Categoría: ISLAM

El modelo de comunicación digital que hace temblar la democracia liberal

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Grupos violentos y extremistas emprenden de manera sistemática guerras de comunicación para erosionar de forma deliberada la cohesión social de las democracias liberales consolidadas. Aprovechan que las instituciones públicas han perdido el monopolio en la creación de mensajes hegemónicos y que los medios ya no juegan el papel de mediadores para comunicarse y dialogar de manera directa con la ciudadanía.

Una innovación tecnológica revolucionó la gobernanza mundial a partir del siglo XV. La invención de la imprenta permitió reproducir, difundir y compartir ideas y conocimientos a gran escala. La razón, la ciencia y la perspectiva, que caracterizan la época de la modernidad, comenzaron a abrirse paso de manera global y forjaron movimientos culturales y políticos que transformaron la política y las estructuras de gobierno durante siglos. Las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII —Revolución Francesa e Independencia de Estados Unidos— no pueden entenderse sin la producción y difusión de ideas políticas que permitió la imprenta. Pero, sobre todo, esta innovación tecnológica facilitó la consolidación de un modelo de gobierno que ha permanecido exitoso hasta el siglo XXI: la democracia liberal.

Seis siglos después de la gran revolución tecnológica, social y política que provocó la imprenta, el mundo debate sobre las consecuencias que está generando en la gobernanza la última gran innovación tecnológica: internet y las redes sociales. Existe la hipótesis generalizada de que un buen uso del potencial de estas nuevas herramientas de comunicación puede contribuir a perfeccionar y consolidar el modelo de democracia liberal. Sin embargo, también se está generalizando el temor de que una mala utilización de estas innovaciones puede acabar erosionando de manera irreversible tanto al modelo liberal de democracia como a la misma figura del estado-nación. Las consecuencias de este último escenario son tan inquietantes como impredecibles.

De momento existe la evidencia de que la irrupción de internet y las redes sociales ha alterado de manera considerable el escenario en el que se conformaba la opinión pública y el debate público, un elemento que según pensadores como Jürgen Habermas es la “piedra angular” de una democracia liberal. Hasta finales del siglo XX, la opinión pública se formaba mediante la interacción de tres actores perfectamente identificados: instituciones públicas, medios de comunicación y ciudadanos. Igualmente, existía un consenso al afirmar que en el proceso de creación de mensajes hegemónicos entre la opinión pública existía una relación vertical, en la que las instituciones públicas tenían más facilidades para enfocar el debate público y los medios ejercían de mediadores entre los mensajes de la administración y los ciudadanos.

Las instituciones públicas han perdido el monopolio en la creación de mensajes hegemónicos y los medios ya no juegan el papel de mediadores

La irrupción de internet y de las redes sociales, así como la democratización en el acceso a la tecnología de grabación, edición y difusión de material audiovisual, han provocado que en el siglo XXI estos modelos de configuración de la opinión pública y, por ende, de la propia cohesión de las democracias liberales quedaran obsoletos. En primer lugar, las instituciones públicas han perdido el monopolio que venían ostentando en la creación de mensajes hegemónicos y, en segundo lugar, los medios ya no juegan el papel de mediadores, puesto que nuevos agentes políticos pueden comunicarse y dialogar de manera directa con los ciudadanos sin la necesidad de tener que pasar por un mediador.

Este nuevo panorama se ha convertido en una gran oportunidad para que grupos violentos y extremistas emprendan de manera sistemática guerras de comunicación para erosionar de manera deliberada la cohesión social de democracias liberales consolidadas.

Los ex directivos de Google, Schmidt y Cohen1, ya asumieron en el año 2013 que la guerra y los conflictos violentos utilizarían las nuevas tecnologías para combatir contra los Estados en nuevos campos de batalla. Según estos autores: “La tecnología es una herramienta que genera igualdad de oportunidades y ofrece recursos muy poderosos para que las personas logren sus objetivos: algunos de ellos muy constructivos, otros de una inimaginable fuerza destructora. La verdad innegable es que la conectividad también beneficia a grupos terroristas, violentos y extremistas. La actividad terrorista del futuro incluirá aspectos físicos y virtuales, desde el reclutamiento a la implementación de actos terroristas”2.

Lo cierto es que, casi diez años antes (2005), el actual líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, ya expresó de manera muy clara las expectativas que el nuevo panorama comunicativo estaba generando entre los grupos terroristas: “y yo os digo: estamos en una batalla, y más de la mitad de esta batalla está teniendo lugar en el terreno de los medios de comunicación. Y esa batalla en los medios es una batalla por ganar las mentes y los corazones de los miembros de la Umma”3.

Al Qaeda, desde comienzos del siglo XXI puso en marcha una ambiciosa campaña de comunicación digital destinada a elaborar productos de comunicación audiovisual de calidad y personalizados para distintas audiencias que se distribuían de manera directa a sus públicos potenciales a través de páginas web. Uno de los mejores ejemplos de esta estrategia fue la revista Inspire, lanzada en junio de 2010 con el objetivo de socializar el mensaje de Al Qaeda entre audiencias jóvenes de Estados Unidos, Inglaterra y otros países angloparlantes. El encargado de elaborar y diseñar esta revista fue precisamente un ciudadano estadounidense, con doble nacionalidad yemení, nacido en California el 22 de abril de 1971, Anwar Al Awlaki.

La estrategia de comunicación de Al Qaeda a comienzos del siglo XX permitió a este grupo terrorista comunicar sus mensajes de manera directa a sus audiencias, sin tener que depender del papel mediador de los medios de comunicación. Esto permitía al grupo terrorista no solo marcar la agenda mediática y política, sino también controlar el enfoque con el que sus mensajes impactaban finalmente entre las audiencias. Así, el uso de la tecnología facilitó que un grupo subnacional violento y extremista pudiera competir de manera directa con los estados a la hora de forjar sentimientos de pertenencia y alianzas identitarias que movilizaran a sus públicos objetivos y pudieran generar cambios de comportamiento político.

Sin embargo, la estrategia comunicativa de Al Qaeda planteaba dos importantes limitaciones. El principal obstáculo consistía en que la comunicación de este grupo terrorista era unidireccional. Es decir, los responsables de comunicación de Al Qaeda publicaban su material en internet en sus medios de comunicación propios, pero quedaban a la espera de que, de manera proactiva, los usuarios accedieran a estos contenidos. Este flujo unidireccional suponía que, en la práctica, solo accedieran a los contenidos elaborados por los terroristas públicos ya familiarizados y previamente influenciados por la dialéctica yihadista. Resultaba muy complicado para los terroristas impactar en nuevas audiencias.

La segunda limitación estaba condicionada por la escasa variedad temática de las narrativas de Al Qaeda, que pivotaban exclusivamente en torno a dos áreas: la justificación de la violencia en base a la interpretación yihadista del Islam; y el victimismo ante una supuesta guerra perpetúa de Occidente contra los musulmanes que, según la dialéctica islamista, se inició con las cruzadas y que se extendería hasta pleno siglo XXI. Esta escasez temática apenas generaba resonancia e interés en audiencias ajenas a este pensamiento, lo que limitaba la expansión ideológica y el reclutamiento en nuevos grupos sociales.

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La irrupción de Estado Islámico en el año 2014 permitió superar estos retos. Los terroristas de Dáesh lograron afianzar un innovador uso de internet y de las nuevas tecnologías de la comunicación que se ha demostrado de gran eficacia para los intereses de grupos violentos y extremistas y una terrible amenaza en el largo plazo para instituciones públicas y democracias liberales.

El objetivo final de la estrategia de comunicación del Califato digital es el de quebrar la relación de confianza entre los ciudadanos y sus instituciones públicas mediante la construcción y difusión de una narrativa de construcción nacional alternativa en torno a un proyecto político totalitario y extremista. Esta propuesta comunicativa está diseñada e implementada en un proceso de cuatro pasos que se ha demostrado de gran eficacia para seducir y movilizar a decenas de miles de ciudadanos —incluso a aquellos no familiarizados previamente con la causa yihadista— en torno a un proyecto político violento que pretende sustituir al estado en el largo plazo.

