JAJAJAJAJAJAJAJAJAAAAA…. #Maricomplejines
Título usado por Vito Quiles. Fotografía robada en la red.
LA LIBERTAD, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD. Politicamente MUY incorrecto.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAAAAA…. #Maricomplejines
Título usado por Vito Quiles. Fotografía robada en la red.

La selección española ha fracasado miserablemente en el último mundial de fútbol. Los españoles, y más los aficionados al fútbol, pasamos del entusiasmo a la fatalidad en menos de lo que dura un partido de fútbol. Tenemos un espíritu ciclotímico acelerado. Tras la victoria frente a la amabilísima Costa Rica por un resultado de tie break, los aficionados hinchieron el pecho recordando las glorias pasadas, escasas pero brillantes, y se deleitaron con el enfrentamiento contra el último rival. ¡Si hasta Los Simpson, Isaías y Jeremías del siglo XXI, habían previsto que la final del campeonato de 2022 sería contra Brasil!
Ahora sólo queda la desolación. Caminamos por nuestras ilusiones pasadas como entre fantasmas del pasado, que vienen a atormentarnos. Estamos en un bosque oscuro, en noche de luna nueva, sin estrella que nos guíe; no nos vale ni la que llevan en el pecho los jugadores de la selección nacional. Con el frío en los pies, la desolación en el corazón, y el pasado en la mirada, caminamos sin rumbo.
El individuo tiene un conocimiento de tiempo y lugar que el planificador no puede adelantar. Cómo será el futuro depende de información que todavía no se ha creado. Por eso es imposible predecirlo. Por eso fracasan el socialismo y sus tiki taka
Un país es un entramado de afectos, y es la convivencia con un conjunto de instituciones comunes. También es una comunidad histórica, y la conciencia de lo que fue condiciona lo que creemos que somos y podemos ser. Es normal que a un país con un pasado tan glorioso, derrumbado por los siglos y aherrojado por la leyenda negra, le cueste gestionar las expectativas.
Sobre la selección nacional volcamos una parte de nuestra identidad común. Nosotros estamos con los jugadores, porque ellos son lo mejor de nosotros. Es lo que podemos dar al mundo en un escaparate mundial y con normas más o menos iguales para todos. Aquí repetimos el hábito mental de mirar a un glorioso pasado con el ánimo de repetirlo. Sólo que, claro, ese pasado lo hemos visto con nuestros propios ojos.
Y así se plantaron 23 jugadores, comandados por Luis Enrique, para medirnos con el selecto club de los mejores equipos del mundo. Francia cuenta con un talento sobresaliente, y parece que inagotable. Las nuevas generaciones son mejores que las anteriores. Brasil desde el optimismo y Argentina desde la tragedia han escogido lo mejor de millones de chicos que buscan salir de su situación jugando con la pelota. Inglaterra decepcionará, como hace últimamente, pero con talento. “Alemania es Alemania”, nos recordaba el expresidente Mariano Rajoy en una de sus crónicas de COU. ¿Qué podemos ofrecer ante todas ellas?
Luis Enrique optó por el socialismo futbolístico, y fracasó. La luchoneta es el tiki taka, pero con menos talento que en el pasado. Nuestro estilo de juego es la plasmación en el campo de la planificación económica. La filosofía es el imperio del grupo sobre el individuo; absoluto, despiadado, y sin concesiones. Si el socialismo es la posesión pública de los medios de producción, el tiki taka es la posesión grupal del balón.
Es cierto que, a no ser que Unai Simón le dé un pase al contrario a dos metros de la portería, lo cual no es improbable, poseer el balón resta opciones al equipo contrario de meternos gol. Pero que el sistema no es infalible lo demuestran el gol de Alemania y los dos goles de Japón.
El sistema de juego es como la plasmación socialista de una tabla input-output de Wassily Leontief. No es casualidad que el economista fuera ruso; los primeros esfuerzos por hacer una representación esquemática del proceso de producción para facilitar la planificación son de los primeros años del socialismo en aquel país. En esa representación se explicita la relación de cada producto con el resto. En el fútbol, el pase de un jugador a otro no es estable. Pero lo que hemos visto de la selección nacional se aleja del fútbol y se acerca a una tabla input-output, con pases predecibles entre jugadores que ocupaban el lugar sobre el campo donde antes estuvo dibujado un punto sobre un mapa.
