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CON DONALD TRUMP SOLO HABRÁ PAZ EN LOS CEMENTERIOS…

El plan de Wilders: ‘Es hora de la liberación’ / Wilders’s Plan: Time for Liberation

Por Geert Wilders
18 de Noviembre de 2016

Pim Fortuyn, el héroe de Rotterdam, el hombre que agarró al país y lo despertó, dijo una vez: «No persigáis lo que es posible, sino lo imaginable». Quería dejar claro que, para nosotros, los holandeses, nada es imposible.

Pim Fortuyn tenía razón. Nada es imposible para nosotros. Somos holandeses.

Miremos a nuestro país. Hemos creado sin la ayuda de nadie esta tierra, única y hermosa. Somos el único pueblo del mundo que vive en un país creado en su mayor parte por nosotros mismos. Es una gran hazaña.

No sólo hemos creado nuestro propio país, también hemos explorado el mundo. Hemos navegado todos los mares. Fundamos Nueva York y descubrimos Australia. A veces, parece que nos hayamos olvidado de todo eso. Olvidado de lo que somos capaces. De lo que somos capaces de hacer cuando nos empeñamos. Y tal vez sea ése nuestro problema. Debemos atrevernos a volver a pensar a lo grande. Porque donde hay voluntad, hay camino.

Y sí, lo sé. Hay muchas cosas que nos molestan. También hay mucho por lo que enfadarse, y con razón. Este Gobierno ha destrozado nuestro país con sus políticas de austeridad, y ha permitido que sea colonizado por el islam. Pero empecemos a perseguir lo imaginable. Liberemos nuestro país.

Hace cuatro años, Mark Rutte ganó las elecciones con una campaña basada en falsas premisas. Con mentiras y engaños. No más dinero a los griegos, 1.000 euros para cada ciudadano holandés, una política sobre inmigración estricta. Y el Partido Laborista era su enemigo, como todo el mundo recuerda. Se disculpó hace poco, pero no extrajo conclusiones. Al contrario: se disculpó, pero sigue destruyendo y entregando nuestro país. Quizás, incluso vuelva a gobernar con el Partido Laborista otros cuatro años. Nadie puede seguir creyendo lo que dice. Y la pregunta que les hago es: ¿Quieren un primer ministro como ese para los próximos cuatro años?

Por ahora, están viviendo en la tierra de Mark Rutte. Y para muchos, este ya no es un país agradable. Simplemente salgan a las puertas de sus casas y echen un vistazo alrededor. Existe la probabilidad de que haya maleantes rondando en la puerta de la tienda de su barrio. Que le escupan y le roben allí. De que sus hijas, sus esposas y sus padres sean hostigados y ya no se atrevan a salir por la noche. De que se esté convirtiendo en un extraño en su propio país. Eso debe cambiar. Porque este es nuestro país. Y se les está arrebatando. Y vamos a recuperarlo para usted.

Geert Wilders, en el Parlamento holandés en septiembre de 2015. (Imagen tomada de un vídeo de RTL Nieuws)
Geert Wilders, en el Parlamento holandés en septiembre de 2015. (Imagen tomada de un vídeo de RTL Nieuws)

Un político como yo, que dice la verdad sobre un enorme problema al que se están enfrentando muchos holandeses cada día –sí, estoy hablando sobre el terror del islam y el problema marroquí–, es arrastrado ante los tribunales. Enfrentándose a un juicio, mientras los imanes pueden predicar todo el odio que quieren mientras las élites guardan silencio. Podrán llamarse líderes, pero no lideran: confunden.

El plan de Mark Rutte se puede resumir en una palabra: negligencia.

Mi plan para los Países Bajos se llama Liberación. Y la liberación empieza por exponer los hechos.

Los hechos: seis de cada diez presos en los Países Bajos son inmigrantes, y de todos los presos, más del 10 % son de origen marroquí. Los jóvenes marroquíes son sospechosos de delitos cinco veces más que los jóvenes nativos. Los Países Bajos se han convertido en una emisión continua en directo de Opsporing Verzocht [«Criminales buscados», un programa de la televisión holandesa]. Un político que guarde silencio al respecto no sirve para nada. Yo me niego a hacerlo.

Y no guardaré silencio sobre el islam, tampoco. Nunca, jamás. Porque el silencio es peligroso. El pasado julio, falleció el Premio Nobel y superviviente del Holocausto Elie Wiesel. Lo conocí hace algunos unos años en Nueva York. Le dio al mundo una sabia lección: «Cuando alguien te dice que quiere matarte, créelo». El islam dice que quiere matarnos. El Corán no deja ninguna duda al respecto.

Siete de cada diez musulmanes creen que las normas religiosas son más importantes que las leyes seculares holandesas. Y más de uno de cada diez musulmanes de los Países Bajos considera aceptable emplear la violencia para defender el islam. Eso son más de 100.000 personas. Muchos se niegan a integrarse, y no muestran ningún respeto por las autoridades holandesas en áreas como Maassluis o Poelenburg. Nos están haciendo una peineta. Los hooligans islámicos desfilan con banderas del Estado Islámico por las calles de La Haya y ocupan puentes con banderas turcas en Rotterdam. Este es nuestro país, pero ondean sus banderas.

Miren sus banderas. Y miren la nuestra. No hay ningún verso del Corán, ni ninguna luna creciente en nuestra bandera, sino bandas de color rojo, blanco y azul. El rojo de nuestra identidad, el blanco de nuestra libertad y el azul de la verdad. Ha llegado la hora y debemos, casa por casa, calle por calle y municipio por municipio, izar nuestra bandera. En todas partes. Con orgullo. Porque este es nuestro país, nuestros Países Bajos Y claman por su liberación.

Cuando llegue al poder, protegeré nuestro hermoso país. Y esto sólo será posible si lo desislamizamos. Quiero que ése sea el núcleo de mi política. Porque me niego a dejar que este maravilloso país nuestro perezca, y yo elijo la cultura y la libertad de nuestra gente.

Nuestros valores no son islámicos, sino que se basan en la civilización judeocristiana y humanista. Tenemos el derecho y la libertad de elegir cómo queremos vivir, y a no renunciar jamás a este derecho. Hace doce años, Theo van Gogh fue asesinado. Dio su vida por la libertad que se halla en el corazón de nuestra identidad holandesa. Y esa identidad debe defenderse a sí misma. No debemos permitir que aquellos que quieren destruir nuestra libertad abusen de la libertad con el objetivo de arrebatarnos la nuestra. Debemos dejar de ser ingenuos y defendernos. Porque este es nuestro país.

Los holandeses son plenamente conscientes del hecho de que, aunque haya musulmanes moderados, no existe el islam moderado. Dos de cada tres holandeses dicen que la cultura islámica no pertenece a los Países Bajos. Tres cuartas partes de los holandeses creen que los políticos subestiman el problema del creciente número de musulmanes en nuestro país. Más de tres cuartas partes creen que el islam no enriquece a los Países Bajos. Esa gente tiene razón. Pero nadie les escucha. Sólo yo.

Mark Rutte hablaba de optimismo obstinado, pero los Países Bajos no necesitan burros sonrientes. Necesitan héroes con un firme realismo. No podemos permitirnos subestimar la gravedad de la amenaza. Porque la amenaza es existencial: está en juego la supervivencia de nuestro país. Ya hay un gran número de terroristas en potencia entre nosotros, y están llegando a Europa a diario, también con el flujo de solicitantes de asilo. Aquí se pasean con libertad. Es una negligencia no hacer nada al respecto y dejar nuestras fronteras abiertas a decenas de miles de buscavidas islámicos de Oriente Medio y África.

También debemos liberarnos de los eurófilos de Bruselas que friegan el suelo con nuestra identidad, nuestra soberanía y nuestra prosperidad. Ya no tenemos el control de nuestras propias fronteras, nuestro propio dinero y nuestra propia democracia. Si decidimos mediante referéndum que no queremos algo, como el acuerdo de asociación con Ucrania, nos lo hacen tragar a la fuerza de todos modos. Porque la voluntad de la gente no tiene importancia para la élite. Se están riendo de nosotros.

Nos están arrebatando todo lo que pertenece a nuestra cultura. Incluso Zwarte Piet (Negro Pete) ya no está permitido. La élite quiere abolir la palabra «allochtoon» («extranjero»), pero es la población nativa la que está perdiendo su país. Me niego a permitir que eso suceda. Este es nuestro país, nuestra cultura, nuestra identidad. Los Países Bajos, este bello país, esta gran nación, este faro de libertad, es nuestro y seguirá siendo nuestro. Es hora de resistir contra la tiranía.

Hoy, apelo a todos los holandeses. A todos los que disfruten de nuestras libertades ganadas con esfuerzo, a todos los que quieran salvaguardar la prosperidad y la riqueza de este gran país para sus hijos y nietos: demostremos al mundo que somos holandeses. Resistámonos –democráticamente y sin violencia– contra las élites que están entregando nuestro país. La tarea que nos espera es inmensa. Pero la valentía para reclamar nuestro país también lo es. Hay muchas cosas buenas que preservar, y muchas cosas que tienen que reconstruirse.

Es tiempo de hablar claro: el dinero holandés, para los holandeses. Ni un céntimo más a África, Turquía, Grecia o Bruselas. Si lo hacemos, muchas cosas se volverán posibles. ¡Imaginémoslo! Podremos reducir los impuestos a todos, para que el poder adquisitivo pueda crecer significativamente y la economía pueda recibir un gran impulso. Podremos dar a nuestros mayores una vejez decente. Podremos volver a rebajar la edad de jubilación a los 65, y no tendremos que recortar las pensiones.

También quiero mantener nuestras residencias para mayores y contratar a miles de enfermeras adicionales. En mis Países Bajos, remediamos la terrible degradación de la atención médica bajo Rutte II, y habrá muchas enfermeras más cuidando de nuestros ancianos con dedicación, cariño y respeto, día y noche. En mis Países Bajos, abolimos las desgravaciones en la atención médica. Es intolerable que los holandeses estén evitando ir al médico porque no pueden permitírselo, mientras que los solicitantes de asilo, que de media suponen 1.000 euros más de coste al año, tengan todo gratis. Esta injusticia me repugna.

