Categoría: HUMOR

Don Gallo.

Si-A-Un-Gallo

– Esto no puede continuar así, – dijo la gallina muy molesta.
– No te me aceleres que te desvíelas, ¿qué quieres que haga?
– Calmar tus instintos, y no andar de pispireto.
– ¿Que piojo te picó hoy?
– Ningún piojo, solo una pulga que la traigo entre ceja y ceja
– Por donde anda ahora, que ya te la picoteo y me la como.
– Eso es lo que andas haciendo con ella, picoteándola y saboreándotela a mis espaldas, no tienes vergüenza, ni te importa lo que digan los demás de nosotros
– ¿Y que van a decir?  Que somos una familia feliz.
– ¿Feliz? ¡Cocó rococó!  Muérome de la risa.  Es lo menos que dicen
.
– ¿Entonces que?
– No te hagas el tonto que no te queda, sabes muy bien que todas mis amigas y familiares te han visto de ala caída con la pelirroja recién llegada.
– Quiquiriquiqui, muerome por no llorar, ni me gusta, ni tiene buena pechuga ni nada por allí ni nada por allá.
– Si pues, lléname el buche con tus palabras, como si no te conociera.
– Me debes de conocer muy bien.  ¿Cuánto tiempo llevamos juntos y cuantos hijos?
– No te metas con mis hijos, que ellos no tienen nada que ver,  porque quiere huevos mantenerlos contigo o sin ti.
– No me dejes a un lado, que algo tengo que ver en eso.
– Si, alguito, porque tus saltitos de gallo a cada rato lo único que me causan es malestar, dolor de cabeza, y nunca puedes lograr complacerme.
– ¿Y cuando te traigo los mejores manjares a la mesa?
– No jodas, estoy hablando sexualmente.
– Pero esa es mi naturaleza, ya lo tendrías que haber entendido.
– Ya lo entendí, pero no me acostumbro. ¡Lástima que ya no hay mas gallos por aquí!
– ¿Que dijiste?  ¡Ni lo vuelvas a repetir!  ¡No me conoces!   Porque cuando me enojo, me pongo como la gran puta.
– ¡Huy!   Donde aprendiste esas palabras, hasta te desconozco.
– Se las escuche al patrón que se las dijo a su mujer.
– ¿Y ella que hizo?
– Le zampo un morongazo que lo dejó dormido…  Pero tu ni lo intentes, que te mando a dormir con los cerdos.
– No te preocupes que pronto ya no me veras.
– ¿A donde vas a ir?
– A las fiestas del pueblo y ya no me volverás a ver.
– No empieces, eso mismo me dijiste hace un año y nada que ver.
– Eso fue porque no quise irme.
– ¿O porque estabas flaca y llena de críos?
– Exactamente, ¿pero ahora que?  Estoy de doble pechuga, buenos muslos, y que decir de las piernas, además, nada me impide volar a otros rumbos.
– No vueles muy alto que puedes caer muy bajo.
– Mas de lo que he caído entre tus brazos no creo, espero estar en otras manos, que  me deseen, me saboreen y que disfruten de todo mi cuerpo y que chupen todos mis huesitos.
– Mejor duermete , solo tonterías hablas – Dijo el gallo doblado la pierna bajo su ala, sobre la estaca de su gallinero.
La madrugada lo encontró en pleno canto anunciando el alba cuando vio las jaulas llenas de gallinas sobre el camión rumbo a la ciudad.  Entre ellas la madre de sus hijuelos… 
Su canto ya no fue de dar la hora del amanecer, sino de tristeza.
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Los sobrevivientes.

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Un avión se estrella en el Pacífico Sur. Sólo sobreviven tres personas: el piloto, un auxiliar de vuelo y una azafata que se agarran a los restos del avión. Al cabo de una semana a la deriva llegan a una isla desierta, lejos de cualquier ruta aérea y marítima. Saben que no los buscarán más. Entonces se organizan la vida, construyen una bonita cabaña, la naturaleza es generosa y les provee de carne, frutas y agua fresca. Ellos son jóvenes y fuertes…

Al cabo de dos meses de convivencia en la isla, la azafata se decide a hablar de un tema con los otros dos…
– Vamos a ver amigos… Estamos solos… Y puede ser para siempre. Nos hemos respetado desde el momento en que llegamos aquí… Tenemos nuestra intimidad… Todo está fenomenal… Pero… Creo que todos tenemos ciertas carencias… Yo sé que ustedes, por delicadeza, no quieren hablar conmigo de eso, por lo tanto lo hago yo: a ver si están de acuerdo en ésto… Tú me lo haces los días pares y tú los impares… Y si surge cualquier problema lo hablamos y lo solucionamos.

