Cómo el gobierno nos roba derechos de forma gradual y progresiva

Escrito por: Jose Miguel

La única forma que el gobierno tiene para «justificar» su existencia es a través de problemas. Si hay problemas, «necesitamos al gobierno», pero ¿Si no hay problemas? El gobierno los inventa.

Cada nueva ley, política, ordenanza o cualquier forma que el gobierno encuentra para hablar de «un problema» y regular, legislar o controlar en base a ese problema, no es más que la forma en la que el gobierno convence a la gente de que este «es necesario» y así prolongar su existencia.

En Twitter escribí:

Son muchos los ejemplos que existen de cómo el gobierno ha crecido en tamaño e intervención, gracias al brillante trabajo que hacen de convencernos de que «solo ellos pueden resolver ciertos problemas».

El sistema de salud, el educativo y la seguridad nacional, son los temas más populares cuando se habla de la supuesta «necesidad de un gobierno», porque han magnificado estos tres a tal punto que la gente termina creyendo que no hay forma de tenerlos sin el gobierno, o que no pueden ser resueltos de manera local y focalizada.

Mientras el gobierno más mete sus narices, más son los controles, restricciones y robo de libertades de los que somos objeto constantemente por parte de esta institución, que crece constantemente, mientras trata de evitar que otros lo hagan.

¿Qué hace el gobierno cuando encuentra resistencia a sus intenciones de restringir y controlar? Comienza una campaña que se ejecuta de manera gradual pero progresiva, en la que la gente empieza a aceptar poco a poco grandes regulaciones que vienen en paquetes pequeños, pero constantes.

Veamos esto con ejemplos recientes, como el libre porte de armas. Es todo un tema en Estados Unidos, porque la gente está siendo convencida desde los medios de comunicación que «la violencia con armas de fuego en el país es un gran problema».

Una secta política anti-segunda enmienda, financia estas matrices de opinión que aterrorizan a la gente, a pesar de que en la realidad, casi cualquier país de Latinoamérica -con control de armas- es mucho más violento que Estados Unidos.

Siempre inician la propuesta con un paquete «all-in», en el que está todo lo que quieren hacer: que menos personas puedan tenerlas, que sea imposible comprarlas, que de ser posible sean totalmente prohibidas; así es el paquete inicial.

Cuando consiguen resistencia, empiezan con cambios «graduales», pero progresivos, para que la gente los acepte creyendo que «no alteran el derecho en su conjunto» y -de paso- creen que «es lo racional de hacer».

Por ejemplo:

Cuando nos damos cuenta, de 18 años cambiaron la edad para 21, lo que quiere decir que hay que esperar 3 años más para tener derecho a la legítima defensa. Aceptamos ese cambio y el gobierno viene con otro: aumentemos los controles del chequeo de antecedentes.

Unos años después, 21 años «ya no son suficientes», «subámoslo a 25» grita el gobierno y en un abrir y cerrar de ojos, el libre porte de armas ha sido derogado y con él, el derecho a la legítima defensa.

Cierro con esto:

I am not unhappy!!!

I am not unhappy!!!

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Grateful Dead – Dark Star 1969

«Je ne pense pas qu’il existe une bonne excuse pour être malheureux. Je ne suis pas particulièrement malheureux, mais je sais ce qu’est la douleur. Je pense que la vie est en partie caractérisée par la douleur. Une partie de la façon dont vous pouvez dire que vous êtes en vie dépend de la douleur que vous ressentez ou pas.»

Jerry Garcia (1942-1995) était un musicien, compositeur et chanteur américain, surtout connu comme le fondateur et le guitariste principal du groupe Grateful Dead. Né à San Francisco, il a commencé à jouer de la guitare à l’âge de 15 ans et s’est rapidement impliqué dans la scène musicale émergente de la région. En 1965, il a fondé Grateful Dead, qui est rapidement devenu un pilier du mouvement psychédélique de San Francisco et a développé une base de fans fidèles à travers le monde.

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Censura, vigilancia masiva e insectos: el Foro Económico Mundial, contra el mundo libre

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: Censorship, Mass Surveillance and Bugs: World Economic Forum vs. The Free World
Traducido por Voz Media

(Foto: Fabrice Coffrini/AFP via Getty Images)

El Foro Económico Mundial (WEF), ese imperio aplastanaciones, parece un desguace que ha robado piezas de las peores dictaduras del mundo para crear un Frankenstein woke. Así, de los aztecas ha tomado la afición a los sacrificios humanos para ahuyentar el mal tiempo; de los comunistas chinos, el amor por el control absoluto y la erradicación de la cultura tradicional; de los fascistas italianos, su conchabeo con los monopolios corporativos para exprimir a la sociedad, y de los nazis alemanes la creencia en una raza superior, en este caso las celebridades, banqueros, capitalistas y potentados que se reúnen en Davos y otros lugares para aplaudir sus propios logros y seguir aplicando su plan maestro, que el WEF llama cariñosamente El Gran Reinicio.

Como el propio Klaus Schwab declaró recientemente a su popurrí de invitados principescos, el WEF pretende «dominar el futuro«, ¿y quién mejor para dominar el porvenir que quienes consideran al resto de los habitantes del planeta poco más que siervos?

Habría estado bien que los monstruos totalitarios del siglo XX hubieran servido de advertencia a la Humanidad para que no volviera a adentrarse imprudentemente por la sangrienta senda del autoritarismo. Por desgracia, parece que las lecciones brevemente aprendidas de un siglo de guerras mundiales, genocidios, conquistas y revoluciones se han esfumado como semillas de diente de león, y el mal podrá arraigar y crecer una vez más. Por supuesto, el WEF no se ve como nada que remita a Stalin, Hitler, Tojo, Mussolini, Pol Pot o Mao. Más bien se ve como se ve a sí mismo John Kerry: como un «selecto grupo de humanos» que salvará el planeta para todos los demás. ¿Acaso los totalitarios del siglo pasado se veían a sí mismos de otra manera? Como podría haber preguntado Albert Camus: ¿cuándo «el bienestar de la Humanidad» no ha sido «la coartada de los tiranos»?

