La gorda Pam de Podemos [y Secretaria de Estado de Igualdad] dice que en el Congreso de los Diputados hacen falta más gordas. Estoy de acuerdo. Pero. Depende. Hay gordas y gordas. Como hay flacas y flacas. Etcétera. Si son como Pam las gordas que Pam quiere traer al Congreso, bien. No cerebralmente, claro está. Cerebralmente, Pam no es nada. Pero. Eróticamente. Pam es mucho. Es el tipo de gordita exuberante de cara de yo no fui (pero todos sabemos que fue ella ¡y que le gustó!). A mí ese tipo de gordas me gustan mucho.
Meterse con ellas en la cama es como meterse con un narval o con una ballena beluga, algo exótico y hasta primoroso. Sin querer por esto ofender a los narvales ni a las ballenas belugas que con toda seguridad son más inteligentes y están más cerebralmente capacitadas para estar en el Congreso español que Pam. Hablo de erotismo, que es el tema que me interesa. Para saber lo que aprecio carnalmente a Pam basta leer su retrato (o lo que sea) en mi libro Eros y política.
Ah, Pam, gorda de mis sueños orondos y de mis despertares embarrados.
El sanchismo es una buena denominación para la actual situación de España, que puede conducirnos a un punto de no retorno. El apellido del que se dice que ejerce como presidente del Gobierno sirve para describir una situación derivada de un autoritarismo que es difícil de distinguir del despotismo, junto con una osadía y cinismo en el ejercicio de sus funciones, que no conoce límites.
De todos los numerosos desmanes producidos por el Sr. Sánchez, en el ámbito interno nacional, para seguir en el Gobierno, deben de destacarse por su impacto en la integridad del Estado dos: la amnistía ad hoc al golpe catalán y el canje de presidiarios de la organización terrorista vasca a cambio del apoyo al Gobierno instalado en Moncloa.
En 2017 tiene lugar la proclamación de la República Catalana, precedida de un referéndum ilegal, situación mal gestionada por el Gobierno de entonces, que termina con la detención, enjuiciamiento y encarcelación de sus autores. Pero no se ilegalizan los partidos promotores del golpe, que ofrecen su apoyo a Sánchez a cambio de amnistía.
Las soluciones a ambos casos son de gran originalidad. En el caso vasco, los internos se trasladan a las cárceles en territorio vasco a la vez que se transfería la competencia de prisiones al gobierno autonómico de Álava. La pregunta es: para qué querrá una autonomía la competencia penitenciaria. En el caso catalán se procede a la abolición de los delitos cometidos y hasta luego Lucas. Pura transacción en fraude de ley.
Un estado que acoge esas prácticas es muy frágil y su calidad democrática está ausente. La vara de medir para los vencedores del 36 de hace 87 años es una perversa Ley de Memoria, la vara de medir para los terroristas vascos es el acuerdo de convertirlos en socios parlamentarios. Sánchez, tanto en el caso vasco como el catalán, sigue el camino que conduce al desastre. Legalizar a los enemigos del Estado conduce al caso colombiano: Otegi, presidente de la República.
En los cinco años de presidencia sanchista, las instituciones del Estado se han modificado, impunemente, en lo necesario para que el presidente siga en el cargo. La situación, si no fuese trágica para la existencia de la democracia en España, podría calificarse de absurda. Tómese por ejemplo la mutación del Tribunal Constitucional, la presidencia la ejerce una persona objetivamente parcial, apoyada por letrados cuya nominación es evidente que surge del presidente del Gobierno. Por ahora crea derechos cuando su función es vigilar su cumplimiento. Organismos estatales de base técnica como el CIS se ponen continua y descaradamente al servicio del presidente.
La débil democracia española nunca entendió que el Estado era atacado por los independentismos catalán y vasco. En el caso catalán, manipulando el autonomismo hasta la náusea y acabando con la declaración de Independencia. Desde mucho antes del advenimiento constitucional de 1978, el independentismo vasco había declarado la guerra al Estado español, empleando como instrumento una organización terrorista conocida por sus siglas que provocó más de 850 muertos y 2.600 heridos. Habría que preguntarse si el Estado de las autonomías hubiese existido sin la acción terrorista del independentismo vasco.
La evolución política en España y Europa provocó el tardío rechazo del terrorismo, baza que aprovechó el independentismo vasco para negociar su legalización política por la hibernación de la violencia. Esa legalización fue ofrecida al sanchismo como apoyo en el Congreso de los Diputados a cambio de un modesto precio.
Si alguien se imagina que ETA ha sido vencida es que vive en la ignorancia, esa situación no se puede resolver con medias tintas. ETA es el independentismo vasco y se activará cuando lo necesite. El alto el fuego se produjo porque no era rentable y la vía política se prestaba más eficaz. Su estrategia no depende de las legislaturas, es atemporal hasta conseguir su fin y si hay que volver a la violencia, se hará.
El independentismo vasco muestra su verdadero rostro en las listas electorales. Es un acto que pretende humillar al sanchismo, llevarlo a admitir otro trágala. Públicamente lo lamentará, pero acabará aplicándose la legislación democrática, y si hay que transferir a la comunidad vasca la competencia de política exterior se hará.
Es muy probable que la promulgación de la Ley de Memoria Histórica de 2007, ampliada en 2022, marcase el fin del sistema constitucional de 1978. Se volvía a poner de manifiesto que los nostálgicos de una época que no habían vivido reclamaban una justicia que afectaba al acuerdo constituyente. Incidir en esta herida fue la primera estrategia sanchista al inicio de su mandato, que activa en época electoral. La exhumación de cadáveres y el derribo de monumentos eran factores de su estrategia regeneracionista.
Ante esta situación, creo que queda muy claro que debemos conseguir democráticamente sacar de la Moncloa a un déspota e impostor, capaz de todo. Es posiblemente la última oportunidad que tenemos. Estas elecciones del 28M deben tomarse como un primer paso para conseguirlo.
