Etiqueta: ASESINOS

NERÓN ERA MAS MAGNÁNIMO QUE ESTOS BÁRBAROS.

Bien, antes que nada, INSISTO  UNA VEZ MAS EN LO MISMO, YO, SOY AGNÓSTICO, no sigo NINGUNA religión, mas ME HABLAN DE «TOLERANCIA», bien pues, ¿ESTO ES TOLERANCIA (joood…r y encima hasta tienen la caradura de hacerse propaganda usando frases como «la religión de la paz» y aun peor, un montón de IMBECILES, se lo tragan)?,¿El Islam es «tolerancia?, ¡¡¡vengaaa yaaa, por favor…… !!, ¿Tolerancia el Islam?, ¿Paz el Islam?…..

Los políticos y los legisladores, sobre todo estos últimos, deberian saberlo (de hecho lo saben, pero nos manipulan haciendo un uso sectarista del vocabulario) y si no, que cojan un Corán y LO LEAN BIEN.

EN EL HAY ORDENES BIEN CLARAS PARA COMETER DELITOS, SI, SI, DELITOS CONTRA LAS LEYES QUE TENEMOS EN OCCIDENTE, LEYES QUE ELLOS NO ACEPTAN PORQUE DICEN QUE POR ENCIMA DE TODO ESTÁ LO QUE DIJO ESA «COSA» QUE LLAMAN «ALÁ» O «ALLAH» CON EL QUE SOLO HABLÓ UN CONDUCTOR DE CARAVANAS VIOLENTO, ANALFABETO Y DEPRAVADO SEXUAL, UN PEDERASTA.

Vamos que, la existencia del tal Alá (o Allah) es tan probable como la existencia de los Vulcanianos.

Mientras tanto, hechos CIERTOS como los del documento que a continuación transcribo, COMO MÍNIMO SE OCULTAN Y SE TRATA DE QUE NO TENGAN LA MENOR DIFUSIÓN:

 Mientras los turcos musulmanes en Alemania -en los últimos años- han abierto libremente más de 3.000 mezquitas, los cristianos no tienen derecho a manifestar libremente su religión en tierras turcas, considerando que 600 años antes del islam, ya vivían allí los cristianos, entre ellos San Juan evangelista

Los cristianos
perseguidos

Por José María Carabante Muntada

La editorial Encuentro acaba de publicar un breve libro Los nuevos perseguidos del periodista italiano Antonio Socci. En él se dan cifras de lo que han supuesto las matanzas de cristianos en el siglo XX. Cristianos perseguidos a los que los medios de comunicación no sacan en las portadas de los periódicos. Por ello, hay que dar la bienvenida a este tipo de libros que ayudan a que la sociedad conozca a estos modernos mártires cristianos.

Desde hace uno años se ha venido hablando del fenómeno multicultural que, pese a los problemas que plantea su indefinición, ha conseguido encumbrarse como tópico de lo políticamente correcto. No han faltado quienes han visto en el multiculturalismo una falacia intelectual o una evidente contradicción (entre otros, Giovanni Sartori). Lo cierto, sin embargo, es que desde la trágica fecha del 11 de septiembre, los términos del debate se han restringido. De hecho, lo que se plantea ya no es la convivencia pacífica y enriquecedora de dos sistemas culturales, con sus consiguientes manifestaciones en la pintura, la música o la literatura. Ahora las preguntas se dirigen más bien a si es posible la no-agresión entre dos cosmovisiones diametralmente opuestas.

Existe, sin duda, pese a los intentos de silenciarlo, una batalla —y las últimas noticias nos obligan a hablar de batalla cruenta— entre dos formas de entender el mundo: la llamada occidental, de tradición judeocristiana, y la islámica. Ya Huntington escribió sobre el choque de civilizaciones que, a tenor de los periódicos, se está llevando a cabo hoy día. Los acontecimientos de Oriente Próximo, los últimos atentados —Bombay—, y la reconstrucción trágica de Irak copan, como no podía ser de otra manera, los telediarios.

Pero existe una confusión, a veces importante, en el panorama intelectual contemporáneo. Podríamos hablar de la tendencia postmoderna hacia al maniqueísmo y a la simplificación. Cabe señalar que en estos asuntos las posturas de cada cual pueden presentarse demasiado porosas a las ideologías, lo que frivoliza y traslada el enfrentamiento al plano intelectual.

Desde lo políticamente correcto dimanan alarmantes signos de contradicción. Se ha subrayado, no sin razón, la necesidad de impulsar conductas tolerantes hacia aquellos que no comparten nuestros puntos de vista. Sin embargo, mientras se apela a la tolerancia con los otros, se ha acusado una radical intolerancia con nuestras propias raíces culturales.

Dentro de estas coordenadas hay que presentar el fabuloso libro Los nuevos perseguidos. Antonio Socci ha realizado un recorrido, breve, por el siglo XX, alzando la voz por aquellas víctimas que, salvo algunas excepciones, rara vez ocupan las portadas de los periódicos. Existen otros libros similares, como el de Andrea Riccardi, El siglo de los mártires, publicado en el año 2001.

La guerra de Irak ha puesto de relieve la inversión de papeles que se presencia en el primer decenio del siglo XXI. Porque mientras muchos se pronunciaban sobre la invasión norteamericana, esos mismos corrían un tupido velo sobre otras tragedias con las que comparten algo más que esporádicos chalaneos ideológicos: Cuba, Sudán. Nigeria, Liberia, Costa de Marfil. No es ocasión esta de entrar a analizar la responsabilidad moral de los intelectuales, pero conviene subrayar que los dobles raseros con los que se enjuicia, muchas veces, el papel de los estados, deslegitiman los argumentos que se utilizan.

