Categoría: CENSURA

El velo mediático / The Media Veil (SPANISH-ENGLISH)

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POR/BY Federico Jimenez Losantos/EL MUNDO

EL ATENTADO islamista de anteayer empezó siendo en TVE sólo «un incidente». En La Sexta, la niña del ojo izquierdo de Soraya, era obra de «un coche que presuntamente había atropellado a varias personas», porque hay que respetar la presunción de inocencia de los vehículos que atropellan solos. John Carlin, (el prisaico jefe de Prensa del acuerdo Santochenko-Timochenko que montó la campaña contra el madridista James por no respaldar, como más de media Colombia, la rendición al narcomunismo de las FARC) avisó en El País, la niña del ojo derecho de Soraya, que «las autoridades británicas, e incluso Trump podrían aprovechar los sucesos de Londres para imponer más restricciones migratorias». Qué gentuza, en vez de abrir los brazos a todos los que quieren enriquecer con la religión de la paz y el amor la grisalla de la sociedad occidental, mayormente británica.

Y son incontables los medios que durante más de un día, cuando ya se contaban muertos y heridos, repetían lo del «presunto terrorista con rasgos asiáticos», fórmula que la sharia mediática impuesta en el Reino Unido ha encontrado para no decir «musulmán» junto a «atentado», porque no se puede criminalizar a toda una comunidad, ejemplarmente pacífica. Los hindúes y los sijs están en desacuerdo con eso de los «rasgos asiáticos», porque dicen que ellos son asiáticos y no matan a nadie. Fea manera de señalar a sus íntimos enemigos paquistaníes, que, como en Cataluña, constituyen el núcleo duro del islamismo radical británico.

La sharia de lo políticamente correcto es más severa en los países con más diversidad racial, cultural y religiosa, tan enriquecedora como poco conflictiva. En España, los medios sólo llevan hiyab, pero vamos camino del burka. El diario de Cebrián, anfitrión en la conyugal Fundación Atman de Tarik Ramadán, que algunos países impiden entrar por ideólogo del terrorismo, confesaba: «La prioridad inmediata (del Gobierno May) es descartar que el ataque formara parte de una trama más amplia». En Birmingham, bastión del islamismo radical, o sea, terrorista, han detenido a varios, pero no es, no puede ser esa «trama que es prioritario descartar». Y ojito: si a algún periodista se le ocurre decir la palabra «Islam», será fulminantemente despedido. Forma parte de esa trama más amplia incapaz de comulgar con ruedas de molino.

inglaterra

ENGLISH

The Islamist ATTEMPT of the day before yesterday began being in TVE only «an incident». In La Sexta, the girl in Soraya’s left eye was the work of «a car that allegedly hit several people», because the presumption of innocence of vehicles that run over alone must be respected. John Carlin, (the hasty press chief of the Santochenko-Timochenko agreement who mounted the campaign against Real Madrid for not supporting, as more than half Colombia, the surrender to narcomunismo of the FARC) warned in the Country, the girl of the right eye Of Soraya, that «the British authorities and even Trump could take advantage of the events in London to impose more immigration restrictions.» What a gentuza, instead of opening the arms to all those who want to enrich with the religion of peace and love the grisalla of the western society, mainly British. of the day before yesterday began being in TVE only «an incident». In La Sexta, the girl in Soraya’s left eye was the work of «a car that allegedly hit several people», because the presumption of innocence of vehicles that run over alone must be respected. John Carlin, (the hasty press chief of the Santochenko-Timochenko agreement who mounted the campaign against Real Madrid for not supporting, as more than half Colombia, the surrender to narcomunismo of the FARC) warned in the Country, the girl of the right eye Of Soraya, that «the British authorities and even Trump could take advantage of the events in London to impose more immigration restrictions.» What a gentuza, instead of opening the arms to all those who want to enrich with the religion of peace and love the grisalla of the western society, mainly British.

And there are countless means that for more than a day, when they were already dead and wounded, they repeated the «alleged terrorist with Asian features», a formula that the media sharia imposed in the United Kingdom has found not to say «Muslim» together To «attack», because you can not criminalize an entire community, exemplarily peaceful. Hindus and Sikhs disagree with «Asian traits» because they say they are Asians and do not kill anyone. It is an ugly way of pointing out their intimate Pakistani enemies, who, as in Catalonia, constitute the hard core of British radical Islamism.

The sharia of the politically correct is more severe in countries with more racial, cultural and religious diversity, as enriching as it is not very conflictive. In Spain, the media only carry hijab, but we are on the way to the burqa. Cebrián’s daily, which is hosted by the Atman Foundation of Tarik Ramadan, which some countries deny as an ideologue of terrorism, confessed: «The immediate priority (of the May government) is to rule out that the attack was part of a larger plot.» In Birmingham, a stronghold of radical Islam, that is, terrorist, have arrested several, but it is not, can not be that «plot that is a priority to discard.» And ojito: if some journalist thinks to say the word «Islam», he will be fired fired. It is part of that larger plot incapable of communion with mill wheels.

Europa ilegaliza la crítica al islam. / Europe: Illegal to Criticize Islam.

ISLAMCANCER

por Judith Bergman
2 de Enero de 2017

Varios gobiernos europeos han dejado claro a sus ciudadanos que criticar las políticas europeas migratorias o a los migrantes es penalmente inadmisible y puede acarrear una detención, un enjuiciamiento e incluso una condena. Aunque estas prácticas son constitutivas de un Estado policial, los gobiernos europeos no se detienen ahí. Van aún más lejos asegurándose de que el islam, en general, tampoco sea criticado.

Finlandia ha sido el último país europeo en adoptar la manera de las autoridades europeas de sancionar a quienes critican el islam. Según la agencia finesa YLE, el Tribunal del Distrito de Pirkanmaa declaró culpable a Terhi Kiemunki, miembro del Partido de los Finlandeses, por «calumniar e insultar a los adeptos de la confesión islámica» en una nota en el blog Uusi Suomi. En ella, Kiemunki decía que todos los terroristas que están en Europa son musulmanes. El tribunal concluyó que cuando Kiemunki escribió sobre «una cultura y religión represora, intolerante y violenta», se refería a la confesión islámica.

En el juicio, se le preguntó a Kiemunki por qué no distinguió entre el islam y el islam radical. Respondió que ella se estaba refiriendo a la expansión de la cultura y la religión islámicas, y que «probablemente debería» haber hablado de elementos radicalizados de la religión, en vez de la religión en su conjunto. Recibió una multa de 450 euros. Su abogado ha apelado el veredicto.

Kiemunki emitió un comunicado tras el veredicto, en el que decía:

Sigo pensando que afirmar datos estadísticos o incluso compartir una opinión no es un delito porque a alguien no le guste (…). Yo escribí que no quiero que nuestro país sea absorbido por una cultura y una ley que se basan en una religión violenta, intolerante y opresora.

Según YLE, Kiemunki añadía que en su artículo no generalizaba sobre los musulmanes, sino que señalaba que no todos los musulmanes son terroristas. «En estos tiempos, y en concreto en el pasado reciente y ayer, todos los autores de actos terroristas han resultado ser musulmanes», dijo.

En Finlandia, Terhi Kiemunki, del Partido Finlandés, ha sido condenada por un tribunal por
En Finlandia, Terhi Kiemunki, del Partido Finlandés, ha sido condenada por un tribunal por «calumniar e insultar a los adeptos a la fe islámica» (Imagen: captura de un vídeo de YouTube).

Así que en Finlandia, a partir de esa sentencia judicial, los ciudadanos tienen la obligación de hacer una distinción, totalmente ficticia, entre el «islam» y el «islam radical», o de lo contrario se verán procesados y multados por «calumniar e insultar a los adeptos de la confesión islámica». Como dijo el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan: «Estas descripciones son muy desagradables, son una ofensa y un insulto a nuestra religión. No hay un islam no moderado o inmoderado. El islam es el islam y ya está». Hay musulmanes extremistas y musulmanes no extremistas, pero sólo hay un islam.

