Categoría: HISTORIA

Cataluña nunca fue independiente: el Reino de Aragón, el Condado de Barcelona y otras realidades históricas

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Dicen que la historia la escriben los vencedores pero, en los últimos tiempos, la historia se reescribe día a día por políticos, ideólogos y educadores que llevan a convertir una utopía en una realidad. Y eso es lo que ocurre con el pasado histórico de Cataluña. Pero, haciendo un esfuerzo por buscar la objetividad, se puede ver la realidad que se esconde a lo largo del tiempo tras la supuesta independencia de Cataluña.

La Cataluña medieval

Condado de Barcelona

El primer conde de Barcelona fue Bera, caudillo visigodo que se ocupó de la defensa de la Marca Hispánica, asentándose en Barcelona tras la conquista franca del 801. Momento en el que surgen otros entes como los condados de Urgel, Cerdaña, Rosellón, Gerona, Osona o Ampurias; todos ellos bajo control de la dinastía carolingia que controlaba el reino Franco.

Corona de Aragón

alfonso_ii_de_aragc3b3n_from_liber_feudorum_maiorHasta la llegada al trono de Alfonso II de Aragón en 1163 no habría existido diferencia entre Corona y Reino de Aragón. La diferencia entre ambos radicaba en la existencia de territorios autónomos, administrativa y legalmente hablando, dentro de la Corona, como sería el caso de los reinos de Valencia y Mallorca, que se unían al reino de Aragón.

El momento fundamental para el auge de Barcelona llega de la mano del casamiento entre Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y la infanta Petronila, hija del rey Ramiro II. El poder catalán ganará peso en el reino y el conde llegará a realizar labores regias en sustitución de su suegro, aunque jamás tomaría ese título.

La expansión territorial y su consecuencia política

Durante el siglo XIII, Aragón había realizado una política de expansión hacia el norte que se ve detenida tras la derrota de Pedro el Católico en Muret, forzándole a la firma del Tratado de Almizrad (1244). Este hecho, sin embargo, fue aprovechado por los aragoneses para dirigirse al sur conquistando Valencia y Mallorca y, más importante aún, estableciendo una clara vinculación con el Mediterráneo.

Sin embargo, el fin de las guerras de conquista trajo consigo una consecuencia inesperada: la nobleza había podido consolidar su poder e independencia en cuestiones legislativas y fiscales. Además, la corona se había visto obligada a apoyarse en los diversos condados catalanes. Pese a todo, y con un desarrollo asimétrico de sus regiones, Aragón consolidaba un entramado político común que mantenía unido gracias a la religión, la moneda y la legislación.

Condados catalanes

Las primeras referencias al Principado de Cataluña las encontramos en el siglo XI paraprincipado-de-cataluc3b1a describir los condados de Barcelona, Girona y Osona que controlaba Ramón Berenguer, si bien se trataba de limites territoriales y no administrativos. Además, inicialmente incluía otros territorios como los condados de Lerida o Urgel, pero desde Jaime I y su Real Pragmática de 1243, los limites se reducían al condado de Barcelona, derogándose el título de marqueses, que habían tomado sin consentimiento regio aprovechando la minoría de edad del monarca aragonés.

Por otro lado, el término de Condados Catalanes es una invención de la historiografía moderna que ha tratado de ofrecer una unidad a los territorios que hoy componen Cataluña. Sin embargo, el origen y desarrollo de estos no es idéntico y durante siglos mantuvieron su independencia administrativa, pero siempre bajo el control de los reinos Franco y de Aragón, primero, y de la Corona aragonesa, después.

¿Fue Cataluña independiente?

Es cierto que el poder del conde de Cataluña y el reconocimiento por Jaime I del Principado de Cataluña puede llegar a usarse como referencia para esa supuesta independencia de Cataluña. Pero los datos son objetivos: existieron múltiples condados en el territorio catalán que fueron controlados por la Corona de Aragón.

FUENTE: Diariocrítico.com

Cataluña no es una nación. Los nacionalistas falsifican la Historia de España / Catalonia is not a nation. The Nationalists falsify the History of Spain (SPANISH / ENGLISH)

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Alfonso II (1164-1196). Rey de Aragón y Conde de Barcelona. Pintura de Rafael Pertús, s. XVII.

Por Fernando Álvarez Balbuena

Quiero decir, ante todo, que mi admiración y mi respeto por Cataluña, nada tienen que ver con la crítica que me propongo hacer a esta marea nacional-separatista que desde hace años nos abruma y que últimamente está tomando tintes de tragedia nacional para nuestro país…

El innegable espíritu de trabajo, superación y laboriosidad de los catalanes, así como su proverbial sentido común (seny), que es bien conocido y admirado de todas las demás regiones de España. Pero otra cosa distinta es que unos políticos sin conciencia y con oscuros propósitos, se empeñen en falsificar la espléndida historia de Cataluña y de España, para justificar unas insensatas ansias de secesión que, de producirse, no solamente serían pésimas para Cataluña, sino también para la propia Nación Española, de la que Cataluña forma parte muy querida y admirada

Una mentira histórica, difundida por el catalanismo separatista, que cada día más, pretende tomar carta de naturaleza en la sociedad española, es la afirmación, carente de todo rigor, de que Cataluña es una nación tan antigua que remonta sus orígenes al siglo IX, con Wifredo el Velloso y sus herederos, cosa harto más que incierta puesto que en el imaginario medieval el concepto de Patria y de Nación, son absolutamente distintos de lo que hoy entendemos por tales títulos históricos, o, por mejor decir, inexistentes.

Don Marcelino Menéndez y Pelayo[1], una autoridad tanto histórica como filológica, dice taxativamente:

“No hay Patria en la Antigüedad, tampoco en la Edad Media. No la hay, en rigor, hasta el Renacimiento”

 

Y en éste sentido la Patria o Nación catalana es una falsedad, porque Cataluña ni es una nación ni lo fue nunca, por mucho que se insista en decir lo contrario. La historia es clara y terminante, pero un grupo, antes aludido, de ignorantes y radicales, impulsados por unos políticos sin conciencia y sin honor, asumiendo el viejo principio goebelsiano de que “una mentira repetida un millón de veces se convierte en una verdad”, insisten machaconamente en la realidad nacional histórica de Cataluña, lo cual es absolutamente falso. No se bien por qué ni desde que extraños e incomprensibles intereses se insiste en tal insensatez, cuyo origen data de mediados del siglo XIX, cuando se discutía entre librecambistas y proteccionistas la necesidad de salvaguardar los intereses de Cataluña, mediante la imposición de barreras aduaneras con las que se evitara o, al menos dificultara, la importación de géneros europeos, más baratos que los de la industria catalana.

Hoy, dentro ya España de la Unión Europea, una actitud separatista e independentista, es contraria a los verdaderos intereses tanto morales como materiales de la propia Cataluña.

También, dígase lo que se quiera, la mayor parte del pueblo catalán se siente tanto española como pueda sentirse catalana, pues no hay ninguna contradicción entre lo uno y lo otro y buena prueba de ello es el escaso interés popular que suscitó el referéndum sobre el tan traído y llevado “Estatut”, votado por una inmensa minoría, aunque la clase política haya hecho de él una verdadera bandera de combate. Así tenemos que oír todos los días un montón de consideraciones encrespadas y destempladas que para lo único que sirven es para dividirnos y para crear innecesarias reticencias que derivan en odios y rencores gravemente perjudiciales para todos y para poner en la calle a una multitud manipulada exigiendo la absurda independencia de Cataluña

¿Cuándo fue Cataluña nación?: Jamás. El Condado de Barcelona y con él toda Cataluña fueron desde el siglo XII (1164), y bajo el reinado de Alfonso II, primer rey de Aragón, parte de aquel reino que, desde entonces, se constituyó como unidad política, reuniéndose posteriormente con el de Castilla, mediante el matrimonio de Fernando II de Aragón (y V de Castilla) y de Isabel I de Castilla, en la nueva unidad denominada España, reforzada con la conquista de Granada y con la anexión de Navarra. Así pues, Cataluña, desde siempre, históricamente hablando y desde que existe memoria de dicha región, al igual que las de Galicia, Asturias, León, Andalucía, Extremadura y todas las demás, son parte integrante de la única Nación política que las integra; es decir, España.

Por otra parte y estudiando en profundidad la génesis de Cataluña, nos encontramos con otras falsificaciones de los nacionalistas, tales como el autogobierno parlamentario del Principado, (Generalitat) de la que dicen ser más antigua que las instituciones aragonesas y castellanas y así mismo la antigüedad del idioma. Ambas falsedades se desmontan fácilmente con datos incontestables.

La Generalitat no existe hasta el siglo XIV, mientras que las Cortes de León, por poner un ejemplo “español” muy anterior, son de 1188, (siglo XII) y en ellas se establecen principios de gobierno con los que Cataluña no podría ni soñar, como fueron la inviolabilidad del correo y del domicilio, así como una Justicia independiente de los señores y que se ejercía por jueces nombrados por el rey. En cuanto al idioma, los expertos en filología saben que el castellano es, por lo menos, un siglo anterior al catalán y que éste es un dialecto del provenzal, aunque provenga del común tronco latino, como el astur-leonés o el gallego que, dicho sea de paso, dio origen al portugués.

No hubo jamás un Príncipe de Cataluña, como algunos pretenden, sino un Conde de Barcelona y otros Condados catalanes, denominación historiográfica que designa a los condados que aparecen en el noreste de la península Ibérica a partir de la Marca Hispánica del Imperio carolingio (siglo IX). Y que es un territorio aproximadamente coincidente con la denominada Cataluña vieja y lo que actualmente son el principado de Andorra y la Cataluña francesa. Los condados más orientales acabaron siendo incorporados al condado de Barcelona y formaron parte de la unión dinástica con el reino de Aragón en la llamada Corona de Aragón (1162), mientras que el condado de Urgel mantuvo su dinastía propia hasta 1413 y el de Pallars Sobirá hasta 1491. Las taifas (reinos musulmanes) de Tortosa y Lérida habían sido conquistadas por el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV (en 1148 y 1149 respectivamente), y no se constituyeron como nuevos condados sino que Ramón Berenguer adoptó el título de marqués de estos territorios. Aunque los términos Catalania y catalanenses se encuentran por primera vez en forma escrita hacia 1172 en el poema pisano Liber maiolichinus de gestis pisanorum illustribus y ya se encuentran referencias al conde de Barcelona como Princeps en las actas de consagración de la catedral románica de Barcelona (1058) y en los Usatges de Barcelona, la denominación Principado de Cataluña (Principatus Cathaloniae) no aparece documentalmente hasta 1350 y la corte condal nada tenía que ver con una soberanía real y Cataluña fue siempre gobernada, desde su incorporación al reino de Aragón y luego a Castilla, por un Virrey.[2] Y, mientras fue integrada por unos condados de la llamada Marca Hispánica, estos pertenecieron a veces a la Occitania y otras, a Aragón, e incluso tuvieron cierta autonomía, pero muy lejos de poder ser entidades políticas comparables a los diversos reinos ibéricos.

Quede por tanto claro que Cataluña, como tal, no existe hasta muy a finales del siglo XII, y como Principado tampoco existe hasta el siglo XIV y desde luego nunca fue un reino y mucho menos una nación. En este sentido ha de quedar también muy claro que no existía Cataluña en el 987, como pretendieron los nacionalistas, celebrando el milenario en los años 80 del siglo XX. A la altura del siglo XII sí que existían otros reinos en la Península Ibérica: Asturias-León, Castilla, Navarra, con una estructura administrativa y política de Estado y con un Rey al frente de los mismos, así como gozando de instituciones representativas que eran las Cortes, donde se establecían libertades, se votaban censos y tributos y se obligaba al soberano a consultarlas para hacer la guerra o concertar la paz.

Pero, a mayor abundamiento, si repasamos la historia, (de la que tanto cacarean los nacionalistas) desde sus orígenes, veremos que tanto el catalanismo como el vasquismo son, en palabras de Unamuno, simples “pruritos nacionalistas” muy recientes, que en nada se corresponden con su pasado español perfectamente contrastado, sino que nacieron muy a finales del siglo XIX y que derivaron a posiciones antiespañolas que en nada se corresponden con su acendrada fidelidad histórica a España

Pondremos un ejemplo medieval (S. XIV) y un par de ellos modernos (S. XIX) para no extendernos demasiado en algo que está perfectamente demostrado a pesar de la feroz posición contraria de los nacionalistas actuales:

Cuando las expediciones aragonesas a Grecia y a Turquía, donde Aragón fundó los ducados de Atenas y Neopatria, los soldados catalanes, llamados Almogávares, entraban en combate, no exaltando a Catalunya, sino al grito de: ¡Aragó, Aragó!

Cuando se convocan las Cortes de Cádiz, (1810) para tratar de organizar el desastre español que se produce con la invasión napoleónica, la Junta de Cataluña exige de sus diputados el siguiente juramento:

“¿Jura Vd. contribuir con todas sus fuerzas a que se verifique la unión de todas las provincias en un gobierno superior?”

Y durante la propia Guerra de la Independencia, en el Sitio de Gerona, glorificado hasta la máxima exaltación patriótica por todos los historiadores, las milicias catalanas cantaban (en su propio idioma):

“Digasmi tu Girona

Si te n´arrenderás.

¿Com vols que me randesca

si Espanya non vol pas?”

Queda, según esto bastante claro que la conciencia de entidad nacional catalana históricamente es una falacia propalada en 1830, con el romanticismo de la Renaixenca o con las Bases de Manresa de 1892, todo lo cual casaba bastante mal con la actitud proteccionista del gobierno de España hacia Cataluña y el País Vasco que en aquellas mismas fechas, creaba una legislación aduanera contraria al librecambio, que imponía fuertes derechos de entrada a las mercancías extranjeras, precisamente para favorecer a las industrias manufactureras de ambas regiones, fuertemente amenazadas por Inglaterra, Francia y los Estados Unidos., como ya dejamos dicho líneas arriba.

En definitiva: ni la lengua, ni las costumbres, ni consideraciones de índole geográfica, étnica, comercial o sentimental alguna, son las notas constitutivas de una nación. La nación surge de las circunstancias políticas que la forman y la tipifican y, por ello es tan ridículo decir que Cataluña o Vascongadas son naciones, como atribuir a Ginebra o a Zurich igual calificativo, pues a pesar de las enormes diferencias que existen entre la región ginebrina y la zuriquesa, no hay allí otra nación que la nación Suiza, que es quien políticamente las une y las vertebra.

Igual consideración cabe hacer de la unidad nacional de China o India, países en que conviven más de cien lenguas diferentes y casi otras tantas razas, amén de distintas religiones, tendentes por su especial idiosincrasia a establecer notables diferencias entre el modo de pensar de unos y otros. Sin embargo nadie cuestiona la entidad nacional de los gigantes asiáticos y vamos a ser nosotros, los enanos europeos, para quienes el agrupamiento es vital, los que desechando el viejo principio de que “La unión hace la fuerza”, queramos desgajar España, empezando por Cataluña y las provincias vascongadas, hasta independizar unas de otras a las diez y siete taifas en que insensatamente se ha dividido nuestro gran país.

Y, para terminar: esa bandera de la que tanto usan y abusan los nacionalistas catalanes y que llaman “senyera”, no es catalana; es la bandera del antiguo reino de Aragón[3]. A Wifredo el Velloso, a quien aludimos al principio, como parte de la visión de que fue el creador originario de Cataluña, se le atribuye también el origen de la bandera de las cuatro barras. Esta leyenda tiene su origen, en el historiador valenciano Pere Antoni Beuter, quien la incluyó el año 1555 en su obra Crónica general de España, inspirándose en una crónica castellana de 1492.

El texto de Beuter dice así:

…pidió el conde Iofre Valeroso (Wifredo el Velloso) al emperador Loís que le diesse armas que pudiesse traher en el escudo, que llevava dorado sin ninguna divisa. Y el emperador, viendo que havía sido en aquella batalla tan valeroso que, con muchas llagas que recibiera, hiziera maravillas en armas, llegóse a él, y mojóse la mano derecha de la sangre que le salía al conde, y passó los quatro dedos ansí ensangrentados encima del escudo dorado, de alto a baxo, haziendo quatro rayas de sangre, y dixo: «Éstas serán vuestras armas, conde.» Y de allí tomó las quatro rayas, o bandas, de sangre en el campo dorado, que son las armas de Cathaluña, que agora dezimos de Aragón.

Fue revivida entre otros, por el escritor catalán Pablo Piferrer (1818-1848) reconocido como el gran recopilador de las leyendas catalanas tradicionales.

Todo esto, como argumento para una novela pseudo histórica o para un film de éxito popular, queda muy bonito, romántico y adecuado, pero en términos rigurosamente históricos, el escudo de las cuatro barras quien empezó a utilizarlo fue Alfonso II de Aragón, hijo del conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, que casó con Petronila, hija del rey de Aragón.

Petronila de Aragón (Huesca, 29 de junio de 1136 – Barcelona, 15 de octubre de 1173).fue Reina de Aragón entre 1157 y 1164 y condesa de Barcelona entre 1162 y 1164. Era hija de Ramiro II el Monje e Inés de Poitou y después de la unión dinástica del condado de Barcelona con el reino de Aragón, al que se incorpora dicho condado, fue cuando se adoptó el emblema de las cuatro barras o palos rojos sobre fondo de oro, llegando a ser el símbolo y bandera oficial del linaje a partir de su hijo, el rey Alfonso II de Aragón, hacia el año 1170.

A mayor abundamiento, en el siglo IX, tiempos del Velloso, no existía todavía la Heráldica como ciencia del blasón normalizada y sometida a estrictas reglas y, por lo tanto, no se pintaban escudos.

