Categoría: TIRANIA

APRENDIENDO MAS COSAS SOBRE «LA RELIGIÓN DE LA PAZ Y EL AMOR»

ISLAM – La apostasía (ridda), es decir, el abandono del Islam por un musulmán se considera un error gravísimo y una traición a la comunidad de los verdaderos creyentes, la umma, en la que sólo se puede entrar, pero de la cual no es lícito salir. ¿Qué dice el Corán de esto? Hay 14 versículos en él que tratan de la apostasía, 13 de ellos hablan de «un castigo muy doloroso en el otro mundo», solamente la azora del Arrepentimiento IX, 75 dice, refiriéndose a los apóstatas, que «Dios los atormentará con un tormento doloroso en este mundo y en la última vida: no tendrán en la tierra amigo ni defensor». Esto ha sido interpretado por la tradición preponderante y por las corrientes radicales actuales como que al apóstata hay que aplicarle la pena de muerte. Además, en las sociedades islámicas –no se olvide que son teocráticas–, el que se pasa a otra religión o se hace ateo pierde en sustancia sus derechos, porque la depositaria de ellos es la comunidad y no el individuo; éste goza de los mismos en cuanto miembro de dicha comunidad, lo que no deja de presentar un gran parecido con los nacionalismos. En el cristianismo, por el contrario, es la persona como tal la titular de los derechos. En algunas de estas sociedades, incluso el código penal tipifica el delito de apostasía, penándolo con la muerte.

Apostasía. (Del lat. apostasĭa, y este del gr. ἀποστασία).1. f. Acción y efecto de apostatar.

Apostatar. (Del lat. apostatāre).1. intr. Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo.2. intr. Dicho de un religioso: Abandonar irregularmente la orden o instituto a que pertenece.3. intr. Dicho de un clérigo: Prescindir habitualmente de su condición de tal, por incumplimiento de las obligaciones propias de su estado.4. intr. Abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.

«La raíz del mal está inscrita en un islam que es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo». La fe no puede imponerse sino que es un ejercicio de la libertad, porque Dios no quiere esclavos a su servicio sino hijos que le amen. Todos debemos haber aprendido definitivamente que: la fe es propuesta, nada más.

El corán establece claramente una discriminación entre los musulmanes, que deben dominar, y los no musulmanes, que deben someterse»…

Lo más chocante es el delirio paranoico contra los judíos. El odio contra los judíos está presente en todo el Corán: “Malditos sean, allá donde se encuentren, serán cogidos y caerán en la matanza”» (Sura XXXIII, 61).

Mahometanos – Puede el Islam ser autocrítico? ¿Pueden sus líderes condenar y marginar a los extremistas, o está condenados los musulmanes a ser rehenes de las pasiones de aquellos que consideran el asesinato de inocentes un acto agradable a Dios? ¿Puede Occidente recuperar su compromiso con la razón y así ayudar a los reformadores del Islam?

Lo que los tópicos progres nunca le han contado sobre la civilización más avanzada de la historia: la nuestra ‘europea y cristiana’.

“Las cuatro escuelas de Ley sunnita, así como las de carácter shiíta, coinciden en que debe aplicarse la pena de muerte por apostasía. En los países en los que impera la Sharia o ley islámica como Irán, Arabia Saudita, Afganistán, Pakistán, Sudán y Mauritania, la pena de muerte para quienes abandonan el Islam suele ser aplicada”.

La ley de «hisba», es un antiguo reglamento islámico que permite a cualquier persona acusar a otra si considera que sus actos pueden ser perniciosos para la sociedad.

No se trata de que cohabiten musulmanes y cristianos en un mismo territorio, sino si es posible una sociedad democrática con una numerosa población musulmana. 2004 Alfonso García Nuño.

Un verdadero musulmán (con los sinónimos mahometano-islámico), no puede aceptar la igualdad entre hombre y mujer, pues el Corán, que es la pura palabra de Dios, dice expresamente que la mujer es inferior al hombre (consultar la aleya 34 de sura IV).

De hecho, pedir a un musulmán que se integra totalmente en nuestra sociedad es prácticamente invitarle a que abandone su fe religiosa; fe que no admite diferencia entre lo temporal y lo espiritual. Es evidente que un creyente musulmán no va a renunciar a lo que dice Dios por una ley dictada por unos humanos que son, además, infieles. La integración implica, para el musulmán, simplemente apostasía, acto que se castiga en el islam con la pena de muerte, y la ejecución del renegado puede realizarla todo buen musulmán si se encuentra con el apóstata. Incitar a un musulmán a la plena integración puede llegar a ser, en algunos casos, como invitarle al suicidio.

Recomendamos vivamente un libro fundamental ‘Islam para adultos’ Autor: Antonio López Campillo. Prólogo del doctor César VIDAL -Editorial ‘Adhara publicaciones’.

¿Cuantos mas ejemplos hay que poner?, la cosa está bien clara, EL ISLAM ES INCOMPATIBLE CON LA CIVILIZACIÓN, ASÍ DE CLARO, y por lo tanto, DEBE SER ILEGALIZADO.

Desde la prohibición de afeitarse la barba al velo femenino obligatorio, desde el cierre de las escuelas para la mujer a la amputación como castigo de los ladrones, desde el apaleamiento de los fornicarios a la lapidación de las adúlteras, los talibán* «amantes de la sharía» se han convertido en un enclave en pleno siglo XXI de leyes inicuas y contrarias a toda equidad, enunciadas por Mahoma en el s. VII d. de C.

*[talibán hoy podemos llamar a todo mahometano que obliga imponer la sharia, mismo a las personas que no acreditan ni aceptan tales principios despóticos, contrarios a la declaración de los derechos del hombre].

El mahometismo (islam) conduce al oscurantismo de una ideología que legitima la mentira y el disimulo, la muerte violenta que induce al homicidio y al suicidio, la ciega sumisión a la tiranía. ¿Dónde están los musulmanes llamados ‘moderados’ para proteger a los cristianos y judíos en tierras donde ya quedan pocos por exterminio o ahuyentamiento?.-

Mas nos vale dejarnos de zarandajas «progres» con eso de la «tolerancia» (que no es tal, su verdadero nombre debería ser «TONTORANCIA» aunque no aparezca en el diccionario) y exigir a nuestros estupidos políticos que se dejen de soplapolleces y miramientos con estos bárbaros del siglo XXI.

SEÑORES POLÍTICOS Y SEÑORES «PROGRES», EN NUESTRA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL:

NO QUEREMOS SHURAS.

NO QUEREMOS SHARIAS.

NO QUEREMOS YIHAD.

NO QUEREMOS CORÁN.

NO QUEREMOS ISLAM.

 

 

Neonazis e integristas Islámicos: El pacto secreto

 

El artículo es antiguo, pero ello no le quita ni un ápice de interés.

Ciertamente Alemania reclutará siempre sus amigos más seguros entre los pueblos fundamentalmente inmunes al contagio judío. Estoy convencido de que (…) los pueblos gobernados por el Islam estarán siempre más próximos a nosotros que, por ejemplo, Francia, no obstante la familiaridad de la sangre que corre por nuestras venas…”

Estas palabras, pronunciadas por Adolf Hitler , encabezan la portada de RESISTENCIA (Contra el Mundialismo y su Violencia) -nº 4-, uno de los numerosos fanzines neonazis que durante los últimos 6 años se vienen editando en toda España. Bajo el epígrafe “Europa-Islam, un mismo combate”, en dicha portada se incluyen también unas declaraciones del Imán Jomeini , alertando contra el avance del movimiento judío. Para los editores de RESISTENCIA, que se ocultan tras el apartado de correos 150.249 de Madrid, los discursos de Hitler y Jomeini “parecen haber salido de una misma persona”. En el interior del fanzine encontramos, junto a colaboraciones firmadas por concejales falangistas, y artículos sobre la extrema derecha española, textos que alientan a la revolución islámica y noticias sobre el integrísmo musulman.

En enero del 2002 salía a la venta el número 3 de la revista HANDSCHAR (“Revista de Historia y Pensamiento”). Handschar es una palabra “tan Bosnia y al mismo tiempo tan árabe” que significa arma blanca , y así lo aclara el editor de esta revista, de cuidada edición, creada, maquetada y distribuida por los antiguos responsables de CEDADE en Galicia. HADSCHAR se edita en el pueblo coruñés de Laxe, poseyendo puntos de venta fijos en librerías de las cuatro provincias gallegas, y distribuyéndose entre diferentes componentes de las comunidades nazi e islámica, a través de Internet. Redactada por uno de los grupos de veteranos neonazis españoles, que en los últimos años se han convertido al Islam, es uno de los puntos de contacto entre el integrismo islámico y los neonazis, más importantes de España. Pero no es el único…

Las fotografías y grabados que ilustran los artículos publicados en HANDSCHAR no dejan lugar a dudas. Ahí encontramos símbolos en los que se integra la svástica alemana con la media luna o la cimitarra musulmana: fotografías de los voluntarios árabes que combatieron con las SS del III Reich, etc. En el último número de HADSCHAR encontramos además artículos que proclaman la política musulmana en la Alemania de Hitler, la limpieza étnica en el Cáucaso, el Libro Negro del Comunismo, etc.

Suman Hanza Rios , Yasín Trigo o Malika Vigo , entre otros responsables de HANDSCHAR, son los nuevos nombres musulmanes que han adoptado históricos cabecillas de CEDADE (considerada en su día por el Parlamento Europeo la asociación neonazi más peligrosa de Europa), como Xose Carlos Rios Camacho . Rios Camacho encabezó a mediados de los ochenta una activa campaña para introducir el nazismo en la Universidad de Santiago, protagonizando un notable escándalo que, el pasado 16 de septiembre era recordado por el Diario de Pontevedra.

Un extenso reportaje del diario gallego, de varias páginas de extensión, alertaba sobre el resurgir de los grupos neonazis en Galicia en los últimos meses, uniendo a grupos como Orgullo Blanco, Wotan, Hermandad Aria o Handschar en una activa plataforma nazi llamada Resistencia Aria, que en los últimas semanas se ha volcado en la confección de carteles, pegatinas, graffitis callejeros, edición de revistas, y mantenimiento de varias páginas, listas de correo y canales de Chat en Internet. En esa plataforma nazi, además de HADSCHAR y MOÇARABIA (Para un Estudio de Europa) –otra publicación nazi-islámica directamente vinculada con HADSCHAR-, aparecen otros grupos neonazis que se han convertido al Islam, como los fundadores de HIPERBOREA.

HIPERBOREA es la publicación hitleriana más ambiciosa editada jamás en España. Cada número, traducido al ingles, francés, alemán, griego, ruso, galaico-portugués y catalán, incluía artículos sobre revisionismo (la corriente histórica que niega la existencia del Holocausto judío), tradicionalismo, hitlerismo, etc, con reiteradas alusiones a la resistencia del Islam, “el ultimo reducto del auténtico tradicionalismo frente al mundialismo”.

Los responsables de HIPERBOREA, que también mantenían la distribuidora bibliográfica Nova Suevia, y el Centro Tradicional Asgard, como Xavier Lago, fueron también los organizadores del primer seminario sobre “Tradición, Tierra y Etnia”, celebrado clandestinamente en un pequeño pueblo de Zaragoza, Santa Eulalia de Gallego, en 1993. Seminario al que fueron invitados importantísimos ideólogos del neonazismo mundial como Rodrigo Emilio (Portugal), Miguel Serrano (Chile), Alexander Duguin (Rusia), A. C. Rangel (Portugal), etc. En aquel ciclo de conferencias, se subrayaron nuevamente los paralelismos entre las causas islámica y nacional-socialista. Hasta tal punto, que poco tiempo después algunos de los organizadores, como el mismo Xavier Lago , se adscribieron a las escuelas coránicas y terminaron por convertirse al Islam. El año pasado Lago, y otros simpatizantes del hitlerismo español, peregrinaron a La Meca como debe hacer todo musulmán comprometido con la palabra de Mahoma. Estamos refiriéndonos, por tanto, a una fusión sólida entre ideólogos neonazis y el mundo islámico, y no solo a una mera colaboración distante y puramente diplomática.