Es una lástima que Kiemunki no se presentara en el juzgado con citas del Corán, como «Mata a los no creyentes allá donde los encuentres» (9:5) o «Combátelos hasta que no haya más fitna [lucha] y se sometan todos a la religión de Alá» (8:39). Tal vez, entonces, el tribunal habría intentado al menos explicar a la opinión pública con más específico detalle las diferencias entre el «islam» y el «islam radical».

En los Países Bajos, un servicio de asistencia telefónica financiado públicamente, dirigido por la oficina contra la discriminación MiND, dijo que no podía atender una queja por unas amenazas de muerte vertidas contra homosexuales en un foro en internet, donde el autor musulmán de las amenazas pedía que «se quemara, decapitara y sacrificara» a los homosexuales. El motivo de que este observatorio contra la discriminación no pudiera actuar sobre la reclamación era que «los comentarios deben entenderse en el contexto de las creencias religiosas del islam, que eliminan jurídicamente el carácter ofensivo». MiND concluyó que los comentarios se habían hecho

en el contexto de un debate público sobre cómo interpretar el Corán (…) y algunos musulmanes interpretan que el Corán dice que hay que matar a los gais (…). En el contexto de expresión religiosa existente en los Países Bajos hay un amplio grado de libertad de expresión. Además, las expresiones se utilizaron en el contexto del debate público (cómo interpretar el Corán), lo que también elimina el carácter delictivo.

Así que, mientras Geert Wilders era juzgado en los Países Bajos por hablar sobre «menos marroquíes» durante una campaña electoral, un observatorio pagado por el Estado dice que no pasa nada por amenazar a los homosexuales con quemarlos, decapitarlos y sacrificarlos, siempre y cuando sean los musulmanes quienes profieran esas amenazas, ya que el Corán dice que esa conducta es la exigida. Este podría ser hasta ahora uno de los ejemplos más asombrosos de sumisión voluntaria a la ley de la sharia en Occidente.

Un portavoz del servicio de asistencia telefónica MiND admitió posteriormente que «tras una mayor investigación» sobre el asunto, se había llegado a la conclusión de que la reclamación no se había «valorado justamente», después de que varios diputados holandeses pidieran que el servicio telefónico dejara de financiarse con dinero público.

En febrero de 2016, una corte de distrito danesa declaró culpable a un hombre por hacer comentarios en Facebook que el tribunal consideró «insultantes y despectivos hacia los adeptos del islam». El hombre había escrito:

La ideología del islam es repugnante, repulsiva, opresora y tan misántropa como el nazismo. La inmigración masiva de islamistas a Dinamarca es lo más devastador que le ha ocurrido a la sociedad danesa en la historia reciente.

Fue multado por «racismo». El Tribunal Superior revocó después la sentencia, en mayo de 2016. El tribunal concluyó que el hombre era en realidad inocente de la acusación de racismo, y que sus palabras iban «dirigidas a la ideología del islam y el islamismo».

Es inquietante que los gobiernos occidentales estén tan ansiosos por acabar con cualquier cosa que guarde un vago parecido con lo que han acuñado erróneamente como «islamofobia», que significa literalmente «miedo irracional al islam». Considerando la violencia que hemos presenciado, lo irracional sería no temer sus amenazas. Como Shabnam Asadolahi señaló recientemente en una carta abierta a los miembros del Parlamento de Canadá, hay unas cuantas cosas en el islam por las que sentir un legítimo miedo.

Lo único que tienen que hacer todos esos gobiernos es consultar los discursos de uno de los eruditos islámicos vivos más influyentes sobre el islam suní: Yusuf al Qaradawi, líder espiritual de los Hermanos Musulmanes. Qaradawi presenta uno de los programas más populares de Al Yazira, «Sharia y Vida», que se calcula que llega a unos 60 millones de espectadores en todo el mundo. Ya en 1995, Qaradawi dijo en un congreso de la Asociación de Jóvenes Árabes Musulmanes en Toledo (Ohio): «¡Conquistaremos Europa, conquistaremos América! No mediante la espada, sino mediante la dawa [llamamiento]».

La dawa, la llamada islámica a la conversión, es la citación islámica a la conquista no violenta de las tierras no musulmanas, incluida Europa. Como explicaba Qaradawi en una grabación de 2007, el propósito de la conquista consiste principalmente en la introducción de la ley de la sharia. Según Qaradawi, la ley de la sharia se debe insertar gradualmente, en un periodo de cinco años en un nuevo país, antes de ser implementada íntegramente. Esta ley de la sharia incluye la amputación de las manos por robar; matar a apóstatas y homosexuales; denigrar y oprimir a las mujeres, como en la poligamia; y darles palizas como medio de «disciplinarlas», y así sucesivamente. Para aquellos occidentales que han estudiado el islam y han escuchado la opinión de los expertos islámicos más influyentes, hay unos pocos motivos para sentir «fobia» al respecto. Sería tonificante escuchar las opiniones de los líderes y tribunales europeos sobre estos aspectos de la ley de la sharia, en lugar de sus condenas casi rituales de quienes han estudiado realmente las fuentes islámicas y tratan de generar conciencia sobre la naturaleza de la ley de la sharia.

Mientras que enjuiciar y multar a las personas que critican el islam se está volviendo cada vez más habitual en Europa, esta práctica estaba antes reservada únicamente a los países musulmanes gobernados oficialmente por la ley de la sharia, como Arabia Saudí y Pakistán, donde está prohibido insultar al islam.

Es una lástima que los tribunales europeos y otros organismos estatales hayan empezado a seguir los pasos de la ley islámica. Aparentemente, los jueces y políticos europeos ya no son capaces de apreciar las inmensas libertades que antes eran la norma en el continente, y que parecen demasiado dispuestos, por voluntad propia, a abolir.

La corrección política se nos ha ido de las manos./The political correctness has gone out of our hands. (SPANISH-ENGLISH)

Imagen Luigi Morante
Imagen Luigi Morante

Hemos llegado a un punto en el que cada vez son más las personas que prefieren autocensurarse, eludir la discusión, el debate o, simplemente, no manifestar su opinión ante el riesgo de ser señaladas con el dedo.

POR JAVIER BENEGAS

Es muy probable que usted, querido lector, pertenezca a una familia de clase media, con más o menos posibles, en la que, desde la más tierna infancia, sus padres, abuelos y familiares le educaron en una serie de convenciones morales, algunas de ellas bastante elementales tales como que no se debía abusar de los demás, que estaba mal pegar o pelearse, menos aún hacerlo con personas manifiestamente más débiles. Incluso, tal vez le enseñaran que la violencia de cualquier tipo, no sólo física, sino también verbal, contrariamente a lo que un crío pueda creer, no te colocaba por encima de los demás sino justo lo contrario: te degradaba.

Era difícil siendo muy joven asumir por completo esas enseñanzas, sobre todo en el colegio, sin el amparo de la familia, rodeado de desafiantes competidores, de locos bajitos que buscaban destacar sobre los demás, erigirse en líderes dominantes o, simplemente, colocarse los primeros en la cadena alimenticia de una selva infantil. En ocasiones se fracasaba porque resultaba imposible reprimir el insulto ante una provocación o no recurrir al uso de la fuerza cuando algún chaval te arreaba un mamporro durante una discusión. Sin embargo, los mayores insistían. Así, perseverando, madurabas y desarrollabas un mayor autocontrol. Ya de adulto, eras tú quien transmitías esas mismas convenciones a tus hijos, que a su vez tenían que asumirlas e intentar salir indemnes de sus infantiles selvas particulares.