Los cuatro pasos de la estrategia de comunicación digital de Dáesh son los siguientes:

  • Detección de las vulnerabilidades sociales y política un estado. Dáesh entendió y analizó correctamente la marginalización social, económica y política en la que se encontraban los ciudadanos suníes de Irak y de Siria en los últimos diez años. Igualmente entendió la crisis de confianza en las instituciones públicas que se estaba produciendo entre las nuevas generaciones de muchos países occidentales.
  • Crear una narrativa de construcción nacional. Las narrativas del autoproclamado Estado Islámico, a diferencia de Al Qaeda o de otros grupos yihadistas previos, no se centraron exclusivamente en temáticas propias del islamismo, sino que se centraron en explotar las vulnerabilidades sociales, económicas y políticas detectadas entre sus audiencias potenciales y en ofrecer una alternativa política que canalizara y movilizara a decenas de miles de ciudadanos frustrados con sus administraciones públicas. El análisis de los 1.500 vídeos publicados por el Estado Islámico desde enero de 2014 hasta diciembre de 2018 demuestra que más de la mitad de la narrativa está destinada a construir un nuevo contrato social positivo con sus públicos potenciales. El 22 por ciento de los vídeos explican su capacidad de gobernar y de gestionar servicios públicos y el 31 por ciento son entrevistas con milicianos o ciudadanos suníes que expresan las supuestas bondades de vivir en el Califato. Esta narrativa de construcción nacional se distribuye a través de productos de comunicación en diversos formatos para que puedan ser difundidos en distintas plataformas y puedan impactar en diferentes audiencias.
  • Creación de una red de medios propios. El Estado Islámico creó desde el año 2014 una red de empresas multimedia que trabajaban de forma coordinada y permitían difundir de manera directa y segmentada sus mensajes a diferentes audiencias. Esta red consistía en una agencia de noticias, una agencia de infografías, una revista en árabe, cuatro revistas en inglés, ruso, francés y turco, una emisora de radio, tres productoras audiovisuales generalistas y treinta cuatro productoras audiovisuales locales.
  • Automatización de las redes sociales. El último paso de la estrategia de comunicación del Estado Islámico consistió en la difusión de manera masiva de sus productos de comunicación a través de las redes sociales, con el objetivo de impactar en las audiencias potenciales, sin tener que esperar a que estas accedieran de manera proactiva al contenido.

Un estudio pormenorizado sobre la distribución de mensajes en redes sociales de Dáesh realizado con la empresa española Alto Analytics permitió identificar cómo el Califato utiliza para distribuir sus productos de comunicación en Twitter una media de 522 perfiles digitales que generan en torno a 1.700 tuits en aproximadamente dos horas. Los responsables de comunicación de Dáesh utilizan una media de nueve bots en cada una de sus campañas con el objetivo de lograr el máximo volumen de mensajes en el menor tiempo posible. Así mismo, es muy habitual que estos bots inserten el contenido de las campañas de Dáesh parasitando los principales hastags que son trending topic en aquellas conversaciones donde se encuentran sus audiencias principales.

Es cierto que el Estado Islámico ha sido derrotado sobre el terreno. Sin embargo, el Califato digital sigue aún activo. Los terroristas siguen siendo capaces de publicar cada mes una media de ocho vídeos, cuatro revistas y más de medio centenar de notas de prensa y comunicados. Solo en noviembre de 2018 los responsables de comunicación del Califato lograron publicar 853 enlaces con contenido a su material audiovisual en plataformas digitales comerciales disponibles abiertas para ser consultados por cualquier usuario de internet. Un mes después de la publicación de estos enlaces, el 30 por ciento de ellos permanecían aún disponibles.

La capacidad de resistencia del Califato digital representa un importante reto para la seguridad pero no es el único. Las lecciones aprendidas y el modelo de comunicación digital diseñado por este grupo terrorista han creado escuela. El grupo terrorista islamista sirio, Hayat Tahrir Al Sham, que oficialmente no está alineado ni con Al Qaeda ni con Dáesh, publicó solo durante 2018 un total de 188 campañas de comunicación, mientras que los grupos vinculados con Al Qaeda llegaron a las 146 campañas de comunicación. Gran parte de los contenidos de estos grupos terroristas, especialmente en el caso de Hayat Tahrir Al Sham, está basado en el modelo del Califato destinado a generar un nuevo contrato social con la población suní mediante la comunicación digital y el uso de las nuevas herramientas y tecnologías de la comunicación.

Gobiernos, empresas y sociedad civil afrontan un reto generacional. La tecnología se ha convertido en un arma de doble filo que, en malas manos, se ha probado como una eficaz herramienta para movilizar a decenas de miles de ciudadanos contra la base fundacional del estado-nación y la democracia liberal.

Notas

 1Cohen, J, y Schmidt, E. (2014): El futuro digital. Madrid, Ediciones Anaya Multimedia

 2Schmidt, E.; Cohen, J.. Op. cit., p. 151.

 3Mansfield, L. (2006): His Own Words. A translation of the Writings of Dr. Ayman al Zawahiri. Nueva Jersey: TLG Publications. Pg. 214.

Bibliografía

Instituto Español de Estudios Estratégicos. La posverdad. Seguridad y defensa. (Cuaderno de Estrategia 197, 2018). Disponible en: http://www.ieee.es/publicaciones-new/cuadernos-de-estrategia/2018/Cuaderno_197.html
Lesaca, J. (2017): Armas de Seducción Masiva, Barcelona, Editorial Península.
Ortiz Moyano, A. (2018): Falsos profetas. Claves de la propaganda yihadista. Barcelona, Editorial UOC.
Torres Soriano, M.R. (2014): Al Andalus 2.0. La ciberjihad contra España. Granada, Biblioteca Gesi.

Hay momentos de la vida en que callar se convierte en una culpa. Hablar, una obligación

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Estoy hablando a las personas que no siendo estúpidas ni malas, se hallan en la prudencia o en la duda. Y a ellas les digo: ¡Despierta, gente, despierta! Intimidados como estáis por el miedo de ir a contracorriente o parecer racistas no entendéis, o no queréis entender, que aquí está ocurriendo una Cruzada al Revés. En su esencia, la nuestra es una guerra de religión y quien lo niegue, miente (…) una guerra que ellos llaman Yihad, Guerra Santa (…) No entendéis, no queréis entender, que para los musulmanes Occidente es un mundo que hay que conquistar, castigar, someter al Islam.
Acostumbrados como estáis al doble juego, cegados como estáis por la miopía, no entendéis o no queréis entender que nos han declarado una guerra de religión. Promovida y fomentada por una facción de aquella religión, puede ser, (¿puede ser?), pero de religión. (…) Que puede ser que no aspire a conquistar nuestro territorio, pero mira a la conquista de nuestras almas. A la desaparición de nuestra libertad, de nuestra sociedad, de nuestra civilización. Es decir, al aniquilamiento de nuestra manera de vivir o de morir, de nuestra manera de rezar o no rezar, de pensar o no pensar. De nuestra manera de comer y beber, de vestirnos, divertirnos, informarnos… No entendéis o no queréis entender que si no nos ponemos, si no nos defendemos, si no combatimos, la Yihad vencerá. Vencerá y destruirá el mundo que bien o mal hemos logrado construir, cambiar, mejorar, hacer un poco más inteligente. (…)
Destruirá en suma nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra moral, nuestros valores, nuestros principios, nuestros placeres… Sí señores: nuestros placeres también. ¿No comprendéis que los Osama bin Laden se creen verdaderamente autorizados a mataros a vosotros y a vuestros hijos porque bebéis vino o cerveza, porque no lleváis la barba larga o el chador o el burkah, porque vais al teatro y al cine, porque escucháis a Mozart y canturreáis una cancioncilla, porque bailáis en las discotecas o en vuestras casas, porque miráis la televisión, porque lleváis minifalda o pantalones cortos, porque en el mar o en la piscina estáis desnudos o casi desnudos, porque jodéis cuando y donde y con quien os da la gana?

Oriana Fallaci
La rabia y el orgullo (La Esfera, 2002)

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César Vidal: La «ganga» de ser musulmán en España: ayudas al alquiler, becas de libros, pensión sin cotizar

Las administraciones públicas en España han abierto sus brazos para ayudar a los musulmanes. Así reciben una infinidad de ayudas por encima de los españoles. Lo cuenta César Vidal en su último editorial titulado significativamente «El cuco se apodera del nido».

Por Juan Robles

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Mientras que muchos españoles con hijos a cargo y en el paro deben sobrevivir al mes con 426 euros del programa Prepara del Gobierno, los inmigrantes extranjeros, sobre todo los musulmanes , se aprovechan de una infinidad de ayudas y beneficios.

Así en el listado de ayudas públicas al alquiler de la Comunidad de Madrid, publicado el pasado mes de julio, casi el 90% de los beneficiarios son musulmanes.

Las ayudas, en ocasiones, llegaban hasta los 2.000 euros. Sin embargo, los españoles, a pesar de ser muy pocos, se encontraban entre los que menos dinero percibían, tal y como recoge César Vidal en su editorial ‘El cuco se apodera del nido’.

El titular tiene toda la intención, porque como explica el periodista los cucos son aves parasitarias que dejan su huevo en nido ajeno y así otros se encargan de criarlo. Gracias a eso la hembra del cuco coloca una docena de huevos propios en diferentes nidos, siempre ajenos.

El símil alude a la actitud de las administraciones españoles que alimentan a inmigrantes musulmanes, con generosas ayudas, permitiendo así una suerte de invasión demográfica.

Lamentablemente el caso de Madrid no es el único. De hecho, la web islamista Alandalusislamica.com difundía mensajes de ánimo a los musulmanes para que se establecieran en ciudades determinadas de España para recibir ayudas públicas.

Lo hicieron durante meses a través  de una página en Facebook: “Restituir la Santidad en el Al-Andalus”. Desde estas dos plataformas se hacía un llamamiento para situarse sobre todo en Barcelona, según informó El Confidencial Digital.

Y, es que, según varios estudios, en Cataluña, los musulmanes procedentes de Marruecos viven el 80% de las ayudas sociales. Perciben de fondos públicos 600 euros por persona, pero siete mil de los beneficiarios no vivirían en Cataluña, sino en su país de origen a donde se los manda el dinero. 

