Los crímenes perpetrados por el comunismo al que defiende el ultraizquierdista Pablo Iglesias / The crimes perpetrated by communism defended by the ultraleftist Pablo Iglesias

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EL VICEPRESIDENTE ESPAÑOL SALE EN APOYO DE UNA IDEOLOGÍA TAN VIL COMO EL NAZISMO

Durante el siglo XX, el mundo sufrió los terribles efectos de dos ideologías totalitarias: el comunismo y el nacional-socialismo, ambas con muchos millones de víctimas.

Nazismo y comunismo iniciaron juntos la Segunda Guerra Mundial

El nacional-socialismo fue derrotado militarmente en 1945, y en el año siguiente, durante los Juicios de Nüremberg, salieron a la luz los innumerables crímenes cometidos por los partidarios de esa monstruosa ideología. El amplio rechazo que afortunadamente recibe el nazismo contrasta, lamentablemente, con la insistencia de muchos izquierdistas en blanquear a la otra gran ideología criminal del siglo XX: el comunismo. Se trata de toda una paradoja, pues la Segunda Guerra Mundial fue iniciada por Hitler y Stalin con su invasión conjunta de Polonia, acordada en el pacto secreto firmado por sus respectivas dictaduras en agosto de 1939, un pacto en virtud del cual se repartieron tanto ese país como Finlandia, Lituania, Estonia y Letonia, repúblicas que la URSS invadió entre 1939 y 1940.

Los efectos de la alianza entre nazis y comunistas

Los soviéticos rivalizaron con los nazis en criminalidad: prueba de ello es la masacre de 22.000 oficiales polacos en Katyn a manos del NKVD de Stalin, un crimen de guerra por el que nadie fue castigado. Hitler y Stalin mantuvieron su alianza hasta junio de 1941, cuando Alemania invadió la URSS. Fue una alianza tan estrecha que Moscú dio orden a los comunistas franceses de sabotear el esfuerzo bélico de su país en plena invasión alemana de Francia en 1940. Por esa misma razón, los Partidos Comunistas a las órdenes de Stalin no se unieron a los movimientos de resistencia de los países ocupados por los alemanes hasta que éstos invadieron la URSS. En el marco de la alianza entre esas dos potencias totalitarias, el NKVD soviético entregó a la Gestapo nazi a unos 4.000 judíos y comunistas alemanes que habían huido a la URSS.

Media Europa pasó de la tiranía nazi a la tiranía comunista sin poder elegir otra cosa

Al final de la Segunda Guerra Mundial, en algunos países la tiranía sólo cambió de color: media Europa pasó de estar bajo la dictadura nazi a estar bajo la dictadura soviética, sin que la URSS le diese la oportunidad de elegir un sistema democrático. Los comunistas llegaron a aprovechar un campo de concentración alemán para encerrar a polacos que habían combatido contra el nazismo, simplemente porque esos combatientes no obedecían las órdenes de Stalin. En varios países la “liberación” soviética consistió en una ola masiva de violaciones de mujeres y niñas por parte de los soldados del Ejército Rojo. A eso hay que unir el pillaje cometido por los soviéticos. Aún hoy en Polonia se conoce al Ejército de Stalin como “czerwona zaraza” (La plaga roja), por las atrocidades que cometieron en ese país.

Un sistema totalitario que ha matado a más de 100 millones de seres humanos

El comunismo instauró dictaduras allí donde conquistó el poder, estableciendo sistemas de partido único sin elecciones libres, en los que los derechos humanos eran sistemáticamente violados, y en los que más de 100 millones de personas fueron víctimas de sus políticas genocidas. Tomando los dogmas ideológicos de Marx y de Engels como referencia, e impulsando el odio de clase con el mismo fanatismo con el que el nazismo promovió el odio de raza, el comunismo se dedicó a perseguir, torturar y asesinar a científicosa homosexualesa huelguistas, a propietarios agrícolas, a disidentes políticos y a religiosos. Ningún otro sistema político ha dedicado tantos recursos a reprimir la libertad y a asesinar a millones de personas: en esto los comunistas ganaron por goleada a los nazis. Aún a día de hoy más de 1.500 millones de personas, es decir, la quinta parte de la humanidad, siguen sometidas a dictaduras comunistas (China, Corea del Norte, Cuba, Laos y Vietnam).

