Categoría: ACTUALIDAD

Cientos de miles de españoles espiados por Facebook

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Entre las numerosas intrusiones a nuestra intimidad que sufrimos a diario desde las tecnologías de la información, nos llega ahora la noticia de que FaceBook filtró datos de 137.000 españoles a la empresa Cambridge Analytica. Por lo que será, esta última, sancionada por la Agencia de Protección de datos.

Desgraciadamente esto es la punta de un iceberg espantoso en el control de nuestra libertad de opinión y expresión. Bienvenidos a “1984”. Nada que nos den gratis sale barato.

La verdad del mantero / The truth of the «mantero»

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Lo ilegal debe ser extirpado y expulsado. Lo contrario, esta papilla globalista ahora mismo padecida, es el peor desprecio al hombre, ya sea blanco o negro.

Por Carlos Kaiser

La trata de esclavos que fomenta Europa está en pleno apogeo. ¡Quien tuvo, siempre será un pervertido! Así las “pateras” o “balsas de la ignominia”, fletadas por los “tratantes esclavistas” de Africa y Oriente Próximo, yihadistas y pro–palestinos del odio sin coartada, protegidas por diversas ONGs cómplices de “cosa nostra” y rescatadas por los Servicios de Auxilio Marítimo (y por la Armada española), únicos humanitarios impolutos en esta cadena criminal, llegan a nuestras costas y desembarcan en el país una creciente muchedumbre de negros (ahora se tiende a llamarlos subsaharianos en piadosa jaculatoria jesuítica o leninista). Estos esclavos recién llegados, celebrados por toda una Europa política de forajidos (en otro momento hablaremos de los “muslims”), sólo tienen por delante la condena a trabajos forzados (consumirse noche y día en los invernaderos a 50º C) o vivir de la limosna y de la delincuencia. Detrás, por el camino de los mares, van quedando cientos y miles de cadáveres, ahogados sin identidad, que no consiguieron llegada en esta gymkana de lo perverso. Nuestro “piélago político” en su totalidad reacciona con su sabido despotismo irresponsable: «Aquí sólo se cumplen las leyes que a mí me salen de las “webs”». Nada más lejano de sus prácticas que un Estado de derecho.

Nos encontramos por consecuencia con una creciente comunidad incrustada de gentes de color oscuro (¡negros, vamos!) que han accedido ilegalmente a nuestro país, que no pueden legalizar su permanencia en él, que carecen de todo recurso legal para llegar a ser “libertos” y únicamente tienen abierto el camino de la delincuencia consentida (en muchos casos también protegida a lo Capone): permanencia ilegal, prostitución, comercio ambulante ilegal y tráfico de mercancías robadas y/o falsificadas, el llamado “pirateo de baja intensidad”. Frente a ello, las llamadas autoridades sólo saben jugar a ser “niños de piedra”, pedrusquitos de sonrisa estúpida que ignoran todo compromiso con la ley y juegan a ser monaguillos de Cáritas Diocesana (¡todo para el pobre, pero sin el pobre!). «¡Tente a tres pasos, sosancho, que jiedes!», dijo Cervantes.

Pero alguno de estos “marginados”, a veces, tiene acceso a la palabra y lo que dice no nos gusta. Un “mantero” de Lavapiés, negro como un tizón, ha tenido acceso a las gacetas y ha soltado, refiriéndose al niño Gabriel asesinado en Las Hortichuelas”: «Se muere un niño de mierda y España sale a la calle». Nuestros tiernos corazones, ¡tan sensibles!, se remueven dentro de sus tumbas. ¡Qué barbaridad! ¿Cómo se puede ser tan animal?

Sí, pero intenten por un momento entender el razonamiento del “mantero”: «Vosotros, delicados y llorosos querubines colmados de virtudes, que aceptáis la esclavitud de facto de los negros, que no respetáis vuestras propias leyes y celebráis su incumplimiento, vosotros los discípulos del más artero de los satanases, los babosos mendicantes de piedad para los verdugos aún delante de los cuerpos todavía calientes de sus víctimas, ¿os llamáis a vosotros mismos bondadosos? ¿Dónde están los aplausos, las manifestaciones, las velitas, los dibujitos, las banderas a media asta y los días oficiales de luto por los negros ahogados en su huida hacia el infierno? ¿Somos los negros unos muertos de baja calidad como denunciaba Machín en sus Angelitos Negros? ¿O todavía pensáis que os vamos a dar las gracias por dejarnos infravivir? ¿Habéis imaginado siquiera que nosotros también querríamos soñar con algún futuro?»

Esa es la verdad del mantero, por mucho que nos moleste. Y nuestra mentira es aplaudir, por muy “buenistas” que queramos ser, que exista un “al margen” consentidor permitiendo la burla de la ley. Ya sean intentonas golpistas, foralidades trasnochadas o invasiones extranjeras.

Lo ilegal debe ser extirpado y expulsado. Lo contrario, esta papilla globalista ahora mismo padecida, es el peor desprecio al individuo, al hombre, ya sea blanco o negro, y a la sociedad de todos. El primer paso es respetarnos a nosotros mismos, lo demás vendrá por añadidura. Negar la evidencia es un suicidio, el más cobardica de todos, la del bobainas terco y contumaz. Es un morirse por lo laico (¡el más irrisorio de los rituales, desde la Prehistoria hasta hoy!), ya que estamos. Y si es contra alguien, más patético. ¡Por cierto, no se les ocurra buscar mi tumba, los muertos son ustedes!

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Crónicas de absurdistán: la alianza entre Islam y las organizaciones LGTB de izquierdas / Chronicles of absurdistan: the alliance between Islam and left LGBT organizations

«En junio del año 2016 un musulmán de origen afgano cometió una matanza en un local gay en Orlando (Florida). Cerca de 50 personas fueron asesinadas en nombre del islam por un terrorista que manifestó, antes de ser abatido, su lealtad al llamado Estado Islámico (o Daesh o ISIS).»

«En nombre del islam muchos homosexuales son atacados y asesinados por fanáticos, pero el atentado de la discoteca Pulse marcó un hito en esa larga historia de agresiones y violencias que sufre este colectivo a manos de los sectarios más enardecidos de esa religión.»

Por  Yolanda Couceiro Morín

A nadie se le escapa mi simpatía por la comunidad LGTB, pero tengo que reconocer que la extraña fascinación, mezclada con una no menos singular predilección, que sienten ciertas organizaciones izquierdistas de homosexuales y no pocas personas ‘progres’ de esa orientación sexual en Occidente por el islam es uno de los mayores misterios de estos convulsos y desquiciados tiempos. Es un enigma superior al portento de la bolsa marsupial. En todo caso es el capítulo más surrealista de esta época ya de por sí surrealista. Esta actitud disparatada y francamente delirante merece que nos asomemos al caso. Es algo así como si ciertas asociaciones judías e individuos sueltos de esa raza (o confesión o lo que sea) se sintieran atraídas por el nazismo y asumieran su defensa y promoción. De ese calibre es el desvarío en cuestión.

En junio del año 2016 un musulmán de origen afgano cometió una matanza en un local gay en Orlando (Florida). Cerca de 50 personas fueron asesinadas en nombre del islam por un terrorista que manifestó, antes de ser abatido, su lealtad al llamado Estado Islámico (o Daesh o ISIS).

