La Brigadas de Limpieza retiran la megaestelada de la escuela de las hijas de Puigdemont

El PSOE se atraganta con la amnistía a los golpistas y las multas a dueños de perros

El Ayuntamiento de Vigo recula tras la sanción de 500 euros a una joven

Uno de los inconvenientes de pisotear el Estado de Derecho es que pierdes la fuerza moral para hacer cumplir la ley.

Multa de 500 euros a una joven por dejar un perro unos minutos ante una farmacia

Ayer, el diario Faro de Vigo, un medio afín al PSOE, publicó una noticia informando sobre una multa de 500 euros a una joven en Vigo por dejar un perro unos minutos a la puerta de una farmacia mientras iba a hacer una compra, en aplicación de la nueva ley de bienestar animal promovida por Podemos, después de que el Colegio de Farmacéuticos de Galicia señalase que no se debe permitir la entrada a las mascotas en las farmacias. Esta multa ha provocado una gran polémica, no sólo por su elevado importe, sino porque además viene a castigar de forma exagerada una conducta que hasta no estaba sancionada y que hace mucha gente, especialmente la que vive sola.

El gobierno municipal socialista recula ante la polémica

Casualmente, hoy el diario Las Provincias ha publicado que el Ayuntamiento de Vigo niega que haya impuesto esa sanción. La concejal de Seguridad, Patricia Rodríguez Calviño, ha declarado: «Tengo que decirles que no existe ninguna copia de ninguna denuncia en estos momentos dentro de la Jefatura y por lo tanto no se ha practicado ni iniciado ninguna sanción». La declaración no es un desmentido en sí: lo que hacen los agentes es remitir al ayuntamiento una propuesta de sanción que éste puede tramitar o no. Así pues, se puede decir que el gobierno municipal del socialista Abel Caballero ha reculado ante la polémica provocada por esa multa.

El problema de imponer sanciones mientras negocias una amnistía para tus aliados

Da la casualidad de que el Ayuntamiento de Vigo está en manos del PSOE y con mayoría absoluta. El alcalde, Abel Caballero, es un populista en toda regla, un tipo que intenta aparecer en todos los eventos de la ciudad, sean del tipo que sean, y que busca caer simpático para no perder votos. Esta multa ha sido noticia mientras su partido negocia una amnistía para los autores del golpe separatista de 2017, que fueron condenados en sentencia firme por delitos de sedición y malversación de fondos públicos. Esta amnistía ya se le está atragantando al PSOE: ¿con qué autoridad moral pones una multa a la dueña de ese perro mientras negocias una amnistía para unos golpistas?

Abel Caballero se arriesga a cabrear a los dueños de más de 50.000 mascotas

Añadamos a este escenario que Vigo es una ciudad donde ya hay muchas más mascotas (más de 50.000) que niños. Así pues, la multa difundida ayer corre el riesgo de cabrear a mucha gente en una ciudad en la que el alcalde del PSOE tiene mayoría absoluta, y las próximas elecciones serán las gallegas, unas elecciones en las que el Partido Popular ha logrado mayorías absolutas desde 2009. El problema de la diarrea legislativa que existe en España es que se aprueban muchas leyes que después no se cumplen, porque los políticos encargados de hacerlas cumplir no tienen valor suficiente para, por ejemplo, multar a ciclistas, a peatones o a dueños de mascotas por cometer infracciones, ya que eso puede aumentar la impopularidad de un alcalde.

El problema de la ley animalista de Podemos es precisamente ése: se imponen obligaciones y prohibiciones estúpidas en un país donde las leyes no se cumplen y donde el gobierno se alía con delincuentes a base de otorgarles privilegios, indultos y ahora también una amnistía. El resultado es el previsible: o impones la ley a todos sin excepciones o no se la impones a nadie. Por eso ahora Abel Caballero tendrá que comerse esa multa: se arriesga a provocar un gran cabreo entre los vecinos que tenga fatales efectos para su partido en las próximas elecciones.

El ataque del PSOE al Estado de Derecho se vuelve contra los socialistas

La moraleja es que el PSOE ha degradado el Estado de Derecho en España y ahora eso se vuelve contra los socialistas. Sánchez se puede permitir la infamia de otorgar privilegios a sus aliados mientras amenaza a los ciudadanos con sanciones exageradas, porque vive en un palacio y utiliza el helicóptero y el avión oficial incluso para ir a hacer pis, pero Abel Caballero tiene que dar la cara ante esos vecinos cabreados a los que se dedicaba a engatusar con sus conocidas gracietas. La polémica con las mascotas en Vigo no ha hecho más que empezar, y va a ser divertido ver con qué cara la aplica Abel Caballero.

