Categoría: DIVULGACIÓN

Éste es el islam… no existen musulmanes moderados

Por: Raad Salam Naaman

El Corán, el libro sagrado de los musulmanes, no es un libro sagrado ni religioso sino es un libro violento, lleno de odio y discriminación. El Corán es responsable de todo el terrorismo que hemos visto en los últimos años donde miles de personas han perdido sus vidas.
 
El principal justificante de mis declaraciones es los versículos del mismo Corán que ordenan la violencia y la matanza. Son cientos de versículos en el Corán que hablan repetidas veces de todo lo que no permite, cual que religión divina, la civilización, la humanidad ni el mundo moderno. Os presento algunos versículos pero muy importantes para daros la razón sobre mi acción contra el Corán.
 
Los Versículos que dan órdenes o animan a los musulmanes a hacer el Yihad obligatoriamente o Versículos que glorifican la importancia del Yihad, Justifican la matanza en el nombre de Dios (Allah):
 
(Sura 2:191-193, 216-218, 244) (Sura 3:157-158, 169, 195) (Sura 4:71-74, 84,91) (Sura 5:35) (Sura 8:12, 17, 39, 60-65, 74-75) (Sura 9:5, 14, 20, 24, 29, 36, 38, 39, 41, 73, 111) (Sura 22: 58, 78) (Sura 25:52) (Sura 29:6) (Sura 47:4) (Sura 61:4, 11) (Sura 66:9) “Matadles donde quiera que los encontréis y expulsadles de donde os hayan expulsado. La oposición (a vuestra creencia) aguantar persecución es peor que matar. Quien combate por Alá combate, en realidad, en provecho propio. Alá, ciertamente, puede prescindir de las criaturas”.
 
Los Versículo que no permiten a hacer amistad con los infieles, los judíos y cristianos, son enemigos declarados a los musulmanes:
(Sura 4:34, 89, 101, 144) (Sura 5:33, 51, 82) (Sura 49:15) “Creyentes; No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos. Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Dios no guía al pueblo impío.Querrían que negarais la verdad como ellos la han negado, para que fuerais iguales. Por tanto no hagáis amistad con ellos ni les toméis por aliados vuestros, hasta que no abandonen sus hogares para marchar en el camino de Alá (Yihad) con vosotros. Y si se cambian su pensamiento, atrapadlos y matadlos allí donde quiera que los encontréis y No aceptéis su amistad ni auxilio”.
 
Todos los musulmanes, todos los que creen en el Corán, tienen la misma ideología. No hay dos tipos de musulmanes ni existen musulmanes moderados en este mundo. Un musulmán estrictamente siempre es un musulmán que sigue la educación y las doctrinas  del Corán. Y es la pura verdad, porque según (Sura 4:56-57) A quienes no crean en Nuestros versículos les arrojaremos a un Fuego. Siempre que se les consuma la piel, se la repondremos, para que conozcan el castigo. Alá es poderoso, indudable. A quienes crean en Alá y obren bien, les introduciremos en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre. Allí tendrán esposas purificadas y haremos que les dé una sombra espesa”.
Eso significa que todos los musulmanes, tiene la obligación de creer, aplicar y respetar cada uno de los versículos del Corán a pesar de que en el publico pretendan de ser musulmanes moderados. Y si, aplican creen y respetan todos los versículos del Corán, eso significa que también creen y aplican todos aquellos versículos violentos que llevan mensajes del Yihad, odio hacia los infieles, discriminación contra las mujeres etc…
 
Los musulmanes “verdaderos” nunca tienen la opción de elegir entre los versículos del Corán. Todos están llamados a la aplicación de las enseñanzas del Corán contra no-musulmanes. Así, pues no es posible, que los musulmanes dicen que son verdaderos musulmanes, creen en el Corán y por otro lado dicen que son musulmanes moderados y no creen en la violencia. En decir que no se puede distinguir políticamente al Islam, por “Islam Violento” y “Islam Moderado”. El Islam es uno, que enseña y practica las palabras del Corán.
Los musulmanes están acostumbrados de la vía de sentido único donde ellos pueden hacer todo lo que quieran pero nadie les puede responder ni enseñar sus actos malos en espejo y ni siquiera criticarlos. No es justo que los musulmanes puedan injuriar a otras creencias religiosas y luego se enojen cuando alguien dice algo acerca de la realidad de su religión.
Cuando, en Afganistán, los musulmanes denigraron y destruyeron una estatua de Buda, nadie en ningún país budista quemó una embajada afgana. Cuando los musulmanes quemaron templos hindúes en Pakistán, nadie en la India intentó destruir las vidas musulmanas. Cuando los musulmanes incendiaron iglesias en Indonesia, ningún país de origen cristiano atacó un solo musulmán como el acto de la venganza. Y cuando los musulmanes quitaron las vidas de gente inocentes en el ataque terroristas del, 11S, 11M en España, Los Españoles no iniciaron una Yihad cristiana contra los musulmanes que viven en España, pero nadie les puede decir ni una palabra, porque no les gusta las criticados.¿Y esto, por qué? Pues porque sencillamente, los budistas, los hindúes y los cristianos no basan su fe en el odio, la venganza y la violencia como ellos. Las doctrinas del Evangelio están pasadas sobre el Amor y el perdón (I Juan 4:8).
 
Alguien pregunta o excusa; a lo largo de la historia la Iglesia ha cometidos muchas barbaridades, crímenes, guerras en el nombre de Dios. Es verdad, como cristiano católico me avergüenzo de todo lo que ha hecho la Iglesia en los siglos pasados, como por ejemplo “la inquisición”, pero sus hechos no tenía ni tiene una justificación bíblica o siguiendo una enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, eran interpretaciones personales en aquel tiempo, sin ninguna pase. Además, los Papas del siglo XX y XXI han pedido perdón por todo lo hecho. Nosotros todavía estamos esperando algún Imam o líder religioso islámico que nos pide perdón por todas las matanzas y conquistas a lo largo de la historia y están haciendo los radicales, fanáticos, terroristas islámicos en 11S, 11M, 7J, en Egipto, Pakistán, Afganistán, irán, Irak, Siria…y en todo el mundo islámico diariamente se condena y tortura astutamente a los cristianos en el nombre del Islam, utilizando versos coránicos.
 
¿Como pueden esperar que respetemos una religión que legalmente está dando el orden de la violencia? ¿Cómo podemos respetar a una religión que es responsable de tanto dolor, tanto miedo, tantas lagrimas y demasiados muertes en este mundo?
 
Desde luego yo no.

Raad Salam Naaman, Desvelando el Islam, editorial Monte Riego, León, 2012

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ISLAMCANCER

Pablo Iglesias y su campaña: así copia palabras, eslóganes y motivos de Chávez

Autor:

Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales de Venezuela en diciembre de 1998. En sus 14 años en el poder, dejó un rastro polémico. Polémico porque sus partidarios elogian su política social como eliminación del analfabetismo, donación de viviendas, acercamiento de la sanidad a los barrios pobres y extensión del gasto del estado a las capas más modestas.

Sus detractores en cambio afirman que dividió a Venezuela, devaluó el bolívar, incrementó los crímenes, destrozó la sanidad, no supo contener la inflación, arruinó la producción con nacionalizaciones, aumentó desmesuradamente los funcionarios, fomentó el odio a los empresarios y persiguió a la prensa.

Ahora la verdad es que Venezuela, uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales, está arruinada. No tiene dinero, no tiene divisas, se ha hundido su producción, no hay alimentos, la gente protesta por falta de comida, los crímenes han llegado a costas históricas y el gobierno no aplica las mismas leyes que aprobó hace años, como la posibilidad de realizar un referéndum para echar al presidente.

Que la campaña electoral española se haya centrado en Venezuela se explica por una sola razón. Pablo Iglesias admiraba a Hugo Chávez. Cuando el mandatario venezolano falleció en 2013, Iglesias dijo en televisión que los demócratas “hemos perdido a uno de los nuestros”.

