La gorda Pam de Podemos [y Secretaria de Estado de Igualdad] dice que en el Congreso de los Diputados hacen falta más gordas. Estoy de acuerdo. Pero. Depende. Hay gordas y gordas. Como hay flacas y flacas. Etcétera. Si son como Pam las gordas que Pam quiere traer al Congreso, bien. No cerebralmente, claro está. Cerebralmente, Pam no es nada. Pero. Eróticamente. Pam es mucho. Es el tipo de gordita exuberante de cara de yo no fui (pero todos sabemos que fue ella ¡y que le gustó!). A mí ese tipo de gordas me gustan mucho.
Meterse con ellas en la cama es como meterse con un narval o con una ballena beluga, algo exótico y hasta primoroso. Sin querer por esto ofender a los narvales ni a las ballenas belugas que con toda seguridad son más inteligentes y están más cerebralmente capacitadas para estar en el Congreso español que Pam. Hablo de erotismo, que es el tema que me interesa. Para saber lo que aprecio carnalmente a Pam basta leer su retrato (o lo que sea) en mi libro Eros y política.
Ah, Pam, gorda de mis sueños orondos y de mis despertares embarrados.
El sanchismo es una buena denominación para la actual situación de España, que puede conducirnos a un punto de no retorno. El apellido del que se dice que ejerce como presidente del Gobierno sirve para describir una situación derivada de un autoritarismo que es difícil de distinguir del despotismo, junto con una osadía y cinismo en el ejercicio de sus funciones, que no conoce límites.
De todos los numerosos desmanes producidos por el Sr. Sánchez, en el ámbito interno nacional, para seguir en el Gobierno, deben de destacarse por su impacto en la integridad del Estado dos: la amnistía ad hoc al golpe catalán y el canje de presidiarios de la organización terrorista vasca a cambio del apoyo al Gobierno instalado en Moncloa.
En 2017 tiene lugar la proclamación de la República Catalana, precedida de un referéndum ilegal, situación mal gestionada por el Gobierno de entonces, que termina con la detención, enjuiciamiento y encarcelación de sus autores. Pero no se ilegalizan los partidos promotores del golpe, que ofrecen su apoyo a Sánchez a cambio de amnistía.
Las soluciones a ambos casos son de gran originalidad. En el caso vasco, los internos se trasladan a las cárceles en territorio vasco a la vez que se transfería la competencia de prisiones al gobierno autonómico de Álava. La pregunta es: para qué querrá una autonomía la competencia penitenciaria. En el caso catalán se procede a la abolición de los delitos cometidos y hasta luego Lucas. Pura transacción en fraude de ley.
Un estado que acoge esas prácticas es muy frágil y su calidad democrática está ausente. La vara de medir para los vencedores del 36 de hace 87 años es una perversa Ley de Memoria, la vara de medir para los terroristas vascos es el acuerdo de convertirlos en socios parlamentarios. Sánchez, tanto en el caso vasco como el catalán, sigue el camino que conduce al desastre. Legalizar a los enemigos del Estado conduce al caso colombiano: Otegi, presidente de la República.
En los cinco años de presidencia sanchista, las instituciones del Estado se han modificado, impunemente, en lo necesario para que el presidente siga en el cargo. La situación, si no fuese trágica para la existencia de la democracia en España, podría calificarse de absurda. Tómese por ejemplo la mutación del Tribunal Constitucional, la presidencia la ejerce una persona objetivamente parcial, apoyada por letrados cuya nominación es evidente que surge del presidente del Gobierno. Por ahora crea derechos cuando su función es vigilar su cumplimiento. Organismos estatales de base técnica como el CIS se ponen continua y descaradamente al servicio del presidente.
La débil democracia española nunca entendió que el Estado era atacado por los independentismos catalán y vasco. En el caso catalán, manipulando el autonomismo hasta la náusea y acabando con la declaración de Independencia. Desde mucho antes del advenimiento constitucional de 1978, el independentismo vasco había declarado la guerra al Estado español, empleando como instrumento una organización terrorista conocida por sus siglas que provocó más de 850 muertos y 2.600 heridos. Habría que preguntarse si el Estado de las autonomías hubiese existido sin la acción terrorista del independentismo vasco.
