Categoría: ACTUALIDAD

La realidad y el ideal.

El sistema está edificado entonces, entre depredadores y depredados, en una misteriosa y oscura simbiosis.

Los gobiernos y las atrocidades que cometieron y cometen no están exentas de una mayoría humana que no es capaz de convivir como individuos, sin ellos.

En el sentido no ya de administraciones mínimas, necesarias, naturales de cualquier comunidad pequeña, mediana o grande, sino de mega estados poderosos que no son otra cosa que castas de seres con atribuciones de violencia constante, sobre todo el resto. Que lo acepta y soporta sin sacárselos de encima. Y ese es el punto.

La naturaleza humana mayoritaria, si bien pacífica y no siendo quien crea a los psicópatas en el poder, es quien cree en ellos bajo hipnosis colectiva y adoctrinamiento y la que les otorga poder o al menos se lo reafirma constantemente.

Bajo un sistema espurio, falso, de supuesta elección de «autoridades». Cual más inútil, mentiroso y criminal.

El sistema está edificado entonces, entre depredadores y depredados, en una misteriosa y oscura simbiosis. Y esa abstracción «el estado» se nutre de ocupantes surgidos de la población misma y no nacidos de repollos.

Ergo, la idea de que la humanidad puede vivir sin ello, en un estado de libertarismo anárquico, solamente es posible de imaginar en otro tipo de humanidad que no es esta, que clama por amos-verdugos y los sostiene.

Esa imaginaria Humanidad Ideal, por sí sola no los generaría. Y ese es el asunto en contraposición y para no fantasear.

Quizás, esa Humanidad, sea una visión que está en nuestro espíritu, nuestros genes, como una pulsión profética intuitiva de un tiempo que está en el futuro lejano.

Por ahora, «sarna con gusto no pica», debería cantar a coro una gran mayoría, obedeciendo y creyendo a sus depredadores. Sean dirigidos donde sea que unos lo planeen y los otros siendo amnésicos crónicos de esas atrocidades, bajo las cuales los someten. Obedientes, indolentes.

Acaso desde el 2020 hasta hoy, no se han dado las más claras muestras de esto? (Individuo Libre)

El Polo Sur alcanza temperaturas récord en noviembre

Según los últimos datos de los satélites, la temperatura planetaria no se ha movido desde hace más de ocho años.

POR CHRIS MORRISON (ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH)

Los registros de frío extremo continúan cayendo en el Polo Sur. Tres días recientes (16, 17 y 18 de noviembre) han registrado un récord diario, con el 18 cayendo a -45,2 °C, en comparación con -44,7 °C en el mismo día de 1987. Los récords siguen al invierno de seis meses de 2020 -21, que fue el más frío desde que comenzaron los registros en 1957. Inexplicablemente, todos estos hechos y tendencias han escapado a los informes de los principales medios de comunicación. La excusa podría ser que es solo el clima, y ​​las temperaturas siempre han subido y bajado. Pero la excusa no parece aplicarse al máximo de 40,3 °C del Reino Unido del 19 de julio en RAF Coningsby, registrado al costado de la pista utilizada por los aviones Typhoon después de la combustión. Este récord apenas ha estado fuera de los titulares de Net Zero desde entonces.

De hecho, cualquier cosa que se enfríe apenas se ve en estos días. El hielo marino del Ártico está regresando de manera significativa y casi silenciosa. El hielo de verano a finales de septiembre cubría 4,92 millones de kilómetros cuadrados, 1,35 millones de kilómetros cuadrados más que el mínimo de 2012. En tierra, la capa de hielo de Groenlandia puede haber aumentado de tamaño durante el último año hasta agosto de 2022. Mientras tanto, la zoóloga Dra. Susan Crockford informó que este es el quinto año de los últimos siete en que se ha formado suficiente hielo marino a lo largo de la costa. costa oeste de la Bahía de Hudson a mediados de noviembre para cazar osos polares y poder salir al hielo, “tal como se hizo en la década de 1980”.

Por supuesto, ha sido un año muy malo para los catastrofistas climáticos en general. El coral está creciendo en la Gran Barrera de Coral con fuerza, solo unos años después de que los periodistas y sus ‘expertos’ advirtieran que era probable que desapareciera. Según los últimos datos satelitales, la temperatura global no se ha movido durante más de ocho años. Un poco más de dióxido de carbono en la atmósfera ha llevado a un «reverdecimiento» significativo del planeta, un proceso que durante los últimos 30 años sin duda ha reducido el hambre y la hambruna en el mundo. Sir David Attenborough dirigió recientemente una serie de seis películas de propaganda verde Frozen Planet II que presentan una variedad de catástrofes climáticas ‘modeladas’. Notable fue la afirmación de que todo el hielo marino del verano del Ártico podría desaparecer para 2035. Además,destacó una colonia de pingüinos Adelia en la Antártida occidental, cuyo número se dice que se redujo en 40 años de 20 000 a solo 400 parejas reproductoras, aparentemente debido al cambio climático. En la narración faltaba la noticia más alegre de que recientemente se había descubierto una colonia de 1,5 millones de Adelia en el lado este del continente.

Dado que todos los carteles de miedo recientes están desapareciendo rápidamente, hay un énfasis creciente en ‘atribuir’ un evento único de mal tiempo al cambio climático, o a la crisis/emergencia/colapso climático: las nuevas palabras de agitprop utilizadas para disfrazar el hecho de que las temperaturas globales, con o sin la ayuda del CO 2 , se quedó sin fuerza hace más de dos décadas.

Fiona Harvey, activista de The Guardian desde hace mucho tiempo , dijo en una edición reciente del BBC Media Show que los escritores pueden ser imparciales y presentar los hechos, y los hechos fueron que los ‘científicos’ nos dijeron que estamos en un precipicio y enfrentamos puntos de inflexión que hacer el planeta inhabitable. Pero, ¿de quién son los ‘hechos’ que ella informa? Una vez más, como ha demostrado el Daily Skeptic , la agenda Net Zero de comando y control está impulsada por la ciencia politizada y, a menudo, se deriva de modelos climáticos defectuosos, bases de datos de temperatura superficial corruptas e historias inventadas de ‘atribución’ del clima . Cuando el guardiáncita ‘científicos’, a menudo se refiere a los practicantes de disciplinas de observación como la geografía, donde se promueven ampliamente las predicciones de ‘impacto’ modeladas.

En el curso de su entrevista, Harvey repitió la falsedad desacreditada de que el 30% de Pakistán se había inundado como resultado de las recientes inundaciones del monzón. La cifra real en este país montañoso se comprobó fácilmente a partir de los datos de la NASA y fue de alrededor del 8%. Refiriéndose a la narrativa general sobre el cambio climático y la necesidad de mantener el calentamiento en 1,5°C, señaló que si eso no te pareciera una historia, “no deberías ser periodista”. Una mejor historia, por supuesto, podría ser preguntar quién inventó la cifra de 1,5 °C en primer lugar y por qué.