Cuando los individuos más ricos y poderosos del planeta se reúnen al amparo de una seguridad militar abrumadora, que garantiza tanto su seguridad como la exclusión del resto, me viene a la mente una advertencia formulada en La riqueza de las naciones de Adam Smith:

La gente del mismo oficio rara vez se reúne, ni siquiera para divertirse, sino que la conversación termina en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios.

Las palabras de Smith nunca han sido más acertadas, con la locura de sustituir los hidrocarburos por alternativas verdes insuficientes que disparan los precios de las materias primas y de los bienes en todo el mundo, mientras el rápido aumento del coste de la vida asfixia a todos menos a los más acomodados, Como explica sin rodeos Kerry, sólo se puede luchar contra el cambio climático con «dinero, dinero, dinero, dinero, dinero y dinero». Resulta extraño ver cómo una élite plutocrática y engreída regala el partido. Si cada una de esas exhortaciones dinerarias representa cien billones de dólares, puede que esté a punto de escupir algo de verdad.

Antes de que los descerebrados defensores del Club de Klaus griten que las motivaciones humanitarias del WEF no tienen nada que ver con amasar dinero, deténganse a considerar la insensatez de tal afirmación. La gente que posee una fortuna tiene un incentivo económico para ocultarla tras el manto de la benevolencia, a fin de evitar el escrutinio mientras la sigue incrementando. Detrás de cada centímetro del «reconstruir mejor» (build back better) del gran restablecimiento (great reset) de la economía mundial que promueve el WEF hay algún titán empresarial, gigante bancario, político ávido de poder, cacique burocrático o simple aristócrata que gana dinero o influencia gracias a la multitud de transacciones secretas que apuntalan toda la farsa filantrópica.

Lo del «amor a la Humanidad» es sólo para las pegatinas que el WEF pueda pegar en sus vehículos eléctricos; la codicia sigue electrizando los secretos apretones de manos de los más poderosos cuando se reúnen. Dependen de la mano de obra esclava africana para la extracción de las materias primas verdes y de la mano de obra esclava china para la fabricación de las tecnologías verdes, al tiempo que tachan de intolerantes a quienes se oponen a sus políticas de fronteras abiertas que inundan las naciones occidentales de mano de obra barata. Como era de esperar, los máximos responsables de socavar a las organizaciones sindicales en casa mientras subvencionan la esclavitud en el extranjero son los mismos que sermonean al mundo sobre el racismo, los salarios justos y los derechos humanos.

Como ocurre con todas las estafas en las que los ricos y poderosos optan por robar aún más a los pobres y desvalidos, el altruismo de la WEF parece bastante mafioso. Sus agentes llaman a las puertas de las empresas de todo Occidente con una sencilla propuesta:

Puede que no se hayan enterado, pero hay muchos tipos malos que desean hacerles daño. La buena noticia es que podemos ofrecerles protección por sólo el cincuenta por ciento de sus beneficios.

Los empresarios que no han tenido problemas para obtener beneficios en el pasado se niegan en un primer momento. Y entonces sus nuevos amigos les explican:

No creo que entienda que, sin nosotros, podría tener a grupos de derechos civiles boicoteando sus productos por racistas y transfóbicos, a grupos de inversión devaluando sus acciones por no comprometerse con la ESG, y a bancos negándose a ofrecerle préstamos por su apoyo al odio y la desinformación. Nuestro personal de noticias corporativas podría tener que publicar artículos negativos sobre su empresa. Sería una pena ver sufrir a un pequeño negocio tan agradable, cuando estamos aquí para ayudar.

¿Y cómo podría conseguir el empresario esa ayuda?

Sólo tiene que hacer lo que dice el WEF de Klaus Schwab, hacer negocios con nuestros bancos y proveedores autorizados, expresar su apoyo a nuestras causas, y nosotros nos encargaremos del resto. ¡Hasta conseguiremos que los políticos que tenemos en nómina le den las gracias públicamente por salvar el mundo, oiga!

El palo y la zanahoria. Puede que vuelen en jets privados y se olviden de cuántas mansiones poseen, pero, al fin y al cabo, la camarilla del WEF es la mayor colección de matones que el crimen organizado ha conseguido reunir en una misma sala. Está orquestando los planes más eficaces jamás concebidos para obligar a pueblos que antes eran libres a hacer exactamente lo que ellos dicen. Es la Cosa Nostra convertida en la cosa de Klaus. En una época más justa, cualquiera que asistiera a las reuniones del WEF sería detenido por conspiración para cometer chantaje y fraude. En cambio, como los dueños de nuestro futuro han invertido mucho en la elección de los líderes más destacados de Occidente, los presidentes, los primeros ministros, los legisladores e incluso los estados mayores de los ejércitos están encantados de defender su causa.

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo a su audiencia del WEF que la economía mundial corre un peligro tremendo, mientras que omite señalar que han sido las propias políticas confinatorias del WEF a cuenta del covid y los intentos de utilizar la pandemia como un gran reseteo para que Occidente transite de los hidrocarburos a las energías verdes los responsables de gran parte de los daños. En lugar de utilizar el escenario global para emitir un muy necesario mea culpa a todo el mundo, el jefe de la ONU estaba más interesado en plantear otros dos puntos: 1) las redes sociales que promuevan «información falsa» deberían «rendir cuentas«; 2) los políticos deberían imponer políticas impopulares a sus sociedades por el propio bien de estas.

