Categoría: ACTUALIDAD

Cómo vencer la cultura del miedo

Nuestros padres y abuelos no vivían obsesionados por la salud ni por vivir cien años. Cierto es que nadie les recomendaba excentricidades como beber dos litros de agua al día, pues en aquel entonces no se bebía por obligación sino cuando se tenía sed, un sistema milenario bastante infalible que recomiendo encarecidamente.

Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Vivimos en una sociedad atrapada por el miedo, y ese miedo nos está arrebatando nuestra libertad y nos está impidiendo vivir, porque vivir esclavizado por el miedo no es vivir. El hombre fue creado libre, y no para arrastrar los pies tristemente atado a las herrumbrosas cadenas del miedo.

La sociedad actual es mucho más miedosa que la de nuestros antepasados. Cuando yo era pequeño y montábamos en bicicleta, de vez en cuando nos caíamos y nos hacíamos alguna herida. La culpa no era del exceso de velocidad ni de la impericia del niño, sino de la fuerza de la gravedad. Sin fuerza de gravedad es imposible caerse, ¿verdad? Pero es lo que hay, qué le vamos a hacer. Vivir es arriesgarse. Hoy en día hay niños que van en bici con casco, coderas, rodilleras, guantes (y móvil, naturalmente).

Nuestros padres y abuelos no vivían obsesionados por la salud ni por vivir cien años. Cierto es que nadie les recomendaba excentricidades como beber dos litros de agua al día, pues en aquel entonces no se bebía por obligación sino cuando se tenía sed, un sistema milenario bastante infalible que recomiendo encarecidamente.

Hoy, por el contrario, los medios tienen una sección de “Salud” en la que nos asustan con todo tipo de enfermedades y nos prometen que, si cumplimos con unas normas, seguimos un estilo de vida determinado o la dieta de moda, vamos constantemente al médico y nos atiborramos a medicinas, viviremos eternamente.

El deseo de inmortalidad del hombre moderno

El hombre moderno, controlado por la Cultura del Miedo, vive obsesionado con la eterna juventud fingiendo que la muerte no existe. ¿Han tenido éxito estas ínfulas de inmortalidad?

La respuesta quizá les sorprenda. Naturalmente que la esperanza de vida al nacer ha aumentado mucho, pero no hay que confundir esperanza de vida con longevidad. No es que el ser humano viva mucho más, sino que un número mayor de los que nacen llegan a la vida adulta gracias, sobre todo, a la reducción de la mortalidad infantil.

Platón, en el s. IV a. C, vivió 80 años; san Juan (s. I), cerca de 90; san Alberto Magno, en el s. XIII, 87 y Juan de Mariana, en el s. XVI, 88 años.

De hecho, la esperanza de vida a los 65 años apenas ha aumentado 4 o 5 en el último siglo, lo que significa que un hombre de 65 años que a finales del s. XIX esperaba vivir hasta los 78 ahora puede confiar en vivir hasta los 83[1]. En personas de más de 80 la esperanza de vida apenas ha aumentado en Occidente en los últimos 100 años[2], y esto a pesar de vivir en la sociedad más medicada de la Historia.

¿Necesitamos vivir entre algodones? Una vida de privaciones físicas tampoco parece ser óbice para alcanzar una provecta edad. Diógenes, en el s. IV a.C., caminaba descalzo todo el año, dormía en los pórticos de los templos envuelto en un manto y alcanzó los 90 años. Claro está, lo hizo durante el Período Cálido Romano, cuando la temperatura del planeta era superior a la actual (para desmayo de los cambioclimatistas[3]).

San Antonio Abad, uno de los eremitas del s. III conocidos como los Padres del Desierto, llegó a los 105 de edad de ayuno en ayuno. Y el psicólogo Viktor Frankl, superviviente de Auschwitz, murió con 92, y no fue una excepción, pues los supervivientes de los campos de concentración han sido estadísticamente longevos[4].

El miedo a todo

Pero ¿qué es el miedo? El miedo es la ansiedad anticipatoria de un daño, real o imaginario. Cuando el miedo anticipa un daño real evitable nos protege, pues podemos prevenirlo. Sin embargo, cuando nos anticipa un daño inevitable, o un daño evitable, pero lo hace de forma desproporcionada o, peor aún, cuando nos anticipa un daño meramente imaginario, puede resultar funesto.

La Cultura del Miedo[5] exacerba, interioriza y extiende a la vida cotidiana un miedo desproporcionado, creando una sociedad caracterizada por la búsqueda compulsiva de una seguridad inalcanzable que idealiza una fantasía: que es posible vivir con riesgo cero.

Así, la Cultura del Miedo nos ofrece la manzana envenenada de una falsa promesa de seguridad a cambio de nuestra libertad y lo hace bajo dos premisas. La primera es que todo es peligroso; la segunda es que todo peligro puede ser evitado si obedecemos determinadas normas ordenadas por el Poder, sea político, científico o médico, que nos protegerá de todo mal.

La divinización de la seguridad no deja ser otra idolatría y, como buen ídolo, no es fiel a sus promesas. Efectivamente, la seguridad es elusiva por inexistente.

El miedo al covid, al cambio climático o a la guerra nuclear son sólo ejemplos concretos. Los principales temores con los que nos asusta la Cultura del Miedo son el miedo a la falta de amor, a la soledad, a la enfermedad, a la ancianidad y a la muerte, a la crítica, a la pobreza, y, de forma muy significativa, a la libertad. En definitiva, la Cultura del Miedo nos propone que tengamos miedo a la vida.

Las trampas de la Cultura del Miedo

Lo siniestro es que esta cultura del temor constante no desea solucionar estos miedos, sino hacerlos crónicos. Así, frente al miedo a la pobreza nos propone más Estado, menos libertad y menos propiedad privada, exactamente aquello que aumenta la pobreza.

Frente al miedo a la crítica propone las redes sociales, donde se fomenta precisamente el miedo a no ser aceptado y se censura o lincha a quien no comulga con las ruedas de molino del pensamiento único.

Frente al miedo a la falta de amor y a la soledad propone la destrucción de la familia mediante el divorcio exprés, el aborto y la perversa ideología de género.

Frente al miedo a la enfermedad propone la hiper medicación que conduce a la hipocondría, o los aberrantes confinamientos de personas sanas, el aislamiento social, la farsa de las mascarillas o la vacunación coercitiva con terapias genéticas ineficaces y peligrosas.

Frente al miedo a la ancianidad, propone la eutanasia; y frente al miedo a la muerte, la desesperanza. Hay algo oscuro en todo esto, ¿verdad?

Por último, la Cultura del Miedo, y los yonquis del poder que la promueven, desean fervientemente que tengamos miedo a la libertad, pues libertad implica responsabilidad.

Simultáneamente crean el miedo a lo que ellos llaman “perder la libertad”, pero se trata de un sucedáneo. Por ejemplo, nos proponen que no nos comprometamos de por vida con nuestro cónyuge y que no luchemos por nuestro matrimonio (divórciate y recobra “tu libertad”).

O que no tengamos ese maravilloso hijo que nos atará de por vida con los lazos del amor, sino que lo destruyamos en el vientre de su madre (aborta y recobra “tu libertad”). O que no intentemos, en fin, vencer nuestras pasiones y luchar por obrar bien: “libérate”, hombre, y haz lo que te dé la gana. Esto sólo conduce a la infelicidad y a la esclavitud, pues en vez de elevar al ser humano lo animaliza. Como decía Séneca, “en la virtud radica la dicha verdadera[6]”.

Para los cristianos la historia del miedo está ligada al pecado original, pues la primera vez que aparece el miedo en el Génesis fue después de que Adán comiera del fruto prohibido. De modo significativo, por tanto, el temor y el mal aparecen unidos. En el Nuevo Testamento, por el contrario, la Buena Noticia comienza con el “no temas” del ángel a la Virgen María, y una de las frases más recurrentes de Jesucristo es “no tengáis miedo”.

El miedo también nos paraliza impidiendo que desarrollemos nuestros talentos y demos fruto, no en balde en la parábola de los talentos el motivo que esgrime el siervo para no haberlo hecho fructificar es que sintió miedo (Mt 15, 14-30).

El miedo como instrumento del Poder

¿De dónde proviene la Cultura del Miedo? ¿Es éste un fenómeno espontáneo o responde a factores inducidos? El miedo es consustancial al ser humano, pero existen elementos exógenos interesados en exacerbarlo.

Sin duda, el elemento exógeno más importante es la ofensiva del nuevo totalitarismo, que utiliza el miedo para controlarnos. En efecto, el poder no quiere individuos pensantes que dominen sus temores, sino clones obedientes y asustados, al igual que no desean individuos libres, sino hombres-masa dependientes y controlables.

La libertad, don fundamental de Dios al hombre, siempre está amenazada por el poder. Así, poder y libertad son un juego de suma cero: si aumenta uno, necesariamente tiene que disminuir el otro.

Decía Ralph Waldo Emerson que el antídoto contra el miedo es el conocimiento, y es cierto, pero el conocimiento exige pensar, y Occidente vive hoy un declive de la razón. Cuando hace muchos años preguntaron al Premio Nobel Albert Schweitzer qué le ocurría al hombre moderno, respondió: “El hombre de hoy simplemente no piensa”.

Si pensar es al antídoto del miedo y el miedo es el instrumento de los yonquis del poder para controlarnos, éstos procurarán que no pensemos y que nos limitemos a repetir como papagayos la última noticia o el menú ideológico del día.

Dicho sea de paso, el miedo no es el único instrumento que los yonquis del poder utilizan para dominarnos. Conscientes de que el vicio esclaviza y la virtud libera, fomentan el vicio en vez de la virtud, y, como la serpiente del Génesis, lo presentan de modo que sea “atrayente a los ojos y deseable”.