Muchas personas, como Harvey, afirman que son periodistas, no activistas, pero cada vez hay más pruebas de que ese pase se ha vendido durante mucho tiempo en muchas áreas de los principales medios de comunicación y comunicación. El sociólogo de la Universidad de Cardiff, el Dr. Aaron Thierry, sostiene que las universidades deberían permitir que los académicos dediquen al menos el 10 % de su tiempo a la “defensa y el compromiso con los procesos políticos”. En su opinión , “aquellos con el mayor conocimiento y comprensión de estas crisis tienen la obligación moral de proporcionar liderazgo y participar en la promoción y el activismo”.

El geólogo australiano, el profesor Ian Plimer, le da poca importancia a todas las mentiras y ofuscaciones que rodean a la ciencia climática establecida. Si se hubiera probado que las emisiones humanas de dióxido de carbono impulsan el calentamiento global, «habría una cita interminable de la docena de artículos científicos seminales que demuestran esta prueba». En cambio, señala, hay un “silencio ensordecedor”. Los ciclos climáticos no han cambiado porque los humanos están vivos hoy, “y no pueden ser cambiados por sentimientos, ideología o legislación”. También señaló: “Los portadores de hechos validados son denigrados, cancelados y considerados controvertidos por aquellos que no tienen contraargumentos, no tienen capacidad para analizar críticamente y confían en sus propios intereses y sentimientos”.

Se podría decir que se exponen al frío, al igual que todos esos inconvenientes registros de temperatura del Polo Sur.

Chris Morrison es el editor ambiental del Daily Skeptic .

Stop Press: Ross Clark en el Spectator dice que debemos ignorar a los enemigos del clima y celebrar el hecho de que la población mundial ha alcanzado los ocho mil millones .

Una grave amenaza para la sociedad española y sólo un partido se la está tomando en serio

España tiene un gobierno que está favoreciendo a toda clase de delincuentes

España está viviendo un momento a la vez grave y surrealista, debido a un gobierno que es un cóctel de autoritarismo, fanatismo, arrogancia e incompetencia.

Un gobierno que pacta sus cuentas con quienes no condenan el terrorismo

Sería difícil resumir en pocas palabras lo que viene ocurriendo en los últimas años en España a quien no conozca la realidad de este país, pero a grandes rasgos podría decirse que el gobierno de coalición formado por socialistas y comunistas se ha puesto al servicio de unos delincuentes. Hace ahora dos años llegó el primer grave escándalo en ese sentido cuando el gobierno de Pedro Sánchez decidió pactar sus cuentas con los herederos de la banda terrorista ETA, con un partido político que llama «presos políticos» a unos criminales que asesinaron a 853 personas e hirieron y mutilaron a 6.389, unas cifras en las que hay que incluir 20 niños asesinados y 60 niños heridos y mutilados.

El gobierno de Sánchez ha estado pagando el apoyo de los herederos de ETA con el acercamiento a prisiones vascas de los presos de esa banda terrorista y con otras medidas que han servido para indignar y humillar a las víctimas de esos asesinos. Una de las medidas más escandalosas fue pactar una reescritura de la historia de España con los que no condenan el terrorismo de ETA, mediante una ley que no hace ninguna mención a los crímenes de bandas terroristas de extrema izquierda como ETA y los GRAPO, que han estado asesinando, hiriendo y mutilando a españoles durante décadas con el objetivo de poner a nuestra democracia de rodillas y que cediese a sus intolerables exigencias.

Un gobierno que pacta dejar impunes a unos golpistas

Los pactos del gobierno con delincuentes también han tenido como resultado los indultos a los condenados por el golpe separatista de 2017 en Cataluña, un grave intento de socavar el orden constitucional y romper la convivencia entre españoles. Y como el gobierno se apoya en el separatismo catalán para gobernar, su última cesión es cambiar la ley para eliminar el delito de sedición e incluso abrir la puerta a reformar el delito de malversación de fondos públicos, que son los dos principales delitos por los que fueron condenados los autores de ese golpe. El objetivo de esas cesiones es que Pedro Sánchez pueda seguir un año más en el poder, hasta la convocatoria de las próximas elecciones generales, aunque el resultado sea dejar impunes a unos delincuentes y desarmar al Estado de Derecho ante un nuevo golpe separatista.

Un gobierno que favorece a violadores y pederastas

Las medidas del gobierno de Sánchez en beneficio de delincuentes han derivado esta semana en un escándalo por las rebajas de condena a violadores y pederastas a causa de la desastrosa «ley de libertad sexual» promovida por el gobierno y que fue aprobada el pasado verano. Esa ley está generando una gran alarma social, así como desasosiego e indefensión entre las víctimas.

Un gobierno que no reconoce sus errores y no asume ninguna responsabilidad por ellos

Este último escándalo ha vuelto a poner en evidencia que España tiene un gobierno que es una grave amenaza para la propia sociedad española, al favorecer a los que quieren romper nuestra convivencia, a los que han estado asesinando a niños y adultos, y también a los que han violado a mujeres. Hasta ahora, ni un solo miembro del gobierno ha dimitido por estos escándalos, lo que muestra, además, que estos gobernantes se niegan a asumir ninguna responsabilidad sobre sus actos. Ni siquiera piden perdón ni reconocen los errores que cometen. La política oficial es culpar siempre a los demás (jueces, oposición parlamentaria, medios de comunicación) y señalar con el dedo a esos colectivos en una actitud que es una mezcla de amenaza e incitación al odio.

La dispar respuesta de la oposición política: Vox se moviliza…

Si todo lo que acabamos de ver lo hubiese hecho un gobierno de derechas, la izquierda ya estaría incendiando las calles desde hace tiempo. La reacción de la oposición española a los atropellos de la izquierda está siendo muy dispar, pero hasta ahora no ha habido ni una sola protesta violenta. Sólo un partido de la oposición ha decidido convocar protestas en las calles: Vox. Es el mismo partido conservador que en 2017 recurrió a los mecanismos del Estado de Derecho para perseguir judicialmente a los autores del golpe separatista en Cataluña. Nadie puede acusar a ese partido de radicalismo: todas sus protestas son pacíficas y siempre respeta las reglas democráticas, algo que no se puede decir de los socios separatistas del gobierno de Pedro Sánchez.

En esa misma línea, Vox, el tercer partido más votado de España, ha vuelto a recurrir a los mecanismos del Estado de Derechoanunciado un recurso ante el Tribunal Consitucional contra la amnistía encubierta del gobierno a los golpistas con la eliminación del delito de sedición. Además, Vox también ha planteado la necesidad de una moción de censura al gobierno. De hecho, ese partido ya presentó una moción de censura hace dos años que no apoyó ningún otro partido político (todos los demás votaron en contra junto al gobierno).

