La enorme Comunidad de Inteligencia (CI) de hoy está compuesta por al menos 18 “agencias de tres letras” cuyo lema parece ser “Las palabras desconsideradas hieren los sentimientos (musulmanes)”.
Durante la administración Obama, la CIA y el FBI eliminaron términos como “yihad” y referencias al Islam de los documentos de entrenamiento de la IC de la era Bush, y su DHS adoptó una nueva nomenclatura, abandonando la “Guerra Global contra el Terror” en favor de “Operaciones de Contingencia en el Exterior” y declarando que en adelante el terrorismo islámico sería llamado “Desastre Causado por el Hombre”.
Muchos de los designados por Biden para el Comité Interino provienen de la administración Obama (Antony Blinken, Jake Sullivan, Alejandro Mayorkas, William J. Burns, Avril Haines, Susan Rice y otros), por lo que sus prioridades políticas son naturalmente similares, pero están cargadas de “progresismo” y “conciencia”.
La edición de invierno de 2023/2024 de The Dive , una revista trimestral de IC publicada por la “Oficina de Diversidad, Equidad, Inclusión y Accesibilidad (IC DEIA) de la ODNI (Oficina del Director de Inteligencia Nacional)”, nos muestra cuánto ha cambiado la IC desde el 11 de septiembre.
La introducción de The Dive la hace una editora en jefe anónima que anuncia que, como analista novel hace años, “le resultaba chocante lo común que era que la gente hablara y escribiera sobre países extranjeros de una manera despectiva”. La editora, susceptible, declara que el lenguaje que escuchaba al principio de su carrera era a menudo tan “hiriente” que la hacía “sentir incómoda”, pero anuncia orgullosa: “Muchas cosas han mejorado desde entonces”.
Separar el terrorismo del Islam
El primer artículo de The Dive sugiere una forma en que los funcionarios de la IC deberían cambiar su léxico antiterrorista con el objetivo de “desenredar el Islam de las palabras y frases que se utilizan para hablar del terrorismo y la violencia extremista”. Preocupado por el hecho de que “algunos cursos de formación y presentaciones oficiales confunden las creencias islámicas con el terrorismo”, el autor insta a los miembros de la IC a evitar “determinadas frases para identificar amenazas terroristas internacionales que son dañinas para los musulmanes estadounidenses”.
Entre esas palabras hirientes, las más importantes son “yihadista” y cualquier mención de la palabra “islam”. A los terroristas estadounidenses se los debería llamar “extremistas violentos locales” (HVEs), continúa el autor, pero hay que tener cuidado de asegurar que “no se haga referencia a los términos problemáticos” si resulta que los sospechosos son musulmanes.
Los terroristas musulmanes extranjeros pueden ser etiquetados como “extremistas del terrorismo internacional”, pero los miembros del CI deben asegurarse de “declarar explícitamente que manipulan y distorsionan el Islam para justificar erróneamente la violencia”.
El artículo luego presenta su sustituto preferido para “terrorismo”: “una palabra que muchos eruditos islámicos, líderes públicos y académicos usan para identificar con precisión a los extremistas: Khawarij ”.
Como señala Aymenn Jawad al-Tamimi , la palabra khawarij “no es inmediatamente comprensible para un público más amplio o para aquellos que no tienen conocimiento del uso histórico y actual del término en el discurso árabe e islámico”.
El artículo de Dive explica que la palabra “significa ‘forasteros’ y hace referencia a un grupo de individuos de la historia islámica que se rebelaron contra Ali ibn Abi Talib”. Si el objetivo de la ODNI es separar el terrorismo del Islam, elegir la palabra árabe khawarij y remontarse a los orígenes del Islam es inexplicablemente obtuso.
Sin embargo, la ODNI afirma que no tomó sus decisiones a la ligera, sino que “hizo grandes esfuerzos para entablar un diálogo con la comunidad musulmana, los académicos y un reconocido erudito islámico, el jeque Hamza Yusuf del Zaytuna College”. Además de todo eso, la ODNI recientemente “se enteró de que nuestros homólogos franceses han estado utilizando el término Khawarij en su nomenclatura”.
Bueno, si lo hacen los franceses…
Prohibir a los analistas antiterroristas utilizar las palabras “yihad” o “islam” hará que les resulte muy difícil describir o incluso identificar a las organizaciones terroristas más peligrosas, la mayoría de las cuales casualmente tienen “islam” y/o “yihad” en sus nombres. Por ejemplo:
Se supone que “Alá” es otra palabra que no debe pronunciarse, lo que hace que los miembros del CI no puedan mencionar el nombre de Hezbolá ni llamar a los hutíes por el nombre que ellos mismos se dan: Ansar Allah .
La Gran Sustitución, concepto creado en Francia por el escritor René Camus y ampliamente difundido allende los Pirineos, todavía es ignorado en nuestros lares. Es de esperar que antes del colapso final nos nos enteremos al menos de lo que significa.
El debate sobre el islam, el laicismo, la integración, la asimilación de migrantes, el “comunitarismo”, la “desradicalización” antiislamista, etc., está desconectado de la realidad y del sentido común. Está intelectualizado […]. Es una ensalada de postulados ideológicos y de píos deseos. Pero el corazón del problema es práctico, material, demográficamente cuantitativo y, además, étnico. Diez principios deberían ser evidentes sobre esta cuestión.