Las persecuciones contra los cristianos han sido una constante durante el pasado siglo, a tenor de los datos que Socci maneja. Cabe definir el siglo XX como el siglo de los mártires, si tenemos en cuenta que el número de cristianos muertos por su fe es mayor que la mitad de los asesinados durante toda la cristiandad. Pero lo que uno advierte al leer el libro es que, pese a los datos, las persecuciones siguen existiendo.

La World Christian Enciclopedia cifra un total de 69.420.000 de mártires (no en sentido formal, se refiere a muertos por la fe cristiana, de cualquier confesión). La cifra de mártires en el siglo XX —fértil en el odio cristiano— es de 45.400.000. A juicio de Socci, todos estos trágicos datos hacen que el silencio de los países occidentales, de las Organizaciones Internacionales sea más lacerante.

Si los perseguidos son los cristianos, de cualquier confesión, más difícil resulta encasillar a los perseguidores. De un lado, los países islámicos son una muestra de intolerancia. De hecho, mientras en los países occidentales, los judeocristianos, se habla y se practica la tolerancia respecto de sus costumbres, en los países de religión islámica el respeto para con los cristianos es inexistente.

Esto se percibe echando un vistazo a las estadísticas. Por ejemplo, en Egipto el porcentaje de cristianos coptos era, en 1975, el 20% mientras que en la actualidad apenas llegan al 10%. En Irán se ha pasado del 15% a un 2% en 1993 y hoy día un 0.5%. Estos descensos son comprensibles si se tiene en cuenta que las políticas religiosas de estos países favorecen la discriminación de los cristianos y éstos no encuentran más alternativa que la de huir de las persecuciones.

Los atentados, las humillaciones y los asesinatos de cristianos son el pan de cada día en muchos países. En Pakistán, de mayoría musulmana, se promulgó la llamada Ley de la blasfemia que penaba con la muerte a aquellos que ofendieran a Mahoma, a través de “palabras, gestos o alusiones”. Con estas leyes que pecan de laxitud se encuentra resquicio legal para castigar a aquellos que se declaren cristianos.

En Nigeria, trece estados han establecido la Sharía, la ley islámica, lo que ha provocado que muchos cristianos huyan en busca de legislaciones más tolerantes. Entre todos, señala Antonio Socci, son cerca de 26 países donde hay cerca de 78 millones de cristianos que viven como “rehenes de los musulmanes”.

Túnez aparece como una nación de las más tolerantes. Pero sus leyes prohíben a una mujer musulmana casarse con un cristiano. Las licencias necesarias para construir templos cristianos no se conceden. No está permitida la evangelización de los misioneros. Y se habla de un país tolerante de manera relativa, esto es, comparado con otros países islámicos.

Merece un capítulo aparte la situación en Sudán. Este país sufre una profunda división entre el norte(islámico) y el sur(cristianos y animistas, que representan el 16.7% y 12% respectivamente de la población). En el año 2000, Amnistía Internacional se hacía eco de los casi 2 millones de personas muertas y de los 4 millones de perseguidos por la guerra civil, reanudada en 1983. Los capturados en el sur son sometidos a la esclavitud, con una cifra que va más allá de los 200.000 personas. Desde el poder se galvaniza a la población a la guerra santa. Sin embargo, pese a los oídos sordos de las sociedades occidentales, existen algunas asociaciones que prestan ayuda. Entre otros, la Christian Solidarity International ha conseguido liberar a un alto número de esclavos (a cambio de dinero).

Socci considera que el comunismo se ha olvidado. Existen otros países donde también se persigue a los cristianos, por razones de carácter político más que religioso. Aunque la caída del muro de Berlín ocurriera en 1989, hoy día son cerca de 1500 millones de personas las que aún viven bajo regímenes comunistas.

En Vietnam, China, Corea del Norte también se ha perseguido a los cristianos. Se ha prohibido el culto, se producen arrestos o existen desaparecidos. Se ha condenado a muerte a sacerdotes y en China a algunos obispos, bajo la excusa de ser elementos nocivos para el régimen.

Se acusa con frecuencia a la Iglesia Católica de una historia oscura, de masacres e intolerancias y se alude al triste fenómeno de la Inquisición. Juan pablo II pidió un sentido perdón por el cúmulo de víctimas de la intransigencia cristiana. Parece que esto no ha bastado.

El libro de Antonio Socci no trata de silenciar aquellos hechos que, a lo largo de la historia, ha cometido la Iglesia. Lo que trata de poner de manifiesto es que no cabe invertir la posición de las víctimas. Es decir, acusar a la iglesia de un pasado tenebroso no desmerece en nada el número de víctimas y de mártires que han sufrido persecución. De hecho, cabe señalar que el reconocimiento de las propias culpas que el Papa realizó en el Jubileo del año 2000 sirve para ponderar la autoridad moral de una institución que cuenta con más perseguidos que perseguidores.

La iglesia es actualmente un objetivo para la inquina de muchos. No hay que demostrar una afirmación que se corrobora cada día en los artículos de opinión. Pero muchos de quienes tachan al catolicismo de intolerancia no tienen en cuenta o desconocen el infinito número de cristianos, católicos, asesinados por su fe. Además, los prejuicios y los dobles raseros no favorecen la crítica constructiva. Antonio Socci recoge una anécdota muy ilustrativa al respecto. En Italia muchas escuelas han cerrado durante los meses del Ramadán, por respeto hacia los niños musulmanes. Sin embargo, se ha emprendido también una reforma que va a quitar los crucifijos de las escuelas. En España, sin llegar a esos extremos, la situación es similar.