La evolución política en España y Europa provocó el tardío rechazo del terrorismo, baza que aprovechó el independentismo vasco para negociar su legalización política por la hibernación de la violencia. Esa legalización fue ofrecida al sanchismo como apoyo en el Congreso de los Diputados a cambio de un modesto precio.
Si alguien se imagina que ETA ha sido vencida es que vive en la ignorancia, esa situación no se puede resolver con medias tintas. ETA es el independentismo vasco y se activará cuando lo necesite. El alto el fuego se produjo porque no era rentable y la vía política se prestaba más eficaz. Su estrategia no depende de las legislaturas, es atemporal hasta conseguir su fin y si hay que volver a la violencia, se hará.
El independentismo vasco muestra su verdadero rostro en las listas electorales. Es un acto que pretende humillar al sanchismo, llevarlo a admitir otro trágala. Públicamente lo lamentará, pero acabará aplicándose la legislación democrática, y si hay que transferir a la comunidad vasca la competencia de política exterior se hará.
Es muy probable que la promulgación de la Ley de Memoria Histórica de 2007, ampliada en 2022, marcase el fin del sistema constitucional de 1978. Se volvía a poner de manifiesto que los nostálgicos de una época que no habían vivido reclamaban una justicia que afectaba al acuerdo constituyente. Incidir en esta herida fue la primera estrategia sanchista al inicio de su mandato, que activa en época electoral. La exhumación de cadáveres y el derribo de monumentos eran factores de su estrategia regeneracionista.
Ante esta situación, creo que queda muy claro que debemos conseguir democráticamente sacar de la Moncloa a un déspota e impostor, capaz de todo. Es posiblemente la última oportunidad que tenemos. Estas elecciones del 28M deben tomarse como un primer paso para conseguirlo.
Se trata del fiscal especial John Durham, quien acusa a Hillary Clinton y al FBI de conspirar para manipular las elecciones de 2016 y señala a los presidentes Joe Biden y Barack Obama como conocedores y cómplices de la campaña conspirativa contra Trump
Por Jorge Mestre
Uno de los mantras más cacareados por la prensa de izquierdas en EEUU y en Europa es que Donald Trump tuvo un comportamiento deliberadamente antidemocrático al promover teorías falsas sobre las elecciones de 2020 y alentar el asalto al Congreso. Pero de lo que no hay duda es el tremendo varapalo que un investigador objetivo como el fiscal John Durham le da a la estrategia de la rival de Trump en las elecciones de 2016, Hillary Clinton, para manipular las votaciones con el FBI en las que Trump venció con claridad. Durham es el fiscal especial encargado de investigar si hubo irregularidades en la apertura de una investigación sobre la trama rusa de la campaña de Trump.
Sobre la candidata demócrata, Hillary Clinton. Durham asegura que Clinton era conocedora de que su comité de campaña estaba indirectamente pagando al ex espía británico, Christopher Steele, para excavar en posibles conexiones entre Trump y Rusia. Para el fiscal especial, Clinton trató de redirigir el foco sobre Donald Trump, calumniándolo y sosteniendo que era una especie de agente ruso para distraer la atención sobre los correos electrónicos hallados donde ella y otros líderes del partido demócrata habían conspirado para acabar con la candidatura del senador también demócrata, Bernie Sanders.
El informe del ex espía británico, pagado por Clinton, utilizado para obtener órdenes judiciales secretas para vigilar al entonces asesor de Trump, Carter Page, incluía un relato fantasioso del ex presidente pagando, por ejemplo, prostitutas para que orinaran en una cama de un hotel de Moscú, acusaciones que fueron reproducidas por diferentes medios de comunicación a principios de 2017. El fiscal Durham señala al analista Igor Danchenko como autor de la mayoría de información falsa recogida en el informe de Christopher Steele. Danchenko estuvo también a las órdenes del FBI trabajando como informante donde cobro más de 200.000 euros entre 2017 y 2020.
El informe dado a conocer ahora también confirma detalles sobre quiénes eran conocedores de que Hillary Clinton había diseñado la estrategia sobre la trama rusa y Donald Trump. Durham señala incluso al entonces, presidente, Barack Obama, y a los responsables del FBI y de la CIA. Las agencias de inteligencia estadounidenses recibieron información sobre análisis de inteligencia rusos que aseguraban que la candidata Hillary Clinton había aprobado un plan para provocar el escándalo contra Donald Trump, vinculándolo con Putin y el pirateo del Comité Nacional Demócrata por parte de los rusos.