Hasta los siglos XI y XII no comienza a hacerse tal cosa y ello fue así porque con el uso de yelmos y armaduras, era imposible reconocer a los caballeros que participaban en las justas medievales (torneos) y para ser identificados y distinguirse unos de otros escogían símbolos en exclusiva, casi siempre otorgados o refrendados por los reyes y príncipes soberanos.

Aunque en la antigüedad remota, griegos y romanos primero y celtas y godos después, usaban en sus escudos emblemas y dibujos, nada tiene que ver esta costumbre con la heráldica. Esta fue importada de oriente por los caballeros de las distintas naciones de la Europa cristiana que fueron a luchar en las Cruzadas.

Y, por cierto, y con esto acabo estas reflexiones, los dos grandes caudillos de quienes presume Cataluña en la actualidad, como conquistadores y almirantes de su flota mediterránea, Roger de Lauria y Roger de Flor, no eran catalanes. El uno, Roger de Lauria, era italiano de la Basilicata, en el Golfo de Taranto, y el otro, Roger de Flor, también italiano, nació en Brindisi, en la Apulia, región situada en el llamado “Tacón de la Bota de Italia”.

Otro par de mentiras más, y van…

[1] Menéndez Pelayo, precisamente comenzó su brillante carrera en la Universidad de Barcelona, con el eminente filólogo Milá y Fontanals,

[2] Por cierto, San Francisco de Borja, III General de la Compañía de Jesús, antes de abrazar la vida religiosa, fue Duque de Gandía y Virrey de Cataluña

[3] El origen de los colores aragoneses, muy probablemente está en la correspondencia entre Aragón y el Papado. Las cartas que el Papa de Roma remitía al rey de Aragón venían selladas y atadas con citas rojas y amarillas.

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I want to say, above all, that my admiration and my respect for Catalonia, have nothing to do with the criticism that I intend to make to this national-separatist tide that for years has overwhelmed us and that lately is taking on dyes of national tragedy for our country …

The undeniable spirit of work, surpassing and industriousness of the Catalans, as well as their proverbial common sense (seny), which is well known and admired from all other regions of Spain. But a different thing is that politicians without conscience and with dark intentions, fake themselves to falsify the splendid history of Catalonia and Spain, to justify some insane anxieties of secession that, if produced, would not only be terrible for Catalonia, but also for the Spanish Nation itself, of which Catalonia is a much loved and admired part.

A historical lie, spread by separatist Catalanism, which every day seeks to take a letter of nature in Spanish society, is the assertion, devoid of any rigor, that Catalonia is a nation so old that it goes back to the ninth century, with Wifredo el Velloso and his heirs, which is much more than uncertain, since in the medieval imaginary the concept of country and nation are absolutely different from what we nowadays mean by such historical titles, or rather, nonexistent.

Don Marcelino Menéndez y Pelayo [1], an authority both historical and philological, says categorically:

«There is no Homeland in Antiquity, nor in the Middle Ages. There is not, strictly speaking, until the Renaissance «

And in this sense the Catalan Homeland or Nation is a falsehood, because Catalonia is neither a nation nor was never, however much it insists on saying the opposite. The story is clear and straightforward, but a group, previously alluded to, ignorant and radical, driven by politicians without conscience and without honor, assuming the old Goebelsian principle that «a lie repeated a million times becomes a truth» , Insist machaconamente in the historical national reality of Catalonia, which is absolutely false. I do not know why or since strange and incomprehensible interests insists on such folly, whose origin dates back to the middle of the nineteenth century, when it was discussed between free trade and protectionists the need to safeguard the interests of Catalonia, through the imposition of customs barriers with which would be avoided or, at least difficult, the importation of European genres, cheaper than those of Catalan industry.

Today, within Spain of the European Union, a separatist and independentist attitude is contrary to the true moral and material interests of Catalonia itself.

Also, whatever you want, most of the Catalan people feel both Spanish and feel Catalan, for there is no contradiction between the one and the other and a good example of this is the lack of popular interest that the referendum aroused. so brought and carried «Estatut», voted by an immense minority, although the political class has made of him a true flag of combat. Thus we have to hear every day a lot of fuzzy and untempered considerations that for the only purpose they serve is to divide us and to create unnecessary reticences that result in hatreds and grudges that are seriously damaging to all and to put in the street a manipulated crowd demanding the absurd independence of Catalonia

When was Catalonia a nation ?: Never. The County of Barcelona and with it all of Catalonia were from the 12th century (1164), and under the reign of Alfonso II, the first king of Aragon, part of that kingdom that, since then, was constituted as a political unit, meeting later with the of Castilla, through the marriage of Fernando II of Aragon (and V of Castile) and of Isabel I of Castile, in the new unit denominated Spain, reinforced with the conquest of Granada and with the annexation of Navarre. Thus Catalonia, historically speaking and since memory of this region, like those of Galicia, Asturias, Leon, Andalusia, Extremadura and all others, are an integral part of the only political nation that integrates them; that is, Spain.

On the other hand and studying in depth the genesis of Catalonia, we find other falsifications of the nationalists, such as the parliamentary self-government of the Principality, (Generalitat) of which they claim to be older than the Aragonese and Castilian institutions and also the antiquity from language. Both falsehoods are easily dismantled with incontestable data.

The Generalitat did not exist until the fourteenth century, while the Cortes de León, to put a very early example of «Spanish», are from 1188, (XII century) and they establish principles of government with which Catalonia could not dream , as were the inviolability of the mail and domicile, as well as a Justice independent of the lords and that was exercised by judges appointed by the king. In terms of language, experts in philology know that Spanish is at least a century before Catalan and that this is a dialect of Provencal, although it comes from the common Latin trunk, such as Asturian-Leonese or Galician, by the way, gave rise to the Portuguese.

There was never a Prince of Catalonia, as some pretend, but a Count of Barcelona and other Catalan Counties, denomination historiográfica that designates to the counties that appear in the northeast of the Iberian peninsula from the Hispanic Mark of the Carolingian Empire (century IX ). And that is a territory approximately coincident with the one denominated Old Catalonia and what at the moment they are the principality of Andorra and the French Catalonia. The easternmost counties ended up being incorporated into the county of Barcelona and formed part of the dynastic union with the kingdom of Aragon in the so-called Crown of Aragon (1162), while the county of Urgel maintained its own dynasty until 1413 and that of Pallars Sobirá until 1491. The taifas (Muslim kingdoms) of Tortosa and Lerida had been conquered by the Count of Barcelona Ramon Berenguer IV (in 1148 and 1149 respectively), and were not constituted as new counties but Ramon Berenguer adopted the title of Marquis of these territories. Although the terms Catalania and Catalan are for the first time written in 1172 in the Pisan poem Liber maiolichinus de gestis pisanorum illustribus and there are already references to the Count of Barcelona as Princeps in the acts of consecration of the Romanesque cathedral of Barcelona (1058 ) and in the Usatges of Barcelona, ​​the denomination Principality of Catalonia (Principatus Cathaloniae) does not appear documentary until 1350 and the county court had nothing to do with a real sovereignty and Catalonia was always governed, from its incorporation to the kingdom of Aragon and soon to Castilla, by a Viceroy. And, while it was integrated by some counties of the denominated Hispanic Brand, these belonged sometimes to the Occitania and others, to Aragon, and even they had certain autonomy, but very far from being able political entities comparable to the diverse Iberian kingdoms.

It is therefore clear that Catalonia, as such, did not exist until very late in the twelfth century, and as Principado did not exist until the fourteenth century and of course was never a kingdom, much less a nation. In this sense it must also be very clear that Catalonia did not exist in 987, as the nationalists claimed, celebrating the millennium in the 80’s of the twentieth century. At the height of the twelfth century there were other kingdoms in the Iberian Peninsula: Asturias-León, Castile, Navarra, with an administrative and political structure of State and with a King in front of them, as well as enjoying representative institutions that were the Cortes, where liberties were established, censuses and tributes were voted, and the sovereign was obliged to consult them to make war or to make peace.

But, to a greater extent, if we review the history (of which the nationalists cackle) since its origins, we will see that both Catalanism and Basque are, in Unamuno’s words, very recent «nationalist pruritus», which in no way they correspond to their well-contrasted Spanish past, but were born very late in the nineteenth century and which led to anti-Spanish positions that do not correspond to their fervent historical fidelity to Spain

We will give a medieval example (S. XIV) and a couple of them modern (S. XIX) to not extend too much in something that is perfectly demonstrated despite the fierce opposing position of the current nationalists:

When the Aragonese expeditions to Greece and Turkey, where Aragon founded the duchies of Athens and Neopatria, the Catalan soldiers, called Almogávares, entered into combat, not exalting to Catalonia, but to the cry of: Aragó, Aragó!

When the Cadiz Courts (1810) is convened to try to organize the Spanish disaster that occurs with the Napoleonic invasion, the Junta de Catalunya demands from its deputies the following oath:

«Do you vow to contribute with all your might to the union of all the provinces in a superior government?»

And during the War of Independence itself, in the Siege of Gerona, glorified to the utmost patriotic exaltation by all historians, the Catalan militias sang (in their own language):

“Digasmi tu Girona

Si te n´arrenderás.

¿Com vols que me randesca

si Espanya non vol pas?”

It remains, according to this quite clear that the consciousness of Catalan national entity historically is a fallacy propelled in 1830, with the romanticism of the Renaixenca or with the Bases of Manresa of 1892, all which married quite badly with the protectionist attitude of the government of Spain to Catalonia and the Basque Country, which at the same time created customs legislation contrary to free trade, which imposed strong entry duties on foreign goods, precisely to favor the manufacturing industries of both regions, which were heavily threatened by England, France and the United States. United States., As already mentioned above.

In short: neither the language, nor customs, nor considerations of geographic, ethnic, commercial or sentimental nature, are the constitutive notes of a nation. The nation arises from the political circumstances that form and typify it, and it is therefore ridiculous to say that Catalonia or Vascongadas are nations, as attributed to Geneva or Zurich as qualifying, because despite the enormous differences that exist between the region of Geneva and the Zurique, there is no other nation there than the Swiss nation, which is the one who politically unites them and the vertebra.

Equal consideration should be made of the national unity of China or India, countries in which more than one hundred different languages and almost as many races, as well as different religions coexist, tended by their special idiosyncrasies to establish notable differences between the way of thinking of some others. However nobody questions the national entity of the Asian giants and we are going to be the European dwarves, for whom the grouping is vital, those who discard the old principle that «Union is strength», we want to break Spain, starting with Catalonia and the Basque provinces, until they were independent of each other to the seventeen taifas in which our great country has foolishly divided.

And, to finish: that flag of which so much use and abuse the Catalan nationalists and that call «senyera», is not Catalan; is the flag of the ancient kingdom of Aragon [3]. Wifredo el Velloso, whom we allude to at the beginning, as part of the vision that he was the original creator of Catalonia, is also credited with the origin of the flag of the four bars. This legend has its origin in the Valencian historian Pere Antoni Beuter, who included it in 1555 in his work Chronicle of Spain, inspired by a Castilian chronicle of 1492.

The text of Beuter reads (NOTE: It is old Castilian. The translation, therefore, is even more deficient than normal. The original can be seen in the Spanish version, above.):

… the count Iofre Valeroso (Wifredo el Velloso) asked the Emperor Lois to give him weapons that he could carry on the shield, which he wore gold without any badge. The emperor, seeing that it had been in that battle so courageous that, with many wounds he received, he wrought wonders in arms, he came upon it, and his right hand dripped from the blood that came out to the earl, bloodshed on the golden shield, from high to low, making four stripes of blood, and said: «These will be your weapons, count.» And from there he took the four stripes, or bands, of blood in the golden field, which are the weapons of Cathaluna, which we now call Aragon.

It was revived among others, by the Catalan writer Pablo Piferrer (1818-1848) recognized like the great compiler of the traditional Catalan legends.

All this, as an argument for a pseudo-historical novel or for a popular success film, is very beautiful, romantic and adequate, but in strictly historical terms, the shield of the four bars who began to use it was Alfonso II of Aragon, son of Count of Barcelona, Ramon Berenguer IV, who married Petronila, daughter of the King of Aragon.

Petronila of Aragon, (Huesca, 29 of June of 1136 – Barcelona, 15 of October of 1173). She was Queen of Aragon between 1157 and 1164 and countess of Barcelona between 1162 and 1164. She was daughter of Ramiro II the Monk and Inés de Poitou and after the dynastic union of the county of Barcelona with the kingdom of Aragon, to which it is incorporated said county , was when it was adopted the emblem of the four bars or red sticks on a gold background, becoming the official symbol and flag of the lineage from his son, King Alfonso II of Aragon, around 1170.

To a greater extent, in the 9th century, Velloso times, Heraldry did not yet exist as a science of the standard coat of arms and subject to strict rules and, therefore, no shields were painted.

Until the eleventh and twelfth centuries no such thing began to be done and this was so because with the use of helmets and armors, it was impossible to recognize the knights who participated in medieval jousting (tournaments) and to be identified and distinguished from each other chose symbols exclusively, almost always granted or endorsed by the sovereigns and princes.

Although in ancient antiquity, Greeks and Romans first and Celts and Goths later, used in their shields emblems and drawings, nothing has to do with this custom with heraldry. This was imported from the East by the knights of the different nations of Christian Europe who went to fight in the Crusades.

And, by the way, and with this I finish these reflections, the two great caudillos of whom presumes Catalonia at the present time, like conquerors and admirals of its Mediterranean fleet, Roger de Lauria and Roger de Flor, were not Catalans. The one, Roger de Lauria, was Italian from Basilicata, in the Gulf of Taranto, and the other, Roger de Flor, also Italian, was born in Brindisi, Apulia, region located in the so-called «Heel Boot Italy «.

Another couple of more lies, and go …

[1] Menéndez Pelayo, precisely began his brilliant career in the University of Barcelona, with the eminent philologist Milá and Fontanals.

[2] By the way, St. Francis of Borja, III General of the Society of Jesus, before embracing religious life, was Duke of Gandía and Viceroy of Catalonia

[3] The origin of the Aragonese colors, most probably is in the correspondence between Aragon and the Papado. The letters that the Pope of Rome sent to the king of Aragon were sealed and tied with red and yellow appointments.

 

25 DE JULIO, SANTIAGO APOSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA.

ESTE BLOG SE SUMA A LA CELEBRACIÓN DE LA FIESTA DE SANTIAGO APOSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA Y …

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… AZOTE DE LOS INVASORES MUSULMANES.

Y al que le moleste o duela que se tome un analgésico.

Los de marca genérica van económicos este verano 7

La invasión islámica de la India: El Genocidio mas grande de la historia – La cuestión musulmana / Islamic Invasion Of India: The Greatest Genocide In History

ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: 

Islamic Invasion Of India: The Greatest Genocide In History

Traducción a español: La Verdad Ofende.

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Difusión y la ocupación de la India del Imperio Mughal.

El historiador musulmán Firishta [nombre completo Muhammad Qasim hindú Shah, nacido en 1560 y muerto en 1620], el autor de la Tarij-i Firishta y el Gulshan-i Ibrahim, fue el primero en hacer una idea para el baño de sangre medieval que fue la India durante el dominio musulmán, cuando declaró que más de 400 millones de hindúes obtuve asesinados durante la invasión y la ocupación musulmana de la India. Los supervivientes consiguieron esclavizados y castrados. La población de la India se dice que ha sido de alrededor de 600 millones en el momento de la invasión musulmana. A mediados de la década de 1500 la población hindú fue de 200 millones de dólares.

 

Por el momento los británicos llegaron a las costas de la India y después de siglos de la ley islámica que gobiernan la India, la población hindú no se comportaba como su estado normal; se comportaban como los musulmanes. Hay muchos informes de testigos de los archivos británicos de incidentes horrendos hindúes que fueron impactantes en la crueldad con los británicos – y que, por tanto, a veces se denomina a la gente como “salvajes”. Sí, cualquier persona que se contamina por la asociación con la “cultura” islámica se consigue realmente contaminada y savaged. Eso es exactamente por qué es tan perjudicial y peligroso.

 

Hoy en día, al igual que otras culturas con un alma masacrados por el Islam, la India no es realmente una nación hindú. La India es una sombra del Islam, una versión Hindufied del Islam, donde cada atrocidad humana ha sido emulada y adoptado en una cultura previamente ajena a tal brutalidad. Y en asociación con su plaga mohamedan extranjera, estos hábitos islámicos se han convertido adoptado y aceptado como una parte “normal” de la cultura india. Pero si nos fijamos en la cultura india preislámica era una, en general, una cultura benévola del conocimiento y el aprendizaje, mucho más de lo que es hoy en día.

 

Desde la época de la dinastía Omeya (711AD) al último mogol, Bahadur Shah Zafar (1858), tan ampliamente elogiados como grandes líderes de historiadores indios mismos, ciudades enteras fueron quemadas y las poblaciones masacradas, con cientos de miles de muertos en cada campaña, y un número similar deportados como esclavos. Cada nuevo invasor hecho (a menudo literalmente) sus colinas de cráneos hindúes. Por lo tanto, la conquista de Afganistán en el año 1000 fue seguido por la aniquilación de la población hindú; la región todavía se llama el Hindu Kush, es decir, “masacre hindú.”

El genocidio sufrido por los hindúes y sijs de la India a manos de las fuerzas de ocupación árabes, turcos, afganos Mughal y por un período de 800 años está aún por descubrir formalmente por el mundo.

El único genocidio similar en el pasado reciente ha sido el de los judíos a manos de los nazis.

