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Categoría: POLÍTICA
Volver a los 17
Mónica García, un bochorno despreciable para los madrileños
España, el ingenuo país de las maravillas
Vigilan nuestros datos en Internet, vale, lo suponía, ¿pero quién?
España al borde del precipicio

Por Fernando del Pino Calvo-Sotelo
Escribo pocas veces sobre política española, pero la frustración de las expectativas creadas respecto a una alternancia en el gobierno exige una reflexión. Aunque todo análisis realizado a posteriori –incluyendo este artículo– tiene menos valor que si se hubiera realizado a priori y debe ser tomado cum grano salis, las funestas consecuencias que tendrá la continuación del actual gobierno, cuyos pactos con sus aliados separatistas doy por sentado, requiere de una seria llamada de atención.
La probable permanencia en el poder de un personaje como Sánchez sólo se entiende por un motivo: es un gobernante que nunca ha tenido oposición digna de tal nombre. En efecto, la no-oposición, blandita como el algodón, de Rajoy II (Casado) y Rajoy III (Feijoo) ha sido un regalo extraordinario que le ha permitido cruzar todo tipo de líneas rojas sin recibir coste de respuesta más allá del trémulo piar de un pajarillo. Este estilo político de no-oposición se basa en esperar a que caiga la fruta al suelo en vez de cogerla de las ramas del árbol, en ponerse con parsimonia a la cola esperando que antes o después le llegue el turno, en concentrarse en andar de puntillas y no hacer mucho ruido más que en levantar la voz. Es como un café tibio, algo insulso y poco apetecible y la antítesis de la osadía y audacia necesarias para alcanzar el poder, que la ultraizquierda leninista supo utilizar con tanta eficacia.
Errores de bulto y expectativas frustradas
Algunas críticas sobre el modo en el que el PP ha realizado su campaña electoral me parecen justas. La forma más frecuente de ganar unas elecciones es metiendo miedo a la población y diciéndole a quién culpar de ello. Mientras el PSOE dominaba esta estrategia tan burda como eficiente con el miedo a la “ultraderecha” (particularmente en Cataluña, donde los votantes no separatistas prefieren el apaciguamiento a la firmeza y confrontación, al contrario que los separatistas), el PP aludía como socio preferente a un PSOE moderado hoy inexistente a la vez que denigraba a su socio de gobierno natural: la oposición haciéndose oposición a sí misma. En abierto contraste, el PSOE trataba con guante blanco a sus socios comunistas sin mencionar en ningún momento el “voto útil” a pesar de que la izquierda está tan dividida como la derecha – dividida, pero no enfrentada.
Tras afirmar sentirse “más cerca del PSOE que de Vox” (¿será cierto?), el PP cayó en la trampa de asumir el discurso de su adversario y realizó una campaña acomplejada y a la defensiva centrada en disculparse por sus pactos. ¿Tan difícil era poner como ejemplo el éxito de Madrid, donde tras un gobierno del PP con el apoyo de Vox no sólo no han desfilado las huestes franquistas por la Castellana, sino que los ciudadanos, encantados, han otorgado al PP mayoría absoluta? La patológica falta de combatividad de la no-oposición le impedía incluso fingir indignación y exigir explicaciones a Sánchez por la estable alianza del psicópata con la “ultraizquierda” y el separatismo de pasado golpista o terrorista. Que le haya sido más sencillo al PSOE asustar con la “ultraderecha” que al PP asustar con la alianza subversiva que personifica Sánchez (y que asusta incluso al minoritario socialismo moderado que tantos añoramos) resulta increíble. Por último, la ausencia del líder del PP en el segundo debate fue algo tan patético como el escaño vacío de Rajoy en su moción de censura.
Por lo tanto, aciertan quienes señalan como un problema al principal partido de la no-oposición, pues, como en Hamlet, “algo huele a podrido en Dinamarca”. En efecto, la dinastía Rajoy no terminó con su marcha de la política, sino que continuó con sus sucesores, que permanecieron fieles a ese estilo timorato que he descrito antes y que supone una verdadera bendición para un gobernante agresivo y sin escrúpulos como Sánchez. Éste es el verdadero nudo de la cuestión, y muestra un problema mucho más profundo que afecta a la política española desde la Transición.