Raro es que un político proponga a los votantes sacrificio, generosidad, esfuerzo, responsabilidad, altruismo, fidelidad, cumplir con la palabra dada, veracidad o respeto a quien opina diferente. Más bien les enseñará a temer (y, por tanto, a detestar) al adversario político, denominará “solidaridad” a la envidia, a la codicia de los bienes ajenos y a fantasías como vivir sin trabajar (o sea, del trabajo de otros) y “derechos” a evitar toda obligación y toda responsabilidad, incluso hacia nuestro cónyuge e hijos.

Las astutas tácticas de la Cultura del Miedo

Los yonquis del poder utilizan el miedo como táctica de control: primero crean un miedo, real o ficticio, que pronto se transforma en ira; luego señalan un culpable, real o inventado, hacia el que dirigir dicha ira; y finalmente se postulan como salvadores si les entregamos nuestra libertad. Así, el miedo acaba conduciendo a la servidumbre.

El caso del covid es revelador: primero crearon el pánico; luego buscaron un chivo expiatorio: los jóvenes, estigmatizados por su comportamiento supuestamente irresponsable, y más tarde los no vacunados, a los que condenaron a un vergonzoso apartheid; y finalmente se postularon como salvadores si les obedecíamos sin rechistar renunciando a nuestra libertad con los confinamientos, mascarillas, “vacunas” y demás tomaduras de pelo.

Pero el miedo también funciona como arma para doblegar voluntades de forma más directa mediante la presión de grupo. El hombre, animal social y gregario, teme el aislamiento, y por tanto es vulnerable a la amenaza de ser estigmatizado y condenado al ostracismo si se atreve a ir contracorriente.

Dios nos creó individuos, únicos e irrepetibles. Los yonquis del poder buscan destruir esa individualidad para transformarnos en dóciles e indistinguibles autómatas.

Un instrumento muy útil para lograrlo son las redes sociales, diseñadas para diluir la individualidad en una masa informe cuyos individuos sean esclavos de su “popularidad” y, por tanto, fácilmente controlables por quien decide lo que es popular. Para eso inventaron los likes, utilizando no sólo el miedo a quedarnos solos, sino nuestra tendencia a construir nuestra opinión sobre nosotros mismos en función del aplauso ajeno, craso y frecuente error.

Al miedo a la presión de grupo se suele unir el abuso del principio de autoridad, que antaño era política, militar o religiosa. Hoy los yonquis del poder han decidido manipular la Ciencia (con mayúscula) para convertirla en la nueva Autoridad, en un nuevo dios, y a los científicos en los nuevos sumos sacerdotes, siervos útiles del poder. Lo dice “la Ciencia”, así que no discutan: obedezcan.

Todo esto está inventado desde hace milenios y los estudiantes de siglos anteriores, más inteligentes que los de hoy (pues carecían de móviles), lo estudiaban en cualquier curso de lógica antes de cumplir los 16.

Se trata de la falacia ad verecundiam, que defiende algo únicamente porque alguien considerado una autoridad lo ha afirmado, la falacia ad hominem, que en lugar de proponer argumentos desacredita a la persona que defiende la postura contraria, y la falacia ad populum, que defiende que algo es verdad sólo porque así lo opina una mayoría o la “opinión pública”.

Durante el covid, las medidas “científicas” más absurdas, las mentiras más descabelladas y las creencias supersticiosas repetidas ad nauseam por los yonquis del poder y sus portavoces mediáticos no han sido más que una sucesión de falacias. En el siguiente artículo recordaré a qué extremo llegamos y propondré cómo combatir la Cultura del Miedo en la que se ha basado la locura que hemos vivido, pues no podemos permitir que se repita.

[1] Life expectancy, 1920–1922 to 2009–2011 (statcan.gc.ca)
[2] Period and cohort-specific trends in life expectancy at different ages: Analysis of survival in high-income countries – ScienceDirect
[3] Persistent warm Mediterranean surface waters during the Roman period | Scientific Reports (nature.com)
[4] Against all odds: Male Holocaust survivors have a longer life-expectancy — ScienceDaily
[5] Cómo Funciona el Miedo, Frank Furedi, Rialp 2022.
[6] Sobre la Vida Feliz, Séneca, Gredos 2011.

El PP ganaría las elecciones con un 31,1% de los votos y seis puntos de ventaja sobre el PSOE

Vox se mantendría como tercera fuerza más votada y vería aumentar sus apoyos hasta el 16.8% (57 escaños)

Lidia Ramírez@lidiaramirezrollrr@theobjective.com

El Partido Popular ganaría las elecciones generales con el 31.1% (134 escaños) de los votos si se convocaran hoy, seis puntos por encima del PSOE, que vería reducidos sus apoyos al 24.8% (96 escaños), según el último sondeo realizado por Metrocospia entre el entre los días 12 y 15 diciembre de 2022. Vox, por su parte, se mantendría como tercera fuerza más votada y vería aumentar sus apoyos hasta el 16.8% (57 escaños).

Los partidos a la izquierda del PSOE, a la espera de su definitiva configuración, continuarían mostrando, hoy por hoy, una básica estabilidad: Unidas Podemos obtendría el 9.4% de los votos (y 21 escaños), la plataforma de Yolanda Díaz (Sumar) obtendría hoy el 2.4% de los votos (y un único escaño) y Más País obtendría el 1.8% de los votos (y entre uno y dos escaños).

De esta forma, en el final de 2022, y de cara al que será el último año de la actual legislatura, los datos obtenidos por Metroscopia esta misma semana no indican cambios en los alineamientos electorales que han venido expresando los españoles desde la llegada de Alberto Núñez Feijóo a la política nacional y la mayoría absoluta del PP en Andalucía: la suma de los escaños estimados para PP (en torno a 134) y Vox (en torno a 57) superaría hoy, con holgura, los 176 escaños que otorgan la mayoría absoluta en el Congreso.

Sondeo realizado entre los días 12 y 15 de diciembre de 2022 | 1.750 entrevistas.

La izquierda recupera a los mayores

Así, este sondeo, viene a demostrar una vez más que la división entre los partidos a la izquierda del PSOE en tres marcas distintas penalizaría al bloque de izquierdas a la hora de obtener escaños en muchas circunscripciones electorales. Durante la primera mitad del actual año, la disposición de votar a la derecha (especialmente al Partido Popular) experimentó un notable crecimiento tras la llegada de Alberto Núñez Feijóo a la política nacional y la victoria por mayoría absoluta del PP en Andalucía. No obstante, el apoyo de las personas de más edad a los partidos de izquierda tras la revalorización de las pensiones estaría mitigando, por ahora, los posibles efectos negativos en este concreto electorado de las decisiones gubernamentales sobre la supresión del delito de sedición o la rebaja de las penas de malversación. Decisiones ambas impopulares en buena parte de los votantes de izquierda.

De igual forma, los resultados del sondeo muestran un trasvase de votos del PSOE hacia el PP. En el momento actual,el porcentaje de votantes socialistas que declara su intención de votar a partidos de derecha se sitúa en torno al 8% (medio millón de votos aproximadamente). Una fuga de votos que se produce de manera más intensa entre los menores de 65 años.

Sánchez reactiva la ‘alerta antifascista’ como arma para las elecciones de mayo 

Moncloa prepara una ofensiva contra el «golpista Feijóo» por negarse a retirar el recurso e «interferir en la soberanía nacional»

Pedro Sánchez. | Moncloa/Jorge Villar

El Gobierno está en guardia, a la espera de la decisión que el Tribunal Constitucional adopte el próximo lunes sobre el polémico asalto al Tribunal Constitucional que el PSOE ha perpetrado vía enmienda a la reforma del Código Penal para derogar la sedición y reformar la malversación, y que se aprobará de forma definitiva el jueves 22 en el Senado, tal y como adelantó THE OBJECTIVETras la tensión extrema de los últimos días, avivada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, las aguas se han serenado y los nervios se han disipado. Durante la noche del miércoles, el Ejecutivo vio una amenaza real, que podía dar al traste con sus planes de forzar por la puerta de atrás una mayoría progresista en el TC. Sin embargo, esa amenaza parece haberse desvanecido. 

Fuentes gubernamentales consultadas por THE OBJECTIVE manifiestan su confianza en que el Tribunal de Garantías rechace el próximo lunes las medidas cautelares que supondrían paralizar la reforma del Código Penal y, en consecuencia, «una injerencia del poder ejecutivo en el legislativo» que, de forma «insólita» permite entrar en el fondo de una ley que no se ha aprobado aún. «Confiamos en que el TC admita el recurso, pero no paralice la reforma, porque no tiene competencias para actuar sobre una intención. El hecho se producirá el jueves en el Senado y, a partir de ahí, se pueden presentar recursos de inconstitucionalidad. Para eso está».

Las esperanzas de que el lunes se sucedan los acontecimientos según lo previsto no son, sin embargo, certezas. Por ese motivo, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, lanzó este viernes al PP un llamamiento para retirar su recurso de amparo. Porque hay un punto de inquietud, hasta de temor, que motiva una amenaza velada: «No se atreverán a hacerlo». Porque, si lo hacen, «habrá un conflicto institucional de primer orden entre el poder ejecutivo y el judicial, y se sentará un precedente muy peligroso que atenta contra la separación de poderes». La inquietud de Gobierno radica en la desconfianza del poder judicial, su convicción de que hay «fachas con toga»; un concepto que verbalizaban los ministros de Podemos en los inicios de la coalición para bochorno de sus colegas socialistas, y que ahora está en boca de ministros y dirigentes socialistas, tanto en privado como en público. 

