Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de España – Miguel Ángel Criado / El Pais

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Un estudio muestra la similitud del ADN respecto a otros habitantes de la península y pueblos europeos pese a la prolongada presencia árabe

La rendición de Granada’ (1882). Boabdil, el último rey musulmán, rinde Granada a los Reyes Católicos, en un cuadro de Francisco Pradilla y Ortiz que se guarda en el Senado.GETTY IMAGE

Almerienses, granadinos y malagueños tienen tanto de africanos como los gallegos o castellanos. A pesar de la larga presencia árabe y norteafricana en esta porción de España, unestudio genéticomuestra ahora que su huella genética en el sur apenas ha pervivido. Ni siquiera hay diferencias genéticas significativas con otros pueblos europeos.

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han analizado el ADN del cromosoma Y, de transmisión patrilineal y presente solo en los varones, de casi 150 andaluces de las provincias deAlmería, Granada y Málaga. Junto a porciones

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Crímenes cometidos por inmigrantes en España

#Inmigrantes #Delincuentes #Chusma #RefugeesNotWelcome

Avatar de José M. MagallónSituaciones Difíciles y Conflictivas

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Por Soeren Kern Seis inmigrantes africanosviolaron en grupoa una niña de 12 años en un pueblo cerca de Madrid, pero las autoridades españolas, aparentemente para evitar alimentar los sentimientos contra la inmigración, ocultaron al público la información del crimen durante más de un año. El 15 de marzo de 2018, la niña de 12 años se encontraba jugando junto con otras niñas en un parque del municipio de Azuqueca de Henares, cuando alrededor de la una de la tarde, seis inmigrantes, cinco marroquíes y un nigeriano, se acercaron al parque infantil. Se llevaron a dos de las niñas a un edificio cercano abandonado, pero luego dejaron que una de ellas se fuera tras descubrir que era musulmana. Los inmigrantes, de entre 15 y 20 años, agarraron a la niña de 12 años por los brazos y las piernas y se turnaron para violarla, primero analmente y luego por…

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De lo que se ha librado España: las medidas que proponía Podemos para ‘sus ministerios’

Diseccionamos el programa electoral de los morados en aquellas áreas en las que se planteó su entrada en el Ejecutivo.

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Pedro Sánchez escucha a Pablo Iglesias durante su intervención en la tercera jornada del debate de investidura, este jueves, en el Congreso. | EFE

Pablo Iglesias no será ministro, ni Irene Montero vicepresidenta. Al menos por ahora. En septiembre, ya veremos. Las negociaciones para un Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos han fracasado. Y sí, se ha hablado mucho de cargos y de nombres propios. Pero no podemos olvidar el contenido. Lo sustancial. Las propuestas.

Como explican Cristina Losada y Alberto Penadés, nunca ha habido un gobierno de coalición en la UE formado exclusivamente entre socialistas y comunistas. Ni siquiera aquel primer Ejecutivo de François Miterrand de comienzos de los años 80 era como éste que proyectaban Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, porque en aquel caso había otros partidos involucrados. Por una parte, parece que a los socialdemócratas europeos no les atrae demasiado la posibilidad de compartir en exclusiva el Consejo de Ministros a unos tipos poco preparados, en muchas ocasiones sin ninguna experiencia de gestión y con propuestas que ya parecían antiguas en 1989.

Desde el lado de la extrema izquierda, entrar en un Gobierno como socio minoritario puede ser un arma de doble filo: durante unos años pisas moqueta y ganas relevancia, pero también perderás la pureza ideológica ante tu electorado al que tendrás que explicar por qué se aprueban o no se aprueban determinadas medidas. Y casi siempre, en las siguientes elecciones, el socio minoritario sale trasquilado. Quizás por eso el empeño de Podemos en crear una especie de Gobierno B, en el que los ministros de uno y otro partido marchasen en paralelo, cerca pero sin tocarse.

Mientras tanto, los españoles se preguntan qué habrían hecho los ministros de Podemos si hubieran llegado al poder. Por ahora, es una incógnita. Eso sí, las peticiones de ministerios de los de Iglesias no son producto de la casualidad. Hablamos de carteras clave en el área económica, con mucho presupuesto y competencias muy relevantes. Con una enorme capacidad para intervenir el mercado, las relaciones laborales y la vida de las empresas.

Para los seguidores de Podemos, éste será un resumen de lo que España se pierde. Los que temían la llegada de la dupla Iglesias-Montero al Consejo de Ministros pensarán «de la que nos hemos librado».

Las propuestas

Dividimos las propuestas en cinco apartados. Los que corresponden con los cinco ministerios incluidos en el documento que filtró el PSOE con las exigencias de Podemos. Y tomamos como referencia el programa de la formación de extrema izquierda para las elecciones del pasado abril.

– Ministerio de Trabajo, Seguridad Social y Lucha contra la Precariedad

En este punto, el objetivo está claro. Podemos quiere «derogar las dos reformas laborales, de Zapatero y Rajoy». Por aquí se intuye el primer elemento de fricción con sus posibles socios. Porque en cada punto del programa en el que se habla del tema, se asocian las reformas aprobadas en 2011 y 2013, por PP y PSOE. Tanto en lo que hace referencia al coste del despido, como en lo que tiene que ver con la negociación colectiva. Podemos quiere cargárselo todo.

De hecho, en las modalidades de contratación y coste del despido, Podemos pide ir más allá de lo que había vigente hasta 2011. No les gusta que se diga esto, pero lo cierto es que plantea un modelo de relaciones laborales más parecido al que salió del franquismo que a cualquiera que haya vigente en la Europa actual. Así, la contratación temporal sería casi imposible: se prohíben los contratos de menos de un mes, se obliga a hacer fijo a los seis meses de contrato y se amenaza con inspecciones a las empresas que despidan temporales para comprobar que no se hace para evitar hacerlos fijos.

Evidentemente, este endurecimiento contra los contratos temporales no va en la línea de promover una contratación indefinida algo más flexible (similar al contrato único propuesto por Ciudadanos), sino todo lo contrario. Podemos pide endurecer las causas de despido objetivo para hacer más complicado recurrir a esta herramienta. Por lo tanto, lo que tendríamos es un encarecimiento muy importante de la contratación, menos flexibilidad para hacer frente a imprevistos en las empresas y un mercado laboral más rígido.

Además, en este mismo sentido, Podemos propone «recuperar el poder de la negociación colectiva, devolviendo a los sindicatos la fuerza que les quitaron las reformas de Zapatero y de Rajoy», otorgando prioridad a los convenios sectoriales sobre los de empresa (más poder para las centrales sindicales frente a los sindicatos de empresa) y retomando la ultraactividad de los convenios (un arma de bloqueo para los sindicatos, que pueden exigir lo que deseen en la negociación, porque mientras no haya acuerdo, se mantiene el convenio anterior).