El Parlamento Europeo condenó los crímenes del comunismo: el PCE rechazó esa condena

El año pasado, el Parlamento Europeo condenó los crímenes del nazismo y del comunismo, recordando que “los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”. La moción de condena también rechazaba “toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo, en la Unión”. El Partido Comunista de España (PCE) rechazó esa condena, que considera una “equiparación de los crímenes del nazismo con los supuestos “crímenes del estalinismo”, según los términos utilizados en la resolución del Parlamento Europeo”Llamar “supuestos” a los crímenes del estalinismo es un claro caso de negacionismo. Y lo peor es que dos ministros del Gobierno español pertenecen a ese partido.

Un vicepresidente del Gobierno español sale en defensa del comunismo

Teniendo en cuenta esto, resulta escandaloso escuchar la defensa que hizo ayer Pablo Iglesias del comunismo. El vicepresidente podemita del Gobierno español llegó a decir que considera “un honor” representar al PCE:

El siniestro historial del PCE a las órdenes de Stalin

Iglesias se refiere al mismo partido que estuvo implicado en crímenes de guerra como la Masacre de Paracuellos, en la que fueron asesinadas 5.000 personas por motivos políticos, incluidos 50 niños. Un crimen monstruoso por el que ningún dirigente del PCE ha pedido perdón hasta la actualidad. Es más: el año pasado Podemos acusó de “fascismo” a las víctimas de esa masacre, un insulto miserable por el que el partido de extrema izquierda todavía no se ha disculpado. Hay que decir que los crímenes del PCE no se dirigieron sólo contra católicos y derechistas: también colaboró en la represión de comunistas disidentes como los trotskistas del POUM, siguiendo los dictados de Stalin. También por orden de Moscú, e igual que otros Partidos Comunistas, el PCE justificó la invasión nazi-soviética de Polonia y la invasión soviética de Finlandia, difamando y calumniando a los países invadidos.

El PCE sigue defendiendo hoy a dictaduras y dictadores comunistas

Sé que alguien alegará que el PCE es en la actualidad un partido democrático. No es verdad. El PCE sigue apoyando a dictaduras comunistas como ChinaVietnam y Cuba, y sus Juventudes incluso han apoyado a Corea del Norte. De hecho, el pasado 23 de abril el PCE ensalzó al primer dictador comunista, Lenin, cuyo régimen utilizó las más brutales torturas y fue responsable de la muerte de millones de personas por hambre y represión. Un partido así no debería ser legal, como tampoco debería serlo un partido nazi. Es el colmo que un gobernante español considere “un honor” defender a un partido totalitario como ése. Teniendo en cuenta esto, e igual que Pablo Iglesias equiparó el franquismo con el nazismo hace dos años, con mayor motivo cabe preguntarse: ¿qué país libre aceptaría ser gobernado por alguien que defiende el nacional-socialismo? ¿Y por qué aceptamos en España a un gobernante que defiende una ideología igual de criminal como es el comunismo?

Foto: Podemos.

FUENTE: outono.net

Comunicado del día 21 de mayo de 2020 (Día XI)

Comunicado del día 21 de mayo de 2020 (Día XI)

Dos filósofos de prestigio desmontan la “ideología de género” / Two prestigious philosophers dismantle the «gender ideology»

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Impedimos que un niño de 12 años coma las chuches que quiera, pero dejamos que decida cambiarse de sexo. Nos preocupa el efecto a medio plazo de su más mínima obesidad, pero permitimos que sea sometido a tratamientos hormonales irreversibles que alientan una futura mutilación genital. Negamos (justamente) la capacidad de un menor para consentir en una relación sexual con adultos, pero condenamos al oprobio público y al escarmiento mediático a quien niegue a un niño, que lo ignora todo sobre el sexo, su capacidad para consentir, inducido por adultos, en intervenciones químicas o quirúrgicas sobre su sexo.