Todos quedaron de acuerdo y encantados por haber estado tan organizados y poder hablar del asunto… Pasan unas semanas fabulosas… Cada uno su turno: uno los días pares y el otro los impares, con un respeto y un entendimiento ejemplar. Por desgracia, al cabo de unos meses a la chica la ataca un virus y se muere. Los dos hombres se quedan terriblemente tristes… Es una desgracia pero la vida continúa y vuelven a la rutina de antes… Un mes más tarde uno de ellos se dirige al otro y le dice:
– Escúchame, el tiempo pasa yo sé que esto es tan duro para ti como para mí, por eso tenemos que hablar… Me falta alguna cosa… Yo soy joven y no puedo seguir así… Tú que piensas?
El otro le dio las gracias por sacar el tema y le dice que él también está pasando por la misma situación…
– ¿Entonces tú también piensas como yo?
– Y sí… Y si no funciona lo discutimos.
– De acuerdo…
– Entonces, ¿cómo nos lo organizamos?
– Tú los días pares y yo los impares.
– Está bien… No hay problema.

Y los hombres pasan otro montón de semanas geniales… Pero una noche uno le dice al otro:
– Escúchame, dijimos que lo discutiríamos si algo no iba bien… Bueno, yo pienso que esto no debe continuar… Estamos solos y necesitados, pero lo que estamos haciendo no me convence. Va en contra de la naturaleza.
– Me tranquilizas -le dice el otro- yo también estaba pensando como tú… me gustaría que parásemos… De todas formas ya no son las mismas sensaciones que antes…
– ¿Estás de acuerdo entonces?
– Sí, ¿y tú?
– Yo también.
– Bueno, entonces,… ¿la sepultamos, no?
– Sí, la sepultamos…

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En el espacio.

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Hace días, largas semanas, que vagamos por el Espacio sin saber exactamente dónde llegaremos.
Aún nos quedan provisiones de sobra para algunas semanas más, pero la tripulación empieza agobiarse al no encontrar nada similar a un planeta, aparte de un par de meteoritos que pasan cerca de la nave de vez en cuando… y hasta eso ya ha perdido su emoción.
Está llegando a ser todo tan aburrido… ya no hay nada que hacer, nada de que hablar… nos sabemos la vida y pormenores de unos y otros. Y desde la cabina de mando no se ve nada de nada.

-Si no encontramos pronto nada de interés voy a volverme loco, comandante.
-Tranquilo, hay que tener algo de paciencia.
-¿Más paciencia? Ya no soy yo solo, señor, el resto de la tripulación lo comenta. Quizá sea una misión fallida, como tantas otras.
-Repito, tengamos paciencia, amigo, tengamos paciencia.

Los miembros del equipo sorteaban de vez en cuando algún bólido, comentando la jugada entre ellos.

-Vaya, ese ha pasado cerca.
-Los meteoritos están ya controlados, va a hacer falta que aparezca algo más fuerte y más grande para ponernos, como mucho, nerviosos.
-Ojalá aparezca.
-De verdad que sí.

-¿Has visto eso?
-¿Qué?
-Ahí, a la derecha de la nave, es anaranjado, ¿lo ves?
-Vaya, creo que habrá que avisar al comandante, quizá sea un asteroide o un planeta, no veo nada parecido desde hace semanas.

Dos de mis hombres acaban de irrumpir en la cabina mientras me estaba quedando dormido. A Dios gracias, parece que han avistado algún tipo de asteroide o, puede ser, un planeta a lo lejos.
He dado la orden para acercarnos y la tripulación se ha puesto como loca. Sólo espero poder bajar y estirar las piernas fuera de la nave.

