Taqiyya, mentir en nombre de Alá

#StopIslam #StopSharia

por Eduard Yitzhak

En una reunión de jefes de un Servicio de Inteligencia de un país europeo, uno de los participantes comentó que los delincuentes musulmanes en general, y los yihadistas en particular, detenidos “mentían más que hablaban”, llegando a interiorizar sus propias mentiras hasta tal punto que no se podían comparar en absoluto con el grado de falsedad que mostraban miembros de otros grupos terroristas de extrema derecha y de extrema izquierda occidentales a los que habían interrogado. 

Esta consideración sobre la mentira de los yihadistas es compartida por muchos servicios de Inteligencia occidentales, algunos afirmaban que los delincuentes musulmanes detenidos y filmados durante el acto criminal cuando eran interrogados con detectores de mentiras, estas máquinas no podían mostrar que mentían, el aparato no lo detectaba, ¡tal era el grado de interiorización de la mentira en sus vidas!

Todo ello procede de una cultura religiosa en la que la mentira no es considerada ni inmoral ni una falta ética, sino que es loable, encomiable, dado que la doctrina islámica permite a los musulmanes mentir a los no-musulmanes, a los infieles, y faltar a la verdad entre ellos mismos, basándose en las aleyas (versículos) del mismo Corán en los cuales Alá se describe a si mismo como “el mejor (makar) engañador”:

Corán 3:54: Y mintieron y Alá mintió también. Pero Alá es el Mejor de los que mienten.

Corán 7:99:¿Es que están a salvo de la mentira de Alá? Nadie está a salvo de la mentira de Alá, sino los que pierden.

Corán 8:30:Y cuando los infieles mentían contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Mentían ellos y mentía Alá, pero Alá es el Mejor de los que mienten.

Corán 10:21: Apenas hacemos gustar a los hombres una misericordia, después de haber sufrido una desgracia, al punto mienten contra Nuestros signos. Di: “¡Alá es más rápido en mentir” Nuestros enviados toman nota de vuestra mentira.

Corán 13:42: Sus antecesores mintieron, pero el éxito de toda mentira depende de Alá. Sabe lo que cada uno merece y los infieles verán para quién es la Morada Postrera.

El mismo Corán indica a los musulmanes cuando tienen que mentir [1]

¿Está permitido mentir en el Islam?, en otras palabras, ¿es legítimo y ético mentir desde la perspectiva coránica? 

Los eruditos musulmanes enseñan que bajo ciertas circunstancias sí está permitido a los musulmanes mentir a los no-musulmanes. Estas circunstancias suelen ser aquellas que hacen avanzar en la causa del Islam – en algunos casos ganándose la confianza de los infieles [los no musulmanes] con el fin de debilitarlos y derrotarlos.

Para los salafistas y yihadistas, sunnitas y chiítas, el fin justifica los medios:

“Hablar es un medio para alcanzar objetivos Si un loable objetivo es igual de alcanzable a través de la verdad o la mentira, es ilegal conseguirlo mintiendo, porque no es necesario hacerlo. 
Cuando es posible conseguir ese [loable] objetivo mintiendo, pero no lo es a través de la verdad, es lícito mentir  si el logro del objetivo está permisible”. 

[Ahmad ibn Naqib al-Misri, The Reliance of the Traveller, translated by Nuh Ha Mim Keller, Amana Publications, 1997, section r8.2, page 745)]

Y agrega que “hay que compararlas malas consecuenciasque conllevamentir alasocasionadas pordecir la verdad, y si las consecuenciasde decir la verdadson más perjudiciales, uno tiene derecho amentir”.

La mentira y el engaño en el mundo musulmán no son realmente una cuestión moral, sino que son un método o sistema de protección de la honra propia, familiar, colectiva y del estado, y son empleados para evitar la vergüenza, para expandir el Islam. Si así lo exige el honor, la mentira y el engaño puede convertirse en imperativo absoluto. 

Es legal y correcto, desde la perspectiva musulmana, realizar conscientemente declaraciones falsas para evitar la denigración del Islam, para protegerse, para promover la Causa del Islam, lo que es sancionado, aprobado y encorajado en el Corán y la Sunna, incluyendo el mentir bajo juramento en su testimonio ante un tribunal, engañando al hacer declaraciones distorsionadas a los medios de comunicación con el fin de hacer avanzar la implementación y victoria del Islam.


Ibn Kathir, una autoridad prominente del Islam escribe: “es decir, a excepción de aquellos creyentes que en algunas zonas o tiempos temen por su seguridad ante los infieles. En este caso, a esos creyentes se les permite mostrar exteriormente amistad a los incrédulos, pero nunca internamente”. El cita al compañero de Muhammad, Abu Darda, quien dijo que «Nosotros sonreímos en el rostro de algunas personas, mientras nuestro corazón les maldice», y Al-Hasan, que dijo: «Taquiya es aceptable hasta el día de la Resurrección”.

Muhammad utilizó el engaño cuando firmó un tratado de diez años con los habitantes de la Meca, lo que le permitió el acceso a su ciudad, mientras en secreto preparaba sus fuerzas para conquistarla. Los residentes inocentes fueron sometidos fácilmente después de que él rompiese el tratado dos años después, y algunas de las personas de la ciudad que habían confiado en su palabra fueron ejecutadas por el mismo Muhammad.

Muhammad engaño en su guerra de expansión religiosa varias veces más, en el caso a de Kab ibn al-Ashraf, y más tarde con Usayr ibn Zarim, líder sobreviviente de la tribu de Banu Nadir, que habían sido desalojados de su casa en Medina por los musulmanes. 
Usayr ibn Zarim estaba intentando reunir una fuerza armada con árabes pertenecientes a una tribu aliada don los Quraish (contra la que Muhammad ya había declarado la guerra) para defenderse de los invasores musulmanes. Muhammad envió emisarios a Ibn Zarim y lo convenció para que abandonasen su refugio con el pretexto de mantener reunión con él en Medina para discutir la paz. El “apóstol” del Islam les pidió que fueran desarmados, ya que les daba inmunidad. Cuando Ibn Zarim y sus treinta compañeros se desplazaron desarmados fueron masacrados por los musulmanes, habiéndoseles garantizado inmunidad. (Ibn Ishaq 981).

Tal era la fama de embusteros y sanguinarios entre los habitantes de la Meca que tenían Muhammad y sus seguidores que incluso los que se convertían al Islam no se sentían completamente seguros. 

Cuando los musulmanes se acercaron a su tribu de Jadhima, al sur de la Meca, hubo un árabe que insistió en que iban a ser sacrificados a pesar de haberse convertido al Islam. Sin embargo, los otros estaban convencidos de que podían confiar en la promesa del líder musulmán de que no se verían perjudicados simplemente si no ofrecían resistencia. Después de convencer a los escépticos a deponer las armas, los hombres de la tribu fueron atados rápidamente y decapitados por Jalid, el comandante de Muhammad, y los musulmanes. (Ibn Ishaq 834 y 837).

Taqiyya, la mentira en nombre de Alá 

La “taqiyya” es de fundamental importancia en el Islam, no sólo para la autoconservación, como comúnmente se cree, sino en toda la vida cotidiana, y especialmente para el avance del Islam y su intento de implementación y expansión a nivel mundial. Prácticamente todas las ramas del Islam practican la taqiyya. [2]

La taqiyya es especialmente loable y meritoria en el contexto de la Yihad o la lucha para implementar el Islam a nivel mundial y fortalecer y ayudar a los musulmanes sobre los no musulmanes.

Taqiyya (taqiya, taqiyah, tuqyah) significa disimulo, ocultación, es una práctica habitual en el Islam que permite a sus seguidores ocultar sus creencias cuando están bajo amenaza, persecución o coacción. Esto significa una dispensa legal, según el Sharía,  y legitimizada por el Corán, por el cual un individuo puede aparentar renegar de su fe y/o cometer actos prohibidos por el Islam, (como comer cerdo, beber alcohol, etc.) y fingir una vida blasfema, y puede mentir y realizar declaraciones falsas y juramentar en falso.