Leyendo el libro de Socci se descubre que las víctimas muchas veces se consideran perseguidores, sobre la base de un espíritu anticlerical y rancio. Mientras que la tolerancia se pide para unos, se niega el respeto a los otros. Las páginas de los diarios se nutren algunas veces de calumnias contra la Iglesia ( por ejemplo, con el papa Pío XII, cuya ayuda a los judíos ha sido reconocida), sin que nada haya pasado. En Francia, se ha llevado a los tribunales a Michael Houllebecq por falta de respeto con la religión islámica.

La tolerancia y el respeto deben ser valores que cualquier país debe tener arraigados en la sociedad. La presencia de personas de variadas religiones y confesiones en el mundo occidental demuestra que a nadie se le hace renunciar a sus ideas. La crítica constructiva que realiza la opinión pública es signo de que la libertad de pensamiento imperan allí donde se practica. Pero esos mismos valores hay que practicarlos para con aquellos que sufren. Y hacerles alzar la voz en medio de una sociedad que desconoce a sus víctimas.

Antonio Socci. Los nuevos perseguidos. Editorial Encuentro. Madrid(2003). Traducción: Manuel Oriol. 127 págs.

Hoy, ya iniciado el siglo XXI, las tres plagas son comunismo, el nazismo, y el islamismo; la insidia mahometana aumenta en crueldad y perfidia.

PAREMOS LOS PIES A ESTA GENTUZA DE UNA VEZ.

UN PASEO POR EL TIEMPO

EL PASADO
Granada, 10 de Mayo 1478 D.C.

Esther, joven judía de 15 años. Su familia ha sido asesinada a manos de un sicario sarraceno, Muhamad Al Jaadi. Su casa y enseres arrasados y calcinados por el fuego. Ella, tras sufrir numerosas violaciones es conducida al harem del sultán Abu I Hassan (o Alí Muley Hacen), Allí tras dos años de vejaciones muere envenenada por la favorita del sultán, Zoraya, anteriormente noble castellana llamada Isabel de Solís. Tras una tortura agónica de golpes muy bien administrados para no dejar marcas evidentes le administró una onza de arsénico y acabó con ella.

EL PRESENTE
Turquía 10 de Agosto 2004 D.C.

Helena, mujer cristiana de 24 años, acaba de ser madre hace escasamente cinco meses. Su familia, bebé incluido, ha sido víctima de un atentado perpetrado en un hotel de Estambul reivindicado por las Brigadas Abu Hafs Al Masri, una de las organizaciones de Al Qaida. Todos muertos excepto ella.
Ha sido raptada y vendida a una red de prostitución en Dubai.Fallece víctima de Sida a los 29 años.

FUTURO INMEDIATO
Barcelona, 10 de Diciembre año 42 T.A.I. (Tras el advenimiento del Islam) 2122 D.C.

Tres mujeres: Aaminah, Myriam y Marina, residentes en Barcelona, ciudad de Al Andalus. Procedentes de antiguas familias, musulmana, hebrea y católica respectivamente.
El islam se ha instaurado en el mundo occidental y se prohibe y castiga profesar cualquier otra fe. La sharia es la única ley existente.
Pero en el seno de algunas familias la tradición oral sobre otros modus vivendi del pasado aun sobrevive.
Esas jóvenes tienen algo en común, las tres son esposas de un próspero empresario, Muhammad Saleem. A pesar de haber recibido educación superior muy esmerada, eso no ha sido óbice para que hayan sido adquiridas como esposas por el amo que las posee. Afortunadamente, dentro de su hogar del que apenas salen no son sometidas a una estricta vigilancia por el marido siempre ocupado.

FUTURO, 30 AÑOS DESPUÉS, 72 D.A.I, 2152 D.C.

Entre estas tres mujeres han traído al mundo diecisiete hijos. En secreto han ido imbuyendo en ellos el rechazo por el totalitarismo del islam. Eso sí, han puesto sumo cuidado en no hacerlo evidente a los ojos y oídos que les rodean.

FUTURO, 50 AÑOS DESPUES, 132 D.A.I., 2202 D.C.

Los descendientes de esas tres disidentes del islam ya son trescientos, cifra irrisoria para iniciar un levantamiento si. Pero trescientos fueron los soldados de las Termópilas y también con los que dispuso Pelayo para iniciar la Reconquista en la anterior invasión del territorio hispano.
Cierto que pasaron siglos antes que los Reyes Católicos los expulsaran, pero el asturiano inicio la lucha.

Esta vez es distinto. El islam ha tomado el antiguo mundo occidental y no deja resquicio para ninguna libertad individual.
Precisamente por eso, entre la población aunque en silencio recóndito por el miedo a las represalias, todavía bulle un grito callado de liberación.

Los descendientes de las tres esposas han sembrado la idea de un mundo distinto. han transmitido la posibilidad de vivir de otra forma, recuerdos de otros tiempos donde se permitía la libertad de pensamiento.

El islam se impuso por medio del terror, jamás por convencimiento.
Y esos trescientos serán la simiente de la que germine la clandestinidad de nuevas generaciones disconformes que en silencio se alzarán un día con la misma táctica que ellos se impusieron…Conquistar con el vientre de sus mujeres, tener multitud de hijos y educarlos en la oposición.
Se les preprará para que inicien una diáspora al estilo de los judios, diseminándose por todo el mundo, que es quizás la única forma de no desaparecer como entidad cultural y con suerte en años, un par de siglos ¿quién sabe? se levantarán en masa.

Y ya no se tratará de cometer de nuevo el error de expulsarlos como antaño, porque no habrá un reducto en la tierra que desee alojar de nuevo la semilla del mal, so riesgo de que vuelva a brotar.
La misión será ERRADICARLOS como entidad.

Quizás esta vez sean las mujeres las impulsoras del cambio a traves de la transmisión de la cultura olvidada a los hijos, a fin de cuentas las tradiciones y los recuerdos… los cuentos proviene en su mayoría de la tradición oral de las madres.

