Los Derechos Individuales se entienden claramente desde la óptica de lo negativo:
Nadie desea que lo maten y por lo tanto defenderá su Derecho a la Vida. Nadie desea que lo controlen y limiten y por ese motivo defenderá su Derecho de Libertad. Nadie quiere que le quiten lo que le pertenece y de ello surge el Derecho de Propiedad.
Es decir, ver lo que es común en nuestra naturaleza y reconocerlo en nuestro prójimo lo declara y escribe a posteriori el Derecho. Desde esa óptica, es evidente que el humano no tiene potestad de «crear» derechos legítimos arrogándose poder por sobre sus semejantes y toda ley debe derivar de aquellos naturales o también denominados Derechos Negativos.
El Colectivismo, la demagogia, el estatismo y lo que deriva de ellos, se edifica ocultando estos Derechos, únicos y legítimos.
Tanto la cultura clásica como la cristiana comparten la creencia en un estado original de perfección humana, en el que el hombre vivía sin esfuerzo y en completa armonía con la naturaleza, libre del tiempo, el cambio y la muerte.
Así inicia el Génesis en el Antiguo Testamento, hasta la caída del Hombre a su devenir histórico de trabajo, sufrimiento y muerte.
En la cultura clásica este período se conoció como la «Edad de Oro»; la idea se remonta a un poema griego muy antiguo, «Las obras y los días de Hesíodo», que describe cinco razas de hombres que se suceden cronológicamente: la dorada (pura), la plateada (impía), la descarada (guerrera y cruel), la raza de los héroes (semidioses, que se acercó a la perfección de la raza de oro) y de hierro (la raza actual, que lleva una vida miserable y laboriosa).
En algunas versiones posteriores sólo existen dos razas, la dorada y la de hierro.
Yendo a las escrituras y mitología hindú, el universo y la humanidad están destinados a cuatro grandes eras denominadas Yugas o ciclos de tiempo de creación y destrucción.: Satya Yuga, Treta Yuga, Dwapar Yuga y Kali Yuga . Se dice que estamos en esta última.
Metafóricamente, las cuatro edades Yuga pueden simbolizar las cuatro fases de involución durante las cuales el ser humano perdió gradualmente la conciencia de su yo interior y cayendo en la sola consideración de lo material y los placeres temporales hasta lo más pervertido, lo más bajo en su degradación, embrutecimiento y olvido de aquello de elevado en su espíritu.
Otra teoría interpreta que estas épocas de tiempo representan el grado de pérdida de justicia en el mundo. Esta teoría sugiere que durante Satya Yuga sólo prevalecía la verdad (sánscrito Satya = verdad).
Durante el Treta Yuga, el universo perdió una cuarta parte de la verdad, Dwa Par perdió la mitad de la verdad y ahora el Kali Yuga se queda con sólo una cuarta parte de la verdad. Por lo tanto, el mal y la deshonestidad han reemplazado gradualmente a la verdad en las últimas tres épocas.
Un mundo contaminado de impurezas y vicios. El número de personas que poseen nobles virtudes disminuye día a día y la ignorancia generalizada es la característica.
Inundaciones y hambrunas, guerras y crímenes, engaños y duplicidad caracterizan esta época.
Pero, dicen las Escrituras, sólo en esta época de problemas críticos es posible la emancipación final.
De cualquier manera que se quieran interpretar estos paralelismos o similitudes, hay coincidencia en la descripción cultural-mitológica-histórica de un ancestral Tiempo de Armonía de la Humanidad, previo al descenso cronológico al mundo que conocemos los mortales.
En nuestro presente vemos el constante ciclo de guerras, de ausencia de Justicia, de los gobiernos mintiendo, ocultando, sometiendo a sus naciones y las poblaciones incapaces de rebelarse hacia una superación, un cambio evolutivo y cayendo en la obediencia ciega, temerosa y degradante a sus falsas autoridades.
Hemos olvidado la espiritualidad y puesto en el panteón de deidades a la tecnología derivada en tecnocracia y a la ciencia transformada en cientificismo. Ambas utilizadas por el poder de los estados/gobiernos, de las espurias «instituciones globales», de las megaempresas y «empresarios estrella» asociados a toda esa banda de monarcas globales a los cuales la Humanidad en amplia mayoría, acepta como sus amos, sin chistar e incluso admira como a seres mitológicos, superhéroes.
Pero al mismo tiempo, un porcentaje de seres humanos conectados con su Conciencia Individual, reconociendo la Ley Natural como Ley y Justicia y el Camino del Hombre hacia la armonía de convivencia, entendemos a la anarquía, (a la cual demasiada gente confunde con «caos»), en sintonía con esa Suprema Ley perenne e inmutable de La Creación.
