«Yohe visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta deTannhauser, a la vicepresidenta Díaz reprochándole a Tamames no haber citado a los Ertes, que no son “parados. A ver si soy capaz de explicarloy me ayuda el ministro Escrivá.Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”.
Habían pasado las tres de la tarde y daba la impresión de que el sanchismo quería derrotar al candidato Tamames por hambre. Hubo un precedente después de las elecciones de 1986 en el País Vasco, cuando EA negociaba con Euskadiko Ezkerra en un remoto caserío alavés y los rindieron por hambre. Pasaban las horas y los de Bandrés no repararon en que periódicamente sus oponentes se ausentaban camino del baño, donde tenían bocadillos escondidos en un cajón. La intervención de Yoli fue…
Si hay algo que no puedo de hacer es dejar la mente en blanco; para no pensar en nada, pienso que no tengo que pensar en nada, con lo que ya estoy pensando en algo, y no consigo salir de ahí.
«Monika Hohlmeir ha solicitado a la Comisión Europea que abra una investigación urgente sobre los fondos europeos que Bruselas destinó a España».
Hasta el gorro ha salido la propia presidenta de la comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo, la alemana Monika Hohlmeir. De ahí que haya solicitado con insistencia a la Comisión Europea que abra una investigación urgente sobre los fondos europeos que Bruselas destinó a España. Hay pruebas suficientes respecto a que una parte importante del dinero se destinó a ramas diversas del «caso Mediador».
Como ven, empieza a ser un galimatías: cada uno lo llama de una manera, en función de en quién se quiere cargar tintas, pero todos están en el caso, desde el mediador, pasando por el «diputero» Tito Berni,Grande Marlasca por ocultarlo tras saber del caso desde hacía un año largo y el propio Patxi López, por bocazas a destiempo…
NOTA: El artículo original es de 2014, pero su argumento vale perfectamente para la actualidad (y para demostrar, una vez mas, que eso que llaman «progresismo», no solo no tiene nada de progreso si no que es una auténtica MAJADERÍA propia de cerebros cortos e inmaduros.
La defensa de los animales es un principio de la dignidad humana. El hombre que maltrata a su perro delata su crueldad, y esto se entiende desde los tiempos de Esopo. En la actualidad, muchas personas se preguntan si el sufrimiento de los animales puede reducirse. Más allá de anécdotas como el anormal que pega a su caniche o el encierro de vaquilla de las fiestas de un pueblo, está el dilema de la alimentación. Yo, carnívoro empedernido, no deseo que las reses y polluelos que degluto tengan una existencia parecida a la de los muebles embalados de Ikea. Quisiera que las cadenas de producción ganadera tuvieran mejores condiciones para los animales, aunque sé que la industrialización de la ganadería es un factor esencial en el desarrollo de las grandes sociedades. Al menos, hasta que alguien descubra cómo producir carne a precios asequibles para una sociedad con tantos miles de millones de comensales.
Pero una cosa es tener conciencia de que los animales sienten y padecen, y estar a favor de que se cuide de ellos lo mejor posible, y otra creer que las películas de Disney son como documentales de la 2, es decir: que los animales y los humanos no somos tan distintos como nos había dicho Darwin. En este sentido, animalistas y creacionistas caen en un error con base equiparable.
Esta semana algunos quedamos asombrados por la repercusión de la vida de un perro en una situación de contagio del virus del ébola en España. Cualquiera que asomase el hocico a los mentideros se daba cuenta que la noticia del día era la del perro de Teresa, auxiliar de enfermería contagiada de esta enfermedad. Muchos internautas que llamaban al padre Pajares “el cura ese” se referían al perro por su nombre de pila, y la amenaza del sacrificio preventivo del can, finalmente llevada a cabo, movilizó en change.org a más de 300.000 personas que querían salvar al chucho de la muerte a cualquier precio. Algunas personas llegaron a formar un cordón humano en la puerta de la casa de la enfermera donde permanecía el perro, como cuando el banco desahucia a una familia.
Científicos entendidos explicaron que el perro no debía ser sacrificado. No porque defendieran su vida perruna, sino porque hubiera debido estudiarse si el animal funcionaba como transmisor pasivo del virus. Los perros lamen a otros perros y llevan una vida errática. Un comportamiento peligroso en una situación de descontrol sobre un virus tan letal. Muchos animalistas estaban tan obsesionados con salvar al perro que compartían el testimonio de estos científicos en las redes sociales, inconscientes de lo que significa poner al animal en cuarentena. Como dijo una amiga veterinaria: ¿se creen que es ponerle un piso en Fuengirola?