En esencia, el jefe del órgano de gobierno internacional preferido de los globalistas exige que los líderes nacionales ignoren intencionadamente la voluntad de sus pueblos e implanten un sistema para la
criminalización de la libertad de expresión, para que la disidencia desaparezca mágicamente, como un manifestante en un campo de reeducación. Son las mismas élites del WEF que luego tienen la temeridad de ponerse a predicar sobre la «democracia» y los «valores occidentales».

El presidente de Colombia, Gustavo Francisco Petro Urrego, no tuvo ningún problema en decir en voz alta lo que se suele decir en voz baja. Sentado junto al campeón verde Al Gore, Petro Urrego proclamó que la Humanidad debe «superar el capitalismo» si quiere sobrevivir. Dado que Gore, miembro del Consejo de Administración del WEF, no parecía estar en desacuerdo, parece justo decir que el Club de Davos encuentra más cosas que le gustan en una versión del comunismo controlada por las élites (¿hay de algún otro tipo?) que en un sistema de libre mercado en el que la gente corriente pueda prosperar.

Si todo esto suena salvajemente antagónico con las libertades occidentales, tan duramente peleadas, que priorizan la protección de los derechos y libertades individuales sobre las intrusiones indiscriminadas del Estado, es porque el Foro Económico Mundial ha puesto patas arriba el impagable legado ilustrado de Occidente. Coincidiendo con su última reunión, el WEF ha publicado un informe en el que cita «la información incorrecta y la desinformación» entre los «riesgos» mundiales más importantes. Los miembros del WEF predicen públicamente que las leyes contra la «incitación al odio» llegarán pronto a Estados Unidos, en violación directa de las protecciones de la Primera Enmienda de la Constitución a la libertad de expresión. En la interminable guerra contra el siempre cambiante clima de la Tierra, cada vez son más las voces que abogan por la imposición de «cupos de carbono» individuales. Estos mismos autoritarios impulsan los pasaportes digitales de vacunación, el rastreo de contactos, el uso obligatorio de vacunas experimentales y los test omnipresentes. Y en línea con la determinación del WEF de que los occidentales pasen a alimentarse con bichos, la Unión Europea ha autorizado ahora el consumo general de grillos domésticos. Censura, vigilancia masiva e insectos: bienvenidos al futuro, si el WEF se sale con la suya.

Ninguno de los vastos programas del WEF para rehacer el mundo de acuerdo con los intereses de sus miembros suena a nada que los occidentales libres pudieran abrazar voluntariamente. Seguramente por eso tantos de los ponentes del Foro instan a la adopción contundente de esas políticas, independientemente del apoyo público. Quizá por eso el Partido Comunista Chino aplaudió recientemente el «espíritu de Davos». Los comunistas reconocen el comunismo cuando lo ven, y a China le gusta lo que ve en la oligarquía globalista de Klaus Schwab.

La IA esclavizante del Foro Económico Mundial va a por usted

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: The World Economic Forum’s ‘AI Enslavement’ is Coming for YOU!
Traducido por Voz Media

El objetivo del Foro Económico Mundial (WEF) es extraordinariamente sencillo: las personas más inteligentes y mejores del mundo deben gobernar al resto. En la jerga del WEF, sus planes de supervisión total y modificación del comportamiento crearán un futuro «sostenible» para la Humanidad. Los seres humanos se convierten en «cosas» que hay que contar, barajar, clasificar, etiquetar, supervisar, manipular y controlar. No son más que engranajes de la gran maquinaria transhumanista y tecnocrática del WEF. En la foto (Fabrice Coffrini/AFP, vía Getty Images), el fundador y presidente ejecutivo del WEF, Klaus Schwab, en Davos el 23 de mayo de 2022.

Cuando sir Tomás Moro escribió su sátira sociopolítica sobre una sociedad isleña ficticia en el Nuevo Mundo, le dio el nombre inventado de Utopía, derivado del griego y que significa el «no lugar». Aunque Moro decía con humor a su público que su comunidad idealizada no existía en ninguna parte, siglos de planificadores centrales persiguiendo el espejismo de las sociedades utópicas no han entendido la broma. Peor aún, por cada comunidad religiosa pacífica que busca separarse de la civilización moderna hay un tirano sediento de poder que intenta imponer su voluntad sobre todos los demás.

Parece como si no pasara una generación sin su megalómano alzado para proclamar: «Si se hace exactamente lo que yo exijo, les entregaré el paraíso aquí en la Tierra». Por lo general, estos mismos narcisistas pasan a la Historia como bufones vanidosos o tiranos sanguinarios, o –a menudo– ambas cosas.

Hoy, Klaus Schwab se alza como líder del Foro Económico Mundial (WEF) para prometer un Gran Reinicio (Great Reset) para la especie humana. Concibe una futura utopía lograda mediante la precisión tecnológica, la gestión centralizada de los recursos de la Tierra, la cuidadosa observación de los ciudadanos, la fusión de la inteligencia humana y la artificial y la monopolización del poder gubernamental por una pequeña clase profesional de reconocida experiencia. Aunque el WEF lleva 50 años organizando conferencias, publicando propuestas políticas y poniendo en contacto a líderes mundiales de la industria, la banca, las tecnologías de la información, la inteligencia, la estrategia militar y la política, su misión es muy sencilla: los mejores y más inteligentes deben gobernar a todos los demás.

