Categoría: ACTUALIDAD

Europa ilegaliza la crítica al islam. / Europe: Illegal to Criticize Islam.

ISLAMCANCER

por Judith Bergman
2 de Enero de 2017

Varios gobiernos europeos han dejado claro a sus ciudadanos que criticar las políticas europeas migratorias o a los migrantes es penalmente inadmisible y puede acarrear una detención, un enjuiciamiento e incluso una condena. Aunque estas prácticas son constitutivas de un Estado policial, los gobiernos europeos no se detienen ahí. Van aún más lejos asegurándose de que el islam, en general, tampoco sea criticado.

Finlandia ha sido el último país europeo en adoptar la manera de las autoridades europeas de sancionar a quienes critican el islam. Según la agencia finesa YLE, el Tribunal del Distrito de Pirkanmaa declaró culpable a Terhi Kiemunki, miembro del Partido de los Finlandeses, por «calumniar e insultar a los adeptos de la confesión islámica» en una nota en el blog Uusi Suomi. En ella, Kiemunki decía que todos los terroristas que están en Europa son musulmanes. El tribunal concluyó que cuando Kiemunki escribió sobre «una cultura y religión represora, intolerante y violenta», se refería a la confesión islámica.

En el juicio, se le preguntó a Kiemunki por qué no distinguió entre el islam y el islam radical. Respondió que ella se estaba refiriendo a la expansión de la cultura y la religión islámicas, y que «probablemente debería» haber hablado de elementos radicalizados de la religión, en vez de la religión en su conjunto. Recibió una multa de 450 euros. Su abogado ha apelado el veredicto.

Kiemunki emitió un comunicado tras el veredicto, en el que decía:

Sigo pensando que afirmar datos estadísticos o incluso compartir una opinión no es un delito porque a alguien no le guste (…). Yo escribí que no quiero que nuestro país sea absorbido por una cultura y una ley que se basan en una religión violenta, intolerante y opresora.

Según YLE, Kiemunki añadía que en su artículo no generalizaba sobre los musulmanes, sino que señalaba que no todos los musulmanes son terroristas. «En estos tiempos, y en concreto en el pasado reciente y ayer, todos los autores de actos terroristas han resultado ser musulmanes», dijo.

En Finlandia, Terhi Kiemunki, del Partido Finlandés, ha sido condenada por un tribunal por
En Finlandia, Terhi Kiemunki, del Partido Finlandés, ha sido condenada por un tribunal por «calumniar e insultar a los adeptos a la fe islámica» (Imagen: captura de un vídeo de YouTube).

Así que en Finlandia, a partir de esa sentencia judicial, los ciudadanos tienen la obligación de hacer una distinción, totalmente ficticia, entre el «islam» y el «islam radical», o de lo contrario se verán procesados y multados por «calumniar e insultar a los adeptos de la confesión islámica». Como dijo el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan: «Estas descripciones son muy desagradables, son una ofensa y un insulto a nuestra religión. No hay un islam no moderado o inmoderado. El islam es el islam y ya está». Hay musulmanes extremistas y musulmanes no extremistas, pero sólo hay un islam.

Es una lástima que Kiemunki no se presentara en el juzgado con citas del Corán, como «Mata a los no creyentes allá donde los encuentres» (9:5) o «Combátelos hasta que no haya más fitna [lucha] y se sometan todos a la religión de Alá» (8:39). Tal vez, entonces, el tribunal habría intentado al menos explicar a la opinión pública con más específico detalle las diferencias entre el «islam» y el «islam radical».

En los Países Bajos, un servicio de asistencia telefónica financiado públicamente, dirigido por la oficina contra la discriminación MiND, dijo que no podía atender una queja por unas amenazas de muerte vertidas contra homosexuales en un foro en internet, donde el autor musulmán de las amenazas pedía que «se quemara, decapitara y sacrificara» a los homosexuales. El motivo de que este observatorio contra la discriminación no pudiera actuar sobre la reclamación era que «los comentarios deben entenderse en el contexto de las creencias religiosas del islam, que eliminan jurídicamente el carácter ofensivo». MiND concluyó que los comentarios se habían hecho

en el contexto de un debate público sobre cómo interpretar el Corán (…) y algunos musulmanes interpretan que el Corán dice que hay que matar a los gais (…). En el contexto de expresión religiosa existente en los Países Bajos hay un amplio grado de libertad de expresión. Además, las expresiones se utilizaron en el contexto del debate público (cómo interpretar el Corán), lo que también elimina el carácter delictivo.

Así que, mientras Geert Wilders era juzgado en los Países Bajos por hablar sobre «menos marroquíes» durante una campaña electoral, un observatorio pagado por el Estado dice que no pasa nada por amenazar a los homosexuales con quemarlos, decapitarlos y sacrificarlos, siempre y cuando sean los musulmanes quienes profieran esas amenazas, ya que el Corán dice que esa conducta es la exigida. Este podría ser hasta ahora uno de los ejemplos más asombrosos de sumisión voluntaria a la ley de la sharia en Occidente.

Un portavoz del servicio de asistencia telefónica MiND admitió posteriormente que «tras una mayor investigación» sobre el asunto, se había llegado a la conclusión de que la reclamación no se había «valorado justamente», después de que varios diputados holandeses pidieran que el servicio telefónico dejara de financiarse con dinero público.

En febrero de 2016, una corte de distrito danesa declaró culpable a un hombre por hacer comentarios en Facebook que el tribunal consideró «insultantes y despectivos hacia los adeptos del islam». El hombre había escrito:

La ideología del islam es repugnante, repulsiva, opresora y tan misántropa como el nazismo. La inmigración masiva de islamistas a Dinamarca es lo más devastador que le ha ocurrido a la sociedad danesa en la historia reciente.

Fue multado por «racismo». El Tribunal Superior revocó después la sentencia, en mayo de 2016. El tribunal concluyó que el hombre era en realidad inocente de la acusación de racismo, y que sus palabras iban «dirigidas a la ideología del islam y el islamismo».

Es inquietante que los gobiernos occidentales estén tan ansiosos por acabar con cualquier cosa que guarde un vago parecido con lo que han acuñado erróneamente como «islamofobia», que significa literalmente «miedo irracional al islam». Considerando la violencia que hemos presenciado, lo irracional sería no temer sus amenazas. Como Shabnam Asadolahi señaló recientemente en una carta abierta a los miembros del Parlamento de Canadá, hay unas cuantas cosas en el islam por las que sentir un legítimo miedo.

Lo único que tienen que hacer todos esos gobiernos es consultar los discursos de uno de los eruditos islámicos vivos más influyentes sobre el islam suní: Yusuf al Qaradawi, líder espiritual de los Hermanos Musulmanes. Qaradawi presenta uno de los programas más populares de Al Yazira, «Sharia y Vida», que se calcula que llega a unos 60 millones de espectadores en todo el mundo. Ya en 1995, Qaradawi dijo en un congreso de la Asociación de Jóvenes Árabes Musulmanes en Toledo (Ohio): «¡Conquistaremos Europa, conquistaremos América! No mediante la espada, sino mediante la dawa [llamamiento]».

La dawa, la llamada islámica a la conversión, es la citación islámica a la conquista no violenta de las tierras no musulmanas, incluida Europa. Como explicaba Qaradawi en una grabación de 2007, el propósito de la conquista consiste principalmente en la introducción de la ley de la sharia. Según Qaradawi, la ley de la sharia se debe insertar gradualmente, en un periodo de cinco años en un nuevo país, antes de ser implementada íntegramente. Esta ley de la sharia incluye la amputación de las manos por robar; matar a apóstatas y homosexuales; denigrar y oprimir a las mujeres, como en la poligamia; y darles palizas como medio de «disciplinarlas», y así sucesivamente. Para aquellos occidentales que han estudiado el islam y han escuchado la opinión de los expertos islámicos más influyentes, hay unos pocos motivos para sentir «fobia» al respecto. Sería tonificante escuchar las opiniones de los líderes y tribunales europeos sobre estos aspectos de la ley de la sharia, en lugar de sus condenas casi rituales de quienes han estudiado realmente las fuentes islámicas y tratan de generar conciencia sobre la naturaleza de la ley de la sharia.

Mientras que enjuiciar y multar a las personas que critican el islam se está volviendo cada vez más habitual en Europa, esta práctica estaba antes reservada únicamente a los países musulmanes gobernados oficialmente por la ley de la sharia, como Arabia Saudí y Pakistán, donde está prohibido insultar al islam.

Es una lástima que los tribunales europeos y otros organismos estatales hayan empezado a seguir los pasos de la ley islámica. Aparentemente, los jueces y políticos europeos ya no son capaces de apreciar las inmensas libertades que antes eran la norma en el continente, y que parecen demasiado dispuestos, por voluntad propia, a abolir.

Otro repasito a PODEMOS y su hipocresia islámica

pabloiglesias22

Por Emilio Milo Rodriguez

Yo, políticamente, siempre había sobrevolado los lares supuestamente liberales de la izquierda, soñando ingenuamente en todo aquello que predicaban. Hoy, me encuentro secuestrado en mis ideales y me ubico en lo más amplio del medio centro, una especie de Modric a lo bestia. Como la mayoría de gente sensata, soy liberal para algunos temas y conservador para otros. Es decir, ante pululaba por defecto en la izquierda, ahora pululo por defecto en la derecha porque no se me ha dado opción por el lobby socialista-podemita, el cual ni respeto, ni escucho ni me fio un pelo.

En mis tiempos, iba incluso a conciertos y mítines de los sociatas, tiene cojones la cosa, repartía panfletos y corría delante de los maderos, hasta que me hice policía y era yo el que corría detrás.

Así que, ahora cuando recibo mails y críticas de podemitas idealistas que me llaman “colega” y me dicen que me busque un verdadero trabajo y vida y deje de ser un fascista fanático, hasta cierto punto simpatizo, dentro del asco que me dan, porque yo solía compartir toda esa mierda utópica de certezas absolutas y asunciones a medio cocinar sobre la igualdad y la justicia social.
Incluso solía pensar que los políticos de izquierdas nos llevarían a la liberación social………..hasta que me di cuenta de la cruda realidad. En los últimos años, me he forzado a parar de negarme a mí mismo la evidencia y reconocer la desagradable verdad de que la izquierda se dedica a la coerción, el asalto, el control, y no la libertad.

El aspecto más siniestro de podemos es que, mediante la corrupción del lenguaje y llamándose a sí mismos progresistas, se las han arreglado para crear un falso consenso que es solo envidia y valores auto controlados con el único propósito de parecer innatamente virtuosos, mientras que los verdaderos valores que sostienen la libertad individual y la responsabilidad son de algún modo siniestro inmorales, y sus defensores deben ser apartados como fascistas.