Lo importante para esta oleada de animalistas era salvar la vida del perro a toda costa, y así se manifestaron por la vida del perro, y firmaron una petición para salvar la vida del perro. Petición que contenía tantas faltas morales como de ortografía, y que redactó una internauta que, con toda razón, elegía la foto de una niña para su avatar de change.org.
A mí todo aquello me ponía los pelos de punta. No por miedo al ébola, sino por el comportamiento de la multitud.
Excálibur, así se llamaba el perro, pertenecía a una mujer sobre la que pesa todavía el riesgo de muerte. Una auxiliar de enfermería a la que pusieron a trabajar con enfermos de ébola sin haberla adiestrado en profundidad para quitarse el traje, en un nuevo caso de incompetencia de las autoridades. Sin embargo, el perro movilizó más apoyos que la enfermera. Si los negros que caen como moscas en África caminasen a cuatro patas y estuvieran cubiertos de pelo, es posible que consiguieran despertar un poco de esta inmensa, desnortada e infantiloide compasión.
Decían muchos animalistas que una cosa no quitaba a la otra. Que ellos defendían lo mismo al perro que a la enfermera, los misioneros y los negros de África. No percibieron lo terrible que es defender “lo mismo” a unos que otros, no se dieron cuenta, y para colmo mentían: Médicos sin Fronteras sigue pidiendo ayuda para su operativo de emergencia en los países afectados. Por supuesto, no han recibido ni una pequeña parte de los apoyos que recibió el perro. Quizás si Liberia ladrase…
Me pregunto si, en esta situación de imbecilidad generalizada, podría tener éxito una campaña para salvar a las medusas que son asesinadas cada verano en las playas. Miles de perros mueren en perreras, o atropellados porque los anormales de sus dueños los abandonan en la cuneta cuando se van de vacaciones, pero Excálibur se convertía en perro mediático y desataba una inmediata movilización. La velocidad y la trayectoria de la campaña delataba un preocupante relativismo moral. Buscando en Twitter “Excálibur” y “Ana Mato”, aparecían cientos de comentarios de internautas que consideraban la vida del perro más valiosa que la de la ministra. Hubo quien, incluso, comparó el momento del sacrificio del perro con la ejecución de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA.
El infantilismo y el relativismo moral alcanzaban tal grado de notoriedad que asustaban. Pero no es una sorpresa, si uno se para a pensar en las bases de la corriente animalista.
El animalismo existe desde hace siglos en Occidente, pero ha alcanzado una gran popularidad cuando la generación Disney se ha hecho mayor. No es paradójico que en los años de la crisis económica se hayan multiplicado en los medios de comunicación las consignas de los animalistas. Las protestas contra las fiestas populares donde se maltrata a los animales, parrafadas sobre la dieta vegana y manifestaciones antitaurinas aparecen cada pocos días en los medios. Mientras muchas familias españolas no tienen qué comer, los animalistas nos recuerdan lo pecaminoso que les resulta vernos tragar una hamburguesa. Todo esto hace pensar que el animalismo es un movimiento radical con un origen eminentemente burgués, aunque por supuesto muchas personas de origen y de vida humildes se hayan dirigido a esta corriente.
Defienden a los animales porque, según dicen, ellos no pueden defenderse. Creen que esto es una declaración de intenciones, pero en realidad es una falla argumental que los retrata. Uno puede defender la necesidad de llevar la democracia con aviones militares a un país como Irak, pero los iraquíes podrán negarse a ello y montar un Estado Islámico. Uno puede creer que las autoridades mexicanas deben arrancar la lacra de los narcos de la sociedad, pero posiblemente los narcos acaben agujereando al activista a base de balazos. En cambio, perros, gatos, corderos y zarigüeyas permanecen impasibles mientras las legiones de animalistas se dejan las horas del reloj en defenderlos de las agresiones del hombre.
En este sentido, el animalismo es una causa vacía: defiende los derechos de un colectivo que no los ha exigido y que no va a causar ningún problema a sus supuestos benefactores.