Pero hay más en este Ministerio. Podemos también propone una «jornada laboral de 34 horas semanales (siete horas de lunes a jueves y seis horas los viernes), sin reducción de salario, y reorganización de los tiempos de trabajo, ocio y cuidados». Puede que a algunos les suene bien, pero en realidad es un aumento de costes muy importante para unas empresas españolas que no andan precisamente sobradas en productividad y competitividad.

A los autónomos, se les promete que cotizarán por los «ingresos realmente obtenidos». En el programa electoral se asocia esta promesa a los autónomos de muy bajos ingresos que, efectivamente, verían una reducción de su cuota. A cambio, más del 85% de los trabajadores por cuenta ajena verían un incremento en lo que pagan mes a mes.

Por último (y hablamos de una selección de artículos, en el programa hay mucho más), Podemos introduce una de esas medidas que pueden pasar desapercibidas, porque suenan a lo ya escuchado, pero que tendrían un enorme impacto. Así, la formación morada propone que se considere «discriminación salarial una brecha de más del 20% en las retribuciones de las empresas, de manera que deberán justificarlas ante los tribunales». O lo que es lo mismo, cualquier empresa en la que esto ocurra (el 20% de diferencia) se considerará culpable por defecto y tendrá que demostrar su inocencia. Es decir, se invierte la carga de la prueba, con una consecuencia indeseada muy posible: habrá empresas que se pensarán mucho contratar mujeres con baja cualificación, porque sólo por tenerlas en plantilla se podría ampliar la brecha estadística y tener un problema con la inspección.

En pensiones, Podemos pide derogar la reforma de 2013 (es decir, acabar con cualquier medida de control del gasto) y subir las mínimas y no contributivas (erosionando, todavía más, el carácter contributivo del sistema). Además, propone cambiar las reglas de cálculo para que los nuevos jubilados puedan elegir los años para el cómputo de su base (de nuevo, más gasto). Y, por supuesto, eliminar los topes de cotización (sin tocar la pensión máxima, es decir, sistema todavía menos contributivo) y acabar con los incentivos fiscales a los planes de pensiones.

Por cierto, para cerrar este capítulo, una curiosidad: las políticas activas de empleo, ese conejo que se sacó de la chistera Podemos justo antes de la segunda votación, el pasado jueves, sólo tienen una mención en el programa electoral, en el apartado dedicado a los españoles que viven fuera y quieren retornar. No hay nada sobre el tema en el resto del documento ni propuestas concretas para mejorar la formación de parados o los trabajadores. Es extraño que cobrara tanta importancia a última hora.

– Ministerio de Justicia Fiscal y Lucha contra el Fraude

Detrás de este novedoso nombre (y no es el único ministerio bautizado de forma algo peculiar), lo que se esconden son las propuestas de podemos en materia de impuestos. Aquí el resumen es sencillo: los de Iglesias piden subirlos todos. O casi todos. Hay algunos productos (pocos) que verían reducido el IVA. A cambio, las principales figuras impositivas incrementarían sus tipos:

  • «Tipo efectivo mínimo en Sociedades del 15% sobre el rendimiento neto positivo de los grupos empresariales y del 20% para entidades financieras y empresas de hidrocarburos». A cambio, proponen una rebaja del 25 al 23% para las pymes que facturen menos de un millón de euros al año.
  • «Crear un impuesto para las grandes fortunas que grave los grandes patrimonios con el fin de recaudar un 1el PIB. Este impuesto sustituirá al actual impuesto sobre el patrimonio, que es inoperativo, y no podrá bonificarse por parte de las comunidades autónomas»
  • Subida del IRPF: por un lado, con dos nuevos tipos del 47 y el 55% para rentas superiores a los 100.000 y 300.000 euros. A esto se le suma la igualación de la tributación sobre el ahorro a los tipos de las rentas del trabajo (esto afectaría a todos, no sólo a las rentas más altas). A cambio, Podemos propone fijar el tramo más bajo del IRPF en el 18% desde el 19% actual.
  • Fijar «un impuesto de transacciones financieras que grave las ventas brutas en el mismo día, y no solo las netas».
  • Establecer un impuesto a la banca que aumente 10 puntos el tipo impositivo de las entidades financieras en el impuesto sobre sociedades.
  • «Bajar el IVA al tipo del 4% a más alimentos y bebidas no alcohólicas, y del 10% a todos los suministros básicos (calefacción, gas, electricidad). También se bajará el IVA de los servicios veterinarios, del 21% actual al 10%, y de los productos de higiene femenina y de alimentación animal, del 10% actual al 4%».
  • Fijar un impuesto para operaciones de la economía digital para «empresas con ingresos anuales totales mundiales de al menos 500 millones y con ingresos en España superiores a los 3 millones».

Eso sí, aquí hay un desequilibrio: son muchas subidas tributarias, pero no especialmente importantes en términos de recaudación. A pesar de la retórica habitual, el grueso de lo que recauda el Estado llega de las clases medias, no de las grandes fortunas (que no hay muchas en España) o de las multinacionales. Si no subes los impuestos a esas clases medias, no subirás sustancialmente los ingresos.

Por eso, si combinamos estas propuestas con el resto del programa de Podemos que, como veremos, implica muchísimo más gasto, las cuentas no salen. La clave está en lo que proponen los de Iglesias en su primer punto para el Ministerio de Hacienda: derogar el artículo 135 de la Constitución, aquel que se reformó en 2011 y dice que «el Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros. Una ley orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio presupuestario». Y junto a ese artículo de la Constitución, pide derogar también la «Ley de Estabilidad Presupuestaria«.

En resumen, lo que quería Podemos es un ministro de Hacienda con las manos libres en lo que tiene que ver con el déficit. Con barra libre de gasto «social» y apenas medidas impopulares por el lado de los impuestos. Con unos números rojos disparados y sin restricciones legales a ese desequilibrio. Otro problema, y este de los gordos, para Sánchez y para el ministro de Economía al que le tocase ir a Bruselas a defenderlo ante los socios comunitarios.

– Ministerio de Transición Energética, Medioambiente y Derechos de los Animales

Éste es un tema central para Podemos. De hecho, es el que abre su programa electoral: el primer capítulo está dedicado a estos temas. ¿Y qué es lo que se proponía hacer el posible ministro designado por Pablo Iglesias? Pues intervenir en el mercado energético de una forma desconocida en nuestro país desde hace décadas: volvemos, de nuevo a un diseño que se parece más a lo que había vigente durante el franquismo que a cualquier otra cosa.

En este punto, la formación neo-comunista es coherente con lo que tradicionalmente ha propuesto la extrema izquierda y pide crear una «empresa pública de energía» que, para empezar, recupere la gestión de las centrales hidroeléctricas. Y por supuesto, intervenir en el mercado eléctrico de forma directa, entre otras cosas abaratando la factura de la luz vía decreto y escogiendo tecnologías ganadoras (con ayudas) y perdedoras.