¿”Dejamos”? ¿”Permitimos”? ¿”Condenamos”?

No. Quienes “dejan”, “permiten” y “condenan” son ideológicamente -y, en algunos casos, incluso personalmente- los mismos que ayer (y, como ahora, en nombre del Progreso y los Derechos) jaleaban la pederastia como una forma de liberación sexual.

Dos filósofos han denunciado esta hipocresía y estas contradicciones en un reciente artículo en Le Figaro: se trata de Olivier Rey, matemático y filósofo y miembro permanente del Instituto de Historia y de Filosofía de las Ciencias y la Técnica, y Jean-François Braunstein, profesor de Filosofía en la Universidad de París-I Panteón-Sorbona.

Cambio de sexo para los menores: el descontrol de la lógica de los derechos

En las últimas semanas, con ocasión del caso Matzneff, nos hemos preguntado: ¿cómo hemos podido, en los años 70 y 80, ser tan condescendientes con los adultos que reivindicaban haber tenido relaciones sexuales con niños o adolescentes muy jóvenes? Cuestión, cuanto menos, sesgada. De hecho, es falso decir que, en los años 70 y 80, “nos” mostrábamos particularmente condescendientes al respecto. Una minoría, que pretendía encarnar el progreso y el sentido de la historia, creía que eso estaba bien y relegaba a todos los que no pensaban igual del lado de los idiotas, los reprimidos, los reaccionarios podridos.

Bernard Kouchner [co-fundador de Médicos sin Fronteras y Médicos del Mundo, exministro de Sanidad con Lionel Jospin y luego de Asuntos Exteriores con Nicolas Sarkozy], situado en uno de los primeros lugares en la lista de firmantes de una petición que, en 1977, defendía el derecho a tener relaciones sexuales con niños, invoca el ambiente de la época: “Otros tiempos, otras costumbres. El periodo era estúpidamente laxo y permisivo”.

El periodo es la excusa perfecta. Si la población era realmente tan laxa y permisiva (tan falta de common decency), no habría sido necesaria una petición para permitir lo que la mayoría reprobaba. Kouchner debería haber dicho: el pequeño círculo al que yo pertenecía, que en su lucha contra el “orden moral” sermoneaba a Francia, era “estúpidamente laxo y permisivo”.

Más grave aún. Los que hoy se llaman “progresistas” son los primeros en indignarse por las fechorías del pasado. Muchos de ellos son los impulsores diligentes o, en su defecto, los acompañantes indulgentes de las violencias inéditas cometidas contra los niños. Es lo que sucede, por ejemplo, con esta nueva maravilla: los niños que el Estado certifica que no tienen padre. Genealogía truncada, organizada por el poder público: existe el derecho de la mujer a tener un hijo sin padre, pero «no el del niño a tenerlo, cualquiera que sea el momento para ello» (declaración del diputado Jean-Louis Touraine, relator del proyecto de ley bioética, en la comisión parlamentaria, 11 de septiembre de 2019). Evidentemente, los niños sin madre no tardarán en llegar: el «vientre de alquiler para todos» está ya de camino.

Dichos niños serán muy ingratos si se quejan: no sólo llegarán al mundo con una calidad mínima garantizada debido a la selección de gametos y al diagnóstico preimplantacional, sino que además podrán cambiar de sexo si el que les ha sido “asignado” no les convence.

Pero la diferencia sexual no es una nimiedad: dado que la humanidad está formada por hombres y mujeres, nadie puede pretender ser, él sólo, depositario de la humanidad. La sexuación desmiente el fantasma de la omnipotencia y la plenitud personal, e inscribe en cada uno de nosotros el límite. Comprendemos que para el niño enfrentarse a la diferenciación sexual puede generar dificultades. Y en algunos casos incluso grandes dificultades. Es responsabilidad de los padres, los adultos y las instituciones ayudarlos de la mejor manera posible a superarlos. Pero ha surgido otra idea: proponer a todo el que no esté satisfecho con su sexo que lo cambie. Y esto, en edades cada vez más tempranas.

