Categoría: ARTÍCULOS

Otro repasito a PODEMOS y su hipocresia islámica

pabloiglesias22

Por Emilio Milo Rodriguez

Yo, políticamente, siempre había sobrevolado los lares supuestamente liberales de la izquierda, soñando ingenuamente en todo aquello que predicaban. Hoy, me encuentro secuestrado en mis ideales y me ubico en lo más amplio del medio centro, una especie de Modric a lo bestia. Como la mayoría de gente sensata, soy liberal para algunos temas y conservador para otros. Es decir, ante pululaba por defecto en la izquierda, ahora pululo por defecto en la derecha porque no se me ha dado opción por el lobby socialista-podemita, el cual ni respeto, ni escucho ni me fio un pelo.

En mis tiempos, iba incluso a conciertos y mítines de los sociatas, tiene cojones la cosa, repartía panfletos y corría delante de los maderos, hasta que me hice policía y era yo el que corría detrás.

Así que, ahora cuando recibo mails y críticas de podemitas idealistas que me llaman “colega” y me dicen que me busque un verdadero trabajo y vida y deje de ser un fascista fanático, hasta cierto punto simpatizo, dentro del asco que me dan, porque yo solía compartir toda esa mierda utópica de certezas absolutas y asunciones a medio cocinar sobre la igualdad y la justicia social.
Incluso solía pensar que los políticos de izquierdas nos llevarían a la liberación social………..hasta que me di cuenta de la cruda realidad. En los últimos años, me he forzado a parar de negarme a mí mismo la evidencia y reconocer la desagradable verdad de que la izquierda se dedica a la coerción, el asalto, el control, y no la libertad.

El aspecto más siniestro de podemos es que, mediante la corrupción del lenguaje y llamándose a sí mismos progresistas, se las han arreglado para crear un falso consenso que es solo envidia y valores auto controlados con el único propósito de parecer innatamente virtuosos, mientras que los verdaderos valores que sostienen la libertad individual y la responsabilidad son de algún modo siniestro inmorales, y sus defensores deben ser apartados como fascistas.

De cualquier manera que quieras vestirla, no hay virtud en la mentira, y toda la parafernalia dialéctica de podemos (justicia, igualdad, diversidad, tolerancia, progresía….) son mentiras.

Toda la mierda podemita es tan progresista como una maquina vieja de escribir; la justicia y la igualdad se han reducido a eufemismos para auto complacencia, envidia y autoritarismo corto de miras. La diversidad es algo a celebrar para los podemitas, excepto cuando hablamos de la diversidad que realmente importa, la diversidad de opinión; y por aquello de la tolerancia, he notado que podemos es siempre quien reclama más censura e intenta silenciar a sus críticos.

Son los podemitas quienes rehúsan usar las plataformas de opinión donde la gente vierte ideas que desaprueban, y son ellos los que pierden el culo para excusar la intolerancia, la misoginia, la homofobia y el anti semitismo del islam. Especialmente podemos. Incluso excusando la jihad monstruosa complaciéndose en su justa causa anti occidental, eso si, sin el vudú religioso.

Podemos está detrás del puto multicultulalismo, la mentira de la diversidad, la estafa de la justicia y la igualdad, la ofensa de la cultura y el victimismo barato, el secuestro de nuestras democracias por la dictadura federal europea y su política de fronteras abiertas, o la deliberada inyección de una religión atrasada medieval y totalitaria en una sociedad donde no es bienvenida y donde no pertenece.

Podemos ha mostrado, sin ningún género de dudas, que no son de fiar y no les podemos confiar nuestra libertad. Y la libertad es mi verdadera religión.

La gente está preocupada por la creciente islamización de nuestra sociedad, la erosión de la democracia y la puta corrección política. Esa que está destruyendo el lenguaje y convirtiéndonos en unos cobardes…. ¿Y qué podemos hacer?

La respuesta es obvia: Solo podemos cambiar la película diciendo lo que realmente pensamos y diciendo la verdad según la vemos, sin barnices ni medias tintas, independientemente de a quien ofenda. Si todos hacemos esto, las cosas cambiarán, y tenemos que empezar ya.

Y estas son las buenas noticias, queridos infieles. A pesar de la industria pesada de la diversidad y la sensibilidad cultural que te han hecho tragar a paladas, los sentimientos de los demás no son más importantes que los tuyos. Menuda revelación, no?

Los sentimientos son algo subjetivo, y tienen su modo de volverse rápidamente auto indulgentes, así que si dejas que los sentimientos de otros dicten lo que debes decir, pronto no podrás decir nada, y nadie sabrá lo que piensas, a nadie le importará quien carajo eres.

Diciendo la verdad podrás perder algunos amigos, pero esos no lo eran, no te preocupes.

Tu prioridad es ser fiel a ti mismo, con lo cual puedes dar confianza a los demás.

Todo esto, Podemos trata de cercenarlo.

Paz para los engendros podemitas, aunque no sepan qué hacer con ella y feliz navidad al resto.

Las feministas y el islam. / Feminists and Islam. (Spanish-English)

Detalle de las agresiones a mujeres en Colonia (Diciembre 2015) - See more at: http://latribunadelpaisvasco.com/not/5814/las-feministas-y-el-islam/#sthash.9ape1qKW.dpuf
Detalle de las agresiones a mujeres en Colonia (Diciembre 2015) – See more at: http://latribunadelpaisvasco.com/not/5814/las-feministas-y-el-islam/#sthash.9ape1qKW.dpuf

Por Yolanda Couceiro Morín

Hace un año de las agresiones sexuales multitudinarias que ocurrieron en Colonia y en otras ciudades alemanas por obra de inmigrantes y «refugiados» musulmanes durante los festejos de la Nochevieja. Se denunciaron más de mil violaciones y abusos sexuales de todo tipo contra mujeres alemanas durante esa noche.

Este brutal episodio, inédito en Europa por su carácter masivo (e impune, ya que apenas unas decenas de personas fueron detenidas por estos hechos), trae a la memoria hechos similares ocurridos en ese país en el fragor de una lucha apocalíptica en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.

Estos ataques sexuales contra mujeres han puesto una vez más de relieve las contradicciones que socavan y desacreditan el movimiento feminista, y más allá de él a todos los supuestos humanistas antirracistas, siempre dispuestos a denunciar la xenofobia, el racismo y la islamofobia, siempre con la intención de avanzar en su agenda de acoso y derribo de la sociedad occidental.

El estatus de la mujer en Occidente impone a todos los ciudadanos europeos un deber de solidaridad con las mujeres que padecen en todo el mundo la opresión y la violencia por motivos religiosos que se basan y se confunden a menudo con culturas rancias y costumbres medievales. Cuando esa cultura religiosa/patriarcal/anti-mujeres pretende imponerse en nuestros países, debemos estar vigilantes y oponernos firmemente a todo intento de socavar los derechos y libertades que tan duramente hemos ganado las mujeres europeas en siglos de luchas y sacrificios.

La igualdad entre las mujeres y los hombres es una conquista fundamental de nuestra civilización. Sin esa igualdad, nuestro mundo no sería el mismo, nuestra especificidad dejaría de ser una realidad. El reconocido papel que tenemos las mujeres en nuestra sociedad es un logro de una importancia capital, que define, incluso por encima de otras diferencias con otras culturas, el carácter único de nuestra civilización.

Las feministas han errado el camino. Durante años han minimizado el avance del islam e ignorado su influencia negativa sobre los derechos de las mujeres. Para estas feministas sectarias y cegadas por su particular ideología, el opresor de la mujer no podía ser más que el hombre blanco, heterosexual, necesariamente racista, obviamente fascista, heredero del colonialismo, del comercio de esclavos, de la Inquisición, culpable de todo, hasta de la desaparición de los dinosaurios. Criticar la cultura islámica, que esclaviza a la mujer hasta en los más mínimos detalles de su existencia, convierte a cualquier ciudadano en un horrible nazi, un islamófobo, un racista, un servidor de Satán…

Hoy las feministas, así como toda la fauna progresista, se enfrenta a la realidad, sin que eso signifique que se sometan a ella. Todas las víctimas de Colonia describieron el mismo escenario: fueron rodeadas por grupos de hombres «de aspecto árabe o magrebí». Éstos se abalanzaban sobre ellas como si fueran fieras de presa, como animales en celo, como depredadores sin escrúpulos, como criminales en acción. Entre los pocos detenidos esa noche y en los días siguientes había una mayoría de «refugiados» sirios e iraquíes de la última ola recién llegada a Alemania, pero también argelinos y marroquíes, que obviamente no podían pretender estar huyendo de ninguna guerra.

En esas fechas y posteriormente, se oyeron voces «autorizadas» negando primero y disculpando después esas odiosas y brutales agresiones sexuales. El menos desafortunado de ellos nos recordó que para estos hombres que han nacido y crecido en una sociedad musulmana de valores arcaicos, el manosear a las mujeres no es motivo de reproche, el tratarnos como trozos de carne es un hecho aceptable: somos seres inferiores, no debemos esperar otra cosa, no merecemos respecto, no tenemos derechos. Para ellos una mujer que sale de noche no puede ser más que una prostituta -así que imaginen lo que podría ser yo misma que practico el nudismo usualmente-. Habría que añadir que la miseria sexual inherente a amplios sectores de cualquier sociedad regida por el islam no puede producir más que esta clase de desequilibrados y obsesos peligrosos. Otras voces han llegado a decir que es mejor que las mujeres europeas seamos violadas por «refugiados» que por nuestros compatriotas. Asistimos a una degradación de la moral y las costumbres sin precedentes, ante la justificación permanente de crímenes y aberraciones, siempre y cuando éstos sean cometidos por determinadas categorías humanas, inocentes por sistema y a perpetuidad.

Las sociedades patriarcales de valores medievales de donde provienen estos inmigrantes y «refugiados» son señalados como la fuente de estas agresiones. La denuncia del carácter oscurantista de esa cultura se convierte en una especie de subterfugio para no tener que llamar a las cosas por su verdadero nombre y señalar a la cultura islámica, que se expresa por boca de esas numerosas organizaciones del islam político que han echado raíces en nuestras sociedades, absurdamente acogedoras con todo aquello que las combaten y buscan destruir desde adentro, con las facilidades que sus propios anfitriones ponen a su disposición.

Ya patrullan en algunos barrios de ciudades europeas grupos de hombres encargados de vigilar las «buenas costumbres» de las mujeres, que obviamente no podemos ir vestidas de manera «indecorosa», ni entrar a tomar un café en un bar, ni siquiera caminar solas por las calles sin un acompañante masculino. El sistema que rige en Arabia Saudí y en otras comarcas de similar género ya ha puesto el pie en nuestros países.

Ese puritanismo extremo es otra cara de la locura islamista. Para estos fanáticos es la excusa para ejercer su violencia contra las mujeres. Nuestros progresistas en general y nuestras feministas en particular, siempre tan vociferantes contra el «macho blanco heteropatriarcal opresor», en esta ocasión guardan un silencio cómplice y culpable que sólo favorece el avance de esta intolerancia y oscurantismo medieval que están haciendo retroceder la condición de la mujer al siglo VII de La Meca y Medina.

Las feministas, para no cambiar de costumbre, se han vuelto a equivocar al transformar a los culpables en víctimas y viceversa. Lo vemos continuamente con ocasión de las violaciones que se cometen a diario por parte de agresores musulmanes, un fenómeno masivo que les deja indiferentes y que se las ingenian para invertir sistemáticamente los roles y las culpas. Para ellas, es necesario callar sobre estos hechos y tratar de tergiversar todo lo posible acerca de la identidad de los agresores y sobre los motivos de tanto desprecio y violencia contra las mujeres. Los agresores son inmigrantes y «refugiados», y esa circunstancia ya los exculpa de todo crimen, así sean violaciones o asesinatos. La culpa siempre será, de alguna manera, del hombre blanco, culpable por definición. Esa inversión perversa de los roles define a la perfección la impostura del discurso feminista y la desfachatez de quienes llegan al extremo de transformar a los culpables en víctimas y despreciar a las víctimas con un cinismo inaudito.

Ya son miles las agresiones sexuales de todo tipo cometidas contra mujeres de toda edad y condición en muchos países de Europa en los últimos meses. Europa se está convirtiendo en un lugar cada vez menos seguro para nosotras. Las feministas callan: la realidad contraría su discurso, sus objetivos y sobre todo su enfermiza ideología que las ha llevado a esa insólita y perversa alianza con el islam expansionista y conquistador.

A este callejón sin salida nos han llevado los desvaríos de estas feministas. Estas militantes izquierdistas, campeonas del relativismo cultural, han traicionado los valores de su propia sociedad y la causa que dicen defender. La causa de la mujer no tiene en las feministas únicamente a unas pésimas abogadas, sino a unas auténticas enemigas. Tarde o temprano, el islam político tendrá que ser puesto en el lugar que le corresponde, y sus colaboradores también. El feminismo degenerado de todas estas personas y organizaciones que se han puesto al servicio de la empresa de la destrucción de nuestros derechos y libertades, tendrá que responder algún día de su condescendencia y complicidad con la invasión islámica que padecemos.

inglaterra

ENGLISH

A year ago of the mass sexual assaults that occurred in Cologne and other German cities by Muslim immigrants and «refugees» during New Year’s Eve celebrations. More than one thousand rapes and sexual abuses of all kinds were reported against German women during that night.

This brutal episode, unheard of in Europe for its massive character (and unpunished, as only a few dozen people were arrested by these events), brings to mind similar events that occurred in that country in the heat of an apocalyptic struggle in recent months Of World War II.

These sexual attacks on women have once again highlighted the contradictions that undermine and discredit the feminist movement, and beyond it all supposed anti-racist humanists, always willing to denounce xenophobia, racism and Islamophobia, always with the Intention to advance in its agenda of harassment and demolition of the western society.

The status of women in the West imposes on all European citizens a duty of solidarity with women throughout the world suffering oppression and violence on religious grounds which are often based on, and often confused with, rancid cultures and medieval customs. When this religious / patriarchal / anti-women culture seeks to prevail in our countries, we must be vigilant and firmly oppose any attempt to undermine the rights and freedoms that so hard have been won by European women in centuries of struggle and sacrifice.

Equality between women and men is a fundamental achievement of our civilization. Without that equality, our world would not be the same, our specificity would cease to be a reality. The recognized role of women in our society is an achievement of paramount importance, which defines, beyond other differences with other cultures, the unique character of our civilization.

Feminists have gone the wrong way. For years they have minimized the advance of Islam and ignored its negative influence on women’s rights. For these sectarian feminists and blinded by their particular ideology, the woman’s oppressor could not be more than the white, heterosexual, necessarily racist, obviously fascist, heir to colonialism, the slave trade, the Inquisition, guilty of everything, Even of the disappearance of the dinosaurs. Criticizing the Islamic culture, which enslaves women even to the smallest details of their existence, turns any citizen into a horrible Nazi, an Islamophobe, a racist, a servant of Satan ..

Today, feminists, as well as all the progressive fauna, face reality, without that means that they submit to it. All the victims of Cologne described the same scenario: they were surrounded by groups of men «of Arab aspect or Maghreb». They rushed upon them as if they were beasts of prey, like animals in heat, as unscrupulous predators, as criminals in action. Among the few people detained that night and in the following days were a majority of Syrian and Iraqi «refugees» from the last wave recently arrived in Germany, but also Algerians and Moroccans, who obviously could not pretend to be fleeing any war.

At that time and later, «authorized» voices were heard, denying first and then excusing those hateful and brutal sexual aggressions. The less unfortunate of them reminded us that for these men who have been born and raised in a Muslim society of archaic values, to manipulate women is not a reason for reproach, treating us like pieces of meat is an acceptable fact: we are inferior beings, We must not expect anything else, we do not deserve respect, we have no rights. For them, a woman who goes out at night can not be more than a prostitute – so imagine what I could be myself that I practice nudism usually. It should be added that the sexual misery inherent in large sectors of any society governed by Islam can only produce this kind of unbalanced and dangerous obsessions. Other voices have come to say that it is better for European women to be raped by «refugees» than by our compatriots. We are witnessing an unprecedented degradation of morals and customs, given the permanent justification of crimes and aberrations, as long as they are committed by certain human categories, innocent by system and perpetuity.

The patriarchal societies of medieval values from which these immigrants and «refugees» come are identified as the source of these aggressions. The denunciation of the obscurantist character of that culture becomes a kind of subterfuge so as not to have to call things by their real name and to point out to the Islamic culture, that is expressed by mouth of those numerous organizations of the political Islam that have taken root In our societies, absurdly cozy with everything that they fight against and seek to destroy from within, with the facilities that their own hosts put at their disposal.

There are already patrols in some European city neighborhoods groups of men in charge of monitoring the «good manners» of women, who obviously can not dress in an «unseemly» way, or enter a café in a bar, or even walk alone for The streets without a male companion. The system that governs Saudi Arabia and other similar districts has already set foot in our countries.

That extreme Puritanism is another face of Islamist insanity. For these fanatics is the excuse to exercise their violence against women. Our progressives in general and our feminists in particular, always so vociferous against the «heteropatriarchal white male oppressor», on this occasion are an accomplice and guilty silence that only favors the advance of this medieval intolerance and obscurantism that are pushing back the condition of the Woman to the 7th century of Mecca and Medina.