1- No combatir solo los efectos de la inmigración, sino, sobre todo, sus causas
Querer prohibir los velos en los lugares públicos, controlar la financiación y la altura de los minaretes de las mezquitas, rechazar en escuelas, hospitales –y en cualquier sitio– las practicas islámicas, etc. –y hacerlo mediante leyes y reglamentos–: todo esto es necesario. Pero habremos perdido desde el comienzo si no comprendemos que todo esto también es insuficiente. Todo esto fracasará si no se aborda el origen del problema. Y éste es a la vez puramente cuantitativo y demográfico, pero también étnico: la inmigración extraeuropea de mayoría musulmana en progresión exponencial y la fecundidad netamente superior de los inmigrantes. Esta es la doble causa que hay que tomar en consideración.
2 – Pensar a largo y no a corto plazo
Matemáticamente, si no se hace nada para bloquear el flujo de la inmigración, si ninguna “remigración” (retorno a su país) es puesta en marcha, dentro de la segunda mitad del siglo XXI Francia (y lo mismo cabe decir de la mayoría de los países europeos) no será un país étnicamente “europeo” y el islam será netamente mayoritario. Nuestros países serán países afro-árabo musulmanes que conocerán la pauperización e incesantes violencias etnorreligiosas, con un éxodo masivo de los últimos europeos de origen. Además de una probable guerra civil de carácter étnico y de forma endémica. Es la ley de hierro de la demografía (inmigración y natalidad). En este caso, simplemente los países europeos desaparecerán, y hasta puede que desaparezca su propio nombre.
Pero esta perspectiva a medio y largo plazo es ignorada totalmente por las oligarquías (los dirigentes actuales estarán muertos o serán nonagenarios cuando se produzca el hundimiento final) que piensan y actúan solo a corto plazo. Es el reflejo de una sociedad de lo inmediato, que no se proyecta en el futuro, que olvida su pasado, que toma Prozac o fuma porros para no pensar en el presente.
3 – Comprender que las fuerzas que desean la destrucción étnica de Europa están trabajando para ello
Estas fuerzas se infiltran en los diversos Estados, en la tecnocracia europea, en las oligarquías mediáticas, partidocráticas (incluido el FN francés) y sindicales. Imponen la ideología inmigracionista y colaboran en la islamización.
Fundamentalmente antidemocráticas (“antipopulistas”, como dicen en su jerga), animadas por un sentimiento nihilista de odio hacia la cultura, la historia y el arraigo de las naciones europeas, aliadas objetivas del islam invasivo, estas fuerzas empujan a las autoridades políticas de derechas o de izquierdas al etnocidio de los europeos. Todo está hecho para dejar entrar la marea migratoria y para destruir las raíces culturales de las identidades europeas, especialmente en la enseñanza pública y los medios de comunicación.
4 – El etnopluralismo es como el motor de agua: nunca funcionó en ninguna parte y nunca funcionará
Es una idea a enterrar en el cementerio de las utopías, como el comunismo. Existe una incompatibilidad de vida en común (cohabitación territorial) en una misma unidad política entre poblaciones étnicamente diferentes: sobre todo, si algunas son árabo-musulmanas o africanas. Las excepciones no son más que burbujas artificiales compuestas de élites.
Sobre todo para quienes viven una zona étnica, se ha puesto más que de manifiesto la imposibilidad del etnopluralismo (revelado ya por Aristóteles). Y, sin embargo, plantear tal cosa es un tabú, una prohibición ideológica. Un tabú, una imposibilidad que no experimentan las élites inmigracionistas y antirracistas por la sencilla razón de que esta gente, contrariamente a los “pequeños blancos”, no viven ni están nunca en contacto con sus queridos inmigrantes arabo-musulmanes o africanos, los cuales sólo son para ellos puras abstracciones. Es por ello por lo que difunden para los demás –no para ellos– el concepto de “vivir juntos”.
5 – ¿Combatir el “comunitarismo”? ¡Demasiado tarde!
El combate contra el “comunitarismo” (esa palabra trampa que sirve para enmascarar el término de “colonización étnica”) no sirve de nada, como tampoco sirve de nada el combate contra la islamización y la radicalización. Es demasiado tarde. A principios de los años ochenta del pasado siglo todavía se podía pensar en integrar y asimilar en la “República” y la cultura franco-europea a inmigrantes extraeuropeos. Pero ello es rigurosamente imposible desde que suponen porcentajes considerables, mayoritarios en ciertas zonas urbanas. Es inútil intentar mejorar las cosas: hay que darle la vuelta a la cuestión. Es decir, bloquear los flujos migratorios e invertirlos.
6 – Hay que abandonar la idea de que ellos son “nuestros compatriotas”. ¿Cómo lo serían, si no quieren serlo?