El socialismo real, el de Rusia, al menos, sacrificó el consumo a la producción. La propia producción era el objetivo. La construcción del socialismo se podía observar en la erección de enormes e ineficientes fábricas, en el trabajo de grandes extensiones de terreno explotadas a medias por trabajadores esclavizados. El presente se sacrificaba en aras de un futuro que siempre quedaba lejos. Aquí, el objetivo, que era el gol, quedó siempre postergado. Los jugadores se pasaban los unos a los otros, en una iteración sin límite, pero yerma.
En el fútbol hay orden. Pero en el fútbol también aparecen los individuos. El individuo tiene un conocimiento de tiempo y lugar que el planificador no puede adelantar. Cómo será el futuro depende de información que todavía no se ha creado. Por eso es imposible predecirlo. Por eso fracasan el socialismo y sus tiki taka, porque la planificación tiene las patas muy cortas. En cuanto comienza el juego, las circunstancias no serán las que haya podido prever el entrenador.
Es más, los propios jugadores son capaces de crear situaciones de peligro donde en principio no las había. En el último partido de nuestra selección, Nico Williams traicionó el esquema de juego moviéndose de un lado a otro, dislocándose el hombro a basa de pedir un balón que no le llegaba. ¿Cómo le iba a llegar, si lo que hacía no estaba planificado? Nunca habían desaparecido tanto los jugadores en la selección. Nunca habían sido subsumidos en el grupo de forma tan consistente y absurda. El socialismo es capaz de obtener fracasos espectaculares. No meter un gol en 120 minutos y con tres penaltis lanzados es un fracaso a la altura de cualquier otro.
En el ámbito militar, esta tensión entre el orden y la respuesta a circunstancias no previstas se ha resuelto con el concepto de doctrina. Las doctrinas son principios generales que le sirven a los militares de distinto rango a dar una respuesta con mayores posibilidades de éxito, a la luz de la nueva situación.
La nueva situación para Luis Enrique Martínez es el paro obrero. Esperemos que con Luis de la Fuente llegue la perestroika.
Foto: Adrian Swancar.


Esta semana estamos asistiendo a una exhibición de pisoteo de la democracia por parte de la izquierda. Tras el golpe de Estado en Perú, ahora le toca a España.
Anoche, aprovechando que en España era día festivo, un medio de ultraizquierda afín al gobierno, Eldiario.es, publicó una noticia anunciando un auténtico asalto al Poder Judicial, con el fin de suprimir la mayoría de tres quintos en el Consejo General del Poder Judicial para elegir a los magistrados del Tribunal Constitucional, reformando una norma vigente desde 1985. Se trata de una forma descarada de violar la independencia judicial para someter a ese Tribunal al control del gobierno, cambiando la mayoría cualificada que era necesaria para su renovación, simplemente porque el gobierno no tiene esa mayoría. Es un atraco a la democracia, que se basa en la separación de poderes.
Además, los socialistas del PSOE y los comunistas de Podemos quieren cambiar otra ley de 1979 para amenazar con consecuencias penales al Poder Judicial si no renuevan el Tribual Constitucional en el plazo exigido por el gobierno. El colmo de la indecencia es que esos cambios se van a tramitar como enmiendas a una reforma del Código Penal que simultáneamente elimina el delito de sedición a petición de los socios separatistas del gobierno, a fin de dejar impunes a los autores del golpe separatista de 2017 en Cataluña, y además rebaja el delito de malversación a fin de dejar impunes también los delitos de corrupción cometidos en ese golpe, abriendo la puerta, además, a que otros políticos corruptos condenados por delitos de malversación se beneficien de esa reforma.
En resumidas cuentas: Pedro Sánchez favorece a golpistas y corruptos, porque depende de su apoyo para seguir un año más en el poder, y a la vez amenaza con la prisión a los jueces por no someterse a los caprichos del gobierno. Y todo eso ante el silencio cómplice de Bruselas, debido a que los socialistas tienen una amplia presencia en la actual Comisión Europea.
