
https://periodicoleal.com/rueda-de-prensa-medicos-por-la-verdad.html
LA LIBERTAD, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD. Politicamente MUY incorrecto.
Categoría: DIVULGACIÓN


Por Luis Lasala
Ante la gran cantidad de desinformación que circula por redes, diarios, tv, etc. cada son más los que se cuestionan la existencia misma del Virus de Wuhan.
Se cuestiona su existencia, se cuestiona la efectividad de las medidas preventivas, se cuestiona a médicos y enfermeras que han visto y vivido sus efectos, se cuestiona todo, y sin embargo, el Virus existe.
Vamos a despejar dudas. Nos remontamos a 1999. En este año, y tras una de las crisis del Estrecho de Taiwán entre China y esta isla, el General del Ejército de Liberación Popular chino Jin Liang escribió un libro: Irrestricted War (Guerra sin restricciones) En el, admitía que en caso de enfrentamiento bélico con Estados Unidos, China estaría en desventaja. Era necesario desarrollar una estrategia que aunque violase todas las restricciones y tratados de la guerra convencional, permitiese a China alzarse con la victoria.
Guerra de guerrillas, nuclear, química, bacteriológica, todo debía desarrollarse para alcanzar la supremacía. Aquí, a partir de esta idea, comienza una carrera por encontrar un virus que permita poner en jaque al enemigo.
En 2003 comienza su andadura en la lab. P4 de Wuhan la Dra. Shi Zhenli, especialista en coronavirus, y fanática de los murciélagos.
Desde 2003 hasta 2010, Shi no deja una cueva o gruta sin remover, en busca de murciélagos portadores de estos virus, y analizando todo lo que pilla. En 2010 encuentra un coronavirus en el murciélago de herradura, compatible en un 96% con el SARS- CoV. Pero que en su estado natural, no es capaz de atravesar la barrera interespecies.
Es decir, puede infectar a otros animales, pero no al hombre. A raíz de sus investigaciones, encuentra una proteína presente en otros virus humanos, que debidamente insertada en su virus permite a este infectar a todo bicho viviente, incluidos los humanos. Sin embargo sus efectos no van mucho más allá de los que podría provocar una mala gripe. Es necesario dotar a su criatura de una capacidad infecciosa y letal sin precedentes para que se ajuste a lo que el Partido Comunista Chino requiere.
Como si de un «Corta y Pega» se tratase, se dedica a insertar trocitos de otros virus en el suyo.
A continuación, algunas capturas de pantalla, de artículos de la Dra. Shi Zhenli publicados en la revista Nature y Nature Medicin a partir de 2015 en los que comunica sus avances.




Cuando la comunidad científica leyó sus estudios, y comprobó sus trabajos, quedó horrorizada. El Dr. Virólogo Simón Wein-Hobson del Instituto Pasteur de Francia dijo: «Si este virus escapa, nadie puede predecir su trayectoria» y no le faltaba razón. Experimentos realizados en ratones primero, y monos después, mostraron daños irreversibles en los pulmones. Aparte de otras múltiples patologías. Pese a la cantidad de desinformación, es un virus muy conocido y estudiado.

En Octubre de 2014, la Admón. Obama, retiró los fondos para investigación al Laboratorio de Wuhan, y muy especialmente, a la Dra. Shi, en cuanto se conoció la gravedad de lo que allí se cocía. En 2019, un equipo de virólogos hindú, secuenció y publicó el genoma.

En el, se aprecian insertos aparte del SARS-CoV, del VIH (SIDA), MERS, Y SARS.
Este cocktail es lo que hoy conocemos como COVID-19 o Virus de Wuhan. Pero los tentáculos de Xi Jimpin son muuuuuy largos y abarcan a todas las esferas de influencia occidentales. Toda la información «desapareció» de las redes, de un día para otro.
La captura adjunta, muestra un fragmento de un artículo que Danny Sohan Exagente del MOSAD publicó en el «Diario de Estudios de Defensa» en 2015, y donde describía los planes del PCCh y el desarrollo de armas biológicas.