Días después, el 3 de agosto de 2016, el presidente Obama fue informado junto con el entonces vicepresidente, Joe Biden y los directores de la CIA y del FBI. El fiscal especial acusa al FBI de proteger la campaña electoral de Hillary Clinton, quien fue informada de los posibles riesgos de manipulación existente por los servicios de espionaje ruso, mientras que el equipo de Trump fue completamente ignorado por el FBI.
El FBI reconoció tras la publicación del informe de John Durham que «su trabajo fue la razón por la cual la dirección actual del FBI ya implementó docenas de acciones correctivas que han estado vigentes durante los últimos tiempos. Si esas reformas se hubieran introducido en 2016, los pasos en falso identificados en el informe, podrían haberse evitado. Este informe refuerza la importancia de garantizar que el FBI continúe haciendo su trabajo con rigor, objetividad y la profesionalidad que el pueblo estadounidense merece y espera con razón».
Más allá de los anuncios mitineros de Pedro Sánchez hay otras propuestas del PSOE, que sin haber tenido repercusión pública, están contenidas en su programa marco para las elecciones municipales del próximo 28 de mayo. Una de ellas propone la creación de «un sistema de incentivos y garantías para fomentar, por parte de propietarios y propietarias, el arrendamiento de viviendas a personas migrantes». De esta forma, los socialistas plantean dar ayudas a los tenedores de pisos que los alquilen a personas que han llegado en los últimos años en nuestro país, pese a que en España existe un grave problema de acceso a la vivienda para ciudadanos españoles, especialmente jóvenes.
La medida tiene su aquel, porque rebajar las tasas e impuestos municipales, como la del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), la de la basura o la del agua para «favorecer la confianza» y «evitar el rechazo» de algunos propietarios a la hora de alquilar sus propiedades a personas extranjeras, supone un agravio a los propietarios que alquilan sus viviendas a ciudadanos españoles. Tendrá que explicar el PSOE por qué alguien que le alquila una vivienda a una pareja española no podrá gozar de la rebaja de tasas e impuestos que sí tendrá quien, en virtud de la propuesta socialista, arriende su piso a inmigrantes. Dice el PSOE que el objetivo es «facilitar el acceso a la vivienda y evitar la creación de guetos y el acceso a infraviviendas como único recurso a todas aquellas personas que han llegado a España procedentes de otros lugares». A eso le llama el socialismo estrategia de de «discriminación cero» hacia todas aquellas personas de origen extranjero, pero la medida, en la práctica, responde a la estrategia de «discriminación total» de cualquier español que, por las mismas, tenga -y son millares- problemas de acceso a una vivienda de alquiler. En suma, que, según el PSOE, alquilar al de fuera tiene que aparejar más ventajas para el propietario que alquilar un piso a un español. Surrealista.
El asesinato de la verdad es el gran crimen del siglo XXI y, curiosamente, nadie ha ido a la cárcel por ese terrible asesinato. Los poderosos han convertido a la mentira en la nueva diosa madre de la vida.
No estamos viviendo en la edad de la electrónica, ni en la de los microchips, ni en los aledaños de la Inteligencia Artificial. Estamos viviendo en la «Edad de la Mentira».
Los departamentos de imagen y reputación han ganado peso en las empresas y los gobiernos dedican enormes cantidades de dinero a mentir, gastando en propaganda, comprando medios de comunicación, voluntades y legiones de asesores expertos en vender humo.
Cada producto, cada embalaje, lleva una o varias mentiras impresas. Los departamentos de marketing ha tomado el poder y se han convertido en espacios de elaboración de mentiras creíbles.
De lo que se trata es de sustituir la realidad por lo que llaman «relatos», que son cuentos e ilusiones que disfrazan la realidad y la presentan con rasgos idílicos, apetecibles, hermosos.
La destrucción del adversario es otra factoría del gran mundo de la mentira, que trata de desprestigiar y aniquilar a todo el que cuestiona el poder dominante.
Hasta las personas son pura mentira. La belleza es un disfraz casi siempre. Ves a una estrella del cine o de la televisión recién levantada y sin maquillaje y sales huyendo creyendo que has visto al diablo. Si le quitas a una belleza el maquillaje, las prótesis y los disfraces, la decepción está garantizada.