De cualquier manera que quieras vestirla, no hay virtud en la mentira, y toda la parafernalia dialéctica de podemos (justicia, igualdad, diversidad, tolerancia, progresía….) son mentiras.

Toda la mierda podemita es tan progresista como una maquina vieja de escribir; la justicia y la igualdad se han reducido a eufemismos para auto complacencia, envidia y autoritarismo corto de miras. La diversidad es algo a celebrar para los podemitas, excepto cuando hablamos de la diversidad que realmente importa, la diversidad de opinión; y por aquello de la tolerancia, he notado que podemos es siempre quien reclama más censura e intenta silenciar a sus críticos.

Son los podemitas quienes rehúsan usar las plataformas de opinión donde la gente vierte ideas que desaprueban, y son ellos los que pierden el culo para excusar la intolerancia, la misoginia, la homofobia y el anti semitismo del islam. Especialmente podemos. Incluso excusando la jihad monstruosa complaciéndose en su justa causa anti occidental, eso si, sin el vudú religioso.

Podemos está detrás del puto multicultulalismo, la mentira de la diversidad, la estafa de la justicia y la igualdad, la ofensa de la cultura y el victimismo barato, el secuestro de nuestras democracias por la dictadura federal europea y su política de fronteras abiertas, o la deliberada inyección de una religión atrasada medieval y totalitaria en una sociedad donde no es bienvenida y donde no pertenece.

Podemos ha mostrado, sin ningún género de dudas, que no son de fiar y no les podemos confiar nuestra libertad. Y la libertad es mi verdadera religión.

La gente está preocupada por la creciente islamización de nuestra sociedad, la erosión de la democracia y la puta corrección política. Esa que está destruyendo el lenguaje y convirtiéndonos en unos cobardes…. ¿Y qué podemos hacer?

La respuesta es obvia: Solo podemos cambiar la película diciendo lo que realmente pensamos y diciendo la verdad según la vemos, sin barnices ni medias tintas, independientemente de a quien ofenda. Si todos hacemos esto, las cosas cambiarán, y tenemos que empezar ya.

Y estas son las buenas noticias, queridos infieles. A pesar de la industria pesada de la diversidad y la sensibilidad cultural que te han hecho tragar a paladas, los sentimientos de los demás no son más importantes que los tuyos. Menuda revelación, no?

Los sentimientos son algo subjetivo, y tienen su modo de volverse rápidamente auto indulgentes, así que si dejas que los sentimientos de otros dicten lo que debes decir, pronto no podrás decir nada, y nadie sabrá lo que piensas, a nadie le importará quien carajo eres.

Diciendo la verdad podrás perder algunos amigos, pero esos no lo eran, no te preocupes.

Tu prioridad es ser fiel a ti mismo, con lo cual puedes dar confianza a los demás.

Todo esto, Podemos trata de cercenarlo.

Paz para los engendros podemitas, aunque no sepan qué hacer con ella y feliz navidad al resto.

Las feministas y el islam. / Feminists and Islam. (Spanish-English)

Detalle de las agresiones a mujeres en Colonia (Diciembre 2015) - See more at: http://latribunadelpaisvasco.com/not/5814/las-feministas-y-el-islam/#sthash.9ape1qKW.dpuf
Detalle de las agresiones a mujeres en Colonia (Diciembre 2015) – See more at: http://latribunadelpaisvasco.com/not/5814/las-feministas-y-el-islam/#sthash.9ape1qKW.dpuf

Por Yolanda Couceiro Morín

Hace un año de las agresiones sexuales multitudinarias que ocurrieron en Colonia y en otras ciudades alemanas por obra de inmigrantes y «refugiados» musulmanes durante los festejos de la Nochevieja. Se denunciaron más de mil violaciones y abusos sexuales de todo tipo contra mujeres alemanas durante esa noche.

Este brutal episodio, inédito en Europa por su carácter masivo (e impune, ya que apenas unas decenas de personas fueron detenidas por estos hechos), trae a la memoria hechos similares ocurridos en ese país en el fragor de una lucha apocalíptica en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.

Estos ataques sexuales contra mujeres han puesto una vez más de relieve las contradicciones que socavan y desacreditan el movimiento feminista, y más allá de él a todos los supuestos humanistas antirracistas, siempre dispuestos a denunciar la xenofobia, el racismo y la islamofobia, siempre con la intención de avanzar en su agenda de acoso y derribo de la sociedad occidental.

El estatus de la mujer en Occidente impone a todos los ciudadanos europeos un deber de solidaridad con las mujeres que padecen en todo el mundo la opresión y la violencia por motivos religiosos que se basan y se confunden a menudo con culturas rancias y costumbres medievales. Cuando esa cultura religiosa/patriarcal/anti-mujeres pretende imponerse en nuestros países, debemos estar vigilantes y oponernos firmemente a todo intento de socavar los derechos y libertades que tan duramente hemos ganado las mujeres europeas en siglos de luchas y sacrificios.

La igualdad entre las mujeres y los hombres es una conquista fundamental de nuestra civilización. Sin esa igualdad, nuestro mundo no sería el mismo, nuestra especificidad dejaría de ser una realidad. El reconocido papel que tenemos las mujeres en nuestra sociedad es un logro de una importancia capital, que define, incluso por encima de otras diferencias con otras culturas, el carácter único de nuestra civilización.

Las feministas han errado el camino. Durante años han minimizado el avance del islam e ignorado su influencia negativa sobre los derechos de las mujeres. Para estas feministas sectarias y cegadas por su particular ideología, el opresor de la mujer no podía ser más que el hombre blanco, heterosexual, necesariamente racista, obviamente fascista, heredero del colonialismo, del comercio de esclavos, de la Inquisición, culpable de todo, hasta de la desaparición de los dinosaurios. Criticar la cultura islámica, que esclaviza a la mujer hasta en los más mínimos detalles de su existencia, convierte a cualquier ciudadano en un horrible nazi, un islamófobo, un racista, un servidor de Satán…

Hoy las feministas, así como toda la fauna progresista, se enfrenta a la realidad, sin que eso signifique que se sometan a ella. Todas las víctimas de Colonia describieron el mismo escenario: fueron rodeadas por grupos de hombres «de aspecto árabe o magrebí». Éstos se abalanzaban sobre ellas como si fueran fieras de presa, como animales en celo, como depredadores sin escrúpulos, como criminales en acción. Entre los pocos detenidos esa noche y en los días siguientes había una mayoría de «refugiados» sirios e iraquíes de la última ola recién llegada a Alemania, pero también argelinos y marroquíes, que obviamente no podían pretender estar huyendo de ninguna guerra.

En esas fechas y posteriormente, se oyeron voces «autorizadas» negando primero y disculpando después esas odiosas y brutales agresiones sexuales. El menos desafortunado de ellos nos recordó que para estos hombres que han nacido y crecido en una sociedad musulmana de valores arcaicos, el manosear a las mujeres no es motivo de reproche, el tratarnos como trozos de carne es un hecho aceptable: somos seres inferiores, no debemos esperar otra cosa, no merecemos respecto, no tenemos derechos. Para ellos una mujer que sale de noche no puede ser más que una prostituta -así que imaginen lo que podría ser yo misma que practico el nudismo usualmente-. Habría que añadir que la miseria sexual inherente a amplios sectores de cualquier sociedad regida por el islam no puede producir más que esta clase de desequilibrados y obsesos peligrosos. Otras voces han llegado a decir que es mejor que las mujeres europeas seamos violadas por «refugiados» que por nuestros compatriotas. Asistimos a una degradación de la moral y las costumbres sin precedentes, ante la justificación permanente de crímenes y aberraciones, siempre y cuando éstos sean cometidos por determinadas categorías humanas, inocentes por sistema y a perpetuidad.

Las sociedades patriarcales de valores medievales de donde provienen estos inmigrantes y «refugiados» son señalados como la fuente de estas agresiones. La denuncia del carácter oscurantista de esa cultura se convierte en una especie de subterfugio para no tener que llamar a las cosas por su verdadero nombre y señalar a la cultura islámica, que se expresa por boca de esas numerosas organizaciones del islam político que han echado raíces en nuestras sociedades, absurdamente acogedoras con todo aquello que las combaten y buscan destruir desde adentro, con las facilidades que sus propios anfitriones ponen a su disposición.

Ya patrullan en algunos barrios de ciudades europeas grupos de hombres encargados de vigilar las «buenas costumbres» de las mujeres, que obviamente no podemos ir vestidas de manera «indecorosa», ni entrar a tomar un café en un bar, ni siquiera caminar solas por las calles sin un acompañante masculino. El sistema que rige en Arabia Saudí y en otras comarcas de similar género ya ha puesto el pie en nuestros países.

Ese puritanismo extremo es otra cara de la locura islamista. Para estos fanáticos es la excusa para ejercer su violencia contra las mujeres. Nuestros progresistas en general y nuestras feministas en particular, siempre tan vociferantes contra el «macho blanco heteropatriarcal opresor», en esta ocasión guardan un silencio cómplice y culpable que sólo favorece el avance de esta intolerancia y oscurantismo medieval que están haciendo retroceder la condición de la mujer al siglo VII de La Meca y Medina.

Las feministas, para no cambiar de costumbre, se han vuelto a equivocar al transformar a los culpables en víctimas y viceversa. Lo vemos continuamente con ocasión de las violaciones que se cometen a diario por parte de agresores musulmanes, un fenómeno masivo que les deja indiferentes y que se las ingenian para invertir sistemáticamente los roles y las culpas. Para ellas, es necesario callar sobre estos hechos y tratar de tergiversar todo lo posible acerca de la identidad de los agresores y sobre los motivos de tanto desprecio y violencia contra las mujeres. Los agresores son inmigrantes y «refugiados», y esa circunstancia ya los exculpa de todo crimen, así sean violaciones o asesinatos. La culpa siempre será, de alguna manera, del hombre blanco, culpable por definición. Esa inversión perversa de los roles define a la perfección la impostura del discurso feminista y la desfachatez de quienes llegan al extremo de transformar a los culpables en víctimas y despreciar a las víctimas con un cinismo inaudito.

Ya son miles las agresiones sexuales de todo tipo cometidas contra mujeres de toda edad y condición en muchos países de Europa en los últimos meses. Europa se está convirtiendo en un lugar cada vez menos seguro para nosotras. Las feministas callan: la realidad contraría su discurso, sus objetivos y sobre todo su enfermiza ideología que las ha llevado a esa insólita y perversa alianza con el islam expansionista y conquistador.