«Quieren derrocar a un Gobierno okupa»

Se trata de un salto cualitativo fundamentado en otra convicción real -no una sobreactuación-, que pasa por atribuir a los jueces la voluntad de «derrocar a un Gobierno que consideran ilegítimo y okupa por el mero hecho de ser socialistas». El populismo ha impregnado los discursos del Ejecutivo y el PSOE, hasta el punto de que se admiten los discursos belicistas y guerracivilistas, como el del presidente de la comisión de Justicia, Felipe Sicilia, comparando el golpe de Estado de Tejero el 23-F con este «golpe de Estado de la derecha judicial y política. Fondo y forma habrían sido duramente reprobados en otros tiempos del PSOE, pero hoy son aplaudidos, también en privado. 

Los diputados más moderados admiten: «Yo no lo habría expresado así ni habría hablado de Tejero». Pero añaden: «Lo que está ocurriendo es gravísimo, un ataque a la democracia sin precedentes». La prueba de que no fue un calentón, motivado por el beligerancia del debate, es el control que ejercen Moncloa y Ferraz sobre los oradores del partido, en el diseño de la estrategia y el envío de argumentarios. Fuentes consultadas por THE OBJECTIVE aseguran que, el pasado martes, la dirección del grupo socialista comunicó en la reunión del grupo que sería Sicilia quien intervendría en el debate de la reforma del Código Penal 48 horas después. El resto de los grupos elevaron el perfil de los comparecientes, eligiendo a sus portavoces parlamentarios. Por ese motivo, la irrupción de Sicilia en la tribuna de oradores motivó el griterío en la bancada popular para calentar el debate: «Patxi Patxi», pedían para tentar al portavoz socialista.

Esta fue una intervención calculada, al igual que las intervenciones posteriores. Tras un debate bronco y grueso, Sicilia canceló una entrevista pactada esa misma noche y rechazó otras ofertas de medios de comunicación al día siguiente, porque el elegido por Gobierno y PSOE para colocar el mensaje era Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Fuentes socialistas aseguran a este periódico que «ya estaba enfermo por la mañana y fue a peor». Asimismo, niegan desautorización alguna sobre su discurso. No hay impostura en los argumentos, ni fisuras en el grupo parlamentario.

El discurso de Sicilia, planeado desde el martes

Y el mejor botón de muestra es la similitud entre el discurso de Sicilia y el del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el jueves por la noche desde Bruselas: «Han intentado amordazar al parlamento. Estamos ante un intento de atropellar nuestra democracia desde la derecha y la ultraderecha (…) ya sea desde los magistrados conservadores o de la derecha política y mediática que han intentado una operación incalificable». El presidente dijo que deseaba mandar un mensaje de tranquilidad, de confianza en el prevalecimiento de la Constitución y la democracia frente a cualquier «atropello». Pero el tono de su discurso sugería lo contrario. 

En el salto inevitable de la esfera privada a la pública, la verbalización de argumentos antaño en boca de Podemos se traspasaron a los socialistas. Al principio, entre bambalinas y ahora con un argumentario que asume el ala socialista del Ejecutivo, desde Felipe Sicilia hasta el Presidente Sánchez. En el PSOE restan importancia a la dureza de estas afirmaciones porque estamos en una «fase de inflamación del discurso político» que «no es recomendable para nadie, ni para nosotros ni para el PP. No podemos estar todo el día hablando de golpistas, pero la oposición no puede comparar este gobierno con el de Perú o Venezuela. Tenemos que desinflamar», explican los diputados más veteranos, ajenos a las estrategias de la dirección de grupo. 

Otra cosa es que esta sea la intención del Palacio de la Moncloa, donde auguran: «Si el lunes el TC no aprueba cautelares, el PP habrá patinado». Y los estrategas monclovitas ya se frotan las manos diseñando una ofensiva contra «el golpista Feijóo» y su intento de «secuestrar el Parlamento. Vamos a exprimirlo hasta mayo», admiten. Esta es una oportunidad en un momento de necesidad para un PSOE que precisa un revulsivo electoral. Se ha pasado de la «alerta antifascista» acuñada por Iván Redondo a la alerta «antigolpista» con la que los socialistas pretenden tensionar el debate publico para simular una nueva y supuesta amenaza antidemocrática que les sirva para revalidar mandato. Es una vieja estrategia que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias utilizaron en noviembre de 2019, en la campaña de las generales, azuzando el fantasma del miedo a Vox y la llegada de la ultraderecha. Lo malo es que la estrategia pinchó. Ambos se dejaron más de 700.000 votos, respectivamente, desde los comicios de abril hasta los de noviembre.

El nuevo plan golpista que obligaría a invocar el Artículo Octavo de la Constitución Española

El separatismo quiere romper España con el 27,49% de los votantes catalanes

Elentir

Los separatistas se sienten tan envalentonados con las cesiones de Pedro Sánchez que ya plantean que una minoría sea capaz de romper la unidad de España.

El separatismo quiere romper España con el 27,49% de los votantes catalanes

Según ha publicado la agencia Europa Presslos separatistas de ERC quieren un referéndum en el que con una participación del 50% y el sí del 55% se declare la independencia de Cataluña. De hecho, es el plan que tienen de cara a los próximos 4 años, después de haber conseguido que Sánchez indultase a los autores del golpe separatista de 2017, y después promoviese la eliminación del delito de sedición y una rebaja sustancial de penas para los autores del delito de malversación. Que socialistas y comunistas hayan aceptado crear un Código Penal a la carta para el separatismo ha transmitido a éste la idea de que Sánchez y sus socios están dispuestos a hacer lo que sea por seguir en el poder.

Aprovechándose de esa falta de escrúpulos de la izquierda, ERC quiere un referéndum pactado con el gobierno para romper España pero que sólo voten los catalanes, mientras el resto de los españoles nos quedamos de espectadores viendo como despedazan nuestro país. Pero la burla planteada por los separatistas no sólo se dirige contra el resto de los españoles, sino también contra los españoles de Cataluña. Las cifras señaladas por ERC implican que el «sí» a la independencia un 27,49% de los votantes catalanes bastase para romper la unidad de España. En las elecciones catalanas de 2021, con un 51,29% de participación, los partidos separatistas sumaron el 48,68% de los votos emitidos. Tal vez esperan conseguir una cifra raspada con la que puedan romper cientos de años de convivencia e historia común entre españoles.

Un golpe a la Constitución con el gobierno como posible cómplice

Por supuesto, lo que ERC plantea claramente es un nuevo golpe separatista, por eso tenía tanto interés en que el gobierno de Pedro Sánchez derogase el delito de sedición y rebajase el delito de malversación: para volver a hacerlo y salir impunes. Si el gobierno de Sánchez aceptase un referéndum así, entonces se convertiría en cómplice del golpe separatista. Ningún gobierno español tiene autoridad ni derecho para convocar un referéndum de independencia. El Artículo 2 de la Constitución es muy claro: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles«. Si el gobierno aceptase trocear España, el gobierno estaría dando un golpe de Estado contra la legalidad constitucional.

Lo que dice el Artículo Octavo de la Constitución Española

Ante una situación así, además de apelar al Artículo 2, deberíamos recordar también el Artículo 8 de la Constitución: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional«. Si el gobierno decide demoler España, el Rey, las Cortes y el Tribunal Constitucional estarían legitimados a reclamar la intervención de las Fuerzas Armadas para poner fin a ese golpe de Estado.

Hay que recordar que la Constitución Española fue aprobada por el 91,81% de los españoles, con una participación del 67,11%. En Cataluña la participación fue del 67,9% y el «sí» sumó el 90,5% de los votos. Así pues, lo que plantea el separatismo no sólo es un nuevo golpe a la Constitución, sino también un secuestro del pueblo catalán. Y para resolver secuestros están las Fuerzas de Seguridad del Estado y, de ser necesario, también las Fuerzas Armadas. No cabe imaginar una misión más noble para nuestros Ejércitos que defender la unidad de España, la democracia y el Estado de Derecho frente a unos golpistas que quieren destruirlos. Es lo que ocurrió en Perú, donde la Policía y el Ejército defendieron la democracia frente al golpe de Estado de Pedro Castillo.

Llegan los funcionarios ‘NINI’: ni esfuerzo, ni conocimiento

Pero ¿quién no va a querer ser, por ejemplo, Inspector de Hacienda del Estado, Inspector de Trabajo, Abogado del Estado, o Interventor, con un simple test y una entrevista, ¿seguido de un curso de formación en el que ya cobras un sueldo? La respuesta es obvia.

José María Peláez Martos   Inspector de Hacienda del Estado

Miremos dos años atrás, cuando el Ministerio de Función Pública (ahora integrado en Hacienda y Función Pública) lanzó la idea de que para aprobar cualquier oposición bastaba con hacer un examen tipo test y pasar una entrevista, eliminando los ejercicios orales, y reduciendo los temarios al mínimo, o lo que es lo mismo, despreciando el esfuerzo y el conocimiento necesario en la actualidad para acceder a cualquier puesto de funcionario.

Dentro de esta filosofía «NINI», ya se ha ideado una prueba piloto en el sistema de promoción interna para un Cuerpo, el llamado Escala Técnica de Gestión de Organismos Autónomos, para el que se reducirán los temas a estudiar: de 83 temas se quedarán en 16, y se pasará de los cuatro exámenes actuales a solo uno, de tipo test, pero en el que las respuestas negativas no penalizan.