La gente se pregunta, si este era su modelo, ¿entonces eso es lo que pasará en España si Podemos gobierna?

Iglesias no solo lo admiraba a Chávez sino que hay muchas similitudes entre sus actos y los de Chávez. Estos son solo algunos.

Mitin de Podemos en Valencia el 25 de enero de 2015. Pablo Iglesias emplea la metáfora ‘tic tac’ para amenazar a Rajoy con que tiene los minutos contados.

Hugo Chávez pronuncia el discurso en la toma del poder en Venezuela en febrero de 1999. Habla de ‘tic tac’ para referirse a la bomba de tiempo que tiene en sus manos, significando la crisis que le va a estallar si no resuelve los problemas de Venezuela. Minuto 1:23:48

Pablo Iglesias toca la guitarra y canta canciones de Javier Krahe en el programa de Pablo Motos.

Hugo Chávez toca la guitarra y canta a un autor mexicano Vicente Fernández tras un consejo de ministros.

Pablo Iglesias decía en 2014 en Tele K que no se puede ganar un país “sin reivindicar el concepto de ‘patria’. Minuto 5.25.

Chávez da su primer mitin tras ganar las elecciones el 6 de diciembre de 1998. Habla del “gobierno patriótico”. Minuto 26.50

La alianza Unidos Podemos (IU y Podemos) emplea un corazón para la campaña del 26J.

Hugo Chávez usó un corazón para una campaña política.

Pablo Iglesias ataca a Angela Merkel haciéndole la causa de todos los males de España.

Hugo Chávez atacó duramente a Merkel en enero de 2008, al criticar una gira de la canciller por Latinoamérica. “Señora canciller, vaya usted a… Y no voy a decir más porque es una mujer. Ella es de la derecha alemana, la misma que apoyó a Hitler y la misma que apoyó al fascismo”.

Pablo Iglesias y los líderes de podemos calificaron de ‘casta’ a los políticos del PP y del PSOE que se habían aferrado al poder.

Hugo Chávez ya había usado la definición de ‘la casta’ para demonizar a sus enemigos.

NOVOTESPODEMOS

El demencial programa de Podemos-IU – La capitulación como ofensa, por Hermann Tertsch – Podemos y la ETA (video)

NOVOTESPODEMOS

 

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Origen: El demencial programa de Podemos-IU – La capitulación como ofensa, por Hermann Tertsch – Podemos y la ETA (video)

NOVOTESPODEMOS

Mientras Arabia Saudí condena a muerte por tener perros, Podemos quiere “islamizarnos”.

“Haz lo que yo digo más no lo que yo hago” parece ser el lema para los ciudadanos de Arabia Saudí e Irán, quienes tienen como castigo la pena de muerte, si osan tener como mascota “al mejor amigo del hombre”. Y aunque en occidente, a este animal de cuatro patas, lo consideramos uno más de la familia, en oriente, lo consideran un “animal inmundo”. Y mientras sus gobernantes, privan a sus ciudadanos de tan fiel compañía, ellos si gozan de la misma. Y aún así, Podemos quiere “islamizar” a España.

Ayatollah Naser Makarem Shirazi, líder religioso.

Aunque la noticia sobre tan radical medida, se dio a conocer en 2011 e indignó al mundo occidental, la medida a fecha de hoy continúa vigente, las violaciones a los derechos humanos, siguen su curso. Mientras por algo tan simple como tener un “chucho” de mascota se castiga con la pena de muerte, es asombroso que Podemos, quiera promover la islamización de España.

Nunca la compañía de un perro había resultado mortal, en el sentido “literal y estricto” de la palabra. La muerte es la pena que deben pagar los ciudadanos de Arabia Saudita, por tener perros en sus casas. La consideración y el amor, que se les tiene a estos animales en occidente no es la misma que en oriente, por lo menos, no en cuanto a sus gobernantes se refiere.

“Se condenará a pena de muerte el tener perros en casa” así de contundente fue el presidente de la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, también conocido como la policía religiosa o Mutaween, en el país Saudito.

Mahmud Ahmadineyad, ex-presidente de Irán.

No obstante, los canes seguirán haciendo acto de presencia, en este país de oriente medio, ya que han ajustado esta medida a los preceptos indicados en el Corán, según el presidente de la Comisión los únicos perros que serán aceptados serán aquellos de vigilancia en algunas residencias o perros de caza.

Pero no sólo Arabia Saudí es restrictivo con esta medida, donde como ya se ha dicho su tenencia está penalizada, en la República Islámica de Irán, también está impuesta la misma medida,  la prohibición de la posesión de perros en casa.

El Ayatollah (ayatolá) Naser Makarem Shirazi añadiendo unas palabras: “indudablemente el perro es un animal inmundo, no sólo no puede ser sacado de paseo, ni siquiera ser tenido dentro de los muros de casa o en el jardín propio” dejó claro que no considera al perro, precisamente el mejor amigo del hombre.

Pablo Iglesias, líder de Podemos.

Pero la ley no entra por casa y mucho menos en la del entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, él era el único que tenía derecho a tener cuatro perros, alegando que el motivo es porque eran perros guardianes. Estos perros fueron comprados en Alemania por la exorbitante cifra de 110.000 € cada uno.

Esto fue muy criticado entre los iraníes. Pero como Ahmadineyad se paga y se la de la vuelta, emitió un comunicado jactancioso donde recoge su derecho a poseer cuatro canes, porque su uso sólo es limitado a garantizar su seguridad según la directriz, sus cabezas no pueden ser acariciadas, ni pueden salir a pasear por el parque.

El líder religioso, Makarem Shirazi, añadió que las relaciones amistosas con los perros, son una ciega imitación de las costumbres occidentales, los occidentales quieren a sus perros más que a su mujer y sus hijos.

Mujer iraní acariciando un perro.

Es innegable, que entre la cultura de oriente y occidente hay una brecha abismal, porque mientras que en occidente es normal tener a un perro como mascota, pasearlo, acariciarlo y tratarlo como un miembro más de nuestra familia, en oriente, por lo menos, sus gobernantes, sólo lo quieren para garantizar su seguridad.

Ante este panorama, nos preguntamos ¿Seguirán los líderes de Podemos insistiendo en islamizar a España?, ¿Serán capaces de asumir que no deben imponernos una cultura, que en muchos aspectos no es compatible con la nuestra?, ¿Que es entendible que intenten ganar votos, pero no a base de “mezclar” churras con merinas?

Estas noticias quedan muy lejos de nuestro país, pero si  realmente es impactante recibirlas, ¿cómo será de impactante que estas noticias se conviertan en hechos reales, en España, por la imposición de leyes que no van con nosotros?

Círculo Podemos Musulmanes en Facebook.

Cabe aclarar, que seguramente Podemos tampoco comulga con esta medida tan radical que existe en Arabia Saudí e Irán, pero si es cierto, que tienen un coqueteo permanente con estos países, por lo que muchos españoles sienten que sus intereses van en detrimento, a favor de aquellos.

Por lo menos a priori se percibe que el partido morado, tiene un empeño que va más allá, del sólo hecho de mejorar nuestras relaciones y aumentar la tolerancia, con quienes en el pasado fueron nuestros invasores y por ende enemigos.

Titulares de parte de la tolda morada, tales como: “Podemos exige a España que ‘pida perdón’ a los musulmanes por la ‘Toma de Granada’, “Las bases de Podemos en Granada califican de ‘genocidio’ la ‘Toma de Granada’, “Podemos promueve la islamización de España y ya cuenta con un ‘Círculo Podemos Musulmanes’, son un cóctel molotov que puede estallar en cualquier momento.

FUENTE: La Verdad.News

pabloiglesias22

 

Tus hijos no son tus hijos, sino hijos de la Tribu

Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida, deseosa de si misma. Kahlil Gibran

POR: Germánico.