Con llevar empadronado un año en cualquier municipio de la Comunidad Valenciana se puede cobrar una paga de 532 euros

También con abundante población musulmana se encuentra la Comunidad Valenciana en la que con sólo llevar empadronado un año en cualquier municipio sirve para cobrar una paga de 532 euros. Y si además tienes hijos, la cifra asciende a 775 euros.

A estas subvenciones, además, se pueden sumar las relacionadas con el alquiler que suelen dotar de unos 250 euros mensuales.  

La situación del País Vasco no es diferente. El pasado más de enero salió a la luz el caso de Ahmed Bouguerba, el argelino de 31 años afincado en Bilbao que fue detenido por la Ertzaintza por «autoadoctrinarse» en terrorismo yihadista y que cobraba la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). Es decir, la ayuda social que el Gobierno vasco concede a personas en riesgo de exclusión, tal y como recogió El Correo.

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Imagen de la detención de tres argelinos en Vitoria en 2008 por distribuir vídeos yihadistas. / IGOR AIZPURU

Bouguerba recibía 625 euros de RGI, más otros 250 euros complementarios para el alquiler de una vivienda. En concreto, llevaba siendo perceptor desde 2011, cuando tenía 26 años.

España paga a sus terroristas

Con el caso de Bouguerba se demuestra que España ya no es el único país europeo que paga a sus terroristas. Así, entre los terroristas islámicos detenidos en España se encontró que el marroquí Saib Lachhab, antiguo combatiente en Siria contra Assad, estaba cobrando al mes 625 euros de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) del Gobierno vasco y 250 euros más como complemento de vivienda.

Un argelino de 44 años arrestado por la Guardia Civil en Bilbao y miembro de Estado Islámico  cobraba 650 euros

Al menos, ha habido otros tres casos similares de estos dos terroristas islámicos detenidos en el País Vasco. También está el caso de Samir Mahdjoub, un argelino de 44 años arrestado por la Guardia Civil en Bilbao y miembro de Estado Islámico que estaba cobrando 650 euros de RGI vasca y un complemento de 250 euros de ayuda al alquiler.

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Redouan Bensbih colgaba en Facebook fotos suyas empuñando un subfusil de asalto AK-47. / EL CORREO

O el de Redouan Bensbih, un marroquí de 26 años que murió en Siria en marzo de 2014 combatiendo contra el gobierno de Assad mientras percibía 836 euros mensuales de la Renta de Garantía de Ingresos vasca.

En este además, como no hubo notificación oficial del fallecimiento el Servicio vasco de Empleo (Lanbide) siguió ingresando el subsidio en su cuenta bancaria después de muerto. 

Españoles sin pensión, musulmanes con pensión sin cotizar

Otro tema es de las pensiones. Como subraya César Vidal, los españoles no tienen asegurada su pensión después de haber trabajado durante décadas, pero decenas de extranjeros la perciben si haber cotizado un sólo día de sus vidas.

Los españoles no tienen asegurado que sus hijos reciban ningún tipo de ayuda ni una atención sanitaria digna a pesar de pagarla

Además, los hijos de extranjeros, aunque se encuentren de forma ilegal, tienen derecho y preferencia sobre los españoles de recibir becas de comedor, plazas en escuelas y, por supuesto, sanidad gratis. 

Por el contrario, los españoles no tienen asegurado que sus hijos reciban ningún tipo de ayuda y muchos menos la seguridad de recibir una atención sanitaria digna a pesar de pagarla.

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Refugiados esperan su turno ante la Oficina de Sanidad y Asuntos Sociales (LaGeSo) en Berlín (Alemania) / EFE

NOTA: EL ARTÍCULO ES DE 29/08/2017. A DÍA DE HOY LA COSA HA MEJORADO … ¡¡¡PARA ELLOS, CLARO!!!

El islam como proyecto político.

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Los wahabistas pregonan una vida de guerrero semejante a la que llevó el profeta Mahoma. Se inició en el siglo XIX en Arabia Saudita y de él se nutre la hermandad musulmana.

Por Hugo Balderrama

La historia de España está ligada a la conquista musulmana. Alberto Benegas Lynch, en su ensayo Un bosquejo de la otra España, nos muestra que en España entre los siglos IX al XII, musulmanes, judíos y cristianos vivían en una sana convivencia, por ejemplo, Cádiz llegó a ser una urbe comercial y cultural.

Pero eso es historia medieval, ahora el islam tiene un culto a la muerte y una guerra contra Occidente ¿A qué se debe ese cambio? Al wahabismo, una arcaica y cerrada exégesis del Corán, que no es un libro de elevación espiritual sino de guerra y odio, escrito por un individuo que siempre anduvo con el sable en la mano, como adecuadamente Benedicto XVI describió a Mahoma en su controvertido mensaje que generó protestas y actos de vandalismo del mundo islámico.

Los wahabistas pregonan una vida de guerrero semejante a la que llevó el profeta Mahoma. Se inició en el siglo XIX en Arabia Saudita y de él se nutre la hermandad musulmana.

El wahabismo es la corriente mayoritaria del islam radical y es propagado principalmente por la familia real saudí, que invierte inmensas sumas en la construcción de mezquitas alrededor del mundo, para catequizar a sus fieles a que se sumen a la Yihad. Su meta es imponer el islam como la religión verdadera y el Corán como el único punto de referencia para ordenar la familia, la economía, la sociedad y el gobierno.

Según Aisha Stacey, escritora de la pagina http://www.islamreligion.com, cerca de 1.600 millones de personas en el mundo se identifican como musulmanas, el 74% de esa población vive en países islámicos, el 23% en países en vías de desarrollo y el restante 3% en países desarrollados como Estados Unidos, Australia y Europa.

El Centro de Investigación Pew en su informe El futuro de la población musulmana global: Proyecciones para el período 2010-2030, publicado en enero de 2011, sugiere que el número de musulmanes en Australia aumentará 80% en comparación con el 18% de la población total, creciendo de 399.000 en la actualidad a 714.000. Esto se debe, en primer lugar, a las elevadas tasas de reproducción –las familias musulmanas típicamente tienen cuatro o más hijos, mientras que otros australianos tienen uno o dos–; y en segundo, a la migración desde países de mayoría musulmana, como ya se ha mencionado.

Para George Chaya, periodista de Infobae, Suecia está siendo desestabilizada por la inmigración de refugiados musulmanes. La policía pide ayuda y solo es cuestión de tiempo para que el país necesite una intervención de sus fuerzas militares para evitar una catástrofe humanitaria.

Un informe del gobierno sueco que recoge el diario Sharq al-Awsat, concluye que el número de áreas denominadas «zonas de alta peligrosidad» por la aplicación de la sharia abiertamente en Estocolmo, creció a 62 en el primer semestre de 2017 sobre las 55 censadas en diciembre de 2016. El aumento no solo incluye el número en cantidad, sino también el tamaño geográfico de dichas áreas.

Como se puede observar, el islam es la tendencia totalitaria más grande, más intolerante y más peligrosa del mundo. Entonces, ¿cómo explicamos que grupos marxistas ateos, movimientos LGTBI y feministas apoyen la migración masiva de islamitas a Europa y EE.UU.? Porque el Occidente cristiano es su gran enemigo. Esos grupos están conscientes de sus diferencias naturales, pero su odio contra nuestra civilización los hace actuar y conspirar unidos.

Por eso, la defensa de la tradición cristiana es vital para la sobrevivencia de la civilización, y con esto no hablo que todos tengan que compartir mi fe, sino que se debe defender un tronco cultural en el que florecen las libertades políticas, económicas y religiosas. El mismo Murray Rothbard lo dijo: “Todo lo bueno que tiene la civilización es producto del cristianismo”.

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HUGO BALDERRAMA ES ECONOMISTA MASTER EN ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS Y PHD. EN ECONOMÍA

Si, está ocurriendo realmente.

#StopIslam

gif-for-presentation-89-gapUn hombre le decía a su amigo: «No vas a creer lo que pasó anoche. 

Mi hija entró a la sala y dijo: » Papá, cancela mi asignación 
inmediatamente, olvida mi préstamo universitario, alquila mi habitación, tira toda mi 
ropa por la ventana, tome mi televisor y mi computadora portátil. 

Por favor, lleve cualquiera de mis joyas al Ejército de Salvación o a los Convertidores de efectivo. 
Luego venda mi auto, retire la llave de mi casa y me tire. 

Luego, desconécteme y nunca más hable conmigo . Y no se olvide de sacarme 
de su testamento y dejar mi parte a cualquier organización benéfica que elija «. 

«¡¡Santo Dios, tío!!», contestó el amigo, «¿ realmente dijo eso?» 

«Bueno, ella no lo dijo así. En realidad dijo:

«Papá, conoce a mi nuevo novio, Mohammed. Vamos a trabajar juntos en 
la Campaña Presidencial de Joe Biden«.

 

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Secta islamista senegalesa dirige el “top manta” en España

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El ‘jebelu’ (en uolof, lengua de Senegal y Gambia, significa sumisión, pero no esclavitud, sino adhesión o entrega a un colectivo o un proyecto) es la condición que une a los miembros del Mouride o Muridiya, la mayor congregación del islam al sur del Sáhara, a la que pertenece la inmensa mayoría de los senegaleses que venden bolsos, gafas, camisetas…falsas, en el “top manta” de las calles españolas.

