Día: 17 de noviembre de 2022

Si Orwell levantara la cabeza…

Leí a mediados de los setenta la célebre distopía «1984» de George Orwell (1949). La novela me impresionó profundamente, hasta el punto de que nunca la he olvidado ni he necesitado releerla porque recuerdo hasta el último detalle…

Además, aunque no tan icónica ni brillante –pasa siempre con las adaptaciones de la literatura al cine–, he visto en dos ocasiones la versión cinematográfica dirigida por Michael Radford, protagonizada por John Hurt y Richard Burton. A pesar de que tanto «1984» como el clásico de Huxley –«Un mundo feliz» (1932)– presentan innegable paralelismo y común denominador, la de Orwell es la más dura, siniestra y temible de las dos, por estar separadas en el tiempo por una Segunda Guerra Mundial y la consiguiente Guerra Fría entre bloques. El libro de Orwell reduce literalmente a cenizas la concepción de la sociedad que todos hemos visualizado en filmes como «Blade Runner», «Fahrenheit 451», «V de Vendetta», «Cuando el Destino nos alcance» o «La Fuga de Logan».

En lo único en lo que Orwell erró de lleno es en la ubicación temporal de su distopía. Lo de Orwell está ocurriendo ahora. Sí, ahora; no en 1984 sino en 2022, o si adelantamos mínimamente el reloj, en 2030. Y de levantar el pobre hombre la cabeza y salir de su tumba, sólo tendría que efectuar, sin tener que modificar en exceso el guion de la novela, una sencilla actualización de la trama, acorde con el signo de nuestra época. Permítanme ponérselo fácil, echándole un poco de ironía y humor.

Déjenme asumir un ratito el papel del protagonista de la obra, Winston Smith. Soy un humilde escribano al servicio del Ministerio del Interior, un juntaletras en el digital «Yo sí te creo Gran Hermano», panfleto editado por los departamentos de «Abundancia», «Amor» y «Verdad» de Eurabia, uno de los tres grandes bloques planetarios –concretamente yo malvivo en Eurabia Sur, en Colaucity, en la desaparecida España– siempre en perpetua alianza de intereses, o en sañuda confrontación bélica cuando la geoestrategia lo requiere, con los otros dos grandes bloques, que son «Eurasia Oceánica» y «USAmérica». Mi trabajo consiste en reescribir, maquillar, retorcer o borrar lo que no conviene de todos los documentos que me llegan cada día por el tubo de transporte neumático de asuntos urgentes del Ministerio; ya sea modificar, por orden de Yolanda Díaz, la «Cesta Feliz de Carrefive» –¡que por fin incluye 8 huevos al mes, 1 sardina por semana y un bonito estropajo!–, o bien loar los beneficios nutritivos de las lombrices caramelizadas con azúcar y aceite de orujo (de tercera prensada) de Alberto Garzón, que tal y como había adelantado nuestro amado líder ya se distribuyen, porque la economía va viento en popa a toda vela y no corta el mar sino vuela, en bolsa de 75 gramos, porque la de 100 gramos, que muchos creen recordar, nunca existió, que de eso ya me encargué yo.

Toda mi vida discurre felizmente sometida a la sumisión, la obediencia, la renuncia a mis raíces, historia personal y colectiva, lengua materna –antes podía usarla un 25% del tiempo, qué felicidad–, deseos, fidelidad y amor a la matria, creencias y visión del mundo. Y a mil cosas más, como mi convicción en las bondades del plan mundial para reducir la población del planeta a su cuarta parte; a combatir el negacionismo ante la vigésimo quinta ola de la terrible pandemia de Lepra del Mandril de Borneo, que nos extermina como a moscas; y a rebajar cada lustro medio grado la temperatura global, que obliga a cortar la luz siete horas al día. Por suerte mi ánimo está presidido por el retrato del Gran Hermano de la Zona Sur de Eurabia, Pedro Sánchez, cuyas incontables mentiras me encargo de eliminar o convertir en verdades en mi quehacer diario; su rostro cuelga en todas partes, allá donde vaya. Yo incluso lo tengo sobre el cabezal de mi jergón. Y su voz omnipresente y sus consignas emitidas desde los drones que nos sobrevuelan me reconfortan. La que más me gusta es la que dice «No tendrás nada y serás feliz. No olvides que la guerra es paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es la fuerza».

