Categoría: ACTUALIDAD

COMISIONES DE LA VERDAD Y POR EL MONTE LAS SARDINAS

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Escrito por Miguel A.Velarde

El verano, junto con la cabalgata presupuestaria anual, siempre es el momento propicio para que un gobierno cuele todas esas cosas que no se atrevería a hacer en épocas en las que los ciudadanos están algo más atentos a las noticias. Tampoco es que hacerlo de forma descarada vaya a tener demasiada repercusión, en un país en el que la mayoría ha asumido orgullosamente su papel de siervos obedientes que necesitan ser protegidos por un amo sabio. No, pero quizás algunas cosas den algo más de reparo, y es mejor hacerlas de forma más discreta, sin que los afectados vayan a dedicarle mucho tiempo en pensar sobre ellas.

A cambio, se nos suelen regalar polémicas menos trascendentes para tenernos entretenidos, lo que se agradece, puesto que nos permite mantener cierto nivel de indignación y cabreo (“conviene que haya tensión” como decía el gobernante que sin duda pasará a la Historia como modelo y síntoma de la decadencia de la Europa del siglo XXI). A los yonkis se nos tiene que dar nuestra dosis para que no nos alteremos demasiado.

¿Temas intrascendentes? Quizá. Ningún tema en política lo es y a la vez todos lo son. La vida sigue después de cualquier acto del gobierno. Se pueden socavar derechos y decretar el hundimiento económico de un país, y al día siguiente el sol vuelve a salir y la gente sigue tomándose su café de la mañana, e indignándose porque tal o cual mamarracho ha dicho cualquier cosa. Pocos notaron el final del Imperio Romano de Occidente. Se levantaron un día siendo súbditos del rey de los ostrogodos, y lo vivieron exactamente igual que el día anterior cuando eran ciudadanos romanos. Acercándonos más, se nos privó del derecho al recurso de apelación civil en los asuntos de menos de 3.000 € y la vida siguió. Se nos limitó el derecho al uso de dinero en efectivo y no se acabó el mundo. ¿Nos vamos a preocupar por cuestiones menores? La vida va a seguir igual.

Más o menos. Al menos un tiempo.

Este verano la cosa nos pilló por sorpresa con el tema de la inmigración. El gobierno nos vendió que iba a ser caritativo y amoroso, para llevarse bien con su principal socio parlamentario, pero enseguida descubrió que su masa principal de votantes no veía bien esa caridad (convencer a la gente que son competidores por los subsidios con los inmigrantes, es lo que tiene), así que lo que toca es correr un tupido velo y tratar de agradar a todo el mundo: ahora acojo a éstos porque salen muy bien en las fotos y ahora entrego a Marruecos a estos otros porque nadie me lo puede impedir.

Mejor seguir con el plan A preparado desde un principio que es… Franco.

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En España siempre tenemos muy presentes y de actualidad nuestros conflictos civiles del pasado.

Lo que ocurre con Francisco Franco es muy curioso, y debiera ser objeto de un estudio en bastante mayor profundidad. Que 43 años después del fin de un régimen, tipos que no lo vivieron actúen como si fuese algo actual debiera ser bastante sorprendente. Pero rascando un poco, vemos que es el Mcguffin perfecto de nuestro país.

Para empezar, Franco es el coco, el hombre del saco, y a la vez el mito fundacional de buena parte de las fuerzas políticas españolas. Estamos en un mundo en el que la socialdemocracia ha muerto de éxito (de éxito político, de cuota de poder, que no en lo relativo a solucionar ningún problema). Durante décadas no hubo espacio relevante en Europa para ninguna fuerza política no socialdemócrata. Se podían dividir en democristianos (con un toque más conservador en lo social) o socialdemócratas propiamente dichos (con un toque menos conservador en lo social), por usar la terminología alemana aplicable a casi todo el continente, pero en el fondo, las diferencias eran tan mínimas que la crisis de partidos era inevitable. Incluso los comunistas renunciaron en su día a la dictadura del proletariado, admitiendo (al menos de palabra) las reglas de la democracia representativa. El eurocumunismo fue una palabra muy de moda hasta que les empezó a dar vergüenza usarla.

Por supuesto, entre las cloacas (en los escaños minoritarios de los parlamentos y las administraciones menores) se movían las ratas que se oponían a la socialdemocracia imperante. Teniéndolos a ellos como alternativa al sistema, resultaba evidente que era mejor seguir como se estaba: comunistas, fascistas, ecologistas sandía (con un sorprendente éxito en algunos momentos)…

¿En qué se podían diferenciar entre ellos, entonces, los socialdemócratas españoles, una vez superadas las cuestiones estéticas (las chaquetas de pana tuvieron su época, y no daban para más)?: Franco.

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Todo español entre 20 y 90 años corrió delante de los grises. Ellos lo confirman

Así, ya desde el principio, unos alzaron la antorcha de su heroica lucha antifranquista como origen de su legitimidad, y otros agacharon la cabeza para que no los relacionaran con el régimen anterior. Da igual que ninguno hubiera luchado en su vida contra la dictadura, y que todos tuvieran sus comienzos políticos cuanto menos cierta relación con la política previa a la democracia. El cambio de régimen fue “de la ley a la ley”, como se ha repetido, y los que eran funcionarios, sindicalistas o alcaldes a principios de 1975 seguían siéndolo para fin de año.

Pero daba igual. Unos se inventaron un pasado ficticio para ellos, y otros prefirieron avergonzarse del suyo, esperando que nadie se lo recordase. La ficción, evidentemente, tiene más fuerza que la vergüenza.

Pasaron las décadas, y el pecado original pervivió al igual que el mito. Los hijos de los que nunca habían hecho nada para derrocar la dictadura, se enorgullecían de las novelescas heroicidades de sus mentores políticos, mientras que echaban en cara a los nuevos políticos del otro bando que los fundadores de su partido habían tenido cargos públicos antes de la Constitución. Así, Franco se convirtió en la kriptonita de unos socialdemócratas (los del PP) y en la poción mágica de Panoramix de los otros socialdemócratas.

Al fin y al cabo, todos seguimos teniendo una gran querencia por la justicia bíblica, y los pecados de los padres se transmiten a sus hijos, sin redención posible. Si es que nos rascan un poco y sale el pastor neolítico que llevamos dentro.

¿Relevancia práctica? Ninguna. Estética. Estética. Franco y el antifranquismo convertidos en las nuevas chaquetas de pana.

Luego llegó la etapa final de la última crisis económica, que trajo consigo la crisis (aunque tampoco para tanto) de los partidos tradicionales. Por toda Europa, los fascismos y los comunismos por fin dejaron de tratar de arrebatarse violentamente la clientela potencial y asumieron todas las cosas que los unían ideológicamente. Así, de la fusión de grupúsculos de ideología totalitaria surgieron cosas como Podemos. Pero como rascando debajo de las estupideces y los unicornios de sus programas electorales (me encanta el término burricornio que acuñó Eclectikus) cualquiera con un coeficiente intelectual algo mayor que un boniato de tamaño medio, huiría de ellos como de la peste, tuvieron que enarbolar otras banderas para atraerse indignados. En algunos sitios fue la inmigración (a favor o en contra), o las políticas de género, o el odio al turista (una rama de la xenofobia bastante clásica)… En España, además de ello, tenían el principal Mcguffin a su alcance: Franco.

Ellos podían acusar a todo bicho viviente de franquista, porque según su propia fantasía fundacional, afirmaban ser los nuevos, los recién llegados, los que no tenían pasado, al contrario que el resto: Los del PP eran franquistas, pero los del PSOE también. Y como la mala conciencia debe explotar por alguna parte, los aludidos siempre estuvieron dispuestos a hacer cualquier cosa para librarse del sambenito, al igual que los conversos del siglo XVI para evitar ser acusados de judaizantes.

Y es que vivir en sus torres (universitarias, parlamentarias, funcionariales…) alejadas de la realidad es lo que tiene. En el mundo real, Franco está tan presente como Leovigildo, el general Prim o la princesa de Éboli. Hay una pequeña panda que aún lo odia como si todavía caminase por la calle, temiendo que sus designios controlen sus vidas, y otro pequeño grupúsculo que lo adora de idéntica forma. Todos ellos irrelevantes en la práctica, pero que parecen ser los motores de la política actual, en vista de lo que los medios (al calor del oligopolio fáctico estatal) y sus subvencionadores políticos nos muestran.