Para los salafistas y los islamistas, la Yihad, es decir, la lucha armada contra los no musulmanes, es el sexto pilar. Muhammad dijo que “estar en las filas de la batalla [Yihad] es mejor que rezar durante sesenta años”, [3]a pesar de que la oración es uno de los Cinco Pilares, y calificó a la Yihad como la “segunda mejor opción”, tras creer en Allah como el único dios y a él mismo, Muhammad, como su profeta, la shahada, o primer pilar del Islam. 

El verso coránico 3:28: Que no tomen los creyentes [musulmanes] como amigos a los infieles [no musulmanes] en lugar de tomar a los creyentes – quien obre así no tendrá ninguna participación en Alá -, a menos que tengáis algo que temer de ellos. Alá os advierte que tengáis cuidado con Él.

Muhammad ibn Jarir en Tabari (d. 923), autor de un comentario estándar y autoritario del Corán, explica el versículo 3:28 de la siguiente manera: Si vosotros [los musulmanes] estáis bajo la autoridad de los no musulmanes, temiendo por vosotros mismos, os comportáis lealmente a ellos con vuestra lengua mientras albergáis animosidad interna para ellos … sabed que Ala ha prohibido a los creyentes ser amables o en términos íntimos con los infieles en lugar de otros creyentes, excepto cuando los infieles están sobre ellos en autoridad. Si ese fuera el caso, permitidles actuar amigablemente con ellos mientras preserváis vuestra religión. 

Con respecto al Corán 3:28, Ibn Kathir (fallecido en 1373), otro de las principales autoridades del Corán, escribe: “Quienquiera que en cualquier momento o lugar teme … el mal de los no musulmanes puede protegerse a sí mismo a través de un espectáculo externo” Como prueba de esto, cita al compañero cercano de Muhammad, Abu Darda, quien dijo: «Vamos a sonreírle a algunas personas mientras nuestros corazones los maldicen». Otro compañero, simplemente conocido como Al-Hasan, dijo: «Hacer taqiyya es aceptable hasta el Día del Juicio [es decir, a perpetuidad]». 

Otros eruditos prominentes, como Abu ‘Abdullah al-Qurtubi (1214-73) y Muhyi’ d-Din ibn al-Arabi (1165-1240), han extendido taqiyya para cubrir hechos. En otras palabras, los musulmanes pueden comportarse como infieles y peores, por ejemplo, inclinándose y adorando a ídolos y cruces, ofreciendo testimonios falsos, e incluso exponiendo las debilidades de sus compañeros musulmanes al enemigo infiel, todo lo que no sea matar a un musulmán: «Taqiyya, incluso si se comete sin coacción, no conduce a un estado de infidelidad, incluso si conduce a un pecado que merece el fuego del infierno».

El Corán mismo es un testimonio más para taqiyya. Ya que los seguidores de Muhammad  creen que Ala es el revelador de estos versículos, se le considera por defecto como el máximo perpetrador del engaño, lo cual no es sorprendente, ya que se le describe (a Alá) en el Corán como el mejor “makar”, es decir, el mejor engañador o intrigante. [4]

Es cierto que la doctrina islámica normativa pone énfasis en la obligación de decir la verdad, Corán 2:42: No disfracéis la Verdad de falsedad, ni ocultéis la Verdad conociéndola!  A la vez que declara y asegura que son los judíos y los cristianos los que ocultan la verdad: Corán 3:71: ¡Gente de la Escritura! ¿Por qué disfrazáis la Verdad de falsedad y ocultáis la Verdad conociéndola?Y refiriéndose a aquellos los declara infieles de la verdad: Corán 4:151: ésos son los infieles de verdad. Y para los infieles tenemos preparado un castigo humillante.

Pero no es menos cierto que la obligación de decir la verdad en el Corán se circunscribe única y exclusivamente en considerar que la verdad es el Islam; la función de los 287 versículos del Corán que hablan sobre la Verdad es representar a los verdaderos creyentes (musulmanes) y a los profetas del Islam como el epítome de la honestidad y la sinceridad.  Yquien no cree en Alá y en Muhammad como su enviado y último profeta, es mentiroso. Se da por absolutamente cierto, y sin necesidad de demostrarlo, que el auténtico musulmán no miente. Los no-musulmanes son los que mienten:

Corán 16:105: Sólo inventan la mentira quienes no creen en los signos de Alá. Ésos son los que mienten.

Corán 22:62:Esto es así porque Alá es la Verdad, pero lo que ellos [judíos y cristianos] invocan en lugar de invocarle a Él [Alá] es lo falso, y porque Alá es el Altísimo, es el más Grande.

Corán 23:90-91: Vinimos a ellos [se refiere a los cristianos por creer que Jesús es Hijo de Dios] con la Verdad, pero mienten, si. Alá no ha adoptado un hijo, ni hay otro dios junto con Él. Si no, cada dios se habría atribuido lo que hubiera creado y unos habrían sido superiores a otros. Gloria a Alá, ¡Que está por encima de lo que cuentan!

Corán 18:1-5:Alabado sea Alá, que ha revelado la Escritura [Alcorán]  a Su siervo [Muhammad] y no ha puesto en ella tortuosidad, sino que la ha hecho recta, para prevenir contra una grave calamidad que procede de Él, anunciar a los creyentes que obran bien que tendrán una bella recompensa, en la que permanecerán para siempre, y para advertir a los que dicen que Alá ha adoptado un hijo! [se refiere a los cristianos que dicen que Jesús es el Hijo de Dios]  Ni ellos ni sus predecesores [se refiere a los judíos] tienen ningún conocimiento de eso. ¡Qué monstruosa palabra la que sale de sus bocas! ¡No dicen sino mentira.

Corán 47:3:Y esto es así porque los infieles siguen lo falso, mientras que los creyentes siguen la Verdad venida de su Señor. Así es como Alá los pone como ejemplo a los hombres.

El musulmán recibe la orden de no creer a quien no es musulmán, Corán 3:73: Y no creáis sino a quienes siguen vuestra religión [el Islam] 

Significativamente, ninguno de los versículos del Corán en realidad exhorta a los musulmanes a ser honestos y sinceros con los no-musulmanes, ni incluso entre ellos mismos, totalmente diferente, por ejemplo, las declaraciones inequívocas de la Torá (Antiguo Testamento) y los textos neotestamentarios, en las que Dios se muestra como a si mismo como absolutamente veraz y que nunca engaña, y además exige categóricamente que los seres humanos no se mientan ni engañen entre ellos mismos. [5]

En el Corán no hay ni un solo versículo en el que se pida ser honestos entre los humanos. La “verdad” se refiere únicamente a aceptar al Islam y la prohibición del mentir se refiere a rechazar a Alá, Muhammad y al Islam.

La mentira está permitida – y es legítima, desde el punto de vista coránico-  a los musulmanes engañar incluso a otros musulmanes. Es tan rico y variado el permiso y legitimidad en mentir que el engaño lícito en el Islam se divide en Kizman, Tawriya, Taqiyya y Muruna.

Kizman (Kithman) significa ocultar o retener, es el mandato para que los musulmanes chiítas oculten sus creencias religiosas de los que no son de la Shía (chiísmo). Kizman es una variedad especial de mentir. En el contexto del Islam significa deliberadamente ocultar información, que por si solo no es haram ni halal, sino que su permisibilidad depende de la situación. 

El chiísmo enseña a sus seguidores a ocultar su fe y ocultar sus creencias. El “Kithman” ordena a los chiítas que oculten su religión a los no chiítas. Los siguientes dos hadices del sexto iman chiíta explican claramente este punto:

El imam Jafar Sadiq (R) dijo: «Uno, quien expone algo de nuestra religión es como alguien que nos mata intencionalmente».{Ft. # 1 Usool al Kafi, p.88}

El imam Jafar Sadiq (R) dijo: «Perteneces a una religión que lo oculta, Alá lo honrará y quien lo revele, Allah lo deshonrará».{Ft. # 2, Ibid, p.522}

Ello compromete a los chiítas a presentar un espectáculo hipócrita y a actuar de tal manera que los que no son chiítas nunca puedan estar expuestos al verdadero chiísmo. Incluso les permite decir una mentira si su intención es ocultar su religión a los musulmanes sunnitas y al resto de los seres humanos.