A este callejón sin salida nos han llevado los desvaríos de estas feministas. Estas militantes izquierdistas, campeonas del relativismo cultural, han traicionado los valores de su propia sociedad y la causa que dicen defender. La causa de la mujer no tiene en las feministas únicamente a unas pésimas abogadas, sino a unas auténticas enemigas. Tarde o temprano, el islam político tendrá que ser puesto en el lugar que le corresponde, y sus colaboradores también. El feminismo degenerado de todas estas personas y organizaciones que se han puesto al servicio de la empresa de la destrucción de nuestros derechos y libertades, tendrá que responder algún día de su condescendencia y complicidad con la invasión islámica que padecemos.

inglaterra

ENGLISH

A year ago of the mass sexual assaults that occurred in Cologne and other German cities by Muslim immigrants and «refugees» during New Year’s Eve celebrations. More than one thousand rapes and sexual abuses of all kinds were reported against German women during that night.

This brutal episode, unheard of in Europe for its massive character (and unpunished, as only a few dozen people were arrested by these events), brings to mind similar events that occurred in that country in the heat of an apocalyptic struggle in recent months Of World War II.

These sexual attacks on women have once again highlighted the contradictions that undermine and discredit the feminist movement, and beyond it all supposed anti-racist humanists, always willing to denounce xenophobia, racism and Islamophobia, always with the Intention to advance in its agenda of harassment and demolition of the western society.

The status of women in the West imposes on all European citizens a duty of solidarity with women throughout the world suffering oppression and violence on religious grounds which are often based on, and often confused with, rancid cultures and medieval customs. When this religious / patriarchal / anti-women culture seeks to prevail in our countries, we must be vigilant and firmly oppose any attempt to undermine the rights and freedoms that so hard have been won by European women in centuries of struggle and sacrifice.

Equality between women and men is a fundamental achievement of our civilization. Without that equality, our world would not be the same, our specificity would cease to be a reality. The recognized role of women in our society is an achievement of paramount importance, which defines, beyond other differences with other cultures, the unique character of our civilization.

Feminists have gone the wrong way. For years they have minimized the advance of Islam and ignored its negative influence on women’s rights. For these sectarian feminists and blinded by their particular ideology, the woman’s oppressor could not be more than the white, heterosexual, necessarily racist, obviously fascist, heir to colonialism, the slave trade, the Inquisition, guilty of everything, Even of the disappearance of the dinosaurs. Criticizing the Islamic culture, which enslaves women even to the smallest details of their existence, turns any citizen into a horrible Nazi, an Islamophobe, a racist, a servant of Satan ..

Today, feminists, as well as all the progressive fauna, face reality, without that means that they submit to it. All the victims of Cologne described the same scenario: they were surrounded by groups of men «of Arab aspect or Maghreb». They rushed upon them as if they were beasts of prey, like animals in heat, as unscrupulous predators, as criminals in action. Among the few people detained that night and in the following days were a majority of Syrian and Iraqi «refugees» from the last wave recently arrived in Germany, but also Algerians and Moroccans, who obviously could not pretend to be fleeing any war.

At that time and later, «authorized» voices were heard, denying first and then excusing those hateful and brutal sexual aggressions. The less unfortunate of them reminded us that for these men who have been born and raised in a Muslim society of archaic values, to manipulate women is not a reason for reproach, treating us like pieces of meat is an acceptable fact: we are inferior beings, We must not expect anything else, we do not deserve respect, we have no rights. For them, a woman who goes out at night can not be more than a prostitute – so imagine what I could be myself that I practice nudism usually. It should be added that the sexual misery inherent in large sectors of any society governed by Islam can only produce this kind of unbalanced and dangerous obsessions. Other voices have come to say that it is better for European women to be raped by «refugees» than by our compatriots. We are witnessing an unprecedented degradation of morals and customs, given the permanent justification of crimes and aberrations, as long as they are committed by certain human categories, innocent by system and perpetuity.

The patriarchal societies of medieval values from which these immigrants and «refugees» come are identified as the source of these aggressions. The denunciation of the obscurantist character of that culture becomes a kind of subterfuge so as not to have to call things by their real name and to point out to the Islamic culture, that is expressed by mouth of those numerous organizations of the political Islam that have taken root In our societies, absurdly cozy with everything that they fight against and seek to destroy from within, with the facilities that their own hosts put at their disposal.

There are already patrols in some European city neighborhoods groups of men in charge of monitoring the «good manners» of women, who obviously can not dress in an «unseemly» way, or enter a café in a bar, or even walk alone for The streets without a male companion. The system that governs Saudi Arabia and other similar districts has already set foot in our countries.

That extreme Puritanism is another face of Islamist insanity. For these fanatics is the excuse to exercise their violence against women. Our progressives in general and our feminists in particular, always so vociferous against the «heteropatriarchal white male oppressor», on this occasion are an accomplice and guilty silence that only favors the advance of this medieval intolerance and obscurantism that are pushing back the condition of the Woman to the 7th century of Mecca and Medina.

Feminists, in order not to change their habits, have been mistaken again in transforming the guilty into victims and vice versa. We see it continually on the occasion of the daily violations committed by Muslim aggressors, a massive phenomenon that leaves them indifferent and that they manage to systematically reverse roles and guilts. For them, it is necessary to keep silent about these facts and try to misrepresent everything possible about the identity of the aggressors and the reasons for so much contempt and violence against women. The aggressors are immigrants and «refugees», and that circumstance already exculpates them from all crime, whether they are rapes or murders. The guilt will always be, in some way, the white man, guilty by definition. This perverse investment of roles perfectly defines the imposture of feminist discourse and the cheekiness of those who go so far as to turn the guilty into victims and to despise the victims with unheard-of cynicism.

There are already thousands of sexual assaults of all kinds committed against women of all ages and conditions in many European countries in recent months. Europe is becoming an increasingly safe place for us. Feminists are silent: reality contradicts their discourse, their goals and above all their sickly ideology that has led them to that unusual and perverse alliance with expansionist and conquering Islam.

This impasse has led us to the ravings of these feminists. These militant leftists, champions of cultural relativism, have betrayed the values of their own society and the cause they claim to defend. The cause of the woman does not have in the feminists only to a poor lawyers, but to a true enemy. Sooner or later, political Islam will have to be put in its proper place, and its collaborators as well. The degenerate feminism of all these people and organizations that have put themselves at the service of the company of the destruction of our rights and freedoms, will have to respond someday of its condescension and complicity with the Islamic invasion that we suffer.

LAS GRANDES MENTIRAS DE PODEMOS EN 2016. -ISAAC PAREJO-

2016 ha sido un año convulso en la política española. Tras más de 300 días de gobierno en funciones que nos ha colocado como el tercer país del mundo con más tiempo sin gobierno, Rajoy ha conseguido finalmente ser presidente con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE. Pero hay un cuarto en discordia, el populismo representado por Podemos.

 

Como todos sabemos, los movimientos populistas se sirven de la mentira para calar en la sociedad. Mentiras adornadas con medias verdades o embustes directamente que divulgan sin ningún pudor. Esta no es una técnica inventada por el partido de Pablo Iglesias ya que ha sido usada por todos los movimientos populistas a lo largo del siglo XX, desde Hitler hasta Hugo Chávez.

Este 2016 que ya acaba nos deja un reguero de falsedades por parte de la formación morada bastante importante. Repasemos.

La mayoría social

Comenzamos el año con las recién celebradas elecciones de diciembre de 2015. Pablo Iglesias se ofrecía al extinto Pedro Sánchez para la formación de un gobierno de coalición. Su premisa era que el Congreso estaba formado por una mayoría de izquierdas que pedía a gritos un gobierno “progresista”.

Veamos el resultado salido de las urnas aquel 20 de diciembre de 2015:

A menos que el PNV o la antigua Convergencia se hayan transformado en fuerzas progresistas de izquierdas y ya no sean la derechona rancia y nacionalista que han sido toda la vida, las fuerzas de izquierdas representadas en el Congreso fueron 172 diputados frente a los 178 de centroderecha. Daba igual, la mayoría social representada en el cerebro de Pablo Iglesias pedía a los cuatro vientos que él se convirtiera en el vicepresidente del país.

Los sillones

Los sillones, esos grandes enemigos de Podemos. A ellos solo les importaba la Gente (marca registrada). Renunciaban a los cargos y a entrar en gobiernos ajenos. Hasta que llegó la posibilidad de tocar poder. Iglesias no dudó en pedirse al menos 7 ministerios para su gobierno de coalición con Pedro Sánchez. Y no cualquier ministerio. Defensa, vicepresidencia o el CNI son algunos de los organismos que Coleta Morada quería controlar para mejorar la vida de la gente.

Las renuncias

A pesar de que los alcaldes del cambio prometieron bajarse el suelo y no lo han hecho, incluso en algunos casos se lo han subido, los diputados de Podemos que prometieron cobrar solo 3 salarios mínimos (nadie sabe por qué tres y no uno, quizás porque suena mejor decir eso a que cobrarán el triple del salario mínimo) cobran su sueldo al completo. Sí, ellos siguen orgullosos de percibir un salario de 1.985 euros. No es cierto, su sueldo es de 4.600, de los que donan  poco más de 2.000… ¡a su propio partido! Y no todos. Es decir, una autodonación en toda regla.

Llamativo fue el caso de Ramón Espinar que renunció a un sueldo que no podía cobrar por ley. Era el caso de su salario como senador, incompatible con su nómina como diputado de la asamblea de Madrid. Además este 2016, el citado Espinar ha llegado a acumular hasta tres cargos cuando los estatutos de su propio partido impiden ocupar más de dos. También llamó la atención, aunque pertenece a 2015, los 6.200 euros que Teresa Rodriguez percibió como Eurodiputada por 5 días de trabajo antes de renunciar al acta para liderar Podemos Andalucía. No donó ni un solo céntimo de esa abultada retribución de más de 1.200 euros diarios.

Y por supuesto la famosa renuncia a su aforamiento del diputado Diego Cañamero. Un aforamiento al que no se puede renunciar debido a que hace falta una reforma de la Constitución para tal fin.

La reducción de la deuda de Carmena

Esto es un mantra que se ha repetido sin parar durante meses. Otra falsedad más de la formacion morada, en este caso referente al ayuntamiento del cambio de la señora Carmena. No, Carmena no ha reducido un solo euro de esos 1.000 millones en el ejercicio de junio de 2015 hasta el mismo mes de 2016. Lo que ocurrió en 2015 es que el consistorio dirigido por la exjueza se dedicó a aplicar el presupuesto aprobado por el gobierno de Ana Botella, de modo que la reducción sería aplicable a ella, sin contar con el amplio superávit que se encontraron al llegar. Es más, el gobierno de Ana Botella ya venía reduciendo la deuda en más de esos 1.000 millones cada año, de modo que la reducción de deuda se ha ralentizado desde que Ahora Madrid llegó al ayuntamiento incluso siguiendo el plan de Botella. Por otra parte, el discurso contradictorio de la formación morada les lleva a enorgullecerse de esta reducción (que no es fruto de su gestión) y a la vez despotricar contra la regla de gasto impuesta por Montoro que ha llevado al ayuntamiento a reducir dicha deuda. Todo un sinsentido.

