Categoría: SOCIEDAD

Inteligencia artificial y el marketing del miedo

Se crea un monopolio, prohibiendo que particulares desarrollen IA, fuera del circulo de las big tech, bajo la excusa de IA es demasiado peligroso para la humanidad. El mejor cliente es el Estado asustado y temeroso

por Jeffrey Kihien

IA dio el gran salto durante los encierros forzados por el Covid, donde miles de millones de personas se sumergieron en el internet. (Flickr)

Hace tres años empezó como un murmullo la existencia de un súper virus que mataría cientos de millones de personas. El virus había saltado de un murciélago hacia humanos, no creo se haya escogido al murciélago al azar, este mamífero está asociado con el mal, con Drácula y puede confundir a muchos, como el agua traída de las islas Fiji, que es solamente agua, dijeron también que había sido creado en un laboratorio con fines militares, imágenes de películas sobre virus mortales y zombis alimentaron el mito, luego se bombardeó al mundo las veinticuatro horas con el número de muertos y lo mortal del virus, contagios y filas de ataúdes. Nunca nadie pudo comprobar su autenticidad y, a los que denunciaban los callaban.

Venimos viviendo con la mal llamada inteligencia artificial, desde hace ya varias décadas. Digo mal llamada inteligencia artificial, IA, porque sólo el hombre, el ser humano es inteligente, no lo son los animales, menos las máquinas, mucho menos los algoritmos, que son sistemas de datos. Pero, para fines prácticos continuaré llamándola IA, con la cual tuve el primer contacto al observar una calculadora Casio realizar las ecuaciones básicas, allá por los ochentas. Un aparatito que sumaba, restaba, dividía, multiplicaba, que luego fue mejorando al agregar más fórmulas. Lo que quiero manifestar es que la tecnología no es nueva y, nos acompaña en nuestra vida diaria desde hace décadas. El buscador Google, es IA y, la base de datos más grande del planeta, datos e información que tú produces.

IA dio el gran salto durante los encierros forzados por el Covid, donde miles de millones de personas se sumergieron en el internet para entregar toda su vida; incluyendo recuerdos, confesiones, secretos, fotografías, videos, audios, perversiones, a la IA. La masiva acumulación de información, nunca antes vista en la historia, es el trampolín que permite ahora al software reconocer fotografías y describirlas, antes se tenía que describirla para que Google entregue la foto, esta es un innovación en IA, la capacidad para ver, el robot puede ver, reconocer miles de millones de objetos que tú le has proporcionado con las fotos y videos que cuelgas constantemente en la web. El robot tiene todas tus fotos y conoce también tu voz, y hasta tus sentimientos. Toda la información en la web es parte de su memoria.

Las compañías de big tech fueron las promotoras del encierro pandémico y, Bill Gates la cara y voz que lo promocionaba para salvar al mundo, mientras le comprábamos sus productos tecnológicos y luego su vacuna, siendo lo más interesante la información que las big tech prácticamente nos obligaron a entregarle para alimentar la memoria de IA y, hacer posible lo que ahora es; un software que habla, escucha, ve, escribe, dibuja y miente. Cuando IA miente, sus creadores le llaman “alucinación,” jamás aceptaran la maquina miente, pues es una aberración humana, pero sí, tenemos que aceptar llamarla Inteligencia, esa característica únicamente humana a las combinaciones estadísticas que el software desarrolla. Me hace pensar mal sobre estos billonarios filántropos de la tecnología, más ahora que la estrategia de marketing de IA es similar a la del Covid, el miedo. He escuchado a Elon Musk manifestar que se debería retardar el lanzamiento y desarrollo de IA, por su peligro, ocasionando el murmullo global sobre la posibilidad de que las maquinas destruyan el planeta si les damos autonomía, pero al mismo tiempo Musk desarrolla su propia IA. El miedo es la herramienta de dominación. En reciente entrevista en Fox, Musk propone que el estado regule IA. Esa propuesta merece análisis y protesta. IA es utilizada por el Partido Comunista Chino para controlar a sus ciudadanos, les descuenta puntos si se portan mal, y son constantemente vigilados cuando caminan por las calles, cuando realizan cualquier transacción e interacción humana, porque también están obligados a utilizar moneda digital, haciendo posible que el gobierno conozca todos sus hábitos. Lo que Musk propone, a mi entender, es que las big tech desarrollen la tecnología, la administren y luego la arrienden al gobierno, el cual les dictará ciertas pautas, mientras utiliza IA para espiar en todo el mundo incluyendo a sus propios ciudadanos. Se crea un monopolio, prohibiendo que particulares desarrollen IA, fuera del circulo de las big tech, bajo la excusa de IA es demasiado peligroso para la humanidad. El mejor cliente es el Estado asustado y temeroso, ya lo hemos visto con la pandemia, en donde se desarrolló el marketing del terror. El Estado asustado es siempre arbitrario y, reacciona como un animal atacado, por instinto.

Existen muchas industrias y oficios desplazados por IA, el periodismo y los ensayos de opinión son unos de ellos, luego vendrá la práctica legal, médica, el cine, música, arte, literatura. Como en toda innovación, siempre existe el temor, lo hubo con el fuego, la rueda, la máquina a vapor, los trenes, la internet, pero el hombre, creación divina e inteligente, siempre está cientos de pasos delante de cualquier creación artificial, podríamos por ejemplo dejar de utilizar redes sociales, pobladas de señuelos IA, y eso es lo que opino sucederá. Pero les confirmo y juro, el que escribe estas líneas es un humano de carne y hueso, nacido de una mujer.

«La humanidad no es sostenible», el último grito “ambientalista”

El biólogo Paul Ehrlich dijo en la cadena estadounidense CBS que «la humanidad no es sostenible». En los años 70 vaticinó que cientos de millones de personas morirían de hambre en esa década. Pero no fue así

por Mamela Fiallo Flor

Este planteamiento de que la humanidad no es sostenible calza perfecto en los planes de los políticos y economistas que pretenden mayor control. (PanAm Post)

El alarmismo climático ha normalizado un discurso de control de consumo e intervencionismo estatal que paulatinamente incluye también la promoción del control de población. Pero comenzando el año 2023 este planteamiento parece haber ido un paso más allá. “La humanidad no es sostenible”, afirmó el biólogo Paul Ehrlich en la cadena estadounidense CBS.

“La humanidad no es sostenible. Para mantener nuestro estilo de vida (el tuyo y el mío, básicamente) para todo el planeta, necesitarías cinco Tierras más. No está claro de dónde van a venir los recursos necesarios, los sistemas que sustentan nuestras vidas, que por supuesto son la biodiversidad que estamos acabando. La humanidad está muy ocupada sentada en una rama que estamos cortando”, sentenció Ehrlich en 60 Minutes, uno de los programas de mayor audiencia en Estados Unidos.

Sus teorías alarmistas han fallado

El presentador Scott Pelley mencionó que Ehrlich había sido visto como un alarmista cuando salió “Population Bomb“. Dicha obra insinúa que la supuesta sobrepoblación acabará con el planeta.

“Estaba alarmado. Todavía estoy alarmado. Todos mis colegas están alarmados”, dijo Ehrlich. “La tasa de extinción es extraordinariamente alta ahora y aumenta todo el tiempo”.

A lo largo de su carrera, Ehrlich ha promovido un discurso fatalista. Desde los años 70 auguró que cientos de millones de personas morirían de hambre en esa década. Pero no fue así. Pronosticó que Inglaterra no existiría para el año 2000 y su fatalista profecía no se cumplió. También advirtió en la década de los 80 sobre “una ruptura total de la capacidad del planeta para sustentar a la humanidad”. Pero aquí sigue.