Podremos invertir más en la policía y el ejército, para que tengan más recursos para mantener nuestro país seguro y libre, y proteger nuestras propiedades y fronteras. Debemos cerrar nuestras fronteras a los solicitantes de asilo y los inmigrantes de los países islámicos, dejar de permitir que vuelvan los yihadistas de Siria, y desnaturalizar y expulsar a los delincuentes con doble nacionalidad. Debemos liberar nuestro país.

También quiero introducir la democracia directa en los Países Bajos con referendos vinculantes. Nuestro sistema político sigue siendo el del siglo XX, dirigido por las mismas élites políticas arrogantes con sus falsas promesas y sus disculpas hipócritas. Si el caos creado por Mark Rutte nos ha enseñado algo, es esto: la gente debería poder echar el freno de emergencia cuando las élites políticas vulneran su voluntad. Y no sólo cada cuatro años.

En las últimas décadas, millones de holandeses han visto secuestrar su país ante sus propios ojos. No hace falta ser un genio para saber que esto acabaría mal. La constante transferencia de soberanía a la UE, el euro que hace más mal que bien, el infinito gasto de dinero que se envía a los griegos, los peligros del islam, las fronteras abiertas y la inmigración masiva, la creciente amenaza del terrorismo, el tsunami de los solicitantes de asilo, el aumento de los impuestos, y por último, pero no menos importante, los recortes presupuestarios en salud para los mayores y los discapacitados que han machacado a los más débiles de nuestra sociedad.

Por desgracia, quienes lo advirtieron han demostrado tener razón. Pero hay esperanza. Juntos podemos ocuparnos de ello. Cuando una nación despierta y empieza a ponerse en marcha, todo es posible. No estoy diciendo que la tarea vaya a ser fácil. Pero se puede hacer, y se debe hacer. Porque no tenemos elección. Un país fuerte y soberano donde se recompensa el trabajo duro y se protege a los débiles; donde los terroristas no pueden cruzar simplemente la frontera en Hazeldonk [la principal frontera con Bélgica]; donde las mujeres pueden ir por la calle con falda sin que sean acosadas y agredidas sexualmente; donde el médico es asequible y las pensiones decentes; donde todos los ciudadanos –incluidos judíos, homosexuales, mujeres y críticos del islam– estén seguros. Donde el patriotismo no sea un insulto, sino una medalla. Donde se invite al islam a marcharse.

Este hermoso país, nuestro país, no se ha perdido. De hecho, tenemos por delante los mejores años. Si tomamos las decisiones correctas. Y si decimos adiós a quienes apartaron la vista de los problemas y entregaron los Países Bajos. ¡Es hora de la liberación! Reclamemos todos juntos nuestro país.

Empecemos el 15 de marzo de 2017.

Y YO PIDO LO MISMO PARA ESPAÑA

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ARDUA LABOR DE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD DEL ESTADO. / HARD WORK SECURITY FORCES STATE. (SPANISH-ENGLISH)

El terrorismo yihadista tiene unas características peculiares que aumenta su peligrosidad y su difícil desarticulación:

Uno, estar dividido en pequeñas células independientes, no se conocen entre ellos y dirigidas a distancia utilizando las nuevas tecnologías. No organizan manifas, ni pintadas, sus locales de reunión donde recibir adecuada inspiración, mejor dicho, lavado de cerebro para cometer crímenes indiscriminados, existen por doquier, cárceles superpobladas y 100 mezquitas y madrasas ilegales sin control de sus “orientadores espirituales”. Numerosas son financiadas desde otros países. Según manifestaciones de profesionales hay unas 100 mezquitas ilegales en España. Que por mezquitas ilegales que no quede.

Otro y muy determinante en sus éxitos es inmolarse. Su muerte en combate, se trata de una guerra santa, es premiada con el paraíso. Parece que una vez puestos en marcha los objetivos tienen casi todo perdido. Por tanto, la labor de inteligencia de las fuerzas de seguridad es primordial. No es justo que cuando nos enteramos por la prensa que ha sido desmantelada una célula yihadista no demos las mismas muestras de horror como con la espeluznante carnicería de París. Gracias a la labor de las Fuerzas de Seguridad españolas se han abortado varios inminentes atentados en los últimos meses. Más de 500 detenciones, abortados 20 proyectos de atentados, 8 células detenidas. Gracias de todo corazón a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Otra y no menos importante es el apoyo popular en la lucha contra este no pequeño grupo guerrillero. El yihadismo ha declarado la guerra a occidente, llevan años diciéndonoslo y cobrándose víctimas y sembrando el caos en nuestras ciudades, indiscriminadamente. ¿No es tiempo de contestar apropiadamente? ¿Podemos y tenemos derecho a entregar a gente que nos recuerda que nos odia, nuestra cultura que pertenece a nuestros hijos? ¿Cómo organizaciones, cierto tipo de prensa y determinadas personas pueden usar un lenguaje ambiguo y hasta justificante de estos yihadistas criminales?

Y para terminar, considero difícil no meter en el mismo saco a criminales yihadistas y otros musulmanes mientras estos, clara y determinadamente declaren no estar de acuerdo con estas masacres. Se hacen malabarismos para no pasar el rodillo y generalizar y poner en duda el concepto El Islam es una religión de Paz. Mientras el Islam no se posicione en contra de estos yihadistas criminales estos sentirán poseer el beneplácito y el apoyo moral del islam. Como en otras ocasiones, los yihadistas de Paris gritaron en varias ocasiones Alá es Grande.

En los últimos tiempos todos los atentados de envergadura, menos uno (Noruega) han sido llevados a cabo por musulmanes. ¿No ha llegado el tiempo de tomar partido por parte de, al menos, los países musulmanes significativos e informar al mundo sobre su posición?

OTRO ANÁLISIS.

El mundo occidental ha tardado siglos en conseguir una forma de convivencia por medio de leyes, no siempre sin dolor. Nos regimos por leyes que nosotros mismos nos hemos dado. Buenas o malas vivimos en democracias. Pero ¿cómo podemos convivir con culturas cuya base es una teocracia y sus reglas con un libro, el Corán, y una legislación, la Sharía? Sin duda estos dos libros son suficientes para el musulmán y no soy yo quien critique ninguno de ellos. Pero observemos cómo ha evolucionado el mundo occidental desde el siglo VII, social, cultural y económicamente. Esta evolución, repito, no libre de duros episodios, intransigencia, persecuciones, fanatismo nos ha transportado a la sociedad actual: Igualdad de género, libertad en las relaciones íntimas, respeto a otras religiones tanto de practicarlas como de establecerse.

Tengo miedo que el occidental actual da por hecho, como normal, que todo el mundo nos aprecia y quiere vivir con nuestras reglas. Yo no veo ninguna de ellas. Como primer paso considero que preservar nuestra identidad y nuestros valores es imprescindible para ser respetados.

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ENGLISH VERSION
Jihadist terrorism has peculiar characteristics that increase its dangerousness and its difficult disarticulation:
One, being divided into small independent cells, are not known among themselves and remotely addressed using the new technologies. They do not organize demonstrations or painted, their meeting places where they receive adequate inspiration, that is, brainwashing to commit indiscriminate crimes, there are everywhere, overpopulated prisons and 100 illegal mosques and madrasas without control of their «spiritual advisers.» Many are financed from other countries. According to demonstrations by professionals there are about 100 illegal mosques in Spain. That by illegal mosques that does not remain.
Another and very decisive in its successes is to immolate itself. Her death in combat, it is a holy war, is rewarded with paradise. It seems that once launched the objectives have almost everything lost. Therefore, the intelligence work of the security forces is paramount. It is not fair that when we learn from the press that a jihadist cell has been dismantled, we should not give the same signs of horror as with the grisly carnage in Paris. Thanks to the work of the Spanish security forces, several imminent attacks in recent months have been aborted. More than 500 detentions, 20 abortion projects aborted, 8 cells detained. Thank you with all my heart to the State Security Forces.
Another and not less important is popular support in the fight against this non-small guerrilla group. Jihadism has declared war on the West, they have been telling us for years and collecting victims and sowing chaos in our cities, indiscriminately. Is not it time to answer properly? Can we and do we have the right to give people who remind us that they hate us, our culture that belongs to our children? How organizations, a certain type of press and certain people can use an ambiguous and even justifying language of these criminal jihadists?
And to conclude, I find it difficult not to put criminal jihadists and other Muslims in the same bag as long as they, clearly and determinedly declare that they do not agree with these massacres. They juggle not to pass the roller and generalize and question the concept Islam is a religion of Peace. As long as Islam does not stand against these criminal jihadists they will feel the approval and moral support of Islam. As on other occasions, the jihadists of Paris shouted on several occasions Allah is Great.
In recent times all major attacks, minus one (Norway) have been carried out by Muslims. Has not the time come to take sides with at least the significant Muslim countries and to inform the world about their position?
OTHER ANALYSIS.
The Western world has taken centuries to achieve a form of coexistence by means of laws, not always without pain. We are governed by laws that we ourselves have given ourselves. Good or bad we live in democracies. But how can we coexist with cultures whose basis is a theocracy and its rules with a book, the Koran, and legislation, the Shari’ah? No doubt these two books are sufficient for the Muslim and I am not the one who criticizes any of them. But let us observe how the Western world has evolved since the seventh century, socially, culturally and economically. This evolution, I repeat, is not free of harsh episodes, intransigence, persecutions, fanaticism has transported us to the current society: gender equality, freedom in intimate relationships, respect for other religions both to practice them and to establish themselves.
I am afraid that the current Western assumes, as normal, that everyone appreciates us and wants to live by our rules. I do not see any of them. As a first step I consider that preserving our identity and our values is imperative to be respected.
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El juez Serrano cabalga otra vez.