Al margen de todas sus pretensiones de «salvar al mundo» del crecimiento descontrolado de la población y del apocalipsis climático, el WEF no es nada nuevo. Sus fundamentos existen al menos desde los tiempos de Platón; y es que hace dos milenios y medio el filósofo griego propuso que la ciudad-estado ideal estuviera gobernada por «reyes filósofos». Del mismo modo que Platón estudió el mundo y concluyó, como era previsible, que los que eran como él debían lógicamente gobernar a todos los demás, las élites mundiales del Foro Económico Mundial han llegado a una determinación sorprendentemente similar. Lejos de presentar algo progresista o moderno, Schwab y sus acólitos siguen los pasos de un griego de la antigüedad. Durante medio siglo, los miembros del WEF se han dedicado a idear el Gobierno mundial perfecto sin contar con la opinión de los votantes de las naciones occidentales y, para sorpresa de nadie, esos mismos reyes filósofos se han nombrado a sí mismos para gobernar. Qué conveniente.

Como ocurre con casi todas las visiones de la utopía, el nuevo orden mundial del WEF estará notablemente centralizado. Los expertos en cambio climático determinarán qué tipos de energía podrán utilizar las empresas y los consumidores. Los expertos en sostenibilidad determinarán qué alimentos podrán comer los humanos (al menos los que no pertenecen a la élite). Los expertos en desinformación determinarán qué tipo de noticias y qué lado del debate pueden conocerse y promoverse. Los expertos en sanidad determinarán cuántas veces hay que inyectar a cada ciudadano vacunas de nuevo cuño, si hay que mantener a los ciudadanos encerrados «por su propio bien» y si hay que llevar mascarillas para demostrar que se sigue cumpliendo la norma. Expertos en extremismo determinarán qué discursos son «dañinos». Expertos en racismo determinarán qué grupos de la sociedad tienen privilegios injustos. Los expertos en desigualdad determinarán a quién hay que quitar la propiedad y a qué grupos debe recompensar el Estado. Expertos en lo que el Estado requiera determinarán que el Estado está actuando razonablemente en cada momento. Sin embargo, la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, los derechos individuales y otras libertades personales significarán poco en un futuro construido por el WEF y basado en la experiencia aprobada por los filósofos. En ningún momento puede permitirse que las necesidades, deseos o preocupaciones de un individuo obstruyan el «bien superior». Esta es la monótona visión de la Utopía de Schwab.

Si él y el clan del WEF lo consiguen, lo harán utilizando la tecnología para debilitar, en lugar de potenciar, a la especie humana. La gente ya se ha familiarizado con las nuevas condiciones de su futura esclavitud. Las monedas digitales de los bancos centrales permitirán a los Gobiernos no sólo hacer un seguimiento en tiempo real de los ingresos y el historial de compras de cada ciudadano, sino limitar lo que una persona puede gastar en función de unos sistemas de crédito social pergeñado por los Gobiernos, infracciones percibidas del «bien común» o, quizá, posesión injusta de «privilegios sistémicos». Los pasaportes digitales de vacunación no sólo permitirán un seguimiento universal de los movimientos de cada individuo, sino que garantizarán el cumplimiento a rajatabla de órdenes obligatorias durante las «emergencias sanitarias» que se declaren. La huella de carbono personal, que mide la culpabilidad de cada individuo en el llamado cambio climático antropogénico, tendrá el efecto de registrar todo lo que una persona come y todos los lugares a los que va, al tiempo que se empuja constantemente a cada ciudadano con recompensas o penalizaciones digitales para que modifique su comportamiento en beneficio de los estándares preferidos por el Gobierno. Huelga decir que, cuando un Gobierno posee poderes tan omnipotentes, las invasiones de la intimidad no hacen más que aumentar, las emergencias sanitarias no hacen más que multiplicarse y los codazos gubernamentales se agravan.

Si esto suena más a distopía que a utopía, y a cárcel no deseada supervisada por agentes gubernamentales que no rinden cuentas, es porque lo es, precisamente. Los fanáticos del WEF ya ni siquiera ocultan sus intenciones y va tan lejos como para impulsar la construcción de ciudades inteligentes o de quince minutos, en las que decenas de millones de personas puedan ser reubicadas, vivir apiñadas en pequeños complejos de apartamentos y moverse por un laberinto constante de entradas y salidas sólo accesibles mediante la verificación y aprobación digital de la identidad. En esencia, el objetivo es crear un panóptico digital que implemente todos los programas de vigilancia previos, para procurar a los futuros gobernantes un control absoluto, mientras se deja a todo el mundo en un estado permanente de dócil encarcelamiento. En la jerga del WEF, estos planes de supervisión total y modificación del comportamiento crearán un futuro «sostenible» para la Humanidad. No cabe duda de que los guardianes de las prisiones sienten lo mismo al ver a los reclusos tras las rejas. La diferencia es que en la utopía de la WEF no hay que cometer ningún delito para cosechar las injustas recompensas de Schwab.

Ahora bien, si los occidentales se dieran cuenta de lo que se les viene encima, podrían entrar en apoplejía y resistirse al nuevo orden mundial del WEF. Por esta misma razón, la guerra más importante que se libra hoy en día es una de la que nunca se habla abiertamente en la prensa: la guerra encubierta de la información.

Cuando se permite a la gente debatir abiertamente sus ideas en la plaza pública (incluida la plaza digital de las redes sociales y las páginas web libres de las prohibiciones de los motores de búsqueda), ese mercado libre de las ideas llegará hasta donde así lo decidan los individuos que debaten. Para que las narrativas gubernamentales no sólo sobrevivan sino que dominen toda opinión disidente, las plataformas aliadas del Gobierno deben inclinar la balanza de la libertad de expresión a su favor, ridiculizando, censurando o directamente criminalizando los pensamientos y expresiones de las mentes disidentes. En cualquier otro mercado, esa interferencia intencionada se consideraría una colusión anticompetitiva violatoria de las leyes antimonopolio; pero como los acólitos del Foro Económico Mundial consideran la libre expresión de los competidores como peligrosa «desinformación«, el mercado libre de las ideas se ha transformado en un espacio seguro controlado para los amigos del Gobierno.