Elentir

Love like a boomerang

Patoche has been murdered!

A cat’s eye view

Remember that you love life!

Write to me again

I will always love you

El poder de conocer

Por: Olavo de Carvalho

“Experimenta de todo, y quédate con lo que es bueno”. Experiencia, ensayo y error, constante reflexión y revisión del itinerario -tales son los únicos medios por los cuales un hombre puede, con la gracia de Dios, adquirir conocimiento. Eso no se logra de la noche a la mañana. “Veritas filia temporis”, dijo Santo Tomás: la verdad es hija del tiempo.

No me vengan con destellos místicos e intuiciones repentinas. “Que las hay, las hay”, pero incluso ellos requieren de preparación, esfuerzo, humildad, tiempo. Incluso Cristo, en la cumbre de su agonía, lanzó al aire una pregunta sin respuesta. ¿Por qué nosotros, que sólo somos hijos de Dios por delegación, hemos de tener el derecho congénito a respuestas inmediatas?

El aprendizaje es imposible sin el derecho de errar y sin una larga tolerancia al estado de duda. Más aún: no es posible que el sujeto se oriente en el medio de una controversia sin conceder a ambas partes una credibilidad inicial sin reservas, sin miedo, sin la mínima prevención interior, por más oculta que sea. Solo así la verdad acabará apareciendo por si misma.

El verdadero hombre de ciencia apuesta siempre a todos los caballos, y aplaude incondicionalmente al vencedor, cualquiera que sea. La exención no es desinterés, distanciamiento frío: es pasión por la verdad desconocida, es amor a la idea misma de la verdad, sin presuponer cual sea el contenido de ella en cada caso particular.

No hay nada más estúpido que la convicción general de nuestra clase letrada de que no existe imparcialidad, de que todas las ideas son preconcebidas, de que todo en el mundo es subjetivismo e ideología. Aquellos que proclaman esas cosas apenas prueban su total inexperiencia de la investigación, científica o filosófica. Despreciando su propia inteligencia —porque jamás la pusieron a prueba— se apresuran a prostituirla a la primera creencia que los impresione, y de ahí deducen, con una demencial soberbia, que todo el mundo hace lo mismo. No saben que una apuesta total por el poder del conocimiento bloquea, de antemano, todas las apuestas parciales por verdades preconcebidas. Si lo que está en juego para mí, en el momento de la investigación, no es la tesis “x” o “y”, sino el valor de mi propia capacidad cognitiva, poco me vale si gana “x” o “y”: solo lo que importa es que yo mismo, como portador del espíritu, salga victorioso. Ninguna creencia previa, por más sublime que sea su contenido, vale ese momento en que la inteligencia se reconoce en lo inteligible. Quien no vivió eso no sabe como la felicidad humana es más intensa, más luminosa y más duradera que todas las alegrías animales.

Infelizmente, la clase intelectual está repleta de individuos que no conocen de la inteligencia más que su aparato de medios —lógica, memoria, sentimientos, cada uno de los cuales valora más o menos uno u otro de estos instrumentos según sus inclinaciones personales— pero que no tienen la menor idea de lo que sea la inteligencia como tal, la inteligencia en cuanto poder de conocer lo real. Es impresionante como el mismo poder que define la actividad de esas personas —el intelecto— puede ser despreciado, ignorado, reprimido y finalmente olvidado en la práctica diaria de sus quehaceres nominalmente intelectuales.

El culto a la razón o a los sentimientos, a las sensaciones o al instinto, a la fe ciega o al “pensamiento crítico”, no es más que el residuo supersticioso que sobra en el fondo del alma obscurecida cuando se pierde el sentido de la unidad de la inteligencia detrás de todas estas operaciones parciales. La inteligencia en efecto, no es una función, una facultad en particular: es la expresión de la persona entera en cuanto sujeto del acto de conocer. La inteligencia no es un instrumento, un aspecto, un órgano del ser humano: ella es el ser humano mismo, considerado en el pleno ejercicio de aquello que en él hay de lo más esencialmente humano.

Una vez me preguntaron en un debate cómo definía la honestidad intelectual. Sin pestañear respondí: es cuando uno no finge saber que sabe aquello que no sabe, ni que no sabe aquello que sabe perfectamente bien. Si sé, sé que sé. Si no sé, sé que no sé. Esto es todo. Saber que sabes es saber; saber que no sabes también es saber. La inteligencia no es en el fondo, sino el compromiso de la persona entera en el ejercicio del conocer, mediante una libre decisión de responsabilidad moral.

