
“¿Dónde ha dejado usted la moderación?” preguntó Pedro Sánchez, que calificó de insultos las críticas de Alberto Núñez Feijóo en el cara a cara que ayer mantuvieron en el Senado los líderes de los dos principales partidos de la democracia española. El líder popular aludía a las ventajas de Sánchez en la adjudicación de tiempos en debates pasados y señalaba que “ni todas las horas del mundo bastarían para que usted explicase los últimos 15 días”. Cierto, pero tampoco eran suficientes para que al líder de la oposición le diera tiempo a describir con algún detalle los despropósitos puestos en marcha desde el Gobierno.
El presidente usó y abusó del lenguaje no verbal: subrayaba el discurso de Feijóo, denegando con movimientos de cabeza que fingían pesadumbre por lo que tenía que oír, o bien volvía la cabeza hacia los suyos con una risa caballuna, a lo Fernandel. Y mintió, claro…
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