El ministro morado tendría también el cometido de cerrar cuanto antes las centrales nucleares y las de carbón. Eso sí, con un matiz interesante: Podemos asegura que «antes de que se pierda un empleo del sector de los combustibles fósiles, se crearán dos empleos con condiciones laborales idénticas o mejores en la misma comarca y que tendrán prioridad absoluta de acceso a ellos las personas afectadas». ¿Cómo se crearán esos empleos en las comarcas mineras afectadas? ¿Quién los creará? ¿Por decreto? No hay detalles al respecto.

Por supuesto, esta lucha por un futuro «más verde» se haría con subvenciones: a la compra de coches eléctricos, a las instalaciones de renovables (pasadas y futuras), a la rehabilitación de viviendas, a las empresas que «adopten las tecnologías más eficientes», a la inversión en baterías, a las infraestructuras de recarga, a las infraestructuras ferroviarias, a la implementación de una estrategia de «reindustrialización verde y economía circular»… ¿Quién pagará todo esto? ¿A cuánto ascendería el coste? Sobre eso no se dice nada. De eso se ocuparía el ministro de Hacienda, el que quiere cargarse la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

En este punto Podemos plantea otra propuesta que sería muy polémica, en Madrid y en Bruselas. La formación morada quiere crear un «Banco de Inversión para la Transición Tecnológica y Económica (BITTE) con el fin de asumir las principales inversiones para la transformación productiva que vamos a emprender» y «aprovechar Bankia como banco público» que atienda las «funciones sociales de la banca». ¿Un sector financiero público que disponga barra libre de crédito para lo que el Gobierno exija y sin atender a criterios comerciales? Nuestros socios en la UE, los que pusieron el dinero para el rescate financiero, algo que no hay que olvidar, seguro que tendrían bastante que decir al respecto.

– Ministerio de Derechos Sociales, Igualdad y Economía de los cuidados

En este epígrafe hay un poco de todo. Sonaba a Ministerio batiburrillo, que mezclaba dependencia, mayores, educación infantil, pobreza infantil, lucha contra la pobreza, derecho a la vivienda, juventud, familia…

En la mayoría de estos capítulos hay mucho margen para políticas de poco presupuesto (en términos relativos), algunas cedidas a las CCAA, pero con mucho impacto en la opinión pública, con grandes titulares y muy populares para el público de izquierdas: subvenciones, ayudas, programas integrales, observatorios, comisionados contra la pobreza…

Pero por encima de todo, destaca la política de vivienda. Aquí Podemos sí quería entrar a por todas. Su programa electoral implicaba una intervención radical en el mercado inmobiliario que empezaba por la exigencia de «blindar» en la Constitución el derecho a la vivienda. ¿Y esto qué significa? ¿Cómo se hace? Pues garantizando, todavía más, que el ocupante de un inmueble, no importa cuáles sean las circunstancias de esa ocupación, tendrá prioridad sobre el propietario del mismo.

De esta manera, Podemos propone «prohibir los desalojos sin alternativa habitacional»: o lo que es lo mismo, una vez que una persona o familia esté dentro de una casa, no podrán sacarla de la misma si no le garantizan otra vivienda similar (sin que eso quiera decir que tengan que pagar algo, por la primera o la segunda vivienda). En términos prácticos, esto supondría legalizar la ocupación. De hecho, supondría incentivarla hasta extremos desconocidos en ningún otro país europeo. Para tener casa gratis sólo habría que entrar en una que ya estuviese construida y hacerse fuerte allí.

Evidentemente, la formación morada no se queda ahí. También quiere meter la mano en el mercado de alquiler: obligará a los grandes tenedores a ceder sus viviendas vacías para ponerlas en el mercado en régimen de «alquiler social», aseguran que incrementará el parque público de viviendas durante toda la legislatura y prometen «garantizar un alquiler estable, asequible y seguro» limitando las causas de rescisión del contrato. Por supuesto, todo esto unido a una «intervención» decidida en el mercado para «impedir subidas abusivas mediante el control de los precios». Ningún Gobierno europeo ha planteado nunca un programa de intervención del mercado inmobiliario como éste.

Pues bien, esto es lo que lleva Podemos en su programa y lo que habría hecho en el Gobierno. Porque, además, si hay una cartera que desde el principio se dio por hecho que terminaría en sus manos, era la de vivienda.

– Ministerio de Ciencia, Innovación, Universidades y Economía Digital

Aquí Podemos rompe con todo lo anterior, al menos en lo que tiene que ver con la retórica fiscal. Para las universidades, la formación morada apuesta por la política más regresiva posible: la gratuidad total de la matrícula en la educación superior. Los ricos del pasado y los del futuro podrán acceder a un servicio de primer nivel financiado con los impuestos de todos los contribuyentes, ricos y pobres. Ni una palabra de posibles préstamos o de otras opciones similares, que garanticen la igualdad de acceso sin que esto implique cargar al contribuyente con la financiación de este servicio.

En lo que tiene que ver con Ciencia, Podemos promete convertir la «I+D+i en un puntal de nuestra economía», aumentando la inversión pública hasta el equivalente al 2% del PIB. Además, hablamos de «ayudas directas», que superarán «ampliamente a los créditos». En resumen, dinero a fondo perdido, con retorno o no. En esta misma línea, el programa incluye aumentar la inversión de la Agencia Estatal de Investigación con préstamos del citado BITTE (el nuevo banco público que plantean).

Por último, están una serie de propuestas que podríamos denominar voluntaristas acerca de los investigadores y científicos. El partido morado habla de lograr «un aumento neto de 5.000 investigadores e investigadoras cada año» y que «hasta un 75e las personas que inician una carrera científica puedan dedicarse de manera estable a la ciencia o a la educación superior». Es complicado imaginar cómo puede asegurarse esto. ¿Van a ofrecer un puesto de trabajo, sí o sí, al 75% de los licenciados en las carreras de ciencia? ¿Una nueva empresa pública para incluirlos a todos? ¿Sin más requisitos? ¿El objetivo es puramente numérico? Tampoco sobre esto hay demasiados detalles. Como no habrá ministro, por ahora quedará la incertidumbre de cómo lo habrían intentado lograr.

FUENTE: LIBREMERCADO

 

La servidumbre voluntaria es el nuevo desafío a la libertad – Agustín Etchebarne

Agustín Etchebarne considera que después de la caída del muro de Berlín se ha venido expandiendo rápidamente la nueva amenaza a la sociedad abierta: El Estado Benefactor.

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Aquí puede descargar este ensayo en formato PDF.