Los siguientes hadices chiítas  testifican claramente a este efecto:

El iman Jafar Sadi (R) dijo: «Asóciate a tus oponentes solo externamente y oponte a ellos internamente». {Ft. # 1, Usool al Kafi, p.244}

Zararah narra que le hizo una cierta pregunta al iman Baqar (R): “Me dio su respuesta. Otra persona hizo la misma pregunta y el iman le dio una respuesta diferente. Más tarde, una tercera persona hizo la misma pregunta, pero la respuesta del Imam esta vez fue diferente de las dos anteriores respuestas Entonces le pregunté: «¡Oh, hijo del Mensajero (S)! Las dos personas que vinieron para hacerte preguntas eran de Irak y eran shiítas, pero tú les diste respuestas contradictorias». El iman respondió: «¡Oh, Zararah! Esto es bueno tanto para mí como para ti, y esto nos ayudará a sobrevivir y prosperar».{ (Ft. #2 Ibid, p.37). [6]

Si bien esto parece ser un asunto sólo del chiísmo, de hecho, en las conversaciones con los sunnitas a menudo se encuentra el mismo tipo de táctica de ‘ocultar la fe’. Esto se considera “parte del juego”, o para algunos, “parte del esfuerzo en el camino de Alá” (Yihad). [7] 

Tawriya(ocultación, disimulo, hipocresía, equivocación, ambigüedad, alusión) es el doble sentido, lo que significa usar una palabra, una expresión o una frase, que tiene un significado obvio, pero que tiene la intención de otro significado al que se aplica, y que es contrario a lo que es obvio». (Vol. 1, ft. 402). El conflicto es obvio. Tawriya es

La tawriya permite mentir al musulmán en prácticamente todas las circunstancias, incluyendo a sus correligionarios musulmanes y jurar –falsamente- por Alá, siempre que el musulmán  sea lo suficientemente creativo como para articular el engaño de una manera que sea “técnicamente” verdad. Como doctrina, el “doble sentido”, describe mejor la función de tawriya. Según los estudiosos musulmanes la tawriya ocurre cuando un hablante dice algo que significa una cosa para el oyente, aunque el hablante quiere decir algo más, y sus palabras apoyan técnicamente este significado alternativo.

En palabras del jeque Muhammad Salih al-Munajid (basado en el Consenso de los Expertos del Islam): “La Tawriya es permisible bajo dos condiciones: 1) que las palabras usadas encajen en el significado oculto, 2) que no conduzca a lo que el Islam considera una injusticia.

De lo contrario, es permisible para un musulmán, incluso jurar por Alá, cuando está mintiendo a través tawriya. Munajid, por ejemplo, cita a un hombre que jura a Alá que sólo puede dormir bajo techo (saqf), pero cuando el hombre es sorprendido durmiendo encima de un tejado, se le exonera al decir “por el techo, me refería a cielo abierto.” Esto es legítimo. “Después de todo”, Munajid añade, “el Corán 21:32 se refiere al cielo como un techo [saqf], el texto reza: “Hemos hecho del cielo una techumbre protegida. Pero ellos se desvían de sus signos”.

Un ejemplo que se usa actualmente en el mundo musulmán moderno para desacreditar a los cristianos es la afirmación que estos (los cristianos) tienen diferentes “versiones” de la Biblia, lo que da a entender es que “los cristianos siempre están creando nuevas Biblias con nuevos mensajes”. Esto se hace a pesar de saber que la palabra “versión” es simplemente una referencia a una traducción, algo que no está en su idioma original.

Otro ejemplo reciente de tawriya en acción es que para los musulmanes felicitar la Navidad es un “gran pecado por lo que el jeque aconseja a los musulmanes decir a los cristianos: “Te deseo lo mejor”, mediante lo cual los cristianos pueden entender que significa que le está deseando lo mejor en términos de su celebración [la Navidad].” Pero -aquí como el jeque explica-, “diciendo te deseo lo mejor, te refieres en tu corazón al deseo que el cristianos se convierta en musulmán.”

Como con la mayoría de las prácticas musulmanas, la tawriya se remonta al profeta del Islam. Tras insistir a los musulmanes la “necesidad” de la tawriya porque “los salva de la mentira”, y del pecado por lo tanto, el jeque Uthman al-Khamis agrega que Muhammad la usó con frecuencia. De hecho, Muhammad es recordado diciendo: “Alá me ha mandado a hacer equívocos entre la gente en la medida en que Él me ha mandado para establecer las obligaciones religiosas”, y “he sido enviado con ofuscación”, y “todo el que vive su vida en el disimulo muere como mártir” (Sami Mukaram, Al taqiyya Fi al-Islam, Londres. Mu’assisat al-al-Turath Druzi, 2004, p 30).

Pero, el ejemplo más distintivo de tawriya en el Islam es la historia de Negus, quien fue obligado por sus administradores cristianos a dar cuenta de lo que creía en caso de que hubiera abandonado su religión. ¡Colocó una declaración de fe islámica sobre Jesús en su bolsillo, y los “burló” (engañó)  al fingir que estaba de acuerdo con sus creencias sobre Jesús!

Notamos todo esto en lo que escribió Ibn Ishaq, el autor de la primera biografía del Islam sobre Muhammad: “… los abisinios se reunieron y dijeron al Negus: ‘Has dejado tu religión’ y se rebelaron contra él … Entonces él (el Negus) tomó papel y escribió: ‘testifico que no hay dios sino Alá y que Muhammad es su esclavo y apóstol, y testifico que Jesús, el Hijo de María, es su esclavo, su apóstol … ‘Luego se lo puso (el papel) en su vestido cerca de su hombro derecho y se dirigió a los abisinios, y les dijo: ‘Oh, gente, ¿no tengo el mejor reclamo entre vosotros?’ ‘Ciertamente’ dijeron’. ¿Y qué pensáis de mi vida entre vosotros?’ ‘Excelente’ ‘. Entonces, ¿cuál es vuestro problema?’ Tú has abandonado nuestra religión y afirmas que Jesús es un esclavo! » ¿Entonces qué dices de Jesús? » Nosotros decimos que él es el Hijo de Dios ‘. El Negus puso su mano sobre su vestido, lo que significaba que él (el Negus) testificaba que Jesús el hijo de María no era más que «esto». Con “esto” quiso decir lo que había escrito, pero los cristianos quedaron y se fueron … ”(Sira de Ibn Ishaq, # 223).

Los seguidores del Islam conocen todos estos personajes y eventos, ya que son parte de su historia y no hay nada sorprendente en ellos. La Tawriya es admisible si es necesaria o sirve a un interés de la Sharía y el avance del Islam. [8]

Muruna significa usar “flexibilidad” para mezclarse con el enemigo o los no-musulmanes. La justificación de este tipo de engaño es una interpretación del Corán 2: 106, que dice: “Si abrogamos un verso o hacemos que sea olvidado, lo reemplazaremos por uno mejor o similar”.Por lo tanto, los musulmanes pueden olvidar algunas de los mandatos en el Corán, siempre y cuando estén siguiendo un mandato mejor. Los musulmanes que se esfuerzan por promover el Islam, a través de la Yihad, pueden desviarse de sus leyes islámicas para hacer que los no-musulmanes bajen la guardia y depositen su confianza en su contraparte musulmana.

Los salafistas y yihadistas sunnitas y chiítas practican la muruna de la misma manera que un camaleón cambia de color para evitar la detección,  a veces se afeitan la barba, usan ropa occidental o incluso beben alcohol para mezclarse con los no musulmanes. 

Otra forma común de utilizar la muruna es que un musulmán se case con un no musulmán o se comporte como un no musulmán, por lo que no se sospechará su verdadera agenda. Los secuestradores del 11/9 visitaron clubes de striptease y bares durante sus horas de descanso mientras asistían a clases en los EEUU para volar aviones contra el World Trade Center, el Pentágono y la Casa Blanca. 