El nazismo islámico en Granada

A mediados de enero del 2002 aparecía en la red la página web de la revista País Islámico, una ambiciosa publicación que, desde Granada, pretende llegar a las diferentes comunidades musulmanas del país. Entre sus colaboradores encontramos a Xavier Lago, ahora re-bautizado Xulimán Lago , tras su conversión al Islam.

En la página web de País Islámico encontramos la noticia de que próximamente se reanudarán las obras para la construcción de la Mezquita de Granada. Estas obras se paralizaron hace dos años, tras una serie de escándalos que Tomás Navarro , periodista granadino co-fundador de la sección española de Amnistía Internacional, analiza en su libro “ La Mezquita de Babel”. Obra que, con el explícito subtítulo de El nazismo sufista desde el Reino Unido a la Comunidad Autónoma de Andal ucía, enuncia algunas de esas estrechas conexiones entre neonazis e integristas musulmanes en Granada.

    En dicho libro Navarro analiza la construcción de esa mezquita, en el granadino barrio de El Albaizyn, desde que en 1981 se establece en Andalucía una extraña secta islámica de origen británico, presidida por Shaykh Abdalqadir . Según Navarro, Shaykh Abdalqadir sería un alias de Ian Dallas , un espía profesional.

Tomás sugiere que tras la polémica mezquita de El Albaizyn, y tras la comunidad islámica presidida por Dallas –que en 1989 participó en Bilbao en unas conferencias en honor del ex SS Ernes Jünger , junto con otros componentes de la extrema derecha española- se esconde un complejo entramado de servicios secretos; Mossad, CESID y MI6, especialmente interesados en la relación entre integrismo islámico y neonazismo.

El libro de Navarro fue editado en 1998, pero en los últimos tres años las conexiones nazi-islámicas, lejos de dispersarse, se han ido consolidando. Navarro ha detectado además, en Granada, la presencia de muchos simpatizantes del nacional socialismo, que en los últimos años han comenzado un acercamiento al mundo islámico a través de su enclave europeo más importante. Algunos de esos veteranos neonazis están apoyando incluso iniciativas comerciales de pequeñas comunidades musulmanas en España, que han llegado a acuñar sus propias monedas, en un intento de abandonar la economía del patrón dólar, característico de la globalización.

Pero esa colaboración entre nazis y musulmanes también es correspondida por los segundos. En publicaciones y páginas web islámicas, de difusión internacional, encontramos reproducidos textos revisionistas completos, así como trascripciones de conferencias, discursos y seminarios impartidos por conocidos neonazis, como Miguel Serrano (ex-embajador de Chile en la India , y una referencia obligada entre los neonazis de todo el mundo en la actualidad), Pedro Varela (Fundador de CEDADE), David Irwing (principal autor revisionista americano), etc. En portales de Internet, como Radio Islam, entre otros, encontramos docenas de noticias, artículos y reportajes firmados por simpatizantes de la extrema derecha española, así como autores revisionistas que niegan el holocausto judío, y sin embargo subrayan los crímenes cometidos contra los palestinos por la comunidad israelí. Entre los enlaces de esas páginas islámicas encontramos conexiones a páginas Web neonazis. Ese intercambio de links es correspondido en algunas de las páginas neonazis más importantes del mundo, como la Red Vértice , Nuevo Orden, etc, donde se han incluido conexiones a páginas, textos y agencias de noticias musulmanas.

El CESID vigila a los nazis musulmanes tras el atentado
“En este inicio de milenio presenciamos un fenómeno inquietante que preocupa y ocupa al MOSSAD; el acercamiento profundo de grupos neonazis al integrismo islámico –Escribe Manuel Carballal en el libro “Los Expedientes Secretos”, recientemente editado por Planeta-. Ideólogos nazis españoles se convierten al Islam, y alaban en sus revistas y publicaciones la resistencia Palestina ante los envites israelíes. Y al mismo tiempo, importantes medios de comunicación musulmanes dedican amplios espacios al revisionismo alemán, y trascriben discursos y obras de los más veteranos nazis…”.

El autor de “Los Expedientes Secretos” sugiere que resultan evidentes algunos intereses comunes entre nazis y musulmanes, como su radial enfrentamiento contra los judíos, pero afirma que existen otros puntos en común: “El tradicionalismo conservador de los ideólogos neonazis españoles, su oposición a la globalización o su concepción mesiánica y casi esotérica de la política, entre otras similitudes, unen a musulmanes –especialmente afines al sufismo- y neonazis –especialmente hitleristas-“.

En “Los Expedientes Secretos”, Carballal reproduce varios informes y expedientes, tanto de la Policía , Guardia Civil y CESID, relacionados con estas corrientes ideológicas y, según afirma: “Hace unos años José M. López , uno de los actuales jefe de grupo de la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional , que había estado destinado anteriormente en la Brigada de Terrorismo Islámico en Barcelona, había descubierto referencias a integristas islámicos, vigilados por su presunta pertenencia a grupos terroristas árabes, en revistas nazis como Mundo NS. Ya entonces este inspector, ahora inspector-jefe, elaboró un informe advirtiendo sobre una posible relación entre grupos nazis y terroristas integristas, pero sus superiores lo consideraron alarmista y fue archivado”.

Sin embargo otros servicios españoles, como el CESID han seguido con interés esas conexiones hasta la actualidad. Y según declaran fuentes del CESID a esta publicación, en estos momentos los servicios de información observan con lupa las reacciones que se están produciendo, en el seno de algunos grupos neonazis españoles, con representación internacional, como Hispania Gotorum, ante el brutal atentado terrorista en Estados Unidos. La conexión nazi-islámica, unida a las crecientes tensiones de los movimientos antiglobalización, y al mayor atentado en la historia del terrorismo integrista, ha puesto a estos grupos españoles en el punto de mira de todos los servicios de inteligencia.

El pasado mes de Diciembre el diario LA RAZON dedicaba una de sus primeras páginas a esta cuestión. El titular de primera plana era suficientemente elocuente: “El odio a los judios une a Sadam y Ben Laden con los nazis norteamericanos”. Según LA RAZON la extrema derecha norteamericana, y especialmente los radicales neonazis, habían visto en el atentado del 11 de septiembre la excusa perfecta para unirse a los integristas de Ben Laden contra el poder del gobierno central.

El CESID teme que esas simpatías, entre neonazis e integristas islámicos, pudiesen asentarse también en España…

FUENTE: Antoniosalas.org 

Y efectivamente, el CNI, nombre actual del CESID, tiene esa información, la de esa época y nuevas informaciones, pero claro, es el gobierno quien debe hacer uso de ellas y decir que se hace y como vemos, hace muy poco.

Por otra parte también vemos la afinidad que tienen los grupos del otro lado, de la extrema izquierda con el Islam, una prueba mas de que los extremos se tocan y una prueba mas del peligro en que estamos.

 

ESTA ES LA EDUCACIÓN QUE SE DA A LOS NIÑOS EN EL ISLAM.

Y como se podrá observar, CON LOS NIÑOS ES CRUEL PERO CON LAS NIÑAS AUN SE CEBA MAS y para colmo, SE ESCUCHAN DE VEZ EN CUANDO AL FONDO RISAS CONTENIDAS.

Vamos a ver, ¿NO ES ESTO UNA PRUEBA MAS DE QUE ESTAS COSTUMBRES, ESTA DOCTRINA ES BÁRBARA Y NO PUEDE SER TOLERADA?.

Debe ser ERRADICADA FULMINANTEMENTE, SIN MAS Y LA GENTUZA COMO EL MISMISIMO PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS QUE CIERREN EL PICO.

¡¡¡BASTA YA, STOP ISLAM!!!

¡¡¡BASTA YA, STOP ISLAM!!!

¡¡¡BASTA YA, STOP ISLAM!!!

¡¡AVISO!!, AUNQUE NO SANGRIENTAS, ALGUNAS ESCENAS PUEDEN HERIR SENSIBILIDADES

LAS LUCES SE APAGAN EN TODA EUROPA.

Geert Wilders

A Geert Wilders le han sentado otra vez en el banquillo hace dos días por hablar mal del islam. Uno tiene que contener la náusea leyendo como tratan al «ultraderechista» Wilders los medios de información europeos, cómplices de lo que él denuncia. ¿Qué decir? Lo mejor es traducir su alegato de defensa en este juicio, que debería ser recordado junto …con discursos como los de Churchill durante la Segunda Guerra Mundial… o ser olvidado para siempre, junto con nuestra libertad. Dice así:

 

«Las luces se apagan en toda Europa. En todo el continente en el que nuestra cultura floreció y donde el hombre creó la libertad, la prosperidad y la civilización. La fundación de Occidente está siendo atacado por todas partes.

En toda Europa las élites actúan como protectoras de una ideología que se ha empeñado en nuestra destrucción durante catorce siglos. Una ideología que ha surgido desde el desierto y que puede producir desiertos sólo porque no reconocen la libertad de las personas. El Mozart Islámico, el Gerard Reve Islámico [un autor holandés], el Bill Gates Islámico no existen, porque sin libertad no hay creatividad. La ideología del islam es especialmente conocida por el asesinato y la opresión, y sólo pueden producir sociedades atrasadas y pobres. Sorprendentemente, las élites no quieren escuchar ninguna crítica de esta ideología.

Mi juicio no es un incidente aislado. Sólo los tontos lo creen así. En toda Europa las élites multiculturales están librando una guerra total contra sus poblaciones. Su objetivo es continuar con la estrategia de la inmigración masiva que en última instancia se traducirá en una Europa islámica, una Europa sin libertad: Eurabia

Las luces se apagan en toda Europa. Cualquier persona que piense o hable por sí misma está en riesgo. Los ciudadanos amantes de la libertad que critican el islam, o incluso simplemente sugieren que existe una relación entre el islam y el crimen o crímenes de honor, deben sufrir y verse amenazados y tratados como delincuentes. Los que dicen la verdad están en peligro.

Las luces se apagan en toda Europa. En todas partes, la policía orwelliana del pensamiento está trabajando en la búsqueda de delitos de opinión en todas partes, metiendo a la población de nuevo dentro de los límites donde se permite pensar.

Este juicio no es acerca de mí. Se trata de algo mucho más grande. La libertad de expresión no es propiedad exclusiva de los que pertenecen a la élite. Es un derecho inalienable, el derecho natural de nuestro pueblo. Durante siglos se han librado batallas por ella, y ahora está siendo sacrificada para complacer a una ideología totalitaria.

Las generaciones futuras mirarán hacia atrás en este juicio y se preguntarán quién tenía razón; quién defendió la libertad y quién quería deshacerse de ella.

Las luces se apagan en toda Europa. Nuestra libertad está restringida por todas partes, por lo que repito lo que dije aquí el año pasado: no es sólo el privilegio, sino también el deber de los pueblos libres –y por lo tanto también mi deber como miembro del Parlamento holandés– el hablar en contra de cualquier ideología que amenaza la libertad. Por lo tanto es un derecho y un deber decir la verdad sobre la ideología del mal que se llama islam. Espero que la libertad de expresión salga triunfante de esta prueba. Espero no sólo ser absuelto, sino sobre todo que la libertad de expresión seguirá existiendo en los Países Bajos y en Europa.»

 

No hay nada que añadir. Donde no se permite expresar ideas, habla la violencia. Como dice Wilders, sin libertad, la creatividad es reprimida ferozmente, porque la innovación es cambio y el cambio supone ascensos y descensos sociales que son, por definición, una amenaza para la élite enrocada en el poder. Y así se llega a una sociedad de cerrada, de castas. A alguien le sonará eso como algo cercano. Averroes no es un ejemplo de creación en el islam; es un ejemplo de persecución en el islam.

