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España en Qatar 2022: El fracaso del Socialismo.

Luis Enrique optó por el socialismo futbolístico, y fracasó. La luchoneta es el tiki taka, pero con menos talento que en el pasado. Nuestro estilo de juego es la plasmación en el campo de la planificación económica. La filosofía es el imperio del grupo sobre el individuo; absoluto, despiadado, y sin concesiones.

Por José Carlos Rodríguez

La selección española ha fracasado miserablemente en el último mundial de fútbol. Los españoles, y más los aficionados al fútbol, pasamos del entusiasmo a la fatalidad en menos de lo que dura un partido de fútbol. Tenemos un espíritu ciclotímico acelerado. Tras la victoria frente a la amabilísima Costa Rica por un resultado de tie break, los aficionados hinchieron el pecho recordando las glorias pasadas, escasas pero brillantes, y se deleitaron con el enfrentamiento contra el último rival. ¡Si hasta Los Simpson, Isaías y Jeremías del siglo XXI, habían previsto que la final del campeonato de 2022 sería contra Brasil!

Ahora sólo queda la desolación. Caminamos por nuestras ilusiones pasadas como entre fantasmas del pasado, que vienen a atormentarnos. Estamos en un bosque oscuro, en noche de luna nueva, sin estrella que nos guíe; no nos vale ni la que llevan en el pecho los jugadores de la selección nacional. Con el frío en los pies, la desolación en el corazón, y el pasado en la mirada, caminamos sin rumbo.

El individuo tiene un conocimiento de tiempo y lugar que el planificador no puede adelantar. Cómo será el futuro depende de información que todavía no se ha creado. Por eso es imposible predecirlo. Por eso fracasan el socialismo y sus tiki taka

Un país es un entramado de afectos, y es la convivencia con un conjunto de instituciones comunes. También es una comunidad histórica, y la conciencia de lo que fue condiciona lo que creemos que somos y podemos ser. Es normal que a un país con un pasado tan glorioso, derrumbado por los siglos y aherrojado por la leyenda negra, le cueste gestionar las expectativas.

Sobre la selección nacional volcamos una parte de nuestra identidad común. Nosotros estamos con los jugadores, porque ellos son lo mejor de nosotros. Es lo que podemos dar al mundo en un escaparate mundial y con normas más o menos iguales para todos. Aquí repetimos el hábito mental de mirar a un glorioso pasado con el ánimo de repetirlo. Sólo que, claro, ese pasado lo hemos visto con nuestros propios ojos.

Y así se plantaron 23 jugadores, comandados por Luis Enrique, para medirnos con el selecto club de los mejores equipos del mundo. Francia cuenta con un talento sobresaliente, y parece que inagotable. Las nuevas generaciones son mejores que las anteriores. Brasil desde el optimismo y Argentina desde la tragedia han escogido lo mejor de millones de chicos que buscan salir de su situación jugando con la pelota. Inglaterra decepcionará, como hace últimamente, pero con talento. “Alemania es Alemania”, nos recordaba el expresidente Mariano Rajoy en una de sus crónicas de COU. ¿Qué podemos ofrecer ante todas ellas?

Luis Enrique optó por el socialismo futbolístico, y fracasó. La luchoneta es el tiki taka, pero con menos talento que en el pasado. Nuestro estilo de juego es la plasmación en el campo de la planificación económica. La filosofía es el imperio del grupo sobre el individuo; absoluto, despiadado, y sin concesiones. Si el socialismo es la posesión pública de los medios de producción, el tiki taka es la posesión grupal del balón.

Es cierto que, a no ser que Unai Simón le dé un pase al contrario a dos metros de la portería, lo cual no es improbable, poseer el balón resta opciones al equipo contrario de meternos gol. Pero que el sistema no es infalible lo demuestran el gol de Alemania y los dos goles de Japón.

El sistema de juego es como la plasmación socialista de una tabla input-output de Wassily Leontief. No es casualidad que el economista fuera ruso; los primeros esfuerzos por hacer una representación esquemática del proceso de producción para facilitar la planificación son de los primeros años del socialismo en aquel país. En esa representación se explicita la relación de cada producto con el resto. En el fútbol, el pase de un jugador a otro no es estable. Pero lo que hemos visto de la selección nacional se aleja del fútbol y se acerca a una tabla input-output, con pases predecibles entre jugadores que ocupaban el lugar sobre el campo donde antes estuvo dibujado un punto sobre un mapa.

El socialismo real, el de Rusia, al menos, sacrificó el consumo a la producción. La propia producción era el objetivo. La construcción del socialismo se podía observar en la erección de enormes e ineficientes fábricas, en el trabajo de grandes extensiones de terreno explotadas a medias por trabajadores esclavizados. El presente se sacrificaba en aras de un futuro que siempre quedaba lejos. Aquí, el objetivo, que era el gol, quedó siempre postergado. Los jugadores se pasaban los unos a los otros, en una iteración sin límite, pero yerma.

En el fútbol hay orden. Pero en el fútbol también aparecen los individuos. El individuo tiene un conocimiento de tiempo y lugar que el planificador no puede adelantar. Cómo será el futuro depende de información que todavía no se ha creado. Por eso es imposible predecirlo. Por eso fracasan el socialismo y sus tiki taka, porque la planificación tiene las patas muy cortas. En cuanto comienza el juego, las circunstancias no serán las que haya podido prever el entrenador.

Es más, los propios jugadores son capaces de crear situaciones de peligro donde en principio no las había. En el último partido de nuestra selección, Nico Williams traicionó el esquema de juego moviéndose de un lado a otro, dislocándose el hombro a basa de pedir un balón que no le llegaba. ¿Cómo le iba a llegar, si lo que hacía no estaba planificado? Nunca habían desaparecido tanto los jugadores en la selección. Nunca habían sido subsumidos en el grupo de forma tan consistente y absurda. El socialismo es capaz de obtener fracasos espectaculares. No meter un gol en 120 minutos y con tres penaltis lanzados es un fracaso a la altura de cualquier otro.

En el ámbito militar, esta tensión entre el orden y la respuesta a circunstancias no previstas se ha resuelto con el concepto de doctrina. Las doctrinas son principios generales que le sirven a los militares de distinto rango a dar una respuesta con mayores posibilidades de éxito, a la luz de la nueva situación.

La nueva situación para Luis Enrique Martínez es el paro obrero. Esperemos que con Luis de la Fuente llegue la perestroika.

Foto: Adrian Swancar.

Seis maneras en que el socialismo es antisocial

Los socialistas tienen problemas con las matemáticas: son buenos en la división y la sustracción, pero desconocen la suma o la multiplicación

Si parece que los socialistas no saben realmente lo que es, eso sólo es cierto en parte. En la mayoría de los casos, simplemente no quieren que TÚ sepas lo que realmente es. (FEE)

 por FEE

He aquí una pregunta para una disertación de doctorado: ¿Cómo es que algo tan radicalmente antisocial recibió el nombre de socialismo?

Dejo ese enojoso asunto a quien quiera escribirlo. Mientras tanto, puedo ayudar al proyecto ofreciendo algunas de las razones por las que el socialismo es un artificio evidentemente antisocial.

En primer lugar, ¿qué es el socialismo? Para una definición, los propios socialistas ofrecen numerosos blancos móviles. Por ejemplo:

Es hablar alegremente y compartir las cosas, aunque bajo el socialismo hay menos que compartir y alegrarse.

Es la gratuidad hasta que llegan las facturas.

Es el estado del bienestar, en el que los políticos se benefician y los demás pagamos la cuenta. (Véase «La utopía de los ratones de John Calhoun y las reflexiones sobre el Estado del bienestar»).

Son líneas de pan que nos unen a todos, de alguna manera. Recordemos que Bernie Sanders proclamó una vez que las colas para conseguir comida en los países comunistas eran una bendición disfrazada.

Es la propiedad gubernamental de los medios de producción para que la economía pueda zumbar con la eficiencia del Departamento de Vehículos a Motor.

Es cuando los trabajadores dirigen las fábricas en las que alguien ha invertido.

Es cuando las élites despistadas le dicen a la economía lo que tiene que hacer.

Es Escandinavia (que no es socialista).

Es la utopía comunal donde todos reciben una porción igual sin importar el esfuerzo, hasta que casi se mueren de hambre. Los peregrinos lo intentaron hasta que se vieron obligados a sustituirlo por la propiedad privada. (Véase también «El lado oscuro del paraíso: Una breve historia de los experimentos utópicos de América en la vida comunal»).

Es Venezuela, o era Venezuela hasta que no funcionó.

Si parece que los socialistas no saben realmente lo que es, eso sólo es cierto en parte. En la mayoría de los casos, simplemente no quieren que TÚ sepas lo que realmente es. Los mejores charlatanes son siempre los más listos.

El socialismo es percibido, con razón y de forma generalizada, como diametralmente opuesto al capitalismo. Así que no es posible que se trate de actos de cuidado, de compartir, de dar y de ser compasivo con los necesitados. En el capitalismo se demuestra que hay más cuidado, reparto, donación y compasión hacia los necesitados.

Incluso cuando se trata de ayuda exterior, los países capitalistas son los donantes y los países socialistas son los receptores. No se puede regalar o compartir con nadie si no se crea en primer lugar, y el socialismo no ofrece en absoluto ninguna teoría de creación de riqueza, sólo confiscación y consumo de la misma.