Estamos ante un hecho de una enorme gravedad, con el que el gobierno de socialistas y comunistas encabezado por Sánchez amenaza con liquidar el Estado de Derecho en España, cambiando las leyes a su voluntad y con el exclusivo fin de servir a sus intereses personales, y adaptándolas a la carta a los delitos cometidos por los aliados del gobierno. Es el mayor escándalo de corrupción que se ha visto en España: un descarado tráfico de favores entre el gobierno y unos delincuentes, hecho públicamente y, además, procediendo a liquidar la independencia del Poder Judicial para que los jueces no entorpezcan ese pisoteo del Estado de Derecho. ¿Qué será lo siguiente? ¿Disolver el Congreso como hizo Pedro Castillo en Perú?
Lamentablemente, ya hay precedentes recientes sobre eso en España. En octubre de 2021, el Tribunal Constitucional que Sánchez quiere someter a su control sentenció que el gobierno suspendió ilegalmente el funcionamiento del Congreso durante el primer estado de alarma con motivo de la pandemia en marzo de 2020. Fue la primera vez en la historia de la democracia en España que se declaraba que un gobierno había violado la Constitución suspendiendo la actividad del Congreso, pero en vez de reconocer que obró mal, Sánchez dijo que lo volvería a hacer. Una declaración que, unida a este asalto del gobierno al Poder Judicial, dejan claro que la democracia está amenazada en España por un gobierno que no respeta la Constitución y que la viola con descaro.
Ya hemos visto a la izquierda dar pasos así en otros países como Venezuela, Bolivia y Nicaragua, corrompiendo países democráticos hasta convertirlos en dictaduras. Muchos pensaban que no era posible que algo así ocurriese en España, pero está ocurriendo. Y si está ocurriendo algo así, que hasta ahora parecía impensable en un país como el nuestro, no es sólo por la prepotencia y el autoritarismo del gobierno, sino también por la tibieza de una parte de la oposición (el Partido Popular), por la complicidad de muchos medios de comunicación (regados por el gobierno con millones de euros en ayudas públicas) y por la pasividad de gran parte de la sociedad. Los españoles tienen que reaccionar ya, si no quieren acabar como Venezuela, Nicaragua y Bolivia.
Además, es necesario que la oposición emprenda una ofensiva en las instituciones europeas no sólo contra este asalto del gobierno de Sánchez a la democracia, sino también por la complicidad de Bruselas. Es gravísimo que esto ocurra en un país de la Unión Europea y que la Comisión Europea no haga nada, simplemente porque Sánchez es un político afín, mientras emprende una persecución contra los gobiernos conservadores de Polonia y Hungría por motivos puramente ideológicos. Si Ursula von der Leyen está dispuesta a permitir que España se convierta en una réplica de Venezuela para no perder el apoyo de sus aliados socialistas en el Parlamento Europeo, entonces lo que debe hacer la presidenta de la Comisión es dimitir y dejar paso a una persona más capaz y que no esté dispuesta a subordinar el Estado de Derecho a sus intereses personales.
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Foto: Europa Press.

Joaquín Leguina, Isabel Díaz Ayuso y Nicolás Redondo Terreros.Ver la entrada original 333 palabras más
Imagen de la corrupción populista de la extrema izquierda, enmierdada hasta las trancas allí donde toca poder.





Hoy es una noticia una amplia redada policial contra un movimiento de extrema derecha que pretendía dar un golpe de Estado en Alemania.
El intento de golpe de Estado habría sido fraguado por un movimiento denominado Reichsbürger (Ciudadanos del Reich). Leyendo esto, uno se imagina algo parecido a una repetición del «Putsch de Múnich» llevado a cabo por el Partido Nacional-Socialista en noviembre de 1923 y que acabó con Adolf Hitler en prisión. Sin embargo, el golpe que estaba en marcha dista de tener tantos parecidos, aunque sí que coincide en su tremenda falta de realismo.