He tenido ocasión de ver discusiones muy raras en las redes. Tipos que no han escuchado hablar de las guerras carlistas, dando lecciones sobre los motivos sociales de la guerra del 36 y la dictadura, y de cómo ésta es la causa de los males de nuestra sociedad actual. Y todo ello bajo el mejor de los argumentos posibles: el “es mi opinión y debes respetarla”.

– Oiga, es que yo creo que Franco fue un dictador asesino y malvado que merece lo peor.

– Oiga, que yo creo que Franco fue el salvador de España y reunía en su persona todas las virtudes.

Pues vale. ¿Y a mí qué me cuentan?

– Oiga, que yo veo muy mal que se produzcan actos de exaltación de Franco y de su dictadura.

– Oiga, que yo veo muy mal que se insulte la memoria de Franco.

Pues vale. ¿Y a mí qué me cuentan?

– Oiga, que hay que impedir que se produzcan actos de exaltación de Franco y de la dictadura.

– Oiga, que hay que prohibir que se insulte la memoria de Franco.

Pues miren, no. Ahí entramos en la libertad de opinión y de expresión, que no puede defenderse sólo para quien opine lo mismo que yo.

Si alguien sale en televisión llamando genocida a Franco y a usted no le gusta, refútelo. Y si alguien se va a un monumento a enarbolar banderas con el águila de San Juan y pedir que Franco resucite, y a usted no le gusta, refútelo también, o monte al día siguiente otro acto pidiendo que se quede en su tumba.

No es posible pedir respeto por los derechos fundamentales, pero sólo de los que piensan como nosotros.

Y aquí estamos, discutiendo sobre lo banal y usándolo como excusa para atacar lo importante. Gritos indignados por el lugar donde está enterrado un cadáver, pero lo solucionamos infringiendo el artículo 86 de la Constitución. Porque ¿qué es el principio del sometimiento del poder a normas, comparado con una polémica veraniega?

Pero estas cosas arrastran consecuencias más divertidas aún. Ahora nos anuncian una “comisión de la verdad” para dejar zanjados todos los debates sobre la guerra civil (la de 1936 a 1939, supongo, porque los debates sobre la que enfrentó a Pedro I de Castilla con Enrique de Trastámara, por ejemplo, aún continúan donde deben, que es en los ámbitos académicos). Y lo sueltan así, sin vergüenza ninguna, porque saben que han preparado bien a la audiencia. Todos dispuestos a obedecer sumisamente a quien el que manda diga que es un experto. Y todos tan hartos ya de la cansina matraca que están dispuestos a admitir cualquier cosa que la ponga fin.

O quizá convenga pararse un poco a reflexionar. Quizá.

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Las comisiones de la verdad siempre han tenido mucho trabajo en todas partes.

Hace 2234 años de la batalla de Cannas, y aún no hay consenso absoluto de cuál de los dos cónsules la pifió ese día, o si lo hicieron de común acuerdo. Hace 120 años de la guerra de Cuba, y aún no están claros los movimientos políticos del gobierno español. Sólo por poner dos ejemplo. ¿El 11-M, el golpe de estado de Tejero, la transición, la primera república..?

¿Nadie ve el problema de permitir que unos políticos y sus expertos decidan cómo fue la Historia e impongan por Ley sus conclusiones? ¿Y luego qué? ¿Penalizamos al discrepante? ¿Abolimos la libertad de expresión, al tiempo que prohibimos la investigación histórica?

¿Y por qué quedarnos ahí? ¿Por qué no hacemos lo mismo con el resto de la Historia de España? Que los expertos a sueldo del político de turno establezcan la verdad irrefutable de todo cuanto sucedió. Y ya que estamos, de todo cuanto sucede.

Y extendámoslo a otros ámbitos, y así nos quedaremos más tranquilos. La Filosofía es una lata. ¿Por qué no dejar sentado legalmente qué corriente de pensamiento tiene la razón? E igual con la Física, la Química, la Biología…Todo sea por evitar las polémicas, que sólo traen crispación y… bueno sí, avance en todos los ámbitos del saber. Pero viviremos todos tan tranquilos…

Y por supuesto, la política. ¿Por qué no determinar ya desde el poder qué ideología es la correcta? ¿Y qué gobernante es el mejor?

Y todo ello gracias a Franco. El personaje más útil de la Historia. Dictador, vale, pero un chollo. Eso es lo que es.

Echenique, El Espurio

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«Echenique fue el impulsor de la falacia que siguieron todos los miembros de Podemos y del PSOE. Manipular a las masas aborregadas, darles pan y circo mientras desmantelan la democracia.»

Por Isaac Parejo

La maldad tiene muchas formas pero hay un rasgo característico a todas las personas que la poseen: la inteligencia. No todas las personas inteligentes son malvadas pero sí todos los malvados son inteligentes. Pablo Echenique es una mente brillante, un científico del CSIC con un currículum espectacular. Pero Pablo Echenique también tiene otra cualidad, por llamarlo de alguna forma: la maldad. Hace de la mentira un discurso y estoy convencido de que no es por ignorancia sino por sus enfermizas ganas de implantar en España una dictadura a la imagen y semejanza del Madurismo más puro. Un argentino kirchnerista que vino a España porque en su país de origen se habría muerto de hambre con un gobierno que imitaba al chavismo. Un personaje que es la viva imagen del totalitarismo, más incluso que su alter egoPablo Iglesias, o mejor dicho, el ideólogo y ejecutor de todo esto en la sombra: Juan Carlos Monedero.

Pero lo peligroso no es que esta gente piense así, sino que un partido de gobierno como el PSOE haya adoptado su discurso y sus formas. PSOE y Podemos se han aliado (otra vez) para desmontar la democracia y el Estado de Derecho. Los socialistas siempre han intentado, desde sus inicios, destruir España. Nunca lo han conseguido y ahora va su enésimo conato.

Todos llevamos escuchando, desde que Sánchez es presidente, las cacicadas y golpes del Gobierno que, durante 2 meses, se está dedicando a tres cosas: a enfrentar a la sociedad, a usar el dinero público para usos privados y a realizar concesiones a todos los que quieren cargarse la integridad territorial del país. Pedro Sánchez, un ser acomplejado, es, ahora mismo, lo más parecido a un dictador que hemos tenido en los últimos 43 años. Pero va a más y además con la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación. El PSOE también ha adoptado (más que nunca) el discurso de la mentira de Podemos, pero en esta ocasión hasta límites aberrantes. La última cacicada ha sido intentar cargarse el Senado, el último resquicio de poder que tenía el PP, poder dado por los españoles en las urnas. Saben que hacer esto es un auténtico golpe dictatorial y una prueba más del totalitarismo que les caracteriza pero sabían como venderlo: mediante la mentira.

Echenique fue el impulsor de la falacia que siguieron todos los miembros de Podemos y del PSOE. Manipular a las masas aborregadas, darles pan y circo mientras desmantelan la democracia. De ahí que el tema candente en la actualidad sea Franco mientras, tras la puerta del consejo de ministros, el Gobierno se está dedicando a atarlo todo para evitar que la derecha vuelva al poder, algo que intentó Zapatero pero que se le vino abajo cuando estalló la crisis.

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Al aberrante tuit de Echenique se le unieron las declaraciones de Adriana Lastra, la portavoz del PSOE en el Congreso. Todos sabemos que Adriana no tiene ningún tipo de estudio más que el graduado escolar. No es un ataque, no le reprocho el no haber estudiado pues no conocemos sus circunstancias personales, pero lo que sí es reprochable es que ni siquiera haya hecho un mínimo esfuerzo por conocer la profesión a la que se dedica, la política. A un político se le exige, como mínimo, que conozca la Constitución, o al menos que sepa por qué es cargo público, quién le ha votado y por qué ha sido elegido. Pero a Adriana Lastra le dio pereza hasta eso, así que no dudó en hacer unas declaraciones que en cualquier país decente inhabilitarían a un político para volver a abrir la boca. Adriana dijo nada más y nada menos, que el Senado era antidemocrático y que la soberanía nacional estaba en el Congreso de los Diputados. Bien, esto es un extracto de la Constitución Española.