+
Impedimos que un niño de 12 años coma las chuches que quiera, pero dejamos que decida cambiarse de sexo. Nos preocupa el efecto a medio plazo de su más mínima obesidad, pero permitimos que sea sometido a tratamientos hormonales irreversibles que alientan una futura mutilación genital. Negamos (justamente) la capacidad de un menor para consentir en una relación sexual con adultos, pero condenamos al oprobio público y al escarmiento mediático a quien niegue a un niño, que lo ignora todo sobre el sexo, su capacidad para consentir, inducido por adultos, en intervenciones químicas o quirúrgicas sobre su sexo.
No. Quienes “dejan”, “permiten” y “condenan” son ideológicamente -y, en algunos casos, incluso personalmente- los mismos que ayer (y, como ahora, en nombre del Progreso y los Derechos) jaleaban la pederastia como una forma de liberación sexual.
Dos filósofos han denunciado esta hipocresía y estas contradicciones en un reciente artículo en Le Figaro: se trata de Olivier Rey, matemático y filósofo y miembro permanente del Instituto de Historia y de Filosofía de las Ciencias y la Técnica, y Jean-François Braunstein, profesor de Filosofía en la Universidad de París-I Panteón-Sorbona.
En las últimas semanas, con ocasión del caso Matzneff, nos hemos preguntado: ¿cómo hemos podido, en los años 70 y 80, ser tan condescendientes con los adultos que reivindicaban haber tenido relaciones sexuales con niños o adolescentes muy jóvenes? Cuestión, cuanto menos, sesgada. De hecho, es falso decir que, en los años 70 y 80, “nos” mostrábamos particularmente condescendientes al respecto. Una minoría, que pretendía encarnar el progreso y el sentido de la historia, creía que eso estaba bien y relegaba a todos los que no pensaban igual del lado de los idiotas, los reprimidos, los reaccionarios podridos.
Bernard Kouchner [co-fundador de Médicos sin Fronteras y Médicos del Mundo, exministro de Sanidad con Lionel Jospin y luego de Asuntos Exteriores con Nicolas Sarkozy], situado en uno de los primeros lugares en la lista de firmantes de una petición que, en 1977, defendía el derecho a tener relaciones sexuales con niños, invoca el ambiente de la época: “Otros tiempos, otras costumbres. El periodo era estúpidamente laxo y permisivo”.
El periodo es la excusa perfecta. Si la población era realmente tan laxa y permisiva (tan falta de common decency), no habría sido necesaria una petición para permitir lo que la mayoría reprobaba. Kouchner debería haber dicho: el pequeño círculo al que yo pertenecía, que en su lucha contra el “orden moral” sermoneaba a Francia, era “estúpidamente laxo y permisivo”.
Más grave aún. Los que hoy se llaman “progresistas” son los primeros en indignarse por las fechorías del pasado. Muchos de ellos son los impulsores diligentes o, en su defecto, los acompañantes indulgentes de las violencias inéditas cometidas contra los niños. Es lo que sucede, por ejemplo, con esta nueva maravilla: los niños que el Estado certifica que no tienen padre. Genealogía truncada, organizada por el poder público: existe el derecho de la mujer a tener un hijo sin padre, pero «no el del niño a tenerlo, cualquiera que sea el momento para ello» (declaración del diputado Jean-Louis Touraine, relator del proyecto de ley bioética, en la comisión parlamentaria, 11 de septiembre de 2019). Evidentemente, los niños sin madre no tardarán en llegar: el «vientre de alquiler para todos» está ya de camino.
Dichos niños serán muy ingratos si se quejan: no sólo llegarán al mundo con una calidad mínima garantizada debido a la selección de gametos y al diagnóstico preimplantacional, sino que además podrán cambiar de sexo si el que les ha sido “asignado” no les convence.
Pero la diferencia sexual no es una nimiedad: dado que la humanidad está formada por hombres y mujeres, nadie puede pretender ser, él sólo, depositario de la humanidad. La sexuación desmiente el fantasma de la omnipotencia y la plenitud personal, e inscribe en cada uno de nosotros el límite. Comprendemos que para el niño enfrentarse a la diferenciación sexual puede generar dificultades. Y en algunos casos incluso grandes dificultades. Es responsabilidad de los padres, los adultos y las instituciones ayudarlos de la mejor manera posible a superarlos. Pero ha surgido otra idea: proponer a todo el que no esté satisfecho con su sexo que lo cambie. Y esto, en edades cada vez más tempranas.
Así, en Estados Unidos, como en el Reino Unido y en el norte de Europa, a un niño de unos doce años con disforia de género se le puede proponer, si los padres lo permiten, un tratamiento con “bloqueadores de la pubertad” para que tenga tiempo para reflexionar. A continuación, a los 15 o 16 años, el adolescente, que en realidad sigue siendo niño, puede por voluntad propia, lanzarse a una “transición” guiada por hormonas, cuyos efectos son en su mayoría irreversibles (desconociendo también si este tipo de medicación, que deberá ser tomada de por vida, tiene a la larga efectos nefastos sobre la salud), para pasar, en última instancia, por quirófano a partir de los 18 años.
Los hechos dicen que al “bloqueo de la pubertad” sigue, en la casi totalidad de los casos, una “transición” efectiva. Lo cual es lógico: al impedir que el cuerpo madure, el tratamiento también impide que el cerebro lo haga, con el pretexto de dar tiempo para la reflexión; pero lo único que hace es paralizar la situación en espera de que el paciente llegue a la mayoría de edad para que la “transición” emprendida llegue a su conclusión. Dicho de otro modo: se carga sobre la voluntad de un niño de 11 ó 12 años el peso de decidir la puesta en marcha de un proceso de cambio de sexo.
Comparemos esto con la severidad con la que son condenadas hoy en día las relaciones sexuales entre adultos y niños o jóvenes adolescentes. Aunque estas relaciones fueran “consentidas”, la ley estima que los niños y los jóvenes adolescentes son demasiado jóvenes para que el “consentimiento” en cuestión, si existe, autorice a un adulto a tener relaciones sexuales con ellos. Pero en este caso, ¿qué habría que pensar de las personas para las cuales el deseo expresado por niños de la misma edad, o aún más jóvenes, de cambiar de sexo, es ley, por lo que consideran que es necesario responder proporcionándoles los tratamientos adecuados? ¿Demasiado jóvenes para que sea verdad su consentimiento a una relación sexual con un adulto, pero suficientemente maduros para comprometerse a una “transición” de un sexo a otro?
Por el momento, en su conjunto los médicos y la administración del Ministerio de Sanidad son, en la práctica, más prudentes en Francia que en Estados Unidos o el Norte de Europa. Sin embargo, podemos confiar en que los detractores del “retraso francés” obtendrán rápidamente un alineamiento con lo que es ya costumbre en los países más “avanzados”.
En el Reino Unido, la multiplicación de casos tratados por la sanidad pública en el Gender Identity Development Service (GIDS) es asombrosa: de 97 en 2009-2010 a 2590 en 2017-2018 [un crecimiento de casi el 2500% en una década]. Y la lista de espera no deja de aumentar ante el flujo de peticiones. Una serie de vídeos en internet se encargan promoverlo entre los niños, y los padres tienen cada vez más dificultades en ofrecer resistencia, porque el mensaje que reciben de manera insistente es que los buenos padres son los que “acompañan”. Es lo que muestran las películas. Y la televisión.
En Estados Unidos, un niño, Jazz Jennings, ha hecho pública su “transición” de niño a niña en I Am Jazz, un reality show del canal TLC (The Learning Channel), en el que se le ve con su familia, sus amigos, en el colegio. La primera temporada fue emitida en 2015; la quinta, emitida a principios de 2019, acompañó a Jazz hasta la clínica en la que se llevó a cabo la operación de “confirmación de género”.
Cuando Jazz tenía sólo siete años, sus padres lanzaron la Fundación TransKids Purple Rainbow en apoyo de los jóvenes transgénero. Estos son los padres que se pone como ejemplo a seguir. Los que actúan de otro modo son unos monstruos, peores que los Thénardier, quienes por malos que fuesen no se habrían opuesto a que Cosette se convirtiera en Nicolás [alusión al matrimonio de posaderos en Los Miserables, de Víctor Hugo, a quienes Fantine entrega su hija Cosette para que se ocupen de ella. La alusión a Nicolás tal vez tenga que ver con el protagonista de las novelas de René Goscinny El pequeño Nicolás, para seguir en ámbito literario; ndt].
El documental Trans Kids: It’s Time to Talk, realizado por la psicoterapeuta Stella O’Malley y difundido en el Reino Unido en noviembre de 2018 por Channel 4, incluye el testimonio desgarrador de una madre sometida por este contexto: ¿cómo podría ella convertirse en la madrastra tránsfoba que se opone a la “transición” que quiere su hija y que el sistema de salud pública británico propone? Al mismo tiempo, piensa en la posibilidad de que su hija, años más tarde, se arrepienta de su transformación y le reproche el haberse sometido al ambiente: “¿Quién puede asegurar que Matt no nos diga, a los 25 años: ‘¡Era un niño, tenía once años! ¿Por qué me habéis hecho esto? No me dejabais comer chocolate, o hacer esto o lo otro, ¿por qué entonces habéis tomado la decisión de darme inhibidores de la pubertad?’”.
Tiene razón en plantearse la pregunta: hay personas que, años más tarde, se han arrepentido de su “decisión”, y desean volver a su sexo original, desean “detransicionar”. Pese a ello, recordar las dificultades a las que tienen que hacer frente los transexuales después de su “transición” es casi imposible, sería “hacerle el juego” a los tránsfobos.
Cuando James Caspian, un psicoterapeuta que ha acompañado a un gran número de jóvenes durante su “transición” quiso llevar a cabo un estudio sobre los transgénero que, más tarde, se han arrepentido de haber seguido este camino, la universidad de Bath Spa rechazó el proyecto alegando que era “potencialmente políticamente incorrecto” y podía dañar la reputación de la universidad en las redes sociales. Una universidad debe estar del lado del progreso; y el progreso es la felicidad que la “transición” garantiza.
Stella O’Malley tenía razones muy personales para realizar este documental sobre los niños “trans”. Nació en los años 70 en Dublín, y toda su vida se sintió un chico, vivió como un chico. Cuando llegó la pubertad, fue una tragedia: la transformación de su cuerpo desmentía lo que ella quería y pretendía ser. Pero esta tragedia fue también un pasaje. Ahora, con la distancia, Stella O’Malley constata: “Emergí como mujer y soy feliz de ser mujer. Me casé y tengo dos hijos a los que amo. Ya no consigo ver en mí a ese niño que yo era”.
Sin duda, la evolución no siempre es tan favorable. No obstante, en la mayoría de los casos, antes de la existencia de los “tratamientos”, los raros casos de disforia de género eran estados temporales que se reabsorbían con el paso a la edad adulta. Sería positivo tenerlo en cuenta: la feminista Camille Paglia acusa a los «propagandistas transgénero» de «abuso infantil» y afirma que «los padres no deberían hacerle esto a sus hijos».
Stella O’Malley se da cuenta de la suerte que tuvo: “Si llego a nacer treinta y cinco años más tarde, estoy segura de que habría sido ese niño que está siempre en internet, elige recibir el tratamiento hormonal y transiciona, estoy convencida de ello”. Piensa que la mayoría de los niños que deciden transicionar se equivocan, como se hubiera equivocado ella: «Los desorientamos. Creo que están confundidos y nosotros los desorientamos».
En los tiempos caóticos en los que vivimos, es muy difícil proyectarse hacia un futuro de varios decenios. Si sobreviniera un colapso, como predicen algunos, las personas recordarían con incredulidad, en medio de las ruinas, esta moda “trans” que agitó al mundo cuando estaba al borde del abismo. Si la trayectoria se mantiene igual, del mismo modo que los “progresistas” de 2020 se alarman de la libre sexualidad con niños y adolescentes muy jóvenes que era “tendencia” defender e impulsar unos decenios antes, los “progresistas” de 2050 se alarmarán al saber que, en 2020, era considerado progresista proponer la “transición” de un sexo al otro a los muy jóvenes. Los que hoy animan o simplemente admiten las “transiciones precoces” dirán: era la época. Pero no, no era la época: eran ellos.
FUENTE: ALERTANACIONAL