El holocausto de los hindúes en la India era de proporciones aún mayores, la única diferencia fue que se continuó durante 800 años, hasta que los regímenes brutales fueron vencidos con eficacia en una lucha a muerte por los sijs en el Punjab y los ejércitos hindúes marathas en otra partes de la India en la década de 1700.

Tenemos evidencia literaria elaborada de mayor holocausto del Mundial de relatos de testigos contemporáneos históricos existentes. Los historiadores y biógrafos de los ejércitos invasores y los posteriores gobernantes de la India han dejado registros muy detallados de las atrocidades que cometieron en su día a día de los encuentros con los hindúes de la India.

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Las pinturas de Edwin Lord Weeks.

Estos registros contemporáneos jactaron y glorificaban los crímenes que se cometieron – y el genocidio de decenas de millones de hindúes, violaciones masivas de mujeres hindúes y la destrucción de miles de antiguos templos hindúes / budistas y bibliotecas han sido bien documentados y proporcionar una prueba sólida de holocausto más grande del mundo.

El Dr. Koenraad Elst en su artículo “¿Había un Genocidio islámico de los hindúes?” Dice lo siguiente:

“No hay una estimación oficial del número de muertos total de los hindúes a manos del Islam. Una primera mirada a importantes testimonios de cronistas musulmanes sugiere que, más de 13 siglos y un territorio tan vasto como el subcontinente, musulmanes Guerreros Santos fácilmente matado a más hindúes que los 6 millones del Holocausto. Ferishtha enumera varias ocasiones en que el Bahmani sultanes en el centro de la India (1347-1528) mató a un centenar de miles de hindúes, que se establece como un objetivo mínimo cada vez que se sentían como castigar a los hindúes; y que sólo eran una dinastía provincial de tercer rango.

Los mayores matanzas tuvieron lugar durante las incursiones de Mahmud Ghaznavi (ca. 1000 de nuestra era); durante la conquista real del norte de la India por Mohammed Ghori y sus lugartenientes (1192 y ss.); y bajo el Sultanato de Delhi (1206-1526) “.

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También escribe en su libro “La negación de la India”:

“Las conquistas musulmanas, hasta el siglo 16, eran para los hindúes una lucha pura de la vida y la muerte. ciudades enteras fueron quemadas y las poblaciones masacradas, con cientos de miles de muertos en cada campaña, y un número similar deportados como esclavos. Cada nuevo invasor hecho (a menudo literalmente) sus colinas de cráneos hindúes. Por lo tanto, la conquista de Afganistán en el año 1000 fue seguido por la aniquilación de la población hindú; la región todavía se llama el Hindu Kush, es decir, hindú masacre “.

Will Durant argumentó en su libro de 1935 “La historia de la civilización: Nuestra Herencia Oriental” (página 459):

“La conquista musulmana de la India es probablemente la historia sangrienta de la historia. Los historiadores y eruditos islámicos han grabado con gran alegría y orgullo las matanzas de los hindúes, conversiones forzadas, secuestros de mujeres y niños hindúes a los mercados de esclavos y la destrucción de templos llevadas a cabo por los guerreros del Islam durante 800 dC a 1700 dC. Millones de hindúes se convirtieron al Islam por la espada durante este período “.

Francois Gautier en su libro “La reescritura de la historia india ‘(1996) escribió:

“Las masacres perpetuadas por los musulmanes en la India no tienen paralelo en la historia, más grande que el Holocausto de los Judios por los nazis; o la matanza de los armenios por los turcos; más amplia aún que la masacre de las poblaciones nativas de América del Sur por el invasor español y portugués “.

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El escritor Braudel escribió en Una Historia de las Civilizaciones (1995), que el dominio islámico en la India como una

“Experimento colonial” era “muy violenta”, y “los musulmanes no podían gobernar el país, excepto por el terror sistemático. La crueldad era la norma – quemas, las ejecuciones sumarias, las crucifixiones o impalements, torturas inventivas. templos hindúes fueron destruidos para dar paso a las mezquitas. En ocasiones hubo conversiones forzadas. Si alguna vez hubo un levantamiento, fue salvajemente reprimida de forma instantánea y: casas fueron quemadas, el campo fue arrasada, los hombres fueron sacrificados y las mujeres se tomaron como esclavos “.

Alain Daniélou en su libro, Histoire de l’Inde escribe:

“Desde el momento musulmanes comenzaron a llegar, alrededor de 632 dC, la historia de la India se convierte en una serie larga, monótona de asesinatos, masacres, expoliaciones y destrucciones. Es, como de costumbre, en nombre de la ‘guerra santa’ de su fe, de su único Dios, que los bárbaros han destruido civilizaciones, aniquilado razas enteras “.

Irfan Husain en su artículo “Los demonios del pasado”, observa:

“Mientras que los eventos históricos deben ser juzgadas en el contexto de su tiempo, no se puede negar que, incluso en ese sangriento período de la historia, sin piedad se demostró que los hindúes la mala suerte de estar en el camino de cualquiera de los conquistadores árabes de Sindh y el sur Punjab, o los asiáticos centrales que barrieron en la de Afganistán … los héroes musulmanes que figura más grande que la vida en nuestros libros de historia cometieron algunos crímenes terribles. Mahmud de Ghazni, Qutb-ud-Din Aibak, Balban, Mohammed Bin Qasim, y Sultan Mohammad Tughlak, todos tienen las manos manchadas de sangre que el paso de los años no ha cleansed..Seen través de los ojos hindúes, la invasión musulmana de su tierra natal era un desastre absoluto.

“Sus templos fueron arrasados, sus ídolos rompieron, sus mujeres violadas, sus hombres muertos o tomados esclavos. Cuando Mahmud de Ghazni entró Somnath en una de sus incursiones anuales, que mató a todos los 50.000 habitantes. Aibak mató y esclavizó a cientos de miles de personas. La lista de horrores es larga y dolorosa. Estos conquistadores justificaron sus acciones alegando que era su deber religioso para herir a los no creyentes. Encubrimiento a sí mismos en la bandera del Islam, que afirmaron que estaban luchando por su fe cuando, en realidad, estaban caer en masacre y el saqueo sencillo … “

Una muestra de relatos de testigos contemporáneos de los invasores y gobernantes, durante la conquista de la India.

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El gobernante afgano Mahmud al-Ghazni invadió la India no menos de diecisiete veces entre 1001-1026 dC. El libro ‘Tarij-i-Yamini’ – escrita por su secretario documentos varios episodios de sus sangrientas campañas militares:

“La sangre de los infieles fluía tan copiosamente [en la ciudad india de Thanesar] que la corriente estaba descolorido, a pesar de su pureza, y la gente era incapaz de beber … los infieles abandonaron la fortaleza y trataron de cruzar el río espuma … pero muchos de ellos fueron asesinados, tomado o ahogado … Cerca de cincuenta mil hombres murieron “.

En el registro contemporáneo – ‘Taj-ul-Ma’asir’ por Hassn Nizam-i-Naishapuri, se afirma que cuando Qutb-ul-Din Aibak (de Turko – origen afgano y el primer sultán de Delhi 1194-1210 dC) conquistado Meerat, demolió todos los templos hindúes de la ciudad y mezquitas erigidas en sus sitios. En la ciudad de Aligarh, se convirtió habitantes hindúes al Islam por la espada y decapitó a todos aquellos que se adherían a su propia religión.

El historiador persa Wassaf escribe en su libro ‘Tazjiyat-ul-wa Amsar Tajriyat ul Asar’ que cuando el Alaul-Din Khilji (Un afgano de origen turco y segundo gobernante de la dinastía Khilji en la India 1295-1316 dC) capturó la ciudad de Kambayat a la cabeza del golfo de Cambay, mató al adulto habitantes hindúes masculinos para la gloria del Islam, establece que fluyen ríos de sangre, enviado a las mujeres del país con todo su oro, plata y joyas, a su propia casa, y hecho sobre twentv mil doncellas hindú sus esclavos privados.

India tiene una larga historia profunda, cultural. El hinduismo comenzó allí alrededor de 1.500 aC y el budismo alrededor del siglo 6 aC. Esta cultura se había desarrollado actividades intelectuales, religiosos y artísticos impresionantes. Antes y después de los primeros días del Islam, los eruditos indios tomaron sus trabajos en la ciencia, las matemáticas (cero, el álgebra, la geometría, el sistema decimal, los llamados números ‘árabes’ son los que realmente hindúes!), La medicina, la filosofía, etc., para los tribunales de otros (incluyendo a los musulmanes por ejemplo Bagdad).

Otros llegaron a estudiar en las universidades de la India establecidos. Niños de la India (niños y niñas) fueron educados en el sistema de educación relativamente extendida en una amplia variedad de temas por ejemplo, la ciencia, la medicina y la filosofía. El arte y la arquitectura de la India era magnífico. Eran un pueblo próspero. Luego vino el Islam – masacre, esclavitud, violación, la violencia, el saqueo; destrucción de lugares religiosos, el arte y la arquitectura; la pobreza, la explotación, la humillación, el hambre, la conversión forzada, disminución de las actividades intelectuales, la destrucción social y un empeoramiento de los problemas sociales. Para el Islam, todo lo que no es islámico es de una época de la ignorancia -Jahiliyya- y debe ser destruido (o apropiación y llama Islam!). La embestida creado los romaníes (gitanos), destruido ‘hindú’ Afganistán y Pakistán formó (Cachemira) y Bangladesh.

El costo de las invasiones musulmanas es enorme en las vidas, la riqueza y la cultura. Las estimaciones sugieren que 60-80 millones de personas murieron a manos de los invasores musulmanes y gobernantes entre 1000 y 1525 solo (es decir, más de 500 años la población cayó). (Lal Khan citado en la pág 216) Imposible te parece? En la guerra de la independencia de Bangladesh de 1971, el ejército musulmán paquistaní mató a 1,5-3 millones de personas (en su mayoría musulmanes …) en tan sólo 9 meses. (Khan p 216). El mundo miraba para otro lado, pero no siempre cuando se musulmanes cometer la violencia! [* El número real de hindúes brutalmente sacrificados por los musulmanes eran alrededor de 400 millones de dólares, no 60-80 millones, según Firishta [1560-1620], el autor de la Tarij-i Firishta y el Gulshan-i Ibrahim].

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Sobre la base de las cifras disponibles, el número de indios esclavizados es enorme!

La conquista musulmana de la India fue probablemente el más sangriento en la historia:

Los historiadores y eruditos islámicos han registrado con la máxima alegría y el orgullo de las matanzas de los hindúes, conversiones forzadas, secuestros de mujeres y niños hindúes a esclavo-mercados, y la destrucción de templos llevadas a cabo por los guerreros del Islam durante el año 800 dC a 1700 dC. Millones de hindúes se convirtieron al Islam por la espada en este periodo “(historiador Durant citado en Khan p 201)

Y Rizwan Salim (1997) escribe lo que los invasores árabes realmente hicieron:

‘Salvajes en un nivel muy bajo de la civilización y la cultura no vale la pena el nombre, de Arabia y Asia occidental, empezaron a entrar en la India de principios de siglo en adelante. invasores islámicos demolidas innumerables templos hindúes, destrozadas escultura incontable y ídolos, saquearon innumerables fortalezas y palacios de los reyes hindúes, mataron a un gran número de hombres hindúes y se llevaron las mujeres hindúes. ……… Pero no parecen muchos indios a reconocer que los merodeadores musulmanes alienígenas destruyeron la evolución histórica de la civilización más avanzada mental de la tierra, la cultura más rica y caprichosa, y la sociedad más vigorosamente creativa. “(Citado en Khan p 179)

Por supuesto indios pre-Islam, luchó, pero no fue la práctica de esclavizar o devastar o matanza, o destruir los lugares religiosos, o dañan los cultivos y los agricultores. Las batallas se realizan normalmente en terreno abierto entre el personal militar. (Khan p 205-207) No existía el concepto de ‘botín’ por lo que los indios no estaban preparados para el ataque del Islam. Indios indígenas se vieron obligados a huir a las selvas y montañas, o hacer frente a la explotación y agotador impuestos, masacre o la esclavitud, mientras que su sociedad se degradó y destruida. Musulmanes atacaron constantemente a la población indígena, idólatras y también lucharon unos contra otros en las revueltas incesantes por los generales, jefes y príncipes durante todo el tiempo del dominio islámico (Khan p 205).

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Esclavitud: Inicialmente ‘India’ incluye parte de Pakistán de hoy (Sindh), Bangladesh / Bengala y Cachemira. Hinduismo y el budismo floreció en Afganistán pre la toma de posesión islámica (siglo 7). En el siglo 16 Afganistán fue dividida entre los musulmanes Mogul (Mughal) Imperio de la India y Safavids de Persia.

Inicialmente los Omeyas sin Dios, permitió hindúes estatus de dhimmi – posiblemente debido a su gran número, la resistencia al Islam y su valor como fuente de ingresos fiscales. Esto viola el texto islámico y el derecho que exige la muerte o la conversión de idólatras y politeístas. Cuando se le preguntó Sultan Iltutmish (d 1236) por qué los hindúes no se les dio la posibilidad de elegir entre la muerte y el Islam, respondió:

“Pero por el momento en la India … los musulmanes son tan pocos que son como la sal (en un plato grande) … sin embargo después de unos años, cuando en la capital y las regiones y todos los pequeños pueblos, cuando los musulmanes están bien establecidos y las tropas son más grandes … .es sería posible dar a los hindúes la elección de la muerte o el Islam “(citado en Lal [c] p 538) (¿podemos aprender algo de esto)

A pesar de su supuesta condición de “dhimmi”, masacre en masa, la conversión forzada de masas y la esclavización de masa con la conversión forzada al Islam resultante se practica en todo el gobierno islámico y en el siglo 20 como muchos exigieron los idólatras politeístas / o convertir mueren. combatientes hindúes y los machos fueron sacrificados con las mujeres y los niños esclavizados. la esclavitud eunuco se practicaba en los niños pequeños.

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A menudo, los números reales no son dados, simplemente comentarios como ‘innumerables cautivos / esclavos “, o” se tomaron todas las mujeres y los niños.’ Donde se registran los números, que son aterradoras. Junto con las personas, los musulmanes tomaron todo lo que pudieron, monedas, joyas, telas, ropa, muebles, ídolos, animales, etc grano o la destruyeron.

Los gobernantes musulmanes eran extranjeros. Hasta el siglo 13, la mayoría de los esclavos eran enviados fuera de la India, pero tras el Sultanato de Delhi (1206) que se mantuvieron a trabajar por el sultanato, que se vende en la India o enviado a otra parte. Los esclavos de otros lugares fueron importados y los ejércitos musulmanes estaban compuestos de una amplia gama de grupos de esclavos extranjeros ‘convertidos’ al Islam y ” hindúes y los indios conversos.

Los esclavos eran el botín prometido de Allah y la obtención de ellos había una fuerte motivación para la yihad.

“Esclavos eran tan abundantes que llegaron a ser muy barato; los hombres … fueron degradados … pero esta es la bondad de Dios, que otorga honores en su propia religión y degrada la infidelidad “. (Cronista musulmán Utbi sobre el Sultan Subuktigin de la incursión de esclavos de Ghazni [942-997] en p166 Sookdheo)

En Sindh (primera área atacado con éxito) de la comunidad a principios de los musulmanes ‘se compone principalmente de esclavos forzados al Islam y un pequeño número de maestros árabes (Khan p 299). Inicialmente esclavos fueron forzados a salir de la India por ejemplo, Qasim (árabe), el conquistador de Sindh enviado por Hajjaj bin Yusuf Sakifi en el califato de Walid I, se llevó 300.000 a partir de una campaña de 3 años en 712-715 (Khan p 299, Trifkovic p 109) . combatientes musulmanes vinieron de todas partes para participar en este ‘yihad’. Qasim se recordó de pronto y ejecutado (posiblemente al ser sembrada en la piel de un animal) por supuestamente violar 2 princesas sindis destinados a harén del califa !! (Lal [c] p 439)

Los Ghaznivids-turcos de Ghazni, Afganistán (997-1206) que se sometió el Punjab.

A partir de 17 allanamientos (997-1030) Sultan Muhmud Ghazni (Turk de Afganistán, 997-1030) enviaron cientos de miles de esclavos a Ghanzi (Afganistán), resultando en una pérdida de alrededor de 2 millones de personas a través de masacre o esclavización y venta fuera de la India (Khan p 315). Cronistas (por ejemplo UTBI, secretario del sultán) proporcionan algunos números por ejemplo -desde Thanesar, el ejército musulmán trajo de nuevo a 200.000 cautivos Ghazni (Afganistán). En 1019, 53.000 fueron tomadas. Hubo un tiempo en 1 / 5º cuota del califa se sugiere 150.000 750.000 cautivos. 500.000 fueron tomadas en una misma campaña (en Waihind) (Lal [c] p 551) secretaria de Mahmud al-UTBI registros:

“Swords brilló como un rayo en medio de la oscuridad de las nubes, y las fuentes de la sangre fluía como la caída de la configuración estrella. Los amigos de Dios vencieron a sus oponentes … .los Musalmans wreaked su venganza contra los infieles enemigos de Dios matando a 15.000 de ellos … por lo que la comida de los animales y aves de presa … También .god otorgado a sus amigos una cantidad de botín, como era más allá de todos los límites y los cálculos, incluidas las 500.000 esclavos bellos hombres y mujeres “(Khan p 191)

del Ghaznivid gobernado en el ‘sultanato islámico del Punjab’ hasta 1186. Los ataques en Cachemira, Hansi, y los distritos del Punjab resultaron en masacre y la esclavización masiva por ejemplo 100.000 en 1079 un ataque en el Punjab (Tarik -i-Alfi en Khan p 276-7, Lal [d] p 553

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En virtud de los gobernantes Ghaurivid (turcos) por ejemplo, Muhammad Ghauri (afgano) y su comandante militar entonces gobernante, Qutbuddin Aibak (r1206-1210), el sultanato de Delhi se estableció. decapitaciones masivas, esclavitudes, conversiones forzadas, el saqueo y la destrucción de templos continuaron. Los esclavos eran muy abundantes. En 1195, se llevó Aibak 20.000 esclavos de Raja Bhima y 50.000 en Kalinjar (1202) (Lal [c] p 536).