Miremos ahora a la Generalitat Valenciana en la que se hará también una prueba piloto similar para todos los cuerpos nivel A1 (el nivel más alto de la Administración) que va a consistir en un ejercicio tipo test, y en un curso teórico-práctico de cuatro meses que – dicen – tiene como objetivo facilitar el desarrollo de habilidades comunicativas de relación en el equipo de trabajo y de sociabilización. En esa prueba piloto las bases de la convocatoria determinarán qué capacidades se van a evaluar, como análisis y resolución de problemas, determinación de prioridades y organización, liderazgo, trabajo en equipo…, utilizando para ello pruebas como dinámica de grupos, o entrevistas.

Pues bien, este nuevo sistema de oposiciones ideado es una tremenda aberración, aunque lo estén intentado vender con mensajes grandilocuentes, a los que pocos se pueden resistir: «necesidad de captar talento», «simplificar los trámites», «democratizar la función pública», «valorar las aptitudes de los candidatos» …

Pero ¿quién no va a querer ser, por ejemplo, Inspector de Hacienda del Estado, Inspector de Trabajo, Abogado del Estado, o Interventor, con un simple test y una entrevista, ¿seguido de un curso de formación en el que ya cobras un sueldo? La respuesta es obvia.

Solo se me ocurre pensar que quienes pretenden implantar este sistema pertenezcan a esa generación de jóvenes NINI, que se han dedicado a la política, sin trabajar nunca, salvo los puestos que han ido escalando en el partido político, y sin estudiar demasiado. Recordemos los escándalos descubiertos en los últimos años, relativos a inflar los currículums con estudios inacabados, carreras universitarias terminadas en tiempos récord – eso sí que es talento – o títulos master regalados. Ahora bien, tampoco es cuestión de generalizar, puesto que hay políticos que han llegado a los puestos más altos, presidente del gobierno, vicepresidente o ministro, que pertenecían a Cuerpos Superiores de la Administración: Inspectores de Hacienda, Registradores de la Propiedad o Abogados del Estado.

Todos sabemos que, en el caso de nuestra querida España, este nuevo sistema en el que se sustituyen criterios objetivos – como los que existen en las actuales oposiciones –por otros subjetivos, nos llevaría inexorablemente a que los futuros funcionarios serán aquellos que tengan algún padrino, incluidos, por supuesto, los políticos. Y ya puestos, ¿por qué no podrían ocupar esos puestos los NINI que intentan escalar puestos en el partido político y no lo consiguen? Éste sería un buen premio.

Los promotores de este sistema no deben de olvidar que todos tenemos que cumplir las normas, y ellos los primeros, y la norma principal, nuestra Constitución, establece en su artículo 103 que la ley regulará el acceso a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad. Es decir, los puestos de funcionarios no se pueden regalar.

Como primera medida de esta filosofía «NINI», se ha firmado un acuerdo entre Función Pública y tres sindicatos para implantar este nuevo sistema en la promoción interna- para pasar de un cuerpo a otro superior- confundiendo la carrera administrativa de los funcionarios, que está sin desarrollar, con el acceso a otro cuerpo superior, que, como se ha dicho, tiene que cumplir los requisitos constitucionales de mérito y capacidad. Las dos partes firmantes no han tenido en cuenta la opinión de los más afectados, los cuerpos de nivel A1, porque saben que estarían en contra de esos regalos, y que han propuesto muchas alternativas para solucionar los problemas actuales que tiene la función pública.

Si las medidas que hemos propuesto no les interesan, podría ser porque su objetivo es conseguir miles y miles de estómagos agradecidos, muy importantes en el próximo año electoral, tanto de elecciones políticas como sindicales. De paso, los políticos sustituyen a los funcionarios actuales, altamente cualificados e independientes-pero que en los próximos años se jubilarán casi la mitad-, por estos nuevos funcionarios «NINI», que estarían dispuestos a agradar a los políticos que les han regalado el puesto de funcionario o el acceso a un cuerpo superior.

Recordemos a los políticos que su función es gestionar lo público, pero no son los dueños de la Administración ni de la cosa pública. La existencia de una función pública cualificada e independiente es una condición imprescindible para el correcto funcionamiento del Estado y, en muchos momentos, el elemento corrector de la acción política.

Estos cambios ideados en las oposiciones para entrar como funcionario, o para ascender en la Administración a cuerpos superiores desde niveles inferiores, son un gravísimo atentado contra el esfuerzo, la excelencia y la preparación acreditada. Además, van en contra de los principios constitucionales de mérito y capacidad, y supondrán la muerte de una Función pública profesional, preparada e independiente. No sólo los directivos de la Administración, sino todos los funcionarios y la sociedad deberían oponerse a ello, porque recuerden: un funcionario con menos conocimientos es más vulnerable y manipulable.

El declive de la razón en Occidente

… los yonquis del poder intentan disuadir al hombre para que no piense por sí mismo, pues no quieren individuos pensantes sino clones obedientes, al igual que no desean hombres libres e independientes sino hombres-masa, dependientes y controlables.

Por Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Hace muchos años preguntaron al Premio Nobel Albert Schweitzer en una entrevista: “Doctor, ¿qué le ocurre al hombre de hoy?” Tras meditar unos segundos, Schweitzer respondió: “El hombre de hoy simplemente no piensa”. Si ésta era la respuesta hace décadas, me pregunto cómo sería hoy cuando el móvil ha reducido nuestra capacidad de atención al nivel de un simio.

Porque saber en tiempo real todo lo que acontece o repetir como un papagayo lo que oímos de otros no es pensar. Como escribe el gran filósofo colombiano Nicolás Gómez Dávila, “en un siglo donde los medios de publicidad divulgan infinitas tonterías, el hombre culto no se define por lo que sabe sino por lo que ignora[2]”.

Pensar es formar y combinar ideas en la mente tras atenta reflexión, y eso exige detenimiento, tiempo y esfuerzo. Cotorrear, sin embargo, no exige nada de eso, motivo por el que es una actividad más popular. Pero pensar tiene otro atributo adicional: es el escudo que protege nuestra libertad.

Por este motivo, los yonquis del poder intentan disuadir al hombre para que no piense por sí mismo, pues no quieren individuos pensantes sino clones obedientes, al igual que no desean hombres libres e independientes sino hombres-masa, dependientes y controlables.

Para lograrlo, lo primero que hacen es enardecer sus pasiones, puesto que éstas entorpecen a la razón, e inclinarles hacia el vicio, que siempre esclaviza (del mismo modo que la virtud libera). En efecto, raro es que un político proponga a los votantes sacrificio, generosidad, esfuerzo, responsabilidad, cumplir con la palabra dada, veracidad o respeto a quien opina diferente.

Más bien les enseñará a temer (y, por tanto, a detestar) al adversario político, fomentará la envidia y la codicia de los bienes ajenos (bajo la coartada de la “solidaridad”) y prometerá fantasías como vivir sin trabajar (o sea, del trabajo de otros) evitando asumir ninguna responsabilidad, que asumirá el Estado Leviatán, carcelero benevolente. En palabras de Gómez Dávila, “aun sin querer la tiranía, el pueblo quiere fines que la implican”.

Por lo tanto, el sistema de incentivos perverso de las elecciones en las democracias “del Bienestar” conlleva el paulatino debilitamiento moral del individuo y, como moral y libertad son conceptos indisolublemente ligados, la pérdida de moral conduce a la servidumbre.

El poder del miedo

Los yonquis del poder conocen bien un atajo para lograr que el hombre deje de pensar, se deje dominar por las pasiones y acepte la servidumbre. Se trata del miedo.

El miedo puede ser una táctica de control para dirigir nuestras pasiones (generalmente la ira) hacia terceros: se crea un miedo, real o ficticio; se señala un culpable, real o inventado; y “los salvadores” se postulan para protegernos y devolvernos nuestra seguridad a cambio de entregarles nuestra libertad. Miedo y libertad, por tanto, acaban siendo incompatibles.

Pero el miedo también puede ser utilizado para doblegar voluntades de forma más directa. No olviden que el poder trata siempre de someter la voluntad de los demás utilizando su capacidad de modificar su situación mediante la administración de premios y castigos.

Un modo eficaz de intimidar es mediante la presión de grupo. ¿Cómo funciona? Por un lado, confunde la opinión de la mayoría con la verdad, confusión facilitada por la ficción democrática. Es fácil que el hombre, animal gregario y social, crea que si toda la manada se dirige hacia un lugar, allí debe haber comida y agua (aunque sea un despeñadero). No es estrictamente necesario que la mayoría real piense de un modo; basta con que el individuo así lo crea, y esto lo logran los yonquis del poder a través del martilleo mediático.

Asimismo, esa misma naturaleza social hace que el ser humano considere peligroso ir contracorriente y arriesgarse a ser estigmatizado y condenado al ostracismo, pues la soledad le asusta y frecuentemente construye su opinión sobre sí mismo en función del aplauso ajeno.

No olviden que enfrentarse a la masa requiere mucho valor. Como nos recuerda Hannah Arendt en Los Orígenes del Totalitarismo, “han existido hombres capaces de resistir a los más poderosos monarcas y de negarse a someterse ante ellos, pero ha habido pocos que resistieran a la multitud, que permanecieran solos ante las masas manipuladas atreviéndose a decir no cuando se le exigía un sí”.

El último instrumento de manipulación que quiero comentar es el abuso del principio de autoridad. Antaño la autoridad podía ser política, militar o religiosa, pero dado el descrédito de la política, la preterición de lo militar y el declive en las creencias religiosas, los yonquis del poder han decidido convertir a la Ciencia (con mayúscula) en el nuevo dios y a los científicos en los nuevos sumos sacerdotes, siervos útiles del poder. Lo dice “la Ciencia”, así que no discutan: obedezcan.