Por Alfonso Basallo y la Redacción de Actuall.

Lo malo de los sistemas totalitarios es que ni los jueces se libran. Y entonces no hay seguridad jurídica, ni presunción de inocencia… Y si eres acusado date por condenado.

Ser juez en la China de Mao o en la Venezuela de Maduro es como un círculo cuadrado. Porque careces de independencia, eres un mero tornillo del engranaje: prácticamente un mandado del Capo.

Salvando las distancias algo análogo ocurre en regímenes democráticos de Occidente con ese totalitarismo disfrazado de libertad que es la Ideología de Género y el feminismo radical.

¿Como se puede hablar de independencia judicial si una ley como la española de Violencia de Género asume que la violencia es consustancial al hombre y es preciso corregir esa tendencia?

¿Como se puede hablar de justicia si a la sombra de la ley de Violencia de Género ha crecido un negociete de denuncias falsas de las que se benefician asociaciones feministas? Actuall ha sido, por cierto, uno de los pocos medios de comunicación que lo ha investigado publicando, por ejemplo, que más del 87% de las denuncias por violencia de género no acaban en condena.  Eso sí, la interposición de la mera denuncia por malos tratos, por parte de la mujer, provoca la detención del varón, la expulsión del domicilio familiar o la imposibilidad de la custodia compartida.

Y si a un juez se le ocurre cumplir con su deber y actuar con independencia frente al lobby ya se puede dar por perdido. Es lo que le ocurrió a Francisco Serrano, que lleva años en el punto de mira de las feministas radicales.

Tomó una decisión que le colocó en el disparadero de los defensores de lo políticamente correcto y la imposición de la ideología de género: alargar el permiso de paternidad de un niño durante día y medio para que acudiera a una procesión.

Se le acusó de un delito de prevaricación dolosa y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía le condenó a dos años de inhabilitación.

Convencido de su inocencia, Serrano recurrió al Supremo, que no se quedó en ratificar la condena, sino que amplió la inhabilitación a diez años.

El Tribunal Constitucional admitió el recurso de amparo, anuló la sentencia del Supremo, pero mantuvo la condena de la Audiencia Provincial de Sevilla. El juez Serrano está ahora a la espera de nuevo destino.

La corrección política: una bomba a punto de explotar.

El fenómeno Donald Trump, o el ascenso de la extrema derecha en algunos países europeos, surgen tras décadas de imposición de la corrección política.

Por JAVIER BENEGAS Y JUAN M. BLANCO

Muchos intelectuales e informadores han descrito el irresistible ascenso de Donald Trump. Pero muy pocos se han tomado la molestia de analizarlo con rigor, de determinar cuál es la corriente de fondo que impulsa con fuerza al magnate neoyorkino. Diríase que la dimensión del “fenómeno Trump” es directamente proporcional a la estupidez de no pocos analistas, mucho más dispuestos a escandalizarse, a rasgarse las vestiduras, que a investigar sus verdaderas causas.

Que un personaje histriónico, con peinado ridículo y bronceado naranja fosforito, capaz de pronunciar las sentencias más altisonantes, obtenga el apoyo de millones de ciudadanos, obliga a un análisis mucho más profundo y objetivo, libre de aspavientos y lamentos de cara a la galería. Trump no sólo gana apoyos en la “América profunda”, sino también en el nordeste, incluso en regiones tan industriales y prósperas como Virginia y Massachusetts. Sus seguidores crecen en el Norte y en Sur, en el Oeste y en el Este: en todas partes. Así pues, la clave está en el origen de esa potente mar de fondo que no sólo está generando turbulencias en EEUU sino también al otro lado del Atlántico.

«Nada puede entenderse sin tener en cuenta la perversa acción de los políticos durante las pasadas décadas»

¿Qué está sucediendo?

Nada puede entenderse sin tener en cuenta la perversa acción de los políticos durante las pasadas décadas: su intromisión en la vida privada de los ciudadanos, su insistencia en legislar basándose en lo que llamaron derechos colectivos y, especialmente, su pretensión de imponer a la población una nueva ideología: la corrección política. Todo ello ha acabado comprometiendo la libertad individual, la igualdad ante la ley, los principios, la honradez, el juego limpio, el pensamiento crítico y, por supuesto, el bienestar económico. Y de aquellos polvos, estos lodos.

Durante décadas, los políticos han aprovechado el viento de popa de la prosperidad económica para desviarse de sus obligaciones y dedicarse a «defender al ser humano de sí mismo», de su avaricia y capacidad de destrucción. Han utilizado la seguridad, la salud y el medioambiente como coartadas para perseguir sus propios intereses. Para ello, han promulgado infinidad de leyes y normas que se inmiscuyen cada vez más en el ámbito privado de las personas e interfieren de forma inexorable en sus legítimas aspiraciones. Las consecuencias más evidentes de esta deriva son, por ejemplo, los enormes obstáculos administrativos para abrir una empresa, por modesta que sea, o simplemente encontrar un trabajo decente.

El imperio de los «derechos» colectivos

Los políticos descubrieron que dividir a la sociedad en rebaños, en constante pugna entre ellos, es la mejor forma de tenerla controlada. Por ello, la política ha primado los derechos colectivos en detrimento de los derechos individuales, unos derechos grupales que implican, por definición, la prevalencia de unos grupos en perjuicio del resto. La consecuencia más grave, sin duda, ha sido la quiebra de la igualdad ante la ley. Pero también, dado que lo que cuenta no es el mérito individual sino la pertenencia a un colectivo, el decaimiento del esfuerzo y la eficiencia. O la desaparición de la responsabilidad individual: al fin y al cabo, si los sujetos se ven obligados a compartir el fruto de sus aciertos, ¿por qué habrían de cargar con los costes de sus errores? El sistema de favores, prebendas y privilegios acaba deformando la mentalidad de muchas personas, genera ciudadanos infantiles, acostumbrados al paternalismo, a reivindicar más que a esforzarse.

«El sistema de derechos por colectivos no sólo discrimina; también favorece la picaresca»

Así, la adhesión a grupos interesados constituye la vía más directa hacia la ventaja y el privilegio. El sistema de derechos por colectivos no sólo discrimina; también favorece la picaresca cuando los beneficios se asignan con criterios meramente burocráticos. Al final, muchas personas no encuentran trabajo, simplemente por no conocer a nadie que les consiga un certificado de discapacidad, por no haber denunciado a su pareja, o por no pertenecer a alguno de los múltiples colectivos con ventajas para ser empleados o subvencionados.

La tiranía de la corrección política

Lo más grave, con diferencia, es la pretensión de políticos y burócratas de moldear la forma de pensar de las personas para evitar que se resistan a la arbitrariedad, al atropello. Generaron, para ello, una ideología favorable a los intereses grupales, una religión laica: la corrección política, que arroja  a la hoguera a todo aquel que cuestiona su ortodoxia. Esta doctrina determina qué palabras pueden pronunciarse y cuales son tabú, aplicando el principio orwelliano de que todo aquello que no puede decirse… tampoco puede pensarse. Propugna que la identidad de un individuo está determinada por su adscripción a un determinado grupo y dicta que la discriminación puede ser buena: para ello la llama “positiva”. Pero toda persona consciente sabe en su fuero interno que ninguna discriminación es positiva. 

En los países con convenciones democráticas consolidadas, con una sociedad civil desarrollada y consciente de sus derechos y obligaciones, celosa de sus principios y convicciones, el avance de esta mentalidad ha sido lento, aunque inexorable. En España, sin embargo, carente de tradición democrática, con una mayoría que cree que la democracia consiste solo en votar, la ortodoxia de lo políticamente correcto progresó a una velocidad vertiginosa, convirtiéndose en dogma de general aceptación a izquierda y derecha en tiempo récord.

«Asistimos a una reacción exacerbada, puramente irracional y desmesurada, contra la imposición de los códigos políticamente correctos»

Pero, tarde o temprano, estos sistemas, como cualquier otro basado en la mentira, acaban saltando por los aires. En ocasiones, porque la crisis lleva a una reducción del botín a repartir, con el consiguiente choque entre grupos interesados. Otras, por el hartazgo de muchas personas productivas cansadas de tanta trampa y marrullería que les impide ganarse la vida dignamente, o cansadas de que otros vivan a su costa. Pero también por una reacción exacerbada, puramente irracional y desmesurada, contra la imposición de los códigos políticamente correctos. Es lo que se conoce en psicología como reactancia, una reacción emocional que se opone a ciertas reglas censoras, vistas como absurdas y arbitrarias por reprimir conductas e ideas que el sujeto considera justas y lícitas.

Así, el péndulo oscila al extremo contrario, la tortilla se voltea, y muchos ciudadanos acaban apoyando posiciones indeseables, igualmente alejadas de la razón o la moderación. El fenómeno Donald Trump, o el ascenso de la extrema derecha en algunos países europeos, surgen tras décadas de imposición de la corrección política, por el hartazgo de muchos ciudadanos que, tan cabreados como desesperados, se pasan al extremo opuesto. Cierto es que, cuando una campaña es puramente emocional, la racionalidad es lo de menos. Pero millones de personas no caen a plomo en el error por obra y gracia de una campaña de marketing sino por la verdad que en ese error se encierra. Y mucho menos en contra del statu quo, si no existe un caldo de cultivo adecuado, una potente causa de fondo: mentiras que han estado golpeando sus oídos, y su conciencia, durante años. 

Próximas elecciones: ¿la misma cantinela?