En nombre del islam muchos homosexuales son atacados y asesinados por fanáticos, pero el atentado de la discoteca Pulse marcó un hito en esa larga historia de agresiones y violencias que sufre este colectivo a manos de los sectarios más enardecidos de esa religión. De hecho la comunidad homosexual norteamericana nunca había sufrido un ataque tan mortífero y brutal contra sus miembros. Se puede ampliar ese nefasto récord al conjunto de la comunidad homosexual del mundo occidental, que ve poco a poco su libertad y sus derechos cada día más atacados y vulnerados por la creciente presencia musulmana en los distintos países que los acogen y la agresiva intolerancia de la que hace gala la población musulmana en general hacia los homosexuales.

Este verano pasado, en conmemoración de esa luctuosa fecha y como homenaje a las víctimas de la matanza de Orlando, una asociación inglesa denominada «Gays Contra la Sharia» convocó una manifestación en Manchester, ciudad también golpeada duramente por el terrorismo islámico en mayo de ese mismo año (Estadio Manchester Arena) con el lema «Unámonos Contra el Odio».

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Aquí es donde entra en escena ese delirio con el que encabezábamos estas líneas. Pues en respuesta a esa manifestación convocada por algunas organizaciones de homosexuales, varias asociaciones izquierdistas LGBT de Gran Bretaña, como la «Asociación de Gays y Lesbianas en Apoyo de los Inmigrantes», salieron a la palestra a denunciar que los verdaderos propagadores del odio eran los organizadores de esa manifestación contra la sharia y que el acto no era sino un intento de la extrema derecha islamófoba para criminalizar a todos los musulmanes. Y en consecuencia, convocaron una contramanifestación. Los pormenores de esa jornada están en la prensa para quién tenga curiosidad por conocerlos. En pocas palabras: la ciudad de Manchester, apenas repuesta del espantoso atentado en el concierto unas semanas antes (22 muertos y cientos de heridos, la mayoría adolescentes) vivió durante unas horas una situación esquizofrénica con una asociación seria de gays manifestándose contra la sharia y otras asociaciones LGTB, vinculadas a los movimientos de tipo podemita a la británica,  manifestándose contra quienes se manifestaban contra la sharia.

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Este episodio surrealista (que no es un caso aislado ni una anécdota solitaria, sino que evidencia una tendencia muy real) tiene por lo menos el mérito de dejar las cosas claras: una parte significativa (tal vez la más ruidosa y activa y la mediáticamente más influyente) del colectivo gay está a favor de la implantación de la sharia. Hemos pasado de la defensa ingenua (o no), buenista y estúpida de una cosmovisión (religión, cultura, hábitos…) extraña y contraria a nuestra identidad y cultura y que no ha traído más que problemas y conflictos a los países que le han hecho un sitio a la promoción lisa y llana de la ley islámica. Tal vez estos homosexuales quieren darle algo de emoción a sus vidas y tener que vivir escondidos o sentir la existencia diaria como una actividad de riesgo. Quien sabe. En todo caso bajo la sharia, los homosexuales sólo tienen dos opciones : la clandestinidad o la represión más brutal que podamos imaginar. Podemos hacer una simple búsqueda en Internet (o Google Images mejor) con los términos Gay/Iran, Gay/Saudi Arabia, etc…

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La locura en la que están embarcadas las organizaciones de homosexuales que defienden el islam, toma aquí unos visos particularmente preocupantes ya que la manifestación era explícitamente contra la sharia y lo que ello representa: el fanatismo islámico generador de muerte, sufrimiento y opresión, no contra el islam, ni los musulmanes, ni los inmigrantes, ni nada parecido. Estas organizaciones progres LGTB están empeñadas, como todo el abanico progresista, en ver el racismo en todas partes, incluso en el rechazo de la sharia. Si se oponen a los que se oponen a la sharia, entonces que cada cual saque sus propias conclusiones.

Se ha vuelto un clásico de la estupidez humana que cada vez que se comete un atentado islamista todo lo que se considera progresista sale a la calle a manifestarse… ¡contra la islamofobia y el racismo! Manifestar contra el terrorismo y el fanatismo islámico, ¿para qué? Eso en todo caso es cosa de la «extrema derecha». Todos estos grupos encuadrados dentro de lo que podríamos llamar el «activismo progre» han perdido todo contacto con la realidad y viven bajo los efectos de su droga ideológica en una especie de burbuja mental de la que no pueden salir. Y eso nos lleva la situación grotesca de ver a activistas LGTB defender de forma directa o indirecta a quienes asesinan a homosexuales por el mero hecho de serlo. Estas organizaciones están en una deriva puramente demencial y suicida. Allá ellos. Su ceguera es total, su dogmatismo les impide ver la realidad. Para ellos todo rechazo al islam es obra de la extrema derecha que vierte su odio contra el diferente, el extranjero, el débil y el marginado. Se niegan a ver los peligros que trae el islam y el deterioro de la sociedad que lo acoge, la pérdida de libertades y derechos que lleva aparejada la imparable islamización de nuestros países, camino del conflicto y la tiranía más despiadada.

Muchos homosexuales de izquierdas y otros activistas progres creen compartir causa común con los musulmanes en una absurda solidaridad entre dos «minorías oprimidas». No sólo el islam abomina la homosexualidad, sino que a los mismos musulmanes, por su cultura y su educación, les repugna la homosexualidad y la juzgan inaceptable. ¿Qué causa común puede haber entre el Islam y el movimiento LGTB? Se han llevado a cabo en distintas ocasiones encuestas entre la población musulmana en Europa sobre esta cuestión, y todas arrojan resultados contundentes: cerca del 100% de los encuestados rechazan la homosexualidad y no están dispuestos a tolerarla.

Los homosexuales que buscan un terreno común con el islam son iguales en este punto a las feminazis, los progresistas de toda laya y los buenistas, católicos o no, los que, cada uno por su lado y a veces por motivos diferentes, babean de ternura frente al islam, cuando son en realidad las víctimas propicias para sufrir los rigores de un islam expansionista y conquistador que busca imponerse para llegar a dominar los países que está colonizando.

Los homosexuales que apoyan al islam han permitido que su ideología se haya impuesto a su sentido común. ¿Realmente creen en su fantasiosa alianza islamo-gay? ¿Cómo entender que esos homosexuales disculpen, justifiquen y apoyen a una cosmovisión retrógrada y brutal que los quiere a todos muertos? Pero muertos en sentido lieral, no metafórico: ahorcados o defenestrados en público.

Si hay un grupo humano en el mundo que debería oponerse con todas sus fuerzas al avance del islam, éste es el colectivo homosexual. No existe actualmente amenaza más seria contra ellos. ¡El islam nunca, pero nunca jamás, será gay-friendly! La única divergencia que hay en el islam sobre el trato que hay que darle a los homosexuales es si deben ser lapidados (Mauritania), colgados (Irán), decapitados (Arabia Saudí), crucificados (Somalia), despeñados o degollados (Daesh)… En los países de mayoría musulmana donde no se sanciona a los homosexuales con la muerte sigue aplicándose castigos como latigazos, prisión, etc…

El concepto de derechos humanos es ajeno al islam. Simplemente no hay derecho ni ley fuera de la sharia. El concepto de derechos humanos para los homosexuales es una obscenidad para el islam. El islam no considera la homosexualidad un estilo de vida diferente totalmente legítimo, sino como una perversión y un crimen, y como tal tiene que ser rechazado y castigado.