La fertilidad se desplomó 50 % en los últimos 70 años

Así como el exvicepresidente de EE. UU., Al Gore, desacertó con el alarmismo climático, también falla Ehrlich. En realidad está sucediendo lo contrario a lo que él ha vaticinado. La pirámide poblacional está invertida. No existe un problema de sobrepoblación sino de baja natalidad. La tasa de fertilidad humana se desplomó aproximadamente 50 % en todo el mundo en los últimos 70 años. La familia promedio tenía cinco hijos en 1952, pero ahora tiene menos de tres. Para el año 2020, el Ministerio de Sanidad de España reportaba 341.315 nacimientos y 493.776 defunciones. Una tendencia similar a la del año anterior. Esto indica que en este país mueren más personas de las que nacen.

Si las tasas de fertilidad no se elevan por encima de los niveles actuales, aproximadamente la mitad de los países de Europa perderían 95 % o más de su población. Así lo pronostica un informe de la ONU titulado Población mundial a 2300, que hace proyecciones poblacionales para ese año. «La Unión Europea, que recientemente se ha expandido para abarcar a 452 – 455 millones de personas (según cifras 2000 – 2005 ), caería en 2300 a solo 59 millones. Aproximadamente, la mitad de los países de Europa perderían 95 % o más de su población; y países como la Federación de Rusia e Italia tendrían solo el 1 por ciento de su población actual”.

Reducción de población para mayor control

En lugar de incentivar el crecimiento poblacional, la izquierda política promueve la disminución de la población, sembrando una profunda misantropía, donde retrata al ser humano como el problema y no la solución. De la mano de la radicalización del Partido Demócrata hacia la izquierda, el senador Bernie Sanders ha propuesto financiar abortos en países en vías de desarrollo para combatir el “cambio climático”. Una vez en el poder, Joe Biden revocó el Acuerdo de Ciudad de México para costear abortos con fondos federales desde México y más al sur.

Para comprender el alcance de estas propuestas es necesario conocer al economista marxista Robert Heilbroner. Con la caída del Muro de Berlín, él llamó a volcar la revolución socialista del obrero a la salvación del planeta.

«Las fábricas y almacenes y las granjas y tiendas de una formación socioeconómica socialista deben coordinarse… y esta coordinación debe conllevar la obediencia a un plan central», proclamó.  Llamó a «repensar el significado del socialismo» para enfrentar «la carga ecológica que el crecimiento económico está imponiendo al medio ambiente».

De aquí surge el término “sandía” (verdes por fuera y rojos por dentro), un disfraz ecologista que encubre un discurso socialista, sobre todo totalitario, pues sus promotores proponen que todo, desde la producción hasta la reproducción, sean planificadas por el poder central.

Este planteamiento de que la humanidad no es sostenible calza perfecto en los planes de los políticos y economistas que pretenden mayor control. Como Thanos, el villano de los Vengadores, proponen eliminar a la mitad de la población “para salvar el planeta”. Y al hacerlo, en nombre de la naturaleza, promueven ir contra el sentido de supervivencia, una incoherencia total.

Policía Trans ¿salvación o condena?

Siento compasión, rabia e impotencia por la situación de vulnerabilidad de las mujeres que no importan a nadie con poder

Por: Irene González

Dos personas sostienen una bandera trans durante una concentración convocada frente al Congreso de los Diputados. Europa Press

Desde que el Gobierno aprobó la nueva Ley Trans, que permite la libre autodeterminación de género, tengo pesadillas recurrentes sobre cómo defenderé mi intimidad el día que un tipo entre en el vestuario de mujeres de mi gimnasio afirmando que es mujer. No es ninguna excusa para no ir. Es un miedo real ante una posibilidad cada vez más cercana. Como era previsible y constatable, según experiencia de otros países Occidentales perturbados, antaño civilizados, hay un aumento exponencial de solicitudes de cambio registral de sexo, donde más del 95% de éstas son de hombres biológicos.

Me sentiría vejada, incómoda, amenazada e indefensa. Pero, ¿cómo voy a defenderme sola en una situación vulnerable para mi privacidad, ante alguien que accede a ella al resguardo de la ley y contra mi voluntad? ¿Cómo puedo protegerme de esta humillación a la que soy obligada desde el Gobierno a consentir contra mi expreso deseo? Ni siquiera me estaría permitido mostrar mi disconformidad. Sólo podría sonreír y aplaudir, como mujer sumisa que no soy. Me han arrebatado mi derecho a no consentir, a decir ¡no! Ya ni siquiera sé si es posible pensarlo, si puedo compartir mis miedos como mujer a modo casi de auxilio ante la posible situación violenta para mi intimidad, en la que una persona con genitales masculinos esté junto a mí en el vestuario. Tengo que apuntarme a kárate o boxeo, o ir con una bolsa en la que pueda llevar un palo para defenderme si es preciso.

Si pido auxilio al personal del centro no me defenderán. Podrían ser acusados de tránsfobos y cometer infracción muy grave con sanción entre 10.001€ y 150.000€ según la citada Ley. Si hago una foto y lo denuncio en redes, la Policía Nacional vendría a detenerme por delito de odio y no al que se descubre desnudo ante mí contra mi voluntad. Cambiarme de gimnasio no solucionaría el problema, especialmente en aquellos exclusivos para mujeres. Si el feminismo posmoderno considera que todos los hombres biológicos son machistas, violadores y depredadores, ¿cómo es posible que la mera voluntad de estos en su autodefinición como mujer haga desaparecer ese peligro para nosotras? Al contrario, me siento más expuesta a esa minoría que sí son realmente unos delincuentes sexuales, o violentos misóginos que encuentran amparo en esta legislación, con la que acceden a sus víctimas mayor facilidad. Ellos tienen incentivos para la solicitud del cambio de sexo en el Registro Civil, como los presos que lo han solicitado para ser trasladados a cárceles de mujeres. Siento compasión, rabia e impotencia por la situación de vulnerabilidad de las mujeres que no importan a nadie con poder.

Pero quizá haya una salvación en la propia condena de la agenda global del género. Una grieta en el sistema que nos muestra de forma involuntaria el policía Trans. Un opositor a Policía Local en varios municipios de Madrid efectuó la solicitud de cambio registral de sexo para poder conseguir más fácilmente una plaza como policía. Las pruebas físicas del examen de acceso tienen unos baremos inferiores para mujeres. Su innegable superioridad física como hombre biológico le permitió conseguir mejor puntuación que el resto de aspirantes femeninas, y por tanto una enorme ventaja para el acceso a un puesto de Policía.

Pero esta noticia que ha indignado a tantas ilumina el camino. La Ley Trans de libre autodefinición del género es una denuncia a todo ese sistema injusto de acceso al Ejército, a la Guardia Civil, a los bomberos o a la Policía que establece diferentes baremos físicos entre hombres y mujeres. Esa diferencia es un reconocimiento explícito a dos cuestiones clave: que biológicamente los hombres tienen más fuerza física que las mujeres, y que la existencia de esos baremos diferentes supedita a los ciudadanos, y especialmente de las ciudadanas, a los deseos de unas mujeres de acceder a una profesión por encima de las necesidades de seguridad de la población.

Hay mujeres policías excepcionalmente buenas y capaces para puestos donde la fuerza física no sea lo primordial. Pero ante un ataque de una manada de atacantes, quizá sean capaces de defenderme mejor unos hombres biológicos policías con la misma fuerza que mis atacantes. Quizá ahora los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad cubran todas sus plazas con hombres y personas Trans de origen masculino provocando un incremento de la seguridad ciudadana de las mujeres.