La antropología cultural lleva muchos años estudiando los comportamientos y costumbres de los diversos grupos étnicos humanos que habitan el planeta, de polo a polo.

La observación de los usos y costumbres de pueblos extraños ya se puede encontrar en escritos tan antiguos como las Historias del griego Herodoto. De los griegos también surgió la distinción lingüística y semántica asociada entre propios y extraños que más profundamente han calado en nuestro imaginario: nosotros (los griegos) y los bárbaros (los no griegos). En principio el término bárbaro se refería con carácter general (aunque presiento que con una fuerte carga afectiva de desprecio) a los no griegos. Puede que entre los diversos griegos de costumbres diversas que habitaban numerosas unidades políticas denominadas ciudades-estado no hubiera demasiadas cosas en común, y de hecho se hacían la guerra unos a otros sin tregua y encarnizadamente, pero lo que les unía era suficiente para crear un poderoso sentido de identidad.

Andado el tiempo y asumido implícitamente que Grecia era la cuna de la Civilización, el término bárbaro, como contrapuesto al de griego pasó a asimilarse al significado de no civilizado.

Roma había tomado el relevo olímpico en la carrera de la Civilización a los griegos, y los pueblos que estaban más allá de sus militarizadas fronteras, hostiles por lo general, fueron llamados Bárbaros.

Dado que la protección de las fronteras del Imperio Romano suponían un gran desgaste y las guerras con los sucesivos vecinos eran la norma antes que la excepción, poco a poco Bárbaro pasó a significar no sólo incivilizado, sino también violento, agresivo, anárquico….Si Roma era Eterna los bárbaros, tarde o temprano deberían ser exterminados o asimilados.

Pero Roma no era eterna. Ni tampoco la Civilización era patrimonio exclusivo de los ciudadanos romanos y sus Ciudades (de civilis, lo propio de un ciudadano romano, nació el término Civilización). El derecho romano, la ciencia griega, las artes y las religiones ya desde mucho tiempo atrás, antes del neolítico, el lenguaje escrito de egipcios, chinos y en particular los fenicios, las monedas como medio de cambio en Lidia, las primeras ciudades en el próximo oriente y sus construcciones, que dieron origen entre otras cosas al mito de la Torre de Babel….muchos artefactos, construcciones, usos, costumbres, formas de organización, instituciones….que por sus ventajas adaptativas para los grupos humanos se fueron acumulando en un proceso, el llamado por el filósofo Norbert Elías, con propiedad, Proceso de Civilización. ¿Resultado? Aquellos pueblos que estuvieran más “avanzados” en ese proceso complejo y que tomaba múltiples vías se distinguían (a sí mismos) de aquellos otros que permanecieran en un estadio “anterior”, que eran vistos como bárbaros, o bien como salvajes (del latín silvaticus, que se refiere a selvático o silvestre). Tanto el término bárbaro como el término salvaje son sorprendentemente precisos para referirse a pueblos sin Estado, pueblos que ni remotamente han entrado en el proceso de civilización: son selváticos, silvestres, es decir, no viven en ciudades, sino en medio de la naturaleza en asentamientos temporales o duraderos pero en ningún caso fuertemente establecidos, y son “extraños” y de algún modo repugnan a los pueblos que habitan en ciudades con todas las ventajas (algunos dirían las comodidades) que proporciona la civilización. Los pueblos cazadores-recolectores caían claramente en estas categorías, pero en tiempos romanos la de bárbaro se llevaba la palma porque los enemigos del Imperio habían avanzado también un poco en el proceso civilizatorio. No eran cazadores-recolectores pero tenían sus asentamientos permanentes con edificaciones, sus leyes, monedas, rituales, ejércitos….

Reflexionando sobre el descenso de la violencia a lo largo de la historia de nuestra especie, en su libro Los Ángeles que Llevamos Dentro, Steven Pinker citaba los trabajos de Norbert Elías. Para Pinker el proceso de civilización había llegado muy lejos desde que se iniciara en los albores de la Historia del Homo sapiens “cultural”. A día de hoy combatimos más los estereotipos y menos a los “otros”. Pero todavía estamos lejos de habernos librado de los estereotipos, pues no vienen de la nada, sino que son un subproducto, podría decirse, de un instinto categorizador (con un correspondiente mecanismo cognitivo de categorización asentado en el cerebro) que nos ha sido muy útil en nuestra historia evolutiva, y también andamos bastante lejos de hacer un uso controlado y matizado de las categorías que no meta en el mismo saco a personas muy diversas (razas, tendencias sexuales, sexo, etnias, …etc). Por otro lado, y aunque pueda resultar políticamente incorrecto, los estereotipos, con todo lo malo que tienen, es posible que hayan sido de gran utilidad en épocas y circunstancias más peligrosas y en la que la pertenencia a uno u otro grupo podía significar vivir o morir (tener estereotipos era apropiado en un mundo en el que tener estereotipos era lo normal), en la dura lucha por los recursos escasos y el estatus. Incluso hoy, si uno va en un tren con un joven con gesto hosco y rasgos magrebíes con un mochilón a cuestas, quizás no sea, al menos desde un punto de vista lógico y estadístico, erróneo alejarse prudentemente de él. Sigue siendo más probable, al margen de todo lo instintivo, que sea un terrorista suicida, que, por ejemplo, una anciana con cara cándida sentada tres filas de asientos más atrás. Las categorías responden a una imperiosa necesidad de clasificación que surge del compromiso de un cerebro que tiene que procesar muchísima información en muy poco tiempo y tomar entretanto decisiones prácticas de potenciales consecuencias adversas o beneficiosas.

Steven Pinker, antes de haber escrito sobre el descenso de la violencia y las fuerzas culturales que lo han hecho posible, antes de haber revelado su pensamiento progresista, dentro del cual el Estado es un elemento capital como cimiento imprescindible para el progreso de la civilización, había leído la cartilla en otro libro (La Tabla Rasa) a los que defendían ardientemente que la naturaleza humana era una tabula rasa. Argumentó, contra lo que él denominaba teoría estándar de las ciencias sociales, que el ser humano no viene al mundo con la mente como un papel en blanco sobre el que la cultura pueda escribir una sinfonía o un panfleto. Existía una cosa llamada naturaleza humana y, desde luego, distaba mucho de ser una tabla rasa, un papel en blanco o una escultura por moldear por las fuerzas de la sociedad. Como psicólogo evolucionista que estudiaba, entre otras cosas, el desarrollo del lenguaje, no podía dejar de impresionarse con los innumerables mecanismos innatos con los que veníamos pertrechados al mundo. Todo artefacto cultural que llegase después, debería ser, cuando menos compatible con dichos mecanismos innatos. La enculturación es un proceso “micro” que, dándose en una sociedad humana que haya “avanzado” en ese otro proceso “macro” de la civilización, puede contribuir muy positivamente a modular la naturaleza humana para sacar de ella lo mejor y reducir al mínimo lo peor. Y en ese terreno para “cultivar” en el que, hagamos lo que hagamos crecerá y se desarrollará un ser humano, uno de los mayores logros que la civilización puede alcanzar es el de formar una cohorte de ciudadanos capaces de demorar la gratificación y, en general los impulsos viscerales en función del contexto, y con ello, de paso, saber categorizar correctamente usando las capacidades cognitivas del pensamiento racional y analítico cuando la vida no esté en juego.