Pasadas unas horas, parecemos haber llegado a un extraño planeta de arena naranja. Tras un rato deliberando y preparándonos, decidimos salir fuera y hacer una pequeña expedición sin alejarnos demasiado de la nave.
No hay moros en la costa, tan sólo una singular vegetación, de colores morados y rojizos adorna el terreno ligeramente abrupto. Un poco más allá, se ve algo parecido a un cráter, tras hablarlo todos, decidimos acercarnos para verlo bien.

-Señor, me da un poco de miedo, a medida que nos acercamos al cráter, se oye un silbido más fuerte, ¿lo oye usted?
-Sí, claro que lo oigo, pero quiero saber de dónde viene.
-Nosotros le acompañaremos comandante, no nos da miedo.
-De acuerdo, ¿hay alguien más al que le de miedo venir y prefiera quedarse vigilando la nave?

Tras un par de minutos y miradas burlonas entre unos y otros, toda la tripulación decide acompañarme al misterioso cráter, armados por supuesto con aparatos de última tecnología.

-Comandante, si este zumbido sigue aumentando de volumen, creo que me van a estallar los oídos.
-A mí también señor, está empezando a ser insoportable.
-¿Alguien más que quiera quejarse como una niña? Callaos ya, vosotros sí que me dais dolor de cabeza con tanta queja y tanta tontería.
-Disculpe señor.

Vaya, el cráter es bastante más grande de lo que pensaba, no más que una piscina normal y corriente, pero es hondo y oscuro. Los hombres tienen miedo, no lo dicen pero se les nota temblar, se miran unos a otros y el sudor invade sus frentes frías.
Y tienen razón, ese zumbido es del todo insufrible.

-¡Señor! Creo que algo se ha movido ahí debajo.
-¿Dónde?
-Me ha parecido ver algo moviéndose.
-Yo no veo nada.
-¡Sí mire, ahí delante!
-¿Están todos locos? Os repito que yo no he visto nada, ni veo nada, estáis dejándoos llevar por el miedo y hasta veis cosas donde no las hay.
-Por favor señor, no sea tan incrédulo, asómese un poco, verá como hay algo. Diría que de esa cosa vienen los zumbidos… por cierto, han dejado de oírse.
-Me tendría que haber quedado en la nave.
-Pues todavía estás a tiempo.
-Creo que no… ¡Mirad!
-¡Se mueve! ¡Viene hacia aquí!
-¡Dejad de gritar! ¿Qué clase de tripulación he traído conmigo que se asustan igual que bebés?
-¡Comandante está acercándose!

Creo que mis hombres tienen razón en cuanto a la procedencia del zumbido… parece que esa cosa verde que se acerca es la causante de nuestro dolor de oídos y el miedo de todos estos señores.

-¡Dios mío!
-¡Shhhh! ¡Sacad las armas, pero que no dispare nadie hasta que yo lo ordene! Quizá sea pacífico.
-Quizá no, comandante.
-¡Silencio!
-Señor, parece más grande según se acerca, cada vez se ven más tentáculos saliendo de su cuerpo.
-Señor, es horrible, ¿qué debemos hacer?
-Que no cunda el pánico, estad todos atentos y con las armas preparadas por si hay que abrir fuego. De momento esperemos a ver cómo reacciona el bicho.
-Se ha parado.
-Parece que nos observa señor. Fíjese qué cantidad de ojos y qué alto es.
-Comandante, da la impresión de que es viscoso, toda su piel brilla y parece mojada.
-Así es, parece que gotea. Pero sigan tranquilos, no pasa nada.
-Vuelve a zumbar, señor, si intensifica mucho más el volumen vamos a tener que retirarnos, no creo que nuestros tímpanos puedan soportarlo.
-¡Señor! ¡Avanza otra vez!
-¡Viene hacia aquí! ¡Se aproxima con sus tentáculos!
-¡Quiere atraparnos señor!
-¡No huyáis! ¡No seáis cobardes! ¡Tenemos que enfrentarnos al monstruo!
-¡Comandante, si sigue avanzando y apenas se puede oír en condiciones! ¡Tendremos que abrir fuego y acabar con él!
-¡Esperad todos! ¡Hay que ver cómo reacciona! Probablemente no nos quiera hacer nada.
-Pero señor, hemos invadido su territorio, seguramente quiera echarnos del cráter.
-Y también matarnos señor.
-¡Panda de miedicas! Hemos de enfrentarnos a él, a vida o muerte. ¡Y será su muerte!
-¡Preparad las armas y esperad a que el comandante de la orden de asalto!
-¡Dividíos para atacar cada uno por un lado al bicho! ¡Tranquilos, no va a pasar nada, hay que acercarse despacio!
-¡Señor, ha atrapado a un soldado! ¡Si el láser de las armas roza al hombre, lo freirá antes que al monstruo!
-¡Hay que dispararle por detrás!
-¡Cuidado con los tentáculos!
-¡Está ahogándolo! Comandante, ¿qué vamos a hacer?
-¡Abrid fuego! ¡Disparad todos al monstruo!
-¡Cuidado!
-¡Señor, me temo que las cosas empeoran!
-¿Qué pasa ahora soldado?
-Dos monstruos aún más grandes que este se aproximan por las afueras del cráter, ¡estamos perdidos!
-¡Dios mío, tienes razón! ¡Todos a la nave! ¡Retirada!

