Mover inmuebles, cuadrar círculos

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Lamento tener que aclarar al camarada Bustos que todo esfuerzo es baldío. Había escrito éluna meritoria columna sobre el asunto de la vivienda, explicando a los ignaros (y a las ignaras, claro) que nos gobiernan que el plan del Consejo de Ministros para movilizar 50.000 viviendas era un bonito oxímoron, porque una vivienda es un bien inmueble por definición. Pues nada, ayer comparecieron la flor de Abenójar que ejerce de portavoz del Gobierno y la vicepresidenta primera, Nadia Calviño. Y las dos tiraron de metáfora para contar entusiasmadas que habían movilizado viviendas, 50.000, nada menos. Calviño lo dijo seis veces.

¿Es posible que ayer 23 hombres y mujeres reunidos en Moncloa discutieran la manera de movilizar lo inmueble, sin que nadie tirase del Diccionario de la RAE para aclarar el tema a sus congéneres? Empiezo a temerme que Pedro Sánchez no solo plagió su tesis doctoral, sino que hizo toda…

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ViceMeritoria (la Yoli de las Narices)

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Manda narices(adoptar uno de estos)

Adopt a Rhino | WWF Animal Adoptions from £3.00 a month

¡TÓCATE LOS COJONES!

  • (La Ione Belarra dice que esto de la FOTO no es una MASCOTA)
  • Ademas, ¿no serán tres al día pelín exagerado?; ¿EIN?

NEGRO SOBRE BLANCO: Ya está aquí el IVA. FACUA contra el medicamentazo. Los  siete magníficos de Bankia y Rajoy vuelve victorioso de Bruselas.Que DICE el ABC, que DICE la Yolanda Díaz, que DICE que ha llegado hasta donde donde DICE que ha llegado, gracias a que el Sánchez y el Iglesias son unos Machistas, DICE que de cuidado, según se DICE; pues puede dar gracias al Cielo, o al Cielos que Horror de Leoncio, y si no me cree, que le pregunte a la Monica Lewinsky, la que le daba los Chupa Chups al Clinton en el Despacho Oral de la Casa Blanca, no la Casablanca de la peli del Bogard, sino la Casa Blanca que convirtió el Hussein al Buraq Obama en la Mezquita Mayor de las Américas. Bueno, es que la Yoli quiere que le reconozcan un Mérito que…

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Las políticas de la UE: el asalto a nuestra libertad, costumbres y tradiciones

por Francesco Giubilei

Se trata de fenómeno que encuentra su aplicación en la política, pero que hunde sus raíces culturales en el concepto de odio a lo propio. De ahí el deseo de borrar nuestra identidad construyendo una nueva Europa mediante normativas de la Unión Europea.

Si las analizamos una a una, las normativas aprobadas por la Unión Europea en los últimos años parecen decisiones con un impacto limitado a un único ámbito social, como, por ejemplo, el medio ambiente, la alimentación, la familia o la religión. Ahora bien, si unes todos los puntos, surge con claridad un diseño político muy preciso.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que se trata de un proyecto realizado por una parte del establishment europeo para redefinir nuestros estilos de vida, nuestras costumbres y tradiciones: un gran plan de reeducación pedagógica basado en un leitmotiv, el sentido de culpa. Tenemos que cambiar nuestra manera de vivir porque nuestros comportamientos hacen que el planeta se deteriore. Tenemos que dejar de comer carne porque las granjas producen demasiada contaminación. Ya no podemos decir que un niño nace de una madre y un padre porque es discriminatorio. No se pueden celebrar fiestas cristianas porque los fieles de otras religiones se ofenden. Tenemos que renunciar a nuestro pasado a causa del colonialismo y otras gaitas… Todo un desparrame de corrección política.