Más allá de los anuncios mitineros de Pedro Sánchez hay otras propuestas del PSOE, que sin haber tenido repercusión pública, están contenidas en su programa marco para las elecciones municipales del próximo 28 de mayo. Una de ellas propone la creación de «un sistema de incentivos y garantías para fomentar, por parte de propietarios y propietarias, el arrendamiento de viviendas a personas migrantes». De esta forma, los socialistas plantean dar ayudas a los tenedores de pisos que los alquilen a personas que han llegado en los últimos años en nuestro país, pese a que en España existe un grave problema de acceso a la vivienda para ciudadanos españoles, especialmente jóvenes.
La medida tiene su aquel, porque rebajar las tasas e impuestos municipales, como la del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), la de la basura o la del agua para «favorecer la confianza» y «evitar el rechazo» de algunos propietarios a la hora de alquilar sus propiedades a personas extranjeras, supone un agravio a los propietarios que alquilan sus viviendas a ciudadanos españoles. Tendrá que explicar el PSOE por qué alguien que le alquila una vivienda a una pareja española no podrá gozar de la rebaja de tasas e impuestos que sí tendrá quien, en virtud de la propuesta socialista, arriende su piso a inmigrantes. Dice el PSOE que el objetivo es «facilitar el acceso a la vivienda y evitar la creación de guetos y el acceso a infraviviendas como único recurso a todas aquellas personas que han llegado a España procedentes de otros lugares». A eso le llama el socialismo estrategia de de «discriminación cero» hacia todas aquellas personas de origen extranjero, pero la medida, en la práctica, responde a la estrategia de «discriminación total» de cualquier español que, por las mismas, tenga -y son millares- problemas de acceso a una vivienda de alquiler. En suma, que, según el PSOE, alquilar al de fuera tiene que aparejar más ventajas para el propietario que alquilar un piso a un español. Surrealista.
El asesinato de la verdad es el gran crimen del siglo XXI y, curiosamente, nadie ha ido a la cárcel por ese terrible asesinato. Los poderosos han convertido a la mentira en la nueva diosa madre de la vida.
No estamos viviendo en la edad de la electrónica, ni en la de los microchips, ni en los aledaños de la Inteligencia Artificial. Estamos viviendo en la «Edad de la Mentira».
Los departamentos de imagen y reputación han ganado peso en las empresas y los gobiernos dedican enormes cantidades de dinero a mentir, gastando en propaganda, comprando medios de comunicación, voluntades y legiones de asesores expertos en vender humo.
Cada producto, cada embalaje, lleva una o varias mentiras impresas. Los departamentos de marketing ha tomado el poder y se han convertido en espacios de elaboración de mentiras creíbles.
De lo que se trata es de sustituir la realidad por lo que llaman «relatos», que son cuentos e ilusiones que disfrazan la realidad y la presentan con rasgos idílicos, apetecibles, hermosos.
La destrucción del adversario es otra factoría del gran mundo de la mentira, que trata de desprestigiar y aniquilar a todo el que cuestiona el poder dominante.
Hasta las personas son pura mentira. La belleza es un disfraz casi siempre. Ves a una estrella del cine o de la televisión recién levantada y sin maquillaje y sales huyendo creyendo que has visto al diablo. Si le quitas a una belleza el maquillaje, las prótesis y los disfraces, la decepción está garantizada.
Las empresas pelean por la «Reputación», que es el conjunto de mentiras y disfraces que las hace parecer lo que no son. Los dramas «reputacionales» son temidos y se consideran la antesala de la ruina.
Los «medios de comunicación» vivían en su origen gracias a su credibilidad, pero ahora viven gracias a las mentiras que difunden, algunas, como las gubernamentales y de partidos políticos, muy bien pagadas. Los departamentos de marketing y propaganda han tomado el poder y las redacciones de periodistas, antes libres, soberanas y todopoderosas, son hoy departamentos esclavizados que sólo reciben órdenes y compiten en mentir de manera eficaz.
Los lectores son ahora rehenes y no clientes. La verdad se ha ido al traste y la gente lee la prensa (cada día menos) para divertirse, no para informarse y conocer la verdad.
Para conocer la verdad hay que leer versiones distintas y opuestas y calcular la verdad sacando la media aritmética, pero sobre todo hay que acceder a la prensa semiclandestina que circula por Internet, donde subsisten los últimos espacios de periodismo libre y veraz, que comparten las redes con legiones de estafadores y agentes de la mentira, al servicio de los poderes.
De las grandes cadenas de TV mejor no hablar. Allí la verdad es casi extraterrestre. En la mayoría de los casos son aparatos de propaganda que han logrado meterse en los hogares, donde penetran sin filtros delincuentes, chorizos, pederastas, prostitutas, corruptos y delincuentes disfrazados de políticos con cargos de concejales, alcaldes, y hasta ministros y presidentes, todos compitiendo por engañar al inocente y desvalido ciudadano.
No hay prensa independiente, veraz ni libre en siglo XXI, probablemente en ningún sitio, aunque en España la bajeza y la estafa adquieren dimensiones olímpicas.
Ya no hay reporteros de investigación ni periodistas fisgones porque nadie los quiere ni nadie los contrata. Todos dedicados a consumir noticias elaboradas por los anglosajones y los judíos, controladores mundiales de la noticia y maestros del engaño.
Y lo peor de todo este sucio circo mundial de la mentira y del engaño es que lo paga el ciudadano con sus esfuerzo y sus impuestos. El asesinato de la verdad es el crimen del siglo XXI y, curiosamente, nadie va a la cárcel por ese terrible asesinato.
El sanchismo, con la nueva Ley de Vivienda, nos ha dado hoy un zarpazo mortal y nos ha robado la propiedad de nuestras casas y pisos. Si gana las elecciones, el próximo robo quizás sea el de nuestras libertades individuales y derechos.