Fuentes de la Sección de Propiedad Intelectual e Industrial de la Policía Nacional llevan detectando presencia creciente de senegaleses en el ‘top manta’ desde el 2001, pero es desde hace cinco años -explican- que los muridís (miembros de la cofradía Mouride) tienen una presencia monopolística en esta modalidad de venta ambulante ilegal.

La confesión es una rama del islam. Uno de cada cuatro senegaleses es muridí, y todos, bajo el liderazgo de ‘marabús’ (líderes religiosos), tienen como califa a Moutakha Mbake, descendiente del fundador, Amadú Bamba (1853-1927).

Los senegaleses muridís emigrados a España, Italia, Francia o Estados Unidos forman ‘dahiras’ en cada ciudad, y mantienen una vinculación espiritual, pero también económica, con la gran ‘dahira’ (asociaciones, parroquias administradas por un jeque y reguladas en lo religioso por un ‘marabú’) de Touba, en el centro de Senegal, su ciudad santa, la Jerusalén o Meca del muridismo.

Tres federaciones de ‘dahiras’ (Catalunya, Madrid y Andalucía) lideran en España. A través de ellas, una vez al año se canalizan donaciones desde cuentas bancarias españolas hasta una cuenta en Touba. No todo el dinero procede de la manta: en la costa cantábrica hay también ‘dahiras’ de senegaleses enrolados en barcos de pesca.

Las fuentes policiales no llaman mafia a las redes de manteros,pero sí ven características de organización criminal. Organización porque hay jerarquía, ‘omertá’ (ley del silencio para con la Policía) y recaudación organizada del dinero ganado y blanqueo, con frecuencia en forma de donaciones a mezquitas de dentro y fuera de España. Pero la principal sombra de una organización detrás del ‘top manta’ es la ausencia de riñas por el espacio. Alguien pone orden.

Los integrantes del ‘top manta’ no tienen un código escrito, pero sí normas y costumbres. Estas son las 10 principales:

1- No competirás en precio ni en producto con tu grupo ni te pelearás con tu hermano.
2- Compartirás el espacio respetando los turnos de ocupación y sin reclamar para ti lugar de prevalencia.
3- Ayudarás en el aviso y la huida cuando aparezca la Guardia Urbana.
4- Acogerás en tu casa al recién llegado hasta que tenga sitio propio para residir.
5- Respetarás a tu ‘gulú’ (veterano).
6- Ayudarás a tu ‘dachar’ (novato).
7- Aportarás tu nombre y tu pasaporte si te son requeridos para la recogida de paquetes de mensajero o en oficinas de Correos.
8- No hablarás a la Policía.
9- Cotizarás para las necesidades de tu ‘dahira’, y para las de la ciudad santa de Touba.
10- Santificarás las fiestas en comunidad con tus hermanos muridís.

Esa organización es criminal porque genera lucro por la comisión de un delito, el de venta ambulante de productos que violan la propiedad industrial.

Redacción

Agresión sexual de un “pagapensiones” pakistaní a una mujer

 

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Un “pagapensiones” vuelve a ofrecer agradecimiento a la España que lo acoge… Ha sucedido en Valencia, aunque no lo hayan contando en los informativos de las grandes cadenas y aunque las plañideras feministas no hayan alzado su voz ni su griterío. Agentes de la Policía Nacional han detenido a un paquistaní tras agredir sexualmente a una mujer en un parking del distrito de Abastos de Valencia el pasado sábado 23 de febrero.

Los hechos ocurrieron sobre las diez de la noche, cuando el responsable del parking descubrió en el suelo a una mujer aterrorizada y con los pantalones semi bajados pidiendo auxilio. Las averiguaciones han arrojado que el paquistaní trató de violarla, pues tras haberla forzado para tocarle los pechos, intentó penetrarla obteniendo la resistencia y los gritos de auxilio de la mujer que disuadieron finalmente al atacante.

El suceso forma ya parte de la larga lista de depredadores sexuales de origen no español silenciados por las terminales feministas y los grandes medios.

Las cifras objetivas, reveladoras e inapelables de ataques a mujeres son demoledoras: en lo que va de año España ha cosechado 163 agresiones sexuales a mujeres, de las que sólo 18 han sido cometidas por españoles.

J. M. Pérez en Despiertainfo.com

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CONOCIMIENTOS BÁSICOS PARA COMPRENDER EL ENSAYO JIHADISTA ISLÁMICO.

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«El hecho de que la gran mayoría de los musulmanes no apoyen esta violencia no distorsiona el significado real de la jurisprudencia islámica en este sentido. Todos los textos, tradiciones e historia en el islam son autoritarios .»

Por Vaktar111 (ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH)

REALIDAD DE LA INFLUENCIA DE LA RELIGIÓN EN MENTES JIHADISTAS

PREÁMBULO

Este es un estudio muy importante para comprender cómo funcionan las mentes de los jihadistas, cómo y por qué quieren destruir la civilización occidental y cualquier otra forma no islámica, y proporcionarán las herramientas para entrar en el cerebro de esos monstruos.

A pesar de la propagación global de la violencia yihadista en el último siglo y este, muchas personas mal informadas piensan que toda esta violencia islámica es un subproducto de una mala interpretación de las escrituras islámicas. Nada puede estar más lejos de la realidad. Jihad no es una batalla espiritual interior, no tiene nada que ver con fortalecer tu alma o convertirte en una mejor persona. Las enseñanzas reales del islam son claras. Jihad id luchando cualquiera que sea el medio para conquistar el mundo, la umma debe prevalecer.

El hecho de que la gran mayoría de los musulmanes no apoyen esta violencia no distorsiona el significado real de la jurisprudencia islámica en este sentido. Todos los textos, tradiciones e historia en el islam son autoritativos .

El principal problema que encontramos con el islam es … no es solo una religión, es un método político, social y psicológico para socavar la individualidad. Los yihadistas aspiran a dirigir y administrar estados, como hemos visto en Siria e Irak, aunque sea brevemente. Y esta «Administración» se adquiere por medios violentos, terroristas e insurgentes .

Entonces, estamos hablando de política aquí, sin consideraciones religiosas, cuando intentan superar los regímenes democráticos o los pueblos occidentales e implementar su programa jihadista. El objetivo final es establecer

Califato global.

«El Islam es un régimen completo y completo para la totalidad de la vida humana, que los musulmanes están obligados a implementar y ejecutar por completo» Hizb at-Tahrir, fundador de Daesh.

Como todos ustedes ya saben, no hay separación entre religión y política en el islam, como los jihadistas señalan con fuerza, no hay esferas privadas y públicas … todo es comunitario, debido a dos características del islam: es completo (Kamil), perfecto y suficiente, y comprensivo (Shamil), es decir, que abarca todos los aspectos de la vida humana.

La lengua árabe tiene una palabra para «política» (siyasa) que corresponde a la categoría occidental. Pero no es un concepto coránico, lo que podría explicar por qué no es un concepto central en la narrativa jihadista. Hay, por otro lado, varios conceptos importantes que ocupan un lugar destacado en el pensamiento yihadista y podrían describirse como políticos en nuestros términos. Estos incluyen Khalifa (califa), Sharia y el término menos conocido hukm, que significa «juicio» o «regla».

Estos términos árabes aparecen mucho en los escritos yihadistas, y provienen del Corán, convirtiéndose en la piedra angular de la teoría política yihadista. «Hukm», del verbo hakama (juzgar) tiene el sentido de la regla de significado en todas sus dimensiones políticas. El verbo «hakama» está presente en tres pasajes estrechamente relacionados en la quinta sura (al-Mai’da, la tabla), que a menudo se citan en la literatura yihadista, particularmente en argumentos que buscan justificar el estatus infiel de los gobiernos en la actualidad. Estados de mayoría musulmana.

La fórmula se encuentra por primera vez en la última parte del versículo 42: «Los incrédulos son aquellos que no juzgan de acuerdo con las revelaciones de Dios». El pasaje se repite con pequeñas variaciones en los versículos 45 y 47. Los yihadistas interpretan que esto indica que cualquier gobernante que no gobierne en estricta conformidad con la ley de la Sharia es un infiel y, por lo tanto, debe ser resistido, incluida la violencia, visto como apóstatas y como debe ejecutado.

Khalifa, o califa, proviene del verbo Khalafa, que significa seguir o tener éxito. Califa significa literalmente sucesor y, en el contexto del islam, el anuncio de Daesh de su supuesto califato en 2014 proporciona una ilustración vívida de cómo los yihadistas utilizan el concepto coránico del califa en apoyo de sus objetivos políticos.

La declaración se tituló «Esto es lo que Dios ha prometido» y comienza con el versículo 55 de durat aan-Nur (La luz), que dice:

«Dios les ha prometido a aquellos de ustedes que creen y hacen buenas obras para hacerlos maestros en la tierra como él hizo a los que fueron antes de ellos, para fortalecer la religión, Él eligió de ellos, y para cambiar sus temores a la seguridad …». “Que me adoren y no sirvan a nadie más que a mí. Malvados son los que después de esto me niegan ”.