El desequilibrio de fondo de la política española
Este estilo de comportarse se basa en la aceptación de las reglas, del lenguaje y de las definiciones de bien y mal del adversario político (el PSOE state of mind de Quintana Paz), lo que da lugar a la dócil aceptación de un doble rasero. Quien expide los pasaportes de corrección política es la izquierda. Por ejemplo, los comunistas subversivos de Podemos, los filoterroristas de Bildu o los delincuentes separatistas catalanes son partidos respetables, pero Vox es una peligrosa “ultraderecha” a la que hay que encadenar. ¿Se imaginan que al golpista Tejero – que pasó 15 años en prisión – se le hubiera indultado a los 3 años como a los catalanes? ¿Se imaginan que el caso ERE – el mayor escándalo de corrupción de la democracia– hubiera afectado a la derecha? Pero la mayor muestra del doble rasero es que, a pesar de que desde la llegada de la democracia toda la violencia política ha provenido de la extrema izquierda (tanto con el terrorismo marxista de ETA y el GRAPO como con los escraches y las violentas manifestaciones de batasunos y podemitas), es sobre la derecha sobre quien recae la sospecha permanente de extremismo.
El mismo estilo es el que explica la obsesión por el “centrismo”, concepto que nada tiene que ver con la loable definición aristotélica de virtud (el justo medio entre dos extremos), sino con un vacío absoluto de ideas y principios y un abandono de la lucha política rayano en la cobardía. ¿Observa acaso el PP que Sánchez o Podemos hayan alcanzado el poder gracias a su “centrismo”? ¿Cómo aspira a tener éxito un partido que vive atrapado por el miedo a pisar las líneas que le marca su adversario para provocarle una indefensión estructural?
En España la mitad del espectro político decidió hace muchos años dar por perdida la batalla del lenguaje y aceptó jugar con las cartas trucadas sin presentar debate ideológico o cultural alguno, limitándose a un seguidismo de toda iniciativa política que presentara la otra mitad (feminismo, ideología de género, etc.). Naturalmente, esto incluye adoptar el epíteto de “ultraderecha” (los ultras sólo pueden ser de derechas) para demonizar al partido que nació originalmente como una disidencia de los votantes traicionados por Rajoy.
En efecto, la crisis crónica del PP y la división de “la derecha” tienen como responsable último a Rajoy, nombrado a dedo con escaso acierto. Tras dos derrotas electorales consecutivas, sólo pudo ganar las elecciones del 2011 gracias a una enorme crisis económica utilizando como ariete la única acción responsable de Zapatero, que fue congelar las pensiones en un entorno de quiebra técnica del Estado. El PP prometió no congelarlas y bajar los impuestos, pero al llegar al poder aumentó las pensiones un insignificante 0,25%, subió los impuestos más allá de lo que proponía el Partido Comunista y, lejos de avergonzarse, se jactó de ello a través del ministro de Hacienda más dañino para la seguridad jurídica de nuestro país (hasta la llegada de Sánchez y el desastre Montero, naturalmente): “Me río porque hemos desconcertado a la izquierda”, afirmó encantado Montoro. Poco tiempo después, el gobierno del PP volvió a mentir sobre la subida del IVA, que realizó después de las elecciones andaluzas del 2012 tras afirmar que no lo haría.
Tras prometer luchar contra la corrupción (sin comentarios) e incumplir su programa, que incluía “la reforma del sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial, para que, conforme a la Constitución, doce de sus veinte miembros sean elegidos por los jueces”, continuó traicionando a sus electores al mantener el protocolo que permitió la salida airosa de ETA tras su derrota policial. Incumplió sus promesas y consolidó todas las leyes ideológicas de ZP, incluyendo la de Memoria Histórica o la del aborto: es más, susurró a sus magistrados afines que metieran en un cajón su propio recurso ante el Constitucional. Increíble.