‘Bloqueo de la pubertad’

Así, en Estados Unidos, como en el Reino Unido y en el norte de Europa, a un niño de unos doce años con disforia de género se le puede proponer, si los padres lo permiten, un tratamiento con “bloqueadores de la pubertad” para que tenga tiempo para reflexionar. A continuación, a los 15 o 16 años, el adolescente, que en realidad sigue siendo niño, puede por voluntad propia, lanzarse a una “transición” guiada por hormonas, cuyos efectos son en su mayoría irreversibles (desconociendo también si este tipo de medicación, que deberá ser tomada de por vida, tiene a la larga efectos nefastos sobre la salud), para pasar, en última instancia, por quirófano a partir de los 18 años.

Los hechos dicen que al “bloqueo de la pubertad” sigue, en la casi totalidad de los casos, una “transición” efectiva. Lo cual es lógico: al impedir que el cuerpo madure, el tratamiento también impide que el cerebro lo haga, con el pretexto de dar tiempo para la reflexión; pero lo único que hace es paralizar la situación en espera de que el paciente llegue a la mayoría de edad para que la “transición” emprendida llegue a su conclusión. Dicho de otro modo: se carga sobre la voluntad de un niño de 11 ó 12 años el peso de decidir la puesta en marcha de un proceso de cambio de sexo.

Comparemos esto con la severidad con la que son condenadas hoy en día las relaciones sexuales entre adultos y niños o jóvenes adolescentes. Aunque estas relaciones fueran “consentidas”, la ley estima que los niños y los jóvenes adolescentes son demasiado jóvenes para que el “consentimiento” en cuestión, si existe, autorice a un adulto a tener relaciones sexuales con ellos. Pero en este caso, ¿qué habría que pensar de las personas para las cuales el deseo expresado por niños de la misma edad, o aún más jóvenes, de cambiar de sexo, es ley, por lo que consideran que es necesario responder proporcionándoles los tratamientos adecuados? ¿Demasiado jóvenes para que sea verdad su consentimiento a una relación sexual con un adulto, pero suficientemente maduros para comprometerse a una “transición” de un sexo a otro?

Por el momento, en su conjunto los médicos y la administración del Ministerio de Sanidad son, en la práctica, más prudentes en Francia que en Estados Unidos o el Norte de Europa. Sin embargo, podemos confiar en que los detractores del “retraso francés” obtendrán rápidamente un alineamiento con lo que es ya costumbre en los países más “avanzados”.

En el Reino Unido, la multiplicación de casos tratados por la sanidad pública en el Gender Identity Development Service (GIDS) es asombrosa: de 97 en 2009-2010 a 2590 en 2017-2018 [un crecimiento de casi el 2500% en una década]. Y la lista de espera no deja de aumentar ante el flujo de peticiones. Una serie de vídeos en internet se encargan promoverlo entre los niños, y los padres tienen cada vez más dificultades en ofrecer resistencia, porque el mensaje que reciben de manera insistente es que los buenos padres son los que “acompañan”. Es lo que muestran las películas. Y la televisión.

En Estados Unidos, un niño, Jazz Jennings, ha hecho pública su “transición” de niño a niña en I Am Jazz, un reality show del canal TLC (The Learning Channel), en el que se le ve con su familia, sus amigos, en el colegio. La primera temporada fue emitida en 2015; la quinta, emitida a principios de 2019, acompañó a Jazz hasta la clínica en la que se llevó a cabo la operación de “confirmación de género”.

Cuando Jazz tenía sólo siete años, sus padres lanzaron la Fundación TransKids Purple Rainbow en apoyo de los jóvenes transgénero. Estos son los padres que se pone como ejemplo a seguir. Los que actúan de otro modo son unos monstruos, peores que los Thénardier, quienes por malos que fuesen no se habrían opuesto a que Cosette se convirtiera en Nicolás [alusión al matrimonio de posaderos en Los Miserables, de Víctor Hugo, a quienes Fantine entrega su hija Cosette para que se ocupen de ella. La alusión a Nicolás tal vez tenga que ver con el protagonista de las novelas de René Goscinny El pequeño Nicolás, para seguir en ámbito literario; ndt].