Feminists, in order not to change their habits, have been mistaken again in transforming the guilty into victims and vice versa. We see it continually on the occasion of the daily violations committed by Muslim aggressors, a massive phenomenon that leaves them indifferent and that they manage to systematically reverse roles and guilts. For them, it is necessary to keep silent about these facts and try to misrepresent everything possible about the identity of the aggressors and the reasons for so much contempt and violence against women. The aggressors are immigrants and «refugees», and that circumstance already exculpates them from all crime, whether they are rapes or murders. The guilt will always be, in some way, the white man, guilty by definition. This perverse investment of roles perfectly defines the imposture of feminist discourse and the cheekiness of those who go so far as to turn the guilty into victims and to despise the victims with unheard-of cynicism.

There are already thousands of sexual assaults of all kinds committed against women of all ages and conditions in many European countries in recent months. Europe is becoming an increasingly safe place for us. Feminists are silent: reality contradicts their discourse, their goals and above all their sickly ideology that has led them to that unusual and perverse alliance with expansionist and conquering Islam.

This impasse has led us to the ravings of these feminists. These militant leftists, champions of cultural relativism, have betrayed the values of their own society and the cause they claim to defend. The cause of the woman does not have in the feminists only to a poor lawyers, but to a true enemy. Sooner or later, political Islam will have to be put in its proper place, and its collaborators as well. The degenerate feminism of all these people and organizations that have put themselves at the service of the company of the destruction of our rights and freedoms, will have to respond someday of its condescension and complicity with the Islamic invasion that we suffer.

LAS GRANDES MENTIRAS DE PODEMOS EN 2016. -ISAAC PAREJO-

2016 ha sido un año convulso en la política española. Tras más de 300 días de gobierno en funciones que nos ha colocado como el tercer país del mundo con más tiempo sin gobierno, Rajoy ha conseguido finalmente ser presidente con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE. Pero hay un cuarto en discordia, el populismo representado por Podemos.

 

Como todos sabemos, los movimientos populistas se sirven de la mentira para calar en la sociedad. Mentiras adornadas con medias verdades o embustes directamente que divulgan sin ningún pudor. Esta no es una técnica inventada por el partido de Pablo Iglesias ya que ha sido usada por todos los movimientos populistas a lo largo del siglo XX, desde Hitler hasta Hugo Chávez.

Este 2016 que ya acaba nos deja un reguero de falsedades por parte de la formación morada bastante importante. Repasemos.

La mayoría social

Comenzamos el año con las recién celebradas elecciones de diciembre de 2015. Pablo Iglesias se ofrecía al extinto Pedro Sánchez para la formación de un gobierno de coalición. Su premisa era que el Congreso estaba formado por una mayoría de izquierdas que pedía a gritos un gobierno “progresista”.

Veamos el resultado salido de las urnas aquel 20 de diciembre de 2015:

A menos que el PNV o la antigua Convergencia se hayan transformado en fuerzas progresistas de izquierdas y ya no sean la derechona rancia y nacionalista que han sido toda la vida, las fuerzas de izquierdas representadas en el Congreso fueron 172 diputados frente a los 178 de centroderecha. Daba igual, la mayoría social representada en el cerebro de Pablo Iglesias pedía a los cuatro vientos que él se convirtiera en el vicepresidente del país.

Los sillones

Los sillones, esos grandes enemigos de Podemos. A ellos solo les importaba la Gente (marca registrada). Renunciaban a los cargos y a entrar en gobiernos ajenos. Hasta que llegó la posibilidad de tocar poder. Iglesias no dudó en pedirse al menos 7 ministerios para su gobierno de coalición con Pedro Sánchez. Y no cualquier ministerio. Defensa, vicepresidencia o el CNI son algunos de los organismos que Coleta Morada quería controlar para mejorar la vida de la gente.

Las renuncias

A pesar de que los alcaldes del cambio prometieron bajarse el suelo y no lo han hecho, incluso en algunos casos se lo han subido, los diputados de Podemos que prometieron cobrar solo 3 salarios mínimos (nadie sabe por qué tres y no uno, quizás porque suena mejor decir eso a que cobrarán el triple del salario mínimo) cobran su sueldo al completo. Sí, ellos siguen orgullosos de percibir un salario de 1.985 euros. No es cierto, su sueldo es de 4.600, de los que donan  poco más de 2.000… ¡a su propio partido! Y no todos. Es decir, una autodonación en toda regla.

Llamativo fue el caso de Ramón Espinar que renunció a un sueldo que no podía cobrar por ley. Era el caso de su salario como senador, incompatible con su nómina como diputado de la asamblea de Madrid. Además este 2016, el citado Espinar ha llegado a acumular hasta tres cargos cuando los estatutos de su propio partido impiden ocupar más de dos. También llamó la atención, aunque pertenece a 2015, los 6.200 euros que Teresa Rodriguez percibió como Eurodiputada por 5 días de trabajo antes de renunciar al acta para liderar Podemos Andalucía. No donó ni un solo céntimo de esa abultada retribución de más de 1.200 euros diarios.

Y por supuesto la famosa renuncia a su aforamiento del diputado Diego Cañamero. Un aforamiento al que no se puede renunciar debido a que hace falta una reforma de la Constitución para tal fin.

La reducción de la deuda de Carmena

Esto es un mantra que se ha repetido sin parar durante meses. Otra falsedad más de la formacion morada, en este caso referente al ayuntamiento del cambio de la señora Carmena. No, Carmena no ha reducido un solo euro de esos 1.000 millones en el ejercicio de junio de 2015 hasta el mismo mes de 2016. Lo que ocurrió en 2015 es que el consistorio dirigido por la exjueza se dedicó a aplicar el presupuesto aprobado por el gobierno de Ana Botella, de modo que la reducción sería aplicable a ella, sin contar con el amplio superávit que se encontraron al llegar. Es más, el gobierno de Ana Botella ya venía reduciendo la deuda en más de esos 1.000 millones cada año, de modo que la reducción de deuda se ha ralentizado desde que Ahora Madrid llegó al ayuntamiento incluso siguiendo el plan de Botella. Por otra parte, el discurso contradictorio de la formación morada les lleva a enorgullecerse de esta reducción (que no es fruto de su gestión) y a la vez despotricar contra la regla de gasto impuesta por Montoro que ha llevado al ayuntamiento a reducir dicha deuda. Todo un sinsentido.

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Sí, ineficacia, que ni siguiendo un plan de deuda ya elaborado que permitía reducir la deuda en 1.200 millones anuales son capaces de mantener el ritmo.

Ramón Espinar

El caso Espinar ha sido otro de los temas de 2016. Su VPO, con la que apenas intentó especular, ha estado en boca de la opinión pública durante varias semanas, pero ha sido olvidado ya. Qué lástima. El hijo del mangante que se llevó casi 200.00 euros de una tarjeta black no especuló con una vivienda pública sino que se benefició “de la diferencia entre el precio de compra y el de venta”, según dice él. La verdad es que su declaración ante la prensa estuvo repleta de mentiras que no han impedido que el Ramón siga en su puesto como si no ocurriera nada. A pesar de que llegó a declarar esto en alguna ocasión del pasado:

Ramón especuló con vivienda pública, ni más ni menos. Si no podía pagarla, como declaró, tenía la posibilidad de devolverla pero aún así, la vendió por un precio superior al que le costó aunque ni siquiera llegó a vivir en ella.

La democracia

Aunque ya sabíamos que Podemos es un partido totalitario que aspira a instaurar en España una dictadura al más puro estilo bolivariano, este año se ha dejado entrever más que nunca. La muerte del dictador Fidel Castro ha dejado un reguero de condolencias por parte de todo el partido (Izquierda Unida incluido) que contrasta con sus críticas a la democracia en España y sus reivindicaciones para que el Jefe del Estado en nuestro país sea elegido en las urnas que, como todos sabemos, en Cuba, Fidel ha sido elegido en numerosos comicios celebrados a lo largo de 60 años.

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No a las monarquías parlamentarias sin ningún poder en el gobierno y que son refrendadas en las elecciones y sí a las dictaduras hereditarias que no han sido votadas por nadie.

La educación

Uno de los caballos de batalla, no solo de Podemos sino también del PSOE, ha sido, cómo no, la LOMCE, la única ley educativa no socialista que ha tenido este país en 35 años. Para combatir el perder la hegemonía en el adoctrinamiento por la izquierda se han usado todo tipo de artimañas y mentiras para justificar el supuesto agravio de una ley que apenas comenzó a implantarse el pasado año y de la que no hemos podido ver sus efectos. Aún así, visionarios como el eurodiputado de Podemos Miguel Urban fueron capaces de predecir el futuro.

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Aunque para ello tuviera que usar un gráfico elaborado antes de la implantación de la LOMCE, por lo tanto refleja el abandono escolar consecuencia de las leyes socialistas. Ni se inmutó, no borró el tuit siquiera, mintió descaradamente. Ya sabe usted, difama que algo queda.

El tema de las becas también es algo recurrente en el discurso falaz de Podemos. La formación morada arremete continuamente contra el sistema de becas que supuestamente el PP ha destrozado para que solo puedan estudiar los ricos.

Pero los datos son los datos, y lo que el Ministerio de Educación arroja, a menos que los ministerios se dediquen a falsear datos fácilmente comprobables en el BOE, es que la inversión en becas no solo no se ha recortado sino que ha aumentado. De hecho durante el curso 2015-2016 hubo casi 10.000 becarios más que el curso anterior. Lo que ocurre es que se ha endurecido el criterio para asignación de becas, para que su concesión se realice a la gente que realmente lo necesita, no como ocurría en la época zapateril que las becas llovían del cielo y muchos la usaban para irse de vacaciones o sacarse el carnet de conducir.

La sanidad

Si por cada mentira de Podemos en este tema pusieramos un euro en una hucha, acabaríamos con la deuda pública de España en un santiamén. Han sido tantos los embustes que sería difícil elegir uno. Veamos, es cierto que ha habido recortes en sanidad pero exactamente el mismo recorte que hizo ZP en 2010 y del cuál nadie habló. Los recortes se llevaron a cabo en absolutamente todas las partidas presupuestarias, era imposible mantener la inversión en todas si queríamos bajar el déficit, pero ese no es el tema. El presunto empeoramiento de la sanidad en nuestro país es tan falso como que según el CIS los españoles siguen dando una nota excelente a nuestro sistema sanitario. Quizás una de las mayores mentiras descaradas de Podemos este año respecto a este tema fue perpetrada por la embustera Irene Montero que afirmó en Espejo Público que muchas de sus amigas que vivían fuera de España no tenían asistencia sanitaria cuando venían a su país.

Alfonso Rojo le pidió una y otra vez que diera el nombre del hospital que denegó la asistencia a sus amigas y ella, como quien oye llover, apelaba a la declaración de Derechos Humanos de la ONU porque básicamente se había inventado la historia.

Si alguien emigra y tras tres meses vuelve a España y no dispone de  tarjeta sanitaria es tan fácil como volverse a apuntar al paro y su tarjeta es devuelta sin ningún problema porque pasa a ser beneficiario del Estado, como cualquier desempleado. Pero quizás de lo que habla Irene es sobre los casos en que un emigrante que trabaja en otro país viene a su país para pasar unas vacaciones y espera tener asistencia aquí cuando está cotizando en otro país y ya no pertenece a la seguridad social de España. Si las amigas inexistentes de Irene querían tener cobertura en España no tenían más que sacarse la tarjeta sanitaria europea en el país en el que trabajan para tener total cobertura en España cuando vengan de vacaciones. Pero es un tema demasiado complejo para la demagogia barata de los que te explican el funcionamiento de un estado en 2 tuits.

Los enchufados

Uno de los grandes argumentos de Podemos antes de pisar las instituciones fue el nepotismo de la casta a la hora de enchufar amigotes y familiares en puestos públicos relevantes. Esto no solo se ha mantenido en los ayuntamientos del cambio sino que ha ido a más. La lista de enchufados en los consistorios del cambio durante el 2016 es interminable siendo Madrid líder en colocados. El sobrino de Carmena, el hermano de Alberto Garzón, la exnovia de Guillermo Zapata, la familia Maestre al completo, Samuel Romero, Vanesa Valiño y así hasta 44 enchufados solo en el consistorio madrileño. Pero la lista no acaba aquí y abarca también los ayuntamientos de Ada Colau o el Kichi en Cádiz.

Esta es la lista de los colocados de Podemos aportada por Ciudadanos solo en el ayuntamiento de Madrid. -CLICK AQUÍ-

La democracia interna

Podemos siempre se enorgullece de su democracia interna, de que el debate es sano, de que en Podemos hay muchas corrientes de pensamiento. Pero del dicho al hecho hay un trecho. La formación morada tiene en su seno tanta democracia como Corea del Norte. Las purgas de Iglesias a todo el que discrepa de él son antológicas, ya no hablamos de Sergio Pascual o de la macropurga que llevó a cabo en Galicia. El inminente congreso de Podemos en Vistalegre donde se disputa el liderazgo con Íñigo Errejón ha acelerado la eliminación de todo adversario siendo la última víctima el portavoz de Podemos Madrid, José Manuel López perteneciente al ala errejonista del partido.

Tras declarar que Podemos necesita una dirección más plural y que el debate y las distintas corrientes son sanas en un partido, nos espetó esto:

La supuesta burla de Rita Barberá a las víctimas del metro

Hace poco asistíamos al repentino fallecimiento de Rita Barberá y sobraron minutos para que toda la progresía se lanzara a celebrarlo como si hubiera muerto algún sanguinario dictador, por ejemplo, no sé, Fidel Castro. El caso es que Podemos y sus seguidores comenzaron a hacer circular  como la pólvora un video en el que la fallecida alcaldesa se burlaba presuntamente de las víctimas del metro de Valencia que se concentraron bajo el balcón del consistorio durante la Mascletá de las Fallas. Hay que decir que el video no fue grabado por un espontáneo sino por la productora Barret Films, encargada de realizar videos para determinados colectivos, por ejemplo, del que hablaremos a continuación. No, Rita no se burló de las víctimas del metro. Contemos la verdad. En Valencia existe un movimiento estudiantil llamado Intifalla que se dedica a concentrarse frente a las puertas del consistorio cada día de las distintas Mascletás que se celebran, en protesta por los casos de corrupción y para pedir la dimisión de la alcaldesa y que Barberá conocía muy bien. A su lado había un grupo reducido de la asociación de víctimas del metro y se utilizó el video para manipular el contenido del gesto. El movimiento Intifalla, cuyo logo es una fallera con una metralleta, era el que estaba concentrado a las puertas del ayuntamiento durante la Mascletá, como demuestra este cartel, de modo que fue este movimiento el que manipuló el video para achacar la burla que Rita Barberá les hizo a los pocos concentrados de la asociación de víctimas del metro que tenían al lado.

Bonus Track: los transplantes de Carolina Bescansa

Hace unos meses la diputada Carolina Bescansa afirmaba en “Los Desayunos de RTVE”, sin despeinarse, que España es líder en transplantes de órganos “por la alta tasa de accidentes de tráfico” achacando esto al mal estado de las carreteras por falta de inversión. El dato no solo era falso sino que Carolina Bescansa, como todo su partido, se quedó anclada en el pasado. Es cierto que una gran parte de los transplantes provenían de accidentes de tráfico, pero en los años 90 cuando era de un 43%. Actualmente el porcentaje de transplantes provenientes de accidentes en carretera es del 4%, según la Organización Nacional de Transplantes. Dio igual, Bescansa mintió como suele hacer siempre y aquí paz y después gloria.

Podríamos seguir así durante mucho más tiempo pero nada más lejos de mi intención que aburriros con los interminables embustes de la formación neocomunista nórdica. Está claro que la mentira es un oficio, y en política todo vale, pero cuando además tienes a un auditorio dispuesto a tragarse tus soflamas como un plato de sopa, todo es más fácil. Y más si estás 24 horas en televisión, un medio que manejan a la perfección. Podemos, sí, pero mentir y muy bien.

FUENTE: NEURONA LIBERAL

La historia de cómo me volví egoísta y empecé a vivir… / The story of how I became selfish and began to live …

«Vivir para uno mismo» es una frase que espanta a muchos. Las consecuencias son bien conocidas: el vicio, la depravación y la degradación. Es decir, echar a perder la vida… Pero un día me di cuenta de que mi vida a menudo ya no me pertenecía. Que tenía demasiados «debo» y pocos «quiero». Mis responsabilidades aplastaban mis sueños como una lámina de piedra y yo aún le intentaba encontrar una justificación.

Así que decidí decir ¡basta! Me harté de convertir mi alma y mi vida en un basurero para los desechos radioactivos. Me harté de explicar tímidamente cómo me atrevía a poner mis intereses por encima de los intereses de los demás. Ya era hora de vivir para mí. Eligir alegría en lugar de autohipnosis. Vivir por amor, no por exigencia.

De esta forma empezó un año de mi vida indignante y asocial a modo de egoísmo sano. «Sano» o, mejor dicho, «sensato», es una clarificación gracias a la cual los demás no me tomaban por una rebelde ni por una perturbadora de la paz. Porque muchos están seguros de que primero tienes que sufrir y luego, si es que aún tienes fuerzas y salud, vivir para ti; no hay problema.