El verbo traducido como «hacer maestros» («gobernantes» en otras traducciones) es «istakhlafa» de la raíz Khalafa y, por lo tanto, con connotaciones de califa. Sobre la base de este y relacionado con los pasajes quran, la declaración de ISIS afirma que Dios ha prometido la soberanía y el liderazgo global del islam sobre la tierra, pero que el cumplimiento de esta promesa depende de que Dios sea adorado en el monoteísmo más estricto. En consecuencia, allanar el camino para el cumplimiento de la promesa de Dios es una de las misiones centrales del movimiento yihadista global.

Este examen de la exégesis yihadista ilustra que si bien los jihadistas no reconocen formalmente la distinción occidental entre política y religión, sin embargo tienen algo así como una teoría política. Dios gobierna la tierra como soberano a través de su ley revelada en forma de Sharia, y la tarea política es asegurar que su gobierno soberano se ponga en práctica al someter y ordenar a todas las relaciones sociales humanas al arbitraje de esa ley revelada.

La aparente contradicción entre la inseparabilidad de la religión y la política se resuelve al recordar que el islam es una forma de vida completa y completa. Para los jihadistas, el Islam es nidham (régimen) y un manhaj (programa) que se implementará completamente tanto en el ámbito privado como en el público. En ese sentido, la teoría política yihadista y el manifiesto político que fluye de ella son simplemente dimensiones de vivir el islam.

El movimiento jihadista global y su violencia es verdaderamente un movimiento político. La pregunta, sin embargo, es si la política por sí sola puede proporcionar una comprensión completa y completa del movimiento y su violencia. Esto nos lleva a la teología.

TEOLOGÍA

Teología

La teología, en el sentido occidental, no es una categoría en el pensamiento yihadista o, posiblemente, en el pensamiento islámico. Un término árabe equivale a la palabra inglesa «teología», ilm al-lahut, pero se refiere exclusivamente a la teología cristiana.

El Islam, por otro lado, tiene su propia tradición indígena de erudición con un vocabulario único designado por el término general ulum Islamiya (ciencias islámicas). Estos cubren una amplia gama de disciplinas, algunas con correlaciones en otras religiones, como tafsir (exégesis), también en el judaísmo y el cristianismo. Otros son particulares del Islam, como la ciencia de los hadices, el estudio de la biografía del profeta y el asbab an-nuzul, que es la ciencia que determina la secuencia y las circunstancias en las que cada pasaje del Corán se reveló desde pasajes dentro de suras individuales. No están dispuestos en orden cronológico.

Aún así, uno puede emplear productivamente la concepción occidental (o cristiana) de la teología para el análisis del movimiento jihadista global de la misma manera que con la política. Esto extrae algunas características distintivas que no son capturadas por la política y que diferencian al movimiento jihadista global de los movimientos políticos seculares con los que se lo compara a menudo (de manera engañosa).

Una definición cristiana convencional de teología «denota la enseñanza acerca de Dios y su relación con el mundo desde la creación hasta la consumación, particularmente porque se establece de una manera ordenada y coherente». [6] En este sentido, es posible concluir que los yihadistas tienen una teología que da forma a su visión del mundo y su actividad política.

La introducción de la categoría «teología» también permite identificar algo único acerca de los conceptos políticos yihadistas, como el califa, Shari’a y hukm. Son conceptos teológicos en sentidos gemelos que se relacionan con la enseñanza sobre Dios y su relación con el mundo, y encuentran su fuente en un texto considerado como la palabra literal de Dios, que articula Su voluntad para la humanidad.

Algunos de los conceptos fundamentales del pensamiento y la actividad yihadistas se pueden describir utilizando dos categorías occidentales distintas: política y teología. Dicho de otra manera, se requieren dos categorías conceptuales occidentales para describir adecuadamente, y mucho menos explicar, aspectos clave del pensamiento yihadista, que se combinan para formar una «teología política». como conceptos teopolíticos que se relacionan tanto con la relación de Dios con el mundo como con la administración de los estados.

Una comprensión del terrorismo jihadista global ilustra la necesidad de integrar la política y la teología. La legitimación moral para matar ciudadanos occidentales es fundamentalmente teológica, basada en una interpretación de los mandamientos hechos por Dios en el Corán y el modelo de guerra practicado por Muhammad y sus sucesores. Pero la selección de objetivos terroristas a menudo se hace sobre la base de consideraciones políticas. Los objetivos rara vez se seleccionan, si acaso, por revelación, sino por su valor estratégico, simbólico y político para la agenda política yihadista más amplia: llegar al poder e implementar el «verdadero» gobierno islámico.

¿Por qué, entonces, es tan controvertido hablar de teología cuando se trata del movimiento yihadista global y su violencia? Una explicación es la naturaleza de las ciencias sociales contemporáneas donde existe una incomodidad palpable y, a veces, explícita con la categoría de teología. Esto se puede atribuir a lo que Jason Blum califica acertadamente como el «naturalismo metodológico y ontológico» de la mayoría de los investigadores de ciencias sociales, la idea de que «los fenómenos deben explicarse únicamente a través de categorías y causas naturales [mundanas, no religiosas] …».

El naturalismo metodológico y ontológico trata la teología de sus temas como irrelevante porque no existe tal cosa como la «relación de Dios con el mundo». Los conceptos teológicos y la retórica, junto con la práctica y la experiencia religiosas, deben explicarse únicamente por los fenómenos naturales y las causas. que son necesariamente ulteriores cuando los sujetos reclaman motivaciones y objetivos teológicos. La política, a diferencia de la teología, se considera una categoría real, tangible y, lo más importante, natural y, por lo tanto, legítima para explicar el movimiento jihadista global.

Sin embargo, existe una tensión para los científicos sociales, porque la literatura yihadista está saturada de lenguaje teológico. Así que los investigadores deben hacer algo con la teología expresada de los yihadistas. Dos estrategias son comunes en la literatura académica y en el comentario público. Una es minimizar la importancia de la teología jihadista y luego ignorarla. La otra es interpretar la teología jihadista como meramente política con otro nombre.

Thomas Hegghammer, un destacado experto en el movimiento jihadista global, ofrece una ilustración vívida de la estrategia de «minimizar e ignorar». Si bien reconoce que el movimiento «tiene dimensiones tanto teológicas como políticas y puede analizarse desde ambas perspectivas», aboga por centrarse exclusivamente en la política porque la teología, aunque útil para comprender el «origen intelectual de textos particulares», no puede explicar las «preferencias políticas». De los yihadistas. [8] Los yihadistas, por lo tanto, tienen una teología, pero no se considera que sean particularmente esclarecedores de su agenda política violenta y revolucionaria.

Por su parte, el politólogo francés Olivier Roy, quien ha publicado ampliamente sobre islamismo y terrorismo islamista, sostiene que la violencia yihadista surge de lo que él llama la «islamización del radicalismo» y no la «radicalización del islam». Sostiene que «la juventud rebelde «Simplemente han» encontrado en el Islam el paradigma de su revuelta total «. [9] En otras palabras, los jihadistas deben entenderse realmente como revolucionarios políticos, que incidentalmente expresan sus tendencias a través del Islam, tal vez por razones de conveniencia, es decir, fueron Nacido en familias y comunidades musulmanas.

La evidencia, sin embargo, obliga a Roy a usar el término «religión» constantemente, lo que socava su tesis de que la teología es auxiliar. Él admite que los yihadistas extranjeros de Francia y Bélgica parecen abrumadoramente ser musulmanes «nacidos de nuevo» que, «después de vivir una vida altamente secular … de repente renuevan su observancia religiosa». Además, concluye que son «creyentes sinceros». Confundido por el hecho de que existe una “escasez de conocimiento religioso entre los yihadistas. [10] Roy toma esta escasez de conocimiento teológico como evidencia de que la teología es incidental al impulso revolucionario que lleva a los jóvenes musulmanes rebeldes a la violencia. Este es un claro ejemplo de la estrategia política por otro nombre.

El análisis de Roy refleja un problema común entre los científicos sociales contemporáneos: la incapacidad de tomar en serio la experiencia religiosa profesada, o incluso observable, incluso cuando se aplican a los jóvenes que han tomado la decisión trascendental de abandonar sus vidas para luchar y morir en el mundo. nombre del islam

Otra fuente de controversia se relaciona con los eruditos musulmanes occidentales, para quienes las preguntas sobre la teología yihadista son inevitablemente normativas. Hay mucho más en juego para los estudiosos musulmanes que una simple descripción precisa de la teología yihadista. Es completamente comprensible que tales estudiosos deseen cuestionar las afirmaciones teológicas normativas hechas por los yihadistas y ofrecer una lectura alternativa de esas mismas fuentes y tradiciones.

La tensión, sin embargo, surge del hecho de que el movimiento jihadista global no plantea cuestiones teológicas normativas para los estudiosos no musulmanes, ni tampoco para la mayoría de los occidentales. Sin embargo, algunos eruditos musulmanes interpretan mal las declaraciones descriptivas de los estudiosos no musulmanes sobre las creencias yihadistas contemporáneas como declaraciones normativas sobre el Islam en general, y luego se oponen a tales descripciones. Se oponen a que los eruditos no musulmanes adopten el lenguaje de los yihadistas porque creen que legitima injustamente a los yihadistas.