Evolución social

Sin embargo, pese a esas convenciones nobles, aquellos eran tiempos diferentes. Tiempos en los que hacer chistes sobre maricas, negros, mujeres, discapacitados físicos o mentales no estaba mal visto. Se admitían porque nos hacían reír y se descontaba que su coste moral no recaía sobre nosotros sino que corría a cuenta de minorías testimoniales. La “ofensa” era inocua, en tanto que afectaba a grupos supuestamente residuales o que no manifestaban de forma contundente su indignación. Obviamente esta circunstancia no ennoblecía la costumbre. De hecho, antes de que aparecieran  grupos organizados que defendieran a las minorías, estas actitudes ya resultaban incómodas para quienes eran educados en contra del abuso, porque podían intuir cierta incoherencia entre esas elevadas convenciones transmitidas en el seno familiar y la trivialización del menosprecio, aunque fuera para pasar el rato. Así, aunque la actitud mayoritaria consistiera en mirar para otro lado, con el tiempo aquellas actitudes fueron cayendo en desuso.

El progreso social consiste en desarrollar reglas informales contrarias a cualquier práctica que atente o denigre a los demás

Podríamos decir que el progreso social consiste en desarrollar reglas informales contrarias a cualquier práctica que atente o denigre a los demás. Unas reglas informales que tarde o temprano terminan convirtiéndose en reglas formales. Quizá no a la velocidad que muchos desean, pero la evolución se produce. Sin embargo, lo que hoy entendemos como corrección política (o políticamente correcto) es relativamente reciente. Un fenómeno no tanto surgido de forma espontánea, a través de reglas informales que dimanan de la sociedad, sino dirigido desde las instituciones a exigencia de organizaciones que, se supone, representan a grupos agraviados, discriminados o simplemente vituperados. Esta corrección política ha dado lugar no sólo a legislaciones polémicas, que, esgrimiendo la discriminación positiva, han chocado frontalmente contra el principio de igualdad ante la ley, sino al surgimiento de una policía del lenguaje. Incluso, en ocasiones, lo que puede parecer un avance, una evolución, puede ser un viaje al pasado, como sucede, por ejemplo, con el “novedoso” delito de odio, que es una puesta al día deldelito por convicción ideado en la totalitaria y, se supone, desaparecida Unión Soviética.

La policía del lenguaje

Hoy, cualquiera con una mínima empatía sabe que no sólo la agresión física hace daño sino que también puede hacerlo la palabra. Por lo tanto, la corrección política, que afecta al uso del leguaje, ha progresado sin apenas resistencia, a una velocidad vertiginosa, demasiado vertiginosa como para no producir efectos adversos. Al fin y al cabo, ¿quién osará oponerse a prohibiciones que persiguen actitudes inmorales? Lamentablemente, las sociedades no son masas uniformes de millones de individuos, capaces todos de avanzar a igual velocidad en el complejo terreno de las convenciones. Hay quienes están encantados con que la progresión sea vertiginosa y quienes necesitan más tiempo para asumir situaciones completamente nuevas que, en no pocos casos, les obligan no ya a luchar contra la costumbre, el hábito, sino a girar 180 grados sobre sí mismos.

Hoy, cualquiera puede meterse en un buen lío por el simple hecho de tener un desliz y usar una expresión inconveniente

Hoy, cualquiera puede meterse en un buen lío por el simple hecho de tener un desliz y usar una expresión inconveniente, quizá anacrónica, aunque sólo sea una frase hecha dentro de una conversación mucho más amplia y, desde luego, sin intención de ofender. Peor aún, se puede sacar de contexto una expresión y que algún desdichado termine siendo linchado socialmente, sin que la turba atienda a razones. De hecho, resulta alarmante la facilidad con la que hoy se adjudican etiquetas como “intolerante”, “machista”, “racista”, “xenófobo”, “homófobo” a cualquiera que, no ya utilice expresiones incorrectas, sino manifieste su desacuerdo o disienta de determinadas iniciativas, leyes o medidas que supuestamente tienen como fin revertir algún tipo de discriminación.

Autocensura y silencio

Así, hemos llegado a un punto en el que cada vez son más las personas que prefieren autocensurarse, eludir la discusión, el debate o, simplemente, no manifestar su parecer ante el riesgo de ser señaladas con el dedo y que su reputación se vea comprometida. En vez de propiciar el acuerdo, el intercambio de ideas y pareceres, se incentiva el silencio, la falta de comunicación y el distanciamiento entre las personas.

Los políticos llevan demasiado tiempo jugando al peligroso juega de la polarización, a dividir a la sociedad en facciones, en grupos de intereses de los que se valen para alcanzar el poder

Para que una sociedad evolucione de forma equilibrada es necesario un clima que favorezca el diálogo, donde las personas puedan expresar libremente sus preocupaciones, inquietudes, dudas y, por qué no, desacuerdos. Una sociedad sana tiene que poder debatir sobre cualquier asunto, abiertamente, sin tabúes, desde todas las perspectivas y dentro de un clima de confianza. Pero si la policía de la corrección política anda al acecho, atenta al menor indicio de disidencia, dispuesta a arrojar a la hoguera a cualquier sospechoso de herejía, ese clima es imposible. Así, lejos de lograr la integración, lo que se perpetúa es la exclusión. Si hay un síntoma de la crisis de la política es la incapacidad de los partidos para sumar, para ser realmente inclusivos. Muy al contrario, los políticos llevan demasiado tiempo jugando al peligroso juega de la polarización, a dividir a la sociedad en facciones, en grupos de intereses de los que se valen para alcanzar el poder. Y están determinados a perseverar en el error.

Como muestra, valga un botón. Tras la victoria de Trump, el partido Demócrata se plantea buscar un candidato que movilice el voto afroamericano y latino, porque ahí ha estado la clave del fracaso de Hillary Clinton. Pero lo que puede parecer un acierto en el corto plazo, es un error a largo plazo. En realidad, el fracaso no ha estado en no movilizar a minorías decisivas sino plantear la política como un juego de desequilibrios, en vez de como un gran proyecto, donde todos los ciudadanos, independientemente de su raza, sexo, religión o preferencias, estén y se sientan debidamente representados.

inglaterra

ENGLISH

We have reached a point where more and more people prefer to self-censor, avoid discussion, debate or simply not express their opinion at the risk of being pointed with the finger.

BY JAVIER BENEGAS

It is very likely that you, dear reader, belong to a middle-class family, with more or less possibility, in which, from the earliest childhood, their parents, grandparents and relatives educated him in a series of moral conventions, some of them They were quite elementary such as not to abuse others, it was wrong to hit or fight, let alone to manifestly weaker people. They might even teach him that violence of any kind, not only physical but also verbal, contrary to what a child can believe, did not put you above others, but just the opposite: it degraded you.

It was hard to be very young to fully assume these teachings, especially in school, without the protection of the family, surrounded by challenging competitors, crazy little people who wanted to stand out over others, become dominant leaders or simply put the first In the food chain of a children’s jungle. Sometimes it failed because it was impossible to suppress the insult to a provocation or not to resort to the use of force when some guy was driving you a fight during an argument. However, the elders insisted. Thus, persevering, matured and developed a greater self-control. As an adult, it was you who transmitted these same conventions to your children, who in turn had to take them and try to get free of their childish particular jungles.

Social evolution

However, despite these noble conventions, these were different times. Times in which to make jokes about fags, blacks, women, physically or mentally disabled were not frowned upon. They were admitted because they made us laugh and it was deduced that their moral cost did not fall on us but it was run by testimonial minorities. The «offense» was innocuous, while it affected groups supposedly residual or who did not manifest in a forceful way their indignation. Obviously this circumstance did not ennoble the custom. In fact, prior to the emergence of organized groups defending minorities, these attitudes were already uncomfortable for those who were educated against abuse, because they could sense a certain inconsistency between these high conventions conveyed in the family and the trivialization of contempt, Outside to hang out. Thus, although the majority attitude consisted in looking the other way, over time those attitudes were falling into disuse.