-¡Niños! Recoged las cajas del jardín, ya está la merienda.
-Nos pasamos no sé cuánto tiempo pensando qué regalarles y se entretienen con cuatro cajas de cartón, como antaño.
-Encantador… ¡Niños! ¿No oís?

-¡Los monstruos quieren acabar con nuestra nave!
-¡Oh, no!
-¡Aagg…!

-¡Niños!

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Usa el cóndon.

Instructivo y divertido al mismo tiempo, jejeje, ¡que digo divertido, PARA DESCOJONARSE!.

Si señor, publicidad «picantemente» creativachelou

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Un relato Escato-Costumbrista

Ewc-en-el-mundo-07n algún lugar de provincias la España de post guerra se despereza lentamente de la pesadilla. Es el final de los años cincuenta.
Alberto es un joven de su época. Viste traje gris, usa una camisa blanca con cuello y corbata de color por debajo y pantalones amplios. Complementa su estilo con un sombrero. Al menos así se le ve, porque la canícula aprieta la imaginación y de la camisa solo queda el cuello y los puños, todo debidamente cosido a la chaqueta y al chaleco.
Ha estado comiendo en un bar de la carretera de la sierra, comida ligera, unas migas con chorizo, un plato alpujarreño, un entremés de callos y todo regado con un buen cosechero. Así que cuando se baja del tranvía, junto al puente del río, el sopor del vino y el calor de la tarde se alían para intentar tumbarle. Pero no puede ser, ha quedado en el café Suizo para tomar café. Y no es una cita cualquiera. Un tío de su novia le ha invitado a su tertulia para conocerlo antes de contratarlo como contable para su ferretería. Son dos grandes oportunidades, poder iniciarse por fin en el mundo laboral, creando nuevas expectativas para su futuro y además poder asistir a una tertulia en el café Suizo, algo no al alcance de cualquiera.
Así que no hay calor ni alcohol que tuerzan su camino hacia el café. El esfuerzo es grande, la carrera se empina bordeando el río y en su cúspide se alza el edificio de tertulias de la ciudad. Para Alberto los cuatrocientos metros que lo separan de su objetivo le recuerdan el vía crucis de Jesús hacia el Gólgota, solo que, y salvando las diferencias, su cruz no estaba sobre los hombros si no en su estómago. Que en su interior revoloteaban miles de mariposas expresa de una forma muy cursi lo que empezaba a sentir en su vientre. Un símil mas realista sería compararlo con un volcán próximo a entrar en erupción, con sus gases golpeando las paredes en busca de salida y la lava al rojo vivo intentando abrir un cráter por alguna parte de su abdomen.
Cuando por fin consiguió llegar a su destino, no pudo menos que recordar como eran las letrinas de café Suizo y eso le detuvo unos segundos antes de empujar la puerta. Tras bajar unas escaleras había una habitación. A la derecha una serie de puertas escondían las letrinas. En el suelo de las mismas había una taza turca que podría ser que alguna vez hubiera sido blanca y… nada más. El sitio señalado para los pies aparecería la más de las veces inundado y el negro agujero en el suelo que señalaban no ofrecía seguridad de tragarse nada, como se venía a demostrar en alguna de ellas.
Desde una esquina, una mano levantada le obligó a entrar. Mientras se sentaba, su estómago empezó a mandarle inequívocos e inquietantes mensajes. El sudor empezó a asomar sobre su frente mientras maquinalmente pedía un café solo. Fue una mala idea, el primer sorbo hizo despertarse al magma que lanzó bocanadas de gas y provocó intentos de huida de parte del contenido de su abdomen. Tras el segundo, los gases buscaban desesperadamente por donde salir y ni el cruzar las piernas ni el apretarse con fuerza sobre el asiento parecía que fueran a pararlos. Fueron momentos difíciles y había que tomar una decisión. Se levantó, intentando no liberar la presión que cerraba el paso a la inminente erupción.mierda
-Les ruego me disculpen un momento.
Corrió todo lo rápido que pudo por entre las mesas y bajó de dos en dos los escalones hacia los servicios. Antes de abrir la puerta de la primera letrina que alcanzó, ya tenía los pantalones por las rodillas, se giró y liberó la presión que había estado reteniendo hasta ahora. Inmediatamente una voz sonó a sus espaldas:
¡Cristo, me han cagado!
El susto, la impresión de tan inesperada situación, le hicieron saltar hacia adelante y antes de que se diera cuenta volvía a correr entre las mesas, ahora en dirección hacia la calle. Estaba a punto de salir, cuando un pensamiento le asalto la mente:- Para qué corro, si como habré dejado a ese pobre hombre no puede perseguirme.
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¿Aman a sus maridos?