Cada día, al despertarme, corro a ver si el vecino del chamizo adyacente, un matado más jodido que yo (que conste que yo soy muy afortunado, pues pertenezco al 10% de funcionarios privilegiados) me presta su maquinilla desechable de doble hoja, oxidada y con tétanos. Y luego, ya adecentado, me coloco marcial ante la pantalla. Siempre, a la misma hora, aparece él, mi amado líder, mi caudillo, con su cara de narciso gastaespejos, rodeado de sus ministras marxistas y portavoces. Ayer me pegaron un rapapolvo de cuidado, porque mi huella de carbono está por las nubes, en límites inaceptables –yo me excusé alegando que las alubias caducadas que nos dan me producen aerofagia–, y porque las cámaras de mi distrito me han grabado varias veces mirando de reojo las tetas y culos de las mujeres con las que me cruzo. Siempre olvido que el sexo está prohibido, a no ser que el Ministerio del Amor conceda autorización, y eso que me trago religiosamente la pastilla inhibidora de la líbido que el Ministerio de Bienestar Social facilita a la población. También olvido, menudo imbécil estoy hecho, que los lunes toca sentirse binario; los martes, trans-lo-que-sea; los miércoles, poliamoroso fluido; los jueves, abraza árboles; los viernes, genderqueer, y así, día tras día… La verdad es que de no ser por el tatuaje que me hice en el antebrazo siempre me lío y olvido la condición sexual que me toca asumir para ser equidistante, igualitario y respetuoso con el colectivo de las mil letras.

Pero lo cierto es que tengo un problema. Un problema que me obliga a llevar una doble vida. No lo contaré en detalle para no comprometer a otros. Ocurre que de jovencito me caí de bruces en la marmita del LSD, y tragué ácido lisérgico por un tubo, y, claro, lo vi y lo comprendí todo. Debido a eso, y a mi trabajo manipulando la información, sé que todo es mentira, un montaje, una patraña a escala cósmica. Soy por tanto un disidente intelectual que vive pendiente a todas horas de no ser detectado por la Policía del Pensamiento. Pero pese a las precauciones que tomo me embarga el temor de forma permanente. Días atrás, en los tugurios de estraperlo de Colaucity, cambié las albóndigas en salsa –¡qué cosa más repugnante!–, media botella de aceite de orujo colado tras sólo dos frituras sin humear, y las compresas ultra finas (que yo no uso) de mi lote mensual por un CD de Frank Zappa descojonándose a mandíbula batiente de Boy George y su «Do You Really Want to Hurt Me» y la parroquia gay; una cassette prohibida de El Fary cantando «Torito Bravo»; una primera edición en DVD de «Gilda» no censurada, donde se ve a Glenn Ford propinarle un bofetón glorioso a Rita Hayworth; y un VHS, con nieve y mucha interferencia, pero que se deja ver, de John Wayne zurrando la badana a la chula de Maureen O’Hara. Si me pillan con todo eso estoy perdido. Supondrá mi sentencia de muerte.

De todos modos aún hay algo peor. Mi mayor crimen es haberme enamorado de una tal Julia. Otra disidente. Fue casual, lo juro. La conocí y me confesó que buscaba a Jack’s…, bueno, no exactamente a Jack’s , pero sí a un hombre hecho y derecho, a un tío de los de antes, con cinturón ceñido y los machos bien atados, sin depilar, y sin vocecita de adamado lánguido. Y ella era tan bonita, tan encantadora, tan noble, tan buena, y tan sexy, que le aseguré que si me aceptaba le cedería siempre el paso, le abriría la puerta, y le pondría el abrigo tras cenar en el Beggars Pizza del barrio; y lo mejor de todo –eso la acabó de convencer–: que subiría yo siempre la bombona de butano hasta el sexto piso, cargaría con el peso, me encargaría de la limpieza, la plancha y el fregoteo diario, y que la acosaría cual ciervo en época de berrea por toda la casa, como si no hubiera un mañana. Los dos nos juramos engendrar y tener descendencia, chico o chica, no importa, pero comme il faut –pijamita azul para él y rosita para ella–, y educarlos «a la antigua», en absoluto secreto.