¿Hasta qué punto hemos llegado en el proceso civilizador y en el consiguiente descenso de la violencia? Pinker se sirve de numerosas estadísticas y estudios que ponen de manifiesto una realidad incontestable: en efecto la violencia ha descendido sustancialmente en nuestra especie, a pesar de lo que nos digan los noticiarios o algunos analistas con menos información o de peor calidad que la de Pinker. Pero nuestra naturaleza humana, esa que él defendió valientemente frente a los que creían que los seres humanos éramos intercambiables, sigue presente por debajo del barniz que el proceso civilizador la ha cubierto. Sin el adecuado enculturamiento los bárbaros pueden infiltrarse dentro de la civilización gradualmente, destruyéndola por dentro como un cáncer, al principio inadvertidamente, y después provocando un colapso total. El punto crítico en el que pasaríamos de una sociedad civilizada con un número aceptable de bárbaros a un apocalipsis civilizatorio se desconoce. Acaso no exista, porque unas fuerzas enfrentadas, dinámicas, complejas y cambiantes en el tiempo, podrían frenar la “decadencia y caída”. Pero suceda lo que suceda podemos tener la certeza de que a día de hoy, entre nosotros, hay un considerable número de bárbaros. ¿Pero de qué bárbaros estamos hablando exactamente? ¿de los no griegos? ¿de los que no viven en ciudades? ¿de gentes que vienen de fuera? ¿de personas que no han avanzado en el proceso de civilización y permanecen de algún modo en un estadio anterior?…no. Los nuevos bárbaros han sido paridos y enculturados por la civilización, pero han sido, digámoslo así, simples usuarios de ella, han disfrutado de sus ventajas, pero no han comprendido ni siquiera por aproximación los cimientos que la han hecho posible y los riesgos asociados a la destrucción de éstos, sea por falta de mantenimiento sea por una acción de eliminación sistemática. Los nuevos bárbaros hacen uso de la prerrogativa ilustrada de la duda y del raciocinio, para aplicarlos sin demasiado criterio a todo aquello que hace posible que dispongan de dicha prerrogativa. Van en contra de la naturaleza humana debido a los sesgos cognitivos ¡de su naturaleza humana!, que no han sido debidamente corregidos por la cultura.

Cuando Nicholas Nassim Taleb, el pensador libanés, escribió Antifrágil y se opuso a las tesis optimistas de Pinker sobre la continuidad en el futuro del descenso de la violencia ponía de manifiesto dos cosas:

1.- Que nuestra civilización tiene una estructura muy frágil porque la transferencia de riesgos y cargas entre las personas va a más conforme se hace más compleja la organización social, lo que tarde o temprano terminará por producir un colapso.

2.-Que la prospectiva estadística de los sistemas complejos no tiene mucho….futuro. Podemos decir si un sistema es frágil o no, todo lo más.

Aunque las ideas de Taleb son complejas y no me puedo detener mucho en ellas, he extraído los dos puntos anteriores y los pongo en relación con el tema que nos ocupa:

1.-Los nuevos bárbaros transfieren, siempre que pueden, sus riesgos y cargas a los demás. El método que mejor funciona, aunque no siempre, es a través de prebendas estatales. Lo ideal: ser político y hacer tributar a los demás.

2.-No sabemos lo que ocurrirá, pero sí que el creciente número de bárbaros nos está debilitando como civilización.

Dichos bárbaros pueden apoyarse en la ciencia para atacar los cimientos de la ciencia, por ejemplo, convirtiendo lo anecdótico o lo no representativo, por generalización espuria, en algo susceptible de ser la norma. La antropología cultural puede servirles para este fin: un pueblo del Amazonas o del desierto del Serengueti, o de la isla de Samoa, tiene tal o cual estructura familiar, o un igualitarismo a ultranza, o unas costumbres sexuales muy laxas, o cualquier otra característica cultural con los que, sorprendentemente, les va muy bien. Todos en ese lugar y en esa cultura declaran ser muy felices así. Y el antropólogo que les ha observado con más o menos sistematicidad y acierto expone sus conclusiones y estas nos traen titulares de prensa. Nos venden que aquello funciona. Y entonces nuestros bárbaros se miran a sí mismos, a los usos y costumbres, a cómo están organizadas nuestras sociedades “civilizadas” y se preguntan, desde la ingenuidad del que no ha comprendido nada: ¿Pero eso no debería ser la norma, en lugar de la excepción? ¿Qué clase de sociedad tenemos? ¿De quién fue la idea de la monogamia, la desigualdad, la familia nuclear etc etc?

En el caso que nos ocupa hoy, revelador de estas realidades tan extrañamente retorcidas, tenemos a una ciudadana de un país civilizado, de un país que ha avanzado lo suyo en el proceso de civilización, que de primeras expresa políticamente una polarización categorial muy marcada entre los suyos y los otros. El primer grupo, el de los suyos, está compuesto por Catalanes de pro (vincia), de pura cepa, una categoría difícil de definir y establecer a no ser que se haga por afiliación política e ideológica. El segundo, el de los “otros”, en un sentido griego “los bárbaros” y, desde luego, los malos, está compuesto de un gran número de ciudadanos de diversa procedencia, ideología, gustos, costumbres etc…que entran dentro de la categoría de “españoles”, o más concretamente aún en el subgrupo perverso de los “nacionalistas españoles”. Naturalmente, y dado que Cataluña es una entidad política, territorial y social que forma parte de otra mayor llamada España, el deseo de la interfecta es independizarse a cualquier precio. Es lo de siempre, lo entendemos a fuerza de no entenderlo. Es lo que hay.

Sin embargo la muchacha tiene más grandes ideas en su cabeza, y creo que ya no le caben, como Atenea en la cabeza de Zeus, porque se ve obligada a exponerlas con énfasis, una de ellas recientemente, de aquí este largo post: nuestros hijos no son nuestros hijos, son hijos de la tribu. Colectivismo del de siempre con un toque étnico.

A mi juicio no hemos perdido el juicio del todo o, para ser más precisos, no son suficientes los que lo han perdido (en ciertas cuestiones) como para conmover los cimientos de la civilización. Pero debemos estar alerta. No debemos pasar ni una. Cuando alguien se manifiesta públicamente desde un pedestal público ya no a favor o en contra de una idea política, sino contra lo que ya se conoce de sobra y nadie debiera poner en duda, o a favor de algo cuya nocividad está sobradamente contrastada, debemos alzar la mano y replicarle enérgicamente.

Anna Gabriel y demás Señores (y Señoras) de la CUP: ustedes pueden tener “hijos en común y en colectivo” entre ustedes, pero no hablen por los demás. En eso no nos representan, ni siquiera a muchos de sus votantes.

 

Bandas de violadores abusaron de 1.400 menores inglesas: la Policía no actuó porque eran musulmanes

Bandas organizadas de brutos han secuestrado, violado y a veces revendido a 1400 menores de edad.

De: Riete de Podemos – Administración

Sucede en Rotherham, en el norte de Inglaterra.

Un informe publicado recientemente, firmado por la profesora Alexis Jay, que concluye una investigación independiente que le encargó el ayuntamiento, habla claro y no esconde los detalles.

[El informe de 160 páginas puede descargarse en PDF en inglés aquí] 

Describe historias de menores, sobre todo de chicas de entre 11 y 16 años de edad, empapadas de gasolina y a las que se amenaza con prender fuego, amenazadas con pistolas y obligadas a asistir a violaciones brutales, amenazadas de ser las siguientes si hablan de ello con alguien.

De niños vendidos en otras ciudades y utilizados como objetos sexuales.

De más niñas violadas de manera continua hasta el punto que, una vez fuera de la pesadilla, han declarado que “la violación en grupo ya se había convertido en un modo de vivir”.

Esto ha estado ocurriendo durante 16 años, de 1997 a 2014, sin que nadie interviniera.

Sin embargo, las autoridades inglesas locales estaban perfectamente al tanto de estos hechos.

Las autoridades no creían las denuncias

Alexis Jay, la profesora que vencido a 16 años de silencio institucional con su informe

Antes del actual informe Jay, se habían redactado otros tres informes. Todos archivados.

En el primero, las autoridades no habían dado crédito a los datos. Los otros dos informes habían sido sencillamente dejados a un lado. En su opinión, los datos eran «exagerados».

Efectivamente, 1400 víctimas menores de abusos en una ciudad que no tiene ni siguiera 120.000 habitantes es una cifra enorme, absurda en su desproporción. Y, además, se trata aún de una estimación conservadora, porque en estos 16 años las víctimas podrían ser muchas más.