Es un hecho indiscutible que cuánto más islam hay en una sociedad más peligrosa se vuelve ésta para los homosexuales, para su dignidad, para su seguridad, para su propia vida. En los países, regiones y ciudades europeas donde más islam hay, paralelamente más agresiones se dan contra los homosexuales. Ser homosexual se ha vuelto peligroso en muchos lugares de Europa, y eso ocurre debido a la implantación y al avance del islam en esos lugares.

Está claro que las mismas organizaciones progresistas LGTB favorables al islam no se atreverían nunca a organizar desfiles del Orgullo Gay por los barrios y calles de las ciudades con población musulmana y menos por delante de sus mezquitas. En resumidas cuentas: el islam quiere la desaparición de los homosexuales. Los homosexuales europeos ni siquiera tienen que viajar a algún país de mayoría musulmana para descubrir lo que el islam piensa de su condición, basta con que se paseen por esos barrios islamizados de cualquier ciudad de Europa Occidental para comprobarlo en carne propia.

Hablando claro: las muestras de tolerancia y simpatía que esos homosexuales llevan a cabo con el islam les interesa una mierda a esos musulmanes. Estos consideran basura a los homosexuales, escoria que hay que tratar en consecuencia. Los verdaderos musulmanes ven a los homosexuales como si fueran ratas que hay que exterminar. No hay terreno común entre islam y homosexualidad. Esa es la realidad. No hay matices en la posición islámica respecto de los homosexuales, no hay ambigüedad, no hay posibilidad de entendimiento, no hay «zonas grises». Por lo tanto no hay terreno común, ni lucha compartida, ni causa común, ni colaboración posible. No hay puentes.

Miembros de los movimientos ‘progres’ LGTB, esto es lo que hay. Ustedes deciden.

 

El guardiolismo, enfermedad crónica del catalanismo

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Pep Guardiola, en un acto independentista con Puigdemont, Junqueras y Forcadell el pasado mes de junio. | Cordon Press

¿Qué enfermedad moral lleva a Guardiola y los guardiolos catalanes a vivir instalados en la mentira compulsiva, en el embuste total y absoluto?

Por Federico Jiménez Losantos en LIBERTAD DIGITAL

El ayer futbolista, hoy entrenador y siempre pesadísimo hijo de Sampedor, fiel a su cita semanal con la vanidad al modo nacionalista, que es la pública denigración de España, porque sólo denigrándola logra sentirse superior al resto de los españoles y a buena parte de la humanidad, ha resumido en pocas frases el mal crónico del catalanismo, nacionalismo o separatismo catalán, una fiebre con diferentes grados de temperatura pero que revela una misma enfermedad: el autobombo servido por la mentira.

Guardiola ha dicho: «Estoy como toda la gente que no quiere el mal para los demás ni para sus familias. Todo lo que hemos hecho seis millones de personas saliendo a la calle en estos años lo hemos hecho de manera pacífica… o más que eso. Cuando dicen que somos generadores de violencia, se equivocan de lleno. Puedes estar de acuerdo o no, ya sabemos que las ideas son de cada uno, también los jueces pueden hacer su trabajo».

Y, añadió: «Es una gran injusticia que nos comparen con la kale borroka o con ETA. (…) Esto es muy sencillo: es ver lo que pasó el 1 de octubre. La fotografía no engaña, los vídeos no engañan. Y hay muchos. Hace años se podía, pero ahora no. Todos los mensajes, desde el presidente Puigdemont, el vicepresidente Junqueras, presidente de la ANC, presidente de Ómnium… Toda la gente de allí lo ha dicho mediante el pacifismo y expresarse mediante el voto de las urnas. Por eso es muy injusto: puedes no estar de acuerdo conmigo, pero hay fotos e imágenes».

 

Ni seis millones, ni fotos ni imágenes verdaderas

Nunca han salido seis millones a la calle, como dice el demagogo de Sampedor, ni catalanes, ni norcoreanos. Esos seis millones son los que el mayor ladronazo de Europa, Jordi Pujol, exhibió en una campaña pagada en diarios de todo el mundo para fingir que la Barcelona del 92, cuyos Juegos Olímpicos consiguió el franquista Samaranch y pagó toda España, no estaba en España sino en un ente sin fronteras llamado, solo en catalán, Catalunya. Ente unívoco, «un sol poble», donde no había más diferencia que la de ser catalán de nacimiento, amb arrels, o con «voluntat de ser-ho«.

El sueño totalitario de Pujol era el de cualquier cerdito con nostalgia de jabalí: «Ein Volk, ein Reich, ein Führer». Un solo pueblo, el alemán; un solo Estado, al que todo se somete; y un Caudillo, al que todos obedecen. Ni siquiera entonces, cuando los gobiernos de Madrid celebraban aquel vasto sistema de latrocinio que «aseguraba la gobernabilidad de España», toda Cataluña pensaba lo mismo ni aceptaba el proyecto separatista. Menos aún ahora, cuando una mayoría de votantes catalanes rechaza la violenta imposición de la ruptura de España de los separatistas como Guardiola.

En realidad, sólo la pereza analfabeta del periodismo inglés impide preguntarle al entrenador del Manchester City: ¿cómo es posible que, de esos seis millones de los que habla, sólo dos voten a partidos separatistas; que la mayor manifestación de la historia de Cataluña haya sido la de las banderas españolas, un millón en la calle; y que el partido más votado en las últimas elecciones legales sea antinacionalista, llamado Ciudadanos? ¿Y por qué se empeña en contar las votaciones ilegales como si fueran legales?

Pero hay algo peor que la pereza analfabeta del periodismo deportivo inglés: lapereza criminal del Gobierno de España para contrarrestar esas fotos e imágenes trucadas, la campaña de intoxicación internacional que no sólo orquestaron los corresponsales amaestrados por la Generalidad, sino la TV3, el gang Roures y las televisiones de Soraya, con La Sexta a la cabeza. Hoy sabemos que de los mil heridos sólo hubo dos; que Marta Dedosrrotos es una mentirosa compulsiva que ni fue manoseada por la policía, como dijo Colau, ni nadie le rompió nada; que la famosa anciana ensangrentada se había caído por una escalera antes de que llegase la policía; que por orden de la Generalidad se computaron todas las altas en hospitales como lesiones a manos de la policía; que no hubo ni una foto de los políticos separatistas con sus heridos porque los heridos eran policías, más de un centenar; que en las fotos de las cargas de la Policía nacional se añadieron imágenes de los Mozos de Escuadra contra el 15M ¡y de la policía turca!

La violencia de los compinches de Guardiola

Más aún: en el auto del juez Llarena se reseñan más de 300 actos violentos por parte de los separatistas, dentro del cuadro violentísimo de convocar a millones de personas a participar en un Golpe de Estado, más de lo que se nunca han atrevido a hacer la ETA y sus cachorros callejeros. El terrorista Otegui es el héroe de las Diadas a que convoca Guardiola. En el último cerco institucional se coreaban gritos de apoyo al terrorismo. Y la mayoría golpista del Parlamento se niega a condenar los actos violentos.