No te das cuenta, pero con la nueva Ley de Vivienda, el gobierno de Sánchez te ha robado tu piso. Son tantas las trabas para echar o un okupa o para cobrar la renta a un inquilino moroso, que en la práctica habrás perdido tu propiedad.
Es una ley deplorable porque protege más al delincuente que al propietario.
Esta ley va a disparar el número de empresas especializadas en echar a los ocupas. Ya se anuncian cobrando un precio mínimo de 1.800 euros por desocupar tu piso o vivienda robada, pero esa vía es complicada porque si intentas recuperar tu vivienda robada por esa vía puedes ser considerado como delincuente por la Justica.
Pero la nueva ley va a causar, sobre todo, que muchos pisos dejen de alquilarse y que el precio del alquiler se dispare, privando a muchas familias necesitadas de poder acceder a una vivienda.
Durante décadas, el Estado animó a los españoles a que invirtieran en viviendas y los españoles, confiados, depositaron sus ahorros en el ladrillo, pero ahora, con la llegada al poder del intervencionismo ladrón de las izquierdas socialistas y comunistas, los propietarios son hostigados, maltratados y saqueados por el Estado, al mismo tiempo que se protege a los ladrones. para que voten a las izquierdas.
Publicamos hoy un artículo que circula intensamente por Internet, en el que se explica claramente el robo de la propiedad privada y de los derechos del propietario que representa la nueva Ley de Vivienda. —
Por culpa de socialistas y comunistas, el robo de viviendas se ha convertido en una plaga en España. El gobierno de Sánchez protege a los okupas y maltrata al propietario de viviendas, incluso a los pequeños que viven del alquiler
Tu vivienda ya no es tuya.
Este jueves la nueva ley de vivienda de Sánchez será aprobada en el congreso con el voto de PSOE, Podemos, ERC, MásPaís, Compromís, CUP, BNG y PDeCAT.
Cuando está esté en vigor, si te ocupan tu piso o si tu inquilino no te paga, para poder solo INICIAR los trámites con vistas a recuperarlo, tendrás que demostrar con documentos oficiales:
1. Que el inquilino o el ocupa no es una persona sin recursos. 2. Que el moroso o el ocupa no utilizan tu piso para vivir.
¿Qué quiere decir esto?
Que si el inquilino moroso u el ocupa es una persona que no trabaja porque no le sale de sus partes, olvídate de tu casa.
Así de claro.
Y en el caso de que tu inquilino u ocupa tenga una buena situación económica, como es ilegal acceder a los datos de otra persona, no podrás demostrarlo. Así que, dile adiós a tu piso.
En realidad, si el ocupa o inquilino vive regularmente en tu casa, esta deja de pertenecerte. Sin más.
Y en el caso de que tu piso haya sido ocupado por una mafia para la venta de drogas, prostitución u otra actividad ilícita, tendrás que dejar tu trabajo y a tus hijos para apostarte 24 horas delante de tu vivienda, poniendo en riesgo tu vida, con el fin de obtener las fotos que acrediten que tu piso no está siendo empleado como vivienda.
En otras palabras: olvídate de ella.
Amigos: este de hoy no es un mensaje de derechas. Es un grito de auxilio para todos los españoles que puedan verse afectados por esta nueva ley. Es el último aviso desesperado para cualquiera que tenga una vivienda pagada con el sacrificio de toda una vida.
Si los españoles dejamos que nos arrebaten el derecho a la propiedad sobre la vivienda, ¡¡ Que es lo que hace esta nueva ley de Sánchez !! ¿Qué será lo siguiente? ¿Tu coche? ¿Tus objetos personales? ¿Tu cuenta de ahorros? ¿Tus hijos?
Malos días estos, queridos amigos….y recuerda… si no difundes este mensaje, ganará Sánchez las próximas elecciones.
Estamos en manos de locos de atar: Junqueras, Otegi, Sánchez, Yolanda, Pablo e Irene, etc., más el siempre nefasto ZP. Lo peor de cada casa, con sus ambiciones totalitarias. Hundir la nación es su fin, para crear un vomitivo edén rojo donde no exista la separación de poderes y se vulnere la ley, a su antojo, condenando al Rey a ser una mera figura decorativa y dificultando el valeroso hacer de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, a los que se trata, como si fueran basura. Sánchez, más su tropa degenerada, sueña con convertir España en un burdel bolivariano. Las urnas del 28M, van a bajarle las ínfulas y los calzones, anunciándole un pronto y muy merecido destierro.
Las carcajadas retumbaron en el Hemiciclo, cuando Calviño, otra que tal baila al son de su amo, soltó que: «Sánchez dice lo que hace y hace lo que dice». El choteo recreó la nula credibilidad de la que goza este gañán que amanece mintiendo y se acuesta engañando. No cumple ni una sola promesa. Carece de honor y siendo cruel, no le importó dejar tiradas a las víctimas del volcán de la Palma, a las que prometió el oro y el moro, y ahí siguen, sin ayudas, clamando a los cielos.
Sánchez es una mentira en sí mismo, usa el secreto, para encubrir abusos y, como decía Bismarck, «nunca se miente más que antes de unas elecciones». Lincoln, también lo desnuda: «Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos». Los días de este peligroso farsante tocan a su fin. La falsa propaganda se ha convertido en una prioridad para los locos de atar y los líderes ideológicos, tendrán que mentir más que nunca para no conseguir nada. El sanchismo se hunde, las ratas ya saltan del barco.