De este liderazgo tan dañino, del que el PP jamás ha entonado un mea culpa, nació Vox, un partido que tras su inicial ascenso perdió impulso y quedó noqueado con su fracaso en Andalucía, donde intentó pasar de partido nicho a partido mayoritario. Su dificultad para evolucionar desde una política de guerrilla a la de una política de gobierno, sus inoportunas estridencias estéticas y verbales, que favorecen la caricatura y el voto del miedo, la carencia de renovación de sus cuadros y las extrañas inclusiones y exclusiones en sus listas electorales son errores propios de la formación, que sorprendentemente ha omitido toda autocrítica.
La “derecha” puede acudir a las elecciones dividida, pero no enfrentada. El tiempo de despreciarse mutuamente o de apelar al cansino timo del “voto útil” ha pasado.
Los que miran sin ver y escuchan sin entender
Pero el verdadero culpable de que Sánchez pueda seguir gobernando es esa parte del electorado español que le ha votado a pesar de protagonizar la legislatura más escandalosa de la democracia. A esa parte del electorado no parece importarle nada sus mentiras constantes respecto a no indultar a los golpistas catalanes o no gobernar con los comunistas ni con los simpatizantes del terrorismo vasco; o la entrega al País Vasco de las competencias penitenciarias, a lo que se habían negado todos los gobiernos anteriores, que ha servido para acelerar el tercer grado de terroristas de ETA, o la reforma ad hoc del delito de sedición y de malversación para premiar a los golpistas catalanes. Esta parte del electorado tampoco parece darle importancia a la preocupante demolición institucional que ha llevado a cabo, desde su asedio a la jefatura del Estado, al escandaloso cese, sin precedentes, de la directora del CNI o al dictatorial control de un Tribunal Constitucional absolutamente politizado que parece querer bordear la prevaricación sin fingir ya siquiera un mínimo de objetividad.
Los votantes de Sánchez tampoco parecen comprender que votarle significa votar el independentismo catalán y el filoterrorismo de Bildu (ojo, su socio más leal), que amplifican su poder gracias a Sánchez, su topo en la Moncloa. Si esto no les importa, imagínense lo poca importancia que darán a su guerracivilismo desenterrador de muertos, a la sistemática erosión del Estado de Derecho con su abuso del decreto-ley, su ilegal estado de alarma o la aprobación de leyes abiertamente inconstitucionales, o a sus tics autoritarios que le llevan a evitar exponerse al escrutinio público de la prensa o el Parlamento. Tampoco parece importarles el cambio de política exterior respecto al Sahara y su sometimiento a Marruecos en detrimento de los intereses nacionales tras el sospechoso espionaje a su móvil, actuación que en un país con instituciones más sólidas habría dado lugar a una seria investigación independiente. Por último, también les da igual su estilo macarra y el impudoroso amor al lujo y a los privilegios de que ha hecho gala, más propios de un dictador de república bananera que del primer ministro de un país europeo. El mérito de Sánchez es haber comprendido precisamente esto: que puede hacer lo que le venga en gana porque a una parte de su electorado todos estos escándalos le vienen grandes o le resultan indiferentes.
La lección que extrae un psicópata de estas elecciones es que tiene carta blanca para hacer su voluntad sin límite ninguno. Prepárense. Especializado en explotar la carencia de contrapoderes del régimen del 78, que no supo crear instituciones fuertes e independientes ni arbitró suficientes mecanismos de autodefensa ante una situación así, Sánchez continuará con su agenda subversiva e inescrupulosa de demolición del sistema con un poder crecientemente autocrático y arbitrario sin que la ley le sirva de freno, pues domina el Constitucional como si estuviéramos en la URSS. No esperen ninguna ayuda de la UE: Sánchez es uno de los suyos, pues saca un diez en todas las asignaturas ideológicas de Bruselas.
Si Sánchez se mantiene en el poder, el daño que producirá a España será difícilmente reparable: el régimen del 78 quedará herido de muerte y la Constitución será papel mojado. Lamentablemente, ni la oposición, ni los medios, ni gran parte de los españoles se han enterado de lo que nos jugábamos en estas elecciones.