Las empresas pelean por la «Reputación», que es el conjunto de mentiras y disfraces que las hace parecer lo que no son. Los dramas «reputacionales» son temidos y se consideran la antesala de la ruina.
Los «medios de comunicación» vivían en su origen gracias a su credibilidad, pero ahora viven gracias a las mentiras que difunden, algunas, como las gubernamentales y de partidos políticos, muy bien pagadas. Los departamentos de marketing y propaganda han tomado el poder y las redacciones de periodistas, antes libres, soberanas y todopoderosas, son hoy departamentos esclavizados que sólo reciben órdenes y compiten en mentir de manera eficaz.
Los lectores son ahora rehenes y no clientes. La verdad se ha ido al traste y la gente lee la prensa (cada día menos) para divertirse, no para informarse y conocer la verdad.
Para conocer la verdad hay que leer versiones distintas y opuestas y calcular la verdad sacando la media aritmética, pero sobre todo hay que acceder a la prensa semiclandestina que circula por Internet, donde subsisten los últimos espacios de periodismo libre y veraz, que comparten las redes con legiones de estafadores y agentes de la mentira, al servicio de los poderes.
De las grandes cadenas de TV mejor no hablar. Allí la verdad es casi extraterrestre. En la mayoría de los casos son aparatos de propaganda que han logrado meterse en los hogares, donde penetran sin filtros delincuentes, chorizos, pederastas, prostitutas, corruptos y delincuentes disfrazados de políticos con cargos de concejales, alcaldes, y hasta ministros y presidentes, todos compitiendo por engañar al inocente y desvalido ciudadano.
No hay prensa independiente, veraz ni libre en siglo XXI, probablemente en ningún sitio, aunque en España la bajeza y la estafa adquieren dimensiones olímpicas.
Ya no hay reporteros de investigación ni periodistas fisgones porque nadie los quiere ni nadie los contrata. Todos dedicados a consumir noticias elaboradas por los anglosajones y los judíos, controladores mundiales de la noticia y maestros del engaño.
Y lo peor de todo este sucio circo mundial de la mentira y del engaño es que lo paga el ciudadano con sus esfuerzo y sus impuestos. El asesinato de la verdad es el crimen del siglo XXI y, curiosamente, nadie va a la cárcel por ese terrible asesinato.
Cuba es la demostración tangible y dolorosa de que el comunismo es cien veces peor que el fascismo. Conocer la naturaleza íntima del régimen castrista, la bajeza de sus dirigentes y sus razonamientos y la brutalidad que esconde ese sistema en sus entrañas es la mejor manera que existe en el mundo de vacunarse contra la maldad y de convertirse en un demócrata y en un permanente amante de las libertades y derechos del ser humano.
Pero Cuba no es la única muestra convincente de que el comunismo empobrece, envilece y degrada a los pueblos. Venezuela, Nicaragua, Corea del Norte y otros países donde el comunismo avanza, como España, también son ya despojos que pierden libertades y derechos y que van hacia la aniquilación.
Del fascismo se pueden escapar los pueblos, como ha ocurrido en Italia, Alemania, Argentina, Chile, España y otros muchos, pero del comunismo es casi imposible librarse. Sus garras, cuando se clavan en los pueblos, jamás sueltan la presa, salvo con dramáticos derramamientos de sangre o después de un colapso como el que afectó al bloque de la URSS en tiempos de Gorbachov, tras el derribo del Muro de Berlín.
Cuba demuestra que el maldito comunismo es mil veces peor que cualquier fascismo. Todo es agonia, miseria y desesperación, contenida por el terror. El hambre es ya la mayor tragedia para el pueblo. No se pueden comprar alimentos, salvo que tengas divisas. Asqueroso comunismo.
Cuando uno contempla los estragos del comunismo en Cuba, resulta inexplicable que todavía existan en el mundo millones de personas dispuestas a votar a las izquierdas marxistas.
En países como España, que han conocido los frutos positivos de las libertades y derechos, el comunismo tiene sus garras clavadas y, aliado con socialistas corrompidos, con independentistas y herederos del terrorismo, ya gobierna y amenaza con volver a ganar en las próximas elecciones, ya sea limpiamente o con trampas, a pesar de que el país retrocede en todos los ámbitos y sólo se sostiene en pie porque el gobierno de Pedro Sánchez obtiene miles de millones de euros, endeudándose locamente en los mercados, que emplea en comprar medios de comunicación, voluntades y votos a mansalva, sin respeto a la verdad y a la decencia política.