La lucha por la libertad ha existido desde siempre. Herodoto nos cuenta la historia de Otanes, el demócrata, hijo de Phartanes que defiende la independencia del gobierno para él y su familia.1 La Biblia relata cómo Jesús coloca a la libertad como un fin y la verdad como un medio: “La verdad os hará libres”. Santo Tomás y los autores de la escuela de Salamanca razonan a partir de ella. El libre albedrío recorre la obra de Shakespeare, donde aparece el individuo como protagonista, Romeo y Julieta. El más grande de la lengua española nos dice: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”. Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). En la filosofía la encontramos por doquier, desde Diógenes a Spinoza o Locke.

Pero recién en el siglo XVIII las ideas de la libertad iluminaron al mundo en Occidente con pensadores como Montesquieu, Hume, Burke, Quesnay, Smith, Paine y sus ideas impulsaron las revoluciones y las guerras de la independencia. Por fin comprendimos que cada hombre nace con los mismos derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y a la búsqueda de la propia felicidad. Se hizo carne en la máxima inglesa: “La casa de un hombre es su Castillo”.

“El hombre más pobre puede que en su choza desafíe todas las fuerzas de la corona. Puede que sea frágil — su techo puede temblar — el viento puede atravesarlo — la tormenta podrá entrar — la lluvia podrá entrar — pero el Rey de Inglaterra no puede entrar”
William Pitt.2

En el siglo XIX estas ideas se consolidaron en todo el mundo anglosajón, en otras partes de Europa y hasta en lugares tan alejados como la Argentina. Fue entonces cuando la libertad obtuvo contundentes triunfos sobre los reyes totalitarios y sobre la pobreza. La esclavitud y los privilegios eran reemplazados por la igualdad ante la ley, con una justicia independiente que limitaba el poder de los gobiernos y avanzaba hacia los ideales republicanos. La posición social de una persona ya no estaba determinada de por vida al momento de nacer. Al abolirse los privilegios, si un hombre nacía pobre de él dependía la posibilidad de enriquecerse, y si nacía rico, podía morir en la miseria. Así nació la movilidad social y con ella el principal impulso para el progreso.

El siglo XX no se quedó atrás, mientras el capitalismo multiplicaba la riqueza en todo el Occidente, el principal debate ideológico se definió con un nuevo triunfo de las ideas de la libertad, esta vez, sobre el fascismo, el comunismo y el socialismo.

Pero diez años después de la caída del muro de Berlín, cuando estas ideas parecían no tener rival y optimistas como Fukuyama declaraban “El fin de la historia”, un nuevo desafío a la libertad se expandía con virulencia: El Estado Benefactor.

Las democracias republicanas habían logrado albergar a más de la mitad de la población mundial, pero no lograban evitar las crisis económicas. Las dos grandes, la de la década del 30 y la nueva gran crisis en la que caímos al despuntar el siglo XXI, sirvieron como excusa para aumentar la intervención estatal, tanto en gobiernos de derechas como de izquierdas, avanzando en el camino hacia la servidumbre voluntaria.

Como indicamos, ya a mediados del siglo XIX era imposible dejar de observar que el capitalismo multiplicaba la riqueza. El propio Karl Marx constataba que “En el siglo corto que lleva de existencia como clase soberana, la burguesía ha creado energías productivas mucho más grandiosas y colosales que todas las pasadas generaciones juntas”3. El mundo había logrado escapar de la trampa Malthuseana que suponía que la población fluctuaba alrededor de un número estable porque no había suficiente alimento, de modo que en cuanto aumentaba la cantidad de gente, las hambrunas, las guerras y las pestes restablecían el equilibrio. La explosión de bienes y servicios y los avances tecnológicos de la revolución industrial permitieron expandir un 50% la esperanza de vida promedio de la población de 30 años a 45 años en Europa, y más tarde, en el resto del mundo. Se reducían drásticamente la mortalidad infantil, las muertes de las parturientas y las hambrunas.

En ese contexto de optimismo por el progreso es que Karl Marx concibió un sistema que permitiría mejorar la distribución de la riqueza. Lamentablemente creyó que para hacerlo era necesario exacerbar el odio entre los trabajadores y los empresarios y propuso la “lucha de clases”, en lugar de sostener los valores que surgían de la “Iluminación” y que eran compatibles con el amor, la tolerancia, el respeto a los derechos de cada uno, el intercambio voluntario, la responsabilidad individual y la libertad de expresión. Todos estos, valores compatibles con los de la civilización judeo-cristiana, y brutalmente destruidos en el mundo Marxista-Leninista-Maoista, sea en la URSS, en China, en Camboya, en Corea del Norte, en Cuba o en cualquier otro lugar donde se aplicaron —o aún aplican.

Pero dos jóvenes economistas contemporáneos al genio del socialismo, Carl Menger y Böhm Bawerk, desarrollaron el Marginalismo y la Teoría del Valor Subjetivo que daba por tierra con la Teoría del Valor Trabajo de Smith en la que se basaba todo el andamiaje de la Plusvalía. Por este motivo, que los marxistas convenientemente omiten, el propio Marx jamás publicó el segundo y el tercer tomo de “Das Kapital”.

Más tarde, en el siglo XX, economistas como Mises, Hayek o Read, demostraron la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, por la carencia de un sistema de señales que sólo los precios de mercado pueden brindar, así como las dificultades insalvables de la planificación centralizada por la falta de conocimiento suficiente, y sobre todo, por su obvia incapacidad para procesar el cambio de los gustos de los consumidores, las ideas y los fines de cada individuo, la tecnología y el medio ambiente. Al mismo tiempo, Joseph Schumpeter enseñaba cómo el capitalismo era precisamente un proceso de destrucción creativa,4 en permanente y vertiginoso cambio, imposible de imitar por los rígidos sistemas de planificación centralizada.

El intenso debate teórico culminó en la práctica, con el colapso del socialismo, al costo de más de 20 millones de vidas en la URSS, 5 más de 40 millones en China 6 y un tercio de la población en Camboya.7

En 1979 el pragmático Deng Xiaoping liquidó el sistema comunista con una sola frase: “No importa si el gato es blanco o negro, mientras que cace ratones, es un buen gato”. Desde entonces, China tuvo una espectacular recuperación basada en una economía más libre y con mayor respeto de los derechos de propiedad de los inversores. Así logró eliminar dos terceras partes de la pobreza de su población en apenas tres décadas. Casi al mismo tiempo, los trabajadores polacos sindicalizados en Solidaridad y alentados por la visita del Papa Juan Pablo II derribaban el comunismo en Polonia. En noviembre de 1989 la caída del muro de Berlín marcaba un nuevo hito; permitió que los fanáticos socialistas constataran cómo el sistema comunista había logrado el milagro de que los mismos laboriosos alemanes obtuvieran una productividad y un ingreso cuatro veces inferior por el sólo hecho de estar al Este del muro. Se conocieron también los relatos de la opresión, persecuciones, carencias de todo tipo y el miedo a la nefasta policía secreta Stasi, que competía en maldad con la KGB soviética, que habían logrado anular casi por completo la libertad de elegir.