En ocho de doce encuestas, la suma de PP y Vox alcanzaría la mayoría absoluta. Y en las otras cuatro, se quedan a las puertas
Aluvión de encuestas electorales entre el fin de semana y el lunes 17. Recordemos que el martes 18 ya no pueden publicarse sondeos. Por lo que los medios han echado el resto estos últimos días.

Aluvión de encuestas electorales entre el fin de semana y hoy lunes. Recordemos que mañana martes ya no pueden publicarse sondeos. Por lo que los medios han echado el resto estos últimos días.
Con la ayuda de Electomanía, aquí recogemos un total de doce encuestas. Y en lo que nos vamos a fijar en primer lugar es en la posible mayoría absoluta de PP + Vox.
Pues bien: en ocho de las doce encuestas, la suma de PP y Vox alcanzarían la mayoría absoluta. Y en las otras cuatro, se quedan a las puertas.
Así, por ejemplo, en la encuesta de Sociométrica para El Español, recogida por Electomanía, el PP obtendría 143 escaños. Y Vox 37. Lo que hacen un total de 180 escaños. Mientras que por la izquierda, el PSOE se haría con 107 escaños y Sumar con 33.

Los mismos 180 escaños vaticina la encuesta de Data 10 para OK Diario: PP con 148. Y Vox con 32. Por la izquierda, PSOE obtendría 107 escaños y Sumar 31.
E igualmente 180 escaños es el resultado de la encuesta de Gad 3 para ABC, con 151 para el PP y 29 para Vox. El PSOE se haría con 115 y Sumar con 25.
También otorga una mayoría absoluta de 179 escaños la encuesta de IMOP para El Confidencial. En concreto, el PP conseguiría 139 escaños y Vox 40. Por el lado izquierdo, el PSOE se haría con 103 y Sumar con 33.
Muy justita, sin embargo, la mayoría absoluta de la encuesta de Sigma 2 para El Mundo, que da 176 escaños a la suma de PP (147) y Vox (29). De su lado, el PSOE sacaría 108 escaños y Sumar 34.

Algo más holgada es la mayoría que la encuesta de Target Point ha publicado en El Debate y según la cual, el PP se haría con 151 y Vox con 32, hasta un total de 183 escaños. En esta encuesta, el PSOE obtendría 18 escaños y Sumar 30.
Y muy similar -182 escaños- el resultado de NC Report para La Razón, con 155 diputados para el PP y 27 para Vox. En esta caso, el PSOE conseguiría 107 y Sumar, 26.
Oros 181 diputados vaticina DYM para El Heraldo, con PP 148 y Vox 33. Mientras que Sumar obtendría 33. Y el PSOE 104.
Y ahora llegan las cuatro encuestas que no dan mayoría absoluta a la suma de PP y Vox, aunque por los pelos. Así, por ejemplo, la encuesta de 40db para El País da al PP 135. Y a Vox 38, con lo que se quedan en 173. En el lado izquierdo, el PSOE conseguiría 110. Y Sumar 36.
Por su parte la encuesta publicada en eldiario.es, de Simple Lógica, concluye que el PP obtendría 134 escaños y Vox 37. Lo que hacen un total de 171. En este sondeo, el PSOE se haría con 110 y Sumar con 35.
La encuesta publicada en El Periódico, realizada por GESOP, otorga al PP 128 escaños. Y a Vox 46, lo que hace un total de 174. En el lado izquierdo, el PSOE obtendría 106 escaños y Sumar 39.
Por último, el sondeo de Sondaxe para La Voz de Galicia adjudica al PP 140 escaños y a Vox 33, lo que hace un total de 173. Mientras que por el lado izquierdo, el PSOE 107. Y Sumar 37.