… y el Partido Popular se cruza de brazos

Entre tanto, el segundo partido más votado de España, el Partido Popular (PP), ha tenido una respuesta muy distinta: ni protestas en las calles, ni moción de censura ni recurso ante el Tribunal Constitucional. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se ha limitado a decir que cuando llegue al gobierno deshará lo que hizo Sánchez. Hasta entonces -repito que las elecciones están previstas para dentro de un año-, su solución parece ser cruzarse de brazos y esperar.

Ante el momento crítico que vive España, ante un gobierno que es una grave amenaza para la sociedad española, sólo Vox parece tomárselo en serio y actuar como debe hacerlo la oposición democrática. Porque la labor de la oposición parlamentaria no debe a limitarse a quejarse ante los medios o en las redes sociales. Cuando la Nación está en un trance como el actual, lo que se espera de la oposición es que actúe en consonancia, y que no se encoja de hombros y se resigne a esperar una nueva llamada a las urnas.

Lo que está haciendo el PP ahora es lo que ya hizo ante el golpe separatista de 2017: intentar no mojarse y esperar a que otros resuelvan el problema, aunque luego sea ya demasiado tarde para reparar el daño hecho. Ya lo dice la famosa cita atribuida al conservador Edmund Burke que figura en la portada de esta web: «Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres de bien no hagan nada«. Lo del PP no es «moderación», como tanto presumen: es una actitud tibia y cobarde que facilita el triunfo de los malvados.




FUENTE: ELENTIR

QATAR 2022: HUMOR

«TO SHOW DETERMINATION IN THE FACE OF ISLAM’S RELIGIOUS CRIMES, THE WEST WILL BRING A MAN DISGUISED AS SALMAN RUSHDIE TO TAKE THE CEREMONIAL KICKOFF AT THE WORLD CUP IN QATAR.»

La cantera

Rodearse de los más parecidos al rodeado es, además de un grave error, una estupidez. Y los dirigentes del PP llevan mucho tiempo rodeándose de ellos mismos, distantes de las voces críticas y sinceras.

Alfonso Ussía

En las reuniones de amigos no se debe hablar de política, religión o dinero. En ocasiones, resulta inevitable. Una decena de amigos nos juntamos, pocos días atrás, para celebrar el medio siglo transcurrido desde que Mary Quant ideó y puso de moda la minifalda. El motivo fundamental de la reunión dio poco de sí. Y un insensato abrió el debate político. Dado que los diez amigos éramos montañeses o adheridos a La Montaña, hoy Cantabria y anteayer provincia castellana de Santander, los primeros políticos en salir a la palestra fueron los de la provincia. Los diez amigos, liberales y conservadores, siete de ellos votantes del PP y los tres restantes de Vox. Se trató de una reunión de personas decentes. Revilla, como la minifalda, tampoco dio mucho de sí, aunque alguno recordó su entusiasta pasado falangista. Pero aquí, Revilla es sinónimo de cansancio tertuliano. Y le tocó el turno a la dirigente montañesa del Partido Popular, que es una calamidad. ¿Cómo es posible que Feijóo haya apostado por ella después de su calamitosa gestión? Y salió a relucir la alcaldesa de Santander, infinitamente más válida que la máxima mandataria del PP, muy capaz de devolver al partido mayoritario de la derecha española su viejo poder perdido en la provincia. Y alguien comentó que el problema del PP es que no tiene cantera, lo cual motivó una elevación en el tono de las voces. Mi opinión es que tiene cantera, y realidades, que no terminan de convencer a los dirigentes del PP nacional por enigmas indescifrables. El trío que hoy manda en el PP, Feijóo, Pons y Gamarra –con Bendodo, al que no hay que olvidar– quiere conseguir los votos socialdemócratas, y ha creado una enorme confusión en muchos de sus votantes. Pero es indiscutible que un partido político, con una mayoría de dirigentes con carreras universitarias y una preparación intelectual infinitamente más alta que la de los partidos de izquierdas –hoy, ultraizquierdas–, tiene a mucha gente preparada para dar el salto y sustituir al ambiguo y desorientado equipo actual. Y no nos referíamos al equipo cántabro, sino al nacional, con un Feijóo desinflado, un Pons que recuerda a una veleta, y una Gamarra que no concita simpatía alguna, y para colmo, carece de la contundencia y la mala uva que deben acumular en el hígado los portavoces parlamentarios. Mucho mejor fue Cayetana Álvarez de Toledo, pero los acomplejados la defenestraron.

Y que hay cantera, y buena cantera, me lo demostró ayer una parlamentaria del PP en la Asamblea de Madrid, Elisa Adela Vigil, que dio un monumental repaso a socialistas y mónicos médicos o madres, en una intervención de tres minutos desde su escaño, sin papeles, y con una capacidad destructora de la mentira y la desvergüenza, brillante y ejemplar.

Pues claro que hay cantera, como también la tiene Vox, y algo menos Ciudadanos. Lo fundamental es no perder esa cantera de políticos válidos por celos, complejos o preferencias interesadas. La política no es una actividad cómoda. Rodearse de los más parecidos al rodeado es, además de un grave error, una estupidez. Y los dirigentes del PP llevan mucho tiempo rodeándose de ellos mismos, distantes de las voces críticas y sinceras. Un partido como el PP, tan amplio en su fidelidad electoral, tiene que apoyar la brillantez, aunque resulte incómoda. Sánchez se ha cargado al socialismo creando el sanchismo, y el PP no puede imitar tan desastroso ejemplo. Viendo, oyendo y aplaudiendo a Elisa Adela Vigil, tuve la impresión de que la normalización y unión del liberalismo y el conservadurismo en España no es un sueño. Es una probable realidad si la política se entiende como servicio público, no como próspera seguridad personal. Para colmo, Elisa Adela Vigil, además de una gran parlamentaria, además de valiente y certera, es atractiva, tiene clase y es rubia, lo que más humilla y hiere al feminismo profesional y falso de las izquierdas.

En fin, que la reunión salió bastante bien. Hay esperanza.

Si Orwell levantara la cabeza…

Leí a mediados de los setenta la célebre distopía «1984» de George Orwell (1949). La novela me impresionó profundamente, hasta el punto de que nunca la he olvidado ni he necesitado releerla porque recuerdo hasta el último detalle…

Además, aunque no tan icónica ni brillante –pasa siempre con las adaptaciones de la literatura al cine–, he visto en dos ocasiones la versión cinematográfica dirigida por Michael Radford, protagonizada por John Hurt y Richard Burton. A pesar de que tanto «1984» como el clásico de Huxley –«Un mundo feliz» (1932)– presentan innegable paralelismo y común denominador, la de Orwell es la más dura, siniestra y temible de las dos, por estar separadas en el tiempo por una Segunda Guerra Mundial y la consiguiente Guerra Fría entre bloques. El libro de Orwell reduce literalmente a cenizas la concepción de la sociedad que todos hemos visualizado en filmes como «Blade Runner», «Fahrenheit 451», «V de Vendetta», «Cuando el Destino nos alcance» o «La Fuga de Logan».

