El presidente del COI, Thomas Bach, buscar desestimar las certezas que ofrece la ciencia a través de los estudios médicos hechos por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA). Culpa a «una guerra cultural» de los que quieren apropiarse «de la definición de lo que es una mujer»
Lin Yu-Ting (cuyos estudios hormonales determinaron que es hombre) golpeó a la contrincante turca de tal manera que ganó por decisión unánime. (EFE)
Para el Comité Olímpico Internacional (COI) no importa que días atrás se informara la existencia de pruebas hormonales que comprueban la masculinidad de Imane Khelif, quien compite en boxeo con la bandera de Argelia en los Juegos Olímpicos o de Lin Yu-ting, representante de Taiwán. El presidente del Comité Olímpico, Thomas Bach, prefiere decir que las críticas por permitirles competir contra mujeres esconden “una guerra cultural” de los que quieren apropiarse “de la definición de lo que es una mujer”.
En sus nuevas declaraciones, Bach buscar desestimar las certezas que ofrece la ciencia a través de los estudios médicos hechos por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA, por sus siglas en inglés) a ambos boxeadores mayo de 2022 y marzo de 2023, cuyos resultados “no coincidían con los criterios de elegibilidad para los eventos femeninos”.
“Si alguien nos presenta un sistema fiable de distinguir a los hombres de las mujeres, seríamos los primeros en emplearlo. Pero lo que no es posible es que alguien diga si es o no mujer solo con mirarla y que organismos no creíbles con altos intereses políticos emprendan una campaña de difamación”, declaró el presidente del COI, sumiéndose en un mar de contradicciones teniendo en cuenta que “la medicina es conocimiento, no opinión”, como declaró anteriormente Ioannis Filippatos, expresidente del Comité Médico de la IBA.
El presidente del Comité Olímpico dice que no hay una forma científica de identificar a una mujer. Esto es de no creer. pic.twitter.com/U4ULe56yGv
“Los test no son fiables”, dice el Comité Olímpico
Imane Khelif ganó el oro en la última pelea que que sostuvo en estos Juegos Olímpicos de París, mientras que el taiwanés Lin Yu-Ting también clasificó para disputar el oro, aunque en otra categoría. Las reseñas del más reciente encuentro en el cuadrilátero de este último no esconden cómo “desde el primer segundo” golpeó a la turca Esra Yildiz Kahraman de tal manera que “fue un aviso de lo que iba a pasar en el resto del combate”, mencionó la agencia EFE. Ganó por decisión unánime.
— Wall Street Wolverine (@wallstwolverine) August 9, 2024
Y es que los dos boxeadores han noqueado a sus contrincantes mujeres, siendo la pelea de Khelif con la italiana Angela Carini la más polémica. Duró 46 segundos porque la boxeadora no aguantó la intensidad de los golpes del argelino. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, advirtió antes que no sería un “combate en igualdad de condiciones”. Y así fue.
Pero eso al COI no le importa. Por el contrario, su presidente remarcó que hasta 1999 aplicaron el test de género, porque “la ciencia nos dijo que no son fiables, que no funcionan y que además pueden ser contrarios a los derechos humanos por invasivos”. A eso agregó que “las mujeres tienen derecho a competir en competiciones de mujeres. Y son dos mujeres”, subrayó. “No es una cuestión de inclusión, sino de justicia”.
La historia del hisopado bucal
Es válido hacer un breve repaso de cómo el COI introdujo la ideología de género en las Olimpiadas. Y es que a pesar de haber hecho una encuesta en los Juegos de Atlanta de 1996 preguntando a las atletas femeninas si el hisopado bucal debía continuar, este suspendió el test definitivamente cuando en realidad el 82 % de las consultadas estuvo a favor de mantenerlo, mientras que el 94 % respondió de forma negativa a la pregunta sobre si les causaba ansiedad.
Las palabras de Janice Turner, columnista de The Times, sobre ese precedente están en lo correcto: “El COI ignoró a casi 1000 mujeres de élite que respondieron y abolió los hisopados bucales para Sydney en 2000. Esa decisión ejemplifica el desprecio del COI por las competidoras femeninas”.
«The problem with the current climate change narrative is that it is false. It claims that carbon dioxide controls global temperature, whereas the evidence shows that it is global temperatures that control the concentration of carbon dioxide.»
ublicar en plena canícula veraniega un artículo sobre cambio climático con este título se ha convertido en toda una tradición. Este año, además, se cumple el 40 aniversario de la canción homónima, aparecida en una época, los gloriosos 80, en la que la música era música, la vida estaba llena de esperanza y el ciudadano era mucho más libre. También en aquella época los científicos aún no sacrificaban su integridad por defender una consigna política que les asegurara el empleo o el ascenso.
La habitual campaña de alarmismo climático hiberna como los osos para resurgir con fuerza cada verano aprovechando las olas de calor propias de la estación (verano: «época más calurosa del año»). Sin embargo, este año las hordas climáticas andan perplejas: la sequía (que ningún meteorólogo supo predecir) pareció acabar con los muy húmedos meses de marzo y junio (lluvias que tampoco supieron predecir) y este mes de junio también ha sido frío[1], como fría aparenta haber sido la primera mitad de julio, mal comienzo para un verano para el que la AEMET pronosticaba (¿basándose en qué?) temperaturas «muy altas»[2]. Pues bien, los mismos meteorólogos que no tienen ni la más remota idea de qué tiempo va a hacer la semana que viene o de cuándo empiezan o acaban las sequías pretenden hacernos creer que saben cómo será el clima del planeta dentro de 100 años.
El gran engaño es hacernos creer que vivimos una emergencia climática por nuestra culpa con temperaturas jamás vistas, aunque en ocasiones el timo quede en evidencia cuando el derretimiento de un glaciar deja al descubierto restos arqueológicos de una senda utilizada por romanos y vikingos[3], lo que demuestra que tanto en el Período Cálido Medieval como en el Romano (hace unos 800 y 2000 años, respectivamente) no existían dichos glaciares. Debo añadir que nunca he comprendido la adoración totémica de algo tan carente de vida e inútil como un glaciar (al menos hasta que se derrite).
Otro ejemplo es el reciente descubrimiento de restos fósiles de gatos salvajes, cánidos, osos pardos y urogallos más allá del Círculo Polar Ártico, lo que sugiere una época más cálida en el Máximo del Holoceno (hace unos 8.000 años)[4]. De hecho, incluso el IPCC duda («nivel medio de confianza») que la temperatura actual será superior a la de aquel entonces[5].
Asimetría informativa
No es casualidad que el globalismo utilice la meteorología como arma, pues tenemos una memoria muy corta y nos limitamos a reproducir creencias populares: “el tiempo ya no es el de antes”, es el mantra. No es así. De hecho, llaman ciencia a lo que no es más que propaganda, como pone de manifiesto la asimetría informativa con la que se denominan fenómenos de distinto signo, pero idéntica naturaleza: si hace frío y llueve nos encontramos ante un fenómeno meteorológico pasajero («aislado»), sea una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) o una BFA (Borrasca Fría Aislada), pero si hace calor o hay sequía siempre es cambio climático. ¿Ya no hay anticiclones?
No obstante, el instrumento más eficaz para promover el miedo al apocalipsis ha sido ligar al cambio climático los fenómenos meteorológicos extremos. El primero en comprenderlo fue Al Gore, que utilizó las impactantes imágenes del huracán Katrina (2005) como base de su conocido documental propagandístico (2006). Estas supuestas relaciones de causalidad, sin embargo, nunca estuvieron basadas en la ciencia o en la observación, sino en el trabajo de agencias de publicidad contratadas ad hoc para encontrar las palancas que más pudieran mover a la opinión pública.
La caída de los iconos del cambio climático
El paso de los años ha puesto de manifiesto que todos los iconos de la propaganda climática eran puras invenciones: la población de osos polares sigue creciendo[6], los corales de la Gran Barrera de Coral alcanzaron máximos de los últimos 40 años en 2024[7], la superficie quemada por incendios forestales ha disminuido un 25% en las últimas décadas[8] y los fenómenos meteorológicos extremos no han aumentado en frecuencia o severidad.
Así lo reconoce hasta el IPCC en los capítulos científicos del AR5[9] y del AR6[10], donde deja claro que «la evidencia es limitada o no hay señal» de que hayan variado significativamente las precipitaciones, ni las inundaciones, ni las sequías, ni los huracanes, ni la cobertura de nieve ni la acidez del océano, otorgando una «baja confianza» a las afirmaciones que se hagan al respecto.
Naturalmente, los medios de comunicación continúan ligando cada huracán, cada sequía, cada fuego forestal y cada inundación al cambio climático a pesar de que incluso la Organización Meteorológica Mundial advierte de que «ateniéndonos al estado actual de conocimiento de la ciencia, ningún huracán u otro evento concreto puede atribuirse al cambio climático inducido por el hombre»[11].
Las noticias sobre el supuesto derretimiento de los hielos tampoco tienen fundamento. La temperatura media de la Antártida (-57ºC), reservorio del 90% de hielo del planeta, se mantiene estable desde 1979[12], como lo está su hielo continental y flotante[13], que incluso podría haber aumentado en la última década[14]. Asimismo, la capa de hielo de Groenlandia (reservorio del 9% del hielo del planeta) es hoy superior al que había en el Holoceno Medio, hace 6.000 años[15], cuando probablemente la temperatura del planeta era superior a la actual[16]. No olviden que Groenlandia («Tierra Verde») fue bautizada así por sus pastos cuando fue habitada durante el Período Cálido Medieval.
La polémica con la AEMET
En España, la AEMET, cuyas publicaciones y servicios sigo desde hace muchos años, no se ha librado de la contaminación política, y su instrumentalización para promover la agenda climática se ha vuelto tan patente que ha ido atrayendo el escrutinio creciente de analistas. Algunos de ellos denunciaron recientemente que la Agencia había tildado la primavera de 2024 de «cálida» cuando en 2016 la había tildado de «fría» con idéntica temperatura. Esto estaría en consonancia con los meteorólogos que pintan los mapas del tiempo de un alarmante color fuego por temperaturas que antaño pintaban de colores más normales (¿cambio climático o cambio cromático?).
Aplaudo el seguimiento crítico de los datos de la AEMET, aunque en este caso el hecho tenga explicación. En efecto, la Agencia cambió en 2020 la metodología utilizada para calcular las temperaturas medias en España y modificó las series numéricas, pero no el texto de sus informes ya publicados. El sistema anterior calculaba la temperatura de España mediante una media de 42 estaciones ponderada por la superficie resultante de aplicar los polígonos de Thiessen, sencillos diagramas de Voronoi que son un método geométricamente elegante, pero arbitrario y demasiado simple[17].