Cataluña es una dictadura nacionalista desde hace cuarenta años. La persecución de los disidentes políticos la llevan a cabo las instituciones que en teoría representan al Estado y bandas organizadas de matones que atacan en la calle o el trabajo a quienes pretenden algo tan elemental como que sus hijos reciban la enseñanza en su lengua materna, el español, proscrito de la enseñanza pública y objeto de multa si se usa para rotular establecimientos. La violencia política en Cataluña no es la que por orden judicial padecen unos pocos golpistas sino la que desde hace décadas sufren los que se han opuesto a la dictadura separatista. El presidente en el exilio es Boadella, al que le talaron los cipreses de su casa, no Puigdemont, que no se atrevió a convocar elecciones y a evitar la cárcel, por miedo a los radicales de ERC.

El mismo día en que hablaba –o sea, que mentía- Guardiola, un muchacho era apaleado por llevar una bandera española. Lo mismo les sucedió a dos chicas por llevar el uniforme de la Selección Española de Fútbol a la que Guardiola perteneció porque económicamente le convenía. Son continuos los asaltos a los tenderetes de Sociedad Civil Catalana y las sedes del PP y Ciudadanos, que, conviene repetirlo, ha sido el partido más votado por los catalanes en las últimas elecciones legales. Nadie en España ni ningún país europeo ha acudido más veces a las urnas que los catalanes. Lo que pretendían los separatistas era convocar por la fuerza un plebiscito ilegal para proclamar la ruptura del régimen constitucional español, la sumisión de media Cataluña a la otra media y la destrucción del Estado. A eso, la máxima violencia posible contra la legalidad española y europea, le llama el cantamañanas de Sampedor «pacifismo», «democracia» y «votar».

Complejo de superioridad, complejo de inferioridad

¿Qué enfermedad moral lleva a Guardiola y los guardiolos catalanes a vivir instalados en la mentira compulsiva, en el embuste total y absoluto? Esta misma semana, el médico del Bayern, que tuvo que dejar el club por los celos de Guardiola y que ha vuelto a su club al largarse el demagogo, daba esta pista en un libro: «Guardiola se cree más que nadie, pero esa superioridad que exhibe esconde un profundo complejo de inferioridad«Hay quien dice que el famoso complejo de superioridad de los catalanes les ha llevado al extremo de creerse argentinos. Con Messi en el Barça, difícil. Pero es cierto que la fatuidad que a diario exhiben, al modo de Guardiola, tantos políticos y periodistas catalanes esconde una duda primordial: si somos tan modernos y tan superiores al resto de España, ¿por qué nunca hemos sido independientes, ni capaces de vencer a esa antigualla de Estado casposo? Si España vale tan poco y Cataluña tanto, ¿cómo es que nunca jamás, ni antes ni después de los romanos, hemos valido más que ellos?

Para no contestar esta pregunta han hecho falta cuarenta años de dictadura política, de inmersión lingüística, de desinformación mediática, de corrupción de los Gobiernos de Madrid y de la conversión de toda la clase dirigente de Barcelona en una mafia cleptocrática para, finalmente, perpetrar un golpe de Estado, luego arrepentirse, después reafirmarse en plantar cara a los jueces, a continuación huir de la Justicia, luego gemir, siempre llorar y, mientras se agrede a los indefensos, seguir quejándose.

Esa enfermedad moral de vivir en perpetua impostura, exhibiendo a diario su fanfarronería miedosa, no la cura el médico de Sampedor ni Freud resucitado. Para mí que no tiene cura. Lo importante es evitar el contagio.

Quiénes se lucran con la Ley de Violencia de Género

En España, la “Ley contra la Violencia de Género” vulneró principios fundamentales como la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia

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«Cuantas más denuncias, más ayudas, más financiación; y cuantas más ayudas, más se incentivan las denuncias»

Detrás de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, promulgada en España, se esconden tres verdades políticamente incorrectas.

La primera, el sobredimensionamiento de la denominada violencia de género por parte del pensamiento hegemónico. La segunda, a diferencia de lo que muestran los medios de comunicación, España está a la cola en muertes violentas de mujeres, siendo estable los casos desde 1999 (60-70 casos anuales), tal como señalé en otro artículo. La tercera: con esta ley se lucran asociaciones feministas, los partidos políticos y cualquier medio o entidad que se circunscriba a sus dogmas. Todos ellos manipulan la realidad para mostrarla de tal forma que les siga siendo rentable esta dichosa ley.

Para comprender cómo se lucran todas estas entidades, es necesario entender que se trata de un circuito de retroalimentación, donde se encuentran las denuncias por violencia de género, los presupuestos y subvenciones y la financiación con los Fondos Europeos. Cuantas más denuncias, más ayudas, más financiación; y cuantas más ayudas, más se incentivan las denuncias.

Las denuncias falsas existen

Hasta la década de los 90 se producían en España en torno a 15.000-20.000 denuncias al año por violencia de hombres a mujeres en el ámbito de la pareja. Posteriormente, hasta principios de este milenio, se registraron unas 70.000 denuncias anuales. Y a partir del 2005, con la implantación de la ley, las denuncias ascienden a 126.000 al año, cifra que continúa aumentando (en 2017 ya 166.000). El primer salto se explica porque, en 1999, comienza a contemplarse el maltrato psicológico como delito y, además, el delito de violencia contra la mujer se extiende a los casos entre ex parejas. Eso explica que se incremente sustancialmente el número de denuncias.

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Pero el segundo salto no se debe a una recalificación de los actos delictivos, sino a la “Ley contra la Violencia de Género”, que introduce el concepto de discriminación positiva, vulnerando así, de forma evidente, la igualdad ante la ley. Se empiezan a aplicar penas diferentes en función de si el hecho lo comete un hombre o una mujer. Incluso, determinados actos constituyen delito si son cometidos por un hombre… pero no si los comete una mujer. También se suprime la presunción de inocencia, invirtiendo la carga de la prueba: el hombre denunciado es culpable hasta que no demuestre su inocencia. Y, además, esta ley concede sustanciosas ayudas económicas y ventajas jurídicas a las mujeres que denuncian, incluso antes de que se dicte sentencia.

No sólo eso, se crea una jurisdicción específica para la violencia de género, unos Tribunales de Excepcióninconstitucionales pues están expresamente prohibidos por la Constitución Española de 1978, en los que solamente se juzga a hombres. A este proceso discriminatorio se le añade otro más perverso: se crean fuertes incentivos para que la mujer acuse a su esposo de malos tratos en los procesos de separación conyugal. Hasta el punto que surgen abogados especializados en ello, que introducen estas acusaciones como elemento de presión en la negociación del divorcio.

Pero, ¿qué impulsa a una mujer a recurrir a estas más que dudosas prácticas de denuncia indebida? Muy sencillo: con una denuncia por malos tratos se agiliza el proceso de separación. Para empezar, el expediente de separación pasa de ser un trámite civil (Juzgado de Familia) a uno penal (Juzgado de Violencia de Género). Además, sin que el esposo haya sido juzgado, se aplican medidas cautelares desproporcionadas, como una orden de alejamiento.

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Pero aquí no termina el despliegue de incentivos. La mujer que ha denunciado obtiene, en pocos días, la custodia total de los hijos, una pensión alimenticia y el derecho exclusivo al uso de la vivienda. Y, aunque la mujer disponga de medios económicos sobrados, puede beneficiarse de los servicios gratuitos de un abogado a cargo de la Administración. Infinidad de beneficios para la mujer; al hombre, por el contrario, se le despoja de todo sin haber sido ni siquiera juzgado.