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Sinceramente, o Adriana Lastra es una analfabeta o no ha votado en su vida. Me inclino más por lo primero así que vamos a explicar cómo se elige al Senado en España ya que esta señorita y, por lo visto, Echenique, toda su tropa y el PSOE al completo, no saben que, cuando acudimos a las urnas cada cuatro años, estamos votando en dos elecciones distintas: una para el Congreso y otra para el Senado, con dos papeletas distintas y bien diferenciadas.

Al contrario que en las elecciones al Congreso, donde se votan listas cerradas y bloqueadas, es decir, votas a un partido en un pack, las elecciones al Senado son, quizás, las más legítimas y democráticas (dentro de la legitimidad que obviamente tienen las dos, luego ya podemos entrar en la utilidad o no de esta cámara). Cuando votamos al Senado, tenemos que marcar tres nombres en la mayoría de provincias, pueden ser incluso personas de partidos distintos. Los más votados en cada provincia obtienen escaño en el Senado (además de los 58 senadores por designación regional), por eso nunca se dan los porcentajes de voto de las elecciones al Senado pues no se calculan por partidos sino por personas.

Que Echenique confundiera (a propósito) el 30% de votos (33 realmente) del PP en el Congreso con los Senadores obtenidos o que Adriana Lastra deslegitimara el Senado como si nadie lo hubiera votado es un hecho gravísimo que denota que estamos en manos de auténticos inútiles, totalitarios o ignorantes. Pero lo mejor es que sus acólitos se han tragado el cuento como pavos. Fue decir Echenique esas palabras del tuit anterior y segundos después podías encontrarte con miles de usuarios diciendo exactamente la misma barbaridad para justificar el golpe dictatorial que pretenden dar. Amén de este otro tuit que provoca auténtico pánico.

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Acudamos a la RAE para leer la significado del término “arrebatar”.

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Sí, arrebatar, en el contexto utilizado por Echenique significa “quitar con violencia y fuerza”. Si os sorprende esta expresión del Secretario de Organización de Podemos, es necesario ponernos en antecedentes ya que, en 1999, una de las primeras medidas de Hugo Chávez fue precisamente eliminar el Senado para que quedara únicamente la cámara de diputados, llamada allí Asamblea Nacional. Y, ¿qué ocurrió cuando hace unos años el chavismo perdió la mayoría en esta Asamblea? Fácil, que el Tribunal Supremo, controlado por el chavismo, eliminó las funciones legislativas de esta cámara y Venezuela se convirtió oficialmente en una dictadura.

No es ni más ni menos que lo que pretenden hacer el PSOE y Podemos, siguiendo calcados los pasos aprendidos en aquella escuela de la que bebieron todos los líderes del Podemos y a la que ahora el PSOE se ha sumado.

Y, ¿pensáis que alguien va a hacer algo por España? Lo dudo mucho. Mientras el PP sigue con su corrección política en lugar de movilizar al electorado para que salgan a protestar o mientras ciudadanos está pendiente de la próxima encuesta que salga para ver qué postura toman, los españoles ven como no solo no hay oposición a esto sino que la que hay en el Congreso es una oposición cobarde y acomplejada, que es en lo que convirtió Rajoy al PP o lo que es el partido de Rivera, que se arrima al sol que más calienta. En España hay una derecha social huérfana de derecha política. Muchos dicen que VOX es la solución. Yo no creo que en soluciones mágicas ni en el advenimiento de un líder que arregle los despropósitos y los desastres del país, ya hemos visto la experiencia de muchos mesías que han acabado en fiascos de proporciones épicas. Yo no tengo la solución pero sé quién está provocando el problema. Igual es ahí por donde tenemos que empezar.

HAROLD & WILSON: «No se si hacemos bien»

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EL ESTADO DEL BIENESTAR ES EL PROBLEMA (THE STATE OF WELFARE IS THE PROBLEM)

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Si en un club privado, exclusivo o de andar por casa, pasara lo que pasa en un país, en un Estado del Bienestar, sus empleados se irían a la calle rápidamente, pero el Estado del Bienestar no es un club privado, es una falacia per se.

Escrito por José Luis Montesinos 

Imaginemos un club de campo, en el que sus miembros pueden disfrutar de unas magníficas instalaciones que incluyen piscina al aire libre para el verano y climatizada en invierno, campo de golf, gimnasio, spa, eventos deportivos y servicio de restaurante, entre otras exclusivas ofertas de ocio. Uno de esos que salen en las películas, con gente muy rica y mucho pijerío. La entrada cuesta un potosí y no digamos la membresía. Cuesta creer que los miembros del club acepten nuevos miembros sin pasar ningún filtro. Los accesos están controlados, hay vallas y cancelas, equipo de seguridad, a veces perros. Se hacen una idea.

Esto es lo que prometen los promotores y mantenedores del Estado del Bienestar. Un club exclusivo con servicios exclusivos y, desde luego que sí, a un precio desorbitado, para mantener la exclusividad. Sin embargo, a la hora de la verdad, dejan entrar a cualquiera, otorgándoles el mismo estatus de miembro, o incluso en ocasiones mejores servicios, a los nuevos recién llegados al club que no han pagado la membresía. Evidentemente, muchos miembros del club del Estado del Bienestar, que llevan años empeñando la mitad de su sueldo en la cuota protestan y se enfadan. Son los empleados de la institución los que, pese a vivir del sueldo que pagan los miembros, se pasan por el arco del triunfo sus reclamaciones y deciden prestar los servicios a quien a ellos les interesa.

Si en un club privado, exclusivo o de andar por casa, pasara lo que pasa en un país, en un Estado del Bienestar, sus empleados se irían a la calle rápidamente, pero el Estado del Bienestar no es un club privado, es una falacia per se.

Muchos españoles (y europeos) que se han tragado la mentira, reclaman que el club es suyo y que no puede entrar nadie a quien ellos no aprueben. Los empleados del club, que obtienen el apoyo, incluso violento, de esos a los que subsidian con el dinero de los socios con pedigrí, prefieren seguir subsidiando. La realidad es que el Estado del Bienestar no es ningún club. No tiene socios. No se basa en la propiedad privada.

¿Qué nos queda? Repetir una y mil veces la gran mentira que supone eso de que la voluntad de unos gobernantes que se presuponen ungidos por las urnas es capaz de traer la felicidad a sus ciudadanos. Repetir que es falso y argumentar que lo es. Nos queda defender lo que la Libertad ha conseguido de forma mucho más eficaz que los políticos, que cualquiera puede y debe ser bienvenido a sumar mientras respete a los demás, mientras sea libre y permita que los demás lo sean y que es en realidad es club quimérico e ilusorio el que crea los problemas que venía a resolver. Sin sanidad y educación falsamente gratuitas, sin trabas al emprendimiento, ni licencias, ni cuota de autónomos, ni impuestos abusivos, cualquier recién llegado puede empezar a ganarse la vida en las mismas condiciones que los que estamos aquí de siempre.

Todo en el Estado del Bienestar es mentira. Todos y cada uno de nosotros nos ganamos el bienestar a pesar del Estado. Y con la inmigración, como en cualquier otro asunto, el problema nace de su existencia y sus pretendidas soluciones. No de las personas que huyen del hambre.

Racismo bueno, racismo malo (Good racism, bad racism)

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“Todos los blancos están predispuestos genéticamente a quemarse más rápido bajo el sol, de modo que desde el punto de vista lógico sólo son adecuados para vivir bajo tierra, como humildes gnomos”

Por José Carlos Rodríguez

La llegada de Donald Trump al poder ha revalidado la actualidad del racismo. Si bien, según los medios de comunicación, cualquier líder del partido de Abraham Lincoln es automáticamente racista, en el caso de Donald Trump, con un discurso que desborda la pretensión de que la inmigración sea legal y ordenada, se ha ganado el epíteto por sí solo.

Los escribidores más avispados apuntan a la derecha alternativa, un movimiento ciertamente abominable y que tenía puestas sus esperanzas en la llegada al poder del candidato Trump. He de reconocer que, más allá del manejo del lenguaje de internet, con sus piezas mínimas de comunicación, sus mensajes sencillos e impactantes, no sé qué relevancia social tiene. Pero quien le dice a la realidad cómo es en verdad son los medios, y éstos han decidido que es un movimiento poderoso y muy peligroso, pues legitima el racismo.