Social progress consists of developing informal rules that are contrary to any practice that threatens or denigrates others

We could say that social progress consists in developing informal rules that are contrary to any practice that threatens or denigrates others. Informal rules that sooner or later end up becoming formal rules. Maybe not at the speed that many want, but evolution occurs. However, what we understand today as political correctness (or politically correct) is relatively recent. A phenomenon not so much spontaneously emerged, through informal rules that emanate from society, but directed from the institutions to the demands of organizations that are supposed to represent aggrieved groups, discriminated or simply vituperated. This political correctness has given rise not only to controversial legislation, which, on the basis of positive discrimination, has clashed head-on against the principle of equality before the law, but to the emergence of a language police. Sometimes, what may seem to be an advance, an evolution, can be a journey into the past, as, for example, with the «novel» hate crime, which is an updating of crime by conviction devised in the Totalitarian and, supposedly, disappeared Soviet Union.

The Language Police

Today, anyone with a minimum of empathy knows that not only does physical aggression hurt, but so can the word. Therefore, political correctness, which affects the use of language, has progressed with little resistance, at a vertiginous speed, too dizzying to produce no adverse effects. After all, who dares oppose prohibitions that pursue immoral attitudes? Regrettably, societies are not the uniform masses of millions of individuals, all capable of advancing at the same speed in the complex terrain of conventions. There are those who are delighted that the progression is vertiginous and those who need more time to take on completely new situations that, in a few cases, force them not to fight against habit, but to turn 180 degrees on themselves.

Today, anyone can get into a mess by the simple fact of having a slip and use an expression inconvenient

Today, anyone can get into a mess by the simple fact of having a slip and use an inconvenient, perhaps anachronistic, expression, if only a phrase made into a much broader conversation and certainly not meant to offend. Worse, an expression can be taken out of context and some wretch ends up being socially lynched, without the mob attending to reasons. In fact, it is alarming the ease with which today labels like «intolerant», «macho», «racist», «xenophobic», «homophobic» are given to anyone who does not already use incorrect expressions, but expresses their disagreement or dissents Of certain initiatives, laws or measures that are supposed to reverse some form of discrimination.

Self-censorship and silence

Thus, we have reached a point where more and more people prefer to self-censor, to avoid discussion, debate or simply not to express their opinion to the risk of being pointed with the finger and that their reputation Is compromised. Instead of fostering agreement, the exchange of ideas and opinions, silence is encouraged, lack of communication and distance between people.

Politicians have spent too long playing the dangerous game of polarization, dividing society into factions, groups of interests that are used to achieve power

For a society to evolve in a balanced way, it is necessary a climate that favors dialogue, where people can freely express their concerns, concerns, doubts and, why not, disagreements. A healthy society must be able to discuss any issue, openly, without taboos, from all perspectives and within a climate of trust. But if the politically correct police are on the lookout for the slightest sign of dissent, ready to throw any suspected heresy to the stake, that climate is impossible. Thus, far from achieving integration, what is perpetuated is exclusion. If there is a symptom of the crisis of politics is the inability of parties to add, to be truly inclusive. Quite the contrary, politicians have spent too long playing the dangerous game of polarization, dividing society into factions, into groups of interests that are used to achieve power. And they are determined to persevere in error.

As shown, a button is worth. After Trump’s victory, the Democratic Party plans to seek a candidate who mobilizes the African-American and Latino vote, because that has been the key to Hillary Clinton’s failure. But what may seem like a success in the short term is a long-term mistake. In reality, the failure has not been to not mobilize decisive minorities but to pose politics as a game of imbalances, rather than as a grand project, where all citizens, regardless of race, sex, religion or Feel properly represented.

El islam y el derecho a la burla. / The Right to Mock.

por Douglas Murray

Si hay una pregunta que preocupe a la opinión pública en torno al asunto del islam radical es: «¿Cuál es el vínculo entre los extremistas y los moderados?». Los principales políticos del mundo occidental no son muy útiles para dar una respuesta, ya que insisten en que el islam radical no tiene nada que ver con el islam y en que los extremistas no pueden estar más alejados de los moderados. Sin embargo, la opinión pública tiene la impresión de que las cosas no son así.

A pesar de la sorprendente ausencia de debate público sobre los verdaderos perfiles de la discusión, la gente sabe que algo no cuadra en el análisis que ofrecen los políticos de la izquierda –y otros–. De hecho, no sólo percibe que sí hay cierta relación entre ambos (algo que niega el Partido Demócrata norteamericano, por ejemplo), sino que esa relación podría ser más estrecha de lo deseable. Un ejemplo se planteó hace poco en el Reino Unido en el lapso de tan sólo 24 horas.

El pasado día 7 el London Evening Standard publicaba la noticia de que la Policía había empezado a investigar un posible delito de odio en unos textos que, según había descubierto el periódico, se estaban repartiendo en una mezquita de Londres. El posible delito de odio no era de la especie más conocida –un tuit malévolo o un comentario repugnante–, sino de la categoría antes conocida como incitación. Lo que se estaba repartiendo en la mezquita de Walthamstow era un folleto que insistía en que «todo musulmán debe matar» a cualquiera que insulte al profeta del islam. Aquellos que insulten al gran hombre «deben morir», incidía.

El panfleto apoyaba su punto de vista en referencias a la ley islámica tradicional y explicaba que, para el caso de los que «insultan» a Mahoma, como los apóstatas que «merecen ser asesinados», no es necesario esperar a que se tribunal pronuncie tribunal alguno. Lo mejor es tomarse la justicia por propia mano: ése era el quid.

Haciendo referencia a algo conocido por la población británica nativa y también por la de origen paquistaní, el panfleto aludía al caso seminal de Mumtaz Qadri, el paquistaní que en 2011 asesinó a Salman Tasir, gobernador de la provincia del Punyab. Qadri asesinó a Tasir por defender la reforma de las estrictas leyes islámicas sobre la blasfemia en el propio Pakistán. El panfleto dice que «todos los musulmanes deben defender» al asesino Qadri, y que no se debe impedir que alguien como Tasir sea asesinado por un musulmán, por muy «pez gordo» que sea.

Salman Tasir (en el carte de la imagen izquierda) era el gobernador de la provincia paquistaní del Punyab cuando, en 2011, fue asesinado por un radical islamista por su defensa de la reforma de la estricta legislación islámica antiblasfema de aquel país. Imagen derecha: la Policía de Londres podría estar lanzando una investigación por 'delitos de odio' a cuenta de un libro difundido en una mezquita de la ciudad que explica que
Salman Tasir (en el carte de la imagen izquierda) era el gobernador de la provincia paquistaní del Punyab cuando, en 2011, fue asesinado por un radical islamista por su defensa de la reforma de la estricta legislación islámica antiblasfema de aquel país. Imagen derecha: la Policía de Londres podría estar lanzando una investigación por ‘delitos de odio’ a cuenta de un libro difundido en una mezquita de la ciudad que explica que «todos los musulmanes deberían apoyar» al asesino de Tasir.

La Policía está investigando en estos momentos la mezquita Dar ul Ulum de Walthamstow, donde se repartía el folleto, y haría bien en indagar sobre su imán, Sayed Abdul Qadir Yilani, cuyo nombre y fotografía figuran en la portada del mismo. Por supuesto, la respuesta de la clase política británica es ignorar cualquier asunto así. El recurso a la «manzana podrida» es probablemente lo máximo que puede esperar la población de cualquier político, si es que alguno se ve obligado a hacer algún comentario sobre Yilani, su panfleto o su mezquita. Sin embargo, la gente lee noticias como esta y se pregunta, con razón, de dónde sacan sus ideas tipos como Yilani, y qué difusión pueden tener.