Hay numerosos argumentos y pruebas para demostrar que el comunismo es peor que el fascismo. La primera es que los únicos beneficiados en el comunismo son los miembros de la casta suprema de dirigentes que gobiernan con mano de hierro, uno de cuyos rasgos dominantes es el desprecio a los trabajadores de carne y hueso, a los que los comunistas en el poder desprecian y sustituyen por esclavos por no estar a la altura de sus ideales.
Los masivos crímenes políticos que llevarán a cabo los matarifes comunistas fueron justificados y practicados por Lenin y Mao tanto como por Marx y Engels, todos ellos autores reales o intelectuales de la barbarie y de un genocidio perpetrado desde un falso y truculento humanismo. Esa justificación de la violencia y de la sangre desde un humanismo falso y canalla es lo que hace que el comunismo sea todavía peor que el fascismo y que su capacidad de mistificación sea mucho mayor, hasta el punto de que hoy, a pesar de sus millones de torturas y asesinatos, siga todavía engañando a mucha gente.
El comunismo, como el fascismo, encandila a los envidiosos y a los degenerados que aman la sangre y la venganza. Esa gente, verdadera escoria de la Humanidad, es la que nutre las filas del activismo comunista y la que defiende al régimen en Cuba, Nicaragua, Venezuela y otros países infectados por la barbarie roja.
Una doctrina que justifica la violencia y que se basa en la filosofía de Marx para convertir en heroicos todos los asesinatos perpetrados por ETA, por Pol Pot, las Brigada Rojas, el castrismo cubano, Nicaragua, Venezuela, Corea del Norte, los gulags soviéticos y la chekas de la guerra civil española no puede tener justificación y debería ser prohibida y perseguida como la peor de las infecciones del género humano, en lugar de ser bendecida y protegida por una multitud de enfermos mentales y canallas con ansias de poder.
La capacidad de los comunistas para travestirse de demócratas y mantener activos sus disfraces hasta que alcanzan el poder, cuando se despojan de ellos y se colocan el traje de matarifes, no debería servirles para infectar las democracias desde dentro, engañar a los ciudadanos y destruir las sociedades libres.
Las élites más lúcidas y pensantes, obligadas a defender las libertades y derechos del ser humano, deberían alzarse contra el comunismo y erradicarlo sin piedad para defender al género humano, como es su deber.
España está en campaña electoral, en vísperas de unas elecciones de gran importancia que van a decidir si nuestro futuro es tiránico o libre. Si gana la coalición de socialistas, comunistas, etarras e independentistas, el país avanzará hacia la tiranía socialista y el Estado será todavía más potente e intervencionista, pero si los votos libres de los ciudadanos les derrotan, España puede ganar cotas de libertad y erradicar los vicios de la izquierda marxista, que propician la delincuencia, la corrupción, la esclavitud y el atraso.
Hace unos días mantuve una conversación con dos matrimonios cubanos, seriamente preocupados por el futuro de España, que según ellos avanza de manera inexorable hacia modelos cercanos a Cuba y Venezuela. Al saber que yo soy periodista y que escribo a diario, me explicaron con claridad meridiana por qué siempre fracasa el socialismo, un sistema que genera pobreza, desigualdad, desinterés, desconfianza y odio. Una de esas personas era miembro del partido comunista cubano, pero al vivir en España se permite ser sincera y reconocer que el sistema cubano es un fracaso completo.
Fue precisamente el comunista del grupo quien me explicó con claridad y detalle el mecanismo perverso que hace fracasar el socialismo allí donde se establece.
Miles de mensajes recordando en las redes sociales el peligro que corre España de caer en la tiranía comunista.
El comunista, muy interesado en impedir que el comunismo se establezca en España, donde él vive, me pidió que utilizara mi capacidad de comunicar como periodista para abrir los ojos a los españoles, que, según dijo, corren el peligro de caer en las garras del comunismo, de la mano del PSOE y de Pedro Sánchez.
Para demostrar el drama del socialismo, me contó la siguiente historia:
Un reconocido profesor de economía de la Texas Tech University, la mejor universidad on line del mundo, cuenta que él nunca había suspendido a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que suspender a la clase entera.
Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en este sistema no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad.
El profesor les propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo: Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota de forma que nadie sería suspendido y nadie sacaría un sobresaliente.
Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron Notable. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos porque esperaban un sobresaliente, pero los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos.
Cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco, estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro decidieron no trabajar tan duro ya que no iban a lograr obtener un sobresaliente.
El promedio del segundo examen fue Suficiente! Nadie estuvo contento.
Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó insuficiente:¡suspensos a todos.
Las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelear entre sí, culpándose los unos a los otros por las malas notas, hasta llegar a insultos y resentimientos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía.
Para asombro de toda la clase, ¡todos perdieron el año..
El profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo.
Es sencillo; simplemente se debe a que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo; pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Finalmente, el fracaso será general.
Le di las gracias por la anécdota y le prometí que la contaría a mis lectores para que abrieran los ojos y no votaran socialista en las urnas, ahora que todavía les permiten expresar su voluntad política en las elecciones.
Como autor de este artículo quiero reforzar la tesis contra el socialismo con dos citas:
Winston Churchill, premio Nobel en 1953 dijo: «El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes y la prédica de la envidia. Su misión es distribuir la miseria de forma igualitaria para el pueblo».
La ex Primer Ministra Británica Margaret Thatcher declaró:»El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero…. de los demás».
El sanchismo, con la nueva Ley de Vivienda, nos ha dado hoy un zarpazo mortal y nos ha robado la propiedad de nuestras casas y pisos. Si gana las elecciones, el próximo robo quizás sea el de nuestras libertades individuales y derechos.
No te das cuenta, pero con la nueva Ley de Vivienda, el gobierno de Sánchez te ha robado tu piso. Son tantas las trabas para echar o un okupa o para cobrar la renta a un inquilino moroso, que en la práctica habrás perdido tu propiedad.
Es una ley deplorable porque protege más al delincuente que al propietario.
Esta ley va a disparar el número de empresas especializadas en echar a los ocupas. Ya se anuncian cobrando un precio mínimo de 1.800 euros por desocupar tu piso o vivienda robada, pero esa vía es complicada porque si intentas recuperar tu vivienda robada por esa vía puedes ser considerado como delincuente por la Justica.
Pero la nueva ley va a causar, sobre todo, que muchos pisos dejen de alquilarse y que el precio del alquiler se dispare, privando a muchas familias necesitadas de poder acceder a una vivienda.
Durante décadas, el Estado animó a los españoles a que invirtieran en viviendas y los españoles, confiados, depositaron sus ahorros en el ladrillo, pero ahora, con la llegada al poder del intervencionismo ladrón de las izquierdas socialistas y comunistas, los propietarios son hostigados, maltratados y saqueados por el Estado, al mismo tiempo que se protege a los ladrones. para que voten a las izquierdas.
Publicamos hoy un artículo que circula intensamente por Internet, en el que se explica claramente el robo de la propiedad privada y de los derechos del propietario que representa la nueva Ley de Vivienda. —
Por culpa de socialistas y comunistas, el robo de viviendas se ha convertido en una plaga en España. El gobierno de Sánchez protege a los okupas y maltrata al propietario de viviendas, incluso a los pequeños que viven del alquiler
Tu vivienda ya no es tuya.
Este jueves la nueva ley de vivienda de Sánchez será aprobada en el congreso con el voto de PSOE, Podemos, ERC, MásPaís, Compromís, CUP, BNG y PDeCAT.
Cuando está esté en vigor, si te ocupan tu piso o si tu inquilino no te paga, para poder solo INICIAR los trámites con vistas a recuperarlo, tendrás que demostrar con documentos oficiales:
1. Que el inquilino o el ocupa no es una persona sin recursos. 2. Que el moroso o el ocupa no utilizan tu piso para vivir.
¿Qué quiere decir esto?
Que si el inquilino moroso u el ocupa es una persona que no trabaja porque no le sale de sus partes, olvídate de tu casa.
Así de claro.
Y en el caso de que tu inquilino u ocupa tenga una buena situación económica, como es ilegal acceder a los datos de otra persona, no podrás demostrarlo. Así que, dile adiós a tu piso.
En realidad, si el ocupa o inquilino vive regularmente en tu casa, esta deja de pertenecerte. Sin más.