Ser un hombre o una mujer de progreso exige hacer unas renuncias muy importantes, graves incluso, como la de dimitir de cualquier capacidad crítica. Una vez acallada, el maná progresista es mucho más fácil de asumir, pese a sus contradicciones.

Verbigracia, el racismo. Por un lado debemos rechazarlo. Por otro, forma parte de esa nueva moral que todos debemos aprender y asumir. Si ha de haber una discriminación positiva, ¿cómo no ha de haber un racismo positivo? Es más, necesitamos abrazar con espíritu de progreso, moral por supuesto, un nuevo racismo que fije una prelación de razas, un orden moral genético que nos sirva de guía a la hora de discriminar de forma científica. La propia expresión, discriminación positiva, exige que concurran dos criterios: uno taxonómico (en este caso, la raza), y otro moral (de ahí lo de positiva). No sólo hay que distinguir a los individuos según la categoría a la que pertenecen por su ADN, sino que es necesario aplicar a cada grupo un valor moral de tal modo que la discriminación sea positiva, que cada acto legal discriminatorio nos sitúe en un estadio superior de moralidad pública. En caso de duda, basta con aprender que en esa prelación la última de las razas ha de ser la blanca; con eso es suficiente para ir tirando.

El diario The New York Times, canon de esta nueva moral, ha vuelto a dar muestras de por dónde van los tiros. El NYT vive un momento maravilloso desde el punto de vista comercial. La llegada de Trump al poder ha hecho que aumenten las suscripciones al contenido del periódico, que vive la crisis de la prensa desde una cómoda bonanza. Esta situación le permite ampliar su plantilla, y el lunes 30 de julio incorporó a Sarah Jeong. Jeong es una periodista especializada en tecnología. Ha pasado por Vice, The Verge, The Guardian o Forbes, que entre sus numerosas listas tiene una para los menores de 30 que destaquen en su industria (30 under 30), incluyó a Jeong en la lista del año pasado de medios de comunicación.

Tiene un currículum brillante, y con Jeong el NYT quiere reforzar su sección de tecnología. Ahora bien, el medio ha sido criticado por la decisión de contratarla, y no es por su pericia periodística, sino por su ideología. Sarah Jong es conocida por su izquierdismo y por su racismo igualmente militantes. The Federalist ha recabado varios de los juicios morales de Jeong, que no dejan lugar a dudas: “Todos los blancos están predispuestos genéticamente a quemarse más rápido bajo el sol, de modo que desde el punto de vista lógico sólo son adecuados para vivir bajo tierra, como humildes gnomos”. Desde el punto de vista racista, este tuit es irreprochable, pero es cuestionable que una periodista volcada a la información tecnológica no tenga en cuenta que el hombre ha arbitrado infinidad de ingenios para protegerse del sol.

Para resarcirse de esa metedura de pata con la ciencia, Jeong recoge también un gráfico que mostraría una correlación entre ser blanco y ser horrible (“awful”). Aunque, reconozcámoslo, el gráfico no responde a más realidad que a la mente progresista y racista de la propia periodista del NYT.

Y así podríamos seguir poniendo un ejemplo tras otro. Como ese tuit en el que dice: “En teoría no se puede ser racista contra los blancos, pero jajaja cómo describir el extraño rumor del olor a perro”. La referencia al olor de los blancos es de primero de racismo, pero lo interesante es lo primero que dice: “En teoría no se puede ser racista contra los blancos”. O, dicho de otro modo, puedes dividir a las personas en función de su raza y mostrar tu odio hacia los que pertenecen a una en particular, siempre que sea de raza blanca; en ese caso, no es racismo. Es la misma concepción que hay detrás de la expresión “ser una persona racializada”. Alguien “racializado” es quien no sea blanco. Y, por tanto, tenga una identidad racial portadora de agravios históricos y de unos derechos que van más allá de la vieja concepción liberal de la persona. El derecho, por ejemplo, a ser discriminado a su favor.

El diario The New York Times ha defendido su derecho a contratarla. Lo tiene en plenitud. Y ha defendido la profesionalidad de Sarah Jeong, que en realidad nadie pone en duda. El diario no tiene mayor problema con el racismo alegre y desenvuelto de la periodista. Cabría pensar que, puesto que son opiniones que nada tienen que ver con la tecnología, el NYT simplemente se pone de perfil, pero no es el caso.

Muy recientemente el diario despidió a otra periodista, Quinn Norton, también de la sección de tecnología, por su relación con el racismo. Es una relación indirecta, ya que el diario no cita ninguna opinión de Norton que sea racista. Lo que alega el diario es que ella ha reconocido ser amiga de Andrew Auernheimer, que trabaja para el diario neonazi The Daily Stormer.

En una sociedad abierta se entiende que dos personas sean amigas, o tengan cualquier tipo de relación personal, comercial o profesional, aun cuando tienen formas distintas de pensar. Sensu contrario, ser amigo de una persona que no piensa como tú no la convierte en alguien indeseable. Excepto, claro, para el NYT que explicó en una nota que al conocer la relación entre ambos “sobre esta base, hemos decidido ir por caminos separados”.

Si el NYT tiene escrúpulos por relacionarse con una amiga de un racista, pero no los tiene contratando a otra, ambas para la misma sección, es evidente que el diario asume uno de los racismos como indeseable, pero el otro como perfectamente asumible.

Es la vuelta a la barbarie moral, revestida de progresismo.

Foto LoboStudio Hamburg

¿VERDADERO ISLAM O ISLAM VERDADERO? ELIGE!! (TRUE ISLAM OR TRUE ISLAM? CHOOSE!!)

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El surgimiento de ese monstruo político, militar y religioso que es el Estado Islámico en Siria y en Irak (el llamado Califato o “Daesch” en árabe) no es más que el último episodio de una ofensiva en todo el mundo de un islam que vuelve a sus orígenes, que regresa para mejor progresar. Al igual que las erupciones solares y los volcanes dormidos, el islam (sobre todo sunita, es decir original) ha entrado en una fase de despertar, es decir de vuelta a su verdadera naturaleza que es totalitaria, conquistadora, intolerante y violenta.

¿Verdadero o falso islam?

En todas partes la tensión sube: jóvenes franceses fanatizados se enrolan en las filas del Estado Islámico, ataques de Hamás en Israel, talibanes afganos cometiendo atentados, masacres de no musulmanes perpetrados en Nigeria y en Kenia, caos terrorista diario en Bagdad, bandas armadas que asolan a Libia y al África sahariana, etc… La lista es interminable. El 90 % de las guerras civiles, enfrentamientos armados y atentados terroristas en el mundo tienen como denominador común al islam. ¿Simple coincidencia?

Frente a esas atrocidades (sobre todo las del EI), a esa barbarie sin nombre, a este salvajismo bestial, hay que hacerse algunas preguntas. No basta con decir: “Todo esto se comete en nombre del islam, pero… ¡no es el islam, no el verdadero islam!”, según la versión oficial políticamente correcta incesantemente repetida. ¿Quién se puede creer eso?

Imaginemos que se masacra masivamente a gente en el mundo, que se fomente a gran escala guerras civiles en nombre del budismo, del cristianismo, del judaísmo, del taoísmo o de cualquier otro “ismo”. Nos haríamos legítimamente algunas preguntas. ¿O no? Se asesina, se mata, se masacra, se tortura, se saquea, se incendia, se destruye, se viola, se ponen bombas, en breve: se hace correr la sangre a chorros… en nombre de Alá el misericordioso y de su simpático profeta, ¿y no habría ninguna relación de causa a efecto? Es cuanto menos extraño y singular, ¿verdad?

Hay que acabar con esta gigantesca hipocresía del “¡No se trata del verdadero islam!” Pues se trata en realidad del retorno del verdadero islam, tal como fue practicado en sus orígenes por Mahoma y sus sucesores. Esta increible indulgencia, cegada por la ingenuidad de las élites occidentales hacia esos crímenes perpetrados en nombre del islam (en realidad: por el islam) se parece, en peor, a la indulgencia que se manifestó en su tiempo por los crímenes masivos del comunismo estaliniano, maoista, albanés, camboyano…. No era el comunisno el culpable, sino era una “deriva”… Siempre el mismo sofisma.