Otra forma de pensar en las distinciones entre estos dos sistemas opuestos es esta: El capitalismo es lo que sucede cuando se deja a la gente libre y pacífica en paz. En ese sentido, es natural y espontáneo. El socialismo no es más que los planes presuntuosos de matones y sabihondos que imponen sus planes a punta de pistola. En ese sentido, es antinatural, artificioso, arbitrario y oficioso.

Los socialistas tienen problemas con las matemáticas: son buenos en la división y la sustracción, pero desconocen la suma o la multiplicación. Si tu hijo de segundo grado te dice que 3 + 2 = 1, sabes que es un futuro socialista. Lo mismo si te dice que los impuestos sobre los cigarrillos desincentivan el consumo de tabaco pero que los impuestos sobre la inversión, la contratación o la creación de empresas sólo tienen efectos beneficiosos. Los conocimientos de economía de los socialistas son aún más sombríos: Piensan que la oferta y la demanda significa que el pueblo demanda y el gobierno suministra.

En mi libro, ¿Fue Jesús un socialista? hice volar las bombas de humo para revelar lo que realmente es el socialismo:

“Es la concentración de poder en manos del Estado, que luego despliega la fuerza legal para uno o más de estos propósitos (y generalmente los tres en una u otra medida): la redistribución de los ingresos, la propiedad gubernamental de los bienes y la planificación central de la vida económica.”

Obsérvese que los socialistas no proponen alcanzar sus objetivos por consentimiento mutuo. No abogan por recaudar el dinero para sus planes por medio de ventas de pasteles o solicitudes de caridad. Su participación no es voluntaria. De principio a fin, la característica que define al socialismo no son tanto las promesas destinadas a seducir como el método por el que implementa su programa: la *FUERZA*. Si es voluntario, no es socialismo. Es así de sencillo.

Ahora que sabemos qué es el socialismo, ¿por qué es antisocial? Déjenme contar las formas:

¿Por qué? Porque ellos lo dicen. ¿No es esa razón suficiente? «Cuanto más planifica el Estado», escribió el economista austriaco F. A. Hayek, «más difícil resulta la planificación para el individuo». Pero a los socialistas no les importa eso porque lo que tienen en mente es seguramente más noble que cualquier cosa que pensemos los campesinos.

Este es un logro notable, quizás la contribución singular del socialismo a la sociología. Aunque la vida de un socialista sea un desastre, sabe cómo dirigir la de los demás. Aunque no crea en la existencia de Dios, piensa que el Estado puede serlo. Hayek también dio en el clavo en esta cuestión cuando escribió: «La curiosa tarea de la economía es convencer a los hombres de lo poco que saben sobre lo que imaginan que pueden diseñar». Los socialistas imaginan que pueden diseñar casi todo, pero, como he explicado, ninguno de ellos podría hacer algo tan simple como un lápiz.

Ningún negacionista del cambio climático niega que éste exista. Pero los socialistas afirman que si existe la naturaleza humana, pueden abolirla y reinventarla. Los seres humanos son individuos, no hay dos iguales en todos los sentidos, pero los socialistas creen que pueden homogeneizarnos y colectivizarnos en una mancha obediente. No les molesta castigar el éxito y los logros individuales aunque el resultado final sea un empobrecimiento igual. Creen que los seres humanos trabajarán más duro y de forma más inteligente para el Estado que para ellos mismos o sus familias. Esto está mucho más cerca de la brujería que de la ciencia.

¿Te has dado cuenta de que la agenda socialista no es una página de sugerencias útiles, o una lista de consejos para vivir mejor? Cuando están al mando, no puedes decir «No, gracias». ¿Libertad de elección? No, señor. Las ideas socialistas son tan buenas, dice el viejo refrán, que deben ser obligatorias y las opiniones contrarias deben ser censuradas. En el fondo de cada socialista, incluso de los ingenuos pero bien intencionados, hay un totalitario luchando por salir. Esto es lo que los socialistas acaban haciendo con una regularidad tan monótona que se puede contar absolutamente con ello. Cuando un capitalista compra una plataforma de medios sociales y la abre a todos los puntos de vista, son los socialistas los que enloquecen y exigen investigaciones.

En su notable libro, Intelectuales, el historiador británico Paul Johnson escribió un capítulo que levanta ampollas sobre el gurú por excelencia del socialismo, Karl Marx. Johnson cita a la propia madre de Marx como famosa por comentar que deseaba que su hijo Karl «acumulara algo de capital en lugar de limitarse a escribir sobre él». La señora Marx tenía razón. Karl y sus acólitos, en un grado u otro, hacen la guerra al generador más poderoso de la riqueza material que mejora la vida de la gente, es decir, la propiedad privada y su acumulación por parte de individuos privados que buscan beneficios y que invierten, crean y emplean. Dondequiera que tal locura gane poder, hace retroceder a sus súbditos hacia la caverna.

Desde Marx hasta los socialistas actuales, el conflicto lo es todo. Si no está presente, lo inventan. Después de todo, todo el mundo es víctima o villano, opresor o parte de los oprimidos. El conflicto es la forma en que se desarrolla la historia, nos dicen. Y, al igual que los quirománticos y los tarotistas, declaran que el futuro está de su parte. Esta perspectiva siempre enfadada descarta el espíritu de gratitud, especialmente hacia los capitalistas. Los socialistas nunca se presentan en una empresa de cualquier tamaño con carteles que exclaman «Gracias por asumir riesgos, ofrecer productos y emplear a personas».

Imagina que estás en un cóctel y entra un odioso aguafiestas. Domina la conversación y rezuma desprecio por los puntos de vista diferentes. Si te pasas de la raya, te amenaza con callar a los dos. Le dice a cada persona lo que debe beber y le quita todo lo demás. Aburre la sala con su arrogancia. Todo lo que dice es una mera pretensión de conocimiento que ni conoce ni le interesa conocer. Te denuncia por tus ambiciones y te exige que cumplas las suyas. Te quita tus cosas porque tienes más que él, o simplemente porque quiere. Si rechazas sus avances, llamará a la policía. Es un charlatán con un bate de béisbol.

¿Dirías que ese tipo es antisocial? Claro que sí. Es lo más antisocial que puede haber.

Por las mismas razones, también lo es el socialismo.

Uno de los mejores economistas de la historia, Ludwig von Mises, escribió este elocuente resumen:

“Un hombre que elige entre beber un vaso de leche y un vaso de una solución de cianuro de potasio no elige entre dos bebidas; elige entre la vida y la muerte. Una sociedad que elige entre el capitalismo y el socialismo no elige entre dos sistemas sociales; elige entre la cooperación social y la desintegración de la sociedad. El socialismo no es una alternativa al capitalismo; es una alternativa a cualquier sistema bajo el cual los hombres puedan vivir como seres humanos.”

Una versión anterior de este ensayo fue publicada en El American. Luego en FEE.org


Lawrence W. Reed es presidente Emérito y Miembro Superior de la Familia Humphreys en la Fundación para la Educación Económica (FEE), habiendo servido durante casi 11 años como presidente de FEE (2008-2019). 

I told you that having a socialist human being would bring us problems.

Meta lanza amenaza «antidemocrática e impropia» para censurar noticias en EEUU

A Mark Zuckerberg parece no gustarle el proyecto de ley que se cocina en el Congreso estadounidense, por eso pretende suprimir contenidos noticiosos. en lugar de negociar con medios.

Si el Congreso de EEUU no actúa, las redes sociales se pueden convertir «en el periódico local de facto de Estados Unidos». (Archivo)

 por Oriana Rivas

Los contenidos noticiosos podrían desaparecer de Facebook. El motivo es que la empresa matriz de la red social, Meta, amenazó con eliminarlos debido a una nueva ley que se gestiona en el Congreso estadounidense. Allí, una iniciativa bipartidista plantea que se deberán negociar compensaciones con medios de comunicación a cambio de la publicación de artículos en la red social.

Sin embargo, a Mark Zuckerberg parece no gustarle la idea. Por eso su solución —al igual que lo hizo en Australia en febrero de 2021— es eliminar todo contenido informativo. Su amenaza aún no se concreta, pero ya está puesta sobre la mesa de acuerdo con palabras difundidas por Andy Stone, jefe de comunicaciones de políticas de Meta.

El proyecto de ley en cuestión se llama Ley de Preservación y Competencia del Periodismo (Journalism Competition and Preservation Act, JCPA). Y según fuentes citadas por Reuters, su objetivo es ayudar a medios de comunicación afectados por las redes sociales. Por ende, es una iniciativa importante, ya que los lectores de ese país han sido víctimas de censura informativa. El caso más relevante hasta ahora, fue la desinformación aplicada previo al asalto al Capitolio en enero de 2021.

Entonces, lo que quiere evitar la JCPAC es el monopolio informativo. Según News Media Alliance, asociación comercial que agrupa a unos 2000 periódicos en Canadá y Estados Unidos, la amenaza de Facebook es “antidemocrática e impropia”. Además, agrega que «a medida que las plataformas tecnológicas compensan a los editores de noticias de todo el mundo, demuestra que existe una demanda y un valor económico para las noticias».