Más vale prevenir que lamentar. Para lograr en España un sistema justo, eficiente y racional, debemos cambiar las leyes, simplificarlas, retirar muchas trabas administrativas, eliminar las normas que conceden prebendas, restaurar la igualdad ante la ley. Pero ello no basta: hay que desterrar la nefasta corrección política, esa ideología justificadora de privilegios grupales y sustituirla por convenciones sanas: honradez, inclinación al juego limpio, ética, libertad y responsabilidad individual, igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

«Cada vez son más las personas hastiadas de tanta majadería, que desean ser ellas mismas, no clones sin identidad dentro del grupo asignado»

Es una pésima noticia que los principales partidos concurran a las próximas elecciones con un enfoque que se mantiene dentro de lo políticamente correcto, haciendo promesas muy similares que, en todo caso, difieren en la dosis prescrita. Cierto, España no es Estados Unidos, ni siquiera Austria. Aquí, el control que ejerce el establishment alcanza cotas inaceptables en aquellas latitudes. Y muy pocos medios osan desafiar sus directrices. Pero lo que pudiera parecer un seguro en el corto plazo generará, a la larga,tensiones extraordinarias. Cada vez son más las personas hastiadas de tanta discriminación y tanta majadería, que desean ser ellas mismas, no clones sin identidad dentro del grupo asignado. Y podría llegar el día en el que el fenómeno Trump, en comparación, nos parezca una minucia.

Así pues, es deseable que ciertas mentes pensantes de algún partido comiencen a plantar cara de forma decidida a lo políticamente correcto. Pronto se percatarán de que no es tan difícil. Que es rigurosamente falso que la verdad no venda. Los monstruosos guardianes de la ortodoxia no son más que degastados y achacosos tigres de papel. Se puede romper el tabú si se hace con convicción, explicándolo con argumentos razonables, y ganar a la larga el apoyo de un enorme sector de la población, hasta ahora silente. Recuerden: en una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario. Pero deben darse prisa, no sea que algún Donald Trump versión española, con tupé o sin él, asalte el poder y se haga con los mandos. 

Llamamiento a la resistencia frente a la invasión musulmana de Europa / Call for resistance against the Muslim invasion of Europe

Por Renaud Camus

«Mi amor para todos los que dicen NO, todos los que se levantan contra el cambio de pueblo y de civilización, todos los que rechazan la conquista y la colonización de Europa, así como la anunciaron, cada cual por su lado, Houari Boumédiène y Vladimir Putin, sin olvidar esos otros visionarios que fueron Enoch Powell y Jean Raspail.

Hoy una gran esperanza se levanta en el este, se llama Pegida, y tenemos con nosotros a una embajadora que saludamos como la mensajera de la primavera de los pueblos: Melanie Dittmer.

Siempre he pensado que el problema que se nos plantea, y que es el más grave que podamos tener (ya que se trata de la misma existencia y supervivencia de nuestra civilización) sólo puede tener una solución europea, dentro de la unión de todas las naciones y todas las culturas de tradición celta, greco-latina, cristiana por supuesto y también librepensadora.

Europa está colonizada, y lo está mucho más gravemente, mucho más irremediablemente, si no hacemos nada, que lo que ella misma colonizó en su día.

Pero vamos a combatir, lo estamos haciendo ya. La lucha anticolonialista ya ha comenzado, en el camino de Pegida. Un Frente de Liberación Nacional, sección francesa de la Internacional Pegidista, ha comenzado la resistencia. Si queréis ayudarla, ofrecedle vuestras competencias, eventualmente algo de vuestro dinero, pero sobre todo vuestra presencia, vuestra visibilidad, vuestros mensajes, todo aquello que puede conducir a la proliferación del frente del rechazo.

Nuestro modelo Pegida tiene a su vez un modelo, el que derribó el Muro de Berlín y abatió el Telón de Acero. Hoy al igual que hace 25 años el adversario parece todopoderoso, el régimen soviético entonces, hoy el poder remplacista, el que promueve la Gran Sustitución, la intercambiabilidad general del hombre y de todo, bajo la excusa de la multiculturalidad y la convivencia. Pero esos dos poderes, el que cayó hace un cuarto de siglo y el que enfrentamos hoy, tienen la misma debilidad que hace que puedan derrumbarse de un día para otro. Están hechos de mentiras, saturados de falsedad hasta lo más profundo de ellos mismos, llenos del vacío de la ilusión fabricada. La verdad puede reducirlos en cenizas al menor golpe, como los colosos de cartón-piedra que son.

La verdad es que no hay multiculturalismo sino una deculturación general que conduce al atontamiento masivo, a la subida de la violencia, al retorno al salvajismo de la especie.

La verdad es que no hay convivencia sino una conquista colonial en curso en la cual nosotros somos los indígenas colonizados y cuyo instrumento es la cantidad, por supuesto, la sustitución demográfica, pero también la permanente delincuencia, el vandalismo de todos los días, las molestias cotidianas que vuelven la vida imposible a la gente, o la espantosa barbarie de la que hemos sido testigos hace poco.

La verdad es que no hay pueblo. Un pueblo es todo lo contrario de lo que hay. Hay comunidades que se disputan cada día más abiertamente un territorio, un territorio sobre el cual esas comunidades tan distintas tienen derechos muy desiguales. Es por eso que hablo sin rodeos de guerra colonial, o para decirlo mejor desde nuestro punto de vista, de guerra anticolonial, de lucha anticolonialista.

La esperanza es que la verdad sea suficiente para derribar las murallas, como hace 25 años. Y en esa verdad incluyo la ley, las victoria electorales, los cambios políticos, la constatación de la incompatibilidad de caracteres, el gentlement agreement, el divorcio (tanto más fácil de obtener como que nunca hubo consentimiento en ese matrimonio…), la remigración, el control efectivo del Mediterráneo…

Si la verdad no fuera lo suficientemente fuerte como para alcanzar esos resultados, no habría más alternativa que la sumisión o la lucha armada. La primera ya ha comenzado. La segunda también, y no la hemos iniciado nosotros.»

inglaterra

ENGLISH VERSION

«My love for all those who say NO, all those who stand up against the change of people and civilization, all who reject the conquest and colonization of Europe, as well as announced by Houari Boumédiène and Vladimir Putin, not forgetting those other visionaries who were Enoch Powell and Jean Raspail.

Today a great hope rises in the east, is called Pegida, and we have an ambassador with whom we salute as the messenger of the spring of the peoples: Melanie Dittmer.

I have always thought that the problem that we face, and that is the most serious we can have (since it is the very existence and survival of our civilization) can only have a European solution, within the union of all nations And all cultures of Celtic, Greco-Latin, Christian tradition of course and also freethinker.

Europe is colonized, and it is much more seriously, much more irremediably, if we do nothing, than what it itself colonized in its day.

But we are going to fight, we are already doing it. The anti-colonialist struggle has already begun, on the road to Pegida. A National Liberation Front, a French section of the Pegidist International, has begun resistance. If you want to help her, offer her your skills, possibly some of your money, but above all your presence, your visibility, your messages, everything that can lead to the proliferation of the front of rejection.

Our model Pegida also has a model, which knocked down the Berlin Wall and struck down the Iron Curtain. Today, just as 25 years ago, the adversary appears to be all-powerful, the Soviet regime at that time, today the remplacist power, which promotes the Great Substitution, the general interchangeability of man and everything, under the excuse of multiculturalism and coexistence. But those two powers, the one that fell a quarter of a century ago and the one we face today, have the same weakness that makes them fall overnight. They are made of lies, saturated with falsehood to the depths of themselves, filled with the emptiness of fabricated illusion. The truth can reduce them to ashes at the slightest blow, as the stone-cardboard colossi they are.

The truth is that there is no multiculturalism but a general acculturation that leads to massive stun, to the rise of violence, to the return to savagery of the species.

The truth is that there is no coexistence but an ongoing colonial conquest in which we are colonized Indians and whose instrument is the amount, of course, demographic substitution, but also the permanent crime, vandalism of every day, discomfort Everyday life that makes life impossible for people, or the frightful barbarity we have witnessed recently.

The truth is that there are no people. A village is the opposite of what there is. There are communities that are more and more openly disputing a territory, a territory on which these very different communities have very unequal rights. That is why I speak bluntly of colonial war, or, to put it better, from our point of view, of anti-colonial war, of anti-colonial struggle.

The hope is that the truth will suffice to bring down the walls, as it did 25 years ago. And in that truth I include the law, the electoral victories, the political changes, the verification of the incompatibility of characters, the gentlement agreement, the divorce (so much easier to obtain as there was never consent in that marriage …) The effective control of the Mediterranean

If the truth were not strong enough to achieve those results, there would be no alternative but to submission or armed struggle. The first has already begun. The second also, and we have not initiated it. «

El Vaticano se somete al islam. / The Vatican Submits to Islam (2006-2016)

por Giulio Meotti

Traducción del texto original: The Vatican Submits to Islam (2006-2016)
Traducido por El Medio

Si el 11-S fue la declaración de la yihad contra Occidente, el 12-S será recordado como uno de los arrodillamientos más dramáticos de la sumisión cultural de Occidente al islam.

El 12 de septiembre de 2006, el papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) aterrizó en Baviera (Alemania), donde nació e impartió sus primeras clases de teología. Se le esperaba allí para dar una conferencia a la comunidad académica en la Universidad de Ratisbona. Esa lección pasaría a la historia como el discurso papal más polémico del último medio siglo.

En el de este año, el del décimo aniversario del discurso, tanto el mundo occidental como el islámico le debían una disculpa a Benedicto, pero, por desgracia ha ocurrido lo contrario: el Vaticano se ha disculpado con los musulmanes.

En su conferencia, el papa Benedicto explicaba las contradicciones internas del islam contemporáneo, pero también ofrecía un terreno de diálogo con el cristianismo y la cultura occidental. El papa habló de las raíces judías, griegas y cristianas de la fe europea, explicando por qué son distintas del monoteísmo islámico. En su charla incluyó una cita del emperador bizantino Manuel II Paleólogo: «Mostradme lo que Mahoma ha traído de nuevo, y no encontraréis más que cosas malvadas e inhumanas».

Este barril de dinamita quedó suavizado por la cita de una sura coránica de la juventud de Mahoma, «cuando Mahoma seguía sin poder y amenazado», señaló Benedicto.