Como está demostrado más allá de toda duda, las violencias y las ejecuciones sanguinarias, las masacres de poblaciones civiles consideradas infieles, entre ellas los chiítas, la muerte reservada a los apóstatas, los saqueos, etc, son una obligación para todos los musulmanes que actúan de acuerdo a la sharia. Las crucifixiones, praticadas a diario por el Califato en Siria e Irak corresponden plenamente a un castigo perfectamente en regla con el islam (sura 5, versículo 33). Muchos otros versículos abundan en esa dirección.

Debilidad intrínseca del islam “moderado”

Existen en sectores de la opinión pública esclarecida y culta de distintos países musulmanes fracciones de la población que rechazan horrorizados el islam radical. Pero es el árbol que esconde el bosque. Ciertamente, los musulmanes luchan entre sí y existen muchos “musulmanes moderados” antiislamistas. En Egipto, el mariscal presidente Abdel Fattah al-Sissi está erradicando a los Hermanos Musulmanes. Los régimenes de varios países musulmanes luchan contra el islamismo. Estas observacones deben ser matizadas por dos hechos: en primer lugar, hay vuelcos de situación totalmente espectaculares, como por ejemplo los militares iraquíes del antiguo ejército de Sadam Husein, salidos del partido laico Baas, que ahora forman los cuadros del ejército fanatizado del Califato, el Estado Islámico en Siria e Irak. Después, en todo el mundo musulmán y hasta en Francia, se asiste a una subida de la radicalización extremadamente preocupante. En siliencio se aprueban las bárbaras brutalidades del Califato, o incluso cada vez más abieramente. Es el síndrome del estadio de fútbol: los jugadores son pocos, pero en las tribunas los hinchas son innumerables.

Y no hablemos del doble juego de Arabia Saudita y del régimen turco del sátrapa Erdogan. Los régimenes que luchan contra el islamismo y sus facciones terroristas no lo hacen por convicción ni por ideal, sino para preservar su poder de casta en la cumbre del Estado. Los que están a su mando pueden fácilmente volverse en contra en cualquier momento.

Las razones de este fácil vuelco de los espíritus y de la radicalización se encuentran en la propia naturaleza del islam, en el corazón del Corán. Se puede perfectamente tener una interpreteción violenta y fanática del cristianismo. Ese fue, hasta la Inquisición y Savoranola, a veces el caso en la historia, aunque muy raramente. Pero es imposible encontrar el en Nuevo Testamento textos que incitan a la violencia y a la intolerancia. Estas interpretaciones del cristianismo son fácilmente recusables y asimilables a unas derivas cismáticas. Pasa lo contrario con el islam en que la interpretación tolerante es lo que puede ser acusado de cismático.

En efecto, el Corán y los hádices y la jurisprudencia desde hace siglos validan explícitamente la intolerancia y la violencia. Luego, no hay distancia entre los comportamientos bárbaros a los que asistimos y la enseñanaza religiosa y su prolongación jurídica. La cristiana pakistaní Asia Bibi (que está en el “pasillo de la muerte”), acusada sin pruebas de blasfemias por los tribunales oficiales de su país miembro de la ONU, no parece conmover a los Occidentales. Todos los países que aplican poco o mucho la ley islámica, violan permanentemente la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero preferimos diabolizar a Putin o a los israelíes.

Extensión del terreno de las metástasis

Con el nacimiento de este Califato EI, acabamos de asistir a un precedente extremadamente grave con un fuerte poder de fascinación sobre todo el mundo musulmán. El EI dispone de un vasto territorio, de un ejército y de enormes recursos económicos. Aunque acabara por ser vencido (no es cosa segura) hace soñar, da ejemplo, concita la admiración y atrae a numerosos voluntarios de todo el mundo. La responsabilidad norteamericana es aplastante con la diplomacia y el belicismo infantiles de Washington que han incendiado al Próximo Oriente desde el año 2003. Pero sin todo eso, el caos también hubiera acabado por instalarse en la región.

Podemos apostar, sin arriesgarnos a equivocarnos, que los movimientos armados como el Estado Islámico se van a multiplicar en todas partes como metástasis. Eso ya ha empezado. Pero lo más inquietante, es que Estados como Pakistán (que dispone de un arsenal nuclear) pueden radicalizarse. El siglo XXI será inevitablemente el siglo del enfrentamiento global con el islam.

Es muy difícil y poco creíble el explicar a un musulmán o a un converso que no hay que tomar al pie de la letra las numerosas suras del Corán que llaman explícitamente a la yihad, sino que hay que “reinterpretarlas” en un sentido humanista. El problema del islam es que todo está en su genética, en su software fundador, en su ADN. Su mensaje, su ideología, son muy claros y su dinámica expansiva también. En historia ocurre como en química celular: hay programas.

En Europa Occidental, y particularmente en Francia, la agitación del Próximo Oriente va a tener ineludiblemente efectos de radicalización sobre una población joven musulmana en pleno crecimiento demográfico. Este fenómeno tendrá dos consecuencias: las reivindicaciones de islamización de trozos enteros de territorio con la capitulación de las autoridades (en eso estamos ya), y la multiplicación de disturbios, de violencias, de actos terroristas. Todavía no hemos visto nada en comparación de lo que está por venir. Por lo menos, esas hipótesis más que probables provocarán un despertar de los europeos y su toma de consciencia de que son agredidos en su propia tierra.

Amenazas en Francia

Las autoridades blandas que nos gobiernan en Francia han puesto en marcha mecanismos de “vigilancia” para detectar a los jóvenes que caen en el fanatismo islamista. Cerca de 2.000 (entre ellos muchos conversos) han ido a combatir en Siria, o mejor dicho a perpetrar masacres. Se hace otro tanto, sin éxito, en las prisiones, para contrarrestar el proselitismo (el 60 % de los internos son musulmanes) donde las propagandas se intensifica, paralelamente con Internet. Pero nos ocupamos de la consecuencia, no de la causa. La causa, es el islam y su enseñanza literal.

Los barrios de la inmigración son explosivos. Se perfilan guerras civiles en el horizonte. El salafismo se propaga en las “banlieues” con el apoyo de algunas mezquitas. Por cada red fundamentalista desmantelada, surgen decenas más. La radicalización islámica se propaga en las cárceles, ya que islam y delincuencia hacen una buena pareja. Y teniendo en cuenta la impunidad judicial actualmente vigente, la represión del Estado francés es poco menos que la picadura de un mosquito.

Pero la islamización de Francia cuenta con sus colaboradores, pagados o ad honorem, no sólo en la izquierda que coquetea con el movimiento terrorista Hamás y quiere reconocer unilateralmente el Estado palestino, sino también a esa derecha que sólo reconoce tener dos enemigos: la “islamofobia” y el Front National. Sin comentarios.

El problema es el siguiente: en los programas de TV, en todos los medios, nos repiten que hay que distinguir entre “islamismo” e “islam”. Las autoridades musulmanas, gobernadas por la hipocresía, van evidentemente en ese sentido, frotándose las manos.

Regreso a la realidad: el barril de pólvora

Según René Marchand, islamólogo y arabófono, la religión mahometana representa la forma más perfecta de totalitarismo, mucho antes que los movimientos políticos del mismo género del siglo XX. Esta palabra (totalitarismo) no debe ser considerada de manera peyorativa, sino descriptiva. Para los musulmanes, la fe se confunde con la ley. La existencia privada, la vida cívica y política, la vida religiosa, se fusionan en una totalidad. El pensamiento personal no tiene ni libertad ni autonomía según las prescripciones coránicas. El objetivo es la homogeneización de la humanidad en un corsé de sumisión uniforme, autoria, que excluye toda libertad y creatividad. Es por ello que esta visión del mundo, a la vez violenta, intolerante y simplificadora, ha seducido en Europa a una cierta extrema izquierda porque representa (de manera aún más radical) similitudes con el totalitarismo comunista marxista.

El islam es un barril de pólvora bajo nuestros pies occidentales. En Francia la mecha está incluso encendida. A causa de una inmigración masiva, millones de musulmanes residentes en Europa, y en Francia en particular, están bajo la influencia de un islam cada día más hostil y agresivo. Los cristianos de Siria y de Irak, perseguidos y lúcidos, nos advierten con su tragedia acerca de lo que nos podría ocurrir si persistitmos en nuestra ceguera y nuestra inconsciencia.