La nueva metodología se basa en la utilización de 1.800 estaciones de medición a las que se ha añadido datos interpolados en pequeñas rejillas con modelos de regresión múltiple que tengan en cuenta latitud, altitud y distancia de la costa. Como consecuencia del cambio metodológico, las temperaturas de la serie histórica han bajado una media de casi 1,5ºC.
¿Ha dejado de ser fiable la AEMET?
Sin embargo, aunque la AEMET no sea culpable de aplicar adjetivos diferentes a temperaturas idénticas, su actuación plantea muchos interrogantes. Que un simple cambio metodológico haga variar la serie histórica de temperaturas en casi 1,5ºC demuestra una vez más que la medición de temperaturas es siempre aproximada y que no puede inferirse ningún cambio climático de diferencias de décima de grado. En segundo lugar, el nuevo sistema implica que la inmensa mayoría de datos son estimaciones estadísticas y no mediciones directas de temperatura. Animo a la AEMET a publicar la serie histórica de las temperaturas medidas por las actuales 1.800 estaciones sin interpolaciones (500 estaciones en 1961, y un número creciente desde entonces).
Asimismo, las correlaciones entre los resultados de dos metodologías tan diferentes son demasiado elevadas como para no sospechar la existencia de sesgos confirmatorios, a pesar de la cercanía de las estaciones entre sí[18], y las verificaciones estadísticas no garantizan ni mucho menos el funcionamiento del modelo en el futuro (como ocurre con todo backtesting).
La nueva metodología gana cuatro años a la serie histórica anterior, que empezaba en 1965. Ahora nos podemos remontar a 1961, pero ¿por qué no se remonta la AEMET a 1940 o 1950? Tiene entre 300 y 500 estaciones para elaborar una buena media, así que le animo a hacerlo, porque quizá veríamos que las temperaturas actuales son similares a las de aquel entonces.
En efecto, entre 1945 y 1975, aproximadamente, el planeta se enfrió, el «bien conocido enfriamiento térmico»[19], en palabras de la AEMET, que sin embargo no explica la caída de temperaturas en España hasta el mínimo de 1972 ni parece preguntarse por qué se produjo tal enfriamiento si el CO2 ya estaba aumentando en ese período. Una correlación negativa excluye la posibilidad de una relación de causalidad.
Tampoco existe correlación entre el aumento de CO2 y la conocida como «la Pausa» o el Hiato, ese período entre 1998 y 2015 en el que la temperatura terrestre no aumentó a pesar del constante aumento del CO2. Este fenómeno fue silenciado por los medios y negado por los patéticos fact-checkers a pesar de que el propio IPCC mencionaba «la Pausa» en 53 ocasiones en su Quinto Informe (AR5) y le dedicaba un artículo entero titulado «Los Modelos Climáticos y la Pausa en el Calentamiento Global en los últimos 15 Años»[20]. La AEMET reconoce la «ralentización del calentamiento observada en las décadas de 1990 y 2000, durante las cuales el calentamiento daba muestras de haber cesado»[21], aunque sorprendentemente esta «época en que el calentamiento parece estancarse»[22] no le parece merecedora de comentario alguno.
Sesgos climáticos
Otro ejemplo del sesgo de la AEMET es que, al comentar que a partir de 1991 se sucedieron tres años fríos consecutivos (siendo 1993 el cuarto año más frío desde 1961), menciona la coincidencia temporal con la erupción del volcán Pinatubo dando a entender que ésa fue la causa. Sin duda, las erupciones de volcanes en superficie tienden a provocar un enfriamiento temporal del planeta, pero ¿por qué sólo se buscan explicaciones naturales a los años fríos y no a los cálidos? ¿Por qué la AEMET no liga el calentamiento de los dos últimos años a otros fenómenos concretos como El Niño 2023-2024 (el cuarto más fuerte de la historia) o la erupción del volcán submarino Hunga-Tonga en 2022, que lanzó a la atmósfera un ingente volumen de vapor de agua (el mayor gas invernadero), lo que «podría calentar temporalmente la superficie terrestre»[23], según la NASA?
La AEMET también obedece fielmente las consignas del IPCC en su forma de presentar los datos para manipular a la opinión pública. Así, compara la temperatura actual con la que llama la época preindustrial, que data en 1850. Casualmente, 1850 marca un mínimo en las temperaturas de los últimos 700 años y coincide con el fin de la Pequeña Edad de Hielo, que comenzó alrededor del 1300 (cuando terminó el Período Cálido Medieval) y supuso un severo enfriamiento de la Tierra por causas naturales, cuyos detalles, como tantas cuestiones sobre el clima, aún se ignoran.
La pregunta es: ¿por qué no toman el año 1300 como origen de la temperatura “preindustrial”? Porque el s. XIV es tan “preindustrial” como el s. XIX, ¿no? Sencillamente, porque si tomaran ese año veríamos que las temperaturas actuales no difieren mucho de las de aquel entonces y el relato apocalíptico se derrumbaría como un castillo de naipes. Lo mismo ocurre con los datos por satélite, que comienzan a darse en 1979, justo después de 30 años de enfriamiento de la atmósfera. Ya saben, si quieren manipular un gráfico y dar a entender una tendencia, elijan bien el origen e coordenadas y, sobre todo, t0.
Asimismo, la AEMET nunca habla de temperaturas absolutas, sino de «anomalía» de temperaturas respecto de una media móvil. Naturalmente, ésta es la práctica estándar de toda la literatura científica sobre el clima, pero semejante utilización del lenguaje resulta relevante, puesto que el término «anomalía» da a entender que existe una anormalidad, una rareza, una desviación, un defecto. Sin embargo, el único modo de que no existiera anomalía alguna sería que la temperatura de la Tierra fuera siempre constante, y eso sí que sería raro.
Centrar la atención en las supuestas «anomalías» tiene una enorme importancia a la hora de presentar gráficamente los datos, pues no es lo mismo presentar un gráfico de anomalías de décimas de grado (en el que variaciones muy pequeñas parecen enormes) que un gráfico de temperaturas como el siguiente, que muestra la temperatura media de España desde 1961 hasta 2023 según la nueva metodología de la AEMET:
Islas de calor urbano
Según la AEMET, la temperatura media de España ha aumentado a un inapreciable ritmo de 0,31ºC por década desde 1961. En parte, este aumento se debe al llamado efecto de isla de calor urbano (UHI), causado por termómetros antaño situados en un pueblo o en mitad de un prado que hoy se encuentran en plena ciudad, con tráfico, aire acondicionado y calefacciones, o, peor aún, cerca de esos adefesios llamados huertos solares, capaces de elevar la temperatura circundante hasta 4ºC[24]. Este efecto hace que las series históricas de mediciones de superficie deban ser tomadas con cautela y explica por qué los satélites medían un aumento de temperaturas muy inferior al que medían los termómetros de superficie hasta que, en 2017, curiosamente, se modificó la interpretación de los datos satelitales[25]. De hecho, en su primera década en el espacio (1979-1989) los satélites no detectaron calentamiento alguno de la Tierra a pesar del aumento de CO2.[26]
La Agencia menciona que con su nueva metodología el efecto de isla de calor urbana se atenúa, pero le resta importancia citando al AR5 (y AR6) del IPCC para afirmar que no cree que afecte en más de un 10%. Sin embargo, reconoce que en regiones en rápido desarrollo (como España desde 1961) esta cifra pueda ser mayor, e investigaciones recientes afirman que el efecto de isla de calor urbano es muy superior al estimado por el IPCC, de modo que, si se utilizan sólo las temperaturas medidas por estaciones rurales, el supuesto ritmo de calentamiento del hemisferio norte desde 1850 sería un 40% inferior[27]. Animo a la AEMET a publicar las temperaturas históricas de sus estaciones rurales exclusivamente.
La mayor estafa de la Historia
Dada la ingente cantidad de dinero que depende del catastrofismo climático, la aplastante presión y censura sobre los científicos y el significativo número de caraduras que viven de ello, probablemente nos encontremos ante la mayor estafa de la Historia.
Sin embargo, no debemos olvidar que ante todo nos encontramos frente a una agenda de poder con la que el globalismo sueña alcanzar su distopía: una sociedad controlada, sin libertad ni prosperidad y sometida a todo tipo de prohibiciones y restricciones por miedo a un apocalipsis inventado. Mencken lo describió hace más de un siglo: «El único objetivo es mantener a la población asustada (y, por tanto, clamando por su salvación) amenazándola con una interminable serie de temores, casi todos imaginarios[28]». Amén.
FOR THE PAST FEW DECADES, IT HAS BEEN TRIED TO SCARE CHILDREN – AND THE REST OF US – INTO SELLING THE IDEA THAT WE ARE DESTROYING THE EARTH AND THAT THE PUBLIC HAS TO GIVE UP ITS FREEDOM TO BUREAUCRATS, GREEDY POLITICIANS AND THE POWERFUL TO SAVE THE PLANET.
La artificial controversia generada por la sobrerreacción del gobierno a unas palabras del presidente de Argentina ha opacado su mensaje de firme defensa de la libertad y desacomplejada crítica del socialismo, un soplo de aire fresco y un verdadero shock para nuestra inculta clase política.
Uno de los debates suscitados por el argentino ha girado alrededor de sus críticas a la justicia social. Algunos se han escandalizado, pero antes de criticarle o aplaudirle convendría definir qué es la justicia social, y aquí nos topamos con un serio obstáculo. En efecto, aunque el concepto clásico de justicia quedó definido por Ulpiano (y luego por Santo Tomás de Aquino) como «dar a cada uno lo que le corresponde», la justicia «social» nunca ha sido claramente definida, como censuraba Hayek. Por este motivo, sólo podemos analizarla por aproximación.
La justicia social como igualitarismo
La justicia social está muy relacionada con el igualitarismo, una ideología muy reciente. En efecto, la sociedad actual, dominada por la propaganda y la adulación de las masas consustanciales al sufragio universal, ha olvidado que la igualdad del hombre se circunscribe a su inalienable dignidad como ser humano y a la deseable igualdad de todos ante la ley. Toda igualdad que trascienda estos dos conceptos suele ir contra el orden natural de las cosas y ser injusta: prueba de ello es que debe ser impuesta por la fuerza.