Pero yo empecé sin demoras.

Una contra todos

Al principio tenía miedo. Ideológicamente me faltaban motivos, todo se basaba en una vaga pero fuerte determinación que así era mejor. Me sentía como si fuera a emprender un viaje alrededor del mundo en una banana inflable.

No sabía si podía luchar contra un montón de «deberes» o esperanzas y proyecciones ajenas. No quería convertirme en una marginada etiquetada como «egoísta». Pero me daba cuenta de que era el único camino hacia la libertad.Para los demás mi plan contenía una insolencia inimaginable. Porque salí fuera del juego que tenía prohibido defender el derecho para la vida propia. Dejé de pedir disculpas por mis deseos y planes, justificarme y sentirme culpable por ser feliz, tranquila y ser dueña de mi tiempo.

No a las quejas

Lo primero que hice fue cerrar el grifo a través del cual mi vida se llenaba de quejas, monólogos penosos, lloriqueos y discursos de odio.

Quiero mucho a mis parientes, adoro a mis amigas, valoro a mis compañeros de trabajo y respeto a mis vecinos de la tercera edad. Pero esto no significa que sus confesiones que duran horas, al estilo de «qué horrible es la vida», «todos están mal y yo soy la única persona coherente» o «imagínate, ese imbécil no me ha vuelto a llamar», deben ser parte de mi vida. Quité de mi puerta el anuncio «Donador energético. Consultas 24 horas al día». Y esto fue tomado como un acto de desobendiencia social. «¿Cómo? ¿No te interesan los detalles de la vida personal ajena, enfermedades, depresiones o planes para conquistar el mundo? ¿No quieres escuchar el disco rallado de tu amiga acerca de su corazón roto (en la enésima ocasión)?. ¡Bruja! ¡Hay que quemarla!».

Cuando suavemente pero con mucha determinación cortaba los intentos de quejarse con las palabras: «Creo que este tema no es agradable ni para ti, ni para mí. ¿Por qué mejor no me cuentas de…?», sentía cómo se me paraba el corazón de miedo. Creía que ahora seguirían ofensas y acusaciones. Pero, asombrosamente, mi disponibilidad para escuchar cosas buenas era una señal para recordar lo bueno y empezar a hablar de ello. Y, lo más importante, esto me liberó también a mí de la costumbre de quejarme. Porque al negarme a escuchar historias deprimentes, tampoco tenía ganas de narrarlas yo.

Sí, te estoy diciendo que «no»

Luego empezó la parte más difícil. Empezar a utilizar la extraña e indignante palabra «no».

Por lo general, le decía que sí a cualquier petición emotiva. Mi timidez reforzada con el miedo de ofender me manipulaba por completo. Me sentía mal al destruir la imagen que había creado ante los ojos de los demás. Pero en cuanto un primer «no» serio saliera de mi boca, ya no me podía detener. Mis conocidos quedaban tan asombrados como si me hubiera tragado a un conejo vivo enfrente de ellos.

Siempre soñaba con hacer mil cosas que me gustaban pero terminaba dedicando mi tiempo voluntariamente a los demás. Sustituía a mis compañeros de trabajo, llevaba de compras a algunos parientes de otra ciudad, cuidaba de los hijos de mis amigas fiesteras mientras aquellas se marinaban en los spa, regaba plantas y paseaba a sus perros. De un niño mandadero fácilmente puedes crecer a ser esclavo profesional. Pero le dije «no» a esta llamativa carrera.

Con el tiempo aprendí a separar los granos de la paja y entender cuál petición de ayuda es real y cuál es una simple manipulación y parasitismo. Un «no» justo se convirtió para mí en una base que no me debaja engatusar ni olvidarme de mí misma.

¡Todos somos libres!

La afirmación «nadie le debe nada a nadie» suena bien pero en la vida real casi no aplica.

Rechazar el papel del endeudado eterno obligado a consentir y rendirse no fue tan difícil como dejar de exigir y violar el derecho a la voluntad libre de otras personas. Cada vez que me daba cuenta de que quería dominar la vida de alguien más, me detenía de inmediato.

Mis relaciones también estaban endeudadas. Se extinguían por los reproches mutuos «yo te lo doy todo y tú a mí, nada». Porque las expectativas y las exigencias pueden asesinar tanto el amor como la amistad. Solucioné este problema como en las matemáticas. Acepté las condiciones como indiscutibles y suficientes. Dejé de suplicar regalitos para mi ego y sentirme enojada porque mi novio no jugaba por el guión que inventé. Un día salí al campo de batalla de nuestros egos como un enviado de tregua. Estuvimos toda la noche hablando, bebimos tres litros de café, con toda la sinceridad discutimos acerca de todo y firmamos un acuerdo de tener derechos a ser lo que somos. Simplemente escapamos del escenario del drama eterno hacia la libertad.

Ahora en cuanto me empiezo a sentir ofendida porque alguien no me prestó la atención que yo esperaba o no cumplió con mi petición, repito como un mantra: «Todos somos libres».

Vínculos, no cadenas

El deseo de ser aceptado y el miedo a ser rechazado son dos cosas muy engañosas. Toda la vida me estuve llenando de amigos y conocidos como si fuera una especie de protección contra el frío de la soledad. Y de pronto sentí que apenas podía respirar. Me estaban sofocando, no me dejaban moverme. Y no sabía cómo deshacerme de ellos porque todos eran adorables y buenos. Pero un egoísta sensato no se esconde detrás de la espalda de un sinnúmero de medio-amigos. Cuando me preguntan «¿cuántos amigos tengo en el Facebook?», sin ningún tipo de remordimiento respondo: «Dos». Sé el mejor amigo de ti mismo. Vuélvete una persona interesante, inspiradora, útil. Porque en sí, todos estamos solos. Pero el asunto se vuelve aún peor cuando no te tienes ni siquiera a ti mismo.

Espacio personal

Muy pronto mi micromundo se llenó de los asuntos y las personas a las que con gusto les empecé a regalar mi nueva esencia, que tanto trabajo me costó encontrar.
Para decir la verdad, empezando mi año «egocéntrico» me estaba preparando para estar sola tanto en la red como en la realidad. Los suspiros despectivos «egoíssssta» significaban que la gente no me comprendía. Me alejaba de ellos más y más, y la vida acostumbrada parecía desierta y espaciosa. Sin embargo, a la naturaleza no le gusta el vacío.

No me duele regalar el tiempo rescatado de las obligaciones inútiles y relaciones parasitarias, a aquellas personas que realmente lo necesitan. Porque no es ninguna obra de caridad. También es egoísmo. Porque lo hago primero para mí y para mi alma. Sospecho que un egoísta sensato con el tiempo se convierte en un humanista sensato. Y yo estoy apenas en el inicio de esta evolución, pero al menos ya se me cayó la cola.

inglaterra

ENGLISH

«Living for oneself» is a phrase that terrifies many. The consequences are well known: vice, depravity and degradation. I mean, spoiling life … But one day I realized that my life often no longer belonged to me. I had too many «must» and few «I want». My responsibilities crushed my dreams like a stone and I was still trying to find justification.

So I decided to say enough! I got sick of turning my soul and my life into a wastebasket for radioactive waste. I got tired of explaining timidly how I dared to put my interests above the interests of others. It was time to live for me. Choose joy instead of self-hypnosis. Live for love, not for need.

In this way began a year of my outrageous and asocial life as a healthy egoism. «Healthy» or, rather, «sensible», is a clarification thanks to which the others did not take me for a rebel or for a disturbing peace. Because many are sure that you have to suffer first and then, if you still have strength and health, live for you; no problem.

But I started without delay.

One against all

At first I was afraid. Ideologically I lacked motives, everything was based on a vague but strong determination that was better. I felt like I was going on a trip around the world on an inflatable banana.

He did not know if he could fight a lot of «duties» or hopes and projections from others. I did not want to become an outcast labeled «selfish.» But I realized that it was the only way to freedom.

To the others my plan contained an unimaginable insolence. Because I left the game that was prohibited to defend the right to own life. I stopped apologizing for my wishes and plans, justifying myself and feeling guilty for being happy, calm and owning my time.

No to complaints

The first thing I did was close the tap through which my life was filled with complaints, painful monologues, whining and speeches of hatred. I love my relatives very much, I adore my friends, I value my co-workers and respect my elderly neighbors. But this does not mean that his confessions that last for hours, in the style of «how horrible life is», «everyone is wrong and I am the only person coherent» or «imagine, that idiot has not called me again», must be part of my life. I removed the advertisement «Energy donor. Consultations 24 hours a day ». And this was taken as an act of social disobedience. «How? Are you not interested in the details of the personal life of others, illnesses, depressions or plans to conquer the world? Do not you want to listen to your friend’s grated disc about your broken heart (on the nth occasion)? Witch! You have to burn it! «
When he gently but very determinedly cut off the attempts to complain with the words: «I think this subject is not pleasant for you or for me. Why do not you tell me about …? «I felt my heart stop in fear. He thought there would be offenses and accusations now. But, surprisingly, my readiness to hear good things was a signal to remember the good and start talking about it. And, more importantly, this also freed me from the habit of complaining. Because when I refused to listen to depressing stories, I did not feel like telling them myself.

Yes, I’m telling you, «No.»

Then the hard part began. Start using the strange and outrageous word «no». Usually, I said yes to any emotional request. My shyness reinforced by the fear of offending manipulated me completely. I felt bad about destroying the image I had created in the eyes of others. But as soon as a serious first «no» came out of my mouth, I could not stop. My acquaintances were as astonished as if I had swallowed a live rabbit in front of them.

I always dreamed of doing a thousand things that I liked but ended up dedicating my time voluntarily to others. I replaced my co-workers, bought some relatives from another city, took care of the children of my party friends while they marinated in the spa, watered plants and walked their dogs. From a child, you can easily grow into a professional slave. But I said no to this flashy race.

Over time I learned to separate the beans from the chaff and understand which request for help is real and what is a simple manipulation and parasitism. A just «no» became for me a basis that I should not be cajoled or forget about myself.

We are all free!

The statement «nobody owes anyone anything» sounds good but in real life it almost does not apply. To reject the role of the indebted eternal obligated to consent and surrender was not as difficult as to stop demanding and violating the right to free will of other people. Every time I realized that I wanted to dominate someone else’s life, I stopped short.

My relationships were also in debt. They were extinguished by mutual reproaches «I give you everything and you to me, nothing». Because expectations and demands can kill both love and friendship. I solved this problem as in mathematics. I accepted the conditions as indisputable and sufficient. I stopped begging gifts for my ego and feeling angry because my boyfriend did not play for the script I invented. One day I went to the battlefield of our egos as a truce envoy. We were talking all night, drank three liters of coffee, in all sincerity we discussed everything and signed an agreement to have rights to be what we are. We simply escape from the stage of eternal drama towards freedom.

Now as soon as I begin to feel offended because someone did not pay me the attention that I expected or did not fulfill my request, I repeat as a mantra: «We are all free.»

Links, not chains

The desire to be accepted and the fear of being rejected are two very misleading things. All my life I was filling with friends and acquaintances as if it were a kind of protection against the cold of loneliness. And suddenly I could hardly breathe. They were suffocating me, they would not let me move. And I did not know how to get rid of them because they were all adorable and good. But a wise selfish man does not hide behind the backs of countless half-friends. When they ask me «how many friends do I have on Facebook?», Without any remorse I answer: «Two.» Be the best friend of yourself. Become an interesting, inspiring, helpful person. Because in itself, we are all alone. But the matter becomes even worse when you do not even have yourself.

Personal space

Soon my microworld was filled with the subjects and people to whom I gladly began to give my new essence, which I found hard to find. To tell the truth, starting my «self-centered» year was preparing me to be alone both in the network and in reality. The contemptuous sighs «selfish» meant that people did not understand me. I moved away from them more and more, and the accustomed life seemed deserted and spacious. However, nature does not like emptiness.

It does not hurt to give away the time rescued from useless obligations and parasitic relationships, to those people who really need it. Because it is not a work of charity. It is also selfishness. Because I do it first for myself and for my soul. I suspect that a sensible egoist eventually becomes a sensible humanist. And I’m just at the beginning of this evolution, but at least I already dropped my tail.

Anónimo/Anonymous

¿»Nada que ver con el islam»? / «Nothing to do with Islam»?

por Judith Bergman
26 de Diciembre de 2016

Por primera vez, una figura del establishment europeo, de la Iglesia, se ha pronunciado contra un argumento que exonera al ISIS y que esgrimen con frecuencia las élites políticas y culturales de Occidente. El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, dijo en Francia el 17 de noviembre que, para hacer frente a la violencia de motivación religiosa en Europa, es necesario distanciarse de la postura, cada vez más popular, que es decir que el ISIS «no tiene nada que ver con el islam» (…). Hasta que los líderes religiosos no den un paso y asuman la responsabilidad por los actos de quienes hacen cosas en nombre de su religión, no veremos ninguna resolución».

El arzobispo Welby dijo también que «es muy difícil entender las cosas que impelen a las personas a cometer algunos de los terribles actos que hemos visto en los últimos años, a no ser que se tenga cierto conocimiento religioso».

«El conocimiento religioso» ha escaseado, especialmente en el continente europeo. Sin embargo, en todo Occidente, personas con poco o ningún conocimiento del islam, incluidos líderes políticos, periodistas y creadores de opinión, se han convertido de repente en «expertos» en el islam y el Corán, asegurando a todo el mundo que el ISIS y otras organizaciones terroristas similarmente genocidas no tienen nada que ver con la supuesta «religión de paz», el islam.

Llama la atención, por tanto, oír por fin una voz del establishment, especialmente un hombre de la iglesia, que se opone, aun guardando cautela, a esta postura curiosamente uniforme (y estupefacientemente desinformada) sobre el islam. Hasta ahora, las iglesias del establishment, a pesar de las atrocidades cometidas por musulmanes contra cristianos, han estado excesivamente ocupadas con el llamado «diálogo interreligioso». El papa Francisco incluso ha regañado a los europeos por no ser más obsequiosos con los migrantes que han saturado el continente, preguntándoles:

¿Qué te ha pasado a ti, a la Europa del humanismo, a la defensora de los derechos humanos, la democracia y la libertad? (…) Madre de grandes hombres y mujeres que dedicaron e incluso sacrificaron sus vidas por la dignidad de sus hermanos y hermanas?

(El papa, antes de pedir retóricamente a los europeos que sacrifiquen sus vidas por sus «hermanos y hermanas» migrantes, quizás debería preguntarse cuántos de esos migrantes musulmanes en Europa consideran a los europeos sus «hermanos y hermanas»).

Son unas declaraciones sobre el islam especialmente significativas en boca del arzobispo de Canterbury, el máximo obispo y líder de la Iglesia Anglicana, y jefe simbólico de la Comunión Anglicana, compuesta actualmente de unos 85 millones de miembros en todo el mundo, siendo la tercera mayor confesión mundial.

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby (izquierda), declaró recientemente que el tratamiento de la violencia de motivación religiosa en Europa
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby (izquierda), declaró recientemente que el tratamiento de la violencia de motivación religiosa en Europa «requiere apartarse del argumento, crecientemente popular, de que el ISIS ‘nada tiene que ver con el islam’ (…) Hasta que los líderes religiosos no asuman responsabilidades por las acciones de aquellos que hacen cosas en nombre de sus religiones, no habrá solución» (Imagen: Foreign and Commonwealth Office).

Hace tan sólo un año, en unas declaraciones sobre las masacres de París, el arzobispo siguió la ortodoxia políticamente correcta pontificando que «la perversión de la fe es uno de los aspectos más acuciantes de nuestro mundo actual». Explicó que los terroristas del Estado Islámico habían distorsionado su fe hasta el punto de creer que estaban glorificando a su dios. Desde entonces, es evidente que ha cambiado de opinión.

¿Puede alguien esperar que otros líderes de la iglesia y la política presten atención a las palabras del arzobispo Welby, o seguirán siendo convenientemente ignoradas? Es evidente que los líderes occidentales han escuchado de manera selectiva durante muchos años, e ignorado las verdades que no se ajustaban al «relato» que a los políticos les gusta imaginar, especialmente cuando las dicen los auténticos expertos sobre el islam. Cuando, en noviembre de 2015, el jeque Mohamed Abdulá Nasr, experto en ley islámica y licenciado por la Universidad Al Azhar de Egipto, explicó por qué la prestigiosa institución, que forma a alumnos en la corriente mayoritaria del islam, se negó a denunciar al ISIS por ser antiislámico, nadie lo escuchó:

El Estado Islámico es un subproducto de los programas de Al Azhar. Así que, ¿cómo puede condenarse a sí misma por antiislámica? Al Azhar dice que debe haber un califato, y que es una obligación para el mundo musulmán. Al Azhar enseña la ley de la apostasía y a matar al apóstata. Al Azhar es hostil hacia las minorías religiosas, y enseña cosas como que no que no hay que construir iglesias, etc. Al Azhar defiende la institución de la yizia [tributo exigido a los no musulmanes]. Al Azhar enseña a lapidar a la gente. Así que, ¿cómo puede Al Azhar denunciarse a sí misma por antiislámica?