Así, fueron cayendo uno tras otro los regímenes comunistas hasta la disolución final de la URSS el 26 de diciembre de 1991 y el siglo XX pareció terminar con un decidido triunfo de las ideas de la libertad, con decenas de países que se volcaban al capitalismo.

Hoy día, los pocos países comunistas que todavía quedan, sirven como demostración cabal de la inoperancia y maldad de tales regímenes. Esto puede observarse incluso desde el espacio exterior, basta con tomar una foto nocturna de la península de Corea para observar como miles de ciudades son iluminadas por el capitalismo en el sur; mientras que las tinieblas comunistas se expanden en el norte, con la sola excepción de la ciudad de Pyongyang donde disfrutan su perversidad los miembros de la dinastía Kim y su corte de jerarcas que los endiosan. No es fácil imaginar lo que significa una ciudad sin electricidad, sin posibilidad de leer, estudiar, ver televisión, ir al cine, escuchar radio, disfrutar del aire acondicionado o siquiera de un ventilador. Esto es comparable con lo que ocurría en cualquier ciudad pre-capitalista, donde sólo los ricos podían comer bien, calentar sus casas en invierno e iluminarlas con velas para poder leer de noche y extender sus días.

Pero hubo otro debate, algo más sutil, que continuó infectando inteligencias durante décadas. Ese debate se centró en dos críticas que han minado la fe en el sistema económico y rentístico basado en la libertad de los hombres y el intercambio voluntario:

No incluimos en este debate la vieja crítica marxista que sostenía que los ricos sólo podían beneficiarse de los pobres mientras estos siguieran siendo siempre pobres. Esa crítica derivaba de la falsa “Ley de hierro de los salarios”, que sostenía que bajo el capitalismo los salarios de los trabajadores no excederían el nivel de subsistencia. Si crecían los salarios crecería la población y el aumento de la oferta de trabajadores reduciría los salarios. Esta crítica fue rebatida por la realidad: la población se multiplicó 20 veces en 200 años y el nivel de vida y los salarios aumentó sostenidamente en todos los países capitalistas sin excepción.8

Pero sí hay dos críticas que parecen más difíciles de superar. Por un lado, se dice que el sistema es sumamente exitoso para generar riqueza pero es ineficiente en la distribución de la misma, genera grandes desigualdades, y mantiene a una parte de la población fuera de los beneficios del sistema. Es interesante observar que pese a la enorme mejoría económica en todos los países de la tierra, no hemos logrado convencer a las grandes mayorías. Por fortuna, tenemos una nueva potente herramienta creada por el profesor sueco Hans Rosling: un gráfico interactivo donde concentra las estadísticas de 200 países. Allí puede observarse con claridad la historia de la salud y la riqueza de 200 países. 9 Las cifras muestran que en 1800 los países más prósperos alcanzaban entre 2.000 y 3.000 dólares per capita, pero ninguno sobrepasaba una esperanza de vida promedio de 40 años, el resto de los países tenían una esperanza de vida cercana a los 30 años y los menos favorecidos, la India y unos pocos países africanos apenas alcanzaban los 25 años, con ingresos de entre 300 y 1000 dólares per capita. La maravillosa herramienta de Hans Rosling nos permite, con sólo hacer un click, avanzar desde 1800 hasta 2010, y allí encontraremos que, dos siglos más tarde, todos los países han mejorado sustancialmente. El mundo muestra una impresionante mejoría en los ingresos y en la expectativa de vida de la población, tanto en países centrales como en países periféricos (como Australia, Chile o la Argentina). Estos datos sirven también para desbaratar la tesis de Prebisch que sostenía que los países centrales crecen más rápido porque explotan a los países periféricos a través del deterioro de los términos de intercambio.10 Incluso podemos ver cómo los países invadidos por EE.UU. al finalizar la segunda Guerra Mundial (Japón, Alemania e Italia) crecieron frenéticamente en la posguerra y acortaron rápidamente la brecha de riqueza con el país invasor, transformándose en la segunda, la tercera y la quinta potencia mundial.

Otro gigante de la historia económica, Angus Maddison, reconstruyó los datos de los últimos 2000 años.11 En nuestro caso, sirven para constatar que en los 80 años de estrecha relación de la Argentina con Inglaterra (1853-1930), el primero fue el más beneficiado y logró acortar dos tercios de la brecha de riqueza que separaba ambos países. Otro ejemplo de que el país periférico es quien más se beneficia con el intercambio. Así, todos crecieron con la única excepción del Congo, que había multiplicado por 3 su PBI per capita, pero las guerras civiles desde su independencia, el 30 de junio de 1960, lo devolvieron a niveles que podemos denominar pre-capitalistas. Sin embargo, aún allí en medio de las matanzas, los avances de la medicina y la alimentación permitieron alargar un 50% la expectativa de vida promedio de la población, hasta los 48 años.

Como decíamos, la crítica más sutil parece vigente, la referida a la gran desigualdad que se produce debido a las asimetrías estructurales y de acceso a la información. Si bien todos mejoraron, algunos lo hicieron más que otros. Nuevamente el gráfico de Hans Rosling es útil para observar que precisamente mejoran más rápido aquellos países que acogen el sistema de libre mercado, la división de poderes republicana y se atienen al Imperio de la Ley (Rule of Law). Cronológicamente podemos ver que Holanda avanza primero, seguida por Inglaterra —donde se desata la revolución industrial—, luego por el resto de Europa y poco después EE.UU. Extrañamente, la Argentina ingresa al “top ten”, hasta 1930 (momento a partir del cual se suceden golpes de estado y gobiernos populistas, que adoptan ideas proteccionistas que la alejan de la libertad de mercados).12 La correlación entre las instituciones de la libertad y el progreso de los países se mantiene hoy día como lo muestra el Índice de Calidad Institucional publicado por la Fundación Libertad y Progreso que resume ocho estudios internacionales sobre 200 países en todo el mundo.13

Pero los números no alcanzan a mostrar una verdad esencial, y es que la brecha entre ricos y pobres se ha cerrado enormemente en los países capitalistas. Hace un par de siglos, los hijos de los pobres no tenían zapatos, ni calefacción, apenas algo de carbón para los días más fríos, muchos no tenían techo, la mortalidad infantil era inmensa, las madres morían al parir, no tenían velas para ver de noche, no sabían leer ni escribir, ni tenían atención médica. Hoy la diferencia entre un obrero y un empresario capitalista es que uno llega a trabajar en un Ford y el otro en un Cadillac. Pero no todos aceptan que estos datos sean del todo concluyentes y se mantiene la crítica, de Amartya Sen entre otros, que podría sintetizarse en que, si bien es cierto que todos mejoran la enorme desigualdad, a sus ojos, es inadmisible en un mundo rico tanto entre diferentes países como entre ciudadanos de un mismo país.