 

Alberto Gómez Corona

 

EL ISLAM VINO A DESTRUIR, ENGAÑAR Y SOMETER.

«»»El islam es una religión de paz»»»
Esto es lo que nuestros políticamente correctos políticos proclaman.
Aunque políticamente correcta, esta proclamación NO ES CORRECTA.
A decir verdad, el islam no es una religión de paz.
Es una religión de odio, terror y guerra.

El islam como lo enseña el corán y como lo vivió Mahoma de acuerdo a los hadices (biografía y dichos de Mahoma), es una religión de Injusticia, Intolerancia, Crueldad, Aburdidades, Discriminación, Contradicciones, y fe ciega.

El islam promueve el asesinato de no-musulmanes, abusos de los derechos humanos de minorías y de las mujeres. El islam se expandió mayormente a través de Yijad (guerra santa contra no-musulmanes) y forzó su expansión mediante el asesinato de no-creyentes y disidentes.
En el islam, la apostasía es el crimen más grande, castigado con la muerte. Mahoma mismo era fundamentalista, de manera que el fundamentalismo no puede separarse del islam verdadero.

El islam, cuyo verdadero significado es «sometimiento», demanda que sus seguidores sometan sus voluntades a Mahoma y su imaginario Alá, una deidad que detesta la razón, la democracia, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.

Mahoma vivió una vida muy lejos de la santidad.
Su lujuria por el sexo, sus actividades sexuales con sus criadas y esclavas, su relación pedofílica a los 53 años con Aisha, una niña de nueve años, sus matanzas, su conversión de víctimas en esclavos y su tráfico con ellos, su asesinamiento de oponentes, sus asaltos a caravanas de mercaderes para robarles, su quema de plantaciones de palmas, su destrucción de pozos en el desierto, su maldecir e invocación de males sobre sus enemigos, sus venganzas contra sus prisioneros de guerra y sus alucinaciones acerca de tener sexo con sus esposas cuando no lo había tenido, lo descualifican para estar cuerdo y aún más lo descualifican para ser un mensajero de Dios.

El corán les dice a los musulmanes que maten a los no-musulmanes donde den con ellos (2:191), que los combatan y que los traten duramente (9:123), maten (9:5), combatan (8:65), luchen esforzadamente contra ellos (25:52), se muestren duros con ellos pues tendrán el infierno por morada (66:9), les descarguen golpes en el cuello hasta someterlos, atarlos fuertemente, devolverles la libertad de gracia o mediante rescate (Q;47:4).

En cuanto a las mujeres, el libro de Alá dice que son inferiores a los hombres y sus esposos tienen derecho a golpearlas si son desobedientes (Q;4:34). Pero su castigo por desobedecer a sus esposos no acaba ahí, porque después de que mueran irán al infierno (Q;66:10).

Por Ali Sina (ex-musulman)

NO TE DEJES ENGAÑAR POR EL ISLAM.

Te recomendamos estas paginas… http://www.muhammadtube.com (MILES DE VIDEOS)

http://www.muhammadtube.com/categorie… (VIDEOS EN ESPAÑOL)

Un foro de discución
http://yahel.wordpress.com/

y otra informativa
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Tambien te recomendamos estas paginas… (actualidad sobre el islam)
http://layijadeneurabia.com/

TODO LO QUE TENES QUE SABER DE LA HISTORIA DEL ISLAM… Y LO QUE ESTAN HACIENDO EN EL MUNDO… http://www.conocereisdeverdad.org

Te recomendamos un corto de 16 minutos que se llama FITNA. NO TE LA PIERDAS MIRALA ACA… http://galeon.com/avivateavivemosnos/…
islam en fotos en… http://galeon.com/avivateavivemosnos/…

El que no ve la amenaza es que no quiere verla!!!

PROTEJETE DEL ISLAM

¿JUSTICIA EN EL ISLAM?

 

Terrorífico video en el que se muestra la justicia de la “religión de paz”. Sin desperdicio y no apto para sensibles (PINCHAR EN LA IMAGEN):

Y aun así, con pruebas, Y MAS PRUEBAS Y MAS PRUEBAS Y MAS PRUEBAS Y MAS PRUEBAS Y MAS……., aun así, seguirá habiendo «lerdo-progres» insistiendo en estupideces como «es que habría que verlo desde su punto de vista puesto que es otra civilización», «es que eso solo son los muy radicales», etc., etc., etc..

Pues no señor, no, EL ISLAM ES BARBARIE, ES CRIMINAL, ES ASESINO.

EL TOTALITARISMO ISLÁMICO EN EL CORÁN.

¿Y esa consigna de no “demonizar” al Islam, como si los atentados del 11 de septiembre no hubieran sido realizados en su nombre? ¿No es Ben Laden y sus sahid quienes lo demonizan ofreciendo una imagen de salvajismo e inhumanidad? Arma suprema de los islamo-fundamentalistas, lo islámicamente correcto sitúa como postulado que el ‘verdadero Islam’ no puede ser más que ‘tolerante’ y ‘pacífico’ puesto que el Corán es un ‘texto de paz y amor’. Muhamad Alí, el boxeador Casius Clay, lo proclamó en el homenaje a las víctimas: “el Islam es la paz”. Esta especie de consigna rechaza cualquier análisis argumentado para desentrañar las raíces coránicas y teológicas del islamismo radical, del terrorismo suicida, como “intolerancia racista”. En vez de exorcizar el desviacionismo de los terroristas suicidas se sataniza la crítica. Los atentados se convierten en un acto de propaganda de ¡un Islam limpio de todo pecado! El fanatismo y el oscurantismo islámico justifican por tanto, en el nombre de Dios, la lapidación de las mujeres en Irán, Sudán o Mauritania, el exterminio de los cristianos en Indonesia, la degradación de las mujeres en Afganistán o la liquidación de los blasfemos y los católicos en Pakistán, muestras todas ellas de tolerancia, paz y amor, hasta el punto de que lo coherente sería pedir la aplicación de la sharia en nuestras naciones occidentales. ¿Por qué tanto silencio ante las flagrantes lesiones a los derechos humanos en las naciones islámicas “moderadas”? ¿Es una excepción cultural, una manifestación de una cultura distinta, satanizar el sexo, hasta lapidar a las adúlteras? ¿La no discriminación por razón de sexo es acaso una costumbre occidental? Afganistán, ese “régimen vomitivo” donde la mujer ha de morir sin recibir atención sanitaria, y ¿Arabia Saudí, donde tienen prohibido conducir? ¿Estaba entonces bien aquello de la mujer con la pata quebrada? El imán de Fuengirola publicó un libro recomendando los castigos corporales a la mujer, como, por otra parte, recomienda el Corán. ¿Dónde queda lo del terrorismo doméstico? ¿Alguien se imagina la justa indignación nacional si un párroco católico saliera por donde el imán de Fuengirola? Pues ese señor es quien selecciona a los profesores y profesoras, nunca los sexos juntos, de las clases de musulmán en los colegios de Málaga. La postmodernidad, el estructuralismo y los ‘políticamente correcto’ han acostumbrado a las gentes a esa doble moral, a ese relativismo ético, consecuencia directa del cultural. Al margen de tanto tópico, las razones de la violencia tienen raíces muy profundas en El Corán. Es un texto asequible, de fácil estudio, ¿por qué mantener que el Islam es la paz cuando una de cada dos azoras chorrea sangre?.

MAHOMA, CAUDILLO MILITAR

Mahoma fue al tiempo un líder espiritual y un caudillo militar. Bajo su mandato, los islamitas fueron perseguidos y perseguidores. De forma similar al pueblo hebreo en su éxodo y su toma de posesión de la tierra prometida, los islamitas combatieron y se impusieron sobre sus adversarios por las armas. Ese ambiente bélico, de violencia y propaganda, impregna el Corán.

Exiten sobre Mahoma prolijas biografías en donde se reseñan sus hechos más notables y sus cualidades de estadista, pues en la última etapa de su vida fue básicamente un organizador. Dotó a las tribus de la península arábiga de una férrea unidad y una misión, que se tradujo a las pocas décadas de su muerte en una impresionante expansión por Asia y África del Norte hasta la península ibérica. Mahoma, “el alabado”, nació alrededor del año 580. Huérfano desde joven, casó con la rica Jadicha, que lo doblaba en edad y a quien ayudó en la administración comercial de sus bienes. Del matrimonio nacieron cuatro hijas y varios hijos varones, muertos a corta edad. A Mahoma no le sobrevivió ningún hijo varón de sus quince mujeres, como reseña El Corán. La actual Arabia Saudí era entonces una fragmentada colección de tribus –él pertenecía a los hachemitas, un clan prestigioso, pero de poder reducido-, con religiones politeístas relacionadas con cada clan, con centro religioso y comercial en La Meca, donde se veneraba la Kaaba, una piedra negra a la que se supone un aerolito, rodeada de ídolos de las numerosas divinidades adoradas por los beduinos. Convivían también comunidades de dos religiones monoteístas, la hebrea y la cristiana, y había seguidores de credos asiáticos como el de Zoroastro.

Fue en el año 610 cuando recibió su primera revelación en el monte Hira. Según Tabari, historiador musulmán (839-923), comunicó a su mujer “Oh Kadija, temo volverme loco. ¿Por qué?, preguntó ella. Porque veo en mí los signos de un poseído: cuando camino oigo voces que vienen de cada piedra y de cada colina, y por la noche veo en sueños un ser enorme que se presenta ante mí, un ser cuya cabeza alcanza al cielo y cuyos pies tocan la tierra”. Un lunes se le apareció un ángel de Dios, Gabriel. “Se presentó ante él y le dijo: ¡La bendición sea contigo, oh Mahoma, apóstol de Dios! Mahoma se asustó y se puso de pie pensando que había perdido el juicio. Se dirigió hacia la cumbre para matarse arrojándose desde lo más alto. Pero Gabriel le tomó entre sus alas, de modo que no podía avanzar ni retroceder. Y entonces le dijo: ¡Oh Mahoma, no temas, porque tú eres el profeta de Dios, y yo soy Gabriel, el ángel de Dios!. Mahoma permaneció inmóvil entre las dos alas, y Gabriel continuó: ¡Oh, Mahoma recita: en nombre de tu Señor, que ha creado todo, que ha creado el hombre a partir de un coágulo de sangre!”. Gabriel le entregó la primera sura del Corán, denominada Iqra, el credo musulmán: “La alabanza a Dios, Señor de los mundos. El Clemente, el Misericordioso, Rey del Día del Juicio. A ti adoramos y a ti pedimos ayuda. Condúcenos al camino recto, camino de aquellos a quienes has favorecido, que no son objeto de tu enojo y no son los extraviados”.

“Mahoma descendió de la montaña. Fue invadido de un fuerte temblor y volvió a casa, repitiéndose a sí mismo las palabras del ángel. Estas le daban confianza, pero temblaba con todo el cuerpo debido al temor y al terror que le había inspirado Gabriel. Ya en la casa dijo a su mujer: el mismo que se me había aparecido de lejos se me ha presentado hoy delante. ¿Qué te ha dicho?, le preguntó Jadicha. Me ha dicho: Tú eres el profeta de Dios y yo soy Gabriel, y me ha recitado esta sura. Jadicha, que había leído viejas escrituras y conocía historias de profetas, sabía también el nombre de Gabriel. Mahoma fue dominado acto seguido por un agudo frío, inclinó la cabeza y dijo a su mujer: ¡Cúbreme, cúbreme!. Ella le cubrió con un manto, y él se durmió”[1].