Es un fenómeno que encuentra su aplicación en la política, pero que hunde sus raíces culturales en el concepto de oikofobia, el odio al hogar, el odio a lo propio. De ahí el deseo de borrar nuestra identidad construyendo una nueva Europa mediante normativas y directivas de la Unión Europea que imponen decisiones de arriba a abajo y deben ser aceptadas e implementadas por los ciudadanos. Se pierde así uno de los pilares básicos del buen gobierno, que es el principio de subsidiariedad. Cuanto más cerca esté una institución del ciudadano, mejor podrá realizar su tarea y más podrá el ciudadano verificar su trabajo. Por el contrario, cuanto más lejos esté el poder de los ciudadanos, más difícil resultará controlar la acción de quienes lo ejercen. Y como es bien sabido, una entidad supranacional como la UE es cualquier cosa menos un organismo local.

El campo de acción de la UE es global y se inmiscuye en todos los ámbitos de nuestra vida, pero hay algunos sectores sobre los que la acción comunitaria se empecina especialmente, en particular el medio ambiente. La nueva Biblia de la UE se llama Green Deal (Acuerdo verde), un gran plan que ya está en marcha y cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad energética en 2050, con un plazo inicial en 2030 mediante el “Fit for 55”, es decir, la reducción de emisiones en un 55%. Para entender la relevancia que las instituciones europeas atribuyen a este proyecto, basta citar las palabras de la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, para quien el Green Deal será “como el aterrizaje del hombre en la luna”.

Aunque el plan de la UE es efectivamente lunático en términos de contenido y de plazos, las consecuencias para los ciudadanos europeos son, lamentablemente, bien concretas.

La última hazaña ha sido prohibir los automóviles diésel y gasolina para 2035, una decisión votada en el Parlamento Europeo la semana pasada. Los efectos socioeconómicos de esta decisión son múltiples y corren el riesgo de desmantelar el liderazgo europeo e italiano en el sector del automóvil. No sólo afecta a las grandes compañías automovilísticas sino también a numerosas PYMES dedicadas a los componentes. Además del impacto en el empleo, esta decisión frenará las inversiones en biocombustibles, motores híbridos y otras tecnologías alternativas a la electricidad menos contaminantes. Pero hay otro aspecto aún más preocupante y se refiere a la seguridad. Tras la crisis energética de los últimos meses en la que comprendimos por fin lo que significa depender en demasía de un único proveedor de gas como Rusia, la UE no parece haber aprendido la lección y está cometiendo un error parecido con China, que tiene un papel preponderante en el vehículo eléctrico.

Lo mismo sucede con las energías renovables ya que Beijing detenta prácticamente el monopolio de las tierras raras, minerales esenciales para los componentes de paneles solares y turbinas eólicas. Centrarse en exclusiva en las energías renovables sin haber desarrollado primero una cadena de suministro europea es un suicidio en términos de seguridad energética.

Otro sablazo para los ciudadanos es la directiva de vivienda verde que aún no ha sido aprobada por el Parlamento Europeo, pero que es casi cosa hecha. Esta directiva presenta numerosos problemas insalvables, en particular para los italianos, que tienen más activos inmobiliarios que otras naciones europeas. La obligación de mejorar la eficiencia es un aumento disfrazado del valor patrimonial que no tiene en cuenta las características de muchos de nuestros edificios, especialmente en los centros históricos, construidos hace siglos y que nunca podrán ser eficientes al 100%. En efecto, la propuesta inicial de la directiva recogía la imposibilidad de vender o alquilar viviendas que no presentaran eficiencia energética. Es un ejemplo perfecto de cierta mentalidad, generalizada en Bruselas, que afecta a la propiedad privada.

La Unión Europea no solo entra en nuestras casas, también nos dice qué debemos comer. La obsesión por la alimentación es la nueva frontera de la reeducación europea, que quiere que dejemos de comer carne porque las granjas contaminan, aunque los insectos sí que son bienvenidos en nuestras mesas. No entiende que estamos perjudicando a un sector como el alimentario que no sólo forma parte de nuestra identidad, sino que también representa uno de los principales sectores económicos del país. De forma reciente, fue el vino el producto que acabó en el banquillo de los acusados con la propuesta irlandesa de incluir las palabras “perjudica gravemente la salud” en las etiquetas de las botellas.