 Naturalmente, todo esto está inventado desde hace milenios y los estudiantes de siglos anteriores, más inteligentes que los de hoy (pues carecían de móviles), lo estudiaban en cualquier curso de lógica antes de cumplir los 16: es la falacia ad verecundiam, que defiende algo únicamente porque alguien considerado una autoridad lo ha afirmado, la falacia ad hominem, que en lugar de argumentar desacredita a la persona que defiende la postura contraria, y la falacia ad populum, que defiende que algo es verdad sólo porque así lo opina una mayoría o la “opinión pública”.

Finalmente, cuando la intimidación blanda falla, el poder aumentará la presión a través del silenciamiento del disidente mediante la censura o la persecución judicial, y llegados al extremo, utilizará su privilegio de la violencia física, por ejemplo, arrestando al individuo en cuestión, legal o ilegalmente.

Hemos recorrido así el camino por el que los yonquis del poder manipulan, engañan e intimidan al hombre para que no piense y le controlan a través del miedo.

Resulta irónico que esta destrucción de la razón se haya dado precisamente en nombre de la diosa Razón en sociedades que, habiendo abandonado la idea de Dios y el sentido de la trascendencia, se sentían por fin liberadas para alcanzar la iluminación a través de un cientificismo que prometía ser la cúspide de la civilización: el hombre, por fin, se había declarado dios, definidor del bien y del mal y dueño de la vida y la muerte.

“Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra; elegisteis el deshonor, y tendréis la guerra”, espetó un premonitorio Churchill tras el infame acuerdo de Chamberlain con Hitler. Utilizando una paráfrasis, podría decirse de las sociedades occidentales: “Os dieron a elegir falazmente entre fe y razón. Elegisteis perder la fe, y acabareis perdiendo la razón”. Como católico no puedo dejar de admirar la clarividencia de Juan Pablo II cuando defendía en Fides et Ratio que “fe y razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”.

El declive de la razón se ha acelerado en la última década, como muestran la ideología de género o el ecologismo radical que adora a la Madre Tierra como en épocas primitivas, pero voy a centrarme en dos cuestiones: el relato oficial sobre el covid y su paralelismo con la religión climática, cuyo principal punto en común es el control a través del miedo. En ambos casos se nos ordena que no utilicemos la razón y confiemos ciegamente en la autoridad (“científica”, naturalmente). Desobedezcamos.

Terror y mentiras covid

El SAR-CoV-2 apareció a finales del 2019 en una ciudad china en la que un laboratorio (parcialmente financiado por instituciones norteamericanas) estaba investigando o más bien modificando genéticamente ese patógeno en concreto.

Imaginen que se produce un vertido de cacao en un pueblo donde hay una fábrica de chocolate. Como comprenderán ustedes, la probabilidad de que, de todos los lugares de la Tierra, de decenas de miles de ciudades de 195 países de cinco continentes, la epidemia del coronavirus surgiera precisamente en una ciudad donde existía un laboratorio que trabajaba con ese coronavirus sin que el origen sea ese laboratorio es ínfima. Podía haber surgido en cualquier lugar, pero lo hizo precisamente en Wuhan. Fíjense qué puntería.

Luego la razón sugiere claramente que el origen del coronavirus fue una filtración accidental de dicho laboratorio. Digo accidental porque obviamente si el gobierno chino hubiera querido desatar una epidemia no lo habrían hecho en China sino en EEUU.

A pesar de ello, los medios enseguida se hicieron eco de la versión oficial chino-norteamericana respecto al origen supuestamente zoonótico de un pangolín que aún sigue en busca y captura. La irracional e improbable explicación de un salto accidental de animal a humano prevaleció sobre la racional y probable explicación de una negligencia en un laboratorio utilizando la falacia ad verecundiam (algo es verdad porque una autoridad lo dice), y a los que osaban discutir la versión oficial se les tildó de paranoicos de teorías de la conspiración (falacia ad hominem, criticando a la persona y no el argumento).

Tras esta cortina de humo, vino el control a través del miedo: el contubernio político-mediático-farmacéutico puso en marcha una campaña de terror sin precedentes para que la población aceptara alucinantes restricciones a su libertad y se inyectara unas “vacunas” y terapias genéticas en gran medida experimentales.

Este pánico artificialmente creado permitió escenarios propios de dictaduras, como abusos policiales, toques de queda y confinamientos, mientras aparecía la figura del colaboracionista, típica de regímenes totalitarios, que denunciaba a sus vecinos.

La clave de la campaña de terror fue la ocultación de un dato esencial: desde mediados del 2020 se sabía que el covid sólo era una enfermedad peligrosa para una minoría de la población de riesgo, definida por edad y cuatro patologías concomitantes: obesidad, diabetes, hipertensión y cardiopatías. Para el resto el covid era una enfermedad estadísticamente leve, como pusieron de manifiesto numerosos estudios epidemiológicos realizados en muchos países[3], España incluida[4].

Medidas absurdas, despóticas y arbitrarias

Las medidas liberticidas e irracionales se sucedieron una tras otra. Los ilegales confinamientos fueron un completo desastre que arruinaron mental[5] y económicamente a decenas de miles de personas sin beneficio epidemiológico alguno, llegando a la barbarie de condenar a nuestros mayores a morir solos.

Tras negar la utilidad de las mascarillas nos las impusieron caprichosamente hasta en el campo y en la playa, algo tan ridículo que da vergüenza recordarlo. En interiores la obligatoriedad de las mascarillas también constituyó un rotundo fracaso (salvo para los comisionistas), pues no impidió que se sucedieran ola tras ola de contagios[6]. Lo que sí logró la maldita mascarilla fue crear una permanente sensación de peligro que convertía al otro en una potencial amenaza para la salud, contribuyendo a la hipocondría, a la discordia y al aislamiento.

El disparate llegó a obligar a familias que vivían juntas y viajaban en un mismo coche a sentarse separadas en un restaurante, ¿lo recuerdan?

Otro ejemplo de irracionalidad fue la negación de la inmunización natural de mano de quienes sin embargo glorificaban unas terapias genéticas experimentales incluso antes de ser desarrolladas, un acto de fe muy poco científico y una contradicción flagrante, pues casi siempre pasar una enfermedad infecciosa genera una respuesta inmunológica natural más potente y duradera que vacunarse contra ella[7].

Quizá la mayor irracionalidad fue la imposición del pasaporte covid[8]. Las vacunas y terapias genéticas covid nunca previnieron el contagio ni la transmisión de la enfermedad, pero el contubernio político-mediático-farmacéutico, con el único fin de promover torticeramente la vacunación y a sabiendas de la falsedad del argumento, hizo creer que los vacunados estaban protegidos y desató una caza de brujas contra los no vacunados, acusándoles falsamente de propiciar la continuación de la epidemia. Así se completaba la tríada necesaria: un miedo, un culpable, un salvador.

Aunque los vacunados continuaron contagiándose a mansalva y muriendo por covid[9], se siguió proponiendo nuevas dosis de unas inyecciones que no sólo no funcionaban[10], sino que causaban un nivel de efectos adversos sin precedentes[11].

Por último, a quienes denunciaban estas contradicciones basándose en datos se les tildaba de “negacionistas” (crítica ad hominem)y se censuraban sus escritos. Mientras, los colegios médicos amenazaban a los pocos facultativos valientes que osaban alzar su voz en defensa de la evidencia científica. “Limítense a obedecer”, era la consigna. Todo muy científico.

Terror y mentiras climáticas

El experimento totalitario del covid tiene muchos paralelismos con la manipulación climática. Es incluso probable que sus autores intelectuales sean los mismos (malos, pero poco creativos), pues no por casualidad el término denigratorio “negacionista”, elegido para etiquetar a quien no aceptaba comulgar con las ruedas de molino del covid, es el mismo término utilizado para criticar a quienes ponen en duda la teoría del calentamiento global antrópico.

Al igual que con el covid, el fanatismo climático ha construido un Himalaya de falsedades partiendo de algunas premisas reales, como el aumento de CO2 en la atmósfera y el ligero calentamiento global de 0,14°C por década desde 1979[12]. Los datos, sin embargo, desmontan sus eslóganes fetiche, de modo que la letanía catastrofista se ha convertido ya en una cansina reiteración de necedades.

¿Sabían que la población de osos polares está aumentando[13], el coral en la Gran Barrera australiana está en máximos de los últimos 35 años[14] y la superficie de bosques del planeta crece[15]?

El hielo del Ártico, sujeto a enormes variaciones estacionales e influido por fenómenos poco comprendidos como las corrientes oceánicas, está revirtiendo su anterior tendencia y lleva varios años creciendo: 2021 marcó el segundo año con más hielo desde 2003[16]. Además, como flota y ocupa ya un volumen, su derretimiento no supondría un aumento del nivel del mar. Echen hielo a un vaso de agua, esperen a que se derrita y compruébenlo.

Dado que la Antártida contiene 1.250 veces más hielo que el Ártico, el hielo que debería preocuparnos es el antártico, pero la Antártida se ha enfriado ligeramente desde 1979, lo que quizá explique que esté estable o ganando hielo[17]. De hecho, en 2021 vivió los seis meses más fríos jamás registrados[18].

La tranquilizadora realidad es que el nivel de los océanos ha aumentado unos 120 metros desde la última glaciación y en el último siglo ha aumentado entre 1 y 3mm anuales[19], un ritmo despreciable y normal en una época interglaciar.

Asimismo, los huracanes están disminuyendo en número e intensidad al menos desde 1990[20], la superficie total quemada por incendios forestales a nivel global ha descendido un 25% en las últimas dos décadas[21] y “sigue sin haber evidencia a nivel global respecto al signo de la tendencia, magnitud y frecuencia de las inundaciones y de las sequías desde mediados del s. XX” (IPCC, AR5, WG I, capítulo 2.6, p. 214-217).

