Solo hay que asomarse a los hospitales o clínicas de cualquier ciudad de Cuba para comprobar que mientras se exportan los servicios médicos a otros países, al interior de la isla van escaseando las oportunidades de obtener una atención médica de calidad.
LA HABANA, Cuba. -En Cuba, lograr la atención médica así como someterse a un examen de salud minucioso no resulta ni tan fácil ni tan gratuito como pregonan los medios oficiales y algunos otros foráneos que se hacen eco de las noticias sin tomarse el trabajo de investigar en el terreno. Solo hay que asomarse a los hospitales o clínicas de cualquier ciudad de Cuba para comprobar que mientras se exportan los servicios médicos a otros países, al interior de la isla van escaseando las oportunidades de obtener una atención médica de calidad.
Ante las puertas de las consultan crecen las colas de pacientes que, al final del día, solo obtienen un par de recetas y muy poca orientación sobre cómo enfrentar determinada dolencia debido a que los Cuerpos de Guardia ya no cuentan con personal debidamente preparado, y se va volviendo una práctica generalizada que sean los estudiantes de medicina quienes suplan la falta de personal.
Como consecuencia, se multiplican los diagnósticos errados y las complicaciones por malas prácticas que han agravado la situación de caos, al unirse a las prohibiciones de realizar estudios de laboratorio, el acortamiento de los periodos de ingreso hospitalario (para reducir los costos de los servicios) y la fatiga de los médicos, que han debido redoblar sus jornadas de trabajo y reducir los periodos de entre guardias para infructuosamente lograr paliar la situación.
Testimonios delatan la realidad del sistema de salud cubano
Una joven doctora del Hospital Clínico Quirúrgico de 10 de Octubre, antiguo
A cualquier hora los consultorios médicos permanecen cerrados (fotos del autor)
Dependiente, en la capital, nos comenta: “Aquí las condiciones son pésimas y los periodos entre una guardia y otra son de menos de 48 horas. Hay días en que he tenido que empatar una jornada con otra y después salir a atender a mis pacientes en sala. La mayoría de los médicos de aquí están para Brasil y Venezuela y los que hemos quedado no alcanzamos a cubrir la demanda. Por la situación de este hospital, recibimos una gran cantidad de pacientes todos los días. La mayoría vienen con síntomas de dengue y procesos diarreicos y a veces no hay reactivos para los análisis. No hay capacidad para ingresarlos, tenemos que mandarlos para la casa. Muchos de ellos no tienen condiciones ni alimentación suficientes para hacerle frente a la enfermedad. Así que después, a las pocas horas, vienen peor o casi muertos”.
Zaida Luz Castellanos, vecina de Centro Habana, padeció dengue y nos describe cuánto debió esperar para que la diagnosticaran:
“Llevaba dos días con fiebre de 38 y todos los síntomas que describen en la televisión y por ahí, aun así me mandaron para la casa porque decían que tenía que esperar a las 72 horas para hacerme los análisis. Me atendió una estudiante de medicina de Ecuador, se veía que no sabía qué hacer. Le dije que me sentía muy mal, que tenía dolores en las articulaciones y que incluso me estaba saliendo una erupción en los brazos, que sin dudas era dengue, y me dijo que ella tenía indicado que los análisis eran solo para aquellos que tenían fiebre durante más de tres días, que a todos los demás había que mandarlos para la casa a tomar bastante líquido y Duralgina. Aunque me dio la receta, no pude comprarla en la farmacia porque no había. Se la compré a un viejito que las estaba vendiendo en una esquina, a cinco pesos el paquete de diez pastillas.”
Zaida Luz Castellanos
“En cuanto al líquido, solo tomé agua porque no tenía ni para hacerme un jugo. Nadie fue por mi casa a preguntar si me había muerto o me había curado. Yo no iba a regresar al hospital a hacer una cola para ver si tenía dengue. Después supe que tuve dengue pero de nada me servía hacer una cola para verle la cara a una estudiante de medicina. […] Y ni hablar del Médico de la Familia, el consultorio de por mi casa siempre está cerrado. Creo que ni vive nadie allí. Al final, fui a ver a una amiga que trabaja en el [hospital] Julio Trigo y finalmente me hicieron los análisis. Había tenido dengue y ya llevaba más de una semana con la enfermedad”.
“Potencia médica”, inoperante industria
El testimonio de Zaida coincide con cualquiera de las historias que uno puede escuchar a diario. Ya sea para una simple consulta de estomatología o para un análisis de rutina con el objetivo de solicitar empleo, acceder al sistema de atención sanitaria en Cuba y ser atendidos dignamente se ha convertido en una verdadera proeza.
Los niveles primarios de atención no funcionan y hasta el acto de obtener el medicamento apropiado para los tratamientos resulta una odisea, al punto de que una parte de la población, aquella que cuenta con las posibilidades, casi siempre termina pidiendo los fármacos a los familiares que residen en el exterior.
La mayoría de los consultorios de aquel antiguo programa de salud de los años 80 que Fidel Castro nombrara “Médicos de las 120 familias”, un plan de construcción de viviendas-consultorios que atendería a las familias en los barrios, han caído en el olvido. Como sucede con todo en Cuba, pasado el furor del momento, muchos de los consultorios han sido clausurado y los poquísimos que aún funcionan lo hacen unas pocas horas al día y son locales con pésima iluminación, falta de agua, ausencia de instrumental adecuado. Las personas solo los usan para pedir una receta médica cuando llegan los medicamentos a las farmacias o para un servicio menor.
En cuanto a las farmacias, la mayoría exhiben sus anaqueles vacíos o anuncian en carteles que han sido clausuradas o que están a la espera de algún medicamento. Aquellos productos de mayor demanda como los analgésicos y los antibióticos se agotan al instante y más tarde cualquiera los encuentra en el mercado negro, a precios prohibitivos para el ciudadano común. Sin dudas, para los más pobres, es decir, para la inmensa mayoría de la población cubana, enfermar de un simple catarro suele ser un proceso muy cercano a la tragedia.
Anaqueles vacios en farmacia en calle Línea en el Vedado
El celo de asepsia ha sido infatigable. Mariano Rajoy lo definió como“una figura de calado histórico”. Tal vez estuviera pensando en la botadura de un súper petrolero. También podrían haber recurrido a la prosa forense: “Varón blanco barbudo en chándal Adidas”.
En 1951, durante el juicio por el asalto al cuartel de Moncada, Fidel le dijo desafiante al tribunal: “La Historia me absolverá”. El periodismo se ha tomado tan al pie de la letra la profecía de aquel redentor con ojos de loco, que durante 55 años de tiranía en Cuba la Prensa internacional ha evitado contar sus atrocidades, y ahora le cargan el muerto a la Historia.
Cada vez que oigo en televisión que ha muerto “un icono del siglo XX”, pienso, no en Picasso o Marie Curie, sino en una tabla rusa con la efigie de la Virgen María. También Pol Pot y Stalin eran “iconos del siglo XX”. ¿Te imaginas? “Muere Adolf Hitler, figura histórica, líder revolucionario e icono del siglo XX”.
Otra forma de evitar mirar de frente al tirano muerto es relativizar sus crímenes. Decir: vale, de acuerdo,Fidel cometió “errores”, pero, ¿qué me dices del embargo yanqui?Esa forma de escaqueo moral es quizá la que más abunda entre los observadores occidentales fascinados con la épica revolucionaria de los jóvenes guerrilleros de Sierra Maestra.
Pero, si Fidel Castro fusiló a disidentes, mandó a homosexuales a campos de trabajo y mató a miles de cubanos de hambre, o ahogados tratando de huir, no fue a causa del bloqueo estadounidense. Perpetuarse en el poder y encarcelar a la población en la isla fue desde siempre la esencia de su aclamada revolución, como ha mostrado la historiadora Lilian Guerra en su esclarecedorVision of power in Cuba: Revolution, redemption and resistance, 1959-1971
Fidel ha muerto, pero el castrismo sigue siendo tan feroz como siempre. El régimen no tiene otra oferta para los cubanos que un chivato de los Comités de Defensa de la Revolución apostado en cada edificio. En 2014, hubo 8.899 detenciones por motivos políticos, cuatro veces más que en 2010. Continúan las golpizas en plena calle a las Damas de Blanco. El encarcelamiento de opositores es algo cotidiano. El asesinato de Oswaldo Payá muestra que sigue siendo un régimen atroz, y no tiene remedio.
No hace falta esperar por el juicio de la Historia para constatar que Fidel instauró una tiranía que sigue oprimiendo a los cubanos; que inspira o tutela nuevas dictaduras en América, como la chavista en Venezuela, la sandinista en Nicaragua o la que las FARC quieren instalar en Colombia.