Electomanía realizó ayer un resumen de cómo quedarían los bloques derecha-izquierda, según las encuestadoras:
Por último, repasemos los resultados de las últimas elecciones generales celebradas el 10 de noviembre de 2019: el PSOE sacó 120 escaños y el 28% de los votos. El PP, 89 y el 20,8%. Vox, 52 y el 15,1%. Podemos, 35 y el 12,8%. Y Ciudadanos, 10 y el 6,8%. La mayoría absoluta, recordemos, se sitúa en los 176 escaños.
Los pactos y el debate disparan a Feijóo a costa de Vox: 147 escaños y 2 millones de votos más que Sánchez
La última encuesta de Hamalgama Métrica para ‘Vozpópuli’ antes del 23-J revela que el bloque de la derecha mantiene la mayoría absoluta con 183 diputados pese a la subida del PSOE

Por Marina Alías
El cara a cara entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez celebrado este lunes y los pactos alcanzados tras las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo continúan catapultando al PP en la mayoría de las encuestas. También en la última elaborada por Hamalgama Métrica para Vozpópuli antes de las generales del 23-J. El sondeo dispara al dirigente gallego a los 147 escaños y un 36,3% de voto, lo que le sitúa a más de dos millones de votos del candidato socialista.
Los ‘populares’, que ya se veían beneficiados por la mayoría de votos huérfanos de Ciudadanos, crecen también a costa de Vox. Por primera vez, la formación liderada por Santiago Abascal se ubica por debajo de los 40 diputados en la serie. Sin embargo, seguirían siendo imprescindibles para alcanzar la mayoría absoluta, que está fijada en los 176 parlamentarios. En total, ambas fuerzas suman 183 ‘sillones’, medio centenar más que la alianza entre PSOE y Sumar, la plataforma liderada por Yolanda Díaz.
Por primera vez, Vox se situaría por debajo de los 40 diputados, pero seguiría siendo necesario para lograr la mayoría absoluta
En concreto, Feijóo cosecharía 8.535.053 papeletas frente a las 6.465.950 de Ferraz. La cifra supone un aumento de 3.488.013 votos con respecto a los comicios del pasado 10 de noviembre y de 709.201 en comparación con el mes pasado. De acuerdo a la encuesta, cuyo trabajo de campo fue realizado entre los días 10 y 13 de julio -justo entre el citado debate y el que tuvo lugar este jueves entre los portavoces parlamentarios-, el PP subiría 15 escaños en un mes aupado por los acuerdos regionales ya cerrados, la campaña electoral, el debate de Atresmedia y la caída de Vox.
Vox baja a los 36 escaños
Su socio en los gobiernos de Castilla y León, Valencia, Baleares y Extremadura se mantiene como tercera fuerza, pero se queda en los 36 escaños, dejándose por el camino 16 y 412.248 respaldos en cuatro años. El sondeo de Hamalgama Métrica todavía otorgaba a los de Abascal 50 diputados y el 15,8% del voto hasta el mes de junio. Ahora, el porcentaje bajaría al 13,8% con 3.244.731 respaldos.
A diferencia de los barómetros anteriores, Sánchez vuelve a pasar la meta de los 100 escaños. Esta vez, los socialistas obtendrían 104 parlamentarios y el 27,5% del voto. Ganan media docena con respecto al anterior informe, pero pierden 16 atendiendo al 10-N, los mismos que Vox.
A diferencia de los sondeos anteriores, Sánchez vuelve a pasar de los 100 escaños. Esta vez, los socialistas obtendrían 104 escaños
El auge de los socialistas no sirve para superar al bloque de la derecha, ya que la plataforma de la ministra Díaz acapara el 12,1% del voto con 2.845.018 sufragios y 29 parlamentarios. Son menos que el mes pasado, cuando se realizó el primer barómetro que contemplaba a Sumar como una opción política definida tras los acuerdos con Unidas Podemos, Compromís, Más País y los Comuns, además de otras fuerzas. Entonces tuvo 31. Mientras que la suma de PP y Vox llega a los 183, la de PSOE y Sumar se queda en 133.