Estas políticas lunáticas de género ya han conseguido su finalidad, que no es proteger a las personas con disforia, sino dividir a la población y enfrentarla. La ruptura del sistema de realidad y el desprecio a la biología para imponer un nuevo orden social en el que no haya mujeres, ni hombres, sino una homogénea sociedad de géneros confusos y fluidos, de clones prescindibles e hipnotizados por la falsa bandera de la diversidad.

Las políticas de la UE: el asalto a nuestra libertad, costumbres y tradiciones

por Francesco Giubilei

Se trata de fenómeno que encuentra su aplicación en la política, pero que hunde sus raíces culturales en el concepto de odio a lo propio. De ahí el deseo de borrar nuestra identidad construyendo una nueva Europa mediante normativas de la Unión Europea.

Si las analizamos una a una, las normativas aprobadas por la Unión Europea en los últimos años parecen decisiones con un impacto limitado a un único ámbito social, como, por ejemplo, el medio ambiente, la alimentación, la familia o la religión. Ahora bien, si unes todos los puntos, surge con claridad un diseño político muy preciso.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que se trata de un proyecto realizado por una parte del establishment europeo para redefinir nuestros estilos de vida, nuestras costumbres y tradiciones: un gran plan de reeducación pedagógica basado en un leitmotiv, el sentido de culpa. Tenemos que cambiar nuestra manera de vivir porque nuestros comportamientos hacen que el planeta se deteriore. Tenemos que dejar de comer carne porque las granjas producen demasiada contaminación. Ya no podemos decir que un niño nace de una madre y un padre porque es discriminatorio. No se pueden celebrar fiestas cristianas porque los fieles de otras religiones se ofenden. Tenemos que renunciar a nuestro pasado a causa del colonialismo y otras gaitas… Todo un desparrame de corrección política.

Es un fenómeno que encuentra su aplicación en la política, pero que hunde sus raíces culturales en el concepto de oikofobia, el odio al hogar, el odio a lo propio. De ahí el deseo de borrar nuestra identidad construyendo una nueva Europa mediante normativas y directivas de la Unión Europea que imponen decisiones de arriba a abajo y deben ser aceptadas e implementadas por los ciudadanos. Se pierde así uno de los pilares básicos del buen gobierno, que es el principio de subsidiariedad. Cuanto más cerca esté una institución del ciudadano, mejor podrá realizar su tarea y más podrá el ciudadano verificar su trabajo. Por el contrario, cuanto más lejos esté el poder de los ciudadanos, más difícil resultará controlar la acción de quienes lo ejercen. Y como es bien sabido, una entidad supranacional como la UE es cualquier cosa menos un organismo local.

El campo de acción de la UE es global y se inmiscuye en todos los ámbitos de nuestra vida, pero hay algunos sectores sobre los que la acción comunitaria se empecina especialmente, en particular el medio ambiente. La nueva Biblia de la UE se llama Green Deal (Acuerdo verde), un gran plan que ya está en marcha y cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad energética en 2050, con un plazo inicial en 2030 mediante el “Fit for 55”, es decir, la reducción de emisiones en un 55%. Para entender la relevancia que las instituciones europeas atribuyen a este proyecto, basta citar las palabras de la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, para quien el Green Deal será “como el aterrizaje del hombre en la luna”.

Aunque el plan de la UE es efectivamente lunático en términos de contenido y de plazos, las consecuencias para los ciudadanos europeos son, lamentablemente, bien concretas.

La última hazaña ha sido prohibir los automóviles diésel y gasolina para 2035, una decisión votada en el Parlamento Europeo la semana pasada. Los efectos socioeconómicos de esta decisión son múltiples y corren el riesgo de desmantelar el liderazgo europeo e italiano en el sector del automóvil. No sólo afecta a las grandes compañías automovilísticas sino también a numerosas PYMES dedicadas a los componentes. Además del impacto en el empleo, esta decisión frenará las inversiones en biocombustibles, motores híbridos y otras tecnologías alternativas a la electricidad menos contaminantes. Pero hay otro aspecto aún más preocupante y se refiere a la seguridad. Tras la crisis energética de los últimos meses en la que comprendimos por fin lo que significa depender en demasía de un único proveedor de gas como Rusia, la UE no parece haber aprendido la lección y está cometiendo un error parecido con China, que tiene un papel preponderante en el vehículo eléctrico.

Lo mismo sucede con las energías renovables ya que Beijing detenta prácticamente el monopolio de las tierras raras, minerales esenciales para los componentes de paneles solares y turbinas eólicas. Centrarse en exclusiva en las energías renovables sin haber desarrollado primero una cadena de suministro europea es un suicidio en términos de seguridad energética.

Otro sablazo para los ciudadanos es la directiva de vivienda verde que aún no ha sido aprobada por el Parlamento Europeo, pero que es casi cosa hecha. Esta directiva presenta numerosos problemas insalvables, en particular para los italianos, que tienen más activos inmobiliarios que otras naciones europeas. La obligación de mejorar la eficiencia es un aumento disfrazado del valor patrimonial que no tiene en cuenta las características de muchos de nuestros edificios, especialmente en los centros históricos, construidos hace siglos y que nunca podrán ser eficientes al 100%. En efecto, la propuesta inicial de la directiva recogía la imposibilidad de vender o alquilar viviendas que no presentaran eficiencia energética. Es un ejemplo perfecto de cierta mentalidad, generalizada en Bruselas, que afecta a la propiedad privada.

La Unión Europea no solo entra en nuestras casas, también nos dice qué debemos comer. La obsesión por la alimentación es la nueva frontera de la reeducación europea, que quiere que dejemos de comer carne porque las granjas contaminan, aunque los insectos sí que son bienvenidos en nuestras mesas. No entiende que estamos perjudicando a un sector como el alimentario que no sólo forma parte de nuestra identidad, sino que también representa uno de los principales sectores económicos del país. De forma reciente, fue el vino el producto que acabó en el banquillo de los acusados con la propuesta irlandesa de incluir las palabras “perjudica gravemente la salud” en las etiquetas de las botellas.

Si no se está de acuerdo con las políticas de la UE, se nos tacha de “negacionista climático” en el tema del medio ambiente y de “teórico de la conspiración” en el caso de los insectos. Pero el caso más llamativo es el asunto de la familia, ya que argumentar que un niño nace de un padre y de una madre o estar en contra del vientre de alquiler lleva a ser acusado de “homofobia”. Así es como asistimos a la ausencia de verdaderas políticas de apoyo a la natalidad y a la familia, y tenemos que aguantar una catarata de normas para las “familias” (estrictamente en plural).

Si el hundimiento de las tasas de natalidad no es una prioridad para la Unión Europea, sí lo es la inmigración, no tanto para regular los flujos migratorios, sino para suplir el declive demográfico con una nueva fuerza de trabajo que sataniza el concepto de fronteras y promueve la sociedad abierta.

Así es como ha surgido la superación del concepto de nación y el deseo de borrar nuestra identidad fundada en raíces cristianas. Y eso a pesar de que, como recuerda Benedicto XVI, el autor de un libro esclarecedor como La nueva Europa: identidad y misión“Europa no es un concepto geográfico, sino cultural, conformado por un recorrido histórico que, aunque conflictivo, está centrado en la fe cristiana”.

Es difícil olvidar el documento de la Comisión Europea que quería suprimir la palabra Navidad y los nombres de pila. Pero, mientras tanto, la UE, empeñada en denunciar una supuesta islamofobia, no dice ni una palabra sobre los crecientes episodios de intolerancia hacia los cristianos (que mientras no se demuestre lo contrario son la mayoría de los ciudadanos) en los países europeos. En Francia y Bélgica, los casos de iglesias quemadas, estatuas religiosas destrozadas, e incluso sacerdotes asesinados como el padre Jacques Hame, se han vuelto habituales.