De allí que ella sea también la base de la integridad personal, ya sea en el sentido ético o psicológico. Todas las neurosis, todas las psicosis, todas las mutilaciones de la psique humana se resumen, en el fondo, a una negativa a saber. Son una revuelta contra la inteligencia. Revueltas contra la inteligencia —psicosis, por tanto, a su manera— son también las ideologías y filosofías que niegan o limitan artificialmente el poder del conocimiento humano, subordinándolo a la autoridad, al condicionamiento social, al beneplácito del consenso académico, a los fines políticos de un partido, o pero aún, subyugando la inteligencia en cuanto tal a una de sus operaciones o aspectos, ya sea la razón, el sentimiento, el interés práctico o cualquier otra cosa.

Es claro que, para cada dominio especial del conocimiento y de la vida, se destaca una facultad en particular, aunque sin desligarse de las otras: el raciocinio lógico en las ciencias, la imaginación en el arte, el sentimiento y la memoria en el autoconocimiento, la fe y la voluntad en el buscar a Dios. Pero, sin la inteligencia ¿qué es cada una de esas funciones, o la yuxtaposición mecánica de todas ellas, sino una forma exquisita de fetichismo? ¿Qué es una imaginación que no intelige lo que concibe, un sentimiento que no se percibe a sí mismo, una razón que razona sin comprender, una fe que apuesta ciegamente, sin una visión clara de los motivos para creer? Son fragmentos de humanidad, arrojados a un sótano oscuro donde los ciegos buscan a tientas rastros de sí mismos. Toda “cultura” que se construya encima de esto no será jamás sino un monumento a la miseria humana, un macabro sacrificio ante los ídolos.

Solo el inteligir, asumido como estatuto ontológico y deber máximo de la persona humana, puede fundamentar la cultura y la vida social. Por eso, no hay perdón para aquellos que, viviendo de las profesiones de la inteligencia, la rebajan y la humillan. Cada vez que uno de esos individuos grita, sea en la lengua que fuera, con el pretexto que sea, “¡Abajo la inteligencia!”, es siempre el coro de los demonios el que resuena desde lo más profundo del abismo: “¡Viva la muerte!”.

Si sé, sé que sé. Si no sé, sé que no sé. Eso es todo. Saber que sabes es saber; saber que no sabes también es saber (Tuitea esta frase)

‘La humanidad desaparecerá de la Tierra dentro de 250 millones de años’

Redacción

La seudociencia de origen anglosajón ha llegado a cotas de estupidez como la siguiente: los seres humanos, junto con otros mamíferos, podrían desaparecer de la Tierra en los próximos 250 millones de años. Es un artículo de la Universidad de Bristol publicado por la revista Nature Geoscience y reproducido por Newsweek (1). Si quieren saber los motivos de nuesta desaparición, ya tienen la respuesta de antemano: el calentamiento.

Ahora bien, nos queda un hilo de esperanza: podríamos tener posibilidades de sobrevivir en el apocalipsis climático gracias a los avances tecnológicos. Por lo tanto, hay que invertir en eso que llaman “ciencia”, o sea mejorar, los sueldos de los “científicos”, “académicos”, “universitarios” y demás para que sigan publicando bobadas.

Naturalmente, la “lucha” contra el calentamiento también debe proseguir porque la subida de los termómetros no causa más que desgracias. Es más, todas las desgracias tienen su origen en el aumento del calor ambiental.

Ya lo explicó en portada la revista Time en 2021. Fue un número completo dedicado al cambio climático bajo un título revelador: “El clima lo es todo” (2). La subida de las temperaturas afecta a todos los aspectos de la naturaleza y la sociedad, desde la educación hasta la delincuencia y la inmigración.

Antes el calor era sinónimo de “buen tiempo”. Ahora es todo lo contrario. Del calentamiento sólo cabe esperar desgracias, una detrás de otra: inundaciones, sequías, incendios, huracanes, terremotos, emigración, extinciones… Basta recurrir a un buscador para comprobar que al calentamiento se le han asociado 900 desgracias de todo tipo.

Si alguien quiere saber el origen de alguna calamidad, natural o social, la respuesta la tiene en el bolsillo: todo es culpa del cambio climático. Es un ejercicio de reduccionismo y simplismo como pocas veces se ha visto en ninguna ciencia que, por lo demás, se convierte en autodemostrativo: lo que prueba la subida de temperturas son el cúmulo de desgracias que provoca por todas partes.

En las corrientes seudoecologistas, todo va mal siempre y, además, en el futuro todo irá a peor.

(1) https://www.newsweek.com/extreme-heat-mass-extinction-climate-change-1829584
(2) https://time.com/5953374/climate-is-everything/