El Corán prácticamente no da detalles de las revelaciones de Mahoma, luego enriquecidas literariamente por sus seguidores. Con frecuencia se trataba de locuciones intelectuales difíciles de determinar, acompañadas por fenómenos físicos descritos por la tradición: palidecía, su frente se llenaba de sudor y entraba en un estado de semiinconsciencia. A veces caía en tierra, como fulminado de una irrupción que no se juzgaría natural. “Para Teófano todos estos síntomas no eran más que el reflejo externo de un ataque de epilepsia”[2]. “Quienes consideran los hechos desde fuera de la tradición musulmana mantienen, como es de esperar, una postura escéptica sobre el origen último de las iluminaciones experimentadas por Mahoma. Ha habido autores que las han atribuido a un psiquismo patológico, pero de gran brillantez y originalidad. Otros han hablado de alucinaciones, mientras que algunos piensan que estamos ante una mente que no consigue siempre distinguir entre lo imaginario y lo real”[3]. En cualquier caso, Mahoma siempre creyó con gran fuerza en su misión y en la veracidad de los mensajes.

En un primer momento, “no quiere crear una nueva religión”[4], sino lanzar un mensaje monoteísta, llamando a pedir perdón por los pecados mediante letanías cristianohebreas, denunciando algunas prácticas aberrantes como el asesinato de niñas recién nacidas. Todo ello para volver a la antigua pureza del hombre piadoso o hánif, cuyo primer representante es el profeta Abraham. Los primeros seguidores en su círculo familiar pronto fueron objeto de amenazas, ridiculizaciones y persecuciones. Mahoma llegó a temer por su vida, volviéndose a la intercesión de algunos ídolos, de lo que pronto se arrepintió, no volviéndose a separar del monoteísmo. La muerte de su esposa y de su protector Abu Talib, le sumió en una situación de desaliento de la que salió tras “la visión del viaje nocturno”, que la tradición musulmana sitúa en Jerusalén.

En medio del fracaso de su predicación, fue reclamado por los habitantes de Medina “para que fuese a vivir entre ellos como árbitro supremo de las tribus de Aws y Jazrach, divididas por viejas rivalidades que dos años antes habían conducido a la guerra”[5]. Su posición monoteísta le hacía también un interlocutor respecto a importantes clanes judíos como los Banu Qurayza, Qaynuqa y Nadir. Esto marca un cambio radical en Mahoma, de predicador religioso a figura política. Según Vernet, “Mahoma, que hasta entonces jamás había pensado que su doctrina pudiera teñirse de un matiz político cualquiera, cambió de opinión ante la contumacia de sus compatriotas”. La huida o hégira de La Meca, con alrededor de ciento cincuenta seguidores, a Madinat al-nabí (la ciudad del profeta) se produjo el 16 de julio del año 622, donde se sitúa el origen del calendario musulmán.

La introducción en la política de Mahoma dio un giro importante en su mensaje y en sus revelaciones, pues estas no sólo se refieren a aspectos religiosos sino también a la justificación de las decisiones como dirigente político y como jefe militar. Primero sigue una estrategia conciliadora. Fue aceptado por las diversas facciones, aunque con reservas por los que denominará hipócritas. Buscó el acercamiento a los judíos. Para ello situó como día de ayuno de sus seguidores el mismo que el del yom kippur o de la purificación hebraico y prescribió la orientación en las oraciones hacia Jerusalén, aunque mantuvo la oración pública el viernes. Pero entraron en una intensa polémica. Mahoma siempre tuvo un conocimiento de segunda mano de la Biblia y no fue aceptado como profeta. La disputa derivó en un odium theologicum, una de las formas históricamente más intensas de repulsa.

Mahoma culpó a los judíos de haber suprimido fragmentos de las escrituras y haber añadido otros. Por otra parte, esta serie de diálogos habían dado lugar a formas sincretistas de religiosidad. Procedió a incrementar la diferenciación y a reforzar su poder. En el plano religioso tomó decisiones fundamentales. Intensificó el carácter nacional de su mensaje. político. Sustituye el ayuno de la asurá (yom kippur) por el del mes de ramadán. Las oraciones pasaron a orientarse hacia La Meca, considerada ciudad sagrada, cuyo santuario –supuestamente fundado por Abraham y su hijo Ismael- debía ser purificado de los dioses idólatras, pero había de ser objeto de peregrinación de los musulmanes. Rompió, de esa forma, uno de los motivos de oposición a su mensaje, pues los comerciantes de La Meca veían en peligro su influencia y su fuente de ingresos. Al tiempo marcó un objetivo político: la comunidad de creyentes o umma pasa a ser ejército. Mahoma se presentó desde entonces como el último Profeta, tras Moisés y Jesús, y al tiempo resaltó una relación directa con Abraham, que no fue “ni idólatra, ni judío, ni cristiano”.

 

LA VERDAD SE JUSTIFICA POR LA GUERRA

“La guerra –según explica Julio Vernet- constituía el ideal supremo de Mahoma, puesto que con ella iba a infligir a los incrédulos mequíes, por propia mano, el tormento con que reiteradamente les había amenazado”[6]. Sin embargo, “sus partidarios se mostraban reacios a admitir la predicación por medio de la espada” pues representaba “luchar contra hermanos”. Mahoma reforzó su poder personal, haciéndose jurar fidelidad, y el providencialismo. La desobediencia a sus mandatos lo es al propio Alà. Así en la azora II 212 señala “se os prescribe el combate, aunque os sea odioso”[7]. Primero sus seguidores desarrollan operaciones de estricto pillaje poniendo en riesgo el comercio de La Meca. Una operación de castigo fue enfrentada por Mahoma consiguiendo la victoria de Badr, cuyo botín mejoró la posición de los musulmanes hasta entonces dependientes de la generosidad de los habitantes de Medina. “El alabado” presentó el éxito militar como una prueba del poder y la supremacía de Alá. Tras ello pasó a eliminar disidencias atacando a los hipócritas y a los clanes judíos. Al año siguiente, contra otro ejército superior en número, sufrió la derrota de Ohod. Desde el creciente providencialismo, la interpretación se establece en una prueba de Dios, que premia a los constantes, en términos de triunfo y aniquilación[8]. “Estos días los hacemos suceder entre los hombres, a fin de que Dios sepa quiénes creen y escoja, entre vosotros, testigos -¡Dios no ama a los injustos!-, con el fin de probar a Dios a quienes creen y aniquilar a los infieles”. Esta derrota dio alas a los descontentos en Medina, pero Mahoma cortó la rebelión –expulsando a los judíos- e intensificó las medidas diferenciadoras de sus seguidores estableciendo barreras de comunicación con otras comunidades: prohibió la bebida y el juego.

Como jefe político y militar demostró una voluntad de poder y de dominio que no existía en sus adversarios, dispersos y divididos. Los comerciantes de La Meca se mostraron a favor de terminar con una guerra que sólo les causaba perjuicios. Además, el giro nacionalista de Mahoma les permitía mantener su posición. Tuvo, sin embargo, que vencer en la batalla de Hunayn para ser el señor de la Arabia central, pero no consiguió dominar la norte al ser derrotado en Muta. En esta etapa, cuando empezó a vislumbrar el triunfo, intensificó los elementos teocráticos, y estableció la imposibilidad de pactos salvo entre iguales, o sea entre los creyentes, mientras que los miembros de las religiones del libro –judíos y musulmanes- podían ser tolerados en situación de inferioridad con impuestos especiales.

En el año 10 tras la hégira hizo la peregrinación solemne a La Meca, presentándose al tiempo como el profeta de una nueva religión para los árabes y “como restaurador de la religión de Abraham”[9]. En el año 11 diversas tribús se sublevaron afirmando contar entre sus miembros a nuevos profetas. Preparando la campaña de castigo murió Mahoma de fiebres el 8 de junio de 632.

El lenguaje bélico de El Corán es de inusitada violencia, establecida como voluntad de Alá. “Yo estoy con vosotros. ¡Consolidad en sus puestos a quienes creen! Arrojaré el pánico en el corazón de quienes no creen! ¡Golpeadlos encima del cuello! ¡Golpeadlos en la yema de los dedos!”[10]. Hay un ensañamiento genocida: “No es propio de un Profeta tener prisioneros hasta que haya encubierto la tierra con los cadáveres de los incrédulos” [11]. Hay con frecuencia una exaltación de la venganza y escasos sentimientos humanitarios como cuando exclama “¡Dios los mate!” con referencia explícita a los judíos y los cristianos[12]. “¡Profeta! ¡Combate a los infieles y a los hipócritas! ¡Sé duro con ellos”[13]. Todo en una ambientación de subido tono providencialista: “si cesáis en la lucha, será mejor para vosotros; si la reanudamos, la reanudaremos; no os servirá de nada vuestro número aunque sea grande: Dios está con los creyentes” [14].

EL EXTERMINIO O LA CONVERSIÓN UNIVERSALES

El Antiguo Testamento está lleno también de batallas y de intervenciones bélicas providencialistas con exterminio como contra los moabitas. Hay una diferencia en esa violencia divinal –execrable en cualquiera de los casos-, pues en el caso hebreo está relacionada con la tierra, con una promesa, restringida a un territorio, y como preservación del pueblo elegido, pero en el caso de Mahoma está relacionada con la fe. Apenas si contempla otra forma de conversión que a través de la imposición violenta y se trata de un designio universal: “¡Combatid a quienes no creen en Dios ni en el último Día ni prohiben lo que Dios y su enviado prohiben, a quienes no practican la religión de la verdad entre aquellos a quienes fue dado el Libro! Combatidlos hasta que paguen la capitación personalmente y ellos estén humillados”[15]. “No hay ciudad a la que nosotros no aniquilemos o atormentemos con terrible tormento antes del día de la Resurrección. Eso está en el Libro, escrito” [16]. La santificación de la guerra, en el sentido comúnmente entendido, es un estado permanente.

¿Sobre qué sustenta Mahoma la autoridad de su posición religiosa? Sobre la violencia. La suya es una teología de la guerra: es ésta la que justifica en sí el mensaje y es, a la vez, lo fundamental de él. Alá es grande y Mahoma su profeta, porque dan la victoria final sobre los incrédulos. Al contrario que los profetas anteriores, en cuya estela se sitúa como culminador, Mahoma no hizo milagros. De alguna manera asume los de sus predecesores, pero en su caso las pruebas de la fe son la espada y el libro.

AUTORITARISMO EXTREMO

Por supuesto el argumento fundamental es que se trata de una verdad revelada. El principio de la existencia de una revelación se acompaña con frecuencia del criterio de que esa verdad es manifiesta, de manera que la ausencia de reconocimiento –la falta de fe, la incredulidad- constituye un pecado, una perversión, un yerro moral que con frecuencia es consecuencia de una depravación de la conducta. A esa cuestión apunta la diferencia establecida por San Pablo entre el hombre viejo y el hombre nuevo, o la aseveración de que el hombre carnal no puede conocer las verdades divinas. La consideración de la incredulidad como una especie de ataque al contenido de la fe es habitual en las religiones, pues se considera que pone en cuestión el carácter manifiesto, obvio, de la verdad en sí. Este argumento ha llevado con frecuencia a fórmulas autoritarias por las que se trata de someter al incrédulo o de eliminarlo, considerando que la unidad en la creencia confirma su veracidad. Ese fue uno de los resortes con los que funcionó durante siglos la Inquisición de la Iglesia católica o en nombre del que se llevaron a cabo las guerras de religión europeas en los siglos XVI y XVII. También ha sido el principio de persecución de los disidentes en los países comunistas, considerando, por ejemplo, que quienes rechazaban el marxismo eran dementes, pues su verdad era manifiesta, una forma de revelación secular, y aún de mayor fuerza que las de las religiones, pues se trataba de una verdad científica.