Por si no bastara para irse a pique, El Mundo añade: «Un lustro de pactos con Bildu le explotan al PSOE en el arranque de la campaña». Mientras Feijóo, asevera: «España no merece estar sostenida con el respaldo de partidos con candidatos condenados por asesinatos», lo cual, al indigno Sánchez, se la trae floja, porque él va a lo que va, a comprar los votos de los hijos de ETA, aunque sean votos de sangre, con tal de perpetuarse en el poder. La nación española nunca fue presidida por un ególatra tan cobarde y desalmado, como este cínico títere. El 28M le van a dar por donde amargan los pepinos, pues otro loco de atar, Tezanos, augura su triunfo, sin haber acertado ni una sola encuesta. Que hablamos de impostores y perdedores natos. Lo que nadie pone en duda es que el sanchismo se hunde…
El presidente estadounidense, Joe Biden, quiso tener enfrente al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, para hablar de inmigración y de los inmigrantes que España empezará a asumir desde este mes para aliviar parte del caos migratorio en EEUU y, de paso, salvarle la papeleta al presidente de la primera potencia del mundo, muy castigado en las encuestas de su país.
Por su parte, el presidente del Gobierno español ha empezado a acuñar nuevos términos para referirse a lo que será una masiva llegada de irregulares a nuestros territorio: migración circular, movilidad segura, operación humanitaria, etc. Todo con el fin de enmascarar una realidad no explicada aún por el Ejecutivo para explicar porqué ha sido el único dirigente occidental que se ha prestado a participar en los planes de Joe Biden, con la excepción de Canadá que por razones geográficas se entiende su implicación.
El equipo de asesores y comunicación de Pedro Sánchez pretendieron desde un inicio que la cuestión migratoria no copase la atención de los medios de comunicación y que la reunión en la Casa Blanca se interpretase como un espaldarazo político de Biden a Sánchez. Sin embargo, el dirigente de la Casa Blanca habló en clave interna y lo primero que hizo tras agradecerle su apoyo a Ucrania, felicitó a su colega por poner a España como destino para los miles de inmigrantes irregulares que no vayan a EEUU.
«Dependerá de las necesidades del mercado laboral español», insistió Sánchez en rueda de prensa tras la reunión con Biden. Sin embargo, eso no es del todo cierto. De acuerdo con el principio de acuerdo suscrito entre EEUU, España y Canadá el 3 de mayo, el gobierno español se comprometió a «incrementar el número de personas procedentes de América Latina durante los próximos tres años a través de vías vinculadas a las necesidades del mercado laboral ampliando su programa de migración circular con una nueva vía complementaria para personas necesitadas de protección internacional».
El mismo día que el jefe del Ejecutivo se dirigía a la sede del gobierno estadounidense, éste lanzaba Movilidad Segura, su nueva plataforma con la que los inmigrantes podrán solicitar su envío a España.
A través de una web llamada Movilidad Segura (movilidadsegura.org), creada por el gobierno estadounidense con ACNUR de Naciones Unidas así como con la organización internacional para las migraciones (OIM), se explica que «las personas refugiadas e inmigrantes elegibles serán consideradas para entradas humanitarias y otras rutas a los EEUU otros países [España] que puedan ofrecer estas oportunidades».
El gobierno estadounidense ha establecido varios centros regionales de procesamiento en algunos países iberoamericanos, como Colombia y Guatemala, aunque prevé llegar hasta el centenar ante la avalancha de solicitudes que pretenden servir para dirigir a los refugiados e inmigrantes y evitar los riesgos asociados a la movilidad humana.
La gestión de dichos centros será llevada a cabo por las organizaciones de la ONU implicadas, pero serán los oficiales estadounidenses quienes estarán presentes para contribuir en la tramitación de la solicitudes. Según el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, «estos centros de tramitación abrirán en un futuro próximo».
¿Cómo acabar en España?
El servicio de Movilidad Segura anuncia que hay cuatro posibilidades para venir a España: ser considerado refugiado, trabajos estacionales, acogida humanitaria para ciertas nacionalidades o por reunificación familiar.
Todo ello contrasta con lo dicho por el gobierno español. El Ministerio de Inclusión que dirige José Luis Escrivá dijo previamente que la única manera de aplicar para los inmigrantes que vengan a España será tener reconocido el estatus de protección internacional, es decir, tendrán que ser refugiados para ser tratados de la misma manera que los solicitantes de asilo de Siria o Ucrania.
Pero este planteamiento genera problemas porque la solicitud de asilo no se concede hasta pasado un tiempo desde su petición, por lo que aquellos inmigrantes a quienes posteriormente se les deniegue dicho reconocimiento con toda probabilidad ya estén en territorio español y localizarlos para su repatriación será una tarea muy compleja. Muchos de ellos se habrán movido a lo largo del territorio nacional y otros tantos se habrán desplazado hacia el resto de países europeos.
Las personas en la región podrán hacer una cita desde su teléfono para visitar la oficina más próxima antes de viajar, obtener una entrevista con especialistas en inmigración, y una vez reúnan los requisitos serán enviadas a España.
«Don’t worry Pedro, I have everything ready for the next bilateral meeting with Biden.»
Ambos mandatarios esperan conversar sobre las relaciones entre EEUU y España, posiblemente incluyendo detalles de un acuerdo migratorio que busca aliviar la enorme crisis en la frontera con México, debido a la expiración del famoso Título 42. El país europeo se comprometió a recibir personas deportadas
El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, viaja a Washington DC en Estados Unidos para reunirse con el presidente Joe Biden. Se espera que la agenda incluya asuntos como las relaciones entre ambos países y sus posturas frente la guerra en Ucrania. Sin embargo, el tema que se está llevando el protagonismo es el acuerdo migratorio en el que el país europeo se comprometió a recibir migrantes que crucen ilegalmente por la frontera sur de EE. UU.
Las críticas llueven por estas horas, debido a que desde el Partido Republicano de EE. UU. no lo ven como un simple encuentro, sino como una táctica del Gobierno español —de corte socialista— para proteger al golpeado e impopular gobierno demócrata de Biden. Para la congresista María Elvira Salazar, los planes entre Sánchez y Biden son claros.
Uno de los mayores cómplices del castrismo y el chavismo en Europa, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, estará en DC. Biden lo recibirá en la Casa Blanca y allí Sánchez defenderá a sus aliados Maduro y Díaz-Canel. ¡Cruzará el Atlántico para ser abogado del diablo!”, escribió la representante del Congreso. El presidente del Partido Popular español, Alberto Núñez Feijóo, también se pronunció.