La charla del papa Benedicto no fue ninguna sorpresa. «No es ningún secreto que al papa le preocupaba el islam», apuntó Christopher Caldwell en el Financial Times.

Había expresado públicamente sus dudas de que pudiera acomodarse en una sociedad pluralista. Ha relegado a uno de los principales asesores del papa Juan Pablo II sobre el mundo islámico y moderado su apoyo a un programa de diálogo interreligioso dirigido por monjes franciscanos en Asís. Ha adoptado el punto de vista de los moderados y conservadores italianos respecto a que el principio rector del diálogo interreligioso debe ser la reciprocidad. Es decir, que considera una ingenuidad que se permita la construcción en Roma de una mezquita con financiación saudí, la mayor de Europa, mientras que los países musulmanes prohíben la construcciones de iglesias y centros de caridad.

En Ratisbona, Benedicto escenificó el drama de nuestro tiempo y, por primera vez en la historia de la Iglesia Católica, un papa hablaba del islam sin reciclar clichés. En esa conferencia, el papa hizo lo que está prohibido en el mundo islámico: debatir libremente sobre la fe. Dijo que Dios es diferente de Alá. Nunca volveremos a escuchar algo así.

La cita de Manuel II Paleólogo rebotó por todo el mundo, agitando a la umma [comunidad] musulmana, que reaccionó con violencia. Incluso la prensa internacional se unió a la cantinela unánime de condena del «ataque del papa contra el islam».

La reacción al discurso del papa demostraba que éste estaba en lo cierto. Todos, desde los líderes musulmanes al New York Times, exigieron que el papa se disculpara y se sometiera. Los principales medios lo convirtieron en un defensor incendiario del «choque de civilizaciones» de Samuel Huntington. En la región bajo la Autoridad Palestina, se prendió fuego a iglesias cristianas, y los cristianos se convirtieron en blanco de ataques. Los islamistas británicos pidieron «matar» al papa, pero Benedicto les retó.

Al mismo tiempo, en Somalia, una monja italiana fue fusilada. En Irak, Al Qaeda decapitó y mutiló a un sacerdote ortodoxo sirio después de que los terroristas exigieran que la Iglesia Católica se disculpara por el discurso. Los Hermanos Musulmanes de Egipto juraron tomar represalias contra el papa. Un líder paquistaní, Shahid Shamsi, acusó al Vaticano de defender a la «entidad sionista». Salih Kapusuz, número dos del partido del entonces primer ministro (y ahora presidente) Recep Tayyip Erdogan, comparó al papa Benedicto XVI con Hitler y Mussolini. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, insistió en que las palabras del papa correspondían a la «cadena de la conspiración estadounidense-israelí», y acusó a Benedicto de formar parte de la «conspiración de los cruzados».

Enseguida se aumentaron masivamente las medidas de seguridad en torno al papa Benedicto. Dos años después, el papa fue vetado para hablar en la universidad más importante de Roma, La Sapienza. Tras el caso Ratisbona, Benedicto ya no volvería a ser el mismo. Los apaciguadores islamistas y occidentales lograron cerrarle la boca.

Unos días después de la conferencia, agotado y asustado, el papa Benedicto se disculpó. «Lamento profundamente las reacciones en algunos países a algunos pasajes de mi conferencia […] que fueron considerados ofensivos hacia la sensibilidad de los musulmanes», les dijo el papa a los peregrinos en su residencia veraniega de Castelgandolfo. Esa cita «no expresaba en modo alguno mis opiniones personales. Espero que esto sirva para aliviar los corazones».

El papa pudo haberlo dicho para evitar más violencia. Pero desde entonces, las disculpas hacia el mundo islámico se han convertido en la política oficial del Vaticano.

«Las posturas predeterminadas frente al islam militante recuerdan desgraciadamente a las posturas predeterminadas de la diplomacia del Vaticano frente al comunismo durante los últimos 25 años de la Guerra Fría», escribió George Weigel, destacado investigador estadounidense. La nueva agenda del Vaticano busca «alcanzar un acomodo político con los Estados islámicos y renegar de la rotunda condena pública de la ideología islamista y yihadista».

Diez años después de la conferencia de Ratisbona, tan relevante como siempre después de los ataques del ISIS en suelo europeo, otro papa, Francisco I, ha tratado de muchas maneras separar a los musulmanes de la violencia, y siempre ha evitado mencionar la palabra prohibida: islam. Como escribió Sandro Magister, uno de los periodistas sobre asuntos católicos más importantes de Italia: «Ante la ofensiva del islam radical, la idea de Francisco es que ‘debemos mitigar el conflicto’. Y olvidarnos de Ratisbona».

Todo el cuerpo diplomático del Vaticano se cuida mucho hoy de evitar las palabras «islam» y «musulmanes», asumiendo en su lugar la negación de que exista un choque de civilizaciones. Cuando regresaba del Día Mundial de la Juventud en Polonia el pasado agosto, el papa Francisco negó que el islam fuese intrínsecamente violento, y afirmó que a toda religión, incluido el catolicismo, subyace un potencial violento. Antes, el papa Francisco había dicho que hay «una guerra mundial», pero negó que el islam tuviese algún papel en ella.

En 2006, papa Benedicto XVI (izquierda) dijo lo que ningún papa se había atrevido a decir: que hay un vínculo entre la violencia y el islam. Diez años más tarde, el papa Francisco (derecha) jamás llama por su nombre a los responsables de la violencia anticristiana y jamás pronuncia la palabra 'islam'. (Imágenes: Benedicto: Flickr/Iglesia Católica de Inglaterra | Francisco: Wikimedia Commons/korea.net).
En 2006, papa Benedicto XVI (izquierda) dijo lo que ningún papa se había atrevido a decir: que hay un vínculo entre la violencia y el islam. Diez años más tarde, el papa Francisco (derecha) jamás llama por su nombre a los responsables de la violencia anticristiana y jamás pronuncia la palabra ‘islam’. (Imágenes: Benedicto: Flickr/Iglesia Católica de Inglaterra | Francisco: Wikimedia Commons/korea.net).

En mayo, el papa Francisco explicó que el «concepto de conquista» es fundamental para el islam como religión, pero se apresuró a añadir que algunos podrían interpretar el cristianismo, la religión de poner la otra mejilla, de la misma manera. «El verdadero islam y la lectura correcta del Corán se opone a toda forma de violencia», afirmó el papa en 2013. Un año después, Francisco declaró que el «islam es una religión de paz, compatible con el respeto a los derechos humanos y la coexistencia pacífica». Afirmó que son los males de la economía global, y no el islam, los que inspiran el terrorismo. Y hace unos días, el papa dijo que «aquellos que se dicen cristianos, pero que no quiere refugiados en su puerta, son unos hipócritas».

El pontificado del papa Francisco ha estado marcado por su equidistancia moral entre el cristianismo y el islam, lo que también hace sombra a los crímenes de los musulmanes contra su propio pueblo, los cristianos de Oriente y Occidente.

Pero también están los cardenales valientes que dicen la verdad. Uno es el líder católico estadounidense Raymond Burke, que participó en una reciente entrevista con los medios italianos, en la que dijo:

Está claro que los musulmanes tienen un objetivo último: conquistar el mundo. El islam, a través de la sharia, su ley, quiere gobernar el mundo y permite la violencia contra los infieles, como los cristianos. Pero nos cuesta reconocer esta realidad y responder a ella defendiendo la fe cristiana […]. He escuchado varias veces una idea islámica: «Lo que no logramos hacer con las armas en el pasado, lo estamos haciendo hoy con la tasa de natalidad y la inmigración». La población está cambiando. Si esto persiste, en países como Italia la mayoría será musulmana. […] El islam se autorrealiza con la conquista. ¿Y cuál es la conquista más importante? Roma.

Por desgracia, el primer arzobispo de Roma, el papa Francisco, parece estar sordo y ciego ante estas importantes verdades. Benedicto XVI tardó cinco días en disculparse por su valiente conferencia. Pero abrió la veda, que cumple ya una década, de las excusas del Vaticano sobre el terrorismo islámico.

Aún se espera que el papa Francisco visite la iglesia de St.-Étienne-du-Rouvray, donde el padre Jacques Hamel fue asesinado por islamistas este verano. Ese asesinato, diez años después de la conferencia de Ratisbona, es la prueba más trágica de que Benedicto estaba en lo cierto y Francisco se equivoca.

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El islam y el derecho a la burla. / The Right to Mock.

por Douglas Murray

Si hay una pregunta que preocupe a la opinión pública en torno al asunto del islam radical es: «¿Cuál es el vínculo entre los extremistas y los moderados?». Los principales políticos del mundo occidental no son muy útiles para dar una respuesta, ya que insisten en que el islam radical no tiene nada que ver con el islam y en que los extremistas no pueden estar más alejados de los moderados. Sin embargo, la opinión pública tiene la impresión de que las cosas no son así.

A pesar de la sorprendente ausencia de debate público sobre los verdaderos perfiles de la discusión, la gente sabe que algo no cuadra en el análisis que ofrecen los políticos de la izquierda –y otros–. De hecho, no sólo percibe que sí hay cierta relación entre ambos (algo que niega el Partido Demócrata norteamericano, por ejemplo), sino que esa relación podría ser más estrecha de lo deseable. Un ejemplo se planteó hace poco en el Reino Unido en el lapso de tan sólo 24 horas.

El pasado día 7 el London Evening Standard publicaba la noticia de que la Policía había empezado a investigar un posible delito de odio en unos textos que, según había descubierto el periódico, se estaban repartiendo en una mezquita de Londres. El posible delito de odio no era de la especie más conocida –un tuit malévolo o un comentario repugnante–, sino de la categoría antes conocida como incitación. Lo que se estaba repartiendo en la mezquita de Walthamstow era un folleto que insistía en que «todo musulmán debe matar» a cualquiera que insulte al profeta del islam. Aquellos que insulten al gran hombre «deben morir», incidía.