Y en el caso de que tu piso haya sido ocupado por una mafia para la venta de drogas, prostitución u otra actividad ilícita, tendrás que dejar tu trabajo y a tus hijos para apostarte 24 horas delante de tu vivienda, poniendo en riesgo tu vida, con el fin de obtener las fotos que acrediten que tu piso no está siendo empleado como vivienda.
En otras palabras: olvídate de ella.
Amigos: este de hoy no es un mensaje de derechas. Es un grito de auxilio para todos los españoles que puedan verse afectados por esta nueva ley. Es el último aviso desesperado para cualquiera que tenga una vivienda pagada con el sacrificio de toda una vida.
Si los españoles dejamos que nos arrebaten el derecho a la propiedad sobre la vivienda, ¡¡ Que es lo que hace esta nueva ley de Sánchez !! ¿Qué será lo siguiente? ¿Tu coche? ¿Tus objetos personales? ¿Tu cuenta de ahorros? ¿Tus hijos?
Malos días estos, queridos amigos….y recuerda… si no difundes este mensaje, ganará Sánchez las próximas elecciones.
«Okupar no es un derecho, okupar es un delito». Esta sentencia, expresada desde la realidad de una lógica que intentan escondernos desde la progresía acomodada, la repetí una y otra vez en tribuna parlamentaria durante años, para que se entendiera que un problema factual como el de la vivienda no puede solucionarse generando otro de mayor magnitud y que además, incurre en actuaciones delictivas. No existe derecho alguno que recoja la necesidad de irrumpir en domicilios ajenos, allanarlos y someter a los verdaderos propietarios de los mismos a un infierno personal. Y por tanto, ninguna ley debería proteger y amparar dicho dislate. Sin embargo, las normas que hoy legislan los políticos y hacen cumplir los jueces amplían las posibilidades criminales del delincuente que, sabedor de su impune inmunidad, delinque una y otra vez.
Los medios progubernamentales se han ocupado la semana reciente en insuflar de optimismo sanchista a la población, es decir, de mentiras precocinadas, argumentando que las cifras de okupación no son tan altas y que éstas, además, descienden por momentos. Cotejan el porcentaje total de población y viviendas actuales con el número de okupaciones oficiales registradas, para el que total resultante refuerce su relato: no hay tantos okupas en España como para crear alarma social, dice la progresía, mientras se retira a sus chalets y áticos con seguridad privada a disfrutar de su enésima píldora propagandística.
Una verdad a medias, habitual en el argumentario del zurderío, porque sólo Madrid y Andalucía ven rebajada la okupación ilegal de viviendas en 2023 respecto al año anterior, incrementándose en comunidades como Cataluña, Comunidad Valenciana y Extremadura. Ajustándonos a ese relato perverso, podríamos preguntar: ¿Quién gobierna en una y quién en otras? ¿Por qué los okupas campan a sus anchas allá donde el socialismo ocupa el poder? ¿Eligen por accidente el contexto donde delinquir o saben en qué territorios les está permitido saltarse la ley?
Igual es que los delincuentes, hayan nacido aquí o sean de importación fronteriza, saben que, donde hay socialismo, no hay ley. Porque el socialismo es enemigo de la democracia liberal y de sus contrapesos. Y en su afán por cubrir de Estado todo lo que rodea a la vida del individuo, acaba por generar injusticias y desamparos. De ahí que, cuando el Estado no protege la libertad y seguridad del pueblo, este busca respuestas fuera de dichos límites. Y ahí nacen asociaciones como Desokupa, cuya existencia obedece, no solo al olfato emprendedor de quienes la impulsan, sino al fracaso legislativo y jurídico de un país. Porque el ciudadano se defiende cuando el Estado le abandona. Cada vez más gente contrata los servicios de unos tipos de fornido físico que se encargan de hacer lo que la policía no puede hacer porque la política ha permitido que no se haga.
España va camino de convertirse en un far west al que solo le falta aprobar la segunda enmienda de la constitución norteamericana para que todo el mundo tenga el derecho a portar armas. Y así defenderse de quien pretende violar su integridad física, su propiedad personal y su libertad.individual. Desokupa existe porque el Estado (socialista) ha fracasado. Una vez más. Y con él, sus leyes y normas, dictadas y protegidas por políticos mediocres, que legislan con un propósito buenista sobre la condición humana, a la que tutelan con ese pedigrí paternalista que todo lo inunda. Frente a los desmanes, desatinos e injusticias que el sanchismo reinante ha perpetrado en esta legislatura ominosa, los ciudadanos empiezan a entender que ninguna democracia sobrevive sin respeto a la propiedad privada.