La segunda crítica al sistema económico y rentístico de la libertad es que produce crisis o ciclos económicos en cuya fase recesiva pueden producirse altos niveles de desempleo y sufrimiento de la población. Esta crítica fue impulsada, entre otros, por John Maynard Keynes a quien le tocó vivir y describir la crisis del 30.

Frente a ambas críticas, la solución propuesta fue la intervención del Estado. Decenas de economistas y científicos sociales dieron rienda suelta a su imaginación para ver nuevas formas en las que el Estado podía intervenir para mejorar los resultados de los mercados libres. Así, el Estado fue avanzando progresivamente, el gasto público creció de niveles de entre 10 y 15% del PIB en las primeras décadas del siglo XX a niveles de entre 35 y 50% del PIB en EE.UU., Europa, Japón y en casi todas partes. Pasó a llamarse “Estado Benefactor”, y comenzó a ofrecer seguros de desempleo, jubilaciones, salud gratuita, planes sociales de todo tipo, asegurar salarios mínimos, vacaciones pagas. Para financiarse inventó todo tipo de nuevos impuestos, expropió el dinero privado (el oro) e impuso el papel moneda de curso “forzoso”, y se dedicó a manipular las políticas monetarias y fiscales para “evitar” las recesiones y crecer sostenidamente.

El camino a la servidumbre voluntaria, o la verdadera causa de la crisis mundial

Como el Estado Benefactor todo lo promete, sin esfuerzos, y todo lo puede; los pueblos del mundo captaron la idea y todo lo piden, casi como si se tratara de una nueva religión. Sin embargo, es evidente que algo no salió bien. En todo el mundo desarrollado el Estado está en crisis, sabemos que es grave y que tal vez llevará una década para solucionarlo.

Pero antes de encontrar la salida debemos ponernos de acuerdo con el diagnóstico. Existe cierto consenso en que la crisis actual se debe a que durante la década del 90 el mundo se enamoró nuevamente del “capitalismo salvaje” e impuso el “Consenso de Washington”. Entonces sobrevinieron las desregulaciones de los mercados financieros y, combinadas con la irrefrenable codicia de los financistas que aprovecharon las nuevas tecnologías para crear complejos productos estructurados, tomando excesivos riesgos que transfirieron a los incautos ahorristas, generaron enormes burbujas que inevitablemente estallaron.

Si este fuera el problema, la solución sería que los Estados intervengan decidida y coordinadamente para rescatar a la economía y sanear a los bancos para que no quiebre el “sistema”. Y eso están haciendo los bancos centrales, les prestan dinero al 0,25% o al 1% anual para que compren bonos de los gobiernos que pagan intereses entre 4% y 6% anual, inyectando masivamente dinero para reactivar la economía y rescatando al mismo tiempo a los Estados sobre-endeudados, que suben impuestos y recortan módicamente sus gastos para sanear las cuentas fiscales, creando nuevos institutos y cantidad de nuevas regulaciones para que los banqueros no reincidan en su afán de lucro y rezando para que funcione, que la economía se reactive y el crecimiento económico permita diluir los problemas. El problema es que, al final, el Estado termina con una mayor proporción de la torta económica.

Pero existe otra manera de ver el problema: Lo que está en crisis es el Estado Derrochador. El Estado ha crecido desmedidamente influyendo en casi todos los aspectos de la vida humana, limitando las libertades individuales, gastando más, año tras año. Ya es considerado normal que el gasto público supere a los ingresos del Estado, y esto, pese a que los impuestos son cada vez más numerosos y las alícuotas más altas. Así, las deudas fueron creciendo vertiginosamente y están en niveles récords en muchos países, sólo la deuda pública contabilizada alcanza al 229% en Japón, al 100% en EE.UU., al 86% en promedio en Europa, con picos de 144% en Grecia o 120% en Italia.

El problema se agravó porque, en todas partes, durante décadas el Estado Benefactor utilizó el impuesto de la jubilación obligatoria para financiar gastos corrientes (en lugar de acumular fondos para pagar el retiro a los futuros jubilados). El sistema jubilatorio funcionó como un esquema Ponzi donde los nuevos trabajadores pagaban a los antiguos. Pero el sistema se agotó porque necesitaba que los jóvenes de las nuevas generaciones superen en número a los anteriores, y esto dejó de ocurrir al disminuir la tasa de natalidad en Japón, Europa y en menor grado en EE.UU. Hoy día, si incluimos las deudas previsionales a las cifras de endeudamiento, se duplican o triplican las anteriormente mencionadas.

Por supuesto, aún falta mencionar la creación de los bancos centrales, empezando por el más poderoso, la Reserva Federal de los EE.UU., en 1914. Con este invento, los estados se adueñaron del dinero legal, inclusive en algunos casos confiscaron el oro. Crearon grandes centros de planificación estatal, no ya para ver qué producir, sino para manipular la cantidad de dinero, la ayuda a los bancos y posteriormente junto con el FMI, el BID y otros organismos multilaterales, intervenir para supuestamente evitar crisis en otros Estados. Sin el menor éxito, intentaron evitar las recesiones y sólo por casualidad cada tanto acertaron en sus predicciones. No pocas veces han servido para generar o agravar las recesiones, como en la crisis del 30. En otros lograron postergarla como en la crisis de 2000, pero al costo de endeudar los Estados y agravar las crisis futuras. A pesar de las enseñanzas de Hayek, no logran comprender que la complejidad de las implicancias de reducir artificialmente las tasas de interés escapa al análisis de los planificadores centrales.

La cantidad de intervenciones es cada vez mayor. En 1994, la Fed y el Tesoro de EE.UU. rescataron a México. En 1997 a Tailandia y Hong Kong. En 1998 a Rusia y luego rescataron un fondo de cobertura —Long Term Capital. En 1999 sostuvieron a Brasil. Al año siguiente intervinieron para frenar el desplome de la economía frente a la implosión de la burbuja en las acciones tecnológicas estadounidenses. En cada intervención la receta fue la misma, facilitar el crédito, bajar las tasas de interés y aportar “fondos frescos” y, en cada caso, la economía terminó reactivándose. Pero ya en el 2001 las tasas de interés habían caído artificialmente hasta un casi 0% anual en EE.UU. y Japón, y apenas algo más en Europa. Lo cual generó una nueva burbuja, la descomunal burbuja del sector inmobiliario, en muchos países, en simultáneo, en todos los continentes. Fatalmente, la burbuja explotó con las tasas ya en 0% y la deuda de EE.UU. en récords históricos.