Tampoco los líderes occidentales escucharon cuando The Atlantic, que no es precisamente una cabecera anti establishment, publicó un estudio de Graeme Wood, que investigó a fondo al Estado Islámico y su ideología. Habló con miembros y reclutadores del Estado Islámico y concluyó:

La realidad es que el Estado Islámico es islámico. Muy islámico. Sí, ha atraído a psicópatas y buscadores de aventuras, extraídos sobre todo de las poblaciones desafectas de Oriente Medio y Europa. Pero la religión que predican sus más fogosos seguidores se deriva de interpretaciones coherentes e incluso eruditas del islam.

En Estados Unidos, otra figura del establishment, Reince Priebus, presidente del Comité Nacional Republicano y jefe del gabinete entrante de Donald Trump, hizo hace poco unas declaraciones con un efecto parecido a las del arzobispo de Canterbury. «Claramente, hay algunos aspectos de esa religión que son problemáticos, y los conocemos: los hemos visto», dijo Priebus al ser preguntado acerca de la opinión del asesor de Seguridad Nacional entrante, el exteniente general Michael Flynn, de que el islam es una ideología política que se oculta tras una religión.

En gran parte de la sociedad estadounidense, que Flynn opine que el islam es una ideología política se considera polémico, a pesar de que las doctrinas políticas y militares del islam, resumidas sucintamente en el concepto de yihad, se codifican en la ley islámica –la sharia–, y se encuentra en el Corán y las hadices. Los yihadistas que cometen atentados al servicio del ISIS, por ejemplo, sólo están siguiendo las órdenes del Corán: «Combate y mata a los no creyentes allá donde los encontréis» (9:5) y «Combátelos hasta que no haya más fitna [lucha] y se sometan todos a la religión de Alá» (8:39).

La pregunta es, entonces, si otras figuras del establishment también reconocerán lo que alguien como el arzobispo Welby –y el extraordinario presidente de Egipto, Abdel Fatah el Sisí– han tenido por fin el coraje de decir en público: que si uno insiste en seguir siendo un «analfabeto religioso», entonces es imposible resolver el problema de una violencia de motivación religiosa.

(La gensis de un libelo) Los Protocolos de los sabios de Sión/(The genesis of a libel) The Protocols of the Sages of Zion – César Vidal (SPANISH-ENGLISH)

Por Cesar Vidal Manzanares via: Verdades que ofenden

Utilizado por los antisemitas de todo el mundo —sin excluir a los nazis o a los árabes de las últimas décadas— los Protocolos constituyen un documento de enorme interés histórico y político. Sin embargo, ¿tienen realmente alguna relación con los judíos? ¿Quién escribió los Protocolos de los sabios de Sión?

En las últimas semanas se ha producido un revuelo considerable en el mundo árabe a consecuencia de una serie de TV egipcia en la que se sostenía la autenticidad de un documento denominado los Protocolos de los sabios de Sión. El citado texto, redactado a finales del siglo XIX, contendría las líneas maestras de un plan de dominio mundial por parte de los judíos.

El antisemitismo constituye una actitud mental y una conducta que se pierde en la noche de los tiempos. Manetón, el sacerdote e historiador judío del periodo helenístico, ya dedicó vitriólicas páginas a los primeros momentos de la Historia de Israel y sus pasos siguieron los antisemitas de la Antigüedad clásica —prácticamente todos los autores de renombre— desde Cicerón a Tácito pasando por Juvenal. En términos generales, su antisemitismo, que presentó manifestaciones de enorme dureza en medio de una considerable tolerancia legal, era cultural más que racial. Durante la Edad Media, el antisemitismo estuvo relacionado con categorías de corte religioso (la resistencia de los judíos a convertirse al islam o al cristianismo) y social (el desempeño de determinados empleos por los judíos). Solamente con la llegada de la Ilustración, el antisemitismo se fue tiñendo de tonos raciales que aparecen ya en escritos injuriosos —y falsos— de Voltaire y que volvemos a encontrar muy acentuados en Nietzsche o Wagner. Aunque la figura del judío perverso y conspirador no se halla ausente de algunas de estas manifestaciones antisemitas y aunque, por ejemplo, Wagner y Nietzsche insistieron en tópicos como el del poder judío o el de su capacidad de corrupción moral (e incluso racial) no llegaron a agotar hasta el final el tema de una de las acusaciones ya popularizadas en su tiempo, la de la conspiración judía mundial. Ambos autores no llegaron a articular —aunque no les faltó mucho para ello— la tesis de que todo el poder degenerador de los judíos en realidad obedecía a un plan destructivo de características universales cuya finalidad era el dominio del orbe. Semejante papel le correspondería a un panfleto de origen ruso conocido generalmente como “Los Protocolos de los sabios de Sión”, en el que, supuestamente, se recogían las minutas de un congreso judío destinado a trazar las líneas de la conquista del poder mundial.

El análisis de esa obra constituye el objeto del presente Enigma, sin embargo, antes de entrar en el contenido y en las circunstancias en que la misma se forjó debemos detenernos siquiera momentáneamente en algunos de sus antecedentes. “Los Protocolos de los sabios de Sión” no fueron, en buena medida, una obra innovadora. Aunque, sin lugar a dudas, cuentan con el dudoso privilegio de constituir la obra más conocida y difundida sobre la supuesta conjura judía mundial, no son ni con mucho la única ni la primera. La idea de una conjura parcial (para envenenar las aguas, para empobrecer a la gente, para sacrificar niños, etc) aparecía periódicamente durante la Edad Media. Sin embargo, siempre se trataba de episodios aislados, regionales, desprovistos de un carácter universal. El cambio radical se produjo en 1797. Con la publicación de la Memoria para servir a la historia del Jacobinismo no quedará perfilada la tesis de una conspiración subversiva mundial. El autor de la obra, un clérigo llamado Barruel, pretendía que la orden de los Templarios, disuelta en el s. XIV, no había desaparecido sino que se había transformado en una sociedad secreta encaminada a derrocar todas las monarquías.

Cuatro siglos después, la misma se habría hecho con el control de la masonería y, a través de la organización de los jacobinos, habría
provocado la revolución francesa. Barruel afirmaba también que los masones eran, a su vez, una marioneta en manos de los iluminados bávaros que seguían a Adam Weishaupt. A menos que se acabara con estos grupos, afirmaba Barruel, pronto el mundo estaría en sus manos. Como suele ser habitual en todas las obras que desarrollan la teoría de la conspiración no sólo los datos expuestos recogen tergiversaciones sino también absolutos disparates. Barruel pasaba por alto, entre otras cosas, que el grupo de Weishaupt ya no existía en 1786, que siempre estuvo enemistado con los masones y que éstos no sólo por regla general habían sido monárquicos y conservadores sino que además habían experimentado la persecución a manos de los revolucionarios, muriendo centenares de ellos en la guillotina. Con todo Barruel, que había tomado sus ideas de un matemático escocés llamado John Robinson, apenas mencionaba a los judíos porque, ciertamente, éstos no habían tenido ningún papel de importancia durante la Revolución y porque además incluso habían sido víctimas de los excesos de ésta.

Pese a sus evidentes deficiencias, la obra de Barruel despertó, sin embargo, la pasión de un oficial llamado J. B. Simonini que le escribió desde Florencia proporcionándole supuestas informaciones sobre el papel judío en la conspiración masónica. En una carta —que fue un fraude de Fouchá para impulsar a Napoleón hacia una política antisemita— el militar felicitaba al clérigo por desenmascarar a las sectas que estaban “abriendo el camino para el Anticristo” y se permitió señalarle el papel preponderante de la “secta judaica”. Según Simonini, los judíos, tomándole por uno de los suyos, le habían ofrecido hacerse masón y revelado sus arcanos. Así se había enterado de que el Viejo de la Montaña (el fundador de la secta islámica de los Asesinos que tanto agradaba a Nietzsche) y Manes eran judíos, que la masonería y los iluminados habían sido fundados por judíos y que en varios países —especialmente Italia y España— los clérigos de importancia eran judíos ocultos. Su finalidad era imponer el judaísmo en todo el mundo, objetivo que sólo tenía como obstáculo la Casa de Borbón a la que los judíos se habían propuesto derrocar. Ni que decir tiene que las afirmaciones de Simonini carecían de la más mínima base (por esa época tanto los masones como los iluminados si acaso habían tenido alguna actitud hacia los judíos era de rechazo). Sin embargo, los dislates contenidos en la misma hicieron mella en la mente de Barruel, que, a juzgar por su obra, estaba bien predispuesto a creer este tipo de relatos.

De hecho, pese a que juzgó más prudente no publicarla, entre otras razones porque temía que provocara una matanza de judíos, distribuyó algunas copias en círculos influyentes. Finalmente, antes de morir en 1820, relató todo a un sacerdote llamado Grivel. Nacería así el mito, tan querido a tantos personajes posteriores, de la conjura judeo-masónica, mito al que se incorporaron los datos suministrados por Simonini en su carta. Con todo, inicialmente, la idea de una conspiración judeo-masónica iba a caer en el olvido y durante las primeras décadas del siglo XIX ni siquiera fue utilizada por los antisemitas. Con posterioridad, una obra de creación titulada Biarritz volvería a resucitarlo en Alemania. El autor de la novela se llamaba Hermann Goedsche y ya tenía un cierto pasado en relación con documentos de carácter sensacional. En el período inmediatamente posterior a la revolución de 1848 había presentado unas cartas en virtud de las cuales se pretendía demostrar que el dirigente demócrata Benedic Waldeck había conspirado para derrocar al rey de Prusia.

El acontecimiento dio origen a una investigación cuyo resultado no pudo resultar más bochornoso: los documentos eran falsos y además Goedsche lo sabía. Este se dedicó entonces a trabajar como periodista en el Preussische Zeitung, el periódico de los terratenientes conservadores, y a escribir novelas como Biarritz. Esta se publicó en 1868, una fecha en que la población alemana comenzaba a ser presa de renovados sentimientos antisemitas a causa de la Emancipación —sólo parcial— de los judíos. En un capítulo del relato, que se presentaba como ficticio, se narraba una reunión de trece personajes, supuestamente celebrada durante la fiesta judía de los Tabernáculos, en el cementerio judío de Praga. En el curso de la misma, los representantes de la conspiración judía mundial narraban sus avances en el control del gobierno mundial, insistiendo especialmente en la necesidad de conseguir la Emancipación política, el permiso para practicar las profesiones liberales o el dominio de la prensa. Al final, los judíos se despedían no sin antes señalar que en cien años el mundo yacería en su poder. Como en el caso de la conjura judeo-masónica, el episodio narrado en este capítulo de Biarritz iba a hacer fortuna.

En 1872, se publicaba en San Petersburgo de forma separada señalándose que, pese al carácter imaginario del relato, existía una base real para el mismo. Cuatro años después en Moscú se editaba un folleto similar con el título de “En el cementerio judío de la Praga checa (los judíos soberanos del mundo)”. Cuando en julio de 1881 Le Contemporain editó la obra, ésta fue presentada ya como un documento auténtico en el que las intervenciones de los distintos judíos se habían fusionado en un solo discurso. Además se le atribuyó un origen británico. Nacía así el panfleto antisemita conocido como el “Discurso del Rabino”. Con el tiempo la obra experimentaría algunas variaciones destinadas a convertirla en más verosímil. Así el rabino, anónimo inicialmente, recibió los nombres de Eichhorn y Reichhorn e incluso se le hizo asistir a un (inexistente) congreso celebrado en Lemberg en 1912.

Un año después de la publicación de Biarritz, Francia iba a ser el escenario donde aparecería una de las obras clásicas del antisemitismo contemporáneo. Se titulaba Le juif, le judaásme et la judaásation des peuples chrátiens y su autor era Gougenot des Mousseaux. La obra partía de la base de que la cábala era una doctrina secreta transmitida a través de colectivos como la secta de los Asesinos, los templarios o los masones pero cuyos jerarcas principales eran judíos. Además de semejante dislate —que evidencia una ignorancia absoluta de lo que es la cábala— en la obra se afirmaba, igual que en la Edad Media, que los judíos eran culpables de crímenes rituales, que adoraban a Satanás (cuyos símbolos eran el falo y la serpiente) y que sus ceremonias incluían orgías sexuales. Por supuesto, su meta era entregar el poder mundial al Anticristo para lo que fomentarían una cooperación internacional en virtud de la cual todos disfrutaran abundantemente de los bienes terrenales, circunstancias estas que, a juicio del católico Gougenot des Mousseaux, al parecer sólo podían ser diabólicas. Pese a lo absurdo de la obra, no sólo disfrutaría de una amplia difusión sino que además inspiraría la aparición de panfletos similares generalmente nacidos de la pluma de sacerdotes. Tal fue el caso de Les Francs-Maçons et les Juifs: Sixième Age de l’Eglise d’après l’Apocalypse (1881) del abate Chabauty, canónigo honorario de Poitiers y Angulema, donde aparecen dos documentos falsos que se denominarían “Carta de los judíos de Arles” (de España, en algunas versiones) y “Contestación de los judíos de Constantinopla”. Tanto la obra de Chabauty como la de Gougenot de Mousseaux serían objeto de un extenso plagio —a menos que podamos denominar de otra manera al hecho de copiar ampliamente secciones enteras sin citar la procedencia— por parte del antisemita francés Edouard Drumond, cuyo libro La France juive (1886) demostraría ser un poderoso acicate a la hora de convertir en Francia el antisemitismo en una fuerza política de primer orden.

El único país donde, por aquel entonces, el antisemitismo resultaba más acentuado que en Francia y Alemania, y donde, dicho sea de paso, se originaría el plan que culminaría en los Protocolos, era Rusia. Las condiciones de vida de los judíos bajo el gobierno de los zares se han calificado de auténticamente terribles pero la cuestión es digna de considerables matizaciones ya que no pocos progresaron considerablemente y llegaron a escalar socialmente puestos que les estaban vedados en países limítrofes al imperio zarista. Sin embargo, tras el asesinato de Alejandro II y el acceso al trono de Alejandro III empeoraron en parte, siquiera porque no eran pocos los judíos —generalmente jóvenes idealistas de familias acomodadas— que participan en grupos terroristas de carácter antizarista y, en parte, porque los revolucionarios recurrieron al antisemitismo en no pocas ocasiones como forma de obtener un ascendente sobre el pueblo. Así, a un antisemitismo instrumental de izquierdas —del que participaron no pocos judíos filorevolucionarios— se sumó otro popular que abominaba de la subversión y que estallaba ocasionalmente en pogromos. Tal situación estaba acompañada por la propaganda antisemita. Fue esta una floración libresca pletórica de odio, mala fe e ignorancia, que se extendió desde el Libro del Kahal (1869) de Jacob Brafman, editado con ayuda oficial, y en el que se pretendía que los judíos tenían un plan para eliminar la competencia comercial en todas las ciudades, hasta los tres volúmenes de El Talmud y los judíos(1879©1880) de Lutostansky, obra en que el autor demostraba ignorar lo que era el Talmud y además introducía en Rusia el mito de la conjura judeo-masónica.

No obstante, es posible que la obra de mayor influencia de este período fuera La conquista del mundo por los judíos (7ª ed. 1875) escrita por Osman-Bey, pseudónimo de un estafador cuyo nombre era Millinger. El aventurero captó fácilmente la paranoia antisemita que había en ciertos segmentos de la sociedad rusa y la aprovechó en beneficio propio. Su panfleto sostenía que existía una conjura judía mundial cuyo objetivo primario era derrocar la actual monarquía zarista. De hecho, sirviéndose de semejantes afirmaciones, el 3 de septiembre de 1881 salía de San Petersburgo con destino a París, provisto del dinero que le había entregado la policía política rusa, con la misión de investigar los planes conspirativos de la Alianza Israelita Universal que tenía su sede en esta última ciudad. Pasando por alto, como lo harían muchos otros, que este organismo sólo tiene fines filantrópicos Millinger afirmó que se había hecho con documentos que la relacionaban con grupos terroristas que deseaban derrocar el zarismo. En 1886, se editaban en Berna sus Revelaciones acerca del asesinato de Alejandro II. Con el nuevo panfleto quedaba completo el cuadro iniciado con La conquista… No sólo se afirmaba la tesis del peligro judío sino que además se indicaba ya claramente el camino a seguir para alcanzar “la Edad de Oro”. Primero, había que expulsar a los judíos basándose en “el principio de las nacionalidades y de las razas”. Un buen lugar para enviarlos sería África. Pero tales acciones sólo podían contemplarse como medidas parciales. En realidad, sólo cabía una solución para acabar con el supuesto peligro judío:

“La única manera de destruir la Alianza Israelita universal es a través del exterminio total de la raza judía”. El camino para la aparición de los Protocolos —y para realidades aún más trágicas— quedaba ya más que trazado. Del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1903 aparecía en el periódico de San Petersburgo Znamya (La Bandera) la primera edición de los Protocolos, bajo el título de Programa para la conquista del Mundo por los judíos. El panfleto encajaba como un guante en el medio ya que el mismo estaba dirigido por P. A. Krushevan, un furibundo antisemita que había sido un personaje clave en el desencadenamiento del pogromo de Kishiniov. Krushevan afirmó que la obra —cuyo final aparecía algo abreviado— era la traducción de un documento original aparecido en Francia.