Las denuncias falsas apenas se investigan

Mientras esta práctica inmoral está a la orden del día, los medios de comunicación insisten en afirmar que sólo el 0.0075% de las denuncias son falsas. Su fuente proviene de la Fiscalía General del Estado pero lo que dice esta fiscalía realmente no es que sólo exista este porcentaje de denuncias falsas sino que solo ha investigado y comprobado como falsas ese número. Existen muchas más que quedan impunes. Pero ¿por qué no se investigan?

Los procesos legales son complejos; si el juez no aprecia delito de violencia de género se debe a que o no existió o bien no se encuentran indicios o pruebas. La mayoría de las veces no se sabe si se debe a una razón u otra y por ello se procede a archivar y a absolver al hombre denunciado. Del más de millón de denuncias interpuestas desde la ley, la tasa de delitos inexistentes, archivados o sobreseídos es del 80% respecto a los hombres enjuiciados, según los datos del CGPJ. Exactamente ahí, en esas sentencias es donde se ocultan las denuncias falsas.

Ahora bien, si el juez tiene claro que no hay pruebas porque no hay delito de malos tratos y sospecha que la denunciante lo sabía, entonces se puede abrir un nuevo proceso por denuncia falsa. Pero este nuevo procedimiento discurre de igual modo: si no hay pruebas de denuncia falsa, el caso se archiva. Al contrario, si hay pruebas de ello y se condena, la pena máxima para esa mujer es de 2 años de prisión pero, sin antecedentes, la pena queda en suspenso. Por tanto, para una mujer, el riesgo de denunciar falsamente a su esposo es mínimo, casi inexistente.

Resumiendo, ese famoso 0,0075% hace referencia solamente a los casos en los que se abrió un proceso penal contra la mujer, se acusó, juzgó y condenó, confirmando la Audiencia Provincial la sentencia. Cabe preguntarse por qué la Fiscalía no actúa de oficio ante un falso testimonio. Lo cierto es que sólo actúa en casos muy flagrantes y, además, resulta que denunciar sin pruebas no es un delito. Pero, sobre todo, lo fundamental aquí es que la Fiscalía no es independiente: trabaja para el Gobierno, para el Poder Político.

Existen incentivos cuantiosos para incitar la denuncia falsa

Todo el edificio económico de subvenciones pivota en un hecho jurídico, las denuncias. A través de la ley se establecen unos criterios para el reparto de los Fondos Europeos. Una tercera parte de los fondos atiende a criterios vinculados con valores demográficos. Las otras dos terceras partes atiende al número de mujeres asesinadas, al número de mujeres que se declaran maltratadas y al número de denuncias interpuestas. Así, a mayor número de denuncias más dinero procedente del Fondo Social Europeo se reparte al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Qué mejor forma de obtener fondos que por medio de las denuncias. Pero, para ello, tuvieron que modificar el Código Penal y violentar los principios de igualdad ante la ley, causalidad y presunción de inocencia. Así se amparan situaciones esperpénticas como un hombre que fue condenado por soltar una ventosidad durante una discusión con su pareja. Incorporándose este hecho en el largo catálogo de acciones punibles por las que los hombres pueden ser denunciados. En palabras de Soledad Murillo de la Vegacuando hicimos la ley se nos planteaba el dilema entre la presunción de inocencia y el derecho a la vida, y optamos por salvar vidas”. Suena a naufragio: “primero las mujeres y los niños”.

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A las motivaciones para denunciar se suma la llamada Renta Activa de Inserción (RAI),una ayuda que, como otras, se concede a la mujer por la mera denuncia, sin que exista base legal base legal constitutiva de la existencia de maltrato. Así se explica que, a pesar del descenso de número de hombres condenados, haya aumentado el número de mujeres perceptoras de los pagos de la RAI: 10.913 hombres condenados frente a 31.555 mujeres perceptoras de la RAI en 2015.

A este sistema de percepción de fondos se le suman las múltiples subvenciones que conceden las Administraciones Públicas. Hace poco Absolutexe, el Grifo de Twitter, documentó más de 93 millones de euros concedidos, en más de 9.000 subvenciones aprobadas desde el año 2014. Partiendo de los términos “mujer” y “convocatoria” hizo toda una aproximación. Así aparecen entidades como la Fundación Mujeres, la Asociación Mujeres para la Salud o la Asociación de Mujeres Juristas Themis, quienes reciben cuantiosas ayudas en esta materia además de otras distintas instancias. En cualquier caso, la lista de entidades que reciben subvenciones es muy larga. Es todo un enredo de aportaciones que confirma el lucro de estas asociaciones y otras tantas. Pero también confirma el papel del Estado y su intención a la hora de incentivarlas y mantenerlas.

La verdadera lacra de la Ley de Violencia de Género

Como se puede apreciar, esto es un círculo vicioso: la pescadilla que se muerde la cola. Con una simple denuncia se activan los mecanismos económicos: y las ayudas y subvencionas animan a denunciar. La dotación para la denominada “violencia de género” y su difusión y relevancia en los medios de comunicación nada tiene que ver con el bienestar de las personas sino con el beneficio privado que las ayudas proporcionan a algunas asociaciones, que han hecho de la Ley de Violencia de Género su medio de vida.

Como consecuencia de esta perniciosa ley se violan sistemáticamente los derechos humanos, no sólo de los hombres afectados, sino también de niños, abuelos, familias, etc. Y otro daño colateral de esta ley es el infligido a aquellas mujeres que realmente necesitan ayuda, que piden auxilio y no tienen las asistencias necesarias para salvaguardar sus vidas.

La ley falla porque no quiere ver que la violencia íntima en la pareja es un problema humano en el que están implicados factores psicobiológicos y culturales. La Ley no funciona porque no protege ni siquiera a las mujeres, por más que diferentes estamentos elogien su aprobación y puesta en marcha. Pero los datos en contra son muy tozudos. Sólo la sociedad puede impedir que la política y sus brazos largos se adueñen definitivamente de nuestras vidas. Depende absolutamente de todos nosotros no seguir ignorando tan enorme daño. La vida de cada persona no debería tener un precio distinto y menos aún en función de su “género”.

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Podemos la lía por el infarto de un senegalés tras pedir calma ante el asesinato de Gabriel

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LO OCURRIDO EN LAVAPIÉS DEJA AL DESCUBIERTO EL RACISMO DEL PARTIDO MORADO

Anoche, la muerte por infarto de un ciudadano senegalés en el barrio de Lavapiés, en Madrid, sirvió de excusa a la ultraizquierda para desatar una ola de violencia y vandalismo.

La ultraizquierda aprovechó un bulo para incendiar el barrio de Lavapiés

El detonante fue un bulo difundido por las redes sociales, según el cual el muerto era un mantero senegalés y el infarto se lo había provocado la Policía al perseguirle desde la Puerta del Sol. El bulo fue instrumentalizado por grupos de extrema izquierda para montar bronca. El resultado: 20 heridos -16 de ellos policías- y 6 detenidos, todos ellos españoles; mobiliario urbano quemado y destrozado (contenedores, farolas, bicicletas municipales); árboles y señales de tráfico arrancadassucursales bancarias asaltadas para robar televisoresuna ambulancia, un vehículo de los bomberos y coches de la Policía Local apedreados. La Policía Nacional tuvo que acudir al lugar porque los violentos quisieron linchar a policías locales. Incluso apedrearon a vecinos que estaban grabando lo que ocurría. Una orgía de violencia gratuita en la que la muerte de un senegalés sólo les importó a los violentos como una excusa para desahogarse.