Si no se está de acuerdo con las políticas de la UE, se nos tacha de “negacionista climático” en el tema del medio ambiente y de “teórico de la conspiración” en el caso de los insectos. Pero el caso más llamativo es el asunto de la familia, ya que argumentar que un niño nace de un padre y de una madre o estar en contra del vientre de alquiler lleva a ser acusado de “homofobia”. Así es como asistimos a la ausencia de verdaderas políticas de apoyo a la natalidad y a la familia, y tenemos que aguantar una catarata de normas para las “familias” (estrictamente en plural).

Si el hundimiento de las tasas de natalidad no es una prioridad para la Unión Europea, sí lo es la inmigración, no tanto para regular los flujos migratorios, sino para suplir el declive demográfico con una nueva fuerza de trabajo que sataniza el concepto de fronteras y promueve la sociedad abierta.

Así es como ha surgido la superación del concepto de nación y el deseo de borrar nuestra identidad fundada en raíces cristianas. Y eso a pesar de que, como recuerda Benedicto XVI, el autor de un libro esclarecedor como La nueva Europa: identidad y misión“Europa no es un concepto geográfico, sino cultural, conformado por un recorrido histórico que, aunque conflictivo, está centrado en la fe cristiana”.

Es difícil olvidar el documento de la Comisión Europea que quería suprimir la palabra Navidad y los nombres de pila. Pero, mientras tanto, la UE, empeñada en denunciar una supuesta islamofobia, no dice ni una palabra sobre los crecientes episodios de intolerancia hacia los cristianos (que mientras no se demuestre lo contrario son la mayoría de los ciudadanos) en los países europeos. En Francia y Bélgica, los casos de iglesias quemadas, estatuas religiosas destrozadas, e incluso sacerdotes asesinados como el padre Jacques Hame, se han vuelto habituales.

Si se considera que lo espiritual y lo religioso son aspectos de la vida humana de los que podemos prescindir (Augusto del Noce ya advertía de los peligros de la secularización), la reeducación europea pasa por el uso de la tecnología y por la tecnocracia. Las redes sociales e internet, que deberían representar una herramienta para la libertad de palabra, corren el riesgo de verse restringidas bajo el pretexto de luchar contra la desinformación y la injerencia extranjera, como lo demuestra la última directiva europea sobre publicidad política.

El enfoque dirigista de la Unión Europea no perdona a ningún sector de la sociedad y está cada vez más omnipresente. Prevalece sobre las naciones y las autoridades locales, sin tener en cuenta las necesidades de las comunidades y favoreciendo una visión homogeneizadora. Una función pedagógica destinada a los europeos, plasmada negro sobre blanco por la UE en las conclusiones de la Conferencia sobre el futuro de Europa. Por un lado, propone una estandarización destinada a borrar las identidades individuales. Por otro, las políticas europeas acaban siendo rehenes de minorías ideológicas que quieren imponer su agenda.

Y por si las normativas y directivas aprobadas hasta la fecha no fueran suficientes, lo peor está por llegar: la reeducación europea no ha hecho más que empezar.

Bienvenidos a la era Conde-Pumpido

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El Tribunal Constitucional ya ha dado la prueba de haber entrado en la era Conde Pumpido. Recordarán los oyentes muy atentos aquella memorable sesión del Congreso de los Diputados, en que la diputada Cayetana Alvarez de Toledo, portavoz entonces del PP en el Congreso, abrochó su interpelación al entonces vicepresidente Pablo Iglesias con: “usted es el hijo de un terrorista. A esa aristocracia pertenece usted, a la del crimen político”. Meritxell Batet conminó a Cayetana a retirar su expresión. Ella se negó, mostrando declaraciones en las que Iglesias se jactaba del pasado terrorista de su padre. Batet no atendió a razones y ordenó retirar las palabras del Diario de Sesiones.

La tropa judicial que acaudilla Conde Pumpido ha desestimado el recurso de amparo de Cayetana contra la decisión de la presidenta de la Cámara Baja: no es arbitrario, ni discriminatorio retirar del Diario de Sesiones del Congreso la expresión ‘…

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RED SOCIOCULTURAL DESPERTA: DOSSIER EDUCACIÓN

RED SOCIOCULTURAL DESPERTA: DOSSIER EDUCACIÓN

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INTRODUCCIÓN: LAS ESTRUCTURAS DE ACOGIDA

A diferencia de los animales, el ser humano viene al mundo con una insuficiencia instintiva. Las pautas innatas de conducta existen y marcan unos límites, pero son insuficientes y no están organizadas. El ser humano tiene que construirse a sí mismo, enfrentarse a la contingencia y construir uncosmosfrente alcaos.

