta, es que la Guerra de Sucesión Española no fue un conflicto interno y local; ni una guerra civil entre diferentes territorios nacionales. Desde 1701 hasta 1714, España sufrió un conflicto internacional en el que intervinieron las principales potencias europeas alineadas entorno al rey Luis XIV de Francia, Borbón, y al emperador Leopoldo I del Sacro Imperio Romano Germánico, Habsburgo. El detonante sería la muerte sin descendentes del rey español Carlos II y un testamento que establecía que la Corona pasaría a manos de Felipe de Anjou, nieto de su hermana mayor.

Guerra de Sucesión Española

El 8 de mayo de 1701 es proclamado rey por las Cortes de Castilla y ungido por el cardenal Portocarrero en Toledo. En los meses sucesivos, acude a las cortes Aragón, Barcelona y Nápoles -las de Valencia no llegan a convocarse- para jurar sus fueros respectivos.

Pero el poder que tomaba el eje franco-español ponía en peligro la balanza europea, surgiendo pronto una alianza, liderada por el Sacro Imperio e Inglaterra que se oponía a la hegemonía borbónica, temiéndose una unión dinástica de Francia y España, pues era Luis XIV y no Felipe V (el Animoso) quien parecía dirigir los designios españoles. Así, el 7 de septiembre de 1701 se firma el Tratado de La Haya conformándose la Gran Alianza que unía al Sacro Imperio, Inglaterra, Prusia, muchos estados alemanes y las Provincias Unidas de los Países Bajos, además de Portugal y Saboya.

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El inicio de la guerra

La guerra comenzará fuera de los territorios peninsulares, comienza la lucha por el control de Milán y de los principados alemanes de Colonia y Brunswick, así como el cerco a la borbónica Baviera.

El momento es aprovechado por la Gran Alianza para atacar España: en 1702 tratan de ocupar el puerto de Cádiz, sin éxito. Pero las hostilidades se han abierto ya en la península. El emperador Leopoldo I proclamaría el 12 de septiembre de 1703 como «Rey Carlos III de España» a su hijo. Este desembarcaría inmediatamente en Portugal iniciando una infructuosa campaña bélica desde Extremadura.

Pese al fracaso inicial, en 1704, la flota aliada capitaneada por Carlos III logra cercar Barcelona, tras un corto pero intenso sitio el archiduque es proclamado rey por las cortes catalanas. Dos años después entra en Madrid y recibe obediencia de Valencia. Pero El 25 de abril de 1707 las tropas borbónicas vencen en Almansa e inician la recuperación.

El fin de la guerra

En 1711 fallece el emperador austriaco y el archiduque Carlos se convierte en su sucesor produciéndose un nuevo giró en la balanza europea: el problema ahora es la unión hispano-austriaca. Un año después, fallece el Delfín francés y Luis XIV quiere nombrar regente a Felipe durante la minoría de edad de Luis XV. pero era necesario que el Borbón renunciase a sus derechos dinásticos sobre Francia, y lo hizo en noviembre de ese año. La paz estaba cerca pero quedaba un problema: la presencia de la emperatriz en Barcelona y la resistencia catalana.

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El 11 de septiembre de 1714

Felipe V había anunciado que unificaría los fueros españoles, ante lo que se negaron los catalanes, fieles al archiduque. Pero el 11 de septiembre, abandonados a su suerte por sus aliados europeos, no pudieron resistir el último envite Borbón que ocupaba la ciudad, suprimía los fueros y reprimía a los sublevados con violencia.

La falacia de 1714

Así, el fin de la guerra no supuso acabar con una independencia de Cataluña que no se había dado jamás, sino el fin de un conflicto europeo gracias al establecimiento de un nuevo orden político. Lo demás es manipulación ideológica y sesgada de un suceso global.

FUENTE: Diariocrítico.com

Cataluña nunca fue independiente: el Reino de Aragón, el Condado de Barcelona y otras realidades históricas

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Dicen que la historia la escriben los vencedores pero, en los últimos tiempos, la historia se reescribe día a día por políticos, ideólogos y educadores que llevan a convertir una utopía en una realidad. Y eso es lo que ocurre con el pasado histórico de Cataluña. Pero, haciendo un esfuerzo por buscar la objetividad, se puede ver la realidad que se esconde a lo largo del tiempo tras la supuesta independencia de Cataluña.

La Cataluña medieval

Condado de Barcelona

El primer conde de Barcelona fue Bera, caudillo visigodo que se ocupó de la defensa de la Marca Hispánica, asentándose en Barcelona tras la conquista franca del 801. Momento en el que surgen otros entes como los condados de Urgel, Cerdaña, Rosellón, Gerona, Osona o Ampurias; todos ellos bajo control de la dinastía carolingia que controlaba el reino Franco.

Corona de Aragón

alfonso_ii_de_aragc3b3n_from_liber_feudorum_maiorHasta la llegada al trono de Alfonso II de Aragón en 1163 no habría existido diferencia entre Corona y Reino de Aragón. La diferencia entre ambos radicaba en la existencia de territorios autónomos, administrativa y legalmente hablando, dentro de la Corona, como sería el caso de los reinos de Valencia y Mallorca, que se unían al reino de Aragón.

El momento fundamental para el auge de Barcelona llega de la mano del casamiento entre Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y la infanta Petronila, hija del rey Ramiro II. El poder catalán ganará peso en el reino y el conde llegará a realizar labores regias en sustitución de su suegro, aunque jamás tomaría ese título.

La expansión territorial y su consecuencia política

Durante el siglo XIII, Aragón había realizado una política de expansión hacia el norte que se ve detenida tras la derrota de Pedro el Católico en Muret, forzándole a la firma del Tratado de Almizrad (1244). Este hecho, sin embargo, fue aprovechado por los aragoneses para dirigirse al sur conquistando Valencia y Mallorca y, más importante aún, estableciendo una clara vinculación con el Mediterráneo.

Sin embargo, el fin de las guerras de conquista trajo consigo una consecuencia inesperada: la nobleza había podido consolidar su poder e independencia en cuestiones legislativas y fiscales. Además, la corona se había visto obligada a apoyarse en los diversos condados catalanes. Pese a todo, y con un desarrollo asimétrico de sus regiones, Aragón consolidaba un entramado político común que mantenía unido gracias a la religión, la moneda y la legislación.

Condados catalanes

Las primeras referencias al Principado de Cataluña las encontramos en el siglo XI paraprincipado-de-cataluc3b1a describir los condados de Barcelona, Girona y Osona que controlaba Ramón Berenguer, si bien se trataba de limites territoriales y no administrativos. Además, inicialmente incluía otros territorios como los condados de Lerida o Urgel, pero desde Jaime I y su Real Pragmática de 1243, los limites se reducían al condado de Barcelona, derogándose el título de marqueses, que habían tomado sin consentimiento regio aprovechando la minoría de edad del monarca aragonés.

Por otro lado, el término de Condados Catalanes es una invención de la historiografía moderna que ha tratado de ofrecer una unidad a los territorios que hoy componen Cataluña. Sin embargo, el origen y desarrollo de estos no es idéntico y durante siglos mantuvieron su independencia administrativa, pero siempre bajo el control de los reinos Franco y de Aragón, primero, y de la Corona aragonesa, después.

¿Fue Cataluña independiente?

Es cierto que el poder del conde de Cataluña y el reconocimiento por Jaime I del Principado de Cataluña puede llegar a usarse como referencia para esa supuesta independencia de Cataluña. Pero los datos son objetivos: existieron múltiples condados en el territorio catalán que fueron controlados por la Corona de Aragón.

FUENTE: Diariocrítico.com