Porque, hoy, en el presente todavía… si no tomamos medidas a tiempo para evitarlo solo quedará decir en breve…BIENVENIDOSS AL ISLAM!!

APRENDIENDO MAS COSAS SOBRE «LA RELIGIÓN DE LA PAZ Y EL AMOR»

ISLAM – La apostasía (ridda), es decir, el abandono del Islam por un musulmán se considera un error gravísimo y una traición a la comunidad de los verdaderos creyentes, la umma, en la que sólo se puede entrar, pero de la cual no es lícito salir. ¿Qué dice el Corán de esto? Hay 14 versículos en él que tratan de la apostasía, 13 de ellos hablan de «un castigo muy doloroso en el otro mundo», solamente la azora del Arrepentimiento IX, 75 dice, refiriéndose a los apóstatas, que «Dios los atormentará con un tormento doloroso en este mundo y en la última vida: no tendrán en la tierra amigo ni defensor». Esto ha sido interpretado por la tradición preponderante y por las corrientes radicales actuales como que al apóstata hay que aplicarle la pena de muerte. Además, en las sociedades islámicas –no se olvide que son teocráticas–, el que se pasa a otra religión o se hace ateo pierde en sustancia sus derechos, porque la depositaria de ellos es la comunidad y no el individuo; éste goza de los mismos en cuanto miembro de dicha comunidad, lo que no deja de presentar un gran parecido con los nacionalismos. En el cristianismo, por el contrario, es la persona como tal la titular de los derechos. En algunas de estas sociedades, incluso el código penal tipifica el delito de apostasía, penándolo con la muerte.

Apostasía. (Del lat. apostasĭa, y este del gr. ἀποστασία).1. f. Acción y efecto de apostatar.

Apostatar. (Del lat. apostatāre).1. intr. Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo.2. intr. Dicho de un religioso: Abandonar irregularmente la orden o instituto a que pertenece.3. intr. Dicho de un clérigo: Prescindir habitualmente de su condición de tal, por incumplimiento de las obligaciones propias de su estado.4. intr. Abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.

«La raíz del mal está inscrita en un islam que es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo». La fe no puede imponerse sino que es un ejercicio de la libertad, porque Dios no quiere esclavos a su servicio sino hijos que le amen. Todos debemos haber aprendido definitivamente que: la fe es propuesta, nada más.

El corán establece claramente una discriminación entre los musulmanes, que deben dominar, y los no musulmanes, que deben someterse»…

Lo más chocante es el delirio paranoico contra los judíos. El odio contra los judíos está presente en todo el Corán: “Malditos sean, allá donde se encuentren, serán cogidos y caerán en la matanza”» (Sura XXXIII, 61).

Mahometanos – Puede el Islam ser autocrítico? ¿Pueden sus líderes condenar y marginar a los extremistas, o está condenados los musulmanes a ser rehenes de las pasiones de aquellos que consideran el asesinato de inocentes un acto agradable a Dios? ¿Puede Occidente recuperar su compromiso con la razón y así ayudar a los reformadores del Islam?

Lo que los tópicos progres nunca le han contado sobre la civilización más avanzada de la historia: la nuestra ‘europea y cristiana’.

“Las cuatro escuelas de Ley sunnita, así como las de carácter shiíta, coinciden en que debe aplicarse la pena de muerte por apostasía. En los países en los que impera la Sharia o ley islámica como Irán, Arabia Saudita, Afganistán, Pakistán, Sudán y Mauritania, la pena de muerte para quienes abandonan el Islam suele ser aplicada”.

La ley de «hisba», es un antiguo reglamento islámico que permite a cualquier persona acusar a otra si considera que sus actos pueden ser perniciosos para la sociedad.

No se trata de que cohabiten musulmanes y cristianos en un mismo territorio, sino si es posible una sociedad democrática con una numerosa población musulmana. 2004 Alfonso García Nuño.

Un verdadero musulmán (con los sinónimos mahometano-islámico), no puede aceptar la igualdad entre hombre y mujer, pues el Corán, que es la pura palabra de Dios, dice expresamente que la mujer es inferior al hombre (consultar la aleya 34 de sura IV).

De hecho, pedir a un musulmán que se integra totalmente en nuestra sociedad es prácticamente invitarle a que abandone su fe religiosa; fe que no admite diferencia entre lo temporal y lo espiritual. Es evidente que un creyente musulmán no va a renunciar a lo que dice Dios por una ley dictada por unos humanos que son, además, infieles. La integración implica, para el musulmán, simplemente apostasía, acto que se castiga en el islam con la pena de muerte, y la ejecución del renegado puede realizarla todo buen musulmán si se encuentra con el apóstata. Incitar a un musulmán a la plena integración puede llegar a ser, en algunos casos, como invitarle al suicidio.

Recomendamos vivamente un libro fundamental ‘Islam para adultos’ Autor: Antonio López Campillo. Prólogo del doctor César VIDAL -Editorial ‘Adhara publicaciones’.

¿Cuantos mas ejemplos hay que poner?, la cosa está bien clara, EL ISLAM ES INCOMPATIBLE CON LA CIVILIZACIÓN, ASÍ DE CLARO, y por lo tanto, DEBE SER ILEGALIZADO.

Desde la prohibición de afeitarse la barba al velo femenino obligatorio, desde el cierre de las escuelas para la mujer a la amputación como castigo de los ladrones, desde el apaleamiento de los fornicarios a la lapidación de las adúlteras, los talibán* «amantes de la sharía» se han convertido en un enclave en pleno siglo XXI de leyes inicuas y contrarias a toda equidad, enunciadas por Mahoma en el s. VII d. de C.