¿Qué ocurre cuando la ambivalencia gubernamental hacia la libertad de expresión se combina con la fuerza tecnocrática amoral que está detrás de los planes del WEF para la utopía global? Bueno, como Herr Schwab recientemente proclamó en la Cumbre Mundial de Gobiernos celebrada en Dubai, al hablar de inteligencia artificial (IA), chatbots e identidades digitales: «De alguna manera, quien domine esas tecnologías será el amo del mundo». (Después de eso, ¿lo del Gobierno mundial todavía se considera una «teoría de la conspiración»?). Si la WEF controla el mundo digital, entonces esencialmente controlará a la gente. Antaño cosa de ciencia ficción, sus tecnócratas tienen incluso un plan para «hackear» las mentes de los empleados mediante la monitorización y decodificación de sus ondas cerebrales.

Google se ha apuntado a este tipo de control del pensamiento: ha manifestado su intención de ampliar un programa de pre-bunking, destinado a inmunizar a la gente contra lo que considera «propaganda» o «desinformación», adoctrinando a tal fin a los usuarios de internet desprevenidos ante la propia propaganda de Google, elaborada en casa pero aprobada. Manipulando a los usuarios de Google sin su conocimiento, el gigante de los buscadores puede ahuyentar las ideas de la competencia ¡brillante!

El fundador de Microsoft , Bill Gates, piensa lo mismo. En una entrevista concedida al diario alemán Handelsblatt, el autoproclamado experto en vacunas sostiene que las tecnologías de IA deben utilizarse como potentes herramientas para combatir la «desinformación digital» y la «polarización política». Esto se conoce tras el reciente descubrimiento de que Microsoft ya ha estado utilizando a un think tank británico, el Global Disinformation Index (GDI), para elaborar en secreto listas negras de medios de comunicación conservadores norteamericanos e impedirles generar ingresos publicitarios. ¿El truco? El Departamento de Estado de ha estado financiando el trabajo sobre desinformación de GDI con fondos de los contribuyentes destinados a National Endowment for Democracy y a Global Engagement Center, posteriormente transferidos a GDI antes de que GDI blanquee el sórdido punto de vista discriminatorio de Microsoft y otras empresas tras un fino velo de objetividad.

Siguiendo el modelo del WEF de crear una alianza todopoderosa entre la industria privada y la autoridad gubernamental, Microsoft y el Departamento de Estado han descubierto la manera de socavar la disidencia haciendo que un tercero, GDI, etiquete todo ese discurso como «desinformación perjudicial» en su Lista de Exclusión Dinámica.

Asimismo, medios de comunicación financiados con fondos públicos de países como Alemania, Canadá, Suiza y Bélgica están colaborando para «desarrollar soluciones basadas en la Red» para combatir «los comentarios de odio y la creciente desinformación». ¿Qué puede salir mal cuando las instituciones controladas por el Estado se confabulan para controlar la difusión de la información? Como declaró ante el Congreso el antiguo jefe de Confianza y Seguridad de Twitter, Yoel Roth, «la libertad de expresión sin restricciones da lugar, paradójicamente, a menos expresión». A partir de este doble lenguaje orwelliano, la línea que separa la protección de la libertad de expresión de la censura absoluta se mueve en función de si el orador expresa puntos de vista que están de acuerdo o no con la coalición gobernante de titanes de las grandes empresas tecnológicas y autoridades gubernamentales. En la utopía de Schwab, no hay lugar para la verdadera libertad de expresión.

¿Qué ocurre cuando el trabajo de censurar al público se pone enteramente en manos de la inteligencia artificial? Aunque algunos líderes políticos han advertido de que la IA podría ser un «amenaza existencial» para la Humanidad, y aunque pioneros de la tecnología como el antiguo jefe de Google Eric Schmidt admiten que los sistemas informáticos basados en la IA deberían considerarse tan poderosos como las armas nucleares, la carrera hacia la utopía construida por la IA avanza a toda velocidad. Lo cual debería hacer reflexionar a cualquier persona en su sano juicio. Al fin y al cabo, los prejuicios cognitivos de las «élites» Big Tech, como Gates, Schmidt y otros, se traducirán casi con toda seguridad en prejuicios digitales para cualquier inteligencia artificial.

ChatGPT, un programa de software de inteligencia artificial lanzado a finales del año pasado, ya está asustando a la gente por su evidente sesgo político. En un caso, llegó a la conclusión de que utilizar un insulto racial era peor que permitir que una ciudad fuera aniquilada por una bomba nuclear. En otro, justificó la supresión de votantes de Trump como necesaria para «defender la democracia» y evitar la propagación de «discursos peligrosos», al tiempo que argumentaba que «la IA no debería utilizarse para suprimir la libertad de expresión» de los partidarios de Biden. Por otro lado, en cuanto algunos experimentadores tuvieron acceso al nuevo chatbot de Microsoft potenciado por IA, el cerebro sintético empezó a amenazar a la gente.

Estos primeros indicios preocupantes dan credibilidad a la advertencia de Schmidt de que la IA debe considerarse tan peligrosa como las bombas nucleares. Sin embargo, en lo que él y otras élites mundiales aliadas del WEF difieren de los científicos que participaron en el Proyecto Manhattan es en su deseo aparentemente urgente de volver estas impresionantes armas de IA directamente contra los pueblos occidentales.

Claramente, si el Foro Económico Mundial de Schwab pretende avanzar hacia a una utopía impulsada por la IA en la que él pueda ser el «amo del mundo«, a los humanos les dará poca cancha. El ser humano se convierte, en un sentido muy real, en una cosa que contar, clasificar, etiquetar, vigilar, manipular y controlar. Se convierten en meros engranajes de la gran maquinaria transhumanista y tecnocrática del WEF, útiles durante un tiempo, quizá, pero en última instancia una carga a la que alimentar y dar cobijo y, lógicamente, prescindible. Si la inteligencia artificial puede hacer lo que Schwab necesita, y respaldar las ideas que Schwab venera, entonces los humanos sólo estorban. Si el Foro Económico Mundial logra su utopía centralizada, la cosificación de la especie humana será un paso de gigante hacia su eventual eliminación.