Hay otra causa para este silencio, que está emergiendo con clamor. Los brutos en cuestión, de hecho, no son los padres de las víctimas, no se habla de violadores ingleses, sino de miembros de bandas de pakistaníes, a las que se han añadido iraquíes y algún kosovar.

Inmigrantes que la prensa británica define genéricamente «asiáticos». O que no define para nada.

De hecho la BBC, en las primeras veinticuatro horas de esta noticia, ha borrado totalmente el origen de los miembros de la banda de los horrores.

¡La policía creía a los verdugos y arrestaba a padres!

La policía no se ha movido, o lo ha hecho de manera contraproducente.

Por lo menos en dos casos los padres de las niñas violadas han intentado salvar a sus hijas de los verdugos, pero han sido ellos los arrestados: los verdugos se han hecho pasar por víctimas y su origen, evidentemente, los ha hecho más creíbles a los ojos de los agentes.

Ha habido casos de clara intimidación: chicos que no han denunciado a sus violadores, porque estos les amenazaban con tomar represalias contra sus hermanos o hermanas menores.

Y ha habido muchas denuncias de profesores y miembros del personal escolar de los institutos locales que han sido totalmente ignoradas.

Las víctimas eran atrapadas, a las buenas o a las malas, en el exterior de los colegios y la policía se quedaba mirando.

Unas pocas detenciones… sin ahondar

En 2010 cinco pakistaníes acabaron en la cárcel por violaciones continuas a niñas y adolescentes locales. Pero la investigación no fue más allá, a pesar de que el periódico The Times, en 2012, llegó a la conclusión de que el círculo de violaciones y violadores era mucho más amplio y conocido a la policía desde al menos un decenio.

El caso que centró la atención sobre Rotherham fue el de una joven de 17 años, Laura Wilson, asesinada por haber «ofendido» a las familias de dos pakistaníes que abusaban de ella.

Laura había sido víctima de abusos desde la edad de 11 años y los asistentes sociales lo sabían.

En agosto de 2013, cuatro mujeres iniciaron una acción legal contra la junta de Rotherham por sus «fracasos sistemáticos» en protegerlas de los abusos sexuales sufridos desde que eran niñas a manos de un grupo de hombres.

Una chica, conocida como “Jessica”, declaró que era violada a diario, cuando tenía 14 años, por un joven que tenía diez años más que ella y los servicios sociales no quisieron clasificarla como víctima de abusos.

Los documentos revelan que en por lo menos un caso la policía la encontró en «actitud íntima» con su acosador, deteniéndola a ella (ya confiada a los servicios sociales) y dejándole a él libre.

No querían ser acusados de racistas

La autocensura dictada por al antiracismo ha sido, esta vez, directamente cómplice de los criminales. Efectivamente, esto emerge claramente en el informe de Alexis Jay: las autoridades locales tenían miedo de ser acusadas de «racismo».

«Parece ser que algunos (funcionarios, ndr) pensaban que se trataba de casos excepcionales y que según ellos no se habrían repetido. Otros estaban preocupados por el hecho de indicar los orígenes étnicos de los responsables por miedo a ser considerados racistas; otros, en cambio, recuerdan haber recibido instrucciones claras de sus jefes para que non lo hicieran».

Conclusión: las autoridades no se han movido.

Y sin embargo el fenómeno ya existía durante el decenio anterior.

En el informe de 2003, la relatora de entonces, Angie Heal, había escrito: «En Rotherham, la comunidad asiática local rara vez denuncia (a los culpables, ndr)».

Según la profesora Jay, en el informe Heal ya se describía el aumento de incentivos a quien participara en el tráfico de menores. «En el pasado lo hacían sólo por gratificación personal; ahora, a los inmigrantes asiáticos que están implicados se les ofrece también oportunidades económicas y la posibilidad de hacer carrera».

Ya en el informe de 2006 se llegó a la siguiente conclusión:

«Un cierto número de funcionarios piensa que una de las mayores dificultades para prevenir eficazmente este crimen es el origen étnico de quienes lo perpetran».

Despertar del coma étnico

La BBC, una vez despierta del coma étnico y admitido el origen de los criminales, ha profundizado el tema con diligencia, desvelando como este tabú antirracista ha impedido identificar a las víctimas, no sólo a los verdugos.

Efectivamente, esas 1400 víctimas no serían todas: la mayoría son inglesas, no musulmanas.

Pero hay muchos otros niños y niñas musulmanes inmigrantes a los que aún no se les ha hecho justicia.

Zlakha Ahmed, líder de la organización Apna Haq para la defensa de los derechos de las mujeres y de los niños de origen «asiático», afirma que «el informe no me ha sorprendido para nada, pues conocíamos este problema desde hace unos años».

Ella misma ha redactado, con su organización, numerosos estudios similares «con la única diferencia que las víctimas son jóvenes mujeres musulmanas asiáticas y los verdugos son hombres pakistaníes musulmanes».

Todo este tacto hacia violadores pedófilos ha ofendido también a los representantes musulmanes locales.

«¿En nombre de qué cohesión comunitaria y de qué corrección política se ha hecho todo esto? ¡No en nombre de mi comunidad!» – reacciona Muhbin Hussein, fundador de la Juventud Musulmana Británica.

«Siento verdadera repugnancia al ver un informe como este que atañe a mi ciudad, Rotherham. El hecho de que estos hombres sean principalmente pakistaníes de origen no les debe proporcionar un manto de invisibilidad».

Y, sin embargo, no es la primera vez que el origen étnico y sobre todo la pertenencia religiosa al islam proporciona un salvoconducto fácil al agresor.

Permaneciendo en Inglaterra, es muy reciente el escándalo de las escuelas islamizadas en Birmingham.

También en ese caso las autoridades locales conocían la existencia de un plan de ocupación e islamización progresiva de las escuelas públicas, pero el miedo a ser acusados de racismo e islamofobia les impidió intervenir a tiempo.

No es el islam el que debe asombrar, sino la increíble ceguera autoinducida de las autoridades.

La Policía nórdica no apunta la etnia de agresores

No se trata de un problema británico; atañe a toda Europa. Y al norte de Europa en particular.

En Suecia y Noruega han aumentado exponencialmente las violaciones de niñas locales, y las estadísticas de la policía ya no indican el origen étnico de los agresores.

Sin embargo, ambos países, en los que la violencia sexual hasta hace dos decenios estaba en los niveles mínimos, ahora están en la cima en las clasificaciones europeas sobre violación; mira por donde, coincide con el inicio de la gran oleada migratoria de los países musulmanes.

Las últimas estadísticas hablan de una mayoría absoluta de casos en los que el agresor era de origen «no occidental», un modo políticamente correcto para indicar al inmigrante islámico.

En Alemania, el pasado abril, el homicida afgano de su ex novia (acusada por él de no querer abortar) ha gozado de atenuantes culturales. No es el primer caso. Y no será el último.

Los atenuantes culturales se están convirtiendo en una verdadera costumbre de la magistratura alemana.

Nos hemos dado cuenta también nosotros [italianos] cuando, en 2007, un sardo, en la Baja Sajonia, gozó del mismo privilegio tras haber violado a su ex novia. El subsecretario de Justicia de la época, Luigi Manconi, habló explícitamente de «ejemplo de racismo contemporáneo».

¿El multiculturalismo es otro racismo?

Y de hecho el multiculturalismo (del que Manzoni, en otras ocasiones, se ha hecho portavoz) ¿qué es, sino racismo contemporáneo?

Su primera regla es: no existen «nuestras» reglas aplicables a «su» comunidad.

Se crean islas de anarquía en las que la sharia es impuesta por los líderes religiosos locales. En Inglaterra este proceso empieza a ser incluso formalizado, con la introducción de tribunales islámicos y la aplicación de la ley coránica en los tribunales.

UNIDOS PODEMOS: Más deuda, más impuestos y más regulaciones.