En lo único en lo que Orwell erró de lleno es en la ubicación temporal de su distopía. Lo de Orwell está ocurriendo ahora. Sí, ahora; no en 1984 sino en 2022, o si adelantamos mínimamente el reloj, en 2030. Y de levantar el pobre hombre la cabeza y salir de su tumba, sólo tendría que efectuar, sin tener que modificar en exceso el guion de la novela, una sencilla actualización de la trama, acorde con el signo de nuestra época. Permítanme ponérselo fácil, echándole un poco de ironía y humor.

Déjenme asumir un ratito el papel del protagonista de la obra, Winston Smith. Soy un humilde escribano al servicio del Ministerio del Interior, un juntaletras en el digital «Yo sí te creo Gran Hermano», panfleto editado por los departamentos de «Abundancia», «Amor» y «Verdad» de Eurabia, uno de los tres grandes bloques planetarios –concretamente yo malvivo en Eurabia Sur, en Colaucity, en la desaparecida España– siempre en perpetua alianza de intereses, o en sañuda confrontación bélica cuando la geoestrategia lo requiere, con los otros dos grandes bloques, que son «Eurasia Oceánica» y «USAmérica». Mi trabajo consiste en reescribir, maquillar, retorcer o borrar lo que no conviene de todos los documentos que me llegan cada día por el tubo de transporte neumático de asuntos urgentes del Ministerio; ya sea modificar, por orden de Yolanda Díaz, la «Cesta Feliz de Carrefive» –¡que por fin incluye 8 huevos al mes, 1 sardina por semana y un bonito estropajo!–, o bien loar los beneficios nutritivos de las lombrices caramelizadas con azúcar y aceite de orujo (de tercera prensada) de Alberto Garzón, que tal y como había adelantado nuestro amado líder ya se distribuyen, porque la economía va viento en popa a toda vela y no corta el mar sino vuela, en bolsa de 75 gramos, porque la de 100 gramos, que muchos creen recordar, nunca existió, que de eso ya me encargué yo.

Toda mi vida discurre felizmente sometida a la sumisión, la obediencia, la renuncia a mis raíces, historia personal y colectiva, lengua materna –antes podía usarla un 25% del tiempo, qué felicidad–, deseos, fidelidad y amor a la matria, creencias y visión del mundo. Y a mil cosas más, como mi convicción en las bondades del plan mundial para reducir la población del planeta a su cuarta parte; a combatir el negacionismo ante la vigésimo quinta ola de la terrible pandemia de Lepra del Mandril de Borneo, que nos extermina como a moscas; y a rebajar cada lustro medio grado la temperatura global, que obliga a cortar la luz siete horas al día. Por suerte mi ánimo está presidido por el retrato del Gran Hermano de la Zona Sur de Eurabia, Pedro Sánchez, cuyas incontables mentiras me encargo de eliminar o convertir en verdades en mi quehacer diario; su rostro cuelga en todas partes, allá donde vaya. Yo incluso lo tengo sobre el cabezal de mi jergón. Y su voz omnipresente y sus consignas emitidas desde los drones que nos sobrevuelan me reconfortan. La que más me gusta es la que dice «No tendrás nada y serás feliz. No olvides que la guerra es paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es la fuerza».

Cada día, al despertarme, corro a ver si el vecino del chamizo adyacente, un matado más jodido que yo (que conste que yo soy muy afortunado, pues pertenezco al 10% de funcionarios privilegiados) me presta su maquinilla desechable de doble hoja, oxidada y con tétanos. Y luego, ya adecentado, me coloco marcial ante la pantalla. Siempre, a la misma hora, aparece él, mi amado líder, mi caudillo, con su cara de narciso gastaespejos, rodeado de sus ministras marxistas y portavoces. Ayer me pegaron un rapapolvo de cuidado, porque mi huella de carbono está por las nubes, en límites inaceptables –yo me excusé alegando que las alubias caducadas que nos dan me producen aerofagia–, y porque las cámaras de mi distrito me han grabado varias veces mirando de reojo las tetas y culos de las mujeres con las que me cruzo. Siempre olvido que el sexo está prohibido, a no ser que el Ministerio del Amor conceda autorización, y eso que me trago religiosamente la pastilla inhibidora de la líbido que el Ministerio de Bienestar Social facilita a la población. También olvido, menudo imbécil estoy hecho, que los lunes toca sentirse binario; los martes, trans-lo-que-sea; los miércoles, poliamoroso fluido; los jueves, abraza árboles; los viernes, genderqueer, y así, día tras día… La verdad es que de no ser por el tatuaje que me hice en el antebrazo siempre me lío y olvido la condición sexual que me toca asumir para ser equidistante, igualitario y respetuoso con el colectivo de las mil letras.

Pero lo cierto es que tengo un problema. Un problema que me obliga a llevar una doble vida. No lo contaré en detalle para no comprometer a otros. Ocurre que de jovencito me caí de bruces en la marmita del LSD, y tragué ácido lisérgico por un tubo, y, claro, lo vi y lo comprendí todo. Debido a eso, y a mi trabajo manipulando la información, sé que todo es mentira, un montaje, una patraña a escala cósmica. Soy por tanto un disidente intelectual que vive pendiente a todas horas de no ser detectado por la Policía del Pensamiento. Pero pese a las precauciones que tomo me embarga el temor de forma permanente. Días atrás, en los tugurios de estraperlo de Colaucity, cambié las albóndigas en salsa –¡qué cosa más repugnante!–, media botella de aceite de orujo colado tras sólo dos frituras sin humear, y las compresas ultra finas (que yo no uso) de mi lote mensual por un CD de Frank Zappa descojonándose a mandíbula batiente de Boy George y su «Do You Really Want to Hurt Me» y la parroquia gay; una cassette prohibida de El Fary cantando «Torito Bravo»; una primera edición en DVD de «Gilda» no censurada, donde se ve a Glenn Ford propinarle un bofetón glorioso a Rita Hayworth; y un VHS, con nieve y mucha interferencia, pero que se deja ver, de John Wayne zurrando la badana a la chula de Maureen O’Hara. Si me pillan con todo eso estoy perdido. Supondrá mi sentencia de muerte.