Al día siguiente (sábado), los lectores de The Sun tuvieron noticia de que un famoso gimnasta británico, Louis Smith, se había emborrachado con sus amigos en una boda y grabado un vídeo que había vuelto para perseguirlo. Decía el Sun: «¿Ha perdido Louis un tornillo? El as olímpico Louis Smith, acusado de burlarse del islam tras gritar ‘Alá Akbar’ y fingir rezar en el vídeo de una borrachera». En el vídeo de marras aparecían Smith y un amigo quitando una alfombra de una pared y gritando «Alá Akbar», mientras el amigo simulaba rezar en un estilo vagamente islámico. El periódico presentaba así la información:

La estrella olímpica (…) Louis Smith ha sido acusado de burlarse del islam tras aparecer borracho en un vídeo con un amigo que simulaba rezar. En la grabación aparecen Smith y el también gimnasta Luke Carson gritando «Alá Akbar», expresión islámica que significa «Dios es el más grande».

No es precisamente la noticia más importante del año, ni afecta precisamente a alguna de las figuras más importantes de nuestro tiempo. Pero la noticia habrá sido leída por millones de lectores, que habrán podido observar las reacciones. La primera, la de una «fuente de las fuerzas de seguridad» que le decía al periódico: «Burlarse de la religión es muy estúpido. En el caso del islam, también puede ser algo muy arriesgado». Después, el Sun incluía las obligatorias declaraciones de un «musulmán moderado»; en esta ocasión, Mohamed Shafiq, miembro de una organización unipersonal llamada Fundación Ramadán. Shafiq ya había sido elogiado en Gran Bretaña por su supuesto coraje moral y su excepcional valentía cuando se pronunció en contra de la violación masiva y colectiva de menores. En 2013 fue acusado de intentar provocar un linchamiento cuando el musulmán reformista Maayid Nawaz tuiteó una inocente imagen que, según insistía Shafiq, era ofensiva para todos los musulmanes del mundo.

En respuesta al vídeo de la borrachera de Louis Smith, el Sun recurre a Shafiq, que dice de Smith: «Creo que debería disculparse de inmediato. Nuestra fe no debe ser objeto de burla; nuestra fe debe ser celebrada y creo que va a ofender a la gente». Shafiq no explica por qué no se deben hacer chanzas sobre su religión. Ni parece saber nada sobre el derecho de las personas libres en los países libres a decir o hacer lo que les plazca, sobre el islam o sobre cualquier otro credo, cuando les plazca. En el islam no hay nada especial que conlleve que no se puedan hacer bromas sobre él. De hecho, sería muy positivo (tanto para los musulmanes como para todos los demás) si se hicieran bromas más a menudo. Pero esa frase lleva implícita, de nuevo, la amenaza. Es menos descarada que la amenaza contra Maayid Nawaz, pero se acerca mucho a las palabras empleadas por el imán de Walthamstow y los extremistas que defendieron a Mumtaz Qadri.

Todos insisten en que «no se deben hacer burlas» sobre su fe. Y a quienes dicen ser moderados, y son presentados en los medios como tales, parece resultarles extraordinariamente útil el no tener que ser mucho más explícitos al respecto. Afortunadamente para ellos, hay otras personas dispuestas a ocuparse de los asesinatos en países como Pakistán y, a veces, en Occidente. Del resto de nosotros, seamos gimnastas en una noche de fiesta o cualquier otra cosa, se espera que hayamos aprendido ya la lección. Pero en esta intimidación, no demasiado sutil, ¿no vemos, precisamente, lo que más le preocupa a la opinión pública? Que, a pesar de lo que dicen nuestros políticos, la distancia supuestamente abismal que separa a los extremistas de los moderados parece tener, a veces, el grosor de una hoja de papel.

El Blog de CARLOS CC (El Rebuznómetro): La opinión de CARLOS CC. A quien corresponda. ¡Ya está bien!. Si vais a meter en la cárcel a José Luis de Valero, hacedlo de una puta vez, pero no hagáis sufrir mas a su mujer y a sus seres queridos. #JoseLuisdeValeroLibertad

Según la resolución del Juzgado Penal nº3 de Sabadell, José Luis de Valero debe de entrar en prisión antes de 15 días, a contar a partir del día 29 de julio.

José Luis de Valero es un hombre de 74 años que está ciego de un ojo y que no tiene antecedentes penales.  No es ningún delincuente, el único pecado que ha cometido es decir lo que piensa en su blog y criticar con dureza al juez decano de Sabadell, Andrés Maestre Salcedo que condenó a un ciudadano por cometer el «terrible delito» de gritar ¡VIVA LA GUARDIA CIVIL! en presencia de unos mossos de escuadra. (VER COMPLETO PINCHANDO ENLACE)

Origen: El Blog de CARLOS CC (El Rebuznómetro): La opinión de CARLOS CC. A quien corresponda. ¡Ya está bien!. Si vais a meter en la cárcel a José Luis de Valero, hacedlo de una puta vez, pero no hagáis sufrir mas a su mujer y a sus seres queridos. #JoseLuisdeValeroLibertad

CENSURA: El Supremo señala que el PP usó la censura para callar las críticas de un grupo provida.

SE VULNERÓ LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE LA PLATAFORMA CÍVICA HAZTEOIR.ORG

El Tribunal Supremo ha comunicado hoy una sentencia dando la razón a HazteOir.org frente a la censura sufrida por esta plataforma cívica en las últimas Elecciones autonómicas en Madrid.

Tergiversan la Ley Electoral para prohibir una campaña de una asociación provida
Tras rechazar el amparo legal para los niños por nacer, Cifuentes lo pide para las mascotas

Una campaña denunciada por el PP y prohibida por la JEPM el mismo día

El 7 de mayo de 2015 y a iniciativa de Cristina Cifuentes, el PP denunció ante la Junta Electoral la campaña “Yo rompo con Cifuentes”, con la que HazteOir.org recordaba el apoyo al aborto de la entonces candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Además de mentir sobre su posición en ese tema, Cifuentes dijo que la campaña de HO era “algo intolerable, injustificable y bastante ofensivo”. Como ya recordé entonces, se daba la circunstancia de que en 2008 el propio PP había acogido en un mitin pancartas con un lema similar, pero dirigido contra Zapatero. Sin tener en cuesta esto y con una inusitada rapidez, la Junta Electoral Provincial de Madrid admitió la denuncia del PP ese mismo día y prohibió la campaña de HO, y lo hizo apelando al artículo 50.5 de la LOREG y al párrafo 2º del artículo 53 de esa misma norma, unos preceptos que se referían a la campaña electoral y a la captación de sufragios, y que por tanto no tenían relación con la iniciativa del grupo provida. El 9 de mayo de 2015 ya denuncié aquí que esta censura se basaba en una tergiversación de la Ley Electoral y que vulneraba el Artículo 20 de la Constitución Española.

El Supremo deja en evidencia la vulneración de un derecho constitucional

En su sentencia, los magistrados del Tribunal Supremo coinciden con las apreciaciones que hice en aquella entrada: Carece de justificación la equiparación o asimilación que el recurrido acuerdo de la JEC efectúa de los actos dirigidos a orientar el voto de los electores con las estrictas actividades llevadas a cabo “en orden a la captación de sufragios” que, a los efectos de delimitar el concepto de campaña electoral, literalmente menciona el apartado 4 del artículo 50 de la LOREG, y a la que está referida la prohibición dispuesta en el apartado 5 de dicho precepto legal.” Concretamente, y como también señalé el año pasado aquí, la sentencia afirma “la necesidad de preservar el derecho fundamental a la libertad de expresión del artículo 20.2 CE que el mencionado precepto de la LOREG establece”. Esto es lo que dice el citado Artículo 20 de la Constitución:

“1. Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones
mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

(…)
2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

La sentencia advierte que “establecer una equivalencia entre pedir el voto e influir en el voto puede conducir a una grave y desproporcionada restricción de derechos fundamentales durante el periodo electoral, estrangulando el debate público y convirtiendo el espacio del dialogo político en un ámbito de monopolio ocupado en exclusiva por los partidos políticos y sus candidaturas.”