«El periódico de facto de EEUU»

Si el Congreso no actúa pronto, «corremos el riesgo de permitir que las redes sociales se conviertan en el periódico local de facto de Estados Unidos», eso aseguró la asociación comercial en un comunicado.

Una y otra vez, Meta ha tomado decisiones que cercenan la libertad de expresión y por eso tanto republicanos como demócratas promueven el proyecto de ley. Sin embargo, es evidente hacia dónde se inclinan las preferencias políticas de Zuckerberg. Por ejemplo, al favorecer a Biden antes y después de las elecciones presidenciales,  al igual que perjudicar el tráfico de medios conservadores.

La JCPA también retrata que «si las negociaciones conjuntas con las plataformas cubiertas no dan como resultado un acuerdo dentro de los seis meses, la ley autorizaría a los editores a exigir el arbitraje de la oferta final para resolver la disputa», según un texto replicado por Univisión.

En Australia pasó algo similar que demostró la prepotencia del fundador de Meta. Incluso hubo un boicot contra Facebook ya que noticias de medios de comunicación nacionales e internacionales no eran visibles. La censura fue total. La decisión se basó en ese momento es un proyecto de ley que planteaba a las compañías tecnológicas llegar a un acuerdo con los medios para pagarles por la creación de noticias en relación a la monetización de los enlaces publicados en la plataforma. Pero Zuckerberg tuvo intenciones de no acatarla.

Una amenaza infundada

Según Andy Stone, el empleado de Zuckerberg, el proyecto de ley sentaría un «terrible precedente para todas las empresas estadounidenses» porque crearía una «entidad similar a un cartel que requiere que una empresa privada subvencione a otras entidades privadas».

No obstante, sus motivaciones son comerciales. No toman en cuenta la libertad de expresión que por el contrario, sí se está impulsando en Twitter con el empresario Elon Musk dirigiéndola desde hace pocos meses, dando como resultado revelaciones de lo que sucedía dentro de la junta directiva con el fin de silenciar informaciones y así favorecer a la Administración Biden.

Por los momentos, el proyecto de ley cuenta con el apoyo no solo de grupos independientes, sino de figuras como el senador republicano Ted Cruz. Si ocurre como en Australia, que el Código de Negociación de Medios de Noticias, quedó aprobado, los gigantes tecnológicos tendrán que firmar acuerdos con medios de EE. UU. para compensarlos por sus contenidos y los clics que generan. En consecuencia, Meta tendrá que ahorrarse más amenazas.

Podemos abraza el derecho penal de los nazis para apoyar a una condenada por corrupción

#PodemosBasura #PodemosChusma #PodemosMugre . Cristina Fernández de Kirchner, condenada por robar 480 millones de euros

A diferencia de los totalitarios, los demócratas creemos en los principios de que la ley debe ser igual para todos y de que uno debe ser juzgado por sus hechos.

Un derecho penal para el que no importa lo que has hecho, sino quién eres

Sin embargo, los totalitarios tienen la idea de que la ley debe tener en cuenta quién es el acusado de un delito y declararle inocente o culpable no en virtud de sus hechos, sino por su condición. Para los nazis, un judío era siempre culpable porque era judío, y para los comunistas un «contrarrevolucionario» era siempre culpable por el mero hecho de no pensar como ellos. Los hechos les parecían irrelevantes. Es lo que se conoce como el derecho penal de autorque fue promovido por el nazismo y que es abiertamente incompatible con el Estado de Derecho propio de una democracia.

La condena de Cristina Fernández de Kirchner por un grave caso de corrupción

Ayer, un tribunal federal de Argentina condenó a 6 años de prisión a la vicepresidenta de ese país, Cristina Fernández de Kirchner, por un grave delito de corrupción, concretamente por formar parte de una trama que robó 4.835 millones de pesos, casi 480 millones de euros, de las arcas públicas. La condena incluye la inhabilitación perpetua para Kirchner, de forma que no podrá ejercer ningún cargo público. Esta sentencia se ha conocido este martes después de una campaña de amenazas de la izquierda argentina contra los jueces para que emitieran una sentencia favorable a Kirchner.

Como viene haciendo desde hace tiempo, tras conocerse la sentencia la vicepresidenta argentina ha arremetido contra los jueces, una actitud de prepotencia que sirve para alimentar un régimen mafioso en Argentina en el que la izquierda gobernante se cree por encima de la ley y está dispuesta a pisotear a todo el que amenace su sensación de impunidad.

Dirigentes de Podemos apoyan a la condenada y cargan contra la Justicia

En las últimas horas, destacados miembros de Podemos, incluyendo dos ministras, han mostrado su apoyo a Kirchner desde España, arremetiendo contra los jueces que la han condenado e incluso contra todo el sistema judicial, lo mismo que ese partido de extrema izquierda viene haciendo con los jueces españoles desde hace años. Aquí podemos ver los mensajes de Irene Montero, Ione Belarra, Pablo Echenique y Pablo Iglesias mostrando su apoyo a la condenada por corrupción:

Esto no es nada nuevo en Podemos. Siempre que algún miembro de ese partido ha sido condenado por cualquier delito -recordemos que ya ha habido varios condenados por agresiones, como Andrés Bódalo, Isa Serra y Alberto Rodríguez-, Podemos siempre ha arremetido contra los jueces, como si la administración de Justicia estuviese obligada a hacer la vista gorda cuando el autor de un delito es un activista de izquierdas y, para más señas, miembro de Podemos. Es la misma actitud que les lleva a apoyar a toda clase de dictaduras de izquierdas: si el que viola los derechos humanos es de su cuerda, entonces para ellos no merece reproche alguno.

Podemos abraza el derecho penal de autor propio del nazismo

Con ese comportamiento, igual que hace ahora exhibiendo su apoyo a la vicepresidenta argentina tras su condena por corrupción, lo que hace Podemos es abrazar ese derecho penal de autor propio de los nazis, en el que no importa si has cometido un delito o no, sino tu condición. Estos totalitarios -porque lo son y no hay que dejar de recordarlo- se creen que estar por encima de la ley por el mero hecho de ser de izquierdas, igual que los nazis se creían que estaban por encima de la ley por ser nazis. Ningún país democrático debería tener en su gobierno a personas que defienden esa aberrante concepción del derecho, con la que una y otra vez adoptan una actitud de privilegiados que se creen impunes por tener una cierta ideología. Éstos eran los que iban a regenerar la política española y que iban a ser implacables contra los corruptos. Menudos cuentistas.

Elentir

Sobre los efectos de los tratamientos de transición de género

Resultados de los tratamientos de transición de género: ¿tranquilizadores o inquietantes?

Centenares de personas pertenecientes a organizaciones feministas se concentran este sábado en la Puerta del Sol de Madrid pedir «el cumplimiento íntegro de la agenda feminista y la paralización y derogación de las leyes trans». EFE/ David Fernandez

Por cortesía de Redaccioninfovaticana (*)

(Julio Tudela-Observatorio de Bioética de la UCV)-El pasado 21 octubre de 2022, la revista científica The Lancet publicó un artículo referente a un estudio llevado a cabo por investigadores holandeses, en la que se analiza la progresión en los tratamientos de transición de género en aquellos a los que se administraron fármacos bloqueadores de la pubertad en la adolescencia.

El estudio, en el que participaron más 700 menores procedentes de los Países Bajos, concluyó que el 98% de los adolescentes que iniciaron el tratamiento hormonal cuando eran adolescentes, lo mantienen sin abandonarlo en la edad adulta. Marianne van der Loos, una de las colaboradoras de la investigación, considera los resultados del estudio “tranquilizadores en el contexto de una mayor preocupación pública reciente con respecto al arrepentimiento de la transición”.

No obstante, el estudio contiene posibles sesgos a considerar. En primer lugar, en este trabajo se utilizaron registros médicos de un único centro, la Clínica de Identidad de Género de Ámsterdam. Por otro lado, la confirmación de la administración de los tratamientos de transición se registró a través del inventario nacional de recetas de los pacientes por lo que, como explica el Dr. Pérez López, endocrino y pediatra ejerciente en Madrid, declaraciones publicadas en la revista Science Media Centre España, “una limitación de este estudio es el hecho de que la prescripción del tratamiento hormonal no se traduce necesariamente en el hecho de continuidad en la administración de las hormonas. Esta es una limitación de todos los estudios basados en registros y puede sobreestimar los resultados”. Asimismo, los periodos de seguimiento variaron según el paciente, siendo más corto el análisis de los más recientes.

Países como Suecia, Finlandia, Francia, EEUU o Australia, considerados previamente pioneros en la implantación de tratamientos de transición de género en adolescentes, han ido cambiando de parecer acerca del procedimiento de implantación del tratamiento ante las emergentes evidencias de estar dañando a las personas con disforia de género por aplicar el tratamiento masivamente, sin la exploración y diagnóstico previo pertinente.

Finlandia cuestionó los protocolos

En 2019, una revisión realizada por la Agencia Sueca de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Evaluación de Servicios Sociales (SBU) destacó la falta de explicación del aumento de niños y adolescentes que acuden a la sanidad por disforia de género, además de explicar que los estudios sobre los efectos secundarios consecuentes del tratamiento de afirmación de género a largo plazo son escasos y casi todos observacionales.