La imprevisión del Gobierno socialista-comunista ante la extensión del coronavirus le ha llevado a una huida hacia adelante que ya está empezando a tener efectos muy negativos en el suministro.
Mientras el Gobierno se dedica a instigar caceroladas contra la monarquía para así distraer la atención sobre su mala gestión de esta crisis sanitaria, han empezado a ocurrir cosas que auguran momentos aún más difíciles. Este martes, la requisa por parte del Gobierno de 150.000 mascarillas sanitarias en Jaén dejó desabastecida a la sanidad andaluza, que es la que había encargado ese material a la empresa que sufrió la requisa, una empresa que además fue difamada desde el Gobierno, que presentó la recogida como una incautación, lanzándose varios medios a propagar falsas acusaciones contra esa firma, que ya ha desmentido el bulo del Gobierno. Esa medida ha provocado una protesta del Gobierno andaluz al Gobierno central.
Este jueves el problema ha surgido en la región con más casos de coronavirus en España: la Comunidad de Madrid ha denunciado que el Gobierno retiene en las aduanas el material sanitario que necesita: “Desde que estamos en el estado de alarma, nosotros como comunidad no podemos comprar material y tenemos retenido en las aduanas material de todo tipo”, ha denunciado la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, añadiendo: “En las últimas 48 horas, no nos ha llegado ni una sola mascarilla, absolutamente nada para los hospitales. Estamos trabajando a mínimos”. Esto después de que el Gobierno de Sánchez haya centralizado la distribución de ese material.
En respuesta a esas acusaciones, hoy el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha negado que haya requisas y ha asegurado que ese material ya se ha enviado. Pero a decir verdad, la credibilidad del ministro y de todo el Gobierno está ya muy tocada después de pasarse semanas restando importancia a esta amenaza sanitaria. Que ahora niegue requisas mientras la propia Guardia Civil las anuncia en su web es la guinda que faltaba para confirmar que en este difícil momento el ejecutivo sigue mintiendo a los españoles para tapar los efectos de su imprevisión y sus improvisaciones, y también de algo que viene caracterizando a la facción más extremista de este Gobierno: su torpe empeño en despreciar la ayuda de la iniciativa privada, maltratando a las empresas que la ofrecen generosamente, una política ideológica y sectaria que tiene su máxima plasmación en los mensajes de Podemos y de Izquierda Unida contra la sanidad privada.
Hoy Libre Mercado informa que las requisas generalizadas de material sanitario por parte del Gobierno español están frenando su importación: “El riesgo de que el material sea requisado en frontera ha hecho que muchos fabricantes se nieguen a vender a clientes en España, ya que nadie les asegura que van a cobrar”. Pasa lo mismo con los importadores: las empresas españolas que compraban ese material en el exterior están recibiendo un claro incentivo para dejar de hacerlo: “Illa lo que hace es quitárnoslo y llevárselo a Madrid”. A esto hay que añadir que el Gobierno no explica cómo, cuándo y en qué cuantía va a pagar a las empresas que sufren las requisas, a lo que hay que añadir los retrasos del Gobierno en los pagos. Como señala @absolutexe, en enero de este año “la administración central del estado debía a sus proveedores 488 millones de euros”. Se trata, además, de un problema que no se limita a las mascarillas: también afecta a los guantes de nitrilo, hisopos, gafas de protección, batas desechables e impermeables, soluciones hidroalcohólicas y respiradores. Primero nos ha tocado pagar la imprevisión del Gobierno y sus retrasos a la hora de adquirir ese material, y ahora nos tocará pagar sus modos autoritarios.
La actuación del Gobierno de Sánchez no es la propia de un estado de alarma, ni siquiera de un estado de excepción. El ejecutivo está aplicando unas formas propias de una economía de guerra, y para más inri al estilo soviético. De hecho, este desastre que está provocando con la importación de material sanitario empieza a recordar mucho a la Prodrazvyorstka, la política de requisas impuesta por Lenin. Esa medida se puso en marcha en 1918 cuando la Rusia bolchevique empezó a sufrir el desabastecimiento de grano. La ocurrencia de los comunistas fue confiscar a los campesinos primero el grano, y después el forraje, las patadas y la carne, en muchos casos pretendiendo obligarles a producir estos artículos sin garantizar siquiera un pago por ellos. En agosto hubo en Tambov una revuelta campesina contra esas requisas, que fue brutalmente reprimida por los comunistas, dejando 240.000 muertos entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag, el sistema de campos de concentración instaurado por la dictadura de Lenin.
La represión también alcanzó a los hambrientos obreros de las fábricas que se declararon en huelga por las duras condiciones impuestas por los bolcheviques: en abril de 1919, en la fábrica de Putilov, 900 huelguistas fueron detenidos y 200 fueron ejecutados sin juicio previo. El propio Lenin animaba a matar a los huelguistas, tachándolos de saboteadores: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje”, le dijo a Vladimir Smirnov en un telegrama el 29 de enero de 1920 ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales. El resultado de estas políticas leninistas fueron hambrunas masivas en las que murieron entre 3,9 millones y 7,75 millones de rusos, kazajos y tártaros. Hay que decir que el propio Lenin fomentaba estas desdichas, bajo la premisa de cuanto peor, mejor, en la creencia de que la desesperación de las masas a causa del hambre les haría más favorables a los comunistas: “Todas las consideraciones indican que más adelante no lo haremos, porque en ningún otro momento, además del hambre desesperada, nos dará ese estado de ánimo entre la masa general de campesinos que nos garantizaría la simpatía de este grupo”, escribió en una carta dirigida al Politburó el 19 de marzo de 1922 que se conserva en la librería del Congreso de EEUU.
A la vista de los planteamientos del primer dictador comunista, en este momento empieza a resultar más escalofriante que nunca acordar de que al menos dos ministros del Gobierno, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, son admiradores de Lenin. Recordemos que en marzo de 2013, sólo un año antes de fundar Podemos y en una conferencia para las Juventudes Comunistas, Iglesias llegó a compararse con Lenin en su papel de títere de los alemanes para desestabilizar a la Rusia zarista, pero en su caso con la dictadura islámica de Irán ocupando el sitio de Alemania. ¿Qué recetas y qué resultados hemos de esperar de un Consejo de Ministros en el que se sientan totalitarios que admiran a ese dictador criminal que mató de hambre a millones de personas? Desde luego, tenemos el peor gobierno posible en una situación tan crítica como ésta.
FUENTE: Outono.net