Televisión Española, el canal del Gobierno, llamó “caravana de la libertad” al periplo que llevó a Fidel de Santiago a La Habana, entre 1956 y 1959.“Caravana de la libertad”: ni siquiera se molestan en cambiar los términos de la propaganda castrista.
¿De dónde viene este hechizo del mal? ¿Cuál es el origen de esta fascinación por la violencia revolucionaria americana? Para Carlos Rangel, el mito del buen salvaje proyectado en América por los europeos del siglo XVI “ha sido el hecho central y sigue siendo el cáncer de Latinoamérica”. El buen salvaje se transmuta en buen revolucionario, “aventurero romántico, Robin Hood rojo, Don Quijote del comunismo, nuevo Garibaldi, Saint-Just marxista, Cid Campeador de los condenados de la tierra, Sir Galahad de los miserables, Cristo laico, San Ernesto de la Higuera, Ché”.
Añade a la lista, desde ahora, a San Fidel, timonel, libertador e icono de Adidas.
++++Con voz propia: “[…] en 1965, Fidel creó las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado donde fueron a parar muchos de aquellos jóvenes “dementes”, “gusanos”, “antisociales”. Abundaban entre estos los testigos de Jehová, adventistas del séptimo día, grupos protestantes, bautistas, practicantes de las religiones afrocubanas. Pero el régimen dirigió su mayor inquina contra los homosexuales. En su obra Antes que anochezca, el gran escritor cubano Reinaldo Arenas ha dejado un testimonio desgarrador de su experiencia en esas “unidades”, pero Lillian Guerra la complementa con testimonios invaluables, de primera mano. Aparte del trabajo forzado, la ‘higiene revolucionaria’ en las UMAP sometió a los homosexuales a tratamientos pavlovianos para ‘curar su enfermedad’. Se calcula que entre 1965 y 1968 pasaron por las UMAP 35.000 personas. La homofobia oficial llegó hasta los años ochenta.” [Enrique Krauze,“¿La nueva Cuba?”, en Letras Libres, 7 de abril de 2015]
Fidel Castro deja a Cuba sumida en la miseria | Efe
Los actuales salarios no satisfacen las necesidades del trabajador cubano y de su familia
El modelo actual influye negativamente en la disciplina e incentiva el éxodo de personal cualificado que opta por salir de Cuba
El sistema desestima la promoción de los más capaces, ya que se traduce, generalmente, en que a mayor responsabilidad, menores ingresos personales
La anterior valoración sobre la ruina socioeconómica de Cuba no la firma ningún furibundo activista anticomunista. En realidad,son declaraciones de Raúl Castro en 2014. El hermano de Fidel reconocía así la necesidad de abandonar progresivamente el comunismo y adoptar un modelo económico más abierto.
Desde entonces, la dictadura ha impulsado tímidas medidas aperturistas, a menudo cosméticas, y tambiénha aprobado diversas leyes de inversión extranjera que buscan facilitar la entrada de capital en la isla. La viceministra de Comercio Exterior, Ileana Núñez, visitaba Madrid hace dos años y se reunía con el diario El País para reconocer que Cuba necesita «captar recursos financieros y lograr inversiones en sectores estratégicos». La cabecera de referencia de la izquierda escribía entonces que el objetivo de Fidel y Raúl Castro era «sacar al país del estancamiento económico y el subdesarrollo».
La realidad es cruda. Tras medio siglo de dictadura,el sueldo medio de los cubanos no llega a los 600 pesos, lo que se traduce en menos de 20 euros mensuales. ¿Y qué pueden adquirir los cubanos con esos 600 pesos? Un litro de yogur cuesta 30 pesos, un paquete de detergente o un kilo de pollo salen a 120 pesos… Y si ya resulta difícil comprar alimentos, acceder a cualquier comodidad se convierte en una misión imposible. Por ejemplo, una televisión cuesta 16 meses de sueldo íntegro mientras que una hora de internet supone 40 pesos.
La fortuna de Fidel
El impactante documental Cuba y los elefantespone de manifiesto la miseria que sufren a diario los cubanos:
Pero recién fallecido Fidel Castro no sufría las penurias que sí atraviesa el cubano medio.Según revela su ex guardaespaldas, Juan Reinaldo Sánchez, el dictador nunca se privó de las comodidades y el lujo. «Al contrario de lo que pregonaba, Fidel nunca renunció a los lujos del capitalismo, una cosa era su discurso sobre la «vida austera» que debían vivir los revolucionarios, otra cosa era su modo de vida, que era el de todo un capitalista», escribe.
La clave no está, por tanto, en el bloqueo de EEUU, sino enel atraso económico que ha generado el socialismo. Lo vemos, por ejemplo, con el azúcar y los cigarros. Aunque en 1958 había una producción de azúcar equivalente a 859 toneladas por cada 1.000 personas, hoy esta cifra es de apenas 106, ¡ocho veces menos! Algo parecido ha ocurrido con los cigarros: desde 1958 hasta hoy, su producción cayó de 92.000 a 26.000 por cada 1.000 personas, ¡3,5 veces menos!
TEXT IN ENGLISH
The dictator amassed a great heritage, but even his own brother Raul recognizes that the Castro legacy is disastrous.
Current wages do not meet the needs of the Cuban worker and his family.
The current model negatively influences the discipline and encourages the exodus of qualified personnel who choose to leave Cuba.
The system dismisses the promotion of the most capable, Generally, with greater responsibility, lower personal income
The previous assessment of Cuba’s socioeconomic ruin is not signed by any furious anti-communist activist. In fact, they are declarations of Raúl Castro in 2014. Fidel’s brother thus recognized the need to gradually abandon communism and adopt a more open economic model.
Since then, the dictatorship has encouraged timid, often cosmetic, opening-up measures, and has also passed a number of foreign investment laws aimed at facilitating the entry of capital into the island. Deputy Foreign Trade Minister Ileana Núñez visited Madrid two years ago and met with the newspaper El País to recognize that Cuba needs to «raise financial resources and secure investment in strategic sectors.» The reference header on the left then wrote that the objective of Fidel and Raúl Castro was «to get the country out of economic stagnation and underdevelopment».
The reality is crude. After half a century of dictatorship, the average salary of Cubans does not reach 600 pesos, which translates into less than 20 euros per month. And what can Cubans acquire with those 600 pesos? A liter of yogurt costs 30 pesos, a pack of detergent or a kilo of chicken comes out at 120 pesos … And if it is already difficult to buy food, access to any comfort becomes an impossible mission. For example, a television costs 16 months of full pay while an hour of internet costs 40 pesos.
The Fortune of Fidel.
The shocking documentary Cuba and the elephants shows the misery that Cubans suffer daily:
But recently deceased Fidel Castro did not suffer the hardships that the middle Cuban does. As revealed by his former bodyguard, Juan Reinaldo Sánchez, the dictator never deprived himself of comforts and luxury. «Contrary to what he preached, Fidel never gave up the luxuries of capitalism, one thing was his discourse on the» austere life «that revolutionaries had to live in, another way was his way of life, that of an entire capitalist» , writes.
Already in his day, Fidel Castro was included in the list of millionaire politicians who made Forbes magazine. At that time, it was estimated that the dictator amassed a patrimony near the 800 million dollars.
«It’s not the block, stupid»
The US blockade of Cuban impoverishment is often blamed. In fact, the progressive collapse of Castroism is explained by the decline of the Soviet Union, which each year injected funds equivalent to 30% of the island’s GDP. Today, Cuba is free to trade with hundreds of countries and, in fact, trade accounts for 40% of its GDP. However, the island’s production is so primary that Cuba is a marginal player in globalization.
The key, therefore, is not the US blockade, but the economic backwardness that has generated socialism. We see it, for example, with sugar and cigarettes. Although in 1958 there was a production of sugar equivalent to 859 tons per 1,000 people, today this figure is only 106, eight times less! Something similar has happened with cigars: from 1958 to today, their production fell from 92,000 to 26,000 per 1,000 people, 3.5 times less!
Os recomiendo que no dejéis de leerla y compartir.
Pablo, permite que me ahorre lo de «estimado», más que nada porque me gusta decir la verdad siempre. El caso es que el otro día reiteraste tu miseria moral alabando a un terrorista. Dijiste que «sin personas como Otegi no habría paz». No leí tus declaraciones. Me las leyó mi padre. Me llamó por teléfono expresamente. Te ahorro la literalidad de la conversación porque es más virulenta aún que las letras que ahora escribo.
Pero debes saber que, mientras tú vomitabas esa basura, el hombre que me llamaba no debía de tener a muchos metros a los escoltas que le vigilan desde hace veinte años gracias a las balas de los amigos de Otegi. Mientras tú pasabas tu infancia en Soria leyendo a Verne y a Salgari, yo la pasaba en tierra vasca y española viendo cómo mataban a los amigos de mi padre, como Jesús Velasco o Félix Galíndez, o como a Estanis Galíndez, cartero de mi pueblo, asesinado, como todos, por la espalda. Sello de tus admirados, valientes y perspicaces amigos.