Todo esto no puede hacerlo solo. El ser humano no es un Adán que empieza desde cero, ni un individuo que aparece al margen de la sociedad a la que se asocia mediante un contrato. La construcción de la humanidad del ser humano solo puede realizarse en el seno de una comunidad, entendiendo por tal el lugar natural donde va a ser acogido y reconocido1. Dentro de la comunidad, los lugares privilegiados para la transmisión han sido lasestructuras de acogida.

Las estructuras de acogida

Las estructuras de acogida permiten…

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It’s time… Jim

It’s time… Jim

#música #music #musique #60smusic #rock

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PRENDS LES CHOSES COMME ELLES VIENNENT

Le temps de vivre, le temps de mentir,
le temps de rire, le temps de mourir.

Vas-y doucement, prends-le comme ça vient.
Ne précipite rien si tu veux que ton amour dure.
Tu as trop voulu tout précipiter.

Le temps de marcher, le temps de courir,
le temps de décrocher tes flèches vers le soleil

Vas-y vraiment doucement, tu aimeras ça de plus en plus,
prends-le comme ça vient, spécialise-toi dans le plaisir.

James Douglas Morrison, dit Jim Morrison (1943 – 1971), est un chanteur et poète américain, cofondateur du groupe de rock américain The Doors (1965 -1973) avec Robby Krieger, Ray Manzarek (1939 -2013) et John Densmore. Comme il le dit dans cette citation, après avoir choisi l’amour et la drogue, la mort vint le chercher dans sa chambre d’hôtel à Paris le 3 juillet 1971.

TAKE IT AS IT COMES

Time…

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<em>«Crank up the Beach Boys, Baby.»</em>

«Crank up the Beach Boys, Baby.»

#música #music #musique #60smusic

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«Crank up the Beach Boys, Baby.»

Randy Newman born in 1943

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A Sunday with my White Rabbit

A Sunday with my White Rabbit

#música #music #musique #60smusic #rock

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Le groupe Jefferson Airplane, précurseur du mouvement psychédélique des années 60, a marqué l’histoire de la musique avec des chansons emblématiques telles que «White Rabbit» et «Somebody to Love». Mais en dehors de leur contribution à la musique, leur histoire est celle d’un groupe qui a été façonné par les luttes internes et les désaccords créatifs.

Formé en 1965 à San Francisco, Jefferson Airplane était composé de chanteurs, guitariste, batteur, bassiste… emblématiques tels que Marty Balin, Signe Toly Anderson, Grace Slick, Paul Kantner, Jorma Kaukonen et Bob Harvey. Le groupe était connu pour ses performances enivrantes et ses paroles poétiques qui ont attiré une foule de fans dévoués.

Mais malgré leur succès, le groupe a connu des luttes internes dès le début. Les membres avaient des visions différentes quant à la direction musicale à prendre, ce qui a conduit à des désaccords créatifs constants. Cette tension a finalement…

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El apocalipsis de las ideologías: cómo definirse en la confusa política actual

Si una cosa nos deja claro el momento presente es que capitalismo y socialismo se han finalmente fusionado, dando rienda suelta a la pulsión tecnócrata y autoritaria

Momento de la ópera ‘Nixon en China’ Camilla Winther

Por: DAVID SOUTO ALCALDE

La ideología ha muerto, ¡viva la ideología! Por exagerado que parezca, nunca ha sido más necesario posicionarse ideológicamente que en nuestros días. La lucha sin cuartel que se libra entre democracia y tecnocracia hace que no sean posibles medias tintas y que, cargados de argumentos y de una concepción concreta del hombre, la sociedad y el rol de la política, debamos apostar por una opción u otra. Nunca ha sido, sin embargo, tan desconcertante tomar partido entre los distintos bloques. La división izquierda/derecha, que sigue corriendo por nuestras venas como si fuese sangre verdadera y no una adulterada sustancia que nos embota la razón, nos impide ver que las realidades ideológicas que cada uno de estos bloques acoge son tan divergentes entre sí que pareciese que una mente diabólica separó en ellas lo que era similar, y unió lo que era diferente, para así condenar la racionalidad política al desarraigo y la psicosis.