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Un grupo de mujeres se reunieron en un seminario sobre cómo mejorar su relación de amor con su marido. Se les preguntó a las mujeres: «¿Cuántas de vosotras aman a sus maridos? Todas las mujeres levantaron la mano.

Luego se les preguntó:
«¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu marido que lo amabas? Algunas mujeres respondieron hoy, algunas ayer, algunas no recuerdan…
Entonces se le pidió que cogieran sus móviles y que mandaran el siguiente mensaje a sus maridos: “Te quiero, cariño”.
Después se le pidió que intercambiaran sus móviles y leyeran las respuestas de sus maridos:
Estas fueron algunas de las respuestas:

  1.  Madre de mis hijos, ¿te encuentras bien? 
  2. ¿Y ahora qué? ¿Has chocado el coche otra vez? 
  3.  No entiendo qué quieres decir! 
  4. ¿Qué has hecho ahora? No te voy a perdonar esta vez! 
  5.  Eeeeeehhhhhhhh ?? 
  6.  No andes por las ramas, dime cuánto necesitas? 
  7.  ¿Estoy soñando????????? 
  8.  Si no me dices para quien es este mensaje, te mato…! Y la mejor de todas: 
  9.  ¿ Quién eres ?

 

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P.C.V.CH.

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P.C.V.CH = POST DE CACHONDEO VERANIEGO CHABACANO

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Según investigaciones de psicoanalistas de parejas las mujeres lo único que buscan en sus relaciones son «SOLUCIONES» por suerte los hombres buscan los mismo solo que al revés.

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Y AHORA, UNOS MINUTOS DE  HUMOR CON: ¡¡¡LUIIS LAAAAANDRISCINAAA!!!:

 

Estaban tres amigos un americano, un brasilero y un portugués caminando por la calle cuando de repente se encuentran con un muro mágico que al hablarle este responde que como son tres a cada uno les considera un deseo siempre y cuando salten por el muro, entonces el americano se anima y salta por encima y al saltar dice:

  • Dinero, entonces el cae en una montaña de dinero
El brasilero también se anima y salta, y al hacerlo dice:
  • Mujeres, entonces cae en medio de muchas mujeres
Llegado el turno del portugués este también salta el muro pero  con tan mala suerte que se golpea el pie y dice:
  • Mierd…

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Una atractiva rubia llegó a un Casino.