Si se considera que lo espiritual y lo religioso son aspectos de la vida humana de los que podemos prescindir (Augusto del Noce ya advertía de los peligros de la secularización), la reeducación europea pasa por el uso de la tecnología y por la tecnocracia. Las redes sociales e internet, que deberían representar una herramienta para la libertad de palabra, corren el riesgo de verse restringidas bajo el pretexto de luchar contra la desinformación y la injerencia extranjera, como lo demuestra la última directiva europea sobre publicidad política.

El enfoque dirigista de la Unión Europea no perdona a ningún sector de la sociedad y está cada vez más omnipresente. Prevalece sobre las naciones y las autoridades locales, sin tener en cuenta las necesidades de las comunidades y favoreciendo una visión homogeneizadora. Una función pedagógica destinada a los europeos, plasmada negro sobre blanco por la UE en las conclusiones de la Conferencia sobre el futuro de Europa. Por un lado, propone una estandarización destinada a borrar las identidades individuales. Por otro, las políticas europeas acaban siendo rehenes de minorías ideológicas que quieren imponer su agenda.

Y por si las normativas y directivas aprobadas hasta la fecha no fueran suficientes, lo peor está por llegar: la reeducación europea no ha hecho más que empezar.

El antídoto a la tiranía es la libertad, no la democracia ni el Gobierno Mundial

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: The Antidote to Tyranny is Liberty, Not Democracy or International Government
Traducido por El Medio

El lenguaje político manipula el debate político. Los detractores del aborto que se definen a sí mismos como «pro vida» convierten semánticamente a los partidarios del aborto en «pro muerte». Los partidarios del aborto que se definen como «pro elección» semánticamente convierten cualquier oposición en «anti elección». ¿Quién quiere ser «pro muerte» o «anti elección», después de todo? Tal es la naturaleza de la política. Las palabras son armas: cuando se manejan con destreza, modelan el campo mental de batalla.

Así las cosas, ¿por qué los dirigentes occidentales hablan tanto de democracia y tan poco de derechos individuales? ¿Por qué predican las virtudes de las instituciones internacionales mientras demonizan el nacionalismo como algo xenófobo y peligroso? Eso significa que la soberanía nacional y los derechos naturales e inviolables están siendo atacados frontalmente en todo Occidente.

Se ha vuelto bastante común que los políticos europeos y estadounidenses dividan el mundo entre naciones «democráticas» y «autoritarias»; las primeras son descritas como poseedoras de una bondad inherente y las segundas, despreciadas como una amenaza para la existencia misma del planeta. Por supuesto, después de más de dos años de imposición de mascarillas, vacunas y permisos de viaje por el covid-19, a menudo por medio de acciones ejecutivas o administrativas unilaterales –y no por medio de una decisión del Legislativo o tras un referéndum popular–, cuesta afirmar que las naciones democráticas están libres de impulsos autoritarios.

Cuando los presidentes y primeros ministros elaboran y aplican leyes a su antojo so pretexto de los «poderes de emergencia», la ciudadanía no debería sorprenderse cuando descubren un sinfín de emergencias que requieren una actuación urgente. Si hay alguna duda al respecto, sólo hay que mirar la implacable decisión del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, de sofocar las protestas pacíficas del Convoy de la Libertad de los camioneros contra la obligatoriedad de las vacunas experimentales, a principios de este año, confiscando cuentas bancarias y efectuando detenciones por la fuerza, con escasa consideración por el proceso debido o la libertad de expresión de los canadienses. La emergencia decretada por Trudeau prevaleció sobre los derechos individuales de los ciudadanos canadienses.

Ciertamente, la democracia en sí misma no es garantía de una sociedad noble y justa. En una democracia perfectamente funcional de cien ciudadanos, cincuenta y uno pueden votar para negar a los otros cuarenta y nueve la propiedad, la libertad e incluso la vida. Si un miembro de la minoría se ve esclavizado por el Estado o condenado a ser ejecutado simplemente porque la mayoría así lo desea, no cantará las alabanzas de la democracia cuando le pongan la soga al cuello.

Los principios del federalismo (donde la jurisdicción del gobierno soberano se divide entre una autoridad central y sus partes constituyentes locales) y la separación de poderes (donde las funciones judicial, legislativa y ejecutiva del gobierno se dividen en ramas distintas e independientes) procuran controles de peso contra la concentración y el abuso del poder.

Ahora bien, es la asunción que ha hecho tradicionalmente Occidente de los derechos naturales, que existen al margen de y son superiores a la autoridad constitucional, lo que brinda la mayor protección contra el poder injusto del gobierno (democrático o no). Cuando los derechos naturales se consideran inviolables, como sucede en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, la libertad de expresión no puede ser censurada simplemente por que el gobierno no esté de acuerdo con determinado mensaje. Cuando la propiedad privada se entiende como un derecho inherente a los individuos, Trudeau no puede ir tan fácilmente a por las cuentas bancarias privadas al declarar una emergencia. Sin embargo, cuando los derechos naturales individuales se consideran obsequios del gobierno, desaparecen rápidamente cuando las autoridades lo consideran oportuno.

Cada vez es más frecuente que se ataque a los derechos individuales como «egoístas» y contrarios al «bien común». Si los gobernantes convencen a los ciudadanos de que los derechos personales no existen, o de que no deberían existir, entonces los regímenes autoritarios que adoptan diversos tonos de comunismo o fascismo llaman a la puerta.

El imperio de la ley no sanciona la tiranía simplemente porque lo injusto haya sido promulgado democráticamente. Si una minoría con derecho a voto resulta vulnerable ante los caprichos de la mayoría, entonces percibirá el régimen democrático como excesivamente autoritario. Y si su vida, su libertad o su propiedad están en juego, es muy posible que usted prefiera el juicio de un dictador benévolo antes que las exigencias de una turba resentida pero democrática.

Lo contrario de la tiranía no es la democracia, sino la libertad y los derechos individuales. ¿No resulta sorprendente, pues, que los dirigentes occidentales exalten la democracia pero rindan tan poco homenaje a las libertades personales? Sin duda, la civilización occidental debería ensalzar la libertad de expresión, la libertad de religión y la libertad de acción, tan arduamente conquistados. Sin duda, el avance de la libertad humana debería celebrarse como un triunfo de la razón y la racionalidad sobre los sistemas feudales de poder y sus formas imperiosas de control. Las sociedades libres se distinguen de los regímenes autoritarios por su firme protección de los derechos humanos inviolables, que existen con independencia del derecho estatutario. Sin embargo, rara vez se habla de la libertad y los derechos individuales. Los políticos ensalzan las «virtudes» de la democracia y poco más. Es como si un juego de manos lingüístico hubiera despojado a los ciudadanos occidentales de su patrimonio más valioso.

Los líderes políticos occidentales han recurrido al vudú retórico para sustituir la «libertad individual» por vagas nociones a la «democracia», y utilizado una brujería similar para sustituir la soberanía nacional por formas internacionales de gobierno. ¿Qué son la Unión Europea, las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud sino estructuras institucionales para debilitar el poder del voto particular de los ciudadanos de cada nación entregando a no ciudadanos poderes antaño vinculados a la soberanía nacional?

¿No es extraño que los dirigentes occidentales alaben la democracia por encima del autoritarismo mientras, al mismo tiempo, reducen el poder de sus votantes y refuerzan la autoridad de las instituciones extranjeras? ¿No deberían las naciones democráticas decidir sus propios destinos? Si no es así, si deben someterse a la autoridad de la UE, la ONU o la OMS, ¿pueden seguir afirmando que están siendo gobernadas democráticamente?