La sentencia no contempla que los censurados sean indemnizados

Lo que sí es insólito de la sentencia del Supremo conocida hoy es que no se pronuncia sobre las costas procesales, esto es, que no contempla que a la asociación injustamente censurada sea indemnizada ni se le restituya siquiera el dinero que ha gastado en su defensa tras ser víctima de un atropello contra sus derechos constitucionales. Hay que recordar que a la hora de censurar esa campaña totalmente legal, el PP se valió de recursos públicos pagados por todos, incluso llamando a los anunciantes para amenazarles con el derribo de sus vallas si no retiraban inmediatamente la campaña de HO. Este punto de la sentencia abre la puerta a que el poder político siga abusando de su posición y de los recursos de los que dispone -insisto: pagados por todos los contribuyentes- para silenciar campañas críticas, aunque sea de forma abiertamente contraria a la ley, como ocurrió en el caso que nos ocupa, mediante una política de hechos consumados que deja al ciudadano expuesto a grandes gastos judiciales incluso si el tribunal le da la razón, lo que provocará que más de uno se deje pisotear a falta de fondos para afrontar su defensa.

Cifuentes guarda silencio tras el jarro de agua fría del Supremo

Hay que decir, a pesar de lo que acabo de señalar, que esta sentencia supone un gran jarro de agua fría para la presidenta madrileña, que se valió de su posición para conseguir que una Junta Electoral censurase una campaña totalmente legítima y legal. Además, el Supremo deja en evidencia que Cifuentes ganó las elecciones tras servirse de la censura para acallar críticas en su contra, un hecho que perturba claramente la necesaria limpieza con la que se tendría que desarrollar una campaña electoral en un país democrático. Aunque en el momento de redactar estas líneas Cifuentes aún no ha hecho declaración alguna sobre el dictamen del Supremo -un silencio que tal vez se deba a la enorme dificultad que supone explicar ahora su autoritaria reacción a la campaña de HO-, no sería extraño que en su gabinete conociesen desde hace días la sentencia. Eso explicaría el nerviosismo de Ángel Garrido con su ataque a Ignacio Arsuaga este fin de semana, presentando al presidente de HO como anticristiano, después de que tanto Garrido como Cifuentes hayan apoyado leyes anticristianas como la vigente Ley del Aborto de 2010.

La sombra de la sentencia se cierne sobre la última ley de Cifuentes

Además de lo señalado, y aunque obviamente no la menciona pues no era el objeto de ese recurso de HO, la sentencia del Supremo arroja sombras sobre la ley totalitaria aprobada por el PP la semana pasada con el apoyo del PSOE y de Podemos. Si ya ha quedado claro con una sentencia judicial firme que Cifuentes fue capaz de echar mano de la censura para silenciar críticas contra ella por su apoyo al aborto, ¿qué garantía tienen los ciudadanos madrileños de que esa ley no se usará también para ejercer la censura, cuando la propia norma incluye vulneraciones de derechos constitucionales? Por otra parte, y como ya señalé el año pasado, esta sentencia demuestra el curioso orden de prioridades que mantiene el PP: no tiene tiempo para capturar a etarras fugados como Josu Ternera, ni para echar a las marcas electorales de ETA de las instituciones, pero sí para censurar una campaña provida de forma abiertamente ilegal. Y en el PP aún se extrañarán de la enorme cantidad de votos que se ha dejado por el camino.

FUENTE: Elentir

Y ¡OJO! esto es una batalla ganada, pero nada mas, solo basta, sin ir mas lejos, leer este post que publiqué ayer mismo y que tiene relación con este tema por cuento esta sentencia puede influir, y mucho, en esta ley impresentable que se han sacado y que, practicamente, COLOCA AL «LOBBY GAY» EN UNA POSICIÓN DE PRIVILEGIO contra lo que, además, puede ser peligroso hacer críticas, puesto que te pueden denunciar por «discriminación». Esto es algo que nos advierten incluso personas homosexuales, como podemos ver en este otro artículo en el que se habla de que el Lobby Gay ejerce una auténtica DICTADURA.

También tenemos este otro ejemplo, esta vez se trata de la famosa «red de redes», Facebook, en la que estamos casi todos (aunque haya quien no lo quiera reconocer y se tira el rollo de que no que «que va, yo Facebook nunca») y en el que vemos que la «facequisición» ha cerrado una página, con multitud de seguidores además, todo ello a instancia una vez mas del «lobby»: http://citizengo.org/es/35804-que-se-abra-cuenta-sexo-seguro-que-fue-arbitrariamente-cerrada

La cosa es aun mas grave, pues hasta ahora, todo lo que hemos visto se refiere, o solo a España o a un solo tema (como en el último caso) pero es que la cosa se extiende a Europa y tambien a los Estados Unidos, lo que quiere decir que es a nivel global, porque hay por ahí paises donde esto ni siquiera hace falta ya que NUNCA han tenido la menor libertad de expresión (los paises MUSULMANES, por ejemplo, o China y Corea del Norte), como podemos ver en este otro artículo (está en inglés, pero con el traductor de Google se entiende perfectamente): Facebook, Twitter prohibición de la libertad de expresión para formar «Super-Estado» virtual

Es decir que, incluso esta sentencia de nuestro Tribunal Supremo PUEDE QUEDAR EN NADA SI LAS DIRECTRICES EUROPEAS LO ORDENAN y no olvidemos que, en Alemania, por ejemplo, ya te pueden hasta encarcelar si haces críticas contra los inmigrantes o contra el Islam, y no solo es Angela Merkel, no, el SPD (los social-demócratas), a traves del Ministro de Justicia, pertenciente a dicho partido (para quien no esté enterado, que los habrá, le recuerdo que en Alemania, el gobierno es una coalición entre la derecha y los social-demócratas, osea, como si aquí al final llegaran a un acuerdo PP y PSOE y gobernaran juntos) a obligado a Facebook, Twitter y Google a borrar material (http://www.lavozdegalicia.es/noticia/redessociales/2015/12/15/google-twitter-facebook-eliminaran-mensajes-odio-racial-aleman-24-horas/00031450209842993303793.htm)

Esto nos dicen, nos intentan convencer PRACTICAMENTE A LA FUERZA que es para acabar con la discriminación, pero NO ES OTRA COSA QUE IMPONER EL PENSAMIENTO ÚNICO, ni mas ni menos.

¿QUIEN COJONES ES EL ESTADO PARA DECIRLE A UN INDIVIDUO LO QUE PUEDE O NO PUEDE SENTIR O PENSAR? Esto es el mundo que nos narra Orwell en su famosa novela «1984», así de sencillo.

Nos convierten en una sociedad aborregada e INFANTILOIDE, ¿nadie lo ve? pues es fácil ¿quien de niño no le ha ido a su papi o su mami con la cantinela de «papá, mamáaa…sniff, snifff, que Ricardito me ha llamado gordo»?, bien y ahora nos están llevando al «Papá Estado, Papá Estado, que Ricardito me ha llamado maricón (o negro o moro o calorro…)».

Y esto no deberia ser así, ¿que te llaman tal o cual? ¡Pues contestas o te aguantas!, eso ENDURECE EL CARACTER, en lugar de convertirte EN LOS INDIVIDUOS BLANDENGUES Y LLORICAS EN QUE NOS ESTÁN CONVIRTIENDO.