Pero ¡ay!… Lo que yo más temía, sucedió. Apenas habíamos convivido unas semanas cuando algún vecino informó de nuestros delitos y nos separaron. No creo que la vuelva a ver. La añoro. Yo llevo dos meses en un campo de reeducación para traidores y disidentes controlado por las despiadadas Jemeres Rojas del Ministerio del Amor. No me permiten dormir. El altavoz de la celda no para de emitir toda la noche consignas… «El violador eres tú, tururú», «Madre protectora, padre machista», «Sólo sí es sí», «Yo sí te creo, hermana», «La familia y las creencias religiosas son un constructo psicológico fascista a erradicar», «El antifascismo woke es la única democracia», «No tienes ninguna patria, sólo una matria» y «La diversidad de género es más bella que la arruga». Harto me tienen, harto, pero yo resisto.

Aunque la verdad es que no sé si podré soportar este bombardeo. Me han dicho que Julia, ante la amenaza de ser introducida en la aterradora habitación 101, me acusó de ser un sátiro, de maltratarla y humillarla. Ahora sí que la he jodido bien jodida. Irene Montero en persona me habló ayer a través de la pantalla de la celda, y me dijo que de no abjurar de todas mis miserias, masculinidad y fascismo, seré sometido en la habitación 101 al seminario intensivo (24/7) denominado «Construyendo al hombre blandengue», que me convertirá en el hombrecillo alelado y pusilánime que el Nuevo Orden Mundial, feminista, ginárquista y misándrico propugna. Y que de no ser eso suficiente siempre quedará la solución final, la más temible, que pasa por la emasculación por prescripción del Departamento de Salud de Eurabia Sur.

Lo siento, de verdad, lo siento… Me vi hablando y escribiendo el resto de mi vida con verbo eufónico, musical, atiplado, en falsete, a lo Farinelli. Y me derrumbé por completo. Lo confesé todo, denuncié a diestro y siniestro, juré lealtad eterna y abracé la nueva fe mundial. Ahora me llamo Loretta, soy lesbiana y espero una hije. Bendita sea la sardina semanal y las albóndigas de Soylent Green.

JULIO MURILLO

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Twitter y el pánico de la izquierda.

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Pánico en la izquierda. El dueño de Tesla y SpaceX se ha hecho con el control de Twitter. Y ha comenzado por hacer lo que suelen hacer los magnates cuando se hacen con el control de una empresa que va mal: despedir a la dirección que la ha llevado a esa situación. Luego ha efectuado un recorte de personal del 50%, que afectará también a los empleados de la filial irlandesa de la empresa radicada en Madrid.

Lo curioso de toda esta cuestión es el miedo de los censores a que la libertad de expresión vuelva a trinar, como hacía en sus comienzos, en la red del pajarito azul. Tiempos en que se podían mantener conversaciones sin miedo a ser expulsado por un logaritmo nada inteligente y un sectarismo atroz. Tiempos en que la mayoría no eran bots, trolls y personas que confunden conocimiento con opinión. Al fin y…

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La ONU impone la nueva religión: «Fé en el cambio climático y la #Agenda2030»

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El cambio climático ya es la nueva «Fé» en la que tenemos que creer.. Aquellos que no crean serán censurados en las redes sociales señalados por difundir delitos de odio, procesados bajo las leyes de odio, verán limitado sus derechos civiles, sociales y económicos, en una palabra; serán estigmatizados y apartados de la nueva sociedad que imponen desde el marxismo cultural, la ideología de género, la cultura Woke y el globalismo de la #agenda2030

LaONU acerca y la importancia de la fe para llevar la propaganda climática:

«Tras una serie de iniciativas y convenciones organizadas en asociación con organizaciones religiosas, ONU Medio Ambiente lanzó la Iniciativa Fe por la Tierra en noviembre de 2017.