*[talibán hoy podemos llamar a todo mahometano que obliga imponer la sharia, mismo a las personas que no acreditan ni aceptan tales principios despóticos, contrarios a la declaración de los derechos del hombre].

El mahometismo (islam) conduce al oscurantismo de una ideología que legitima la mentira y el disimulo, la muerte violenta que induce al homicidio y al suicidio, la ciega sumisión a la tiranía. ¿Dónde están los musulmanes llamados ‘moderados’ para proteger a los cristianos y judíos en tierras donde ya quedan pocos por exterminio o ahuyentamiento?.-

Mas nos vale dejarnos de zarandajas «progres» con eso de la «tolerancia» (que no es tal, su verdadero nombre debería ser «TONTORANCIA» aunque no aparezca en el diccionario) y exigir a nuestros estupidos políticos que se dejen de soplapolleces y miramientos con estos bárbaros del siglo XXI.

SEÑORES POLÍTICOS Y SEÑORES «PROGRES», EN NUESTRA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL:

NO QUEREMOS SHURAS.

NO QUEREMOS SHARIAS.

NO QUEREMOS YIHAD.

NO QUEREMOS CORÁN.

NO QUEREMOS ISLAM.

 

 

LOS ASESINATOS DEL LIGUERO.

 

Eso del «liguero» suena picantito ¿ein?, well, well, well, pues……..ADELANTE, ADELANTE, ECOUTEZ.

Je jee jeee jeeee jeeeeeee……

RELATO EN AUDIO, PINCHAR EN LA IMÁGEN

PASAJES DEL TERROR: Verdugo John ketch

 

John Ketch (Alrededor de 1630-1686) fue un verdugo al servicio del rey Carlos II de Inglaterra y que fue conocido por su extrema crueldad y sadismo. Estudiosos de la criminología consideran a Ketch como uno de los primeros asesinos en serie de la historia.

Juan Antonio Cebrián nos narra la historia de este Verdugo cruel. Documento de AUDIO, PINCHAR EN LA IMAGEN.

JOHN KETCH

PASAJES DEL TERROR: la secta de Heidnik

 

El Pasaje del Terror de Juan Antonio Cebrián trata sobre la secta creada por un psicokiller, Heidnik.

DOCUMENTO DE AUDIO, PINCHAR EN LA IMAGEN:

PASAJES DEL TERROR: John Wesley Hardin «dedos fríos»

 

Pasaje del terror de John Wesley Hardin, “dedos fríos” en el salvaje oeste.

John Wesley Hardin ( Bonham, Texas, 26 de mayo de 1853- El Paso, Texas, 19 de agosto de 1895) fue un criminal del oeste estadounidense del siglo XIX a quien se adjudican, al menos, 40 muertes. Reconocido por ser un hábil pistolero, creció en la etapa anterior a la guerra civil en la cual la violencia era una forma aceptada de solucionar conflictos. Después de estar preso por dieciséis años por la muerte de un sheriff, logró convertirse en abogado, pero fue abatido a balazos por un policía de la ciudad de El Paso. Escribió su autobiografía incompleta bajo el nombre de Vida de John Wesley Hardin, escrita por él mismo.

NARRACIÓN: Juan Antonio Cebrian en «La Rosa de los Vientos» de Onda Cero.

DOCUMENTO DE AUDIO, PINCHAR EN LA IMAGEN:

 

SIGUEN LAS BARBARIES ISLÁMICAS. LA POSESIÓN DE UN PERRO SE CASTIGARÁ EN IRÁN CON MULTAS.

 

La posesión de un perro se castigará en Irán con multas de entre 100 y 500 dólares y la “confiscación” del animal para su eliminación

Diputados iraníes ha presentado un proyecto de ley para impedir que las mascotas puedan vivir en las casas y circular libremente por el país. Si prosperara esta iniciativa, los perros no podrían vivir en las casas, ni podrían acceder a los transportes ni a recintos públicos urbanos. Desde la llegada de los ayatolás al poder, el 16 de noviembre de 1978, el exterminio de perros ha estado incluida en el glosario del libro de la revolución islámica. Occidente nunca tiene ojos para la letra pequeña del islam. Se calcula que diez millones de mascotas fueron exterminadas tras la caida del régimen pro-occidental del Sha Reza Pahlevi.

Durante aquella fértil etapa era habitual y hasta un signo de prestigio la tenencia de perros en los hogares. Tras la llegada al poder de los fanáticos barbados, el ayatolá Jomeini, líder supremo de la revolución, ordenó la creación de una unidad de vigilancia que se encargaría de “limpiar” Irán de “animales impuros”. Millones de iraníes tuvieron que desprenderse de sus canes e incluso hubo casos de personas que sufrieron la pena capital por tratar de salvar la vida de sus leales amigos, ocultándolos en casa hasta ser descubiertos por las denuncias de algún vecino.

Los perros no son bien vistos en el universo islámico. El Corán contiene numerosas citas contra estos animales y prohíbe su presencia en lugares utilizados habitualmente para el rezo. Los parlamentarios iraníes quieren evitar la presencia de perros en las casas con una normativa que contempla la confiscación del animal en caso de incumplimiento y multas de entre 100 y 500 dólares.

El objetivo, según los diputados, es luchar contra el aumento de personas que “poseen perros y los pasean en los lugares públicos, lo que se ha convertido en un problema de sociedad y constituye una ciega imitación de la cultura occidental vulgar”.

Lo curioso del caso es que la primera autoridad, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, tiene cuatro perros, aunque señalaron que en su momento estaba justificada la posesión puesto que “su uso sólo es limitado a garantizar su seguridad”.

Algunos iraníes ya se han opuesto a la propuesta. Argumentan que el Corán en absoluto denigra a los canes y que, en realidad, no hay ninguna controversia teológica al respecto.