De todos modos aún hay algo peor. Mi mayor crimen es haberme enamorado de una tal Julia. Otra disidente. Fue casual, lo juro. La conocí y me confesó que buscaba a Jack’s…, bueno, no exactamente a Jack’s , pero sí a un hombre hecho y derecho, a un tío de los de antes, con cinturón ceñido y los machos bien atados, sin depilar, y sin vocecita de adamado lánguido. Y ella era tan bonita, tan encantadora, tan noble, tan buena, y tan sexy, que le aseguré que si me aceptaba le cedería siempre el paso, le abriría la puerta, y le pondría el abrigo tras cenar en el Beggars Pizza del barrio; y lo mejor de todo –eso la acabó de convencer–: que subiría yo siempre la bombona de butano hasta el sexto piso, cargaría con el peso, me encargaría de la limpieza, la plancha y el fregoteo diario, y que la acosaría cual ciervo en época de berrea por toda la casa, como si no hubiera un mañana. Los dos nos juramos engendrar y tener descendencia, chico o chica, no importa, pero comme il faut –pijamita azul para él y rosita para ella–, y educarlos «a la antigua», en absoluto secreto.

Pero ¡ay!… Lo que yo más temía, sucedió. Apenas habíamos convivido unas semanas cuando algún vecino informó de nuestros delitos y nos separaron. No creo que la vuelva a ver. La añoro. Yo llevo dos meses en un campo de reeducación para traidores y disidentes controlado por las despiadadas Jemeres Rojas del Ministerio del Amor. No me permiten dormir. El altavoz de la celda no para de emitir toda la noche consignas… «El violador eres tú, tururú», «Madre protectora, padre machista», «Sólo sí es sí», «Yo sí te creo, hermana», «La familia y las creencias religiosas son un constructo psicológico fascista a erradicar», «El antifascismo woke es la única democracia», «No tienes ninguna patria, sólo una matria» y «La diversidad de género es más bella que la arruga». Harto me tienen, harto, pero yo resisto.

Aunque la verdad es que no sé si podré soportar este bombardeo. Me han dicho que Julia, ante la amenaza de ser introducida en la aterradora habitación 101, me acusó de ser un sátiro, de maltratarla y humillarla. Ahora sí que la he jodido bien jodida. Irene Montero en persona me habló ayer a través de la pantalla de la celda, y me dijo que de no abjurar de todas mis miserias, masculinidad y fascismo, seré sometido en la habitación 101 al seminario intensivo (24/7) denominado «Construyendo al hombre blandengue», que me convertirá en el hombrecillo alelado y pusilánime que el Nuevo Orden Mundial, feminista, ginárquista y misándrico propugna. Y que de no ser eso suficiente siempre quedará la solución final, la más temible, que pasa por la emasculación por prescripción del Departamento de Salud de Eurabia Sur.

Lo siento, de verdad, lo siento… Me vi hablando y escribiendo el resto de mi vida con verbo eufónico, musical, atiplado, en falsete, a lo Farinelli. Y me derrumbé por completo. Lo confesé todo, denuncié a diestro y siniestro, juré lealtad eterna y abracé la nueva fe mundial. Ahora me llamo Loretta, soy lesbiana y espero una hije. Bendita sea la sardina semanal y las albóndigas de Soylent Green.

JULIO MURILLO

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Porque el estado del bienestar destruye a las personas

LA SITUACIÓN DE REINO UNIDO DEBERÍA CONSTITUIR UN TERRIBLE AVISO PARA EL RESTO DE EUROPA. Y NO HABLAMOS DEL ‘BREXIT’, SINO DE LA DEVASTACIÓN SOCIAL QUE PUEDE PROVOCAR LA COMBINACIÓN DEL ESTADO DE BIENESTAR Y CIERTO TIPO DE CULTURA O FILOSOFÍA VITAL. COMPARADO CON ELLA, EL ‘BREXIT’ ES UN ASUNTO TRIVIAL

POR THEODORE DALRYMPLE

En el hospital en el que trabajaba como médico prácticamente ningún niño era hijo de padres casados, excepto los hijos de inmigrantes indios. Tal vez en algunos países la ausencia de vínculo matrimonial no importe, ya que los progenitores se esfuerzan por seguir juntos para no perjudicar a los niños. Pero en Reino Unido ese no era el caso. Cuando un adolescente británico cumple 15 años, es mucho más probable que tenga un televisor en su cuarto a que tenga un padre viviendo en casa. De hecho, el adolescente no habita un hogar tradicional; habita un hogar por el que desfila una serie cambiante de personas. Ese adolescente tiene en realidad tres progenitores: la madre, el Estado y la televisión.

No estoy hablando de una minoría cuya situación es trágica, pero que carece de relevancia social. Más de la mitad de los niños británicos nacen fuera del matrimonio. Para un buen porcentaje de ellos, su modelo de familia consiste en una sucesión de extraños. Los novios de sus madres van y vienen, y lo más probable es que alguno o varios de ellos sean francamente desagradables.

Un indicador de la destrucción de la vida familiar es el hecho de que una quinta parte de los niños británicos no come con otro miembro de su familia (o quizás debería decir: con otro miembro de su hogar) más de una vez cada dos semanas. Vale la pena analizar este hecho.

LA CALLE ES MI CASTILLO

Compartir mesa es seguramente uno de las formas de socialización más importantes, aunque sea algo elemental. El niño aprende a controlarse: tiene que compartir y esperar su turno, tiene que conversar en lugar de simplemente afirmar algo o expresarse con la mayor fuerza posible. En al menos una quinta parte de los hogares británicos, este tipo de relaciones no existen. En la cárcel en la que también trabajé, conocí a muchos prisioneros que nunca habían comido con alguien en su casa.

En esos hogares (en los que, dicho sea de paso, a menudo ni siquiera hay una mesa a la que las personas puedan sentarse juntas, pese a que no faltan varias pantallas enormes de televisión) no se cocina; solo se calientan alimentos preparados en el microondas. A los niños se les deja coger comida de la nevera cuando tienen hambre. Lo que encuentran son alimentos dulces y grasos, que consumen frente a la televisión y que, no por casualidad, han hecho que estén entre los más gordos del mundo. Este patrón también ayuda a explicar el terrible hecho de que la gente tire tanta basura a la calle. Solía decirse que el hogar de un inglés era su castillo, pero ahora la calle es su comedor. Come casi tanto en la calle como en casa y, como es antisocial, arroja los desperdicios a su alrededor igual que una vaca en el campo.

Este patrón de consumo antisocial, derivado de las ideas de los intelectuales progresistas, indica que estas personas no quieren aceptar lo obvio y no quieren enfrentarse a realidades desagradables, que cuestionen su opinión sobre el mundo. La explicación que ofrecen es que existen «desiertos alimentarios» en las zonas donde este patrón es prevalente. En otras palabras, que no hay tiendas en las que las mujeres puedan comprar alimentos frescos.

Pero esto es lo mismo que empezar a construir la casa por el tejado. La razón por la que no hay tales tiendas es que nadie compraría en ellas si las hubiera. En las zonas donde viven inmigrantes asiáticos pobres, existen comercios que venden gran variedad de verduras a un precio tan barato que es muy difícil que una persona pueda llevarse a casa ella sola todo lo que puede comprar a cambio de lo que cuestan unos pocos platos para calentar en el microondas.

El problema es otro: algo ha ido terriblemente mal con nuestra cultura.