En 2020, Finlandia cuestionó los protocolos de la Asociación Mundial para la Salud Transgénero ( WPATH). Posteriormente, el gobierno finlandés emitió nuevas pautas en las que priorizaba las intervenciones psicológicas, declarándolas como tratamiento de primera línea para el abordaje terapéutico de aquellos con disforia de género en lugar de las hormonas bloqueadoras de la pubertad o los tratamientos hormonales cruzados Y advirtiendo sobre la incertidumbre de proporcionar intervenciones irreversibles a menores de 25 años, debido a la falta de madurez neurológica.

En marzo de 2021, el National Institute for Health and Care Excellence (NICE), organismo de la Sanidad británica que evalúa la validez de los tratamiento y la atención del paciente, afirmó que la relación riesgo/ beneficio del tratamiento hormonal de bloqueo y transición en menores “son de muy baja certeza”. Según la investigación llevada a cabo, los estudios, escasos y muy pequeños, están “sujetos a sesgos y confusiones”.  Uno de sus hallazgos fue que los agonistas de GnRH no producen casi o ningún cambio en la disforia de género, la salud mental, la imagen corporal y el funcionamiento psicosocial.

En 2021, el Hospital Karolinska, centro de referencia mundial en el abordaje de la disforia de género y considerado uno de los más hospitales más conocidos del mundo, calificó el “Protocolo holandés” como experimental. Por lo que, en mayo de ese mismo año, entró en vigor una nueva normativa por la cual el tratamiento hormonal de bloqueo de la pubertad y transición de género para menores solo puede realizarse en un entorno de investigación, además de ser aprobado por la junta de revisión de ética de Suecia y evaluado cuidadosamente el nivel de madurez del paciente, para determinar si este es capaz de ofrecer un consentimiento informado significativo.

Por otro lado, en otro estudio del que hemos hablado en el Observatorio, se concluye que aunque los tratamientos de transición de género pueden disminuir la «disforia o incongruencia de género”, no evitan los trastornos psiquiátricos y somáticos relacionados que pueden darse en los pacientes afectados.

La Academia Nacional de Medicina de Francia se une a los países e instituciones críticos con los tratamientos de transición de género pediátricos. Ésta emitió, en febrero de 2022, un comunicado en el cual advierte sobre la dificultad para diferenciar una tendencia transexual duradera de una fase pasajera del desarrollo de un adolescente. En su informe, llama la atención acerca de extremar la precaución médica en niños y adolescentes dada la vulnerabilidad, sobre todo psicológica, de esta población, especialmente sensible a los efectos indeseables y complicaciones graves que pueden dar lugar algunas de las terapias disponibles.

Los riesgos que conllevan los tratamientos de bloqueo hormonal han sido descritos en trabajos previos. A lo largo de la pubertad, el adolescente experimenta numerosos cambios que conducen al individuo a su madurez somática y psíquica, los cuales se ven afectados por la administración de estos fármacos, tales como los análogos reversibles de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH), que bloquea la acción de las hormonas sexuales y el desarrollo de los caracteres sexuales y la maduración cerebral.

Efectos secundarios

Entre los efectos secundarios mencionados cabe resaltar los siguientes:

  • Alteraciones en el desarrollo de la masa ósea y del crecimiento.
  • Afectación, en grados de reversibilidad variable, de la fertilidad y la capacidad de experimentar placer sexual.
  • La falta de desarrollo de los genitales externos puede obligar a una futura reasignación quirúrgica.
  • Los efectos de la supresión de las hormonas de la pubertad sobre el desarrollo cerebral son actualmente desconocidos, los cuales pueden ser demasiado sutiles como para observarlos durante las sesiones de evaluación clínica individual.
  • Recientemente, se ha confirmado que, en ratas, la testosterona segregada en la pubertad organiza la amígdala medial de forma específica en la subregión pudiendo, por lo tanto, contribuir a la maduración del comportamiento social del adulto. De esta manera, la supresión hormonal podría afectar drásticamente esta estructura que es clave en la maduración del comportamiento.

Por otro lado, se plantean diversos problemas éticos. Estos tratamientos son administrados a menores, los cuales no padecen de patología orgánica objetivable. Al administrar el tratamiento hormonal de supresión de pubertad se induce, sobre un cuerpo sano, el bloqueo de su desarrollo normal, dando lugar a un uso difícilmente justificable bioéticamente, por falta de seguridad, eficacia e indicación clínica. Asimismo, el uso de este tratamiento hormonal en menores viola el principio de autonomía por la falta de madurez y dificultad para valorar correctamente las consecuencias o alternativas del tratamiento mencionado.

Por último, a lo largo de los años, y tal como hemos publicado desde nuestro Observatorio, distintos medios de comunicación se han hecho eco de testimonios de adolescentes transexuales relatando su arrepentimiento. En estas declaraciones denuncian la falta de información, la vulnerabilidad propia de la edad y la influencia social la cual hace pensar al menor que la transición de género es la solución a problemas enmascarados como la soledad o la baja autoestima, entre otras cuestiones.

Conclusión

La acumulación de evidencias que cuestionan poderosamente los tratamientos de bloque de la pubertad y transición de género en niños y adolescentes, procedentes de numerosos países, parecen entrar en clara contradicción con lo que se afirma en el estudio holandés mencionado al comienzo de este informe. Es precisamente el Protocolo Holandés, muy intervencionista e imprudente, el que ha servido de referencia durante años para la instauración de estos tratamientos de forma prematura y carentes de las evidencias suficientes, ofreciéndose hoy un panorama sombrío sobre la evolución de los pacientes involucrados, que ha llevado a numerosos centros clínicos e instituciones  de distintos países a modificar drásticamente las pautas establecidas en el mencionado Protocolo, por ineficaces, maleficentes y de consecuencias irreversibles para los afectados en muchos casos.

(*) Artículo publicado en Infovaticana

Una guerra individual, mental.

Las mecánicas para llevar a cabo el posterior dominio directo sobre los individuos, parten de ALEJARLO DE LO SIMPLE.

Confundir con intrincadas dialécticas para que esas mentes nuevas, ignorantes o directamente poseídas por emociones distorsivas como la envidia o el resentimiento sean parte del ejército propagandístico y hacia su propia destrucción, como LIBRES INDIVIDUOS.

Esto lo han planificado en sus postulados e ideologías desde desde la antigüedad, reconocidos «filósofos», a otros tantos «intelectuales». Difusores todos ellos, CONTRANATURA.

Este alejar al humano de lo SIMPLE Y EVIDENTE, en su aspecto profundo – y esa es la intención -, lo vacía de sí mismo, DE SU NATURALEZA.

Y lo coloca EN EL CAOS, SU PROPIO CAOS INTERIOR.

Esto quiere decir, que nuestra esencia biológica, mental, espiritual es la atacada para crear en los individuos una REALIDAD FICTICIA – valga el contrasentido – compuesta por conceptos falsos, palabras que pierden su original significado, perversión del lenguaje, destrucción de la cultura, etc.etc.etc. Y creación permanente de conflictos.

Todo lo armónico como especie y CONSTRUIDO NATURALMENTE a través de siglos de convivencia, concordancia, acuerdos sin imposición, valores morales, éticos, espirituales. Que los humanos hemos compartido, edificado, son todos dinamitados.

A partir de esto – y desde la perversidad de estas mentes que solo buscan sometimiento y destrucción, mas y mas poder -, se puede esclavizar sin necesidad de ejércitos ni amenazas directas.

Las mentes ya han sido programadas para ser dirigidas. Como base de sustento LA DEPENDENCIA DEL PODER es unánime y estas cabezas necesitan recibir su dosis de FALSA INFORMACIÓN Y MENTIRAS diariamente.

Pero más allá de todo este mal, grupos de individuos que están blindados mental y espiritualmente ante esta maquinaria y conocen profundamente su naturaleza, son y serán siempre quienes lleven adelante la victoria.

Hoy el mundo en lo positivo de la tecnología, nos conecta en red y como jamás antes. Y ese es el ejército victorioso.

El mal lleva dentro de sí el sello de su autodestrucción. (Individuo Libre)

El mundo en que vivimos.

Hoy, cerca de cumplir el primer cuarto de siglo del tercer milenio, el ser humano ha descubierto decepcionado que el progreso no lo está llevando a donde creía; más bien percibe entre las brumas del porvenir un profundo y oscuro abismo sin fondo.

Por G. H.Guarch

Habitamos un mundo que creemos sólido y eterno, sin querer pensar que en realidad nuestro mundo no es más que una mera e inestable corteza sobre un llameante abismo del que apenas nos separan unos miles de metros. Somos en realidad frágiles seres vivos en evolución permanente, repletos de dudas sobre su procedencia y su destino. Todo a nuestro alrededor es un gran misterio; el planeta que nos alberga, al que llamamos Tierra, procede del caos que conformó el universo, fruto del choque fortuito de fragmentos de gigantescos trozos de materia estelar. Somos —por el momento— los únicos observadores de un suceso ocurrido hace cerca de quince mil millones de años y al que llamamos Big-Bang, donde supuestamente cuando aún no existía el tiempo ni el espacio, una ínfima partícula explosionó en un momento dado para conformar un universo gigantesco que parece no tener límites, algo incomprensible, pero que nos tranquiliza, al aceptar que nada puede ser eterno.