Es que ciertamente, el jefe del Gobierno español ha abogado previamente por las dictaduras latinoamericanas. Hasta hace par de semanas uno de sus funcionarios viajó a Bogotá para apoyar el encuentro creado por el presidente colombiano, Gustavo Petro, para promover el levantamiento de sanciones estadounidenses contra el chavismo en Venezuela.
Uno de los mayores cómplices del castrismo y el chavismo en Europa, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, estará en DC.
Biden lo recibirá en la Casa Blanca y allí Sánchez defenderá a sus aliados Maduro y Díaz-Canel. ¡Cruzará el Atlántico para ser abogado del diablo!
— María Elvira Salazar 🇺🇸 (@MaElviraSalazar) May 9, 2023
¿Acuerdo migratorio o simple conveniencia?
Días previos a la reunión entre Biden y Sánchez se supo que ambos acordaron que España recibirá a migrantes irregulares que quieran cruzar a EE. UU. Funcionará con centros que Washington quiere construir en Colombia y Guatemala para evitar que las personas lleguen a México.
Ese tratado pretende aliviar parcialmente la oleada de migrantes que se están acumulando en la frontera debido a la expiración del Título 42. Un dolor de cabeza para la Administración demócrata, la cual luego de haber promovido la migración —prometiendo crear un sistema “justo y humano”—, hoy suplica no viajar porque “la frontera no está abierta”. En el medio de esta situación, es interesante cómo cada gobernante utiliza el actual encuentro a su conveniencia.
Por ejemplo, la prensa socialista a favor de Sánchez reporta la reunión como un espaldarazo de Biden el mismo día que comienza la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas del próximo 28 de mayo. Sin embargo, para la Casa Blanca, elegir el próximo 12 de mayo “más tiene que ver con sus problemas internos que con las ensoñaciones del presidente español”, remarca Ok Diario. El día en el que Biden se reúna con Pedro Sánchez, “la avalancha migratoria en la frontera sur no habrá hecho más que empezar”.
Posiblemente tras la reunión se sepan detalles de ese acuerdo. Por ejemplo, cuántos migrantes recibirá España desde los centros dispuestos por EE. UU. Hay que recordar que el país europeo lidia por sí mismo con flujos irregulares desde el continente africano. Un problema con que continúa abordando a pesar de la ligera disminución el año pasado. Con este problema sobre sus hombros, se vuelven más válidas las sospechas de ayuda Sánchez a Joe Biden y si tienen que ver con no dejar caer su imagen rumbo a las elecciones estadounidenses de 2024. Otro de los temas a tratar será la posición de Occidente frente a Rusia por la guerra en Ucrania y el tema de las tierras contaminadas con Plutino en la localidad española de Palomares desde 1966.
La desesperación de Biden
No solo España lanzará un salvavidas a Biden en el tema de las crisis migratoria. Canadá también recibirá a personas que intenten cruzar a EE. UU. luego de cruzar varios países por tierra. El mandatario demócrata quiere evitar que empeore una situación desesperada.
Tan solo en la madrugada de este 11 de mayo arribaron unos 4000 migrantes más a la ciudad mexicana de Tapachula. “En medio de empujones y gritos se disputan un lugar en las filas para que las autoridades mexicanas los atiendan y empiecen un primer viaje de unos 1000 kilómetros a la capital del país”, reportó la agencia EFE. Todos ellos quieren llegar a la frontera sur estadounidense.
No importa que el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, anunciara nuevas medidas contra quienes lleguen a la frontera sin cita previa por la aplicación CBP One, los migrantes siguen viajando en masa. Se conoció que demócratas y republicanos presentaron un proyecto de ley que daría a la Administración Biden dos años más para prepararse adecuadamente en lugar de lanzar normas apresuradas. El objetivo es implantar por ese tiempo una medida similar al Título 42.
Si ese proyecto no es aprobado, probablemente Biden siga cerrando filas con sus pares socialistas para contener la enorme crisis.
"Título 42" es tendencia por las imágenes del gigantezco número de inmigrantes que están llegando a las fronteras de los Estados Unidos horas antes de expirar el Título 42.pic.twitter.com/iQqgldHTlx
— ¿Por qué es tendencia? (@estendenciavzl) May 11, 2023
En la era actual del «Antropoceno», el término de moda, los seres humanos han alterado el equilibrio de la naturaleza. En mi opinión, los escenarios apocalípticos de los propagandistas del cambio climático son burdas exageraciones
Marcha del movimiento ambientalista “Fridays for the Future”. (Flickr)
The Revolt against Humanity: Imagining a Future without Us por Adam Kirsch Columbia Global Reports, 2023; 100 pp.
Aristóteles dice en el libro 1 de la Ética a Nicómaco que «la felicidad, por tanto, encontrándose como algo final y autosuficiente, es el Fin al que apuntan todas las acciones». La palabra griega eudaimonia, «felicidad» en esta edición, se traduce a menudo como «florecimiento».
¿No es obvio que quieres que tu vida florezca? Por supuesto, te pueden pasar todo tipo de cosas malas, pero no son lo que pretendes. Algunas personas piensan que la moralidad es algo más que la felicidad, o definen la «moralidad» de modo que sólo incluya los deberes para con los demás, pero incluso quienes hacen esto suelen reconocer que buscar tu propia felicidad es importante.
En su nuevo libro, Adam Kirsch, poeta y crítico literario que edita la sección weekend Review del Wall Street Journal, escribe sobre las personas que niegan que uno deba buscar su propia felicidad, dándoles la credibilidad que sus opiniones no merecen. Los antihumanistas son un grupo de personas que no valora el florecimiento. Creen que los seres humanos provocarán una catástrofe no sólo para sí mismos, sino también para otras especies si se mantienen los actuales niveles de emisiones de carbono.