Los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad sobre el Covid-19 deja ya 17.395 casos de contagio en España, 15.485 activos, tras la muerte de 803 personas y 1.107 pacientes recuperados.
Se han contabilizado 498 fallecidos en Madrid, 62 en Castilla-La Mancha, 55 en Cataluña, 53 en la comunidad Vasca, 43 en Castilla y León, 24 en la Comunidad valenciana, 23 en Andalucía, 15 en Aragón, nueve en Extremadura, cinco en La Rioja, cuatro en Navarra, cuatro en Galicia, tres en Canarias, dos en Baleares, una en Asturias y una en Cantabria.
La Comunidad de Madrid acumula el mayor número de casos confirmados con 6.776.
El coronavirus tiene actualmente una incidencia en la población de España de 36 casos por cada 100.000 habitantes y la cifra de curados representa un 6,4% del total de casos. Al menos 939 personas están ingresadas en la UCI.
Mientras en China remiten las muertes y los contagios, la expansión del virus por el resto del planeta ya supera los 190.000 contagiados en 160 países. En Europa, que ha decretado el cierre de sus fronteras durante 30 días para contener el virus, Italia es el primer país con mayor número de casos y el segundo del mundo, seguido de España, segundo a nivel europeo y cuarto a escala global.
FUENTE: Despiertainfo

La crisis del coronavirus en España no se percibió como tal por el Gobierno hasta hace menos de una semana. Este sábado el presidente Pedro Sánchez ha declarado el estado de alarma, pero hace unos días el Ejecutivo de coalición PSOE-Podemos restaba importancia al asunto y animaba, por ejemplo, a acudir a las manifestaciones masivas que por el día de la mujer se celebraron en las principales ciudades españolas.
El pasado 13 de febrero, hace justo un mes, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, insistió en que en España «no hay coronavirus», y por ende «no existe riesgo de infectarse», y señaló que la ansiedad social que se está generando está «un poco fuera de lo razonable».
Más de quince días después de estas declaraciones, Simón seguía mostrándose optimista al respecto. Según se percibía entonces, «casi todos (los casos) están asociados a grupos bien identificados que se han producido a partir de casos conocidos, con lo cual no han aumentado sino que incluso se han reducido algunas de las zonas con las que teníamos dudas sobre el origen y una posible transmisión comunitaria asociada a esos posibles casos». Y enfatizó: «no hay una avalancha de casos».
En esa misma comparecencia, y a preguntas de los periodistas sobre la manifestación del 8M que iba a celebrarse un día después en Madrid, dijo que él no iba a decirle a nadie lo que tenía que hacer pero que si su hijo se lo preguntaba, le diría «que haga lo que quiera». También apuntó que la manifestación «es una convocatoria para nacionales en la que en principio participan nacionales pero no quiere decir que no haya extranjeros ni tampoco algunos de alguna zona de riesgo pero no es una afluencia masiva de personas de zonas de riesgo».
Sobre el tema de las manifestaciones del 8-M no sólo ha sido Fernando Simón el que adoptó esta actitud. El Gobierno animó activamente a participar; de hecho, a la marcha envió a la vicepresidenta Carmen Calvo, a la mujer del propio presidente, Begoña Gómez, y a otras ministras, como Irene Montero, que ha dado positivo en COVID-19.
Después, siempre se ha negado a hacer autocrítica al respecto. El propio ministro de Sanidad, Salvador Illa, en su comparecencia del pasado martes justificó la celebración de dichas marchas alegando que el «cambio de la situación» e impacto del coronavirus en España se produjo «el domingo al anochecer». «Hemos tomado las medidas que hemos considerado oportunas en el momento en que las hemos considerado oportunas. (…). La situación del lunes no es la misma que la del domingo, o que la del sábado. Esto va a ser así».
A continuación repasamos otras fechas clave en esta cronología que ha recopilado el director de Sin complejos, de esRadio, Luis del Pino:
31 de enero: primer diagnosticado por coronavirus en España (un turista italiano en Tenerife). Pedro Sánchez se prepara para acudir al día siguiente a la cumbre de Beja, donde piensa hablar de cambio climático con sus socios europeos. Diez días antes, ha declarado la emergencia climática en España. Ese mismo 31 de enero, Fernando Simón declaraba que España no iba a tener «más allá de unos cuantos casos diagnosticados».
9 de febrero: segundo diagnosticado en España. Pedro Sánchez se ha reunido tres días antes con Quim Torra para su operación diálogo y ha firmado con Ada Colau dos días antes un convenio de colaboración. Después se ha recluido con su gobierno en Quintos de Mora para abordar los planes legislativos y presupuestarios.
13 de febrero: 3 casos diagnosticados. Pedro Sánchez ha anunciado dos días antes su ley de eutanasia. El día anterior, en el Congreso, ha anunciado también que actualizará la Ley de Memoria Histórica. El mismo 13 de febrero pone un mensaje en Twitter lamentando la cancelación del Mobile World Congress y diciendo que esa cancelación es «una decisión que, de acuerdo con los expertos y la información disponible, no responde a razones de salud pública en España».
24 de febrero: 4 casos diagnosticados. Cuatro días antes, Pedro Sánchez ha empezado a discutir con nuestros socios de la UE los presupuestos europeos tras la salida del Reino Unido. Dos días antes, Pedro Sánchez hablaba en Twitter de la supuesta brecha salarial y de Antonio Machado. El día anterior presentaba la candidatura del PSOE a las elecciones gallegas.
25 de febrero: 8 casos diagnosticados. Pedro Sánchez se hace la foto en la reunión Interministerial sobre el coronavirus, sin tomar ninguna medida, y anuncia el calendario legislativo, afirmando en Twitter que «España necesita un Gobierno de acción, resolutivo y ejecutivo».
26 de febrero: 14 casos diagnosticados. Pedro Sánchez reafirma en el Congreso su compromiso con el diálogo en Cataluña, recibe a Torra con todos los honores en Moncloa y sentencia en Twitter que «el machismo mata». El Ministerio de Sanidad decía en Twitter que aquellos que hubieran venido de zonas de riesgo podían hacer vida normal.
27 de febrero: 26 casos diagnosticados. El Congreso aprobaba, a solicitud del gobierno, el nuevo techo de gasto.
28 de febrero: 45 casos diagnosticados. Pedro Sánchez declara en Twitter «somos un Gobierno resolutivo, de acción, comprometido con el diálogo territorial» y preside la reunión de la Comisión Delegada para el Reto Demográfico.
29 de febrero: 59 casos diagnosticados. Pedro Sánchez habla en Twitter de las medidas que piensan tomar para hacer frente a la revuelta de agricultores y ganaderos.
1 de marzo: 84 casos diagnosticados. Pedro Sánchez presenta en Vitoria la candidatura del PSOE a las elecciones vascas y vuelve a defender lo que él llama «diálogo» en Cataluña.
2 de marzo: 125 casos diagnosticados. Pedro Sánchez reúne al Comité Federal del PSOE para hablar del proyecto de nueva Ley Educativa. Reafirma en Twitter el compromiso de su gobierno con la descarbonización.
3 de marzo: 169 casos diagnosticados y 1 muerto. El gobierno de Pedro Sánchez presenta sus proyectos de Ley Educativa y de Ley de Libertad Sexual.
4 de marzo: 228 casos diagnosticados y 2 muertos. Pedro Sánchez se hace la foto con el personal del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, mientras sigue sin tomar ninguna medida de contención. Eso sí, transmite por Twitter sus «condolencias a las familias de los fallecidos con coronavirus en Euskadi y Valencia» y su «solidaridad con las personas afectadas por este virus». Participa también en el Consejo de Seguridad Nacional, al que asiste por primera vez Pablo Iglesias.
5 de marzo: 282 casos diagnosticados y 3 muertos. Pedro Sánchez anima a través de Twitter a participar en los actos del 8M.
6 de marzo: 365 casos diagnosticados y 8 muertos. Pedro Sánchez sigue animando a través de su cuenta de Twitter a conmemorar el 8M, porque «sin feminismo no hay futuro».
7 de marzo: 430 casos diagnosticados y 10 muertos. El PSOE dice en su cuenta de Twitter que «hay que salir a llenar las calles» al día siguiente, 8M.
8 de marzo: 674 casos diagnosticados y 17 muertos. Pedro Sánchez y el PSOE echan el resto en las redes animando a conmemorar, también en las calles, el Día Internacional de la Mujer.
FUENTE: Libertad Digital