De ahí —lo veremos más adelante— surgió la necesidad aristotélica de la primera causa, que luego los sabios cristianos, san Agustín, santo Tomas, san Anselmo…, hicieron suya para intentar demostrar la existencia de Dios. Como santo Tomás lo afirma en su Suma Teológica: “Luego existe un ser inteligente que dirige todas las causas naturales a su fin, y a éste llamamos Dios”. Mucho más tarde, Darwin demostró que la tesis de un creador no era precisa.

La cuestión es que el ser humano ha evolucionado tras milenios de pugna, de una durísima lucha contra los elementos, cazando para no ser cazado, comiendo para no ser comido, intentando sobrevivir un día más, protegiendo a los suyos, viendo cómo el mundo era un lugar hostil donde apenas había un instante de sosiego, un momento de descanso entre las interminables y angustiosas carreras huyendo de sus enemigos o persiguiendo a sus presas para obtener el suficiente alimento para su tribu.

¿O no? ¿O tal vez desde que el ser humano tuvo conciencia de sí mismo, justo cuando dejó de ser un animal que había conseguido erguirse, supo ya entonces que todo sería inútil? Al caer la noche, aquel universo de infinitos e incomprensibles puntos luminosos que giraba sobre él tuvo que amedrentarle al hacerle comprender su pequeñez y su efímero paso por la vida.

 El mundo ha cambiado mucho en los últimos cien años; de hecho ha cambiado más en ese plazo de tiempo que en los últimos mil años. Durante el siglo XX se podía percibir cómo cambiaba por días. Hoy, cerca de cumplir el primer cuarto de siglo del tercer milenio, el ser humano ha descubierto decepcionado que el progreso no lo está llevando a donde creía; más bien percibe entre las brumas del porvenir un profundo y oscuro abismo sin fondo. ¿Entonces, el progreso adónde nos conduce? ¿Cuál es la pretensión de los seres humanos? ¿Una efímera seguridad? ¿La búsqueda de la felicidad? Eso ya lo escribieron los padres fundadores de los Estados Unidos, sabiendo que no era más que una utopía inalcanzable y que el ser humano no alcanzará jamás la felicidad en este mundo. Tendrá que aguardar al otro.

Hoy en día, en el año 2022 de nuestra era, en algunas gigantescas metrópolis de la Republica Popular de China, como Pekín o Shanghai, sus habitantes y los que las visitan, todos lo que se encuentren en ellas por cualquier motivo, son permanente vigilados por los superordenadores del Partido Comunista Chino. Sus rostros, sus expresiones faciales, sus movimientos corporales, son escaneados miles de veces por minuto por las innumerables cámaras existentes por doquier en esas ciudades, y automáticamente, desde que cualquier persona sale por la puerta del avión, del tren o del barco que allí los ha conducido hasta que vuelva a subir para marcharse, se abrirá automáticamente un dossier digital para cada uno de ellos en donde se recogerá quién es ese individuo, de dónde procede y adónde va, sus gustos, sus aficiones, también las sexuales, su ideología, sus antecedentes, su situación financiera, sus pensamientos más íntimos, sus manías, sus enfermedades, la medicación que toma cada día, con quién se relaciona, por qué ha viajado hasta allí: todo, absolutamente todo, ya que sus cuentas de internet habrán sido copiadas por los superordenadores gubernamentales, y todas las búsquedas que haya realizado a lo largo de su vida en internet definirán su perfil personal con una seguridad y una certeza que ni el propio individuo conocerá acerca de si mismo. Lo mismo sucederá en todas y cada una de las centenares ciudades de China, en sus pueblos, sus aldeas; todos, incluidos los miembros del politburó, los ministros, el propio secretario general del Partido Comunista, nadie escapará a ello.

 No va a tardar en aparecer un escáner para diseccionar los mismos sueños que hasta ahora han sido la última frontera en apariencia inviolable de la libertad personal. En efecto, el universo onírico ha sido hasta ahora una parte fundamental de la privacidad más íntima de los seres humanos. Cuando soñamos, caminamos por un mundo en el que podemos encontrar nuestro paraíso o nuestro infierno, pero sólo nosotros podemos acceder a él a pesar de todo lo que Freud escribió acerca de la interpretación del subconsciente. Ese mundo supuestamente propio, que siempre ha sido un refugio íntimo e inaccesible ,a partir de muy pronto tampoco nos pertenecerá. Dejará de estar oculto, la inteligencia artificial contará a todos quiénes somos en realidad, con un nivel de detalle imposible de imaginar, abriendo una tras otra las innumerables capas de cebolla de nuestro subconsciente. Será como mostrar nuestros pecados, nuestros vicios, nuestras manías, a la vista de todos. Eso, no hay la menor duda, se convertirá en una increíble tortura, un infierno insoportable para muchos del que sólo podrán escapar quitándose la vida. En efecto, la violación de la intimidad más interior, que desnuda nuestra personalidad más oculta, esa que escondemos en alguna de las estancias más privadas y remotas de nuestros archivos personales, a las que sólo podemos acceder nosotros mismos haciendo un enorme esfuerzo en ocasiones, significará una catástrofe personal, porque conllevará la destrucción de la última defensa de nuestra identidad, y en tal caso muchos elegirán la desaparición definitiva. Sucederá.

La vida antes de la modernidad digital era muy diferente, más dura y difícil, más física, también más humana, de otra manera, más cercana, podríamos decir que hasta más intima; en ella los sentimientos estaban a flor de piel, las tragedias personales, como la desaparición de un ser querido, se convertían en una catarsis colectiva. Muy pocos recordarán ya aquellas elegantes y tenebrosas carrozas acristaladas, negras y doradas que se usaban en Europa para conducir a los fallecidos desde el que había sido su hogar hasta su última morada. Los caballos enjaezados ad hoc, portaban sobre sus cabezas tenebrosos penachos de plumas negras que con sus ondulaciones y reflejos transmitían un mensaje de macabro duelo a la comunidad. Pero ese mundo ya ha quedado atrás, se está difuminando con rapidez, desapareciendo de nuestra memoria colectiva. Por lógica, los que lo conocimos estamos destinados a desaparecer muy pronto. Esos recuerdos desaparecerán para siempre con nosotros, y pronto será como si aquel universo no hubiera existido nunca.

 El mundo hacia el que nos dirigimos no va a ser más feliz, ni más justo, ni más amistoso para los seres humanos. Desde la aparición del mundo digital se están sustituyendo frenéticamente los sentimientos por algoritmos, las cálidas relaciones humanas por frías imágenes en las pantallas de nuestros omnipresentes móviles, lo paradójico es que la información puede viajar miles de kilómetros desde un artilugio electrónico digital y regresa una milésima de segundo más tarde al de nuestro compañero que está sentado al lado comunicándose por el medio que ha aprendido. Utilizar el móvil le resulta más fácil que intercambiar palabras. Eso supondrá también la perdida de las expresiones faciales, tan importante en el lenguaje oral, la anulación de la gesticulación de brazos y manos, el subrayado de las frases, la acentuación de las palabras. Un verdadero desastre para la comunicación humana. La intuición también se está perdiendo, la realidad física está siendo sustituida por hologramas, la intimidad por la información personal adquirida ilegalmente y subastada por grandes compañías de Silicon Valley que pretenden monopolizar la información a cualquier coste, a la que podrá acceder cualquiera una vez realizado el pago correspondiente, la verdad por la ficción políticamente bien pensante, la cultura por un melting uniforme en el que no se admitirá el disenso, la ideología por el tribalismo, las creencias por el agnosticismo, el nihilismo o el radicalismo dependiendo de incontrolables factores externos. Ya nadie estará nunca más solo, y eso que podría parecer una bendición, será por el contrario como una maldición bíblica, los ojos del gran hermano eterno no dejaran de observarnos permanentemente, por siempre jamás. Si desaparece la intimidad desaparece el YO. Los contornos entre unos y otros se van uniformizando, hasta que al final se anulan.

¿Dónde estará la verdad? La verdad suele ser incómoda. No estamos preparados para ella. Provocaría una enorme vergüenza tener que explicar a los otros quienes somos en realidad, y por eso el ser humano engaña, miente, oculta, intenta trasladar una falsa imagen de sí mismo. Utiliza la vestimenta, el look, el maquillaje, el corte de pelo, los tintes, los complementos, para decir a los demás: “Este soy yo”. Y es mentira, solo pura ficción, una absoluta y total falsedad. Así, por costumbre, por convicción o por sistema, el ser humano engaña a su pareja, a sus amigos, a sus socios, incluso a su médico, al psiquiatra, al psicólogo, hasta a su peluquero de confianza. El Homo Sapiens, tendría que haber sido denominado Homo Mendax, el hombre mentiroso, – y también por supuesto su compañera de fatigas, Femina Mendax – ya que es el único primate superior que ha hecho del engaño su forma de vida. No es menos cierto que si de pronto alguien dijera siempre la verdad de inmediato se quedaría sin familia, sin amigos, sin conocidos, se quedaría solo. El ser humano sabe que la verdad mata el amor y aniquila la amistad, mientras que la mentira es un dulce refugio y una indispensable estrategia vital. Algo de uso consuetudinario, la expresión más usual al encontrar a otro suele ser: “¡Qué bien te veo! ¡Estás increíble! ¡Tienes que contarme tu secreto! ¡Qué haces para conseguir ese aspecto!”. Después de todo, ¿qué puede decir uno ante los estragos del tiempo? ¿La verdad? ¡Qué absurdo! El ser humano que en ese preciso instante tenemos delante no volvería a saludarnos jamás.