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Sí, ineficacia, que ni siguiendo un plan de deuda ya elaborado que permitía reducir la deuda en 1.200 millones anuales son capaces de mantener el ritmo.

Ramón Espinar

El caso Espinar ha sido otro de los temas de 2016. Su VPO, con la que apenas intentó especular, ha estado en boca de la opinión pública durante varias semanas, pero ha sido olvidado ya. Qué lástima. El hijo del mangante que se llevó casi 200.00 euros de una tarjeta black no especuló con una vivienda pública sino que se benefició “de la diferencia entre el precio de compra y el de venta”, según dice él. La verdad es que su declaración ante la prensa estuvo repleta de mentiras que no han impedido que el Ramón siga en su puesto como si no ocurriera nada. A pesar de que llegó a declarar esto en alguna ocasión del pasado:

Ramón especuló con vivienda pública, ni más ni menos. Si no podía pagarla, como declaró, tenía la posibilidad de devolverla pero aún así, la vendió por un precio superior al que le costó aunque ni siquiera llegó a vivir en ella.

La democracia

Aunque ya sabíamos que Podemos es un partido totalitario que aspira a instaurar en España una dictadura al más puro estilo bolivariano, este año se ha dejado entrever más que nunca. La muerte del dictador Fidel Castro ha dejado un reguero de condolencias por parte de todo el partido (Izquierda Unida incluido) que contrasta con sus críticas a la democracia en España y sus reivindicaciones para que el Jefe del Estado en nuestro país sea elegido en las urnas que, como todos sabemos, en Cuba, Fidel ha sido elegido en numerosos comicios celebrados a lo largo de 60 años.

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No a las monarquías parlamentarias sin ningún poder en el gobierno y que son refrendadas en las elecciones y sí a las dictaduras hereditarias que no han sido votadas por nadie.

La educación

Uno de los caballos de batalla, no solo de Podemos sino también del PSOE, ha sido, cómo no, la LOMCE, la única ley educativa no socialista que ha tenido este país en 35 años. Para combatir el perder la hegemonía en el adoctrinamiento por la izquierda se han usado todo tipo de artimañas y mentiras para justificar el supuesto agravio de una ley que apenas comenzó a implantarse el pasado año y de la que no hemos podido ver sus efectos. Aún así, visionarios como el eurodiputado de Podemos Miguel Urban fueron capaces de predecir el futuro.

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Aunque para ello tuviera que usar un gráfico elaborado antes de la implantación de la LOMCE, por lo tanto refleja el abandono escolar consecuencia de las leyes socialistas. Ni se inmutó, no borró el tuit siquiera, mintió descaradamente. Ya sabe usted, difama que algo queda.

El tema de las becas también es algo recurrente en el discurso falaz de Podemos. La formación morada arremete continuamente contra el sistema de becas que supuestamente el PP ha destrozado para que solo puedan estudiar los ricos.

Pero los datos son los datos, y lo que el Ministerio de Educación arroja, a menos que los ministerios se dediquen a falsear datos fácilmente comprobables en el BOE, es que la inversión en becas no solo no se ha recortado sino que ha aumentado. De hecho durante el curso 2015-2016 hubo casi 10.000 becarios más que el curso anterior. Lo que ocurre es que se ha endurecido el criterio para asignación de becas, para que su concesión se realice a la gente que realmente lo necesita, no como ocurría en la época zapateril que las becas llovían del cielo y muchos la usaban para irse de vacaciones o sacarse el carnet de conducir.

La sanidad

Si por cada mentira de Podemos en este tema pusieramos un euro en una hucha, acabaríamos con la deuda pública de España en un santiamén. Han sido tantos los embustes que sería difícil elegir uno. Veamos, es cierto que ha habido recortes en sanidad pero exactamente el mismo recorte que hizo ZP en 2010 y del cuál nadie habló. Los recortes se llevaron a cabo en absolutamente todas las partidas presupuestarias, era imposible mantener la inversión en todas si queríamos bajar el déficit, pero ese no es el tema. El presunto empeoramiento de la sanidad en nuestro país es tan falso como que según el CIS los españoles siguen dando una nota excelente a nuestro sistema sanitario. Quizás una de las mayores mentiras descaradas de Podemos este año respecto a este tema fue perpetrada por la embustera Irene Montero que afirmó en Espejo Público que muchas de sus amigas que vivían fuera de España no tenían asistencia sanitaria cuando venían a su país.

Alfonso Rojo le pidió una y otra vez que diera el nombre del hospital que denegó la asistencia a sus amigas y ella, como quien oye llover, apelaba a la declaración de Derechos Humanos de la ONU porque básicamente se había inventado la historia.

Si alguien emigra y tras tres meses vuelve a España y no dispone de  tarjeta sanitaria es tan fácil como volverse a apuntar al paro y su tarjeta es devuelta sin ningún problema porque pasa a ser beneficiario del Estado, como cualquier desempleado. Pero quizás de lo que habla Irene es sobre los casos en que un emigrante que trabaja en otro país viene a su país para pasar unas vacaciones y espera tener asistencia aquí cuando está cotizando en otro país y ya no pertenece a la seguridad social de España. Si las amigas inexistentes de Irene querían tener cobertura en España no tenían más que sacarse la tarjeta sanitaria europea en el país en el que trabajan para tener total cobertura en España cuando vengan de vacaciones. Pero es un tema demasiado complejo para la demagogia barata de los que te explican el funcionamiento de un estado en 2 tuits.

Los enchufados

Uno de los grandes argumentos de Podemos antes de pisar las instituciones fue el nepotismo de la casta a la hora de enchufar amigotes y familiares en puestos públicos relevantes. Esto no solo se ha mantenido en los ayuntamientos del cambio sino que ha ido a más. La lista de enchufados en los consistorios del cambio durante el 2016 es interminable siendo Madrid líder en colocados. El sobrino de Carmena, el hermano de Alberto Garzón, la exnovia de Guillermo Zapata, la familia Maestre al completo, Samuel Romero, Vanesa Valiño y así hasta 44 enchufados solo en el consistorio madrileño. Pero la lista no acaba aquí y abarca también los ayuntamientos de Ada Colau o el Kichi en Cádiz.

Esta es la lista de los colocados de Podemos aportada por Ciudadanos solo en el ayuntamiento de Madrid. -CLICK AQUÍ-

La democracia interna

Podemos siempre se enorgullece de su democracia interna, de que el debate es sano, de que en Podemos hay muchas corrientes de pensamiento. Pero del dicho al hecho hay un trecho. La formación morada tiene en su seno tanta democracia como Corea del Norte. Las purgas de Iglesias a todo el que discrepa de él son antológicas, ya no hablamos de Sergio Pascual o de la macropurga que llevó a cabo en Galicia. El inminente congreso de Podemos en Vistalegre donde se disputa el liderazgo con Íñigo Errejón ha acelerado la eliminación de todo adversario siendo la última víctima el portavoz de Podemos Madrid, José Manuel López perteneciente al ala errejonista del partido.

Tras declarar que Podemos necesita una dirección más plural y que el debate y las distintas corrientes son sanas en un partido, nos espetó esto:

La supuesta burla de Rita Barberá a las víctimas del metro

Hace poco asistíamos al repentino fallecimiento de Rita Barberá y sobraron minutos para que toda la progresía se lanzara a celebrarlo como si hubiera muerto algún sanguinario dictador, por ejemplo, no sé, Fidel Castro. El caso es que Podemos y sus seguidores comenzaron a hacer circular  como la pólvora un video en el que la fallecida alcaldesa se burlaba presuntamente de las víctimas del metro de Valencia que se concentraron bajo el balcón del consistorio durante la Mascletá de las Fallas. Hay que decir que el video no fue grabado por un espontáneo sino por la productora Barret Films, encargada de realizar videos para determinados colectivos, por ejemplo, del que hablaremos a continuación. No, Rita no se burló de las víctimas del metro. Contemos la verdad. En Valencia existe un movimiento estudiantil llamado Intifalla que se dedica a concentrarse frente a las puertas del consistorio cada día de las distintas Mascletás que se celebran, en protesta por los casos de corrupción y para pedir la dimisión de la alcaldesa y que Barberá conocía muy bien. A su lado había un grupo reducido de la asociación de víctimas del metro y se utilizó el video para manipular el contenido del gesto. El movimiento Intifalla, cuyo logo es una fallera con una metralleta, era el que estaba concentrado a las puertas del ayuntamiento durante la Mascletá, como demuestra este cartel, de modo que fue este movimiento el que manipuló el video para achacar la burla que Rita Barberá les hizo a los pocos concentrados de la asociación de víctimas del metro que tenían al lado.

Bonus Track: los transplantes de Carolina Bescansa

Hace unos meses la diputada Carolina Bescansa afirmaba en “Los Desayunos de RTVE”, sin despeinarse, que España es líder en transplantes de órganos “por la alta tasa de accidentes de tráfico” achacando esto al mal estado de las carreteras por falta de inversión. El dato no solo era falso sino que Carolina Bescansa, como todo su partido, se quedó anclada en el pasado. Es cierto que una gran parte de los transplantes provenían de accidentes de tráfico, pero en los años 90 cuando era de un 43%. Actualmente el porcentaje de transplantes provenientes de accidentes en carretera es del 4%, según la Organización Nacional de Transplantes. Dio igual, Bescansa mintió como suele hacer siempre y aquí paz y después gloria.

Podríamos seguir así durante mucho más tiempo pero nada más lejos de mi intención que aburriros con los interminables embustes de la formación neocomunista nórdica. Está claro que la mentira es un oficio, y en política todo vale, pero cuando además tienes a un auditorio dispuesto a tragarse tus soflamas como un plato de sopa, todo es más fácil. Y más si estás 24 horas en televisión, un medio que manejan a la perfección. Podemos, sí, pero mentir y muy bien.

FUENTE: NEURONA LIBERAL

#StopIslam (VÍDEO). Un ‘piadoso’ musulmán y su feroz hermano dan una paliza a la mujer del burka / A ‘pious’ Muslim and his ferocious brother beat the burka woman

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OTRA PRUEBA MAS de la AUTÉNTICA Y HORROROSA BARBARIE que representa esa IDEOLOGIA TOTALITARIA, disfrazada de religión, nacida en la enfermiza mente de un analfabeto envidioso, resentido, sanguinario, psicópata y depravado sexual, el tal Muhammad/Mahoma: EL ISLAM.