Hablando de manera clara: hay cierta parte de la izquierda que siempre ha debido ir de la mano de cierta derecha en su defensa de una vanguardia tecnócrata y autoritaria que dirija los destinos de la población en aras de un futuro pretendidamente utópico (es decir, buena parte de los defensores del comunismo y del capitalismo en su dimensión práctica y real). Existe, sin embargo, un vector de la izquierda que en su defensa del poder político común y del derecho a la autosubsistencia como base de la libertad siempre ha debido ir con la derecha que se enfrenta a la concentración del poder y defiende la eticidad de nuestro legado antropológico (es decir, comuneros y tradicionalistas, aunque incluyendo también a los liberales anti-monopolistas, a los comunistas heterodoxos y, como no, a gran parte de los anarquistas de izquierda y derecha).

El desconcierto ideológico imperante queda claro si acudimos a los medios y prestamos atención a qué es lo que dice defender cada quien, y a lo que realmente defiende. Por ejemplo, si sintonizamos EsRadio, medio apologeta del capitalismo como base de la civilización, no solo escucharemos las proclamas de Jiménez Losantos contra el Foro Económico Mundial e instituciones capitalistas afines, sino también sus alertas contra la expropiación de bienes comunales y privados que está llevando a cabo Forestalia para implantar aerogeneradores eléctricos en Teruel por medio de técnicas de destrucción social y ambiental. El elemento más desconcertante de esta crítica es que, aunque Losantos describe a la perfección el intervencionismo masivo que siempre caracterizó al capitalismo en su lógica de creación forzada de mercados verticales, atribuye este al comunismo que estarían promoviendo las élites financieras mundiales y no al capitalismo verde que estas defienden abiertamente. Por si la confusión fuese poca (¿se ha vuelto comunista el capitalismo?), Mónica García, la médico de Más Madrid que nos recomendaba sustituir el alcohol por un vasito de agua, no tiene ningún problema en declararse, desde su ideología de izquierdas, fan del Foro Económico Mundial (presidido por un individuo de pasado nazi desde 1971 que se declara amante de la más distópica política eugenésica) y de todo lo que la élite empresarial mundial cueza en los resorts de Davos. 

Desde tiempos del desarrollismo franquista se ha ido implantando un socioliberalismo de facto en el que, una vez entrados en democracia, poca diferencia ha habido entre que gobernase la izquierda o la derecha

Este momentum de confusión ideológica queda claro si acudimos a la revista CTXT, que pese a presentarse a sí misma como furibundamente anticapitalista y tener estampitas de Noam Chomsky (el Tamames yanqui) a lo ancho y largo de sus páginas, nos presenta artículos que no solo defienden al Foro Económico Mundial sino que, en su superación del keynesianismo, apuestan a nivel práctico por políticas propias del capitalismo de destrucción creativa schumpetteriano popularizado por Mariana Mazzucato. En este sentido, debemos destacar el blanqueamiento de ChatGPT llevado a cabo por Sebastian Faaber, quien en una apología ye-yé del impacto de esta tecnología en la educación afirmaba que “la aparición de la inteligencia artificial ha sido una sacudida bienvenida: un desafío para inventar una pedagogía inimitable, impredecible, que no trate a los alumnos como si fueran robots”. Es decir, todo profesor que no se reinvente de acuerdo con los dictados del mercado tecnológico y no participe en una competición sin fin, adaptándose a la “sacudida” del capitalismo (“vendavales de destrucción creativa”, que decía Schumpeter), será relegado a la cuneta histórica de los inútiles (¿no es este discurso abiertamente capitalista, añejamente neoliberal?).