No hay una “lectura guerrera del Corán”, únicamente hay una lectura del Corán y punto. El Corán es un texto simple, claro y directo, que no se presta a ninguna interpretación turbia o rebuscada. Salvo que se reniegue a sí mismo, el islam no puede someterse a ninguna autocrítica. Debe vencer totalmente, someter o desaparecer. Su poder es su voluntad inquebrantable y su memoria. Su debilidad (al igual que la del comunismo) es que acaba por asquear hasta a sus propios adeptos cuando es aplicado y se impone.

Ya es tiempo que una tormenta apague la mecha y reviente el tonel.

FUENTE: ISLAMISMO ¿RADICAL?

RESPUESTA A LA CARTA A LOS MEDIOS DEL PRESIDENTE QUIM TORRA.

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El actual presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, títere del trotamundos Carles Puigdemont, envió ayer una carta a varios medios de comunicación catalanes titulada Como un solo pueblo contra el fascismo’. Probablemente ni él mismo se da cuenta, pero pedir ya en el título comportarse ante un fenómeno, el que sea, como un solo pueblo, trae implícito que, hoy en día, el pueblo catalán está dividido. Y tiene razón. Él mismo es uno de los responsables.
El escrito es de una hipocresía palmaria. Denuncia unas supuestas agresiones fascistas con la clara intención de identificar con esta ideología los defensores de la hispanidad de Cataluña, señalando especialmente a los que combaten el nacionalismo retirando la suciedad amarilla del espacio público, a la vez que presenta a los separatistas como ejemplos de virtud, pacifismo y baluartes de la democracia. Cómo diría el exministro Trillo, ‘manda huevos’. Desmontaremos en este artículo las mentiras y las medias verdades del señor Torra, a quien agradecemos, también, que inconscientemente nos ayude a comprender mejor cómo funciona el nacionalismo y el proceso impulsado por las élites parasitarias de Cataluña.
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La buena tarea de los GDR. Lo que de verdad molesta a los nacionalistas.
TORRA: «No tenemos que combatir tan sólo una concepción antigua, monárquica y autoritaria de la cosa pública, sino que tenemos que combatir la mentira, el engaño y, más peligroso que nada, la tergiversación de las palabras. Ya lo sabemos: el lenguaje es poder y quien lo controla o quién es capaz de manipularlo, tiene capacidad para cambiar la percepción de la realidad».
Tenemos que darle aquí parte de la razón a este señor. Y decimos parte y no toda porque pretende engañar cuando obvia que son los suyos, precisamente, los maestros de la manipulación de las palabras. Los «procesistas» lo saben bien: Ellos llevan años y años, y de forma agudizada desde el inicio del proceso, manipulando el lenguaje y tergiversando las palabras. Así es cómo han conseguido establecer el marco mental social y, por lo tanto, establecer las reglas del juego. Incluso los contrarios a la secesión de Cataluña utilizan palabras designadas por los separatistas. La ingeniería social nacionalista ha creado toda una serie de conceptos para llevar la iniciativa, presentarse como demócratas perseguidos y desprestigiar a los catalanes fieles, y lo han conseguido: mandato democrático, presos políticos, voluntad popular, fascistas, ultras, parada del país, proceso, derecho a decidir, exiliados… Todo obedece a una muy bien calculada estrategia de comunicación, con la que sin duda han pasado por encima de los contrarios a la secesión.
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El nacionalismo ha creado una serie de conceptos para establecer el marco mental de la sociedad.
TORRA: «Hemos visto estos últimos meses y me atrevo a decir estas últimas semanas un incremento notable de las agresiones, amenazas, intimidaciones y violencia fascista a casa nuestra. Unos grupos de individuos agresivos han querido atemorizar los activistas por la libertad de los presos políticos y el regreso de los exiliados».
Antes que nada, el señor Torra no da ningún dato: ni número de denuncias, ni número de heridos, ni número de detenidos. ¿Cómo es posible, si realmente ha existido este incremento notable de las agresiones, según sus propias palabras? Lo que sí hemos visto, y está al alcance de cualquiera en internet, es un aumento palpable de la tensión entre catalanes debido a lo que ha llegado a convertirse en una verdadera guerra propagandística. Unos ponen basura amarilla y otros, más sensatos, la quitan. Y es que con esto no contaban, está claro. Todo este clima de tensión que, puntualmente, puede acabar a puñetazos (y gracias) es mérito exclusivo del nacionalismo. Esto no existía, fuera de hechos puntuales, hasta que ustedes han llevado a cabo un verdadero golpe de estado pasando por encima de la mitad de la población, violando descaradamente las leyes nacionales e incluso el Estatuto de Cataluña y tratando de imponer la maldita república porque les da la gana. No lo dude, señor Torra: Estaremos siempre enfrente suyo y de su proyecto totalitario. Siempre.
Ahora, tratar de identificar a los que se encargan de dejar nuestra casa limpia y pulcra, los llamados GDR (Grupos de Defensa y Resistencia) y otros, con el fascismo, es un ejercicio de manipulación del lenguaje y una mentira como un piano de gorda. Lo que les molesta a ustedes es la rebelión cívica contra el abuso y la ocupación del espacio público, y por eso tratan de desprestigiar a los GDR mientras calla ante las actuaciones violentas e intimidatorias, estas sí demostradas, de sus CDR. Hipocresía nacionalista pura y dura.
Le recordamos también que los políticos que están en prisión lo están, preventivamente, por graves delitos que atentan contra la paz social y el bien común, no por motivos políticos. La prueba es que usted, que es un fanático separatista, es presidente (de paja) de la desprestigiada Generalitat de Catalunya, no está en prisión. Y aplique el razonamiento a los cobardes que prefirieron huir antes de que dar la cara.
TORRA: «La policía catalana tiene que hacer su trabajo. No lo tenemos que situar en el centro del debate político».
Pero qué morro, oiga. Ahora, después de utilizar descaradamente a los mossos para permitir un referéndum ilegal, después de utilizarlos para espiar y controlar a la disidencia, con el mayor Trapero pendiente de un juicio que puede comportarle años de prisión, ahora dice usted que no se tiene que situar los mossos al centro del debate político. Pues mire, haberlo pensado antes. Muchos pensamos que la policía autonómica es un cuerpo desleal que no está al servicio de todos los catalanes, sino de un proyecto político totalitario. Puntualizamos, eso sí, que hay agentes que son excelentes profesionales que saben separar sus opiniones políticas de su trabajo. Lástima que no sea la tónica general.
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¿La policía de todos?
TORRA: «Es evidente que el Estado español no ha hecho limpio de este magma fascista y que la transición no hizo un corte seco con el pasado».
Y tiene toda la razón. Su partido, CiU o cómo se diga ahora, puede dar cuenta de esto. De los 219 alcaldes que había a Cataluña al morir el general Franco, 95 se presentaron después a las elecciones por su partido. Calle, hombre, calle, que no le conviene hablar.
TORRA: «Pido a todos los partidos políticos catalanes y españoles que condenen enérgicamente la violencia de estos grupos fascistas contra los independentistas… No hace falta ser independentista para actuar con contundencia contra los violentos».
Y nosotros le pedimos que no calle ante las agresiones, amenazas e intimidaciones por parte de sus amigos separatistas hacia los catalanes hispanos. No hace falta ser patriota español para actuar con contundencia contra los violentos, ¿verdad?
TORRA: «Nadie, ni aquí ni en el mundo, duda del carácter completamente pacífico movimiento independentista que estos últimos años se ha expresado en la calle con una pulcritud y civismo ejemplar».
No se puede ser más falso y más hipócrita. Las agresiones, amenazas e intimidaciones son continuas. Inés Arrimadas no puede andar tranquila por muchos pueblos de Cataluña, sedes de partidos políticos o asociaciones no nacionalistas son continuamente atacadas (pintadas, destrozos, excrementos…), se producen ataques personales e intimidaciones incluso en domicilios de particulares, los jóvenes de SCC no han podido nunca hacer ningún acto a la UAB sin protección policial, la quema de banderas españolas, fotos del rey o del juez Llarena (que no puede ni cenar sin ser perseguido) es habitual… son sólo algunos ejemplos, pero la lista es larga. Es usted un mentiroso, señor Torra.
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Rivera amenazado.
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La revolución de las sonrisas
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Obsesiones del separatismo.
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Sin comentarios.
Presidente Torra, usted manipula las palabras cuando califica de fascistas a los que quitan los lacitos. Usted las manipula cuando habla de presos políticos, exiliados y activistas y luchadores por la libertad. Usted miente cuando generaliza señalando a los GDR como violentos. Usted calla cuando la violencia viene de su lado siendo, cuando es (en teoría), presidente de todos los catalanes. Usted quizás no se da cuenta, pero el «proceso» y su proyecto de republiquita están dentro del fascismo que los descontaminadores de churros amarillos. Y sobre todo, señor Torra, usted, que es un creador de odio, no está legitimado para dar lecciones. Usted, que ha dicho cosas como estas sobre los españoles, lo mejor que puede hacer es callar:

«Los españoles sólo saben expoliar».