Transferencia de votos
El 86,83% de los antiguos votantes de Ciudadanos, que en esta ocasión no se presenta a las generales, se decantarían ahora por la papeleta de Feijóo. Un 5,78% preferiría abstenerse y un 4,12% asegura que votará al PSOE. Nadie del electorado ‘naranja’ elegiría a Yolanda Díaz como presidenta.
Sin embargo, Sumar si sería la opción del 63% de los que votaron a Unidas Podemos, Más país y Compromís en los comicios del 10-N. La negativa de la ministra de Trabajo a incluir a Irene Montero en las listas no ha sido bien encajada por algunos de los simpatizantes de la formación morada y ahora podrían votar a Sánchez o abstenerse. Según la encuesta, es el caso del 19,91% y del 15,23%, respectivamente.
Además, el PP se ve beneficiado por el 21,33% de quienes votaron a Vox en las últimas generales y también por más de un 12% de votantes socialistas. Solo un 4,24% de los simpatizantes del PSOE en 2019 darían el ‘salto’ a Sumar, mientras que el 5,19% podría abstenerse.
Nuevos votantes y abstencionistas
La mayoría de los nuevos votantes y de las personas que se abstuvieron el 10-N y que ahora han decidido votar siguen decantándose por los ‘populares’. Es el caso del 43% de los encuestados. Un 24,2% optaría por la urna de Sánchez. El 14,7% elegiría a Vox. Y, por último, entre los nuevos votantes y abstencionistas de las pasadas elecciones, un 11,2% se inclinaría ahora por Sumar.
Asimismo, el origen de la nueva abstención -los que votaron en 2019 y ahora podrían abstenerse- bebe en su mayoría de los electores de Unidas Podemos, Más País y Compromís. Así, un 27% de los actuales abstencionistas se decantó por las citadas formaciones el 10-N.
El origen de la nueva abstención viene en su mayoría de los electores del Unidas Podemos, Más País y Compromís
Hasta el mes pasado, eran los simpatizantes del PSOE los que más se inclinaban por esta opción. Ahora, un 16,9% de las personas que valoran abstenerse había votado a Sánchez. Solo el 7% de las personas que se abstendrán ahora había respaldado a los ‘populares’, así como el 3,6% habían elegido la urna de Abascal. El 4,6% de los nuevos abstencionistas se decantaron por Ciudadanos hace cuatro años.

ERC, en caída libre
ERC continúa perdiendo fuelle desde hace meses. Los republicanos catalanes bajan de los 13 a los nueve escaños. En total, los socios clave para el Gobierno de Sánchez en los presupuestos, experimentan una caída de 357.583 votos en comparación con 2019, mientras que JxCat obtendría 470.251 sufragios y ocho diputados.
En línea con los resultados de las municipales del 28 de mayo, PNV baja y EH Bildu sube. Los primeros pasan de los siete a los cinco escaños, mientras que los segundos, que incluyeron en sus listas a etarras condenados por asesinato, se consolidan con seis parlamentarios. UPN lograría un diputado frente a los dos que tuvo anteriormente cuando se presentó en coalición con Navarra Suma. BNG sigue estancado con dos ‘sillones’ y la CUP pierde uno. Teruel Existe y Coalición Canaria alcanzan un escaño, respectivamente.
Ficha técnica de la encuesta de Hamalgama
Universo: Españoles de 18 y más años.
Tamaño de la muestra: 1.000 entrevistas
Error muestral: 3,16% para el conjunto de la muestra y un grado de confianza del 95,5%.
Metodología de trabajo: CATI (Entrevista telefónica administrada por ordenador).
Teléfonos móviles y fijos cuyos titulares son particulares.
Procedimiento de muestreo: Polietápico, estratificado por conglomerados, con selección de las unidades primarias de muestreo (municipios) y de forma aleatoria proporcional las unidades últimas (individuos) por edad y género.
Estratificación: Cruce de la provincia con el tamaño de hábitat, dividido en 4 categorías:
1. Menos de 2.000 habitantes.
2. De 2.001 a 10.000 habitantes
3. De 10.001 a 50.000 habitantes.
4. Más de 50.000 habitantes.
Trabajo de campo: 10 al 13 de julio de 2023
El comisario Thierry Breton lanza la Ley de Servicios Digitales
Europa vuelve a la censura. Será el poder el que decida quién odia y quién miente.