«Anarquía»deriva del griego «ἀναρχία» («anarkhia»). Está compuesta del prefijo griego ἀν- (an), que significa «no» o «sin», y de la raíz arkhê (en griego ἀρχή, «origen», «principio», «poder» o «mandato»), significa ausencia de gobierno, sin estado o poder público y sin el monopolio de la fuerza sobre un territorio, pero no ausencia de organización ni de orden sino una convivencia donde el ideal humano no necesita de esos amos, gobiernos, reyes, etc. para su orden ya que cada uno está en absoluta sintonía con la Ley Natural.
Y más en concreto, el poder centralizado en una minoría de individuos, controlador de toda una comunidad ya no es posible.
Por otra parte, gobierno y estados han llevado a la Humanidad al exterminio de alrededor de 150 millones de seres humanos en los últimos dos siglos en grandes guerras y otras.
Acaso eso puede considerarse estar regidos por «autoridades»??? Es decir, el abandono de autoridades reales, jerarquías naturales reconocidas tácitamente en una comunidad, han sido eliminadas para construir el poder del estado, mediante un espurio sistema falso de elección igualando hacia abajo, con las permanentes consecuencias que sufrimos. Y siendo aceptadas como una manada de ovejas, ganado de psicópatas.
En resumen y para terminar, en nuestra memoria ancestral, nuestro ADN o nuestro espíritu, quizás esas antiguas mitologías, relatos, ocupen algo más que tan solo eso y nos están reclamando – en contraste con las perversiones, injusticias y actos demenciales de los que somos víctimas o testigos – que dirijamos nuestras mentes y espíritus hacia un estado de superación que anhelamos desde lo más profundo de nosotros. (Individuo Libre)
Es un artículo antiguo, publicado en «El Mundo», pero me resulta interesante de difundir porque, si las cosas no dan un gran giro, ¡que digo giro! volantazo violento, a una sociedad de este tipo es adonde nos están conduciendo y, aunque ya se que habrá grandes carcajadas de la «progresía» imperante (y majadera), el caso es que circule y que haya quien se lo piense.
«Queridos pasajeros, aquellos que viajen sin billete, que se comporten desordenadamente o que fumen en lugares públicos serán castigados de acuerdo a las reglas y su comportamiento quedará registrado en el sistema de créditos e información individual. Para evitar cualquier registro negativo en su crédito personal siga las normas y cumpla las órdenes en el tren y la estación».
Esta cita no corresponde a la voz de una telepantalla en 1984, la novela de George Orwell, o a un extracto del primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror en el que aspectos clave de la vida de las personas como el empleo de transportes públicos o la posibilidad de alojarse en un determinado hotel se encuentra condicionada por su puntuación en una red social global. El fragmento es una grabación real de un tren en Shanghai que muestra la punta del iceberg del sistema de crédito social puesto en marcha por el Partido Comunista chino. Real pero, al mismo tiempo, mucho más aterrador, preciso y perfecto que la distopía narrada en ambas obras de ficción.
Here's a dystopian vision of the future: A real announcement I recorded on the Beijing-Shanghai bullet train. (I've subtitled it so you can watch in silence.) pic.twitter.com/ZoRWtdcSMy
El sistema de créditos sociales chino, que ya se encuentra en funcionamiento, otorga una puntuación a cada uno de sus ciudadanos en función de sus hábitos cívicos, su estilo de vida, las páginas web por las que navega, de lo que compra en internet y de otras variables como sus infracciones de tráfico.
Una puntuación que marca la posición de los ciudadanos en la escala social del país de modo que, aquellos con un crédito alto, tendrán derecho a un trato preferente por parte de la Administración.
«Mantener la confianza es glorioso y romper la confianza es una desgracia«, sostiene un documento público del Partido Comunista en el que se explica el proyecto. Un escrito en el que la palabra «confianza» aparece 105 veces y en la que se detallan algunos comportamientos y actitudes que conllevan la «romper la confianza».
Aquellos con una puntuación baja, los que «rompen la confianza», se están enfrentando a represalias como la imposibilidad de acceder a determinados puestos de trabajo, la prohibición de comprar billetes de tren o avión, de alojarse en los mejores hoteles, de que sus hijos vayan a un buen colegio o, incluso, que el estado les quite a sus mascotas. Todo eso además de ser incluidos en listas negras públicas de malos ciudadanos.
Una serie de castigos que, más allá del papel, ya se están produciendo. Por ejemplo, a 12 millones de chinos ya se les ha prohibido de comprar billetes domésticos de avión y tren.
