Vivimos, o mal vivimos en un país donde un político o responsable político es capaz de indicar que subir el SMI destrozara la economía. Esto lo dice sin arrugarse la chaqueta o vestido de falda plisada de Armani, percibiendo unos emolumentos anuales de 300.000 euros anuales aproximadamente.
Los sinvergüenzas no sólo duermen a pierna suelta con miles de euros en sus arcas bancarias y otros millones públicos a su disposición. Duermen tranquilamente, sin pensar (o si) que existen seres humanos que pasan hambre, HAMBRE!!!, sufren la ignominia de no tener un hogar que la sacrosanta Constitución española les prometió de la mano de los que nos estuvieron machacando, hundiendo, humillando explotando durante más de cuatro decadas. Duermen en su colchón de dos mil euros sin remordimientos. El pueblo en cartones que después de esa noche al raso han de vender para comer.
Vivimos o mal vivimos en un país donde…
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