Por: Juan Ramón Rallo para La Razón

Unidos Podemos, la coalición electoral de Podemos e Izquierda Unida, presentó esta semana su programa económico para las elecciones generales del próximo 26 de junio. Se trata de un simple lavado de cara de las principales propuestas que ya estaban contenidas en el programa de Podemos de los pasados comicios del 20 de diciembre. Y si ya entonces esas propuestas constituían un error mayúsculo que, de haberse aplicado en su integridad, habrían condenado a nuestra economía a la bancarrota, actualmente no es posible emitir un juicio más optimista.

Así, el programa de Unidos Podemos se asienta sobre tres grandes pilares. El primero, reducir el déficit público mucho más lentamente y lograr que toda su disminución se acometa a través de fuertes subidas de impuestos. El segundo, dirigir, planificar e hiperregular en mucha mayor medida la economía y la vida de las empresas. Y, por último, establecer una tupida red de asistencialismo estatal para rescatar a todos aquellos ciudadanos excluidos de la sociedad debido a la pobreza generada por las subidas de impuestos y la hiperregulación de la economía.

Más en concreto, Unidos Podemos aboga por enfrentarse a las instituciones europeas para conseguir que el gobierno de España tenga derecho a endeudar todavía más rápidamente a los ciudadanos españoles. Al parecer, que la deuda pública se haya cuasi triplicado durante la última década les resulta insuficiente: necesitamos todavía más deuda para hipotecar en mayor grado el futuro de nuestros hijos y nietos. En este sentido, para la formación filocomunista, la sangría del déficit público sólo debe ir minorándose a través de brutales aumentos de prácticamente todos los impuestos —IRPF, cotizaciones sociales, patrimonio, sucesiones, sociedades, especiales, etc.—, con el declarado objetivo de incrementar la recaudación en hasta 40.000 millones de euros (una media superior a los 2.000 euros por familia).

A su vez, Unidos Podemos también defiende la necesidad de colocar una mayor porción de la economía bajo el control directo de las regulaciones y de los mandatos políticos. De entrada, pretende derogar las últimas reformas laborales para regresar al más rígidamente intervenido marcado de trabajo previo a 2010: sí, ese mercado de trabajo responsable de que la tasa media de paro en España haya sido del 17% en los últimos 35 años. La solución que ofrece Unidos Podemos para las personas que buscan empleo es, simple y llanamente, condenarlas al paro estructural más elevado del mundo desarrollado. Pero el dirigismo estatal no termina aquí: la formación rojimorada también aspira a crear una banca pública —a imagen y semejanza de las desastrosas cajas de ahorros—, a aprobar un “plan nacional de transición energética” —reforzando todavía más la injerencia política en la determinación de nuestras fuentes de energía, lo que ha contribuido a disparar su precio durante la última década— y a imponerles a los empresarios el tipo de inversiones que deben acometer —la mal llamada “política industrial” que no es más que una versión acicalada de la planificación indicativa que tantos fracasos cosechó en las economías socialistas—.

Por último, dado que Unidos Podemos parece ser consciente de que sus políticas económicas no contribuyen a generar riqueza sino sólo a colocar la economía a los pies de los políticos —a sus pies—, la coalición también contempla un reforzamiento del asistencialismo estatal para todos aquellos que queden desplazados de la sociedad: así, en el programa se defiende una renta mínima de inserción mucho más extensa que la actual, una reestrucuturación forzosa de la deuda privada o un control de precios sobre los suministros básicos. En suma, tras renunciar a la creación de riqueza —más deuda, más impuestos y más regulaciones— no les queda otra que apostar por repartir la miseria.

Sablazo al ahorro privado

La muy delicada situación a largo plazo de la Seguridad Social parecería justificar una cierta promoción del ahorro privado entre los españoles para que así cuenten con un colchón con el que capear los inexorables recortes futuros en sus pensiones. Sin embargo, Unidos Podemos plantea todo lo contrario: una ofensiva sin cuartel contra el ahorro privado. De entrada, la confluencia de izquierdas apuesta por aumentar aquellos impuestos que más directamente atacan la tenencia de ahorro privado: patrimonio y sucesiones. A su vez, también promete incrementar la tributación sobre las rentas del ahorro (como los dividendos, los intereses o las plusvalías). Y, por último, suprime toda ventaja fiscal al ahorro (muy en especial, la deducción por aportación a planes de pensiones, que aunque mal diseñada no debería eliminarse sin ofrecer alternativa alguna). En suma, Unidos Podemos ha colocado en su punto de mira a los ahorradores y no es de extrañar: el ahorro y la acumulación de un cierto patrimonio privado concede al individuo autonomía frente al Estado y la formación rojimorada no desea ciudadanos autónomos sino ciudadanos dependientes del Estado.

El expolio de la Seguridad Social

Como decimos, la situación financiera de la Seguridad Social es crítica, pero lejos de promover el ahorro privado complementario, Unidos Podemos aspiran a rapiñar con más saña a los ciudadanos. Así, por un lado, la confluencia de izquierdas apuesta por eliminar los límites a las cotizaciones sociales sin que ello implique elevar las pensiones máximas ofrecidas por el sistema. Textualmente: “Se eliminará el tope máximo a las cotizaciones, sin necesidad de incrementar la pensión máxima en similar proporción”. Pagar más, recibir lo mismo. Por otro lado, Unidos Podemos también propugna que los autónomos coticen según sus ingresos reales, impidiéndoles escoger su base de cotización tal como sucede ahora mismo: una política que encarecerá las cuotas de casi el 80% de todos los profesionales autónomos. En definitiva, se trata de arramblar sin miramiento alguno con los ingresos reales y con el ahorro de los españoles para mantener a flote un sistema social deficitario y condenado desde su mismo nacimiento al fracaso por meras razones demográficas.

La sindicalización de las pymes

Unidos Podemos suele manifestar su propósito de auxiliar a las pymes frente a las grandes empresas. Sin embargo, a la hora de la verdad, su programa económico establece muchos obstáculos nuevos a su capacidad para crecer y prosperar. Dejando de lado la contrarreforma laboral que prepara la coalición de izquierdas y que atentará directamente contra la capacidad de sobrevivir de muchas pequeñas empresas, su programa electoral contiene otra sorpresa envenenada para las pymes. En la actualidad, las empresas con menos de 10 trabajadores no están obligadas a contar con representantes de sus empleados dado el alto coste que ello representa en plantillas tan pequeñas y la creciente burocratización que implica en la gestión diaria de la compañía. Pues bien, Unidos Podemos pretende extender los representantes de los trabajadores —y, en definitiva, la presencia empresarial de los sindicatos— a todas las compañías con independencia de su tamaño. Lejos de liberarlas de la losa burocrática que ahora mismo las asfixia, la formación rojimorada pretender incrementarla todavía más.

Velar a las mujeres, la más potente arma de los islamistas

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Si contempla fotos de los Kabul en los años 60, 70 y 80, verá numerosas mujeres sin velo. Luego llegaron los talibanes y las cubrieron.

En Egipto, ya en los años cincuenta, el presidente Gamal Abdel Naser fue a la televisión para burlarse de la petición de los Hermanos Musulmanes de cubrir a las mujeres. Su mujer, Tahia, no llevaba pañuelo, ni siquiera en las fotografías oficiales. Hoy, según la socióloga Mona Abaza, el 80% de las mujeres egipcias llevan velo. No fue hasta los años 90 cuando el wahabí, la versión estricta del islam, llegó a Egipto a través de millones de egipcios que fueron a trabajar a Arabia Saudí y otros países del Golfo. Entretanto, los movimientos políticos islamistas fueron ganando terreno. Y entonces las mujeres egipcias empezaron a llevar el velo.

En Irán, el tradicional velo negro que cubre a las mujeres iraníes de los pies a la cabeza invadió el país con el ayatolá Jomeini. Él afirmaba que el chador era el «estandarte de la revolución» y lo impuso a todas las mujeres.