Yo, desde luego, lo tengo bien claro, LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DEBE ESTAR SIEMPRE POR ENCIMA DE IDEOLOGIAS, RELIGIONES, COSTUMBRES, CREENCIAS, TRADICIONES, COLECTIVOS Y NACIONES.

A MI ME PARECE QUE ES HORA DE AMOTINARSE, ASÍ, COMO SUENA.

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La UE está a punto de terminar con tu libertad de expresión

por Douglas Murray
14 de Junio de 2016

Han pasado nueve meses desde que Angela Merkel y Mark Zuckerberg intentaron resolver la crisis de los migrantes en Europa. Naturalmente, tras haber provocado la crisis anunciando que las puertas de Europa estaban abiertas al tercer mundo, Angela Merkel se encontraba en una particular buena posición para tratar de resolver dicha crisis.

Pero a la canciller alemana no estaba interesada en reforzar las fronteras exteriores de Europa, volver a erigir sus fronteras internas, crear un sistema funcional de veto sobre el asilo y repatriar a los que han mentido para lograr entrar en Europa. En su lugar, a la canciller Merkel le interesaba Facebook.

Cuando se sentó con Mark Zuckerberg, frau Merkel quiso saber cómo el fundador de Facebook podría ayudarla a limitar la libertad de expresión de los europeos, en Facebook y en otras redes sociales. Charlando con Zuckerberg en una cumbre de la ONU el pasado septiembre (e ignorando que los micrófonos estaban captando lo que decía), le preguntó qué se podía hacer para limitar en Facebook los comentarios de la gente críticos con su política sobre migración. «¿Estáis trabajando en ello?», le preguntó. «Sí», respondió Zuckerberg.

En los meses siguientes, nos enteramos de que no era una una mera charla banal durante el almuerzo. En enero de este año, Facebook lanzó su «Iniciativa para el Coraje Civil Online», destinando un millón de euros para financiar organizaciones no gubernamentales dedicadas a contrarrestar las publicaciones «racistas» y «xenófobas» en internet. También se comprometía a suprimir el «discurso del odio» y las expresiones de «xenofobia» de la web de Facebook.

Estaba claro desde el principio que Facebook tiene un problema de definiciones, además de un prejuicio político a la hora de decidir hacia dónde apuntar. ¿Cuál es la definición de Facebook de «racismo»? ¿Cuál es su definición de «xenofobia»? ¿Cuál es, llegados a este punto, su definición de «discurso del odio»? En cuanto a su prejuicio político, ¿por qué Facebook no ha considerado hasta ahora cómo suprimir de Facebook las expresiones de defensa de las fronteras abiertas, por ejemplo? Hay muchas personas en Europa que han sostenido que el mundo no debería tener fronteras y que en Europa, en particular, debería poder vivir quien quiera. ¿Por qué no se han censurado las posturas y eliminado las publicaciones de las personas que han expresado dichos puntos de vista en Facebook (que son muchas)? ¿Es que esas posturas no son «extremas»?

Un problema en todo este ámbito –un problema que claramente no se le ha ocurrido a Facebook– es que estas son preguntas que ni siquiera tienen la misma respuesta en distintos países. Cualquier pensador político informado sabe que hay leyes que se aplican en algunos países y que no se aplican –y a menudo no deberían aplicarse– en otros. Contra la visión de muchos «progresistas» transnacionales, el mundo no tiene un conjunto único de leyes universales y, desde luego, no tiene costumbres universales. Las leyes contra el discurso del odio son, en gran medida, un refuerzo del ámbito de las costumbres.

Por lo tanto, es una insensatez aplicar las políticas de un país a otro sin al menos tener un profundo conocimiento de las tradiciones y leyes de ese país. Las sociedades tienen su propia historia y sus propias actitudes hacia sus asuntos más delicados. Por ejemplo, en Alemania, Francia, Países Bajos y otros países europeos existen leyes tipificadas sobre la publicación de materiales nazis y la difusión de materiales que ensalcen (o incluso representen) a Adolf Hitler o que nieguen el Holocausto. Las leyes alemanas que prohíben los retratos fotográficos a gran escala de Hitler podrían parecer ridículas aplicadas en Londres, pero lo parecerían mucho menos en Berlín. Sin duda, un londinense tendría que estar muy seguro de sí mismo para prescribir unilateralmente una política que cambiara esta ley alemana.

Para entender las cosas que están prohibidas o que se pueden prohibir en una sociedad, uno ha de estar muy seguro de que comprende los tabúes y la historia de ese país, así como sus códigos y leyes sobre la libertad de expresión. Prohibir la veneración de ídolos comunistas, por ejemplo, podría ser prudente, de buen gusto e incluso deseable en uno de los muchos países que han sufrido el comunismo, que desee minimizar el sufrimiento de las víctimas y prevenir la resurrección de una ideología como esa. Sin embargo, una prohibición universal de las imágenes o textos que ensalcen a los asesinos comunistas de decenas de millones de personas también convertiría en delincuentes a los miles de occidentales –especialmente los estadounidenses– que disfrutan llevando camisetas del Che Guevara o siguen con su fantasía adolescente de que Fidel Castro es un icono de la libertad. Las sociedades libres tienen que permitir en general el mayor abanico posible de opiniones. Pero tendrán diferentes ideas sobre dónde acaba una opinión legítima y dónde empieza la incitación.

Así que sería presuntuoso por parte de Facebook y otros que redactaran por su cuenta una política unilateral sobre qué constituye el discurso del odio, aunque no estuviese –como claramente lo está– sesgada políticamente desde el principio. Así que es especialmente lamentable que este movimiento para aplicar un código contra el discurso del odio cobrara fuerza adicional el 31 de mayo, cuando la Unión Europea anunció un nuevo código sobre opiniones online para que lo apliquen cuatro grandes empresas tecnológicas, entre ellas Facebook y YouTube. Por supuesto, la UE es un gobierno –no electo–, así que su intención de no limitarse a evitar responder a los críticos, sino además criminalizar sus posturas y prohibir sus opiniones contrarias, es tan deplorable como que el gobierno de cualquier país prohibiera o criminalizara las expresiones u opiniones que no fuesen elogiosas hacia el gobierno.

Estos no son asuntos abstractos, sino empiezan a afectarnos de manera muy directa, como demuestra –por si hacía falta alguna prueba– la decisión de Facebook de suspender la cuenta de una experta sueca del Gatestone Institute, Ingrid Carlqvist. El año pasado, la población sueca aceptó entre un 1 y un 2 por ciento de población adicional. Se esperan cifras similares para este año. Como sabrá cualquiera que haya estudiado la situación, se trata de una sociedad que se encamina hacia una quiebra creada por ella misma, fruto de (según las interpretaciones más benignas) su «generoso» progresismo.

Los países con modelos de bienestar como el de Suecia no pueden aceptar tal cantidad de población sin sufrir importantes problemas económicos. Y las sociedades con un historial deficiente sobre integración no pueden en modo alguno integrar a tal inmensidad de población cuando llegan a tanta velocidad. Como podrá decir cualquiera que haya viajado allí, Suecia es un país sometido a una enorme y creciente tensión.

Hay una fase a la hora de abrir los ojos ante ese cambio, que es la de negación. La UE, el gobierno sueco y la inmensa mayoría de la prensa sueca no tienen ningún deseo de escuchar las críticas hacia una política que ellos han creado o aplaudido; las consecuencias llegarán un día al umbral de su puerta, y quieren postergar ese día, incluso indefinidamente. Así que en vez de tratar de apagar el fuego que ellos iniciaron, han decidido atacar a quienes están advirtiendo de que se le está prendiendo fuego al edificio que los alberga. En estas circunstancias, no solo es el derecho sino el deber de las personas libres señalar la realidad, aunque otros no quieran escuchar. Solo un país que se desliza hacia la autocracia y el caos, con una clase dirigente que intenta evitar recibir las culpas, podría permitir el silenciamiento de las pocas personas que están señalando lo que se puede ver claramente delante de ellos.