Mientras tu adolescencia empezaba a despertar con sueños húmedos con no sé qué actriz española –algo de eso dijiste hace poco–, la mía despertaba con las cartas que la ETA escribía a mi abuelo para anunciarle su temprana muerte: «Le buscaremos hasta ejecutarle», rezaban las misivas de tus perspicaces amigos. Mientras tú te reunías con el enemigo en una herriko taberna y alababas la «perspicacia de ETA», yo recibía a mis hijos en el paritorio acompañado por guardaespaldas.
Mientras tú te entretenías en la universidad entre escrache y manifa, yo acudía a la universidad escoltado y veía mi nombre en un punto de mira pintado con spray en las mismas pizarras. Literal, Pablo. Mientras tú disfrutabas de tus becas y de tu vida facilona, yo llevaba una pistola al cinto por si podía evitar que me pegasen un tiro en la nuca, anuncio también literal de las paredes de mi pueblo.
Mientras tú animabas a la afición que te jaleaba a salir a «cazar fascistas» o a pegar a un «lumpen», y quizá mientras tú leías cómo se hace un cóctel molotov, yo empezaba la madrugada apagando el fuego de la tienda de ropa de mi padre, arrasada por el fuego de los cócteles molotov de los amigos de tus amigos.
Mientras tú te dedicabas a acosar a los que no piensan como tú en la universidad me acuerdo ahora de Rosa Díez, yo veía pasar el féretro de Gregorio Ordóñez entre vivas a España, o velaba el cadáver de Jesús Mari Pedrosa, asesinado a tiros en la puerta de su casa en Durango.
Mientras yo rendía honores a Manuel Indiano, abatido a balazos en su tienda de golosinas de Zumárraga, tú cogías un vuelo para tu paraíso venezolano o iraní para aprender cómo jodernos más la vida.
Tu paraíso es nuestro infierno. Tus amigos son nuestros enemigos.Y tus héroes, Pablo, son nuestros villanos. Y tú siento decirlo y siento pensarlo eres todo eso a la vez, sin matices, el enemigo, un villano y el infierno mismo. Por eso somos tantos los que te conocemos, cada día un poco más, los que vemos la gran mentira que se esconde detrás de alguna de tus verdades. Y por eso somos tantos los que te combatiremos, en las universidades si hace falta, en las urnas cuando toque, en los tribunales cuando la ocasión lo exija. En la cheka si ese es nuestro destino en la España soviética que querrías construir. Y en todos los lugares en los que pretendas dar tu pérfida batalla. Cuando quieras y donde quieras. Porque se trata de nuestra Patria y se trata de nuestra Libertad. Y no solo no crees en ninguna de las dos, sino que quieres destruir ambas.
Lo tienes crudo, porque somos millones los que pensamos que representas lo peor. Lástima que los corruptos te hayan dado esta oportunidad para engañar a tanta buena gente.
Porque es así, Pablo, tú solo eres una consecuencia de la corrupción de tantos dirigentes del PSOE y del PP. Gracias a Dios, la España decente os combatirá a ambos a la vez. Por una España más unida, más justa y más libre. Os combatiremos siempre.
Una ley de salario mínimo solo decreta la prohibición jurídica de trabajar por debajo de una determinada remuneración. La ley no obliga a subir los sueldos de nadie
El Congreso aprobó el pasado martes una proposición de Ley deUnidos Podemospara incrementar progresivamente el salario mínimo interprofesional hasta el 60% del salario medio de España en el año 2020. Dado que en la actualidad el salario medio de España asciende a unos 1.881 euros mensuales, la propuesta de la formación morada pasa por fijarlo en 1.108 euros mensuales en 2020 (950 euros mensuales en 14 pagas).
La idea parece razonable, dado que únicamente desarrolla la respectiva sugerencia de laCarta Social Europea: a saber, que los salarios mínimos nacionales representen al menos el 60% de los salarios medios. Sin embargo, su fundamentación económica es muchísimo más endeble y peligrosa, justamente por no entender qué es y qué implicaciones conlleva un incremento normativo del sueldo mínimo.
¿Qué es el salario mínimo?
Empecemos por lo básico: una ley de salario mínimo solo decreta la prohibición jurídica de trabajar por debajo de una determinada remuneración. La ley no obliga a subir los sueldos de nadie, dado que el empresario puede optar por despedir al trabajador antes que abonarle un mayor salario. Si muchas personas confunden ambas proposiciones (subir el salario mínimo legal con incrementar los salarios más bajos de la economía) es porque implícitamente asumen que el empresario no podrá permitirse prescindir de sus empleados y, por consiguiente, se verá empujado a incrementarles su sueldo.
Si la aportación mensual que efectúa un trabajador a los ingresos de la empresa es inferior al salario mínimo legal, el empresario optará por despedirle
Pero esta última hipótesis —que el empresario preferirá siempre aumentar la remuneración de sus trabajadores antes que despedirlos— es cuando menos discutible. Si la aportación mensual que efectúa un trabajador a los ingresos de la empresa (lo que suele llamarse “productividad marginal del trabajador”) es inferior al salario mínimo legal, entonces el empresario optará por despedir a su empleado: “Si gracias a ti ingreso 10 pero me cuestas 15, mejor no te contrato”. Imaginen que el Congreso aprobara una “ley de altura mínima”, según la cual los empresarios no pudieran contratar a trabajadores que midieran menos de 1,85 metros: ¿lograría esa normativa aumentar la altura de los obreros más bajitos o más bien equivaldría a prohibirles trabajar por ley? O imaginen que el Congreso aprobara una “ley de ingresos mínimos” para los autónomos, según la cual ningún trabajador autónomo con ingresos inferiores a 1.100 euros mensuales tiene permitido desarrollar la actividad en nuestro país: ¿conseguiría esa ley que los autónomos ingresaran más o simplemente los condenaría al desempleo? El problema de las leyes de salario mínimo es justamente ese: en lugar de contribuir a mejorar las remuneraciones de los sectores más débiles de la sociedad, puede terminar relegándolos al desempleo estructural.
Ahora bien, es verdad que hay muchos economistas que defienden los aumentos del salario mínimo legal. ¿Por qué? Pues una de dos: o porque consideran que parte de los trabajadores están percibiendo a día de hoy un salario inferior a su productividad marginal (es lo que ocurriría enmercados laborales monopsónicos o con comportamientos similares al monopsonio) o porque creen que el incremento de los salarios mínimos contribuirá a elevar la productividad del trabajo de manera endógena (por ejemplo, porque el mayor coste laboral inducirá a los empresarios a reducir sus ineficiencias organizativas internas; o porque el mayor salario actuará como un estímulo keynesiano sobre el resto de la economía; o porque el mayor salario estimulará a los propios trabajadores a volverse más eficientes; o porque el mayor salario desincentivará la alta rotación de empleados en un mismo puesto de trabajo). En principio, pues, no cabe rechazar teóricamente de plano que un cierto incremento del salario mínimo pudiera generar un incremento sostenible de la ocupación y de las remuneraciones.
Por tanto, para conocer la relevancia real de los anteriores efectos no queda otra que recurrir a la empírica: ¿qué nos dice la experiencia acerca de las consecuencias de los aumentos del salario mínimo legal?
Efectos del salario mínimo
En 2009, los economistasHristos Doucouliagos y T. D. Stanleypublicaron una meta-análisis de 1.474 estimaciones acerca de los efectos del salario mínimo sobre elempleo, y el conjunto de tales estimaciones mostraba que, por cada incremento del 1% en el salario mínimo, el empleo se reducía un 0,19%. Es decir, si Unidos Podemos propone aumentar el salario mínimo legal un 45%, el empleo tenderá a reducirse un 8,5% con respecto a los niveles actuales: una destrucción de 1,5 millones de puestos de trabajo.
Es verdad, sin embargo, que Doucouliagos y Stanley consideran que su devastadora estimación sobre los efectos del salario mínimo se debe a que existe un sesgo de publicación entre los ‘journals’ de Economía: esto es, que los autores y los editores tienden a publicar en mayor medida análisis críticos con el salario mínimo que análisis favorables al mismo. Pero fijémonos en que la exoneración de los efectos destructivos del salario mínimo no se debe a que la evidencia disponible concluya que el salario mínimo es inocuo, sino a la presunción de que la evidencia disponible no es totalmente válida.
