Los casos grotescos nos ayudan a ver la punta del iceberg

El dogma laico dice que sólo los hombres son capaces de matar a sus parejas. Afirmar que una mujer puede intentar, y a veces conseguirlo, asesinar a su marido, es un acto de machismo manifiesto.
Y luego viene la realidad. Y una mujer intenta cargarse a su marido aprovechando que el hombre estaba durmiendo. Llega la noticia y el redactor (que no firma con su nombre, sino con las siglas R.L.P.) cortocircuita. Probablemente sostiene una intensa lucha interior… de la que sale vencedora la ideología de lo políticamente correcto.
Y redacta esta noticia, que pasará a la historia como ejemplo de hasta que punto de corrupción y locura llegamos a principios del siglo XXI.
Porque tras el antológico titular, «Detenida por interrupir la siesta de su esposo con un martillo«, sigue un clarificador: «Le…
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Encantadoras Criaturas de Lágrima Fácil, diría, que diría, verde que te quiero verde, cómo te cuento yo, un machista de los antiguos, de cuando había Franco, aludiendo a las féminas en general, y a las mises de concurso en particular; va a ser que la cursilería no es monopolio de los niñatos complutenses de ahora, sino que viene de mucho más atrás, de cuando Franco o antes, si es que existía Mundo y vida en el Planeta Tierra antes de Franco. ¿Qué sería de la Portentosa Zurdería sin Franco?; sólo de pensarlo, es como para hacer llorar tanto a lloronas habituales como a «demócratas de toda la vida», que son todos ellos; demócratas y también lloronas, faltaría otra.
Otra perspectiva más sobre el asesinato de Ignacio Echeverría