
Derecha e izquierda son, como es de sobra sabido, categorías que nacen con la Revolución francesa. Pero sus fundamentos son mucho más antiguos y reflejan dos modos en parte irreductibles de la comprensión del mundo y de la vida. Por eso en los debates y tertulias rara vez se llega a un acuerdo: porque se discute sobre conclusiones, cuando el desacuerdo procede de premisas antitéticas y en sí mismas indemostrables. Esto no significa que derecha e izquierda no tengan un territorio común.
El espacio común de derecha e izquierda se enraíza en las culturas matrices de Occidente: la judeocristiana y la grecolatina. Hallamos sus formulaciones más antiguas en el libro del Éxodo, en los preceptos que protegen a extranjeros, viudas, huérfanos y pobres. Y por supuesto su desarrollo más elevado se encuentra en los evangelios, en pasajes como el de la mujer adúltera que Jesús salva de ser lapidada y…
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