En una línea similar, Nuria Alabao, reconocía en otro artículo el problema futuro que supone la baja natalidad existente en España pero tachaba como etnonacionalismo promover políticas de natalidad (que serían una agresión a la mujeres blancas españolas, suponemos) y apostaba por competir, cuando llegue el momento, con otros países para captar el mayor número de inmigrantes posibles, porque, ya sabemos, atraer mano de obra barata que tenga un estatuto de ciudadanía de segunda o tercera clase para que nos pague las pensiones es política humanitaria (¿desconoce Alabao lo que le ha sucedido a los inmigrantes que desde el siglo XIX han acudido a las llamadas de grandes capitales?)

En definitiva, amarrado a su inconsciente ideológico, el capitalismo, en la más deshumanizada y autoritaria de sus versiones, se está convirtiendo en el espíritu de la nueva izquierda global.

La fusión final de capitalismo y socialismo

¿Son estas posiciones ejemplos de disforia ideológica que requieren la aprobación exprés de una Ley Trans de la ideología, o se trata en realidad de tomas de partido coherentes que muestran en este momento de apocalipsis o revelación ideológica que las aguas están volviendo a su cauce y que cada quien defiende aquello que siempre creyó defender con los vocablos equivocados? Si una cosa nos deja claro el momento presente es que capitalismo y socialismo se han finalmente fusionado, dando rienda suelta a la pulsión tecnócrata y autoritaria que siempre los caracterizó. Por muy contradictorio que pueda parecer equiparar estas dos ideologías, debemos reconocer que la única contradicción es la que se produce entre nuestro ego socialista o capitalista y la terca realidad política. Socialismo y capitalismo son dogmas de fe teóricos que, nacidos como dos reversos de la misma moneda (creencia ciega en el progreso, la industria, etcétera), llevan mezclados ya demasiado tiempo en la práctica como para negar su efectiva coexistencia. El bloque capitalista solo pudo sobrevivir mediante la implantación de políticas de inspiración socialista (pensemos en el New Deal de Roosevelt) mientras que el bloque comunista tuvo que resignarse a promover desde muy pronto un capitalismo de estado que ha dado lugar, en cierto sentido, a la distópica quimera sociocapitalista china tras los pactos entre Nixon y Mao de 1972. 

En España la situación no ha sido muy diferente, pues desde tiempos del desarrollismo franquista se ha ido implantando un socioliberalismo de facto en el que, una vez entrados en democracia, poca diferencia ha habido entre que gobernase la izquierda o la derecha. Esto no significa negar intentos en diferentes lugares del globo de imponer revoluciones capitalistas o comunistas en las últimas décadas, las diferencias que puedan existir en el estado español entre comunidades autónomas que hayan enfatizado más un modelo u otro, o el impacto que una pequeña variación en la política económica pueda tener en la vida de amplios grupos de ciudadanos. Se trata simplemente de afirmar que la distinción izquierda/derecha ha sido el opio de las sociedades surgidas del proyecto ordoliberal europeo, el muro que nos ha impedido ver quiénes son nuestros potenciales aliados de lucha ideológica y quienes nuestros adversarios.

La implosión de la revolución tecnócrata

El corrimiento de tierras ideológico que ha destrozado los bastiones de izquierda y derecha lleva décadas gestándose, pero se hizo notorio tras la revolución tecnócrata-global declarada en marzo del 2019 a propósito de la crisis de la covid-19. El elemento que demuestra que se trata de toda una revolución es que muchos de los que apoyaron con entusiasmo la caza de brujas y las medidas autoritarias y contracientíficas implantadas en aquel momento, despertaron en cuanto comprobaron que la tecnocracia global autoritaria empleada entonces se normalizaba. Para muchos queda ya claro que el propósito del régimen tecnócrata global en ciernes no es otro que imponer arbitrariamente y al margen la división de poderes, la esfera pública o los protocolos de la ciencia, medidas en nombre del cambio climático, la digitalización, la búsqueda de la igualdad o la resignificación woke de lo que es un individuo. Estas políticas no parecen tener otra finalidad que la de destruir el tejido social y extraer riqueza a unos niveles nunca antes vistos.