Y aun hay quien lo defiende e incluso NIEGA HECHOS PROBADOS que se llevan repitiendo desde que el susodicho psicópata se lanzó, al mando de algo así como 40.000 GUERREROS a «predicar» tal ENGENDRO y no me refiero ya a ellos mismos, lo cual tiene su lógica, si no a los occidentales que los defienden, tanto gente de a pie como políticos y vaya como un ejemplo la bruja sarn… la actual alcaldesa de Madrid que no se le ha podido ocurrir otra que esta MAJADERIA: Carmena: la sociedad tiene que “entender las causas del terrorismo yihadista”

O las mismas FEMINAZIS, que parece mentira que sean mujeres.

Bien, pues eso, sobre todo las MUJERES que defienden o justifican a estas MALAS BESTIAS, A VER QUE TIENEN QUE DECIR SOBRE ESTO:

Una mujer  ataviada con el tradicional burka aparece en el vídeo siendo golpeada por su cónyuge y su cuñado, que también echa una mano gustoso.

SIENTO NO PODER PONER EL VÍDEO DIRECTAMENTE PERO EL CÓDIGO DE INSERCIÓN QUE TIENE NO FUNCIONA EN WORDPRESS (es curioso, en Blogspot si funciona).

¿ALGO QUE DECIR SOBRE ESTO, SEÑORITAS, SEÑORAS Y SEÑORES «PROGRES» (a los «muslines» ni les pregunto ¿para que?)?

GRACIAS al blog de DAZIBAO que es donde lo he encontrado.

descrpción

¿»Nada que ver con el islam»? / «Nothing to do with Islam»?

por Judith Bergman
26 de Diciembre de 2016

Por primera vez, una figura del establishment europeo, de la Iglesia, se ha pronunciado contra un argumento que exonera al ISIS y que esgrimen con frecuencia las élites políticas y culturales de Occidente. El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, dijo en Francia el 17 de noviembre que, para hacer frente a la violencia de motivación religiosa en Europa, es necesario distanciarse de la postura, cada vez más popular, que es decir que el ISIS «no tiene nada que ver con el islam» (…). Hasta que los líderes religiosos no den un paso y asuman la responsabilidad por los actos de quienes hacen cosas en nombre de su religión, no veremos ninguna resolución».

El arzobispo Welby dijo también que «es muy difícil entender las cosas que impelen a las personas a cometer algunos de los terribles actos que hemos visto en los últimos años, a no ser que se tenga cierto conocimiento religioso».

«El conocimiento religioso» ha escaseado, especialmente en el continente europeo. Sin embargo, en todo Occidente, personas con poco o ningún conocimiento del islam, incluidos líderes políticos, periodistas y creadores de opinión, se han convertido de repente en «expertos» en el islam y el Corán, asegurando a todo el mundo que el ISIS y otras organizaciones terroristas similarmente genocidas no tienen nada que ver con la supuesta «religión de paz», el islam.

Llama la atención, por tanto, oír por fin una voz del establishment, especialmente un hombre de la iglesia, que se opone, aun guardando cautela, a esta postura curiosamente uniforme (y estupefacientemente desinformada) sobre el islam. Hasta ahora, las iglesias del establishment, a pesar de las atrocidades cometidas por musulmanes contra cristianos, han estado excesivamente ocupadas con el llamado «diálogo interreligioso». El papa Francisco incluso ha regañado a los europeos por no ser más obsequiosos con los migrantes que han saturado el continente, preguntándoles:

¿Qué te ha pasado a ti, a la Europa del humanismo, a la defensora de los derechos humanos, la democracia y la libertad? (…) Madre de grandes hombres y mujeres que dedicaron e incluso sacrificaron sus vidas por la dignidad de sus hermanos y hermanas?

(El papa, antes de pedir retóricamente a los europeos que sacrifiquen sus vidas por sus «hermanos y hermanas» migrantes, quizás debería preguntarse cuántos de esos migrantes musulmanes en Europa consideran a los europeos sus «hermanos y hermanas»).

Son unas declaraciones sobre el islam especialmente significativas en boca del arzobispo de Canterbury, el máximo obispo y líder de la Iglesia Anglicana, y jefe simbólico de la Comunión Anglicana, compuesta actualmente de unos 85 millones de miembros en todo el mundo, siendo la tercera mayor confesión mundial.

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby (izquierda), declaró recientemente que el tratamiento de la violencia de motivación religiosa en Europa
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby (izquierda), declaró recientemente que el tratamiento de la violencia de motivación religiosa en Europa «requiere apartarse del argumento, crecientemente popular, de que el ISIS ‘nada tiene que ver con el islam’ (…) Hasta que los líderes religiosos no asuman responsabilidades por las acciones de aquellos que hacen cosas en nombre de sus religiones, no habrá solución» (Imagen: Foreign and Commonwealth Office).

Hace tan sólo un año, en unas declaraciones sobre las masacres de París, el arzobispo siguió la ortodoxia políticamente correcta pontificando que «la perversión de la fe es uno de los aspectos más acuciantes de nuestro mundo actual». Explicó que los terroristas del Estado Islámico habían distorsionado su fe hasta el punto de creer que estaban glorificando a su dios. Desde entonces, es evidente que ha cambiado de opinión.

¿Puede alguien esperar que otros líderes de la iglesia y la política presten atención a las palabras del arzobispo Welby, o seguirán siendo convenientemente ignoradas? Es evidente que los líderes occidentales han escuchado de manera selectiva durante muchos años, e ignorado las verdades que no se ajustaban al «relato» que a los políticos les gusta imaginar, especialmente cuando las dicen los auténticos expertos sobre el islam. Cuando, en noviembre de 2015, el jeque Mohamed Abdulá Nasr, experto en ley islámica y licenciado por la Universidad Al Azhar de Egipto, explicó por qué la prestigiosa institución, que forma a alumnos en la corriente mayoritaria del islam, se negó a denunciar al ISIS por ser antiislámico, nadie lo escuchó:

El Estado Islámico es un subproducto de los programas de Al Azhar. Así que, ¿cómo puede condenarse a sí misma por antiislámica? Al Azhar dice que debe haber un califato, y que es una obligación para el mundo musulmán. Al Azhar enseña la ley de la apostasía y a matar al apóstata. Al Azhar es hostil hacia las minorías religiosas, y enseña cosas como que no que no hay que construir iglesias, etc. Al Azhar defiende la institución de la yizia [tributo exigido a los no musulmanes]. Al Azhar enseña a lapidar a la gente. Así que, ¿cómo puede Al Azhar denunciarse a sí misma por antiislámica?

Tampoco los líderes occidentales escucharon cuando The Atlantic, que no es precisamente una cabecera anti establishment, publicó un estudio de Graeme Wood, que investigó a fondo al Estado Islámico y su ideología. Habló con miembros y reclutadores del Estado Islámico y concluyó:

La realidad es que el Estado Islámico es islámico. Muy islámico. Sí, ha atraído a psicópatas y buscadores de aventuras, extraídos sobre todo de las poblaciones desafectas de Oriente Medio y Europa. Pero la religión que predican sus más fogosos seguidores se deriva de interpretaciones coherentes e incluso eruditas del islam.

En Estados Unidos, otra figura del establishment, Reince Priebus, presidente del Comité Nacional Republicano y jefe del gabinete entrante de Donald Trump, hizo hace poco unas declaraciones con un efecto parecido a las del arzobispo de Canterbury. «Claramente, hay algunos aspectos de esa religión que son problemáticos, y los conocemos: los hemos visto», dijo Priebus al ser preguntado acerca de la opinión del asesor de Seguridad Nacional entrante, el exteniente general Michael Flynn, de que el islam es una ideología política que se oculta tras una religión.

En gran parte de la sociedad estadounidense, que Flynn opine que el islam es una ideología política se considera polémico, a pesar de que las doctrinas políticas y militares del islam, resumidas sucintamente en el concepto de yihad, se codifican en la ley islámica –la sharia–, y se encuentra en el Corán y las hadices. Los yihadistas que cometen atentados al servicio del ISIS, por ejemplo, sólo están siguiendo las órdenes del Corán: «Combate y mata a los no creyentes allá donde los encontréis» (9:5) y «Combátelos hasta que no haya más fitna [lucha] y se sometan todos a la religión de Alá» (8:39).

La pregunta es, entonces, si otras figuras del establishment también reconocerán lo que alguien como el arzobispo Welby –y el extraordinario presidente de Egipto, Abdel Fatah el Sisí– han tenido por fin el coraje de decir en público: que si uno insiste en seguir siendo un «analfabeto religioso», entonces es imposible resolver el problema de una violencia de motivación religiosa.

Pablo Iglesias: “El Holocausto fue un mero problema burocrático”

EL BLOG PERSONAL QUE PABLO IGLESIAS INTENTÓ BORRAR DE INTERNET Y NO PUDO

Por M.A. Ruiz Coll en OKdiario

De los creadores de “La caída del Muro de Berlín fue una mala noticia para todos” llega… “El Holocausto fue un mero problema burocrático”. Tras ambas afirmaciones se oculta una idéntica visión totalitaria del mundo y un mismo autor: el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.

Iglesias escribió estas palabras el 28 de febrero de 2009 en su blog El gesto de Antígona, en el que venía publicando sus opiniones personales desde hacía cuatro años. OKDIARIO ha podido acceder a una copia backup íntegra de este blog, a pesar de que Iglesias lo borró de Internet en 2014, coincidiendo con la fundación de Podemos: justo cuando otros compañeros de partido comenzaron a limpiar sus cuentas de Twitter borrando mensajes que pudieran resultar inconvenientes para su nueva carrera política.

 

En la entrada titulada “El lector y el Holocausto”, Pablo Iglesias narra en primera persona el debate que tuvo con un profesor llamado Norman Radcliffe, sobre la película “The Reader” (2008), producida por Sydney Pollack. El film cuenta la relación entre un joven alemán y una mujer mayor que él, que años después será juzgada por crímenes contra la humanidad por haber trabajado como guardia de un campo de concentración nazi.

La “banalidad del mal”

Hablando en primera persona, Iglesias explica su discusión en los siguientes términos: “Preocupado por las implicaciones que tiene presentar el Holocausto como una monstruosidad enfrentada a la inteligencia y a los valores morales de la modernidad, espeté a Norman que el Holocausto fue fundamentalmente una decisión administrativa, un mero problema burocrático. Como podrán imaginarse, la cara de espanto de Norman y del resto de participantes en el debate me hicieron sentir la honda satisfacción narcisista del condenado a la hoguera que está convencido de tener razón… eppur si muove…”

Con esta reflexión, el actual líder de Podemos se hacía eco de las tesis del sociólogo Zigmunt Bauman y de la “banalidad del mal” planteada por la periodista alemana Hannah Arendt quien, tras asistir en Israel al juicio contra el jerarca nazi Adolf Eichmann, describió a los responsables de los campos de concentración como simples burócratas que se limitaban a cumplir órdenes.