Las implicaciones de estas tácticas de engaño tan afiladas podrían ser enormes para las sociedades occidentales sencillas. Hace veinte años, el psicólogo Paul Ekman escribió un libro perspicaz, “Decir mentiras”, que demostró que las personas emiten pistas reconocibles cuando practican el engaño. Sus conciencias les hacen, involuntariamente, sudar o elevar sus voces o hacer otros gestos reconocibles. Sin embargo, la investigación del Dr. Ekman fue exclusivamente con personas de cultura judeocristiana. Los salafistas y yihadistas (sunnitas y chiítas), por otro parte, no muestran signos discernibles cuando están siendo engañados porque no hay sentimiento de culpa. En sus mentes, están haciendo exactamente lo que Alá quiere que hagan para promover el Islam. [9]

Es totalmente cierto que no por el mero hecho de ser judío o cristiano se es automáticamente veraz, ni que por ser musulmán se es un mentiroso compulsivo, pero no es en absoluto menos cierto que en la cultura judeo-cristiana no se puede mentir, el engaño es considerado una falta ética y en la cultura musulmana el mentir y engañar es lícito y correcto.

NOTAS

[1]  Corán 16: 105-106: Sólo inventan la mentira quienes no creen en los signos de Alá. Ésos son los que mienten.  Quien no crea en Alá luego de haber creído -no quien sufra coacción mientras su corazón permanece tranquilo en la fesino quien abra su pecho a la incredulidad-, ese tal incurrirá en la ira de Alá y tendrá un castigo terrible.

Esta aleya (versículo) establece que únicamente los que no creen en los signos de Alá, (y uno de ellos es el reconocer que el Último de los Profetas, el Sello de los Profetas, es Muhammad. 

Son los no-musulmanes los que mienten. Y el musulmán que sufre coacción, pero permanece en el Islam –su corazón permanece en la fe del Islam-, no miente aunque no diga la verdad. Hay circunstancias que compelen a mentir al musulmán.

Corán 3:28: Que no tomen los creyentes como amigos a los infieles en lugar de tomar a los creyentes -quien obre así no tendrá ninguna participación en Alá-, a menos que tengáis algo que temer de ellos. Alá os advierte que tengáis cuidado con Él. ¡Alá es el fin de todo!


Esta aleyadice a los musulmanes que no tomen como amigos a los no-musulmanes, a menos que sea para «resguardarse», por lo que los musulmanes tendrán que simular y aparentar amistad, y obviamente mentir con los no-musulmanes para mantener la fingida “amistad”.

Corán 9:3: Proclama de Alá y Su Enviado, dirigida a los hombres el día de la peregrinación mayor. «Alá no es responsable de los asociadores, y Su Enviado tampoco. Si os arrepentís será mejor para vosotros. Pero, si volvéis la espalda, sabed que no escaparéis de Alá». ¡Anuncia a los infieles un castigo doloroso!

Esta aleya justificó que Muhammad rompiese los juramentos con los cristianos trinitarios, porque asocian a Jesús con la divinidad, y paganos que se quedaron en La Meca después de su captura. Ellos no hicieron nada contra el Islam, pero igualmente fueron unos eliminados y otros expulsados.

Corán 40:28:Un hombre creyente de la familia de Faraón, que ocultaba su fe, dijo: «Vais a matar a un hombre por el mero hecho de decir ‘Mi Señor es Alá’ siendo así que os ha traído las pruebas claras de vuestro Señor? Si miente, su mentira recaerá sobre él. Pero, si dice verdad, os alcanzará algo de aquello con que os amenaza. Alá no dirige al inmoderado, al mentiroso.

En esta aleya un hombre se presenta como un creyente, pero debe «esconder su fe», entre los que no son creyentes. 

Corán 66:2:Alá os ha prescrito la anulación de vuestros juramentos. Alá es vuestro Protector. Él es el Omnisciente, el Sabio.

Esta aleya resalta que Alá es el Protector del musulmán, y que este puede jurar en falso para protegerse.

Corán 2:225: Alá no tendrá en cuenta la vanidad de vuestros juramentos, pero sí tendrá en cuenta la intención de vuestros corazones. Alá es indulgente, benigno.

En esta aleya se explica que Alá no llamará al musulmán para que explique la irreflexión y/o falsedad de sus juramentos, sino que se tendrá en cuenta la intención del corazón. 

Alá es el más astuto, y el mejor y más rápido en intrigar, maquinar,  enredar

Si bien es cierto que el Corán afirma que Alá es el más veraz

Corán 22:6: Esto es así porque Alá es la Verdad, …

Corán 4:87: ¡Alá! No hay más dios que Él! Él ha de reuniros para el día indubitable de la Resurrección. ¿Y quién es más veraz que Alá cuando dice algo?

Corán 4:122:A quienes crean y obren bien, les introduciremos en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre. Promesa de Alá. Verdad ¿Y quién es más veraz que Alá cuando dice algo?

También no es menos cierto que el mismo Corán afirma que Alá, cuando quiere, es el más astuto, y no dice la verdad.


Corán 3:54:E intrigaron y Alá intrigó también. Pero Alá es el Mejor de los que intrigan.

Corán 8:30: Y cuando los infieles intrigaban contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Intrigaban ellos e intrigaba Alá, pero Alá es el Mejor de los que intrigan.

Corán 10:21:Apenas hacemos gustar a los hombres una misericordia, después de haber sufrido una desgracia, al punto intrigan contra Nuestros signos. Di: «¡Alá es más rápido en intrigar!» Nuestros enviados toman nota de vuestra intriga.

La palabra árabe utilizada en estas aleyas por intrigaes Makara, que significa literalmenteel enredo, el no decir la verdad, la maquinación. 

Tomados en conjunto estos versículos se interpretan en el sentido de que hay circunstancias en las cuales un musulmán puede sentirse «obligado» a enredar, engañar, para un propósito mayor.

Si Alá enreda a los incrédulos, cuando le conviene o le interesa,  el Corán por ende, permite a los musulmanes hacer lo mismo con los infieles. 

Los Hadices permiten enredar, engañar 

ElImam Abu Hammid Ghazali dice: “Hablar es un medio para alcanzar objetivos Si un loable objetivo es igual de alcanzable a través de la verdad o la mentira, es ilegal conseguirlo mintiendo, porque no es necesario hacerlo. 
Cuando es posible conseguir ese [loable] objetivo mintiendo, pero no lo es a través de la verdad, es lícito mentir  si el logro del objetivo está permisible”. 

Ahmad ibn Naqib al-Misri, The Reliance of the Traveller, translated by Nuh Ha Mim Keller, Amana Publications, 1997, section r8.2, page 745)

Bujari Volumen 3, Libro 49, Número 857 Um Kulthum bint Uqba narró[1]

Ella oyó esto que dijo el Apóstol de Alá:«El que hace la paz entre los pueblos inventándose una buena información o diciendo cosas buenas, no es un mentiroso.»

Está permitido mentir, cuando el fin justifica los medios.

Bujari Volumen 4, Libro 52, Número 269 Jabir bin Abdulá narró[1]: “El Profeta dijo:La guerra es engaño.”

El contexto de este hadiz es el asesinato de Usayr ibn Zarim y sus treinta hombres desarmados por los seguidores de Muhammad después de haberles garantizado el paso seguro.

Bujari Volumen 5, Libro 59, Número 369, Jabir bin ‘Abdullah[1]narrael asesinato delpoeta,Ka’bbinal-Ashraf, ante la insistencia de Muhammad.Los hombresque se ofrecieron parael asesinatoutilizaronla falta de honradezpara ganarse la confianzaKa’b, pretendiendo quese habían vuelto contraMuhammad. Esto hizo salir a la víctima de su fortaleza, y entonces fue brutalmente asesinado a pesar de luchar ferozmente por su vida.

Bujari Volumen 9, Libro 84, Número 64-65 Ali confirma [1]que la mentira está permitida con el fin de engañar a un enemigo.