“Incluso los pobres (musulmana) se convirtió en cabeza de familia propietaria de numerosos esclavos ‘. (103 Khan, Lal [c] p 537).

A través de la / siglo 14 13 gobernado por el Khilji (Khaljis) y Tughlaq de, la esclavitud creció a medida que el Islam se extendió. Miles de esclavos fueron vendidos a un precio bajo todos los días (Khan p 280). (R 1296-1316) la captura de los esclavos de Alaudín era estupenda y con grilletes, encadenado y humillado esclavos (Lal [c] p 540). En el saco de Somnath sólo él:

“Llevó cautiva un gran número de doncellas hermosas y elegantes, que asciende a 20.000 y niños de ambos sexos ..Más que la pluma puede enumerar. El ejército mahometano llevó al país a la ruina total, destruye la vida de los habitantes, y saqueó las ciudades y capturó a su descendencia. “(Historiador citado en Bostom p 641, Lal [c] p 540)

fueron masacrados muchos miles. Alaudín (r 1296-1316) tenía 50.000 niños esclavos en su servicio personal y 70.000 esclavos trabajaban continuamente en sus edificios. (Lal [c] p 541)

Las mujeres practican Jauhar (ardor o quitarse la vida para evitar la esclavitud y violación) y la sati.

El sufi Amir Khusrau señala “los turcos, cuando lo deseen, pueden aprovechar, comprar o vender cualquier hindú” (Lal [c] p 541)

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Esclavizados y castrados

Eunucos: En todo el mundo islámico, los vencidos fueron castrados, incluyendo en la India. Esto se hizo para que los hombres pudieran proteger harenes, proporcionar indulgencia carnal para los gobernantes, dar devoción a la regla ya que no tenían esperanza de una familia propia y, por supuesto, esto reduce rápidamente el pie de cría de los vencidos. La castración era una práctica común en todo el dominio musulmán, posiblemente contribuyendo a la disminución de la población de la India de 200 millones en 1000 de 170 millones de en 1500 CE(Khan p 314)

Una vez Sultan Khilji Bakhtiyar conquista de Bengala en 1205, se convirtió en un proveedor líder de los esclavos castrados. Este sigue siendo el caso en el período Mogul (1526-1857).

Akbar el Grande (1556-1605) eunucos propiedad. Said Khan Chaghtai poseía 1.200 eunucos (un funcionario del hijo de Akbar Jahangir)! En el reinado de Aurangzeb, en 1659 en Golkunda (Hyderabad), 22.000 niños fueron castrados y se les da a los gobernantes musulmanes y los gobernadores o vendido. (Khan 313).

Sultan Alaudín (r 1296-1316) tenía 50.000 chicos de su servicio personal; Sultan Muhammad Tughlaq (r 1325-1351) tenía 20.000 y Sultan Firoz Tughlaq (r 1351-1388) tenía 40.000 (Firoz Tulghlaq gustado recoger los niños de cualquier manera y tenía 180.000 esclavos en total (Lal [c] p 542). Varios comandantes bajo diversos sultanes eran eunucos. historiadores musulmanes registran el ‘capricho’ de sultanes Mahmud de Ghazni, Qutbuddin Aibak, y Sikandar Lodi -por chicos jóvenes y guapos! Sultan Mahmud se encapricha por su comandante hindú Tilak (Khan p 314)

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Conclusión:  El comportamiento inhumano aplicado a toda la población de la India por los musulmanes era el mismo si los musulmanes eran sufíes, los árabes, afganos, turcos, o Mogul como todos siguieron las leyes del Islam, el texto y el buen ejemplo de Mahoma. También hay que señalar que la violencia y la esclavitud continuó incluso después de que tenían el control virtual sobre la India ya que el objetivo no era simplemente para conquistar, sino para obligar a todos en el Islam. Los musulmanes no llegan a unirse a la sociedad india, llegaron a limpiarlo hacia fuera y reemplazarlo con el Islam, lo cual les dice que son dueños de todo porque es el botín prometido por Dios. Los paganos / idólatras politeístas tenían que convertirse o morir y sólo entonces podrían existir (islámico) de la paz! Los esclavos eran la recompensa sólo para los combatientes del Islam partes del botín prometido por Dios.
referencias:

1) Bostom, AG ‘El legado de la Yihad:. Guerra santa islámica y el destino de los no musulmanes’ Prometheus Books. Nueva York. 2005.
2) Khan, MA ‘Yihad Islámica:. Un legado de conversión forzada, el imperialismo y la esclavitud’ iUniverse, Bloomington, IN. 2009. (Un ex-musulmana india) – COMPLETO PDF LIBRO AQUÍ
3) Lal [a], KS musulmanes invaden la India p 433-455 en Bostom (1) anterior.
4) Lal [b], KS Yihad bajo los turcos y la yihad bajo la mogoles p 456-461 en Bostom (1) anterior.
5) Lal [c], KS-Esclavo tomar durante el dominio musulmán en p535-548 Bostom (1) anterior.
6) Lal [d], KS esclavización de los hindúes por los invasores árabes y turcos p 549-554 en Bostom (1) anterior.
7) Lal [e], KS Los orígenes del sistema esclavo musulmán p 529-534 en Bostom (1) anterior.
8) La confianza del Viajero: Un manual clásico de la sagrada ley islámica. En árabe con orientación Inglés texto, comentarios y apéndices editados y traducidos por Nuh Ha Mim Keller Al-Misri, Ahmad ibn Naqib; Publicaciones Amana Maryland EE.UU. 1994.
9) Sookhdeo, P. ‘yihad global: El futuro de cara a Militant Islam “. Isaac Publishing. 2007.
10) Trifkovic, S. “La espada del profeta. ‘ Regina Prensa ortodoxa, Inc. 2002.
11) Ye’or, Bat. “Islam y Dhimmitud: ¿Dónde civilizaciones chocan ‘Traducido del francés por Miriam Kochan y David Littman. Fairleigh Dickinson University Press 2002, reimpresión de 2005.

Ocho siglos de vino y jamón

imagePor Jesús Lainz

Hace unas semanas compartí tertulia televisiva en Sevilla con un representante del Partido Andalucista que sostenía que Andalucía es una nación por su acento, gastronomía, folclore y, sobre todo, por haber sido independiente de Castilla durante la Edad Media, lo que se refleja, según resumió, en el color “verde omeya” de la bandera autonómica. El buen hombre se llamaba Pedro y advirtió que tenía que salir disparado tras el programa pues su cofradía partía hacia el Rocío esa misma tarde.

Aparte de lo insostenible de sus argumentos lingüísticos, históricos y folclóricos, que en cualquier país europeo menos aldeano que el nuestro provocarían el estupor y la carcajada, le señalé que se llamaba Pedro en vez de Mohamed, que hablaba la lengua de Cervantes en vez del árabe, que disfrutaba de eso que se llama civilización occidental en vez de la musulmana, que iba a salir en peregrinación al Rocío en vez de a La Meca y que podía comer jamón y beber vino porque unos bárbaros cristianos norteños se empeñaron en rechazar el progreso y la tolerancia que nos había regalado Tariq gracias al plebiscito de Guadalete. Y porque dichos bárbaros cristianos, tras siglos de continuo batallar, infligieron al imperio almohade una tremenda y casi definitiva derrota un 16 de julio de hace ochocientos años en las Navas de Tolosa. Y todo eso nada tiene que ver con el verde omeya.

Así que, desmemoriados españoles, aunque hoy resulte difícil comprender que España es algo más que un equipo de fútbol, dediquemos un pensamiento en honor de Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho el Fuerte de Navarra por haber encabezado la carga final que, destrozando el palenque del Miramamolín, eclipsó para siempre la media luna en suelo español.

¡Y larga vida al vino y al jamón!

La Escuela de Traductores de Toledo, crisol de culturas

 

Del enlace entre Fernando III el Santo y de Beatriz de Suabia nacería en Toledo una de las personalidades más destacadas en la historia de España, el rey Alfonso X, era el año 1221. Heredó los reinos de Castilla y León en un contexto histórico complicado, con la nobleza castellano-leonesa enfrentada y fracasando después en sus aspiraciones como emperador del Sacro Imperio Romano, pero no fue recordado por ser un conquistador ni por ganar grandes batallas, sino por convertir a la ciudad de Toledo en capital del saber e integración cultural, por eso se le conoce como Alfonso X “el Sabio”.

 

ARTÍCULO COMPLETO: Origen: La Escuela de Traductores de Toledo, crisol de culturas

¿Fue el fundador del Islam un racista blanco? / Was the founder of Islam a white racist? (SPANISH-ENGLISH)

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Fue el fundador del Islam un racista blanco? Era semi blanco .? ¿Tenía vistas perjudiciales de los negros? ¿Cuál fue su visión del hombre negro? ¿Era poseedor de esclavos negros?

En primer lugar, Mahoma era un hombre blanco. No puede haber ninguna duda de esto debido a que el Hadith declara este llano y simple. Desde Bujari es aceptada por todos los musulmanes como el más grande de todos los estudiosos de Hadith, utilizaremos su colección de hadices. Su trabajo se titula «Sahih», que significa que es absolutamente auténtico.

En N º. 63, vol. 1, cuando un hombre llegó a la mezquita, le preguntó: «¿Quién de ustedes es Mahoma?» Los compañeros del Profeta respondieron: «Este hombre blanco que descansa en el brazo.» Muhammad es descrito como «una persona blanca» en el N º . 122, vol. 2. Y en vol. 2, N º. 141, cuando Mahoma levantó los brazos en oración, se nos dice que «la blancura de sus axilas se hizo visible.» El Hadith vol. 1, no. 367 nos dice que Anas, uno de los compañeros de más confianza de Mahoma «, vio la blancura del pene del profeta de Alá».

Cualquier hombre negro que se convirtió al Islam ya que se señaló por los musulmanes que Muhammad era ahora un hombre negro debería darse cuenta de que estaba tan incautos como para convertirse en un musulmán por la mentira y el engaño. La única cosa que puede hacer para recuperar su dignidad y para escapar de ser un tonto es renunciar al Islam.

En segundo lugar, Mahoma era un propietario de esclavos negros. En N º. 436, vol. 6, cuando Umar vino a visitar a Muhammad, que vio «un esclavo negro del Apóstol de Alá se sienta en el primer paso.»

No sea que algunos musulmanes reclamará que Muhammad tenía sólo un esclavo negro, ahora vamos a citar, de Ibn Qayyim al-Jawiyya, un gran historiador musulmán. En su famoso libro Zad al-Ma’ad (. Parte I, p 160) leemos:

«Muhammad tenía muchos esclavos masculinos y femeninos. los utiliza para comprar y vender, pero compró más esclavos de lo que vende, sobre todo después de que Dios le fue facultado por su mensaje, así como después de su inmigración procedente de La Meca. En una ocasión vendió un esclavo por dos esclavos negros. Su nombre era Jacob al-Mudbir.»

También nos dice en las páginas 114-116 de los nombres de los esclavos negros de Mahoma: Bilal, Abu Hurairah, Usama Ebn Zaayed, y Rabá, fueron algunos de los esclavos negros de Mahoma. Entre los esclavos negros era un hombre negro con el nombre de Mahran. Su historia lleva diciendo en la siguiente sección.

El mercado de esclavos más famoso fue en la Meca durante los días de Mahoma. La gente negra robadas a los pueblos africanos fueron subastados como ganado. Todavía estaba siendo utilizado este mismo mercado de esclavos en la Meca para comprar y vender esclavos negros hasta finales de 1960!

En el Sudán, como usted está leyendo este material, el mercado de esclavos musulmanes se ha restablecido como negros en las cadenas de la tribu Dinka están siendo subastados a amos musulmanes. En árabe la palabra común para «negro» es «Abd», que también significa «esclavo».

En 1992, un libro escrito por Jean Sasson sacudió el mundo musulmán. Se titulaba princesa porque era la verdadera historia de una princesa saudí en sus propias palabras. En su autobiografía, reveló el hecho de que su familia musulmana tenía muchos esclavos negros. En la página 29, leemos:

«Teníamos una familia de esclavos sudaneses. Nuestra población esclava aumentó cada año cuando el padre regresó del Haj, la peregrinación anual a Macca hecha por los musulmanes, con nuevos niños esclavos.»

El Haj es el mayor evento religioso en todo el Islam. ¿Y qué hacen los musulmanes en su Haj? Comprar más esclavos negros!

En tercer lugar, Muhammad maltrató a sus esclavos negros. Está claro que Muhammad trató a sus esclavos negros como animales de carga. El esclavo negro Mahran nos cuenta su historia en sus propias palabras. El gran historiador musulmán, Ibn Qayyim al-Jawiyya, registra que:

«Mahran fue renombrado (por Muhammad) Safina (es decir, la nave). Él mismo relata su propia historia. Él dice: «El apóstol de Dios y sus compañeros fueron de viaje. Cuando sus pertenencias se hizo demasiado pesada para que puedan llevar, Muhammad me dijo, ‘Spread prenda.’ Lo llenaron con sus pertenencias, a continuación, se colocaron en mí. El apóstol de Dios me dijo, ‘Carry it para usted es un barco. Incluso si yo llevaba una carga de seis o siete burros mientras estábamos en un viaje, cualquier persona que se sentía débil lanzaría su ropa o su escudo o su espada sobre mí, así que podría llevar una carga pesada. El profeta me dijo: «Usted es un barco ‘» (Ibn Qayyim, pp 115-116, al Hulya, vol I, pág 369, citado de Amad 5:… 222).»

No se necesita un doctorado para ver que Muhammad maltrató Mahran y le hizo llevar cargas pesadas. Incluso cambió su nombre por el de «nave» para degradarlo. El nombre «Safina» significaba que el esclavo negro Mahran no era más que un buque para el transporte de cargas de Mahoma.

«Pero,» un musulmán declaró, «éstas son las cosas desde hace mucho tiempo. El Islam no hace declaraciones racistas contra los negros «Pero Malik Ibn Ons, uno de los estudiosos modernos más respetados del Islam, afirma en su comentario a las enseñanzas de Mahoma sobre la esclavitud:.
«El maestro no tiene el derecho de obligar a la esclava para casarse con un feo esclavo negro si ella es hermosa y ágil, salvo en caso de necesidad extrema (Ibn Hazm, vol. 6, Parte 9, p. 469).»

En referencia a los negros como «esclavos negros feos» no puede entenderse como algo menos que el racismo.

En el Corán, Sura 33: 50-52 nos dice que un maestro esclavo podía forzar el sexo en sus esclavas. La expresión, «los que tu mano derecha posee fuera de los prisioneros de guerra» siempre ha sido interpretada por los estudiosos musulmanes que significa que un maestro esclavo musulmán podría obligar a sus esclavos a tener relaciones sexuales con él.

Sólo el día del juicio revelará cuántas mujeres negras fueron violadas por los amos musulmanes. Dado que los musulmanes estaban en el negocio de los esclavos a largo antes de que llegaran los europeos involucrados y los musulmanes siguieron esclavizando y violando a los esclavos negros de hoy en África, un temible juicio espera a los musulmanes.
En cuarto lugar, Muhammad tenía prejuicios contra los negros. Dijo que si soñabas con una mujer de color oscuro, esto era un mal presagio (N º. 9, vol. 162, 163). Se refirió a los negros como «cabezas de pasas» (N º. 662, vol. 1).

inglaterra

ENGLISH

Was the founder of Islam a white racist? It was semi white.? Did he have prejudicial views of blacks? What was your vision of the black man? Was he the owner of black slaves?

In the first place, Muhammad was a white man. There can be no doubt of this because the Hadith declares this plain and simple. Since Bujari is accepted by all Muslims as the greatest of all Hadith scholars, we will use their collection of hadiths. His work is entitled «Sahih», which means that it is absolutely authentic.

In No. 63, vol. 1, when a man came to the mosque, he asked: «Which of you is Mohammed?» The companions of the Prophet replied: «This white man resting on his arm.» Muhammad is described as «a white person» in the No. 122, vol. 2. And in vol. 2, No. 141, when Muhammad raised his arms in prayer, we are told that «the whiteness of his armpits became visible.» The Hadith vol. 1, no. 367 tells us that Anas, one of Muhammad’s most trusted companions, «saw the whiteness of the penis of the prophet of Allah.»

Any black man who converted to Islam as it was pointed out by Muslims that Muhammad was now a black man should realize that he was so unsuspecting as to become a Muslim by lying and cheating. The only thing he can do to regain his dignity and escape from being a fool is to renounce Islam.

Second, Muhammad was an owner of black slaves. In No. 436, vol. 6, when Umar came to visit Muhammad, who saw «a black slave of Allah’s Apostle sits at the first step.»

Lest some Muslims claim that Muhammad had only a black slave, let’s quote now, from Ibn Qayyim al-Jawiyya, a great Muslim historian. In his famous book Zad al-Ma’ad (Part I, p. 160) we read:

«Muhammad had many male and female slaves. Used them to buy and sell, but bought more slaves than he sells, especially after God was empowered by his message, as well as after his immigration from Mecca. He once sold a slave to two black slaves. His name was Jacob al-Mudbir.»

