
Por Alejandro Descalzo / EL CORREO DE ESPAÑA / El ridículo que hace este tipo ante el mundo es inenarrable, un tío que vive en los mundos de Yupi y al que nadie le para los pies, un acto que lógicamente trae consecuencias de enormes dimensiones en el prestigio de una nación como la nuestra que a día de hoy carece de política de exteriores y claro, así nos va.
La semilla de la insensatez la puso el ínclito Zapatero cuando hace unos años se quedó sentado al paso de la bandera de los Estados Unidos y este insulto a un país aliado y amigo de España ha quedado grabado de forma negativa en una dinámica de relaciones entre ambos países cada vez más fría hasta llegar a la situación actual de total indiferencia por parte norteamericana ante el único país de la unión europea con comunistas en el gobierno…
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