El objetivo es involucrarse estratégicamente con organizaciones religiosas y asociarse con ellas para lograr colectivamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y cumplir los objetivos de la…

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BALI, Reino de BAAL (para guiris)

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LA MOVIDA; de Sharm El Sheikh al Reino de Baal. (BALI, para los Guiris de la Agenda 2030)

Baal Worship & the Altar of Google

CUMBRE G-2O, Bali – 2022, REINO de BAAL

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  • SE REUNIRÁ CON EL CHINO Y SE HARÁ LA FOTO CON EL BAIDEN
  • (o con ambos, faltaría otra)

Did The Canaanites Really Sacrifice Their Children? | Bible Reading  ArcheologyAsisten a la Encumbrada y, con permiso de Emily Brontë, Borrascosa Cumbre, algunos de los mismos Perros y Collares que estuvieron en Egipto la semana pasada, con sus mismos Amos y más o menos mismos Aviones, pero quemando Gasofa, y echando humos y CO2 en otro sitio más Exótico y Oriental. Hay unos pocos Mandamases del Mamporrero Porro Davos, pero los más, son Esbirros y Sicarios Ejecutores de la Agenda 2030. 

Y verdugos nuestros también, NO se nos olvide

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(El que sobre o no esté, levante la patita)

El Porro Davos está interconectado con otros Forros, Porros Emporrados, Clubes, «Ges» como el G 7 por…

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Cohetería BAAL/BALI

Avatar de Felix Fernandez de Castro,bucker125

«El Putin no ha sido, que te lo digo yo.» (y El BAIDEN dice que él que tampoco ha sido) 

🚨Misiles impactan en POLONIA: ALERTA MILITAR y valoran invocar el artículo  4 de la OTAN - YouTube

  • EN BALI Y, ¡CON LOS PANTALONES BAJADOS!
  • ENTRE TODAS LA MATARON, Y ELLA SOLA SE MURIÓ
  • (Y la «OTAN-2030», aún en el Reino de BAAL con el Chino) 

VIDEO] Alerta mundial por impacto de misil ruso en Polonia | T13

Ya estaban recogiendo sus trastos, como aquel que dice, los Cabrones Reunidos en Balí, que «NOS» salvaban «SU» Puñetero Planeta, cuando en estas, y sin comerlo ni beberlo, ¡ZAS!, ¡OTIÁ!, de repente y sin avisar, alguno va y le tira un cohete a Polonia; ¿se lo pueden creer?. ¿EIN?; ¿no?, pues ya se lo pueden ir creyendo.

Rusia tilda de "provocación deliberada" las acusaciones sobre el impacto de  misiles en Polonia

  • Y a lo primero (a parte del Verbo) creyeron que fue el Putin.
  • Y, con esa apenada carita inocente, ¿quien no le iba a creer?

Pues nada menos que EL BAIDEN (del chucuchuco) le creyó, y la amenaza de una Tercera Guerra Mundial y Nuclear…

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Tonta es la que hace tonterías

Tonta es la que hace tonterías

Avatar de realpolitics55realpolitics

Hay profesiones en las que ser un ignorante debería de ser delito y estar penado. En política, con este gobierno al mando, ha quedado suficientemente probado que ser tonto de remate se considera un pro más que un contra.

Lo ocurrido con el tema del famoso “si es si” no deja duda de que la ignorancia unida a la estupidez tiene consecuencias y gravísimas.

A la fecha en que me pongo a escribir esto llevamos 14 incidencias a favor de violentos y violadores gracias al capricho de una ministra niñata miembro de un gobierno que además oculto al Congreso documentación clave para aprobar a toda velocidad la extravagancia de la ministra podemita.

Hoy ya está claro que la forma de gobernar de este gobierno a base de imposiciones y decretos ley se traduce en grandes errores, veleidades personales y caprichos con consecuencias.

El hecho de que se utilicen trampas legales…

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Las disparatadas consecuencias jurñidicas del «si es si»de Irene Montero

Avatar de jesaalAnálisis en clave liberal

«Este martes se ha sabido que la Audiencia Provincial de Madrid ha reducido de 8 a 6 años la condena que había impuesto a un acusado de abusar sexualmente de su hijastra menor de edad, como consecuencia de la entrada en vigor del bodrio jurídico de la ministra».

IreneMontero2Irresponsable ministra de Igual-Da, autora de la ley que disminuye las penas al violador o lo pone en la calle.