En efecto, Dios no repartió sus talentos por igual, ni los atributos físicos, ni la salud, ni la inteligencia, ni la virtud, y los resultados diferentes que proceden de talentos diferentes sólo pueden ser calificados de justos. Es justo que el estudiante que dedique muchas horas al estudio saque mejor nota que uno que no lo hace, o que el estudiante inteligente y con mayor capacidad de concentración necesite menos horas que el que es menos dotado o adolece de atención dispersa. También resulta justo que el adulto trabajador y frugal obtenga unos resultados mejores que el zángano derrochador, o que el que arriesga su patrimonio para montar un negocio obtenga más recompensas económicas que el empleado, el directivo o el funcionario que valora la seguridad en el empleo y una jornada laboral corta.
También es justo que el Real Madrid haya ganado 14 (o 15) Copas de Europa y Novak Djokovic 24 Grand Slam, pero en el deporte, misteriosamente, nadie cuestiona la justicia del palmarés ni propone redistribuir los trofeos a otros equipos o jugadores, aunque la distribución de trofeos sea tan asimétrica como la de la riqueza (ley de Pareto).
Siendo un signo de los tiempos tener que explicar lo obvio, reitero que las diferencias en capacidades físicas, intelectuales o morales, y las diferentes circunstancias de cada uno, pertenecen al orden natural de las cosas. Pero es que, además, dichas diferencias son enriquecedoras, pues alientan a las personas «a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicación»[1], es decir, al servicio a los demás.
Naturalmente, en ciertas ocasiones la diferencia de resultados proviene de condiciones apriorísticas contrarias a la justicia, como veremos más adelante.
La justicia social como redistribución de la riqueza
Una concreción del igualitarismo es la corrección de la desigualdad económica mediante la redistribución de la riqueza, que se equipara a la justicia social e incluso a la justicia distributiva. Aquí tropezamos con varios escollos. Primero, tachar de injusta la desigualdad económica es algo que dista mucho de ser evidente[2]. Segundo, redistribuir la riqueza significa la redistribución coercitiva de la riqueza por parte del Estado, lo que implica una vulneración de la libertad y de la propiedad privada mediante el uso de la violencia, o sea, lo que antaño se denominaba robo.
Resulta patente que en las democracias actuales la redistribución de la riqueza tiene poco que ver con una actitud benéfica o virtuosa del Estado y mucho con la compra de votos por parte de los políticos, que empujan a las masas a la codicia de los bienes ajenos y a la envidia «de la que tan hábilmente abusan los agitadores de la lucha social»[3]. En este sentido, conviene constatar que el Estado de Bienestar no se ocupa primordialmente de los pobres o indigentes, una minoría cuyos votos cuentan poco, sino de la población en su conjunto, cuyos votos sí cuentan.
Por último, la redistribución coercitiva por parte del Estado ―bajo un disfraz altruista que oculta un espurio afán de poder― vulnera también los esenciales principios de solidaridad y de subsidiariedad, pilares básicos de un orden social justo y bueno.
El principio de solidaridad
El principio de solidaridad hace referencia al vínculo que nos une a los demás. El hombre no puede aislarse y encerrarse en sí mismo, pues ha nacido para la unión y la ayuda mutua. Nadie es una isla en medio del océano: todos caminamos juntos por la incierta travesía de la vida, necesitándonos mutuamente.
Esta dependencia mutua permite desarrollar la virtud de la caridad y de la generosidad y tiene la maravillosa característica de ser bidireccional, pues beneficia tanto al ayudado como al que ayuda (en palabras de Cristo, «hay más dicha en dar que en recibir»[4]). Sin embargo, por su propia naturaleza, la solidaridad está unida al don de la libertad. De este modo, cuando a través de unos impuestos que no son precisamente voluntarios el Estado suplanta al individuo y lo sustituye por una masa burocrática que no actúa bajo el impulso de la virtud sino como parte de un engranaje ciego e impersonal, la solidaridad queda destruida.
La acción redistributiva del Estado también produce un efecto de expulsión o de crowding out de la acción caritativa del individuo, pues quien ha pagado un 65% de su renta en todo tipo de impuestos directos e indirectos (porcentaje medio que paga el trabajador español cada año[5]) sentirá que ya ha ayudado suficiente a los demás.
El principio de subsidiariedad
La redistribución coercitiva de la riqueza por parte del Estado también vulnera el «gravísimo, inamovible e inmutable» principio de subsidiariedad[6], que establece que «una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de sus competencias». De ello se colige que no es legítimo que el Estado absorba y suplante al individuo o a la comunidad en aquellas actividades que éstos pueden llevar a cabo con su propio esfuerzo e industria.
Sin duda, toda sociedad civilizada tiene el deber de proteger a sus miembros más débiles (empezando por el nasciturus), pero el Estado no debe hacerlo con carácter universal (a todos los ciudadanos, lo necesiten o no), sino sólo a los más necesitados, y sólo con carácter suplente o subsidiario. Este matiz es crucial. Así, la actuación del Estado como ente protector debería reducirse a un papel limitado enfocado a aquellos a los que el individuo, la familia, la comunidad o la sociedad civil no alcancen a proteger con sus actos de solidaridad voluntaria.
Incluso cuando el Estado dota de una pensión a un individuo que podía haber ahorrado, vacía de contenido la virtud de la frugalidad, pero también de la generosidad y de la justicia, al obstaculizar que los hijos cuiden de sus padres mayores con reciprocidad: «Pan por pan, protección por protección, cuidado por cuidado, sacrificio por sacrificio»[7].
Desgraciadamente, la coartada de los servicios públicos ha permitido un crecimiento desorbitado y sin precedentes del tamaño del Estado. No debemos olvidar que lo que tomamos por normal dista mucho de serlo. En efecto, «la evidencia histórica indica que, desde la Antigüedad clásica hasta el siglo XX, la tributación directa regular en el mundo occidental (a diferencia de una emergencia) se consideraba ilegal excepto para los pueblos sometidos, hasta el extremo de que en la antigua Atenas los impuestos eran considerados un rasgo típico de la tiranía»[8].
Solidaridad y subsidiariedad están interrelacionadas. La subsidiaridad sin solidaridad corre el peligro de alimentar formas de individualismo egoísta que empobrecen a todos, comenzado por el propio sujeto, mientras que la solidaridad sin subsidiaridad puede degenerar fácilmente en ese asistencialismo tan dañino del Estado de Bienestar[9], generador de dependencias y servidumbres (que son su verdadero objetivo). Así, «al intervenir directamente y quitar responsabilidad a la sociedad, el Estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos»[10]. Sin duda, la concentración de funciones y tareas en el Estado «es la gran tara de nuestro tiempo»[11].
Finalmente, dar por sentado que la distribución espontánea de la renta es, por defecto, un error, un mal y una injusticia que el Estado debe corregir, contiene un mensaje subliminal enormemente destructivo, esto es, que todo aquello que no nos satisface, todo deseo insatisfecho, es un derecho conculcado, una injusticia de la que otros son culpables. Culpar automáticamente de nuestros males a otros es una cómoda tentación que nos aleja de la verdad, y pretender que tenemos derechos que pasan por violar los de los demás nos conduce a la barbarie.
La justicia social como bien común
Ni el igualitarismo ni la redistribución coercitiva de la riqueza por parte del Estado parecen responder a la definición clásica de justicia. Sin embargo, existe una equivalencia que, con todas sus limitaciones ―pues cae también en la indefinición del concepto― propone relacionar la justicia social con el bien común, y ésta merece una opinión mucho más positiva.
El bien común no significa comunidad de bienes ni colectivismo, como equivocadamente se cree, sino el «conjunto de condiciones sociales que permiten a los ciudadanos el desarrollo expedito y pleno de su propia perfección»[12]. Cada ser humano es «una obra a realizar»[13], «una lámpara creada por Dios para brillar y dar luz al mundo»[14], y las condiciones ambientales idóneas que le facilitan esa tarea de construcción de sí mismo se denominan bien común. En otras palabras, el bien común es el conjunto de principios, valores, instituciones, normas y estructuras que facilitan que cada individuo pueda realizarse plenamente y hacer florecer sus talentos, que no sólo le beneficiarán a él, sino también a los demás. Naturalmente, esto sólo podrá ocurrir si el individuo así lo elige libremente, es decir, si decide aceptar su papel en la Historia, minúsculo o enorme, pero siempre —y aquí reside la belleza de la individualidad— único e irrepetible.
Forma parte del bien común, en primer lugar, el respeto de los derechos y de la dignidad del ser humano partiendo del respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. No olvidemos que los derechos del ser humano son previos y están por encima de la existencia de cualquier Estado.
También es bien común la preservación de la paz, entendida no sólo como ausencia de guerra, sino como concordia entre los ciudadanos desde el respeto a las diferencias.
También forma parte del bien común la libertad en su sentido más amplio: libertad religiosa, libertad de opinión y de expresión, y libertad de mercado, puesto que el libre mercado es el instrumento más eficaz para colocar los recursos y responder eficazmente a las necesidades materiales de la sociedad[15]. En este sentido, como afirma el sacerdote y filósofo Martin Rhonheimer, un referente en ética económica, «la evidencia histórica es clara: durante los dos últimos siglos, la economía de libre mercado y la libertad de comercio han mejorado continuamente las condiciones de vida de todos los niveles sociales, siempre y en todas partes. Por el contrario, todo tipo de intervencionismo estatal, todo tipo de planificación económica y todo tipo de socialismo han deteriorado las condiciones de vida y el bienestar de todos los niveles sociales, siempre y en todas partes»[16].
Asimismo, forma parte del bien común la existencia y preservación de un marco jurídico estable y justo, de un Estado de Derecho sostenido sobre el imperio de la ley que obligue por igual a gobernantes y gobernados y que defienda el derecho natural a la propiedad privada, «que tiene un valor permanente»[17] y sin la cual no puede haber libertad ni progreso económico, no en balde los fenómenos de pobreza suelen estar ligados a los obstáculos a la misma[18].
La primera institución que conforma el bien común es la familia, formada por un padre y por una madre, en la que los hijos puedan crecer en un ambiente de amor, seguridad y estabilidad. Una sociedad que busque el bien común hará lo imposible por proteger a la familia. Un Estado que quiera dominar a sus súbditos hará lo posible por destruirla, pues se interpone entre él y el individuo.
El acceso a una educación independientemente de las condiciones económicas de la persona forma también parte integrante del bien común. Esto no implica que sea el Estado el que provea este servicio, realizado con mayor calidad y menor adoctrinamiento por el sector privado, sino que lo financie de modo subsidiario, es decir, sólo en aquellos casos en que la familia, la comunidad o la sociedad civil no alcancen a hacerlo. La educación tampoco debería ser un derecho independiente del resultado académico, sino dependiente del esfuerzo y del mérito. Obviamente, el bien común engloba también el acceso a unos servicios de salud básicos, de nuevo desde el respeto al principio de subsidiariedad.