SOLEDAD

Cuando trabajaba como médico, preguntarle a un paciente joven quién era su padre era una pregunta un poco delicada. A menudo respondía moviendo la cabeza: no sabía quién era o lo había olvidado, o quizá lo odiaba. Uno me contestó: «¿Se refiere a mi padre actual?» De hecho, los padres en el sentido tradicional casi habían desaparecido: había inseminadores y había padrastros, pero no había padre tradicional. Por cierto, la descomposición extrema de la familia explica en parte las dificultades para encontrar vivienda: mientras una familia nuclear necesita un hogar, una fragmentada necesita dos o más hogares. La cantidad de personas que viven solas en Reino Unido ha aumentado considerablemente como resultado de la ruptura de la estructura familiar. Dado que no se construyen más casas para satisfacer la demanda, los alquileres suben y la calidad de las viviendas existentes disminuye.

No es inconcebible que las buenas escuelas compensen de alguna manera las deficiencias de la vida hogareña, pero de hecho sucede lo contrario. Gracias a la pedagogía «progresista», varias generaciones no saben leer correctamente, de modo que una parte no insignificante de la población ni siquiera entiende que es necesario leer correctamente. Esto explica por qué, incluso en épocas en que la tasa de paro es alta, las empresas británicas a menudo prefieren la mano de obra extranjera a la británica, y por qué la productividad per cápita británica sigue siendo tan baja. Cuando decía a mis pacientes jóvenes que leyeran un texto para analizar su capacidad de lectura, a menudo señalaban una palabra larga y decían: «no la conozco», como si el inglés se escribiera con ideogramas en lugar de con el alfabeto.

PRUDENCIA

¿Qué papel ha desempeñado el estado de bienestar en esta catástrofe social? Como mínimo la ha hecho posible, casi inevitable.

Cuando empecé a trabajar como médico en 1974 todavía existía una generación que había vivido momentos muy difíciles: la Gran Depresión, la guerra mundial o la escasez de la posguerra. Esa generación no tenía la culpa de las dificultades que sufrió y estaba orgullosa de haber sobrevivido a esas penurias sin recurrir a mucha asistencia pública, cosa que les avergonzaba. Recordaba que la prudencia era una virtud y era fiscalmente conservadora, por así decirlo. Para esa generación era una cuestión de honor no comprar lo que no podía pagar; consideraba más vergonzoso el endeudamiento incontrolado que la pobreza.

Pero esta forma de pensar cambió pronto y la antigua cultura de la prudencia dio paso a una nueva de imprevisión, en la que a mucha gente no le importaba contraer deudas e incluso no pagarlas. El estado de bienestar garantizaba un nivel de vida por debajo del cual era imposible caer (independientemente de cómo cada uno eligiera vivir) y que no era muy inferior al de un trabajador no cualificado. Las prestaciones y las ayudas sociales dejaron de ser discrecionales y se convirtieron, al menos según la opinión de quienes las recibían, en derechos inalienables. Este cambio de actitud se reflejó en el lenguaje. En 1974, una persona que recibía dinero de la asistencia social decía: «Me dan el cheque el viernes». Cuatro décadas más tarde, decía: «Me pagan el viernes». Pagar es una remuneración por haber hecho un trabajo, por supuesto, y el trabajo por el que el estado de bienestar paga un cheque es una remuneración por simplemente seguir existiendo.

Al mismo tiempo, se lanzó un ataque a nivel intelectual, fiscal y legal contra el matrimonio como institución. Este último ha sido durante mucho tiempo objeto de crítica por parte de los intelectuales, por supuesto. Marx lo detestaba e Ibsen escribió obras muy fuertes contra él. (Cualquiera se da cuenta de que en Casa de muñecas Nora abandona a sus hijos sin ni siquiera pensarlo). George Bernard Shaw tachó el matrimonio de «prostitución legalizada». Para estos intelectuales, la plenitud de la personalidad humana solo se alcanzaría si se eliminaran todos los aspectos contractuales, convencionales y sacramentales en la relación entre los sexos.

Inspirado por esta crítica utópica e incluso adolescente, el Gobierno fue eliminando progresivamente las ventajas financieras y legales del matrimonio, hasta el punto de que ahora ya no tiene casi ninguna: por extraño que parezca, las clases altas, las que más criticaron la institución del matrimonio en abstracto, han resultado las más tradicionales en la práctica. Si yo creyera en conspiraciones, diría que la política social británica de los últimos 60 años ha sido un complot para mantener baja a la clase más baja.

La destrucción de la familia en Reino Unido no hubiera sido posible sin el estado de bienestar. Ahora hemos llegado a una situación en la que muchas mujeres consideran que la independencia no es la independencia del Estado o del erario público, sino la independencia (tanto económica como emocional) de los padres respecto de sus hijos. La dependencia total del Estado no les parece en absoluto una dependencia, porque lo que el Estado les da es un derecho inalienable. Ni siquiera se plantean si el hombre que va a ser el padre de su próximo hijo es apto para la paternidad. Tampoco se plantean si ese hombre les dará alguna ayuda financiera, porque el Estado siempre pagará. Pero si ni un hombre ni una mujer se plantean nada antes de tener un hijo, ¿en qué tipo de personas se han convertido?

ADICCIÓN

Para un porcentaje considerable de la población británica, la solidaridad social ahora consiste principalmente, o incluso exclusivamente, en las ayudas del Gobierno y sus organismos de asistencia. En Reino Unido nos sorprende la relativa paz social que reinó en España durante la Gran Recesión, porque sabíamos que si sufriéramos una crisis tan profunda (lo que ciertamente no es imposible e incluso podría ser probable), la agitación habría sido incontrolable. Dado que la familia ha sido pulverizada por una combinación de política social y fiscal, de una parte, y por el relativismo moral, de otra, no es una posible fuente de ayuda en tiempos difíciles. La imprudencia no ha sido solo de la población, sino también del Gobierno (supongo que su supuesta preocupación por el bien del país no es solo una máscara que oculta su preocupación por su propio interés). De hecho, el Estado ha actuado como un narcotraficante: ha vuelto a buena parte de la población adicta a sus ayudas, de modo que su eliminación plantea verdaderas dificultades y, como los políticos solo piensan en las próximas elecciones, hacer reformas es muy difícil.

Nuestro estado de bienestar ha corrompido algo más que los modales de los británicos: ha corrompido nuestro pensamiento y nuestra honradez intelectual. Un ejemplo de esto es el uso del término austeridad para referirse a los esfuerzos para equilibrar el presupuesto. No está claro si este intento de hacerlo, o al menos el intento de frenar el crecimiento de la deuda pública (gran parte de la cual es imputable al gasto en prestaciones sociales), es una buena idea desde el punto de vista económico; la opinión de los expertos no es unánime. Pero usar la palabra austeridad para denostar el intento de que la diferencia entre el ingreso y el gasto público no sea mayor del 3% del PIB en el año correspondiente es una infamia. Si tuviera que ir al banco a pedir un crédito porque gasto más que lo que gano y dijera que en el futuro solo gastaré un 3% más de lo que ingreso, ¿estaría siendo austero?