He also tells us on pages 114-116 of the names of the black slaves of Muhammad: Bilal, Abu Hurairah, Usama Ebn Zaayed, and Rabba were some of the black slaves of Muhammad. Among the black slaves was a black man by the name of Mahran. His story is telling in the next section.

The most famous slave market was in Mecca during the days of Muhammad. Black people stolen from the African villages were auctioned off as cattle. The same slave market in Mecca was still being used to buy and sell black slaves until the late 1960s!

In Sudan, as you are reading this material, the Muslim slave market has re-established itself as blacks in the Dinka tribe chains being auctioned to Muslim masters. In Arabic the common word for «black» is «Abd», which also means «slave.» In 1992, a book written by Jean Sasson shook the Muslim world. It was titled princess because it was the true story of a Saudi princess in her own words. In his autobiography, he revealed the fact that his Muslim family had many black slaves. On page 29, we read:

«We had a family of Sudanese slaves. Our slave population increased every year when the father returned from the Haj, the annual pilgrimage to Macca made by the Muslims, with new child slaves. The Haj is the greatest religious event in all of Islam. And what do the Muslims do in their Haj? Buy more black slaves!»

Thirdly, Muhammad mistreated his black slaves. It is clear that Muhammad treated his black slaves as pack animals. The black slave Mahran tells us his story in his own words. The great Muslim historian, Ibn Qayyim al-Jawiyya, records that:

«Mahran was renamed (by Muhammad) Safina (ie the ship). He tells his own story. He says, «The apostle of God and his companions were traveling. When their belongings became too heavy for them to carry, Muhammad told me, ‘Spread pledge.’ The apostle of God told me, ‘Carry it for you is a ship. Even if I carried a load of six or seven donkeys while we were on a trip, anyone who (Ibn Qayyim, pp. 115-116, al Hulya, vol. I, p. 24), and the Prophet (peace and blessings of Allaah be upon him) P. 369, quoted from Amad 5: 222).»

You do not need a doctorate to see that Muhammad mistreated Mahran and made him carry heavy loads. It even changed its name to «ship» to degrade it. The name «Safina» meant that the black slave Mahran was no more than a cargo ship for Mohammed.

«But,» a Muslim declared, «these are things for a long time. Islam does not make racist statements against blacks.» But Malik Ibn Ons, one of Islam’s most respected modern scholars, states in his commentary on the teachings Of Mohammed on slavery:

«The master does not have the right to compel the slave to marry an ugly black slave if she is beautiful and agile, save in the case of extreme necessity (Ibn Hazm, vol. 6, Part 9, p.469)»

In reference to blacks as «ugly black slaves» can not be understood as anything less than racism.

In the Quran, Sura 33: 50-52 tells us that a master slave could force sex on his slaves. The expression, «those your right hand owns out of prisoners of war» has always been interpreted by Muslim scholars which means that a Muslim slave master could force his slaves to have sex with him.

Only Judgment Day will reveal how many black women were raped by Muslim masters. Since Muslims were in the business of slaves long before the Europeans involved and Muslims continued to enslave and rape black slaves today in Africa, a fearsome trial awaits Muslims.

Fourth, Muhammad had prejudices against blacks. He said that if you dreamed of a woman of dark color, this was a bad omen (No. 9, vol 162, 163). He referred to the blacks as «heads of raisins» (No. 662, vol 1).

(La gensis de un libelo) Los Protocolos de los sabios de Sión/(The genesis of a libel) The Protocols of the Sages of Zion – César Vidal (SPANISH-ENGLISH)

Por Cesar Vidal Manzanares via: Verdades que ofenden

Utilizado por los antisemitas de todo el mundo —sin excluir a los nazis o a los árabes de las últimas décadas— los Protocolos constituyen un documento de enorme interés histórico y político. Sin embargo, ¿tienen realmente alguna relación con los judíos? ¿Quién escribió los Protocolos de los sabios de Sión?

En las últimas semanas se ha producido un revuelo considerable en el mundo árabe a consecuencia de una serie de TV egipcia en la que se sostenía la autenticidad de un documento denominado los Protocolos de los sabios de Sión. El citado texto, redactado a finales del siglo XIX, contendría las líneas maestras de un plan de dominio mundial por parte de los judíos.

El antisemitismo constituye una actitud mental y una conducta que se pierde en la noche de los tiempos. Manetón, el sacerdote e historiador judío del periodo helenístico, ya dedicó vitriólicas páginas a los primeros momentos de la Historia de Israel y sus pasos siguieron los antisemitas de la Antigüedad clásica —prácticamente todos los autores de renombre— desde Cicerón a Tácito pasando por Juvenal. En términos generales, su antisemitismo, que presentó manifestaciones de enorme dureza en medio de una considerable tolerancia legal, era cultural más que racial. Durante la Edad Media, el antisemitismo estuvo relacionado con categorías de corte religioso (la resistencia de los judíos a convertirse al islam o al cristianismo) y social (el desempeño de determinados empleos por los judíos). Solamente con la llegada de la Ilustración, el antisemitismo se fue tiñendo de tonos raciales que aparecen ya en escritos injuriosos —y falsos— de Voltaire y que volvemos a encontrar muy acentuados en Nietzsche o Wagner. Aunque la figura del judío perverso y conspirador no se halla ausente de algunas de estas manifestaciones antisemitas y aunque, por ejemplo, Wagner y Nietzsche insistieron en tópicos como el del poder judío o el de su capacidad de corrupción moral (e incluso racial) no llegaron a agotar hasta el final el tema de una de las acusaciones ya popularizadas en su tiempo, la de la conspiración judía mundial. Ambos autores no llegaron a articular —aunque no les faltó mucho para ello— la tesis de que todo el poder degenerador de los judíos en realidad obedecía a un plan destructivo de características universales cuya finalidad era el dominio del orbe. Semejante papel le correspondería a un panfleto de origen ruso conocido generalmente como “Los Protocolos de los sabios de Sión”, en el que, supuestamente, se recogían las minutas de un congreso judío destinado a trazar las líneas de la conquista del poder mundial.

El análisis de esa obra constituye el objeto del presente Enigma, sin embargo, antes de entrar en el contenido y en las circunstancias en que la misma se forjó debemos detenernos siquiera momentáneamente en algunos de sus antecedentes. “Los Protocolos de los sabios de Sión” no fueron, en buena medida, una obra innovadora. Aunque, sin lugar a dudas, cuentan con el dudoso privilegio de constituir la obra más conocida y difundida sobre la supuesta conjura judía mundial, no son ni con mucho la única ni la primera. La idea de una conjura parcial (para envenenar las aguas, para empobrecer a la gente, para sacrificar niños, etc) aparecía periódicamente durante la Edad Media. Sin embargo, siempre se trataba de episodios aislados, regionales, desprovistos de un carácter universal. El cambio radical se produjo en 1797. Con la publicación de la Memoria para servir a la historia del Jacobinismo no quedará perfilada la tesis de una conspiración subversiva mundial. El autor de la obra, un clérigo llamado Barruel, pretendía que la orden de los Templarios, disuelta en el s. XIV, no había desaparecido sino que se había transformado en una sociedad secreta encaminada a derrocar todas las monarquías.

Cuatro siglos después, la misma se habría hecho con el control de la masonería y, a través de la organización de los jacobinos, habría
provocado la revolución francesa. Barruel afirmaba también que los masones eran, a su vez, una marioneta en manos de los iluminados bávaros que seguían a Adam Weishaupt. A menos que se acabara con estos grupos, afirmaba Barruel, pronto el mundo estaría en sus manos. Como suele ser habitual en todas las obras que desarrollan la teoría de la conspiración no sólo los datos expuestos recogen tergiversaciones sino también absolutos disparates. Barruel pasaba por alto, entre otras cosas, que el grupo de Weishaupt ya no existía en 1786, que siempre estuvo enemistado con los masones y que éstos no sólo por regla general habían sido monárquicos y conservadores sino que además habían experimentado la persecución a manos de los revolucionarios, muriendo centenares de ellos en la guillotina. Con todo Barruel, que había tomado sus ideas de un matemático escocés llamado John Robinson, apenas mencionaba a los judíos porque, ciertamente, éstos no habían tenido ningún papel de importancia durante la Revolución y porque además incluso habían sido víctimas de los excesos de ésta.

Pese a sus evidentes deficiencias, la obra de Barruel despertó, sin embargo, la pasión de un oficial llamado J. B. Simonini que le escribió desde Florencia proporcionándole supuestas informaciones sobre el papel judío en la conspiración masónica. En una carta —que fue un fraude de Fouchá para impulsar a Napoleón hacia una política antisemita— el militar felicitaba al clérigo por desenmascarar a las sectas que estaban “abriendo el camino para el Anticristo” y se permitió señalarle el papel preponderante de la “secta judaica”. Según Simonini, los judíos, tomándole por uno de los suyos, le habían ofrecido hacerse masón y revelado sus arcanos. Así se había enterado de que el Viejo de la Montaña (el fundador de la secta islámica de los Asesinos que tanto agradaba a Nietzsche) y Manes eran judíos, que la masonería y los iluminados habían sido fundados por judíos y que en varios países —especialmente Italia y España— los clérigos de importancia eran judíos ocultos. Su finalidad era imponer el judaísmo en todo el mundo, objetivo que sólo tenía como obstáculo la Casa de Borbón a la que los judíos se habían propuesto derrocar. Ni que decir tiene que las afirmaciones de Simonini carecían de la más mínima base (por esa época tanto los masones como los iluminados si acaso habían tenido alguna actitud hacia los judíos era de rechazo). Sin embargo, los dislates contenidos en la misma hicieron mella en la mente de Barruel, que, a juzgar por su obra, estaba bien predispuesto a creer este tipo de relatos.

De hecho, pese a que juzgó más prudente no publicarla, entre otras razones porque temía que provocara una matanza de judíos, distribuyó algunas copias en círculos influyentes. Finalmente, antes de morir en 1820, relató todo a un sacerdote llamado Grivel. Nacería así el mito, tan querido a tantos personajes posteriores, de la conjura judeo-masónica, mito al que se incorporaron los datos suministrados por Simonini en su carta. Con todo, inicialmente, la idea de una conspiración judeo-masónica iba a caer en el olvido y durante las primeras décadas del siglo XIX ni siquiera fue utilizada por los antisemitas. Con posterioridad, una obra de creación titulada Biarritz volvería a resucitarlo en Alemania. El autor de la novela se llamaba Hermann Goedsche y ya tenía un cierto pasado en relación con documentos de carácter sensacional. En el período inmediatamente posterior a la revolución de 1848 había presentado unas cartas en virtud de las cuales se pretendía demostrar que el dirigente demócrata Benedic Waldeck había conspirado para derrocar al rey de Prusia.

El acontecimiento dio origen a una investigación cuyo resultado no pudo resultar más bochornoso: los documentos eran falsos y además Goedsche lo sabía. Este se dedicó entonces a trabajar como periodista en el Preussische Zeitung, el periódico de los terratenientes conservadores, y a escribir novelas como Biarritz. Esta se publicó en 1868, una fecha en que la población alemana comenzaba a ser presa de renovados sentimientos antisemitas a causa de la Emancipación —sólo parcial— de los judíos. En un capítulo del relato, que se presentaba como ficticio, se narraba una reunión de trece personajes, supuestamente celebrada durante la fiesta judía de los Tabernáculos, en el cementerio judío de Praga. En el curso de la misma, los representantes de la conspiración judía mundial narraban sus avances en el control del gobierno mundial, insistiendo especialmente en la necesidad de conseguir la Emancipación política, el permiso para practicar las profesiones liberales o el dominio de la prensa. Al final, los judíos se despedían no sin antes señalar que en cien años el mundo yacería en su poder. Como en el caso de la conjura judeo-masónica, el episodio narrado en este capítulo de Biarritz iba a hacer fortuna.

En 1872, se publicaba en San Petersburgo de forma separada señalándose que, pese al carácter imaginario del relato, existía una base real para el mismo. Cuatro años después en Moscú se editaba un folleto similar con el título de “En el cementerio judío de la Praga checa (los judíos soberanos del mundo)”. Cuando en julio de 1881 Le Contemporain editó la obra, ésta fue presentada ya como un documento auténtico en el que las intervenciones de los distintos judíos se habían fusionado en un solo discurso. Además se le atribuyó un origen británico. Nacía así el panfleto antisemita conocido como el “Discurso del Rabino”. Con el tiempo la obra experimentaría algunas variaciones destinadas a convertirla en más verosímil. Así el rabino, anónimo inicialmente, recibió los nombres de Eichhorn y Reichhorn e incluso se le hizo asistir a un (inexistente) congreso celebrado en Lemberg en 1912.

Un año después de la publicación de Biarritz, Francia iba a ser el escenario donde aparecería una de las obras clásicas del antisemitismo contemporáneo. Se titulaba Le juif, le judaásme et la judaásation des peuples chrátiens y su autor era Gougenot des Mousseaux. La obra partía de la base de que la cábala era una doctrina secreta transmitida a través de colectivos como la secta de los Asesinos, los templarios o los masones pero cuyos jerarcas principales eran judíos. Además de semejante dislate —que evidencia una ignorancia absoluta de lo que es la cábala— en la obra se afirmaba, igual que en la Edad Media, que los judíos eran culpables de crímenes rituales, que adoraban a Satanás (cuyos símbolos eran el falo y la serpiente) y que sus ceremonias incluían orgías sexuales. Por supuesto, su meta era entregar el poder mundial al Anticristo para lo que fomentarían una cooperación internacional en virtud de la cual todos disfrutaran abundantemente de los bienes terrenales, circunstancias estas que, a juicio del católico Gougenot des Mousseaux, al parecer sólo podían ser diabólicas. Pese a lo absurdo de la obra, no sólo disfrutaría de una amplia difusión sino que además inspiraría la aparición de panfletos similares generalmente nacidos de la pluma de sacerdotes. Tal fue el caso de Les Francs-Maçons et les Juifs: Sixième Age de l’Eglise d’après l’Apocalypse (1881) del abate Chabauty, canónigo honorario de Poitiers y Angulema, donde aparecen dos documentos falsos que se denominarían “Carta de los judíos de Arles” (de España, en algunas versiones) y “Contestación de los judíos de Constantinopla”. Tanto la obra de Chabauty como la de Gougenot de Mousseaux serían objeto de un extenso plagio —a menos que podamos denominar de otra manera al hecho de copiar ampliamente secciones enteras sin citar la procedencia— por parte del antisemita francés Edouard Drumond, cuyo libro La France juive (1886) demostraría ser un poderoso acicate a la hora de convertir en Francia el antisemitismo en una fuerza política de primer orden.

El único país donde, por aquel entonces, el antisemitismo resultaba más acentuado que en Francia y Alemania, y donde, dicho sea de paso, se originaría el plan que culminaría en los Protocolos, era Rusia. Las condiciones de vida de los judíos bajo el gobierno de los zares se han calificado de auténticamente terribles pero la cuestión es digna de considerables matizaciones ya que no pocos progresaron considerablemente y llegaron a escalar socialmente puestos que les estaban vedados en países limítrofes al imperio zarista. Sin embargo, tras el asesinato de Alejandro II y el acceso al trono de Alejandro III empeoraron en parte, siquiera porque no eran pocos los judíos —generalmente jóvenes idealistas de familias acomodadas— que participan en grupos terroristas de carácter antizarista y, en parte, porque los revolucionarios recurrieron al antisemitismo en no pocas ocasiones como forma de obtener un ascendente sobre el pueblo. Así, a un antisemitismo instrumental de izquierdas —del que participaron no pocos judíos filorevolucionarios— se sumó otro popular que abominaba de la subversión y que estallaba ocasionalmente en pogromos. Tal situación estaba acompañada por la propaganda antisemita. Fue esta una floración libresca pletórica de odio, mala fe e ignorancia, que se extendió desde el Libro del Kahal (1869) de Jacob Brafman, editado con ayuda oficial, y en el que se pretendía que los judíos tenían un plan para eliminar la competencia comercial en todas las ciudades, hasta los tres volúmenes de El Talmud y los judíos(1879©1880) de Lutostansky, obra en que el autor demostraba ignorar lo que era el Talmud y además introducía en Rusia el mito de la conjura judeo-masónica.

No obstante, es posible que la obra de mayor influencia de este período fuera La conquista del mundo por los judíos (7ª ed. 1875) escrita por Osman-Bey, pseudónimo de un estafador cuyo nombre era Millinger. El aventurero captó fácilmente la paranoia antisemita que había en ciertos segmentos de la sociedad rusa y la aprovechó en beneficio propio. Su panfleto sostenía que existía una conjura judía mundial cuyo objetivo primario era derrocar la actual monarquía zarista. De hecho, sirviéndose de semejantes afirmaciones, el 3 de septiembre de 1881 salía de San Petersburgo con destino a París, provisto del dinero que le había entregado la policía política rusa, con la misión de investigar los planes conspirativos de la Alianza Israelita Universal que tenía su sede en esta última ciudad. Pasando por alto, como lo harían muchos otros, que este organismo sólo tiene fines filantrópicos Millinger afirmó que se había hecho con documentos que la relacionaban con grupos terroristas que deseaban derrocar el zarismo. En 1886, se editaban en Berna sus Revelaciones acerca del asesinato de Alejandro II. Con el nuevo panfleto quedaba completo el cuadro iniciado con La conquista… No sólo se afirmaba la tesis del peligro judío sino que además se indicaba ya claramente el camino a seguir para alcanzar “la Edad de Oro”. Primero, había que expulsar a los judíos basándose en “el principio de las nacionalidades y de las razas”. Un buen lugar para enviarlos sería África. Pero tales acciones sólo podían contemplarse como medidas parciales. En realidad, sólo cabía una solución para acabar con el supuesto peligro judío:

“La única manera de destruir la Alianza Israelita universal es a través del exterminio total de la raza judía”. El camino para la aparición de los Protocolos —y para realidades aún más trágicas— quedaba ya más que trazado. Del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1903 aparecía en el periódico de San Petersburgo Znamya (La Bandera) la primera edición de los Protocolos, bajo el título de Programa para la conquista del Mundo por los judíos. El panfleto encajaba como un guante en el medio ya que el mismo estaba dirigido por P. A. Krushevan, un furibundo antisemita que había sido un personaje clave en el desencadenamiento del pogromo de Kishiniov. Krushevan afirmó que la obra —cuyo final aparecía algo abreviado— era la traducción de un documento original aparecido en Francia.