Es rigurosamente imposible constituir una nación unida con una proporción creciente de poblaciones árabo-musulmanas y africanas, incluso si hablan la lengua del país. La candidez de los inmigracionistas y asimilacionistas de querer que esos millones de inmigrantes o hijos de inmigrantes sean “nuestros compatriotas” es equivalente a la hostil negativa, por parte de un número cada vez mayor de ellos –sobre todo entre los jóvenes–, a considerarse franceses –o españoles, alemanes, etc.– incluso si tienen la nacionalidad. No quieren integrarse o asimilarse. Cada vez más jóvenes de origen árabo-musulmán, africano o turco, por toda Europa, incluso con nacionalidades europeas legales, se consideran ciudadanos de sus países de origen, mientras que Europa es detestada como una tierra de conquista. Tienen reflejos racistas. Ese es su problema.
7 – Querer crear un “islam de Francia” es una ridícula utopía
El islam no es solo incompatible con la “República”, sino que es incompatible con todo lo que no es él mismo, ya sea religión o cultura. Implica un profundo enraizamiento psíquico, étnico. De Gaulle lo había comprendido, y de ahí su rechazo a la Argelia francesa como apéndice de Francia. La idea de un “islam de la Ilustración”, moderado y reformado es un callejón sin salida. Los musulmanes franco-compatibles o republicano-compatibles son minorías utopistas, o son embaucadores faltos de sinceridad. El islam es intrínsecamente hostil a todo lo que representa la civilización europea. Las únicas ideologías que han flirteado con él son totalitarias: antes el nazismo y actualmente el marxismo, con el “islamo-izquierdismo”. Y no es por casualidad.
8 – Contra el terrorismo islámico: desislamizar Francia y Europa
No es solo con el espionaje y tratando de desmantelar las redes islamistas cómo se evitarán los atentados, ni tampoco programando en las cárceles (escuelas del crimen) ridículas e inoperantes (a la vez que contraproducentes) operaciones de “desradicalización”. Es, sobre todo, prohibiendo la entrada en el territorio (inmigración cero) de todo nuevo inmigrante musulmán y revertiendo los flujos migratorios a través de deportaciones masivas. Está mal decirlo, pero el riesgo de atentados terroristas en un país occidental es proporcional a la importancia numérica de su población musulmana.
9 – Admitir que la influencia musulmana y árabo-africana alcanza la totalidad del territorio nacional
La causa de todos los problemas es demográfica y matemática. Constatación de Patricio Riberiro, secretario general del sindicato de policía Synergie-Officiers: “Ningún lugar está inmunizado: el fenómeno de la comunitarización y de la insularidad de un montón de barrios se observa por todas partes con la infiltración y la invasión del tejido escolar, asociativo y deportivo; es un mar de fondo”. Menciona que “la negación de la realidad por parte de un cierto número de cargos electos” revela, en realidad, “la aquiescencia y la connivencia intelectual”. Piensa que “este buenismo o clientelismo cínico nos conduce a la catástrofe”. Nada que añadir. El problema es estrictamente demográfico, nada más. Por razones de corrección ideológica y semántica hablamos de “comunitarismo”, espantoso neologismo, mientras que se trata sencillamente de una invasión exterior (inmigración) e interior (natalidad).
Por otra parte, el escritor argelino Boualem Sansal señala: “El orden islámico intenta instalarse en Francia, es un hecho patente: en muchos lugares ya está instalado” ´(FigaroVox. Entrevista 17/6/2016)
10 – Integración y asimilación: misión imposible
La integración (es decir, la adopción parcial de las costumbres del país de acogida, como el idioma, pero conservando una parte de sus usos y costumbres de origen) es posible si los inmigrantes representan, como máximo, el 5% de la población de acogida. Para la asimilación (la adopción total de la cultura de acogida y el abandono de la propia) el porcentaje es todavía más bajo. Para decepción de todos los discursos (del FN, de la derecha y del centro), ni la integración ni la asimilación son posibles por una razón matemática: la proporción de inmigrantes es demasiado alta. Las masas de niños africanos o árabes de origen nunca podrán, salvo excepciones individuales, por supuesto, ser asimilados o realmente “afrancesados” por la escuela. La Francia universal, supracultural, supraétnica es una imposibilidad, el fruto de una utopía intelectual abstracta construida en tiempos en que la inmigración masiva no existía.
Conclusión: resolver el problema global supondrá un enorme choque
Los problemas de creciente comunitarismo, de “guetización”, de fricciones y enfrentamientos incesantes con las costumbres musulmanas en expansión que degradan la vida cotidiana de los autóctonos europeos; los problemas de criminalidad multiforme en alza constante, de hundimiento del nivel de una escuela pública multiétnica, de terrorismo, evidentemente: nada de ello se podrá resolver mediante simples políticas interiores que nunca estarán a la altura de los problemas.
El referéndum británico a favor del “Brexit” ha sido, en realidad, un desesperado voto protesta de las clases populares inglesas contra la inmigración. Pero una Gran Bretaña separada de la UE –si el referéndum es respetado–, ¿limitará la inmigración? No es seguro.
La solución general vendrá, en primer lugar, del restablecimiento de las fronteras nacionales y de la interrupción total de toda inmigración extraeuropea, incluso legal, de trabajo y de reagrupación familiar; en segundo lugar, de una decidida política de expulsión de todos los clandestinos e inmigrantes en situación irregular y de “remigración” para aquellos que están en situación regular. En cuanto a aquellos que, a causa del derecho del suelo (que deberá ser imperativamente prohibido), son “franceses de papel” (o de cualquier otra nacionalidad europea), su situación será la más difícil de resolver, pero deberá hacerse.