Hoy en día, nacionalismo es un término denigrante, como si todo lo que se haga en interés de la nación fuera intrínsecamente sospechoso. Los ciudadanos que expresan orgullo patriótico por su cultura y su historia suelen ser tachados de cerriles e intolerantes. Los movimientos políticos que defienden la autodeterminación nacional (como la coalición MAGA del presidente Trump en Estados Unidos y el Brexit en el Reino Unido) son ridiculizados habitualmente como «fascistas» o «neonazis». Y se les tacha de «amenazas« a la democracia incluso cuando triunfan en elecciones democráticas.

Pero ¿por qué las formas más grandes y vastas de gobierno internacional deberían considerarse más virtuosas y menos corruptas que las formas nacionales? Cuando Roma pasó de República a Imperio, ¿se volvieron sus instituciones, ya internacionales, intrínsecamente más fiables? Cuando el Sacro Imperio Romano Germánico unió gran parte de Europa, ¿lucieron sus emperadores menos autoritarios? Por otra parte, si el Partido Nazi de Hitler hubiera logrado conquistar toda Europa, ¿habría merecido su Unión Europea una mayor legitimidad que los regímenes nacionales de Polonia, Bélgica o Francia?

Seguramente es tan absurdo alabar las instituciones internacionales por encima de los regímenes nacionales sin tener en cuenta las formas que adoptan como lo es alabar la democracia sin tener en cuenta las libertades y los derechos individuales. Seguramente es más fácil fiscalizar las acciones de un político local que exigir responsabilidades a un funcionario de un ente lejano, en Washington DC, Nueva York, Bruselas o Ginebra. Sin embargo, los organismos internacionales gozan hoy de una enorme consideración, mientras que los nacionales son tratados con frecuencia con desdén. Es como si la soberanía nacional hubiera sido demolida porque no se puede confiar en los votos de las naciones democráticas para servir a los intereses internacionales. Cuando los líderes occidentales replican como loros lo quedice el Foro Económico Mundial, no parece que sigan el mandato de sus electores. Recurrir a organizaciones no electas, no transparentes y que no rinden cuentas parece una forma bastante extraña de luchar contra el autoritarismo.

Cuando a las poblaciones nacionales se les niega la autodeterminación y las libertades personales se tratan como privilegios en vez de como derechos, la tiranía nunca está lejos de imponerse. Ocultar esa realidad tras manipulaciones del lenguaje no cambia la poderosa verdad. Simplemente se difiere el conflicto para más tarde, cuando sea más explosivo.

El documento europeo de identidad digital se aprobará sin pasar por el Parlamento

Así es el nuevo DNI 4.0: cambios y novedades del documento que entra en vigor en toda Europa | Policía Nacional.

El documento de identidad digital entra en su fase de implantación a escala europea. Después de que la Comisión revelara la arquitectura técnica que dará soporte a los distintos proyectos piloto, y de que se eligieran a las empresas que los van a elaborar, el documento digital está ahora en manos de las instituciones europeas, y podría entrar en vigor sin necesidad de votación parlamentaria.

La ley sobre el documento digital de identidad entra esta primavera en la fase de negociaciones institucionales entre el Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo. Inicialmente previsto para ser sometido a votación plenaria de los eurodiputados este mes, el paquete legislativo sobre las posibilidades que permitirá el próximo documento digital europeo podría saltarse esta fase y negociarse al más alto nivel de las instituciones europeas sin contar con la opinión de los eurodiputados.

De acuerdo con el Reglamento del Parlamento Europeo (artículo 71.1), la comisión parlamentaria encargada del expediente de identidad digital (en este caso, la comisión ITRE, responsable de asuntos industriales) votó por mayoría de sus miembros una autorización para llevar la ley directamente a la mesa de negociación, sin debate y sin votación de los eurodiputados.

De este modo, la ley europea del documento de identidad digital continuará su periplo legislativo entre la Comisión Europea (gobierno ejecutivo) y el Consejo Europeo (representación de los Estados miembros), y se saltará el debate parlamentario.

El documento incluye el historial médico

El documento de identidad digital lleva más de año y medio entre los planes de la Unión Europea. En junio de 2021 se modificó el Reglamento sobre Derechos Digitales (Reglamento eIDAS) para incluir el marco jurídico del futuro documento digital.

Desde entonces se han producido dos grandes piruetas. En primer lugar, el típico equipo oscuro de expertos de la Comisión Europea ideó la arquitectura de referencia que dará soporte a los documentos digitales y los hará interoperables. Después, dos empresas (Potential y Nobid) fueron elegidas por la Comisión para construir los primeros pilotos.

El documento digital, una aplicación anclada en el teléfono móvil sobre una nueva generación de tarjetas SIM, contendrá los datos civiles y biométricos (huella dactilar, foto, etc.), permitirá alojar el expediente médico y recibir recetas electrónicas de fármacos, dará acceso a la cuenta bancaria y a servicios gubernamentales (impuestos, prestaciones sociales), contendrá el permiso de conducir y potencialmente todos los documentos y certificados importantes (diplomas, certificados de seguro). Por último, deberá poder servir de terminal de pago, a través de la conectividad NFC de los teléfonos móviles, y será compatible con el próximo euro digital.

Esta tecnología es una herramienta de control político. Otorga a los Estados un conocimiento exhaustivo del comportamiento cotidiano de sus ciudadanos. Las empresas que están coconstruyendo los primeros proyectos piloto (Thales, Idemia), están en la vanguardia de las tecnologías de vigilancia y control policial.

Los documentos dotarán a los ciudadanos europeos de un identificador único que será rastreable por los gobiernos europeos y las empresas que los van a elaborar. Las personas quedan equiparadas al ganado y a sus propias mascotas domésticas.

FUENTE: mpr21

Bienvenidos al futuro orwelliano: control mental, telepatía, supersoldados, transhumanismo, supervigilancia.

Leer la mente, telepatía, insertar y eliminar memorias, intercambio directo de pensamientos a través de ordenadores, super soldados, aprender Karate en un minuto, suena a ciencia ficción pero estas tecnologías podrían estar más cerca de lo que crees, algunas incluso a menos de 10 años.

Publicado por Melvecs

En abril de 2017, Mark Zuckerberg, CEO de Facebook confirmaba que están desarrollando tecnología para permitir a los usuarios comunicarse utilizando sólo sus pensamientos. «Suena imposible, pero está más cerca de lo que piensas«, dijo la Sra. Regina Dugan, quien se unió a Facebook desde Google el año pasado y anteriormente lideró DARPA, la división avanzada de investigación de defensa del gobierno de Estados Unidos. Dijo que permitir a la gente transcribir rápidamente pensamientos les permitiría enviar mensajes y correos electrónicos en un instante, pero dijo que el proyecto era sólo el comienzo de los esfuerzos de lectura mental de Facebook. La Sra. Dugan sugirió que en el futuro, las personas podrían compartir pensamientos directamente, eliminando las barreras de los diferentes idiomas.

Imagina que la telepatía fuera real. Si por ejemplo, pudieras transmitir tus pensamientos a una computadora o a otra persona simplemente pensando en ellos. Pues según la fundadora de OpenwaterMary Lou Jepsen, esto será posible en sólo ocho años, gracias a la tecnología en la que su compañía está trabajando. Jepsen es una ex ejecutivo de ingeniería en Facebook, Oculus, Google [X] e Intel. También ha sido profesora en el MIT y es inventora de más de 100 patentes. La tecnología M.R.I. actual ya puede ver tus pensamientos: «Si te arrojaran a una máquina de resonancia magnética ahora… podría decirte qué palabras estás a punto de decir, qué imágenes tienes en la cabeza, o en que canción estás pensando» dijo Jepsen.