Por último, debe subrayarse que el bien común también está conformado por una sociedad que fomente la virtud, la verdad, la responsabilidad, el compromiso y el sacrificio.
La ausencia del bien común genera pobreza material, pero también humana, pues tapona y obstaculiza el crecimiento y la fecundidad de la persona. Ésta no sólo tendrá dificultades para realizarse completamente, sino que no podrá comunicar sus talentos a los demás en el grado en que podría haberlo hecho de contar con un ambiente más propicio. El bien común, por tanto, es la tierra buena y la lluvia generosa que permiten que los individuos puedan florecer y dar el fruto que cada uno está llamado a dar, con sus diferentes características individuales, talentos y circunstancias.
Pobreza voluntaria e involuntaria
Si no se fomenta el bien común, se da una pobreza remediable y, por tanto, injusta. Pero existe también una pobreza irremediable que tiene que ver con la incertidumbre de la vida, con la falibilidad del ser humano y, sobre todo, con su naturaleza caída, pues la carencia de virtudes individuales convierte frecuentemente la pobreza en pobreza voluntaria.
«Manos perezosas generan pobreza; brazos diligentes, riqueza», escribió el sabio en el s. IV a. C[19]. Esta afirmación, hoy casi revolucionaria, habría sorprendido a pocos antes del advenimiento del igualitarismo en el s. XX. En efecto, la condición necesaria (pero no suficiente) de la prosperidad económica de los pueblos son las cualidades personales de sus miembros, esa constelación de virtudes al margen de las cuales «ningún sistema o estructura social puede resolver, como por arte de magia, el problema de la pobreza: laboriosidad, competencia, orden, honestidad, iniciativa, frugalidad, ahorro, espíritu de servicio; cumplimiento de la palabra empeñada, audacia; en suma, amor al trabajo bien hecho»[20]. Estas virtudes conforman la cultura de una sociedad y determinan en gran medida su nivel de progreso económico, que varía de región en región y de país en país, con resultados fácilmente constatables.
Por consiguiente, la pobreza relativa no puede ser calificada por regla general de injusta en una sociedad que respeta el bien común. Quizá por ello, el filósofo Julián Marías ―uno de los observadores más lúcidos de la realidad española del s. XX― disociaba pobreza de injusticia: «La pobreza puede coexistir con un estado satisfactorio de justicia, mientras que su eliminación puede dejar intactas muchas injusticias o incluso producirlas». Marías tildaba la justicia social de «falacia» y describía con humor una sociedad igualitarista como «una granja avícola bien administrada»[21].
¿Qué es injusticia social?
Dado que el difuso concepto de justicia social se identifica con demasiada frecuencia con el igualitarismo o la redistribución coercitiva de la riqueza por parte del Estado, contrarios ambos al bien común, podemos redefinir la injusticia social a la luz de éste.
Es injusticia social el ataque a la familia mediante el divorcio exprés o la perversa ideología de género, el aborto y la eutanasia.
Es injusticia social la persecución de la libertad de opinión, de expresión y religiosa, en particular, del cristianismo.
Es injusticia social poner trabas al libre mercado y al libre comercio.
Es injusticia social que se incentive vivir sin trabajar fomentando la holgazanería mediante paguitas y subsidios con cuantías parecidas a las de un salario.
Es injusticia social tener que pagar un nivel de impuestos abusivo que socava el derecho a la propiedad privada y sólo sirve para mantener un Estado elefantiásico que ocupa parcelas propias del individuo, de la familia y de la sociedad civil, apoyado en un «oneroso y opresivo sistema de control burocrático que esteriliza toda iniciativa y creatividad»[22].
Es injusticia social el grotesco número de regulaciones y normas liberticidas creadas por dicha burocracia, una verdadera dictadura legislativa que asfixia la actividad cotidiana de los ciudadanos y expone a éstos a todo tipo de sanciones injustas.
Es injusticia social que la tasa de desempleo medio en España desde 1978 hasta hoy haya sido del 17% (período que nuestra clase política denomina ridículamente el de mayor prosperidad de nuestra historia), y que hoy dos sueldos apenas puedan mantener una familia con dos hijos cuando una o dos generaciones atrás un sueldo bastaba para mantener una familia de cuatro hijos. La causa final está en el deterioro del bien común, el declive moral, el socialismo cultural y el Estado de Bienestar.
Es una injusticia social aberrante, en fin, que un gobierno se dedique constantemente a provocar la discordia y el enfrentamiento civil, a atizar el odio a quien piensa diferente y a dividir a la población para perpetuarse en el poder.
Podemos aspirar a una sociedad mejor.
[1] Catecismo de la Iglesia Católica n. 1937 [2]¿Es la desigualdad económica injusta? (I) – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es) [3] Quadragesimo anno n. 137, Pio XI. [4] Act. 20, 35 [5]El verdadero coste del Estado de Bienestar – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es) [6] Quadragesimo anno n. 79 (Pío XI) y Mater et Magistra n. 53 (Juan XXIII). [7] Carta pastoral por la Cuaresma, 1976, Juan Pablo II. [8] Propiedad y libertad, Richard Pipes, Turner 2002. [9] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia n. 351. [10] Centesimus annus n. 48 Juan Pablo II. [11] Solución Social, de Gustave Thibon, Aldaba, 1977 [12] Mater et Magistra n. 65; Catecismo de la Iglesia Católica n. 1906 [13] Centesimus Annus n. 39 [14] Vida y palabras de sabiduría de San Chárbel, de Hanna Skandar, Nueva Era, 2014. [15] Centesimus Annus n. 34 [16] The Common Good of Constitutional Democracy, M. Rhonheimer 2013, p. 480. [17] Mater et Magistra, n. 109, Juan XXIII [18] Centesimus Annus n. 6 [19] Prov. 10,4 [20] Discurso con Ocasión del 350 Aniversario de la Publicación de Galileo, Juan Pablo II, 1983 [21] La justicia social y otras justicias, Julián Marías, Austral 1979. [22] Centesimus annus n. 25
La prensa suele describir las guerras culturales como ataques lanzados por conservadores que se resisten al cambio cultural. The Guardian, por ejemplo, describe las guerras culturales como «temas de cuña» que son «conjurados» por los conservadores en un vano intento de dictar opiniones a los votantes, pero que sólo acaban «volviendo a los votantes jóvenes hacia la izquierda en los países occidentales». En 2004, una conferencia interdisciplinar celebrada en Virginia se reunió para debatir el tema «Contrarrestar la política del Kulturkampf mediante la crítica y la pedagogía de la justicia», un tema que refleja la idea de que las personas que se oponen a la política progresista simplemente intentan convertirlo todo en una guerra cultural por alguna razón inexplicable.
Los liberales suelen decir que no tienen ni idea de por qué los conservadores quieren librar guerras culturales. Dicen estar desconcertados. A 2021 informe sobre las guerras culturales en el Reino Unido afirmaba que muy poca gente está interesada en «la supuesta guerra cultural del Reino Unido» y que es una guerra que sólo se libra «en los medios de comunicación y en las redes sociales, no en la vida real».
En «Kulturkampf!», Murray Rothbard, escribiendo en 1992, no se deja intimidar por tales afirmaciones de que la guerra cultural es mucho ruido y pocas nueces. Rothbard sostiene que «la guerra cultural tiene que librarse con uñas y dientes, centímetro a centímetro, metro a metro. Tenemos que recuperar la cultura, y de eso trata la nueva kulturkampf».
Rothbard subraya un punto importante: que la guerra cultural no es un intento de los conservadores de defender la vieja cultura, cuya derrota se observa ceremonialmente con medidas como la retirada de estatuas, el cambio de nombre de edificios y calles, e incluso el cambio de nombre de las ciudades. En Canadá se buscan nuevos nombres para provincias enteras con el fin de despojar al país de su herencia colonial.
Las guerras culturales de las que ahora se quejan los liberales no son guerras para resistir la marcha del tiempo, ni siquiera son guerras defensivas para evitar que se destruya la cultura occidental; son un intento de los conservadores de contraatacar a la nueva cultura. La referencia de Rothbard a recuperar la cultura significa una rebelión contra aquellos que ya han logrado destruir la vieja cultura y que ahora esperan que todos se sumen a la nueva cultura que ellos han introducido. Rothbard explica:
Después de haber cabalgado y capturado nuestra cultura, después de veintitantos años (¡por lo menos!) de su conquista cultural de América procediendo casi sin oposición, después de completar su exitosa «larga marcha a través de nuestras instituciones» gramsciana (nota: muy venerado estalinista italiano de los 1920), los liberales estaban casi listos para sentarse y tratarnos como su provincia conquistada. Cuando, de repente, algunos de nosotros, provincianos asediados, empezamos a contraatacar.
Los que sostienen que «ambos bandos» deberían buscar formas de poner fin a las guerras culturales y encontrar un objetivo común no se han dado cuenta de que la revolución ha terminado. Ya estaba prácticamente acabada cuando Rothbard escribió sobre la lucha en 1992. Si bien es cierto en un sentido abstracto que «el catalizador de una guerra cultural es la presión ejercida por un grupo sobre otro para que adopte su forma de pensar y actuar» —o, como el New York Timesdescribe es importante señalar que no se trata de una guerra entre dos bandos que intentan dominar culturalmente sus valores. Se trata más bien de una rebelión de personas cuya cultura ha sido borrada y que pretenden reafirmar su derecho a vivir de acuerdo con sus propios valores.
Las guerras culturales están por todas partes en Occidente y se extienden a cualquier lugar donde se encuentre la cultura occidental, incluida Sudáfrica. En 2020, cuando los canadienses cancelaron a uno de sus propios padres fundadores, Sir John A. Macdonald, Bruce Pardy observó que «la revolución ya se ha completado» y que quienes se oponen a la revolución cultural en realidad están atacando la nueva cultura, no defendiendo la antigua:
Quienes desean preservar el nombre y el legado de Macdonald pueden creer que pueden defender la tradición y los valores canadienses, pero puede que lleguen demasiado tarde. Roma no puede protegerse de los visigodos una vez que los visigodos gobiernan el lugar. Los no woke ya no protegen la vieja cultura, sino que atacan la nueva. En la escuela de leyes, yo soy el bárbaro, no al revés. Después de todo, fui una de las tres únicas personas que votaron en contra de la moción de Macdonald.