FUENTE: LA POLÉMICA.

WEB ISLÁMICA EDITADA EN ESPAÑA ACUSA A LOS PERROS DE SER INSOLIDARIOS CON LOS INMIGRANTES Y DE APOYAR A LAS DICTADURAS CATOLICO FASCISTAS.

 

Una web islámica editada en España ‘acusa’ a los perros de ser insolidarios con los inmigrantes y de apoyar a las dictaduras “católico-fascistas”

Con la evolución de nuestras sociedades, el perro ha pasado de ser el mejor amigo del hombre a ser el peor enemigo del vecino. Y ser enemigo del vecino, es ser enemigo de la urbanidad, porque la urbanidad básicamente, es vecindad, convivencia”, señala Mo’ámmer al-Muháyir en Web Islam, una página islámica editada en España y protagonista ya de algunas polémicas destacadas, como amenazar a nuestro país con “tener otro 11-M”, a través de uno de sus principales articulistas, como consecuencia del apoyo del Gobierno de Zapatero a la guerra de Libia.

El autor del opúsculo anticanino, un converso residente en Argentina, propaga un exaltado y feroz ataque contra la convivencia doméstica de estos animales, similar a las invectivas lanzadas hace unos meses para prohibirles el paso a determinados espacios públicos.

El autor del infamante artículo recurre a algunos pasajes coránicos que validarían sus opiniones contra estos entrañables animales. “Hace algo más de 1400 años, hubo en Arabia un Profeta (Mahoma) que nos habló sobre los perros: “Quien que tenga un perro, salvo que sea para pastoreo, la caza o la crianza de animales de campo, perderá la complacencia y la bendición de Dios cada día que lo tenga, tanto como una montaña (qirat)”. “El Profeta Muhámmad (P y B) afirmó que todo aquel que tenga un perro en su casa le será negada la bendición de la presencia de los ángeles en su hogar, pues dijo: ‘Los ángeles no entran en una casa en la que hay un perro’”. “El perro es un animal impuro, y la impureza está en su hocico. Si un perro lame un plato o una vasija, debe lavarse una vez con tierra y siete veces con agua”.

El articulista de Web Islam desgrana larga y atropelladamente los orígenes y causas de la domesticación del perro, desde la época primitiva hasta la babilónica, para conferirle un papel de conveniencia económica para el hombre justo hasta la llegada de la revolución industrial. Preferimos que extraigan ustedes sus propias conclusiones a partir del desquiciado relato que reproducimos: “La Revolución Industrial da a luz un modelo de sociedad radicalmente distinto, donde el campesino se transforma en obrero. El campesino necesita campo, y el obrero, necesita fábrica. El campesino vive donde trabaja, su casa está en el campo, sea propio o ajeno. Vive en paz escuchando los cantos de los pájaros, y no ve gente muy a menudo. Por eso cuando ve a alguien, saluda y sonríe; está contento de ver a su vecino. Pero el obrero no puede vivir donde trabaja, porque el dueño de la fábrica tiene el único objetivo de hacer dinero con ella, no de construir una sociedad para sus operarios (…). De repente, el campesino que ahora es obrero, está harto de ver gente todos los días, y de los problemas de convivencia que acarrea vivir demasiado juntos en tan poco espacio. Y por eso está siempre de mal humor y ya no sonríe. Semejante estilo de vida sería una locura para cualquiera, pero hay un incentivo demasiado fuerte: se espera que el obrero, vendiendo su fuerza de trabajo, obtenga más dinero que el campesino y compense el malestar y hacinamiento de las ciudades con algo más, comprando riquezas. Algo como por ejemplo… un televisor.

La alienación ha entrado en esta instancia en un punto sin retorno, en un círculo vicioso que desemboca, indefectiblemente, en la destrucción de los lazos sociales urbanos y en el irremisible aislamiento del individuo ante la sociedad. Ya no convivimos; nos toleramos. Y no te acerques demasiado, porque tengo un perro.

En estas condiciones, todos esperamos que el perro haga el trabajo sucio que nosotros fuimos incapaces de arreglar: darnos el cariño que ya no podemos obtener de nuestros vecinos; y ahora que hay televisor, computadora y Play Station, que no pueden darnos ni siquiera nuestros familiares, porque están muy ocupados. El obrero vuelve del trabajo, y encuentra a su esposa viendo televisión con aire displicente y a su hijo absorto jugando a la Play Station, cada uno en cuartos separados. La lógica de la división compartimentada que la moderna sociedad industrial le impuso al recién llegado a la gran ciudad, se trasladó del edificio al seno del hogar. Cada uno está aislado en lo suyo. Lo saludan casi sin mirarlo, en la mayoría de los casos. Entonces el obrero se abraza al perro. De repente, el perro es maravilloso: lo mira a los ojos, mueve la cola, se siente feliz de verlo. De hecho, quizás sea el único que se siente feliz de verlo… porque sabe que le darán de comer. El obrero sabe esto, pero está tan necesitado de contacto físico que se miente a sí mismo (…). En esta instancia, el perro es el testaferro de nuestra fracasada vida afectiva y civil, pues recibe el cariño que nuestra mezquindad y temor nos impide darle a nuestros semejantes. De repente, en nuestras sociedades industriales, darle de comer a un perro de la calle es ‘humanitario’, pero darle de comer a un indigente o a un chico de la calle es peligroso, porque esa gente de la calle ‘son unos perros’. De esta forma, la misantropía y el odio a nuestros semejantes se disfraza de ternura. La pasión occidental por peinar y mimar perros mientras los huérfanos fuman y lustran zapatos en nuestras calles ante la puerta de los prostíbulos, es una prueba evidente de que nuestras sociedades industriales están más cerca de la zoofilia que de la filantropía. Por eso mimamos perros: porque somos incapaces de relacionarnos normalmente con otros seres humanos, de dar amor y de recibirlo como Dios manda. Si observamos a nuestro alrededor, veremos que cuanto más desconfiada y xenófoba es una sociedad, mayor es la población de perros” (sic).