Por Luis Rajadel
Lo que más me atrae es la calidad de los afloramientos. Es un lugar único para la investigación geológica por la escasa cobertura vegetal, que en otros lugares impide acceder a la información.
Recompensa la labor científica de toda mi vida. Es un premio a mi trayectoria y a las aportaciones en aspectos generales de la sedimentología.
Las calizas muestran capas que presentan variaciones y yo estudio a qué se deben. La historia de la tierra y de la vida quedan reflejadas en los sedimentos. La caliza registra las condiciones climáticas y cómo han evolucionado, también revela la presencia de gases en la atmósfera y el impacto de los seres vivos.
Son, desde mi punto de vista, dos errores.
El calentamiento actual es de muy corto recorrido. Si cogemos el Cuaternario con sus periodos glaciares (fríos) e interglaciares (cálidos), estos siempre han sido más calientes que el actual. El óptimo climático tras la última glaciación llegó hace 10.000 años y, desde entonces, la tendencia a largo plazo es de enfriamiento. El sol tiende a menos actividad y esta condición se dio en periodos de temperaturas bajas. Vamos en esa dirección.
Así es. Y el enfriamiento se debe al descenso de la actividad solar.
Hay muchas causas de la evolución de los climas, algunas desconocidas. Pero, si se establece una correlación entre concentración de CO2 y temperatura, no encajan para nada. Hay momentos en que sube el CO2 y la temperatura baja. No hay relación.
En la ciencia no hay tal consenso, sino un debate permanente. El consenso es solo político.
El clima ha cambiado siempre y lo ha hecho sin nuestra intervención.
Ni de largo ni de medio ni de corto alcance.
Eso que lo aclaren los políticos.
Hay una razón. Más de la mitad de las reservas de petróleo del mundo están en el Golfo Pérsico y una cuarta parte del consumo del planeta pasa por el estrecho de Ormuz. El suministro es frágil y el mundo occidental quiere independizarse de esa fuente de abastecimiento energético.
En mi opinión, sí. Los precios actuales están condicionados por los conflictos entre suníes y chiitas. El mundo árabe marca el precio. Hay que librarse de esa dependencia y de esa inestabilidad.
Obedece a motivos políticos, pero no tiene sentido. La mayoría de los vegetales está a mitad de su rendimiento para procesar este gas y si se duplica la concentración de CO2 crecerán el doble.
El CO2 se disuelve mejor en el agua de los océanos con bajas temperaturas. Al enfriarse el mar, diluye el CO2 y lo rebaja en la atmósfera. Es así de simple. La correlación que mostraba Al Gore estaba invertida en causa y efecto. El calentamiento se adelanta a la concentración de CO2 y no al revés.
Totalmente.
Sí. Por ejemplo, en un debate de La 2, al que fui invitado, no pude exponer mis argumentos por el griterío que había en contra.