Algunos llevan esta oposición a los extremos. La académica musulmana Asma Afsaruddin, por ejemplo, ha argumentado que «aquellos que describen las acciones de estos grupos militantes como jihad son parte del problema». Incluso ha sugerido provocativamente que es «Islamophobes» quien «se enfoca en la noción de jihad como combate armado «. [11] Esta oposición a hablar incluso de teología yihadista empuja a muchos eruditos no musulmanes a las aguas más cómodas y no polémicas de las explicaciones políticas, que también son las que ofrecen los eruditos musulmanes como Afsaruddin.

Pero como Sun Tzu observó famoso: «Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria obtenida, también sufrirás una derrota». [12] Cerrar el estudio honesto y empírico del pensamiento yihadista es absolutamente contraproducente, una receta para lo grosero malentendido de un enemigo con el que Occidente, con razón o sin ella, se encuentra en guerra. Los eruditos musulmanes como Afsaruddin deben reconocer que no es la «islamofobia» lo que ha llevado a la jihad a la discusión pública: el movimiento jihadista global en sí es responsable. Si no hubiera jihadistas autodenominados que libraran la jihad autodenominada contra muchos estados de mayoría musulmana y sus aliados occidentales, entonces la cuestión de la jihad probablemente sería tan poco discutida como lo fue antes del 11 de septiembre. Los eruditos musulmanes como Afsaruddin también podrían ser más sensibles al hecho de que,

Religión

La religión es la categoría conceptual occidental más fácilmente observable en el pensamiento yihadista. El término din (religión) aparece con frecuencia y de manera central en la literatura yihadista. Además, la jihad, tal como fue concebida por los yihadistas, se considera un elemento fundamental de din al-Islam (la religión del islam). Se podría argumentar que, en el universo conceptual yihadista, los conceptos teopolíticos como califa, Shari’a y hukm se entienden correctamente simplemente como religiosos, o incluso más precisamente, como islámicos, que caen bajo la rúbrica de din.

Pero la categoría «religión» crea una verdadera confusión en el contexto occidental, convirtiéndola en una categoría difícil para analizar el movimiento jihadista global y su violencia. El núcleo del problema es que la religión en el contexto occidental generalmente se interpreta como un fenómeno plural y genérico, en el sentido de que hay múltiples religiones que comparten una esencia común. La visión occidental es evidente en la preocupación de las universidades occidentales con la religión comparativa como metodología de investigación y objetivo de los estudios religiosos, y en la obsesión concomitante con la identificación y definición de la esencia putativa transcultural de la religión.

El académico estadounidense Kenneth Rose, por ejemplo, define la religión como «la búsqueda humana por relacionarse con una dimensión inmaterial de la beatitud y la inmortalidad». [13] El intelectual católico franco-estadounidense René Girard define la religión como «cualquier fenómeno asociado con los actos de recordar, conmemorando y perpetuando una unanimidad que surge del asesinato de una víctima sustituta «. [14] Estas son definiciones esencialistas clásicas de la religión. El problema es que los yihadistas creen en una sola religión: el islam. Cuando emplean el término «religión» (din), no tiene connotaciones plurales o genéricas, lo que hace que las definiciones académicas de la religión sean marginalmente útiles como marcos analíticos para comprender el movimiento jihadista global.

Es cierto que las definiciones de religión de Rose y Girard podrían aplicarse en sentido amplio al movimiento yihadista global. Pero es poco probable que la búsqueda de la beatitud y la inmortalidad y la conmemoración del asesinato de una víctima sustituta ayude a la comprensión de la mentalidad y la agenda jihadistas. Cualquier investigación provechosa de la dimensión religiosa del movimiento jihadista global debe comenzar con el Islam, no con lo que el movimiento jihadista global podría compartir en común con el budismo.

Por supuesto, no es ilegítimo investigar si puede haber vínculos intrínsecos entre la religión y la violencia. Pero esta es una pregunta aparte de la del papel de la religión del Islam (din al-Islam) en el pensamiento y la acción jihadistas, y la combinación de ambos no ayuda a comprender este último. Las cruzadas cristianas de los siglos XII y XIII o el enredo de la iglesia alemana con el Tercer Reich no iluminan el pensamiento, las motivaciones y los objetivos de los yihadistas del siglo XXI. Sin embargo, este tipo de problemas se entrometen constantemente en la discusión del movimiento jihadista global.

Conclusión

La falsa dicotomía entre religión y política ha sido un largo análisis y discusión del conflicto de Occidente con los jihadistas contemporáneos. En lugar de adherirse a este paradigma fácil y anticuado, los académicos, periodistas y legisladores occidentales deberían deshacerse de su negación desde hace mucho tiempo del papel de la teología islámica en el jihadismo contemporáneo. Reconocer que Occidente se enfrenta a una potente «teología política islámica» en la forma del movimiento jihadista global será un primer paso hacia la comprensión de la verdadera naturaleza de uno de sus desafíos de seguridad más duraderos.

Autor: Jonathan Cole tiene un Ph.D. en teología política de la Universidad Charles Sturt y una maestría especializada en estudios del Medio Oriente de la Universidad Nacional de Australia. Ha trabajado como analista senior de terrorismo en la Oficina de Evaluación Nacional y en la Dirección de Señales de Australia.

EL TERRORISTA ENCARCELADO DE ISIS PLANEABA BOMBARDEAR UNA FERIA POPULAR EN LA COSTA DEL SOL DE ESPAÑA

El jugador de 27 años de edad, había filmado un video en la feria de Manilva en agosto de 2018, afirmando que era su lugar elegido para llevar a cabo el ataque.

POR / BY Elisa menéndez 

ORIGINAL POST IN ENGLISH: http://www.theolivepress.es/spain-news/2019/01/18/caged-isis-terrrorist-was-planning-to-bomb-popular-fair-on-spains-costa-del-sol/

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BUSTO: La policía detiene al presunto terrorista ISIS al amanecer del martes

Un presunto terrorista de ISIS ha sido encarcelado después de revelar planes para llevar a cabo un ataque en una concurrida feria de la Costa del Sol.

El sospechoso, llamado Anwar Andalosi en las redes sociales, fue arrestado el martes en el punto de acceso de los expatriados británicos Manilva, luego de jurar realizar ataques en la feria anual de verano de la ciudad.

Los investigadores descubrieron que el hombre de 27 años de Marruecos, conocido como ML, había anunciado sus planes en un video enviado a los yihadistas sirios en agosto.

Actualmente se encuentra recluido sin fianza antes de su juicio.

Las autoridades dijeron que grabó un video en la feria de Manilva en agosto de 2018, indicando que era el lugar elegido para colocar una bomba.

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ATAQUE PLANIFICADO: el sospechoso había planeado plantar un artefacto explosivo en la feria de Manilva

ML supuestamente dijo en conversaciones posteriores que ya estaba preparado y que la muerte no le asusta, ya que quería morir como mártir.

Se ha revelado que en los últimos dos meses había descargado y buscado una «gran cantidad» de videos producidos por Daesh en la web oscura.

Muchos de ellos mostraban imágenes de enfermos de yihadistas que cometían asesinatos y eran juramentados en la organización terrorista.

Al parecer, también estaba buscando comprar armas de fuego y cuchillos.

Los amigos de Facebook del sospechoso incluían perfiles jihadistas que comparten la propaganda de ISIS en sus paredes, elogiando los brutales ataques de Daesh y Al Qaeda.

Un líder musulmán en Manilva condenó el ataque planeado e insistió en que no forma parte de la comunidad islámica de la zona.

Los investigadores descubrieron que ML había estado en contacto directo con Daesh, bajo el liderazgo de Omar Bakr El Baghdadi, y planeaba dirigirse a Siria para unirse a sus operaciones en la guerra civil allí.

Sin embargo, no pudo realizar el viaje debido a la pérdida de terreno actual del grupo, los recientes contratiempos y el hecho de que no podía garantizar la seguridad de su familia en España.

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El orgasmo no es un complot de Occidente»: Islam y sexo, una relación de amor y odio

En las sociedades musulmanas, la aproximación al sexo es cada vez más problemática a medida que los islamistas y ultraconservadores ganan peso. ¿Su solución? Una represión aún mayor

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Dos chicas con velo pasan ante el cartel de un ‘sex shop’ en Berlín, en julio de 2017. (Reuters)

«El orgasmo no es un complot de Occidente». Lo clama el escritor argelino Kamel Daoud, harto ya de una oleada de tabúes que se van apoderando del mundo musulmán: cada día se exige más a las mujeres que sean decentes, púdicas, religiosas, vírgenes… pero también cada día aumenta el acoso sexual en la calle. A las que parece que no lo son, primero, y luego, a todas.

La dicotomía se presenta entre la mujer virtuosa y virgen, que no plantea una amenaza al patriarcado, frente a una ‘occidentalizada’, es decir sexualmente permisiva, que supone una depravación moral. Todo es cuestión de un pudor regulado por las ‘fetuas’ (dictámenes religiosos) de imames y telepredicadores, fundamentalistas de un nuevo islam que ha demonizado el sexo y ha convertido el cuerpo de la mujer en su gran obsesión. Algo que hay que cubrir con un velo y tener bajo control estricto.