En 1905, el texto volvía a editarse en San Petersburgo en forma de folleto y con el título de La raíz de nuestros problemas a impulsos de G. V. Butmi, un amigo y socio de Krushevan que junto con éste se dedicaría a partir de ese año a sentar las bases de la Centurias negra. En enero de 1906, el panfleto era reeditado por la citada organización con el mismo título que le había dado Butmi e incluso bajo su nombre. Sin embargo, se le añadía un subtítulo que, en forma abreviada, haría fortuna: Protocolos extrañados de los archivos secretos de la Cancillería Central de Sión (donde se halla la raíz del actual desorden de la sociedad en Europa en general y en Rusia en particular).

Las ediciones mencionadas tenían una finalidad masivamente propagandística y consistieron en folletos económicos destinados a todos los segmentos sociales. Pero en 1905 los Protocolos aparecían incluidos en una obra de Serguei Nilus titulada Lo grande en lo pequeño. El Anticristo considerado como una posibilidad política inminente. El libro de Nilus ya había sido editado en 1901 y 1903, pero sin los Protocolos. En esta nueva edición se incluyeron con la intención de influir de manera decisiva en el ánimo del zar Nicolás II. La reedición de Nilus contaba con algunas circunstancias que, presumiblemente, deberían haberle proporcionado un éxito impresionante. Así, el metropolitano de Moscú llegó incluso a ordenar que en las 368 iglesias de la ciudad se leyera un sermón en el que se citaba esta versión de los Protocolos. Inicialmente, no resultó evidente si prevalecería la versión de Butmi o la de Nilus. Finalmente, sería esta última reeditada con ligeras variantes y bajo el título de Está cerca la puerta… Llega el Anticristo y el reino del Diablo en la Tierra la que llegaría a consagrarse. El motivo de su éxito estaría claramente vinculado a haberse publicado una vez más en 1917, el año de la Revolución rusa. El texto de Nilus está dividido en 24 supuestos protocolos en los que, realmente, se intenta demostrar la bondad del régimen autocrático (obviamente el zarista) y la perversidad de las reformas liberales.

Como justificación última de semejante discurso político se aduce la existencia de un plan de dominio mundial desarrollado por los judíos. Así el panfleto deja claramente establecido el supuesto absurdo del sistema liberal ya que la idea de libertad política no sólo resulta irreal sino que además sólo puede tener desastrosas consecuencias:

“La libertad política no es una realidad, sino una simple idea”. (1, 5)

“La idea de la libertad no puede realizarse porque nadie sabe hacer de ella el uso adecuado. Basta con permitir que el pueblo se gobierne durante un período breve de tiempo para que la administración se transforme al poco en desenfreno… los Estados arden en llamas y toda su grandeza se viene abajo convertida en cenizas”. (1, 6)

La razón fundamental que aduce Nilus, por boca de los supuestos conspiradores judíos, es similar a la esgrimida por otros antidemócratas anteriores y posteriores. Es absurda la libertad ya que la gente del pueblo no puede llegar a comprender lo que es la política:

“Los miembros de la plebe que han salido del pueblo, por más dotados que están, al no comprender la alta política no pueden guiar a la masa sin despeñar a toda la nación en la ruina”. (1, 18)

Si la idea de libertad política podía ser relativamente tolerada, esto se debería a algunas condiciones previas. Primero, su sumisión al poder clerical; segundo, la exclusión de los enfrentamientos sociales y, tercero, la eliminación de la búsqueda de reformas. En resumen, puede ser aceptable si no afecta en absoluto el sistema autocrático:

“La libertad podría ser inofensiva y darse sin peligro para el bienestar de los pueblos en los estados si se basase en la fe en Dios y en la fraternidad de los seres humanos y se alejase de la idea de igualdad, que está en contradicción con las leyes de la Creación…” (4, 3)

Sin embargo, la libertad no ha discurrido por los cauces deseados por Nilus y puestos en boca de los presuntos conspiradores judíos. El resultado ha sido por ello especialmente peligroso y ha degenerado en la mayor de las aberraciones posibles, la corrupción de la sangre:

“Después de haber instalado en el órgano estatal el “veneno del liberalismo”, toda su condición política ha sufrido una metamorfosis; los Estados han sido atacados por una dolencia mortal, “la corrupción de la sangre”; sólo hace falta esperar el final de su agonía. Del liberalismo han surgido los Estados constitucionales que han sustituido a la autocracia, único gobierno útil a los no judíos”. (10, 11-12)

Las afirmaciones relativas a lo nocivo de la libertad política tienen, lógicamente, en esta obra un reverso diáfano consistente en alabar las supuestas virtudes de la autocracia. Esta —sea la política de los zares o la religiosa de los papas— constituye, según los Protocolos, el único valladar contra el peligro judío:

“La autocracia de los zares rusos fue nuestro único enemigo en todo el mundo junto con el papado”. (15, 5)

Precisamente por eso, el poder del autócrata debe tener para ser efectivo un tinte innegable de cinismo, de maquiavelismo, de pura hipocresía utilitarista:

“La política no tiene nada que ver con la moral”. Un soberano que se deja guiar por la moral no actúa políticamente y su poder descansa sobre frágiles apoyos. “El que quiera reinar debe utilizar la astucia y la hipocresía”. (1, 12)

Sin embargo, tal actitud no debe causar malestar ni ser objeto de censura. Está más que justificada por el hecho de que la autocracia es la única forma sensata de gobierno y la única manera de crear y mantener en pie la civilización, algo que nunca puede emanar de las masas:

“Solamente una personalidad educada desde la juventud para la autocracia puede entender las palabras que forman el alfabeto político”. (1, 19) “… Sin despotismo absoluto no hay civilización; ésta no es obra de las masas sino sólo de su guía, sea quien fuere”. (1, 21)

Naturalmente, el modelo autocrático no se sustenta sólo sobre la figura del soberano sino sobre otros pilares del sistema. Los Protocoloscontienen, por lo tanto, loas a estos estamentos concretos que se sitúan en labios de los supuestos conspiradores judíos. El primero de ellos es la nobleza:

“… El triunfo más importante… es acabar con los “privilegios”, que son indispensables para la vida de la “nobleza no-judía” y la única protección que las naciones tienen frente a nosotros” (1, 30)

Obviamente, la aristocracia es presentada en términos ideales y, dicho sea de paso, radicalmente falsos desde una perspectiva histórica. Así se afirma que es la protectora de las clases populares y que comparte sus mismos intereses:

“Bajo nuestra dirección fue “aniquilada la nobleza”, que es la protectora natural y la madre nutricia del pueblo, y cuyos intereses están unidos inseparablemente del bienestar del pueblo… La nobleza, que conforme a un derecho legal exigía la fuerza de trabajo de los trabajadores, estaba interesada en que los trabajadores estuvieran bien alimentados, sanos y fuertes”. (3, 6 y 8)

Obviamente el otro estamento que debe colaborar —y al que se retrata de nuevo en términos excesivamente positivos— es el clero que en Rusia llegó a extremos de cesaropapismo extraordinarios:

“Controlado por su fe, el pueblo avanzará bajo la tutela de su clero, pacífica y modestamente de la mano de sus pastores espirituales”. Frente al panorama idealizado de la autocracia, sustentada por la nobleza y el clero, Nilus opone el retrato de una supuesta conjura mundial tras la que se encuentran los judíos. Estos, en teoría, se hallarían ya muy cerca de la conquista del poder:

“… Hoy estamos sólo a unos pocos pasos de nuestra meta. Sólo un tramo breve y el círculo de la serpiente simbólica”, el símbolo de nuestro pueblo se cerrará. Y una vez que se cierre el círculo, todos los Estados de Europa quedarán apresados en él como dentro de un torno”. (3, 1)

Siguiendo un patrón multisecular, Nilus presenta como base del poder judío el dominio económico, dato no sólo falso sino sangrante si tenemos en cuenta la situación miserable de los judíos de la Rusia de la época:

“Toda la maquinaria de gobierno depende de un motor que está en nuestras manos y es el oro”. (5, 8)

La conjura, obviamente, se manifiesta en una serie de acciones moralmente perversas desencadenadas por los judíos. La primera es, naturalmente, intentar contaminar con su materialismo a los que no son como ellos:

“Para no dejar tiempo a los no-judíos para la reflexión y la observación, debemos apartar sus pensamientos hacia el comercio y la industria” (4, 4)

Pero eso es sólo el comienzo. Según los Protocolos de Nilus, para que los judíos dominen el mundo se entregan a una serie de actividades simultáneas que desafían la imaginación más delirante. A ellos se les atribuye potenciar la idea de un “gobierno internacional” (5, 18), crear “monopolios” (6, 1), apoyarse en “las logias masónicas” (15, 13) (de nuevo la tesis de la conjura judeo-masónica!), fomentar “el incremento de los armamentos y de la policía” (7, 1), provocar una “guerra general”, “idiotizar y corromper a la juventud de los no-judíos” (9, 12), aniquilar “la familia” (10, 6), “distraer a las masas con diversiones, juegos, pasatiempos, pasiones” (13, 4), eliminar “la libertad de enseñanza” (16, 7) e incluso “destruir todas las otras religiones” (14, 1). En suma no hay nada que repugne a la mente autocrática de Nilus que no se deba atribuir a los judíos.

En esa paranoia que ve la mano judía detrás de todo lo inaceptable llega en algunos casos hasta el retorcimiento más absoluto o el ridículo más absurdo. Así queda de manifiesto al afirmar que los no-judíos padecen “las enfermedades que les causamos (los judíos) mediante la inoculación de bacilos” (10, 25) o al atribuir la construcción del metro a turbias intenciones políticas:

“Pronto se habrán construido en todas las capitales “trenes subterráneos”; partiendo de los mismos volaremos por los aires todas las ciudades junto con todas sus instalaciones y documentos”. (9, 14)

Al final, los judíos conseguirán mediante semejantes artimañas su meta final:

“El “Rey de Israel” será el patriarca del mundo cuando se ciña en la cabeza santificada la corona que le ofrecerá toda Europa”. (15, 30)

Los últimos Protocolos están dedicados presuntamente a pergeñar una descripción de cómo deberá gobernar mundialmente el Rey de Israel. En realidad, son una descripción de la monarquía autocrática ideal según Nilus. En la misma el monarca ideal deberá evitar “los impuestos demasiado elevados” (20, 2) para evitar sembrar la semilla de la revolución (20, 5), introducirá reformas como la creación de un impuesto progresivo de timbres (20, 12), de un fondo de reservas (20, 14), de un tribunal de cuentas (20, 17) y de un patrón basado en la fuerza de trabajo (20, 24) y llevará a cabo una serie de medidas económicas como la restricción de los artículos de lujo (23, 1), el fomento del trabajo artesanal (23, 2) y de la pequeña industria (23, 3) o el castigo del alcoholismo (23, 4).

inglaterra

ENGLISH

Used by anti-Semites around the world – not excluding Nazis or Arabs in recent decades – the Protocols constitute a document of enormous historical and political interest. However, do they really have any relationship with the Jews?

Who wrote the Protocols of the Sages of Zion? In recent weeks there has been a considerable stir in the Arab world as a result of a series of Egyptian TV in which the authenticity of a document called the Protocols of the Sages of Zion was held. The text, written at the end of the nineteenth century, would contain the main lines of a plan of world domination by the Jews.

Anti-Semitism is a mental attitude and behavior that is lost in the night of time. Maneton, the Jewish priest and historian of the Hellenistic period, already devoted vitriolic pages to the earliest moments of Israel’s history, and his steps followed the anti-Semitic of classical antiquity – almost all renowned authors – from Cicero to Tacitus through Juvenal. In general terms, his anti-Semitism, which presented manifestations of enormous hardship amidst considerable legal tolerance, was cultural rather than racial. During the Middle Ages, anti-Semitism was related to categories of religious (Jewish resistance to Islam or Christianity) and social (the performance of certain jobs by the Jews). Only with the advent of the Enlightenment did anti-Semitism become more and more tinged with racial tones, which appear already in Voltaire’s injurious and false writings, and which we find again very marked in Nietzsche or Wagner. Although the figure of the perverse and conspiratorial Jew is not absent from some of these anti-Semitic manifestations and although, for example, Wagner and Nietzsche insisted on such topics as Jewish power or their capacity for moral (and even racial) corruption did not arrive To exhaust to the end the subject of one of the accusations already popularized in his time, that of the world Jewish conspiracy. Both writers failed to articulate – although they did not lack much for this – the thesis that all the degenerating power of the Jews actually obeyed a destructive plan of universal characteristics whose purpose was the dominion of the world. Such a paper would correspond to a pamphlet of Russian origin generally known as «The Protocols of the Sages of Zion,» in which, supposedly, the minutes were collected from a Jewish congress designed to trace the lines of the conquest of world power.

The analysis of this work constitutes the object of the present Enigma, nevertheless, before entering into the content and the circumstances in which it was forged we must pause even in some of its antecedents. «The Protocols of the Sages of Zion» were not, to a large extent, an innovative work. Although undoubtedly they have the dubious privilege of being the best-known and most widely publicized work on the alleged Jewish world conspiracy, they are by no means the only or the first. The idea of a partial conspiracy (to poison the waters, to impoverish people, to sacrifice children, etc.) appeared periodically during the Middle Ages. However, they were always isolated episodes, regional, devoid of a universal character. The radical change occurred in 1797. With the publication of the Memory to serve the history of Jacobinism will not be outlined the thesis of a worldwide subversive conspiracy. The author of the work, a clergyman named Barruel, pretended that the order of the Templars, dissolved in the s. XIV, had not disappeared but had become a secret society aimed at overthrowing all monarchies.

Four centuries later, it would have been done with the control of Freemasonry and, through the organization of the Jacobins, would have provoked the French revolution. Barruel also stated that the Masons were, in turn, a puppet in the hands of the enlightened Bavarians who followed Adam Weishaupt. Unless these groups ended, Barruel asserted, soon the world would be in their hands. As is usual in all the works that develop conspiracy theory, not only do the exposed data contain misrepresentations but also absurd absurdities. Barruel overlooked, among other things, that Weishaupt’s group no longer existed in 1786, which was always at odds with the Freemasons and that these were not only generally monarchists and conservatives but also experienced persecution at the hands of The revolutionaries, dying hundreds of them in the guillotine. Yet Barruel, who had taken his ideas from a Scottish mathematician by the name of John Robinson, barely mentioned the Jews because, certainly, they had played no significant role during the Revolution, and because they had even been victims of the excesses of the Revolution.

Despite its obvious shortcomings, Barruel’s work nevertheless aroused the passion of an officer named J. B. Simonini who wrote to him from Florence providing him with supposed information about the Jewish role in the Masonic conspiracy. In a letter – which was a fraud by Fouchá to propel Napoleon to an anti-Semitic policy – the military congratulated the clergyman for unmasking the sects that were «opening the way for the Antichrist» and allowed him to point out the preponderant role of the «sect Jewish «. According to Simonini, the Jews, taking him for one of their own, had offered to become a mason and revealed his arcana. Thus he had learned that the Old Man of the Mountain (the founder of the Islamic Assassin sect who was so fond of Nietzsche) and Manes were Jewish, that Masonry and the enlightened had been founded by Jews and that in several countries – especially Italy and Spain – the clergymen of importance were hidden Jews. Its purpose was to impose Judaism on the whole world, objective that only had like obstacle the House of Bourbon to which the Jews had set out to overthrow. Needless to say, Simonini’s claims lacked the slightest basis (at that time both the Masons and the enlightened had they ever had any attitude towards the Jews was rejection). However, the disaffects contained in it made a dent in the mind of Barruel, who, judging by his work, was well predisposed to believe such stories.

In fact, although he judged it wiser not to publish it, among other reasons because he feared it would provoke a massacre of Jews, he distributed some copies in influential circles. Finally, before dying in 1820, he related everything to a priest named Grivel. Thus would be born the myth, so dear to so many later characters, of the Judeo-Masonic conspiracy, a myth to which the data supplied by Simonini in his letter were incorporated. However, initially the idea of a Judeo-Masonic conspiracy was to be forgotten and during the first decades of the nineteenth century was not even used by anti-Semites. Subsequently, a work of creation titled Biarritz would resurrect it in Germany. The author of the novel was called Hermann Goedsche and already had a certain past in relation to documents of sensational character. In the immediate aftermath of the 1848 revolution he had submitted letters which sought to show that the Democratic leader Benedic Waldeck had conspired to overthrow the King of Prussia.

The event gave rise to an investigation whose outcome could not be more embarrassing: the documents were false and besides Goedsche knew. He then worked as a journalist in the Preussische Zeitung, the newspaper of the conservative landowners, and wrote novels such as Biarritz. This was published in 1868, a date in which the German population began to be prey to renewed anti-Semitic sentiments because of the – only partial – Emancipation of the Jews. In one chapter of the story, which was presented as fictitious, a meeting of thirteen characters, supposedly celebrated during the Jewish feast of Tabernacles, was told in the Jewish cemetery in Prague. In the course of it, the representatives of the world Jewish conspiracy recounted their progress in the control of world government, with special emphasis on the need to achieve political Emancipation, permission to practice the liberal professions or domination of the press. In the end, the Jews said goodbye not without first pointing out that in a hundred years the world would lie in its power. As in the case of the Judeo-Masonic plot, the episode narrated in this chapter of Biarritz was to make a fortune.