Con estos datos en la mano, cuando las generaciones venideras estudien las histerias colectivas del s. XXI se preguntarán cómo las sedicentes “élites” occidentales decidieron empobrecer a su población en nombre de una excéntrica teoría sustituyendo fuentes de energía baratas, eficientes y fiables por otras que son caras, ineficientes e intermitentes (alias “renovables”), que sólo funcionan en determinadas latitudes, cuando luce el sol o cuando sopla el viento. Alucinante.

Covid y cambio climático: la anti-ciencia

El contubernio político-mediático primero nos dice de qué debemos asustarnos. Luego busca un culpable: los no vacunados, los “irresponsables” jóvenes o los combustibles fósiles. Seguidamente, nos intimida mediante la presión de grupo y figuras de autoridad (los famosos “expertos”).

Se niega el debate, se censura cualquier información que no coincida con la mentira oficial y quienes osan mostrarse escépticos son tachados de “negacionistas”. Evidentemente, esto no es ciencia sino la antítesis de la ciencia, un dogma de obligada creencia que no está permitido discutir ni puede ser sometido al escrutinio de los datos.

Como es bien sabido, el método científico (o la inferencia de teorías a partir de hechos observados) tiene una parte inductiva, en la que de un número limitado de observaciones se intentan extraer leyes, reglas o principios generales que permiten hacer predicciones, y una parte deductiva en la que se aplica la teoría general y se observa si los datos reales validan la hipótesis.

Tanto con el covid como con el cambio climático el proceso de deducción ha fallado, por lo que si el proceso fuera científico dichas hipótesis habrían sido desechadas.

En el caso del covid, las intervenciones no farmacéuticas (confinamientos, mascarillas, etc.) no han funcionado: Suecia, que no hizo nada, ha tenido un exceso de mortalidad muy inferior a la mayoría de países que sí tomaron dichas medidas, España incluida[22], y en EEUU, estados que no tomaron medida coercitiva alguna (como Dakota del Sur) han tenido similar o menor mortalidad que otros estados que sí las adoptaron[23].

Por otro lado, las “vacunas” y terapias genéticas no sólo han resultado ineficaces para acabar con la epidemia, sino que han causado efectos secundarios adversos sin precedentes (no hay más que ver el “inexplicable” exceso de mortalidad[24]).

En el caso del cambio climático, los modelos de circulación general en cuyas proyecciones se basan las predicciones catastrofistas llevan 30 años fracasando en sus previsiones de un apocalipsis que nunca llega. Si se tratara de ciencia, un historial predictivo tan lamentable hace tiempo habría desautorizado la hipótesis de origen.

En realidad, el hombre aún ignora en gran medida el porqué de las variaciones climáticas, de modo que “los modelos matemáticos simplifican una realidad tremendamente compleja, caótica, en aras a realizar proyecciones – a treinta, cincuenta, setenta años – que carecen de robustez[25]”.

Una realidad orwelliana

En su novela 1984, George Orwell describe una distopía totalitaria en la que un Estado todopoderoso y opresivo tiraniza a la población mediante una vigilancia masiva y una represión implacable.

Parte importante del sistema es el control del pensamiento mediante la perversión del lenguaje, de modo que el significado real de las palabras sea el opuesto al que le corresponde. Así, el Ministerio del Amor se ocupa de administrar los castigos y la tortura , el Ministerio de la Paz se encarga de lograr un estado de guerra perpetua (¿epidemia perpetua?), el Ministerio de la Abundancia está encargado de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento (¿de la electricidad?) y el Ministerio de la Verdad se dedica a engañar constantemente (¿a través de los medios?).

¿Estamos viviendo el comienzo de esta pesadilla distópica? A la superstición la llaman ciencia; a la censura, libertad; a la envidia y la codicia de los bienes ajenos, solidaridad; a la histeria, sensatez; a un totalitarismo creciente, democracia; a los que ofrecen datos, “negacionistas”, y a los que los niegan, “científicos”; a los que aplican razonamientos lógicos, “paranoicos de la conspiración”, pero los que repiten la consigna como papagayos, ciudadanos ejemplares.

Tanto la Cultura del Miedo como el declive de la razón, que difumina los contornos que separan la verdad de la mentira, son incompatibles con la libertad. Como nos advierte Hannah Arendt, filósofa judía alemana superviviente del nazismo, “el objeto ideal de la dominación totalitaria no eran el nazi o el comunista convencidos, sino las personas para quienes ya no existía la distinción entre el hecho y la ficción, entre lo verdadero y lo falso”.

Querido lector: yo quiero interpelarle directamente. Cuando llegue el nuevo totalitarismo encontrará dos grupos de personas. El primero, mayoritario, estará compuesto por personas aborregadas, supersticiosas, esclavizadas por el miedo y las adicciones y corrompidas por las promesas de los demagogos. Éstas recibirán a los nuevos tiranos entre vítores, pues los considerarán sus salvadores.

El segundo grupo, minoritario, estará formado por los centinelas de la verdad y de la libertad, personas sobrias, libres, valientes y pensantes que le plantarán cara. Constituirán la última línea de defensa, y yo le pregunto: ¿a qué grupo se unirá usted?


[1] Conferencia pronunciada en la II Escuela de Liderazgo y Vida Pública del CEU-CEFAS
[2] N. Gómez Dávila, Escolios a un Texto Implícito, Ed. Atalanta.
[3] An empirical estimate of the infection fatality rate of COVID-19 from the first Italian outbreak (medrxiv.org) y Bulletin of the World Health Organization (nih.gov)
[4] ITCoronavirus.pdf (sanidad.gob.es)
[5] Mental Health and COVID-19: Early evidence of the pandemic’s impact: Scientific brief, 2 March 2022 (who.int)
[6] ¿Las medidas físicas, como el lavado de manos o el uso de mascarillas, detienen o frenan la propagación de los virus respiratorios? | Cochrane y Landmark Danish study finds no significant effect for facemask wearers | The Spectator
[7] Frontiers | Will SARS-CoV-2 Infection Elicit Long-Lasting Protective or Sterilising Immunity? Implications for Vaccine Strategies (2020) (frontiersin.org)
[8] Tribunal Supremo y pasaporte covid – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[9] Actualizacion_585_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
[10] La ley del silencio (II) – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[11] La ley del silencio (II) – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[12] Latest Global Temps « Roy Spencer, PhD (drroyspencer.com)
[13] The State of the Polar Bear Report 2021 (thegwpf.org)
[14] AIMS_LTMP_Report_on GBR_coral_status_2021_2022_040822F3.pdf
[15] Global land change from 1982 to 2016 | Nature
[16] Arctic Sea Ice Extent Second Highest in 18 Years at the end of 2021, Now Close to 13 million square kilometers, while the Hudson Bay Finally Froze in the Last 2 weeks (severe-weather.eu)
[17] NASA Study: Mass Gains of Antarctic Ice Sheet Greater than Losses | NASA
[18] Antarctica’s last 6 months were the coldest on record – CNN
[19] Climate Change: Global Sea Level | NOAA Climate.gov
[20] Trends in Global Tropical Cyclone Activity: 1990–2021 – Klotzbach – 2022 – Geophysical Research Letters – Wiley Online Library
[21] A human-driven decline in global burned area | Science
[22] Excess mortality during the Coronavirus pandemic (COVID-19) – Our World in Data
[23] • U.S. COVID death rate by state 2022 | Statista
[24] MoMo (isciii.es)
[25] La difícil modelización sin una teoría más sólida del clima, J. J. Calaza, CLAVES núm. 268, ene 2020.

Google crea una Inquisición Internacional para censurar la información

El objetivo de Google no es ayudar a encontrar información, sino a controlarla y crear un nuevo “Index”, una lista negra de fuentes independientes y alternativas

Con 12 millones de dólares Google financiará una red mundial de inquisidores a través del Instituto Poynter Media. Los nuevos Torquemada están encuadrados en 135 chiringuuitos que operan en 65 países y en más de 80 idiomas.

Es un mordisco de los 13,5 millones de dólares concedido por los grandes monopolios tecnológicos a la IFCN (International Fact-Checking Network), una división del Instituto Poynter que, sin embargo, asegura que no tiene ánimo de lucro.

En España forman parte de la IFCN los censores de Newtral y Maldita.

El dinero se utilizará para ampliar las actuales operaciones de la IFCN, así como para estrechar el control del flujo informativo sobre lo que consideran como “desinformación”, que es todo aquello que desmiente las versiones oficiales de los gobiernos y las grandes empresas.

La IFCN fue creada en 2015 por el Instituto Poynter para reunir los inquisidores de todo el mundo en una red unificada. En la actualidad colabora con más de 100 tinglados de todo el mundo que adiestran a los nuevos Torquemada y demás aficionados a quemar libros.

A pesar de que no tiene ánimo de lucro, los ingresos de Poynter han aumentado un 150 por cien desde 2017. Este año sus ingresos superaron los 15 millones de dólares. Entre sus principales financiadores se encuentran Facebook, TikTok y Google.

La privatización de la censura

El objetivo de Google no es ayudar a encontrar información, sino a controlarla y crear un nuevo “Index”, una lista negra de fuentes independientes y alternativas, como mpr21.info, enterrándolas entre los resultados de su buscador.

La distinción entre lo que constituye “información” y lo que constituye “desinformación” es arbitraria y depende de si se alinea con la versión oficial que suministran quienes detentan el gobierno, la industria, la universidad, las instituciones o los colegios profesionales.