El animalismo no tiene malas intenciones, pero puede llegar a ser nocivo como todas las deformaciones grotescas de la bondad humana. Los presupuestos de los animalistas más radicales tienen tintes alienígenas: proclaman la igualdad de todos los seres con sistema nervioso que moramos sobre la tierra, y con una frecuencia alarmante comparan el valor de la vida de un humano con la de cualquier ratón de laboratorio. Cuando un animalista escribe que la vida de su perro es más valiosa que la de mucha gente, recibe un apoyo enorme por parte de otros animalistas. Ahí está lo nocivo de esta corriente que en principio tiene tan buenas intenciones: al equiparar el valor de la vida de los animales con la vida humana, considera que quien mata a un animal, aunque sea en un matadero alimenticio, está cometiendo un asesinato. Por lo tanto, si el animalismo sigue creciendo y logra representación en cámaras legislativas, las consecuencias podrían llegar a ser mucho más serias que los comentarios de cuarenta defensores de los gatos en una red social.
La fragilidad argumental del animalismo contiene una gran paradoja, que se manifiesta en la acusación que los animalistas radicales han elegido para quienes nos rebelamos contra su doctrina. Nos llaman, despectivamente, especistas. Antropocéntrico o especista es aquel humano que se considera superior a un mono titi o una merluza. ¿Dónde está la gran paradoja? En que el animalismo se levanta precisamente sobre un antropocentrismo radical: proyecta en los animales cualidades humanas, hasta el punto de considerar a los animales sujetos de derecho.
Esta confusión, de nuevo motivada por nobles sentimientos, resulta aparatosa desde un punto de vista humanista. El animalista cree que los animales tienen derechos aunque con frecuencia se muestra incapaz de explicar de dónde emanan estos derechos. Suele referirse al derecho a la vida de los animales como si fuera un mandato del reino natural que los humanos deben acatar, pero no especifican dónde está escrita esta ley.
Asumido este dogma, no se dan cuenta de que la ecuación funciona exactamente al revés: somos nosotros, los hombres, quienes tenemos el derecho a disfrutar de los animales. Por supuesto, es un derecho que nos hemos otorgado: son milenios usando a las bestias para acarrear el peso de los carros, a los perdigueros para ayudarnos en la caza, a las lombrices para servir de cebo en nuestros anzuelos. Nosotros inventamos los derechos y tenemos la potestad de repartirlos, y todos los derechos de que disfrutan los animalistas parten de la misma fuente: desde la libertad para expresar sus planteamientos por escrito o para manifestarse en la calle, hasta la garantía de que nadie, por mucho que aborrezca lo que digan, podrá reprimirlos por la fuerza sin recibir un castigo.
Pero ahí está el problema capital de la ideología animalista: en que los animales no tienen derechos, de la misma manera que no tienen obligaciones. No pueden acatar leyes, ni hacerlas cumplir a otros animales1. Cuando educamos a un perro para que no cague en casa estamos imponiéndole reflejos condicionados a su conducta, lo cual es totalmente diferente a imponer una ley. Pero que los animales no tengan derechos no significa que deban ser vulnerables a la crueldad humana: de nuestro derecho a utilizar a los animales emana nuestra obligación de cuidar de ellos. Es decir: no es que mi perro tenga derecho a una vida digna por ser un perro, sino que yo tengo la obligación de dársela, y por lo tanto debo ser castigado si lo maltrato. A cambio de mis cuidados, el perro me premia con su lealtad, su cariño y su simpatía, elementos tan intrínsecos a los perros que cualquiera con un poco de sensibilidad sufre cuando se le arrima por la calle un chucho abandonado.
Entre las dos posturas, la del derecho intrínseco del animal y la de nuestra obligación de cuidar a los animales, hay una distancia tan grande como la que separa a los niños de los adultos. Pero precisamente ahí, en el infantilismo, está el talón de Aquiles de los animalistas contemporáneos.
1 En la Edad Media se escribieron leyes que contemplaban a los animales como sujetos de derecho, y era frecuente que un labrador se querellase contra su burro porque éste no quería andar, o que una población quisiera llevar ante la justicia a una plaga de langostas que había arruinado las cosechas.
¿Apostamos a que Mohamed VI lo canta antes de las elecciones generales para chantajear al presidente a cambio de dinero?
El mentiroso, Pedro Sánchez, flanqueado por los líderes inmaduros de los lupanares sindicales de clase.