En 1905, el texto volvía a editarse en San Petersburgo en forma de folleto y con el título de La raíz de nuestros problemas a impulsos de G. V. Butmi, un amigo y socio de Krushevan que junto con éste se dedicaría a partir de ese año a sentar las bases de la Centurias negra. En enero de 1906, el panfleto era reeditado por la citada organización con el mismo título que le había dado Butmi e incluso bajo su nombre. Sin embargo, se le añadía un subtítulo que, en forma abreviada, haría fortuna: Protocolos extrañados de los archivos secretos de la Cancillería Central de Sión (donde se halla la raíz del actual desorden de la sociedad en Europa en general y en Rusia en particular).

Las ediciones mencionadas tenían una finalidad masivamente propagandística y consistieron en folletos económicos destinados a todos los segmentos sociales. Pero en 1905 los Protocolos aparecían incluidos en una obra de Serguei Nilus titulada Lo grande en lo pequeño. El Anticristo considerado como una posibilidad política inminente. El libro de Nilus ya había sido editado en 1901 y 1903, pero sin los Protocolos. En esta nueva edición se incluyeron con la intención de influir de manera decisiva en el ánimo del zar Nicolás II. La reedición de Nilus contaba con algunas circunstancias que, presumiblemente, deberían haberle proporcionado un éxito impresionante. Así, el metropolitano de Moscú llegó incluso a ordenar que en las 368 iglesias de la ciudad se leyera un sermón en el que se citaba esta versión de los Protocolos. Inicialmente, no resultó evidente si prevalecería la versión de Butmi o la de Nilus. Finalmente, sería esta última reeditada con ligeras variantes y bajo el título de Está cerca la puerta… Llega el Anticristo y el reino del Diablo en la Tierra la que llegaría a consagrarse. El motivo de su éxito estaría claramente vinculado a haberse publicado una vez más en 1917, el año de la Revolución rusa. El texto de Nilus está dividido en 24 supuestos protocolos en los que, realmente, se intenta demostrar la bondad del régimen autocrático (obviamente el zarista) y la perversidad de las reformas liberales.

Como justificación última de semejante discurso político se aduce la existencia de un plan de dominio mundial desarrollado por los judíos. Así el panfleto deja claramente establecido el supuesto absurdo del sistema liberal ya que la idea de libertad política no sólo resulta irreal sino que además sólo puede tener desastrosas consecuencias:

“La libertad política no es una realidad, sino una simple idea”. (1, 5)

“La idea de la libertad no puede realizarse porque nadie sabe hacer de ella el uso adecuado. Basta con permitir que el pueblo se gobierne durante un período breve de tiempo para que la administración se transforme al poco en desenfreno… los Estados arden en llamas y toda su grandeza se viene abajo convertida en cenizas”. (1, 6)

La razón fundamental que aduce Nilus, por boca de los supuestos conspiradores judíos, es similar a la esgrimida por otros antidemócratas anteriores y posteriores. Es absurda la libertad ya que la gente del pueblo no puede llegar a comprender lo que es la política:

“Los miembros de la plebe que han salido del pueblo, por más dotados que están, al no comprender la alta política no pueden guiar a la masa sin despeñar a toda la nación en la ruina”. (1, 18)

Si la idea de libertad política podía ser relativamente tolerada, esto se debería a algunas condiciones previas. Primero, su sumisión al poder clerical; segundo, la exclusión de los enfrentamientos sociales y, tercero, la eliminación de la búsqueda de reformas. En resumen, puede ser aceptable si no afecta en absoluto el sistema autocrático:

“La libertad podría ser inofensiva y darse sin peligro para el bienestar de los pueblos en los estados si se basase en la fe en Dios y en la fraternidad de los seres humanos y se alejase de la idea de igualdad, que está en contradicción con las leyes de la Creación…” (4, 3)

Sin embargo, la libertad no ha discurrido por los cauces deseados por Nilus y puestos en boca de los presuntos conspiradores judíos. El resultado ha sido por ello especialmente peligroso y ha degenerado en la mayor de las aberraciones posibles, la corrupción de la sangre:

“Después de haber instalado en el órgano estatal el “veneno del liberalismo”, toda su condición política ha sufrido una metamorfosis; los Estados han sido atacados por una dolencia mortal, “la corrupción de la sangre”; sólo hace falta esperar el final de su agonía. Del liberalismo han surgido los Estados constitucionales que han sustituido a la autocracia, único gobierno útil a los no judíos”. (10, 11-12)

Las afirmaciones relativas a lo nocivo de la libertad política tienen, lógicamente, en esta obra un reverso diáfano consistente en alabar las supuestas virtudes de la autocracia. Esta —sea la política de los zares o la religiosa de los papas— constituye, según los Protocolos, el único valladar contra el peligro judío:

“La autocracia de los zares rusos fue nuestro único enemigo en todo el mundo junto con el papado”. (15, 5)

Precisamente por eso, el poder del autócrata debe tener para ser efectivo un tinte innegable de cinismo, de maquiavelismo, de pura hipocresía utilitarista:

“La política no tiene nada que ver con la moral”. Un soberano que se deja guiar por la moral no actúa políticamente y su poder descansa sobre frágiles apoyos. “El que quiera reinar debe utilizar la astucia y la hipocresía”. (1, 12)

Sin embargo, tal actitud no debe causar malestar ni ser objeto de censura. Está más que justificada por el hecho de que la autocracia es la única forma sensata de gobierno y la única manera de crear y mantener en pie la civilización, algo que nunca puede emanar de las masas:

“Solamente una personalidad educada desde la juventud para la autocracia puede entender las palabras que forman el alfabeto político”. (1, 19) “… Sin despotismo absoluto no hay civilización; ésta no es obra de las masas sino sólo de su guía, sea quien fuere”. (1, 21)

Naturalmente, el modelo autocrático no se sustenta sólo sobre la figura del soberano sino sobre otros pilares del sistema. Los Protocoloscontienen, por lo tanto, loas a estos estamentos concretos que se sitúan en labios de los supuestos conspiradores judíos. El primero de ellos es la nobleza:

“… El triunfo más importante… es acabar con los “privilegios”, que son indispensables para la vida de la “nobleza no-judía” y la única protección que las naciones tienen frente a nosotros” (1, 30)

Obviamente, la aristocracia es presentada en términos ideales y, dicho sea de paso, radicalmente falsos desde una perspectiva histórica. Así se afirma que es la protectora de las clases populares y que comparte sus mismos intereses:

“Bajo nuestra dirección fue “aniquilada la nobleza”, que es la protectora natural y la madre nutricia del pueblo, y cuyos intereses están unidos inseparablemente del bienestar del pueblo… La nobleza, que conforme a un derecho legal exigía la fuerza de trabajo de los trabajadores, estaba interesada en que los trabajadores estuvieran bien alimentados, sanos y fuertes”. (3, 6 y 8)

Obviamente el otro estamento que debe colaborar —y al que se retrata de nuevo en términos excesivamente positivos— es el clero que en Rusia llegó a extremos de cesaropapismo extraordinarios:

“Controlado por su fe, el pueblo avanzará bajo la tutela de su clero, pacífica y modestamente de la mano de sus pastores espirituales”. Frente al panorama idealizado de la autocracia, sustentada por la nobleza y el clero, Nilus opone el retrato de una supuesta conjura mundial tras la que se encuentran los judíos. Estos, en teoría, se hallarían ya muy cerca de la conquista del poder:

“… Hoy estamos sólo a unos pocos pasos de nuestra meta. Sólo un tramo breve y el círculo de la serpiente simbólica”, el símbolo de nuestro pueblo se cerrará. Y una vez que se cierre el círculo, todos los Estados de Europa quedarán apresados en él como dentro de un torno”. (3, 1)

Siguiendo un patrón multisecular, Nilus presenta como base del poder judío el dominio económico, dato no sólo falso sino sangrante si tenemos en cuenta la situación miserable de los judíos de la Rusia de la época:

“Toda la maquinaria de gobierno depende de un motor que está en nuestras manos y es el oro”. (5, 8)

La conjura, obviamente, se manifiesta en una serie de acciones moralmente perversas desencadenadas por los judíos. La primera es, naturalmente, intentar contaminar con su materialismo a los que no son como ellos:

“Para no dejar tiempo a los no-judíos para la reflexión y la observación, debemos apartar sus pensamientos hacia el comercio y la industria” (4, 4)

Pero eso es sólo el comienzo. Según los Protocolos de Nilus, para que los judíos dominen el mundo se entregan a una serie de actividades simultáneas que desafían la imaginación más delirante. A ellos se les atribuye potenciar la idea de un “gobierno internacional” (5, 18), crear “monopolios” (6, 1), apoyarse en “las logias masónicas” (15, 13) (de nuevo la tesis de la conjura judeo-masónica!), fomentar “el incremento de los armamentos y de la policía” (7, 1), provocar una “guerra general”, “idiotizar y corromper a la juventud de los no-judíos” (9, 12), aniquilar “la familia” (10, 6), “distraer a las masas con diversiones, juegos, pasatiempos, pasiones” (13, 4), eliminar “la libertad de enseñanza” (16, 7) e incluso “destruir todas las otras religiones” (14, 1). En suma no hay nada que repugne a la mente autocrática de Nilus que no se deba atribuir a los judíos.

En esa paranoia que ve la mano judía detrás de todo lo inaceptable llega en algunos casos hasta el retorcimiento más absoluto o el ridículo más absurdo. Así queda de manifiesto al afirmar que los no-judíos padecen “las enfermedades que les causamos (los judíos) mediante la inoculación de bacilos” (10, 25) o al atribuir la construcción del metro a turbias intenciones políticas:

“Pronto se habrán construido en todas las capitales “trenes subterráneos”; partiendo de los mismos volaremos por los aires todas las ciudades junto con todas sus instalaciones y documentos”. (9, 14)

Al final, los judíos conseguirán mediante semejantes artimañas su meta final:

“El “Rey de Israel” será el patriarca del mundo cuando se ciña en la cabeza santificada la corona que le ofrecerá toda Europa”. (15, 30)

Los últimos Protocolos están dedicados presuntamente a pergeñar una descripción de cómo deberá gobernar mundialmente el Rey de Israel. En realidad, son una descripción de la monarquía autocrática ideal según Nilus. En la misma el monarca ideal deberá evitar “los impuestos demasiado elevados” (20, 2) para evitar sembrar la semilla de la revolución (20, 5), introducirá reformas como la creación de un impuesto progresivo de timbres (20, 12), de un fondo de reservas (20, 14), de un tribunal de cuentas (20, 17) y de un patrón basado en la fuerza de trabajo (20, 24) y llevará a cabo una serie de medidas económicas como la restricción de los artículos de lujo (23, 1), el fomento del trabajo artesanal (23, 2) y de la pequeña industria (23, 3) o el castigo del alcoholismo (23, 4).

inglaterra

ENGLISH

Used by anti-Semites around the world – not excluding Nazis or Arabs in recent decades – the Protocols constitute a document of enormous historical and political interest. However, do they really have any relationship with the Jews?

Who wrote the Protocols of the Sages of Zion? In recent weeks there has been a considerable stir in the Arab world as a result of a series of Egyptian TV in which the authenticity of a document called the Protocols of the Sages of Zion was held. The text, written at the end of the nineteenth century, would contain the main lines of a plan of world domination by the Jews.

Anti-Semitism is a mental attitude and behavior that is lost in the night of time. Maneton, the Jewish priest and historian of the Hellenistic period, already devoted vitriolic pages to the earliest moments of Israel’s history, and his steps followed the anti-Semitic of classical antiquity – almost all renowned authors – from Cicero to Tacitus through Juvenal. In general terms, his anti-Semitism, which presented manifestations of enormous hardship amidst considerable legal tolerance, was cultural rather than racial. During the Middle Ages, anti-Semitism was related to categories of religious (Jewish resistance to Islam or Christianity) and social (the performance of certain jobs by the Jews). Only with the advent of the Enlightenment did anti-Semitism become more and more tinged with racial tones, which appear already in Voltaire’s injurious and false writings, and which we find again very marked in Nietzsche or Wagner. Although the figure of the perverse and conspiratorial Jew is not absent from some of these anti-Semitic manifestations and although, for example, Wagner and Nietzsche insisted on such topics as Jewish power or their capacity for moral (and even racial) corruption did not arrive To exhaust to the end the subject of one of the accusations already popularized in his time, that of the world Jewish conspiracy. Both writers failed to articulate – although they did not lack much for this – the thesis that all the degenerating power of the Jews actually obeyed a destructive plan of universal characteristics whose purpose was the dominion of the world. Such a paper would correspond to a pamphlet of Russian origin generally known as «The Protocols of the Sages of Zion,» in which, supposedly, the minutes were collected from a Jewish congress designed to trace the lines of the conquest of world power.

The analysis of this work constitutes the object of the present Enigma, nevertheless, before entering into the content and the circumstances in which it was forged we must pause even in some of its antecedents. «The Protocols of the Sages of Zion» were not, to a large extent, an innovative work. Although undoubtedly they have the dubious privilege of being the best-known and most widely publicized work on the alleged Jewish world conspiracy, they are by no means the only or the first. The idea of a partial conspiracy (to poison the waters, to impoverish people, to sacrifice children, etc.) appeared periodically during the Middle Ages. However, they were always isolated episodes, regional, devoid of a universal character. The radical change occurred in 1797. With the publication of the Memory to serve the history of Jacobinism will not be outlined the thesis of a worldwide subversive conspiracy. The author of the work, a clergyman named Barruel, pretended that the order of the Templars, dissolved in the s. XIV, had not disappeared but had become a secret society aimed at overthrowing all monarchies.

Four centuries later, it would have been done with the control of Freemasonry and, through the organization of the Jacobins, would have provoked the French revolution. Barruel also stated that the Masons were, in turn, a puppet in the hands of the enlightened Bavarians who followed Adam Weishaupt. Unless these groups ended, Barruel asserted, soon the world would be in their hands. As is usual in all the works that develop conspiracy theory, not only do the exposed data contain misrepresentations but also absurd absurdities. Barruel overlooked, among other things, that Weishaupt’s group no longer existed in 1786, which was always at odds with the Freemasons and that these were not only generally monarchists and conservatives but also experienced persecution at the hands of The revolutionaries, dying hundreds of them in the guillotine. Yet Barruel, who had taken his ideas from a Scottish mathematician by the name of John Robinson, barely mentioned the Jews because, certainly, they had played no significant role during the Revolution, and because they had even been victims of the excesses of the Revolution.

Despite its obvious shortcomings, Barruel’s work nevertheless aroused the passion of an officer named J. B. Simonini who wrote to him from Florence providing him with supposed information about the Jewish role in the Masonic conspiracy. In a letter – which was a fraud by Fouchá to propel Napoleon to an anti-Semitic policy – the military congratulated the clergyman for unmasking the sects that were «opening the way for the Antichrist» and allowed him to point out the preponderant role of the «sect Jewish «. According to Simonini, the Jews, taking him for one of their own, had offered to become a mason and revealed his arcana. Thus he had learned that the Old Man of the Mountain (the founder of the Islamic Assassin sect who was so fond of Nietzsche) and Manes were Jewish, that Masonry and the enlightened had been founded by Jews and that in several countries – especially Italy and Spain – the clergymen of importance were hidden Jews. Its purpose was to impose Judaism on the whole world, objective that only had like obstacle the House of Bourbon to which the Jews had set out to overthrow. Needless to say, Simonini’s claims lacked the slightest basis (at that time both the Masons and the enlightened had they ever had any attitude towards the Jews was rejection). However, the disaffects contained in it made a dent in the mind of Barruel, who, judging by his work, was well predisposed to believe such stories.

In fact, although he judged it wiser not to publish it, among other reasons because he feared it would provoke a massacre of Jews, he distributed some copies in influential circles. Finally, before dying in 1820, he related everything to a priest named Grivel. Thus would be born the myth, so dear to so many later characters, of the Judeo-Masonic conspiracy, a myth to which the data supplied by Simonini in his letter were incorporated. However, initially the idea of a Judeo-Masonic conspiracy was to be forgotten and during the first decades of the nineteenth century was not even used by anti-Semites. Subsequently, a work of creation titled Biarritz would resurrect it in Germany. The author of the novel was called Hermann Goedsche and already had a certain past in relation to documents of sensational character. In the immediate aftermath of the 1848 revolution he had submitted letters which sought to show that the Democratic leader Benedic Waldeck had conspired to overthrow the King of Prussia.