Cierto, estas soluciones suponen un inmenso coraje. Provocarán choques, dramas y conflictos que habrá que afrontar. Pero continuar sin hacer nada desembocará en una situación todavía peor. La ecuación es sencilla: a partir del momento en que una inmigración-desagüe es autorizada (alentada) por el Estado desde hace cuarenta años, con una tasa de reproducción de dos a tres veces superior por parte de las poblaciones inmigrantes, con un 90% de ellos musulmanes, y una huida de las elites jóvenes, Francia y los demás países europeos estarán muerto en veinte años.
Hay inmigrantes legales, que suelen ser trabajadores dedicados, costean todos sus gastos y viven según la ley. Hay un número muy reducido de solicitantes de asilo y refugiados válidos, igual tenemos a los inmigrantes ilegales, que aunque también se esfuerzan, infringen la ley de inmigración estadounidense, pero que de alguna u otra forma también podrían ser contribuyentes deseables.
Otros son los delincuentes que no pueden entrar en EE.UU. de ninguna otra forma que no sea ilegalmente y que ejercen su “oficio” una vez dentro.
Y finalmente tenemos a inmigrantes como algunos venezolanos, que entran a la fuerza a Estados Unidos para exigir cosas gratis.
Resulta triste y asombroso ver cómo muchas personas que están ilegalmente en EE.UU aprovecharían la oportunidad de obtener un permiso de trabajo legal, que Joe Biden extendió por decreto a 500.000 venezolanos, a través de un controvertido y general estatus de protección temporal pero estos inmigrantes no los quieren.
Consideran una invitación a trabajar como un insulto.
Quieren mayores paquetes de cupones de alimentos, mejores viviendas proporcionadas por el Estado y más prestaciones.
Parasit … venezolano en Nueva York
Tampoco son los primeros venezolanosde este tipo que hemos visto en la oleada migratoria de Joe Biden. En enero, cientos de ilegales venezolanos organizaron protestas por el tipo de vivienda que estaban recibiendo en la ciudad de Nueva York, pidiendo viviendas públicas gratuitas para ellos.
En aquel momento, el New York Post señaló que los migrantes que hacían las peticiones parecían haber sido entrenados por las ONG que les prestaban servicios.
Venezuela no está así porque el socialismo haya fracasado, sino porque fue fielmente implantado(Enviar esta frase por X)
Chávez les enseñó desde que nacieron que el mundo les debía todo y que tenían derecho a una vida desahogada a costa de «los ricos», es decir, de cualquiera que tuviera un sueldo fijo.
Eric Adams – Alcalde de NYC
Estos ilegales que protestan ahora, son venezolanos entrenados por el chavismo, infectados con el bicho socialista de la dependencia del Estado. Eso no es sólo lo que enseñó Hugo, es lo que quieren.
Como resultado ahora hay Chavistas en EE.UU que están pidiendo que los “gringos” les resuelvan la vida. Cabe destacar, que con todo ese tiempo ocioso y sin educación o habilidades de las que hablar, con frecuencia se superponen con la clase criminal, y siempre terminarán asimilándose a la clase baja estadounidense.
Esos son los que ahora tienen la temeridad de protestar en las calles del país en el que irrumpieron ilegalmente y pedir públicamente que los contribuyentes estadounidenses paguen sus estilos de vida.
Aparte de los verdaderos criminales, estos ilegales deberían ser los primeros ilegales en ser detenidos y destinados a la deportación.
Pero Joe Biden les concede permisosde trabajo, un privilegio que otros ilegales no obtienen, y ellos lo consideran un ultraje y terminan protestando a viva voz en las calles del país que les da cobijo.
Algo huele muy mal aquí y Joe Biden tiene algunas explicaciones que dar.
“El deseo de los franceses no es que los musulmanes se asimilen, sino que dejen de robarles y agredirlos. O que se vayan.»
Michel Houellebecq, quien para muchos es el mayor y, para todos, el más exitoso novelista contemporáneo, acaba de celebrar con el filósofo Michel Onfray una larga y plebiscitada conversación. En pocos días se han agotado todos los ejemplares de la primera edición de la revista Front Populaire (45 densas páginas) editada por Onfray.
Sobre la base del resumen de dicha entrevista ofrecida por el periódico hispanoamericano Infobae, nos complace informar de tan interesante debate a nuestros lectores.
No se anduvo con chiquitas Houellebecq. Fue más claro, tajante y categórico que nunca. No dejó títere con cabeza. Ante sus palabras se derrumbaron todos los vergonzosos mitos de un mundo entregado a la pérdida. Fue particularmente claro respecto a la invasión migratoria: la Gran Sustitución, como se la llama corrientemente en Francia y como pronto se la llamará, esperemos, también entre nosotros.
Ésta fue su frase más contundente, la que más repercusión ha tenido:
“El deseo de la población autóctona francesa no es que los musulmanes se asimilen, sino que dejen de robarles y agredirlos. O, en su defecto, que se vayan”.