Adoctrinamiento progresista: el marxismo cultural se adueñó de las universidades

Salvando las distancias, las diferencias entre el autoritarismo comunista chino y lo que sucede en la UBA no es muy lejano. Tampoco difiere de lo que ocurre en Estados Unidos con las universidades más importantes.

Por Emmanuel Alejandro Rondón

Antes de explicar lo que ocurre en la Universidad de Buenos Aires, donde el adoctrinamiento progresista cada vez es más presente y el marxismo cultural abarca cada vez más terreno, resulta imperativo hacer un breve paréntesis de lo que ha ocurrido este año calendario.

Los medios de comunicación, academias, universidades, políticos e influencers nos han metido hasta en la sopa un supuesto fracaso del modelo económico que rige en el mundo; culpabilizándolo de toda estructura y daño social que viene de siglos atrás y se han generado, en muchas ocasiones, por ideas diametralmente opuestas a la economía de mercado o libertades individuales. En ese sentido, es menester explicar como una narrativa engañosa ha calado tan fuerte en el mensaje cultural. Todo esto para llegar al punto clave: el adoctrinamiento progresista en la UBA y las universidades del mundo, en especial Estados Unidos.

2020, el año del quiebre 

Este 2020 ha sido un año atípico, complejo, enredado; bastante difícil de explicar. Diversas cuestiones – sanitarias y económicas, política y estratégicas, ideológicas y culturales – se han puesto en tela de juicio; resurgiendo los eternos conflictos que aún no podemos terminar.

Uno de ellos yace en los valores de la libertad, los que defienden estas ideas – para muchos imprescindibles para otros claramente no – alzan sus voces ante aquellas medidas coercitivas estatales que, de una u otra manera, atentan contra sus principios básicos.

El derecho a la libertad de expresión es uno de ellos, algo que los autoritarismos desechan. Países como Venezuela, Cuba, China, Nicaragua hacen gala de ello. Pero lo más preocupante es como aquellos que fueron grandes diarios, como The New York Times, se han puesto del lado autoritario; defendiendo modelos como el chino y poniendo en duda la importancia de la primera enmienda con algunos artículos de opinión.

Pero hay otros puntos igual de preocupantes y trágicos: libertad económica o de libre tránsito, algo afectado en este 2020 indirectamente por la pandemia generada por la COVID-19.

A raíz del debate de las cuarentenas – o confinamientos – se reavivó la llama de varias cuestiones. ¿Qué nos conviene más?: ¿Estados más grandes o chicos? ¿Libertad individual o protección estatal? ¿Libertad económica o con muchas regulaciones impositivas para la redistribución? Aunque se han comprobado con dichos y hechos que, a menor tamaño del Estado, menos regulaciones y más libertades es mayor y mejor la calidad de vida; parece ser que el coronavirus creó un punto de inflexión para crear dudas donde no las debería haber.

Por ejemplo, se «reivindicó» el rol del Estado en un contexto pandémico único y atípico, como si este año fuera la norma a lo que viene y no la excepción. Además, sin tener un éxito sobresaliente. España, Argentina y tantos otros países son claros ejemplos del fracaso de los confinamientos radicales. ¿La sorpresa? Muchos medios lo ocultan. Pero a Suecia sí se le liquidó, aunque los datos demuestren que su sistema funcionó. Curiosamente llamativo.

En ese sentido, que no se olvide: siempre, a mayores libertades, hay más progreso. Tanto en lo social, económico y hasta cultural. Los avances son irreprochables. No hay que desechar los avances por la pandemia, sería ilógico.

Esto que parece hecho, lastimosamente, ha sido destrozado muchas veces por el relato. Por eso es que en Latinoamérica aún hay gente que piensa que Venezuela es un fracaso por un bloqueo económico estadounidense y que Argentina está en una situación paupérrima por el «neoliberalismo».

¿Cómo es que sucede esto? La respuesta es simple, adoctrinamiento mediático, manipulación de las narrativas, ignorancia académica y un lavado entero de la realidad donde las universidades juegan un papel preponderante.

Esa fórmula es un coctel de la muerte que sirve de semillero para ideas que han fracasado durante décadas en nuestra región, pero que de igual forma siguen tomando fuerza. Hacemos referencia a las ideas socialistas, por supuesto, hoy disfrazadas como progresistas para hacerlas más tolerables.

El caso en EEUU es sencillo de explicar, solo hay que mencionar este dato reseñado en La Gran Época: «Según un reciente informe del Young America’s Foundation (YAF), solo una de las 100 mejores universidades de EE.UU. invitó a un orador republicano para dirigirse a la clase de 2020 en sus ceremonias de graduación, lo cual refleja una abrumadora falta de voces conservadoras en el campus».

No es casualidad que el presidente Donald Trump haya pedido revisar la exención de impuestos para suprimir los beneficios impositivos a las casas de estudio que promuevan el «adoctrinamiento de izquierda radical». Pero el problema ya es de fondo, el progresismo y el marxismo cultural ha abarrotado las universidades más importantes del país.

Adoctrinamiento: caso de la UBA

Quizá, es más difícil explicar el aparato mediático, cómo los medios se han puesto del bando autoritario, pues es un tema amplísimo digno de tesis. Pero es más simple explicar el adoctrinamiento académico, tal y como ocurre en la Universidad de Buenos Aires (UBA), una casa de estudio reconocidísima en toda la región.

En la UBA existen hechos irrefutables que demuestran como a los jóvenes se les meten ideas de forma forzosas atentando contra los propios valores universitarios y las leyes argentinas.

El 13 de noviembre del 2019, el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires dispuso una resolución donde se obligaba la capacitación obligatoria en temas de violencia contra la mujer y género a los docentes, estudiantes, autoridades; etc., «de conformidad con el artículo 1 de la Ley N˚ 27 499». Es decir, la Ley Micaela.

Este curso, que el lector puede verificar en la página web de la UBA y el canal de YouTube de la propia universidad argentina, tiene contenidos como: 1. «Patriarcado, sexismo y género», 2. «Historia de los feminismos con foco en la Argentina», 3. «Colectivos LGTTBIQ»; y una gran serie de vídeos con alto contenido dogmático progresista.

Por ejemplo, en el vídeo «Patriarcado, sexismo y género» la doctora en Ciencias Sociales, Diana Maffia, habla desde su mero punto de vista subjetivo sobre lo que es la violencia en base a la «jerarquización de los géneros», menciona que existe una trampa para la mujer en lo que ella considera el «principal cambio de la sociedad occidental» – pasar de un orden natural a un contrato social – y que esa trampa radica en el orden privado.

Según ella, la vida privada de las familias se sigue manteniendo en un «orden natural» que termina en un contexto opresivo para la mujer. Ella espeta, con alta seguridad en su vídeo, que el reconocimiento de derechos en el contrato social de la sociedad moderna llega solo al ámbito público – controlado por el Estado – pero no al privado, que se maneja en un orden natural familiar que ha dejado a la mujer como una esclava doméstica; además, culpa al capitalismo sobre ese origen opresivo.

Una clase adoctrinaria.

La doctora en Ciencias, que demuestra constantemente su amorío por lo público, lo colectivo, por el Estado; y su desprecio constante hacia la familia, la propiedad y lo natural; destaca que, en el orden privado de la familia formado en un contexto natural, «los niños y la mujer son propiedades del hombre». Ese es su argumento en un vídeo de poco más de once minutos.

Este pensamiento, cargado de resentimiento pero, además, de muchas falacias y dogmas progresistas, ignorando conceptos básicos biológicos como que «hombres» se refiere a la raza humana y no solo a los varones – como indica ella –; que desconoce principios básicos de libertad, que no concibe la capacidad de las personas para prosperar y salir adelante individualmente, que descaradamente ofende a la realidad que destroza completamente su relato, es lo que se está impartiendo en la UBA de forma obligatoria para toda la comunidad académica.

Pero más allá del contenido, el cual es absolutamente reprochable para toda persona liberal (en referencia a los liberales América Latina, no EEUU), libertaria o conservadora; pero muy coherente para las gentes que están de acuerdo con las ideas progresistas y de izquierdas, aquí lo realmente preocupante es la obligatoriedad de realizar el curso, así tu carrera no tenga nada que ver con las ciencias sociales.  

Qué es la Ley Micaela – la ley en la que se basa el curso – y su carga doctrinaria  

Origen: «Micaela García, en quien se inspira esta ley, fue violada y asesinada por Sebastián Wagner en 2017, que estaba preso y fue liberado por la justicia garantista días antes del hecho», se lee en el portal La Derecha Diario.

Para poner en contexto, esta ley consta de 11 artículos, y el primero de ellos indica: «Artículo 1° – Establecerse la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación».

Es decir, la Ley Micaela, aprobada por amplia mayoría entre el kirchnerismo y el macrismo, jamás incluye a las universidades dentro de la capacitación. Mucho menos a los estudiantes. Por lo que este curso de género, basada en dicha ley, parte de una lectura sesgada y malinterpretada del primer artículo.