El feminismo ha descrito al género masculino como privilegiado y al femenino como oprimido. Sin embargo, un análisis tanto de la situación actual como de la realidad histórica nos muestra un cuadro mucho más complicado en el que ambos sexos son simultáneamente privilegiados y oprimidos en distintas áreas de la vida.
Nuestra entrada tratará sobre el privilegio femenino, y para ello traduciré dos listas: la de Ballgame, publicada en Feminist Critics, y la de Sweating Through Fog. Recordemos que los autores son estadounidenses y por tanto habrá algunas diferencias culturales (por ejemplo la número 14 de Ballgame no se aplica a los países hispanohablantes). Si bien las dos listas repiten algunos puntos, la de Sweating Through Fog me gustó más, pero ambas son complementarias al abordar distintos aspectos del privilegio femenino.
A continuación mostramos la lista de Ballgame. En negrita encontrarán los puntos que considero más universales y/o relevantes.
Como mujer…
1. Tengo muchas menos probabilidades de morir asesinada que un hombre.
2. Tengo muchas menos probabilidades de terminar suicidándome que un hombre.
3. Tengo menos probabilidad de ser víctima de una agresión violenta que un hombre.
4. Probablemente me han enseñado que es aceptable llorar.
5. Probablemente viviré más años que un hombre.
6. La mayor parte de la gente no considerará que mi valor como persona está exclusivamente vinculado a cómo de alto asciendo en la jerarquía [laboral].
7. Tengo muchas más posibilidades de ser considerada una compañera sentimental valiosa para alguien, incluso si no tengo empleo y apenas dinero, que un hombre.
8. Se me proporciona mucha más libertad para formar amistades íntimas que a un hombre.
9. Mis probabilidades de sufrir una herida o enfermedad relacionadas con el trabajo son significativamente inferiores que para un hombre.
10. Mis probabilidades de morir en el trabajo son una pequeña fracción que las de un hombre.
11. Si rechazo pelear [físicamente, cuando me desafían], es poco probable que esto dañe mi reputación con mis iguales o que se ponga en cuestión mi valía como compañera sexual.
12. Normalmente no se espera que sea capaz de ejercer la violencia. Si carezco de esta capacidad, generalmente no será percibido como una nefasta deficiencia personal.
13. Si nací en Norteamérica después de la Segunda Guerra Mundial, puedo tener la certeza de que mis genitales no fueron mutilados poco después de nacer, sin anestesia.
14. Si intento abrazar a un amigo en un momento de júbilo, es mucho menos probable que mi amigo se cuestione mi sexualidad o se retire incómodo.
15. Si busco consuelo en el abrazo de un amigo íntimo, podré preocuparme mucho menos sobre cómo mi amigo interpretará el gesto o si mi valía como miembro de mi género será cuestionada.
16. Generalmente no estoy forzada por las reglas de género a portar una armadura emocional en mis interacciones con la mayoría de las personas.
17. Con frecuencia soy el centro emocional de mi familia.
18. Se me permite llevar ropa que indica “vulnerabilidad”, “delicadeza” y “ser juguetona”.
19. Se me permite ser vulnerable, juguetona y delicada sin poner en cuestión mi valía como ser humano.
20. Si interactúo con los niños de otras personas (particularmente gente que no conozco muy bien), no tengo que preocuparme demasiado de que la interacción sea malinterpretada.
21. Si tengo problemas ajustándome a algunos aspectos de las exigencias de género, tengo muchas más posibilidades que un hombre de encontrar una audiencia comprensiva para discutir lo irrazonable de la demanda, y una menor probabilidad de que mi rechazo a ceder me haga ser percibida como inadecuada para mi género.
22. Tengo menos probabilidad de que se me avergüence por ser sexualmente inactiva que un hombre.
23. Desde mi tardía adolescencia hasta la menopausia, para la mayor parte de los niveles de atracción sexual, es más fácil para mí encontrar un compañero sexual a mi nivel de atractivo que para un hombre.
24. Mi papel en la vida de mi hijo se percibe generalmente como más importante que el papel de su padre.
Ahora la lista de Sweating Through Fog. Una vez más, marcaré en negrita los que considero más universales y/o relevantes. He añadido un hipervínculo para corroborar la afirmación sobre las distintas penas por el mismo delito.
Como mujer…
1. Estoy menos presionada que otros para que participe en conductas arriesgadas, peligrosas y poco saludables: una de las razones por las que vivo más que otros.
2. Puedo escoger profesiones menos lucrativas y no ser llamada una perdedora.
3. Si no llego a la cima de mi profesión, está bien. La gente no juzgará que soy menos por ello.
4. Tengo derecho a los beneficios de una sociedad segura y ordenada, pero nadie espera que ponga en riesgo mi seguridad personal para mantenerla.
5. Tengo el derecho de que la inmensa mayoría del riesgo sufrido en defensa de mi país recaiga sobre los hombros de otros.
6. Se me permite evitar la violencia, e incluso huir de ella, sin arriesgarme a que se rían de mí.
7. Si veo a alguien en peligro, se me permite parar y pensar cuidadosamente sobre el riesgo que corre mi persona antes de salvarlo, sin que mi coraje sea puesto en duda.
8. Tengo el derecho de evitar desafíos peligrosos y arriesgados sin que se me llame cobarde.
9. Cuando soy niña se me permite llorar y decirle a mis padres que tengo miedo de algo. Mis padres no estarán decepcionados conmigo.
10. Tengo el privilegio de que las profesiones realmente peligrosas sean ocupadas por otros.
11. Si cometo un crimen, recibiré menos tiempo en prisión por el mismo delito.
12. Cuando me encuentro con otros en una aterradora situación de vida o muerte, tengo el derecho a que se me evacúe primero, una vez que los niños están a salvo. Los otros pueden esperar.
13. Si acabo asesinada como parte de alguna atrocidad, la gente estará especialmente furiosa y llamarán la atención al hecho particular de que fui asesinada. Cuando otros son asesinados, no es tan escandaloso.
14. Tengo derecho a entregar a mi hijo en adopción, y por tanto rechazar totalmente cualquier responsabilidad financiera y personal que de otra forma tendría.
15. Puedo escoger si quiero ser madre o no, sabiendo que la sociedad presionará al padre para que cumpla con sus responsabilidades financieras, quiera o no quiera.
16. Si soy atacada, espero que otras personas no involucradas y a salvo vengan a defenderme.
17. Si veo a alguien ser atacado, no se espera que ponga en riesgo mi seguridad para defenderlo. Está bien si yo espero a que otros intervengan, y al mismo tiempo está bien si yo critico a otros por no hacerlo.
18. En una disputa relacionada con la custodia, se presupone que soy el mejor progenitor y el más seguro.
19. Tengo el derecho de interactuar con niños que no son míos sin que la gente me mire de modo sospechoso.
20. Si elijo ser madre, la gente lo entenderá si quiero concentrarme exclusivamente en el cuidado diario y personal de mis hijos. La sociedad espera que mi esposo gane el suficiente dinero para hacer que esta opción sea posible.
21. Puedo ser realmente ofensiva cuando alguien me enfada, y llamarlos feos, perdedores, frikis, asquerosos, repugnantes, basura, pusilánimes, pervertidos, gordos [etc.]. Después de todo, tengo el derecho a que no se me trate cruelmente en el trabajo, y el derecho a no escuchar cosas desagradables que puedan hacerme sentir incómoda. Tengo recursos legales si ese derecho no es respetado, y tengo el derecho de dejar eso perfectamente claro en mi entrevista de trabajo.
22. Se me permite aceptar mis cualidades espirituales, adoptar una visión de la vida más elevada y refinada, porque otros pueden encargarse de todo el “trabajo sucio”: jardinería [¿yard work?], recolección de basuras, construcción, pesca, minería, alcantarillado, limpieza de las calles, transporte de larga distancia, manejo de equipajes, pintura, granallado y cementado.
23. Si fracaso en algo, puedo ir a la universidad y estudiar las fuerzas históricas y constructos sociales que hacen la vida más dura para gente como yo. Si otros fracasan, es que no tienen lo que hay que tener.
24. Si fracaso en casi todo, siempre puedo enseñar cursos universitarios que explican por qué gente como yo fracasa tanto.
Los puntos 23 y 24 son más una mofa de los feministas profesionales que un privilegio femenino, pero es cierto que el feminismo permite a la mujer culpar al Patriarcado de sus fracasos, algo que el hombre no puede hacer.
Por supuesto las listas no abarcan todo, y hay muchas otras que tratan este tema como la de Women in Higher Education. De hecho, existe un blog dedicado al tema llamado This Is Female Privilege. Como mencioné al principio, sin embargo, no podemos perder de vista las diferencias culturales, pues los géneros no interactúan igual en todas partes.
Por el momento me gustaría añadir algunos privilegios más. Por ejemplo:
1. Mi falta de agresividad no es percibida como una deficiencia de mi personalidad.
2. La timidez o introversión no suponen un obstáculo tan grande para encontrar pareja como lo sería en un hombre, ni pondrán en cuestión mi valía como miembro de mi género.
3. Puedo disponer de la casa como me plazca, dictando la organización del espacio y su decoración, para que refleje mis prioridades y personalidad.
4. La opresión, dificultades y problemas que experimenta mi género son reconocidos por la mayor parte de la opinión pública y reciben atención especial tanto de las instituciones estatales como de las universidades.
5. Tengo el privilegio de desconocer que mis privilegios existen (como se dijo sobre el privilegio masculino en Amptoons).
Ahora la gran pregunta: ¿Es justo llamar a todos estos puntos “privilegios”? Sinceramente, y a pesar de haber escrito esta entrada, el concepto de privilegio no es tan adecuado cuando hablamos de género (sea el masculino o el femenino) como cuando hablamos de raza, que fue para lo que se ideó, y específicamente para la situación en Estados Unidos. El concepto de privilegio fue creado como categoría de análisis en 1965 por Theodore W. Allen, partiendo de las teorías de Du Bois. No sería hasta 1988 cuando Peggy McIntosh establecería un paralelismo entre el privilegio racial de los blancos y las diferencias entre hombres y mujeres para crear el concepto de privilegio masculino.
El gran problema es que, a grandes rasgos, el privilegio racial no funciona como el privilegio de género. El privilegio racial de los blancos, primero legal y luego social, no implica ninguna obligación legal o social para el blanco, y desde luego ninguna contrapartida ventajosa para el negro. En los roles de género, sin embargo, no ocurre así. Por ejemplo, el hombre puede tener más oportunidades de encontrar trabajo (privilegio) por razones como que no se queda embarazado. Hay, sin embargo, contrapartidas: es devaluado como persona cuando carece de él, y recibe menos apoyo familiar, demostrado en que más del 80% de los sin techo son varones, a pesar de que entre los hombres el desempleo es inferior. Por otra parte, una mujer tiene mucha más posibilidades de ser considerada como pareja pese a estar desempleada que un hombre en las mismas circunstancias (a quien podrían llamar “un perdedor”, insulto que no funciona igual de bien a la inversa).
Algo parecido ocurre con los llamados privilegios femeninos. Veamos por ejemplo el caso de la prohibición de las mujeres en posiciones de combate en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, una prohibición que sólo ha sido abolida este año. Según el punto número 5 de la segunda lista, es un privilegio no tener que participar en el combate para la defensa del país y dejar que lo hagan otros. Creo que todos podemos estar de acuerdo en eso. Por otra parte, también podría interpretarse como opresión. En primer lugar porque es una prohibición, no un derecho, y en segundo lugar porque sin el acceso a puestos de combate a las mujeres se les está impidiendo ocupar los puestos más altos como oficiales (más allá de coronel), además de la libertad de luchar por su país si eso es lo que quieren hacer.
Ahora bien, dándole otra vuelta de tuerca, poder alistarse a las Fuerzas Armadas, tener el empleo estable que ofrece, recibir entrenamiento gratis en una profesión y comenzar una carrera con posibilidades de ascenso, es una opción muy apetecible para varones con pocos recursos, que se alistarían sin pensárselo dos veces si hubieran tenido garantizado (como las mujeres) que nunca iban a desempeñar una función de combate. No subir de rango más allá de coronel (que muy pocos consiguen en cualquier caso), no le resultaría un duro precio a pagar a alguien que comienza en la pobreza o simplemente no puede encontrar trabajo.
Por tanto, cuando en este blog utilicemos el concepto de “privilegio” refiriéndonos al género, será utilizado como categoría de análisis para debatir con términos similares a los que usa el feminismo (para que todos tengamos las mismas armas) pero sin ser tan ingenuos como para pensar que el privilegio por razón de género es equiparable al privilegio racial.
Mi crítica al feminismo en este sentido es que, cuando se hacen listas del privilegio masculino (como la de Amptoons), nunca se especifican los matices o contrapartidas. El feminismo jamás admite que los privilegios masculinos tienen un reverso, como por ejemplo la desechabilidad masculina. Sin embargo, son prestos a criticar que el privilegio femenino sí los tiene, al menos los pocos que admiten la existencia del privilegio femenino en primer lugar.
Cada privilegio tiene sus matices y contrapartidas (opresión), para ambos sexos. La existencia del privilegio femenino no niega la opresión de la mujer en otras áreas, del mismo modo que el privilegio masculino no niega la opresión del varón. Privilegio y opresión son dos caras de la misma moneda: el palo y la zanahoria para mantener a la gente en su lugar.
El feminismo, sin embargo, considera que el privilegio femenino es en realidad sexismo benevolente (una pequeña compensación) y que la opresión del varón es un efecto secundario y no deseado del privilegio. Valoren ustedes, teniendo en cuenta aspectos de la opresión masculina ya tratados aquí (tanto en la actualidad como en el pasado) qué visión de las relaciones entre privilegio y opresión para ambos sexos les parece más ajustada.
Finalmente, quería terminar la entrada preguntándoles qué otros privilegios femeninos se les ocurren, ya sean universales o específicos para sus culturas.