In 1872, it was published in St. Petersburg separately, pointing out that, despite the imaginary nature of the story, there was a real basis for it. Four years later in Moscow a similar pamphlet was published with the title of «In the Jewish cemetery of the Czech Prague (the sovereign Jews of the world)». When in July 1881 Le Contemporain published the work, it was presented as an authentic document in which the interventions of the different Jews had been merged into a single discourse. In addition it was attributed a British origin. The anti-Semitic pamphlet known as the «Rabbi’s Address» was born. Over time the work would undergo some variations intended to make it more plausible. Thus the rabbi, anonymous initially, received the names of Eichhorn and Reichhorn and was even made to attend a (nonexistent) congress held in Lemberg in 1912.

One year after the publication of Biarritz, France was to be the setting where one of the classic works of contemporary anti-Semitism would appear. It was titled Le juif, le judaásme et la judaásation des peuples chratiens and its author was Gougenot des Mousseaux. The work was based on the fact that the Kabbalah was a secret doctrine transmitted through collectives such as the Assassin sect, the Templars or the Masons but whose main hierarchs were Jews. In addition to such a disdain-which evidences an absolute ignorance of what the kabbalah is-in the work it was affirmed, as in the Middle Ages, that Jews were guilty of ritual crimes, worshiping Satan (whose symbols were the phallus and The serpent) and that his ceremonies included sexual orgies. Their goal, of course, was to give world power to the Antichrist for what would foster international cooperation by virtue of which everyone enjoyed abundant earthly goods, which, in the opinion of the Catholic Gougenot des Mousseaux, apparently could only be diabolical . In spite of the absurdity of the work, it would not only enjoy a wide diffusion but also inspire the appearance of similar leaflets generally born of the pen of priests. Such was the case of Les Francs-Maçons et les Juifs: Sixième Age of the Eglise d’après l’Apocalypse (1881) of the abbot Chabauty, honorary canon of Poitiers and Angouleme, where two false documents appear that would be denominated «Letter of The Jews of Arles «(from Spain, in some versions) and» Contest of the Jews of Constantinople «. Both the work of Chabauty and Gougenot de Mousseaux would be the subject of extensive plagiarism – unless we may otherwise call the fact of copying whole sections without citing the source – by the French anti-Semite Edouard Drumond, whose book La France Juive (1886) would prove to be a powerful incentive in turning anti-Semitism into France into a political force of the first order.

The only country where, at that time, anti-Semitism was more pronounced than in France and Germany, and where, by the way, the plan that would culminate in the Protocols was Russia. The living conditions of the Jews under the Tsar’s rule have been termed truly terrible, but the question is worthy of considerable qualification, since not a few of them progressed considerably and climbed socially in places bordering on them to the tsarist empire. However, after the assassination of Alexander II and the accession to the throne of Alexander III they worsened partly, not least because there were few Jews – generally young idealists of affluent families – that participate in anti-Zero terrorist groups and partly because The revolutionaries resorted to anti-Semitism on many occasions as a means of obtaining an ascendant over the people. Thus, to a left-wing instrumental anti-Semitism – which involved a few Filorevolutionary Jews – was added another popular one that abhorred subversion and which occasionally exploded in pogroms. This situation was accompanied by anti-Semitic propaganda. This was a bloom of books full of hatred, bad faith and ignorance, which extended from Jacob Brafman’s Book of Kahal (1869), edited with official help, and which claimed that the Jews had a plan to eliminate competition Commercial in all the cities, to the three volumes of the Talmud and the Jews (1879 © 1880) of Lutostansky, work in which the author demonstrated to ignore what was the Talmud and also introduced in Russia the myth of the Jewish-masonic conspiracy.

However, it is possible that the most influential work of this period was the conquest of the world by the Jews (7th ed. 1875) written by Osman-Bey, pseudonym of a swindler whose name was Millinger. The adventurer easily grasped the anti-Semitic paranoia that was present in certain segments of Russian society and used it for his own benefit. His pamphlet held that there was a world Jewish conspiracy whose primary purpose was to overthrow the present tsarist monarchy. In fact, on September 3, 1881, he left St. Petersburg on his way to Paris, provided with money from the Russian political police, with the mission of investigating the conspiracy plans of the Universal Israelite Alliance which he had Its headquarters in this last city. Overlooking, as would many others, that this body is for philanthropic purposes only, Millinger stated that it had been done with documents that related it to terrorist groups that wanted to overthrow Tsarism. In 1886, his Revelations about the assassination of Alexander II were published in Bern. With the new pamphlet, the picture begun with La conquista was complete. Not only was the thesis of the Jewish danger affirmed, but the path to reach the «Golden Age» was already clearly indicated. First, the Jews had to be expelled on the basis of «the principle of nationalities and races». A good place to send them would be Africa. But such actions could only be considered as partial measures. In reality, there was only one solution to end the supposed Jewish danger:

«The only way to destroy the universal Israelite Alliance is through the total extermination of the Jewish race.» The road to the emergence of the Protocols – and even more tragic realities – was already outlined. From August 26 to September 7, 1903, the first edition of the Protocols, under the title Program for the Conquest of the World by the Jews, appeared in the St. Petersburg Znamya (La Bandera) newspaper. The pamphlet fit like a glove in the middle as it was led by P. A. Krushevan, a furious anti-Semite who had been a key character in the unleashing of Kishiniov’s pogrom. Krushevan claimed that the work – which was somewhat abridged – was the translation of an original document appearing in France.

In 1905, the text was rewritten in St. Petersburg in the form of a pamphlet and entitled The Root of Our Problems at the urging of GV Butmi, a friend and associate of Krushevan who together with him would dedicate himself from that year to sit The bases of the black Centurias. In January of 1906, the pamphlet was reedited by the mentioned organization with the same title that Butmi had given him and even under his name. However, he added a subtitle which, in abbreviated form, would make a fortune: Strange protocols from the secret archives of the Central Chancellery of Sion (where the root of the present disorder of society in Europe in general and in Russia in particular ).

The editions mentioned had a massively propagandistic purpose and consisted of economic pamphlets intended for all social segments. But in 1905 the Protocols appeared included in a work of Serguei Nilus titled The great in the small thing. The Antichrist is considered as an imminent political possibility. The book of Nilus had already been published in 1901 and 1903, but without the Protocols. In this new edition they were included with the intention of influencing in a decisive way in the mood of the Tsar Nicholas II. The reissue of Nilus had some circumstances which, presumably, should have given him an impressive success. Thus, the metropolitan of Moscow even ordered that a 36-page sermon be read in the 368 churches of the city, quoting this version of the Protocols. Initially, it was not clear whether the version of Butmi or Nilus would prevail. Finally, it would be this last one reedited with slight variants and under the title of Is near the door … It arrives the Antichrist and the kingdom of the Devil in the Earth that would arrive to consecrate itself. The reason for its success would be clearly linked to having been published once again in 1917, the year of the Russian Revolution. The text of Nilus is divided into 24 supposed protocols in which, in fact, attempts are made to demonstrate the goodness of the autocratic regime (obviously the tsarist) and the perversity of liberal reforms.

The ultimate justification for such a political discourse is the existence of a plan of world domination developed by the Jews. Thus the pamphlet clearly establishes the supposed absurdity of the liberal system since the idea of political freedom is not only unrealistic but also can only have disastrous consequences: «Political freedom is not a reality, but a simple idea.» (1, 5)

«The idea of freedom can not be realized because nobody knows how to use it properly. It is enough to allow the people to govern for a short period of time so that the administration will soon be transformed into wildness … the States burn in flames and all their greatness will come down into ashes. » (1, 6)

The fundamental reason Nilus argues, by the mouth of the alleged Jewish conspirators, is similar to that espoused by other earlier and later anti-democrats. Freedom is absurd because the people of the people can not understand what politics is:

«The members of the people who have left the village, however gifted they are, by not understanding the high politics can not guide the Mass without plaguing the whole nation in ruin «. (1, 18)

If the idea of political freedom could be relatively tolerated, this would be due to some preconditions. First, his submission to clerical power; Second, the exclusion of social confrontations and, third, the elimination of the search for reforms. In short, it may be acceptable if it does not affect the autocratic system at all:

«Freedom could be harmless and be given without danger to the welfare of peoples in the states if it were based on faith in God and the brotherhood of human beings and away from the idea of equality, which is in contradiction with Laws of Creation … «(4, 3)

However, freedom has not run through the channels desired by Nilus and placed in the mouth of the alleged Jewish conspirators. The result has therefore been particularly dangerous and has degenerated into the greatest possible aberrations, the corruption of the blood:

«After having installed in the state organ the» poison of liberalism «, all its political condition has undergone a metamorphosis; States have been attacked by a deadly disease, «the corruption of blood»; You just have to wait for the end of your agony. From liberalism have emerged constitutional states that have replaced autocracy, the only useful government to non-Jews. » (10, 11-12)

The affirmations concerning the noxiousness of political freedom have, logically, in this work a diaphanous reverse consisting of praising the supposed virtues of autocracy. This, according to the Protocols, is the only fence against the Jewish danger:

«The autocracy of the Russian tsars was our only enemy in the whole world together with the papacy.» (15, 5)

Precisely for this reason, the power of the autocrat must have to be an undeniable tinge of cynicism, Machiavellianism, pure utilitarian hypocrisy:

«Politics has nothing to do with morality.» A sovereign who is guided by morality does not act politically and his power rests on fragile supports. «He who wants to reign must use cunning and hypocrisy.» (1, 12)

However, such an attitude should not cause unrest or be censored. It is more than justified by the fact that autocracy is the only sensible form of government and the only way to create and maintain civilization, something that can never emanate from the masses:

«Only a personality educated from youth to Autocracy can understand the words that make up the political alphabet. » (1, 19)

«… Without absolute despotism there is no civilization; This is not the work of the masses but only of their guidance, whoever it may be. » (1, 21)

Of course, the autocratic model is not only based on the figure of the sovereign but on other pillars of the system. The Protocols contain, therefore, loas to these concrete estates that are placed on the lips of the supposed Jewish conspirators. The first is the nobility:

«… The most important triumph … is to put an end to the» privileges «which are indispensable to the life of the» non-Jewish nobility «and the only protection that the nations have before us» ( 1, 30)

Obviously, the aristocracy is presented in ideal terms and, incidentally, radically false from a historical perspective. Thus it is affirmed that it is the protector of the popular classes and that it shares its same interests:

«Under our direction the nobility was annihilated», that is the natural protector and nourishing mother of the town, and whose interests are inseparably united of the well-being of the Village … The nobility, which according to a legal right demanded the labor force of the workers, was interested in the workers being well fed, healthy and strong. (3, 6, and 8).

Obviously, the other group that must collaborate – and to which it is portrayed again in excessively positive terms – is the clergy that in Russia reached extraordinary extremes of cesaropapismo:

«Controlled by their faith, the people will advance under the tutelage of their clergy, peacefully and modestly by the hand of their spiritual shepherds.» Against the idealized panorama of the autocracy, supported by the nobility and the clergy, Nilus opposes the portrait of a supposed world conspiracy behind which the Jews are. These, in theory, would already be very close to the conquest of power:

«… Today we are only a few steps from our goal. Only a short stretch and the circle of the symbolic serpent, «the symbol of our people will be closed. And once the circle is closed, all the States of Europe will be captured in it as in a lathe «. (3, 1)

Following a multi-secular pattern, Nilus presents as the basis of Jewish power the economic domain, not only false but bleeding, if we take into account the miserable situation of the Jews of Russia at the time:

«The whole machinery of government Depends on an engine that is in our hands and is the gold «. (5, 8)

The conspiracy, obviously, manifests itself in a series of morally perverse actions unleashed by the Jews. The first is, of course, to try to contaminate with their materialism those who are not like them:

«In order not to leave time for non-Jews for reflection and observation, we must turn their thoughts to commerce and industry» (4, 4)

But that’s just the beginning. According to the Protocols of Nilus, for the Jews to dominate the world they are given to a series of simultaneous activities that defy the most delirious imagination. They are credited with promoting the idea of an «international government» (5, 18), creating «monopolies» (6, 1), relying on «masonic lodges» (15, 13) (again the thesis of the conspiracy Judeo-Masonic!), Encourage «the increase of armaments and the police» (7, 1), provoke a «general war», «idiotic and corrupt the youth of non-Jews» (9, 12), To annihilate «the family» (10, 6), «distract the masses with amusements, games, pastimes, passions» (13, 4), eliminate «freedom of teaching» (16, 7) Religions «(14, 1). In short, there is nothing to disgust the autocratic mind of Nilus that should not be attributed to the Jews.

In that paranoia that sees the Jewish hand behind all the unacceptable arrives in some cases until the most absolute twist or the most absurd ridiculous. This is evidenced by the assertion that non-Jews suffer «the diseases we inflict on them (the Jews) by inoculating bacilli» (10, 25) or by attributing the construction of the subway to murky political intentions:

«They will soon be built In all the capitals «underground trains»; Starting from the same we will fly through the air all the cities along with all its facilities and documents «. (9, 14)

In the end, the Jews will achieve their final goal by means of such devices: «The» King of Israel «will be the patriarch of the world when the crown of the whole of Europe will be crowned in his sanctified head. (15, 30)

The last Protocols are presumably devoted to a description of how the King of Israel is to govern the world. In fact, they are a description of the ideal autocratic monarchy according to Nilus. In it the ideal monarch must avoid «taxes too high» (20, 2) to avoid sowing the seeds of revolution (20, 5), he will introduce reforms such as the creation of a progressive tax of stamps (20,12) Of a reserve fund (20, 14), a court of accounts (20, 17) and a labor force-based pattern (20, 24) and will carry out a number of economic measures, such as the restriction of (23, 1), the promotion of artisanal work (23, 2) and small industry (23, 3) or the punishment of alcoholism (23, 4).

CESAR VIDAL: BIOGRAFIA/BIOGRAPHY

 

Los discursos de Podemos caben en un tuit./The Podemos speeches fit into a tweet.

Por Liberal Enfurruñada

“La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación – apertura.”… y así todo. Con este tipo de cosas hacen creer a sus seguidores que son alguien, que tienen un discurso, que saben, que entienden, pero es sólo postureo, y es que no dan para más. Pablo Iglesias es profesor interino, Errejón acaba de terminar su doctorado y apenas “trabajó” lo de su ‘beca black’, Espinar no tiene ni el doctorado y ha trabajado de teleoperador e Irene Montero tres cuartos de lo mismo. Les llaman la casta universitaria, pero no llegan ni a eso. Ya no es que no sean catedráticos, es que no son ni profesores titulares. Y en política les pasa lo mismo, dan para un tuit, pero no se les puede pedir nada más.

 

Tengo un amigo que compara Twitter con una tasca de borrachos en donde cada uno suelta las mayores burradas que se le ocurren y cuanto más bestias son, más éxito tienen y más se les aplaude. Y yo no puedo negar que tenga algo de razón; no todo en Twitter es eso, pero sí que hay mucho de eso en la red. Y en esa tasca de borrachos los podemitas son líderes de opinión. A ese nivel sí que están sus discursos, como los de Garzón o Rufián. Entre los miles de trols podemitas sus discursos parecen los de don Antonio Maura.

 

Es el nivel adecuado para La Generación Más Preparada de la Galaxia, esos a los que en el resto del mundo llaman “millennials” y aquí muchos identificamos con el 15-M. La generación Peter Pan, sobreprotegidos, consentidos y maleducados; una generación que se nos ha quemado en el horno y ya tiene poca solución. Se les ha dado todo gratis, se les ha hecho creer que aún merecían mucho más, se les han creado unas expectativas que ahora, sin esforzarse mucho, no van a poder cumplir. Se han frustrado y como no son capaces de esforzarse, sólo saben protestar. Desprecian a sus mayores, esos que para dárselo todo a ellos tuvieron que luchar y sacrificarse tanto, pero no supieron enseñarles el valor del esfuerzo. Obviamente existen excepciones, existen jóvenes de su misma edad que sí luchan, que sí se esfuerzan y que no están frustrados por no recibirlo todo gratis. Pero los “millennials” españoles son todos podemitas y son el público al que dirigen sus tuits Carolina Bescansa o Echenique, cuando vomitan su odio.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

Si políticos de la Segunda República como Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Alcalá Zamora, Julián Besteiro o Manuel Azaña pudieran darse una vuelta por nuestro Parlamento actual y alcanzasen a comprender a qué están dedicando su atención los podemitas, móvil en mano, y leyeran lo que escriben, y escucharan lo que dicen y supieran lo que piensan; pensarían que los españoles nos hemos vuelto locos al elegir a unos representantes tan mediocres… y, en buena parte, tendrían razón. Ciudadanos mediocres, frustrados, exigentes y vagos eligen, de entre ellos, a los que mejor les representan, a los que mejor expresan su ira… en un simple tuit.

inglaterra

ENGLISH

«Hegemony moves in the tension between the irradiating nucleus and the seduction of the side allied sectors. Affirmation – opening. «… and so on. With this kind of thing they make their followers believe that they are someone, that they have a speech, that they know, that they understand, but it is only postureo, and that is that they do not give for more. Pablo Iglesias is an interim professor, Errejón has just finished his doctorate and just «worked» on his ‘black scholarship’, Espinar does not have a doctorate and has worked as a telemarketer and Irene Montero three quarters of the same. They call them the university caste, but they do not even get to that. It is no longer that they are not professors, they are not even professors. And in politics it happens the same, give for a tuit, but you can not ask for anything else.