Pedro Sánchez vuelve a estar en entredicho y es sospechoso de corrupción, malversación y trampeo para la UE. Tampoco pasaron desapercibidas sus tramas mafiosas que abarcan un amplio espectro: desde la falsificación de su tesis doctoral con párrafos de Ramón Tamames hasta tener conocimiento del actual caso «Tito Berni» desde hace un año, pasando por ilegalidades denunciadas por el Tribunal Constitucional, represión a la ciudadanía para medrar y corromperse a su antojo, consentir el enriquecimiento de sus cercanos con las mascarillas o sembrar dudas sobre las fechorías de su esposa o barragana en Marruecos.
Pero saldrá: puedo prometer y prometo que saldrá a la luz, incluso antes de lo que cree el propio presidente, su…
PERIODISTA DIGITAL / Primera sesión plenaria en la Asamblea de Madrid del mes de junio en su segundo día, o lo que es lo mismo, una nueva oportunidad para Isabel Díaz Ayuso de asestar golpes colosales a los opositores que optasen -como suele ser habitual- por hacer su trabajo intentando buscar el juego sucio.
Eso es lo que hizo, ni más ni menos, una de las portavoces podemitas, Alejandra Jacinto, lanzándose a por la presidenta de la Comunidad de Madrid de forma miserable.
A la primera respuesta, Ayuso, contundente:
«No voy a aceptar lecciones de ser mejor o peor mujer por parte de la izquierda. Hemos pasado las mujeres de depender de las decisiones de los maridos a depender de los mantras de la izquierda. A mí no me van a someter en ese discurso patético y pueril».
Una de las costumbres más indignantes de muchos medios occidentales tiene relación con el tratamiento que reciben las dictaduras comunistas.
Tomemos el ejemplo de la mayor dictadura del mundo, la República Popular China. Ayer, su agencia oficial Xinhua publicó este titular cargado de cinismo y de falsedad: «Xi Jinping elegido por unanimidad presidente de China«.
La redacción de la noticia provocaría risa si no estuviésemos hablando de un régimen totalitario:«Un total de 2.952 diputados estuvieron presentes en la tercera reunión plenaria de la primera sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional (APN) hoy por la mañana, para ejercer su derecho constitucional de elegir al liderazgo de Estado de China. La votación fue anónima. Estruendosos aplausos estallaron en el Gran Palacio del Pueblo cuando se pronunciaron los resultados de las elecciones«.
Que una agencia oficial de una dictadura se dedique a blanquearla de este modo es algo nauseabundo pero que entra dentro de lo previsible. Lo más pasmoso es que muchos medios occidentales han copiado el titular de Xinhua, diciendo que Xi Jinping ha sido «elegido» como «presidente» de China por unanimidad.
Pues no. Xi Jinping no es un presidente: es un dictador. Su régimen no es nada parecido a una democracia: es una dictadura de partido único donde todo el poder lo ejerceel Partido Comunista de China, la mayor organización criminal del mundo, que lleva gobernando la República Popular China desde 1949 sin haber convocado elecciones libres y democráticas ni una sola vez. No puede ser «elegido» un dictador allí donde oponerse al gobierno se castiga con la prisión. Para elegir algo o a alguien hay que tener dos o más opciones. En China la única opción que hay es la que impone el Partido Comunista, de espaldas al pueblo.
Blanquear la designación antidemocrática de un dictador, presentándola con palabras como las que se usan en los procesos electorales de los países libres y democráticos, es una forma de hacerse cómplice de esa dictadura. Y estamos hablando, por si alguien lo ha olvidado, de una dictadura que ha matado a millones de personas, que todavía hoy mantiene una red de campos de concentración -el Laogai-, que figura entre los países que más persigue a los cristianos (con el puesto número 16), y que está cometiendo un genocidio contra el pueblo uiguir, con acciones que incluyen el internamiento de entre un millón y 1,8 millones de personas en campos de concentración.
Lo que deberían hacer los medios de comunicación de los países libres es informar sobre los abusos y crímenes de esa dictadura, en vez de dedicase a esconderlos y de presentar al dictador como un «presidente» que es «elegido». Basta ya de ser cómplices de ese régimen criminal.