Lo que de verdad ocurrió: la Policía intentó salvar al senegalés fallecido

Ya desde anoche, algunos testigos de lo ocurrido negaban lo que afirmaba el bulo. Finalmente, hoy se ha sabido que el senegalés fallecido no se dedicaba al top manta, y que unos amigos suyos pidieron ayuda a la Policía al ver que se encontraba mal. Según informa Abc, los policías que atendieron al senegalés venían de entregar una notificación judicial en la zona de Embajadores cuando los amigos del fallecido les pidieron ayuda. Los policías intentaron salvarle la vida al senegalés practicándole una maniobra de reanimación cardiopulmonar, hasta que llegaron los efectivos del Samur, pero los esfuerzos para reanimarle fueron en vano y el senegalés falleció. Esto lo declaró en dependencias policiales anoche un amigo del senegalés fallecido. Pero para entonces otros inmigrantes y elementos de la extrema izquierda ya se habían decidido a liarla.

La miserable utilización de un infarto por parte de Podemos

Desde Podemos y sus marcas electorales se sumaron a la estrategia de la tensión iniciada por grupos violentos de ultraizquierda. La alcaldesa de Madrid, la comunista Manuela Carmena, publicaba un tuiteo anoche anunciando que investigaría lo ocurrido pero sin condenar los actos de violencia que estaban provocando ultras de izquierda e inmigrantes en Lavapiés. El senador de Podemos Ramón Espinar aprovechaba la muerte del senegalés para dar sepultura a nuestra democraciaHoy es un día triste en España. No hemos estado a la altura de los Derechos Humanos. Hemos fracasado como democracia. Otro dirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero, se sumaba a la versión difundida por el bulo: “Aquí, en Lavapiés, ha muerto esta noche Mmame Mbage, un inmigrante perseguido por la policia. Cuánto dolor innecesario. ¿No basta la tragedia de ser inmigrante?” Hoy Pablo Iglesias también ha dado crédito al bulo, diciendo que “es inaceptable en una sociedad democrática” que un mantero “tenga que salir corriendo y morir de un infarto”. El colmo de la manipulación política de lo ocurrido lo ha protagonizado la concejala presidenta de los Distritos de Arganzuela y Userala podemita Rommy Arce: ha equiparado el infarto del senegalés con el asesinato de la dominicana Lucrecia Pérez a manos de neonazis en 1992, presentando a ambos como “víctimas de la xenofobia institucional y de un sistema capitalista que levanta fronteras interiores y exteriores”. Esto ya es el colmo de la manipulación y de la ruindad.

De día claman contra la ‘venganza’ y por la noche la jalean

Hay que recordar que el pasado domingo era detenida una inmigrante dominicana por el asesinato de un niño español. Ante las muestras de indignación provocadas por el cobarde asesinato, con el agravante de que la asesina engañó a los padres del niño y a las autoridades durante días, la ultraizquierda se lanzó a clamar contra el “racismo”. En contraste con lo ocurrido anoche, desde Podemos criticaron “los intentos de politizar el dolor”. Y ayer mismo, horas antes de los disturbios en Lavapiés y de jalear una operación de venganza de la ultraizquierda basada en un bulo, Podemos rechazaba la prisión permanente revisable tachándola de “venganza”. Podemos ha mostrado una asquerosa doble moral al pedir calma ante el asesinato de un niño español y luego lanzarse a montar jaleo porque a un senegalés le da un infarto. Lo que Podemos demostró anoche es su profundo racismo, alimentado por un discurso antioccidental que lleva años promoviendo la ultraizquierda, un discurso según el cual los europeos somos racistas, explotadores y opresores simplemente por el color de nuestra piel.

La millonaria industria del victimismo que ha montado la izquierda

Lo que uno acaba comprobando es que para la ultraizquierda todo se reduce a inventar víctimas de algo de lo que se pueda culpar a la cultural occidental, al Cristianismo o al capitalismo, sus viejos enemigos de siempre. Ese victimismo no se fomenta inocentemente: se está convirtiendo en un suculento negocio. La industria izquierdista del victimismo se alimenta con subvenciones públicas dirigidas a todo tipo de entidades afines, cuya finalidad es demostrarnos lo machistas, homófobos, transfóbicos y racistas que somos los españoles, y sobre esa base proponer planes de reeducación que, a su vez, llevarán a cabo -a cambio de más subvenciones- esos mismos grupos que viven del victimismo. Ya lo han hecho con el machismo, convirtiendo el feminismo en un negocio multimillonario que crece a costa de los contribuyentes y de nuestras libertades. Ya lo están haciendo también con la excusa de la homofobia y la transfobia, con la creación de diversas leyes autonómicas que recortan derechos constitucionales y crean una justicia paralela usando el pretexto de combatir la discriminación de los LGTB, una labor que los políticos acaban asignando a esos colectivos, desde tareas adoctrinadoras en los colegios hasta la función de censores, como prevé la Ley Mordaza de Podemos. Todo ello, por supuesto, alimentado con el fruto de tu trabajo que se lleva el Estado vía impuestos. Ahora le toca al racismo. Quieren que nos sintamos racistas por enfadarnos con una dominicana que mata a un niño español, aunque la raza de la asesina nos importe un pimiento -ya que eso no aumenta ni disminuye su culpa-, y quieren que nos sintamos racistas porque a un senegalés le da un infarto. Esto ya es el colmo.

FUENTE: ElentirVigo

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Sindicatos policiales critican la actuación de Carmena y de los concejales podemitas

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#PodemosBasura #PodemosChusma #PodemosTotalitarismo #PodemosBolcheviques #PodemosEstalinistas

“Como consecuencia de una irresponsable e interesada campaña en redes sociales, los antisistemas de siempre se dieron cita en Lavapiés para iniciar una dura algarada en la que quemaron contenedores, atacaron con piedras al furgón funerario y a los agentes policiales, levantaron barricadas, destrozaron vehículos policiales y particulares y asaltaron sucursales bancarias para, aprovechando el caos, proceder a la rapiña a la que los buitres están acostumbrados”. De este modo, en un comunicado conjunto, los sindicatos de policías SUP, CEP, UFP y SPP responsabilizaban a Manuela Carmena y a los concejales podemitas del Ayuntamiento de Madrid de alentar los disturbios que, durante el jueves y el viernes, tuvieron lugar en el madrileño barrio de Lavapiés.

En este sentido, el sindicato de Policía Municipal CPPM considera “una auténtica vergüenza que, ante actuaciones de los Policías de Madrid por parte de las personas que nos dirigen, se nos prejuzgue, intentando criminalizarnos en primer lugar, y diciendo que luego ya investigarán lo ocurrido”.

Por ello, el Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM), UPM, CSIF, APMU y CSIT estudian denunciar a los políticos de izquierda radical que llenaron las redes sociales de bulos y noticias falsas sobre la actuación policial respecto a la muerte del ciudadano senegalés Mmame Mbage.