Sin embargo, a título de ejemplo, la apologética cristiana establece tres pruebas en su favor, a modo de principios de contrastación: milagros, profecías y belleza moral del mensaje. Los milagros, como suspensiones momentáneas de las leyes de la naturaleza, manifiestan el poder divino y respaldan la revelación. Son observados por testigos. En el mismo sentido funciona el cumplimiento de profecías, de augurios establecidos sobre sucesos futuros. Estas pruebas, incluida la belleza moral del mensaje, buscan una armonización entre fe y razón. No resultan concluyentes para quien no tiene fe, pero implican, en su misma enumeración, un respeto a la autonomía de la racionalidad, un principio de tolerancia. Por supuesto, esa tolerancia se ha roto con frecuencia a lo largo de los siglos, pero el cristianismo, por muy diversas, curiosas y extravagantes que sean las costumbres de sus diversas corrientes y sectas, ha demostrado ser compatible con la tolerancia.

TEOCRACIA ABSOLUTA, SIN DIFERENCIA ENTRE FE Y RAZÓN

Esa diferencia entre fe y razón no existe en el texto canónico islámico. Aunque El Corán abunda en dicotomías excluyentes, sin zonas intermedias de neutralidad, casi todas ellas se basan precisamente en el hecho de que la única razón posible es la fe. De forma poética y algo elíptica el arabista francés Louis Massignon decía que al judaísmo le caracteriza la esperanza, al cristianismo la caridad y al islamismo la fe. La fe lo es todo. Entendida como obediencia. De hecho, no hay humanidad fuera de la fe. El no musulmán no pertenece a la especie humana. “La idolatría es peor que el homicidio”[17]. “Matadlos hasta que la idolatría no exista y esté en su lugar la religión de Dios”[18]. La apologética de Mahoma se basa en la violencia y en la belleza del Corán. Es una religión cuya coherencia es un autoritarismo circular, no deja resquicio para la tolerancia. Ibn Warraq describe bien este blindaje hacia la crítica que fundamente el totalitarismo islámico: “La verdad ha sido revelada de una vez por todas, imposible discutirla, relativizarla o incluso reflexionar sobre ella. El Corán se pretende eterno. Cada uno debe obedecer con cuerpo y alma, pues por el contrario las sanciones serán terribles. En estas condiciones, intentad exponer la menor ironía, el menor espíritu crítico, la menor puesta en duda de orden histórico o filológico…”[19].

Mahoma y el Corán rechazan cualquier contrastación. Por de pronto rechazan, contra la evidencia, cualquier historicidad. El libro santo del Islam no es obra de Mahoma, sino recopilación posterior. Está formado por ciento catorce azoras o capítulos, dividido en aleyas rimadas o versículos. Los capítulos están ordenados de mayor a menor número de aleyas, sin orden cronológico. En vida de Mahoma los comentarios de sus revelaciones eran aprendidos de memoria por sus seguidores. Con el tiempo, la muerte de estos recitadores hizo ver la conveniencia de poner por escrito esos pensamientos. Esa labor fue encargada por el siguiente califa, Abu Bakr a Zayd b. Tabit. Se trata, pues de una recopilación. En ese sentido resulta acumulativa. Incluso resulta piadoso el comentario de que “hay en el libro mucha palabra superflua, así como innumerables reiteraciones”[20]. La historia de Moisés está contada más de cincuenta veces, sin variaciones resaltables. La de Noé, veinticinco. Y eso sucede con numerosos sucesos del antiguo y del nuevo testamento. La eliminación de las reiteraciones reduciría de manera sensible el Corán. La regulación de la vida de los musulmanes es incoada, pero sobre todo se encuentra en los hadiz o dichos, por los que mediante la fórmula alguien dijo que había escuchado al Profeta se concreta un contenido que en el Corán es vago. De hecho, la sharia, el código penal islámico, principal reivindicación integrista, vigente en numerosos países, no se encuentra en el Corán sino en tales comentarios recopilados por generaciones posteriores.

LA TOLERANCIA, EL PEOR PECADO

La tradición musulmana con base en el propio Corán ha deificado el libro situándolo como la copia del que se encuentra en el paraíso. Es decir, mientras judaísmo y cristianismo consideran sus libros inspirados, a través de autores humanos, causas segundas, la autoría del Corán se establece directamente divina. Con estos precedentes, es de todo punto lógico que el texto coránico resulte obsesivo respecto a la incredulidad. Como si se sintiera amenazado sobre bases débiles, toda disidencia pone en riesgo a la verdad manifiesta y al edificio de los creyentes. Ese sentido de la verdad manifiesta, sólo negable por una depravación moral, está llevada hasta el extremo: “Las peores bestias, ante Dios, son los infieles”[21]. Negada la racionalidad de los discrepantes, la verdad resulta incuestionable. Conviene precisar que, según ese esquema, los preceptos morales islámicos quedan reducidos a los límites de los creyentes. Por ejemplo, por supuesto la vida es sagrada, como en las otras religiones monoteístas. Así: “no mataréis a una persona si no es como justicia. Dios os lo ha prohibido”[22], pero bien entendido que sólo es persona el creyente y sólo hay vida en la fe.

El Corán muestra una constante obsesión de Mahoma por no ser creído, e incluso un intenso resquemor por ser ridiculizado. En estos puntos es muy explícito. Son frecuentes las referencias a quienes le acusan de hacerse eco “de leyendas de los antiguos” o de “haber recibido la revelación de un mortal”. Esa obsesión va pareja al odio contra los incrédulos y un insano deseo de venganza. Las referencias ofrecen, de esa forma, verosimilitud al mensaje de cara a los creyentes, pues resultan la explicitación de una conjura o de una mentalidad conspirativa. Esto es frecuente en la idea de la verdad manifiesta, pues la increencia es el fruto de una maldad congénita. Quienes no creen no son, en ningún caso, neutrales, sino que se oponen a la fe y conspiran contra ella. La justificación de la fe en Mahoma es la guerra, la eliminación del infiel o el impío, pues sólo de esa forma puede ponerse fin a tal conspiración. Si todos creen, la verdad es, en sentido pleno, manifiesta. La ausencia de todo disidente es, de hecho, la parusía islámica, cumplida por el Madihd, personaje que vendrá al final de los tiempos, y que algunos musulmanes especulan con que será Jesús, conjuntando de esa forma la profecía evangélica del segundo advenimiento.

Conviene precisar que tal grado de autoritarismo se compagina con una teología sencilla de cuerpo doctrinal escaso. La unicidad de Dios es prácticamente el único dogma. Es una reafirmación del monoteísmo hebraico. No hay novedad, ni creatividad religiosa, tampoco en las postrimerías, bien explícitas en el cristianismo, salvo en la descripción de un paraíso sensual, con jardines recorridos por ríos subterráneos, donde son lícitos algunos placeres prohibidos en la tierra, como licores que no embriagan, y donde hay mujeres de ojos rasgados, vírgenes, no tocadas por hombres ni demonio. En el Corán en sí no queda claro si las mujeres se salvan, pues las huríes parecen fruto de una creación ulterior no bien explicada.

Aunque los politeístas son blanco de las iras, y si bien el Corán ni contempla ni se plantea la increencia agnóstica o el ateísmo, el pecado mayor es la apostasía. Lógico desde el autoritarismo extremo de la verdad manifiesta en el que se sitúa Mahoma. No tanto, como suelen decir algunos de sus seguidores, porque rompa la fortaleza interna (la solidaridad se diría ahora) de la umma, sino porque rechaza la verdad. Ésta es tan manifiesta que después de haberse sostenido el daño producido por la negación sólo puede resolverse con la muerte. Aunque para cualquiera de los impíos (la impiedad es sinónimo de incredulidad) las penas del infierno serán dolorosas, la apostasía ha de ser perseguida con preferencia mediante el ajusticiamiento o asesinato del apóstata. Algunos escritores e intelectuales de naciones musulmanas conocen bien los efectos prácticos de este designio en nuestros días. Ese fue el sentido de la fatwa contra Salman Rhusdie o la persecución de la escritora pakistaní Taslima Nasrin. Como resalta Ibn Warraq, “el problema de la ley divina es que excluye toda aproximación serena y racional. Donde la sharia encuentra su aplicación, sea donde sea, dos grupos son sistemáticamente las víctimas: las mujeres y los no musulmanes. Estos últimos son considerados como inferiores y los apóstatas merecedores de la muerte”[23].

La idea de tolerancia es por completo extraña al Corán. Es, de hecho, su negación. Un pecado. “No hay tolerancia islámica: cuando el Islam ha crecido lo ha hecho a través de la espada, destruyendo la cristiandad en Oriente o la cultura persa secular, no dejando del pasado otra cosa que ruinas”. Ese es el sentido de la destrucción de los Budas de Bamiyan por la tiranía talibán. ¿No hay tolerancia, como se repite en abundancia, hacia las religiones del Libro, hacia judíos y cristianos? No, salvo que se entienda por tal la obligación de llevar vestimentas distintas, de pagar impuestos especiales y de no poder tener bajo su mando a musulmanes. Esas medidas tratan de resaltar la superioridad del creyente y forzar la conversión, pero en cualquier caso están justificadas porque la verdad es manifiesta, y por ende los infieles han de ser infelices y tener un status inferior.

Mahoma trata más de vencer que de convencer. La suya es una teología de la guerra. Pues la verdad es manifiesta, debe imponerse. Pues la verdad es manifiesta, la existencia de una sola persona que la niegue representa la negación absoluta de su contenido. La eliminación de los infieles por los creyentes está presente de continuo en el Corán. La venganza es una virtud, de la que participa Dios: “Han considerado falsa la verdad cuando ésta les ha venido; les vendrán noticias de lo que se han burlado. ¿No han visto a cuántas generaciones hemos aniquilado antes que a ellos?”[24]. La tolerancia contradice el principio musulmán y su finalidad.

La argumentación, en ese sentido, es circular, cerrada. El Corán no acepta la crítica, porque niega la posibilidad de yerro, incluso cuando cae en contradicción. Contradicciones prácticas como el cambio de la alquibla cuando de la orientación hacia Jerusalén se pasó a La Meca. La explicación es meramente voluntarista y se remite a Dios: “Dirán los insensatos: ¿Qué les hizo girarse respecto de su alquibla, aquella que tenían? Responde: Oriente y Occidente pertenecen a Dios; Él guía a quien quiere hacia el buen camino (…) Fue grande la perplejidad excepto para aquellos a quienes Dios guía, pues Él no os haría perder vuestra fe”[25]. Las contradicciones entre las propias aleyas del Corán es resuelta mediante la ley del abrogante y el abrogado, de forma que la última aleya tiene validez sobre la anterior. Hay una contradicción esencial. En principio Mahoma predica una religión nacional para un pueblo elegido, los árabes. Como señala V.S. Naipaul, premio nobel de Literatura 2001, “en sus orígenes, el islam es una religión árabe. Cualquiera no árabe que sea musulmán es un converso. El islam no es simplemente una cuestión de conciencia o de creencias, pues tiene exigencias imperiales. Cambia la visión del mundo del converso. Sus lugares sagrados están en tierras árabes; su lengua sagrada es el árabe. La idea sobre la historia cambia también para el converso. Rechaza la suya, y le guste o no, pasa a formar parte de la historia árabe. Las sociedades experimentan un enorme trastorno, que puede seguir sin resolverse incluso al cabo de mil años; la separación tiene que renovarse una y otra vez. Las personas construyen fantasías sobre quiénes y qué son, y en el islam de los países conversos existe un elemento de neurosis y nihilismo. Estos países pueden entrar en ebullición fácilmente”[26]. Y, sin embargo, esta esencia árabe se hace compatible con el principio universalista de los hanif, los hijos de Abraham, por el que todos los seres humanos nacen musulmanes, pero son luego educados como infieles. Esto, en el fondo, implica un principio larvado de apostasía y justifica el designio de dominio completo.