Publicado por The New Paradigm
Comentario: De hecho, y al igual que los días y las noches, las estaciones, los ciclos lunares y solares, así como los ciclos específicos de nuestra galaxia (al igual que para todo el universo), el calentamiento y El enfriamiento del suelo es cíclico y natural .
Lo que también se entiende es que no ha habido “calentamiento” como tal desde 1997. Tome como punto de referencia ciertas partes del mundo para anunciar con fanfarria aumentos en las temperaturas globales n ‘ No es serio ni digno de ciencia.
Entonces, si no hay calentamiento, el término “calentamiento global antropogénico” es una mentira. En cambio, los científicos del IPCC deberían haber tenido la honestidad de hablar del “cambio climático” desde el principio (1988). Pero la honestidad no rima con el beneficio.
Fue en 1958, para ser precisos, cuando la NASA observó por primera vez que los cambios en la órbita solar de la Tierra y los cambios en la inclinación de su eje son responsables de lo que los climatólogos denominan hoy como el “calentamiento” (o “enfriamiento”, según su intención del día). En otras palabras, los humanos son incapaces de calentar o enfriar el planeta conduciendo 4 × 4 o comiendo carne de res.
Pero hasta ahora, la NASA no ha logrado restaurar los hechos tal como son y, en cambio, ha optado por quedarse de brazos cruzados viendo a los liberales / demócratas entrar en pánico por un mundo que se supone que terminará en 12 años debido un exceso de producción de ganado o pajitas de plástico.
Comentario: El IPCC dijo en su informe publicado en octubre de 2018 que era necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 50% para reducir el aumento del calentamiento global, Alexandria Ocasio-Cortez (la demócrata más joven elegida para el Congreso de EE. UU. En 28 años en 2018) declararon en enero pasado que el mundo terminaría en doce años:
“El fin del mundo es en doce años si no abordamos el problema del cambio climático. […] Es una guerra, es nuestra Tercera Guerra Mundial (¡Sic!). ” Fuente
Vuelos líricos en defensa de un “New Deal verde” que ningún demócrata ha votado , lo que dice mucho sobre la sinceridad de sus declaraciones.
Sin embargo, la verdad se parece mucho más al trabajo del astrofísico serbio Milutin Milankovich, que dio su nombre a la teoría astronómica del cambio climático, también llamada The Milankovitch Theory.
Esta teoría explica cómo las variaciones estacionales y latitudinales en la radiación solar, que afectan a la Tierra de diferentes maneras y en diferentes momentos, tienen el mayor impacto en el cambio climático global.
Esta es la razón por la cual los liberales inclinados al clima y obsesionados con el clima ahora han comenzado a afirmar que solo nos quedan dieciocho meses antes de que el planeta muera por exceso de dióxido de carbono o CO2.
Las dos imágenes a continuación permiten ilustrar el tema. El primero muestra una excentricidad orbital de la Tierra casi nula, y el segundo una excentricidad orbital de la Tierra de 0.07.
Este cambio orbital está representado por la forma excéntrica y ovalada de la segunda imagen, que se ha exagerado intencionalmente para mostrar el cambio masivo en la distancia que ocurre entre la Tierra y el Sol, dependiendo de si es perihelio o en afelio.