La división ya no será entre izquierda y derecha sino entre proactivos y precaucionarios

Este mismo furor revolucionario es el que comenzó a alterar el contenido de las distintas ideologías. En un abrir y cerrar de ojos, todos aquellos que desde la izquierda defendían políticas de redistribución de la riqueza pasaron a ser considerados criptofascistas (rojipardos, neorrancios, etc.), mientras que los defensores de políticas asociales y estamentales que hacen de la identidad un producto de consumo, pasaron a encarnar el verdadero socialismo. Este proceso de expropiación ideológica no tardará en llegar a la derecha capitalista, haciendo que aquellos liberales que dicen estar en contra de los monopolios y defienden la seguridad material y jurídica del individuo sean tachados de capitalistas reaccionarios, de traidores, o de socialistas encubiertos si se atreven a criticar el autoritarismo tecnócrata de los grandes poderes mundiales, y no aceptan entregar su cuerpo, su alma, e incluso su casa, a causas como la de la Agenda 2030.

Es sencillo constatar que la revolución tecnócrata-global iniciada en 2019 ha producido cambios en los cimientos de nuestras estructuras ideológicas que serían impensables antes de esas fechas. La conjunción de intereses más extraña que este atentado contra la ciudadanía llevó a cabo fue la que unió en una agenda de mínimos a anarcocapitalistas seguidores de Hayek, Mises y demás “austríacos” con simpatizantes de la izquierda comunalista. Esta confluencia nos muestra que estamos ya viviendo bajo un ethos posthumano, pues si hay algo que unifica a estos dos colectivos es la negativa a creer que un grupo selecto de individuos, por superdotados cognitivamente que sean, pueda entender cómo funciona una sociedad e imponer medidas verticales que hagan que esta llegue a un estadio superior (proyecto del posthumanismo). En este sentido, la democracia popular defendida por cierta izquierda (“o povo é quen máis ordena”) acaba convergiendo con lo que hasta ahora parecía una parodia de la misma, es decir, la consideración de que un mercado ha de estar desregulado porque es la gente con la lógica de compraventa la que decide los precios, pues solo Dios, según decía Juan de Lugo en el siglo XVIII, puede conocer el valor real de cada cosa, vistos los múltiples factores que intervienen en este.

En nuestro país esta revolución tecnócrata-global ha producido enormes modificaciones al convertir a los nacionalismos subestatales en defensores del globalismo autoritario deseosos de entregar las soberanías nacionales, que debieran proteger, a las grandes estructuras de gobernanza mundial y privilegiando, por lo tanto, tecnocracia frente a democracia. Si Ana Pontón, líder del BNG, pedía durante la pandemia al presidente de la Xunta que implantase las mismas políticas de corte fascista que Jacinda Ardern estaba imponiendo en Nueva Zelanda (curioso que no reclamase medidas como las de Suecia o incluso México), el catedrático de Stanford Joan Ramon Resina proclamaba hace un par de semanas la superioridad racional de los catalanes sobre los españoles, por no caer los primeros, como los segundos, presa de discursos que cuestionasen las medidas tecnócratas relativas a la crisis de la covid-19, el cambio climático o la política otanista en la guerra de Ucrania. Según el eximio iberista, esta supuesta diferencia de criterio se debería a la naturaleza europea de los catalanes versus la naturaleza africano-oriental de los españoles, que los haría ingeniosos e impetuosos pero poco racionales..

El apocalipsis de las ideologías ante el posthumanismo

El proceso de beatificación de la tecnocracia ejemplificado en los casos anteriores lleva tiempo ganando adeptos en la esfera pública española por medio de las defensas que de ella hacen santos varones como Daniel Innerarity al fantasear con la idea de que vivimos en sociedades tan complejas que las decisiones no pueden ser ya tomadas de acuerdo con los protocolos de las democracias liberales. Esta disyuntiva, sin embargo, está intrínsicamente relacionada con el proyecto de dominación política en marcha del posthumanismo. Partiendo de una reconfiguración ideológica similar a la descrita en este artículo, los transhumanistas Fuller y Lipinska nos alertan de que, en la sociedad de la inteligencia artificial, la división ideológica ya no será entre izquierda/derecha sino entre proactivos (aquellos que aceptan los dictados biotecnológicos para mejorar como especie, pese a los riesgos que implican y la anulación de libertades que conllevan) y los precaucionarios (aquellos que prefieren seguir siendo humanos, anteponiendo la seguridad física y material a experimentos de dudoso resultado). 