Entramos en año electoral múltiple con elecciones municipales, autonómicas y generales a lo que se une la presidencia española de la Unión Europea en el segundo semestre del año. Ya saben lo que todo eso implica normalmente con carácter general, ¿no? Pues imagínense con nuestro presidente Sánchez y secuaces varios como directores de campaña electoral y de peleas internas entre todos ellos. Prepárense para emociones fuertes y fuegos de artificio a raudales. Y esto acaba de empezar.
Entramos en año electoral múltiple con elecciones municipales, autonómicas y generales a lo que se une la presidencia española de la Unión Europea en el segundo semestre del año. Ya saben lo que todo eso implica normalmente con carácter general, ¿no? Pues imagínense con nuestro presidente Sánchez y secuaces varios como directores de campaña electoral y de peleas internas entre todos ellos. Prepárense para emociones fuertes y fuegos de artificio a raudales. Y esto acaba de empezar.
Hemos conocido recientemente la EPA (Encuesta de población activa) del cuarto trimestre de 2022 y el producto interior bruto (PIB) provisional de cierre del año. Ambos indicadores han mostrado una foto de la última parte del año francamente preocupante y muy reveladora de lo que nos queda por delante en los próximos trimestres. Sin embargo, hemos visto a las cohortes gubernamentales, con Sánchez, Calviño, Montero, Escrivá y Díaz a la cabeza, sacando pecho y vendiéndonos las glorias de su “estupenda y fantástica” gestión. O sea, lo de siempre. Y para variar, la realidad está muy lejos del mensaje triunfalista de nuestros ilustres gobernantes. Mientras tanto, por la puerta de atrás, siguen saliendo condenados por delitos sexuales de las cárceles y rebajas de condenas a muchos de ellos, gracias a la súper ley de “Montero y cuchipandi” del “sí es sí”. En breve, empezaremos a ver rebajas de condenas y libertad para los corruptos por malversación gracias a la derogación de dicho delito por este gran gobierno que desgobierna la nación así como el perdón a los sediciosos por la misma razón. Hay que reconocer que hacen “cosas chulísimas”, en palabras de la súper ministra Ladyparo Díaz.
No pienso cansarles con los múltiples datos de la EPA ni el desglose y evolución de los componentes del PIB en 2022, ya que han tenido múltiples informaciones detalladas en prensa y televisiones varias con también múltiples y variadas interpretaciones dependiendo de las subvenciones gubernamentales y la sumisión al relato oficial de cada una de ellas.
Sobre la EPA sólo mencionar que se ha salvado el año gracias a la creación de empleo público (20.000 en el 4T22) mientras se sigue destruyendo empleo en el sector privado (101.900 empleos menos en 4T22), la productividad sigue sin crecer, las horas trabajadas sigue cayendo, los contratos a tiempo completo disminuyen en 214.500 en 4T22 mientras los a tiempo parcial aumentan en 159.900, la duración de los contratos disminuye, la tasa de paro juvenil se mantiene en el 29.26% (más alta de la UE) y el paro “real” se sitúa cerca del 15% (más alto de la UE). Y como nota destacada, desaparecen 111.200 autónomos en doce meses mientras el número de empleados públicos llega a su máximo histórico por encima de los 3.5 millones. Y como colofón el gobierno acaba de anunciar una nueva oferta récord de empleo público con 27.500 nuevas plazas. Éramos pocos y parió la abuela. Y lo peor de todo es que la tendencia que lleva la creación de empleo empeorará en los próximos trimestres del nuevo año. La famosa contrarreforma laboral de Ladyparo además de estar financiada con más impuestos y cotizaciones sociales seguirá teniendo una fuerte incidencia en la creación de empleo productivo y de más calidad y probablemente en una subida de salarios (más subidas del SMI).
Sobre la cifra de crecimiento del PIB en 2022 mencionar que si bien hemos evitado la famosa recesión técnica (al menos de momento) la tendencia de sus componentes en el 4T22 es claramente preocupante. Aún a pesar de haber crecido provisionalmente un 5,5% por efecto inercia del año 2021 (mismo crecimiento del 5,5%) se puede decir que excepto el 2T22 que creció un 2,2%, en el resto de trimestres el crecimiento intertrimestral ha sido del 0% en el 1T22 y del 0,2% en los dos últimos trimestres. Es decir, hablamos en realidad de estancamiento y no de crecimiento real y sobre todo remarcar que rebotar no es crecer. El PIB español sigue a 1,4 puntos de los niveles de 2019, siendo el único país de la UE que no ha conseguido recuperarlo pese al incremento masivo de deuda, la recaudación impositiva en máximos históricos y la recepción de los fondos europeos. En el 4T22 destacar la caída del consumo privado del 1,8% trimestral, de la inversión del 3,8% (bienes de equipo un 5,8%), las exportaciones cayendo un 1,1% y las importaciones un 4,2%. La demanda externa medida en términos interanuales aporta solamente 2,1 puntos al crecimiento del PIB, Por sectores la industria crece un paupérrimo 0,1% trimestral, la construcción cae un 0,3%, los servicios estancados con un 0,3% mientras el comercio y la hostelería se hunden un 0,6% y el segmento de actividades de ocio un 7%.