El documental Trans Kids: It’s Time to Talk, realizado por la psicoterapeuta Stella O’Malley y difundido en el Reino Unido en noviembre de 2018 por Channel 4, incluye el testimonio desgarrador de una madre sometida por este contexto: ¿cómo podría ella convertirse en la madrastra tránsfoba que se opone a la “transición” que quiere su hija y que el sistema de salud pública británico propone? Al mismo tiempo, piensa en la posibilidad de que su hija, años más tarde, se arrepienta de su transformación y le reproche el haberse sometido al ambiente: “¿Quién puede asegurar que Matt no nos diga, a los 25 años: ‘¡Era un niño, tenía once años! ¿Por qué me habéis hecho esto? No me dejabais comer chocolate, o hacer esto o lo otro, ¿por qué entonces habéis tomado la decisión de darme inhibidores de la pubertad?’”.

Tiene razón en plantearse la pregunta: hay personas que, años más tarde, se han arrepentido de su “decisión”, y desean volver a su sexo original, desean “detransicionar”. Pese a ello, recordar las dificultades a las que tienen que hacer frente los transexuales después de su “transición” es casi imposible, sería “hacerle el juego” a los tránsfobos.

Cuando James Caspian, un psicoterapeuta que ha acompañado a un gran número de jóvenes durante su “transición” quiso llevar a cabo un estudio sobre los transgénero que, más tarde, se han arrepentido de haber seguido este camino, la universidad de Bath Spa rechazó el proyecto alegando que era “potencialmente políticamente incorrecto” y podía dañar la reputación de la universidad en las redes sociales. Una universidad debe estar del lado del progreso; y el progreso es la felicidad que la “transición” garantiza.

Stella O’Malley tenía razones muy personales para realizar este documental sobre los niños “trans”. Nació en los años 70 en Dublín, y toda su vida se sintió un chico, vivió como un chico. Cuando llegó la pubertad, fue una tragedia: la transformación de su cuerpo desmentía lo que ella quería y pretendía ser. Pero esta tragedia fue también un pasaje. Ahora, con la distancia, Stella O’Malley constata: “Emergí como mujer y soy feliz de ser mujer. Me casé y tengo dos hijos a los que amo. Ya no consigo ver en mí a ese niño que yo era”.

Tiempos caóticos

Sin duda, la evolución no siempre es tan favorable. No obstante, en la mayoría de los casos, antes de la existencia de los “tratamientos”, los raros casos de disforia de género eran estados temporales que se reabsorbían con el paso a la edad adulta. Sería positivo tenerlo en cuenta: la feminista Camille Paglia acusa a los «propagandistas transgénero» de «abuso infantil» y afirma que «los padres no deberían hacerle esto a sus hijos».

Stella O’Malley se da cuenta de la suerte que tuvo: “Si llego a nacer treinta y cinco años más tarde, estoy segura de que habría sido ese niño que está siempre en internet, elige recibir el tratamiento hormonal y transiciona, estoy convencida de ello”. Piensa que la mayoría de los niños que deciden transicionar se equivocan, como se hubiera equivocado ella: «Los desorientamos. Creo que están confundidos y nosotros los desorientamos».

En los tiempos caóticos en los que vivimos, es muy difícil proyectarse hacia un futuro de varios decenios. Si sobreviniera un colapso, como predicen algunos, las personas recordarían con incredulidad, en medio de las ruinas, esta moda “trans” que agitó al mundo cuando estaba al borde del abismo. Si la trayectoria se mantiene igual, del mismo modo que los “progresistas” de 2020 se alarman de la libre sexualidad con niños y adolescentes muy jóvenes que era “tendencia” defender e impulsar unos decenios antes, los “progresistas” de 2050 se alarmarán al saber que, en 2020, era considerado progresista proponer la “transición” de un sexo al otro a los muy jóvenes. Los que hoy animan o simplemente admiten las “transiciones precoces” dirán: era la época. Pero no, no era la época: eran ellos.