LOS RÁBANOS POR LAS HOJAS / A lo largo de este martes tribunales de toda España han ido haciendo recuento de cuántas sentencias se están revisando después de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de garantía integral de la libertad sexual más conocida como Ley del “solo sí es sí” y el balance es claramente contrario a lo que la norma buscaba. Al modificar la horquilla en la que se mueven las penas y bajar el listón de algunos supuestos…

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All the rain falls on me

All the rain falls on me

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(Réédition)

John Ibonoco

LA PLUIE QUI TOMBE

Daniel Darc – La pluie qui tombe

La pluie qui tombe m’effraie un peu
Comme les larmes qui coulent de tes yeux
Le temps n’attend pas tu le sais
Seuls les regrets semblent parfait

Il est dangereux de se pencher au-dedans
Les robes de mariées c’est salissant

Les regrets ça va droit au cœur
Et ça y reste
Jusqu’à ce qu’on meurt

La pluie qui tombe se calme un peu
La nuit approche et je m’en veux
De n’avoir pas lu dans tes yeux
Celui qui sait est malheureux

Il est dangereux de se pencher au-dedans
Les robes de mariées sont maculées de sang

Les regrets ça va droit au cœur
Et ça y reste
Jusqu’à ce qu’on meurt

Daniel Rozoum dit Daniel Darc (1959 – 2013) est un chanteur et poète français français née dans une famille juive originaire d’Ukraine et de…

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Porque el estado del bienestar destruye a las personas

LA SITUACIÓN DE REINO UNIDO DEBERÍA CONSTITUIR UN TERRIBLE AVISO PARA EL RESTO DE EUROPA. Y NO HABLAMOS DEL ‘BREXIT’, SINO DE LA DEVASTACIÓN SOCIAL QUE PUEDE PROVOCAR LA COMBINACIÓN DEL ESTADO DE BIENESTAR Y CIERTO TIPO DE CULTURA O FILOSOFÍA VITAL. COMPARADO CON ELLA, EL ‘BREXIT’ ES UN ASUNTO TRIVIAL

POR THEODORE DALRYMPLE

En el hospital en el que trabajaba como médico prácticamente ningún niño era hijo de padres casados, excepto los hijos de inmigrantes indios. Tal vez en algunos países la ausencia de vínculo matrimonial no importe, ya que los progenitores se esfuerzan por seguir juntos para no perjudicar a los niños. Pero en Reino Unido ese no era el caso. Cuando un adolescente británico cumple 15 años, es mucho más probable que tenga un televisor en su cuarto a que tenga un padre viviendo en casa. De hecho, el adolescente no habita un hogar tradicional; habita un hogar por el que desfila una serie cambiante de personas. Ese adolescente tiene en realidad tres progenitores: la madre, el Estado y la televisión.

No estoy hablando de una minoría cuya situación es trágica, pero que carece de relevancia social. Más de la mitad de los niños británicos nacen fuera del matrimonio. Para un buen porcentaje de ellos, su modelo de familia consiste en una sucesión de extraños. Los novios de sus madres van y vienen, y lo más probable es que alguno o varios de ellos sean francamente desagradables.

Un indicador de la destrucción de la vida familiar es el hecho de que una quinta parte de los niños británicos no come con otro miembro de su familia (o quizás debería decir: con otro miembro de su hogar) más de una vez cada dos semanas. Vale la pena analizar este hecho.

LA CALLE ES MI CASTILLO

Compartir mesa es seguramente uno de las formas de socialización más importantes, aunque sea algo elemental. El niño aprende a controlarse: tiene que compartir y esperar su turno, tiene que conversar en lugar de simplemente afirmar algo o expresarse con la mayor fuerza posible. En al menos una quinta parte de los hogares británicos, este tipo de relaciones no existen. En la cárcel en la que también trabajé, conocí a muchos prisioneros que nunca habían comido con alguien en su casa.