El jeque marroquí Abdelbari Zemzemi es el rey de las fatuas sexuales. Ha dado su bendición a las mujeres para que usen “una zanahoria o una botella” para masturbarse y a los hombres para que se compren una muñeca hinchable como pareja. Cualquier cosa está bien “para no caer en el pecado”, es decir, tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Eso nunca.

Los permisos de Zemzemi solo se aplican –dice– a las personas “que lo necesitan” y especialmente a las que están teniendo“impedimentos” para unirse en el santo matrimonio. Para los demás, “amén” a todo experimento, siempre cuando sea entre cónyuges. En un dictamen anterior, Zemzemi consideró que el sexo de un marido con su difunta esposa, recién fallecida, es “totalmente legítimo” porque ella, su mujer, “le pertenece antes y después de la muerte”.

A falta de leyes, la sociedad se encarga de establecer las reglas: un hombre y una mujer no pueden pasar la noche juntos en un hotel egipcio ni marroquí a falta de un certificado de matrimonio. Puede que sin este papel, incluso un paseo romántico por la costa de Tánger, cogidos de la mano, acabe en comisaría. Darse un beso en público es ya una falta de respeto, con anillo o sin él.

Proteger el honor de la familia por encima de todo, ser chica de bien, y actuar de acuerdo a lo preestablecido es el máximo deber ciudadano de cada fémina. De ahí que violar a una mujer no se considera tanto una agresión contra la libertad de ella sino como un delito contra la moral pública; un delito en el que ella tendrá parte si – a ojos de la sociedad – hizo algo para que el hombre se sintiese “impulsado” a violarla. Por ejemplo andar sola de noche o llevar una falda corta. El delito no es la agresión, es el sexo. Por eso también está penado en casi todos los países musulmanes el sexo libremente consentido entre adultos (el artículo 490 del Código Penal marroquí prevé hasta un año de prisión para ello, aunque raramente se aplica).

La sexualidad femenina como amenaza

“A mí se me ha perforado la mente con que el sexo antes del matrimonio es malo y que mi virginidad es lo más importante”, reconoce Mariam, de 24 años. “La mayoría de las mujeres árabes con las que he tenido relaciones solo mantienen sexo anal para no romper su himen, e incluso así, después tienen muchos remordimientos”, explica Karim, de 27 años. “Aunque es cuestión de vergüenza y timidez, de tabú, también tiene mucho de ignorancia. Todos sabemos cómo se tienen hijos, pero nadie habla del sexo porque les da vergüenza. Hablar de disfrutarlo es ya algo inimaginable”.

La obsesión por regular y controlar cada detalle de las relaciones individuales en las sociedades musulmanas, espoleada por la oleada de fundamentalismo religioso que vive la región desde hace un par de décadas, ha convertido la cuestión del sexo en un tabú social cada día más severo. La propia idea de una “sociedad musulmana”, tal y como la define el fundamentalismo islámico, es precisamente la de una sociedad en la que no existe la “depravación moral de Occidente”, es decir la posibilidad del sexo libremente compartido y disfrutado entre adultos. En la sociedad islámica, tal y como la intentan fijar los jeques del fundamentalismo, el honor de un hombre reside en el control del cuerpo de todas las mujeres de su familia: su esposa, sus hijas, su hermana, su madre. La sexualidad de ellas es una amenaza para el orden social, una fuente de inmoralidad: no tienen capacidad de controlarse a sí mismas y necesitan de un hombre que proteja su virtud y su pureza.

“Sé un hombre: tapa a tus mujeres”. Este fue el lema de una campaña que hizo furor en las redes sociales en Marruecos el pasado verano. No era una idea nueva: copiaba una iniciativa lanzada en Argelia en 2015. El mensaje cargaba a los hombres de la responsabilidad de garantizar que “sus” mujeres no fueran en bikini a la playa ni llevaran ropa corta o ajustada en verano. La respuesta no tardó: la activista marroquí Betty Lachgar –ya experimentada en lanzar campañas por la libertad sexual, por la derogación de la ley que criminaliza las relaciones sexuales entre adultos no casados, la despenalización del aborto y la legalización de la homosexualidad– y la rifeña Zoubida Maallem Boughaba difundieron el lema “Sé una mujer libre”.

“Nuestras abuelas no llevaban velo”

Zoubida Maallem y otra activista, la melillense Mimunt Hamido Yahia, coordinadora del blog No Nos Taparán, lamentan que estas campañas contra la “desnudez” -estar en bikini cuenta como “estar desnuda”- estén “colonizando” el norte de África, donde hasta hace una generación no hubo tanto sentido del pudor. “Nuestras madres no llevaban hiyab, y nuestras abuelas menos”, defiende Hamido. Distingue entre el típico pañuelo campesino, que se ha llevado en todas las sociedades rurales del Mediterráneo, y el hiyab moderno, que se asocia a una idea de castidad y pureza, de ocultamiento del cabello de la mujer por su supuesto atractivo sexual y que incluso ha llegado ya hasta a las pasarelas de moda de marcas como Dolce & Gabbana. “En las fotos de mi abuela se le ven las trenzas bajo la pañoleta”, asevera.

La idea de ocultación de la mujer como pecaminoso objeto de deseo subyace en la teología islámica, pero solo se hizo presente a nivel público en las sociedades musulmanas en los últimos 30 años. El terreno comenzó a gestarse en los años setenta, cuando el islam político comenzó su andadura, pero se hizo visible por primera vez desde las tribunas del poder con la Revolución iraní en 1979. Luego llegó el ascenso de los talibanes en Afganistán, la guerra civil –perdida militarmente, pero ganada en el terreno social– de los islamistas en Argelia en los años 90 y, ya después de la Primavera Árabe, el auge de los Hermanos Musulmanes en Egipto o del partido Ennahda en Túnez.

La globalización de estos movimientos, que se declaran salvadores de un mundo laico, ha venido acompañado de un protagonismo cada vez mayor de los predicadores que se inspiran en Arabia Saudí y Qatar, dos países dominados por la escuela wahabí, un movimiento ultraortodoxo nacido en el siglo XVIII, y considerado secta casi hereje hasta el siglo XX. Ahora está en vías de convertirse en la única versión conocida del islam, sobre todo en Europa, donde los colectivos de musulmanes inmigrantes, a menudo de segunda o incluso tercera generación, desconocen totalmente la fe de sus abuelas y se alimentan únicamente de las fetuas que hallan en los foros de internet, impregnadas de un fundamentalismo exacerbado no tan lejos de la ideología del Daesh.

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Un grupo de egipcias protesta contra el acoso sexual en el centro de El Cairo (Reuters)

El sexo fuera del matrimonio, el gran tabú

Esta relación de amor-odio que mantiene el islam con el sexo es bastante reciente. Durante los siglos de esplendor de la civilización arábiga, hasta aproximadamente el XVII, abundaba no solo la poesía erótica –tanto heterosexual como homosexual– sino también los tratados de sexología e incluso los manuales para ligar. El flirteo se consideraba una de las bellas artes, de Córdoba a Bagdad, y no consta que tener éxito se castigara con la lapidación. “Tenemos la suerte de que la religión musulmana, a diferencia de la católica o la judía, considera que la relación sexual debe dar placer, no sólo servir a la procreación”, subraya la feminista marroquí Aïcha Zaïmi Sakhri, que a finales de los años 90 lanzó la revista ‘Femmes du Maroc’.

Entre consejos de belleza, moda y reportajes críticos con el patriarcado se escondía en cada número una doble página negra con información sexual: anatomía del clítoris, consejos de cómo llegar al orgasmo, masturbación. “Claro que es audaz, dirán dios mío, de qué hablan… pero no está prohibido. Lo que no podemos hacer es hablar del sexo fuera del matrimonio. De este tema hablamos sólo entre líneas. Porque estas relaciones están prohibidas por la ley”, reconocía Sakhri. Pero el placer en sí no está demonizado por los teólogos.

Similar iniciativa lanzó, una década más tarde, la artista Joumana Haddad en Líbano, con la revista Jasad (Cuerpo). Pero en los países entre Casablanca y Beirut, poco material hay para ellas y ellos para informarse. En Egipto funciona desde hace pocos años la plataforma digital Ma3looma (“Un dato”), fundada para combatir la enorme ignorancia de la juventud en materia sexual. Lo más atractivo es su servicio de preguntas y respuestas, siempre anónimas. Las dudas expresadas muestran el nivel de educación sexual: “No, usted no se puede quedar embarazada con un beso”. “No, tampoco por lavar su ropa interior junto a la de un hombre”, advierte, en respuesta a las cientos de preguntas que recibe cada más.

El tabú sexual en Egipto es tan amplio que –a diferencia de lo que ocurre en Marruecos– una entrevista a un sexólogo en televisión se puede convertir en escándalo nacional. “Estos temas son para hablarlos en la pareja y en la habitación”, insistió el muy popular presentador Tamer Amin. El escritor egipcio Ahmed Naji fue condenado a dos años de prisión por “violar la moral pública” con uno de los capítulos de su novela. El demandante, un lector de su libro, le acusó de provocarle “taquicardias y una bajada de tensión arterial”. Por lo mismo, la educación sexual no existe ni en las escuelas ni en las conversaciones entre padres, amigos o incluso hermanos. Porque el saber lleva al querer, creen. Hablar sobre el sexo hará que los jóvenes intenten tener relaciones sexuales sin esperar a la boda.