Si Unidos Podemos propone aumentar el salario mínimo legal un 45%, el empleo tenderá a reducirse un 8,5%: una destrucción de 1,5 millones de puestos
Pero supongamos que, en efecto, un incremento del salario mínimo no provoca destrucción neta de empleo porque la evidencia negativa sí se halla sesgada. ¿Significa ello que carece de consecuencias negativas sobre los trabajadores? En absoluto. La destrucción de empleo es solo uno de los posibles canales de transmisión de una subida del salario mínimo, pero hay al menos otroscinco canales negativospara los que contamos con diversos grados de evidencia empírica:
Ralentización de la creación de empleo: El incremento del salario mínimo no tiene por qué reducir el volumen de empleo actual, sino que bien puede frenar la creación de nuevos puestos de trabajo. Por ejemplo, los economistasMeer y Westestiman que un aumento del 10% en el salario mínimo conlleva una reducción del 25% en el ritmo de creación de empleo. Dado que Unidos Podemos desea aumentar el salario mínimo más de un 40%, ello significaría que la creación de empleo de la economía española se frenaría por entero.
Reducción del número de horas trabajadas: Los empresarios pueden no despedir a aquellos trabajadores cuyo salario mínimo ha aumentado, pero sí pueden reducir el número de horas por las que los contratan (sustitución de la jornada a tiempo completo por jornada a tiempo parcial). Si la hora de trabajo sale más cara, su demanda de horas de trabajo cae.
Reducción de los salarios en especie: Los empresarios pueden compensar el mayor coste salarial con un menor coste no salarial (por ejemplo, una menor inversión en formación interna), de modo que la remuneración total de un trabajador no cambiará pese al mayor salario mínimo legal.
Sustitución de trabajadores no cualificados por trabajadores cualificados: Imaginemos que la productividad de un trabajador no cualificado es 10 y la de un trabajador cualificado es 15. Si el coste de contratar al no cualificado es 5 y el de contratar al cualificado es 12, el empresario preferirá incorporar al trabajador no cualificado (su margen de ganancias es mayor). Sin embargo, si se eleva el salario mínimo de 5 a 8, pasará a ser más rentable contratar al trabajador cualificado, de modo que el empresario podría optar por despedir a los empleados no cualificados para incrementar la contratación de los cualificados (el efecto del salario mínimo sobre el empleo total sería nulo, pero saldrían perdiendo aquellos a los que se quería beneficiar con el mayor salario mínimo).
Aumento de precios: Los empresarios que vendan bienes o servicios con una demanda muy inelástica podrán repercutir su mayor coste salarial sobre los precios finales. Pero, evidentemente, si los precios de los bienes de consumo aumentan, los salarios reales de todos los trabajadores se reducirán. O dicho de otro modo, el aumento nominal del salario mínimo de algunos trabajadores ocasionará un recorte del salario real de otros trabajadores. ¿Cuál es el saldo neto de este efecto redistributivo entre los que ganan y los que pierden? De acuerdo conun reciente estudio del economista Thomas MaCurdy, el efecto es netamente perjudicial para los más pobres (pues son ellos los que consumen un mayor porcentaje de los productos que más se encarecen).
La evidencia disponible, pues, no parece avalar un incremento del salario mínimo en España: incrementar la frontera mínima legal a partir de la que está permitido trabajar en nuestro país solo contribuirá a reducir muy significativamente el empleo y a hundir los ingresos reales de las familias más pobres. Un riesgo que, con una tasa de paro del 20%, no nos podemos permitir.
Incrementar la frontera mínima legal a partir de la que está permitido trabajar contribuirá a reducir el empleo y a hundir los ingresos de las familias más pobres
Ahora bien, imaginemos que somos relativamente escépticos con respecto a los resultados anteriores. A la postre, sigue habiendo numerosos economistas partidarios de subir el salario mínimo legal. ¿Quedaría en tal caso justificada la propuesta de Unidos Podemos? No, ni mucho menos. Incluso aquellos economistas partidarios de subir el salario mínimo son conscientes de que, a partir de ciertos umbrales, el efecto es siempre negativo. Tomemos el caso de uno de los más destacados defensores académicos de incrementar los salarios mínimos: el profesor Arindrajit Dube.
Dubedefiendeque los distintos estados que componen EEUU fijen un salario mínimo equivalente al 50% del salario mediano de ese estado. Él mismo reconoce que se trata de una propuesta osada y arriesgada —“la propuesta de incrementar el salario mínimo hasta el 50% del salario mediano va algo más allá del rango salarial para el que disponemos de una mejor evidencia empírica”—, pero por la que cree que merece la pena apostar. En España, el salario mínimo ya representa el 47,8% del salario mediano (el salario mínimo en doce pagas son 764 euros mensuales y el salario mediano en 2015 fue de 1.596 euros), de modo que incluso para economistas como Dube tendríamos poco margen para incrementarlo sin considerables riesgos.
Sucede que Unidos Podemos no pretende aumentar el salario mínimo al entorno —o algo por encima— del 50% del salario mediano, sino al 60% del salario medio, lo cual equivale al 70% del salario mediano. Se trataría, con diferencia, del salario mínimo relativo más elevado de toda la OCDE. Una absoluta imprudencia que multiplicaría todos los riesgos de destrucción de empleo en una economía que ya padece una altísima tasa de paro estructural como la nuestra:
En definitiva, la propuesta de Unidos Podemos de incrementar el salario mínimo hasta el 60% del salario medio es puro populismo laboral. No existe ningún otro país desarrollado con una regulación salarial tan restrictiva y obstructiva, acaso porque sus consecuencias serían verdaderamente devastadoras: y lo serían, muy en especial, para aquellos trabajadores con menores sueldos. Si a Unidos Podemos realmente le preocuparan los sectores más desfavorecidos de la sociedad, mañana mismo procedería a retirar su pauperizadora proposición de Ley: no lo hará porque su genuina preocupación no son los trabajadores pobres, sino alcanzar el poder a hombros del populismo más descarnado… caiga quien caiga.
PorAdolfo Prego,Magistrado excedente del Tribunal Supremo
Aumenta la frecuencia de los desplantes de los secesionistas frente al Estado. No pasa un día sin que insistan en su desafío de convocar ilegalmente una consulta previa a su declaración de independencia, o directamente amenacen con lo que denominan desconectarse del Estado español.
Diariamente nos desayunamos con esa cantinela, cansina por lo reiterada pero preocupante por la intensificación de la firmeza con la que expresan su enloquecido plan secesionista. Y porque ya empiezan a pasarse abiertamente por el arco del triunfo las sentencias del Tribunal Constitucional o del Tribunal Supremo con la mayor desfachatez. Dicen que no se sienten sujetos a sus decisiones porque son tribunales españoles….
Todo esto se veía venir desde hace muchos años. La pasada Historia contemporánea de España avalaba los peores augurios, y los acontecimientos políticos recientes los corroboraban. Sin embargo, quienes tenían el deber y el poder de poner a punto los mecanismos jurídicos de respuesta no lo han hecho. Prefirieron mirar hacia otro lado. De hecho, se dedicaron de manera suicida a desarmar el aparato jurídico del Estado, eliminando sus defensas hasta dejarlo inerme frente a los retos del secesionismo. Y esto durante veintiún años, que se dice pronto.
Pero hemos llegado ya al final del trayecto y las autoridades del Estado parece que por fin ven las orejas al lobo y dicen que quieren responder. Proclaman ahora solemnemente que tienen dispuestos y a punto los mecanismos de reacción. Si es así, a buenas horas…
Yo, la verdad, no veo tales mecanismos por ninguna parte. Por más que los busco y estudio el ordenamiento jurídico no los encuentro. No descubro ninguna respuesta legal verdadera y seria. Me refiero, claro está, a una respuesta que sea eficaz y dotada de una escala que se ajuste realmente a la gravedad del desafío que hay que neutralizar.
Porque si de lo que se trata es de tener una reacción raquítica,canija, lo mejor será no usarla ni exhibirla siquiera. Por dignidad. Por no hacer el ridículo, y por evitarnos a todos los españoles tener que rematar con un triste espectáculo final la incompetencia de quienes desde los resortes del poder político nos han traído a rastras hasta esta lamentable situación histórica.
Le dirán a usted, amable lector, que el Estado está preparado. Pero no se deje engañar. Sepa usted que hoy en España, aunque parezca mentira, proclamar la independencia de una parte de su territorio no es un delito. Ni puede ser castigada semejante enormidad con una pena. A la opinión pública se le dice que sí lo es, pero no es cierto. Me consta que importantes juristas de altísimo nivel situados en las instituciones del Estado trabajan con ahínco para encontrar la naturaleza delictiva del desafío secesionista. Yo lo veo muy difícil sin retorcer los textos legales y sin quebrantar el principio de legalidad, fundamental en el Derecho Penal civilizado.