El cabecilla del golpe sería un aristócrata alemán, conocido como Heinrich XIII, que contactó con la Federación Rusa para captar posibles apoyos de cara al «nuevo orden» que ese movimiento pretendía instaurar en Alemania. Rusia ha negado cualquier conexión con ese movimiento, pero recordemos que no es la primera vez que se encuentran conexiones rusas en un intento de golpe de Estado en un país de la Unión Europea: recordemos que el golpe separatista en Cataluña en 2017 ya tuvo también contactos con Rusia, que ofreció ayuda económica y militar a los golpistas en un intento de desestabilizar España.
Investigando un poco, lo que uno se encuentra es que el Reichsbürger es un movimiento muy heterogéneo, que en 2018 fue calificado de «raros y extraños extremistas de derecha» por un medio alemán. En ese movimiento se dan cita desde nostálgicos del nazismo y del Imperio Alemán de 1871 con libertarianos que se niegan a pagar impuestos, aficionados al esoterismo (algo que ya animó a fomentar el ideólogo nacionalista ruso Aleksandr Dugin), simpatizantes del movimiento QAnon, antisemitas y negacionistas del Holocausto (surgido en EEUU y formado por teóricos de la conspiración), antivacunas, prorrusos y también antifascistas que se declaran antisionistas, al estilo de los movimientos de extrema izquierda.
En la web Holocaust-Referenz, que ofrece argumentos contra los negacionistas del Holocausto, Jürgen Langowski señaló a Rüdiger Hoffmann, responsable de la web staatlos.info, como una de las cabezas visibles del Reichsbürger. Langowski señala que Hoffman suele usar la grafía «NaZi», ya que «no se refiere a los nacionalsocialistas, sino a los ‘nacionalsionistas'» Este personaje sostiene la pintoresca teoría de que los sionistas (es decir, los judíos), controlaron y financiaron a Hitler y llevaron a Alemania a su caída. Según la web de Hoffman, la misión de Hitler era «preparar el Reich Nacional Sionista de Israel».
Langowski apunta: «Qué conveniente es eso: si Hitler y sus crímenes pueden atribuirse a los judíos, la Alemania nazi fue víctima de siniestras maquinaciones. Esta inversión pérfida de perpetradores y víctimas es retomada repetidamente por extremistas de derecha en diferentes variantes». Langowski también señala que «bajo el título Cronología del fascismo, la palabra «genocidio» aparece en staatlos.info, pero solo en relación con la Alemania de hoy, y no en relación con el nacionalsocialismo». Así mismo, señala que «Hoffmann también se manifestó el 29 de agosto de 2020 y apareció como orador en un mitin frente al Reichstag. Allí, varios participantes intentaron asaltar el Reichstag».
En un artículo publicado en agosto de 2018 en la web Deutschlandfunk Kultur, apareció esta foto en la que vemos a Hoffmann, a la derecha, en una protesta del Reichsbürger ante el Reichstag. Hoffman y otro miembro de su grupo aparecen con cintas de San Jorge, un distintivo muy habitual en el nacionalismo ruso, y a su lado se ve una bandera de la Federación Rusa.

En octubre 2014, Hoffmann fue fotografiado en otra protesta del Reichsbürger ante el Reichstag acompañado de dos banderas con los colores de la cinta rusa de San Jorge, además de una bandera de la llamada «República Popular de Donetsk», uno de los territorios del Dombás ocupados por separatistas prorrusos y militares rusos desde 2014.

Como se puede ver, en esta protesta se exhibió una pancarta que identificaba a la Unión Europea con el «fascismo». Esta coincidencia o solapamiento entre el extremismo de izquierda y lo que algunos califican como extremismo de derecha no es algo nuevo: comunistas y nazis prorrusos vienen luchando juntos contra Ucrania en el Dombás desde hace años. Así mismo, en la República Checa los comunistas y la ultraderecha prorrusa se han manifestado juntos contra un gobierno conservador, encabezado por un miembro del ECR, el grupo parlamentario europeo al que pertenecen partidos de derecha abiertamente hostiles a Rusia como el polaco Ley y Justicia y el español Vox.