I have a friend who compares Twitter with a drunken tavern where everyone releases the biggest dudes they come up with and the more beasts they are, the more success they have and the more they are applauded. And I can not deny that he has any reason; Not everything on Twitter is that, but there is a lot of it on the net. And in that tavern of drunks the Canitas are leaders of opinion. At that level, there are his speeches, like those of Garzón or Rufian. Among the thousands of Trolls his speeches seem like those of Don Antonio Maura.

It is the right level for the Most Prepared Generation of the Galaxy, those that in the rest of the world call millennials and here many identify with 15-M. The Peter Pan generation, overprotected, spoiled and rude; A generation that has burned us in the oven and has little solution. They have been given everything for free, they have been made to believe that they deserved much more, they have created some expectations that now, without much effort, they will not be able to fulfill. They have been frustrated and as they are not able to strive, they only know how to protest. They despise their elders, those who, in order to give everything to them, had to fight and sacrifice so much, but they could not teach them the value of the effort. Obviously there are exceptions, there are young people of the same age who do fight, who strive and who are not frustrated by not receiving everything for free. But the Spanish «millennials» are all canitas and are the audience to which their tweets Carolina Bescansa or Echenique, when they vomit their hatred.

AUTONOMOUS UNIVERSITY OF MADRID
AUTONOMOUS UNIVERSITY OF MADRID

If politicians from the Second Republic, such as Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Alcalá Zamora, Julián Besteiro or Manuel Azaña, could take a tour of our current Parliament and understand what the MTAs are turning their attention to, and they read it. Who write, and listen to what they say and know what they think; They would think that the Spaniards have gone mad by choosing such mediocre representatives … and, to a large extent, they would be right. Mediocre, frustrated, demanding and vague citizens choose, from among them, those who best represent them, who best express their anger … in a simple tweet.

Los terroristas islámicos no son pobres y analfabetos, sino ricos y con estudios/Islamic Terrorists not Poor and Illiterate, but Rich and Educated

por Giulio Meotti
4 de Diciembre de 2016

Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era
Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era «un muchacho bien educado con buenas perspectivas», dijo Job Cohen, el alcalde de Ámsterdam.

A la investigación holandesa le siguió otra de Francia, que sumó más pruebas para la hipótesis que contradice la postura progresista de que, para derrotar al terrorismo, Europa debe invertir en oportunidades económicas e integración social. Dunia Buzar, directora del Centro para la Prevención, la Desradicalización y el Seguimiento Individual (CPDSI), una organización francesa que trata con el radicalismo islámico, estudió los casos de 160 familias cuyos hijos habían abandonado Francia para luchar en Siria. Dos tercios pertenecían a la clase media.

Estos resultados desmantelan el mito del proletariado del terror. Según un nuevo informe del Banco Mundial, «los reclutados por el Estado Islámico están mejor educados que sus compatriotas».

La pobreza y la privación no son, como dijo John Kerry, «la causa raíz del terrorismo». Tras estudiar los perfiles de 331 reclutados de una base de datos del Estado Islámico, el Banco Mundial halló que el 69 % tiene ha cursado como mínimo estudios secundarios, mientras que una cuarta parte son licenciados universitarios. La inmensa mayoría de esos terroristas tenía trabajo u oficio antes de unirse a la organización islamista. «Las proporciones entre los administradores, pero también los combatientes suicidas, aumentan con la educación», según el informe del Banco Mundial. «Además, los que se ofrecen voluntarios como terroristas suicidas puntúan de media como el grupo más educado».

Menos del 2 % de los terroristas son analfabetos. El estudio también apunta los países que proveen al ISIS de más reclutas: Arabia Saudí, Túnez, Marruecos, Turquía y Egipto. Al analizar la situación económica de esos países, los investigadores han encontrado que «cuanto más ricos son los países, más probabilidad hay de que provean de reclutas extranjeros a la organización terrorista».

Otro informe explicaba que «los países más pobres del mundo no cuentan con unos niveles excepcionales de terrorismo».

A pesar de las evidencias, el mantra progresista insiste en que el terrorismo islámico es fruto de la injusticia, la pobreza, la depresión económica y la agitación social. Nada más lejos de la verdad. La tesis de que la pobreza alimenta el terrorismo está muy extendida hoy en Occidente, desde el economista francés Thomas Piketty al papa Francisco. Es probable que su popularidad se deba a que se aprovecha del sentimiento de culpa colectiva occidental, y pretende racionalizar algo que parece que a Occidente le cuesta aceptar: que a los terroristas no les mueve la desigualdad, sino el odio hacia la civilización occidental y los valores judeocristianos de Occidente. Respecto a Israel, esto representa lo siguiente: ¿Qué hacen los judíos en una tierra que –a pesar de que durante 3.000 se la ha denominado Judea– consideramos que se le debería dar a los terroristas palestinos? Y seguramente estos terroristas se preguntarán por qué deberían negociar, cuando pueden conseguir que se les dé todo lo que quieran.

Para los nazis, la «raza inferior» (los judíos) no merecía existir, sino ser gaseada; para los estalinistas, los «enemigos del pueblo» no tenían derecho a seguir viviendo, y tenían que morir por los trabajos forzados o el frío en el Gulag; para los islamistas, es el propio Occidente el que no merece existir y tiene que ser destruido.

Es el antisemitismo, y no la pobreza, lo que llevó a la Autoridad Palestina a bautizar a una escuela como Abu Daud, el cerebro de la masacre de los atletas israelíes en las Olimpiadas de Múnich.

Los atentados de París, cuyo aniversario celebra Francia este mes, fue un ataque desatado por una ideología que no busca luchar contra la pobreza, sino hacerse con el poder mediante el terror. Es la misma ideología islamista que asesinó a los periodistas de Charlie Hebdo y al policía a cargo de su protección; la que obligó al escritor británico Salman Rushdie a esconderse durante una década; que degolló al padre Jacques Hamel; que asesinó a los pasajeros de Londres, Bruselas y Madrid; que asesinó a cientos de judíos israelíes en autobuses y restaurantes; que mató a 3.000 personas en Estados Unidos el 11 de Septiembre; que asesinó a Theo Van Gogh en una calle de Ámsterdam por hacer una película; que comete violaciones masivas en Europa y masacres en las ciudades y desiertos de Siria e Irak; que voló por los aires a 132 niños en Peshawar; y que mata habitualmente a tantos nigerianos que nadie presta atención.

Es la ideología islamista lo que mueve el terrorismo, no la pobreza, la corrupción o la desesperación. Son ellos, no nosotros.

Toda la historia del terrorismo político está marcada por fanáticos con estudios superiores que han declarado la guerra a sus propias sociedades. El genocidio de los Jemeres Rojos en Camboya surgió de las aulas de la Sorbona en París, donde su líder, Pol Pot, estudió los escritos de los comunistas europeos. Las Brigadas Rojas de Italia fueron un complot de unos chicos y chicas ricos y privilegiados de la clase media. Entre 1969 y 1985, el terrorismo mató en Italia a 428 personas. Fusako Shigenobu, líder de la organización terrorista japonesa Ejército Rojo, fue un erudito con estudios superiores en Literatura. Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso en Perú, una de las organizaciones de guerrilla más despiadadas, daba clase en la Universidad de Ayacucho, donde concibió la guerra contra «la democracia de las barrigas llenas». Carlos «El Chacal», el terrorista más infame de la década de los 70, era hijo de uno de los abogados más ricos de Venezuela, José Altagracia Ramírez. Mikel Albizu Iriarte, uno de los líderes de la organización terrorista vasca ETA, procedía de una familia rica de San Sebastián. Sabri al Bana, el terrorista palestino que el mundo conoce como «Abu Nidal», era hijo de un rico comerciante nacido en Jaffa.

Algunos de los terroristas británicos que se han unido al Estado Islámico provienen de familias ricas y han ido a las escuelas más prestigiosas de Reino Unido. Abdul Wahid Majid hizo el mismo largo trayecto desde la ciudad inglesa de Crawley a Alepo, en Siria, donde se inmoló. Ahmed Omar Said Sheij, el cerebro del secuestro y asesinato del periodista estadounidense Daniel Pearl, se tituló en la London School of Economics. Kafil Ahmed, que estrelló un jeep cargado de explosivos contra el aeropuerto de Glasgow, había sido presidenet de la Sociedad Islámica de la Universidad de QUeens. Faisal Shahzad, el terrorista que falló en Times Square en Nueva York, era hijo de un alto mando del ejército paquistaní. Zacarías Musaui, el vigésimo autor de los atentados del 11-S, se había doctorado en Economía Internacional en la Universidad South Bank de Londres. Sajid Badat, que quiso hacer estallar una bomba en un vuelo comercial, estudió Optometría en la Universidad de Londres. Azahari Husin, el terrorista que preparó las bombas en Bali, estudió en la Universidad de Reading.

El MI5 británico revelo que «dos tercios de los sospechosos británicos tenían un perfil de clase media, y los que quieren convertirse en terroristas suicidas son a menudo los más educados». La mayoría de los terroristas británicos también tienen mujer e hijos, desmontando otro mito, el de que los terroristas son unos fracasados sociales. Mohamed Sidique Jan, uno de los terroristas suicidas del 7 de Julio de 2005, estudió en la Universidad Metropolitana de Leeds. Omar Jan Sharif obtuvo una beca en el King’s College antes de llevar a cabo un atentado suicida en el paseo marítimo de Tel Aviv en 2003. Sharif no buscaba la redención económica, sino asesinar al mayor número posible de judíos.

Prácticamente todos los cabecillas de las organizaciones terroristas internacionales son hijos del privilegio, que llevaron vidas doradas antes de unirse a las filas terroristas. Quince de los diecinueve terroristas del 11-S provenían de distinguidas familias de Oriente Medio. Mohamed Ata era hijo de un abogado en El Cairo. Ziad Jarrah, que estrelló el vuelo 93 en Pensilvania, pertenecía a una de las familias más ricas del Líbano.

Nasra Hasan, que escribió un documentado perfil de unos terroristas suicidas palestinos para The New Yorker, explicó que «de 250 terroristas suicidas, ninguno era analfabeto, pobre o estaba deprimido». Las personas sin trabajo, al parecer, son siempre las menos propensas a apoyar los atentados terroristas.

Europa y Estados Unidos les han dado todo a estos terroristas: oportunidades educativas y laborales, ocio popular y placeres sexuales, salarios y riqueza y libertad religiosa. Estos terroristas, como el «terrorista de la ropa interior», Umar Faruk Abulmutalab, hijo de un banquero, no han conocido un solo día de pobreza en su vida. Los terroristas de París rechazaron los valores seculares de la liberté, egalité y fraternité; los yihadistas británicos que atentaron en Londres y ahora combaten por el Califato rechazaron el multiculturalismo; el islamista que mató a Theo Van Gogh en Ámsterdam repudiaba el relativismo danés y Omar Matin, el soldado del ISIS que convirtió el Pulse Club de Orlando en un matadero, dijo que quería purgarlo de lo que para él era una licenciosidad libertina y de, al parecer, sus propios impulsos homofílicos.

Si Occidente no comprende cuál es la verdadera fuente de este odio, y en su lugar se contenta con falsas excusas como la de la pobreza, no ganará esta guerra que se está librando contra nosotros.

La corrección política se nos ha ido de las manos./The political correctness has gone out of our hands. (SPANISH-ENGLISH)

Imagen Luigi Morante
Imagen Luigi Morante

Hemos llegado a un punto en el que cada vez son más las personas que prefieren autocensurarse, eludir la discusión, el debate o, simplemente, no manifestar su opinión ante el riesgo de ser señaladas con el dedo.

POR JAVIER BENEGAS

Es muy probable que usted, querido lector, pertenezca a una familia de clase media, con más o menos posibles, en la que, desde la más tierna infancia, sus padres, abuelos y familiares le educaron en una serie de convenciones morales, algunas de ellas bastante elementales tales como que no se debía abusar de los demás, que estaba mal pegar o pelearse, menos aún hacerlo con personas manifiestamente más débiles. Incluso, tal vez le enseñaran que la violencia de cualquier tipo, no sólo física, sino también verbal, contrariamente a lo que un crío pueda creer, no te colocaba por encima de los demás sino justo lo contrario: te degradaba.

Era difícil siendo muy joven asumir por completo esas enseñanzas, sobre todo en el colegio, sin el amparo de la familia, rodeado de desafiantes competidores, de locos bajitos que buscaban destacar sobre los demás, erigirse en líderes dominantes o, simplemente, colocarse los primeros en la cadena alimenticia de una selva infantil. En ocasiones se fracasaba porque resultaba imposible reprimir el insulto ante una provocación o no recurrir al uso de la fuerza cuando algún chaval te arreaba un mamporro durante una discusión. Sin embargo, los mayores insistían. Así, perseverando, madurabas y desarrollabas un mayor autocontrol. Ya de adulto, eras tú quien transmitías esas mismas convenciones a tus hijos, que a su vez tenían que asumirlas e intentar salir indemnes de sus infantiles selvas particulares.

Evolución social

Sin embargo, pese a esas convenciones nobles, aquellos eran tiempos diferentes. Tiempos en los que hacer chistes sobre maricas, negros, mujeres, discapacitados físicos o mentales no estaba mal visto. Se admitían porque nos hacían reír y se descontaba que su coste moral no recaía sobre nosotros sino que corría a cuenta de minorías testimoniales. La “ofensa” era inocua, en tanto que afectaba a grupos supuestamente residuales o que no manifestaban de forma contundente su indignación. Obviamente esta circunstancia no ennoblecía la costumbre. De hecho, antes de que aparecieran  grupos organizados que defendieran a las minorías, estas actitudes ya resultaban incómodas para quienes eran educados en contra del abuso, porque podían intuir cierta incoherencia entre esas elevadas convenciones transmitidas en el seno familiar y la trivialización del menosprecio, aunque fuera para pasar el rato. Así, aunque la actitud mayoritaria consistiera en mirar para otro lado, con el tiempo aquellas actitudes fueron cayendo en desuso.

El progreso social consiste en desarrollar reglas informales contrarias a cualquier práctica que atente o denigre a los demás

Podríamos decir que el progreso social consiste en desarrollar reglas informales contrarias a cualquier práctica que atente o denigre a los demás. Unas reglas informales que tarde o temprano terminan convirtiéndose en reglas formales. Quizá no a la velocidad que muchos desean, pero la evolución se produce. Sin embargo, lo que hoy entendemos como corrección política (o políticamente correcto) es relativamente reciente. Un fenómeno no tanto surgido de forma espontánea, a través de reglas informales que dimanan de la sociedad, sino dirigido desde las instituciones a exigencia de organizaciones que, se supone, representan a grupos agraviados, discriminados o simplemente vituperados. Esta corrección política ha dado lugar no sólo a legislaciones polémicas, que, esgrimiendo la discriminación positiva, han chocado frontalmente contra el principio de igualdad ante la ley, sino al surgimiento de una policía del lenguaje. Incluso, en ocasiones, lo que puede parecer un avance, una evolución, puede ser un viaje al pasado, como sucede, por ejemplo, con el “novedoso” delito de odio, que es una puesta al día deldelito por convicción ideado en la totalitaria y, se supone, desaparecida Unión Soviética.

La policía del lenguaje

Hoy, cualquiera con una mínima empatía sabe que no sólo la agresión física hace daño sino que también puede hacerlo la palabra. Por lo tanto, la corrección política, que afecta al uso del leguaje, ha progresado sin apenas resistencia, a una velocidad vertiginosa, demasiado vertiginosa como para no producir efectos adversos. Al fin y al cabo, ¿quién osará oponerse a prohibiciones que persiguen actitudes inmorales? Lamentablemente, las sociedades no son masas uniformes de millones de individuos, capaces todos de avanzar a igual velocidad en el complejo terreno de las convenciones. Hay quienes están encantados con que la progresión sea vertiginosa y quienes necesitan más tiempo para asumir situaciones completamente nuevas que, en no pocos casos, les obligan no ya a luchar contra la costumbre, el hábito, sino a girar 180 grados sobre sí mismos.

Hoy, cualquiera puede meterse en un buen lío por el simple hecho de tener un desliz y usar una expresión inconveniente

Hoy, cualquiera puede meterse en un buen lío por el simple hecho de tener un desliz y usar una expresión inconveniente, quizá anacrónica, aunque sólo sea una frase hecha dentro de una conversación mucho más amplia y, desde luego, sin intención de ofender. Peor aún, se puede sacar de contexto una expresión y que algún desdichado termine siendo linchado socialmente, sin que la turba atienda a razones. De hecho, resulta alarmante la facilidad con la que hoy se adjudican etiquetas como “intolerante”, “machista”, “racista”, “xenófobo”, “homófobo” a cualquiera que, no ya utilice expresiones incorrectas, sino manifieste su desacuerdo o disienta de determinadas iniciativas, leyes o medidas que supuestamente tienen como fin revertir algún tipo de discriminación.

Autocensura y silencio

Así, hemos llegado a un punto en el que cada vez son más las personas que prefieren autocensurarse, eludir la discusión, el debate o, simplemente, no manifestar su parecer ante el riesgo de ser señaladas con el dedo y que su reputación se vea comprometida. En vez de propiciar el acuerdo, el intercambio de ideas y pareceres, se incentiva el silencio, la falta de comunicación y el distanciamiento entre las personas.