Los antihumanistas no creen que nuestro daño se limite al clima. En la era actual del «Antropoceno», el término de moda, los seres humanos han alterado el equilibrio de la naturaleza. No es que el mundo fuera un paraíso antes de nuestra llegada, pero hemos empeorado mucho las cosas:
La idea de que nos destruyamos a nosotros mismos al expoliar el planeta es más radicalmente inquietante [que la amenaza de una guerra nuclear]. Significa que la humanidad está en peligro no sólo por nuestros vicios reconocidos, como el odio y la violencia, sino por perseguir objetivos que de ordinario consideramos buenos y naturales: prosperidad, comodidad, aumento de nuestra especie.
En mi opinión, los escenarios apocalípticos de los propagandistas del cambio climático son burdas exageraciones, pero ese no es un argumento que haya que considerar aquí. (Para un buen debate, véase Fossil Future, de Alex Epstein, que reseñé aquí).
Supongamos que tú sí crees que se avecina una catástrofe climática inminente a menos que «hagamos algo». En ese caso, ¿no deberíamos intentar organizar nuestras actividades de modo que perturben lo menos posible nuestras vidas? Los antihumanistas no piensan lo mismo. Puesto que hemos hecho tanto daño a la naturaleza, piensan que sería mejor idea deshacernos de nosotros.
Si la única manera de restaurar la soberanía de la naturaleza es que la civilización humana se derrumbe, entonces [Paul] Kingsnorth da la bienvenida a la perspectiva. . . . Si tiene que elegir entre la naturaleza y la humanidad, Kingsnorth elige la primera, con plena conciencia de adónde puede conducir tal decisión.
Kirsch señala que algunos filósofos que simpatizan con el antihumanismo piensan que para exponer correctamente su postura es necesario modificar radicalmente el lenguaje ordinario:
El primer paso para cambiar nuestra imagen del mundo es cambiar el lenguaje que utilizamos para describirlo. . . . Para los teóricos del antihumanismo, el lenguaje presenta un problema particular, porque es un modo de cognición exclusivamente humano. Paradójicamente, en cuanto afirmamos nuestra intención de pensar fuera o en contra de nuestra humanidad, hemos fracasado, ya que se trata de una afirmación que sólo los seres humanos podrían concebir o comprender.
Quienes adoptan una postura tan negativa hacia los seres humanos se enfrentan a un problema interesante. Si nuestras actividades nos ponen en conflicto con otros tipos de vida o con el «equilibrio de la naturaleza», ¿por qué debería importarnos? ¿Por qué nos interesa sacrificarnos por una serie de plantas y animales?
Una respuesta sería negar que los valores, es decir, lo que debe perseguirse, estén directamente relacionados con las personas que los desean. Según esta postura, los valores son «intrínsecos»; algo es valioso sólo por sí mismo. Sin embargo, entre los valores intrínsecos se encuentran los valores o intereses relativos de diversos seres vivos (y no vivos, en algunos casos). En consecuencia, lo que valoran los seres humanos no cuenta o cuenta negativamente. Pero quienes piensan así deben dar cuenta de la motivación moral: aunque haya valores intrínsecos, hay que demostrar por qué deberían importarnos.
No creo que los antihumanistas hayan proporcionado tal relato, pero eso no les ha impedido desear que todos estuviéramos muertos:
Un ejemplo destacado es Patricia MacCormack, cuyo libro El manifiesto antihumano: activismo para el fin del Antropoceno (2020) reclama «el fin de lo humano tanto conceptualmente como excepcionalizado y realmente como especie». La segunda parte de la demanda debe cumplirse mediante «la desaceleración de la vida humana a través del cese de la reproducción» y «abogando por el suicidio [y la eutanasia]».
La mayoría de los lectores encontrarán repugnantes opiniones de este tipo, pero ¿es racional tal reacción? dice Kirsch:
La mezcla de razas y la homosexualidad también fueron antaño profana para la mayoría de la gente; la esclavitud y el sistema de castas fueron cosas que la humanidad mantuvo durante milenios. Los males arraigados sólo pueden superarse cuando se someten a un escrutinio racional. . . . La sabiduría de la repugnancia significa que la razón calla cuando más necesita ser escuchada.
Kirsch no ha conseguido bloquear la sabiduría de la repugnancia. Como él dice, la gente puede rechazar con horror propuestas para cambiar males ante los que está ciega, pero esto sólo demuestra que la repugnancia no es la última palabra. A menudo, un examen racional apoyará la propuesta o al menos no encontrará nada malo en ella, pero esto no demuestra que la repugnancia no cuente para nada. La carga de la prueba recae sobre quienes proponen un cambio. Deben aportar argumentos suficientes para contrarrestar nuestra repugnancia. La razón es el juez final, pero los reformadores deben partir de donde estamos ahora.
La risa también tiene mucho que decir a su favor. Kirsch se lo toma en serio, pero ¿cómo evitar reírse de él y por qué intentarlo?
[La teórica política Jane Bennett] escribe que se encontró con un montón de basura al azar en un desagüe de Baltimore y, de repente, lo vio de una forma nueva: «la materialidad del guante, la rata, el polen, el tapón de botella y el palo empezaron a brillar y a chispear»: «la materialidad del guante, la rata, el polen, el tapón de la botella y el palo empezaron a brillar y a chispear». . . .
«¿Por qué defender la vitalidad de la materia? Porque tengo la corazonada de que la imagen de la materia muerta o completamente instrumentalizada alimenta la arrogancia humana y nuestras fantasías de conquista y consumo que destruyen la Tierra», escribe. Una vez que reconocemos que tanto la materia viva como la inerte nos son afines en aspectos esenciales, es menos probable que la destruyamos o la explotemos.
Vertederos del mundo, ¡únanse!