El panfleto apoyaba su punto de vista en referencias a la ley islámica tradicional y explicaba que, para el caso de los que «insultan» a Mahoma, como los apóstatas que «merecen ser asesinados», no es necesario esperar a que se tribunal pronuncie tribunal alguno. Lo mejor es tomarse la justicia por propia mano: ése era el quid.

Haciendo referencia a algo conocido por la población británica nativa y también por la de origen paquistaní, el panfleto aludía al caso seminal de Mumtaz Qadri, el paquistaní que en 2011 asesinó a Salman Tasir, gobernador de la provincia del Punyab. Qadri asesinó a Tasir por defender la reforma de las estrictas leyes islámicas sobre la blasfemia en el propio Pakistán. El panfleto dice que «todos los musulmanes deben defender» al asesino Qadri, y que no se debe impedir que alguien como Tasir sea asesinado por un musulmán, por muy «pez gordo» que sea.

Salman Tasir (en el carte de la imagen izquierda) era el gobernador de la provincia paquistaní del Punyab cuando, en 2011, fue asesinado por un radical islamista por su defensa de la reforma de la estricta legislación islámica antiblasfema de aquel país. Imagen derecha: la Policía de Londres podría estar lanzando una investigación por 'delitos de odio' a cuenta de un libro difundido en una mezquita de la ciudad que explica que
Salman Tasir (en el carte de la imagen izquierda) era el gobernador de la provincia paquistaní del Punyab cuando, en 2011, fue asesinado por un radical islamista por su defensa de la reforma de la estricta legislación islámica antiblasfema de aquel país. Imagen derecha: la Policía de Londres podría estar lanzando una investigación por ‘delitos de odio’ a cuenta de un libro difundido en una mezquita de la ciudad que explica que «todos los musulmanes deberían apoyar» al asesino de Tasir.

La Policía está investigando en estos momentos la mezquita Dar ul Ulum de Walthamstow, donde se repartía el folleto, y haría bien en indagar sobre su imán, Sayed Abdul Qadir Yilani, cuyo nombre y fotografía figuran en la portada del mismo. Por supuesto, la respuesta de la clase política británica es ignorar cualquier asunto así. El recurso a la «manzana podrida» es probablemente lo máximo que puede esperar la población de cualquier político, si es que alguno se ve obligado a hacer algún comentario sobre Yilani, su panfleto o su mezquita. Sin embargo, la gente lee noticias como esta y se pregunta, con razón, de dónde sacan sus ideas tipos como Yilani, y qué difusión pueden tener.

Al día siguiente (sábado), los lectores de The Sun tuvieron noticia de que un famoso gimnasta británico, Louis Smith, se había emborrachado con sus amigos en una boda y grabado un vídeo que había vuelto para perseguirlo. Decía el Sun: «¿Ha perdido Louis un tornillo? El as olímpico Louis Smith, acusado de burlarse del islam tras gritar ‘Alá Akbar’ y fingir rezar en el vídeo de una borrachera». En el vídeo de marras aparecían Smith y un amigo quitando una alfombra de una pared y gritando «Alá Akbar», mientras el amigo simulaba rezar en un estilo vagamente islámico. El periódico presentaba así la información:

La estrella olímpica (…) Louis Smith ha sido acusado de burlarse del islam tras aparecer borracho en un vídeo con un amigo que simulaba rezar. En la grabación aparecen Smith y el también gimnasta Luke Carson gritando «Alá Akbar», expresión islámica que significa «Dios es el más grande».

No es precisamente la noticia más importante del año, ni afecta precisamente a alguna de las figuras más importantes de nuestro tiempo. Pero la noticia habrá sido leída por millones de lectores, que habrán podido observar las reacciones. La primera, la de una «fuente de las fuerzas de seguridad» que le decía al periódico: «Burlarse de la religión es muy estúpido. En el caso del islam, también puede ser algo muy arriesgado». Después, el Sun incluía las obligatorias declaraciones de un «musulmán moderado»; en esta ocasión, Mohamed Shafiq, miembro de una organización unipersonal llamada Fundación Ramadán. Shafiq ya había sido elogiado en Gran Bretaña por su supuesto coraje moral y su excepcional valentía cuando se pronunció en contra de la violación masiva y colectiva de menores. En 2013 fue acusado de intentar provocar un linchamiento cuando el musulmán reformista Maayid Nawaz tuiteó una inocente imagen que, según insistía Shafiq, era ofensiva para todos los musulmanes del mundo.

En respuesta al vídeo de la borrachera de Louis Smith, el Sun recurre a Shafiq, que dice de Smith: «Creo que debería disculparse de inmediato. Nuestra fe no debe ser objeto de burla; nuestra fe debe ser celebrada y creo que va a ofender a la gente». Shafiq no explica por qué no se deben hacer chanzas sobre su religión. Ni parece saber nada sobre el derecho de las personas libres en los países libres a decir o hacer lo que les plazca, sobre el islam o sobre cualquier otro credo, cuando les plazca. En el islam no hay nada especial que conlleve que no se puedan hacer bromas sobre él. De hecho, sería muy positivo (tanto para los musulmanes como para todos los demás) si se hicieran bromas más a menudo. Pero esa frase lleva implícita, de nuevo, la amenaza. Es menos descarada que la amenaza contra Maayid Nawaz, pero se acerca mucho a las palabras empleadas por el imán de Walthamstow y los extremistas que defendieron a Mumtaz Qadri.

Todos insisten en que «no se deben hacer burlas» sobre su fe. Y a quienes dicen ser moderados, y son presentados en los medios como tales, parece resultarles extraordinariamente útil el no tener que ser mucho más explícitos al respecto. Afortunadamente para ellos, hay otras personas dispuestas a ocuparse de los asesinatos en países como Pakistán y, a veces, en Occidente. Del resto de nosotros, seamos gimnastas en una noche de fiesta o cualquier otra cosa, se espera que hayamos aprendido ya la lección. Pero en esta intimidación, no demasiado sutil, ¿no vemos, precisamente, lo que más le preocupa a la opinión pública? Que, a pesar de lo que dicen nuestros políticos, la distancia supuestamente abismal que separa a los extremistas de los moderados parece tener, a veces, el grosor de una hoja de papel.

El patriarcado no existe. Por Agustín Laje

En 1969, la feminista radical Kate Millet publicaba su afamado libro Sexual Politics —considerado en 1998 por el New York Times como una de las diez obras más influyentes del Siglo XX—. Una renovada narrativa feminista se expresaba en aquellas páginas, articuladas por un viejo vocablo que, aggiornado, volvía a tomar centralidad discursiva: “el patriarcado”.

El concepto ya había sido utilizado antes por Friedrich Engels quien, en El origen de la familia, el Estado y la propiedad privada, adjudicaba su raíz a la aparición de la propiedad privada.[1] Pero Millet le daba, 85 años más tarde, un alcance mucho más importante. El “patriarcado” es ahora el régimen político “a través del cual la mitad de la población, que es femenina, es controlada por la otra mitad, que es masculina”.[2] El “patriarcado” es el sistema de dominación fundamental, vale decir, atraviesa todos los otros tipos de sistemas de dominación (si en Engels el sistema de clases es fundamento del “patriarcado”, en Millet el “patriarcado” es fundamento del sistema de clases).

En una palabra, el “patriarcado” es un sistema estructurado para colocar, de manera inexorable, a la mujer en inferioridad respecto del hombre. Las tesis más extremas del “patriarcado” motorizan el lesbianismo como “forma de resistencia”, pues la heterosexualidad equivaldría a “dormir con el enemigo” (la propia Millet, sin ir más lejos, era lesbiana).

No obstante, aquí argumentaré que, en verdad, el “patriarcado” ya no existe en los países occidentales, y ello no gracias a la vocinglera militancia feminista, sino gracias al sistema económico y político que tanto odian las feministas: el capitalismo de libre mercado y la democracia liberal.

Los datos de la realidad, en efecto, parecen mostrar algo bien distinto de lo que establece el discurso del “patriarcado”: en numerosas dimensiones e indicadores de la vida social, cuidadosamente omitidos por el feminismo, el hombre aparece mayormente perjudicado.

Veamos algunos ejemplos.

A nivel mundial, el 79% de las víctimas de homicidio son hombres[3] (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito). En Argentina, por caso, en el año 2014 —los datos más actualizados de que disponemos— se cometieron 3.269 asesinatos, de los cuales el 83,60% corresponde a hombres asesinados (2733 hombres), y el 16,40% a mujeres asesinadas (536 mujeres).[4]

En las guerras, históricamente, el más perjudicado ha sido siempre el hombre. En una de las más recientes, la de Irak, las bajas correspondientes a Estados Unidos fueron un 97,68% hombres.[5]

En lo que hace a la violencia contra la mujer, es interesante advertir que las más altas tasas se registran precisamente en aquellos países donde menos libertad económica hay, si se compara el siguiente gráfico del Banco Mundial[6] con los datos del ranking de libertad económica de la Heritage Foundation.[7](Llamativamente, ni el Banco Mundial ni otras Organizaciones Internacionales han hecho estudios profundos sobre la violencia de la mujer contra el hombre).

A nivel mundial, la esperanza de vida de una mujer es 5 años mayor que la de un hombre. En un análisis entre países, podemos advertir asimismo que la mujer vive más allí donde la economía es más libre (Organización Mundial de la Salud).[8] Un dato curioso complementario: también a nivel mundial, hay tres veces más suicidios en hombres que en mujeres (Organización Mundial de la Salud)[9].