Palabras que ya le han valido al novelista una querella criminal por parte del rector de la Gran Mezquita de París por “incitación al odio contra los musulmanes”, pues quienes, bajo amenaza de muerte, expulsaron de Argelia a millones de franceses (“la valise ou le tombeau”: la maleta o la tumba, les conminaban) sólo ven odio y no defensa de la propia identidad francesa a quienes de tal forma se defienden, entre otras cosas, de los ataques terroristas (de nuevo, como cada año, en la Noche de San Silvestre, hubo, por ejemplo, cerca de 700 coches incendiados y varias residencias atacadas en Francia por la chusma —“la racaille”— inmigrante).
Para el autor de Sumisión, la Gran Sustitución (el remplazo de la mayoría de la población europea por población de otras etnias) no constituye una teoría, “sino un hecho”. “En materia de inmigración, nadie controla nada, ése es todo problema. Europa será barrida por este cataclismo”.
“Es objetivamente lo que dicen las cifras”, asiente Onfray.
Los dos pensadores coinciden en que es inevitable el declive demográfico —y el cultural, económico y espiritual— de Occidente.
Houllebecq cree que, aunque Francia no está declinando a un ritmo más rápido que otros países europeos, sí tiene, a diferencia de otros, “una conciencia excepcionalmente alta de su propio ocaso”.
“Debo reconocer una incertidumbre real sobre la dimensión religiosa de la Gran Sustitución —precisa—. Porque no sé de qué religión son estas personas que acuden cada vez más a Europa. La hipótesis común es que hay muchos musulmanes. Pero también hay cada vez más evangelistas en los países africanos. Y lo que ocurra dependerá en gran medida de esto. En África ya hay guerras religiosas, con Boko Haram, por ejemplo. Se exportarán sin problema”, vaticina.
Para Houellebebecq, el colapso de Francia es una obviedad. “Es la modernidad en sí misma la que genera su propia destrucción. Esto es muy inquietante”, explica. Para el autor, todo lo que vive Francia es una copia americana.
“Por ejemplo —advierte— sólo creo a medias en el izquierdismo. Siempre me ha costado tomármelo en serio. Lo veo como algo que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo, digamos desde 1945; a saber, una servil imitación de todo lo que se hace en los Estados Unidos. Un poco como una moda que la gente sigue sin creérsela. Y creo que, si cambia Estados Unidos, cambiaremos también nosotros”.
Houellebebecq llega a la conclusión de que “la única posibilidad de sobrevivir sería que la supremacía blanca se convirtiera en trendy (se pusiera de moda) en Estados Unidos”.
Bataclan al revés
Aunque los dos pensadores coinciden en que a los franceses les aguardan una serie de peligros, como la descristianización, la degradación del medio ambiente, el transhumanismo, el americanismo, la Gran Sustitución y la burocracia europea, sus opiniones divergen, sin embargo, en el tema del islam.
Onfray cree que el islamismo representa una amenaza menor para Francia de lo que cree Houellebecq. Argumenta para ello que el islam político “no es un fenómeno tan poderoso”, sino más bien “una reacción al poder estadounidense”. El director de Front Populaire sostiene que los musulmanes, con el tiempo, sustituirán sus creencias religiosas por el consumismo, al igual que ya han hecho muchas otras culturas tradicionales de todo el mundo, incluidos los europeos cristianos de Occidente.
Houellebecq, sin embargo, cree que “cuando territorios enteros estén bajo control islamista, se producirán actos de resistencia [por parte de la población blanca]”.
Lo que podemos ver —asegura Houellebecq— es que la gente [blanca, se entiende] se está armando. Compran armas, hacen cursos en campos de tiro. Y no son exaltados. Cuando territorios enteros estén bajo control islamista, creo que se producirán actos de resistencia. Habrá atentados y tiroteos en mezquitas, en cafés frecuentados por musulmanes… En resumen, habrá un Bataclan al revés”, dice aludiendo a los atentados de 2015 en la discoteca Bataclan de París, en los que 130 personas fueron asesinadas y 416 resultaron heridas por los islamistas. Los atentados fueron los más mortíferos ocurridos en Francia desde la Segunda Guerra Mundial.
“Pero los musulmanes no se conformarán con poner velas y ramos de flores…”, ironiza alarmado.
Onfray fue más allá: “Algunos creen que la guerra civil está por llegar; pero yo creo que ya está aquí. Creo que vamos hacia la horda primitiva”
Pena de muerte
Houllebecq vuelve a la polémica cuando analiza la pena de muerte. “¿Es la abolición del progreso?”, se pregunta. “No lo sé. Cuando veo crímenes tan atroces, me lo pregunto. Porque las familias de las víctimas piden claramente venganza, es una reacción normal”.
Onfray lo confronta, afirmando que sigue estando de acuerdo con las posiciones de Albert Camus y Arthur Koestler en sus Reflexiones sobre la pena capital y la prisión, y afirma que no existe una buena razón para infligir la muerte a alguien.
“Pero nuestra sociedad se basa, entre otras cosas, en el hecho de que aceptamos renunciar a la venganza individual, y eso es un gran esfuerzo […]. ¿No debería el Estado vengarnos un poco?”, replica Houllebecq, adentrándose de nuevo en el camino de lo políticamente incorrecto.
“La pena de muerte no va a revivir a las víctimas, pero si el culpable muere, se restaura el equilibrio”, afirma.