Mo’ámmer al-Muháyir continúa ‘diseccionando’ el miserable mundo de los occidentales a través de los ojos de nuestras mascotas, a las que acusa de acumular ” tensiones y descargarlas contra los más débiles”. Y otra vez del delirio a la praxis para apuntalar su descabellada teoría: “Eso puede notarse, por ejemplo, cuando vemos que los perros encerrados se ‘entretienen’ ladrando y asustando a los transeúntes, es decir, perjudicando y estropeando la convivencia entre vecinos, que como vimos, en las sociedades industriales llega hasta el paroxismo. Uno podría preguntarse: si el perro es un animal de costumbres, ¿no se acostumbra a ver pasar todos los días al mismo vecino? ¿Por qué cada vez que el vecino pasa, le ladra y lo asusta? La respuesta es que están aburridos. Los hemos sacado de los campos y los hemos encarcelado detrás de rejas para que ‘cuiden’, ya no nuestros campos y cosechas, sino nuestro diminuto patio, por nuestra pinche paranoia y nuestro empecinamiento mediocre y enfermizo de ver en cualquier transeúnte que pasa por la puerta de nuestra casa, a un ladrón potencial”.

También interesará conocer al lector que, según interpreta nuestro nunca bien pobderado converso patagónico, los perros mimetizan a la perfección los peores roles sociales. “En una sociedad donde el pez grande se come al chico y el abuso de los débiles es la norma, los perros simplemente copian y reproducen el comportamiento de sus dueños: yo he visto en mis innumerables viajes a dedo, en varias plazas y calles de Latinoamérica, a perros callejeros asustando y aterrorizando niños hasta hacerlos llorar y correr de pánico, nomás por diversión, sin llegar nunca a morderlos. Recuerdo a un niño llorando y corriendo aterrorizado por una solitaria plaza de Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca, perseguido por un gran perro, que cuando lo alcanzó apenas lo empujó con sus patas delanteras en la espalda, y luego se fue satisfecho, con aire triunfador (…). Los perros, como todos los canes y mamíferos gregarios, son muy sensibles a la lógica del sometimiento por la fuerza y el vasallaje. Para ellos no hay relación de iguales; o los sometes o te someten a ti. Esta es una gran verdad sobre el carácter de estos animales. Es también muy común ver cómo los perros asustan a los caballos en los barrios rurales, que son instintivamente muy sensibles a los depredadores y se asustan con facilidad, y aún a sí están obligados a dominar su pánico por estar ensillados; o cómo persiguen a los ciclistas en las ciudades para morderles los talones, sólo por diversión”.

Acaso sin pretenderlo, lo que hace el autor en otro apartado de su relato es acentuar la inteligencia de los canes, al estar orientada según él a la consecución mediante la lógica de un objetivo específico. Lo expresa en este otro ‘conmovedor’ relato de la vida doméstica: “Cuando un perrito callejero llega a nuestra casa, mientras nuestro hijo y nuestra esposa nos jalan de la ropa insistiéndonos que se quede y nosotros pensamos en la caca y las pulgas, un pariente entra a nuestra casa de imprevisto, y el perrito, que no tiene todavía 15 minutos en la casa y no conoce los movimientos, se abalanzará sobre él a ladrarle como lo haría con un intruso, hasta que le demos una palmada en el lomo y le digamos que está todo bien, que es un amigo. Con esta actitud, el perro nos está diciendo claramente: ¿Ves? Yo te cuido la casa, ¿me puedo quedar? De esta forma, el perro sabe que esperamos algo de él, y si percibe que nosotros odiamos o despreciamos a un vecino en particular, se enconará especialmente contra esa persona. Naturalmente, a la gente envidiosa, mediocre y cobarde, esta cualidad del perro les encanta. Los perros son muy sensibles a nuestros cambios de adrenalina, y percibirán fácilmente si al ver pasar a un transeúnte por la calle, sentimos miedo y desconfianza, y acusarán recibo de ello ladrándole a esa persona que tememos en particular. Esto sucede muy a menudo, especialmente con la gente mayor que tiene perros, y se siente sola y desprotegida… en una palabra, abandonada por la sociedad, por una sociedad donde los ancianos no son venerados ni respetados como antaño”. Pues hay que ver lo que aprende uno con estos islamitas moldeados con la peor madera.

La argumentación del articulista alcanza su paroxismo máximo al desgranar con otro ejemplo familiar la conexión entre la especie canina y las dictaduras católico-fascistas. De entrada, el autor recrimina a los perros su actitud ecléctica ante “los verdaderos conflictos humanos”. Ignoramos si se refiere a la actitud contemplativa y poco eficiente de nuestros animales de compañía ante la proliferación de productos eugenésicos, el terrorismo fanático, los escalofriantes informes de las agencias de calificación de riesgos o la desertificación del planeta.  “Mi madre, por ejemplo”, nos relata, “tenía una perra que ladraba incesantemente cada vez que una visita tocaba el timbre, quizás la misma todas las semanas, a la misma hora. Hacía tanto escándalo que había que pegarle una palmada en el lomo y gritarle para que se callara, o de lo contrario era imposible escuchar quién nos hablaba por el portero eléctrico. En una oportunidad, un vecino llamó a la policía diciendo erróneamente que un ladrón se había metido en nuestra casa. Dio la casualidad de que la puerta del pasillo trasero estaba abierta, así que varios oficiales llegaron por la noche… y entraron en la casa con linternas. No hay nada que mi madre odie y tema más que a la policía. Al fin y al cabo, fueron quienes la secuestraron y torturaron en la clandestinidad durante la última dictadura militar católico-fascista. Cuando mi madre se despertó viendo las luces de las linternas en la noche, se puso a gritar desesperada, intentando echar a los policías, insultándolos y sin darles tiempo a explicar nada. Finalmente, logró saber que el inquilino había llamado a la policía… y se fue hacerle un terrible pleito, y lo echó de inmediato. Cuando el conflicto pasó, se preguntó, ¿dónde está Melina, la perra? ¿Por qué no ladró, por qué no salió? Melina, estaba escondida debajo de la cama sin hacer un solo ruido. La única vez que se necesitaba que ladrara, no ladró; y sin embargo, cada día molestaba a todos con sus ladridos, haciéndonos creer que era capaz de cuidar la casa y advertir la entrada de un intruso”.