POR Eulogio López
Sé que la sociedad actual tiene unas tragaderas increíbles pero resulta difícil de comprender por qué nadie levanta la voz cuando la censura que viene ya es paneuropea. El misil se llama Ley de Servicios Digitales y es inminente.
El comisario de Mercado Interior Thierry Breton no ha dudado en promulgar los nuevos mandamientos progresistas que permitirán borrar aquellos sitios de Internet que no gusten al poder. Y ojo: no hablamos de los derechos y libertades habituales sino de odio y de bulos.
Delitos de odio: la carga de la prueba se invierte: que el acusado demuestre que no odia. Es decir, imposible y estúpido, pero penado en España con condenas que pueden alcanzar los cuatro años de prisión. En cuanto la ley -insisto, paneuropea- entre en vigor se podrá censurar cualquier sitio que, según los lobbies que marcan cómo debemos vivir, considera que promocionan el odio: censurado.
Y luego está lo de los bulos. Por lo general, cuando el poder se mete a perseguir bulos no castiga las mentiras sino las opiniones que no le gustan y cualquier postura políticamente incorrecta. Es decir, que niegue las mentiras que el poder propaga como verdades.
Lo más curioso es que hace no más de un cuarto de siglo estas obviedades no era necesario explicárselas a nadie. Un planteamiento como el de la Ley de Servicios Digitales de don Thierry Breton habría acabado con su carrera. Hoy me temo que no.

Enchufes, endogamia, nepotismo y puertas giratorias en la ‘red internacional’ de la policía sanchista
La red clientelar policial está promovida por la cúpula policial de la Dirección General de Pardo Piqueras

Por MANUEL CERDÁN
La red clientelar de policías sanchistas en el extranjero ha sido construida gracias a una serie de enchufes, situaciones de endogamia, nepotismo y puertas giratorias que fueron promovidas desde la cúpula policial de la Dirección General de Pardo Piqueras con la anuencia del presidente Pedro Sánchez y el ministro Grande-Marlaska.
En esa dinámica el respeto a las páginas del BOE no ha sido una máxima para el ex magistrado de la Audiencia Nacional, convertido ahora en el propietario de la cartera de Interior. Sobresalen varios casos que indignan a los integrantes del Cuerpo Nacional de Policía.
El más chirriante es el que afecta al comisario Alfredo García Miravete, que ha ocupado todos los cargos de influencia en el extranjero. Se trata del ejemplo más descarado sobre abuso de poder en lo que supondría un caso flagrante de puerta giratoria.
García Miravete, tras aterrizar el Europol como Oficial de Enlace, ascendía a inspector jefe y alcanzaba el puesto de jefe de la Oficina de Enlace de Europol con un salario de 14.000 euros mensuales. Su mentor era el comisario Mariano Simancas, que llegó a ser director adjunto de Europol y otro de los nepotistas del Cuerpo Nacional de Policía.
García Miravete, que fue catapultado a lo largo de toda su trayectoria profesional, cesó como jefe de la Oficina de Enlace en La Haya para ocupar la jefatura de la Unidad de Grupos de Crimen Organizado a Europol, no sin antes dejar su cargo a un amigo, el inspector jefe Ignacio Barbosa. El hermano de éste, el inspector Borja Barbosa, también trabajaba entonces en Europol en un destino inferior.
Pero como Borja Barbosa no podía aspirar al cargo de su hermano porque se necesitaba la categoría de inspector jefe se desvinculó de Europol a la espera de la vacante. Entre tanto ascendería. ¿Qué sucedió? Una solución a la carta: desde Madrid prolongaron la permanencia de Ignacio Barbosa en la Oficina de Enlace de 5 a 7 años, en una decisión plenamente nepotista e irregular. Cuando el pequeño de los Barbosa ascendió en el escalafón la puerta giratoria se abrió y ocupó el cargo ansiado con la autorización de la Dirección de la Policía.