«Vergüenza es una palabra que los españoles hace años que han eliminado de su vocabulario».

«El fascismo de los españoles que viven en Cataluña es infinitamente patético, repulsivo».

«Ahora miras en tu país y vuelves a ver hablar las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, aun así, que destilan odio».

Para acabar, sólo decirle que es un placer recordarle que USTED TAMBIÉN ES ESPAÑOL. ¡Enhorabuena, presidente! No todo el mundo tiene este privilegio.

Racismo blanco en España y Europa(White racism in Spain and Europe).

NEGRATA

¿Cómo es posible que en Europa, dónde los blancos aún somos mayoría, predomine el racismo contra los blancos sobre otros racismos?

Pues a causa tanto del acusado sentimiento racista contra los blancos entre determinados inmigrantes, como de la complicidad de la casta política gobernante, y de la pasividad general de los que sufrimos este racismo creciente y que está en todas partes, los blancos.

El racismo anti-blanco es institucional, pero también simbólico, discursivo, factual, directo, indirecto, cotidiano, macro y microsociológico. En unos estados que se dicen democráticos y que pretenden pasar por tales, este racismo no puede ser explícito cuando es institucional, llegando así la hora triunfal de la neolengua, que invade el discurso público y hasta privado. 

A este respecto, aún no ha sido suficientemente estudiado el concepto de “discriminación positiva”, que es aquí la forma general y discursiva de encubrir el racismo institucional (que toma la forma de racismo económico, laboral, educativo, social, mediático, judicial) contra la población europea o eurodescendiente. 

Antes que la discriminación positiva, el propio desorden inmigratorio propiciado por los políticos que gestionan el gobierno, en beneficio de la hiperclase (propietarios y gerentes de multinacionales, financieros internacionales, traficantes de la Bolsa), de las naciones de Europa, supone una forma de racismo, por cuanto la inmigración masiva altera directamente la composición étnica de estas diferentes naciones europeas, es decir, su identidad,

algo que no puede ni reivindicarse sin ser acusado de racista. Parece como si a los europeos, a diferencia del resto de grupos raciales, no nos fuera lícito poseer identidad étnica.

Los blancos, la población autóctona de Europa, aún no se han organizado en masa, ni política ni social ni culturalmente, para su autodefensa. Sí se han organizado, en cambio, algunos inmigrantes, para seguir presionando a favor de más y más privilegios; muchos de estos cuentan con la complicidad de blancos traidores raciales (caso de los oenegetas inmigracionistas y los que les apoyan, los marxistas o los neoliberales). 

En muchas ocasiones determinados inmigrantes han logrado situarse por encima O MEJOR DICHO FUERA DE LA LEY.

Cuando el racismo anti-blanco no es institucional y, en vez de por el estado, es ejercido por ciertos inmigrantes racistas, cuando escapa al control directo de las autoridades políticas, obligadas a mantener la ficción del respeto a todas las razas, este racismo antieuropeo muestra más claramente su auténtica cara, la de la crueldad y el desprecio, y se hace evidente incluso para algunos nativos sometidos a la propaganda inmigracionista permanente: agresiones gratuitas que algunos miembros de las poblaciones no europeas instaladas en los estados europeos cometen contra los europeos por el color de su piel (blanca), violaciones racistas contra nativas europeas por parte de determinados inmigrantes no europeos (que sistemática, y significativamente, son ignoradas por asociaciones feministas, las mismas que se autoproclaman, a bombo y platillo, defensoras de los “derechos de la mujer”), constantes insultos racistas (“blanquito”, “rubito”) en todo momento y lugar, abusos de todo tipo en la utilización de servicios públicos y privados (no respetar el turno por parte de ciertos inmigrantes que se cuelan en las filas formadas, zarandeos y empujones contra los blancos en el transporte público, control de institutos por parte de grupos de inmigrantes que imponen el terror sobre la mayoría, o minoría, de alumnos blancos, sobre el personal docente, y que revientan las clases, intimidación a funcionarios blancos para obtener trato preferente en distintas oficinas públicas, etc.), cobro, por parte de algunos inmigrantes, a niños españoles por utilizar canchas deportivas públicas. Sobra decir que en el discurso dominante, controlado por la élite, este racismo anti-blanco es, en primer lugar, ignorado; cuando esto es imposible es negado, relativizado, trivializado, ridiculizado e, incluso, en un acto de la más pura endofobia, a veces justificado (sobre todo si se utiliza, por parte de la élite, algún ideologema marxista).

RACISMOANTIBLANCO2Es flagrantemente racista negar las formas de racismo en las que el agente racista no es blanco. En el discurso dominante (tanto político como mediático, académico, social, cultural, etc.) parece como si las creencias, actitudes y actos racistas fueran patrimonio exclusivo de los europeos, cuando sabemos que el racismo puede aparecer, y de hecho aparece, en cualquier pueblo, y que puede ser dirigido contra cualquier pueblo. El racismo no es monopolio europeo.

Si los hechos se desarrollaran al contrario, tendríamos a todos los grupos de presión (autodenominados ONGs) inmigracionistas denunciando el racismo y la xenofobia de los españoles, y a los medios de comunicación oficiales dándoles cancha y espacio propagandístico a mansalva. Por cierto, también es racismo institucional subvencionar, además generosamente, a grupos de presión inmigracionistas y endófobos que, bajo la argucia de presentarse como defensores de los derechos humanos, se dedican a insultar impunemente a los españoles y a calificarlos de racistas.

En cambio, nadie habla del racismo más frecuente, del racismo anti-blanco. De hecho nadie, excepto algún medio de comunicación crítico, habla de nada de lo aquí describo.

Florencio Garrido

Odio independentista (Independence hatred).

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Cada día veo peor la situación en Cataluña, entre la Colau y Torras más los anteriores gobernantes estamos muy desprotegidos, tanto que el ódio cada día es mayor y eso no lleva a ningún lugar… la oposición tampoco se entera o ha quedado noqueada con el cambio de gobierno, cosa que debería ser todo lo contrario ya que Sánchez más está por mantener su poltrona que por tratar los problemas de más de 4.000.000 de ciudadanos de Cataluña (hace unos años, Cataluña era uno de los feudos socialistas) si sigue así se quedará a la pasar del pp.
Como decía al principio el odio crece y crece y como estamos en un país donde ponen remedio cuando hay catástrofes grandes con muertos etc.. el día que ocurra esto, será cuando esto gobernantes de Madrid pongan remedio.
Aquí te pongo lo que me va viniendo a la cabeza según lo que veo desde hace algún tiempo sobre el odio.

ARGUMENTO LO QUE ES ODIO INDEPENDENTISTA… HACIA TODOS LOS QUE VIVIMOS EN CATALUÑA Y NO PENSAMOS COMO ELLOS

1.- Odio independentista es quemar por parte de los independentistas del odio, sedes democráticas en Cataluña y no exista ni una sola condena por parte de los partidos que fomentan el odio y el adoctrinamiento: ERC, PDCA, CUP…

2.- Odio independentista usar la lengua catalana para degradar a parte de la población de Cataluña y practicar con ello el racismo lingüístico

3.- Odio independentista es llenar pintadas y multazos injustos a todos los comercios que rotulen en español

4.- Odio independentista es cuando a un niño que llevaba la camiseta española fue apaleado juntamente con su padre por los independentistas del odio

5.- Odio independentistas es silbar al himno español insultando con ello a todos los que no piensen como ellos, mayoría de los gallegos, mayoría de los mallorquines, mayoría de los valencianos, a los andaluces, a los extremeños etc y Y QUE ESE ACTO NO FUESE CONDENADO EN EL PARLAMENTO CATALÁN POR LOS INDEPENDENTISTAS DEL ODIO.