LA GUERRA ES SANTA

La jihad no es contemplada como un esfuerzo o en el sentido de la ascesis cristiana de perfeccionamiento interior, sino en el bélico, tal como se entiende comúnmente. La financiación de la guerra está bendecida. La muerte en ella es premiada con el acceso al paraíso. Hay, sin embargo, apuntes en la dirección de contemplar, al menos como posibilidad, una coexistencia pacífica, entre comunidades, no dentro de la musulmana, que situaría la jihad en términos de respuesta a agresión externa, caso en el que concurrir a la guerra santa es una obligación para todos los varones. La idea de concordia se encuentra en la azora 60: “Es posible que Dios establezca la concordia entre vosotros y quienes son vuestros enemigos. Dios es poderoso, Dios es indulgente, misericordioso. Dios no os ha prohibido el ser buenos y equitativos con quienes no os han combatido ni os han expulsado de vuestras casas por causa de la religión. Dios ama a los equitativos. Dios sólo os ha prohibido, respecto de quienes os combatieron en la religión, os expulsaron de vuestras casas y cooperaron en vuestra expulsión, que los toméis por amigos. Quienes los tomen por tales, éstos son los injustos”. En algunos momentos se anima a la predicación –“Llama a la senda de tu Señor con la sabiduría y la bella exhortación. Discútelos con aquello que es más hermoso”-, pero siempre desde la preeminencia del Islam y sin descartar nunca la guerra y la violencia como el camino de ganar adeptos: “Cuando llegue el auxilio de Dios y la victoria y veas entrar a las gentes, a bandadas, en la religión de Dios, entona el loor de tu Señor y pídele perdón. Él es remisorio”[27].

La negación de toda discrepancia sitúa al islamismo originario, desde su texto canónico, en un fanatismo estricto. Entonces, ¿en dónde sostener ese mito de la tolerancia islámica? Hay de nuevo que referirse al choque de tiempos. El estatuto de dinim, el impuesto de capitación de judíos y cristianos, podía ser comprensible, y aún avanzado, en los siglos primeros de la Edad Media. En la España cristiana los judíos venían obligados a pagar un impuesto por persona y en algunos lugares uno recordatorio de las treinta monedas cobradas por Judas a cambio de su traición. Pero no puede hablarse en términos de tolerancia, tal y como la concebimos desde la Ilustración hasta nuestros días. Como recuerda el historiador César Vidal[28], la principal fuente de ingresos de los Omeyas de Córdoba, tenidos por el sumum de la tolerancia, era la trata de esclavos. En las conquistas nunca se respetaron, como hemos visto recordar a Naipaul, las culturas anteriores. Por el contrario, Amin Maalouf recuerda la impresión de fanáticos que dejaron los cruzados. Por ejemplo, en la toma de Jerusalén en la primera cruzada reseña la escena narrada por comentaristas musulmanes: “es cierto que los caballeros de Occidente son famosos por su bravura, pero su comportamiento ante los muros de Jerusalén es algo desconcertante a ojos de un militar avezado. Iftijar espera verlos construir, nada más llegar, torres móviles y diversos instrumentos de asedio, y cavar trincheras para precaverse de las salidas de la guarnición. Sin embargo, lejos de dedicarse a estos preparativos, han empezado por organizar en torno a los muros una procesión encabezada por sacerdotes que rezan y cantan a voz en grito, antes de lanzarse como posesos al asalto de las murallas sin disponer de la menor escala. Por más que al-Afdal le ha explicado que estos frany querían apoderarse de la ciudad por razones religiosas, un fanatismo tan ciego lo sorprende”[29].

Desde entonces, sin embargo, han cambiado poco las cosas en el Islam. Como apunta el filósofo Javier Hernández Pacheco, no hay en el islamismo un proceso similar a la Ilustración: “Hay en el Islam múltiples valores religiosos y humanos que se podrían incorporar a una comprensión compartida del mundo tan pronto el oriente islámico realice históricamente la depuración humanista de su ideal religioso. Eso fue para Occidente la Ilustración, desde la que el atentado terrorista es un horror incomprensible, mientras que es pura lógica para una comprensión religiosa que tiene esa Ilustración todavía pendiente”[30]. La cuestión no es transferir la voluntad de cambio, sino interrogarse y buscar explicaciones para el inmovilismo. La proscripción de todo debate, la exigencia de “sumisión” no favorece, podría decirse que imposibilita, la evolución en el mensaje, anquilosado en el tiempo. El Corán no es un libro para meditar, sino para recitar. No se reflexiona sobre él, se memoriza. Hay por supuesto escuelas y tendencias diversas, como los sunníes y los chíies. O la extinguida tendencia jarachí, que sólo concede validez al Corán, negándoselas a los hadiz. Los sufíes, llamados así por las gruesas chaquetas de lana que vestían, desarrollaron una tendencia mística y espiritual, a la búsqueda de un trato personal con Dios, en una religión en que la unicidad de Alá tiende a situarlo como una abstracción. La tendencia sufí ha sido prácticamente sofocada. Es hoy en día cuestión literaria occidental, más que realidad musulmana. Averroes, el racionalista aristotélico, de tanta influencia en el cristianismo medieval, cuyos Comentarios dominaron por siglos la Sorbona y fundamentaron la escolástica, es considerado un simple hereje.

El Corán tiene un contenido consuetudinario, relacionado con el contexto de la época. La esclavitud o la poligamia podrían ser interpretadas como meros criterios de tolerancia a instituciones preexistentes, pero tal criterio, sostenido por algunos autores musulmanes, no se tiene en cuenta, porque el texto coránico pretende ser asumido por completo sin evolución posible. Las interpretaciones alegóricas o analógicas, tan fundamentales en la teología cristiana, son consideradas heréticas, y han sido condenadas por sistema por la universidad de Al Azhar. La falta de una autoridad central ha tenido, en ese sentido, un efecto perverso pues cualquier grupo o ulema se ha sentido con capacidad en las últimas décadas para emitir fatwas con declaraciones de kafir o impío, reclamación directa al asesinato. Fue el caso del intelectual egipcio Farag Foda por oponerse a la imposición de la sharia[31], o de Nasr Abu Zeid, profesor universitario que se vio obligado a refugiarse en Europa cuando fue “divorciado” por un tribunal, pues un “apóstata” no podía seguir casado con una musulmana. O del premio Nobel de Literatura, Naguib Mahfuz, apuñalado, tras numerosas amenazas, por considerar sus novelas indecentes.

El fundamentalismo está seriamente instalado en el Corán. La insistencia en la verdad manifiesta y la justificación de la violencia abren un riesgo permanente de intensificar el rigorismo de la ortodoxia y emprender el camino de las armas, o a través del terrorismo o de la guerra. La idea integrista de que “el Islam es un sistema completo y total” no se compadece mal con el texto coránico en el que no existe diferenciación ninguna entre política y religión.

La concepción de la verdad manifiesta no sólo legitima el autoritarismo, lo precisa. Esa verdad ha de imponerse por el poder político, sin resquicios para la autonomía personal, ni espacio para la discusión, mediante la adhesión a la ortodoxia. De esa manera, una de las materias tradicionalmente prohibidas en el mundo islámico es el derecho político. Ya hemos visto como la escisión chíi se produjo por una discusión sobre la esencia del poder islámico, por considerar necesario la continuidad carismática de los herederos del Profeta. La concepción del poder islamista es teocrática. Pero si los chíies resolvieron su derrota y contradicción mediante la curiosa forma mesiánica de que Alí y aún más su hijo Husein, se “ocultaron” en vez de morir, y reaparecerán en otro momento de la historia, el islamismo en su conjunto vive en una contradicción más profunda, intensificada desde la desaparición del califato otomano en 1924, último vestigio de poder central. La idea de Hutginton de un Estado central capaz de aglutinar a la “civilización islámica” no es musulmana, pues el poder ha de ser personalizado, como lo fue la relación de Mahoma, jefe político y religioso, con Alá. Ese vacío enervante alimenta las fantasías de los islamistas. Tahar ben Jelloun, escritor marroquí, ganador del Premio Goncourt, en relación con la situación actual, afirma: “es verdad que los árabes, que los musulmanes están a la búsqueda de un líder”[32]. La recreación en el integrismo de la umma como proyecto político comunitarista no ha resuelto, en ningún caso, el problema ni la contradicción. Ha producido dictaduras como la sudanesa. Pero el misticismo islamista, político-religioso, alimenta las expectativas del surgimiento de un califa, un líder carismático, señor de la guerra, tras cuyo imaginario no es difícil percibir el sueño iluminado de Osama ben Laden.

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 AUTOR: Enrique de Diego

[1] Citado por José Morales, El Islam, Ediciones Rialp, pp.22-23
[2] Juan Vernet, introducción a El Corán, Plaza y Janés, p. 11.
[3] José Morales, El Islam, p. 24.
[4] Juan Vernet, p. 11.
[5] Juan Vernet, p. 12.
[6] Julio Vernet, op. cit. p. 17.
[7] El Corán, azora 2, 18
[8] Azora 3, 134-135
[9] Julio Vernet, p. 23
[10] Azora 8, 12
[11] Azora 8, 68
[12] Azora 9, 30
[13] Azora 8, 74
[14] Azora 8, 19
[15] Azora 9, 29
[16] Azora 16, 60
[17] Azora 2, 187
[18] Azora 2, 189
[19] Ibn Warraq, autor de Pourquoi je ne suis pas musulman, Editorial L’Age d’homme. Entrevista en Le Figaro Magazine, 6 de octubre de 2001.
[20] José Morales, op. cit. p. 139
[21] Azora 8, 57
[22] Azora 6, 152
[23] Entrevista en Le Figaro Magazine, 6 de octubre de 2001
[24] Azora 6, 4-6
[25] Azora 2, 136-138
[26] V. S. Naipaul, Exigencias imperiales del islam, en ABC, 12-10-2001
[27] Azora 110, 1-2
[28] En Libertaddigital, 2 de octubre de 2001
[29] Amin Maalouf, Las cruzadas vistas por los árabes, Alianza Editorial, pp. 80-81
[30] Javier Hernández Pacheco, En Época, nº 865, 14 de septiembre de 2001
[31] Gilles Kepel, La Jihad, Ediciones Península, p. 453
[32] Entrevista en El Mundo, 14 de octubre de 2001

GUIA POLITICAMENTE INCORRECTA DEL ISLAM.

Existe una aceptación generalizada, hasta el punto de convertirse en axiomática, de que el castigo corporal islámico a las mujeres es de orden cultural, que no deriva del Corán y que actualmente el islam ofrece a las mujeres una vida mejor de la que pueden disfrutar en Occidente.

[…] Leila Ahmed, profesora de estudios sobre las mujeres y la religión en Harvard, [ha declarado]: «Me sorprende hasta qué punto la gente piensa que Afganistán y los talibanes representan a las mujeres y al islam». Ahmed dice: «Nos encontramos en las primeras etapas de un gran replanteamiento del islam para su apertura hacia las mujeres. [Los expertos musulmanes] están efectuando una relectura de los textos sagrados del islam, desde el Corán hasta los textos legales, en todas sus posibles alternativas».

 

Relecturas

 

(…) La «relectura» del Corán y de otros textos sagrados del islam, ¿va realmente a contribuir a «una apertura del islam hacia las mujeres»? Éstos son algunos de los textos de los que habría que efectuar una «relectura»:

– Las mujeres son inferiores a los hombres, y deben ser gobernadas por éstos: «Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres porque Alá los ha hecho superiores a ellas» (Corán, 4: 34).

 

– El Corán compara a la mujer con un campo (tierra cultivable) a ser usado por el hombre según su voluntad: «Vuestras mujeres son vuestro campo de cultivo; id, pues, a vuestro campo de cultivo como queráis» (2: 223).

 

– También declara que el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre: «Y llamad para que sirvan de testigos a dos de vuestros hombres; y si no encontráis dos hombres, entonces, un hombre y dos mujeres que os parezcan aceptables como testigos, de modo que si una yerra, la otra subsane su error» (2: 282).