Parecía estar algo borracha y apostó 20.000 Euros en una sola jugada a los dados.

En eso dijo: “Espero no se molesten, pero siento que tengo mas suerte si estoy completamente desnuda

Así, se sacó toda la ropa, tiró los dados y gritaba “vamos! vamos! que mami necesita ropa nueva!

Cuando el dado se detuvo, empezó a dar saltos y gritó “si! si! gané!

Abrazó a los empleados, a cada uno de los jugadores, levantó sus ganancias, su ropa y partió rápidamente.

Todos se miraron boquiabiertos.

Finalmente uno de los empleados preguntó: “¿que número salió?”

El otro contestó : “No se, pensé que tú estabas mirando!”

LA MORALEJA DE LA HISTORIA…

No todas las rubias son borrachas,

No todas las rubias son tontas,

Pero los hombres… son hombres!!!

Nos conocimos en internet

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En una Tienda . . .
 — ¿Tiene limones?
– No.
— ¿Tiene limones?
– No.
— ¿Tiene limones?
 – ¡SI VUELVES A PREGUNTAR POR LIMONES TE DOY UN TIRO!
— ¿Tiene pistola?
– No.
— ¿Tiene limones?

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En Cuba:
– Al autobús le dicen aspirina… una cada cuatro horas.
– Al bistec le dicen Jesucristo… se habla de él, pero nadie lo ha visto.
– Al refrigerador le dicen coco… porque adentro sólo tiene agua.

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Y COMO REMATE, UNOS MINUTOS MUSICALES CON UN MAMBO DE UN TÍO QUE NO ME GUSTA UN PELO PERO BUENO, COMO ESTO ES UN POST A LO CHABACANO DE VERY TIPYCAL JUERGA VERANIEGA…

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Gatos, perros, animalitos, bichos… ¡¡la leche, son la leche!!

perro_lindo_pulgoso_14mi_bigger Jis jis jis jis jis jis .. si es que cuando se ponen la lían parda, jajajajajajajajajaja.

 

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Perrito pianista

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La estrategia publicitaria.

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Un próspero fabricante de clavos, tratando de ampliar su negocio, decide armar una estrategia publicitaria a nivel internacional.Luego de recorrer varias agencias, decide encargársela a una agencia publicitaria.

—Mire, amigo, mi empresa se dedica a la fabricación y venta de clavos, quiero una publicidad para los medios televisivos, que destaque y haga hincapié en la calidad de mis clavos. «No se preocupe», le contesta el publicista, «para la semana que viene se la tengo lista.» A la semana siguiente, el empresario vuelve a la agencia, y le presentan una muestra de un aviso televisivo que, con medio minuto de duración, muestra una escena de la crucifixión de Jesucristo. La virgen María aparece llorando a los pies de su hijo, los soldados romanos burlándose y Jesús clavado en la cruz. En lo alto de la cruz, donde generalmente aparece la inscripción «INRI», en cambio aparece la leyenda: «CON CLAVOS GONZÁLEZ, NI CRISTO SE DESPEGA».

El empresario al verlo se pone como loco y grita furioso:
—Pero que hizo, animal!!!, Usted de veras pretende poner este aviso en todos los medios del mundo!!! La tercera parte de la población mundial es cristiana, no me va a comprar clavos nadie!!!»

—«Disculpe, entonces ¿qué clase de aviso quiere?»

—«Uno que destaque la calidad de mis clavos, hágalo como quiera pero no ponga a Cristo clavado con mis clavos!!!», grita el hombre y se va.

A la semana siguiente, el tipo vuelve a la agencia. Le proyectan el siguiente aviso.Aparece Jesús, semidesnudo corriendo por las calles, huyendo de una horda de soldados romanos que lo persiguen. al final del aviso, mientras corren tras Jesús, uno de los soldados le dice al que corre a su lado:
—«Viste, te dije que usáramos Clavos «González» !!!

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Carta a FNAC

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Muy señores míos:

Debido a la falta de atención que han proporcionado a mis dos cartas sobre mi pedido, el 2492 a nombre de Emilio Guerra, les adjunto un cuestionario para que lo completen cuando les dé la gana.

Acéptenlo como una especie de examen sobre los servicios de atención al cliente de FNAC.