Pero presentar el asesinato de seis millones de judíos en la cámaras de gas como “un mero problema burocrático”, despojado de cualquier juicio moral sobre uno de los mayores crímenes contra la humanidad de la historia, denota una enorme vileza y una preocupante visión totalitaria del actual líder de Podemos.

Un fragmento del artículo que Pablo Iglesias dedicó al Holocausto en su blog.
Un fragmento del artículo que Pablo Iglesias dedicó al Holocausto en su blog.

Es más, en las 1604 palabras de su artículo, Pablo Iglesias no dedica ni una sola mención a las víctimas del genocidio judío: sólo dedica palabras de comprensión a sus verdugos. Y lo hace comparando a los actuales policías españoles con los agentes de las SS de Hitler.

“No hay tanta diferencia”, escribe Iglesias, “entre los policías que eficientemente detienen migrantes en nuestras metrópolis globales y los guardias de las SS. Ni los unos son comprometidos y honestos servidores de la ley, ni los otros eran monstruos terribles“.

A continuación, el líder de Podemos ejemplifica esta misma tesis en la figura de su abuelo, Manuel Iglesias Ramírez, del que ha hablado con frecuencia con admiración: “El Derecho no es más que la voluntad racionalizada de los vencedores. Mi abuelo, que presidió un tribunal militar de la República durante nuestra Guerra Civil, lo vivió en sus carnes cuando fue condenado a muerte por un tribunal franquista”, escribió en su blog.

El abuelo de Pablo Iglesias

No deja de ser significativo que, al escribir sobre los verdugos nazis, el fundador de Podemos acabara pensando en su propio abuelo. Efectivamente, durante la Guerra Civil, tras participar en varias sacas (es decir, cacerías contra civiles católicos o monárquicos) Manuel Iglesias Ramírez presidió un Tribunal Militar en Úbeda (Jaén), que dictó al menos nueve sentencias de muerte.

Lo llamativo es que al final la feroz dictadura de Franco se mostró más piadosa que el abuelo de Pablo Iglesias: tras condenarle a la pena capital por estos hechos, el Régimen le conmutó la sentencia por 30 años de prisión, de los que sólo cumplió cinco.

Una vez en libertad, logró colocarse como funcionario en el Ministerio de Trabajo que dirigía el falangista José Antonio Girón de Velasco. Estos datos históricos no encajan demasiado bien con el retrato del heroico “luchador antifascista” que el líder de Podemos suele hacer de su abuelo.

El artículo del blog borrado de Pablo Iglesias incluye también una interesante confesión: “Utilizar los términos fascismo y nazismo para definir las políticas migratorias de los Estados europeos o la política criminal del Estado de Israel sería banalizar el Fascismo y el Nazismo. No se me escapa que, a veces, la izquierda con la que me identifico pierde de vista el análisis de los procesos históricos cuando construye discursos que llaman alegremente fascista a todo adversario de derechas”.

El profesor Radcliffe no existe

“Para bien o para mal”, concluye, “las atrocidades espantosas cometidas en nombre del Comunismo, las bombas nucleares estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki o la legalización de la tortura en Israel no reducen el horror político a la unidad”. Y es realmente llamativo que, en su artículo sobre el Holocausto, el líder de Podemos no haga ni una sola mención a las víctimas del Holocausto. En cambio, se refiere en dos ocasiones a “la política criminal de Israel” y en otra critica el poder de los lobbies “pro-sionistas” en Hollywood.

Y una última clave par interpretar el tono provocador del artículo de Iglesias. El profesor “Norman Radcliffe” con el que debate sus tesis sobre el genocidio judío no existe. En realidad, se trata del nombre de un personaje de la novela “Galíndez” de Manuel Vázquez Montalbán, uno de los escritores favoritos de Pablo Iglesias. En la ficción, Radcliffe es un catedrático de la Universidad de Columbia que dirige la tesis doctoral de la protagonista de la novela.

Por tanto, todo indica que, en el artículo de Iglesias, el nombre de Norman Radcliffe es en realidad una alusión a su profesor de Ciencias Políticas Ramón Cotarelo, quien inicialmente alentó el nacimiento de Podemos y ha acabado tachando de “majaderos, inútiles y cursis” a sus dirigentes.

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Los discursos de Podemos caben en un tuit./The Podemos speeches fit into a tweet.

Por Liberal Enfurruñada

“La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación – apertura.”… y así todo. Con este tipo de cosas hacen creer a sus seguidores que son alguien, que tienen un discurso, que saben, que entienden, pero es sólo postureo, y es que no dan para más. Pablo Iglesias es profesor interino, Errejón acaba de terminar su doctorado y apenas “trabajó” lo de su ‘beca black’, Espinar no tiene ni el doctorado y ha trabajado de teleoperador e Irene Montero tres cuartos de lo mismo. Les llaman la casta universitaria, pero no llegan ni a eso. Ya no es que no sean catedráticos, es que no son ni profesores titulares. Y en política les pasa lo mismo, dan para un tuit, pero no se les puede pedir nada más.

 

Tengo un amigo que compara Twitter con una tasca de borrachos en donde cada uno suelta las mayores burradas que se le ocurren y cuanto más bestias son, más éxito tienen y más se les aplaude. Y yo no puedo negar que tenga algo de razón; no todo en Twitter es eso, pero sí que hay mucho de eso en la red. Y en esa tasca de borrachos los podemitas son líderes de opinión. A ese nivel sí que están sus discursos, como los de Garzón o Rufián. Entre los miles de trols podemitas sus discursos parecen los de don Antonio Maura.

 

Es el nivel adecuado para La Generación Más Preparada de la Galaxia, esos a los que en el resto del mundo llaman “millennials” y aquí muchos identificamos con el 15-M. La generación Peter Pan, sobreprotegidos, consentidos y maleducados; una generación que se nos ha quemado en el horno y ya tiene poca solución. Se les ha dado todo gratis, se les ha hecho creer que aún merecían mucho más, se les han creado unas expectativas que ahora, sin esforzarse mucho, no van a poder cumplir. Se han frustrado y como no son capaces de esforzarse, sólo saben protestar. Desprecian a sus mayores, esos que para dárselo todo a ellos tuvieron que luchar y sacrificarse tanto, pero no supieron enseñarles el valor del esfuerzo. Obviamente existen excepciones, existen jóvenes de su misma edad que sí luchan, que sí se esfuerzan y que no están frustrados por no recibirlo todo gratis. Pero los “millennials” españoles son todos podemitas y son el público al que dirigen sus tuits Carolina Bescansa o Echenique, cuando vomitan su odio.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

Si políticos de la Segunda República como Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Alcalá Zamora, Julián Besteiro o Manuel Azaña pudieran darse una vuelta por nuestro Parlamento actual y alcanzasen a comprender a qué están dedicando su atención los podemitas, móvil en mano, y leyeran lo que escriben, y escucharan lo que dicen y supieran lo que piensan; pensarían que los españoles nos hemos vuelto locos al elegir a unos representantes tan mediocres… y, en buena parte, tendrían razón. Ciudadanos mediocres, frustrados, exigentes y vagos eligen, de entre ellos, a los que mejor les representan, a los que mejor expresan su ira… en un simple tuit.

inglaterra

ENGLISH

«Hegemony moves in the tension between the irradiating nucleus and the seduction of the side allied sectors. Affirmation – opening. «… and so on. With this kind of thing they make their followers believe that they are someone, that they have a speech, that they know, that they understand, but it is only postureo, and that is that they do not give for more. Pablo Iglesias is an interim professor, Errejón has just finished his doctorate and just «worked» on his ‘black scholarship’, Espinar does not have a doctorate and has worked as a telemarketer and Irene Montero three quarters of the same. They call them the university caste, but they do not even get to that. It is no longer that they are not professors, they are not even professors. And in politics it happens the same, give for a tuit, but you can not ask for anything else.

I have a friend who compares Twitter with a drunken tavern where everyone releases the biggest dudes they come up with and the more beasts they are, the more success they have and the more they are applauded. And I can not deny that he has any reason; Not everything on Twitter is that, but there is a lot of it on the net. And in that tavern of drunks the Canitas are leaders of opinion. At that level, there are his speeches, like those of Garzón or Rufian. Among the thousands of Trolls his speeches seem like those of Don Antonio Maura.

It is the right level for the Most Prepared Generation of the Galaxy, those that in the rest of the world call millennials and here many identify with 15-M. The Peter Pan generation, overprotected, spoiled and rude; A generation that has burned us in the oven and has little solution. They have been given everything for free, they have been made to believe that they deserved much more, they have created some expectations that now, without much effort, they will not be able to fulfill. They have been frustrated and as they are not able to strive, they only know how to protest. They despise their elders, those who, in order to give everything to them, had to fight and sacrifice so much, but they could not teach them the value of the effort. Obviously there are exceptions, there are young people of the same age who do fight, who strive and who are not frustrated by not receiving everything for free. But the Spanish «millennials» are all canitas and are the audience to which their tweets Carolina Bescansa or Echenique, when they vomit their hatred.

AUTONOMOUS UNIVERSITY OF MADRID
AUTONOMOUS UNIVERSITY OF MADRID

If politicians from the Second Republic, such as Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Alcalá Zamora, Julián Besteiro or Manuel Azaña, could take a tour of our current Parliament and understand what the MTAs are turning their attention to, and they read it. Who write, and listen to what they say and know what they think; They would think that the Spaniards have gone mad by choosing such mediocre representatives … and, to a large extent, they would be right. Mediocre, frustrated, demanding and vague citizens choose, from among them, those who best represent them, who best express their anger … in a simple tweet.

Los terroristas islámicos no son pobres y analfabetos, sino ricos y con estudios/Islamic Terrorists not Poor and Illiterate, but Rich and Educated

por Giulio Meotti
4 de Diciembre de 2016

Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era
Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era «un muchacho bien educado con buenas perspectivas», dijo Job Cohen, el alcalde de Ámsterdam.

A la investigación holandesa le siguió otra de Francia, que sumó más pruebas para la hipótesis que contradice la postura progresista de que, para derrotar al terrorismo, Europa debe invertir en oportunidades económicas e integración social. Dunia Buzar, directora del Centro para la Prevención, la Desradicalización y el Seguimiento Individual (CPDSI), una organización francesa que trata con el radicalismo islámico, estudió los casos de 160 familias cuyos hijos habían abandonado Francia para luchar en Siria. Dos tercios pertenecían a la clase media.

Estos resultados desmantelan el mito del proletariado del terror. Según un nuevo informe del Banco Mundial, «los reclutados por el Estado Islámico están mejor educados que sus compatriotas».