¡Adiós al Capitalismo, bienvenido al SOCIALISMO!… Es el grito triunfal de la elite mundial involucrada en el Foro Económico Mundial en su agenda GRAN REINICIO. Recientemente el Foro Económico Mundial lanzo un video publicitario sobre el Gran Reinicio y desencadeno la preocupación de todo el mundo por sus revelaciones descaradas para la humanidad y el planeta. La vida como la conocemos YA no volverá a la de antes.

China tiene comisarías ilegales en todo el mundo

por Judith Bergman
Traducción del texto original: 
China Operating Illegal Police Stations Worldwide
Traducido por Voz Media

China ha puesto en marcha al menos 54 comisarías de policía en 30 países, entre ellos Estados Unidos (en Nueva York), Canadá, España, Italia, Francia, Países Bajos, Reino Unido, Hungría, Portugal, República Checa, Brasil, Argentina y Nigeria, según un informe reciente de la ONG pro derechos humanos Safeguard Defenders. La mayoría se encuentran en Europa; así, por ejemplo, hay nueve en grandes ciudades españolas, cuatro en Italia y tres en París.

Peter Dahlin, director de Safeguard Defenders, sostiene que eso es sólo la punta del iceberg:

«Estamos convencidos de que hay muchas más, porque éstas sólo pertenecen a dos jurisdicciones –Fuzhou y Qingtian, de donde proceden la mayoría de los chinos residentes en España– y la propia China admite que ha puesto en marcha el proyecto en diez. Así que podría haber hasta cinco veces más.»

Esas comisarías forman parte de una campaña para persuadir a ciudadanos chinos sospechosos de actos delictivos –especialmente, fraude en las telecomunicaciones, pero también delitos como la disidencia política– de que regresen a China para ser encausados penalmente. Pekín no sólo amenaza a sus propios ciudadanos expatriados, también a los parientes de estos que se han quedado en el país. Tales amenazas han continuado durante años, como señaló el director del FBI, Christopher Wray, en 2020 cuando mencionó un caso en el que un emisario del Gobierno chino visitó a un objetivo en EEUU y le dijo que podía elegir entre regresar a China o suicidarse.

El 17 de agosto, el Ministerio chino de Seguridad Pública manifestó:

«El número de casos de fraude en telecomunicaciones transfronterizas contra residentes chinos ha disminuido significativamente en China, con 230.000 sospechosos de fraude en las telecomunicaciones educados y persuadidos para regresar a China desde el extranjero a confesar sus delitos desde abril de 2021 hasta julio de 2022.»

«Las directrices oficiales describen explícitamente las diferentes herramientas para persuadir a los objetivos de que regresen voluntariamente a China para enfrentarse a los cargos», refirió Safeguard Defenders. «Entre ellas se incluye la persecución de los hijos de los presuntos sospechosos en China, negándoles el derecho a la educación, así como la de otros parientes. En resumen, se trata un castigo de culpabilidad por asociación en toda regla para animar a los sospechosos a regresar».

Las comisarías chinas en el extranjero pretenden tener meras funciones administrativas o consulares, pero funcionan como instrumentos para amenazar a los chinos en el extranjero a fin de que regresen a China, saltándose así los requisitos legales consignados por el Derecho internacional.

Según Safeguard Defenders,

«estos métodos permiten al PCC [Partido Comunista Chino] y a sus órganos de seguridad eludir los mecanismos bilaterales habituales de cooperación policial y judicial, socavando así gravemente el imperio de la ley y la integridad territorial de los países implicados (…) Al eludir los mecanismos regulares de cooperación, el PCC consigue evitar el creciente escrutinio de su historial en materia de derechos humanos y las consiguientes dificultades para obtener la devolución de los fugitivos mediante procedimientos legales como las solicitudes formales de extradición. Deja a los chinos que residen legalmente en el extranjero totalmente expuestos a persecuciones extrajudiciales por parte de la policía china, con poca o ninguna de la protección teóricamente garantizada por el derecho nacional e internacional.

«Abiertamente etiquetadas como comisarías de policía en el extranjero (…) por ejemplo para la renovación de permisos de conducir chinos y otras tareas tradicionalmente consideradas de carácter consular (…) también sirven a un objetivo más siniestro, ya que contribuyen a ‘reprimir con determinación todo tipo de actividades ilegales y delictivas en las que intervengan chinos residentes en el extranjero'».

Obviamente, también se utilizan para perseguir a los chinos expatriados que discrepan del régimen.

«Uno de los objetivos de estas campañas, obviamente, es reprimir el disenso, silenciar a la gente», afirmó Laura Harth, de Safeguard Defenders. «Así que la gente tiene miedo. La gente que está en el punto de mira y tiene familiares en China teme hablar».

Y lo que es más importante, las comisarías operan sin el consentimiento ni el conocimiento de los países afectados, como Holanda, donde una de aquéllas opera en un sencillo piso bajo de Rotterdam perteneciente a un pequeño negocio chino de reparaciones. Varios países, como Canadá, la propia Holanda, el Reino Unido, Portugal y España, están ya investigando el asunto y algunos ya han exigido el cierre de las comisarías chinas en su territorio.

«Hemos pedido al embajador chino una aclaración completa sobre las llamadas comisarías de policía que llevan a cabo labores en los Países Bajos a nombre del Gobierno chino», escribió en Twitter el ministro holandés de Asuntos Exteriores, Wopke Hoekstra. «Como no se pidió permiso a Holanda para ello, el Ministerio ha informado al embajador de que deben cerrar inmediatamente. Además, Países Bajos están investigando esas instalaciones para averiguar sus actividades exactas».