“Cada vez quete digouna narración del Apóstol de Alápor Alá, yo preferiría caerdel cieloqueatribuirleuna declaración falsa, pero site digo algoentre tú y yo, entonces se trataba efectivamente deun truco(es decir, puedo decir cosas falsas  sólo paraengañar ami enemigo). No dudo de haber oído al Apóstolde Aládecir: …”

Bujari Volumen 5,  Número 668  Zahdam narró:

Cuando Abu Musa llegó (a Kufa como gobernador) honró a esta familia de Jarm (visitándola). Yo estaba sentado cerca de él, y él estaba comiendo pollo en el almuerzo, y había un hombre sentado entre la gente. Abu Musa invitó al hombre a la comida, pero éste le dijo: «Vi a los pollos comer algo sucio por lo que los considero impuros.» Abu Musa dijo: «¡Vamos! Vi al Profeta que comerlos (los pollos). «El hombre le contestó:» He hecho un juramento de que no voy a comer pollos. Abu Musa le dijo, ven, te diré acerca de tu juramento: “Nosotros, un grupo de gente de Al-Ash’ariyin fuimos a ver al Profeta y le pedimos que nos diera algo para montar, pero el Profeta se negó. Entonces le preguntamos por segunda vez que nos diera algo para montar, pero el Profeta hizo un juramento de que no nos daría nada para montar. Después de un tiempo, algunos camellos del botín fueron llevados al Profeta y él ordenó que nos dieran cinco camellos. Cuando tomamos los camellos, nosotros dijimos: Hemos hecho que el Profeta se olvidase de su juramento, y no tendremos éxito después de eso. Así que yo fui al Profeta y le dije: «O Apóstol de Alá, tú juraste que no nos darías nada para montar, pero nos lo has dado”. El me contestó: “Sí, porque si yo jurase algo, y más adelante veo una solución mejor que aquello, hago la solución posterior y doy una expiación por aquel juramento.”

Bujari Volumen 6, Número 138 Aisha narró: 

Que su padre (Abu Bakr) nunca rompió su juramento hasta que Alá reveló la orden de la expiación legal sobre los juramentos. Abu Bakr dijo: “Si alguna vez hiciere un juramento y después encontrase algo mejor para hacer, entonces acepto el permiso de Alá y hago lo que es mejor, y hago la expiación legal de mi juramento».

Musulmanes Libro 32, Número 6303 Humaidb.’Abdal-Rahman b.’Auf [1]informó quesu madreUmmKulthumhijadeUqbab.AbuMu’aitfue ella una de  entrelos primeros emigrantesqueprometieron lealtadal Apóstolde Alá(la paz sea con él), comodiciendoque había oídoal Mensajero de Alá(la paz sea con él)  decir: el mentirosonoes aquel quetrata delograr la reconciliaciónentre la gente yhabla bien(con el fin de evitar conflictos),oque transmitebuenas  IbnShihabdijoque no oyóquese concediese una exenciónen nadade lo quela gente hablacomomentira, perosi en tres casos:en la batalla,paralograr la

reconciliaciónentre las personasy la narración delas palabras del marido asu mujer, y la narración de lapalabras de unamujer con el marido.

Esuna forma torticera y retorcidacon el fin delograr la reconciliaciónentre ellos.

[2]  Sami Mukaram, At-Taqiyya fi ‘l-Islam (London: Mu’assisat at-Turath ad-Druzi, 2004), p. 7, author’s translation.

[3] John Calvert, Islamism: A Documentary and Reference Guide (Westport, CT: Greenwood Press, 2008),  p. 197.

[4]  https://www.meforum.org/2538/taqiyya-islam-rules-of-war

[5]  Levítico 19:11: No robaréis, ni obraréis con doblez, ni mentiréis al prójimo,  y Éxodo 20:16: No darás falso testimonio contra tu prójimo.

Deuteronomio 5:20: No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo. 

Job 27:4: ¡jamás diré mentiras ni pronunciaré palabras falsas!

Salmos 34:13: Pues refrena tu lengua de hablar mal, y nunca digan mentiras tus labios.

Salmos 119:29:Aléjame del camino de la mentira y favoréceme con tu enseñanza.

Proverbios 4:24: Evita el decir cosas falsas; apártate de la mentira.

Samos 86:15: Pero tú, Señor, eres Dios tierno y compasivo, paciente, todo amor y verdad.

Salmos 89:8: Señor, Dios todopoderoso, todo el poder es tuyo y la verdad te rodea; ¡no hay nadie igual a ti!

Salmos 119:43:No quites de mi boca la palabra de verdad, pues he puesto mi esperanza en tus decretos.

Salmos 119:142: Tu justicia es siempre justa y tu enseñanza es la verdad.

Salmos 119:160: En tu palabra se resume la verdad; eternos y justos son todos tus decretos.

Proverbios 6:12: El hombre malvado y perverso anda siempre contando mentiras;

Números 23:19: D-s no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Si Él lo ha dicho, ¿acaso no cumplirá?, Si Él ha hablado, ¿no quedará establecido? 

Éxodo 34:6: Pasó delante de Moisés, diciendo en voz alta: –¡El Eterno! ¡El Eterno! ¡Dios tierno y compasivo, paciente y grande en amor y verdad!

Deuteronomio 32:4: Él es nuestro protector, a sus obras son perfectas, sus acciones son justas. Es el Dios de la verdad, en él no hay injusticia. ¡Él es justo y verdadero!

Y en los textos neotestamentarios de la Espístola a los Hebreos 6:18: “Dios no puede mentir”

Colosenses 3: 9:“No se mientan unos a otros”

Efesios 4:25: “Por lo tanto no mintáis más, sino que cada uno sea veraz cuando hable con su prójimo, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo”

[6] Las creencias chiítas hacia el Corán es una manifestación clásica de sus doctrinas de «Kithman» y «Taqiyya». Si uno le pregunta a un chií acerca de sus creencias sobre el Corán existente, dice que cree en su confiabilidad y autenticidad. Por otro lado, si uno mira los libros de origen de la religión chiíta, afirman que se han realizado numerosas alteraciones y eliminaciones en el Corán. Es una extraña paradoja que los chiítas deriven sus creencias básicas de los libros que refutan la autenticidad del Corán, sin embargo, afirman creer en la autenticidad del Corán. Por lo tanto, un no chiíta se ve forzado a concluir que lo que los chiítas dicen sobre la autenticidad del Corán es simplemente una manifestación de su práctica de ‘Kithman’ y ‘Taqayya’, y que en realidad no creen en la autenticidad del Qur’an existente «(Perspectivas sunitas y chiítas de EL SANTO QUR’AN, por el Dr. Ahmad Abdullah Salamah, p.1, 2; énfasis añadido)

https://www.answering-islam.org/PQ/ch1-index.htm#ch1

[7]  El siguiente Hadiz, así como los ejemplos bien conocidos de la historia del Islam, muestran claramente las enseñanzas aceptadas para los sunitas:

Prohibición de decir una mentira y los casos en lo que mentir está permitido

 (6303) Humaid b. `Abd al-Rahman b. `Auf informó que su madre Umm Kilthum … dijo que escuchó al Mensajero de Allah (que la paz sea con él) diciendo: Una mentirosa no trata de reconciliar a la gente y habla bien (para evitar una disputa) , o bien transmite. Ibn Shihab dijo que no escuchó que se concediera la exención en nada de lo que la gente habla como mentira, sino en tres casos: en la batalla, por traer la reconciliación entre las personas y la narración de las palabras del esposo a su esposa, y la narración de la palabras de una esposa a su esposo (en una forma retorcida para lograr la reconciliación entre ellos) «(Nota: todas las palabras son como aparecen en el texto; Sahih Muslim, p.1374, # 6303).

[8]   https://www.meforum.org/3181/tawriya-creative-lying-islam

http://www.academia.edu/37931061/The_Narrative_Structure_of_Ambiguity_A_Semiotic_Analysis_of_a_Tawriya-Epigram_by_Ibn_al-%CA%BFA%E1%B9%AD%E1%B9%AD%C4%81r_d._794_1392_

https://www.gatestoneinstitute.org/2898/tawriya-creative-lying-islam

[9] https://www.islam-watch.org/authors/139-louis-palme/1095-knowing-four-arabic-words-may-save-our-civilization-from-islamic-takeover.html

Por cierto ¿Como pudo mentir Alá, SI ALÁ ES LA MENTIRA? 😈🤣

La nueva anormalidad

«Dipuagresor» del PSOE-CyL imputado por abusos sexuales

¡Hey Sanchiiii…! ¿Que decias de no se que legislatura mas feminista gracias a tu gobierno?