1. La razón por la cual no han contestado mis cartas es:


a. Si contestáramos todas las quejas que nos llegan, nunca nos podríamos ir a tomar un café.

b. Nuestro servicio de atención al cliente está en París, y ya sabe cómo son los parisinos. Además, no hablan ni jota de castellano.
c. ¿Cartas? ¿Qué cartas?
d. Nuestros técnicos de ayuda al cliente están todavía aprendiendo a encender un ordenador. Deles un par de meses más.
e. Todos los «emilios» pasan primero por París, son despachados a nuestra oficina central de Callao, entonces son enviados a la oficina de atención al cliente en Villafranca del Penedés. Pero luego nos dimos cuenta que tenían que ver con un pedido en el extranjero, los cuales son administrados por la oficina de París. Ver punto b.

2. ¿Piensan mejorar su atención al cliente?


a. Sí, en cuanto dejemos de ir a tomar el café todos los días. Ji, ji.

b. Pardon?
c. No, mientras sigan pagando por adelantado no hace falta.
d. ¿Cliente? ¿Qué es eso?
e. Bueno, en vez de mandar los emilios de París a Callao, pueden mandarse directamente a Villafranca del Penedés para luego ser devueltos directamente a París. Vamos a hace un estudio sobre el tema y tendremos un borrador del proyecto para el 2007.

3. ¿Qué hacen con quejas como estas?


a. Nuestro departamento las imprime, las dobla cuidadosamente en cuatro y se las lleva para posar el vaso o taza del café. ¡Son muy útiles!

b. Las ponemos todas en un bombo. Al final del mes, buscamos una mano inocente (la de un cliente, ¡ja!) y sacamos una. La doblamos cuidadosamente y la utilizamos para posar el café.
c. Estamos extremadamente preocupados por el tema. Por lo cual, la imprimimos y la mandamos a reciclar inmediatamente. Somos muy conscientes del medio ambiente.
d. Quejas? Que est que c’est?

4. Para mandarme a Estados Unidos el pedido de tres libros y dos CDs me han cobrado más de 12.000 pesetas por gastos de envío. Utilizan al servicio de mensajería Chronopost. ¿Qué es Chronopost?


a. Es una empresa de un señor corso que vive en Saint Germain. Por lo menos ya no nos quema los camiones.

b. Creo que es del yerno del jefe.
c. Iban a ponerle Annepost, pero era demasiado obvio.
d. Es que podríamos haber usado DHL, pero ya sabe como son los franceses.

5. ¿No les parece excesivo cobrar 12.000 pesetas para enviar tres libros y dos CDs a Estados Unidos?


a. Bueno, si a usted no le pareció excesivo, el tonto es usted.

b. ¿Y cómo se cree que pagamos los cafés?
c. ¿Y cómo se cree que pagamos el bombo?
d. No, porque mire, el paquete sale de aquí, pasa por nuestro centro de Villafranca del Penedés, es revisado en París y aprobado en nuestro centro de envío en Getafe. Desde ahí pasa por el centro de paquetes de Chronopost, que está en Saint Germain.
e. Es que cuando los camioneros franceses ven algo de España, les dan ganas de quemarlo. Tenemos que utilizar camioneros corsos.

6. ¿Les da vergüenza recibir cartas como esta?


a. No, créame que la suya no es nada. Las hemos recibido peores.

b. Sí, y por eso vamos a enviar a un representante de Chronopost a su domicilio, para que le pida perdón personalmente. Por cierto, ¿de qué color es su coche?
c. Pues mire, el departamento de vergüenza está en Getafe. Tiene que enviar una carta a la oficina de Villafranca del Penedés, que será remitida a París, y en cuanto la aprueben la mandarán a Getafe.
d. Sí, pero nos tomamos un café y se nos pasa.

7. ¿Entonces les da igual que me burle y ridiculice el servicio de FNAC?

a. Repito, el café nos hace maravillas para el ánimo.
b. A nosotros sí, pero a los corsos de Chronopost…
c. Depende. Si su carta no sale del bombo, dudo que nos demos cuenta.
d. ¿Ah, pero tenemos servicio?

 

Kiss my ass