Poner fin a la guerra cultural no significaría volver a un terreno común basado en valores constitucionales, como suponen muchos que apoyan a «ambos bandos». Significaría aceptar el actual statu quo impuesto por quienes odian todo lo relacionado con la cultura occidental. Cuando los liberales se refieren ahora a «nuestros valores compartidos», no piensan en la Constitución ni en las libertades civiles. Nuestros supuestos valores compartidos son ahora los valores de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Aquellos que no cumplen con esta nueva y valiente cultura DEI son considerados, como escribe Pardy, los bárbaros.
Rothbard también destaca el papel que ha desempeñado el Estado en la derrota de la vieja cultura y en la imposición de esta valiente nueva cultura. Las guerras culturales nunca han sido simplemente una contienda entre la vieja y la nueva cultura, sino más bien la destrucción por los estatistas de la vieja cultura. Los estatistas que creen tener una cultura mejor, una cultura ideal, han tratado de imponer su visión a todos los demás. Como dice Rothbard: «Los liberales han utilizado masivamente el gobierno para apoderarse de nuestra cultura». Esta toma de control no consistió en una evolución y un cambio cultural orgánicos, como intentan persuadirnos los «descolonizadores», ni en «incluir» a los marginados, como insisten los comisarios de la DEI, sino que consistió en ejercer el poder estatal para capturar y destruir la cultura occidental.
Rothbard da varios ejemplos para fundamentar su argumento, de los que merece la pena destacar sus comentarios sobre la victimología: «El gobierno ha sido utilizado para crear un conjunto falso de ‘derechos’ para cada grupo víctima designado bajo el sol, para ser utilizado para dominar y explotar al resto de nosotros para el beneficio especial de estos grupos mimados.» La victimología está alimentada por el aparato de derechos civiles. En los últimos meses, el marco de los derechos civiles se ha utilizado para conferir derechos a nuevos grupos de víctimas, incluido el derecho de los atletas transgénero a competir en deportes femeninos y el derecho de los judíos a estar protegidos por la Ley de Vigilancia del Antisemitismo. No existe un límite lógico al creciente alcance de la victimología.
Así que Rothbard tiene razón al instarnos a no conformarnos con este nuevo statu quo, sino a rebelarnos contra la valiente nueva cultura: «¡Sí, sí, podridos liberales hipócritas, es una guerra cultural! Y ya era hora».
Caption: La Organización Mundial de la Salud (OMS) no es electa, no tiene legitimidad democrática, no rinde cuentas a nadie y carece de mecanismos de control para restringir su alcance. Tras los espantosos fracasos de la OMS durante la epidemia de covid 19, la respuesta no es dar más poder a la organización, sino desentenderse de ella por completo. En la foto: El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus (izquierda), comparte un momento con el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, en Pekín el 28 de enero de 2020. (Fotografía de Naohiko Hatta, Pool/Getty Images).
La mayoría de los países no han iniciado ningún debate público crítico sobre cómo se abordó el covid-19. Los gobiernos responsables de una respuesta escandalosamente chapucera al virus no han rendido cuentas. La China comunista, a pesar de haber desencadenado el virus en el mundo mintiendo deliberadamente sobre su transmisibilidad entre humanos, no ha sufrido ni una sola consecuencia negativa. Tampoco se ha hecho nada con respecto al doble papel desempeñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que repitió la propaganda del Partido Comunista Chino sobre el virus, incluso después de haber sido informada por escrito desde el principio por Taiwán de que el virus era altamente transmisible.
La OMS, todavía dirigida por el supuestamente corrupto (aquí y aquí) Tedros Adhanom Ghebreyesus, encubrió a China, y repetidamente elogió a China por, en efecto, haber asesinado a más de siete millones de personas en todo el mundo, incluyendo más de un millón sólo en los EEUU.
Nadie ha pedido cuentas ni por la forma en que China gestionó el virus, retirando equipos de protección para tener suficientes para sí misma; ganó miles de millones exportando equipos de protección defectuosos «inútiles» (aquí y aquí), por enviar a sus ciudadanos al extranjero para infectar al mundo mientras cerraba sus propias fronteras e intentaba aislar Wuhan, donde, en un laboratorio, parece que comenzó el virus. China impuso cierres, literalmente: prohibió físicamente a 25 millones de sus propios ciudadanos salir de sus apartamentos. Algunos de los que fueron encerrados desde el exterior murieron quemados en un incendio; otros, incluidos los científicos que intentaron advertir sobre la letalidad del virus, o mencionaron el papel de China en la propagación del virus, o expresaron cualquier escepticismo sobre las curas, fueron detenidos, silenciados o «desaparecieron«.
Los mismos gobiernos y organizaciones que mintieron y encubrieron cómo se gestionó mal el covid-19 están ahora ultimando las negociaciones sobre las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional (RSI) de la OMS y el nuevo Tratado sobre Pandemias que, en conjunto, otorgarán al director general de la OMS un poder sin precedentes sobre la salud pública mundial.
En la actualidad -al menos hasta que la Asamblea Mundial de la Salud, la organización matriz de la OMS, se reúna en Ginebra del 27 de mayo al 1 de junio-, la OMS puede declarar una emergencia de salud pública de importancia internacional, pero ahora las recomendaciones de la organización no son vinculantes. Hasta aquí, todo bien.
Las enmiendas propuestas al RSI, sin embargo, otorgan al director general de la OMS la autoridad para declarar no sólo una emergencia de salud pública internacional real, sino potencial, y establecer recomendaciones vinculantes sobre cómo abordarla, tanto si los Estados individuales están de acuerdo con él como si no.
Esto significa que la OMS podrá declarar lo que considere, una emergencia sanitaria real o potencial y ordenar encierros, reconocimientos médicos, exigir la vacunación u otras medidas profilácticas, poner a las personas bajo observación de salud pública, aplicar cuarentenas u otras medidas sanitarias.
Además, el RSI adoptará el uso mundial de pasaportes digitales de vacunación. Ya en junio de 2023, la Unión Europea y la OMS anunciaron «una asociación digital a largo plazo para ofrecer una mejor salud para todos».
Esta asociación trabajará para desarrollar técnicamente el sistema de la OMS con un enfoque por etapas para cubrir casos de uso adicionales, que pueden incluir, por ejemplo, la digitalización del Certificado Internacional de Vacunación o Profilaxis. La ampliación de estas soluciones digitales será esencial para mejorar la salud de los ciudadanos de todo el mundo.
La enmienda propuesta al RSI garantizará un «intercambio digital mundial de información sanitaria» en el marco de la OMS.
Peor aún, en el RSI enmendado no se permitirá ninguna crítica al nuevo régimen de la OMS y a sus decisiones de declarar pandemias potenciales o reales, bloqueos y tratamientos, incluidas las vacunas:
La OMS colaborará con los Estados Partes y les prestará asistencia inmediata, en particular a los países en desarrollo que lo soliciten, para contrarrestar la difusión de información falsa y poco fiable sobre eventos de salud pública, medidas y actividades preventivas y antiepidémicas, en los medios de comunicación, las redes sociales y otras formas de difusión de esa información.
En otras palabras, las mentiras, ofuscaciones y encubrimientos gubernamentales que tanto dominaron la última pandemia se normalizarán, y toda crítica quedará proscrita.
El mes pasado, Alemania se despertó con la revelación de que las autoridades sanitarias del país habían mentido sobre el covid. Documentos recién publicados, obtenidos por periodistas de investigación tras una batalla judicial de dos años, mostraban que la autoridad de salud pública alemana, también conocida como Instituto Robert Koch (RKI), aconsejó al gobierno alemán que la gripe suponía un riesgo mayor que el covid, que las mascarillas serían inútiles y que los encierros eran más peligrosos que el virus y podían provocar un aumento de la mortalidad infantil. Ninguna de estas preocupaciones se abordó en la práctica. En su lugar, el gobierno alemán -como la mayoría de los demás gobiernos- optó por medidas draconianas y totalitarias inspiradas en China.
Además, las preocupaciones del RKI nunca se comunicaron a la opinión pública alemana.
El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus (que no es médico) ya ha fustigado a los detractores de las enmiendas previstas y del nuevo Tratado Pandémico calificándolos de teóricos de la conspiración que difunden «noticias falsas, mentiras y teorías conspirativas».
La toma de poder no sólo otorgará a la corrupta OMS poderes sin precedentes, sino que también beneficiará a los intereses especiales que controlan de hecho la OMS, principalmente la China comunista.
Gebreyesus es un viejo amigo de China, que se aseguró el puesto de director general después de que Pekín respaldara su candidatura, por encima de las rotundas objeciones de Ghana y Etiopía.
Gebreyesus, exministro de Asuntos Exteriores y de Sanidad de Etiopía, acusado en 2017 de ser «totalmente cómplice del terrible sufrimiento» causado por tres epidemias de cólera en Sudán y Etiopía, utilizó su papel en la OMS para ayudar a la campaña mundial de China por el dominio económico. Incluso nombró al aliado de Pekín, el dictador zimbabuense Robert Mugabe, «embajador de buena voluntad» de la OMS. Gebreyesus pagó aún más su deuda con Pekín cuando comenzó la pandemia del covid-19. No cuestionó la desinformación china sobre el brote, retrasó la declaración de emergencia internacional y protegió la economía china disuadiendo a los gobiernos de introducir controles de viaje. «Esto», escribió el Sunday Times, «permitió que el virus se extendiera por todo el mundo en las cruciales primeras semanas».
La OMS no es elegida, no tiene legitimidad democrática, no rinde cuentas a nadie y no dispone de mecanismos de control para restringir su alcance. Tras los horribles fracasos de la OMS durante el covid-19, la respuesta no es dar más poder a la organización, sino desentenderse de ella por completo.
Los propósitos antiliberales de la OMS de silenciar toda disidencia y definirla como «desinformación» representan una corrupción tanto de la ciencia como de la libertad de expresión, un resultado que no es de extrañar dada la enorme influencia que China ejerce evidentemente sobre el organismo y los Estados miembros de la ONU. No hay más que ver la buena disposición con la que gobiernos occidentales ostensiblemente liberales aplicaron medidas autoritarias del Partido Comunista Chino.
Una vez aprobados los nuevos instrumentos jurídicos, no habrá nada que impida a la OMS tomar decisiones descabelladas basadas en su corrupta visión de la ciencia. Una de esas visiones, totalitaria en su mentalidad, es que hay una única ciencia verdadera, aparentemente la de la OMS, y no puede haber discusión sobre ella. «Somos los dueños de la ciencia y creemos que el mundo debe conocerla», declaró Melissa Fleming, secretaria general adjunta de Comunicaciones Globales de la ONU, en la reunión del Foro Económico Mundial de Davos de 2022. También reveló que las plataformas de medios sociales ya «saben» que la ONU «es dueña» de la ciencia:
Por ejemplo, si buscas cambio climático en Google, en la parte superior de la búsqueda encontrarás todo tipo de recursos de la ONU. Iniciamos esta asociación cuando nos sorprendió ver que, al buscar cambio climático en Google, obteníamos información increíblemente distorsionada en la parte superior. Así que nos estamos volviendo mucho más proactivos.