Los políticos llevan demasiado tiempo jugando al peligroso juega de la polarización, a dividir a la sociedad en facciones, en grupos de intereses de los que se valen para alcanzar el poder

Para que una sociedad evolucione de forma equilibrada es necesario un clima que favorezca el diálogo, donde las personas puedan expresar libremente sus preocupaciones, inquietudes, dudas y, por qué no, desacuerdos. Una sociedad sana tiene que poder debatir sobre cualquier asunto, abiertamente, sin tabúes, desde todas las perspectivas y dentro de un clima de confianza. Pero si la policía de la corrección política anda al acecho, atenta al menor indicio de disidencia, dispuesta a arrojar a la hoguera a cualquier sospechoso de herejía, ese clima es imposible. Así, lejos de lograr la integración, lo que se perpetúa es la exclusión. Si hay un síntoma de la crisis de la política es la incapacidad de los partidos para sumar, para ser realmente inclusivos. Muy al contrario, los políticos llevan demasiado tiempo jugando al peligroso juega de la polarización, a dividir a la sociedad en facciones, en grupos de intereses de los que se valen para alcanzar el poder. Y están determinados a perseverar en el error.

Como muestra, valga un botón. Tras la victoria de Trump, el partido Demócrata se plantea buscar un candidato que movilice el voto afroamericano y latino, porque ahí ha estado la clave del fracaso de Hillary Clinton. Pero lo que puede parecer un acierto en el corto plazo, es un error a largo plazo. En realidad, el fracaso no ha estado en no movilizar a minorías decisivas sino plantear la política como un juego de desequilibrios, en vez de como un gran proyecto, donde todos los ciudadanos, independientemente de su raza, sexo, religión o preferencias, estén y se sientan debidamente representados.

inglaterra

ENGLISH

We have reached a point where more and more people prefer to self-censor, avoid discussion, debate or simply not express their opinion at the risk of being pointed with the finger.

BY JAVIER BENEGAS

It is very likely that you, dear reader, belong to a middle-class family, with more or less possibility, in which, from the earliest childhood, their parents, grandparents and relatives educated him in a series of moral conventions, some of them They were quite elementary such as not to abuse others, it was wrong to hit or fight, let alone to manifestly weaker people. They might even teach him that violence of any kind, not only physical but also verbal, contrary to what a child can believe, did not put you above others, but just the opposite: it degraded you.

It was hard to be very young to fully assume these teachings, especially in school, without the protection of the family, surrounded by challenging competitors, crazy little people who wanted to stand out over others, become dominant leaders or simply put the first In the food chain of a children’s jungle. Sometimes it failed because it was impossible to suppress the insult to a provocation or not to resort to the use of force when some guy was driving you a fight during an argument. However, the elders insisted. Thus, persevering, matured and developed a greater self-control. As an adult, it was you who transmitted these same conventions to your children, who in turn had to take them and try to get free of their childish particular jungles.

Social evolution

However, despite these noble conventions, these were different times. Times in which to make jokes about fags, blacks, women, physically or mentally disabled were not frowned upon. They were admitted because they made us laugh and it was deduced that their moral cost did not fall on us but it was run by testimonial minorities. The «offense» was innocuous, while it affected groups supposedly residual or who did not manifest in a forceful way their indignation. Obviously this circumstance did not ennoble the custom. In fact, prior to the emergence of organized groups defending minorities, these attitudes were already uncomfortable for those who were educated against abuse, because they could sense a certain inconsistency between these high conventions conveyed in the family and the trivialization of contempt, Outside to hang out. Thus, although the majority attitude consisted in looking the other way, over time those attitudes were falling into disuse.

Social progress consists of developing informal rules that are contrary to any practice that threatens or denigrates others

We could say that social progress consists in developing informal rules that are contrary to any practice that threatens or denigrates others. Informal rules that sooner or later end up becoming formal rules. Maybe not at the speed that many want, but evolution occurs. However, what we understand today as political correctness (or politically correct) is relatively recent. A phenomenon not so much spontaneously emerged, through informal rules that emanate from society, but directed from the institutions to the demands of organizations that are supposed to represent aggrieved groups, discriminated or simply vituperated. This political correctness has given rise not only to controversial legislation, which, on the basis of positive discrimination, has clashed head-on against the principle of equality before the law, but to the emergence of a language police. Sometimes, what may seem to be an advance, an evolution, can be a journey into the past, as, for example, with the «novel» hate crime, which is an updating of crime by conviction devised in the Totalitarian and, supposedly, disappeared Soviet Union.

The Language Police

Today, anyone with a minimum of empathy knows that not only does physical aggression hurt, but so can the word. Therefore, political correctness, which affects the use of language, has progressed with little resistance, at a vertiginous speed, too dizzying to produce no adverse effects. After all, who dares oppose prohibitions that pursue immoral attitudes? Regrettably, societies are not the uniform masses of millions of individuals, all capable of advancing at the same speed in the complex terrain of conventions. There are those who are delighted that the progression is vertiginous and those who need more time to take on completely new situations that, in a few cases, force them not to fight against habit, but to turn 180 degrees on themselves.

Today, anyone can get into a mess by the simple fact of having a slip and use an expression inconvenient

Today, anyone can get into a mess by the simple fact of having a slip and use an inconvenient, perhaps anachronistic, expression, if only a phrase made into a much broader conversation and certainly not meant to offend. Worse, an expression can be taken out of context and some wretch ends up being socially lynched, without the mob attending to reasons. In fact, it is alarming the ease with which today labels like «intolerant», «macho», «racist», «xenophobic», «homophobic» are given to anyone who does not already use incorrect expressions, but expresses their disagreement or dissents Of certain initiatives, laws or measures that are supposed to reverse some form of discrimination.

Self-censorship and silence

Thus, we have reached a point where more and more people prefer to self-censor, to avoid discussion, debate or simply not to express their opinion to the risk of being pointed with the finger and that their reputation Is compromised. Instead of fostering agreement, the exchange of ideas and opinions, silence is encouraged, lack of communication and distance between people.

Politicians have spent too long playing the dangerous game of polarization, dividing society into factions, groups of interests that are used to achieve power

For a society to evolve in a balanced way, it is necessary a climate that favors dialogue, where people can freely express their concerns, concerns, doubts and, why not, disagreements. A healthy society must be able to discuss any issue, openly, without taboos, from all perspectives and within a climate of trust. But if the politically correct police are on the lookout for the slightest sign of dissent, ready to throw any suspected heresy to the stake, that climate is impossible. Thus, far from achieving integration, what is perpetuated is exclusion. If there is a symptom of the crisis of politics is the inability of parties to add, to be truly inclusive. Quite the contrary, politicians have spent too long playing the dangerous game of polarization, dividing society into factions, into groups of interests that are used to achieve power. And they are determined to persevere in error.

As shown, a button is worth. After Trump’s victory, the Democratic Party plans to seek a candidate who mobilizes the African-American and Latino vote, because that has been the key to Hillary Clinton’s failure. But what may seem like a success in the short term is a long-term mistake. In reality, the failure has not been to not mobilize decisive minorities but to pose politics as a game of imbalances, rather than as a grand project, where all citizens, regardless of race, sex, religion or Feel properly represented.

Ideología de género, una actitud política sin más. / Gender ideology, a political attitude no more (SPANISH-ENGLISH)

Lunes 5 de diciembre de 2016

Según Leonor Tamayo. Presidente de Profesionales por la ética: La ideología de género es un «constructo doctrinal» sin base científica cuyos postulados se han implantado por vía del engaño y la imposición totalitaria en diversos ámbitos de nuestra sociedad alterando valores y comportamientos. Que es una máquina de hacer dinero y lograr poder. Que supone una vulneración “legal” de derechos humanos fundamentales y la intromisión en las aulas de los menores mediante legislaciones inadmisibles.

Parece duro, pues este esta ideología, supone para los colectivos de mujeres organizadas sindicalmente, una actitud permanente en busca de una mayor preponderancia en una sociedad , hasta hace poco profundamente «machista», que busca sobre todo desde la izquierda adquirir protagonismo , derechos especiales y gabelas sobre el género masculino, lo que consigue especialmente en los medios de difusión, y en la legislación, que se endurece a la hora de castigar la llamada violencia de género, es decir cuando el hombre ataca a la mujer, ya sea leve ya sea gravemente. Es de justicia que ambos géneros sean iguales no solo ante la ley, sino también ante la sociedad, pero no es así, bien al contrario, el género masculino, no tiene quien le defienda, por ese mero hecho, lo que degenera en más violencia, por el sentimiento de trato inferior que tienen ante los tribunales, cuando se enfrentan con la pareja, en temas tales como la pensión o la patria potestad sobre los hijos.

Para un psicólogo, la explicación es muy profunda, pues proviene nada menos que de los instintos, que según Sigmund Freud son: los de vida, el sexual y el de conservación de la especie y los de muerte, es decir la agresión. Ambos se realizan en una conducta (behaviorismo) construida a partir de las actitudes, que transformadas en hábitos, definen las decisiones que constantemente hay que tomar para vivir, Naturalmente hasta el S. XX la agresión se reservaba al hombre, especialmente en las guerras y en toda conducta que implicara agresión, policía o milicia, en tanto la mujer se reservaba para las labores más pasivas.

La Filosofías nacidas en la Modernidad, especialmente la marxista, no solo han cambiado los «roles» que anteriormente se jugaban, sino que están revelando una tendencia cada vez mayor a la neutralidad, razón por la que la bisexualidad o la homosexualidad que pertenece a los instintos de vida, ha perdido su objetivo de conservación de la especie, limitándolo exclusivamente al sexual.

La Religiones, en la Historia, se han basado asimismo en el mantenimiento de un sistema, básicamente la familia, que aseguraba el mantenimiento de la población, su crecimiento y el aprovisionamiento de bienes materiales con los que sobrevivir. Hoy, quizás la Humanidad está creciendo en exceso. Se proyecta que la población mundial llegará a 11 200 millones en 2100, es evidente que la organización social del género humano, hábitat urbano, riqueza coyuntural, sobre todo de Occidente, intente frenar a un crecimiento que es una auténtica epidemia, ¿Como lo hace? Pues una de las formas es la igualación de los géneros, aunque la pregunta que cabe formularse, ¿esta igualación se produce de una forma justa?, o por el contrario lo hace por la búsqueda del predominio, aunque sea temporal del género femenino sobre el masculino. Esa actitud, es una actitud política que no tiene justificación, por lo que habrá que preguntarse si puede ocurrir una actitud de signo contrario en el hombre que genere conflicto, es decir más violencia.

Parece ser que las elecciones USA, el candidato Trump, ha apelado a esta motivación de lo que se ha dado en llamar, el voto «blanquito» de los hombres, a los que ha recordado que han dejado de jugar un papel principal en la sociedad y que él, está dispuesto a devolverles ese protagonismo que perdieron, incluyendo al voto femenino, no feminista que prefiere el «rol» que anteriormente jugaron. Evidentemente, pues en los USA la Ideología de Género se ha identificado con una actitud política.

En España, es el feminismo militante y sindicado, el que ha impulsado la ideología de genero, y el que ha distinguido en el asesinato de mujeres, si es o no violencia de género, lo que no ha dejado de sorprenderme, incluyendo la estadística que se lleva de las mismas, que provoca una gran alharaca en los medios de comunicación.

No creo personalmente, que deba darse una educación distinta según el género, pero sí creo que en aras de la libertad, lo que no podemos es oponernos, a que de acuerdo con su filosofía de vida o de religión, cada uno haga lo que quiera, sin que se ataque ominosamente su forma de hacer.

Menos aún, creo que el sexo, deba intervenir como «lobby» en la política, y bien que lo hacen los colectivos organizados en torno a su especial sexualidad, dentro de una actitud política que al fin y al cabo les proporciona poder y dinero, además de preponderancia social, y con la ideología de género como una de sus banderas. De cualquier forma defiendo también el derecho de las feministas a manifestarse en libertad y a conquistar las posiciones de igualdad que las Instituciones o la Sociedad le nieguen, que sea con una actitud política, pues de acuerdo, pero siendo conscientes de que lo es sin más. Ojala fuéramos más iguales, pero la desigualdad es en el fondo un derecho a ser diversos para los humanos, alejándonos del mundo de Orwell y de la confusión del individuo dentro de la masa. Esa es la verdadera libertad, igualdad de oportunidades sí, pero a continuación el esfuerzo, es el que debe premiar la consecución o no de los objetivos, materiales o intelectuales de cada ser humano en lo que debería ser el Cosmos y no el Caos de la existencia humana.

BERNARDO RABASSA ASENJO. PRESIDENTE DE CLUBS Y FUNDACIONES LIBERALES. MIEMBRO ASOCIADO DE ALIANZA LIBERAL EUROPEA (ALDE), PREMIO 1812. PREMIO CIUDADANO EUROPEO 2013. MEDALLA AL MÉRITO CULTURAL 2015, PSICOLOGO SOCIAL

inglaterra

ENGLISH

According to Leonor Tamayo. President of Professionals for Ethics: Gender ideology is a «construct doctrinal» without a scientific basis whose postulates have been implemented through deception and totalitarian imposition in various areas of our society altering values and behaviors. That is a machine to make money and achieve power. That involves a «legal» violation of fundamental human rights and intrusion into the classrooms of minors through inadmissible legislation.

It seems hard, because this ideology, supposes for the groups of women organized union, a permanent attitude in search of a greater preponderance in a society, until recently deeply «macho», that looks for everything from the left to acquire protagonism, special rights And gabelas on the masculine gender, which gets especially in the media, and in the legislation, that hardens when it comes to punishing the so-called gender violence, that is to say when the man attacks the woman, either light and Be seriously. It is fair that both genders are equal not only before the law, but also before society, but it is not so, on the contrary, the male gender, there is no one who defends, by that mere fact, what degenerates into more violence , Because of the feeling of inferior treatment that they have before the courts, when faced with the couple, in subjects such as the pension or parental authority over the children.

For a psychologist, the explanation is very profound, because it comes from nothing less than the instincts, which according to Sigmund Freud are: those of life, sexual and conservation of the species and death, ie aggression. Both are carried out in a behavior (behaviorism) built from the attitudes, which transformed into habits, define the decisions that must constantly be taken to live. Naturally until the XX century, aggression was reserved for man, especially in wars and In any conduct involving aggression, police or militia, while the woman reserved for the most passive tasks.

Philosophies born in Modernity, especially the Marxist, have not only changed the «roles» that were previously played but are revealing a growing tendency to neutrality, which is why bisexuality or homosexuality belonging to the Instincts of life, has lost its goal of conservation of the species, limiting it exclusively to the sexual.

Religions, in history, have also been based on the maintenance of a system, basically the family, which ensured the maintenance of the population, its growth and the supply of material goods with which to survive. Today, perhaps Humanity is growing in excess. It is projected that the world population will reach 11.2 billion by 2100, it is clear that the social organization of the human race, urban habitat, economic wealth, especially the West, try to stop a growth that is a real epidemic, as it does ? For one of the forms is the equalization of the genres, although the question that can be formulated, is this equation produced in a fair way ?, or on the contrary does it by the search for the predominance, even if it is temporal of the feminine gender on the male. That attitude is a political attitude that has no justification, so we have to ask if there can be an opposite attitude in the man who generates conflict, that is, more violence.

It seems that the US election, the candidate Trump, has appealed to this motivation of what has been called, the «white» vote of men, who has recalled that they no longer play a major role in society And that he is willing to give back to them that protagonism they lost, including the feminine, non-feminist vote that prefers the «role» they previously played. Obviously, because in the USA the Gender Ideology has been identified with a political attitude.

In Spain, feminism is militant and syndicated, which has promoted the ideology of gender, and which has distinguished in the murder of women, whether or not gender violence, which has not ceased to amaze me, including statistics that Is carried away from them, which causes a great stir in the media.

I do not personally believe, that a different education should be given according to gender, but I do believe that for the sake of freedom, what we can not oppose, that according to their philosophy of life or religion, everyone do whatever they want , Without ominously attacking his way of doing.

Even less, I believe that sex should intervene as a «lobby» in politics, and well that the groups organized around their special sexuality, within a political attitude that ultimately gives them power and money, Besides social preponderance, and with the ideology of gender as one of its flags. In any case, I also defend the right of feminists to express themselves in freedom and to conquer the positions of equality that the Institutions or the Society deny to her, let it be with a political attitude, of course, but being aware that it is just. I wish we were more equal, but inequality is at bottom a right to be different for humans, away from the world of Orwell and the confusion of the individual within the mass. That is true freedom, equality of opportunity, but then the effort must reward the achievement or not of the objectives, material or intellectual of each human being in what should be the Cosmos and not the Chaos of the Human existence.

BERNARDO RABASSA ASENJO. PRESIDENT OF CLUBS AND LIBERAL FOUNDATIONS. ASSOCIATE MEMBER OF THE EUROPEAN LIBERAL ALLIANCE (ALDE), PRIZE 1812. EUROPEAN CITIZEN AWARD 2013. MEDAL FOR CULTURAL MERIT 2015, SOCIAL PSYCHOLOGIST