Un sistema de control político y social que, según el proyecto redactado por el partido comunista chino, es «una base importante para implementar de manera integral la visión del desarrollo científico y construir una sociedad socialista armoniosa, es un método importante para perfeccionar el sistema de economía de mercado socialista, acelerando e innovando la gobernanza social, y tiene una importante importancia para fortalecer la conciencia de sinceridad de los miembros de la sociedad, forjar un entorno crediticio deseable, elevar la competitividad general del país y estimular el desarrollo de la sociedad y el progreso de la civilización».
Un proyecto que, según dicho texto, se enmarca en el interés del «Comité Central del Partido Comunista Chino para las opiniones del Estado buscando el fortalecimiento y la innovación del manejo de la sociedad«.
Pese a que los castigos y represalias son conocidas, el funcionamiento del algoritmo que determina la posición de un individuo en la escala social es incierto.
Gran parte de los datos que otorgan la puntuación de cada ciudadano en el sistema de crédito social provienen de los historiales de internet de los chinos, aunque también se tienen en cuenta factores económicos -como retrasos a la hora de pagar las facturas- o sanciones administrativas y/o penales que castigan comportamientos incívicos.
El sistema también tiene en cuenta un componente moral, y con un carácter más aleatorio, a la hora de asignar el valor crediticio de cada ciudadano. Las compras frívolas, jugar a videojuegos, publicar fake news e, incluso, determinados comportamientos, que no son constitutivos de delito, en las redes sociales pueden tener un impacto negativo en la puntuación de cada ciudadano, según explica Foreign Policy.
En este ámbito, uno de los posibles castigos a los que se pueden enfrentar los ciudadanos con una baja puntuación es una merma en la calidad de su conexión a Internet.
Sin embargo, la lista de castigos es larga y la presencia de un individuo con una baja puntuación puede afectar a otros de su entorno social, pese a que estos gocen de un valor mayor en el sistema de créditos.
Esto le sucedió a un estudiante de universitario que vio su admisión revocada debido a que su padre tenía una baja puntuación en la escala de crédito social. Un caso recogido incluso por los medios estatales chinos que citan otros ejemplos de jóvenes a los que se les impidió acceder a instituciones educativas por la mala puntuación de sus padres.
Los medios de comunicación, bajo control público y censura(1), juegan un papel importante a la hora de generar una política de miedo y represalias en esta línea. El citado documento del Gobierno chino explica así su papel.
«Reforzar la propaganda relativa a la lista de personas perseguidas por romper la confianza y castigadas en su crédito, dar rienda suelta al papel de los medios de comunicación en la propaganda, la supervisión y la orientación de la opinión pública. Utilice los periódicos, la televisión, los medios online, etc., para hacer pública la información relativa a las personas sujetas a persecución por romper la confianza, el castigo que reciben, etc., crear presión en la opinión pública y ampliar la influencia y la disuasión del sistema de listas de nombres para personas sujetas a la persecución por romper la confianza».
Entre los castigos más severos fruto de una baja calificación en esta escala se encuentra la prohibición de viajar al extranjero,de comprar una vivienda, de tener una tarjeta de crédito, perder la tutela de tu perro o, incluso, deacceder a un buen empleo en cualquier empresa o institución que tenga relaciones con el sector público nacional o que ejerza su actividad en ámbitos relacionados la manipulación de potencialmente tóxicas y de alimentos o de ostentar cualquier cargo de responsabilidad en ámbitos como la minería, la industria química o la producción de petardos y fuegos artificiales.
Las personas con una «confianza» baja también se enfrentan a problemas a la hora de conseguir empleos en el sector privado. Un comunicado del gobierno anima a las empresas a consultar las listas negras antes de contratar a nuevos empleados. Unas listas negras que en algunos casos se encuentran publicadas en Internet pero que, en el caso de algunas localidades y provincias, también existen en un formato físico y se publican en tablones de anuncios en los que, además del nombre, aparece una fotografía de aquellos ciudadanos que «han roto la confianza».
Damn right! They want to impose a dictatorship
Y para todos esos listillos, que hay muchísimos, que piensan que bueno, pero nos dan seguridad y trabajo fijo les recuerdo lo siguiente:
“Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad”
― Benjamin Franklin
(1)Para DESMEMORIADOS: ESTO LO LLEVA EXIGIENDO PODEMOS DESDE SU FUNDACIÓN Y, COMO ELLOS, LA MAYOR PARTE DE LA IZQUIERDA.YO TOMARIA BUENA NOTA DE ELLO, SOBRE TODO A LA HORA DE VOTAR.