Dado que la ONU afirma que «posee la ciencia», ahora está lavando el cerebro al público para que crea que el «cambio climático» amenaza la salud mundial. Este punto de vista hace que sea probable que un día te encuentres en un encierro ordenado por la OMS para mitigar los efectos de la «crisis climática», junto con límites sobre a dónde vas, cómo puedes llegar allí, lo que haces y lo que puedes poseer.
La OMS informó en un comunicado de prensa el 22 de marzo sobre su nuevo «conjunto de herramientas que capacitan a los profesionales de la salud para hacer frente al cambio climático»:
El cambio climático representa uno de los retos sanitarios mundiales más importantes y ya está afectando negativamente a comunidades de todo el mundo. Comunicar los riesgos sanitarios del cambio climático y los beneficios para la salud de las soluciones climáticas es necesario y útil…
El cambio climático afecta a la salud a través de diversas vías, como los fenómenos meteorológicos extremos, la contaminación atmosférica, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y la propagación de enfermedades infecciosas. Las olas de calor, los cambios en los patrones climáticos y la contaminación atmosférica contribuyen a una serie de efectos adversos para la salud, como enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias, problemas de salud mental y desnutrición. Además, los sistemas sanitarios se enfrentan a una presión cada vez mayor por los problemas relacionados con el clima, lo que aumenta la urgencia de actuar…
Al capacitar al personal sanitario y asistencial para comunicar sobre el cambio climático y la salud, se pretende impulsar la acción colectiva para mitigar el cambio climático, aumentar la resiliencia y salvaguardar la salud pública.
Evidentemente, la ONU y la OMS quieren un control ilimitado. Si los gobiernos nacionales no les ponen freno ahora mismo negándose a aprobar el nuevo Tratado sobre Pandemias y las enmiendas propuestas al Reglamento Sanitario Internacional, tendrán un control ilimitado, y seremos nosotros quienes se lo habremos dado.
Si, se acabaron los grupos y llega ya lo fuerte, la fase final por eliminatorias, aquí ya no vale especular, o ganas o te vas a casa y punto pelota, no va mas. Mientras, nos han dado dos días sin fútbol que yo he aprovechado para mis rollos y ahora retomamos el tema.
La fase de grupos no ha presentado grandes sorpresas, normal, en realidad lo han puesto a huevo con eso de que también clasifiquen los cuatro mejores terceros, o lo que es lo mismo, que tienes que ser muy malo para no clasificarte, y claro, las favoritas están todas, vamos a ver los grupos con un pequeño comentario. El link lleva a la información final del grupo (resultados y clasificación):
GRUPO A.- Alemanía pasa como primera de grupo, practicamente se ha paseado, solo las pasó mal en el último partido, ante Suiza, donde empataron. No se jugaban nada, ya estaban clasificados, y todo lo demás normal, incluso la eliminación de Escocia, una selección con un fútbol muy arcaico y que, además, no se como se las arreglan, nunca jamás, salvo error memorístico por mi parte, fue capaz de superar una fase de grupos, ni en Eurocopas ni en Mundiales y eso que clasificarse, lo que es clasificarse para las fases finales de los campeonatos, se han clasificado muchas veces, una vez en el campeonato, no dan pie con bola. También queda eliminada Hungria, no ha logrado ser uno de los cuatro mejores terceros.
GRUPO B.- El grupo de los mios y además, un grupo fuerte, con una sola selección que sobre el papel era la mas débil y que podía ser presa fácil para el resto, pero no, Albanía quedó última si, pero dió guerra y provocó la eliminación de Croacia que tampoco ha logrado ser uno de los cuatro mejores terceros. España, y me da corte decirlo porque claro, son los mios, lo mejor del campeonato hasta ahora, yo no lo esperaba, he conocido a la mejor selección española de la historia, la que ganó de forma seguida Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012, y aquellos jugadores me parecen una generación dificilmente repetible, desde luego, estos jugadores son muy buenos, pero, al menos para mi, lejos de la calidad que tenían aquellos monstruos, pero el caso es que es la única selección que ha dominado claramente sus partidos, jugando muy bien y lástima esa falta de gol, porque con las oportunidades que generan, podían ganar los partidos de forma contundente, sin embargo, solo frente a Croacia el marcador reflejó lo ocurrido. Italia, como siempre, compite, podrá jugar mal, pero compite y nunca te puedes fiar, Croacia ha tenido un triste final para una generación de jugadores fantástica.
GRUPO C.- El grupo de una de las dos grandes favoritas, Inglaterra, y que está decepcionando a tope. Tiene grandes jugadores, pero el juego colectivo …, yo no le veo la menor creatividad en el centro del campo, es casi la Inglaterra de siempre, sin usar el centro, balones tratando de llegar rápido a los delanteros para que estos se encarguen, ya no usan el «patadón p’alante», como sigue haciendo Escocia y las otras selecciones británicas, ausentes en el campeonato, lo intentan jugando, pero no saben crear y mira que tienen jugadores talentosos, asimismo, el portero deja (de siempre además) bastante que desear, así como el sistema defensivo, aun así, primeros de grupo que era lo normal, el resto lo esperado, menos la quizás única medio sorpresa, el que se haya metido Eslovenia como uno de los mejores terceros.
GRUPO D.- El grupo de otra de las favoritas, Francia y donde se ha producido un poco de sorpresa, ya que Austria, sorprendentemente, pasa como lider del grupo, dejando a Francia, que a mi me está decepcionando un montón, para el segundo lugar, Holanda (a mi eso de los Paises Bajos … y como no es delito, yo lo digo como a mi me sale de los cojones ¡¡he dicho!!!) pasa como una de las mejores terceras y este puesto se le suponía a Austria, pero no ha sido así y queda fuera, lo normal, Polonia, que diferencia con aquella Polonia de finales de los 70s y principio de los 80s, pero esta es una selección en horas bajas, de segundo nivel. No, no me voy a meter en el tema M’Bappé, solo diré que NO estoy de acuerdo con el, naturalmente.
GRUPO E.- Un grupo en el que había una selección muy por encima de las otras tres, Bélgica y que, sin embargo, no lo ha demostrado, hasta el punto que, seguramente todos hubieramos apostado fijo a que quedaban primeros de grupo sin bajar del autobús y … se han visto superados por Rumania que es quien ha ocupado la plaza. Un grupo tremendo al final, las selecciones son, menos Bélgica, de segunda fila en cuando a fútbol se refiere, pero como se observa, es un grupo en el que han empatado todos a puntos y se ha tenido que decidir por coeficientes y rollos de esos. Total, que al final hasta se ha clasificado la tercera del grupo, Eslovaquia
GRUPO F.- Aquí todo se ha desarrolado casi con normalidad, la única medio sorpresa, la clasificación como tercera de Georgia, una selección que, en fases previas, ha recibido goleadas escándalosas, pero aquí han competido, su juego es de lo mas rudimentario, pero eso si, tienen un contragolpe mortífero, son balas. Los dos primeros puestos, lo mas normal, lo esperado, Portugal primera y Turquía segunda, si, sobre el papel, esta sería la clasificación normal, salvo, como ya he dicho, que se haya metido Georgia, yo esperaba mas de Chequia, por lo menos, que superara a Georgia.
Y LLEGAN LOS OCTAVOS.- Como digo, esto ya es serio, por sistema de k.o. o ganas o te vas, no hay otra, estos son los partidos:
Octavos de Final de la Eurocopa 2024 – Partidos y resultados
Para empezar hoy Sábado, dos buenos, SUIZA – ITALIA y ALEMANIA – DINAMARCA, para mi son favoritos Italia y Alemania, aunque Italia mas bien por nombre e historia y porque es Italia, lo dicho, muy competitivos, siempre se las arreglan para sobrevivir, o casi siempre, aunque en lo visto, a mi me ha gustado mas Suiza, Alemania pues … es que Alemania también es de las que siempre es favorita y, desde luego, me parece mucho mas fuerte que Dinamarca, pero estos últimos son maestros en dar golpes sorpresa, veremos.
También tenemos la Copa de América de Naciones, desgraciadamente, en España no se da en canales normales, solo se puede ver pagando, por eso no lo estoy siguiendo, salvo enterarme de los resultados, una lástima, yo me hubiera visto los dos campeonatos enteros, así soy de vicioso con el fútbol, eso si, no soy un violento ultra, de descerebrados paso.
De todas formas, puedo dejar una reseña, en este enlace se pueden ver los grupos y desde ahí, se puede acceder al resto de la información del campeonato, dos enlaces, para español y para inglés:
La política de motosierra de Javier Milei ha sido sin duda uno de los temas de debate más interesantes e importantes de la política mundial. Argentina ha tomado importantes medidas desde que Milei asumió la presidencia para revertir la trágica situación económica que atravesaba el país. Quizás una de las medidas más importantes sean los ajustes y recortes en el Estado, la coloquialmente llamada «política de la motosierra».
Dos meses después de que Milei asumiera la presidencia, se habían eliminado nueve mil puestos de trabajo estatales, y a finales de marzo se habían ordenado quince mil despidos. Además, cuando Javier Milei habló en el IEFA Latam Forum, mencionó que setenta mil contratos de empleados públicos iban a ser cancelados. También mencionó que se eliminaron doscientos mil programas sociales y obras públicas.
No en vano, el Estado no sólo no se ha hundido, sino que ha experimentado su tercer superávit fiscal consecutivo, demostrando inequívocamente al mundo que las excesivas burocracias estatales no hacen más que perjudicar. No hay necesidad de un gigantesco aparato estatal que dirija todos los aspectos de nuestras vidas. No sólo es inútil, sino que tiene graves repercusiones morales y económicas.
Es bastante correcto, como dicen los opositores de la tendencia al totalitarismo, que los burócratas sean libres de decidir según su propio criterio cuestiones de vital importancia para la vida del ciudadano individual. Es cierto que los funcionarios ya no son servidores de los ciudadanos, sino amos y tiranos irresponsables y arbitrarios. . . . También es cierto que la burocracia está imbuida de un odio implacable hacia los negocios privados y la libre empresa. Pero los partidarios del sistema consideran precisamente éste el rasgo más loable de su actitud. Lejos de avergonzarse de su política antiempresarial, están orgullosos de ella. Aspiran al control total de las empresas por parte del gobierno y ven en todo empresario que quiera eludir este control a un enemigo público.