Lo ocurrido en Alemania debería servir de alerta contra cierta extrema derecha que no tiene reparos en colaborar con la extrema izquierda en apoyo a Rusia, una colaboración que se deriva de los esfuerzos de los medios de propaganda del Kremlin por influir en ambos extremos y utilizar sus posiciones antiamericanas y antiliberales en beneficio de Putin. A Rusia le resulta muy provechoso patrocinar y promover a esos grupos extremistas sin necesidad de controlarlos desde dentro, ya que fomentarlos ayuda a crear inestabilidad en los países democráticos, que es lo que el gobierno de Putin lleva haciendo desde hace años.
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Foto principal: Boris Roessler. Agentes de la Policía alemana arrestando a Heinrich XIII, presunto cabecilla de la trama golpista desarticulada hoy.

por FEE
He aquí una pregunta para una disertación de doctorado: ¿Cómo es que algo tan radicalmente antisocial recibió el nombre de socialismo?
Dejo ese enojoso asunto a quien quiera escribirlo. Mientras tanto, puedo ayudar al proyecto ofreciendo algunas de las razones por las que el socialismo es un artificio evidentemente antisocial.
En primer lugar, ¿qué es el socialismo? Para una definición, los propios socialistas ofrecen numerosos blancos móviles. Por ejemplo:
Es hablar alegremente y compartir las cosas, aunque bajo el socialismo hay menos que compartir y alegrarse.
Es la gratuidad hasta que llegan las facturas.
Es el estado del bienestar, en el que los políticos se benefician y los demás pagamos la cuenta. (Véase «La utopía de los ratones de John Calhoun y las reflexiones sobre el Estado del bienestar»).
Son líneas de pan que nos unen a todos, de alguna manera. Recordemos que Bernie Sanders proclamó una vez que las colas para conseguir comida en los países comunistas eran una bendición disfrazada.
Es la propiedad gubernamental de los medios de producción para que la economía pueda zumbar con la eficiencia del Departamento de Vehículos a Motor.
Es cuando los trabajadores dirigen las fábricas en las que alguien ha invertido.
Es cuando las élites despistadas le dicen a la economía lo que tiene que hacer.
Es Escandinavia (que no es socialista).
Es la utopía comunal donde todos reciben una porción igual sin importar el esfuerzo, hasta que casi se mueren de hambre. Los peregrinos lo intentaron hasta que se vieron obligados a sustituirlo por la propiedad privada. (Véase también «El lado oscuro del paraíso: Una breve historia de los experimentos utópicos de América en la vida comunal»).
Es Venezuela, o era Venezuela hasta que no funcionó.
Si parece que los socialistas no saben realmente lo que es, eso sólo es cierto en parte. En la mayoría de los casos, simplemente no quieren que TÚ sepas lo que realmente es. Los mejores charlatanes son siempre los más listos.
El socialismo es percibido, con razón y de forma generalizada, como diametralmente opuesto al capitalismo. Así que no es posible que se trate de actos de cuidado, de compartir, de dar y de ser compasivo con los necesitados. En el capitalismo se demuestra que hay más cuidado, reparto, donación y compasión hacia los necesitados.
Incluso cuando se trata de ayuda exterior, los países capitalistas son los donantes y los países socialistas son los receptores. No se puede regalar o compartir con nadie si no se crea en primer lugar, y el socialismo no ofrece en absoluto ninguna teoría de creación de riqueza, sólo confiscación y consumo de la misma.
Otra forma de pensar en las distinciones entre estos dos sistemas opuestos es esta: El capitalismo es lo que sucede cuando se deja a la gente libre y pacífica en paz. En ese sentido, es natural y espontáneo. El socialismo no es más que los planes presuntuosos de matones y sabihondos que imponen sus planes a punta de pistola. En ese sentido, es antinatural, artificioso, arbitrario y oficioso.