6.- Odio independentista es quebrar la sociedad catalana en dos bloques y obligar a más de 4.000.000 millones de catalanes que escupan sobre las ideas de pdca, erc y proetarras de la cup a seguirles a la ruina, al odio, al totalitarismo y al feudalismo

7.- Odio independentista es practicar el expolio comercial con el resto de España empobreciendo a quien nos da de comer y luego decir que España nos roba cuando lo que quiere pdca y erc es robar el doble a los catalanes e introducir en Cataluña imposiciones feudales y totalitarismo.

8.- Odio independentista, es obligar a los catalanes a romper con los lazos emocionales, la historia común, lazos familiares que unen a más de 4.000.000 millones de catalanes con el resto de España

9.- Odio independentista es el que quiere desunir a los catalanes internamente poniendo en peligro la propia cohesión interna de Cataluña para dividirlos en los condados de la edad media

10.- Odio independentista es cuando Puigdemon, torras, junqueras y todos sus aláteres entre ellos el conseller de interior que puso en jaque el sentimiento de seguridad de 4.000.000 de catalanes que no votan a pdca, erc, cup, incumpliendo la ley del más alto tribunal  

11.- Odio independentista, cuando se ponen pintadas en Cataluña reflejando la violencia independentista hacia España, con el fin de practicar la hispanofobia por culpa de pdca,  erc, cup.

12.- Odio independentistas es cuando pdca, erc, cup hablan en nombre de Cataluña prostituyendo la decisión de más 4.000.000 millones de catalanes que jamás seguirán a al pdca, erc, cup a ninguna parte ya que esos partidos practican la política del fascismo….

EN DEFINITIVA Y EN RESUMEN: EL INDEPENDENTISMO ES ODIO, Y ODIA A MAS DE LA MITAD DE CATALUÑA POR ESO LA INDEPENDENCIA ES IMPOSIBLE E ILÓGICA ya que esa independencia conlleva riesgos sociales, riesgos comerciales y si me apuran riesgos militares……..

¿TE IMAGINAS EL RIESGO MILITAR QUE SUPONDRIA PARA TODOS LOS CATALANES ARMADOS CON BOMBAS ATOMICAS EN MANOS DE LOS INDEPENDENTISTAS?
 
Un fuerte abrazo
Florencio Garrido Vela
RECIBIDO POR E-MAIL.
cataluña11

Corrupciones de Podemos

PODEMOS CORRUPCIONES

Maria Teresa Fernandez, malversación de caudales públicos por hacer una obra en su casa con dinero y materiales públicos cuando era vicealcaldesa de la localidad en 2012.
Por un delito mucho más grave, el tráfico de drogas, fue condenado y obligado a dimitir José Oliver, dirigente del partido morado en Baleares. Fue condenado en 2013 a 20 meses de prisión y 3.000 euros de multa por la posesión de más de 148 gramos de metanfetamina.
En Asturias, fue el parlamentario regional Enrique López, el que fue acusado de un delito de atentado contra agente de la autoridad y de falta de lesiones. Su condición de aforado hizo que el caso se derivara al Tribunal Superior de Justicia de Asturias, que finalmente le absolvió.
También integra esta lista negra la exparlamentaria en las Cortes Valenciana, Covadonga Peremarch, a la que Podemos tuvo que expulsar del partido por un delito de corrupción.
Uno de los casos más escabrosos y recientes. El candidato de Podemos por Badajoz fue detenido en abril del año pasado por corrupción de menores y delitos relativos a la prostitución.
De vuelta a Madrid, especial revuelo mediático provocaron las hermanas Rosa y Paloma Agudo, número 2 y 3 de la lista de Ganemos en Valdemoro. Fueron condenadas a 3 años  de cárcel por un delito de insolvencia punible, por repartirse 600.000 euros que reclamaban a una inmobiliaria.
Uno de los casos más escabrosos se produjo en Castilla León y tuvo como protagonista al parlamentario regional de Podemos, Pedro de Palacio, condenado cuando era menor por abusar de una niña. Acabo dimitiendo de su cargo.
El parlamentario de Podemos en Castilla y León Pedro de Palacio. Dimitió vinculado a un sórdido caso de pederastia.
Problemas con el tráfico de drogas tuvo también el senador por Lanzarote, Ramón Galindo, detenido en 2008 por posesión de cocaína.
También con repercusión en las Cortes Generales, en la relación de ovejas negras de Podemos figura su senadora por Álava, Elvira García, expulsada del partido morado y tránsfuga en el Grupo Mixto. Fue condenada por dejar de pagar el alquiler de la vivienda social de la que disfrutaba en Vitoria. Pese a su nómina de casi 8.000 euros en la Cámara Alta.
El senador de Podemos por Guipúzcoa, Josetxo Arrieta, detenido en su día por pertenecer a un comando de ETA.
Uno de los casos más relevantes lo protagoniza el senador por Guipuzcoa, Josetxo Arrieta, exmiembro de ETA. Con tan solo 18 años fue detenido en San Sebastián, junto a otros dos miembros de un comando terrorista.
El de las agresiones a miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado es uno de los delitos más habituales en muchos cargos de Podemos. Es el caso de José Bail, ex-diputado por Huesca y condenado por agredir en 2012 a la Guardia Civil en una protesta contra el recrecimiento del pantano de Yesa.
Uno de los casos más mediáticos afecta al diputado por Tenerife Alberto Rodríguez, popularmente conocido como el «diputado de las rastas». Precisamente hace dos semanas fue citado por el Tribunal Supremo en relación con un delito de desorden público cometido cuando, en la madrugada del 25 de diciembre de 2006, tuvo un altercado con policías locales en La Laguna (Tenerife).
Por agresión a un concejal del PSOE fue condenado el edil de Podemos en Jaén, Andrés Bódalo. Condenado a tres años de cárcel y por reincidente, permanece en prisión.
En el Ayuntamiento de Madrid, las distintas marcas bajo el paraguas de Podemos tienen a varios de sus concejales imputados. La última, Rommy Arce, por un delito de odio. También Carlos Sánchez Mato y Celia Mayer por prevaricación y malversación de caudales públicos. La propia portavoz municipal, Rita Maestre, fue condenada por el delito de ofensa a los sentimientos religiosos por asaltar la capilla de la Universidad Complutense.
El delito de estafa tampoco le es ajeno a Podemos. El gaditano Francisco Cano fue condenado por la Audiencia Nacional a siete años de prisión por su participación en la estafa de la empresa de inversión de bienes Arte y Naturaleza. Una estafa de carácter piramidal.
Otro de los casos que más revuelo mediático provocó tuvo como protagonista a la concejal de Guanyar Alicante, Marisol Moreno, conocida como ‘Marisol la Roja’, por injurias al Rey. La Fiscalía pedía para ella 10 meses de cárcel por las frases «absolutamente vejatorias» que dedicó en las redes sociales a la familia real. Finalmente fue condenada a una multa de 6.000 euros por injurias a la Corona.
En 2015, el cabeza de lista de Catalunya sí que es Pot por Tarragona, Gerard Bargalló, se vio obligado a dimitir como diputado en el Parlament al conocerse que cobró el paro de forma irregular.
Otro de los casos más escabrosos, y más recientes, se produjo en Badajoz. En abril del año pasado, su candidato en 2015 Salvador Salvatierra de Toro fue detenido como presunto autor de un delito de corrupción de menores y delitos relativos a la prostitución. La Policía encontró en su domicilio un ordenador con imágenes de menores desnudas.
Otro dirigente de Podemos con problemas con la Justicia es el diputado autonómico extremeño  Eugenio Romero, acusado por dos delitos de coacciones y desorden público. Son los 20 «nombres de la vergüenza» que Pablo Iglesias trata de ocultar. 
Pero los problemas con la Justicia, con Hacienda o con la Seguridad Social no le son ajenos tampoco a la cúpula del partido. Los pagos opacos de Venezuela e Irán a Pablo Iglesias, la beca-black de Íñigo Errejón, el caso del asistente sin contrato de Pablo Echenique, los cobros irregulares  de Carolina Bescansa o los problemas fiscales de Juan Carlos Monedero son algunos de ellos.
PODEMOS102
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