Mo’ámmer al-Muháyir lamenta por último que los perros que viven en Occidente tengan “más derechos y libertades que nosotros mismos”. Un epílogo que define muy bien cuál es la estructura mental sobre la que se cimenta la lógica islámica. Recurre a otro caso personal el colaborador de Web Islam para desbrozar su aseveración: “En nuestras ciudades y barrios, el ladrido incesante y acusativo (sic) de un perro es una forma de agresión sonora y de abuso más común, tanto de día como durante las necesarias horas de sueño durante la noche. Y tristemente, está aceptada como normal en nuestras sociedades latinas. En una ocasión, discutí con un vecino y me quejé porque su perro tenía la fea costumbre de darme terribles sustos cada vez que yo pasaba con mi esposa por la acera pública, mientras conversábamos distraídamente. Le dije: ‘Tu perro me causa un perjuicio, porque me asusta, me pone de mal humor, se me acelera el corazón y siento enojo; además de que no puedo conversar por el escándalo de los ladridos, ¿qué derecho hay a que yo tenga que pasar por esa fea experiencia todos los días, cuando lo único que hago es ejercer mi derecho a transitar por la vía pública?’.

El vecino me respondió con soberbia, como era de esperar: – “El perro no te puede hacer nada, está en mi propiedad”.

A lo que yo le respondí con argumentos razonables, como era de esperar: – “Está bien, veamos qué piensa usted de ésto: cada vez que su esposa pase por la puerta de mi casa, yo saldré de atrás de los arbustos con una máscara horrible y un gran cuchillo untado con salsa de tomate, y me pondré a gritar como desaforado caminando de un lado al otro de la cerca, simulando que estoy buscando un hueco para saltar la cerca y poder agarrar a su esposa del cuello y apuñalarla. Pero ojo: en realidad no le voy a hacer nada. Y estaré en todo mi derecho, y usted no podrá quejarse, porque en realidad, nunca saltaré la reja, siempre estaré dentro de mi propiedad. ¿Qué le parece?”.

Está claro que, a la luz de este testimonio, lord Byron modificaría con gusto su feliz y elocuente frase: “Cuanto más conozco a cierta clase de gente, más quiero y respeto a mi perro”. Amén.

FUENTE: Patria Judia

Y YO POR MI PARTE AFIRMO QUE EL ISLAM DEBE SER ERRADICADO TOTALMENTE DE LA FAZ DE LA TIERRA.

EL ISLAM ES INFAME.

EL ISLAM SI QUE ES FASCISMO, ES MAS, EL ISLAM ES EL VERDADERO NAZISMO.

EL ISLAM ES INTOLERABLE.

EL ISLAM ES ASESINO, ES BÁRBARO, ES MACHISTA, ES TERRORISTA, ES DÉSPOTA.

PUTO ISLAM. BÁRBARO QUIEN LO SIGA.

ILEGALIZACIÓN, PERSECUCIÓN Y ERRADICACIÓN DEL ISLAM.

MAHOMA/MUHAMMED NO ERA OTRA COSA QUE UN CONDUCTOR DE CARAVANAS ANALFABETO Y PEDÓFILO DECLARADO, UN DEPRAVADO.

ALLÁH = BOÑIGA.

PASAJES DEL TERROR: Andrei Romanievic «Chikatiló», el mayor asesino ruso.

 

Chikatiló protagoniza el Pasaje del Terror de Juan Antonio Cebrián.

Andrei Romanievic, aquel que todos conocieron como Chikatiló. El propio Chikatiló, antes de que fuera ejecutado, solicitó que su cerebro fuera extraído de su cuerpo. Hizo una petición muy curiosa, antes de recibir el tiro de gracia, dijo que su cerebro fuera destinado al estudio, que fuera destinado a la ciencia, para que jamás otro como él volviera a nacer. Fueron muchos los institutos psiquiátricos que hicieron grandes ofertas para hacerse con el cerebro de Chikatiló. Los japoneses insistieron muchísimo, todas las instituciones psiquiátricas rusas quisieron el cerebro de Chikatiló. ¿Y por qué querían ese cerebro? Porque jamás se había visto a alguien como él. Fue el más devastador, el más cruel, el más sanguinario, el más terrible. Fue conocido como la Bestia de Rostov, también le conocieron como el Destripador, otros como el Carnicero. Entre el 22 de diciembre de 1.978 y el 6 de diciembre de 1.990, acabó con la vida de 53 personas. Sin orden ni concierto, en sus manos murieron: niños, niñas, mendigos, prostitutas, vagabundos,… gente de aquí y de allá, de toda clase y condición, 53 víctimas mortales. Pero no solo es que los mató sino como acabó con ellos.

DOCUMENTO DE AUDIO. PINCHAR EN LA IMAGEN

Andrei Romanievic "CHIKATILÓ"