Además, propone la elección popular de los jueces: “Sería una buena manera de que los ciudadanos tengan más control sobre el sistema judicial. Me parece que es una medida democrática básica”.
Curiosamente, el diálogo llega a una inesperada conclusión: “Al final, usted es como yo, un populista”, dice Onfray. A lo que Houellebecq replica: “Me parece bien. Tengo mis dudas de que lo sea de derechas; pero ‘populista’ me viene bien”.
Más allá de los anuncios mitineros de Pedro Sánchez hay otras propuestas del PSOE, que sin haber tenido repercusión pública, están contenidas en su programa marco para las elecciones municipales del próximo 28 de mayo. Una de ellas propone la creación de «un sistema de incentivos y garantías para fomentar, por parte de propietarios y propietarias, el arrendamiento de viviendas a personas migrantes». De esta forma, los socialistas plantean dar ayudas a los tenedores de pisos que los alquilen a personas que han llegado en los últimos años en nuestro país, pese a que en España existe un grave problema de acceso a la vivienda para ciudadanos españoles, especialmente jóvenes.
La medida tiene su aquel, porque rebajar las tasas e impuestos municipales, como la del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), la de la basura o la del agua para «favorecer la confianza» y «evitar el rechazo» de algunos propietarios a la hora de alquilar sus propiedades a personas extranjeras, supone un agravio a los propietarios que alquilan sus viviendas a ciudadanos españoles. Tendrá que explicar el PSOE por qué alguien que le alquila una vivienda a una pareja española no podrá gozar de la rebaja de tasas e impuestos que sí tendrá quien, en virtud de la propuesta socialista, arriende su piso a inmigrantes. Dice el PSOE que el objetivo es «facilitar el acceso a la vivienda y evitar la creación de guetos y el acceso a infraviviendas como único recurso a todas aquellas personas que han llegado a España procedentes de otros lugares». A eso le llama el socialismo estrategia de de «discriminación cero» hacia todas aquellas personas de origen extranjero, pero la medida, en la práctica, responde a la estrategia de «discriminación total» de cualquier español que, por las mismas, tenga -y son millares- problemas de acceso a una vivienda de alquiler. En suma, que, según el PSOE, alquilar al de fuera tiene que aparejar más ventajas para el propietario que alquilar un piso a un español. Surrealista.
La instrucción de Sánchez a los consulados españoles es acelerar la aplicación de la ley sin exigir la acreditación del exilio en la mayoría de los casos. Con esa orden ya operan los consulados en Ciudad de México, La Habana, Miami y Caracas, entre otros.
Con la presión de los sondeos encima, las nacionalizaciones masivas de Sánchez son una esperanza para su partido. (Twitter)
Las nacionalizaciones masivas aprobadas por el gobierno de Pedro Sánchez para todos los descendientes de españoles migrados, a través de la Ley Memoria, colapsan a los consulados. Las sedes diplomáticas están desbordadas de solicitudes y las colas en los alrededores lo confirman.
Sin embargo, la instrucción de Sánchez a los consulados españoles es acelerar la aplicación de la ley sin exigir la acreditación del exilio en la mayoría de los casos, porque la normativa establece que «se presumirá la condición de exiliado respecto a todos los españoles que salieron de España entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955». El requisito solo será necesario para aquellos cuya salida de España se hubiera producido entre el 1 de enero de 1956 y el 28 de diciembre de 1978, informó Ok Diario.
Con esa orden ya operan los consulados en Ciudad de México, La Habana, Miami y Caracas, entre otros. Allí los interesados sólo deben acreditar ser hijo o nieto de personas originariamente españolas, de modo que puedan iniciar el trámite para recibir la nacionalidad. Uno de los que figura con un número importante de solicitudes es la representación diplomática en Buenos Aires, que actualmente cuenta con 25500 citas desde que el proceso se aceleró.
Hoy sacamos 6.500 nuevas citas LMD (“Ley de nietos”). Se agotaron en dos horas. Ya son 25.500 desde su entrada en vigor. Seguiremos habilitando más citas hasta que todo el que quiera pueda presentar su expediente. 🇦🇷🤝🇪🇸 @MAECgob @EmbajadaEspArg @crebuenosaires@GarciaCasasFpic.twitter.com/uTpD3LbYAi
Esta vez los bufetes de abogados no pueden actuar de intermediarios ni gestionar el papeleo. Sin embargo, para el medio, la medida representa “una tergiversación del censo por la puerta de atrás” que arrastra además un fin claramente electoral para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la tolda de Sánchez, hundida en las encuestas donde el Partido Popular (PP) mantiene una holgada mayoría con Vox.
El último sondeo de Data10 arroja ese panorama. El PP figura como el eventual triunfador de las elecciones generales, tras proyectar que lograrían 131 diputados, con lo cual obtendría 38 escaños más de los que alcanzaría la formación liderada por Pedro Sánchez y que, sumados a los 56 pronosticados para Vox, permitirían a la derecha acabar con el sanchismo en el poder.
Un beneficio con ausencia de datos
Con la presión de los sondeos encima, las nacionalizaciones masivas de Sánchez son una esperanza para su partido. Si bien desde la Moncloa evitan responder cuántos solicitantes alcanzarían el beneficio, existe la referencia del medio millón de peticiones que reportó José Luis Rodríguez Zapatero cuando se llevaron a cabo las nacionalizaciones similares que impulsó durante su mandato.