En EEUU, el director del FBI, Christopher Wray, declaró que el Buró estaba tomando cartas en el asunto:

«Conocemos la existencia de esas comisarías. Para mí, es indignante pensar que la Policía china intente establecerse (…) en Nueva York, digamos, sin la debida coordinación. Viola la soberanía [de EEUU] y elude los procesos habituales de cooperación judicial y policial.»

Wray añadió que el FBI estaba «estudiando los parámetros legales» y que había presentado cargos por acoso, acecho, vigilancia y chantaje de Pekín ciudadanos chinos en Estados Unidos críticos con el presidente de China, Xi Jinping.

«Es un problema real y algo sobre lo que también estamos hablando con nuestros socios extranjeros, porque no somos el único país donde ha ocurrido.»

Como era de esperar, Pekín ha negado cualquier irregularidad. «Las organizaciones que ha mencionado no son comisarías ni centros de servicios policiales», insistió Zhao Lijian Zhao, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores. «Sus actividades están enfocadas en ayudar a los ciudadanos chinos locales que necesitan solicitar la renovación de su permiso de conducir caducado y relacionadas con servicios de examen físico, proporcionando el lugar».

Sin embargo, el periódico español El Correo citó a un funcionario anónimo del Ministerio de Asuntos Exteriores chino en Shanghái que habría reconocido que las comisarías en el extranjero forman parte de la maquinaria china:

«Los tratados bilaterales son muy engorrosos, y Europa es reacia a extraditar a China. No veo qué hay de malo en presionar a los delincuentes para que comparezcan ante la justicia.»

Safeguard Defenders ha hecho un llamamiento para que los distintos países tomen medidas urgentes contra las comisarías chinas:

«Hacemos un llamamiento a los parlamentarios para que planteen esta cuestión a sus Gobiernos: pregunten si se está controlando esta práctica y de qué manera; en qué medida tienen lugar este tipo de operaciones en sus países y qué medidas se están formulando para contrarrestarlas. También es necesario tomar medidas para proteger a una diáspora china en rápido crecimiento en los países objetivo, a menos que estos últimos consientan que un Gobierno extranjero vigile a grupos minoritarios en su territorio, a menudo en detrimento intencionado del país anfitrión y de sus políticas, y con el fin de intimidar a la diáspora para que obedezca al PCC en cualquier parte del mundo. Es urgente disponer de mecanismos específicos de denuncia y protección.»

Oficina china de Usera (Madrid – ESPAÑA). (A. V.)

Trina, pío pío Pajarito, tweet, tweet Pajarraco

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«Pico pío, picotazo y la pía por esa Boquita de Pinón.» (el Temible Pajarraco)

Prohibido dar el cante | Diario Sur

(Sí, bueno…es que no habéis visto al Pajarraco)

En el Moderadamente Irreverente Post anterior, 3 de Abril, este Modosito Blog hacía uso del vocablo Piadosa, en referencia a una Poco Piadosa Podemita, cuyo nombre, ahora mismo, me da que no viene al caso. Y es que lo de Pio, Piadoso, y demás derivadas, tiene tela, o MANDA COJONES, para los más soeces y mal hablados, dicho sea sin señalar, nombrar, ni mirar a nadie, que eso está feo y es de muy mala educación. 

Imagen

  • Mirando al techo para evitar mirar a nadie.
  • (La tía va a resultar más Comedida y Modosita que este Blog)

Y si no, mirar a la Marquesa de Galapagar, la de la «Sissi Ley Emperatriz», o «Ley del Sí es Sí, y Si No Tampoco o También», a gusto del Consumidor, que…

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Tonto del Pueblo

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«No sé si YO soy el Tonto, o lo son los DEMÁS, por venderme las Cerillas» (Buena reflexión; para ser Tonto del Culo, y Alcalde del Pueblo, digo)

Note To Republicans: Never Allow The Village Idiot To Lead The Parade - The  Independent | News Events Opinion More

  • PELIGRO, Tonto del Pueblo trabajando
  • (mayormente, jugando con fuego)
  • ▷ Se INCENDIA la VIRGEN DEL ROCIO en LA PROCESIÓN EN VÉLEZ – MÁLAGA España  video viral QUE PASO 2023 ? » Domiplay
  • Ya sólo faltaba llamar al Sánchez, para que el Falcon lo trajera o trajese a hacerse un Ígneo Publireportaje de los suyos.
  • AUNQUE 
  • Dos socavones en Avenidas y Paseo Marítimo colpasan Palma
  • (FOTO) Gicantesco «SOCABRÓN» Obra PALMA (de Mallorca)
  • Aunque, decíamos, tampoco se les dan mal a los Tontos, las Retro Excavatrices y demás Maquinaria Destructiva de Obras Púbicas, esas que el Alcalde llama «Públicas», aunque nadie más que el «Cecé» del Alcalde), C.C. = Cuñao Contratista, las considere necesarias. Además, Zanjas y Socabrones Socavones, también valen para que el Sánchez de la Banda, que aprecia a la Lehendakariza Armengola casi tanto como a una Pastilla Juanola, se marque otro Publireportaje de los Suyos, a costa del Paganini Contribuyente. Y a un…

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¿Es la ideología Woke la nueva forma de terrorismo?

Hace poco más de una década, los enemigos extranjeros de EE:UU. solían explotar bombas en lugares públicos y estrellar aviones contra edificios, en lo que conocemos como terrorismo. Hoy día, el terrorismo consiguió otra forma.

Escrito por: Jose Miguel

Resultó siempre, que cuando un terrorista los agrede de forma violenta a EE.UU., este responde con más fuerza, más patriotismo, más unión y todos sabemos que EE.UU. es la potencia militar más grande del mundo.