Lo que es verdad es que el comportamiento al que me refiero fue un grave delito en España durante muchos años hasta que el Código Penal de 1995, llamado Código de la democracia, suprimió todas las figuras penales que castigaban los ataques a la unidad nacional, y los comportamientos secesionistas dirigidos a la fragmentación del Estado. Ataques que castigaba, y muy severamente, por cierto, el Código Penal de la Segunda República: su artículo 242 recogía como delito de rebelión “los ataques a la integridad de España… bajo una sola Ley fundamental y una sola representación de su personalidad como tal Estado español”. La pena no era precisamente menuda: de seis años y un día a doce años de prisión; y en el caso de llegar a tener efecto la rebelión, la de prisión de doce años y un día a veinte años para los promovedores de ella.
El Código Penal de la Segunda República castigaba, y muy seriamente, los ataques a la unidad nacional.
Este delito se mantuvo en los Códigos Penales posteriores, primero como delito de rebelión y luego como delito de sedición. Pero el legislador del 95, aquejado de un buenísimo suicida, los suprimió todos haciendo gala de una ceguera política verdaderamente asombrosa. Pero la verdad es que tampoco nadie después rectificó este error, aunque lo conocían. Y así hemos seguido durante veintiséis años. Ahora las cosas quieren arreglarse tarde y mal. Y posiblemente no puedan ya arreglarse de ningún modo.
Ésta es la verdad que no se cuenta.
¿Y ahora qué tenemos?, se preguntará usted. Pues nada… No tenemos nada que castigue la proclamación de independencia de una parte de España: no es ya rebelión porque ésta exige que la finalidad de separar una parte del territorio español se pretenda a través de un alzamiento público que además tiene que ser “violento”. No es tampoco sedición porque este delito exige que el alzamiento público sea además “tumultuario”. Así que proclamar la independencia de parte del territorio español, sin que medie violencia ni haya tumulto, aun concurriendo alzamiento público, no es nada.
Es más: ni siquiera los sucesivos gobiernos de España han querido incluir semejante barbaridad entre los delitos contra la Constitución. Le parecerá mentira pero así es. Entre esos delitos encontrará el lector un variado repertorio de conductas más o menos perturbadoras del trabajo de los diputados; incluso el inocuo hecho de manifestarse ante las sedes del Congreso de los Diputados, por citar sólo un ejemplo de algo irrelevante pero que ha sido elevado a la categoría de delito contra la Constitución. Sin embargo, no encontrará usted ninguna figura que describa la proclamación de independencia de una comunidad autónoma o de una parte de nuestro territorio, en el seno de una asamblea legislativa por votación y decisión colectiva de sus Señorías secesionistas.
¿Qué nos queda entonces? Pues el modesto campo de la desobediencia a los tribunales en el que no faltan ciertas particularidades verdaderamente bochornosas: cuando el desobediente es una autoridad (por ejemplo, Presidente de la Comunidad Autónoma) que se niega abiertamente a dar debido cumplimiento a una resolución judicial (por ejemplo, Supremo o Constitucional), ni siquiera su comportamiento rebelde es delito contra la Constitución a pesar de que integra un verdadero ataque a la estructura del Estado y a la división de poderes. Es sólo un modesto delito contra la Administración Pública, o sea, un delito en el que lo que se protege es la eficacia de la maquinaria que dispensa los servicios públicos. La pena por ello es ridícula: una pequeña multa, y una inhabilitación por dos años como máximo para ejercer empleos o cargos públicos… precisamente en España. Es fácilmente imaginable lo que estas penas pueden impresionar a la autoridad autonómica secesionista que se constituye en Estado independiente.
Aún más: el precepto que recoge este delito de la autoridad desobediente a las sentencias judiciales es el mismo que, también con idéntica pena, sanciona a cualquier funcionario que desobedece las órdenes recibidas de la autoridad superior. No importa ni el rango jerárquico del que desobedece ni la relevancia de la autoridad desobedecida, desde una perspectiva constitucional. Así que para el legislador ambas cosas son equiparables: la conducta del modesto funcionario que desobedece a la autoridad de la que depende y la conducta de la autoridad rebelde que se niega a cumplir las sentencias de nuestro Tribunal Constitucional o de nuestro Tribunal Supremo.
Y todavía algo peor: el precepto contiene la vergonzosa previsión de que el desobediente (pensemos en un Presidente autonómico que se niega a cumplir una sentencia del Supremo o del Constitucional) pretenda su exención de responsabilidad con el alegato de que el mandato incumplido era contrario a la Ley. No digo que este alegato pueda prosperar. Digo que la norma prevé la posibilidad de hacer esta alegación incluso cuando el mandato desobedecido proceda del más alto Tribunal de España. Y digo yo que el sólo hecho de que el Código Penal contemple esta hipótesis como posible y por tanto como alegable en un proceso, debería abochornar al legislador español que ha mantenido este estado de cosas en el repertorio jurídico del Estado.
Así que cuando ahora nos dicen que están preparados los mecanismos jurídicos para responder al desafío, pienso para mis adentros: “menos lobos…”
El Gobierno, viniéndose arriba, busca tranquilizar a la inquieta opinión pública. Pero no nos engañemos. Para soltar un órdago así al envite del nacionalismo hace falta algo más que entusiasmo. Hace falta tener mejores cartas jurídicas. En este problema no se puede ir de farol porque se corre el riesgo de que te contesten: “veo”. Y en ese momento hay que enseñar las cartas.
Entonces, ¿qué haremos? Mucho me temo que, aparte del ridículo, no haremos nada. Sólo contemplar un desastre de gravísimas consecuencias para la Historia de España. Un desastre que tiene una larga nómina de responsables.
Pim Fortuyn, el héroe de Rotterdam, el hombre que agarró al país y lo despertó, dijo una vez: «No persigáis lo que es posible, sino lo imaginable». Quería dejar claro que, para nosotros, los holandeses, nada es imposible.
Pim Fortuyn tenía razón. Nada es imposible para nosotros. Somos holandeses.
Miremos a nuestro país. Hemos creado sin la ayuda de nadie esta tierra, única y hermosa. Somos el único pueblo del mundo que vive en un país creado en su mayor parte por nosotros mismos. Es una gran hazaña.
No sólo hemos creado nuestro propio país, también hemos explorado el mundo. Hemos navegado todos los mares. Fundamos Nueva York y descubrimos Australia. A veces, parece que nos hayamos olvidado de todo eso. Olvidado de lo que somos capaces. De lo que somos capaces de hacer cuando nos empeñamos. Y tal vez sea ése nuestro problema. Debemos atrevernos a volver a pensar a lo grande. Porque donde hay voluntad, hay camino.
Y sí, lo sé. Hay muchas cosas que nos molestan. También hay mucho por lo que enfadarse, y con razón. Este Gobierno ha destrozado nuestro país con sus políticas de austeridad, y ha permitido que sea colonizado por el islam. Pero empecemos a perseguir lo imaginable. Liberemos nuestro país.
Hace cuatro años, Mark Rutte ganó las elecciones con una campaña basada en falsas premisas. Con mentiras y engaños. No más dinero a los griegos, 1.000 euros para cada ciudadano holandés, una política sobre inmigración estricta. Y el Partido Laborista era su enemigo, como todo el mundo recuerda. Se disculpó hace poco, pero no extrajo conclusiones. Al contrario: se disculpó, pero sigue destruyendo y entregando nuestro país. Quizás, incluso vuelva a gobernar con el Partido Laborista otros cuatro años. Nadie puede seguir creyendo lo que dice. Y la pregunta que les hago es: ¿Quieren un primer ministro como ese para los próximos cuatro años?
Por ahora, están viviendo en la tierra de Mark Rutte. Y para muchos, este ya no es un país agradable. Simplemente salgan a las puertas de sus casas y echen un vistazo alrededor. Existe la probabilidad de que haya maleantes rondando en la puerta de la tienda de su barrio. Que le escupan y le roben allí. De que sus hijas, sus esposas y sus padres sean hostigados y ya no se atrevan a salir por la noche. De que se esté convirtiendo en un extraño en su propio país. Eso debe cambiar. Porque este es nuestro país. Y se les está arrebatando. Y vamos a recuperarlo para usted.
Geert Wilders, en el Parlamento holandés en septiembre de 2015. (Imagen tomada de un vídeo de RTL Nieuws)
Un político como yo, que dice la verdad sobre un enorme problema al que se están enfrentando muchos holandeses cada día –sí, estoy hablando sobre el terror del islam y el problema marroquí–, es arrastrado ante los tribunales. Enfrentándose a un juicio, mientras los imanes pueden predicar todo el odio que quieren mientras las élites guardan silencio. Podrán llamarse líderes, pero no lideran: confunden.
El plan de Mark Rutte se puede resumir en una palabra: negligencia.