CORRUPCIÓN

En Reino Unido hubo otro ejemplo del efecto del estado de bienestar sobre nuestra honradez intelectual. En 2004 había 2,5 millones de personas que recibían ayudas públicas porque supuestamente estaban demasiado enfermas para trabajar. El estado de bienestar había dado lugar a más inválidos que la Primera Guerra Mundial. ¿Cómo había logrado esta notable hazaña?

La respuesta es la corrupción. No me refiero al tipo de corrupción en la que se entrega dinero por debajo la mesa, sino a algo mucho peor. (En una situación económica excesivamente regulada, la corrupción de ese tipo puede incluso incrementar la eficiencia). Me refiero a la corrupción del alma, por así decirlo.

Alrededor del 70% de las personas que consideraban que estaban demasiado enfermas para trabajar en 2004 en realidad no tenían ninguna enfermedad. Cuando preguntaba a algunos de mis pacientes que recibían ayudas cuál era su enfermedad, ni siquiera comprendían la pregunta; uno incluso respondió que su enfermedad era el certificado que acreditaba que estaba enfermo, expresando así inconscientemente una verdad. En aquel momento el Gobierno deseaba fervientemente que la gente pensara que había resuelto el problema del paro y, por supuesto, los enfermos no eran desempleados. Por tanto, una transferencia de la categoría de desempleados a la de enfermos era buena para la propaganda electoral (algo que, por cierto, la prensa francesa se tragó en su totalidad).

Los desempleados, por su parte, estaban encantados, porque la prestación por enfermedad era algo mayor que la de desempleo. Por un curioso capricho de la psicología humana, los que fueron transferidos a la prestación por enfermedad empezaron a sentirse realmente mal: si le pagas a un hombre por sentirse mal, comenzará a sentirse mal, especialmente si no quiere considerarse un fraude.

Finalmente, los médicos estuvieron dispuestos en masa a certificar que las personas estaban enfermas aunque sabían perfectamente que no lo estaban. Hicieron esto para evitar problemas o escenas desagradables. La única vez que un paciente (llamémoslo el señor A) presentó una protestó contra mí fue porque me negué a firmarle una baja. El señor A se quejó de mí a los gerentes del hospital, estos me pidieron explicaciones y yo escribí lo siguiente: «El señor A es un borracho que pega a su esposa y no voy a firmarle ningún papel». No volví a tener noticias del señor A, pero estoy convencido de que otro médico le dio su certificado. Después de todo, las personas dependientes son emprendedoras a su manera y, al fin y al cabo, ¿beber demasiado y pegar a la esposa no es una enfermedad?

Así que había tres clases de personas corruptas, una de ellas (no la política) una profesión que antes era distinguida. Esto me lleva a mi conclusión: que mi objeción al estado de bienestar tal como se practica en Reino Unido no es que sea económicamente insostenible, aunque podría serlo, sino que ha ejercido y todavía ejerce un efecto profundamente corruptor sobre la personalidad humana.

Theodore Dalrymple es psiquiatra, articulista y escritor.

La tenebrosa Ley Trans, Parto o aborto de Irene Montero, la desquiciada.

#NoALaLeyTrans #NoALaIdeologíaDeGénero

RAMIRO GRAU MORANCHO

Confieso que ya no leo en BOE, boletín oficial del estado.

Ya soy mayor, y he dejado de leer tebeos.

No creo en el  capitán Trueno, ni en Pulgarcito, pero si en el  guerrero del Antifaz, que ya tarda en venir a España, para librarnos de los miles (posiblemente, cientos de miles), de ladrones, corruptos y traidores que nos circundan y oprimen.

Creo en Dios, en la Virgen del Pilar, en la Patria, en la familia, en los amigos, y en mí mismo, por este orden.

La vida es corta, y no estoy dispuesto a perder el tiempo leyendo paridas, ocurrencias, y mentiras sin compasión.

Antes, cuando el BOE se publicada en papel, siempre podía ser útil para limpiar los cristales, o hasta limpiarse la parte donde la espalda pierde su honroso nombre, a falta de papel higiénico, pero ahora, ni eso…

Quiero decir con esto, que si no leo las leyes nuevas, la mayoría reales decretos leyes, del gobierno, que luego se transforman en leyes, con la anuencia de la mayoría de los culoparlantes, y del rey Felipe VI (iba a poner Felpudo VI, por error), menos aún voy a leer y estudiar los proyectos de los varios gobiernos que tenemos: algo que creo queda del PSOE, el partido sanchista, que es mayoritario –en el  gobierno, pero no en la sociedad-, y las taradas de Podemos.

Y la expresión taradas, no la uso en sentido peyorativo, sino meramente descriptivo.

Las cosas son lo que son, y no hay que darles más vueltas.

Pero esta mañana, 4 de noviembre de 2022,  al leer el   diario digital PaNam Post, en el que colaboro desde hace años, y que se edita en Miami, para toda Hispanoamérica, he visto un brillante artículo de doña Gabriela Moreno, que se titula así:

“Tres cambios de sexo en dos años permite polémica Ley Trans de Irene Montero”,

Y me he quedado a cuadros, la verdad.

(Les aconsejo que lo lean y, si es posible, que el medio lo reproduzca, pues es de lo más sensato que he leído en mucho tiempo).

Independientemente de las aberraciones jurídicas del  proyecto de ley que explica de forma sencilla y exhaustiva el  artículo,

 ¿Cómo va a hacer nuestra seguridad social para poder atender la avalancha de personas que quieren ser lo que no son…?

¿Y que coste económico van a tener esas operaciones, los periodos de estancia hospitalaria, pre y post operatorios, etc…?

Antes, cuando se legislaba bien, toda norma jurídica de cierto rango, leyes, reales decretos leyes, reales decretos…, tenía que llevar adjunta una memoria económica, para ver el coste estimado que iba a tener el asunto, de donde iba a salir el dinero, etc.

Pero ahora, se le ocurre una parida a cualquier tarada o desquiciada, y allá va el  proyecto de ley.

Todo ello sin intervención de médicos, psicólogos y psiquiatras, faltaría más. ¡Qué sabrán ellos, habiendo tantas desquiciadas en el “monasterio de igualmedatodo”!

Y los menores de edad, que puedan cambiar de sexo, sin necesidad de autorización de sus padres.

Si ya pueden abortar, o tomar la píldora del día después, que produce graves daños, cuando les salga del coño, y nunca mejor dicho, y sin que sus padres lo sepan, ¿qué más da que se extirpen el pene y los testículos, por ejemplo, como el que se va al cine?