The event gave rise to an investigation whose outcome could not be more embarrassing: the documents were false and besides Goedsche knew. He then worked as a journalist in the Preussische Zeitung, the newspaper of the conservative landowners, and wrote novels such as Biarritz. This was published in 1868, a date in which the German population began to be prey to renewed anti-Semitic sentiments because of the – only partial – Emancipation of the Jews. In one chapter of the story, which was presented as fictitious, a meeting of thirteen characters, supposedly celebrated during the Jewish feast of Tabernacles, was told in the Jewish cemetery in Prague. In the course of it, the representatives of the world Jewish conspiracy recounted their progress in the control of world government, with special emphasis on the need to achieve political Emancipation, permission to practice the liberal professions or domination of the press. In the end, the Jews said goodbye not without first pointing out that in a hundred years the world would lie in its power. As in the case of the Judeo-Masonic plot, the episode narrated in this chapter of Biarritz was to make a fortune.

In 1872, it was published in St. Petersburg separately, pointing out that, despite the imaginary nature of the story, there was a real basis for it. Four years later in Moscow a similar pamphlet was published with the title of «In the Jewish cemetery of the Czech Prague (the sovereign Jews of the world)». When in July 1881 Le Contemporain published the work, it was presented as an authentic document in which the interventions of the different Jews had been merged into a single discourse. In addition it was attributed a British origin. The anti-Semitic pamphlet known as the «Rabbi’s Address» was born. Over time the work would undergo some variations intended to make it more plausible. Thus the rabbi, anonymous initially, received the names of Eichhorn and Reichhorn and was even made to attend a (nonexistent) congress held in Lemberg in 1912.

One year after the publication of Biarritz, France was to be the setting where one of the classic works of contemporary anti-Semitism would appear. It was titled Le juif, le judaásme et la judaásation des peuples chratiens and its author was Gougenot des Mousseaux. The work was based on the fact that the Kabbalah was a secret doctrine transmitted through collectives such as the Assassin sect, the Templars or the Masons but whose main hierarchs were Jews. In addition to such a disdain-which evidences an absolute ignorance of what the kabbalah is-in the work it was affirmed, as in the Middle Ages, that Jews were guilty of ritual crimes, worshiping Satan (whose symbols were the phallus and The serpent) and that his ceremonies included sexual orgies. Their goal, of course, was to give world power to the Antichrist for what would foster international cooperation by virtue of which everyone enjoyed abundant earthly goods, which, in the opinion of the Catholic Gougenot des Mousseaux, apparently could only be diabolical . In spite of the absurdity of the work, it would not only enjoy a wide diffusion but also inspire the appearance of similar leaflets generally born of the pen of priests. Such was the case of Les Francs-Maçons et les Juifs: Sixième Age of the Eglise d’après l’Apocalypse (1881) of the abbot Chabauty, honorary canon of Poitiers and Angouleme, where two false documents appear that would be denominated «Letter of The Jews of Arles «(from Spain, in some versions) and» Contest of the Jews of Constantinople «. Both the work of Chabauty and Gougenot de Mousseaux would be the subject of extensive plagiarism – unless we may otherwise call the fact of copying whole sections without citing the source – by the French anti-Semite Edouard Drumond, whose book La France Juive (1886) would prove to be a powerful incentive in turning anti-Semitism into France into a political force of the first order.

The only country where, at that time, anti-Semitism was more pronounced than in France and Germany, and where, by the way, the plan that would culminate in the Protocols was Russia. The living conditions of the Jews under the Tsar’s rule have been termed truly terrible, but the question is worthy of considerable qualification, since not a few of them progressed considerably and climbed socially in places bordering on them to the tsarist empire. However, after the assassination of Alexander II and the accession to the throne of Alexander III they worsened partly, not least because there were few Jews – generally young idealists of affluent families – that participate in anti-Zero terrorist groups and partly because The revolutionaries resorted to anti-Semitism on many occasions as a means of obtaining an ascendant over the people. Thus, to a left-wing instrumental anti-Semitism – which involved a few Filorevolutionary Jews – was added another popular one that abhorred subversion and which occasionally exploded in pogroms. This situation was accompanied by anti-Semitic propaganda. This was a bloom of books full of hatred, bad faith and ignorance, which extended from Jacob Brafman’s Book of Kahal (1869), edited with official help, and which claimed that the Jews had a plan to eliminate competition Commercial in all the cities, to the three volumes of the Talmud and the Jews (1879 © 1880) of Lutostansky, work in which the author demonstrated to ignore what was the Talmud and also introduced in Russia the myth of the Jewish-masonic conspiracy.

However, it is possible that the most influential work of this period was the conquest of the world by the Jews (7th ed. 1875) written by Osman-Bey, pseudonym of a swindler whose name was Millinger. The adventurer easily grasped the anti-Semitic paranoia that was present in certain segments of Russian society and used it for his own benefit. His pamphlet held that there was a world Jewish conspiracy whose primary purpose was to overthrow the present tsarist monarchy. In fact, on September 3, 1881, he left St. Petersburg on his way to Paris, provided with money from the Russian political police, with the mission of investigating the conspiracy plans of the Universal Israelite Alliance which he had Its headquarters in this last city. Overlooking, as would many others, that this body is for philanthropic purposes only, Millinger stated that it had been done with documents that related it to terrorist groups that wanted to overthrow Tsarism. In 1886, his Revelations about the assassination of Alexander II were published in Bern. With the new pamphlet, the picture begun with La conquista was complete. Not only was the thesis of the Jewish danger affirmed, but the path to reach the «Golden Age» was already clearly indicated. First, the Jews had to be expelled on the basis of «the principle of nationalities and races». A good place to send them would be Africa. But such actions could only be considered as partial measures. In reality, there was only one solution to end the supposed Jewish danger:

«The only way to destroy the universal Israelite Alliance is through the total extermination of the Jewish race.» The road to the emergence of the Protocols – and even more tragic realities – was already outlined. From August 26 to September 7, 1903, the first edition of the Protocols, under the title Program for the Conquest of the World by the Jews, appeared in the St. Petersburg Znamya (La Bandera) newspaper. The pamphlet fit like a glove in the middle as it was led by P. A. Krushevan, a furious anti-Semite who had been a key character in the unleashing of Kishiniov’s pogrom. Krushevan claimed that the work – which was somewhat abridged – was the translation of an original document appearing in France.

In 1905, the text was rewritten in St. Petersburg in the form of a pamphlet and entitled The Root of Our Problems at the urging of GV Butmi, a friend and associate of Krushevan who together with him would dedicate himself from that year to sit The bases of the black Centurias. In January of 1906, the pamphlet was reedited by the mentioned organization with the same title that Butmi had given him and even under his name. However, he added a subtitle which, in abbreviated form, would make a fortune: Strange protocols from the secret archives of the Central Chancellery of Sion (where the root of the present disorder of society in Europe in general and in Russia in particular ).

The editions mentioned had a massively propagandistic purpose and consisted of economic pamphlets intended for all social segments. But in 1905 the Protocols appeared included in a work of Serguei Nilus titled The great in the small thing. The Antichrist is considered as an imminent political possibility. The book of Nilus had already been published in 1901 and 1903, but without the Protocols. In this new edition they were included with the intention of influencing in a decisive way in the mood of the Tsar Nicholas II. The reissue of Nilus had some circumstances which, presumably, should have given him an impressive success. Thus, the metropolitan of Moscow even ordered that a 36-page sermon be read in the 368 churches of the city, quoting this version of the Protocols. Initially, it was not clear whether the version of Butmi or Nilus would prevail. Finally, it would be this last one reedited with slight variants and under the title of Is near the door … It arrives the Antichrist and the kingdom of the Devil in the Earth that would arrive to consecrate itself. The reason for its success would be clearly linked to having been published once again in 1917, the year of the Russian Revolution. The text of Nilus is divided into 24 supposed protocols in which, in fact, attempts are made to demonstrate the goodness of the autocratic regime (obviously the tsarist) and the perversity of liberal reforms.

The ultimate justification for such a political discourse is the existence of a plan of world domination developed by the Jews. Thus the pamphlet clearly establishes the supposed absurdity of the liberal system since the idea of political freedom is not only unrealistic but also can only have disastrous consequences: «Political freedom is not a reality, but a simple idea.» (1, 5)

«The idea of freedom can not be realized because nobody knows how to use it properly. It is enough to allow the people to govern for a short period of time so that the administration will soon be transformed into wildness … the States burn in flames and all their greatness will come down into ashes. » (1, 6)

The fundamental reason Nilus argues, by the mouth of the alleged Jewish conspirators, is similar to that espoused by other earlier and later anti-democrats. Freedom is absurd because the people of the people can not understand what politics is:

«The members of the people who have left the village, however gifted they are, by not understanding the high politics can not guide the Mass without plaguing the whole nation in ruin «. (1, 18)

If the idea of political freedom could be relatively tolerated, this would be due to some preconditions. First, his submission to clerical power; Second, the exclusion of social confrontations and, third, the elimination of the search for reforms. In short, it may be acceptable if it does not affect the autocratic system at all:

«Freedom could be harmless and be given without danger to the welfare of peoples in the states if it were based on faith in God and the brotherhood of human beings and away from the idea of equality, which is in contradiction with Laws of Creation … «(4, 3)

However, freedom has not run through the channels desired by Nilus and placed in the mouth of the alleged Jewish conspirators. The result has therefore been particularly dangerous and has degenerated into the greatest possible aberrations, the corruption of the blood:

«After having installed in the state organ the» poison of liberalism «, all its political condition has undergone a metamorphosis; States have been attacked by a deadly disease, «the corruption of blood»; You just have to wait for the end of your agony. From liberalism have emerged constitutional states that have replaced autocracy, the only useful government to non-Jews. » (10, 11-12)

The affirmations concerning the noxiousness of political freedom have, logically, in this work a diaphanous reverse consisting of praising the supposed virtues of autocracy. This, according to the Protocols, is the only fence against the Jewish danger:

«The autocracy of the Russian tsars was our only enemy in the whole world together with the papacy.» (15, 5)

Precisely for this reason, the power of the autocrat must have to be an undeniable tinge of cynicism, Machiavellianism, pure utilitarian hypocrisy:

«Politics has nothing to do with morality.» A sovereign who is guided by morality does not act politically and his power rests on fragile supports. «He who wants to reign must use cunning and hypocrisy.» (1, 12)

However, such an attitude should not cause unrest or be censored. It is more than justified by the fact that autocracy is the only sensible form of government and the only way to create and maintain civilization, something that can never emanate from the masses:

«Only a personality educated from youth to Autocracy can understand the words that make up the political alphabet. » (1, 19)

«… Without absolute despotism there is no civilization; This is not the work of the masses but only of their guidance, whoever it may be. » (1, 21)

Of course, the autocratic model is not only based on the figure of the sovereign but on other pillars of the system. The Protocols contain, therefore, loas to these concrete estates that are placed on the lips of the supposed Jewish conspirators. The first is the nobility:

«… The most important triumph … is to put an end to the» privileges «which are indispensable to the life of the» non-Jewish nobility «and the only protection that the nations have before us» ( 1, 30)

Obviously, the aristocracy is presented in ideal terms and, incidentally, radically false from a historical perspective. Thus it is affirmed that it is the protector of the popular classes and that it shares its same interests:

«Under our direction the nobility was annihilated», that is the natural protector and nourishing mother of the town, and whose interests are inseparably united of the well-being of the Village … The nobility, which according to a legal right demanded the labor force of the workers, was interested in the workers being well fed, healthy and strong. (3, 6, and 8).

Obviously, the other group that must collaborate – and to which it is portrayed again in excessively positive terms – is the clergy that in Russia reached extraordinary extremes of cesaropapismo:

«Controlled by their faith, the people will advance under the tutelage of their clergy, peacefully and modestly by the hand of their spiritual shepherds.» Against the idealized panorama of the autocracy, supported by the nobility and the clergy, Nilus opposes the portrait of a supposed world conspiracy behind which the Jews are. These, in theory, would already be very close to the conquest of power:

«… Today we are only a few steps from our goal. Only a short stretch and the circle of the symbolic serpent, «the symbol of our people will be closed. And once the circle is closed, all the States of Europe will be captured in it as in a lathe «. (3, 1)

Following a multi-secular pattern, Nilus presents as the basis of Jewish power the economic domain, not only false but bleeding, if we take into account the miserable situation of the Jews of Russia at the time:

«The whole machinery of government Depends on an engine that is in our hands and is the gold «. (5, 8)

The conspiracy, obviously, manifests itself in a series of morally perverse actions unleashed by the Jews. The first is, of course, to try to contaminate with their materialism those who are not like them:

«In order not to leave time for non-Jews for reflection and observation, we must turn their thoughts to commerce and industry» (4, 4)

But that’s just the beginning. According to the Protocols of Nilus, for the Jews to dominate the world they are given to a series of simultaneous activities that defy the most delirious imagination. They are credited with promoting the idea of an «international government» (5, 18), creating «monopolies» (6, 1), relying on «masonic lodges» (15, 13) (again the thesis of the conspiracy Judeo-Masonic!), Encourage «the increase of armaments and the police» (7, 1), provoke a «general war», «idiotic and corrupt the youth of non-Jews» (9, 12), To annihilate «the family» (10, 6), «distract the masses with amusements, games, pastimes, passions» (13, 4), eliminate «freedom of teaching» (16, 7) Religions «(14, 1). In short, there is nothing to disgust the autocratic mind of Nilus that should not be attributed to the Jews.

In that paranoia that sees the Jewish hand behind all the unacceptable arrives in some cases until the most absolute twist or the most absurd ridiculous. This is evidenced by the assertion that non-Jews suffer «the diseases we inflict on them (the Jews) by inoculating bacilli» (10, 25) or by attributing the construction of the subway to murky political intentions:

«They will soon be built In all the capitals «underground trains»; Starting from the same we will fly through the air all the cities along with all its facilities and documents «. (9, 14)

In the end, the Jews will achieve their final goal by means of such devices: «The» King of Israel «will be the patriarch of the world when the crown of the whole of Europe will be crowned in his sanctified head. (15, 30)

The last Protocols are presumably devoted to a description of how the King of Israel is to govern the world. In fact, they are a description of the ideal autocratic monarchy according to Nilus. In it the ideal monarch must avoid «taxes too high» (20, 2) to avoid sowing the seeds of revolution (20, 5), he will introduce reforms such as the creation of a progressive tax of stamps (20,12) Of a reserve fund (20, 14), a court of accounts (20, 17) and a labor force-based pattern (20, 24) and will carry out a number of economic measures, such as the restriction of (23, 1), the promotion of artisanal work (23, 2) and small industry (23, 3) or the punishment of alcoholism (23, 4).

CESAR VIDAL: BIOGRAFIA/BIOGRAPHY

 

SI FUERAN EXTRANJEROS LOS ENEMIGOS DE ESPAÑA. DUI

Hace un año, después de la pitada al himno nacional en la final de la Copa del Rey, escribí un artículo con el mismo nombre y comparaba esa actuación despreciativa y demostrativa de la mala educación democrática, con el recibimiento que brindaron a los Reyes en la República francesa. Hoy nuevamente nos enfrentamos a la falta de educación que asemeja al Parlament a Corea del Norte y democracias similares pues lo aprobado ayer, textualmente, dice las leyes que apruebe la Cámara Constituyente, «no son susceptibles de control, suspensión o impugnación por parte de ningún otro poder, juzgado o tribunal»; saltándose de este modo la separación de poderes y el respeto a los tribunales nacionales o internacionales a los que están sujetas las naciones libres y civilizadas. Este Golpe de Estado tiene antecedente en el del 6/7 de octubre de 1934; entonces contra la tan añorada IIª República, y con el que terminó rápidamente el general Republicano Domingo Batet, que recibió por ello la cruz laureada de san Fernando. El día 9 se publicaba en la Vanguardia una nota de la que incluyo el final:

La frase completa del encabezamiento: “Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles»
Esta frase, premonitoria, corresponde a la carta de renuncia de Amadeo de Saboya, del que hace poco más de un año, se han cumplido los 125 años de su muerte; el único Rey elegido por las Cortes en competencia con otras candidaturas. Amadeo de Saboya fue elegido democráticamente por 191 votos frente a los 27 del Duque de Montpensier (cuñado de la depuesta Reina Isabel II y nieto del último Rey francés) y los 60 favorables a la República. Su primera actuación tras aceptar el cargo de rey, fue visitar el lecho de muerte de su mentor Juan Prim; asesinado por los perdedores de la votación: Montpensier, aspirante y el general Serrano, regente. Con estas compañías que otro final le esperaba a Amadeo que el fracaso, solo nos aguantó dos años.
Amadeo de Saboya frente al cadáver de Juan Prim. El 1º a su espalda, el general Serrano
Esta frase es coetánea de la pronunciada por el Canciller Bismarck, ante el embajador español, en la que dice que la nación más poderosa que conoce es España pues ni siquiera los españoles han sido capaces de acabar con ella en 400  años. Bismarck había utilizado la búsqueda por Juan Prím de un rey para España en sustitución de la expulsada Isabel II, para llevar a Napoleón III a la guerra y así terminar de consagrar y afianzar la recién nacida Alemania, vencedora en Sedán en septiembre de 1870.Se le atribuye una pésima opinión de la clase política española, empeorada tras las luchas cantonales y la Iª República.
Mariscal von Bismarck
En los años transcurridos desde que se pronunció, hemos vivido guerras cantonales en la Iª República, la tercera guerra carlista (realmente guerra civil); dos guerras en Cuba; anarquismo salvaje de finales del S XIX y primeras décadas del XX, con tres jefes de gobierno asesinados; pistolerismo patronal; Golpes de Estado (el de Primo de Rivera, dos contra él, el de los republicanos de Jaca…; declaración unilateral de independencia de Cataluña en octubre de 1934; revolución sangrienta en Asturias en las mismas fechas, otra salvaje y sangrienta guerra civil y sus represiones de uno y otro signo; terrorismo etarra durante más de 30 años y en lugar de aprender, seguimos acometiéndonos con denuedo. Versión de Mingote del cuadro de Goya en que dos españoles, enterrados hasta las rodillas, se arrean estacazos

Ahora nos enfrentamos nuevamente con renacidos intentos de romper la unidad de España, Ah! si fueran extranjeros los enemigos de España.