Segundo, y no menos importante, es la carga ideológica que lleva el contenido del curso. Esta Ley Micaela, desde un principio, fue un instrumento populista de partidos y movimientos de izquierda en Argentina; en una forma de congraciarse con los colectivos feministas y progresistas del país. Algo que ha ocurrido siempre y que no debe sorprender. El problema yace en que esto, ahora, se ha trasladado a una casa de estudio autónoma; como es la UBA.

Los temas abordados, con filosofías subjetivas, sin facts, con visiones sesgadas; y la forma en la que se imparte el curso, solo se ve en países autoritarios como Venezuela o China. Catalogar a esta especie de cátedra como «obligatoria» a toda la comunidad universitaria es solo uno de los agravantes. Este curso de temática de género se realiza de forma online, a través de vídeos en YouTube, por lo que los estudiantes no pueden debatir ni esbozar sus argumentos face to face con profesores u otros alumnos. ¿La casilla de comentarios? Desactivada, por lo que ningún estudiante puede emitir una opinión negativa; lo único que pueden hacer es darle al botón de dislike para demostrar su disconformidad.

Múltiples estudiantes se oponen a la obligatoriedad de este curso de género, en especial porque la Ley de Micaela, en teoría, debería basarse en la violencia contra la mujer, pero, en su defecto, se abordan temas ideológicos progresistas.

Bien se puede hacer referencia a los artículos 12 y 13 de la convención interamericana de DDHH que habla de la libertad de conciencia y de la libertad de pensamiento y de expresión. En Argentina, este tratado tiene un rango constitucional. ¿Hay libertad de expresión cuando una autoridad coercitivamente cancela la opinión de sus alumnos en una tribuna estudiantil?

Y no solo ello, si se evalúa con rigurosidad el contenido, bien podría hablarse de un claro adoctrinamiento de ideas progresistas. La carga ideológica de los profesores y lo que profesan, la nula existencia de crítica en la plataforma donde se desempeñan las clases, el carácter de obligatorio; la situación es muy similar a la reciente orden del Ministerio de Educación de China, que recientemente ordenó que «37 de las mejores universidades del país ofrezcan cursos sobre el estudio de las teorías políticas del líder del Partido Comunista Chino (PCch), Xi Jin ping», y estos son obligatorios para todos los estudiantes, según reseñó el medio La Gran Época.

Salvando las distancias, las diferencias entre el autoritarismo comunista chino y lo que sucede en la UBA no es muy lejano. Tampoco difiere de lo que ocurre en Estados Unidos con las universidades más importantes.

El testimonio estudiantil contra el adoctrinamiento

Este artículo surgió de la denuncia por parte de estudiantes de la UBA que no están de acuerdo con la obligatoriedad del curso con temática de género. Laura González, venezolana radicada en Argentina, cursante de la carrera Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires, junto a Franco Matas, alumno de la Universidad Nacional de Rosario, organizaron una campaña en CitizenGo para recolectar firmas pidiendo la cancelación de la realización forzosa del curso. 

«Necesitamos una universidad comprometida con el pensamiento crítico y la libertad de expresión; por eso pedimos que no promuevan arbitrariamente teorías dogmáticas en la UBA como la ideología de género que nada tiene que ver con nuestras respectivas carreras», reseña la petición.

González se contactó con El American para pedir apoyo y visibilizar la situación, ella mencionó que este curso «es obligatorio para todos los estudiantes de todas las facultades» incluso para aquellas carreras que no tienen relación con temas humanitarios: «Yo estudio diseño gráfico, nada que ver con el curso. Es una cosa absurda que algo que no tenga nada ver con mi carrera me lo pongan como obligatorio», espetó.

La estudiante venezolana indicó que no son muchos los estudiantes que han alzado sus voces, pero sí hay mucho descontento y que no se pueden quedar callados ante los atropellos: «No puede ser que nos quedemos callados con todo lo que está pasando, si aceptamos esto nos van a meter otro curso aún peor. La semana en la ciudad de Rosario se ordenó que para sacar el carnet de conducir hay que hacer un curso con temática de género. Es una locura».

Laura no fue la única estudiante que se animó a declarar y manifestar su descontento, Daniela Pereira, estudiante de medicina de la UBA, aceptó declarar para este artículo junto a otros dos estudiantes de la carrera: «No quiere hacer este curso de género porque no tiene nada que ver con medicina, estoy en la carrera para estudiar las materias de la misma, no para estudiar temas obligados que no tienen relación. Si quieren hacer este curso para el que quiera hacerlo, está bien, pero no de manera obligatoria, yo no estoy obligada a estudiar una cosa con la que no estoy de acuerdo».

Bruna Santos no se quedó atrás, y también manifestó estar en contra de la obligatoriedad del curso con temática de género: «Claramente este curso tiene en su estructura una ideología y lo que busca es hacernos pensar de acuerdo con estas ideas y apoyar sus políticas. Y al hacerlo obligatorio, esto también lo hace muy autoritario, vivimos en democracia y el curso tiene el total derecho a existir, así como tenemos también el derecho de si nos interesa o no hacerlo, lo que se pide es bastante básico: libertad de elección».

Fernando Silva, otro estudiante de medicina brasilero, expresó que para él no hay que tener la obligatoriedad de tener el curso: «la universidad es abierta, libre, laica; así que no hay razón para que la gente que no esté involucrada en la cuestión de los géneros haga los cursos. No debe ser obligado como se está haciendo», sentenció.

La campaña que iniciaron Laura y Franco en CitizenGO ya pasaron las 500 firmas, con el objetivo de llegar a 1000. Un número que, si bien no parece significativo, se ha logrado con mucho esfuerzo y con escasa difusión. Lo que puede considerarse un gran logro. Aunque los estudiantes pretenden que esto sea mucho más grande y ya están intentando articularse en movimientos estudiantiles para defender los principios de la libertad. Lo cual es muy loable y valiente.

En las redes sociales también se encuentran las quejas de cientos de estudiantes que están en contra del adoctrinamiento progresista en la UBA. Cursos como el de temática de género, justificado de forma equivoca con la Ley Micaela, lo único que hace es impulsar ideas y teorías políticas fracasadas que se han implementado en toda la región durante décadas. Muchos chicos, inconscientemente, terminan adhiriéndose a estos colectivos por el simple hecho que lo vieron en la universidad; sin ver una contracara de la historia y sin tener la oportunidad de presenciar un debate con ideas que contrarresten a las expuestas.

Este tipo de acciones por parte de la rectoría de la UBA, al final de cuentas, no solo tiene lagunas legales preocupantes, sino que atentan contra los principios y valores universitarios universales. La imposición «académica» autoritaria en la UBA empieza a parecerse al de las peores tiranías del mundo, los estudiantes deberían alzar sus voces, antes que sea demasiado tarde. La apatía de los defensores de la libertad deja el terreno libre para aquellos que atentan contra sus principios más básicos. El caso es preocupantemente parecido en EEUU.

¿Son falibles los «expertos» progresistas? Sí, pero no se lo digas a ellos

El panorama informativo moderno, tanto en los medios de comunicación convencionales como en las redes sociales, las máquinas de propaganda sobrealimentadas de todas las naciones desarrolladas y nuestro sistema de educación pública, garantizan que las cifras peligrosas apenas serán cuestionadas por nadie una vez que se presenten al público como autoridades de facto.

Por: Claudio Grass – Instituto Mises

Se puede argumentar que el mundo ha llegado al lamentable estado en el que se encuentra hoy en día en gran medida porque los académicos, los políticos, los «distinguidos expertos» y las «reconocidas autoridades» no tuvieron la humildad de admitir sus propios errores o de reconocer al menos los límites de sus conocimientos. Por supuesto, esto no es ni mucho menos una aflicción nueva en las sociedades y los sistemas políticos. La arrogancia era uno de los pecados más terribles contra los que advertían los antiguos griegos, y ha habido demasiados narcisistas en posiciones de poder para contarlos desde la aparición de las primeras sociedades organizadas. Las personas que creen que saben lo que es mejor, no sólo para ellas mismas, sino también para todos los demás, se sienten naturalmente atraídas por papeles que les permitan imponer su voluntad, su moral y sus valores a sus vecinos.

Sin embargo, también se puede argumentar que el problema es mucho más frecuente hoy que en cualquier otro momento de nuestra historia. El panorama informativo moderno, tanto en los medios de comunicación convencionales como en las redes sociales, las máquinas de propaganda sobrealimentadas de todas las naciones desarrolladas y nuestro sistema de educación pública, garantizan que las cifras peligrosas apenas serán cuestionadas por nadie una vez que se presenten al público como autoridades de facto, «reconocidas» y «ampliamente aceptadas». Esto también es cierto para los políticos, pero las cosas son infinitamente más peligrosas cuando se trata de la ciencia. El ciudadano medio puede cuestionar más fácilmente una postura política de forma directa, mientras que puede ser imposible juzgar los méritos de una postura científica sin un conocimiento detallado y específico.