Cincuenta años antes, en 1926, el sha Reza había dado protección policial a las mujeres que se negaban a llevar el velo. El 7 de enero de 1936 ordenó a todas las maestras y a las mujeres de los ministros y funcionarios del Gobierno que se mostraran con «ropas europeas». El sha pidió a su mujer y sus hijas que no llevaran el velo en público. Estas y otras reformas occidentales fueron apoyadas por el sha Mohamed Reza Pahlevi, que sucedió a su padre en septiembre de 1941, y prohibió que las mujeres llevaran el velo en público.

En Turquía, Mustafá Kemal Ataturk arengó a las mujeres incitándolas a dar ejemplo: quitarse el velo suponía acelerar la necesaria reconciliación entre Turquía y la civilización occidental. Durante cincuenta años, Turquía rechazó el velo, hasta 1997, cuando el Gobierno liderado por el islamista Necmetin Erbakan abolió la prohibición del velo en los espacios públicos.

La Turquía de Erdogan utilizó el velo para fomentar la desenfrenada islamización de la sociedad.

En cambio, el presidente de Túnez, Habib Burguiba, emitió una circular que prohibía llevar el hiyab en las escuelas y los edificios públicos. Dijo que el velo era un «trapo odioso» y promovió su país como una de las naciones árabes más ilustradas.

No sólo el mundo musulmán rechazó durante mucho tiempo este símbolo. Antes de la propagación del islam radical, la minifalda, uno de los símbolos de la cultura occidental, también se podía ver por todo Oriente Medio. Hay muchas fotografías que nos recuerdan ese largo periodo: azafatas sin velo y con falda de la aerolínea afgana (qué ironía que Air France quiera hoy cubrirlas); el concurso de belleza que el rey Husein de Jordania organizó en el Hotel Philadelphia; el equipo de fútbol femenino iraquí; la atleta siria Silvana Shahín; la mujer libia que marchaba sin velo por las calles; las estudiantes de la Universidad Birzeit de Palestina y las chicas egipcias en la playa (en esa época, el burkini se habría considerado una jaula inaceptable).

islamshariaDespués, a mediados de los 80, todo cambió de repente: la sharia fue instaurada en muchos países, las mujeres de Oriente Medio fueron colocadas en cárceles portátiles y en Europa prosiguieron con el velo para reclamar su «identidad», lo que significaba una negativa a asimilar los valores occidentales, y la islamización de muchas europeas.

Primero impusieron el velo a las mujeres, y después los islamistas empezaron su yihad contra Occidente.

Primero traicionamos a esas mujeres aceptando su esclavitud como una liberación, y después Air France empezó a cubrir a las mujeres cuando estuviesen en Irán como forma de «respeto». También dice mucho de la hipocresía de la mayoría de las feministas occidentales, siempre dispuestas a denunciar a los homófobos cristianos y el sexismo en EEUU, mientras guardan silencio sobre los crímenes sexuales del islam radical. En palabras de la feminista Rebecca Brink Vipond: «No voy a picar en el anzuelo de la condescendiente llamada a que las feministas dejen a un lado sus objetivos en América para abordar los problemas de las teocracias musulmanas». Estas son las mismas feministas que abandonaron a Ayaan Hirsi Ali, la valiente holandesa-somalí disidente del islam, dejándola a su suerte incluso después de haberse podido refugiar en EEUU: impidieron que hablara en la Universidad Brandeis.

¿Durante cuánto tiempo seguiremos prohibiendo la mutilación genital femenina? Un estudio recién publicado en EEUU sugiere que permitir ciertas formas «más suaves» de mutilación femenina, que afecta a 200 millones de mujeres en el mundo, es más «sensible culturalmente» que prohibir la práctica, y que una «incisión» ritual en la vagina de las chicas podría evitar una práctica de desfiguración más radical. La propuesta no provino de Tariq Ramadan o de un tribunal islámico de Sudán, sino de dos ginecólogos americanos, Kavita Shah Arora y Allan J. Jacobs, que publicaron el estudio en una de las revistas científicas más importantes, el Journal of Medical Ethics.

Es un testimonio de hasta dónde se puede llegar en lo que el nuevo filósofo francés Pascal Bruckner llamó «el sollozo del hombre blanco», con su masoquismo, su cobardía y su relativismo cínico. ¿Por qué no justificar también la lapidación islámica de las mujeres que son acusadas de adulterio? Es como si nos faltara tiempo para capitular.

¿Gran Bretaña? ¿Moderados? Perdón, ¿podrían repetírmelo?

Por Douglas Murray

Traducción del texto original: Britain? Moderates? How’s That Again?
Traducido por El Medio

A menudo, uno oye hablar de la «mayoría musulmana moderada». Después de cualquier ataque terrorista, los políticos nos dicen que «la mayoría de los musulmanes lo condena totalmente». Después de cualquier salvajada, los comentaristas y analistas se levantan corriendo para decir: «Por supuesto que la inmensa mayoría de los musulmanes son moderados». ¿Pero es eso cierto? ¿Son «moderados» la inmensa mayoría de los musulmanes?

Una serie de factores indica quizá no sea así, y el más obvio es el problema que revelan repetidamente las encuestas de opinión. Una y otra vez, los resultados de las encuestas de opinión en el mundo occidental, no importa si son en Oriente Medio o el norte de África, presentan una imagen bastante diferente de la aguatinta de la «mayoría moderada».

Ciertamente, esas encuestas suelen demostrar que, por ejemplo, sólo el  27 por ciento de los musulmanes británicos tienen «alguna simpatía por los motivos que hay detrás de los atentados» contra la redacción de la revista satírica francesa Charlie Hebdo el año pasado. Ciertamente, eso sólo supone entre una cuarta parte y un tercio de los musulmanes británicos que simpatizan con el escuadrón contra la blasfemia. En otras ocasiones, como ocurrió hace poco en Gran Bretaña con una encuesta de ICM encargada por Channel 4, se encuentra que una mayoría de musulmanes tiene posturas sobre las cuales discreparía la mayoría de la población británica. Así, por ejemplo, la reciente encuesta de ICM halló que el 52 por ciento de los musulmanes británicos cree que se debería ilegalizar la homosexualidad. Es una cifra impactante. No es que el 52 por ciento de los musulmanes británicos diga que la homosexualidad no sea de su agrado, o que no esté del todo a favor del matrimonio gay, sino que el 52 por ciento de los musulmanes británicos cree que la homosexualidad debería ser un delito penado la ley.

Pero es en lo que sucede después de que aparezcan esas encuestas cuando la idea de la «mayoría moderada» entra en tensión. Primero, por supuesto, siempre hay un intento de dar un sesgo positivo a los resultados. Así, por ejemplo, cuando salió la encuesta sobre Charlie Hebdoel año pasado, la BBC (que había encargado la encuesta) informó sobre ella con este titular: «La mayoría de los musulmanes británicos ‘se opone a emprender represalias por las viñetas de Mahoma’«. Aunque es cierto, no es el aspecto más llamativo de los resultados. Pero lo más revelador es lo que sucede después, y lo que verdaderamente hace cuestionar si estamos tratando con una «mayoría moderada» o, más francamente, con una «minoría moderada». Porque siempre que salen los resultados, casi toda la comunidad musulmana, incluidos casi todos los musulmanes en los medios y todos los grupos de autoproclamados «líderes de la comunidad musulmana» intentan demostrar que la encuesta es un fraude. Ocurrió cuando salió la encuesta de ICM en Reino Unido, como ocurrió con todas las encuestas anteriores. A excepción de uno o dos destacados disidentes musulmanes, todas las voces musulmanas en los medios y todos los grupos musulmanes decidieron no preocuparse por los resultados de ICM, sino intentar desmontar su validez, su metodología e incluso los «motivos» de la encuesta. Esto es profundamente elocuente.