En esos hogares (en los que, dicho sea de paso, a menudo ni siquiera hay una mesa a la que las personas puedan sentarse juntas, pese a que no faltan varias pantallas enormes de televisión) no se cocina; solo se calientan alimentos preparados en el microondas. A los niños se les deja coger comida de la nevera cuando tienen hambre. Lo que encuentran son alimentos dulces y grasos, que consumen frente a la televisión y que, no por casualidad, han hecho que estén entre los más gordos del mundo. Este patrón también ayuda a explicar el terrible hecho de que la gente tire tanta basura a la calle. Solía decirse que el hogar de un inglés era su castillo, pero ahora la calle es su comedor. Come casi tanto en la calle como en casa y, como es antisocial, arroja los desperdicios a su alrededor igual que una vaca en el campo.

Este patrón de consumo antisocial, derivado de las ideas de los intelectuales progresistas, indica que estas personas no quieren aceptar lo obvio y no quieren enfrentarse a realidades desagradables, que cuestionen su opinión sobre el mundo. La explicación que ofrecen es que existen «desiertos alimentarios» en las zonas donde este patrón es prevalente. En otras palabras, que no hay tiendas en las que las mujeres puedan comprar alimentos frescos.

Pero esto es lo mismo que empezar a construir la casa por el tejado. La razón por la que no hay tales tiendas es que nadie compraría en ellas si las hubiera. En las zonas donde viven inmigrantes asiáticos pobres, existen comercios que venden gran variedad de verduras a un precio tan barato que es muy difícil que una persona pueda llevarse a casa ella sola todo lo que puede comprar a cambio de lo que cuestan unos pocos platos para calentar en el microondas.

El problema es otro: algo ha ido terriblemente mal con nuestra cultura.

SOLEDAD

Cuando trabajaba como médico, preguntarle a un paciente joven quién era su padre era una pregunta un poco delicada. A menudo respondía moviendo la cabeza: no sabía quién era o lo había olvidado, o quizá lo odiaba. Uno me contestó: «¿Se refiere a mi padre actual?» De hecho, los padres en el sentido tradicional casi habían desaparecido: había inseminadores y había padrastros, pero no había padre tradicional. Por cierto, la descomposición extrema de la familia explica en parte las dificultades para encontrar vivienda: mientras una familia nuclear necesita un hogar, una fragmentada necesita dos o más hogares. La cantidad de personas que viven solas en Reino Unido ha aumentado considerablemente como resultado de la ruptura de la estructura familiar. Dado que no se construyen más casas para satisfacer la demanda, los alquileres suben y la calidad de las viviendas existentes disminuye.

No es inconcebible que las buenas escuelas compensen de alguna manera las deficiencias de la vida hogareña, pero de hecho sucede lo contrario. Gracias a la pedagogía «progresista», varias generaciones no saben leer correctamente, de modo que una parte no insignificante de la población ni siquiera entiende que es necesario leer correctamente. Esto explica por qué, incluso en épocas en que la tasa de paro es alta, las empresas británicas a menudo prefieren la mano de obra extranjera a la británica, y por qué la productividad per cápita británica sigue siendo tan baja. Cuando decía a mis pacientes jóvenes que leyeran un texto para analizar su capacidad de lectura, a menudo señalaban una palabra larga y decían: «no la conozco», como si el inglés se escribiera con ideogramas en lugar de con el alfabeto.

PRUDENCIA

¿Qué papel ha desempeñado el estado de bienestar en esta catástrofe social? Como mínimo la ha hecho posible, casi inevitable.

Cuando empecé a trabajar como médico en 1974 todavía existía una generación que había vivido momentos muy difíciles: la Gran Depresión, la guerra mundial o la escasez de la posguerra. Esa generación no tenía la culpa de las dificultades que sufrió y estaba orgullosa de haber sobrevivido a esas penurias sin recurrir a mucha asistencia pública, cosa que les avergonzaba. Recordaba que la prudencia era una virtud y era fiscalmente conservadora, por así decirlo. Para esa generación era una cuestión de honor no comprar lo que no podía pagar; consideraba más vergonzoso el endeudamiento incontrolado que la pobreza.