FUENTE: ALERTANACIONAL

100.000.000€ para chiringuitos feministas. No hay dinero para los ERTE

Avatar de jesaalAnálisis en clave liberal

El Gobierno regala 100.000.000 € a chiringuitos de sectarias feministas mientras los obreros no pueden cobrar los ERTE.

Riegan de millones a quienes nada aportan a la sociedad mientras dejan de pagar los ERTE a los trabajadores que contribuyen al mantenimiento del país..

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¿NOTABLE? ¡Estás enfermo, muchacho!

Avatar de jesaalAnálisis en clave liberal

El presidente se autocalifica con un «NOTABLE» la nefasta gestión del Coronavirus. ‘Está enfermo!

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GALERÍA VÍDEOS – CATALUÑA ESPAÑOLA  SALE A LA CALLE A PEDIR LA DIMISIÓN DEL GOBIERNO

GALERÍA VÍDEOS – CATALUÑA ESPAÑOLA SALE A LA CALLE A PEDIR LA DIMISIÓN DEL GOBIERNO

Avatar de Somatemps

Vamos a levantar un momento de protesta contra el gobierno. No vamos a permitir que los pactos tiránicos entre un gobierno regional sedicioso y un gobierno nacional que está ejecutando un golpe de estado, nos arrebate la libertad.

¡CATALUÑA EN PIE JUNTO A TODA ESPAÑA!

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«LAS BARBAS DE TU VECINO» por Xavier Codorníu

«LAS BARBAS DE TU VECINO» por Xavier Codorníu

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Unknown

Dice un clásico adagio: “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. Se refiere a las lógicas medidas preventivas que la elemental prudencia reclama para quien, viendo la desgracia ajena, debe prepararse para minimizar los daños propios.

Esa cita me viene a la mente al leer un día tras otro las medidas económicas que preventivamente están adoptando en España tanto industrias multinacionales como países y organizaciones financieras internacionales ante la catástrofe económica que la mala gestión del gobierno Sánchez está provocando ante la pandemia.

Renault y Nissan anuncian su voluntad de llevarse la producción de vehículos a Francia. Esa es una medida preventiva del gobierno francés que nos afecta de lleno por la gran cantidad de puestos de trabajo que se van a perder. Llueve sobre mojado, pero nuestro gobierno parece no escuchar el anuncio de la gran crisis que se avecina y, al contrario…

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Muy Urgente: Manifiesto 20 de mayo de 2020

Muy Urgente: Manifiesto 20 de mayo de 2020

COMUNICACIÓN MUY URGENTE: El Gobierno se infiltra ilegalmente en la cuenta de Twitter de Resistencia Democrática desde un Mac con Safari el 17 a las 7:03PM (incluimos la PRUEBA IRREFUTABLE)

Don’t you want me, baby?

Don’t you want me, baby?

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Juste un petit souvenir

» Une banlieue de l’Est lyonnais, début du mois de juillet 81 ou 82… Les dates s’effacent avec le temps, au fil des années, tout comme certaines images délavées par le courant de la vie devenu trop rapide – mais un tube musical demeure pour toujours une fois qu’il a pénétré ton esprit et qu’il tourne en boucle comme pour mieux se faire entendre.

Et parfois, au détour d’une rue, de l’intérieur d’un véhicule en stationnement ou de la fenêtre d’un immeuble s’échappe ce son, cette mélodie qui te ramène irrémédiablement au même endroit, toujours au même endroit, avec les mêmes sensations, les poils qui se dressent sur la peau, cette impression d’être à peine ado et d’avoir toute la vie devant toi, toute la vie et rien que la vie, pour l’éternité.

…Juillet 81 ou 82, une autre époque, d’autres temps… et des vieilles bagnoles…

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