Hay muchos tipos de personas, de hecho, cada una es única. No obstante, creo que hay algo en común que nos ayuda a organizarnos, y son los valores, donde pueden ser más afines, idénticos o completamente diferentes.
Y ahí radica uno de los muchos problemas que estamos sufriendo actualmente en España. Los hay que hemos crecido en entornos (no voy a decir que fueran difíciles ni mucho menos) no fáciles, donde desde pequeños, hemos tenido la suerte de que nos han inculcado el deber, el trabajar, y sobre todo “el que algo quiere algo le cuesta”. Pero a mi alrededor, ya hace muchos años, veía otros niños donde sus padres (o su entorno) les enseñaban que la culpa nunca era de ellos, que si perdía a algo en lo que no se había esforzado eso estaba genial, que si no hacía algo necesario tampoco pasaba nada, etc. Cada vez veo…
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Lo primero de todo, desde aquí, dar la bienvenida a Buddy por su llegada a España y a la «Unión» Europea, y saludar a este nuevo residente que ha cumplido con infinitos requisitos legales, aportando toda clase papelotes (documentación), a diferencia de muchos indocumentados que nos «honran con su grata visita»; por más traer, el pobre Buddy se traía hasta
un microchip canino del tamaño de un grano de arroz, implantado en su país de origen, Estados Unidos, y que naturalmente la burocracia (buRRocracia) hispano-europea, tan al día y moderna ella, fue incapaz de leer. A lo mejor fue porque confundieron el chip con esto otro, una cosa llamada caja
negra que como verán no es negra, y es mucho más grande que un microchip…