Jepsen no es la única que sueña con la comunicación por el pensamiento. A principios de este año, Elon Musk lanzó Neuralink, una compañía con el objetivo de fusionar nuestros cerebros con el poder de la computación, aunque con un enfoque diferente. «Elon Musk está hablando de nanopartículas de silicio pulsando a través de nuestras venas para hacernos una especie de computadoras semi-cyborg», dice Jepsen. Pero, ¿por qué no adoptar un enfoque no invasivo? No se puede hablar de telepatia sin tocar las implicaciones éticas, si el uso de un sombrero le permitiera leer pensamientos, entonces: «¿Puede la policía hacerte usar un sombrero así? ¿Puede el militar hacerte usar ese sombrero? ¿Tus padres pueden hacerte usar ese sombrero?

En 2014, un científico en la Universidad de Harvard probó enviar una imagen dentro de la cabeza de alguien a otra persona, enviando un mensaje de la India a Francia. «Es una especie de realización tecnológica del sueño de la telepatía, pero definitivamente no es mágico«, dijo a AFP Giulio Ruffini, físico teórico y co-autor de la investigación. Para el experimento, una persona que llevaba un electroencefalograma (EEG) inalámbrico, vinculado a internet pensaría un simple saludo, como «hola» o «ciao». Una computadora tradujo las palabras en código binario digital, presentado por una serie de unos o ceros. Luego, este mensaje fue enviado por correo electrónico desde la India a Francia, y entregados vía robot al receptor, que a través de la estimulación cerebral no invasiva podía ver destellos de luz en su visión periférica. Los sujetos que recibieron el mensaje no oyeron ni vieron las palabras en sí, sino que pudieron informar correctamente los destellos de luz que correspondían al mensaje.

Los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon hicieron recientemente un avance científico utilizando algoritmos de máquina para adivinar con precisión lo que la gente está pensando. En otras palabras, como la universidad se refirió a ella, han «aprovechado la tecnología de ‘lectura de la mente’ para decodificar pensamientos complejos.» «El nuevo estudio demuestra la codificación cerebral de 240 eventos complejos, oraciones que utilizan un alfabeto de 42 componentes de significado, o características semánticas neuronalmente plausibles, que consisten en características, como persona, configuración, tamaño, interacción social y acción física». Según el estudio, publicado en Human Brain Mapping, usando el algoritmo inteligente, el equipo pudo discernir lo que se pensaba en un momento dado – e incluso el orden de una oración en particular. Después de entrenar el algoritmo en 239 de las 240 frases y sus escaneos cerebrales correspondientes, los investigadores fueron capaces de predecir la última frase basada sólo en los datos del cerebro. La investigación tiene implicaciones para el futuro del sistema de justicia penal.

De acuerdo con DARPA, «existe una gran necesidad de dispositivos económicos de grabación neural  ($30 USD) y fáciles de usar», también conocidos como «aplicaciones inteligentes de grabación de actividad eléctrica cerebral» para permitir el uso generalizado por las escuelas y los ciudadanos promedio». «Tener EEGs en todos los salones de clases de Estados Unidos atraería a los estudiantes en ciencia y tecnología de una manera que antes no era posible en el campo de la neurociencia…» y con ella «los estudiantes podrían registrar su propia actividad cerebral y descargar los datos a sus dispositivos, en el mismo salón de clases.

Por su parte DARPA ha invertido 65 millones de dólares para un programa que desarrolle un ‘chip cerebral’ que permita a los seres humanos simplemente conectarse con una computadora. A principios del año pasado en enero, DARPA lanzó Neural Engineering System Design (NESD) para investigar la tecnología que podría convertir a los soldados en cyborgs, dicen que el sistema podría dar supersentidos a los soldados. El objetivo es «desarrollar un sistema implantable capaz de proporcionar una comunicación de precisión entre el cerebro y el mundo digital». El primer año del programa se centrará en hacer avances fundamentales en hardware, software y neurociencia, y probar esos avances en animales y células cultivadas. La Fase II del programa llama a estudios básicos continuos, junto con avances en miniaturización e integración, con atención a posibles vías para la aprobación regulatoria para pruebas de seguridad humana de dispositivos recién desarrollados. «El objetivo es lograr este enlace de comunicaciones en un dispositivo biocompatible de un tamaño no mayor de un centímetro cúbico.

Recordemos que en abril de 2013, el entonces presidente de los EE.UU. Barack Obama anunció una iniciativa federal para mapear el cerebro humano, de la misma manera que el genoma humano ya había sido mapeado. La iniciativa se llamó oficialmente B.R.A.I.N., un acrónimo de “Investigación del Cerebro Mediante la Mejora Innovadora de Neurotecnologías“. Ahora queda claro porque DARPA era una de las agencias más interesadas en dicho proyecto.

Avanzar la neurociencia no es el único experimento en el que DARPA ha estado trabajando; También están tratando activamente de fusionar al hombre con máquinas… esencialmente transhumanismo. El complejo militar industrial ha estado tratando durante años de desarrollar exotrajes robóticos y robots mechs para aumentar la fuerza de un soldado según lo documentado por el exosuit Raytheon Sarcos XOS 2. Lo que hace que su portador sea más fuerte, tenga una mayor agilidad y resistencia como un superhéroe. Al mismo tiempo que el lanzamiento del exosuit XOS 2 en 2015 el ejército también lanzó «The Revision Kinetic Operation Suit«. El traje tiene una visión nocturna incorporada, computadoras, un sistema de comunicaciones y un exoesqueleto de metal suspendido que envuelve el 60% Del cuerpo de un soldado con armadura. Es tan pesado que un esqueleto de metal motorizado para llevar el peso es necesario para mover al soldado.

En una serie de experimentos, los neurocientíficos fueron capaces de eliminar selectivamente diferentes tipos de recuerdos almacenados en una sola neurona perteneciente a un caracol marino. La hazaña, detallada en la revista Current Biology, sugiere que los recuerdos problemáticos -como los responsables del PSTD y la ansiedad- en el cerebro humano podrían ser extirpados sin dañar otros recuerdos. Por su parte neurocientíficos en Francia han implantado falsos recuerdos en los cerebros de ratones dormidos. Usando electrodos para estimular y registrar directamente la actividad de las células nerviosas, crearon recuerdos asociativos artificiales que persistieron mientras los animales dormían y luego influían en su comportamiento cuando despertaban. La manipulación de los recuerdos mediante el bricolaje con células cerebrales se está convirtiendo en rutina en los laboratorios de neurociencia. En el pasado un equipo de investigadores utilizó una técnica llamada optogenética para etiquetar las células que codifican recuerdos temerosos en el cerebro del ratón y para activar y desactivar los recuerdos, y otro lo utilizó para identificar las células que codifican los recuerdos emocionales positivos y negativos, así podrían convertir recuerdos positivos en negativos, y viceversa.

Investigadores han diseñado roedores capaces de ver la luz infrarroja mediante la implantación de sensores en su corteza visual. En otro experimento arreglos de microelectrodos implantados en el cerebro de monos paralizados recogieron y decodificaron las señales que antes se habían asociado con el movimiento de las piernas. Esas señales fueron enviadas de forma inalámbrica a dispositivos que generan pulsos eléctricos en la parte inferior de la columna, lo que provocó el movimiento de los músculos de las patas de los monos. Dos ratas – una en Carolina del Norte y la otra en Brasil – trabajaron juntos en una tarea comunicándose telepáticamente, gracias a implantes en su cerebro. Ratas ciegas con un sensor y una brújula unidos a sus cerebros fueron capaces de navegar a través de un laberinto casi tan bien como ratas con visión regular.