Mi plan para los Países Bajos se llama Liberación. Y la liberación empieza por exponer los hechos.
Los hechos: seis de cada diez presos en los Países Bajos son inmigrantes, y de todos los presos, más del 10 % son de origen marroquí. Los jóvenes marroquíes son sospechosos de delitos cinco veces más que los jóvenes nativos. Los Países Bajos se han convertido en una emisión continua en directo de Opsporing Verzocht [«Criminales buscados», un programa de la televisión holandesa]. Un político que guarde silencio al respecto no sirve para nada. Yo me niego a hacerlo.
Y no guardaré silencio sobre el islam, tampoco. Nunca, jamás. Porque el silencio es peligroso. El pasado julio, falleció el Premio Nobel y superviviente del Holocausto Elie Wiesel. Lo conocí hace algunos unos años en Nueva York. Le dio al mundo una sabia lección: «Cuando alguien te dice que quiere matarte, créelo». El islam dice que quiere matarnos. El Corán no deja ninguna duda al respecto.
Siete de cada diez musulmanes creen que las normas religiosas son más importantes que las leyes seculares holandesas. Y más de uno de cada diez musulmanes de los Países Bajos considera aceptable emplear la violencia para defender el islam. Eso son más de 100.000 personas. Muchos se niegan a integrarse, y no muestran ningún respeto por las autoridades holandesas en áreas como Maassluis o Poelenburg. Nos están haciendo una peineta. Los hooligans islámicos desfilan con banderas del Estado Islámico por las calles de La Haya y ocupan puentes con banderas turcas en Rotterdam. Este es nuestro país, pero ondean sus banderas.
Miren sus banderas. Y miren la nuestra. No hay ningún verso del Corán, ni ninguna luna creciente en nuestra bandera, sino bandas de color rojo, blanco y azul. El rojo de nuestra identidad, el blanco de nuestra libertad y el azul de la verdad. Ha llegado la hora y debemos, casa por casa, calle por calle y municipio por municipio, izar nuestra bandera. En todas partes. Con orgullo. Porque este es nuestro país, nuestros Países Bajos Y claman por su liberación.
Cuando llegue al poder, protegeré nuestro hermoso país. Y esto sólo será posible si lo desislamizamos. Quiero que ése sea el núcleo de mi política. Porque me niego a dejar que este maravilloso país nuestro perezca, y yo elijo la cultura y la libertad de nuestra gente.
Nuestros valores no son islámicos, sino que se basan en la civilización judeocristiana y humanista. Tenemos el derecho y la libertad de elegir cómo queremos vivir, y a no renunciar jamás a este derecho. Hace doce años, Theo van Gogh fue asesinado. Dio su vida por la libertad que se halla en el corazón de nuestra identidad holandesa. Y esa identidad debe defenderse a sí misma. No debemos permitir que aquellos que quieren destruir nuestra libertad abusen de la libertad con el objetivo de arrebatarnos la nuestra. Debemos dejar de ser ingenuos y defendernos. Porque este es nuestro país.
Los holandeses son plenamente conscientes del hecho de que, aunque haya musulmanes moderados, no existe el islam moderado. Dos de cada tres holandeses dicen que la cultura islámica no pertenece a los Países Bajos. Tres cuartas partes de los holandeses creen que los políticos subestiman el problema del creciente número de musulmanes en nuestro país. Más de tres cuartas partes creen que el islam no enriquece a los Países Bajos. Esa gente tiene razón. Pero nadie les escucha. Sólo yo.
Mark Rutte hablaba de optimismo obstinado, pero los Países Bajos no necesitan burros sonrientes. Necesitan héroes con un firme realismo. No podemos permitirnos subestimar la gravedad de la amenaza. Porque la amenaza es existencial: está en juego la supervivencia de nuestro país. Ya hay un gran número de terroristas en potencia entre nosotros, y están llegando a Europa a diario, también con el flujo de solicitantes de asilo. Aquí se pasean con libertad. Es una negligencia no hacer nada al respecto y dejar nuestras fronteras abiertas a decenas de miles de buscavidas islámicos de Oriente Medio y África.
También debemos liberarnos de los eurófilos de Bruselas que friegan el suelo con nuestra identidad, nuestra soberanía y nuestra prosperidad. Ya no tenemos el control de nuestras propias fronteras, nuestro propio dinero y nuestra propia democracia. Si decidimos mediante referéndum que no queremos algo, como el acuerdo de asociación con Ucrania, nos lo hacen tragar a la fuerza de todos modos. Porque la voluntad de la gente no tiene importancia para la élite. Se están riendo de nosotros.
Nos están arrebatando todo lo que pertenece a nuestra cultura. Incluso Zwarte Piet (Negro Pete) ya no está permitido. La élite quiere abolir la palabra «allochtoon» («extranjero»), pero es la población nativa la que está perdiendo su país. Me niego a permitir que eso suceda. Este es nuestro país, nuestra cultura, nuestra identidad. Los Países Bajos, este bello país, esta gran nación, este faro de libertad, es nuestro y seguirá siendo nuestro. Es hora de resistir contra la tiranía.
Hoy, apelo a todos los holandeses. A todos los que disfruten de nuestras libertades ganadas con esfuerzo, a todos los que quieran salvaguardar la prosperidad y la riqueza de este gran país para sus hijos y nietos: demostremos al mundo que somos holandeses. Resistámonos –democráticamente y sin violencia– contra las élites que están entregando nuestro país. La tarea que nos espera es inmensa. Pero la valentía para reclamar nuestro país también lo es. Hay muchas cosas buenas que preservar, y muchas cosas que tienen que reconstruirse.
Es tiempo de hablar claro: el dinero holandés, para los holandeses. Ni un céntimo más a África, Turquía, Grecia o Bruselas. Si lo hacemos, muchas cosas se volverán posibles. ¡Imaginémoslo! Podremos reducir los impuestos a todos, para que el poder adquisitivo pueda crecer significativamente y la economía pueda recibir un gran impulso. Podremos dar a nuestros mayores una vejez decente. Podremos volver a rebajar la edad de jubilación a los 65, y no tendremos que recortar las pensiones.
También quiero mantener nuestras residencias para mayores y contratar a miles de enfermeras adicionales. En mis Países Bajos, remediamos la terrible degradación de la atención médica bajo Rutte II, y habrá muchas enfermeras más cuidando de nuestros ancianos con dedicación, cariño y respeto, día y noche. En mis Países Bajos, abolimos las desgravaciones en la atención médica. Es intolerable que los holandeses estén evitando ir al médico porque no pueden permitírselo, mientras que los solicitantes de asilo, que de media suponen 1.000 euros más de coste al año, tengan todo gratis. Esta injusticia me repugna.
Podremos invertir más en la policía y el ejército, para que tengan más recursos para mantener nuestro país seguro y libre, y proteger nuestras propiedades y fronteras. Debemos cerrar nuestras fronteras a los solicitantes de asilo y los inmigrantes de los países islámicos, dejar de permitir que vuelvan los yihadistas de Siria, y desnaturalizar y expulsar a los delincuentes con doble nacionalidad. Debemos liberar nuestro país.
También quiero introducir la democracia directa en los Países Bajos con referendos vinculantes. Nuestro sistema político sigue siendo el del siglo XX, dirigido por las mismas élites políticas arrogantes con sus falsas promesas y sus disculpas hipócritas. Si el caos creado por Mark Rutte nos ha enseñado algo, es esto: la gente debería poder echar el freno de emergencia cuando las élites políticas vulneran su voluntad. Y no sólo cada cuatro años.
En las últimas décadas, millones de holandeses han visto secuestrar su país ante sus propios ojos. No hace falta ser un genio para saber que esto acabaría mal. La constante transferencia de soberanía a la UE, el euro que hace más mal que bien, el infinito gasto de dinero que se envía a los griegos, los peligros del islam, las fronteras abiertas y la inmigración masiva, la creciente amenaza del terrorismo, el tsunami de los solicitantes de asilo, el aumento de los impuestos, y por último, pero no menos importante, los recortes presupuestarios en salud para los mayores y los discapacitados que han machacado a los más débiles de nuestra sociedad.
Por desgracia, quienes lo advirtieron han demostrado tener razón. Pero hay esperanza. Juntos podemos ocuparnos de ello. Cuando una nación despierta y empieza a ponerse en marcha, todo es posible. No estoy diciendo que la tarea vaya a ser fácil. Pero se puede hacer, y se debe hacer. Porque no tenemos elección. Un país fuerte y soberano donde se recompensa el trabajo duro y se protege a los débiles; donde los terroristas no pueden cruzar simplemente la frontera en Hazeldonk [la principal frontera con Bélgica]; donde las mujeres pueden ir por la calle con falda sin que sean acosadas y agredidas sexualmente; donde el médico es asequible y las pensiones decentes; donde todos los ciudadanos –incluidos judíos, homosexuales, mujeres y críticos del islam– estén seguros. Donde el patriotismo no sea un insulto, sino una medalla. Donde se invite al islam a marcharse.