El aumento constante del tamaño del gobierno y la burocracia ha sido una tendencia triste y terrible en todo el mundo desde los años 30, y los trámites burocráticos representan una gran carga de tiempo, esfuerzo y dinero para las empresas potenciales. Los datos de laOficina de Estadísticas Laborales de EEUUmuestran que alrededor del 20% de las nuevas empresas fracasan durante el primer año, y el 45% fracasan durante los primeros cinco años (en los Estados Unidos).
Y si esas son las cifras de éxito de las nuevas empresas en una economía enorme y comparativamente próspera, sólo podemos imaginar la dificultad de convertirse en empresario en naciones plagadas de constantes crisis económicas y gigantescas burocracias.
Iberoamérica es un excelente ejemplo de una región afectada negativamente por los efectos de los procesos burocráticos. El Centro Latinoamericano de la Red Atlas, junto con el Centro Adam Smith para la Libertad Económica de la Universidad Internacional de Florida, elaboró la tercera edición del Índice de Burocracia en Iberoamérica 2023, que abarca diecisiete países. Se trata de un índice que calcula el número de horas que los trámites burocráticos exigen a las pequeñas empresas: las horas necesarias para poner en marcha un negocio hasta su lanzamiento operativo y las requeridas para mantener el negocio legal y formalmente operativo.
El Índice de Burocracia de Puesta en Marcha arroja una media de 2.666 horas, lo que significa que para poner en marcha una empresa se necesitaría el equivalente a 111 días continuos o 154 días laborables. Y el Índice de Burocracia para Operaciones arroja una media de 902 horas al año, equivalentes a 38 días continuos o 113 días laborables, lo que supone el 43% del tiempo de trabajo de un trabajador dedicado exclusivamente al cumplimiento burocrático. Ambos presentan una elevada dispersión, lo que significa que hay una diferencia considerable entre el más alto y el más bajo, por lo que merece la pena analizar cada país caso por caso.
Si tomamos el caso de Bolivia, podemos ver en el informe regional de Libera Bolivia que iniciar un negocio requiere un mínimo de 528 horas (22 días) distribuidas en 12 trámites y 10 entidades gubernamentales diferentes, y ese número sigue aumentando para trámites específicos. En el caso de las empresas dedicadas al cultivo agrícola, los trámites específicos ante la autoridad sanitaria requieren 2.880 horas (120 días) adicionales a los trámites generales de puesta en marcha. Así que, dependiendo del tipo de empresa, puede ir desde 528 horas hasta 3.072 horas. Y la duración total de los trámites operativos, tomando la media ponderada según la importancia de cada sector en la economía, en Bolivia es de 1.239 horas anuales.
Cuando semejante carga recae sobre las espaldas de los empresarios, no es de extrañar que surjan canales informales e ilegales y que prospere la corrupción. En 2022, el 83,7 por ciento de la población ocupada de Bolivia pertenecía al sector informal, y Bolivia ocupaba el puesto 126 de 180 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2022. La verdad es que un entorno tan sobrecargado de trámites legales y burocráticos crea una situación en la que la única manera de poder hacer negocios y ganarse la vida es a través de canales clandestinos, un entorno plagado de peligros, corrupción, falta de protección de la propiedad y persecución gubernamental constante.
La simplificación y reducción de la burocracia es fundamental para el desarrollo de cualquier economía, no sólo para promover la eficiencia sino para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de cada nación a través de más oportunidades de empleo. ¿Cuánto podría hacer la gente con el tiempo y el dinero perdidos en la maquinaria burocrática? Uno sólo puede imaginar un mundo tan próspero.
Uno espera que el resto del mundo tome como ejemplo la política de motosierra de Javier Milei y corte las infinitas barreras del gobierno, permitiendo la prosperidad y la riqueza.
– VISUAL ACUITY:FIND OUT WHICH OF THESE TWO OFFICIALS IS PERMANENT AND WHICH IS INTERIM.
Heme aquí de nuevo, me he comido jornadas, pero bueno, ya dije por ahí hace tiempo que regularidad yo no puedo ofrecer, sobre todo cuando se juntan varios temas de salud mas o menos al mismo tiempo, con consultas y análiticas y además, con temas dentales.
Bueno, al menos ya tengo otra vez dientes 🤣
Y ahora ya entramos en lo serio (bueno, lo de los dientes también es en serio y lo demás), estamos ya terminando los grupos y hasta ahora, en mi opinión, está siendo un campeonato aseadito, con partidos entretenidos, pero tampoco nada del otro mundo, creo imposible que este campeonato esté entre los tres mejores de los disputados hasta ahora. Está bien, pero nada del otro mundo, al menos para mi y además, solo Alemania y España han demostrado una superioridad clara sobre el resto, esto hasta ahora claro.
Llama mucho la atención la cantidad de fallos groseros ante la opción de gol, llegando a ver balones a un palmo o poco mas de la línea de gol, un montón de piernas por medio y no ser capaz de introducirlo, o también los goles en propia meta, a mi me da que en pocos campeonatos se han visto tantos, así como los despistes defensivos claros y que no ha habido grandes sorpresas, aunque en esta edición, al clasificarse también los cuatro mejores terceros de cada grupo, el pasar a octavos a estado mas bien baratito y de hecho van a entrar selecciones que en otras ocasiones no habrían contado para ello nunca, pero en este caso es así, sin ir mas lejos, Albania, el rival de hoy para España, tiene opciones si gana y no sería de extrañar, ya que España, haga lo que haga, va a pasar como primera de grupo y se puede dejar llevar.
Estos son solo algunos de los partidos que se han jugado hasta ahora en la UEFA Euro 2024 (resumenes en inglés):
En el enfrentamiento entre Países Bajos y Francia, que tuvo lugar en el Red Bull Arena Leipzig, el resultado fue un empate 0-0. Puedes ver los momentos destacados del partido aquí .
Georgia y la República Checa empataron 1-1 en el partido disputado en el Volksparkstadion. Puedes ver los momentos destacados del partido aquí.
En el encuentro entre Turquía y Portugal, jugado en el Signal Iduna Park, Portugal ganó por 3-0. Puedes ver los momentos destacados del partido aquí .
Bélgica venció a Rumania por 2-0 en el partido disputado en el RheinEnergieStadion. Puedes ver los momentos destacados del partido aquí.
En el enfrentamiento entre Suiza y Alemania, que tuvo lugar en el Deutsche Bank Park, el resultado fue un empate 1-1. Puedes ver los momentos destacados del partido aquí .
En el partido entre Escocia y Hungría, jugado en el MHPArena, Hungría ganó por 1-0. Puedes ver los momentos destacados del partido aquí .
Llamo la atención sobre lo de Italia, es el actual campeón, ¡Y ES ITALIA!, pues bien, si hoy pierde puede quedar eliminado, hala, a las primeras de cambio y lo que me parece tremendo es lo de Escocia, no hay manera, ni en eurocopas ni en mundiales, de que pasen de la fase de grupos, siempre, siempre, siempre se quedan ahí. Por lo demás, en octavos, casi seguro que van a estar todos los que esperamos, así están a día de hoy, los grupos, obviamente, el grupo de Alemania terminó ayer, quedando eliminada, como ya he indicado, Escocia, vamos a ver si Hungria resulta ser uno de los cuatro mejores terceros (esto está en español): https://www.marca.com/futbol/eurocopa/calendario/grupo-a.html
I AM STILL NOT SURE IF THE FOUL WAS OUTSIDE OR INSIDE THE AREA. LET’S WAIT TO SEE THE SLOW MOTION REPLAY.
La Policía apunta a los socios de Gobierno de CPM durante la campaña electoral del 28-M, en la que el 25% del voto correspondió a la solicitud de votos por correo
El PSOE de Melilla pudo ocultar información relativa a la trama de compra de votos de Melilla. Esta es la conclusión a la que llega la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional en uno de sus informes recogidos en el sumario de la operación Santiago-Rusadirm. Los investigadores apuntan por primera vez en su investigación a la formación que hasta el 2023 estuvo al frente del Gobierno de la ciudad en coalición con CPM, cuyos miembros han sido señalados por las autoridades como parte de una presunta organización criminal liderada por el expresidente Mustafá Aberchán.
En un informe redactado por la Brigada Provincial de Policía Judicial y la UDEF, al que ha tenido acceso Vozpópuli, se muestra una campaña dirigida por el PSOE de Melilla que bajo el lema «No vendas tu voto» apelaba a no incurrir en este tipo de actuaciones ilícitas. Junto a este eslogan, los socialistas publicaron en sus redes sociales una pintoresca imagen de una persona esposada, una forma de informar de que aquellos a que comentan una infracción relacionada los trámites establecidos para el voto por correo pueden enfrentarse a hasta tres años de cárcel. El mensaje difundido en plena campaña por las elecciones del 28 de mayo, con la sombra de la compra de votos por correo sobrevolando los comicios autonómicos, pone sobre aviso a los agentes sobre el presunto conocimiento de los socialistas de la comisión de dichas prácticas ilícitas. Según se recoge en el informe, los investigadores entienden que «responsables sin determinar del PSOE de Melilla disponen de información de la comisión de ilícitos penales».
Asimismo, señalan que al no constar que se haya efectuado algún tipo de denuncia ante las autoridades sobre este asunto, procede indagar para determinar si ha habido alguna denuncia o averiguar de qué información se dispone desde el partido. Esta es la primera vez que la investigación por la desviación de seis millones de euros en contratos menores para la compra de votos en Melilla saca a la palestra al PSOE de Gloria Rojas, quien comunicó su dimisión al frente de la Secretaría General del partido el pasado mes de febrero.
Fajos de billetes de 50 euros para la compra de votos en Melilla
La Policía Nacional se hace eco, además, de una noticia de El Faro de Melilla en la que se informa sobre la circulación por ciertos grupos de WhatsApp de fotos en las que aparecen fajos de billetes de 50 euros con los que presuntamente se estarían financiando la compra de votos por correo en Melilla. Estas imágenes pusieron en alerta a las autoridades que desde hacía meses venían investigando la existencia de una presunta trama criminal por la que gracias a la adjudicación de contratos menores a empresarios afines o a la compra de alimentos a personas vulnerables, CPM consiguió aglutinar gran parte de las papeletas electorales emitidas por correo.
Y es que tal y como se detalla en el informe de la UDEF, el porcentaje de votos por correo en Melilla fue cinco veces superior que el de la media nacional. Esto depende, según los investigadores, no de la implicación política de los ciudadanos de la ciudad autónoma, sino de la existencia de «miles de votantes, muchos de ellos con muchas carencias económicas» que acuden a las oficinas de Correos, «mediando por una concreta, clara y evidente recompensa económica».