Vale la pena probar en este punto un experimento mental. Al margen de la comunidad de donde usted provenga, imagínese su reacción si apareciera una encuesta, como la de ICM sobre los musulmanes británicos, sobre la comunidad de la que usted se sienta parte. Imagine que es usted judío, y que sale una encuesta que dice que la mayor parte del resto de judíos de su país quiere convertir la homosexualidad en delito. ¿Cuál sería su primera reacción? Mi impresión es que la mayoría de los judíos se sentiría profundamente avergonzada. Muy poco después de esa primera reacción, quizá empezaría a preguntarse qué se podría hacer para dar la vuelta a esa terrible estadística. Es posible que, si no conoce a nadie de su religión que piense que se debe criminalizar la homosexualidad, y nunca antes se ha encontrado con esa postura (o con alguna encuesta previa que indicase lo mismo), pueda dudar de la credibilidad y metodología de la encuesta. Pero si no, probablemente suspiraría y se preguntaría qué se podría hacer para mejorar las cosas. Si sabe que los resultados son bastante precisos, ¿por qué intentaría hacer trizas los resultados?

Asimismo, si mañana se publicara una encuesta sobre las opiniones de la población británica de educación cristiana en Reino Unido, me interesaría por ella. Si revelara que el 39 por ciento de los cristianos británicos cree que las mujeres siempre deberían obedecer a sus maridos (como reveló la encuesta de ICM sobre los musulmanes británicos), entonces me preocuparía. Si también hallara que casi una cuarta parte (el 23 por ciento) de la población británica de origen cristiano quisiera que algunas zonas de Reino Unido se desligaran de la ley de la nación y fuesen en su lugar gobernadas por alguna «interpretación» bíblica y literal de la ley, me preocuparía aún más.

Por supuesto, es bastante difícil que se produzca alguna de estas eventualidades. Pero pongámonos en que se produce. ¿Cuál sería mi reacción? Lo primero sería bajar la cabeza avergonzado. Y la bajaría aún más si los resultados no me sorprendiesen en absoluto. Si yo siempre hubiese sabido que mi «comunidad» mantiene esa postura, y una encuesta sacara a la luz esa verdad, me sentiría profundamente avergonzado de que lo que yo siempre supe también lo supiera ahora el resto del país.

Lo más interesante es que, cuando aparecen dichas encuestas de opinión de los musulmanes británicos, nunca, jamás, hay el menor indicio de tal introspección. No hay bochorno ni preocupación, sólo ataques. Si hubiese realmente una «mayoría moderada», cuando saliese una encuesta que dijese que una cuarta parte de tu comunidad quiere básicamente alterar la ley de la nación y vivir bajo la ley de la sharia, el 75 por ciento restante dedicaría el tiempo a intentar cambiar la opinión de esa cuarta parte. En su lugar, un 74 por ciento de ese 75 por ciento que no está a favor de la sharia dedica su tiempo a cubrir al 25 por ciento y a atacar a la empresa demoscópica que lo descubrió. Es un pequeño síntoma de un problema mucho mayor, cuyas repercusiones apenas han empezado a afrontar nuestras sociedades.

Anjem Choudary (centro), un prominente islamista británico, ha urgido a sus seguidores a abandonar sus trabajos y reclamar los subsidios de desempleo para que puedan disponer de tiempo para la guerra santa. "Nosotros [los musulmanes] tomamos la yizia, que es nuestra. Lo normal es tomar el dinero de los 'kufar' [no musulmanes]. Nos dan el dinero. Trabajad, dadnos el dinero. Alá es grande. Tomamos el dinero.

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“¡Este es el año 77! ¡El año 77, Pablo!”. OPERACIÓN REVANCHA

La idea de que la llamada Transición no fue un proceso político completo es una de las principales líneas argumentales del actual discurso de la izquierda en España. Dentro de esa versión pedante y cainita de los acontecimientos, que dieron paso del Estado construido por el general Franco al actual régimen constitucional, se supone que la izquierda más radical -que se articulaba entorno al Partido Comunista de España- en aras de la democracia y de la convivencia pacífica de los españoles, tuvo que realizar dolorosas concesiones.

Puede que con el paso de los años a todos estos ahora vejetes, cuyas pobladas barbas setenteras se han tornado canas, se les haya olvidado que más que ánimo de concordia lo que realmente tenían era pavor ante el estamento militar. Que el secretario general del PCE, Santiago Carillo, no se tirase al suelo del hemiciclo el día 23 de febrero de 1981 ha venido a acrecentar la distorsión de los hechos. Unos hechos que no eran otros que el canguelo y el tembleque que a todo comunista patrio le entraba cuando veía un uniforme.

Algo mucho menos épico y romántico que las carreras que dicen haberse dado delante de “los grises” en las manifestaciones por “la democracia y la libertad”. Y es que si a todos aquellos que afirman haberse pegado unas carreras delante de la extinta Policía Armada les juntásemos, el maratón de Nueva York se quedaría en una carrera de patio de colegio. Algo hace intuir que a muchos de aquellos furibundos y comprometidos luchadores por la libertad, las protestas y las huelgas estudiantiles les cogieron cerca de algún campamento de la OJE.

Pero las décadas van pasando y la izquierda, obsesionada por la memoria histórica pero tan dada a la amnesia cuando se trata de recordar sus propias responsabilidades, se ha lanzado a esa “segunda transición”, que podemos llamar OPERACIÓN REVANCHA. La nueva joven guardia de puño en alto de Iglesias, Garzón, Monedero, Maestre o Errejón está más embebida que nunca de resentimiento, ánimo de represalia y, ahora sí, decidida a imponer su particular modelo político y social.

Sí, repetimos: político y social. Referéndums de autodeterminación, republicanismo sectario, ideología de género, anticlericalismo, “refugees welcome” y demás simplezas. Todo aquello que vaya encaminado a destruir cualquier atisbo de identidad nacional o de tradición. El tema económico queda un poquito en segundo plano, ya que a estos chicos les gusta comer en restaurantes de lujo. ¡No se vaya a enfadar la troika y terminen como el bueno de Tsipras! La lucha contra el capitalismo y el obrerismo es una cosa más de forma y de pose, de pegatina en el pecho y de botellín de Mahou, que una cuestión de fondo.

Y así, pasando la leyenda de generación en generación, Julio Anguita, fundido en un abrazo con Pablo Iglesias durante un acto político esta semana en Córdoba, susurró al oído del líder podemita: “Este es el año 77! ¡El año 77, Pablo!”. Ante este apremio del viejo dirigente comunista, Iglesias se deshizo en lágrimas con Echenique de fedatario de las mismas.

PODEMOS80No cabe duda que la izquierda radical tiene un proyecto. Un proyecto que puede conducir a España a la ruina y a la catástrofe, pero es un proyecto. Y ante él, los españoles no tienen como esperanza un plan mejor que le haga frente, sino la volatilidad de los pactos que en el seno de la extrema izquierda se están fraguando.

España necesita un verdadero proyecto alternativo frente a la entelequia de Podemos, de Izquierda Unida y de todas sus confluencias separatistas y también, digámoslo, frente a la mundialización. España requiere un proyecto joven con empuje y brío, de unidad y solidaridad entre los españoles, de transformación profunda de las instituciones y del modelo económico. De nada sirven ya las llamadas a la sensatez de políticos pringados de corrupción hasta las orejas. El patriotismo constitucional, el conservadurismo y todos los posicionamientos pasivos y timoratos que, desde la socialdemocracia del PSOE a la extrema derecha, se intenten oponer al discurso de la izquierda radical pueden ser, más tarde o más temprano, barridos como zarandajas.

Guste o no, Podemos e Izquierda Unida han generado expectación, centrado en ellas la atención política y motivado a parte de su entorno. Descontentos los hay y gente disconforme que se va a quedar en el camino también. Pero la confluencia de las dos formaciones puede suponer un tsunami electoral dentro de la izquierda, con consecuencias impredecibles para todos los españoles.

Redacción Despierta Info.com