Nunca en nuestra historia conocida – gracias al planeta interconectado -, se pudo experimentar tan claramente el juego del poder como en el presente.
Pese a lo cual e irónicamente, sigue siendo tanto o más efectivo que con los totalitarismos, demagogias y dictaduras del pasado.
Podemos marcar varias causas del por qué, pero dos son fundamentales:
1) Una ínfima porción de la humanidad está interesada en el conocimiento verdadero que parte de la iniciativa propia, la duda y «explorar». Tan solo escuchan, leen la «información» predigerida y obviamente dirigida y la hacen propia, convencidos de su absoluta veracidad. Las fundamentales enseñanzas de la Historia es uno de esos aspectos totalmente olvidados.
2) Los medios de difusión, comunicación, están en manos del poder, del poder del dinero y es obvia la derivada concusión a la que este hecho nos lleva. Y evidente en la realidad.
En nuestro tiempo, para disciplinar a la población es importante utilizar el juego ficticio de LA VÍCTIMA Y LA CULPA sobre el relato ya previamente construido con tiempo y estrategia. Y guionado, para los medios e instituciones de difusión constante.
De tal forma que todos, temerosos, cobardes, se cobijen del lado de las víctimas imaginarias, inventadas, para no ser señalados de culpables. Grupos, individuos, razas, inclinaciones, creación de conceptos falsos, etc.. Todo sirve para «dividir y reinar», crear conflictos.
«Repite una mentira con suficiente frecuencia y se convierte en verdad» (Joseph Goebbels). Y vivimos flotando en un océano de mentiras, ridiculeces, ficciones, negación de la realidad que ya forman parte del ADN de millones de seres manipulados que creen haberse «liberado», siendo apenas títeres y descartables.
Así como la sabia frase nos advierte: «Para comprender, primero debes vaciarte», en el GRAN PLAN de los malditos delirantes que aspiran a ser dioses del GLOBALISMO TOTALITARIO CENTRAL, utilizaron ese concepto corrompiéndolo a la inversa en «Te vaciaremos la mente y te la llenaremos con lo que queremos que seas».
Aplicaron desde hace generaciones lo de la «Ventana de Overton» y las «ranas hervidas de a poco».
Envenenando, pervirtiendo, deformando la moral, las tradiciones seculares libres y sanas, que fueron y son las bases y columnas de toda comunidad, pero que ya casi nadie se atreve a defender. Hasta descender a los niveles de obediencia, sometimiento y cobardía más indignantes y repugnantes.
Cada tanto, el entretenimiento masivo, el desviar la atención constantemente con «noticias importantes», más mentiras y ficciones, es parte fundamental de todo el juego siniestro para que tenga continuidad.
Dicho todo esto, nunca el mal logró sus objetivos finales ni a perpetuidad. Claro que dejando la calamidad a su paso, como señalamos arriba en cuanto a ejemplaridad y enseñanza para generaciones posteriores.
Que aunque hayan sido siempre pocos los que las capitalizaron, ellos siempre también fueron los héroes, inteligentes que se sacudieron al mal, el delirio de encima con la violencia defensiva necesaria, la justicia.
Junto con el final de sus planificadores. (Individuo Libre)