La gente debe alzar su voz, y debe alzarla ahora, y hacerlo rápido, en defensa de la libertad de expresión antes de que se les hurte, y en defensa de periodistas como Carlqvist, y contra las autoridades que nos silenciarían a todos nosotros. Por desgracia, no es exagerado decir que nuestro futuro depende de ello.

Podemos tiene razón

Por: Liberal Enfurruñada

Podemos acaba de presentar, en el Congreso de los Diputados, tres proposiciones no de ley relacionadas con los medios de comunicación españoles. A través de ellas pretenden enmendar su limitado pluralismo y escasa competencia, que han convertido al sector en un práctico duopolio… y tienen razón. Lo que pasa es que sus propuestas, en lugar de solucionarlo, pretenden pasar de duopolio a monopolio y de limitado pluralismo a mensaje único. Para poder entenderlo, debemos usar un traductor que nos permita convertir sus palabras en lo que realmente quieren decir; tengan en cuenta que estos señores son los que a las dictaduras las llaman “democracias populares” y “empoderamiento ciudadano” al capricho personal del caudillo.

 

Procedo a traducir lo que significan algunos de los términos usados en dichas propuestas. La “democratización del espectro radioeléctrico” no es otra cosa que el poder para acallar a los que les critiquen y dar altavoces a los voceros del caudillo. “Poner a disposición de la ciudadanía” es quedárselo el régimen dictatorial. “Favorecer la diversidad y el pluralismo mediático” e “impulsar el Tercer Sector de la Comunicación y el empoderamiento ciudadano” es regalar los medios de comunicación a los amigos del régimen, junto con jugosas subvenciones públicas para sostenerlos sin audiencia. “Crear un Consejo Estatal del Audiovisual” y “poner límites a la propiedad cruzada en medios de comunicación” es implantar la censura gubernamental. “Promover campañas por una audiencia activa” e “Implementación de la educación mediática en el currículo de la educación obligatoria” es la facultad para adoctrinar a adultos y menores… y así todo.

¿Y por qué lo sabemos? Pues no hace falta tener un Máster en Adivinación, ni poseer una mágica bola de cristal. Lo sabemos con total seguridad porque ya lo han hecho donde gobiernan. Por ejemplo, en Venezuela o en Ecuador. Allí empezaron igual que han hecho aquí, con los insultos, las descalificaciones y los señalamientos a los periodistas que no les eran sumisos, contra quienes incluso usaron la violencia física de los llamados “colectivos”. En cuanto tuvieron poder comenzaron a retirar las licencias a los más críticos; a imponer multas y a obligar a emitir interminables mensajes oficiales, mediante la ‘ley mordaza’ de Ecuador o la ‘ley RESORTE’ en Venezuela. Finalmente, a los pocos que no cedieron y aplicaron la autocensura, se les asfixió económicamente, se persiguió a sus accionistas y hasta se nacionalizaron las empresas papeleras, para que no pudieran imprimir. Y todo eso lo han hecho ya allí con el asesoramiento de los líderes de aquí… blanco y en botella.

Podemos tiene razón, los medios de comunicación españoles adolecen de falta de pluralismo, pero la solución sería justo la contraria a la que ellos proponen.Necesitamos más libertad y menos injerencia estatal; más diversidad, más empresas privadas y menos licencias, limitaciones públicas, ni comités. Los medios de comunicación privados ofrecen lo que creen que demanda la ciudadanía y cuanto más aciertan mejor les va. Mientras, los públicos sólo ofrecen lo que demandan sus gestores: los políticos. Cualquier organismo público de control de la comunicación responderá sólo a los intereses de ‘la gente’, o sea, de ellos. Porque la realidad es que no quieren más pluralidad sino que sólo pretenden censurar a quienes no se sometan, sumisos, a los “intereses de la ciudadanía” que, como ya imagináis, significa lo que le salga de las narices a Pablo Iglesias.

Es una realidad: Facebook apoya el terrorismo islámico.

Facebook suspende a una usuaria por publicar una foto de la terrorista de San Bernardino, pero permitió que esta misma terrorista enviara apoyo a ISIS a través de la red social

 

Una mujer fue suspendida de Facebook después de que publicó un meme en su página, que incluía una foto de la terrorista islámica de San Bernardino, Tashfeen Malik, y una referencia a la política de inmigración musulmana de Donald Trump.

DailyWire   El meme que había sido citado con esta imagen de Malik decía:

El candidato presidencial Donald Trump está pidiendo “un cierre total y completo para que los musulmanes no puedan entrar en los Estados Unidos hasta que los representantes de nuestro país puedan averiguar lo que está pasando. ¿Aceptas?

El meme fue publicado por el  Restless Patriot, una página conservadora muy visitada, dedicada a la lucha por las libertades constitucionales de los Estados Unidos, mientras que hace honor a la memoria de Andrew Breitbart. El gerente de la página dijo a  The Wire Daily  que poco después de la publicación, a ella se le notificó que iba a ser bloqueada por 30 días debido a que su página de facebook había violado las “normas de la comunidad.”

Usted ha publicado varias veces cosas que no están permitidas en Facebook”, le fue notificado.  Facebook había suspendido la página de la mujer en el pasado por el intercambio de un meme de otra página, en referencia a Margaret Sanger.

Irónicamente, Malik, el tema del meme, llevó a cabo su masacre después de prometer públicamente su lealtad al líder al-Baghdadi de ISIS en Facebook. Facebook desmontó el post de Malik sólo después de que ella  asesinó a 14 civiles inocentes en San Bernardino, California.

Facebook no desmonta discursos de odio musulmán como este:

“La terrorista islámica pudo prometer su lealtad a ISIS en Facebook pero en cambio suspenden por 30 días a una usuaria por publicar su foto,” dijo el gerente de la página Restless Patriot.

Como para demostrar deliberadamente su punto de vista: la misma noche que el agitado Patriot criticó fuertemente a “Facebook cárcel”, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg,  se comprometió en Facebook a luchar para proteger los derechos de los musulmanes:

Facebook ha tomado varias medidas en el pasado para bloquear el contenido anti-islámico desde su red, incluyendo uno que se publicó en el año 2012, cuando se bloqueó enlaces a un vídeo anti-islámico porque violaba “leyes contra la blasfemia” en Pakistán. Twitter, por su parte, no había cedido a la petición de Pakistán para eliminar el contenido que “ofendía a los musulmanes” y fue  prohibido en el  país.

Aunque estoy de acuerdo con su mensaje, me da pena que como Judio no se ponga de pie y apoye a su propia comunidad cuando se trata del odio al que nos enfrentamos todos los días “, dijo un usuario de Facebook respondiendo al mensaje de Zuckerberg el miércoles.

El administrador de Restless Patriota dijo a  The Wire Daily que ella había tratado de apelar la suspensión de su página de Facebook pero no había recibido respuesta.

“Esta foto no era de la mujer terrorista muerta, era la foto que he visto en infinidad de otras páginas de FB, pero la mía fue emparejada con la cita del triunfo”, dijo a The Wire Daily. “No estaba al tanto de qué lo que pensaban era una violación a las normas de la red social. He tratado de apelar, pero no he oído ni una palabra “.

Zuckerberg prometió a Angela Merkel que iba a prohibir los mensajes de Facebook que son insultantes para los musulmanes, especialmente los que van en contra de los invasores musulmanes que ahora inundan Europa por invitación de Merkel.

DE: La Polémica

Facebook atenta contra el derecho a la libre expresión cerrando páginas que critican al islam.