La puerta giratoria no acababa ahí. Para premiar a otro compañero de la 13 promoción con la misma plaza, como si se tratara de la herencia de un título nobiliario, una vez más tuvieron que forzar las normas y el escalafón policial. Luis García Ríos, tras ascender a inspector jefe fue destinado a la Comisaría de Burgos, pero pronto pidió un destino en La Haya -en Europol- de menor categoría como experto cedido. Suponía una anomalía, ya que estos puestos suelen ser solicitados por agentes de la escala básica, que conlleva un salario de unos 6.000 euros mensuales.
El truco
Sin embargo, esa maniobra tenía truco: sólo era temporal. Al poco tiempo, Borja Barbosa dejó la Oficina de Enlace y colocó a García Ríos en su puesto. Automáticamente, pasaba de experto cedido a jefe de la Oficina de Enlace en La Haya, con unos emolumentos de unos 13.000 euros mensuales. Borja Barbosa tampoco quedó huérfano: pasó a ser secretario del Consejo de Administración de Europol.
Entretanto, el comisario Miravete pasó de Europol a la empresa pública Tragsa durante el gobierno socialista, y de Tragsa a la Subdirección de Eurojust, puesto que ocupó durante 5 años, justo antes de conseguir su ascenso a comisario. En tan sólo un año consiguió la recalificación del puesto de jefe de la Oficina de Enlace para poder volver a ocuparlo, esta vez, con la categoría de comisario.
El carrerón de García Ríos no concluyó como jefe de la Oficina de Enlace de La Haya. Más tarde, fue nombrado agregado de la Embajada en la capital holandesa, después de que Madrid forzara el cese de Fuentes Gago, uno de los policías de la época de Mariano Rajoy. Cuando se le terminó a García Ríos el contrato en la Embajada le buscaron otro puesto para él en Europol, esta vez como Oficial de Enlace de ese organismo en Interpol (Lyon), donde sigue en la actualidad.
El círculo se vuelve a cerrar. Según fuentes policiales, está previsto que la agregaduría de Interior en la Embajada de La Haya sea ocupada por otro inspector jefe de la 13 promoción, que habría formado parte durante 9 años de la plantilla de EUROPOL y con anterioridad Oficial de Enlace.
Un autonombramiento
Otro caso que refleja el enchufismo y nepotismo en la Dirección General de la Policía es el del actual consejero del Ministerio del Interior en la Embajada de Washington. El comisario principal Carlos Vázquez Ara fue designado para ese cargo en julio de 2020 cuando era jefe de la División de Cooperación Internacional (DCI). La publicación en el BOE no tendría ninguna trascendencia si no fuera porque el policía premiado era el responsable en la atribución de ese destino. O sea, que fue una autodesignación, con el visto bueno del director de la Policía, Pardo Piqueras y el ministro Grande-Marlaska.
Vázquez Ara, que por su cargo de jefe de la DCI formaba parte de en la Comisión de Destinos en el Exterior, se calificó a sí mismo como el candidato «más apto» frente a otros once comisarios principales que optaban por la plaza. De esa manera se convertía en otro meteorito, ya que había sido promocionado por el ex ministro Juan Ignacio Zoido con la ayuda de Mariano Germán Simancas Carrión, uno de los pilares del socialismo policial.
El consejero de Interior en la Embajada de EEUU había estado antes destinado en Pakistán y en la Representación Permanente de la Unión Europea (Reper), con sede en Bruselas. También palpó el poder en la Secretaría de Estado como vocal asesor con nivel 30 de su titular Francisco Martínez, que demostraba una excepcional vista para elegir a sus colaboradores.
Carlos Vázquez Ara, según fuentes de Interior, es viudo de la sobrina de José María Rodríguez Colorado, quien fuera director de la Policía entre 1986 y 1991 durante el segundo gobierno de Felipe González. Sus primeros ascensos los logró a la sombra de su tío político. La endogamia también persigue al comisario sanchista: su esposa, ya fallecida, también trabajó para la Policía en el departamento de expedición de pasaportes.