 

El primer jefe de gobierno de la Iª República, Estanislao Figueras, solo aguantó seis meses y se fue sin despedirse; para mayor broma, el último fue el general Serrano .Coincidiendo con el fin de siglo XIX aparecen los nacionalismo, realmente regionalismos, periféricos que refleja muy bien el liberal Práxedes Mateo Sagasta, el mantenedor del bipartidismo con Cánovas del Castillo.

Al general Batet, general que desbarató el golpe de estado de Companys y a cuyas órdenes no se quiso someter, fue fusilado por orden de Franco en febrero del 1937. El general Batet, catalán, era considerado traidor por los independentistas y también lo fue por los sublevados del 36 que vieron mucha benevolencia en su actitud con los golpistas del 34 y también por no sumarse al levantamiento. le condenaron a dos penas de muerte pues de una podía ser indultado pero si eran dos, no tenía salvación. Se relacionó esta severidad con el fusilamiento en Granada del general Miguel Campins, amigo y compañero de Franco en Alhucemas y en la Academia de Zaragoza; sin que Queipo, amigo de Batet, aceptase las peticiones de perdón del propio Franco. El general Campins solo llevaba en Granada desde el 10 de julio y como quiso permanecer leal a la república, murió. Nuevamente los estacazos, odios y venganzas. 

Así llegamos a nuestra democracia y en ella se instalan partidos nacionalistas que abusando de las transferencias de educación, han ido sembrando un caldo de cultivo secesionista y la mentira del España nos roba. Eso sí han conseguido imbuir de furor patrio a personajes como Rufián que han preferido olvidar la opinión xenófoba que los dirigentes nacionalistas tenían de los inmigrantes, que tanto han ayudado al crecimiento de Cataluña.

Xenofobia de Jordi Pujol
Tampoco han dudado en pasar de defender un Estado Autonómico, no independentista a proclamar y abrazar la Declaración Unilateral de Independencia. Artur Mas, colaborador necesario en la corrupción del 3% de CDC y la familia Pujol, desde sus múltiples cargos de consejero, ahora lo enmascara en el PDC (siglas muy parecidas al primer partido de Jordi Pujol. Ironías o casualidades buscadas como con el JpS, las iniciales de Jordi Pujol Solei.
Ayer consumaron la desobediencia jurídica a la Constitución y a las últimas advertencias/prohibiciones del Tribunal Constitucional y o se anula o se abrirá un periodo de gran inestabilidad en todo el país. Nada más aprobarse el Brexit, muchos de los que en aquel referéndum votaron alegremente a favor de la salida de Reino Unidos de la Unión Europea reconocieron su arrepentimiento y su ignorancia de las consecuencias, además de admitir que habían sido engañados por los que querían «liberar a Reino Unidos del control de la UE». Para algunos catalanes, España representa lo mismo que Europa para algunos británicos. La propaganda separatista sólo crea monstruos: ver redes sociales
Mientras tanto nuestros ¿gobernantes y cabezas visibles de los partidos?, miran a su ombligo y desechan una gran coalición para hacer frente al mayor problema con que se enfrenta nuestra joven democracia. Es antes su sillón que la unidad, en armonía, de España

HISTORIA: «BOUDICA», LA REINA GUERRERA BRITÁNICA

Fue una heroína que dirigió a un gigantesco ejército contra las legiones romanas para liberar Britania de sus invasores aproximadamente en el año 60 d. C.. También fue en cierto modo una «madre coraje», pues se puso como objetivo vengar la violación de sus hijas perpetrada por los mismos legionarios que habían quemado su pueblo y le habían arrebatado las riquezas a su familia.

Sin embargo, Boudica fue también una sanguinaria reina que arrasó los tres asentamientos más importantes de Roma en las islas y acabó con más de 80.000 civiles (muchos de ellos, después de ser torturados y quemados vivos) antes de ser detenida por el ejército de Cayo Suetonio Paulino. Con todo, y para muchos de sus compatriotas, esta mujer es considerada como la primera lideresa que trató de hacer lo que, hace pocas semanas, logró Gran Bretaña con el Brexit: separarse de Europa (o, en su caso, liberar a su pueblo del Imperio Romano).

Primeros contactos

Para entender la historia de Boudica es necesario retroceder en el tiempo hasta casi un siglo antes de su nacimiento. Por entonces Britania, tierra de verdes campos regados por una lluvia constante, vio invadidas sus costas por Julio César, entonces leal a la República romana, allá por el año 55 a. C. El hombre que, a la postre, pasaría a la historia por acaparar el poder para sí como un dictador, movilizó a dos de sus legiones (la VII y la X) y a 80 navíos para cruzar el Canal de la Mancha y asaltar las mismas islas que, casi dos mil años después, trataría de conquistar también Napoleón Bonaparte sin lograrlo.

Los primeros días de sus legionarios en las playas inglesas fueron fructíferos y, a base de pilum y escudo, lograron disperar a las tribus defensoras. La situación no podía ser mejor para César, quien era consciente de que, si la segunda oleada de sus buques (la que portaba los víveres y la caballería) enlazaba con ellos, no habría problemas para someter a aquellos bárbaros sin ninguna formación militar.

Pero el «gozum» del César acabó en un «pozum» cuando, por culpa de las tempestades, la flota de refuerzo tuvo que retirarse a las costas galas. Así narró este suceso el mismo general en su obra historiográfica «Bellum Gallicum» (en la que hablaba de sí mismo en tercera persona): «Destrozadas muchas naves, quedando las demás inútiles para la navegación, sin cables, sin áncoras, sin rastro de jarcias, resultó, como era muy regular, una turbación extraordinaria en todo el ejército, pues ni tenían otras naves para el reembarco, ni aprestos algunos para reparar las otras».

Aquel primer contacto con los britanos dejó un sabor agridulce en la boca de Julio César quien, a pesar de no haber recibido derrotas considerables en las islas, tuvo que reembarcar a sus hombres y salir a la carrera de allí a sabiendas de que, a la larga, iba a perder una gran cantidad de hombres y provisiones.

La conquista definitiva

Los britanos demostraron, en definitiva, a Julio César que eran un pueblo duro de conquistar, pero el romano no estaba dispuesto a tener una mancha de tal calibre en su currículum, así que un año después (en el 54 a. C.) armó de nuevo a sus legiones y llamó otra vez a las puertas de Gran Bretaña. En este caso mejor pertrechado y con muchos más víveres y hombres.

El resultado fue el que cabía esperar. Incursión por allí, batalla por allá, terminó por conquistar una buena parte de Britania con sus legionarios. Aquel fue el comienzo de la sumisión y la romanización de las tribus más destacadas de las tierras de los druidas bajo la sandalia de aquellos hombres cubiertos de chapa. «Tras las conquistas de Julio César estas tribus se dedicaron al comercio con los pueblos latinizados de la Galia», explica el divulgador histórico Eugenio Maggio González en su obra «Desde el cuartel, historias de los soldados».

Este proceso culminó en el año 43 d.C. con el emperador Claudio, quien asentó los dominios del Águila en aquellas tierras y favoreció la expansión de las legiones, tal y como explica el divulgador histórico Antonio Diego Duarte Sánchez en su conocida obra «El ejército romano». En los años posteriores a la llegada de Claudio, hasta media docena de las tribus britanas más destacadas rindieron pleitesía a Roma, donde la república ya había dado paso al Imperio en el año 27 d. C.

Así fue como aquellos hombres que según dejó escrito César se pintaban «de color verdinegro con el zumo de gualda [para parecer] más fieros en las batallas; se [dejaban] crecer el cabello [y se pelaban] todo el cuerpo, menos la cabeza y el bigote», tuvieron que retirarse hasta el norte de Britania para organizar su resistencia desde allí. Todo ello, mientras una buena parte de sus hermanos se veían obligados a servir a los romanos.

Boudica, reina y madre

Boudica (también llamada Boadicea) vino al mundo aproximadamente en el año 30 d. C. en el seno de los icenos. Una tribu que habitaba, tal y como explica Maggio, la «antigua región de la Anglia del Este, en las tierras más orientales de la isla de Gran Bretaña» y que lograba mantener una relativa independencia del Imperio Romano a base de soltar dinero a los recaudadores.

Cuando Claudio llegó hasta Britania, nuestra protagonista era una niña que, como señala la historiadora Bonnie S. Anderson en su obra «Historia de las mujeres» tenía una complexión fuerte, voz áspera y cabello rojizo que le llegaba hasta las rodillas. Con apenas 18 años (o 19, atendiendo a las fuentes) contrajo matrimonio con Prasutagus, el rey de los icenos, lo que la convirtió en monarca de pleno derecho. De esta boda nacieron dos niñas. Unas pequeñas que, cuando fallecieran sus padres, no tendrían precisamente problemas económicos, pues serían herederas de la inmensa fortuna que había atesorado su padre a lo largo de los años. Una suerte, por cierto, que no tenían todos aquellos britanos que habían nacido en el seno de una familia pobre.

Y es que, por entonces la situación era asfixiante para el pueblo que vivía en las regiones dominadas por Águila Imperial debido a la estructura que había establecido Roma para regir las islas. ¿La razón? Que los britanos rendían cuentas políticas ante un presidente, y económicas ante un procurador imperial (el encargado de recaudar los impuestos). Algo que les costaba sus buenas monedas a lo largo de los meses.

Su vida era tan precaria que los miembros de las tribus solían decir lo siguiente: «Antiguamente solo estábamos sometidos a un rey; más ahora estamos bajo el imperio de dos tiranos: el presidente, que insulta a nuestras personas, y el intendente, que se apodera de nuestros bienes». Todo esto se agravaba con las severas medidas que los centuriones tomaban contra los pueblos que se retrasaban con los pagos o que, directamente, se negaban a soltar el dinero.

Muere un rey, renace una reina

La vida de esta feliz familia fue despreocupada hasta el 60 d. C., año en que Prasutagus murió creando un severo problema en lo que refiere a su herencia. ¿La causa? Que, tras su fallecimiento, los romanos se lanzaron como auténticos buitres a por el dinero que atesoraba su familia. Y ello, a pesar de que el monarca había legado antes de fallecer una buena parte de sus bienes al Emperador como tributo para evitar que le arrebatasen a su familia el resto.

«Prasatago había legado al morir la mitad de sus posesiones a los romanos y la otra a sus dos hijas, esperando con el sacrificio de una parte de su reino asegurar el reposo de su familia. Este calculo tuvo bien diferente resultado. Inmediatamente después de su muerte el procurador romano se apoderó de todos sus dominios», determina el escritor del siglo XVIII Oliver Goldsmith en su obra «Historia de Inglaterra». Las cosas, en definitiva, pintaban negras para Boudica.

Ávido de riquezas icenas, el procurador romano Cathus Decianos (llamado también Cato Deciano) envió a sus soldados a enfrentarse a los soldados de Boudica. El resultado fue desastroso para la tribu, pues los legionarios quemaron sus casas, cometieron todo tipo de tropelías con sus mujeres y capturaron a una buena parte de ellos para venderlos como esclavos. Además, cuando Boudica trató de resistirse fue desnudada y azotada delante de su propio pueblo.

Aquella vergüenza fue increíble, pero el sufrimiento que tuvo que soportar la reina fue nimio si se compara con el que tuvo que pasar cuando, como bien relata Maggio, los soldados del Águila azotaron a sus hijas y las violaron por turnos. Todo ello, por cierto, mientras ella era obligada a mirar. Algo que corrobora Goldsmith: «El pudor de sus hijas recibió en su presencia los más crueles ultrajes». El ver a sus pequeñas mancilladas hizo que Boudica tomase las armas y se uniese a varios pueblos cercanos (entre ellos los trinovantes) para plantar cara al infame enviado de las legiones. Así comenzó la guerra.

Comienza la guerra

Ese mismo año, Boudica decidió tomarse la justicia (o la venganza) por su mano y, llamó a la guerra a todas aquellas tribus deseosas de mandar de una patada a los romanos de vuelta a comer pasta a Italia. «Estas violencias bastaron para provocar la revolución general en la isla. Los icenos, interesados más que nadie en esta querella, fueron los primeros en tomar las armas, y todas las otras provincias se apresuraron a seguir su ejemplo. Boadicea, mujer de gran belleza y ánimo varonil, se puso a la cabeza del ejército», determina el escritor del XVIII.

A día de hoy se desconoce exactamente el número de soldados que logró reunir, pero las cifras rondan entre los 120.000 y los 230.000 combatientes. Aunque, todo hay que decirlo, solían combatir sin armadura y muchos no contaban siquiera con experiencia militar. Fuera como fuese, el contingente partió hacia Camulodunum (en la actual Colchester) ávido de sangre romana que derramar.

Lo que pasó en aquella ciudad fue una auténtica masacre. De nada sirvió que Deciano enviara desde Londinium (la actual Londres) 200 hombres para reforzar las defensas, pues estos fueron pasados a cuchillo por el ejército de Boudica. Tampoco ayudó demasiado la llegada de la IX Legión (la «Hispana»), cuyos 2.500 hombres (según datos del historiador Stephen Dando) fueron aniquilados en los caminos antes de llegar a Camulodumum.

Después, se inició la barbarie contra los habitantes de Camulodunum. «Los britanos de Boudica saquearon y prendieron fuego a la ciudad, así como torturaron y asesinaron a millares de prisioneros romanos. Según relata Tácito, algunos romanos de Camulodunum fueron ahorcados, mientras que otros fueron crucificados. Todos fueron sometidos a torturas con fuego. Dión escribió cómo los prisioneros romanos fueron empalados con pinchos ardientes y abrasados vivos», añade el experto en su obra «Legiones de Roma. La historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas».

Hacia Londres

Después de pasar a cuchillo a todos los supervivientes de la ciudad, Boudica se dirigió hacia Londres con su gigantesco ejército. En este caso, sin embargo, los romanos fueron mucho más previsores y muchos dignatarios abandonaron la ciudad para no ser pasados a cuchillos. Uno de ellos fue el mismo Deciano, quien salió por piernas viendo lo que había ocurrido en la cercana Camulodunum.

Al que se le encargo la defensa de la ciudad fue a Suetonius Paulinus (Suetonio Paulino), que andaba aniquilando pueblos rebeldes en el sur. Este, cuando recibió la orden, partió hacia Londinium. Pero al arribar a la ciudad decidió que era indefendible y dejó a los ciudadanos a su suerte. «Inspeccionó las fortificaciones de Londinium y pronto se dio cuenta de que no podría ser defendida, y a pesar de los ruegos de sus habitantes se retiró, dejando la ciudad a su suerte», explica, en este caso, Maggio.

En definitiva, y como señala el historiador del siglo XIX León Galibert, Paulino prefirió sacrificar una ciudad para salvar al resto de la población romana en Britania. «Ni los lamentos, ni las lágrimas de los habitantes que reclamaban su apoyo, le impidieron dar la señal de marcha», determina el experto. Aquellos con suficiente fuerza para portar un arma se unieron a la legión de este oficial, pero el resto, niños, mujeres, ancianos y enfermos, fueron dejados a su suerte.

El resultado fue el que cabía esperar: otra masacre. «Cuando llegaron los sublevados, mataron a cuantos se habían quedado e hicieron otro tanto en el vecino municipio de Veralamium (Saint Albans): murieron unos 70.000 ciudadanos y aliados, algunos, sacrificados a los dioses», explican los historiadores franceses Joël Le Gall y Marcel Le Glay en su obra «El Imperio romano». Boudica y su ejército, hasta entonces recelosos de combatir contra los romanos, comenzaron a sentirse lo suficientemente confiados como para atacar a las legiones.

La batalla final

Semanas después, y en vista de que Boudica había aniquilado la friolera de 80.000 ciudadanos romanos y destruido los tres principales asentamientos romanos en Britania, Suetonio, un militar experimentado donde los hubiera, decidió plantar cara al ejército rebelde.

Aunque, en este caso, él elegiría el campo de batalla: una llanura a la que se accedía tras pasar por unos estrechos acantilados. Sería su particular desfiladero de las Termópilas, pues impediría que el enemigo rodease a sus veteranos legionarios. Con todo, a día de hoy se desconoce el lugar exacto en el que se luchó a pilum y gladius contra los britanos de Boudica. Dando ofrece, en este sentido, una posibilidad en su obra: «La ubicación más probable se encuentra en las proximidades del actual pueblo de Mancetter, en la frontera entre los condados de Warwichshire y Leicestershire».

Fuera donde fuese la batalla, lo cierto es que en ella tanto la táctica romana como el lugar seleccionado para combatir al ejército de Boudica hicieron que 10.000 legionarios pudieran enfrentarse en igualdad de condiciones a un contingente de entre 120.000 y 230.000 hombres. En palabras de Tácito, el «mayor ejército que se hubiera reunido jamás».

La contienda se desarrolló en tres sencillas partes. En primer lugar, los legionarios lanzaron sus «pilum» contra aquellos guerreros sin armadura (solo llevaban un escudo) y que combatían casi desnudos. Después, la infantería logró resistir la embestida total de los bárbaros y, finalmente, la caballería del Águila rompió su formación por el flanco. Aquel día fueron 80.000 los britanos que dejaron este mundo. Los restantes fueron hechos prisioneros o huyeron. Sobre el destino de Boudica existen varias teorías. Unos afirman que murió en batalla. Otros, que se suicidó posteriormente.

Ricardo Robaina Mederos