 

– Permite a los hombres casarse con hasta cuatro mujeres, y también tener sexo con esclavas: «Y si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces casaos con otras mujeres que os sean lícitas: dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces sólo con una, o con aquellas esclavas que sean de vuestra propiedad. Esto hará más probable que no os desviéis de la rectitud» (4: 3).

 

– Ordena que la herencia de un hijo debe ser el doble que la de una hija: «Con relación a la herencia de vuestros hijos, Alá os prescribe lo siguiente: al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras» (4: 11).

 

– Indica a los maridos que golpeen a sus esposas desobedientes: «Las mujeres virtuosas son las verdaderamente devotas, que guardan la intimidad que Alá ha ordenado que se guarde. Pero a aquellas cuya animadversión temáis, amonestadlas, y luego dejadlas solas en el lecho; luego pegadles» (4: 34).

Aisha, la más amada de las numerosas esposas de Mahoma, amonestó a las mujeres en forma muy clara: «Oh, mujeres, si conocierais los derechos que vuestros maridos tienen sobre vosotras, entonces cada una de vosotras limpiaría el polvo de los pies de su marido con su cara».

 

Puede ser que individualmente los musulmanes respeten y honren a las mujeres, pero el islam no lo hace.

 

(…)

 

El matrimonio infantil

 

El Corán da por sentada la existencia del matrimonio infantil en sus directivas sobre el divorcio. En las consideraciones acerca del periodo de espera requerido para determinar si la mujer está encinta, dice: «En cuanto a aquellas de vuestras mujeres que han pasado la edad de la menstruación, y aquellas que no la tienen, su período de espera será de tres meses» (Corán, 65: 4; la cursiva es mía). En otras palabras, aquí Alá está previendo un escenario donde la mujer prepúber no solamente está casada, sino en el cual su marido se divorcia de ella.

 

Una razón de la «revelación» de este versículo a Mahoma es que él mismo tenía una esposa niña: el Profeta «se casó con Aisha cuando ella era una niña de seis años, y él consumó ese matrimonio cuando ella tenía nueve años». Los matrimonios infantiles eran habituales en Arabia durante el siglo VII, y aquí nuevamente el Corán ha retomado una práctica que debía haber sido abandonada hace tiempo, otorgándole el carácter de una revelación divina.

 

El castigo corporal a las mujeres

 

Una vez se le dijo a Mahoma que «las mujeres se habían envalentonado con sus maridos», por lo cual él «concedió el permiso para que las golpearan». Cuando algunas mujeres se quejaron, Mahoma señaló: «Muchas mujeres han acudido a la familia de Mahoma para quejarse de sus maridos. Ellas no son de las mejores entre vosotras». Estaba disgustado con las mujeres que se quejaban, y no con los maridos que les pegaban. En otro momento, agrega: «A un hombre no se le debe preguntar por qué pega a su mujer».

 

Otro hadiz relata que en una ocasión una mujer acudió a Mahoma para pedir justicia. «Aisha dijo que la mujer [vino] usando un velo verde, [y se quejó a Aisha de su marido, y le mostró una mancha verde en su piel causada por golpes]. Entre las mujeres, era una costumbre el respaldarse mutuamente, por lo cual cuando llegó el Mensajero de Alá, Aisha dijo: ´Nunca he visto sufrir tanto a una mujer como a las mujeres creyentes. ¡Mira! ¡Su piel está más verde que su ropa!´».

 

(…)

 

Una oferta que no se puede rechazar

 

Mahoma destacaba el hecho de que las mujeres eran posesiones de sus maridos: «El Mensajero de Alá dijo: ´Si un marido convoca a su mujer a su cama [para tener relaciones sexuales] y ella se niega y provoca así que él se duerma enfadado, los ángeles la maldecirán hasta la mañana siguiente´». Esto se ha mantenido en la ley islámica: «El marido solamente está obligado a mantener a su mujer cuando ella se entregue o se ofrezca a él, lo que significa que le permita gozar en forma absoluta de su persona, y que no se niegue a tener sexo con él en cualquier momento del día o de la noche».

 

No deben salir solas

 

La ley islámica estipula que «el marido puede prohibir a su mujer salir de su casa», y que «una mujer no debe abandonar la ciudad sin estar acompañada por su marido o por algún miembro de su familia política, a menos que el viaje sea obligatorio, como el haj [la peregrinación a La Meca]. En otras circunstancias, es ilegal que ella viaje, o que el marido le permita hacerlo».

 

Según Amnistía Internacional, en Arabia Saudí «las mujeres […] que caminen sin compañía, o que vayan en compañía de un hombre que no sea su marido ni tampoco un pariente cercano, corren el riesgo de ser arrestadas bajo sospecha de prostitución o de otras ofensas morales«.

 

 

 

Maridos temporales

 

Para un hombre musulmán no hay nada tan sencillo como el divorcio. Todo lo que tiene que hacer es decirle a su mujer: «Me divorcio de ti», y el divorcio queda consumado. La aparente crudeza de esta disposición pareciera estar mitigada por este versículo del Corán: «Y si una mujer teme ser maltratada o abandonada por su marido, no incurrirán en falta si ambos se avienen a reconciliarse pacíficamente: pues lo mejor es la reconciliación» (Corán, 4: 128). Pero esta apelación al acuerdo no es un llamamiento a un encuentro entre iguales, al menos tal como es interpretado por la Hadiz. Aisha explica este versículo: «Se refiere a la mujer cuyo marido ya no quiere conservarla, sino que quiere divorciarse de ella y casarse con otra, y entonces ella le dice: ´Quédate conmigo y no te divorcies, y cásate con otra mujer, y no tienes que mantenerme ni dormir conmigo´».

 

La posibilidad de que un hombre se divorcie de su mujer en un rapto de ira y luego quiera reconciliarse con ella da pie a otra originalidad de la ley islámica: una vez que una mujer musulmana se ha divorciado tres veces del mismo marido, debe casarse y divorciarse de otro hombre antes de poder volver con el primero: «Cuando un hombre libre se ha divorciado tres veces, es ilegal que se vuelva a casar con la misma mujer antes de que ella se haya casado con otro en un matrimonio válido, y que el nuevo marido haya copulado con ella».

 

(…)

 

Esta indicación ha dado origen al fenómeno de los «maridos temporales». Después de que un marido se divorciara de su mujer en un arranque de resentimiento, estos hombres iban a «casarse» con la infortunada divorciada por una noche para permitirle volver con su marido y su familia.

 

Licencia profética

 

Cuando Mahoma ya tenía nueve esposas y numerosas concubinas, Alá le otorgó un permiso especial para tener tantas mujeres como quisiera: «¡Oh Profeta! Hemos hecho lícitas para ti a tus esposas, a las que has pagado sus dotes, así como a las que tu diestra mano posee procedentes del botín de guerra que Alá te ha concedido. Y [hemos hecho lícitas para ti] a las hijas de tus tíos y tías paternos, y a las hijas de tus tíos y tías maternos que hayan emigrado contigo [a Yazrib], y a cualquier mujer que libremente se ofrezca al Profeta y con la que el Profeta quiera casarse, esto sólo como privilegio tuyo, no de los demás creyentes» (Corán, 33: 50). Estas profecías tan convenientes son numerosas en el Corán; Alá incluso ordena a Mahoma que se case con la atractiva esposa divorciada de su hijo adoptivo (33: 37).

 

El deseo de Mahoma ha cosechado amargos frutos. Estos pasajes del Corán son sólo dos ejemplos de la profunda convicción de que las mujeres no pueden ser iguales a los hombres en cuanto a su dignidad como seres humanos, sino que son objetos concedidos a los hombres y usados por éstos. La poligamia, desde luego, está basada en esta suposición, y se va trasladando hacia el Oeste con el islam. La poligamia ha pasado a ser tan común entre los musulmanes de Gran Bretaña, que a finales de 2004 los británicos consideraron su reconocimiento a los efectos de la aplicación de los impuestos.

 

Esposas temporales

 

El islam chiita, (…) dominante en Irán, también permite tener «esposas temporales». Esto es una provisión para los hombres que quieren tener una compañía femenina por un corto periodo de tiempo. En un matrimonio temporal, o mut’a, la pareja firma un acuerdo matrimonial que es el habitual en todos los demás aspectos, salvo que incluye un límite de tiempo para el mismo. Una tradición de Mahoma estipula que un matrimonio temporal «debería durar tres noches, y si ellos quieren continuar pueden hacerlo, y si se quieren separar, también». No obstante, muchas de estas uniones no llegan a durar las tres noches.

 

La autorización de esta práctica se basa en una variante chiita de la lectura de un versículo del Corán (4: 24), así como (…) en este párrafo de los hadices: «Jabir ben Abdulá y Salama ben al-Akwa han relatado: cuando estábamos en el ejército, el Mensajero de Alá vino a nosotros y dijo: ´Vosotros tenéis la autorización para el mut’a (…), por lo tanto, realizadlo´». Los musulmanes sunníes, que constituyen el 85% del total, proclaman que luego Mahoma revocó esta provisión, pero los chiitas no están de acuerdo con esa medida. De todos modos, las esposas temporales tienden a congregarse en las ciudades sagradas chiitas, donde pueden ofrecer compañía a los seminaristas solitarios.

 

Violación: se necesitan cuatro testigos

 

La mayor amenaza para las mujeres reside en la concepción musulmana de la violación, en la medida en que se conjuga con las restricciones islámicas respecto a la validez del testimonio femenino. En un juicio, el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre (Corán, 2: 282).

 

Los teóricos de la ley islámica han restringido aún más la validez del testimonio femenino al limitarlo, en palabras de un manual legal (…), a «casos relativos a la propiedad o a transacciones referidas a propiedades, tales como las ventas». En otros casos solamente pueden testificar los hombres. En los casos de abuso sexual, se requieren cuatro testigos. Éstos deben poder aportar otros elementos aparte de la mera testificación de que se ha producido un hecho de fornicación, adulterio o violación; en este último caso, deben haber sido testigos presenciales.

 

Esta disposición tan peculiar como demoledora tiene su origen en un incidente de la vida de Mahoma, cuando su esposa Aisha fue acusada de infidelidad. La acusación conmocionó especialmente a Mahoma, porque Aisha era su esposa favorita. Pero en este caso, como en muchos otros, Alá acudió en ayuda de su Profeta, le reveló la inocencia de Aisha e instituyó la estipulación de los cuatro testigos requeridos para los pecados sexuales: «¿Cómo es que no presentan cuatro testigos para probar su imputación? Pues, ¡si no presentan dichos testigos, son ésos los que, ante Alá, son en verdad mentirosos!» (Corán, 24: 13).

 

Por consiguiente, es casi imposible probar una violación en los territorios que siguen los dictados de la sharia. Los hombres pueden cometer una violación con total impunidad: si niegan los cargos y no hay testigos, serán absueltos, porque el testimonio de la víctima es inadmisible. Peor aún, si una mujer acusa a un hombre de violación puede terminar incriminándose a sí misma. Si no se pueden encontrar los testigos masculinos requeridos, la acusación de violación de la víctima pasa a ser una admisión del adulterio. Esto explica el grave hecho de que hasta el 75% de las mujeres encarceladas en Pakistán lo están por el crimen de haber sido víctimas de una violación.

 

(…)

 

La circuncisión femenina

 

(…) no es una costumbre específicamente islámica, dado que existe en una cierta cantidad de grupos culturales y religiosos de África y del sur de Asia. Entre los musulmanes, prevalece principalmente en Egipto y su entorno. A pesar de que, en el mejor de los casos, hay escasas referencias a esta horrible práctica en el Corán o en los hadices, los musulmanes que la practican la revisten de un significado religioso. Un manual legal islámico establece que la circuncisión es requerida «tanto para los hombres como para las mujeres».