Fuller y Lipinska presentan el transhumanismo/posthumanismo como una evolución natural del capitalismo que acabaría arrastrando a la izquierda hacia sus redes. En este sentido, todo liberal que defienda la libertad individual y jurídica de los individuos, así como su derecho a la propiedad, debiera estar en pie de guerra ante la realidad capitalista que se está conformando a manos de la ortodoxia posthumana. Por ejemplo, los mismos Fuller y Lipinska afirman desde un prisma imperialista cristiano que el ser humano ha recuperado su divinidad al ser absuelto del pecado original por la redención de Cristo y que, por lo tanto, está obligado a tratar su propio material genético como un capital (partiendo de la idea de hedge fund hablan de hedge genetics) y sumirse en una lógica de riesgo extremo que, por medio de ensayo-error, permita a otros individuos de la especie alcanzar mayores niveles de inteligencia y longevidad y alcanzar así el estatus divino prometido. Para conseguir estos objetivos, los autores apuestan por lo que denominan un enfoque proactivo que cambiaría nuestro reglamento civilizatorio en al menos tres niveles fundamentales. En primer lugar, modificando los protocolos científicos (acelerándolos, sin necesidad de testeos rigurosos) y dejando de lado la máxima Primum non nocere (“Lo primero es no hacer daño”) atribuida al juramento hipocrático; en segundo lugar, modificando las bases del contrato social y de los estados de bienestar para que los individuos puedan asumir riesgos genéticos (formar parte de un experimento, etc.) y ser recompensados por ello; por último, acabando con la cultura socioliberal de los derechos individuales.

Estas ideas, por muy delirantes que parezcan, forman parte de un nuevo sentido común en ciernes, y no será extraño encontrarse cada vez con más férreos defensores de ellas. Las instituciones globales están ya recorriendo este camino, como muestra el hecho de que Jeremy Farrar, hasta hace poco presidente de Wellcome Trust, institución que patrocina proyectos transhumanos con una agenda prácticamente idéntica a la descrita arriba, haya sido nombrado científico jefe de la Organización Mundial de la Salud.

Es por eso que la batalla ideológica es inminente. No se trata ya de discutir lo que debiera ser la izquierda o la derecha mientras tarareamos canciones de Ismael Serrano, sino de asumir que el verdadero dilema está en la estructura del poder político, y que las opciones que se nos presentan, ofuscadas entre colores y culturas políticas, son solo dos: tecnocracia o democracia. 

Extorsión de Estado (Muy Mafioso)

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«La Pulga es al Perro, lo que el Sánchez es Al (fonso) Capone» 

Al Capone Myths

(Odiosas Comparaciones; compendio Modosito Blog)

Al Capone&#039;s Net Worth Made Him One Of History&#039;s Richest GangstersEl recorte del «THE HURLINGTON HAWK EYE» del 7 de Mayo de 1930, por cierto, «El Ojo de Gavilán de Hurlington»es bonito nombre para un periódico, nos dice que el Infame Capone, Alfonso Gabriel, NO parece preocupado. A muchos deleznables personajes se puede comparar el Sánchez, pero si lo hacemos con el Mafioso Alfonso Capone, nos resulta que nos facilita hacerlo también con sus respectivas Bandas Criminales; la similar «apariencia  de tranquilidad» es menos aparente que real, en ambos casos. Ninguno de los dos, en su arrogante necedad, cree/creía que serían castigados; los dos, por FERROVIAL: SÁNCHEZ AVISA que el GOBIERNO estudiará si el TRASLADO a PAÍSES  BAJOS es LEGAL | RTVE - YouTubemuy parecidas razones, se sienten/sentían impunes e inmunes a toda acción de la Justicia; y la sobreentendida inmunidad e impunidad a los Remordimientos, no sólo eran/son un sentimiento y percepción subjetiva, sino una CERTEZA basada en…

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