
La inquietante agenda transhumanista revelada en el polémico anuncio de Apple
POR: DESTACADAS, RORY BRANKER, Y MARIA GABRIELA LARA G
El reciente y muy criticado anuncio publicitario de Apple para su nueva iPad Pro ha desatado una ola de indignación que va más allá de las preocupaciones habituales sobre consumismo y desperdicio. A través de sus inquietantes imágenes de destrucción sistemática, este anuncio parece revelar una agenda transhumanista mucho más siniestra impulsada por una de las compañías tecnológicas más poderosas del mundo.
La secuencia visual central muestra cómo objetos que representan la cultura, el arte y la creatividad humana – instrumentos musicales, juguetes, obras de arte y más – son aplastados sin piedad por una prensa hidráulica industrial. Esta destrucción despiadada culmina con el surgimiento triunfal de la nueva tableta, reemplazando a todos esos elementos de la experiencia humana tangible.
Esta poderosa metáfora visual sugiere una visión reduccionista y deshumanizante, en la que toda la riqueza de la existencia encarnada se ve subsumida y reemplazada por dispositivos y sistemas artificiales. Es un símbolo de la agenda transhumanista que busca trascender las limitaciones biológicas mediante la fusión del ser humano con la tecnología.
Sin embargo, al aplastar objetos que representan el arte, la música, el juego y otras expresiones de la creatividad humana, Apple insinúa que estos aspectos trascendentales de la experiencia son prescindibles y pueden ser reemplazados por interfaces digitales. Esta perspectiva materialista y mecanicista niega la realidad del alma y la dimensión espiritual intrínseca al ser humano.
Los seres humanos somos criaturas encarnadas, con una conexión profunda e innata con el mundo físico y natural que nos rodea. Nuestra humanidad se expresa a través de creaciones tangibles fruto de nuestra imaginación y nuestras habilidades manuales. Al promover una realidad puramente virtual y desconectada, este anuncio traiciona la esencia misma de lo que nos hace humanos.
La visión que se vislumbra es una distopía en la que la corporalidad, la sensorialidad y la conexión con lo natural y trascendente son consideradas obsoletas. En su lugar, se nos ofrece una existencia como mentes desencarnadas, atrapadas en un mundo artificial creado por los monopolios tecnológicos para su propio beneficio comercial.

Esta agenda transhumanista de «mejora» a través de la tecnología es profundamente reduccionista. Concibe al ser humano únicamente como un procesador de información, ignorando por completo las dimensiones emocionales, estéticas, espirituales y corporales que nos definen. Es una traición al humanismo auténtico que celebra la dignidad inherente del ser humano en toda su plenitud e integridad.
Si se lleva hasta sus últimas consecuencias, el proyecto transhumanista conduciría a una pérdida radical de libertad y autonomía. Los seres humanos quedaríamos atrapados en un sistema tecnológico omnipresente, controlado por unas pocas megacorporaciones que tendrían el poder de moldear y delimitar los confines de nuestra realidad virtual. Sería el fin de la autodeterminación y el inicio de una nueva forma de esclavitud digital.
Este anuncio de Apple no debe desestimarse como un simple exceso publicitario. Es un inquietante vistazo a los sueños transhumanistas y antihumanistas de dominación absoluta sobre la experiencia humana que alientan las grandes tecnológicas. Una advertencia de que debemos resistir activamente esta agenda deshumanizadora si queremos preservar nuestra libertad, nuestra dignidad y nuestro profundo vínculo con el mundo natural y trascendente del que formamos parte.











