Estamos convencidos que la «normalización» de Pompeu Fabra desnauralizó la lengua catalana. Pero no entraremos en discusiones. Cuando el catalán no estaba normativizado, era precuente que la toponimia fuera escrita de formas diferentes. Por tanto, en textos escritos en catalán del XVIII, y otras épocas, no es infrecuente encontrar escrito GERINa en vez de Girona. Es lógico pues se antecedente latino es «Gerunda». Nos resistimos a que desaparezca el toponímico GERONA, pues es tan catalán como español.