Pero los enemigos del Muro de Occidente consiguieron atacar de otra manera, más macabra, menos evidente, «menos violenta» y que es perfecta para dividir a la sociedad estadounidense: el Wokismo.

La mente siempre ha sido el target de cualquier estrategia de marketing, ideología, culto o secta. Conquistar la mente de una persona es el equivalente a tener en nuestras manos el control remoto que se usa para que esa persona haga lo que uno quiere.

El terrorismo en EE.UU. ya no explota bombas, ni aviones, sino que inocula ideas. El wokismo es la nueva forma de terrorismo y así como los terroristas islámicos se quitaban la vida para desgraciar a otros, los wokes están dispuestos a destruir la propia para lo mismo.

El Wokismo ha divido a la sociedad estadounidense de tal manera, que el odio interno crece y el sentimiento de culpa es común entre los americanos. Hay estadísticas que muestran que los pilares de la cultura estadounidense, como el patriotismo, la fe cristiana y el querer formar una familia, van en caída libre.

Mientras tanto, la crítica y el desprecio a las bases de la libertad de este país, como la libertad de expresión, el derecho a la legítima defensa y el trabajo duro, van en ascenso, especialmente entre las nuevas generaciones.

No sé si será tan evidente para los estadounidenses y sus autoridades, como lo es para mí que solo soy un inmigrante viviendo en este país, el hecho de que los enemigos de América lograron convencer a los estadounidenses de que «el enemigo extranjero ya no existe» y que el problema de EEUU son ellos mismos y su sociedad con libre porte de armas.

Y es que todo se reduce hoy día a eso, al libre porte de armas, se lo quieren arrebatar. Para lograrlo, el wokismo ha creado unos especímenes que utilizan la violencia con armas de fuego, para atacar especialmente a niños y quebrar la moral de los americanos.

Han sido ya bastantes los criminales que han cometido tiroteos en escuelas y lugares públicos, que se identifican como «Trans», «No Binarios» o cualquier etiqueta propia de la ideología de género, pilar fundamental del Wokismo.

El asesino del tiroteo en Colorado Springs se identificó como «no binario» y los de Denver, Aberdeen y recientemente Nashville, como Trans.

Al infectar la mente de su víctima, el wokismo logra convencerlos de ejecutar estos actos atroces, como entrar a una escuela armados para asesinar a la integrante de una familia.

Por eso, todo aquel que hable en contra de la familia o la libertad, está -potencialmente- infectado de este virus. Pero también hay que prestar atención a los promotores públicos del wokismo.

Ella no es la única, pero sí una de las más populares. Junto con ella, son varias las figuras en cargos públicos, en la televisión, el cine, el entretenimiento, las corporaciones, medios de comunicación, ONGs, instituciones oficiales y principalmente las escuelas, que promueven abiertamente esta ideología Woke, infectando la mente de millones, especialmente los más jóvenes.

¿Cómo revertir esta tendencia? Identificar a figuras como las mencionadas es un paso importante, pero más aún lo es el reforzar los valores sobre los cuales se fundó Estados Unidos: familia, libertad, trabajo duro, derecho de propiedad, a la legítima defensa con armas, fe y patriotismo.

Hay que hacerlo y rápido, porque el Muro de Occidente parece estar en caída libre.

Cierro con esto:

La socialista es una política fracasada

¿Por qué las izquierdas insisten tanto en defender un modelo fracasado como el socialismo? La única explicación creíble es que los marxistas quieren arruinar a la gente para llegar a lo que ellos consideran el «Estado perfecto», que sería como Cuba, donde el pueblo es esclavo y depende por completo de los políticos.

Las izquierdas llaman fascistas a las derechas, pero nadie es más fascista que ellos, capaces de alcanzar el poder sin respetar la voluntad popular y sembrando mentiras, engaños, alianzas sucias y hasta sangre y muerte, en ocasiones extremas.

La reciente Moción de Censura del profesor Tamames ha demostrado con claridad meridiana que las izquierdas que gobiernan España están causando serios daños a la nación y a sus habitantes y que son creadoras de injusticia, pobreza, retroceso y decadencia.

Sin embargo, a pesar de su evidente e indiscutible fracaso, sigue habiendo en España millones de ciudadanos que votan a la izquierda,

Sólo la ignorancia, la envidia y el odio hacen posible que haya tanta gente en la izquierda marxista.

El comunismo y el socialismo tienen dos caras: la «utopía» del cambio del mundo a mejor y el «crimen», que se plasma en aquellos países donde ellos clavan sus garras. Millones de personas en todo el mundo son atraídas por la utopía marxista, pero después son repelidos por el marxismo criminal que empobrece a las naciones, esclaviza y asesina, como ocurre en Cuba, Nicaragua, Venezuela, Corea del Norte y otros países rojos.

De todos sus crímenes el peor es su interés por arruinar a los pueblos, conscientes de que sólo los pobres les votan a ellos y de que la dependencia del Estado hace a los pueblos esclavos.

La única posibilidad que tiene el marxismo de mantenerse en el poder es pastoreando a rebaños hambrientos, empobrecidos y dependientes de un Estado que ellos controlan.

¿Dónde ha triunfado el comunismo o su primo hermano el socialismo, que es lo mismo pero con un ritmo de avance más lento y cauteloso?

En ningún lugar del mundo. Su rastro siempre es de pobreza, sufrimiento y muerte.

Por suerte, el mundo empieza ya a conocerlos y a descubrir que detrás de la utopía que prometen está la pobreza y el crimen que siempre intentan ocultar.

Francisco Rubiales

¡Pásame el catálogo!

Avatar de jesaalAnálisis en clave liberal

Corrompido3El PSOE da un paso adelante: ya consume prostitución por catálogo.

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