En Estados Unidos, en un reciente pleito, Facebook ha reconocido que la llamada “verificación de hechos” que encubre la censura, son opiniones y, como tales, están protegidas por la libertad de expresión. No son declaraciones objetivas, por lo que unas opiniones, las dominantes, sirven para censurar otras, las independientes.

La transferencia de la censura de los organismos públicos a los privados es característico de los nuevos tiempos. Permite que el Estado, los fiscales, los jueces, los policía y demás aparatos de represión queden al margen y se mantenga la imagen de la defensa de los derechos fundamentales. Son las empresas tecnológicas las censuran, no el Estado, que no puede inmiscuirse en una cuestión que parece “comercial” más que política.

Sin embargo, en Twitter se ha demostrado que no es así, que las nuevas empresas tecnológicas actúan por encargo o en connivencia con los gobiernos y que la Unión Europea ha exigido a Twitter que imponga un censura más estricta a las opiniones.

Así se refuerzan los aparatos represivos del Estado, mientras que su responsabilidad pública desaparece. El cierre gubernamental de un periódico se puede recurrir ante el juez; el cierre de una cuenta de Facebook no.

Las redes sociales aumentan la capacidad del Estado para vigilar, controlar, censurar y despersonalizar a los “bichos raros” que suministran informaciones fuera de los circuitos oficiales de las grandes cadenas.

El siguiente paso ya está en marcha. Se trata de controlar la información por medio de inteligencia artificial, que es más barato que tener a un Torquemada visitando las páginas de los “bichos raros” a tiempo completo.

mpr21

España en Qatar 2022: El fracaso del Socialismo.

Luis Enrique optó por el socialismo futbolístico, y fracasó. La luchoneta es el tiki taka, pero con menos talento que en el pasado. Nuestro estilo de juego es la plasmación en el campo de la planificación económica. La filosofía es el imperio del grupo sobre el individuo; absoluto, despiadado, y sin concesiones.

Por José Carlos Rodríguez

La selección española ha fracasado miserablemente en el último mundial de fútbol. Los españoles, y más los aficionados al fútbol, pasamos del entusiasmo a la fatalidad en menos de lo que dura un partido de fútbol. Tenemos un espíritu ciclotímico acelerado. Tras la victoria frente a la amabilísima Costa Rica por un resultado de tie break, los aficionados hinchieron el pecho recordando las glorias pasadas, escasas pero brillantes, y se deleitaron con el enfrentamiento contra el último rival. ¡Si hasta Los Simpson, Isaías y Jeremías del siglo XXI, habían previsto que la final del campeonato de 2022 sería contra Brasil!

Ahora sólo queda la desolación. Caminamos por nuestras ilusiones pasadas como entre fantasmas del pasado, que vienen a atormentarnos. Estamos en un bosque oscuro, en noche de luna nueva, sin estrella que nos guíe; no nos vale ni la que llevan en el pecho los jugadores de la selección nacional. Con el frío en los pies, la desolación en el corazón, y el pasado en la mirada, caminamos sin rumbo.

El individuo tiene un conocimiento de tiempo y lugar que el planificador no puede adelantar. Cómo será el futuro depende de información que todavía no se ha creado. Por eso es imposible predecirlo. Por eso fracasan el socialismo y sus tiki taka

Un país es un entramado de afectos, y es la convivencia con un conjunto de instituciones comunes. También es una comunidad histórica, y la conciencia de lo que fue condiciona lo que creemos que somos y podemos ser. Es normal que a un país con un pasado tan glorioso, derrumbado por los siglos y aherrojado por la leyenda negra, le cueste gestionar las expectativas.

Sobre la selección nacional volcamos una parte de nuestra identidad común. Nosotros estamos con los jugadores, porque ellos son lo mejor de nosotros. Es lo que podemos dar al mundo en un escaparate mundial y con normas más o menos iguales para todos. Aquí repetimos el hábito mental de mirar a un glorioso pasado con el ánimo de repetirlo. Sólo que, claro, ese pasado lo hemos visto con nuestros propios ojos.

Y así se plantaron 23 jugadores, comandados por Luis Enrique, para medirnos con el selecto club de los mejores equipos del mundo. Francia cuenta con un talento sobresaliente, y parece que inagotable. Las nuevas generaciones son mejores que las anteriores. Brasil desde el optimismo y Argentina desde la tragedia han escogido lo mejor de millones de chicos que buscan salir de su situación jugando con la pelota. Inglaterra decepcionará, como hace últimamente, pero con talento. “Alemania es Alemania”, nos recordaba el expresidente Mariano Rajoy en una de sus crónicas de COU. ¿Qué podemos ofrecer ante todas ellas?

Luis Enrique optó por el socialismo futbolístico, y fracasó. La luchoneta es el tiki taka, pero con menos talento que en el pasado. Nuestro estilo de juego es la plasmación en el campo de la planificación económica. La filosofía es el imperio del grupo sobre el individuo; absoluto, despiadado, y sin concesiones. Si el socialismo es la posesión pública de los medios de producción, el tiki taka es la posesión grupal del balón.

Es cierto que, a no ser que Unai Simón le dé un pase al contrario a dos metros de la portería, lo cual no es improbable, poseer el balón resta opciones al equipo contrario de meternos gol. Pero que el sistema no es infalible lo demuestran el gol de Alemania y los dos goles de Japón.

El sistema de juego es como la plasmación socialista de una tabla input-output de Wassily Leontief. No es casualidad que el economista fuera ruso; los primeros esfuerzos por hacer una representación esquemática del proceso de producción para facilitar la planificación son de los primeros años del socialismo en aquel país. En esa representación se explicita la relación de cada producto con el resto. En el fútbol, el pase de un jugador a otro no es estable. Pero lo que hemos visto de la selección nacional se aleja del fútbol y se acerca a una tabla input-output, con pases predecibles entre jugadores que ocupaban el lugar sobre el campo donde antes estuvo dibujado un punto sobre un mapa.

El socialismo real, el de Rusia, al menos, sacrificó el consumo a la producción. La propia producción era el objetivo. La construcción del socialismo se podía observar en la erección de enormes e ineficientes fábricas, en el trabajo de grandes extensiones de terreno explotadas a medias por trabajadores esclavizados. El presente se sacrificaba en aras de un futuro que siempre quedaba lejos. Aquí, el objetivo, que era el gol, quedó siempre postergado. Los jugadores se pasaban los unos a los otros, en una iteración sin límite, pero yerma.

En el fútbol hay orden. Pero en el fútbol también aparecen los individuos. El individuo tiene un conocimiento de tiempo y lugar que el planificador no puede adelantar. Cómo será el futuro depende de información que todavía no se ha creado. Por eso es imposible predecirlo. Por eso fracasan el socialismo y sus tiki taka, porque la planificación tiene las patas muy cortas. En cuanto comienza el juego, las circunstancias no serán las que haya podido prever el entrenador.

Es más, los propios jugadores son capaces de crear situaciones de peligro donde en principio no las había. En el último partido de nuestra selección, Nico Williams traicionó el esquema de juego moviéndose de un lado a otro, dislocándose el hombro a basa de pedir un balón que no le llegaba. ¿Cómo le iba a llegar, si lo que hacía no estaba planificado? Nunca habían desaparecido tanto los jugadores en la selección. Nunca habían sido subsumidos en el grupo de forma tan consistente y absurda. El socialismo es capaz de obtener fracasos espectaculares. No meter un gol en 120 minutos y con tres penaltis lanzados es un fracaso a la altura de cualquier otro.

En el ámbito militar, esta tensión entre el orden y la respuesta a circunstancias no previstas se ha resuelto con el concepto de doctrina. Las doctrinas son principios generales que le sirven a los militares de distinto rango a dar una respuesta con mayores posibilidades de éxito, a la luz de la nueva situación.

La nueva situación para Luis Enrique Martínez es el paro obrero. Esperemos que con Luis de la Fuente llegue la perestroika.

Foto: Adrian Swancar.

Ayer Perú y ahora España: golpe del gobierno izquierdista contra la independencia judicial

Sánchez beneficia a golpistas y corruptos y amenaza con la prisión a los jueces

Elentir

Esta semana estamos asistiendo a una exhibición de pisoteo de la democracia por parte de la izquierda. Tras el golpe de Estado en Perú, ahora le toca a España.

Un atraco a la democracia, violando la separación de poderes

Anoche, aprovechando que en España era día festivo, un medio de ultraizquierda afín al gobierno, Eldiario.es, publicó una noticia anunciando un auténtico asalto al Poder Judicial, con el fin de suprimir la mayoría de tres quintos en el Consejo General del Poder Judicial para elegir a los magistrados del Tribunal Constitucional, reformando una norma vigente desde 1985. Se trata de una forma descarada de violar la independencia judicial para someter a ese Tribunal al control del gobierno, cambiando la mayoría cualificada que era necesaria para su renovación, simplemente porque el gobierno no tiene esa mayoría. Es un atraco a la democracia, que se basa en la separación de poderes.

Impunidad para golpistas y corruptos y amenazas de prisión contra los jueces

Además, los socialistas del PSOE y los comunistas de Podemos quieren cambiar otra ley de 1979 para amenazar con consecuencias penales al Poder Judicial si no renuevan el Tribual Constitucional en el plazo exigido por el gobierno. El colmo de la indecencia es que esos cambios se van a tramitar como enmiendas a una reforma del Código Penal que simultáneamente elimina el delito de sedición a petición de los socios separatistas del gobierno, a fin de dejar impunes a los autores del golpe separatista de 2017 en Cataluña, y además rebaja el delito de malversación a fin de dejar impunes también los delitos de corrupción cometidos en ese golpe, abriendo la puerta, además, a que otros políticos corruptos condenados por delitos de malversación se beneficien de esa reforma.