Este artículo fue publicado inicialmente en el Instituto Mises
David Gordon es miembro sénior del Instituto Mises y editor de la Revista Mises
En muchos círculos libertarios y conservadores, el plan de vales de Milton Friedman se considera el patrón oro en soluciones escolares de libre mercado. En lugar del sistema actual, Friedman sugería dar un vale por cada alumno que pudiera utilizarse en escuelas públicas o privadas, abriendo así estas últimas a la financiación federal y, presumiblemente, ayudando a su proliferación. En efecto, este sistema supondría una mejora, pero difícilmente es el patrón oro.
Las escuelas públicas se financian con los impuestos de los ciudadanos de una ciudad, lo que significa necesariamente que los contribuyentes sin hijos matriculados también pagarán su mantenimiento; incluso los contribuyentes sin hijos están subvencionando la educación pública de los que utilizan el sistema. (Archivo)
El sistema escolar estatal actual es una monstruosidad de talla única que desplaza a las alternativas privadas y difunde propaganda socialista y anticristiana. Es hora de pensar más allá de los vales escolares de Friedman, es hora de separar la escuela del Estado.
Desplazamiento
Si hay algún estigma contra las escuelas privadas, es su coste frente al sistema público. Esto deja espacio para que el partidario de la escuela pública afirme: “si hubiera un mercado para la educación privada de bajo coste, se ofrecería, pero como no se cumple ampliamente, el consenso general debe permanecer con el sistema público.” El argumento sería correcto de no ser por un detalle: el mercado está distorsionado por el poder político del Estado, que impide la entrada de las empresas necesarias para llenar el vacío.
Las escuelas públicas se financian con los impuestos de los ciudadanos de una ciudad, lo que significa necesariamente que los contribuyentes sin hijos matriculados también pagarán su mantenimiento; incluso los contribuyentes sin hijos están subvencionando la educación pública de los que utilizan el sistema. Como resultado, el coste de la educación pública es artificialmente bajo para los padres que la utilizan, una situación que no podría reproducirse en un mercado libre. Si el sistema estatal fuera una empresa privada, no duraría ni un año antes de quebrar, ya que sólo puede sobrevivir gracias a las subvenciones que le proporcionan los impuestos, el poder político.
La empresa privada es enormemente competitiva y, cuando se libera, casi puede hacer milagros, pero lo que no puede hacer es competir eficazmente con las empresas estatales, que pueden financiar sus pérdidas con los impuestos. En consecuencia, actualmente no es posible que las escuelas privadas ocupen el mismo nicho que las públicas, sino que deben ramificarse y especializarse para ofrecer un bien fundamentalmente distinto del que ofrece el Estado. Las escuelas concertadas KIPP, como analiza Thomas Sowell en su nuevo libro Las escuelas concertadas y sus enemigos, prometen mejores resultados académicos, y las escuelas parroquiales prometen una educación tradicional y religiosa. Todos ellos son bienes fundamentalmente diferentes del que proporciona el sistema estatal, y este es un punto de partida.
Mientras el sistema público pueda trasladar sus pérdidas a los contribuyentes, habrá pocas grietas en el control monopolístico del sector por parte del Estado. Si finalmente el edificio se rompe y un Estado decide lanzarse a la privatización total, el mercado volverá con fuerza y ofrecerá más opciones, y a precios más asequibles que los actuales.
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El Estado siempre y en todas partes pretende monopolizar la educación y hay una razón no benévola para ello: la juventud es impresionable y las ideas inculcadas a una edad temprana son difíciles de desarraigar. Si el Estado puede decidir lo que aprende la próxima generación, puede inculcar una ética y una visión del mundo estatistas que sofocan la resistencia antes de que arraigue. En la práctica, la educación estatal no es un acto de caridad, sino un mecanismo de defensa contra el pensamiento no estatista.
No es nada nuevo que el Estado busque reproducirse y sofocar la resistencia a través de la educación. La táctica fue un invento de Prusia a finales del siglo XVIII. Vladimir Lenin, un hombre cuyas inclinaciones hacia la clase y la producción eran muy diferentes a las de los prusianos, es popularmente citado, posiblemente apócrifamente, diciendo: “Dadme cuatro años para enseñar a los niños, y la semilla que he sembrado nunca será arrancada”. Sea precisa o no la verborrea, es ciertamente coherente con la maximización del Estado necesaria para que su socialismo arraigue. Lo que Lenin y los prusianos tenían en común era el Estado; cualesquiera que fueran sus diferencias, ambos eran archiestatistas y trataban de inculcar la ética del Estado a la siguiente generación.
El Estado inculcando obediencia y fomentando el socialismo a través de las escuelas no es sorprendente. Lo que es relativamente nuevo es un ataque total a las normas de la civilización occidental en general, y del cristianismo en particular. Cualquiera que haya tenido alguna relación con las escuelas y universidades públicas en los últimos años puede afirmar la inmensa hostilidad del profesorado hacia cualquier cosa que contravenga la agenda interseccional.
En la actualidad, las escuelas organizan de forma rutinaria eventos drag que hacen alarde de la sexualidad delante de menores.
Además, es un acto de agresión sexualizar a alguien menor de edad y, por lo tanto, viola flagrantemente el axioma libertario de no agresión, por no mencionar la ley establecida. El libertario, independientemente de sus opiniones reales sobre los estilos de vida en cuestión, no puede aprobar la predicación de la sexualidad descarada a menores en instituciones estatales a las que la asistencia es casi obligatoria, y las barreras para optar por la vía privada se mantienen deliberada y artificialmente altas. Esto es descaradamente hostil a los disidentes, especialmente a los cristianos, que no desean participar en este estilo de vida ni que se les imponga, algo que está perfectamente cubierto por el derecho a la libre asociación, la propiedad de la persona y la interacción social.