¡Más corrupción en la U. Complutense!

Eso no es una universidad, ES UN BOTELLONODROMO.

¡La España corrompida se une alrededor a Carles Puigdemont!

Olimpismo sindical y sectario

Tormentosos y Atormentados San Bernardos

Los medios de comunicación, al servicio de la tiranía

Por qué los oligarcas americanos se están moviendo a la izquierda

El izquierdismo de vigilia no consiste en luchar por los intereses del hombre común. Las demostraciones ornamentales de victimismo de la política del agravio sólo ocultan la naturaleza oligárquica de este proyecto

por Instituto Mises

Para los miembros ricos de la sociedad que tienen inclinaciones izquierdistas, existe una utilidad marginal decreciente del dinero. (Archivo)

Hoy en día, no son los típicos milénials que beben café con leche los que se están volviendo locos. Si se da un paseo por las mayores áreas metropolitanas de América, se creerá que la justicia social es la última moda que está arrasando en las salas de juntas de las empresas. Se ha escrito mucho sobre el capital woke —el reciente giro de las empresas para señalar su afinidad con los movimientos de izquierda— y lo que significa para la sociedad en general. Basta decir que desde el año pasado, esta tendencia se ha acelerado a una velocidad vertiginosa.

Rascarse la cabeza con total confusión debería ser una respuesta natural a la señalización de virtudes de las empresas americanas. Hay que preguntarse por qué las grandes empresas, que tradicionalmente han sido percibidas como una institución reaccionaria alineada con la derecha política, hacen causa común con los radicales de la izquierda cultural. Aunque parezca contradictorio, las empresas y los magnates prominentes tienen muchos incentivos para subirse al carro de la señalización de la virtud.

Para las megacorporaciones, la señalización de woke es una cuestión de autopreservación para protegerse de las turbas voraces tanto en el ámbito virtual como en el físico. Es más, en una época en la que los vigilantes de los pasillos —estatales y no estatales— están al acecho en cada esquina a la espera de que los individuos cometan algún tipo de impropiedad, muchas instituciones se esforzarán por señalar su conformidad con las normas del régimen. No respetar el comportamiento aceptado por el régimen conlleva importantes costes sociales y financieros que la mayoría de las empresas no están dispuestas a asumir.

, como explicó el presidente del Instituto Mises, Jeff Deist, en una entrevista con Jay Taylor hace dos años. En pocas palabras, gastar cientos de millones en campañas que destruyen la civilización es un gasto ocasional para los principales magnates de América, que tienen mucho dinero de sobra después de cubrir sus gastos en necesidades básicas.

Cuando alguien es rico, digamos un individuo que tiene 10.000 millones de dólares, se permite el lujo de tirar el dinero en empresas antieconómicas sin perder el sueño por satisfacer sus necesidades económicas básicas. El multimillonario que encabeza un proyecto de teatro que es rechazado por el público no caerá en la pobreza por las consecuencias financieras. Puede volver a sus asuntos privados o pivotar hacia otra causa política que no sea tan divisiva. Por el contrario, para el propietario de una pequeña empresa, esa señalización de la virtud podría significar la bancarrota si su base de clientes tiende a ser de derechas o es, al menos, hostil a la señalización de la virtud culturalmente radical.

De hecho, uno de los desarrollos más perversos de las sociedades occidentales es la inclinación de los ricos a dilapidar la riqueza que han acumulado financiando todo tipo de proyectos sociales extraños. Sólo en una economía tan desarrollada, caracterizada por la hiperabundancia y los lujos sin precedentes, la gente puede dedicarse a actividades extrañas que en épocas anteriores habrían sido consideradas masoquistas y autodestructivas.

Personajes como George Soros Michael Bloomberg son un claro contraejemplo de las élites empresariales del pasado. Los dos titanes financieros se han forjado una reputación de financiar una amplia red de grupos de control de armas que se esfuerzan por aprobar leyes destinadas a infringir la capacidad de millones de personas para defenderse. Por el contrario, Bloomberg y sus homólogos oligárquicos de izquierdas se permiten el lujo de vivir en comunidades cerradas y confiar en la seguridad privada para defenderse. Para ser justos, es probable que los magnates de los negocios de épocas anteriores no fueran fervientes defensores de cuestiones políticas de cuña como los derechos de las armas, pero no se les vería lanzando con entusiasmo su peso detrás de las últimas modas políticas hacia las que gravita la izquierda en estos días.

Bolcheviques y multimillonarios

Aunque la izquierda ha cambiado su estrategia general, pasando de los conflictos clasistas a un enfoque de política de identidad en el transcurso del último siglo, existen varios puntos en común entre la izquierda contemporánea y sus iteraciones pasadas. El más importante es su origen elitista.

En su polémica obra, Wall Street y la revolución bolchevique, el historiador económico Antony Sutton descubrió el respaldo oligárquico del bolchevismo, el movimiento político más destructivo del siglo XX por el número de muertos y el caos económico que desató en los países que abrazaron sus preceptos.

En contra de la mitología que han creado los historiadores de izquierdas, el bolchevismo no fue un levantamiento espontáneo de los trabajadores, sino un movimiento de aspirantes a la élite. El propio Lenin contaba con una licenciatura en Derecho y trabajó como escritor y activista político durante su tiempo de exilio mientras vivía en Suiza, Alemania y el Reino Unido. Al igual que Karl Marx, que contaba con el fastuoso patrocinio del industrial Friedrich Engels para subvencionar sus actividades cotidianas, destacados financieros como el banquero sueco Olof Aschberg ayudaron a financiar a Lenin y a sus compatriotas revolucionarios, según revela el trabajo de Sutton.

Tal vez sea contradictorio que los pesos pesados de las finanzas apoyen a un individuo y a un movimiento que aboga por la destrucción de la propiedad privada, pero tiene sentido cuando se analiza cómo se comportan los actores económicos que buscan rentas en el contexto de la centralización del Estado.

La naturaleza intrínsecamente centralista de los sistemas socialistas, incluso cuando los responsables políticos hacen desviaciones en los márgenes, como se vio con la Nueva Política Económica de Lenin, sigue siendo atractiva para los actores financieros sin escrúpulos, que buscan explotar estas características para obtener beneficios fáciles sin tener que enfrentarse a ninguna competencia seria. Sutton observó cómo los radicales económicos y los grandes intereses financieros pueden convertirse en extraños compañeros de cama:

Los bolcheviques y los banqueros tienen entonces este importante punto en común: el internacionalismo. La revolución y las finanzas internacionales no son en absoluto inconsistentes si el resultado de la revolución es establecer una autoridad más centralizada. Las finanzas internacionales prefieren tratar con gobiernos centrales. Lo último que quiere la banca es una economía de laissez-faire y un poder descentralizado porque esto dispersaría el poder.

Del mismo modo, Ludwig von Mises reconocía en Gobierno omnipotente cómo la sal de la tierra no es la responsable de que los movimientos políticos colectivistas sean la corriente principal:

No es cierto que los peligros para el mantenimiento de la paz, la democracia, la libertad y el capitalismo sean el resultado de una «revuelta de las masas». Son un logro de los eruditos e intelectuales, de los hijos de los acomodados, de los escritores y artistas mimados por la mejor sociedad. En todos los países del mundo las dinastías y los aristócratas han colaborado con los socialistas y los intervencionistas contra la libertad.

La «wokidad» como estrategia de relaciones públicas

Además, la señalización woke tiene una función de ofuscación que las empresas y los individuos pueden utilizar para desviar la atención de su comportamiento cuestionable. En un mundo dominado por las normas de conducta woke, estos actores apuestan por la suposición de que ir en contra de la ortodoxia imperante constituye una ofensa social mayor que prestar servicios de mala calidad o participar en un comportamiento moralmente cuestionable.