Ángel Aguado en Despiertainfo.com

Telebasura en las Cortes

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Viñeta de Linda Galmor

Citaba Paco Rosell el otro día en esRadio a un profeta posmoderno que advirtió del peligro de que un país acabara pareciéndose a su televisión. Esa reflexión se hacía a cuenta de Italia y Berlusconi, pero en los USA ya es presidenciable Oprah, cuyo libro más promovido y vendido durante años en su programa es El Secreto, manual de brujería social o vudú maoísta según el cual basta la voluntad de que te pase algo bueno para que te pase; por ejemplo, la lotería o una herencia. El pensamiento mágico por excelencia es el comunista, que promete la prosperidad imponiendo la igualdad a tiro limpio. Luego se queda en terror y miseria, salvo para el Partido, que está en El Secreto y vive muy bien en nombre de los que viven mal. Los populismos modernos operan sobre el modelo de Münzenberg para la Komintern: crear un malo malísimo culpable de todo, para que hasta el ser más lerdo o abyecto se vea moralmente superior a lo que Pablenin llamaría «cutre plebe fachosa». Y todo vale contra eso, aunque no exista, hasta alcanzar el Poder, que sí existe. «Salvo el Poder todo es ilusión», reza el himno de Sendero Luminoso.

¡Al PSOE se lo van a contar! 1917, 1934, 1936, 1937, 1939 y 2004 son fechas que prueban su idea de llegar al Poder como sea. Iglesias Posse, su fundador, debutó en las Cortes anunciando que usarían la Ley según les conviniera y que para acabar con Maura «estaban dispuestos a llegar al atentado personal». En siglo y medio ha habido sectores del PSOE decentes y nacionales, pero suele imponerse el sectarismo energuménico. Ayer, un tal Campo acusó al PP y Cs de utilizar a las víctimas como arma política arrojadiza. ¡Lo decía el partido del 11-M! Y luego va y cita una frase de la madre de Gabriel contra los padres con hijos asesinados que habían ido a las Cortes a pedir que no se derogase la prisión permanente revisable, freno para la suelta de violadores y asesinos en serie. Iban con la presidenta de la Asociación Clara Campoamor a implorar al PSOE que no se uniera a Bildu, PNV y Podemos. Inútil.

En contra de lo que dice la mayoría de sus votantes -los que le quedan-, los socialistas demostraron ayer que para ellos el Parlamento es tan solo un plató más de La Sexta, la tele del PP al servicio de Podemos. La auténtica telebasura, que se ha quedado con la contrata de Las Cortes.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

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Políticamente Correcto: Que es, de donde vino. / Political Correctness: What It Is and Where It Came From

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«Redwood se refiere a la corrección política como una de las armas más viables y útiles de la izquierda, porqué  debido a la presión de algunos grupos, obliga a la sociedad a aceptar lo que aquellos ven como “verdad”. Esta presión lleva a las personas a adaptarse o a ser rechazadas. ¿Quién quiere eso? Muy a menudo, la gente cede por no soportar la alternativa.»

Por / By Fred DeRuvo

ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: 

Political Correctness: What It Is and Where It Came From

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politicamente-correcto-autocensuraTodos hemos escuchado los términos “políticamente correcto” y “corrección política”. Sabemos que estos términos comenzaron como un poco más que eufemismos, pero en realidad, fueron (y son) de hecho un señuelo. Se hace hincapié en el disimulo del término para ocultar la verdadera amenaza que plantean a la sociedad lo políticamente correcto o la corrección política.

Políticamente correcto o Corrección política es esencialmente la labor externa de la cultura marxista en la sociedad.  El objetivo del marxismo cultural es la reformar de la sociedad para reemplazar completamente sus tradiciones y valores. Mientras que los marxistas de la vieja escuela creían que la oposición violenta, incluso militarizada era la mejor manera de lograrlo, los marxistas de hoy (Los nuevos Izquierdistas) encontraron una mejor manera de hacer eso mismo evitando el derramamiento de sangre y muerte con que plagaron el siglo XX. Hacerlo cambiando la sociedad desde adentro. Es algo que el secretario del partido comunista italiano Antonio Gramsci (1891-1937) había entendido y promovió en muchos de sus escritos.

La mayoría de la gente piensa que ser políticamente correcto significa simplemente evitar términos, frases y acciones que solo tienen el propósito de ofender a la gente. Normalmente, a personas que forman parte de grupos minoritarios. Por ejemplo, socialmente no es aceptable utilizar términos despectivos al referirse a las personas por su raza o por sus preferencias sexuales. Nos dicen que la corrección política en una sociedad civilizada evita hacer este tipo de cosas porque simplemente exacerba los problemas creando más separación entre los grupos.

¿Pero políticamente correcto es solo eso? Resumiendo, la corrección política en vez de alentar a la gente a reconocer su identidad, lleva a las personas a ver y acentuar sus diferencias. Esto es también conocido como multiculturalismo. Así, en lugar de celebrar nuestra identidad, deberemos celebrar nuestra diversidad. Se pretende que festejemos a los que son diferentes de nosotros, como si debido a esas diferencias ellos fueran mejores (no si eres blanco). Políticamente correcto es un llamado a ignorar el carácter de la persona centrándonos sólo en el color de su piel, su género u otra condición superflua.

Entiéndase que el objetivo del marxismo hoy sigue siendo el mismo que generaciones atrás, enfrentar a los trabajadores (el proletariado) contra la burguesía (ricos) y forzarlo a redistribuir su riqueza. Sin embargo, pretende lograr lo mismo mediante la corrección política (o multiculturalismo), obligando a la sociedad civil a rendir su libre pensamiento.

En otras palabras, se utiliza la presión social para obligar a la gente a aceptar nuevos valores y principios relegando esos molestos valores bíblicos. Por ejemplo, si una persona no está de acuerdo con el estilo de vida homosexual, rápidamente se enfrentara a “! DETEN EL ODIO!” entre otros comentarios diseñados para avergonzarla y conducirla a un sumiso silencio.

No importa si la persona realmente odia o no la homosexualidad. La idea aquí es que supoliticamente-correcto-libertad-expresion desacuerdo sea expuesto como odio y acusarlo de eso. Pronto, en el momento que alguien se atreva a afirmar su desacuerdo con ese estilo de vida, será verbalmente atacado e injuriado como alguien que odia al homosexual. Así eventualmente, aunque solo estén en desacuerdo con la homosexualidad las personas comienzan a mantenerse calladas. Es decir la corrección política se utiliza para forzarlo a aceptar un nuevo valor, suprimiéndole el de su tradición.

Estos insólitos valores también son acompañados por la promoción y constante repetición en los medios de comunicación, la educación y los negocios. Los teóricos marxistas a través de las últimas tres o cuatro generaciones hasta hoy, se ocultaron en grupos académicos detrás de los muros de nuestras universidades, en revistas de como Fortune 500,  tras películas de Hollywood y en la industria musical. También llenan los pasillos del Congreso. Desde estas posiciones de poder, los marxistas han redefinido valores fundamentales para nuestra sociedad. Mientras calladamente ocurría esta metamorfosis, creo que muchos fuimos sorprendidos totalmente fuera de guardia  y ahora tratamos de ponernos al día.