La pobreza y la privación no son, como dijo John Kerry, «la causa raíz del terrorismo». Tras estudiar los perfiles de 331 reclutados de una base de datos del Estado Islámico, el Banco Mundial halló que el 69 % tiene ha cursado como mínimo estudios secundarios, mientras que una cuarta parte son licenciados universitarios. La inmensa mayoría de esos terroristas tenía trabajo u oficio antes de unirse a la organización islamista. «Las proporciones entre los administradores, pero también los combatientes suicidas, aumentan con la educación», según el informe del Banco Mundial. «Además, los que se ofrecen voluntarios como terroristas suicidas puntúan de media como el grupo más educado».

Menos del 2 % de los terroristas son analfabetos. El estudio también apunta los países que proveen al ISIS de más reclutas: Arabia Saudí, Túnez, Marruecos, Turquía y Egipto. Al analizar la situación económica de esos países, los investigadores han encontrado que «cuanto más ricos son los países, más probabilidad hay de que provean de reclutas extranjeros a la organización terrorista».

Otro informe explicaba que «los países más pobres del mundo no cuentan con unos niveles excepcionales de terrorismo».

A pesar de las evidencias, el mantra progresista insiste en que el terrorismo islámico es fruto de la injusticia, la pobreza, la depresión económica y la agitación social. Nada más lejos de la verdad. La tesis de que la pobreza alimenta el terrorismo está muy extendida hoy en Occidente, desde el economista francés Thomas Piketty al papa Francisco. Es probable que su popularidad se deba a que se aprovecha del sentimiento de culpa colectiva occidental, y pretende racionalizar algo que parece que a Occidente le cuesta aceptar: que a los terroristas no les mueve la desigualdad, sino el odio hacia la civilización occidental y los valores judeocristianos de Occidente. Respecto a Israel, esto representa lo siguiente: ¿Qué hacen los judíos en una tierra que –a pesar de que durante 3.000 se la ha denominado Judea– consideramos que se le debería dar a los terroristas palestinos? Y seguramente estos terroristas se preguntarán por qué deberían negociar, cuando pueden conseguir que se les dé todo lo que quieran.

Para los nazis, la «raza inferior» (los judíos) no merecía existir, sino ser gaseada; para los estalinistas, los «enemigos del pueblo» no tenían derecho a seguir viviendo, y tenían que morir por los trabajos forzados o el frío en el Gulag; para los islamistas, es el propio Occidente el que no merece existir y tiene que ser destruido.

Es el antisemitismo, y no la pobreza, lo que llevó a la Autoridad Palestina a bautizar a una escuela como Abu Daud, el cerebro de la masacre de los atletas israelíes en las Olimpiadas de Múnich.

Los atentados de París, cuyo aniversario celebra Francia este mes, fue un ataque desatado por una ideología que no busca luchar contra la pobreza, sino hacerse con el poder mediante el terror. Es la misma ideología islamista que asesinó a los periodistas de Charlie Hebdo y al policía a cargo de su protección; la que obligó al escritor británico Salman Rushdie a esconderse durante una década; que degolló al padre Jacques Hamel; que asesinó a los pasajeros de Londres, Bruselas y Madrid; que asesinó a cientos de judíos israelíes en autobuses y restaurantes; que mató a 3.000 personas en Estados Unidos el 11 de Septiembre; que asesinó a Theo Van Gogh en una calle de Ámsterdam por hacer una película; que comete violaciones masivas en Europa y masacres en las ciudades y desiertos de Siria e Irak; que voló por los aires a 132 niños en Peshawar; y que mata habitualmente a tantos nigerianos que nadie presta atención.

Es la ideología islamista lo que mueve el terrorismo, no la pobreza, la corrupción o la desesperación. Son ellos, no nosotros.

Toda la historia del terrorismo político está marcada por fanáticos con estudios superiores que han declarado la guerra a sus propias sociedades. El genocidio de los Jemeres Rojos en Camboya surgió de las aulas de la Sorbona en París, donde su líder, Pol Pot, estudió los escritos de los comunistas europeos. Las Brigadas Rojas de Italia fueron un complot de unos chicos y chicas ricos y privilegiados de la clase media. Entre 1969 y 1985, el terrorismo mató en Italia a 428 personas. Fusako Shigenobu, líder de la organización terrorista japonesa Ejército Rojo, fue un erudito con estudios superiores en Literatura. Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso en Perú, una de las organizaciones de guerrilla más despiadadas, daba clase en la Universidad de Ayacucho, donde concibió la guerra contra «la democracia de las barrigas llenas». Carlos «El Chacal», el terrorista más infame de la década de los 70, era hijo de uno de los abogados más ricos de Venezuela, José Altagracia Ramírez. Mikel Albizu Iriarte, uno de los líderes de la organización terrorista vasca ETA, procedía de una familia rica de San Sebastián. Sabri al Bana, el terrorista palestino que el mundo conoce como «Abu Nidal», era hijo de un rico comerciante nacido en Jaffa.

Algunos de los terroristas británicos que se han unido al Estado Islámico provienen de familias ricas y han ido a las escuelas más prestigiosas de Reino Unido. Abdul Wahid Majid hizo el mismo largo trayecto desde la ciudad inglesa de Crawley a Alepo, en Siria, donde se inmoló. Ahmed Omar Said Sheij, el cerebro del secuestro y asesinato del periodista estadounidense Daniel Pearl, se tituló en la London School of Economics. Kafil Ahmed, que estrelló un jeep cargado de explosivos contra el aeropuerto de Glasgow, había sido presidenet de la Sociedad Islámica de la Universidad de QUeens. Faisal Shahzad, el terrorista que falló en Times Square en Nueva York, era hijo de un alto mando del ejército paquistaní. Zacarías Musaui, el vigésimo autor de los atentados del 11-S, se había doctorado en Economía Internacional en la Universidad South Bank de Londres. Sajid Badat, que quiso hacer estallar una bomba en un vuelo comercial, estudió Optometría en la Universidad de Londres. Azahari Husin, el terrorista que preparó las bombas en Bali, estudió en la Universidad de Reading.

El MI5 británico revelo que «dos tercios de los sospechosos británicos tenían un perfil de clase media, y los que quieren convertirse en terroristas suicidas son a menudo los más educados». La mayoría de los terroristas británicos también tienen mujer e hijos, desmontando otro mito, el de que los terroristas son unos fracasados sociales. Mohamed Sidique Jan, uno de los terroristas suicidas del 7 de Julio de 2005, estudió en la Universidad Metropolitana de Leeds. Omar Jan Sharif obtuvo una beca en el King’s College antes de llevar a cabo un atentado suicida en el paseo marítimo de Tel Aviv en 2003. Sharif no buscaba la redención económica, sino asesinar al mayor número posible de judíos.

Prácticamente todos los cabecillas de las organizaciones terroristas internacionales son hijos del privilegio, que llevaron vidas doradas antes de unirse a las filas terroristas. Quince de los diecinueve terroristas del 11-S provenían de distinguidas familias de Oriente Medio. Mohamed Ata era hijo de un abogado en El Cairo. Ziad Jarrah, que estrelló el vuelo 93 en Pensilvania, pertenecía a una de las familias más ricas del Líbano.

Nasra Hasan, que escribió un documentado perfil de unos terroristas suicidas palestinos para The New Yorker, explicó que «de 250 terroristas suicidas, ninguno era analfabeto, pobre o estaba deprimido». Las personas sin trabajo, al parecer, son siempre las menos propensas a apoyar los atentados terroristas.

Europa y Estados Unidos les han dado todo a estos terroristas: oportunidades educativas y laborales, ocio popular y placeres sexuales, salarios y riqueza y libertad religiosa. Estos terroristas, como el «terrorista de la ropa interior», Umar Faruk Abulmutalab, hijo de un banquero, no han conocido un solo día de pobreza en su vida. Los terroristas de París rechazaron los valores seculares de la liberté, egalité y fraternité; los yihadistas británicos que atentaron en Londres y ahora combaten por el Califato rechazaron el multiculturalismo; el islamista que mató a Theo Van Gogh en Ámsterdam repudiaba el relativismo danés y Omar Matin, el soldado del ISIS que convirtió el Pulse Club de Orlando en un matadero, dijo que quería purgarlo de lo que para él era una licenciosidad libertina y de, al parecer, sus propios impulsos homofílicos.

Si Occidente no comprende cuál es la verdadera fuente de este odio, y en su lugar se contenta con falsas excusas como la de la pobreza, no ganará esta guerra que se está librando contra nosotros.

La corrección política se nos ha ido de las manos./The political correctness has gone out of our hands. (SPANISH-ENGLISH)

Imagen Luigi Morante
Imagen Luigi Morante

Hemos llegado a un punto en el que cada vez son más las personas que prefieren autocensurarse, eludir la discusión, el debate o, simplemente, no manifestar su opinión ante el riesgo de ser señaladas con el dedo.

POR JAVIER BENEGAS

Es muy probable que usted, querido lector, pertenezca a una familia de clase media, con más o menos posibles, en la que, desde la más tierna infancia, sus padres, abuelos y familiares le educaron en una serie de convenciones morales, algunas de ellas bastante elementales tales como que no se debía abusar de los demás, que estaba mal pegar o pelearse, menos aún hacerlo con personas manifiestamente más débiles. Incluso, tal vez le enseñaran que la violencia de cualquier tipo, no sólo física, sino también verbal, contrariamente a lo que un crío pueda creer, no te colocaba por encima de los demás sino justo lo contrario: te degradaba.

Era difícil siendo muy joven asumir por completo esas enseñanzas, sobre todo en el colegio, sin el amparo de la familia, rodeado de desafiantes competidores, de locos bajitos que buscaban destacar sobre los demás, erigirse en líderes dominantes o, simplemente, colocarse los primeros en la cadena alimenticia de una selva infantil. En ocasiones se fracasaba porque resultaba imposible reprimir el insulto ante una provocación o no recurrir al uso de la fuerza cuando algún chaval te arreaba un mamporro durante una discusión. Sin embargo, los mayores insistían. Así, perseverando, madurabas y desarrollabas un mayor autocontrol. Ya de adulto, eras tú quien transmitías esas mismas convenciones a tus hijos, que a su vez tenían que asumirlas e intentar salir indemnes de sus infantiles selvas particulares.

Evolución social

Sin embargo, pese a esas convenciones nobles, aquellos eran tiempos diferentes. Tiempos en los que hacer chistes sobre maricas, negros, mujeres, discapacitados físicos o mentales no estaba mal visto. Se admitían porque nos hacían reír y se descontaba que su coste moral no recaía sobre nosotros sino que corría a cuenta de minorías testimoniales. La “ofensa” era inocua, en tanto que afectaba a grupos supuestamente residuales o que no manifestaban de forma contundente su indignación. Obviamente esta circunstancia no ennoblecía la costumbre. De hecho, antes de que aparecieran  grupos organizados que defendieran a las minorías, estas actitudes ya resultaban incómodas para quienes eran educados en contra del abuso, porque podían intuir cierta incoherencia entre esas elevadas convenciones transmitidas en el seno familiar y la trivialización del menosprecio, aunque fuera para pasar el rato. Así, aunque la actitud mayoritaria consistiera en mirar para otro lado, con el tiempo aquellas actitudes fueron cayendo en desuso.