Pero esta forma de pensar cambió pronto y la antigua cultura de la prudencia dio paso a una nueva de imprevisión, en la que a mucha gente no le importaba contraer deudas e incluso no pagarlas. El estado de bienestar garantizaba un nivel de vida por debajo del cual era imposible caer (independientemente de cómo cada uno eligiera vivir) y que no era muy inferior al de un trabajador no cualificado. Las prestaciones y las ayudas sociales dejaron de ser discrecionales y se convirtieron, al menos según la opinión de quienes las recibían, en derechos inalienables. Este cambio de actitud se reflejó en el lenguaje. En 1974, una persona que recibía dinero de la asistencia social decía: «Me dan el cheque el viernes». Cuatro décadas más tarde, decía: «Me pagan el viernes». Pagar es una remuneración por haber hecho un trabajo, por supuesto, y el trabajo por el que el estado de bienestar paga un cheque es una remuneración por simplemente seguir existiendo.

Al mismo tiempo, se lanzó un ataque a nivel intelectual, fiscal y legal contra el matrimonio como institución. Este último ha sido durante mucho tiempo objeto de crítica por parte de los intelectuales, por supuesto. Marx lo detestaba e Ibsen escribió obras muy fuertes contra él. (Cualquiera se da cuenta de que en Casa de muñecas Nora abandona a sus hijos sin ni siquiera pensarlo). George Bernard Shaw tachó el matrimonio de «prostitución legalizada». Para estos intelectuales, la plenitud de la personalidad humana solo se alcanzaría si se eliminaran todos los aspectos contractuales, convencionales y sacramentales en la relación entre los sexos.

Inspirado por esta crítica utópica e incluso adolescente, el Gobierno fue eliminando progresivamente las ventajas financieras y legales del matrimonio, hasta el punto de que ahora ya no tiene casi ninguna: por extraño que parezca, las clases altas, las que más criticaron la institución del matrimonio en abstracto, han resultado las más tradicionales en la práctica. Si yo creyera en conspiraciones, diría que la política social británica de los últimos 60 años ha sido un complot para mantener baja a la clase más baja.

La destrucción de la familia en Reino Unido no hubiera sido posible sin el estado de bienestar. Ahora hemos llegado a una situación en la que muchas mujeres consideran que la independencia no es la independencia del Estado o del erario público, sino la independencia (tanto económica como emocional) de los padres respecto de sus hijos. La dependencia total del Estado no les parece en absoluto una dependencia, porque lo que el Estado les da es un derecho inalienable. Ni siquiera se plantean si el hombre que va a ser el padre de su próximo hijo es apto para la paternidad. Tampoco se plantean si ese hombre les dará alguna ayuda financiera, porque el Estado siempre pagará. Pero si ni un hombre ni una mujer se plantean nada antes de tener un hijo, ¿en qué tipo de personas se han convertido?

ADICCIÓN

Para un porcentaje considerable de la población británica, la solidaridad social ahora consiste principalmente, o incluso exclusivamente, en las ayudas del Gobierno y sus organismos de asistencia. En Reino Unido nos sorprende la relativa paz social que reinó en España durante la Gran Recesión, porque sabíamos que si sufriéramos una crisis tan profunda (lo que ciertamente no es imposible e incluso podría ser probable), la agitación habría sido incontrolable. Dado que la familia ha sido pulverizada por una combinación de política social y fiscal, de una parte, y por el relativismo moral, de otra, no es una posible fuente de ayuda en tiempos difíciles. La imprudencia no ha sido solo de la población, sino también del Gobierno (supongo que su supuesta preocupación por el bien del país no es solo una máscara que oculta su preocupación por su propio interés). De hecho, el Estado ha actuado como un narcotraficante: ha vuelto a buena parte de la población adicta a sus ayudas, de modo que su eliminación plantea verdaderas dificultades y, como los políticos solo piensan en las próximas elecciones, hacer reformas es muy difícil.

Nuestro estado de bienestar ha corrompido algo más que los modales de los británicos: ha corrompido nuestro pensamiento y nuestra honradez intelectual. Un ejemplo de esto es el uso del término austeridad para referirse a los esfuerzos para equilibrar el presupuesto. No está claro si este intento de hacerlo, o al menos el intento de frenar el crecimiento de la deuda pública (gran parte de la cual es imputable al gasto en prestaciones sociales), es una buena idea desde el punto de vista económico; la opinión de los expertos no es unánime. Pero usar la palabra austeridad para denostar el intento de que la diferencia entre el ingreso y el gasto público no sea mayor del 3% del PIB en el año correspondiente es una infamia. Si tuviera que ir al banco a pedir un crédito porque gasto más que lo que gano y dijera que en el futuro solo gastaré un 3% más de lo que ingreso, ¿estaría siendo austero?