Este hermoso país, nuestro país, no se ha perdido. De hecho, tenemos por delante los mejores años. Si tomamos las decisiones correctas. Y si decimos adiós a quienes apartaron la vista de los problemas y entregaron los Países Bajos. ¡Es hora de la liberación! Reclamemos todos juntos nuestro país.
Alberto Rodríguez en el colegio Madres Concepcionistas. (Foto: OKDIARIO)
OKDIARIO ha pillado al diputado rasta podemita Alberto Rodríguez en las puertas del colegio madrileño Madres Concepcionistas. Según varios testigos, el militante de Podemos, acompañado por representantes de sindicatos como Comisiones Obreras, ha pasado buena parte de la mañana en los alrededores de la calle Princesa, pasando por la Plaza de Emilio Jiménez Millas -conocida como la Plaza de los Cubos-, o el colegio Madres Concepcionistas, con alumnos de entre 3 y 18 años.
Según los mismos testigos, Alberto Rodríguez no tenía reparo en charlar con chavales que se acercaban a él para comentar la actualidad política. Además, según ha podido confirmar OKDIARIO, el diputado podemita no repartía ningún panfleto, pero sí ha podido charlar con varios chavales sobre el futuro de la formación morada.
Alberto Rodríguez en el colegio Madres Concepcionistas. (Foto: OKDIARIO)
En septiembre le pillaron ‘contento’
A finales de septiembre de este año, el diputado de Unidos Podemosya fue pilladoasí de contento junto a sus amigos. A las 7:51 era fotografiado junto a sus colegas a la salida del Ambigú, un after de Salamanca, cuando España se encontraba en pleno bloqueo político.
El diputado de Podemos, Alberto Rodríguez
Alberto Rodríguez salía, según los testigos presenciales, del Ambigú, un local de dudosa reputación entre los vecinos que ha sido epicentro de altercados en numerosas ocasiones. En plenas Navidades de 2014 incluso tuvo que ser desalojadopor la policía local por problemas con los clientes a altas horas de la madrugada. Los vecinos denuncian ruidos, suciedad en la calle y la constante presencia policial durante los fines de semana.
En febrero de 2015 caducaba la licencia del Ambigú y, ante las reiteradas denuncias de los habitantes de las calles aledañas, el Ayuntamiento se planteó no renovarla. Sin embargo, el dueño del local encontró una inteligente argucia legal para evitar el cierre y el fin de su negocio: pidió licencia de cafetería y logró mantener el Ambigú abierto, para deleite de los aficionados a la noche salmantina.
MIENTEN, SE CONTRADICEN, Y EN ÚLTIMO LUGAR SE EXCUSAN EN SU DERECHO A «NO CONTESTAR». EL VÍDEO LO DEJA TODO MUY CLARO, EL ISLAM ES VIOLENTO, EL ISLAM ES TOTALITARIO Y NO HAY ISLAM MODERADO E ISLAM RADICAL, SOLO HAY ISLAM, ALGO MUY NOCIVO QUE NO DEBERIA EXISTIR EN PLENO SIGLO XXI, UNA IDEOLOGIA BRUTALMENTE TOTALITARIA Y DEPRAVADA, DISFRAZADA DE RELIGIÓN, QUE ES ABERRANTE DESDE QUE APARECIÓ EN BOCA DE UN ANALFABETO ENVIDIOSO, RESENTIDO, PSICÓPATA Y DEPRAVADO SUJETO.
EL INMUNDO Y SUCIO PARÁSITO DEL PRINCIPIO DEL VÍDEO REPRESENTA AL MUSULMAN MEDIO, NI MAS NI MENOS, ESA BAZOFIA ESTAMOS DEJANDO ENTRAR EN OCCIDENTE Y LOS POLÍTICOS, MUY ESPECIALMENTE LA IZQUIERDA, ENCABEZADA POR CHUSMA COMO LA DEL PARTIDO ESPAÑOL «PODEMOS» Y SIMILARES, LO PERMITEN E INCLUSO NOS TRATAN DE METER EN LA CABEZA QUE TENEMOS QUE «ACOGERLES, AYUDARLES Y NO MOLESTARLES».
PUES A MI ESE SUJETO, Y LOS OTROSMENTIROSOS QUE SALEN EN EL VÍDEO NO ME MERECEN EL MENOR RESPETO Y, DESDE LUEGO, DE MI QUE NO ESPEREN OTRA COSA QUE LAS GANAS QUE TENGO DE QUE SE LES ECHE A TODOS DE UNA PATADA SIN CONTEMPLACIONES.
“En las mezquitas se radicalizan y se forman los verdaderos yihadistas”. LA VERDAD.news
Esta semana, CiudadanOK, Cake Minuesa, se acerca a uno de los puntos señalados por las autoridades como foco de radicalización y captación de yihadistas en España:
La mezquita de la M30. ¿Es el centro cultural islámico más grande de Madrid un lugar de culto en el que se da a conocer el islam o hay algo más detrás?
En ‘La mezquita de la M30, bajo sospecha’, el reportero entrevista a Sami El Mushtawi, portavoz del centro, para averiguarlo. Después de que un hombre se le encare por grabar en la zona, Minuesa pregunta a El Mushtawi por los actos terroristas cometidos por radicales, a propósito del juicio a los miembros de la llamada ‘Brigada Al-Andalus’, que captaban y radicalizaban a futuros yihadistas en los alrededores de la mezquita.
El portavoz asegura que “el terrorismo ha existido toda la vida” y sostiene que los actos de “individuos” como los del Daesh no representan a 1500 millones de musulmanes. “Ninguna religión, ni por supuesto el islam, avala o apoya actos de violencia”, defiende.
Serafín Giraldo, portavoz de la Unión Federal de Policía, tiene una opinión distinta. Según el inspector, a día de hoy la captación de yihadistas se realiza en Internet, pero es en algunos centros islámicos como el de la M30 donde se realiza el adoctrinamiento. “Es en las mezquitas donde se radicaliza y se forma a los verdaderos yihadistas”, puntualiza.
¿Cuál es el papel de Arabia Saudí?
La mezquita de la M30 recibe financiación directa de Arabia Saudí, a diferencia de otros centros donde lo habitual es obtener apoyo económico entre los fieles. Para el vicepresidente de la mezquita de Villaverde, Said Bensellam, recibir los fondos de un país concreto implica importar el modelo religioso imperante en esa sociedad, que desde las altas esferas ayuda a grupos terroristas “a sembrar el terror”. Giraldo está de acuerdo: “Arabia Saudí ha sido señalada como fuente de financiación del Daesh”.
Minuesa también charla con el portavoz del centro de la M30 sobre este tema. ¿Está de acuerdo con la ley islámica que impera en Arabia Saudí y que obliga, entre otras cosas, a la encarcelación de homosexuales o a la lapidación de mujeres adúlteras? El Mushtawi es rotundo: “No soy juez, soy predicador del islam”.
ENGLISH VERSION
THEY LIE, THEY CONTRADICT THEMSELVES, AND IN THE LAST PLACE THEY EXCUSED THEMSELVES IN THEIR RIGHT TO «NO ANSWER». THE VIDEO LEAVES IT ALL VERY CLEAR, ISLAM IS VIOLENT, ISLAM IS TOTALITARY AND THERE IS NO MODERATE ISLAM AND RADICAL ISLAM, THERE IS ONLY ISLAM, SOMETHING VERY HARMFUL THAT SHOULD NOT EXIST IN THE FULL CENTURY XXI, A TOTALLY TOTALITARY AND DEPRIVED IDEOLOGY, DISFRAZED OF RELIGION, WHICH IS ABERRANT SINCE IT APPEARED IN THE MOUTH OF AN ENVIDIOUS, RESENTIAL, PSYCHOPATHIC AND DEPRIVED SUBJECT.
THE UNCLEAN AND DIRTY PARASITE OF THE PRINCIPLE OF THE VIDEO REPRESENTS THE MUSLIM HALF, NEITHER NO LESS, THAT BAZOFIA WE ARE LETING TO ENTER OCCIDENT AND THE POLITICIANS, ESPECIALLY THE LEFT, HEADED BY CHUSMA LIKE THE SPANISH PARTY «WE CAN» AND SIMILAR, THE ALLOWED AND EVEN WE ARE TREATED TO METER IN THE HEAD THAT WE HAVE TO «WELCOME, HELP THEM AND NOT DISTURB».