En lugar de competir con otras empresas sobre la base de la satisfacción de los deseos de los consumidores, las empresas tratan de superar a las demás intentando mostrar sus credenciales de woke. Aquellos que tienen esqueletos en sus armarios probablemente encontrarán utilidad en este tipo de señalización como una forma de evitar cualquier atención no deseada. Ser woke actúa como una liberación de todas las obligaciones sociales. Al considerar la historia de su nación como fundamentalmente intolerante, los individuos y las instituciones ya no se sienten obligados a cumplir con las normas básicas de decencia y a servir a sus clientes y a la comunidad.

Teniendo esto en cuenta, no se puede subestimar el papel de la ideología en la configuración del comportamiento de los actores empresariales en la época contemporánea. A menudo se caricaturiza a los magnates empresariales como homines oeconomici cuya única preocupación es el beneficio y que ven las relaciones humanas a través de una lente exclusivamente transaccional. Esta percepción subestima el nivel de socialización que ha permeado a través de las líneas de clase en toda América.

No hay nada especial en la clase media-alta y superior que la exima de ser infectada por la ideología de la izquierda cultural. De hecho, las personas acomodadas de América crecen en entornos, desde las instituciones educativas en las que se inscriben hasta los clubes sociales en los que participan, que los exponen a las tendencias políticas y sociales dominantes. A lo largo de su desarrollo, muchos miembros de esta clase acaban siendo condicionados a aceptar la doctrina dominante establecida.

La actual cosecha de élites empresariales tiene poco en común con los titanes corporativos de la Edad Dorada, que todavía operaban dentro de los confines de la propiedad burguesa. De hecho, los valores tradicionales y la resistencia al radicalismo cultural pertenecen más bien a las clases trabajadoras y a otros americanas que no se han colocado en la cinta transportadora del PC que es el conducto contemporáneo de la educación a la empresa.

Sin embargo, una cosa es cierta: el izquierdismo de vigilia no consiste en luchar por los intereses del hombre común. Las demostraciones ornamentales de victimismo de la política del agravio sólo ocultan la naturaleza oligárquica de este proyecto.


José Niño es un escritor independiente con sede en Austin, Texas.

¿Salvaron vidas las vacunas covid?

#YoNoMeVacuno

Por Fernando del Pino Calvo-Sotelo

La respuesta político-sanitaria a la pandemia constituye el mayor escándalo de salud pública de la historia. Se basó en un engaño descomunal, pero la verdad se va abriendo paso.

Ya sabemos que ni los ilegales confinamientos ni las estúpidas mascarillas sirvieron para nada[1] salvo para enriquecer al entorno de nuestra clase política, pero ¿qué ocurre con las vacunas y terapias genéticas que se impusieron de forma voluntario-obligatoria a la población? Muchos se muestran hoy arrepentidos de haberse vacunado y preocupados por los efectos secundarios que ven a su alrededor y que empiezan a reconocer las propias empresas farmacéuticas. Estas personas deben estar tranquilas, pues el paso del tiempo disminuye la probabilidad de sufrir un efecto adverso, y deben ser indulgentes consigo mismas, pues tomaron la decisión bajo coacción y completamente desinformadas, no en balde el gremio médico les falló estrepitosamente (con escasas y valientes excepciones).

En efecto, la mayor parte de la población no se vacunó libremente, sino forzada por una inaguantable presión política y social. Primero les aterrorizaron mediante una campaña de terror mediática que les hizo creer que el covid era peligrosísimo para todos y que sólo las vacunas podían salvarles la vida. Luego fueron manipulados con sentimientos de culpa basados en una creencia supersticiosa, completamente acientífica: la vacuna no sólo te protege a ti, sino a los demás («si no te vacunas, matarás al abuelo»). Finalmente, fueron intimidados por la campaña de demonización de los no vacunados y chantajeados con el pasaporte covid, destinado a hacerles la vida imposible.

España fue uno de los países donde la dictadura sanitaria tuvo más éxito, pues se vacunó el 87% de la población, frente al 76% de Alemania, el 68% de EEUU o el 60% de Polonia[2]. Ahora, los mismos responsables políticos que forzaron a su población a vacunarse se lavan las manos afirmando cínicamente que la vacunación fue «voluntaria» y que las vacunas covid eran seguras y salvaron muchas vidas.

Vacunas poco testadas y poco seguras

Hoy pocos analistas serios dudan que estas vacunas y terapias genéticas tan poco testadas no eran seguras. No sólo se han ido documentando multitud de graves efectos secundarios isquémicos y cardiovasculares (trombosis, ictus, miocarditis, embolia pulmonar, etc.), inmunológicos y de otros tipos[3], sino que muy probablemente hayan causado la muerte de decenas de miles de personas, según sugieren los datos de farmacovigilancia de EudraVigilance y VAERS. En la siguiente tabla se muestran las muertes anuales reportadas en EEUU tras vacunarse desde 1991 hasta hoy[4]:

Los mismos que defendieron la falsedad de que las vacunas impedían el contagio y, más tarde, que impedían la gravedad y la muerte (otra falsedad, como veremos), defienden que estas cifras de mortalidad tan inquietantes pueden despreciarse: correlación no implica causalidad, dicen. Teóricamente correcto, pero ¿acaso por ello debemos descartar la tabla como si no tuviera valor informacional? ¿De qué sirve entonces la farmacovigilancia? ¿De verdad debemos considerar este gráfico normal? Evidentemente, no. En el 2021, el 33% de las muertes se produjo menos de una semana después de vacunarse. ¿Pura casualidad? Tengan en cuenta que éstas son las muertes reportadas, así que ¿cuántas serán las reales? ¿Cómo puede ser que la EMA (cómplice, como todos los reguladores, de este escándalo) acepte con naturalidad las 12.000 muertes reportadas en Europa[5] haciendo referencia a la baja proporción respecto del número de vacunados? ¿Existe algún precedente de algún medicamento del que se hayan reportado decenas de miles de muertes que no haya sido retirado del mercado?

¿Salvaron vidas las vacunas?

Ante la avalancha de efectos secundarios, la consigna es que, pese a ello, las vacunas han salvado incontables vidas y que, por tanto, la ratio riesgo-beneficio es positiva.

La evidencia científica no parece apoyar esa conclusión. Una revisión de ensayos controlados aleatorios aparecida como preprint en The Lancet concluyó que la tasa de mortalidad de los vacunados con vacunas ARNm era ligeramente superior a la de los no vacunados, sugiriendo que las vacunas no salvaban vidas o que las muertes causadas por sus efectos adversos (particularmente cardiovasculares) superaban las vidas supuestamente salvadas por ellas[6]. Su autora principal, una médico danesa, reconocía el intento de ocultación de la verdad: «Llevo en esto muchos años y sé que hay poderes por ahí que no están interesados en profundizar realmente en estos hallazgos»[7]. A pesar de ello, algunos estudios[8], ampliamente difundidos por los medios, llegaron a hablar de millones de vidas salvadas por las vacunas, pero parecían pura publicidad: el sesgo de estar financiados por la OMS, la Fundación Gates o la Alianza de las Vacunas Gavi (ligada a los propios productores de vacunas), unido a chocantes errores de bulto[9], les otorgaba una credibilidad muy baja.

En España, los propios datos oficiales también cuestionan que las vacunas fueran eficaces para prevenir la muerte por covid. Hace unos días algún medio publicó que el Ministerio de Sanidad reconocía (respondiendo a la Asociación Liberum) que el 30% de los fallecidos por covid había muerto a pesar de estar vacunado[10]. Cómo no, esta violación de la omertà fue castigada por los risiblemente llamados fact-checkers, chiringuitos promovidos por la oligarquía globalista que perfuman su analfabetismo numeral con conceptos (para ellos sofisticados) como la Paradoja de Simpson, aunque en su caso aplica más bien la paradoja de los Simpson: «Para mentir hacen falta dos: uno que mienta y otro que escuche» (Homer Simpson).

En realidad, los datos proporcionados por Sanidad, que reproducimos a continuación[11] deberían haber dado lugar a titulares mucho más audaces:

Estado de vacunaciónCasos diagnosticadosFallecidos
No vacunado5.595.65352.209
Vacunado incompleto644.9233.319
Vacunado completo6.900.23331.967
No consta774.00234.265
TOTAL13.914.811121.760

Antes de nada, esta tabla genera dudas sobre la fiabilidad de los datos suministrados. En efecto, resulta sospechoso que sobre el 28% de los fallecidos «no conste» estado de vacunación y, además, es imposible que la letalidad CFR de éstos (fallecidos/casos diagnosticados) sea del 4,4% cuando, siempre según la tabla, la letalidad de las otras categorías (CFR) es del 0,67%.