 

Para el jeque Mohamed Sayed Tantawi, el gran jeque de Al-Azhar, la circuncisión femenina es «una práctica loable que honra a las mujeres». En su carácter de gran imán de Al-Azhar, Tantawi es, según palabras de un periodista de la BBC, «la mayor autoridad espiritual de casi mil millones de musulmanes sunníes». Quizás a los ojos del jeque Tantawi el dolor que causa a sus víctimas la circuncisión femenina bien vale el resultado; la mayor parte de las autoridades concuerdan en que la circuncisión femenina está diseñada para reducir la respuesta sexual de la mujer, de modo tal que sea menos propensa a cometer adulterio.

 

Las perspectivas a largo plazo no son nada halagüeñas

 

Mientras los hombres continúen leyendo y creyendo en el Corán, las mujeres van a ser ciudadanas despreciadas de segunda clase, sujetas a la angustia y la deshumanización de la poligamia, a la amenaza de un divorcio fácil y arbitrario; y, lo que es aún peor, van a estar sometidas a golpes, a falsas acusaciones y a la pérdida de la práctica totalidad de las libertades humanas más elementales.

 

No se trata de fenómenos que se den en un grupo o en un partido, ni de forma efímera. Son las consecuencias de considerar el Corán como la palabra absoluta, perfecta y eternamente válida de Alá. En la medida en que los hombres sigan creyendo firmemente en el Corán, las mujeres estarán en peligro.

 

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NOTA: Este texto es un fragmento editado del capítulo 5 de GUÍA POLÍTICAMENTE INCORRECTA DEL ISLAM (Ciudadela), de ROBERT SPENCER, titulado «El islam oprime a las mujeres».

www.librohispania.com/

RADIOGRAFÍA DE UN FUNDAMENTALISTA MUSULMÁN.

Esta vez, os quiero ofrecer el retrato de un fundamentalista musulmán (Yousef Al-Khattab). Para ello, he hecho una transcripción de una breve entrevista realizada por el divulgador científico Richard Dawkins, en una de sus visitas a Gaza.

R- Lo que noto al visitar estos centros religiosos, es cuanto odio fomenta la religión. Yo soy ateo y no odio a nadie, pero veo que aquí hay odio en todos los bandos.

Y- Yo odio a los ateos, porque a ellos no les preocupa si alguien está fornicando en la calle, no les importa si sus mujeres salen sin ropa en la televisión, para ellos no importa, no creen en nada. Usted no cree en una ley fija, sin una constitución que cambia, si no cree en las leyes de dios, ¿qué ley puede tener?, sólo leyes humanas.

R- ¿Qué piensas de los ataques del 11 de Septiembre y del ataque del 7 de junio en Londres?

Y- Ya que le gusta hablar sobre evolución comencemos con…¿Qué opina de que los judíos hayan destruido 417 pueblos árabes? Lo cual a ti no te afectó, ya que eres ateo ¿Qué deberíamos hacer?¿Tomar el té y decidir qué hacer? Creo que eso es ridículo, todo lo que puedo decir es que si no hubiera aparecido el Estado de Israel, no hubiera habido 11 S.

R- Pero, si tuviéramos que convivir juntos, no va a ayudar en nada que hubiera gente con una fe muy fuerte, que simplemente crean que están en lo correcto y no quieran argumentar, porque existe gente con una fe tan fuerte como la tuya, pero en sentido opuesto.

Y- El problema Richard, es que usted tiene miedo, usted sabe que ese estado ocupa tierras musulmanas y contamina la sociedad con ideas malignas, pero no va a durar para siempre, siempre habrá soldados de Alá respondiéndoles. Lo que queremos es que los no-musulmanes salgan de las tierras que Alá dejó a Mahoma, que se larguen de aquí.

R- ¿ Usted quiere que el Islam se apodere del resto del mundo?

Y- Claro que sí, y así será. Les aconsejo que limpien su hogar, quiten sus fuerzas de nuestras tierras. Corríjanse, arreglen su sociedad, corrijan a sus mujeres…

R- ¿Corregir a nuestras mujeres? Eso no me incumbe, es asunto de ellas…

Y- No, si es asunto tuyo. Cuando ustedes toman a sus mujeres y las visten como putas…

R- ¡Yo no visto a las mujeres, se visten ellas mismas!

Y- Pero ustedes permiten que sea una norma, que las mujeres vistan así ¿qué le ocurre a su sociedad? Estamos preocupados por ustedes ¿Qué ocurre con su sistema…?

A la cuestión planteada por Yousef, añadiré algunas más ¿Qué ocurre con las religiones? ¿Cómo influyen en nuestras vidas? ¿Es la religión un medio para coartar libertades? ¿Queremos una ley divina o una ley hecha por y para el hombre?

Como dijo el filósofo estoico Epiceto “Reflexiona mucho antes de decir o hacer algo, porque no podréis remediarlo después de dicho o hecho.

FUENTE: LA WEB DE EDUARDO GIL.

El extracto publicado es de una entrevista grabada por televisión que se puede encontrar en YouTube. Este radical no es un anciano salido de otra era con las costumbres de principios del s. XX: es un joven de no más de 35 años, creo que converso, que te hiela la sangre con su mirada cargada de puro odio. Anteriormente se llamaba Joseph Cohen y fué nacido y criado como judío secular en Nuva York, fue al mudarse a Gaza cuando descubrió “la fe verdadera”.

A ver cuando pensamos racionalmente de una vez e ilegalizamos doctrinas que van claramente contra esos derechos humanos que todos decimos defender.

El Islam es contrario a dichos derechos, está mas que claro y por tanto la solución también es clara, ilegalización y erradicación.

No hay otra fórmula y una vez mas voy a insistir en que ese «discursito pacifista» que muchos de ellos nos dicen EN NUESTROS IDIOMAS ES DE LO MAS FALSO, es para engañar, SU PROPIA DOCTRINA LO INDICA, LO PERMITE, SE PUEDE DECIR QUE LO ORDENA, PARA ELLOS ES LÍCITO Y NECESARIO, EN FAVOR DE «LA VERDADERA FÉ» EL MENTIR, ENGAÑAR, ENGATUSAR, etc., a QUIENES NO LA PROFESAN (es decir, LA INMENSA MAYORIA DE LOS QUE POBLAMOS ESTE PLANETA). Ellos PUEDEN MENTIR EN INGLÉS, EN ESPAÑOL, EN ALEMÁN, EN FRANCÉS, EN SUAJIRI, EN VASCO, EN MOGOL, EN CHINO, EN «COCKNEY LONDINENSE», EN «PASOTA MADRILEÑO», EN…lo que les de la gana, LA VERDAD SOLO ES PARA CUANDO ELLOS HABLAN EN ÁRABE CON LOS SUYOS.

Por lo tanto, BASTA YA DE DEJARSE ENGAÑAR, AQUÍ NO HAY NI «INTOLERANCÍA» NI COJONES EN VINAGRE, ES PURA DEFENSA, el tío LO DICE BIEN CLARO, SOMETER A TODO EL MUNDO A LA LEY CORÁNICA, AL ISLAM.

NO quiero terminar el post sin reseñar que OTRO DE LOS GRANDES ENGAÑOS ES ESE MIEDO «PORQUE SON MUCHOS», eso es UNA FARSA, a la hora de la verdad, y a pesar de ser cierto que tienen hijos como HAMSTERS (aunque no son inofensivos y simpaticos como ese tierno animalito), su población global representa lo que nos dice este gráfico:

Me parece a mi que la diferencia es BIEN CLARA, y ¿VAMOS A TENER QUE SOMETERNOS TODOS ANTE LO QUE REBUZNA SOLO UN 20,28 % DE LA POBLACIÓN MUNDIAL?, ¡¡POR FAVOR!!, BASTA YA DE HACER EL PRIMO.

La tan manida Declaración Universal de los Derechos Humanos dice, SI, que no se puede discriminar por razones de……, religión, …… pero ES QUE ESTA DOCTRINA POLÍTICO-RELIGIOSA SE BASA EN EL SOMETIMIENTO, LA DISCRIMINACIÓN Y EL MAS ENFERMIZO DE LOS DESPOTISMOS, NEGANDO ADEMÁS EL LIBRE ALBEDRIO, EL DERECHO A CREER O NO CREER.

Por tanto HAY CAUSA SUFICIENTE PARA ILEGALIZARLA Y ERRADICARLA.

MAS HORRORES DEL ISLAM.

 

Y es que, con todo lo que está pasando, MAS QUE NUNCA DEBEMOS ESTAR AL TANTO DE TODO ESTO.

¿Que todos esos «valientes revolucionarios» piden libertad?, PUES ESTAS SON LAS LIBERTADES DEL ISLAM.

 

En los países que se rigen por la sharía (ley islamica), como es el caso de Irán, la pena de muerte es frecuente. Sólo en el 2006 ya ha habido al menos 108 ejecuciones, según Amnistía Internacional. También se ejecuta a menores de edad. La lapidación es la forma específica de ejecutar mujeres adúlteras.

Una vez se le dijo a Mahoma que «las mujeres se habían envalentonado con sus maridos», por lo cual él «concedió el permiso para que las golpearan». Cuando algunas mujeres se quejaron, Mahoma señaló: «Muchas mujeres han acudido a la familia de Mahoma para quejarse de sus maridos. Ellas no son de las mejores entre vosotras». Estaba disgustado con las mujeres que se quejaban, y no con los maridos que les pegaban. En otro momento, agrega: «A un hombre no se le debe preguntar por qué pega a su mujer».

Otro hadiz relata que en una ocasión una mujer acudió a Mahoma para pedir justicia. «Aisha dijo que la mujer [vino] usando un velo verde, [y se quejó a Aisha de su marido, y le mostró una mancha verde en su piel causada por golpes]. Entre las mujeres, era una costumbre el respaldarse mutuamente, por lo cual cuando llegó el Mensajero de Alá, Aisha dijo: ´Nunca he visto sufrir tanto a una mujer como a las mujeres creyentes. ¡Mira! ¡Su piel está más verde que su ropa!´». …[…]

«La mujer un trozo de carne» – El principal clérigo musulmán de Australia provoca una polémica al equiparar a las mujeres que no llevan el pañuelo islámico con carne descubierta y las culpa de atraer a merodeadores sexuales. «Si sacas carne sin cubrir y la colocas fuera en la calle, o en el jardín o el parque… y los gatos llegan y se la comen», dijo el jeque Taj al-Din Hilali, «¿de quién es la culpa, de los gatos o de la carne descubierta? Si [la mujer] estuviera en su cuarto, en su casa, con su velo, no habría ocurrido ningún problema.»

En «un verdadero estado islámico» los homosexuales activos serán ejecutados, afirma Arshad Misbahi, un imán de la Mezquita Central de Manchester [UK]. Según el entrevistador John Casson, el imán explica que «mientras que las ejecuciones pueden acabar en la muerte de miles», valdrá la pena «si esto disuade a millones de tener relaciones sexuales y extender las enfermedades».

Por ley mahometana, todos los seguidores de Mahoma
que se conviertan al cristianismo u otra religión,
deben ser condenados a muerte, ¡obligatoriamente!

La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente y no recurrir a la violencia ni a las amenazas. Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir al propio brazo, ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona».

¡Cuánto más durmamos los amantes de la libertad, más avanza la jihad!.

Y no olvidemos que UNO DE LOS PRIMEROS PAISES YIHADISTAS ES IRÁN, donde TAMBIÉN HUBO UNA REVOLUCIÓN «supuestamente» para CONSEGUIR LIBERTADES frente al gobierno de un tirano.

¡¡LO DE AHORA ES CALCADO A LO DE IRÁN!!, ¿realmente se puede ser tan ingenuo de creer que grupos como los «Hermanos Musulmanes» van a traer DEMOCRACIA Y LIBERTAD?.