Claro que, en un país antes llamado España, donde 202 diputados, no menos tarados, votaron a favor de la eutanasia, nada tiene que extrañarnos. (Supongo que incluirían una disposición transitoria, en su propio “beneficio”, de forma que a los 202 se les aplique la eutanasia en su momento, y más bien pronto que tarde… ¡Qué menos!).

En fin, termino ya, que soy hipertenso, y no me conviene calentarme más.

En el  hipotético supuesto de que alguien me lea,  ruego hagan todo lo que puedan para evitar que esta aberración,  jurídica y social, se convierta en ley, y no sea un parto, sino un aborto.

¿O es que no queda nada de sociedad civil, libre e independiente, es decir, no subvencionada…?

Y sino, que Dios se lo demande a todos los que no hayan cumplido con su deber.

¡Vade retro, Satanás!

Qué es la política en España, (por desgracia para todos). Por Ramiro Grau Morancho

En España cualquier imbécil puede llegar a ministro, y a los hechos me remito…

RAMIRO GRAU MORANCHO

Si usted es un inútil, o un fracasado, no sabe qué hacer con su vida, pero le gusta vivir muy bien, eso sí, sin trabajar, su “vocación” es la política.

En España cualquier imbécil puede llegar a ministro, y a los hechos me remito…

Y a presidente del gobierno: Zapatero, Sánchez, y hasta Rajoy, si me apuran.

No lea, no estudie,  no trabaje.

No se esfuerce en la vida.

No le servirá de nada…

Es mejor que se afilie a un partido político con posibles, y dedíquese concienzudamente a chuparle el culo al mandamás de turno, y no en sentido figurado, sino real.

Y muchas veces, también otras cosas.

Este consejo es apto tanto para hombres como para mujeres con ambición, que son las peores.

Nos dan sopas con onda, y cuando nosotros vamos, ellas vuelven.

Hable con grandilocuencia, aunque no tenga ni puta idea de lo que está diciendo, en esos discursos que le harán los “asesores”… “La tierra es del viento”, “Nos espera un futuro de grandes realidades” –sobre todo para usted-, “Hagamos una España y un Mundo mejor (sobre todo para usted y su familia, caso de tenerla), etc.

Cambie de casa, de coño –o de pito-, y de coche, como hicieron los socialistas, allá por 1982…

No hable con la plebe; solo lo imprescindible, no vayan a pensar que usted es tan imbécil como ellos, o incluso más.

Sobre todo, diga siempre que todo es gratis, que no cuesta nada, y que lo importante es vivir bien, y ser feliz.

El populacho busca la felicidad, y no solo eso, sino que creen “tener derecho a ser felices”.

Diga que les va a dar todo lo que pidan, e incluso más. La gente cada día es más idiota, y se creen todo.

No hable de los niños que son abortados, ni de los viejos a los que hay que dar la eutanasia, pues no se quieren morir, los muy cabrones.

Y hay que disminuir los millones de pensionistas.

No queda otra…

(No nos vamos a rebajar los sueldos, suprimir ministerios inútiles, o disminuir los tres millones y medio de empleados públicos, la mayoría enchufados por nosotros, y nuestros antecesores. ¡Hasta ahí podíamos llegar!).

Beba, esnife y fornique como un cerdo. O una cerda, que solo se vive una vez….

Y, además, jodiendo conocerás a más gente.

Tú eres un experto en la jodienda. Tu vocación política te obliga a joder a todo el mundo, creando problemas donde no los hay, para hacerte imprescindible, y que la sociedad –que son un rebaño de borregos-, te vea útil y necesario.

No soluciones, arregles o remedies nada, aunque puedas.

Recuerda que cuanto peor este todo, mejor te irá a ti.

Nunca jodas a otro político, aunque puedas. Dale una salida honorable. Recuerda que, entre bomberos, no nos pisamos la manguera.

Hoy por ti, mañana por mí.

Preocúpate de que las cárceles tengan piscinas, a ser posible climatizadas, salas de estar, biblioteca, gimnasio, etc. Piensa que en un momento  desgraciado de tu vida, puedes acabar allí.

En cambio, no te preocupes por las escuelas, institutos o universidades. Recuerda que ya no volverás allí, ni de visita.

Además, cuanto más imbécil sea la gente, más fácil será manejarlos, y llevarlos al redil.

Roba todo lo que puedas. El pase por la política puede ser breve, aunque la mayoría nos jubilaremos como políticos, y hay que cubrirse los riñones. Comisiones, mordidas, tantos por cientos de las obras adjudicadas –puedes pedir el veinte por ciento, como nuestros “hermanos” separatistas catalanes-, etc.

Por supuesto, si ves que el partido –más bien partida-, se va a la mierda, salta corriendo del barco, como hacen las ratas, que son muy inteligentes, y negocia tu ingreso en otro partido con posibilidades electorales, y en un puesto relevante, haciendo valer los miles de seguidores que tienes (ahora que no nos oye nadie, ninguno; unos porque te conocen demasiado, y otros porque no saben ni quien eres, y, además, tampoco les importa).

Recuerdo, tontolaba, que todo este páramo llamado España, algún día será tuyo, claro que para entonces, ya será un desierto, donde no podrán vivir ni los sabandijas y alimañas, como tú, hideputa.

La autopista al infierno climático de la ONU

#CalentamientoGlobalHoax

Ante el nulo interés que ha despertado la COP27, al Conferencia de la ONU sobre cambio climático, ha tenido que saltar a la palestra Antonio Guterres para declarar que el mundo está “en la autopista al infierno climático”.

El domingo la Organización Meteorológica Mundial hizo lo propio emitiendo un comunicado de prensa titulado “Los ocho años más calurosos registrados indican un aumento de los impactos del cambio climático” (1).

Es más falso de un billete de tres euros.

Los registros de temperatura por medio de satélites y globos meteorológicos comenzaron en 1979. Desde entonces la temperatura ha subido +0,013°C cada año. Entre 2015 y 2022, es decir, durante los últimos 8 años, las temperaturas se han estabilizado, e incluso han disminuido ligeramente. En consecuencia, no hay ninguna aceleración.

En 2015 el objetivo fijado por la COP21 fue que la temperatura mundial se estabilizara. Es lo que está ocurriendo ahora mismo. ¿Es sólo un respiro o el comienzo de una tendencia? Nadie lo sabe, por supuesto, excepto la Organización Meteorológica Mundial, cuyo director, Petteri Taalas, dijo otra estupidez: que la Guerra de Ucrania había sido una bendición para el clima (2).

El caso es que las emisiones y la concentración de CO2 han seguido aumentando a pesar de los discursos oficiales en contra. La temperatura no ha cambiado porque al clima el CO2 no le importa nada.

(1) https://public.wmo.int/en/media/press-release/eight-warmest-years-record-witness-upsurge-climate-change-impacts
(2) https://apnews.com/article/russia-ukraine-business-united-nations-weather-ece2a951b35fe8be9a7090cd93b3a0ac

mpr21