Los socialistas tienen problemas con las matemáticas: son buenos en la división y la sustracción, pero desconocen la suma o la multiplicación. Si tu hijo de segundo grado te dice que 3 + 2 = 1, sabes que es un futuro socialista. Lo mismo si te dice que los impuestos sobre los cigarrillos desincentivan el consumo de tabaco pero que los impuestos sobre la inversión, la contratación o la creación de empresas sólo tienen efectos beneficiosos. Los conocimientos de economía de los socialistas son aún más sombríos: Piensan que la oferta y la demanda significa que el pueblo demanda y el gobierno suministra.
En mi libro, ¿Fue Jesús un socialista? hice volar las bombas de humo para revelar lo que realmente es el socialismo:
“Es la concentración de poder en manos del Estado, que luego despliega la fuerza legal para uno o más de estos propósitos (y generalmente los tres en una u otra medida): la redistribución de los ingresos, la propiedad gubernamental de los bienes y la planificación central de la vida económica.”
Obsérvese que los socialistas no proponen alcanzar sus objetivos por consentimiento mutuo. No abogan por recaudar el dinero para sus planes por medio de ventas de pasteles o solicitudes de caridad. Su participación no es voluntaria. De principio a fin, la característica que define al socialismo no son tanto las promesas destinadas a seducir como el método por el que implementa su programa: la *FUERZA*. Si es voluntario, no es socialismo. Es así de sencillo.
Ahora que sabemos qué es el socialismo, ¿por qué es antisocial? Déjenme contar las formas:
¿Por qué? Porque ellos lo dicen. ¿No es esa razón suficiente? «Cuanto más planifica el Estado», escribió el economista austriaco F. A. Hayek, «más difícil resulta la planificación para el individuo». Pero a los socialistas no les importa eso porque lo que tienen en mente es seguramente más noble que cualquier cosa que pensemos los campesinos.
Este es un logro notable, quizás la contribución singular del socialismo a la sociología. Aunque la vida de un socialista sea un desastre, sabe cómo dirigir la de los demás. Aunque no crea en la existencia de Dios, piensa que el Estado puede serlo. Hayek también dio en el clavo en esta cuestión cuando escribió: «La curiosa tarea de la economía es convencer a los hombres de lo poco que saben sobre lo que imaginan que pueden diseñar». Los socialistas imaginan que pueden diseñar casi todo, pero, como he explicado, ninguno de ellos podría hacer algo tan simple como un lápiz.
Ningún negacionista del cambio climático niega que éste exista. Pero los socialistas afirman que si existe la naturaleza humana, pueden abolirla y reinventarla. Los seres humanos son individuos, no hay dos iguales en todos los sentidos, pero los socialistas creen que pueden homogeneizarnos y colectivizarnos en una mancha obediente. No les molesta castigar el éxito y los logros individuales aunque el resultado final sea un empobrecimiento igual. Creen que los seres humanos trabajarán más duro y de forma más inteligente para el Estado que para ellos mismos o sus familias. Esto está mucho más cerca de la brujería que de la ciencia.
¿Te has dado cuenta de que la agenda socialista no es una página de sugerencias útiles, o una lista de consejos para vivir mejor? Cuando están al mando, no puedes decir «No, gracias». ¿Libertad de elección? No, señor. Las ideas socialistas son tan buenas, dice el viejo refrán, que deben ser obligatorias y las opiniones contrarias deben ser censuradas. En el fondo de cada socialista, incluso de los ingenuos pero bien intencionados, hay un totalitario luchando por salir. Esto es lo que los socialistas acaban haciendo con una regularidad tan monótona que se puede contar absolutamente con ello. Cuando un capitalista compra una plataforma de medios sociales y la abre a todos los puntos de vista, son los socialistas los que enloquecen y exigen investigaciones.
En su notable libro, Intelectuales, el historiador británico Paul Johnson escribió un capítulo que levanta ampollas sobre el gurú por excelencia del socialismo, Karl Marx. Johnson cita a la propia madre de Marx como famosa por comentar que deseaba que su hijo Karl «acumulara algo de capital en lugar de limitarse a escribir sobre él». La señora Marx tenía razón. Karl y sus acólitos, en un grado u otro, hacen la guerra al generador más poderoso de la riqueza material que mejora la vida de la gente, es decir, la propiedad privada y su acumulación por parte de individuos privados que buscan beneficios y que invierten, crean y emplean. Dondequiera que tal locura gane poder, hace retroceder a sus súbditos hacia la caverna.