La mejor respuesta a actos atroces como éste es permitir que el mercado decida qué tipo de educación sexual debe recibir la próxima generación en las escuelas. Seguramente, algunos ofrecerán precisamente este tipo de educación sexual en los bastiones de la izquierda, pero no se extenderá a las zonas del interior donde todavía se cree en las normas y la decencia. La privatización masiva romperá el dominio de Washington, por no hablar de los gobiernos estatales, sobre el plan de estudios y podría frenar la enseñanza del ahistórico y racista Proyecto 1619, los espectáculos de travestis para menores, etc.
Los vales de Friedman
En muchos círculos libertarios y conservadores, el plan de vales de Milton Friedman se considera el patrón oro en soluciones escolares de libre mercado. En lugar del sistema actual, Friedman sugería dar un vale por cada alumno que pudiera utilizarse en escuelas públicas o privadas, abriendo así estas últimas a la financiación federal y, presumiblemente, ayudando a su proliferación. En efecto, este sistema supondría una mejora, pero difícilmente es el patrón oro.
El dinero del Estado viene con condiciones. Es difícil imaginar que el Estado no presente directrices sobre las instituciones que pueden optar a los vales, lo que presupone que el Estado establezca normas y directrices universales para todas las escuelas públicas y privadas. Una consecuencia del plan Friedman es el control total por parte del Estado de lo que es y no es aceptable en cualquier lugar, no sólo para las escuelas públicas. Esto empezaría con preocupaciones relativamente benignas sobre seguridad y normas matemáticas, pero sin duda se extendería a áreas periféricas sobre las que hay mucho desacuerdo. Las escuelas que no proporcionen baños separados para los estudiantes transgénero, que no enseñen un plan de estudios de historia racializada, o incluso las escuelas sólo para niños o sólo para niñas, tarde o temprano se encontrarían en la guillotina.
Si los vales se introducen en la economía de las escuelas privadas que ahora no están acostumbradas a esta entrada de dinero, lo incorporarán rápidamente a sus costes de funcionamiento, y pronto no será una ganancia inesperada, sino una necesidad para el funcionamiento. El trabajo se amplía para ajustarse al presupuesto asignado. Por lo tanto, perder estos vales sería una calamidad, incluso si la institución hubiera funcionado anteriormente sin ellos, y muchos, si no la mayoría, doblegarían sus normas y principios para mantener el flujo de dólares estatales. Seguramente habría algunas escuelas privadas obstinadas que se conformarían con perder la financiación antes que acomodarse a las exigencias del Estado, pero esto no puede esperarse de la mayoría, ya que se trata, al fin y al cabo, de un negocio.
Los libertarios y conservadores que siguen el modelo de Friedman van por buen camino, pero no piensan con suficiente audacia. La respuesta no es conseguir que el Estado financie también las escuelas privadas, sino privatizar la infraestructura de las escuelas públicas, eliminar la carga reglamentaria que supone poner en marcha una nueva escuela y lograr la separación total de la educación y el Estado.
La separación de la educación y el Estado
Al eliminar al Estado de la educación, ocurrirán varias cosas: el tamaño absoluto del monstruo se reducirá, los sindicatos de profesores tendrán menos poder sobre la continuidad educativa de los estudiantes, se ofrecerán diferentes tipos de educación y los cristianos, derechistas, libertarios, antiestatistas y librepensadores no serán sometidos a la fuerza a la propaganda del Estado.
Sin la necesidad de supervisar la educación de la mayoría de los niños del tercer país más grande del mundo, el tamaño del Estado disminuirá. No habrá necesidad de legiones de profesores contratados por el Estado, pero la mayoría de ellos no se quedarán sin trabajo, sino que formarán la columna vertebral de la nueva plantilla de profesores privados.
Sin distritos escolares públicos masivos, las huelgas de los sindicatos de profesores serán menos probables y menos destructivas, por lo que la reciente huelga de profesores de Los Ángeles -que dejó sin clase a 420.000 alumnos- será casi imposible. Es de suponer que, al aligerarse el entorno normativo, volverán los contratos de “perro amarillo”, que impedirían a los empleados escolares afiliarse a sindicatos como condición de empleo.
En sectores tan complicados como el de la educación, no hay dos empresas iguales (a diferencia de las empresas quitanieves, que son bastante parecidas). Esta diversidad garantiza que se ofrecerá una mayor variedad de productos, lo que permitirá a los padres tener más control sobre qué y cómo aprenden sus hijos. Algunas escuelas perfeccionarán las matemáticas y formarán ingenieros de forma más rápida y barata, otras pondrán las humanidades en primer plano y crearán un nuevo cuadro de ciudadanos bien formados para concebir las grandes ideas del mañana, otras impartirán una educación estrictamente cristiana o religiosa y ofrecerán toda una serie de clases de teología. Las posibilidades son tan infinitas como apasionantes.
Por último, aquellos que disientan de la perspectiva estatista, racializada y anticristiana que se ha apoderado de las escuelas públicas no estarán obligados a asistir a ellas. Habrá escuelas basadas en hombres libres y mercados libres, Dios y el país, o cualquier otro motivo para el que haya mercado. La vibrante comunidad eclesiástica de Estados Unidos sin duda entrará en acción y construirá sus propias escuelas autofinanciadas, como llevan haciendo los católicos desde hace más de cien años. Además, con la multiplicidad de empresas, será imposible que la mentalidad socialista, racializada y anticristiana invada todas las escuelas, como ocurre actualmente en el sistema estatal. ¿Cómo podría hacerlo sin un punto de entrada fácil a nivel administrativo y una resistencia renovada por parte de las escuelas privadas empoderadas?
Teniendo en cuenta todos estos puntos, no es difícil defender la libertad total en la educación. De hecho, lo difícil es mantener el sistema estatista en su estado actual. A la luz del fracaso de las escuelas, las huelgas de profesores, la propaganda anticristiana generalizada y el aumento vertiginoso de los costes, una persona razonable podría decir que el sistema estatista es un fracaso y está listo para ser reemplazado. La libertad total en la educación es una idea cuyo momento ha llegado, América se lo merece. Es hora de separar la educación del Estado.