El problema es que el sustituto de la educación sexual, la pornografía en internet, crea una concepción distorsionada de las relaciones entre hombres y mujeres, un mundo donde no hace falta el consentimiento ni el respeto. Y las consecuencias están a la vista: el auge del acoso sexual callejero. Un acoso verbal, que a menudo deriva en frotamientos. Sus autores se justifican con la imposibilidad de “aliviar” sus pulsiones sexuales de otra manera. Al no poder establecer un diálogo normal con una chica -a ellas les dicen que no hablen con chicos extraños-, el cuerpo femenino se convierte en un mero objeto.

Y ese objeto del deseo sigue ahí, aun bajo todas las capas de tela. Cuando Rania Fahmi, de 20 años y de una zona rural de Egipto, sale a la calle, lo hace vestida de negro y de largo, sin nada que marque una curva, con el pelo cubierto… pero parece que la simple presencia de una mujer en un callejón basta para despertar la bestia masculina. Rania se ha visto obligada a arrear varios golpes con el bolso al hombre que la acosaba, haciéndose viral en las redes sociales y llevando a su agresor a prisión.

¿De quién es la culpa si destapas la carne?

La gravedad de la situación obligó a reaccionar el pasado septiembre a la Universidad Al Azhar, una de las mayores autoridades religiosas del islam, feudo del conservadurismo. «Algunos tratan de hacer de la ropa de una mujer o de su comportamiento un pretexto para justificar el terrible crimen del acosador, como si la mujer fuera responsable de tal pecado», declaró esta institución. Pero la fetua tuvo poco impacto entre la oleada de mensajes que cada día llegan desde telepredicadores y páginas web religiosas, y que coinciden todas en que la mujer es la responsable de evitar el acoso, no dando oportunidad. El jeque australiano Taj Aldin al-Hilali, oriundo de Egipto, lanzó su famosa parábola del gato y la carne para explicar el acoso. Si se deja una carne en la mesa sin tapar, y el gato se la come, ¿de quién es la culpa? Del gato no: solo sigue su instinto. Lo que hay que tapar es la carne, concluyó el predicador.

El símil resume a la perfección la teología islámica respecto al cuerpo de la mujer: constituye motivo de ‘fitna’, es decir cizaña, enfrentamiento, incitación a la rebeldía. El hombre –sostiene esta escuela– es un animal rapaz por naturaleza; si se quiere evitar que se abalance sobre una mujer en la calle y así perturba el orden social, hay que evitar que tenga oportunidad para ello. Hay que evitar que haya mujeres en la calle o, si las hay, al menos hay que taparlas para que no se vea incitado a asaltarlas.

Este es, precisamente, el razonamiento teológico que fundamenta el uso del velo islamista, conocido como hiyab. O su versión más estricta, el niqab o burka, que cubre toda la cara. Por eso, argumenta Mimunt Hamido, defender el velo en España como signo de “multiculturalidad” o “respeto a costumbres ajenas” es desconocer totalmente el significado que conlleva y que es “una separación sexista de la sociedades entre agresores por naturaleza y agredidas culpables”. “El velo no es una prenda más: es un símbolo que clasifica las mujeres en decentes e indecentes”, denuncia. En esta línea, un abogado egipcio, Nabil al Wahsh, ha afirmado incluso en la televisión que violar a las mujeres con pantalones vaqueros ajustados es un «deber nacional» y acosarlas es “una obligación patriótica”. Porque, dijo, nadie quiere ver a una mujer atrayendo la atención de los hombres.

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Una mujer en la piscina del Wome Deluxe Hotel, un resort ‘halal’ en Alanya, Turquía. (Reuters)

Otro famoso símil para convencer a las chicas de que elegir el hiyab es la única manera de ser una mujer decente es el de la piruleta: “Si te ofrecen dos caramelos, uno con su envoltorio y el otro ya abierto y rodeado de moscas ¿cuál elegirías?” Las “moscas”, en esta versión, son los chicos que siguen a una mujer en la calle para gritarle obscenidades. Pero sufrir este acoso no es culpa de las moscas: es culpa de quien no lleva el envoltorio.

Socialmente. Legalmente no, o ya no. El pasado septiembre, el Gobierno marroquí anunció por fin una nueva ley, largamente reclamada por los movimientos feministas, para erradicar la violencia contra las mujeres. No solo tipifica por primera vez como delito forzar a alguien a casarse contra su voluntad, sino también penaliza con seis meses de cárcel y multa el acoso sexual. Queda por ver si se aplicará.

La experiencia de Egipto no deja mucho lugar al optimismo: también allí se castiga el acoso con seis meses de prisión y multa desde una reforma legal de 2014. Pero cuando la activista Amal Fathy publicó este año un video en las redes sociales en el que relataba cómo había sido acosada sexualmentecuando hacía gestiones en un banco y denunciaba que el Gobierno no está haciendo lo suficiente para proteger a las mujeres contra esta lacra, el arma legal se convirtió en bumerán. El video llegó a la prensa internacional y la policía no tardó en ir a su casa y arrestarla. A finales de septiembre pasado, un tribunal la sentenció a dos años de cárcel y una multa de 490 euros por “difundir noticias falsas” y manchar la imagen del país.

El himen a toda costa

Atrapados entre sus impulsos sexuales y la responsabilidad de vigilar sobre la decencia de “sus” mujeres –un concepto que para muchos no incluye solo las de su familia, sino todas las de su país o incluso cualquier musulmana en el mundo– , muchos jóvenes han descubierto una válvula: las otras. Las que no son musulmanas. Las ‘occidentales’. Ellas no necesitan ser decentes: nacen putas, más o menos. Ligar con una europea es la solución perfecta para un chico musulmán que no tiene medios para casarse, pero se horroriza ante la idea de manchar el honor de la que podría ser su futura esposa.

Es la vía de escape de Tareq (nombre ficticio) , un egipcio de 25 años para el que “no hay otra solución más allá del matrimonio” para poder tener relaciones sexuales con una mujer. Reconoce que es “una necesidad humana digan lo que digan los religiosos” e ironiza que está “harto del porno”. “Quiero tocar a un cuerpo humano sin pagar por ello”, suspira, mientras toma una cerveza en un bar de Ámsterdam. El Barrio Rojo es su atracción favorita: “¿Y qué quieres que haga? ¿Violar a las chicas en la calle? Aquí al menos dan a la gente esta salida, allí nos ahogamos con lo que hay”. El próximo verano celebrará su boda por todo lo alto con una chica cinco años más joven y a la que apenas conoce. Ambos residen en El Cairo. Le quedan pocos meses pero “son una eternidad”. No tiene remordimientos por lo que pueda pensar su prometida. Es un matrimonio arreglado con “una chica decente y con estudios”, cuenta con orgullo.

Ella no tiene esta vía de escape mientras se prepara para la misma boda. Será el día en el que perderá la virginidad, ese símbolo de dignidad que le garantiza un matrimonio. Un símbolo que no ha perdido vigor desde los días de la tradición en los que garantizaba el honor público de la familia. Hace una generación –lo cuenta la socióloga marroquí Soumaya Naamane Guessous en su tesis “Más allá del pudor”, una investigación sobre las costumbres sexuales de las marroquíes, realizada en los años 80 y bestseller en todas las librerías marroquíes hasta hoy, con una decena larga de reediciones– no faltaban madres que daban a sus hijas el consejo de ‘enrollarse’ con sus novietes todo lo que quisieran… siempre y cuando preservaran el himen. Eso no.

Hoy, la obsesión llega más lejos. Hay casos en los que una pareja de novios,tras una etapa de encuentros sexuales, decide casarse… y que por mutuo acuerdo deciden que la chica acuda a una clínica para recomponerse el himen y ser virgen de nuevo para su ahora futuro esposo. Porque ¿cómo se va a casar él con una chica que no haya sabido preservarse para el día de la boda?

En el Magreb, la floreciente industria de la recomposición del himen se denuncia a veces como un negocio que se aprovecha de los tabúes y, como no, los refuerza. Pero en otras longitudes puede ser un salvavidas. En los países árabes al este de Egipto, y hasta el sureste de Turquía, persiste la terrible costumbre de los asesinatos de honor: si el vecindario sospecha que una chica podría haber perdido la virginidad, o que actúa como si pudiera estar dispuesta a perderla, sobre la familia recae la obligación de matarla. Una tradición tan fuerte que varios países prácticamente la permiten por ley: en Jordania, el castigo para el asesino no suele sobrepasar los seis meses.

Cuando se propuso, en 2003, reformar la ley para abolir la atenuante del ‘honor’ vulnerado, los diputados de los Hermanos Musulmanes votaron en contra. Ante la pregunta de cómo podían proteger con su voto una tradición que no viene en el Corán ni es compatible con la norma islámica de que nadie debe ser ejecutado sin juicio público y sentencia de un juez, la respuesta era fácil: no, matar no es islámico, aducían, pero sirve para evitar que a las chicas se les ocurra cometer un pecado.