El progreso social consiste en desarrollar reglas informales contrarias a cualquier práctica que atente o denigre a los demás

Podríamos decir que el progreso social consiste en desarrollar reglas informales contrarias a cualquier práctica que atente o denigre a los demás. Unas reglas informales que tarde o temprano terminan convirtiéndose en reglas formales. Quizá no a la velocidad que muchos desean, pero la evolución se produce. Sin embargo, lo que hoy entendemos como corrección política (o políticamente correcto) es relativamente reciente. Un fenómeno no tanto surgido de forma espontánea, a través de reglas informales que dimanan de la sociedad, sino dirigido desde las instituciones a exigencia de organizaciones que, se supone, representan a grupos agraviados, discriminados o simplemente vituperados. Esta corrección política ha dado lugar no sólo a legislaciones polémicas, que, esgrimiendo la discriminación positiva, han chocado frontalmente contra el principio de igualdad ante la ley, sino al surgimiento de una policía del lenguaje. Incluso, en ocasiones, lo que puede parecer un avance, una evolución, puede ser un viaje al pasado, como sucede, por ejemplo, con el “novedoso” delito de odio, que es una puesta al día deldelito por convicción ideado en la totalitaria y, se supone, desaparecida Unión Soviética.

La policía del lenguaje

Hoy, cualquiera con una mínima empatía sabe que no sólo la agresión física hace daño sino que también puede hacerlo la palabra. Por lo tanto, la corrección política, que afecta al uso del leguaje, ha progresado sin apenas resistencia, a una velocidad vertiginosa, demasiado vertiginosa como para no producir efectos adversos. Al fin y al cabo, ¿quién osará oponerse a prohibiciones que persiguen actitudes inmorales? Lamentablemente, las sociedades no son masas uniformes de millones de individuos, capaces todos de avanzar a igual velocidad en el complejo terreno de las convenciones. Hay quienes están encantados con que la progresión sea vertiginosa y quienes necesitan más tiempo para asumir situaciones completamente nuevas que, en no pocos casos, les obligan no ya a luchar contra la costumbre, el hábito, sino a girar 180 grados sobre sí mismos.

Hoy, cualquiera puede meterse en un buen lío por el simple hecho de tener un desliz y usar una expresión inconveniente

Hoy, cualquiera puede meterse en un buen lío por el simple hecho de tener un desliz y usar una expresión inconveniente, quizá anacrónica, aunque sólo sea una frase hecha dentro de una conversación mucho más amplia y, desde luego, sin intención de ofender. Peor aún, se puede sacar de contexto una expresión y que algún desdichado termine siendo linchado socialmente, sin que la turba atienda a razones. De hecho, resulta alarmante la facilidad con la que hoy se adjudican etiquetas como “intolerante”, “machista”, “racista”, “xenófobo”, “homófobo” a cualquiera que, no ya utilice expresiones incorrectas, sino manifieste su desacuerdo o disienta de determinadas iniciativas, leyes o medidas que supuestamente tienen como fin revertir algún tipo de discriminación.

Autocensura y silencio

Así, hemos llegado a un punto en el que cada vez son más las personas que prefieren autocensurarse, eludir la discusión, el debate o, simplemente, no manifestar su parecer ante el riesgo de ser señaladas con el dedo y que su reputación se vea comprometida. En vez de propiciar el acuerdo, el intercambio de ideas y pareceres, se incentiva el silencio, la falta de comunicación y el distanciamiento entre las personas.

Los políticos llevan demasiado tiempo jugando al peligroso juega de la polarización, a dividir a la sociedad en facciones, en grupos de intereses de los que se valen para alcanzar el poder

Para que una sociedad evolucione de forma equilibrada es necesario un clima que favorezca el diálogo, donde las personas puedan expresar libremente sus preocupaciones, inquietudes, dudas y, por qué no, desacuerdos. Una sociedad sana tiene que poder debatir sobre cualquier asunto, abiertamente, sin tabúes, desde todas las perspectivas y dentro de un clima de confianza. Pero si la policía de la corrección política anda al acecho, atenta al menor indicio de disidencia, dispuesta a arrojar a la hoguera a cualquier sospechoso de herejía, ese clima es imposible. Así, lejos de lograr la integración, lo que se perpetúa es la exclusión. Si hay un síntoma de la crisis de la política es la incapacidad de los partidos para sumar, para ser realmente inclusivos. Muy al contrario, los políticos llevan demasiado tiempo jugando al peligroso juega de la polarización, a dividir a la sociedad en facciones, en grupos de intereses de los que se valen para alcanzar el poder. Y están determinados a perseverar en el error.

Como muestra, valga un botón. Tras la victoria de Trump, el partido Demócrata se plantea buscar un candidato que movilice el voto afroamericano y latino, porque ahí ha estado la clave del fracaso de Hillary Clinton. Pero lo que puede parecer un acierto en el corto plazo, es un error a largo plazo. En realidad, el fracaso no ha estado en no movilizar a minorías decisivas sino plantear la política como un juego de desequilibrios, en vez de como un gran proyecto, donde todos los ciudadanos, independientemente de su raza, sexo, religión o preferencias, estén y se sientan debidamente representados.

inglaterra

ENGLISH

We have reached a point where more and more people prefer to self-censor, avoid discussion, debate or simply not express their opinion at the risk of being pointed with the finger.

BY JAVIER BENEGAS

It is very likely that you, dear reader, belong to a middle-class family, with more or less possibility, in which, from the earliest childhood, their parents, grandparents and relatives educated him in a series of moral conventions, some of them They were quite elementary such as not to abuse others, it was wrong to hit or fight, let alone to manifestly weaker people. They might even teach him that violence of any kind, not only physical but also verbal, contrary to what a child can believe, did not put you above others, but just the opposite: it degraded you.

It was hard to be very young to fully assume these teachings, especially in school, without the protection of the family, surrounded by challenging competitors, crazy little people who wanted to stand out over others, become dominant leaders or simply put the first In the food chain of a children’s jungle. Sometimes it failed because it was impossible to suppress the insult to a provocation or not to resort to the use of force when some guy was driving you a fight during an argument. However, the elders insisted. Thus, persevering, matured and developed a greater self-control. As an adult, it was you who transmitted these same conventions to your children, who in turn had to take them and try to get free of their childish particular jungles.

Social evolution

However, despite these noble conventions, these were different times. Times in which to make jokes about fags, blacks, women, physically or mentally disabled were not frowned upon. They were admitted because they made us laugh and it was deduced that their moral cost did not fall on us but it was run by testimonial minorities. The «offense» was innocuous, while it affected groups supposedly residual or who did not manifest in a forceful way their indignation. Obviously this circumstance did not ennoble the custom. In fact, prior to the emergence of organized groups defending minorities, these attitudes were already uncomfortable for those who were educated against abuse, because they could sense a certain inconsistency between these high conventions conveyed in the family and the trivialization of contempt, Outside to hang out. Thus, although the majority attitude consisted in looking the other way, over time those attitudes were falling into disuse.

Social progress consists of developing informal rules that are contrary to any practice that threatens or denigrates others

We could say that social progress consists in developing informal rules that are contrary to any practice that threatens or denigrates others. Informal rules that sooner or later end up becoming formal rules. Maybe not at the speed that many want, but evolution occurs. However, what we understand today as political correctness (or politically correct) is relatively recent. A phenomenon not so much spontaneously emerged, through informal rules that emanate from society, but directed from the institutions to the demands of organizations that are supposed to represent aggrieved groups, discriminated or simply vituperated. This political correctness has given rise not only to controversial legislation, which, on the basis of positive discrimination, has clashed head-on against the principle of equality before the law, but to the emergence of a language police. Sometimes, what may seem to be an advance, an evolution, can be a journey into the past, as, for example, with the «novel» hate crime, which is an updating of crime by conviction devised in the Totalitarian and, supposedly, disappeared Soviet Union.

The Language Police

Today, anyone with a minimum of empathy knows that not only does physical aggression hurt, but so can the word. Therefore, political correctness, which affects the use of language, has progressed with little resistance, at a vertiginous speed, too dizzying to produce no adverse effects. After all, who dares oppose prohibitions that pursue immoral attitudes? Regrettably, societies are not the uniform masses of millions of individuals, all capable of advancing at the same speed in the complex terrain of conventions. There are those who are delighted that the progression is vertiginous and those who need more time to take on completely new situations that, in a few cases, force them not to fight against habit, but to turn 180 degrees on themselves.

Today, anyone can get into a mess by the simple fact of having a slip and use an expression inconvenient

Today, anyone can get into a mess by the simple fact of having a slip and use an inconvenient, perhaps anachronistic, expression, if only a phrase made into a much broader conversation and certainly not meant to offend. Worse, an expression can be taken out of context and some wretch ends up being socially lynched, without the mob attending to reasons. In fact, it is alarming the ease with which today labels like «intolerant», «macho», «racist», «xenophobic», «homophobic» are given to anyone who does not already use incorrect expressions, but expresses their disagreement or dissents Of certain initiatives, laws or measures that are supposed to reverse some form of discrimination.

Self-censorship and silence

Thus, we have reached a point where more and more people prefer to self-censor, to avoid discussion, debate or simply not to express their opinion to the risk of being pointed with the finger and that their reputation Is compromised. Instead of fostering agreement, the exchange of ideas and opinions, silence is encouraged, lack of communication and distance between people.

Politicians have spent too long playing the dangerous game of polarization, dividing society into factions, groups of interests that are used to achieve power

For a society to evolve in a balanced way, it is necessary a climate that favors dialogue, where people can freely express their concerns, concerns, doubts and, why not, disagreements. A healthy society must be able to discuss any issue, openly, without taboos, from all perspectives and within a climate of trust. But if the politically correct police are on the lookout for the slightest sign of dissent, ready to throw any suspected heresy to the stake, that climate is impossible. Thus, far from achieving integration, what is perpetuated is exclusion. If there is a symptom of the crisis of politics is the inability of parties to add, to be truly inclusive. Quite the contrary, politicians have spent too long playing the dangerous game of polarization, dividing society into factions, into groups of interests that are used to achieve power. And they are determined to persevere in error.

As shown, a button is worth. After Trump’s victory, the Democratic Party plans to seek a candidate who mobilizes the African-American and Latino vote, because that has been the key to Hillary Clinton’s failure. But what may seem like a success in the short term is a long-term mistake. In reality, the failure has not been to not mobilize decisive minorities but to pose politics as a game of imbalances, rather than as a grand project, where all citizens, regardless of race, sex, religion or Feel properly represented.