El hacking cerebral, por así decirlo, ha sido una fascinación futurista durante décadas. La idea de que tendremos, inevitablemente, chips en nuestros cerebros y formas de interactuar directamente con los dispositivos de computación ha sido un elemento básico de las obras más cibernéticas, desde Neuromancer de William Gibson hasta Ghost in the Shell de Masamune Shirow a The Matrix de Wachowski. La realidad, sin embargo, es mucho más complicada y peligrosa. Muy pocas personas en el mundo tienen arreglos de múltiples electrodos implantados dentro de sus cráneos hoy.

La memoria humana está a punto de sobrealimentarse. Una prótesis de memoria que se está probando no sólo podría restaurar los recuerdos a largo plazo, sino que también puede utilizarse para cargar nuevas habilidades directamente al cerebro. Los primeros ensayos involucrarán a personas con epilepsia. Las convulsiones a veces pueden dañar el hipocampo, haciendo que el cerebro pierda su capacidad de formar recuerdos a largo plazo. Para reparar esta capacidad, Theodore Berger de la Universidad de California del Sur y sus colegas usaron electrodos ya implantados en los cerebros de las personas como parte del tratamiento para la epilepsia para registrar la actividad eléctrica asociada con la memoria. El equipo después desarrolló un algoritmo que podría predecir la actividad neuronal que se piensa que ocurre cuando una memoria a corto plazo se convierte en una memoria a largo plazo, ya que pasa a través del hipocampo. El equipo de Berger usará este algoritmo para instruir a los electrodos a predecir y luego imitar la actividad que debe ocurrir cuando se forman memorias a largo plazo. «Con suerte, reparará su memoria a largo plazo», dice Berger. Estudios previos con animales sugieren que la prótesis podría incluso dar a las personas una mejor memoria de lo que podrían esperar naturalmente. Un enfoque similar podría ser utilizado para implantar nuevos recuerdos en el cerebro. El equipo de Berger registró la actividad cerebral en una rata que había sido entrenada para realizar una tarea específica. La prótesis de memoria replicó entonces esa actividad en una rata que no había sido entrenada. La segunda rata fue capaz de aprender la tarea mucho más rápido que la primera rata – como si ya tuviera algún recuerdo de la tarea. «Hay buenas razones para creer que el intercambio de memoria puede ocurrir«, dice Berger.

Estamos siendo vigilados hasta nuestros genes, gracias a una potente combinación de hardware, software y recolección de datos que escanea nuestra biometría, nuestros rostros, iris, voces, genética, incluso nuestro andar- los procesa a través de programas de computadora que pueden romper los datos en «identificadores» únicos, y luego los ofrece al gobierno y a sus aliados corporativos para sus respectivos usos. Ahora con las tecnologías emergentes, nuestros pensamientos ya no están exentos.

George Orwell escribió en su libro 1984: «Nada era tuyo excepto los pocos centímetros cúbicos dentro de tu cráneo«. Un detalle que al parecer no paso por alto a los tecnocratas de la actualidad en Silicon Valley.

La tecnología está a punto de traer abiertamente una era en la que las autoridades gubernamentales pueden leer la mente de las personas sin su permiso y usarla contra ellos, incluso en los tribunales, antes de cometer un crímen, con una policía del pensamiento, por  crímenes de pensamiento y etiquetando a las personas incluyendo a los niños como criminales potenciales basados en sus ondas cerebrales. Además, implementar una tecnología como esta hará que los hackers traten de explotarla creando una situación peligrosa para los usuarios que saben de lo que es capaz.

No es una cuestión de si esta tecnología será utilizada con abuso, es una cuestión de cuándo sucederá.

El timo de las banderitas

IVÁN CANTERO

Tal vez usted, sufrido lector, ha llegado a pensar alguna vez que está fuera de lugar. Las redes  sociales están llenas de perfiles con banderitas que ni le suenan, triangulillos pabajo, lazos de  colorines y todo tipo de símbolos horteras compuestos con emoticonos que facilitan a los  desaprensivos de Silicon Valley o Pearl River Delta la tarea de segmentar a los idiotas que  compartimos contenido en ellas (créame, la inteligencia artificial no da para tanto como  dicen).

Si se centra en los medios, la cosa no mejora demasiado: el derrumbe de la prensa  escrita hace florecer cientos de diarios o filiales digitales, a menudo de rentabilidad tan  precaria que los hace rehenes de un par de patrocinadores (a veces escondidos en la sombra)  con derecho de pernada, dado que la gente se ha malacostumbrado a no pagar por la  información que consume. 

También habrá experimentado una sensación extraña al comprobar que muchas  grandes firmas hacen publicidad y comunicación cada vez más extraña y propagandística, tal  vez para hacernos pensar que los estereotipos exóticos son en realidad los más comunes, o  que los clásicos han dejado ya de existir. Además, estas mismas marcas y las grandes  instituciones presumen públicamente de autoimponerse cuotas a la hora de gestionar sus  recursos humanos que nada tienen que ver con la excelencia profesional ni los méritos  curriculares; amén de implantar medidas y protocolos que tratan de resolver problemas  imaginarios en lugar de los que en realidad atenazan a la sociedad (como por ejemplo la  racionalización de los horarios laborales, de modo que la creación y crianza de una familia  amplia no esté reservado solo a los ricos por poder adquisitivo y las clases más bajas por  inercia). De la ficción mejor no hablamos, pues apenas existen ya personajes o conflictos en  los guiones que no tengan significación o intencionalidad vulgarmente política. 

Gran culpa de esto la tienen muchos «espertos» en «márquetin» y directivos. Los primeros,  porque creen que la sociedad se parece a su grupo pedorro de conocidos en el ecosistema del barrio madrileño de Malasaña; los segundos por pura burricie más allá del trabajo  ejecutivo, que los lunes creen haber descubierto un continente cuando comentan en un  comité un par de ideas de cualquier cantamañanas con pinganillo que ha colgado una charla  en YouTube en la que argumentaba con grandes aspavientos su solución para una cuestión  social de Estados Unidos. Al cabo, no hay nada más eficaz y eficiente que solucionar  problemas que no existen, pues fácilmente se popularizan y son más sencillos de mediatizar  que los reales. 

¿Ha cambiado el eje de rotación de la opinión pública? Para nada, pero eso es lo  que se pretende que pensemos. A la mayoría de los responsables de los grandes agentes  económicos y sociales les importa un carajo la agenda 2030 o las reivindicaciones lobísticas,  pero la mafia del mal ha utilizado una estrategia brillante para extorsionarlos a todos desde  el poder político: se obliga a adoptar determinadas medidas a todo aquel que participe en  procesos regulados por la administración pública, opte a recibir subvenciones… o  directamente sea obligado por ley; y a su vez capilariza este veneno en entidades de menor  tamaño imponiendo dichas reglas también a los proveedores de los anteriores. Muy pocos se  libran de caer en esta telaraña, y una gran parte de ellos (que a veces pueden llegar a parecer  independientes), comen de pesebres más grandes a cuenta de poderes económicos diferentes. 

No se prive, por tanto, de pensar y opinar lo que le salga de los propágulos: el mundo  no está contra usted, más bien al contrario, y las majaderías son cosa de unos pocos. Pero  cuando nos enfrentamos a la realidad de manera individual, el malvado brujo Frestón troca  los gigantes en molinos, como al Quijote, para hacernos creer que estamos locos al cargar  contra ellos.

Obligatorio ser ¿feliz?