En resumidas cuentas: Pedro Sánchez favorece a golpistas y corruptos, porque depende de su apoyo para seguir un año más en el poder, y a la vez amenaza con la prisión a los jueces por no someterse a los caprichos del gobierno. Y todo eso ante el silencio cómplice de Bruselas, debido a que los socialistas tienen una amplia presencia en la actual Comisión Europea.

Este gobierno es una amenaza para el Estado de Derecho en España

Estamos ante un hecho de una enorme gravedad, con el que el gobierno de socialistas y comunistas encabezado por Sánchez amenaza con liquidar el Estado de Derecho en España, cambiando las leyes a su voluntad y con el exclusivo fin de servir a sus intereses personales, y adaptándolas a la carta a los delitos cometidos por los aliados del gobierno. Es el mayor escándalo de corrupción que se ha visto en España: un descarado tráfico de favores entre el gobierno y unos delincuentes, hecho públicamente y, además, procediendo a liquidar la independencia del Poder Judicial para que los jueces no entorpezcan ese pisoteo del Estado de Derecho. ¿Qué será lo siguiente? ¿Disolver el Congreso como hizo Pedro Castillo en Perú?

El precedente de la suspensión ilegal del Congreso en 2020

Lamentablemente, ya hay precedentes recientes sobre eso en España. En octubre de 2021, el Tribunal Constitucional que Sánchez quiere someter a su control sentenció que el gobierno suspendió ilegalmente el funcionamiento del Congreso durante el primer estado de alarma con motivo de la pandemia en marzo de 2020. Fue la primera vez en la historia de la democracia en España que se declaraba que un gobierno había violado la Constitución suspendiendo la actividad del Congreso, pero en vez de reconocer que obró malSánchez dijo que lo volvería a hacer. Una declaración que, unida a este asalto del gobierno al Poder Judicial, dejan claro que la democracia está amenazada en España por un gobierno que no respeta la Constitución y que la viola con descaro.

España va camino de ser una réplica de Venezuela, Bolivia y Nicaragua

Ya hemos visto a la izquierda dar pasos así en otros países como Venezuela, Bolivia y Nicaragua, corrompiendo países democráticos hasta convertirlos en dictaduras. Muchos pensaban que no era posible que algo así ocurriese en España, pero está ocurriendo. Y si está ocurriendo algo así, que hasta ahora parecía impensable en un país como el nuestro, no es sólo por la prepotencia y el autoritarismo del gobierno, sino también por la tibieza de una parte de la oposición (el Partido Popular), por la complicidad de muchos medios de comunicación (regados por el gobierno con millones de euros en ayudas públicas) y por la pasividad de gran parte de la sociedad. Los españoles tienen que reaccionar ya, si no quieren acabar como Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

La complicidad de la Comisión Europea con el autoritarismo de Sánchez

Además, es necesario que la oposición emprenda una ofensiva en las instituciones europeas no sólo contra este asalto del gobierno de Sánchez a la democracia, sino también por la complicidad de Bruselas. Es gravísimo que esto ocurra en un país de la Unión Europea y que la Comisión Europea no haga nada, simplemente porque Sánchez es un político afín, mientras emprende una persecución contra los gobiernos conservadores de Polonia y Hungría por motivos puramente ideológicos. Si Ursula von der Leyen está dispuesta a permitir que España se convierta en una réplica de Venezuela para no perder el apoyo de sus aliados socialistas en el Parlamento Europeo, entonces lo que debe hacer la presidenta de la Comisión es dimitir y dejar paso a una persona más capaz y que no esté dispuesta a subordinar el Estado de Derecho a sus intereses personales.

Foto: Europa Press.

Una extraña ‘ultraderecha’ antifascista y prorrusa y un intento de golpe en Alemania

Lo que la mayoría de los medios no explica sobre el movimiento Reichsbürger

Elentir

Hoy es una noticia una amplia redada policial contra un movimiento de extrema derecha que pretendía dar un golpe de Estado en Alemania.

Un intento de golpe de Estado por parte del movimiento Reichsbürger

El intento de golpe de Estado habría sido fraguado por un movimiento denominado Reichsbürger (Ciudadanos del Reich). Leyendo esto, uno se imagina algo parecido a una repetición del «Putsch de Múnich» llevado a cabo por el Partido Nacional-Socialista en noviembre de 1923 y que acabó con Adolf Hitler en prisión. Sin embargo, el golpe que estaba en marcha dista de tener tantos parecidos, aunque sí que coincide en su tremenda falta de realismo.

Los contactos de Reichsbürger con Rusia y el precedente de Cataluña

El cabecilla del golpe sería un aristócrata alemán, conocido como Heinrich XIII, que contactó con la Federación Rusa para captar posibles apoyos de cara al «nuevo orden» que ese movimiento pretendía instaurar en Alemania. Rusia ha negado cualquier conexión con ese movimiento, pero recordemos que no es la primera vez que se encuentran conexiones rusas en un intento de golpe de Estado en un país de la Unión Europea: recordemos que el golpe separatista en Cataluña en 2017 ya tuvo también contactos con Rusia, que ofreció ayuda económica y militar a los golpistas en un intento de desestabilizar España.

Reichsbürger: un extraño y heterogéneo movimiento

Investigando un poco, lo que uno se encuentra es que el Reichsbürger es un movimiento muy heterogéneo, que en 2018 fue calificado de «raros y extraños extremistas de derecha» por un medio alemán. En ese movimiento se dan cita desde nostálgicos del nazismo y del Imperio Alemán de 1871 con libertarianos que se niegan a pagar impuestos, aficionados al esoterismo (algo que ya animó a fomentar el ideólogo nacionalista ruso Aleksandr Dugin), simpatizantes del movimiento QAnonantisemitas y negacionistas del Holocausto (surgido en EEUU y formado por teóricos de la conspiración), antivacunasprorrusos y también antifascistas que se declaran antisionistas, al estilo de los movimientos de extrema izquierda.

Un destacado miembro de Reichsbürger vinculó al Hitler con el sionismo

En la web Holocaust-Referenz, que ofrece argumentos contra los negacionistas del Holocausto, Jürgen Langowski señaló a Rüdiger Hoffmann, responsable de la web staatlos.info, como una de las cabezas visibles del Reichsbürger. Langowski señala que Hoffman suele usar la grafía «NaZi», ya que «no se refiere a los nacionalsocialistas, sino a los ‘nacionalsionistas'» Este personaje sostiene la pintoresca teoría de que los sionistas (es decir, los judíos), controlaron y financiaron a Hitler y llevaron a Alemania a su caída. Según la web de Hoffman, la misión de Hitler era «preparar el Reich Nacional Sionista de Israel».

Langowski apunta: «Qué conveniente es eso: si Hitler y sus crímenes pueden atribuirse a los judíos, la Alemania nazi fue víctima de siniestras maquinaciones. Esta inversión pérfida de perpetradores y víctimas es retomada repetidamente por extremistas de derecha en diferentes variantes». Langowski también señala que «bajo el título Cronología del fascismo, la palabra «genocidio» aparece en staatlos.info, pero solo en relación con la Alemania de hoy, y no en relación con el nacionalsocialismo». Así mismo, señala que «Hoffmann también se manifestó el 29 de agosto de 2020 y apareció como orador en un mitin frente al Reichstag. Allí, varios participantes intentaron asaltar el Reichstag».

El apoyo de Reichsbürger al imperialismo ruso

En un artículo publicado en agosto de 2018 en la web Deutschlandfunk Kultur, apareció esta foto en la que vemos a Hoffmann, a la derecha, en una protesta del Reichsbürger ante el Reichstag. Hoffman y otro miembro de su grupo aparecen con cintas de San Jorge, un distintivo muy habitual en el nacionalismo ruso, y a su lado se ve una bandera de la Federación Rusa.

En octubre 2014, Hoffmann fue fotografiado en otra protesta del Reichsbürger ante el Reichstag acompañado de dos banderas con los colores de la cinta rusa de San Jorge, además de una bandera de la llamada «República Popular de Donetsk», uno de los territorios del Dombás ocupados por separatistas prorrusos y militares rusos desde 2014.

Los contactos recientes entre la extrema izquierda y la extrema derecha

Como se puede ver, en esta protesta se exhibió una pancarta que identificaba a la Unión Europea con el «fascismo». Esta coincidencia o solapamiento entre el extremismo de izquierda y lo que algunos califican como extremismo de derecha no es algo nuevo: comunistas y nazis prorrusos vienen luchando juntos contra Ucrania en el Dombás desde hace años. Así mismo, en la República Checa los comunistas y la ultraderecha prorrusa se han manifestado juntos contra un gobierno conservador, encabezado por un miembro del ECR, el grupo parlamentario europeo al que pertenecen partidos de derecha abiertamente hostiles a Rusia como el polaco Ley y Justicia y el español Vox.

Lo ocurrido en Alemania debería servir de alerta contra cierta extrema derecha que no tiene reparos en colaborar con la extrema izquierda en apoyo a Rusia, una colaboración que se deriva de los esfuerzos de los medios de propaganda del Kremlin por influir en ambos extremos y utilizar sus posiciones antiamericanas y antiliberales en beneficio de Putin. A Rusia le resulta muy provechoso patrocinar y promover a esos grupos extremistas sin necesidad de controlarlos desde dentro, ya que fomentarlos ayuda a crear inestabilidad en los países democráticos, que es lo que el gobierno de Putin lleva haciendo desde hace años.

Foto principal: Boris Roessler. Agentes de la Policía alemana arrestando a Heinrich XIII, presunto cabecilla de la trama golpista desarticulada hoy.