Pero demos por buenos los números. A priori, si cerca del 30% de los fallecidos por covid estaba vacunado, podríamos concluir (prematuramente) que las vacunas tenían una cierta eficacia para prevenir la muerte, no absoluta (como nos habían prometido), pero al menos sí relativa, dado que cerca del 87% de la población llegó a estar vacunada. Sin embargo, este argumento aparentemente lógico es falaz.

En primer lugar, no se pueden comparar cifras de dos períodos distintos, puesto que el porcentaje de fallecidos abarca toda la pandemia (desde principios de 2020) y el porcentaje de vacunados máximo no se alcanza hasta mediados o finales del 2022. Otra cosa sería comparar el porcentaje de fallecidos con el porcentaje medio (no máximo) de vacunación desde que empezó la distribución de vacunas, a principios del 2021.

En segundo lugar, el número de fallecidos por covid en 2020, antes de la llegada de las vacunas, asciende a casi 51.000 personas[12], prácticamente el mismo número de no vacunados de la tabla. Como para medir la efectividad de las vacunas debemos eliminar este número de fallecidos y comenzar la comparación desde el momento en que aquéllas estuvieron disponibles, podemos estimar, siendo prudentes, que entre el 50% y el 75% del total de fallecidos por covid desde principios del 2021 murió estando vacunado. Para más inri, estas personas murieron a pesar de que las variantes posteriores al año 2020 eran mucho más leves que las primeras y que había ya un porcentaje de la población inmunizada naturalmente.

En 2022 el 84% de los fallecidos por covid estaba vacunado

Otros datos oficiales abundan en las dudas sobre la eficacia vacunal. En efecto, el Ministerio de Sanidad publicó durante la pandemia actualizaciones epidemiológicas semanales en las que a partir del 2021 empezó a figurar el estado de vacunación. Quienes las seguíamos pudimos observar que la caza de brujas de los no vacunados no sólo era liberticida, sino acientífica.

Efectivamente, los medios hablaban de una «epidemia de no vacunados», pero los datos mostraban que la vacuna no protegía en absoluto contra el contagio ni detenía la transmisión[13], lo que no fue óbice para que el Tribunal Supremo avalara el infame pasaporte covid en una sentencia verdaderamente bochornosa[14]. Cuando ya fue imposible ocultar la evidencia ―a principios del 2022 cerca del 90% de los casos diagnosticados por covid eran personas vacunadas[15]―, los mismos medios pasaron a defender una nueva consigna: si bien los vacunados se contagiaban igual (o más) que los no vacunados, la inmensa mayoría de personas hospitalizadas, en la UCI o fallecidas pertenecía a la minoría no vacunada. También era mentira. Una vez más, los datos brutos del Ministerio de Sanidad de España y de otros países como Reino Unido[16] lo desmentían. Semana tras semana, el porcentaje de hospitalizados y fallecidos vacunados subía. Pronto superó el umbral del 50%, y luego del 60% y más tarde del 70%.

Finalmente, a finales de marzo de 2022, y a pesar de ofrecer tasas estimadas contradictorias, los datos del Ministerio de Sanidad mostraban que el 84% de los fallecidos por covid en los dos meses anteriores (sobre los que constaba información de vacunación) había muerto a pesar de estar vacunado con pauta completa[17]. Dado que el 85% de cobertura vacunal de la población diana no se alcanzaría hasta dos meses más tarde, el porcentaje de fallecidos vacunados durante el primer trimestre del 2022 era prácticamente idéntico al porcentaje de vacunados entre la población, lo que indicaría que la efectividad de las vacunas para evitar la muerte por covid era, en ese período, cercana a cero. Sanidad no volvió a desglosar el número de fallecidos por pauta de vacunación.

Vacunas ineficaces e innecesarias, pero muy lucrativas

Las vacunas no sólo resultaron ineficaces, sino que fueron innecesarias para la inmensa mayoría de la población para la que el covid fue siempre una enfermedad estadísticamente leve[18]: adultos sanos quizá hasta los 65 años, jóvenes, adolescentes y niños, para quienes era más leve que la gripe estacional[19]. Particularmente inmoral fue la vacunación de estos últimos. Finalmente, las vacunas también eran superfluas para quienes habían pasado la enfermedad, pues contaban con la superior inmunización natural[20].

Sin embargo, el contubernio político-mediático-farmacéutico empujó a la vacunación indiscriminada con el absurdo argumento de que la vacuna sólo funcionaba si todos estaban vacunados. Un motivo de este engaño fue, desde luego, económico ―la maximización del lucro de las empresas farmacéuticas―. Así, Pfizer, BioNTech y Moderna habrían obtenido en dos años unos 75.000 millones de dólares de beneficios[21] por la venta de un medicamento que ha sido, de lejos, el más lucrativo de la historia. Pero hubo otros motivos.

En efecto, se quiso crear un precedente de vacunación universal, que la industria farmacéutica y la siniestra OMS desean hacer recurrente, pero, sobre todo, se quiso impedir la existencia de un grupo de control para que no pudiera medirse la eficacia de las vacunas, pues la eficacia de cualquier medicamento se mide comparando los resultados de quienes reciben el tratamiento con los de quienes no lo reciben (el «grupo de control»). Así, la causa del linchamiento sufrido por Suecia cuando decidió no confinar a su población ni obligar a portar las inútiles mascarillas fue otro intento de impedir un grupo de control sobre las absurdas «intervenciones no farmacéuticas», cuya inutilidad epidemiológica quedó demostrada en parte gracias al éxito sueco.

La mayoría de la población jamás debió ser expuesta a un medicamento experimental en la que el riesgo para la salud no compensaba el beneficio potencial, como cuantificó Peter Doshi en el British Medical Journal[22]Conviene recordarlo para exigir responsabilidades y no permitir que se repita el engaño. Nunca más.

[1] Davos y la OMS: ¿una dictadura sanitaria global? (I) – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[2] Covid World Vaccination Tracker – The New York Times (nytimes.com)
[3] La ley del silencio (II) – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[4] The Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS) Request (cdc.gov)
[5] COVID-19 vaccines: key facts | European Medicines Agency (europa.eu)
[6] Randomised Clinical Trials of COVID-19 Vaccines: Do Adenovirus-Vector Vaccines Have Beneficial Non-Specific Effects? by Christine Stabell Benn, Frederik Schaltz-Buchholzer, Sebastian Nielsen, Mihai G. Netea, Peter Aaby :: SSRN
[7] Lancet Vaccine Study Author Says Her Data Show «Danger Signal» of Vaccine Heart Deaths – But the «Powers» Don’t Want to Know – The Daily Sceptic
[8] Global impact of the first year of COVID-19 vaccination: a mathematical modelling study – The Lancet Infectious Diseases
[9] Did Covid Vaccines Save Tens of Millions of Lives? ⋆ Brownstone Institute
[10] El Gobierno desvela que el 30% de los fallecidos por covid estaban vacunados (theobjective.com)
[11] Wayback Machine (archive.org)
[12] Actualizacion_282_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
[13] Todos vacunados y todos contagiados – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[14] Tribunal Supremo y pasaporte covid – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[15] Actualizacion_585_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
[16] Covid Vaccines Give Zero Protection Against Death, ONS Data Suggest – The Daily Sceptic
[17] Actualizacion_585_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
[18] ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7947934/pdf/BLT.20.265892.pdf/
[19] Great Barrington Declaration (gbdeclaration.org)
[20] Past SARS-CoV-2 infection protection against re-infection: a systematic review and meta-analysis – The Lancet
[21] SOMO-Pharmas-Pandemic-Profits.pdf
[22] Serious Adverse Events of Special Interest Following mRNA Vaccination in Randomized Trials by Joseph Fraiman, Juan Erviti, Mark Jones, Sander Greenland, Patrick Whelan, Robert M. Kaplan, Peter Doshi :: SSRN

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