¿Qué hacer? ¿Revisar las premisas y repensar la estrategia? No, pues siguieron profundizando el mismo camino. Lo llamaron “Quantitative Easing” (QE), que significa, básicamente, imprimir dinero para salvar a los bancos con problemas. Esta política no fue del todo consistente porque huo dos graves excepciones, la Argentina y Lehman Brothers, las consecuencias inmediatas fueron una importante recesión local, en el primer caso, y una recesión internacional en el segundo.

Pero aún suponiendo que hubieran sido consistentes y hubieran logrado prevenir o postergar estas recesiones, la tendencia global seguiría siendo la misma. Luego de décadas de intervencionismo y oleadas de nueva legislación regulatoria, la consecuencia sigue siendo el extraordinario aumento del poder del estado, y su correlato, la disminución de las libertades individuales. Así, mientras que hace 100 años el Estado representaba poco más del 10% de la economía, en casi todo el mundo ha crecido desproporcionalmente hasta ocupar entre el 40 al 50% del PIB de cada país. Imaginemos un monopolio que ocupe el 50% de la economía y comprenderemos que su poder dominante es tan descomunal que las libertades individuales pasan a ser casi nominales. Sumemos además las generosas deudas que han acumulado. Agreguemos también que ha abusado de su capacidad legislativa escribiendo semejante cantidad de leyes que sólo las pueden albergar las más grandes bibliotecas.

Irónicamente, muchos economistas atribuyen la crisis actual a la “desregulación de los mercados financieros” de la década del 90. Conviene recordar que sólo en EE.UU. existen 75.000 páginas de regulaciones en ese mercado. O bien atribuyen la crisis a la codicia de los banqueros, como si las tasas de interés en 0% anual y los salvatajes no actuaran como estímulo adicional y extraordinario para exacerbar estas características de la naturaleza humana.

Todavía podemos añadir algo más grave. Muchos economistas creen que para salir de la crisis las guerras son indispensables. Tal vez esto influya para mantener la permanente guerra contra el terrorismo y la inútil guerra contra las drogas, y sus inevitables consecuencias en términos de pérdidas de libertades ciudadanas como el “Acta Patriótica” en EE.UU., la “Ley antiterrorista” en la Argentina, o las leyes anti-lavado en todo el mundo. Podríamos concluir sin asombro que el resultado no deseado es que el poder del Leviathán se ha vuelto inconmensurable, está totalmente fuera del control ciudadano y de manera que los hombres libres de antes, casi sin darse cuenta, se han ido transformando en siervos del Estado.

El desafío del siglo que estamos viviendo es recuperar el control sobre el Estado, “ponerlo en caja” y reducir el porcentaje que ocupa en la economía. Tal vez, la manera de lograrlo sea la competencia entre ciudades con diferentes legislaciones como propone Paul Romer con sus Free Cities. Si estas ideas logran imponerse, en algunas décadas más, los ciudadanos elegirán vivir en ciudades de servidumbre voluntaria, definidas como ciudades con altísimos impuestos a cambio de la promesa de seguridad provista por el Estado; o bien en ciudades con bajos impuestos y alta responsabilidad individual, en ciudades de hombres libres.

Referencias:

1. Herodotus. Histories. Traducido por George Rawlinson(1996). Wordsworth Edition, pp. 255-265.

2. William Pitt the elder quotes (British Statesman 1st Earl of Chatham, Viscount Pitt of Burton-Pynsent , byname The Great Commoner, 1708-1778). Traducción libre en el texto de versión original en inglés: “The poorest man may in his cottage bid defiance to all the forces of the crown. It may be frail — its roof may shake — the wind may blow through it — the storm may enter — the rain may enter — but the King of England cannot enter.”

3. Karl Marx y Federico Engels (original 1848; versión alemana de 1872). Manifiesto comunista. Edición Alemana traducida por José F. Polanco. Disponible en: http://www.marxists.org/espanol/me/1840s/48-manif.htm

4. Joseph A. Schumpeter (1942). Capitalism, Socialism and Democracy (Londres), pp. 81.

5. “Soviet Union, Stalin’s Regime” en “Source List and Detailed Death Tolls for the Primary Megadeaths of the Twentieth Century”. Disponible en: http://users.erols.com/mwhite28/warstat1.htm#Stalin. Ver también: Alexander Solzhenitsyn, Archipiélago Gulag, Barcelona, 3 vols. 2005, Tusquets Ed.

6. “People’s Republic of China, Mao Zedong’s Regime” en “Source List and Detailed Death Tolls for the Primary Megadeaths of the Twentieth Century”. Disponible en: http://necrometrics.com/20c5m.htm#Mao

7. Ben Kiernan (2003) “The Demography of Genocide in Southeast Asia: The Death Tolls in Cambodia, 1975-79, and East Timor, 1975-80”. Critical Asian Studies Vol. 35 (No. 4), pp. 585-597. Disponible en: http://www.yale.edu/gsp/publications/KiernanRevised1.pdf

8. Gapminder: Wealth and Health of Nations. Disponible en: http://www.gapminder.org/world

9. Gapminder: Wealth and Health of Nations. Disponible en: http://www.gapminder.org/world

10. Agustin Etchebarne (2005). “El cambio tecnológico y los términos de intercambio”. Revista de Instituciones, Ideas y Mercado, No. 48, mayo de 2008. ESEADE. Disponible en: http://www.eseade.edu.ar/servicios/Libertas/55_RIIM%2048.pdf

11. Angus Madisson. Contours of the World Economy: Essays in Macroeconomic History. Oxford University Press, septiembre de 2010.

12. Roberto Cortes Conde (2001). Progreso y declinación de la economía argentina: Un análisis histórico institucional. Fondo de Cultura Económica

13. Índice de Calidad Institucional 2011. Fundación Libertad y Progreso (Argentina). Disponible en: http://www.libertadyprogresonline.org/2011/06/15/indice-de-calidad-institucional-de-2011resumen/

 

Origen: La servidumbre voluntaria es el nuevo desafío a la libertad | elcato.org

LIBERTAD INDIVIDUAL

La fe del agnóstico

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Os acordáis del milagro de los panes y los peces?

En Cataluña el reto está superado.

-.Julio Murillo.-

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Las malas costumbres muy comunes en países musulmanes se están trasladando a Europa y Estados Unidos.

#StopIslam #StopSharia #StopInvasión #StopIslamización #MusulmanesFuera

La incultura de los vándalos

La incultura de los vándalos

#Política

Katie Hopkins da un discurso escalofriante sobre la progresiva islamización de la aplicación de la ley británica y cómo también representa una grave amenaza para Estados Unidos.

NO A LA ISLAMIZACIÓN DE OCCIDENTE. MUSULMANES FUERA.

#StopIslam #StopSharia #StopIslamización #StopInvasión

Otro ejemplo más de musulmanes creando una sociedad paralela en América

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NO A LA ISLAMIZACIÓN DE OCCIDENTE. FUERA MUSULMANES.