Por lo tanto, es mucho más fácil «vender» a cualquier académico, desde los profesores hasta los investigadores noveles, como una «autoridad», a la que hay que obedecer y nunca cuestionar. Pueden aconsejarnos libremente a todos sobre cómo vivir nuestras vidas, e incluso pueden dictar políticas, a pesar de que normalmente ese tipo de cosas suelen tener efectos secundarios en áreas de las que no tienen absolutamente ninguna idea. Una vez colocados en sus pedestales, se convierten en «ungidos». Ni siquiera tienen que compartir sus calificaciones, sus logros o cualquier testimonio de sus compañeros.

Sus historiales profesionales son irrelevantes; bueno, sus fracasos, en todo caso. Al fin y al cabo, ¿cómo podrías tú, ciudadano de a pie, empezar a utilizar tu cerebro sin formación ni especialización para juzgar los detalles de sus currículos o sus investigaciones? Después de todo, ¿qué sabes de climatología, de enfermedades infecciosas o de macroeconomía? ¿No es una arrogancia por tu parte desestimar las décadas de dedicación y trabajo que otra persona invirtió en un solo tema y creer que tú sabes más?

Estos argumentos serían justos si viviéramos en un mundo imparcial en el que se fomentara realmente el debate abierto y el pensamiento independiente. En ese mundo, múltiples expertos participarían en intercambios públicos y se desafiarían unos a otros presentando hallazgos y pruebas relevantes y contradictorias para diferentes teorías. Y todos los puntos de vista serían explorados y examinados, en una gran competición de ideas. Aquellas hipótesis y modelos que se ajustaran a las observaciones de la vida real y tuvieran un valor predictivo más preciso serían promovidas a teorías, y sólo entonces podríamos basar nuestra elaboración de políticas en ellas. Pero con la misma facilidad, las viejas ideas serían relegadas al montón de cenizas de la historia una vez que llegaran ideas mejores. Este es el método científico, el producto de la razón; todo lo demás que vemos hoy es el producto de una mentalidad de culto.

Y produce los resultados que cabría esperar: «teorías» catastróficamente erróneas con consecuencias devastadoras para naciones enteras, incluso para el mundo entero. Estamos viendo mucho de esto en tiempo real hoy en día. El fanatismo demente de Occidente y la obsesión monomaníaca de sus líderes con la agenda «verde» han conducido a una crisis energética como ninguna otra. En Europa, guiados por los «consejos de los expertos», las políticas de la última década y la prematura transición para abandonar los combustibles fósiles han dejado a la mayoría de los países casi totalmente dependientes de las importaciones. Las facturas de electricidad, que se han disparado, ya han paralizado a innumerables hogares y esta crisis autoinfligida tiene incluso el potencial de costar vidas reales este invierno.

Otro ámbito en el que este fenómeno es dolorosamente obvio es el de la «ciencia sombría». Podría decirse que el campo de la economía ha producido algunas de las «autoridades» más peligrosas que el mundo haya visto jamás. Una vez colocados en una posición de poder, en un banco central o en un ministerio de finanzas, por ejemplo, el caos que pueden sembrar es aterrador y realmente duradero. Esto se debe a que el público en general no entiende realmente ni siquiera los principios económicos más básicos ni la historia monetaria, y se siente justificadamente intimidado por la jerga utilizada. Por eso los banqueros centrales pueden desviar la culpa con tanta facilidad cada vez que sus políticas salen mal y por eso los «respetados economistas» pueden vender ideas disparatadas pero populares como «hechos» tal y como vimos con la «teoría monetaria moderna».

Una rara excepción la encontramos en la economía austriaca. Los economistas de esta escuela entienden muy bien que la economía es un organismo vivo extremadamente complejo y que no existe un homo economicus o un actor perfectamente racional que se comporte exactamente como predice un modelo. No, no existen tales criaturas, sólo tenemos humanos con los que trabajar, para bien o para mal. Como dijo Walter E. Block en un artículo reciente:

Creo que la firme negativa de los austriacos a realizar predicciones económicas está en consonancia con nuestras limitadas facultades. Podemos explicar la realidad económica y entender bastante de ella, pero a menos que «todo lo demás sea constante», que nunca lo es, no podemos predecir, al menos no como economistas. La modestia intelectual tiene un gran valor. ¿Preveo que un día los economistas de la corriente principal llegarán a ver el error de sus caminos en este sentido? Espero que sí, pero, como economista austriaco, no hago predicciones en ningún caso.

Pulgas, saltos y saltimbanquis.

A las pulgas no hay que tomárselas a broma, ¡pueden llegar a ser muy peligrosas! Debemos evitar simpatías parasitarias. 

Por: Armando Martini Pietri @Armandomartini

Versados en bichos y parásitos, los especialistas en pulgas aseguran que pueden saltar 200 veces el largo de su cuerpo, y otros animales, algunos repugnantes, son capaces de dar saltos asombrosos en comparación con sus organismos. Sifonápteros son insectos neópteros de pequeño tamaño y difícil descubrimiento a simple vista. Se conocen 1.900 especies. Y, si no se tienen repelentes enérgicos y eficaces, poco se podrá hacer.

Son parásitos externos que sobreviven por la sangre. Consideradas el mejor saltador del mundo animal. De cuerpo duro, cubierto de pelos y espinas hacia atrás, soportan presión. Se caracterizan por ser ágiles, de color oscuro, con mecanismo adaptado para alimentarse de sus huéspedes. Su principal objetivo para sobrevivir es la de parasitar en partidos políticos, alimentándose del tejido conectivo líquido de dotes y privilegios. Poseen metamorfosis completa, un ciclo, desde dos semanas a ocho meses, dependiendo de la temperatura, humedad, alimento; y lo más importante, la especie de pulga que sea.

Es el caso, de ciertos profesionales de la política. No es tanto la distancia que brincan sino las veces que son capaces de hacerlo. Poseen esa habilidad casi milagrosa para cambiar de forma, mutar. En un momento, se pueden encontrar expectorando el proverbial fuego y azufre a sus adversarios, reales e imaginarios. Y al siguiente, suenan groseros, incluso petulantes. Expertos en transformarse de víctima en santiamenes oportunos, y convertir la crítica personal en capital político. Destreza perversa puesta en uso.

Como en la manada PSUV, fundado para abyectos que cumplieran órdenes sin discutirlas, porque, siendo militar de escaso profesionalismo jamás se sintió confiado entre civiles. Funciona con apariencia de obediencia, con la mayor parte de los jefes de diversos niveles, militares activos o retirados, incluyendo represores en cárceles e infractores de los derechos humanos. El conductor castrista, de militar solo tiene el enorme chaquetón con ramitas, y no puede confiar. En la piara todos quieren desplazar al guía; no es riesgo de un día sí y otro no; el líder del conjunto de animales de la misma especie reunidos está siempre amenazado, listo para gruñir y tener los colmillos afilados, nunca se sabe lo que intentarán los jóvenes que se consideran fuertes, o los viejos con experiencia.

El presidente decidirá cuando le convenga si competirá por la reelección respecto a la cual, tanto leales -los menos- como hipócritas y pretendientes; quienes creen ser mejores, y aspiran en algún lugar de sus confusas mentes. La fusión del bienestar colectivo y nacional con la personalidad de un líder electo da como resultado el debilitamiento de mecanismos que existen para hacer que los políticos en posiciones de poder rindan cuentas. Por lo tanto, se tiene razón al señalar que se deberían buscar votos sobre la base de actuaciones, en lugar de melodramas.

Hay que suponer que han aprendido, aunque sea observando el desastre causado por la revolución chavista; problemas y enredos que traen la corrupción e incompetencia. Aun reuniéndose con delegados confidenciales de la Casa Blanca; disfrutando encuentros con mandatarios importantes y sustituyendo al español por un francés. Sin olvidar que el diplomático, los sobrinos y elementos fortuitos, son sólo detalles. El respaldo no está en la prisión del ladrón de ladrones sino en el bienestar popular. Lo intuye, por ello, la insistencia cretina en propagar que el país está mejorando, olvidando que la mejoría se siente en el bolsillo, y la mayoría -el 90%- va al mercado y comercio midiendo la inflación y el nivel creciente de precios, directo, sin intermediario, que cualquier economista oficial u opositor. El problema no está en cuánto vale el bolívar respecto al dólar, sino cuánto y qué puedo comprar.

Las pulgas aparecen en tiempo electoral, pero ¡no se engañen! pueden sobrevivir en otras épocas. Es imprescindible cuidar la higiene. No aguantan el aroma de la honestidad, la fragancia de la decencia, el perfume de las buenas costumbres y cuando lo olfatean, se alejan atemorizadas del lugar de donde emana. Por eso, decir la verdad, no comprometer la ética, mantener la coherencia y autenticidad, rendir cuenta, funcionan como repelentes naturales. No dudes en utilizarlos, ¡las pulgas ni se arrimarán!

En el mundo politiquero oficialista y opositor sobran los que saltan de una talanquera a otra pensando en sí mismos, y posibilidades antes que sus responsabilidades. Los saltos deben ser conocidos. A las pulgas no hay que tomárselas a broma, ¡pueden llegar a ser muy peligrosas! Debemos evitar simpatías parasitarias. Hay que protegerse con dignidad y un collar antipulgas o aplicarse insecticida de pundonor y respetabilidad. ¡Eliminando al parásito, nos protegemos y erradicamos la plaga!