El principal problema con la corrección política (como la variedad multicultural) es que “en la mayoría de estos dogmas y tabúes podemos encontrar una creencia oculta que nunca  fue examinada correctamente y mucho menos probada, aun así, no puede ser cuestionada”. [1] La persona que dijo esto, Zuriel Redwood, utiliza el ejemplo de la homosexualidad perfectamente. Zuriel lo explica diciendo: “todo el movimiento de los derechos homosexuales se basa en el supuesto de que el homosexual nace homosexual. El dogma insiste en que ser homosexual no es una opción. Basado en este supuesto, sugiere la lógica que cualquier argumento en contra de los reclamos homosexuales es intrínsecamente injusto. Quien se oponga a la idea de los homosexuales en las fuerzas armadas es acusado inmediatamente de odiarlos”. [2]

El principio básico fundamental, que las personas nacen homosexuales, nunca ha sido probado. Redwood dice que mientras algunas personas posiblemente nacen homosexuales, no tenemos una pizca de evidencia o prueba concluyente que apoye el concepto/creencia de que todo homosexual, nació como tal y no que fue una elección personal. Sin embargo, por la presión social creada por la corrección política, esta conjetura (que el  homosexual nace así) aun sin pruebas es  aceptada como verdad.

Redwood se refiere a la corrección política como una de las armas más viables y útiles de la izquierda, porqué  debido a la presión de algunos grupos, obliga a la sociedad a aceptar lo que aquellos ven como “verdad”. Esta presión lleva a las personas a adaptarse o a ser rechazadas. ¿Quién quiere eso? Muy a menudo, la gente cede por no soportar la alternativa. Si miramos a través de las Escrituras, encontramos muchos ejemplos de personas que no claudicaron ante la presión social, manteniendo su integridad siguieron la verdad de Dios independientemente de lo que pudiera sucederles.

Políticamente correcto es una fuerza en la sociedad que moldea y forma no sólo lo que la gente dice y hace, al final hasta lo que piensa. “El Bolchevismo soviético dio lugar a la corrección política tal como la conocemos hoy. El término se refería a las acciones o declaraciones aunque no  ilegales, iban en contra de los estándares aprobados de la dirigencia política. Ser políticamente incorrecto no fue necesariamente castigado legalmente, pero tuvo consecuencias políticas”. [3]

Hoy, ser políticamente correcto significa evitar acciones y palabras que pudieran ofender las sensibilidades de los que se consideran víctimas de la sociedad (minorías). Sin embargo, es llevado al ridículo extremo, siendo lo más preocupante la aplicación legislativa de la corrección política. Sabemos que se han promulgado leyes en el Reino Unido que prohíben a la gente de decir ciertas cosas. ¿Llamarlo homosexualidad? “pecado” ¡Prepárate, será arrestado e ir a la cárcel! Lo mismo sucede ahora en Canadá, donde se aprobó una ley que prohíbe el uso de la palabra “sodomita” al referirse a un homosexual.

En esencia, el marxismo hoy emplea el multiculturalismo (a través de lo políticamente correcto) para cambiar las normas sociales y valores desde adentro, mientras que ayer los marxistas intentaban cambiar la sociedad desde fuera, asimiento el control a través de la oposición violenta. Obviamente, es mucho más efectivo cambiar la sociedad desde dentro. Aunque lograrlo toma mucho más tiempo, tiene más poder de permanencia.

Los izquierdistas están usando lo políticamente correcto para arruinar la sociedad. Apelan al anclaje sentimental y emocional de la persona. Nos dicen que “si se siente bien no es malo”. La corrección política ha creado una paleta siempre cambiante sobre la virtud de las emociones por las que la gente toma sus decisiones. La corrección política es un método sin basamento alguno en la Verdad real sustantiva. No es absoluta. Simplemente busca cerrar la discusión o la acción que considere ofensiva y lo hará con leyes si es necesario.

[1] Redwood, Zuriel (29 / 08 / 2012). Minoría bolchevismo (Kindle ubicaciones 1050-1051). Kindle Edition.
[2] Ibíd., Kindle ubicaciones 1038-1041
[3] Ibídem, Kindle ubicaciones 1059-1062

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Yo sí odio a la hija puta

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«Elijo ser el tipo de persona abominable que sobornaría a la autoridad para quedarse a solas en un cuarto y acabar con cualquiera que me hubiera arrancado a mi hijo. Lo perseguiría hasta la cárcel a costa de cometer el delito.»

Por Cristina Seguí en ok diario

Qué difícil ha sido resistir estos días el buenismo político y mediático que nos ha invitado a no odiar a una asesina de niños. Como si fuera una anomalía hacerlo tras saber que golpeó, estranguló y lanzó a un pequeño de 8 años al maletero del coche como a una rueda pinchada. O como si la aversión al homicida nos hiciera transmutar de persona a jauría. Nos han abrumado con mensajes calcados a aquella predica aberrante de Concepción Arenal pronunciada con la erudición de un cura: “Odia al delito y compadece al delincuente”. Yo sí odio a Ana Julia Quezada cada vez que veo abierta en canal a la madre de ese hijo que se parece demasiado al nuestro, porque esa malnacida ha condenado a unos padres a resistir la vida como única expectativa. Yo odio a esa puta asesina y lo escribo como catarsis para rechazar rotundamente la pedagogía de la benevolencia y del infantilismo que estos días ha funcionado en la sociedad como un trépano lobotomizante.

Yo no soy intachable. Elijo ser el tipo de persona abominable que sobornaría a la autoridad para quedarse a solas en un cuarto y acabar con cualquiera que me hubiera arrancado a mi hijo. Lo perseguiría hasta la cárcel a costa de cometer el delito. Detesto la ejemplaridad. No me interesa. Y lo escribo porque mi odio hacia una infanticida me libra de sucumbir a ese narcótico de la estupidez social que, para ayudarnos a sobrellevar el hecho de que existe la maldad, ha necesitado meter a la hija de puta en un cuento para niños en el que ella es sólo un monstruo o una especie de bicho místico. “Monstruo” evita llamarla negra por si suena racista. “Monstruo” evita tener que llamarla “asesina” por si suena machista.

Sinceramente, odiar me da mucho menos miedo que extender ese chantaje compartido por el puritanismo democristiano y el marxismo socialdemócrata que ha pedido cortesía para una asesina de niños usando a la madre de Gabriel para interferir en la agenda moral de las personas. “¡Qué ejemplar la madre del pequeño por pedir no extender el odio y no propagar mensajes de rabia hacia la asesina! ¡Le han matado a un hijo pero no odia! ¡Así que no lo hagan tampoco ustedes!”, exclamaban los conductores y contertulios de los programas antes de salir al pasillo para odiar a la criminal fuera de micro y repetir incesantemente: “¡Qué asesina hija de puta!”. El otro personaje prototípico de este mejunje es el del sociata históricamente recolocado en la industria de los DDHH para cargar contra la prisión permanente revisable.

Andrés Perelló, “miembro de varias ONGs defensoras de los DDHH y secretario del Área de Justicia del PSOE”, declaraba en Onda Cero “estar harto de que se quiera legislar a golpe de cadáver y de sangre. Los que hoy tienen duelo la semana que viene no lo tendrán y los padres de Gabriel seguirán rotos”. “Legislar a golpe de cadáver y de sangre” es, precisamente, lo que hizo el PSOE cuando, tras pactar con ETA la derogación de la doctrina Parot, colocó a López Guerra en el TEDH para liberar a una turba de pederastas y violadores de mujeres y niños: José Manuel Valentín Tejero, el asesino de la niña de 9 años, Olga Sangrador, quien volvió a reincidir al abusar y violar a una cantidad indeterminada de menores. El violador del ascensor, el violador del estilete, el violador del portal, Antonio García Carbonell, Miquel Ricart… ¿A partir de qué momento abandonará la izquierda al criminal como hobby y se pondrá al servicio de las víctimas?

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