Veamos algunos datos relativos al mundo laboral. En lo que hace a la mano de trabajo infantil, la Organización Internacional del Trabajo calculó en 2012 que los niños tienden a participar más en la producción económica que las niñas (148,3 millones en comparación con 116,1 millones en el caso de las niñas). La tasa de empleo fue de 18,1% para los niños en comparación con 15,2% para las niñas.[10]

Las tasas de accidentes laborales son desproporcionadamente desventajosas para los hombres. En Argentina por ejemplo, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo informó que en 2014 el 81% de los perjudicados por “Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales” eran hombres, en comparación con un 19% mujeres.[11]

A partir de la Revolución Industrial, la mujer ha ido tomando cada vez mayor participación en el mundo laboral. La ampliación progresiva que desde entonces ha experimentado lo que llamamos “mercado”, ha beneficiado esta incorporación femenina a la economía, debido a que su propia estructuración lógica maximizadora impide la discriminación sexual (y de cualquier tipo) bajo el riesgo de incurrir en mayores costos: nadie que quiera maximizar económicamente su negocio pagará más alguien “por ser hombre”.

A nivel mundial, casi un 40% de la población activa actual son mujeres según el Banco Mundial. En los países económicamente más libres, otra vez, la tasa es mayor.

Veamos el caso de Estados Unidos.[12] Hacia 1870, sólo un 14% de las estadounidenses en edad laboral trabajaban fuera de la casa. Pero hacia 1940, el número ya se había duplicado. Para 1970, aproximadamente el 43% de las mujeres de Estados Unidos con edad superior a los dieciséis años tenía un trabajo asalariado. En 1996, eran casi el 60% las que trabajaban. En 2014, según datos del Banco Mundial, un 46% de la mano de obra norteamericana estaba formada por mujeres.[13] Y no menos importante, según estudios de la revista Fortune, hoy las mujeres son propietarias del 65% de todos los bienes de Estados Unidos.[14]

La igualdad de la mujer respecto al hombre es un proceso y, como tal, debe ser analizado como una película y no como una fotografía. La mayoría de los errores del feminismo consiste en analizar la instantánea en lugar del largometraje. En la base de este proceso igualador se encuentra el sistema económico que, paradójicamente, el feminismo insiste con atacar.

La antropóloga Helen Fisher ha destacado precisamente cómo los cambios económicos, desde la Revolución Industrial hasta la actual Revolución de la Información, benefició a la mujer. Su tesis es que el actual capitalismo puede incluso darle grandes ventajas por sobre el hombre; de ahí que su trabajo se haya titulado El primer sexo.[15] Fundamentalmente, Fisher destaca el crecimiento del sector servicios frente al industrial, respecto de lo cual ya podemos darle razón en virtud de datos concretos como que a nivel mundial el sector servicios es ocupado por un 54% de mujeres (Banco Mundial).[16]

Probablemente se nos diga, empero, que “si bien la mujer se incorporó al mundo laboral, el patriarcado se expresa pagándoles menos salarios a éstas en comparación a los hombres”. Es la falacia de la “brecha salarial”, que ha sido destruida por la feminista (disidente) Christina Hoff Sommers.[17] En una palabra, el origen de la falacia tiene que ver con comparar hombres y mujeres haciendo diferentes trabajos; cuando se los compara en un mismo trabajo y misma cantidad de horas, no hay desigualdad (conforme a la lógica de mercado ya expuesta). Pero los análisis feministas no tienen en consideración cuestiones tan importantes como profesiones elegidas, tipos de trabajo y cantidad de horas laboradas por mes.

Sumemos otra curiosidad respecto del “patriarcado” en lo que hace a la dimensión económica de la sociedad: entre el 75% y el 80% de las personas en situación de calle son hombres.[18] Curioso sistema de dominación contra la mujer, que tiene a sus hombres sin techo.

¿Y qué hay de la educación? En este ámbito tampoco parecemos encontrar ya rastros del mentado “patriarcado”. En el siguiente gráfico del Banco Mundial[19] podemos ver, a nivel global, que las curvas de niños y niñas ya se encuentran prácticamente solapadas, lo cual significa que hay igualdad en la finalización de la educación primaria y secundaria.

En lo referente a la educación terciara y universitaria, no podemos decir que haya actualmente igualdad, sino clara ventaja para la mujer. A nivel global, la mujer se egresa un 33% más de universidades que los hombres.[20] Según el Informe Global de la Brecha de Género 2015 (Foro Económico Mundial), “las mujeres ya representan la mayoría de estudiantes en casi 100 países”.[21] Veamos de cerca el caso argentino: según los datos del último censo, de los 1.929.813 argentinos que completaron su formación universitaria, 1.050.662 son mujeres, y apenas 879.151, hombres. Significa que hoy si una empresa publica una búsqueda profesional recibirá 55 currículas femeninas, contra 45 masculinas. Hay que destacar en el censo anterior los egresados eran 582.574 mientras las egresadas 559.577, lo cual significa que la brecha sigue en crecimiento: mientras que en una década estas últimas se duplicaron, los egresados hombres crecieron sólo 50%.[22]

Midiendo precisamente salud, educación e ingreso, el “Nuevo Índice de Desarrollo Humano relativo al Género” (Naciones Unidas) dio para Argentina un valor de 1,001, donde 1 representa la igualdad total, >1 desigualdad en favor del hombre y <1 desigualdad en favor de la mujer.[23] Es decir, hay una completa igualdad, incluso con una centésima a favor de la mujer.

Nos detengamos aquí a insistir con la importancia del sistema económico (para profundizar este punto, ver artículo de mi autoría en Revista FORBES). El Cato Institute ha cruzado los datos del Índice de Libertad Económica en el Mundo con indicadores sociales relativos a las mujeres, que se desprenden del Índice de Desigualdad de Género (IDG) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2010), y ha encontrado cosas asombrosas. Entre otras, ha comprobado que la desigualdad entre hombres y mujeres es dos veces más baja en los países con una economía capitalista que en aquellos que mantienen una economía cerrada y reprimida.

Asimismo, otros indicadores nos resultan significativos: en los países económicamente más libres, 71.7% de las mujeres ha terminado la educación secundaria, mientras en los menos capitalistas sólo 31.8% ha podido pasar por ella y finalizarla; los Parlamentos de los países económicamente más libres tienen una media de representantes mujeres doblemente mayor a la de los menos capitalistas; la mortalidad maternal en los países económicamente más libres es de 3.1 por cada 100,000 nacimientos, mientras en los países menos capitalistas ese valor se encuentra en 73.1 muertes; la tasa de fecundidad de adolescentes en los países económicamente más libres es de 22.4 por cada 1,000 mujeres de entre 15 y 19 años, mientras en los países menos capitalistas encontramos 87.7 casos.

Pero subrayemos lo siguiente. El feminismo insiste en ver “patriarcado” precisamente en las sociedades que, con arreglo a sus sistemas políticos y económicos, más igualdad lograron para los sexos. Así, nunca faltan protestas tan extravagantes como aquella que se hizo recientemente contra la depilación femenina por ejemplo (¡justo cuando muchos hombres empiezan también a depilarse!), mientras se guarda un silencio de tumba respecto a lo que acontece en otros puntos del globo donde otros sistemas políticos, económicos y culturales, mantienen a la mujer oprimida —principalmente en África y Medio Oriente—, con prácticas tales como la ablación (mutilación del clítoris) o el matrimonio de niños.

Frente a estos hechos, esta Nueva Izquierda de la cual el feminismo radical es parte, tiene listo su discurso contra el “etnocentrismo”, en favor del “multiculturalismo”, y da por cerrada epistemológicamente cualquier tipo de crítica.

Son contradicciones de ideologías que, diciendo estar del lado de la mujer, sólo buscan atacar los fundamentos del propio sistema que hizo del llamado “patriarcado” una pieza de museo histórico para Occidente.

[1] Ver Engels, Friedrich. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. La Plata, De la Campana, 2011, p. 51.

[2] Millet, Kate. Sexual politics. Illinois, University of Illinois Press, 2000, p. 25.

[3] https://www.unodc.org/documents/gsh/pdfs/GLOBAL_HOMICIDE_Report_ExSum_spanish.pdf

[4] http://www.datosmacro.com/demografia/homicidios/argentina

[5]

[6] http://blogs.worldbank.org/opendata/es/igualdad-de-genero-que-muestran-los-datos-en-2016

[7] http://www.heritage.org/index/pdf/2016/book/Highlights_Spanish.pdf

[8] http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2016/health-inequalities-persist/es/

[9] http://www.who.int/gho/publications/world_health_statistics/2016/en/

[10] http://www.ilo.org/ipec/Informationresources/WCMS_IPEC_PUB_23776/lang–es/index.htm

[11] http://www.srt.gob.ar/estadisticas/anuario/2014.pdf

[12] Datos tomados de Fisher, Helen. El primer sexo. Las capacidades innatas de las mujeres y cómo están cambiando el mundo. Madrid, Santillana, 2001.

[13] http://es.theglobaleconomy.com/USA/Labor_force_percent_female/

[14] http://www.lanacion.com.ar/1814990-critica-al-feminismo-radical-despues-de-niunamenosensayo

[15] Fisher, Helen. El primer sexo. Las capacidades innatas de las mujeres y cómo están cambiando el mundo. Madrid, Santillana, 2001.

[16] http://datos.bancomundial.org/tema/genero

[17] https://www.youtube.com/watch?v=1oqyrflOQFc

[18] Ver Hurst, Charles. Social InequalityForms, Causes, and Consequences. Estados Unidos, Allyn and Bacon, 1998. También consultar Roleff, Tamara. The Homeless: Opposing Viewpoints. Estados Unidos, Greenhaven Press, 1996. Para el caso español, http://www.ine.es/prensa/np761.pdf

[19] http://blogs.worldbank.org/opendata/es/igualdad-de-genero-que-muestran-los-datos-en-2016

[20] http://www.lanacion.com.ar/1814990-critica-al-feminismo-radical-despues-de-niunamenosensayo

[21] https://www.weforum.org/es/agenda/2015/11/informe-global-de-la-brecha-de-genero-2015/

[22] http://www.lanacion.com.ar/1615742-mas-mujeres-graduadas-que-hombres

[23] http://www.ar.undp.org/content/argentina/es/home/presscenter/articles/2014/08/22/el-pnud-argentina-dialoga-sobre-igualdad-de-g-nero-con-referentes-mendocinas.html

FUENTE: Prensa Repúblicana

CATALUÑA, DEL SENY A LA DESOBEDIENCIA COMO ORGULLO

En la sociedad catalana empieza a producirse un deslizamiento mental desde el seny y el respeto a las tradiciones, a los mayores, etc. al odio; es decir desde el famosos Dios, Patria y Fueros Viejos carlistas y de los Agraviats y Malcontents, se está pasando a la desobediencia civil y a la violencia que conlleva.