Los izquierdistas a menudo creen que tienen que obligar a la humanidad a ser feliz. Tienen esto en común con los misioneros de las religiones. La izquierda es a menudo más una ideología que la derecha/conservador.

Los derechos no tienen ideología. Creen en las leyes de la naturaleza y la lógica. Por ejemplo, hay dos sexos biológicos para ellos, punto. Esto enfada a la izquierda, que, por ejemplo, también ve las matemáticas como algo racista porque a algunos les cuesta.

Los izquierdistas, que suelen tener problemas con las matemáticas y están en desacuerdo con las leyes de la naturaleza, están considerando cómo debería vivir la gente para influir en el clima. Quieren que las cosas sigan como están ahora y que nadie tenga que adaptarse a un cambio, se destruya nuestra prosperidad, se arruine la industria, se cambie el suministro de energía solo a energía solar, etc. Y para que eso suceda, izquierda- grandes alas como Gates, que para hacer esto, la humanidad tendría que ser reducida y el resto debería vivir como los simios.

Como al menos saben que nadie hace todo esto voluntariamente, siempre ingenian medidas coercitivas. Solo los izquierdistas podrían pensar en algo como una cortina de hierro. Por supuesto, la idea del sistema de crédito social también vino de los comunistas: vigilancia y castigo. Por supuesto, algo así culmina primero con la manipulación masiva de las elecciones libres y luego con su abolición total. Entonces simplemente equiparan el socialismo con la democracia, todo lo demás es «nazi» y, por lo tanto, debería prohibirse. Actualmente estamos viviendo la formación de partidos de unidad socialista a la SED. Los partidos de derecha están prohibidos y luego la gente vuelve a llamarse «democráticos», como lo hizo una vez la RDA. La UE también va por este camino. Como es bien sabido, soviet significa consejo y el soviet supremo se sienta al lado en Bruselas: son los cabilderos quienes representan a los políticos locales descartados, sobornar a los que han sido eliminados en Bruselas y conseguirles lo que tienen que hacer. La UE pertenece a las altas finanzas, que persiguen ideas bastante locas.

Esto significa que la digitalización y, por lo tanto, la vigilancia total ya no se pueden detener. Casi todo el mundo está conectado a su teléfono inteligente y hace tiempo que los políticos han reconocido que se puede utilizar como tarjeta de identificación. Una vez que los teléfonos inteligentes sean obligatorios, por ejemplo, si ya no se le permite salir de casa sin un certificado, pueden ser reemplazados por chips implantados, porque todos los necesitarán de todos modos. A la izquierda no le importa. Aparentemente les encanta ser dirigidos y controlados. Evidentemente les gusta ser esclavos, y cuando papá les dice que se vacunen con un fármaco genético experimental, van y les muestran la parte superior del brazo. Y lamentablemente eso no se puede cambiar. Odian a la gente normal y los llaman a todos «extremistas de derecha».

Sería feliz si los izquierdistas se mantuvieran solos y se patrocinaran y vacunaran entre sí, pero finalmente dejen al resto mucho más grande de la humanidad en paz con sus diversas crisis.

Nuevos datos muestran que no ha habido calentamiento global durante más de ocho años. Las temperaturas en la Antártida también se han mantenido bastante estables durante las últimas siete décadas. Al igual que la pandemia, la mentira climática solo puede sustentarse en la censura y la violencia estatal. Puedo referirme a un interesante artículo en Report 24 sobre esto. Sin calentamiento global durante 8 años – Antártida estable durante 70 años

El nacimiento de las ciudades bloqueadas

La ciudad inteligente de 15 minutos puede convertirse en el gulag digital del futuro. Los bloqueos de covid fueron el modelo. Ahora hay que combatir con ella la “emergencia climática”. 

Por Thomas Oysmüller

TKP ya ha informado sobre las llamadas «Ciudades de 15 Minutos». Actualmente son una idea particularmente popular en los círculos de ahorro climático de élite futuristas. Esto tiene como objetivo explotar el potencial de la próxima «Ciudad INTELIGENTE» para el clima. Los planes están muy avanzados.

Ciudad inteligente

El WEF, que volverá a reunirse en Davos dentro de unos días, se muestra entusiasmado con las ciudades de 15 minutos: «Una de las ideas urbanas más importantes que ha surgido a raíz de la pandemia es la idea de la ciudad de 15 minutos o la Cuartos de 15 minutos.” Eso ya estaba escrito a finales de 2021 , aunque todavía se podían leer críticas al concepto.

El concepto siempre se ve en el contexto de las «ciudades INTELIGENTES». Una ciudad como esta necesita gente estúpida. El WEF describe la “ciudad inteligente” así:

“¿Qué es una ciudad inteligente? Hemos escuchado el término en contextos tan diversos como la planificación urbana y la gobernanza, el transporte, la energía, el medio ambiente, la salud y la educación. También notamos que el concepto de ciudades inteligentes se basa en una variedad de tecnologías, que incluyen Internet de las cosas (IoT), soluciones móviles, big data, inteligencia artificial (AI) y blockchain. Debido a esta conexión con la tecnología, nos preocupa cómo las ciudades inteligentes abordarán cuestiones como la privacidad y la exclusión social. Vemos el peligro de que las áreas urbanas con malas conexiones a Internet puedan quedar excluidas de la tendencia de las ciudades inteligentes. Queremos continuar un diálogo abierto sobre esta tendencia”.

SikhforTruth, que opera la plataforma TruthTalk, ve el concepto como mucho más distópico:

“Una ciudad inteligente es básicamente un “gulag digital”. Dejame explicar. Mencionar Internet de las cosas (IOT), datos, inteligencia artificial y blockchain en una oración se traduce en vigilancia, puntajes de crédito social y monedas digitales, sin importar cómo lo vista. Básicamente una prisión”.

Viena se ve a sí misma como pionera mundial de la ciudad inteligente. El objetivo es que la ciudad sea climáticamente neutra para “2040”.

Ahora combina eso con la ciudad de 15 minutos.

El confinamiento como modelo

La «ciudad de 15 minutos» también está integrada en el concepto de «ciudad inteligente» de VienaAllí dice: «Viena está realizando y promoviendo la ciudad de 15 minutos, con distancias cortas, distritos animados de uso mixto y una redistribución del espacio público de la calle a favor de la movilidad activa, el transporte público y lugares atractivos para quedarse».

En la «ciudad inteligente», todo lo necesario para la vida debe ser accesible en 15 minutos, sin automóvil. “Y un vago presentimiento me dice que no será fácil para Otto Normal salir de este radio”, escribió recientemente el portal “Technikus News”.

Mariana Mazzucato, profesora de economía en Londres y funcionaria de la OMS, escribió un ensayo en otoño de 2022 en el que escribe que el mundo pronto tendrá que recurrir de nuevo a los “bloqueos” para combatir la “emergencia climática”. La ventana para controlar el clima de una manera diferente se está cerrando extremadamente rápido. Cómo sería un «bloqueo climático»:

“Los gobiernos restringirían los viajes en automóviles privados, prohibirían el consumo de carne roja y tomarían medidas extremas de ahorro de energía, mientras que las empresas de combustibles fósiles tendrían que dejar de perforar. Para evitar tal escenario, necesitamos revisar nuestras estructuras económicas y rediseñar el capitalismo”.

Unos días antes, la ciudad de 15 minutos había sido anunciada en la revista Forbes . Esto podría reducir radicalmente la producción de CO2. Para «SikhforTruth» el futuro «amigable con el clima» se ve así: «Permanecer en la zona asignada la mayor parte del tiempo». Ese sería el futuro en la ciudad «inteligente». Los confinamientos fueron un anteproyecto para esto y con ellos nació la idea del “gulag digital”.