Es decir, los datos son malos y no auguran una buena evolución en 2023. Hay que recordar que el PIB español ha conseguido salir airoso en 2022 por la buena evolución del turismo y del sector exterior y apoyado en un ahorro acumulado por la economía doméstica durante la pandemia de más de 80.000 millones de euros. Sin embargo y según cifras del INE, la tasa de ahorro de los hogares ha caído hasta un 5,7% de su renta disponible (el dato más bajo en cuatro años) desde un 25,1% en el 2T20. Es decir, ese viento de cola que ha apoyado el gasto privado durante estos dos años empieza a desinflarse a lo que hay que sumar los mayores costes financieros por la subida de tipos de interés y el mayor coste energético derivado de la invasión rusa de Ucrania. Apostaremos todo al gasto público y el interminable incremento de deuda.
Conviene recordar que las cifras de PIB del 4T22 y según advertencia del propio INE en su nota de prensa, pueden variar significativamente en las dos próximas revisiones hasta su cómputo final, al no disponer de muchos datos relevantes de estos últimos meses. Curiosa la advertencia. Mi apuesta es que las revisiones serán a la baja.
Y con estos mimbres y una inflación subyacente desbocada en el 7% (la más alta desde noviembre de 1992), una inflación de alimentos superior al 15% y una inflación general del 5,7% empezamos el año 2023. Los precios industriales (medida anticipada de la inflación general) crecieron en diciembre u n 14,7% y en acumulado en el año un 35,5%. La factura de las pensiones de enero marcaron un nuevo máximo histórico en 11.902 millones de euros por la actualización del 8,5% de las mismas en base a la inflación (unos 170.000 millones de euros de coste anual).El BCE seguirá subiendo los tipos de interés en la primera parte del año unos 150 puntos básicos adicionales hasta el nivel del 3,50% y mientras el Euribor se mueve en el entorno del 3,30%, encareciendo los costes de financiación de empresas y de particulares con hipotecas variables.
Gracias a que hemos tenido unos meses de fin de año climatológicamente apacibles, los precios del gas natural y de la electricidad han cedido bruscamente desde sus máximos del año 2022 y han permitido que la inflación modere su crecimiento. En la medida que las condiciones climatológicas se endurezcan y se empiecen a consumir las reservas de gas natural acumuladas, los precios volverán a subir metiendo presión de nuevo a una inflación ya por desgracia en niveles no deseados. Habrá que estar atentos.
Pero bueno, como entramos en año electoral múltiple y las bolsas y los mercados financieros parecen haber descartado una recesión profunda, veremos mensajes triunfalistas por parte de nuestros ilustres políticos, aún a pesar del sombrío panorama que tenemos de fondo.
Recordemos que nos quedan por desplegar los famosos más de 140.000 millones de euros de fondos europeos del Next Generation (NGEU), cuya implementación en estos dos últimos años ha sido más que lamentable y con una incidencia mínima como multiplicador e impulsor del PIB y de la actividad empresarial. En breve nos visitan las autoridades europeas para analizar el destino de los fondos asignados hasta ahora ya que no hemos sido capaces de decirles en que han sido empleados. El gobierno de la transparencia y regeneración y tal y tal.
Por eso queridos lectores, ármense de paciencia y tragaderas para el bombardeo de campañas electorales, mensajes y promesas triunfalistas de todos los colores que vamos a tener que soportar. Como si no hubiésemos ya soportado suficiente con este gobierno social comunista y una oposición acomplejada y descafeinada, pues tomen dos tazas.
Ánimo, suerte y sobre todo mucha salud en este nuevo año que nos toca torear de nuevo. Nos vestiremos con nuestras mejores galas taurinas.