CORRUPCIÓN

En Reino Unido hubo otro ejemplo del efecto del estado de bienestar sobre nuestra honradez intelectual. En 2004 había 2,5 millones de personas que recibían ayudas públicas porque supuestamente estaban demasiado enfermas para trabajar. El estado de bienestar había dado lugar a más inválidos que la Primera Guerra Mundial. ¿Cómo había logrado esta notable hazaña?

La respuesta es la corrupción. No me refiero al tipo de corrupción en la que se entrega dinero por debajo la mesa, sino a algo mucho peor. (En una situación económica excesivamente regulada, la corrupción de ese tipo puede incluso incrementar la eficiencia). Me refiero a la corrupción del alma, por así decirlo.

Alrededor del 70% de las personas que consideraban que estaban demasiado enfermas para trabajar en 2004 en realidad no tenían ninguna enfermedad. Cuando preguntaba a algunos de mis pacientes que recibían ayudas cuál era su enfermedad, ni siquiera comprendían la pregunta; uno incluso respondió que su enfermedad era el certificado que acreditaba que estaba enfermo, expresando así inconscientemente una verdad. En aquel momento el Gobierno deseaba fervientemente que la gente pensara que había resuelto el problema del paro y, por supuesto, los enfermos no eran desempleados. Por tanto, una transferencia de la categoría de desempleados a la de enfermos era buena para la propaganda electoral (algo que, por cierto, la prensa francesa se tragó en su totalidad).

Los desempleados, por su parte, estaban encantados, porque la prestación por enfermedad era algo mayor que la de desempleo. Por un curioso capricho de la psicología humana, los que fueron transferidos a la prestación por enfermedad empezaron a sentirse realmente mal: si le pagas a un hombre por sentirse mal, comenzará a sentirse mal, especialmente si no quiere considerarse un fraude.

Finalmente, los médicos estuvieron dispuestos en masa a certificar que las personas estaban enfermas aunque sabían perfectamente que no lo estaban. Hicieron esto para evitar problemas o escenas desagradables. La única vez que un paciente (llamémoslo el señor A) presentó una protestó contra mí fue porque me negué a firmarle una baja. El señor A se quejó de mí a los gerentes del hospital, estos me pidieron explicaciones y yo escribí lo siguiente: «El señor A es un borracho que pega a su esposa y no voy a firmarle ningún papel». No volví a tener noticias del señor A, pero estoy convencido de que otro médico le dio su certificado. Después de todo, las personas dependientes son emprendedoras a su manera y, al fin y al cabo, ¿beber demasiado y pegar a la esposa no es una enfermedad?

Así que había tres clases de personas corruptas, una de ellas (no la política) una profesión que antes era distinguida. Esto me lleva a mi conclusión: que mi objeción al estado de bienestar tal como se practica en Reino Unido no es que sea económicamente insostenible, aunque podría serlo, sino que ha ejercido y todavía ejerce un efecto profundamente corruptor sobre la personalidad humana.

Theodore Dalrymple es psiquiatra, articulista y escritor.

I’m gonna shout it all night Gloria!

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La jeunesse du milieu des années 60 est en quête de nouveaux sons, de nouveaux modes de vie et nouvelles expériences sensorielles et spirituelles dans un contexte de guerre du Vietnam où de plus en plus de jeunes américains refusent de porter l’uniforme. Le psychédélisme est né ! C’est l’époque des cheveux longs et des fleurs dans les cheveux, » de la maison bleue» à San Francisco. Le rock semble avoir atteint son apogée – en Angleterre et aux USA – dopé par un LSD sorti des laboratoires de recherche… à la recherche d’esprits révoltés.

John Ibonoco

The youth of the mid-60’s is in search of new sounds, new ways of life and new sensory and spiritual experiences in a context of Vietnam war where more and more young Americans refuse to wear the uniform. Psychedelia was born! It was the time of long hair and flowers in the hair…

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