Desde Marx hasta los socialistas actuales, el conflicto lo es todo. Si no está presente, lo inventan. Después de todo, todo el mundo es víctima o villano, opresor o parte de los oprimidos. El conflicto es la forma en que se desarrolla la historia, nos dicen. Y, al igual que los quirománticos y los tarotistas, declaran que el futuro está de su parte. Esta perspectiva siempre enfadada descarta el espíritu de gratitud, especialmente hacia los capitalistas. Los socialistas nunca se presentan en una empresa de cualquier tamaño con carteles que exclaman «Gracias por asumir riesgos, ofrecer productos y emplear a personas».
Imagina que estás en un cóctel y entra un odioso aguafiestas. Domina la conversación y rezuma desprecio por los puntos de vista diferentes. Si te pasas de la raya, te amenaza con callar a los dos. Le dice a cada persona lo que debe beber y le quita todo lo demás. Aburre la sala con su arrogancia. Todo lo que dice es una mera pretensión de conocimiento que ni conoce ni le interesa conocer. Te denuncia por tus ambiciones y te exige que cumplas las suyas. Te quita tus cosas porque tienes más que él, o simplemente porque quiere. Si rechazas sus avances, llamará a la policía. Es un charlatán con un bate de béisbol.
¿Dirías que ese tipo es antisocial? Claro que sí. Es lo más antisocial que puede haber.
Por las mismas razones, también lo es el socialismo.
Uno de los mejores economistas de la historia, Ludwig von Mises, escribió este elocuente resumen:
“Un hombre que elige entre beber un vaso de leche y un vaso de una solución de cianuro de potasio no elige entre dos bebidas; elige entre la vida y la muerte. Una sociedad que elige entre el capitalismo y el socialismo no elige entre dos sistemas sociales; elige entre la cooperación social y la desintegración de la sociedad. El socialismo no es una alternativa al capitalismo; es una alternativa a cualquier sistema bajo el cual los hombres puedan vivir como seres humanos.”
Una versión anterior de este ensayo fue publicada en El American. Luego en FEE.org
Lawrence W. Reed es presidente Emérito y Miembro Superior de la Familia Humphreys en la Fundación para la Educación Económica (FEE), habiendo servido durante casi 11 años como presidente de FEE (2008-2019).


Dice mi amigo Agustín Valladolid que se levanta todas las mañanas con la buena intención de ser positivo y buscar el lado bueno a este gobierno, pero que no hay manera.
Agustín es uno de esos periodistas de fuste y experiencia contrastada en mil batallas y por lo tanto una voz a escuchar que desde su columna en Vozpopuli sienta catedra desde hace mucho tiempo.
Pobre Agustín, mira que levantarse todos los días pensando en que algo bueno hay en este gobierno. Eso es como si uno se levanta todos los días decidido a ser George Clooney, la intención te dura lo que tardas en llegar al espejo del baño.
Es imposible encontrar el lado bueno de semejante caterva de párvulos políticos. A fuerza de ser sincero creo que son eso, pero también unos ignorantes, incapaces, prepotentes y en general, un mal para este país.
Por más que griten, estilo…
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#Música #music #jazz
«En musique, le silence est plus important que le son.»
Miles Dewey Davis III, dit Miles Davis (1926 – 1991) est un géant – américain – du jazz, une star : compositeur et trompettiste. A treize ans, il commencera à jouer de la trompette pour ne plus jamais s’arrêter. En 1943, alors que Miles Davis n’a que 23 ans et de passage à Paris, il fait la rencontre de la chanteuse française Juliette Gréco : le coup de foudre est immédiat. En 1957, Miles Davis deviendra célèbre en France avec l’enregistrement de la musique du film de Louis Malle : Ascenseur pour l’échafaud. En 1992, son dernier album – Doo-bop – publié après son décès marque une évolution dans sa musique ; on y retrouve des accents rap.
“In music, silence is more important than sound.”
Miles Dewey Davis III, known as Miles Davis (1926 – 1991) is a…
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