BECAUSE OF MY THAT SUBJECT, AND THE OTHER LIARS THAT GO OUT IN THE VIDEO DO NOT DESERVE ME THE LESS RESPECT AND, THEN, FROM ME THAT I DO NOT EXPECT ANOTHER THING THAT YOU WIN THAT I HAVE TO BE EVERYONE OF A PATADE WITHOUT CONTEMPLATIONS .
In the mosques the true jihadists are radicalized and formed.
This week, CiudadanO, Cake Minuesa, approaches one of the points indicated by the authorities as a focus of radicalization and recruitment of jihadists in Spain:
The mosque of the M30. Is Madrid’s largest Islamic cultural center a place of worship in which Islam is known or is there something behind it?
In ‘The M30 mosque under suspicion’, the reporter interviews Sami El Mushtawi, a spokesman for the center, to find out. After a man faces him for filming in the area, Minuesa asks El Mushtawi about the terrorist acts committed by radicals, regarding the trial of members of the so-called ‘Al-Andalus Brigade’, who captured and radicalized future Jihadists in the vicinity of the mosque.
The spokesman said that «terrorism has existed throughout life» and claims that the acts of «individuals» such as the Daesh do not represent 1500 million Muslims. «No religion, nor of course Islam, endorses or supports acts of violence,» he argues.
Serafín Giraldo, a spokesman for the Federal Police Union, has a different opinion. According to the inspector, jihadist recruitment is carried out on the Internet today, but it is in some Islamic centers such as the M30 where indoctrination takes place. «It is in the mosques where the true jihadists are radicalized and formed,» he says.
What is the role of Saudi Arabia?
The M30 mosque receives direct funding from Saudi Arabia, unlike other centers where it is usual to obtain financial support among the faithful. For the vice president of Villaverde Mosque, Said Bensellam, receiving funds from a specific country implies importing the prevailing religious model in that society, which from the upper reaches helps terrorist groups «to sow terror.» Giraldo agrees: «Saudi Arabia has been singled out as a source of funding for the Daesh.»
Minuesa also talks with the spokesperson of the center of the M30 on this subject. Do you agree with the Islamic law that prevails in Saudi Arabia and which obliges, among other things, the incarceration of homosexuals or the stoning of adulterous women? The Mushtawi is resounding: «I am not a judge, I am a preacher of Islam».
«Mi amor para todos los que dicen NO, todos los que se levantan contra el cambio de pueblo y de civilización, todos los que rechazan la conquista y la colonización de Europa, así como la anunciaron, cada cual por su lado, Houari Boumédiène y Vladimir Putin, sin olvidar esos otros visionarios que fueron Enoch Powell y Jean Raspail.
Hoy una gran esperanza se levanta en el este, se llama Pegida, y tenemos con nosotros a una embajadora que saludamos como la mensajera de la primavera de los pueblos: Melanie Dittmer.
Siempre he pensado que el problema que se nos plantea, y que es el más grave que podamos tener (ya que se trata de la misma existencia y supervivencia de nuestra civilización) sólo puede tener una solución europea, dentro de la unión de todas las naciones y todas las culturas de tradición celta, greco-latina, cristiana por supuesto y también librepensadora.
Europa está colonizada, y lo está mucho más gravemente, mucho más irremediablemente, si no hacemos nada, que lo que ella misma colonizó en su día.
Pero vamos a combatir, lo estamos haciendo ya. La lucha anticolonialista ya ha comenzado, en el camino de Pegida. Un Frente de Liberación Nacional, sección francesa de la Internacional Pegidista, ha comenzado la resistencia. Si queréis ayudarla, ofrecedle vuestras competencias, eventualmente algo de vuestro dinero, pero sobre todo vuestra presencia, vuestra visibilidad, vuestros mensajes, todo aquello que puede conducir a la proliferación del frente del rechazo.
Nuestro modelo Pegida tiene a su vez un modelo, el que derribó el Muro de Berlín y abatió el Telón de Acero. Hoy al igual que hace 25 años el adversario parece todopoderoso, el régimen soviético entonces, hoy el poder remplacista, el que promueve la Gran Sustitución, la intercambiabilidad general del hombre y de todo, bajo la excusa de la multiculturalidad y la convivencia. Pero esos dos poderes, el que cayó hace un cuarto de siglo y el que enfrentamos hoy, tienen la misma debilidad que hace que puedan derrumbarse de un día para otro. Están hechos de mentiras, saturados de falsedad hasta lo más profundo de ellos mismos, llenos del vacío de la ilusión fabricada. La verdad puede reducirlos en cenizas al menor golpe, como los colosos de cartón-piedra que son.
La verdad es queno hay multiculturalismo sino una deculturación general que conduce al atontamiento masivo, a la subida de la violencia, al retorno al salvajismo de la especie.
La verdad es queno hay convivencia sino una conquista colonial en curso en la cual nosotros somos los indígenas colonizados y cuyo instrumento es la cantidad, por supuesto, la sustitución demográfica, pero también la permanente delincuencia, el vandalismo de todos los días, las molestias cotidianas que vuelven la vida imposible a la gente, o la espantosa barbarie de la que hemos sido testigos hace poco.
La verdad es que no hay pueblo. Un pueblo es todo lo contrario de lo que hay. Hay comunidades que se disputan cada día más abiertamente un territorio, un territorio sobre el cual esas comunidades tan distintas tienen derechos muy desiguales. Es por eso que hablo sin rodeos de guerra colonial, o para decirlo mejor desde nuestro punto de vista, de guerra anticolonial, de lucha anticolonialista.
La esperanza es que la verdad sea suficiente para derribar las murallas, como hace 25 años. Y en esa verdad incluyo la ley, las victoria electorales, los cambios políticos, la constatación de la incompatibilidad de caracteres, el gentlement agreement, el divorcio (tanto más fácil de obtener como que nunca hubo consentimiento en ese matrimonio…), la remigración, el control efectivo del Mediterráneo…
Si la verdad no fuera lo suficientemente fuerte como para alcanzar esos resultados, no habría más alternativa que la sumisión o la lucha armada. La primera ya ha comenzado. La segunda también, y no la hemos iniciado nosotros.»
ENGLISH VERSION
«My love for all those who say NO, all those who stand up against the change of people and civilization, all who reject the conquest and colonization of Europe, as well as announced by Houari Boumédiène and Vladimir Putin, not forgetting those other visionaries who were Enoch Powell and Jean Raspail.
Today a great hope rises in the east, is called Pegida, and we have an ambassador with whom we salute as the messenger of the spring of the peoples: Melanie Dittmer.
I have always thought that the problem that we face, and that is the most serious we can have (since it is the very existence and survival of our civilization) can only have a European solution, within the union of all nations And all cultures of Celtic, Greco-Latin, Christian tradition of course and also freethinker.
Europe is colonized, and it is much more seriously, much more irremediably, if we do nothing, than what it itself colonized in its day.
But we are going to fight, we are already doing it. The anti-colonialist struggle has already begun, on the road to Pegida. A National Liberation Front, a French section of the Pegidist International, has begun resistance. If you want to help her, offer her your skills, possibly some of your money, but above all your presence, your visibility, your messages, everything that can lead to the proliferation of the front of rejection.
Our model Pegida also has a model, which knocked down the Berlin Wall and struck down the Iron Curtain. Today, just as 25 years ago, the adversary appears to be all-powerful, the Soviet regime at that time, today the remplacist power, which promotes the Great Substitution, the general interchangeability of man and everything, under the excuse of multiculturalism and coexistence. But those two powers, the one that fell a quarter of a century ago and the one we face today, have the same weakness that makes them fall overnight. They are made of lies, saturated with falsehood to the depths of themselves, filled with the emptiness of fabricated illusion. The truth can reduce them to ashes at the slightest blow, as the stone-cardboard colossi they are.
The truthis that there is no multiculturalism but a general acculturation that leads to massive stun, to the rise of violence, to the return to savagery of the species.
The truth is that thereis no coexistence but an ongoing colonial conquest in which we are colonized Indians and whose instrument is the amount, of course, demographic substitution, but also the permanent crime, vandalism of every day, discomfort Everyday life that makes life impossible for people, or the frightful barbarity we have witnessed recently.
The truth is that there are no people. A village is the opposite of what there is. There are communities that are more and more openly disputing a territory, a territory on which these very different communities have very unequal rights. That is why I speak bluntly of colonial war, or, to put it better, from our point of view, of anti-colonial war, of anti-colonial struggle.
The hope is that the truth will suffice to bring down the walls, as it did 25 years ago. And in that truth I include the law, the electoral victories, the political changes, the verification of the incompatibility of characters, the gentlement agreement, the divorce (so much easier to obtain as there was never consent in that marriage …) The effective control of the Mediterranean …
If the truth were not strong enough to achieve those results, there would be no alternative but to submission or armed struggle. The first has already begun. The second also, and we have not initiated it. «