“Será mucho más grande” advierte el primer ministro húngaro, Viktor Orban, sobre la SEGUNDA invasión masiva de musulmanes a Europa

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El primer ministro húngaro, Viktor Orban, advirtió que la crisis de inmigrantes de 2015, que vio a millones de  inmigrantes principalmente  musulmanes en Europa, fue solo el comienzo y una nueva ola de inmigrantes musulmanes africanos pronto podría abrumar completamente al continente. Por supuesto, se refiere a Europa occidental, con la excepción de Italia. Europa del Este (Hungría, Polonia, República Checa, Eslovaquia) ya ha cerrado sus fronteras a los invasores musulmanes.

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Todo lo que experimentamos en 2015 volverá a suceder, y será más grande”, dijo el líder nacionalista al diario alemán Die Welt “Pronto los países árabes superarán a los países europeos en población. Y aún no he mencionado África, donde pronto habrá más personas de las que puedan alimentarse “.

Orban se ha convertido en uno de los opositores más vocales de la inmigración no europea en los últimos años. En 2015, a medida que las olas de migrantes fluían desde el Medio Oriente, Orban construyó una cerca de alambre de púas y rechazó el paso de los solicitantes de asilo cuyas solicitudes fueron rechazadas. Desde entonces, se ha negado a cumplir con las cuotas de reubicación de migrantes de la UE y ha criminalizado a individuos y ONG sospechosas de “permitir la inmigración ilegal”.

“Hungría es un país fronterizo”, dijo Orban a Die Welt. “Vivimos nuestras vidas en completa disposición. Tenemos muchos miles de soldados y policías en nuestra frontera sur “ , agregó, y advirtió que ” hoy depende solo de las decisiones del gobierno turco si los muchos millones de refugiados que están allí se dirigirán a Europa “.

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A medida que avanzaba la crisis de los migrantes musulmanes, África reemplazó a Oriente Medio como la fuente de la afluencia de migrantes en Europa. Orban pidió el establecimiento de un nuevo cuerpo de ministros en Europa para tratar con cualquier futura inmigración del continente de 1.300 millones de personas.

“Se necesita crear un cuerpo separado para esto, donde solo los ministros del interior de la zona Schengen se sentarían” , explicó. “Los ministros del interior de la zona de Schengen tendrían que convertir esto en un consejo muy fuerte, donde las cuestiones que conciernen a toda la zona de Schengen se decidirían a la manera de expertos y no de políticos”.

Sin embargo, es poco probable que el liderazgo de la UE recurra a Orban en busca de asesoramiento sobre políticas. El Parlamento Europeo votó para sancionar a Hungría por las políticas contra la migración de Orban en septiembre, y actualmente se está desarrollando un impulso para expulsar al partido Fidesz del líder húngaro del grupo paraguas del Partido Popular Europeo.

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El primer ministro independiente de Hungría, Viktor Orbán, del partido Fidesz, fuereelegido para un cuarto mandato en la aplastante victoria de abril, e hizo una campaña implacable a un tamborileo de la retórica xenófoba, culpando a la totalidad de los problemas de Hungría, desde su colapso educativo. Sistema de corrupción política generalizada, a los pies del migranj .

Orban, que disfruta de niveles de popularidad casi mesiánicos, se ha referido a todos los refugiados como ” invasores musulmanes ” y a los inmigrantes que intentan llegar a Hungría como un ” veneno ” que su país no necesita. Alentado por el resultado de las elecciones, el gobierno de Orbán ha presentado una nueva legislación contra los migrantes, llamada de manera informal el proyecto de ley “Stop Soros”.

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Hungría está construyendo o ya ha levantado cercos con guardias de seguridad armados en todas sus fronteras.

La propuesta lleva el nombre del donante estadounidense / húngaro y de la sociedad civil, George Soros , quien afirma que el Sr. Orbán está tratando de “liquidar a millones de África y Oriente Medio” para alterar la homogeneidad de Hungría.

Controversialmente, el proyecto de ley declara que cualquier ONG que “patrocine, organice o apoye la entrada o permanencia de ciudadanos de terceros países en territorio húngaro” se considerará como un “riesgo de seguridad nacional”.

Las ONG deberán obtener el permiso del ministro del interior de Hungría para continuar operando y se les ha dicho a las personas que infringen las reglas para apoyar a los migrantes de cualquier tipo que serán multadas y cerradas. Increíblemente, sus empleados también podrían enfrentarse a la cárcel

 

Según el Comité Húngaro de Helsinki (HHC), solo 1,216 solicitantes de asilo recibieron protección en Hungría en 2017. En el mismo año, 325,400 solicitantes de asilo recibieron protección en Alemania , seguidos de 40,600 en Francia, 35,100 en Italia, 34,000 en Austria y 31.200 en Suecia.

JIHAD DE INMIGRACIÓN, también conocida como la invasión islámica de Europa, que fue acelerada en 2015, gracias a las políticas de Angela Merkel y las fronteras abiertas de la UE.

Necesitamos una nueva Comisión Europea comprometida con la defensa de las fronteras de Europa. Necesitamos una Comisión después de las elecciones europeas que no castigue a esos países, como Hungría, que protejan sus fronteras ”. El Primer Ministro húngaro, Viktor Orbán.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, se comprometieron a crear un “eje contra la inmigración” destinado a contrarrestar las políticas de inmigración de la Unión Europea.

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Orbán y Salvini,  reunidos en Milán el 28 de agosto,  prometieron trabajar junto con Austria y el Grupo Visegrad (República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia) para oponerse a un grupo pro-migrante de países de la UE liderado por el presidente francés Emmanuel Macron.

Orbán y Salvini están  buscando  una estrategia coordinada antes de las elecciones al Parlamento Europeo de marzo de 2019 para derrotar al Partido de los Socialistas Europeos (PSE) pro inmigración, un partido paneuropeo que representa a los partidos socialistas a nivel nacional de todos los estados miembros de la UE. El objetivo es cambiar la composición política de las instituciones europeas, incluido el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, para revertir las políticas de migración de puertas abiertas de la UE.

Salvini  propuso  que la red incluya al canciller austriaco Sebastian Kurz, al líder del Partido de la Libertad Holandesa Geert Wilders, al líder del Frente Nacional de Francia Marine Le Pen, y al húngaro Orbán, entre otros. También  dijo  que las elecciones al Parlamento Europeo en 2019 deberían ser un referéndum sobre “una Europa sin fronteras” frente a “una Europa que protege a sus ciudadanos”.

Cómo Hungría y los otros 3 países de Visegrad se salvaron de la invasión musulmana:

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Y gracias a la elección de Donald Trump, las políticas migratorias anti-musulmanas de Estados Unidos están empezando a parecerse a las de Hungría:

 

FUENTE: La Reconquistablog

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