Y mientras los españoles buscan soluciones fuera de los límites del Estado, la respuesta del Gobierno al problema de la vivienda es prometer pisos que nadie quiere en lugares a los que nadie irá. Desconocen cuánto de bueno, amén de viejo, tiene la SAREB en su carpeta, pero ahí tenemos a Sánchez y demás vendedores de mercancías aprovechando que estamos en año electoral para infundir miedos y esperanzas al rebaño acogotado. Siguen sin entender que el nicho sociológico que va a voltear todo esto se llama jóvenes: y están virando su intención de voto con la misma rapidez con la que el sanchismo crea sus mentiras.
La mayoría de los jóvenes no creen en estos políticos, pero sobre todo, no creen en una izquierda que bastardea sus principios con la facilidad de un tahúr de mercadillo. Ya reconocen abiertamente que cuando los delincuentes gobiernan las instituciones, la delincuencia reina en las calles y acampa en casas ajenas. Y no están dispuestos a permitir que le okupen el futuro que aún no tienen.
Coda: Sólo para que se vea la imposibilidad de mantener un Estado (socialista) como el actual. En los últimos años, el conjunto de las administraciones públicas tuvo que inyectar 3.500 millones de euros en el total de empresas perteneciente a la red estatal para evitar su quiebra. Por no hablar de la grasa sobrante en personal contratado a dedo, chiringuitos ideológicos, gasto público corriente ineficiente, etc. No, no sobra Desokupa.Sobra Estado. Sobra socialismo. Y sobran gestores políticos mediocres.
Estamos en manos de locos de atar: Junqueras, Otegi, Sánchez, Yolanda, Pablo e Irene, etc., más el siempre nefasto ZP. Lo peor de cada casa, con sus ambiciones totalitarias. Hundir la nación es su fin, para crear un vomitivo edén rojo donde no exista la separación de poderes y se vulnere la ley, a su antojo, condenando al Rey a ser una mera figura decorativa y dificultando el valeroso hacer de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, a los que se trata, como si fueran basura. Sánchez, más su tropa degenerada, sueña con convertir España en un burdel bolivariano. Las urnas del 28M, van a bajarle las ínfulas y los calzones, anunciándole un pronto y muy merecido destierro.
Las carcajadas retumbaron en el Hemiciclo, cuando Calviño, otra que tal baila al son de su amo, soltó que: «Sánchez dice lo que hace y hace lo que dice». El choteo recreó la nula credibilidad de la que goza este gañán que amanece mintiendo y se acuesta engañando. No cumple ni una sola promesa. Carece de honor y siendo cruel, no le importó dejar tiradas a las víctimas del volcán de la Palma, a las que prometió el oro y el moro, y ahí siguen, sin ayudas, clamando a los cielos.
Sánchez es una mentira en sí mismo, usa el secreto, para encubrir abusos y, como decía Bismarck, «nunca se miente más que antes de unas elecciones». Lincoln, también lo desnuda: «Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos». Los días de este peligroso farsante tocan a su fin. La falsa propaganda se ha convertido en una prioridad para los locos de atar y los líderes ideológicos, tendrán que mentir más que nunca para no conseguir nada. El sanchismo se hunde, las ratas ya saltan del barco.
Por si no bastara para irse a pique, El Mundo añade: «Un lustro de pactos con Bildu le explotan al PSOE en el arranque de la campaña». Mientras Feijóo, asevera: «España no merece estar sostenida con el respaldo de partidos con candidatos condenados por asesinatos», lo cual, al indigno Sánchez, se la trae floja, porque él va a lo que va, a comprar los votos de los hijos de ETA, aunque sean votos de sangre, con tal de perpetuarse en el poder. La nación española nunca fue presidida por un ególatra tan cobarde y desalmado, como este cínico títere. El 28M le van a dar por donde amargan los pepinos, pues otro loco de atar, Tezanos, augura su triunfo, sin haber acertado ni una sola encuesta. Que hablamos de impostores y perdedores natos. Lo que nadie pone en duda es que el sanchismo se hunde…