Negar que exista una proyección mínima es una estrategia, porque desde que se aprobó la Ley de «Memoria Democrática», la secretaria de Cooperación Internacional, Pilar Cancela, lidera encuentros con los descendientes de emigrados en América Latina para publicitar la norma y hacer propaganda del Gobierno, reveló Ok Diario.
Además, es inevitable interpretar el proceso como la preparación de un terreno electoral cuando nacionalizaciones masivas de Sánchez también pretenden beneficiar a corto plazo a 622.000 rumanos que residen en el país evadiendo que 12 % de esta comunidad tiene antecedentes penales en la policía y expedientes en los tribunales por distintos delitos, entre ellos, la trata de personas.
Ayer fué un gran día 😊. Reunión con la colectividad española en La Habana. Hablamos de derogación voto rogado y nacionalidad para niet@s (Ley Memoria Democrática). Emoción. Gracias, mil gracias en nombre del @PSOE y del gobierno de @sanchezcastejon . Seguimos! @PSOEexterior 🌹 pic.twitter.com/HZdWwszUhI
El Consulado General de España en Caracas ya presumió en Twitter de la aprobación de las primeras 18 solicitudes de nacionalidad mientras que, el Consulado General de España en México hasta publicó una fotografía de José Pablo del Castillo Zabalgoitia, un ingeniero de 37 años de padres mexicanos, quien se convirtió en el primer nacionalizado en base a esta ley.
El Consulado General de 🇪🇸 en 🇲🇽 ha realizado la primera inscripción de nacimiento en virtud de la Ley de Memoria Democrática en la persona de don José Pablo del Castillo Zabalgoitia. España tiene un nuevo compatriota. pic.twitter.com/qwjxThoWMh
El colapso de la sede consular en Cuba sigue el proceso advirtiendo que “no se admitirán registros a través de terceros, los interesados deben tramitar su registro personalmente”. Todo ello es la consecuencia del retoque a la ley que hiciera el gobierno de Sánchez a través del ministerio de Justicia a finales de octubre que dejó sin efecto la necesidad de demostrar la salida de España durante la Guerra Civil o la dictadura, lo cual incide en la ampliación del censo electoral exterior.
El presidente sabía las consecuencias al derogar que la «adquisición de la nacionalidad española» únicamente pudiera ser otorgada a los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles, y que, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española, los hijos e hijas nacidos en el exterior de mujeres españolas que perdieron su nacionalidad por casarse con extranjeros antes de la entrada en vigor de la Constitución de 1978 y los hijos e hijas mayores de edad de aquellos españoles a quienes les fue reconocida su nacionalidad de origen en virtud del derecho de opción.
Los grupos yihadistas, como el Estados Islámico, usan asiduamente y sin dificultades en sus mensajes propagandísticos el árabe, el francés y el inglés, pero ahora sus organizaciones afines están reproduciendo esos contenidos en español para extender sus redes en Latinoamérica.
Es una nueva situación comprobada por los agentes de las fuerzas de seguridad de España, centrados ahora en la lucha contra la radicalización “online”, porque aun conscientes de que la calidad de la propaganda de los yihadistas del Dáesh está cayendo, los contenidos radicales se siguen expandiendo en las redes, ahora también en español.
Son algunas de las preocupaciones que este jueves expresaron mandos de la lucha antiterrorista españoles en una jornada organizada por el Real Instituto Elcano sobre “Extremismos relacionados con el terrorismo en Occidente: retos emergentes y persistentes”, en la que se presentó un informe sobre la hermandad musulmana en España.
Una jornada que clausuró el secretario español de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, quien situó el terrorismo y la radicalización entre las prioridades de la Presidencia Española del Consejo de la Unión Europea que España asumirá en el segundo semestre de 2023.
Preocupado también por “los nuevos modos de radicalización”, cuya expansión hay que “frenar, Pérez también insisitió en la propaganda “online” y recordó que en las últimas acciones policiales los agentes han conseguido identificar 1.124 perfiles de usuarios que se dedicaban a difundir contenidos terroristas y extremistas.
En esas actuaciones, las fuerzas de seguridad españolas han localizado y retirado 563 contenidos digitales en 106 sitios web que servían de guía para la fabricación de explosivos o para la preparación y ejecución de ataques terroristas.
El coronel jefe de la Unidad Central Especial (UCE) 2 de la Guardia Civil, Francisco José Vázquez, subrayó la necesidad de esas organizaciones de llegar a todo el mundo y, de ahí, el mayor uso del español en su propaganda en internet.
Reconoció que el escrutinio de las redes para luchar contra la radicalización es el “dolor de cabeza diario” de las fuerzas de seguridad, que llevan a cabo una actividad ingente para evitar que internet sea el espacio donde los terroristas sigan manifestándose.
Ya en el “ámbito físico”, Vázquez situó la radicalización en las cárceles como el espacio que más preocupa, pero puso en valor el trabajo de las instituciones penitenciarias para prevenirlo, con programas que están sirviendo de ejemplo para otros países.