Inicialmente, es donde estamos, violencia oral y escénica para en breve mudar a violencia física. Lo acabamos de presenciar en el Hemiciclo, durante las intervenciones de Tardá y Rufián; tanto en la fallida de Rajoy como en esta en que ha salido investido. No hace mucho un concejal de Badalona rompía una resolución/aviso judicial; otro de la CUP se niega a ir a declarar; la alcaldesa de Berga ha sido llevada detenida (por desobedecer a las citaciones previas) ante el juez y más suave pero no por ello es menos desobediencia la actuación del PSC con su ruptura del acuerdo del Comité Federal del PSOE.

Este cambio en la educación catalana, famosa por el seny, viene del cambio de la estructura escolar y la tutela y el control absoluto por los independentistas. Empezó con las transferencias en los años 80/90 y ha ido aumentando en intensidad y violencia verbal según se produjo el Tripartito y la posterior reacción de Artur Mas al ver rechazada su proposición de disponer de una financiación similar a la vasca, el famoso y anhelado cupo; rechazado por CiU cuando echaron a andar las autonomías. Para definir el seny y la rauxa extraigo unos párrafos, que he actualizado, del periodista Manuel del Pozo y que escribía hace poco más de un año:

En la cultura popular catalana hay un tradicional debate entre el seny (la sensatez) y la rauxa (el arrebato), dos principios que, aunque parezcan contradictorios, pueden formar parte de una misma persona. Es la lucha entre la virtud y el pecado, una dicotomía similar a la del yin y el yang del budismo. La rauxa no es mala per se, sino buena, siempre y cuando no se separe y no se contraponga a la mesura que representa el seny, porque lo más humano es unir la cordura del seny con el entusiasmo que refleja la rauxa. Pero, desgraciadamente, el seny parece haber desaparecido de Cataluña y ahora todo es rauxa. Todo es bullicio, griterío y confusión. Muchas familias catalanas son incapaces de hablar sosegadamente de política porque enseguida sale la rauxa que llevan dentro y naturalmente se traslada al ámbito político y de este vuelve a la calle y los hogares y vuelta a empezar.

 

Los profesores de enseñanza básica o primaria, se han seleccionado más por su dominio de la lengua catalana y de sus convicciones independentistas que por sus conocimientos; hasta el punto de que en los concursos se priman y puntúan de forma exagerada esas materias no troncales frente a una enseñanza racional. Este sistema perverso produce efectos indeseables y así podemos comprobar como una región con un PIB superior a la media nacional en un 19%, solo un 10% menor que el alemán, se encuentra en el grupo de cabeza en la estadística de abandono escolar; solo superado por economías más pobres como la extremeña o la castellano-manchega. Ah, sin olvidar que el éxito de la inmersión en Baleares, les lleva a tener el segundo mayor fracaso escolar de España.
Este sistema dejó al ciudadano atado de pies y manos, acosado por el entorno radical, imposibilitado de defenderse, pues ni siquiera las sentencias judiciales sirven para una puñetera mi..da. Así que la reacción natural es lógica: mimetizarse con el paisaje, evitar que a sus hijos los señalen con el dedo. Tú más catalán, más vasco, más gallego, más valenciano, más andaluz que nadie, hijo mío. No te compliques la vida y hazte de ellos.

Adoctrinamiento desde la más tierna infancia.

Con ese adoctrinamiento se han creado alevines de independentistas furibundos, protegidos por la ineficacia y falta de actuación neutralizadora de las instituciones estatales que tendrían que haber actuado contundentemente para evitar estas derivas que cada vez costarán más esfuerzos por reconducir a los rediles de la cordura.
Ese adoctrinamiento ha generado en los últimos 6/8 años una sensación de absoluta impunidad. Recordemos como Jordi Pujol se defendía de su nefasta y particular destrozo de Banca Catalana, envolviéndose en la bandera; atacarle a él era atacar a Cataluña y ese mantra se repite machaconamente cada vez que un cargo público es acusado judicialmente; hasta llegar a los responsables y altos cargos, como son los regidores de ayuntamientos importantes, Presidenta del Parlament, responsables del falso referendum...Son como el Mesías que lleva a su pueblo a Ítaca, soslayando los ataques de la España ladrona, que no respeta el camino del Pueblo Elegido.
Naturalmente, en ese ambiente de desobediencia chulesca, los independentistas se plantearon un referendum ilegal con urnas de cartón y sin control serio de los votantes; como la cosa más normal del mundo; dentro de la deriva secesionista de Artur Mas y sus socios de ERC. Alianza que Tardá y Rufián ven encantados mientras insultan a los del PSOE que se abstienen en la investidura de Mariano Rajoy. Pactar con la derechona de CDC está guay y no digamos si además les acompañan los antisistema de la CUP; necesarios para la investidura trampa de Puigdemont: Presidente elegido en los despachos pues en las elecciones no encabezaba ninguna lista. Pero la desobediencia al Estado ya llevaba muchos años instalada en Cataluña, no se cumplían los horarios de enseñanza en español, se multaba a los establecimientos que rotulaban solo en español, se prohibían las corridas de toros…y no pasaba nada, salvo que el seny se estaba perdiendo y transformándose en rauxa por lo español.
 Pujol vota rodeado de respeto en las urnas de cartón. ¿Se imaginan                                                                   votando de igual manera a Bárcenas o Granados?
Pujol vota rodeado de respeto en las urnas de cartón. ¿Se imaginan votando de igual manera a Bárcenas o Granados?
Todo había empezado como la defensa de un cortijo, el de los Pujolone; ha pasado por los estados antes comentados y ha terminado por alcanzar a los recién llegados como la alcaldesa Ada Colau que dice públicamente que no piensa acatar las leyes que no le gusten. Ella decidirá cuales son de su agrado y el resto, especialmente si tienen tufo español pues a tomar por donde amarga el pepino. La penúltima su rechazo a las corridas de toros; antes la vimos agraviando con desdén a los representantes del ejército español (que también es el suyo); retirando la imagen del rey emérito del salón de plenos; ofendiendo a la bandera en el balcón del ayuntamiento, consintiendo a su primer teniente de alcalde Pisarello que pugnara por quitarla cuando los concejales del PP la sacaron como contrapunto a la , ilegal, estelada.

La desobediencia ha seguido creciendo y como nadie les paraba los pies, hemos llegado a la declaración independentista del 11 N de 2015. Así se avanza otro paso en la hoja de ruta que pretende la separación de Cataluña del resto del Estado. Separación imposible, aunque la historia está llena de imposibles que se materializaron después de un baño de sangre, como reconocía el propio Jordi Pujol en una carta al diario El Español en junio de 2012.

http://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/jordi-pujol-la-independencia-de-cataluna-es-inviable-y-2_40071_102.html

Naturalmente en ese ambiente han crecido como setas los valientes que tiran huevos a una estatua ecuestre descabezada; tiran huevos a la casa de un concejal del PP que exhibe una bandera española, cosa lógica en España, en su balcón… ¿Alguien tiraría, entre aplausos, huevos a una bandera de EEUU en cualquier pueblo USA? y naturalmente desobedecen ordenes judiciales de retirar estelada de edificios públicos y hacer ondear la enseña nacional. Defensa del proceso separatista por un concejal de la CUP, en el Ayuntamiento de Vic, Joan Coma, que al ser citado para ir a declarar ha desobedecido la citación, contando con el apoyo explícito del Presidente Puigdemont (máximo representante del Estado en Cataluña y Presidente en base a la Constitución española.

Durante la celebración del Día de la Hispanidad, Fiesta Nacional, el teniente de Alcalde de Badalona y alcalde en funciones, desobedeció la orden judicial de mantener el consistorio cerrado y completó su rebeldía, rompiendo públicamente el comunicado judicial. José Téllez, el protagonista del catalanismo en el 12-O, ahora justifica su valiente actitud, ante el juez, diciendo que todo fue un posado sin validez y además que el documento judicial que rompió, solo era una fotocopia. Con ese nombre  y ese apellido, tenía que hacer méritos y destacar para lavar su, seguramente procedencia charnega; otro Rufián. La rauxa está prevaleciendo y difícilmente se contendrá. La situación tiene que llegar al límite y probar la medicina del fracaso para que se den cuenta de la locura en que se están metiendo, con perjuicio para todos. La alcaldesa de Berga ha declarado que la estelada no la ha retirado porque la puso por mandato popular que según el idearios de la CUP (POUM modernizado) es el soporte de la legalidad. Solo es legal lo que «el pueblo» decide; solución asamblearia del anarquismo más genuino.
Así hemos llegado a que la pérdida del seny ha alcanzado al hasta hace pocos años, partido referente del españolismo en Cataluña; el PSOE de las mayorías en la generales con hasta 25 diputados. Pues bien, los restos de ese PSOE/PSC, ahora con solo 7 diputados, acaba de romper la disciplina de voto que el Comité Federal del PSOE había señalado como obligatorio en la abstención de todo el grupo en la votación de investidura de Mariano Rajoy. Los 28 diputados del PSC se abstuvieron en diciembre de 2010 para que Artur Mas saliese elegido President; es decir, apoyaron con su abstención al derechista partido del 3%. Esa abstención bien porque era en clave catalanista, la de ahora era la del NO y la gobernabilidad importaba menos y la desobediencia un mal menor e identitario. Ellos son el Partido Socialista de Cataluña, faltaría Mas.
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