© Robert Simmon / NASA

© Robert Simmon / NASA
Según lo especificado por Hal Turner en su programa de radio:
“Incluso la excentricidad máxima de la órbita de la Tierra de 0.07 sería imposible de representar a la resolución de una página web. Aun así y con la excentricidad actual de 0.017, la Tierra está 5 millones de kilómetros más cerca del Sol en el perihelio que en el afelio. “
En cuanto a la oblicuidad de la Tierra, o su cambio de inclinación axial, las dos imágenes a continuación ilustran qué tan lejos puede moverse la Tierra tanto en su eje como en su orientación rotacional.
En las inclinaciones más altas, las estaciones terrestres se vuelven mucho más extremas, mientras que en las inclinaciones más bajas, se vuelven mucho más suaves.
Lo mismo es cierto para el eje de rotación de la Tierra que, según el hemisferio que apunta hacia el Sol durante el perihelio, puede tener un impacto considerable en los extremos estacionales entre los dos hemisferios.

© Robert Simmon / NASA
Variación de oblicuidad axial

© Robert Simmon / Precesión de la NASA
Milankovitch ha podido, a partir de estas diferentes variables, desarrollar un modelo matemático global que puede calcular las temperaturas de la superficie de la Tierra en el tiempo, y la conclusión es simple: el clima de La Tierra está en constante evolución y siempre ha fluctuado, pero no se puede atribuir ningún defecto a los seres humanos o sus actividades.
Ignorado durante casi medio siglo, el modelo presentado por primera vez por Milankovitch no recibió la aprobación de sus pares hasta 1976, cuando un estudio publicado en la revista Science confirmó su precisión y cumplimiento de varios períodos de cambio climático que han ocurrido a lo largo de la historia .
En 1982, seis años después de la publicación de este estudio, el Consejo Nacional de Investigación de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos adoptó la teoría de Milankovitch como precisa y fiel a la realidad, afirmando que:
“… las variaciones orbitales siguen siendo el mecanismo de cambio climático más cuidadosamente estudiado durante decenas de miles de años y son, con mucho, el impacto más atroz de un efecto directo de cambiar la exposición a la luz solar en los bajos Atmósfera de la tierra . ”
Según el profesor Gervais en un Focus anterior :
“Observaciones recientes son inquietantes para los modelos climáticos; probablemente porque se niegan a tener en cuenta un ciclo de sesenta años de la temperatura global del planeta que aún se ha documentado durante ciento treinta años.
Este ciclo se descompone en fases de meseta ascendente, descendente, cada una de unos quince años. […]
Por ejemplo, en 2013, el área cubierta de hielo marino en el Ártico tuvo un déficit de verano limitado, muy inesperado para los alarmistas. Pero durante todo el año, el área de la capa de hielo antártica, tiene un excedente del mismo orden, ¡e incluso un registro absoluto confirmado por la NASA! “
Si tuviéramos que resumir todo en una sola oración, poner fin a todo esto, sería: El Sol es el factor más importante en la capacidad de influir en el clima y los eventos climáticos en la Tierra .
Dependiendo de la posición de la Tierra en relación con el Sol en un momento dado, las condiciones climáticas variarán considerablemente e incluso crearán anomalías radicales capaces de desafiar todo lo que los humanos creían saber sobre el funcionamiento de nuestro planeta.
Pero en lugar de unirse a esta realidad fiel, precisa y reconocida, los “climatólogos” de hoy, unidos por políticos de izquierda y los principales medios de comunicación, insisten en que las bolsas reutilizables de Los supermercados y no tener un vehículo eléctrico destruyen el planeta tan rápido que la única solución radica en una imposición absoluta de imponer impuestos climáticos globales .
Según el profesor István Markó :
“Dilatar miles de millones de dólares para modelos matemáticos que están mal y no pueden predecir nada es ridículo.
Este dinero gastado en nada debe usarse para resolver problemas reales de contaminación. Por ejemplo, el sexto continente, este gigantesco grupo de basura flotando en el Pacífico, ¿por qué no limpiarlo?
También podríamos limpiar y repoblar nuestros ríos, limpiar nuestro suelo, convertir los chancros industriales en ciudades donde la vida sería buena. Sería mucho más útil que ir tras este desafortunado CO2, que todos producimos cuando expiramos y no nos hacemos nada. “
Y según un comentarista en el programa de radio de Hal Turner:
“El debate sobre el cambio climático no tiene nada que ver con la ciencia. Es una maniobra de los poderes establecidos y las élites para imponer controles políticos y económicos sobre la población.
Y es una forma adicional, una entre muchas, de dividir a la población en dos, con una parte mordida en el anzuelo del calentamiento global antropogénico y otra que lo disputa, según el eterno “divide y vencerás”. “. “
Puede leer el informe completo del programa de radio Hal Turner a través de este enlace .
Fuente del artículo: Natural News / Principia Scientific International
Traducción: Sott.net

Oriana Fallaci
La rabia y el orgullo (La Esfera, 2002)