El comisario de la Policía Nacional español Manuel Rodríguez dejó claro que desde las fuerzas de seguridad se persigue delitos, no ideologías “por muy radicales que sean”, e indicó que aunque no todos los comportamientos radicales acaban en terrorismo, no ha conocido a ningún terrorista que no se haya radicalizado antes.
Rodríguez no quiso minimizar la amenaza actual porque persiste aunque no haya habido atentados graves. Y puso un ejemplo: Al Qaeda parece que ahora está en estado “durmiente”, pero “en cualquier momento puede enviar amenazas tangibles”.
Tampoco descartó que la zona del Sahel, en el norte de África, se convierta en santuario de los combatientes que quieran ir hasta allí a adiestrarse, como lo fueron Siria o Irak.
El mando de la Policía Nacional española abordó también el problema de los combatientes que retornan, entre ellos algunos que lo hacen desde los Balcanes, con lo que es más difícil detectarles al entrar por fronteras terrestres que a los que puedan hacerlo en las embarcaciones precarias que en España se conocen como pateras.
Parece como si los Europeos tuviéramos la culpa de todas las desgracias que ocurren en el mundo y no es así. Hoy nos enteramos por los servicios informativos, que unos vecinos al parecer se han vuelto todos de la noche a la mañana muy solidarios, de que en su histórico barrio de Madrid, hay una casa ocupada por inmigrantes africanos y denuncian que está llena de trastos y enseres, colocados sin orden ni concierto, que cualquier día podrían provocar alguna catástrofe, tipo incendio o similares.
Le ha faltado tiempo a la oposición en el ayuntamiento, a los herederos de Carmena, para denunciar este hecho y pedir responsabilidades a Martínez Almeida, por lo que pudiera ocurrir. Me hace gracia, pues cuando es la izquierda la que ampara ocupaciones y desmanes parecidos, nadie tiene la culpa, es más la culpa la tienen los ricos que no se ocupan de que todo el mundo tenga una vivienda digna, aunque sea de protección social.
A estos señores políticos, tan amables, les diré que si estos casos se producen es precisamente por sus organizaciones, como Open Arms y similares, que llevan años favoreciendo la inmigración irregular a través del Mediterráneo y que procede del norte de África y del África profunda. Les recuerdo que África no cabe en Europa, por tamaño, cantidad de personas, y por cultura y costumbres.
Estos políticos, no sé cómo pueden tener la representación popular si parece que son bastante cabeza cuadradas porque no comprenden esto que entendería un niño de diez años. Y no, no hablo de oídas, he vivido en África y por eso sé como son su cultura y sus maneras de vida. Nada parecido a lo que tenemos en Europa. África vive aún en sociedades pre feudales y los Europeos vivimos en el siglo XXI, cualquier intento de integración, si no es con aprendizaje previo de los inmigrantes, acerca de la forma de vida y trabajo Europeo fracasará, y aún así será muy difícil conseguir la integración.
¿Significa eso que soy un puto fascista que no merece respeto y que además soy racista redomado? No, literalmente no. Abogo y defenderé por que se ayude a los seres humanos, pero a integrarlos en sus países y en sus culturas sin perjudicar al resto de personas que tienen derecho a defender sus sociedades y culturas europeas. Si hay que ayudar a esta gente, que se habiliten los recursos pertinentes para hacerlo en sus países, pero atendiendo al refrán, “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”.
Si hay gente en Europa, sin trabajo, sin vivienda, muchos en la calle por los motivos que sean, soluciónese primero esto y a posteriori, si se puede, el resto del universo. No se puede tolerar con un país al borde de la debacle económica dilapide fuera o en forasteros lo que necesitan sus oriundos. Estos han pagado sus impuestos, han trabajado aquí y son tan seres humanos como cualquier otro emigrante o no.
¿De qué está hablando una parte de la izquierda? ¿Quieren meter toda África en Europa? No caben. Que tal si estos señores tan sociales ellos se van a África a enseñar a estos humanos, de sociedades retrasadas en el tiempo, a desarrollar sus sociedades, y como hacen los Chinos, a trabajar la tierra y las demás cosas.
Es muy bonito comprometerse, solo por quedar bien y por cara dura, con los problemas ajenos a tu país, pero tu país debe de estar primero en tu lista de valores y luego si todavía tienes recursos y ganas, podrás empeñarte en rescatar de la pre edad media al resto de mundo, que por las razones que sean no ha sabido hacerlo por si mismo.
Está bien, es bonito ser caritativo y solidario, cuando puedes hacerlo porque a los tuyos les basta con lo que tienen, pero no deja de ser inmoral cuando para los tuyos no tienes y dilapidas el dinero del país en socorrer a quienes no hacen el esfuerzo por desarrollar sus civilizaciones. Parece como si los Europeos tuviéramos la culpa de todas las desgracias que ocurren en el mundo y no es así. Hoy nos enteramos por los servicios informativos, que al parecer los vecinos se han vuelto todos de la noche a la mañana muy solidarios, de que en su barrio, hay una casa ocupada por inmigrantes africanos y denuncian que está llena de trastos y enseres, colocados sin orden, ni concierto, que cualquier día podrían provocar alguna catástrofe, tipo incendio o similares. Lo que asombra no es este peligro, lo que asombra es que esa gente, sin trabajo y sin recursos esté aquí, en Europa.