Oficina de Correos abarrotada en Melilla
Los investigadores destacan el avance sin precedentes del ritmo de la solicitud del voto por correo, 300 solicitudes diarias, algo que puede ilustrarse en diferentes fotografías recogidas en el sumario de oficias de Correos abarrotadas de gente solicitando el voto postal. Estas cantidades se traducen aproximadamente en un 25% del voto, cuando -por ejemplo- en las últimas elecciones a la Comunidad de Madrid celebradas en 2021 esta cifra no llegaba al 5%. «Estos datos no hacen sino apuntalar la realidad más clamorosa, la diferencia entre Melilla y otras ciudades es obvia, se acude al voto por correo mediando una gratificación o compra del voto», concluye el informe.
Influencia en instituciones y medios
Esta era la forma de mantenerse en el poder de una presunta organización criminal cuyas raíces se extienden por las entrañas de la ciudad autónoma desde hace décadas. Según apuntan los investigadores en un atestado policial recogido en el sumario, desde el año 2008, gracias a la adjudicación de cientos de contratos menores a otros integrantes de la organización o personajes cercanos a la misma, los miembros de esta red habrían conseguido «una notable capacidad de influencia sobre la población, especialmente en barrios de la periferia de Melilla».
Influencia política, control directo sobre medios de comunicación locales y una fuerte injerencia en diversas instituciones como la propia policía serían, según la Policía Nacional, los ejes principales que han permitido durante años sostener a CPM en el poder. Dicha trama habría conseguido su estatus de injerencia mediante maniobras de control y presiones hacia políticos, periodistas y ciudadanos de a pie para favorecer electoralmente a la formación política liderada hasta hace cosa de un año por Mustafá Aberchán.
En su libro de 1949 The Road Ahead: America’s Creeping Revolution, John T. Flynn advierte sobre las «grandes mareas de pensamiento y apetito que corren invisibles profundamente bajo la superficie de la sociedad». Estas mareas invisibles son olas políticas que dan forma a la ley y a la política institucional, pero como no se ven, no hay una conciencia generalizada del peligro que suponen. Apenas se debaten en círculos académicos o políticos. Se tratan como un aspecto incontrovertible del «consenso» político, y su aplicación carece en gran medida de oposición.
Flynn se ocupa de los métodos subrepticios por los que el socialismo se apodera de la sociedad. Los socialistas no promueven abiertamente los valores socialistas; al contrario, a menudo niegan ser socialistas. Proceden con sigilo, pretendiendo preocuparse por los valores más cercanos al corazón de la gente, ofreciéndoles «equidad» y «justicia», un gran plan para el bien de la sociedad y una red de seguridad que les proteja de las vicisitudes de la vida. Flynn observa:
Nunca se oye a nuestros planificadores anunciar las maravillas del socialismo. Sin embargo, se están apoderando del país. Comprenden que la gente está ampliamente dominada por intereses personales y de grupo, que esto es un fenómeno natural y que los intereses personales y de grupo ejercen en cada momento un estímulo más inmediato y potente sobre su pensamiento que los grandes principios ideológicos.
La larga marcha de Gramsci
Un buen ejemplo de cómo se ha desarrollado esta revolución sigilosa es la estrategia a menudo denominada «una larga marcha a través de las instituciones», atribuida a menudo a Antonio Gramsci, aunque el propio Gramsci no utilizó esta frase. En su reseña de The Death of the West, de Patrick Buchanan, David Gordondestaca cómo el enfoque gramsciano ha destruido los valores occidentales tradicionales desde dentro.
Thomas Sowell articula una idea similar en lo que denomina la revocación silenciosa de la Revolución americana:
El capítulo final de La búsqueda de la justicia cósmica se titula «La revocación silenciosa de la Revolución Americana», porque eso es lo que están haciendo poco a poco los fanáticos dedicados a sus propias aplicaciones particulares de la justicia cósmica.
No intentan destruir el Estado de Derecho. No intentan socavar la república americana. Simplemente intentan producir «equidad de género», instituciones que «se parezcan a América» o mil objetivos más.
Lo que quiere decir Sowell es que la derogación de la Revolución americana se lleva a cabo en silencio, sin causar excesiva alarma, precisamente porque quienes la subvierten afirman estar defendiéndola. No hay un gran anuncio de que la Constitución se interpretará a partir de ahora de forma antitética a su significado original. Esto explica por qué ahora hay jueces en la Corte Suprema de los Estados Unidos que afirman que no saben lo que es una mujer y que declaran que las preferencias raciales no son contrarias a la Constitución, posturas que a mucha gente le parecen tan escandalosamente erróneas que apenas parece que merezca la pena tomarlas en serio. Estas posturas se desestiman con no más que un despreocupado «¡pero eso es inconstitucional!».
En opinión de los jueces que simpatizan con las teorías raciales críticas, la Constitución no prohíbe la diversidad, por lo que no hay nada malo, según ellos, en reservar oportunidades exclusivamente para «personas de color» porque, en su opinión, eso promoverá la diversidad. Por ejemplo, el juez Ketanji Brown Jackson en los casos de discriminación positiva de la Corte Suprema argumentó que «nada en la Constitución o en el Título VI prohíbe a las instituciones tener en cuenta la raza para garantizar la diversidad racial de los admitidos en la educación superior».
De este modo, va surgiendo gradualmente un corpus de jurisprudencia en el que las ideas que subvierten la Constitución, emanadas principalmente de los instrumentos de derechos civiles, acaban constituyendo la ley básica por la que se rige el país. El peligro radica no sólo en la posibilidad de que la opinión minoritaria de la Corte Suprema se convierta algún día en opinión mayoritaria, sino sobre todo en el crédito que otorga a estas ideas al más alto nivel. Incorporar propaganda socialista a las opiniones de la Corte Suprema acaba creando una cultura en la que dicha propaganda se considera respetable y verdadera.
Estos ejemplos ilustran cómo la oleada de propaganda socialista de la que Flynn advirtió ha logrado transformar las instituciones de Occidente casi hasta hacerlas irreconocibles. Los principios de esta cultura se propagan a diario a través de sesiones de formación sobre diversidad, equidad e inclusión (DEI), que en muchas instituciones son obligatorias. Tom Woods resume algunos de los principios básicos de la formación en DEI:
Estás fomentando la «supremacía blanca» si crees en la meritocracia, si felicitas a un «POC» por sus habilidades oratorias, si insistes en que la raza no te importa, si rechazas el concepto de «privilegio blanco», si «fetichizas» a los «BIPOC» (así que más vale que te gusten de verdad, pero procura que no te gusten demasiado o los estarás fetichizando), si estás comprometido con el daltonismo, o si llamas a la policía para denunciar a los negros (¿puedes dejar de molestar al pobre tipo mientras intenta asesinarte?).
Y si te esfuerzas demasiado, te acusarán de tener «complejo de salvador blanco».
Optimismo equivocado
La naturaleza silenciosa de esta revolución significa que un gran optimismo rodea la prohibición de esquemas y programas como DEI, y muchos no se dan cuenta de que tales prohibiciones no capturan las implacables «grandes mareas de pensamiento y apetito que corren sin ser vistas profundamente bajo la superficie» a las que se refería Flynn. Así, vemos cómo se cierran oficinas de DEI y se reasigna al personal de DEI a otras oficinas para que continúe su trabajo aunque sin referirse a él como DEI.
Por ejemplo, el New York Times informó en enero de 2024 de que, a pesar de los ataques muy públicos contra DEI en 2023, más de veinte estados prohibieron o restringieron gravemente los programas DEI,
Sólo el 1% de los 320 directivos de alto nivel afirmó haber reducido significativamente sus compromisos D.E.I. en el último año, y el 57% dijo haber ampliado esos esfuerzos.
En una encuesta de 194 directores de recursos humanos publicada por el Conference Board el mes pasado, ninguno de los encuestados dijo que tuviera previsto reducir las iniciativas D.E.I.
Sin embargo, algunos han informado de que han cambiado la marca de sus programas para evitar el uso de la etiqueta tóxica DEI. El NYT cita a un responsable de recursos humanos: «En lo que respecta a DEI, a algunos profesionales no les molestan los cambios de marca, siempre que el trabajo continúe. Los objetivos finales de estas iniciativas y programas de diversidad no cambiarán». Por ejemplo, «la formación de directivos que antes se enmarcaba dentro de los esfuerzos D.E.I. puede, en cambio, plantearse como un curso para ayudar a los directivos a realizar evaluaciones de rendimiento de forma más eficaz.»
La lección que se desprende de Flynn es que los ciudadanos inconscientes de una revolución en desarrollo son fácilmente «colados en el socialismo». Los conservadores se regocijan ahora por haber «ganado» su batalla para acabar con los programas DEI, mientras que los ejecutores de la DEI simplemente ponen una nueva etiqueta a sus planes y siguen adelante. Al no ser conscientes de la magnitud de la amenaza, los ciudadanos no toman medidas eficaces y acaban «atrapados en un sistema socialista.» Un buen ejemplo de cómo un país puede quedar atrapado es cuando décadas de jurisprudencia y precedentes legales se vuelven difíciles de revertir. Con el tiempo, los conceptos constitucionales adquieren el significado que les asignan las cortes, que luego se afianzan en las escuelas de leyes y en las cortes como el significado «correcto». En esta situación, el optimismo del pueblo se convierte en su debilidad.
En el Reino Unido, fue mientras las feministas se regocijaban por su «victoria histórica» al conseguir la protección de la «creencia filosófica» de que el sexo determina quién es mujer, cuando se promulgaron nuevas leyes contra los crímenes de odio para tipificar como «crimen de odio» los errores de género. Hablando de la necesidad de que América aprenda las lecciones del ascenso del socialismo en Europa, Flynn observa que este tipo de optimismo equivocado puede ser en sí mismo un peligro:
Como pueblo, no tenemos talento para el pesimismo. En la prosperidad nos convencimos de que duraría para siempre. . . . Estamos siendo arrastrados hacia el socialismo según el modelo gradualista británico. Estamos bien encaminados, mucho más de lo que nuestra gente sospecha. Y si no reconocemos claramente ese hecho y abandonamos esa ruta fatal, llegaremos inevitablemente, quizás en menos de una década, a ese estado de socialización que ahora tenemos ante nosotros en Inglaterra. No hasta que reconozcamos este hecho y todas sus implicaciones seremos capaces de reconocer «dónde estamos y hacia dónde tendemos». No hasta entonces seremos capaces de juzgar «qué hacer y cómo hacerlo».